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Créditos
TRADUCTORAS
Mimi
Lvic15 3
Nayari

REVISIÓN
Mona

DISEÑO
Aria
Índice
Sinopsis ___________________________________________________ 5
Capítulo 1 ________________________________________________ 6
4
Capítulo 2 ________________________________________________ 9
Capítulo 3 ________________________________________________ 12
Capítulo 4 ________________________________________________ 16
Capítulo 5 ________________________________________________ 19
Capítulo 6 ________________________________________________22
Epílogo ___________________________________________________ 25
Acerca de las Autoras ____________________________________ 31
Sinopsis
R
omy ha dejado que los paparazzi inventen sus propias historias
sobre él. Pero el secreto que ha logrado conservar es su amor
por Star. Él la ha mirado desde la distancia, amándola desde el
día en que la vio, pero nunca ha sido capaz de hacer algo.
Star ha desarrollado una reputación, a pesar de que nunca fue
divertido al ganarla. Ha pasado su vida buscando el amor, y la prensa
amarilla lo han convertido en algo sucio. Todo lo que siempre quiso fue
encontrar su para siempre, pero ella está lista para rendirse. 5
Una mañana Star se despierta en la cama del playboy más grande que
hay, y para su sorpresa, hay un anillo en su dedo. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Quien?
Advertencia: No te preocupes... todo se resuelve. Es seguro, sensato
y exagerado ya que estos dos encuentran su ridículo feliz para siempre.
1
Star

M
i mente se siente nublada cuando mis ojos se abren. Intento
moverme, pero hay brazos apretados a mi alrededor. Bajo la
mirada para ver fuertes y bronceados brazos rodando mi
cuerpo, abrazándome posesivamente. Mi corazón late como loco. Miro 6
alrededor de la habitación, intentando recordar dónde estoy, pero nada en
esta habitación es familiar. Nada sobre cómo llegué aquí viene a mí.
Mis piernas están enredadas con el misterioso hombre envuelto a mi
alrededor, y tengo que moverme un poco para liberarme. No siento ninguna
dolencia entre mis muslos. Estaría dolorida si hubiera tenido sexo, ¿cierto?
Me muevo de nuevo y oigo al hombre susurrar mi nombre. Bajo la mirada a
su brazo de nuevo y se mueve, por lo que su mano aparece a la vista.
Mi corazón se detiene en seco cuando veo una alianza de boda en su
dedo. Cierro los ojos con fuerza y los abro de nuevo, pensando que tal vez
esto es todo un mal sueño. No, aún estoy aquí.
—¿Qué has hecho? —murmuro para mí.
Tengo que salir de aquí. Lentamente, intento salir de sus brazos, pero
sólo se aprietan más. Su rostro va a mi cuello mientras empieza a besar mi
hombro desnudo. Es entonces que me doy cuenta que estoy desnuda. Me
muevo sólo una fracción y estoy aliviada cuando puedo sentir que llevo ropa
interior. Al menos está eso. Estoy intentando encontrar una cosa positiva a
la que aferrarme. Estoy bastante segura que no tuve sexo anoche.
—Suéltame —susurro, pero el hombre no lo hace. De hecho, su agarre
se vuelve imposiblemente fuerte.
—Nunca —gruñe en mi oído antes de volver a besar mi cuello.
Odio cómo mi cuerpo hormiguea ante su toque, e incluso inclino mi
cabeza para que pueda alcanzar más de mi piel. Cuando cierro los ojos y
siento la suave presión de sus labios sobre mí, pienso en su voz. Suena
familiar, y las cosas empiezan a volver a mi mente.
—¿Romy? —pronuncio su nombre, pero eso no lo detiene de besarme.
En su lugar, se aferra incluso más, chupándome en su boca.
—Esposa —responde finalmente entre besos, y mi cabeza realmente
gira.
Levanto mi mano para ver un anillo de boda en mi dedo. La noche
anterior fluye de vuelta. Fui a la boda de su hermano Carlos anoche. Fue
asombroso. Pasé la mayor parte de la noche mirando a la novia y el novio.
Estaban tan enamorados, y fue hermoso de ver. Quería eso. Un amor que
fuera como nada más. Un amor como el que mis propios padres tuvieron
hasta que mi madre murió.
Como siempre, cuando Romy y yo estábamos en el mismo evento, me
buscaba y me volvía loca. Había tenido un enamoramiento con él por lo que
se sentía una eternidad, pero todos sabían que tenía una reputación, que
saltaba de una cama a otra, así que siempre había intentado mantener mi
distancia. Romy tiene sufrimiento escrito por todo él.
