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La formación de la ciudadanía es un reto para las instituciones educativas en colombia y la sociedad

en general. Se evidencia que formar en ciudadanía significa formar en competencias ciudadanas, en


todo lo relacionado con los conocimientos y las habilidades, de tipo cognitivas, comunicativas y
emocionales.

El proceso de formación ciudadana desde el ámbito pedagógico promueve la discusión, la


participación, el diálogo y otras formas de interacción en las cuales tiene lugar el aprendizaje de
ciertos aspectos que les permiten a los niños, niñas y jóvenes la construcción de su idoneidad
personal. Asimismo, es necesario aclarar que el fundamento de la vida democrática está en el
ejercicio de la autonomía racional y en la alegría que produce comprender, interpretar y practicar
los derechos y deberes que tiene el hombre como ser humano.

Los procesos de formación ciudadana requieren un cambio de perspectiva por parte de los docentes
y de los estudiantes, transformación que se puede conseguir al nivel del aula escolar trabajando
situaciones y problemas reales. Esto les permite a los niños, niñas y jóvenes aprender a analizar,
tomar decisiones, reflexionar, ser autocríticos y, desde allí, entender y comprender el sentido y el
significado de los derechos y deberes que tiene todo ciudadano.

Por otra parte, la reflexión sobre la educación comienza a ser indispensable. Es aquí precisamente
donde cabe preguntar sobre la función real de la escuela en la formación de ciudadanos. La
educación ciudadana, en efecto, tiene que ser mucho más que un discurso pedagógico y convertirse
en una real pedagogía de la participación. Pero aún más que esto tendría que ser un imperativo
jurídico de cualquier sociedad democrática

Para que los niños y las niñas sean sujetos sociales activos de derechos que ejerzan su ciudadanía y
aporten en la construcción de la sociedad desde esta tendencia; se requiere de un amplio trabajo
en la construcción de espacios facilitadores de la plena participación infantil, cuyas dimensiones
están mediadas por el desarrollo evolutivo alcanzado por la edad que les permita adquirir
gradualmente mayores responsabilidades en su ejercicio ciudadano, por la oportunidad de construir
participaciones auténticas y el reconocimiento de sus capacidades y saberes por parte de los adultos
al interior de la familia, las instituciones educativas y la sociedad en general.

Finalmente es importante resaltar que, tanto las instituciones educativas, sobre todo, de los
maestros se transformen y adecuen al diseño de procesos de aprendizaje en fortalecer
competencias ciudadanas, en todo lo relacionado con los conocimientos y las habilidades, de tipo
cognitivas, comunicativas y emocionales.