Estoy buscando a mi único verdadero amor, pero supongo que lo 7
mismo podría ser dicho sobre él. Siempre estoy en los periódicos y revistas
con drama en los titulares. Hablan sobre con quién estoy saliendo y qué
estoy haciendo, pero la mayoría son mentiras. No paso de un hombre a otro
porque sea algo que me guste o quiera hacer. Estoy buscando a mi único
verdadero amor. Pero parece que nunca puedo pasar de la primera cita. Así
que los medios de comunicación me tachan de ligona en serie y me da una
reputación que ni siquiera me divertí al ganarme.
Ahora estoy casada.
Un bulto se forma en mi garganta. Estoy casada. Casada con un
hombre que no será capaz de amarme como quiero. Conozco su tipo. O al
menos, creo que lo hago. Tendrá amantes en diferentes ciudades.
No hay vuelta atrás. El divorcio no está permitido. Soy una princesa,
después de todo. Quien quiera que se case conmigo heredará el trono. Soy
hija única y sellé mi destino sin buscar la aprobación de mi padre. Esto es
más grande que el matrimonio.
Una lágrima se desliza por mi mejilla mientras pienso en qué va a
decir mi padre. Mis padres siempre han estado orgullosos de mí. Siempre
han sabido que quería verdadero amor como el que encontraron. Mi madre
solía contarme historias sobre su romance, sobre cómo mi padre casi
renunció a su título para tenerla, pero al último minuto cambiaron las
reglas. No era una princesa y no tenía sangre real, pero como yo, mi padre
estaba buscando amor. No le importaba lo que costaría tenerlo. Es por eso
que dijo que nunca arreglaría un matrimonio para mí y que iba a
enamorarme por mi cuenta.
Romy se pone de espaldas y se cierne sobre mi cuerpo. Sus ojos
buscan los míos antes de inclinarse y besar la solitaria lágrimas.
—¿Te hice daño? —Su agarre sobre mí se afloja, y puedo ver
preocupación en su rostro. Sus ojos se suavizan.
¿Por qué siempre tiene que ser tan dulce? Diablos, ¿por qué tiene que
ser tan jodidamente guapo? Ha sido duro luchar contra sus avances el
pasado año. Siempre es tan encantador, y cuando intento ignorarlo, me hace
reír con sus comentarios arrogantes. También me hace querer golpearlo y
besarlo al mismo tiempo.
—¿Qué hicimos? —le pregunto. Sus ojos buscan mi rostro, luego se
llenan de tristeza. Es una mirada que nunca he visto en él antes. Siempre
ha sido el Romy feliz para mí.
Recuerdo beber demasiado champán mientras miraba a la feliz pareja
juntos en la recepción. Luego recuerdo bailar. Dios, creo que bailé la mayor
parte de la noche con Romy. Imágenes de nosotros riendo flotan por mi
mente. Lo recuerdo girándome por el salón de baile. De hecho, sé que me
salvó de una terrible cita en la que había estado.
—¿Por qué estoy desnuda? —añado, queriendo más de mi recuerdo 8
para volver, pero no está sucediendo.
Romy deja caer su frente sobre la mí, una expresión dolorida cruza su
rostro.
—Después de casarnos, vinimos a mi habitación, donde te quitaste tu
vestido —me dice, y entonces recuerdo hacerlo. También recuerdo realizar
un pequeño baile mientras lo hacía, mientras los ojos de Romy recorrían mi
cuerpo—. Intenté que te pusieras mi camisa, pero… —Su voz se desvanece,
y recuerdo eso también. Me había hecho tumbarme en la cama. Seguí
intentando conseguir que hiciera más, pero continuó diciéndome que no,
envolviendo su cuerpo a mi alrededor para acurrucarnos. Nada más.
—Yo… —No puedo encontrar palabras que decir—. ¿Estoy en tu
habitación? ¿En tu cama? —suelto finalmente.
—Sí —dice simplemente. Por alguna razón, la ira crece dentro de mí,
y no sé qué hacer. O a dónde dirigirla. Dios sabe cuántas mujeres ha tenido
en esta cama. Ni siquiera soy especial.
Nunca voy a conocer el amor.
Tal vez eso no es verdad. Romy podría fácilmente hacer que me
enamorara de él. Pero no sé si podría darme el matrimonio con el que
siempre he soñado.
¿Qué he hecho?
2
Romy

V
eo la decepción aparecer en la cara de Star, y hace que mi pecho
duela. Nunca quise que mi esposa sintiera ni una pizca de
tristeza, y el primer día, he fallado.
9
La gente nos mirará y pensará lo que quieran, pero yo sé en mi corazón
que he querido a Star desde el momento en que nos conocimos.
Ha sido la única para la que nunca fui lo suficientemente bueno. Una
princesa verdaderamente hecha para un rey. Pero, al ser segundo en la línea
al trono, nunca sería capaz de darle el título que se merece. Sé que ella tiene
su propia tierra y que con quien se case asumirá el control, pero no es lo
mismo. Tengo dinero y tierra, pero también ella. ¿Qué podría ofrecerle que
ella no tenga ya?
En el pasado, fui duro con ella, la provocaba y la volvía loca. Pero era
la única manera de ocultar lo que sentía por ella. Necesitaba disfrazar el
intenso deseo de hacerla mía, de reclamarla y a su título y crear un heredero
en su vientre. Quería tomar lo que era mío por derecho de nacimiento e
impregnarla con mi semilla real. Pero conocía su tierno corazón, y sabía que
por encima de todo quería amor.
He sido retratado como el tipo fiestero que no puede mantener su pene
en sus pantalones, el hermano más joven del próximo rey de nuestra tierra,
y nunca he sido tomado en serio. Nunca he hecho nada para detener los
rumores, y ahora estoy viendo el error en eso.
Vi a Star en la boda la noche anterior, la observé como siempre hago,
queriéndola, deseándola, y nunca dejándome tenerla. Me quedé de pie, vi a
mi hermano convertido en el hombre más feliz de la tierra, y todo lo que
podía sentir era celos. Sabía dónde estaba mi felicidad, y ella estaba al otro
lado de la habitación con otro hombre. No podía soportarlo más, y la invité
a bailar.
Pensó que le estaba tomando el pelo al principio y dijo que sí mientras
procedía a darme el gusto. Pero a medida que avanzaba la noche y no la
dejaba salir de entre mis brazos, algo cambió entre nosotros. Sabía que ya
no haría lo correcto. Sabía que cuando su cuerpo se presionó contra el mío
que ya no era un príncipe honorable. Era un rey por sangre, y reclamaría lo
que quería.
Encontramos al oficial en la recepción y nos dio las bendiciones en
una parte privada del castillo, uniéndonos a Star y a mí en matrimonio,
entrelazando nuestras almas para la eternidad. Ella era finalmente la mía.
Nadie supo lo que hicimos, pero sabía que con el tiempo se lo podríamos
decir al mundo. Quería este día robado con ella. Tal vez incluso dos, con el
fin de consumar nuestro matrimonio y cumplir con nuestros deberes reales
de criar un heredero.
Sabía que el champán que se bebió le había ido directamente a la
cabeza. Pero soy un hombre de baja moral, y me casé con ella de todos
modos. Ésta era mi única oportunidad de tenerla para mí, y yo no la iba a
dejar pasar.
Cuando regresamos a mi habitación y ella se desnudó, finalmente fui 10
probado más allá de mi control. No la toqué de la forma en que quería
hacerlo. En su lugar, protegí su virtud y la sostuve toda la noche, sin
importar cuánto mi cuerpo clamaba por ella. No le haría el amor a mi esposa
hasta que ella fuera plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo. Era
mía para hacer lo que quisiera a los ojos de la ley real, pero en el fondo sabía
por qué paré.
Quería lo mismo que Star, tener un amor que fuera al centro de mi
corazón. Sabía que podía tener eso con ella, si ella me diese la oportunidad.
Quería explicarle la verdad sobre quién soy y lo que quiero.
—Esto fue un error —dice con lágrimas en los ojos de nuevo mientras
arranca la sábana de la cama y se pone de pie, envolviéndose con ella—.
Dios sabe lo sucia que está esta sábana. Espero que al menos tus sirvientes
te den nueva ropa de cama después de cada conquista que has tenido aquí.
—¿De qué estás hablando? —pregunto, sentado, completamente
sorprendido por su reacción. Voy a alcanzarla, pero da un paso atrás, y me
enfada.
—No te atrevas a negarme —digo, apretando mis dientes. Verla
alejarse de mí hace que la ira atraviese mis venas.
—¡Guardias! —grita, y veo como dos tipos de mi seguridad entran a
mi dormitorio.
—¡Fuera! —digo en voz alta, pero echan un vistazo a la situación de la
princesa y luego a mí—. Les estoy dando una orden real para que salgan de
nuestra habitación.
Mi grito hace eco en las paredes, y dan un paso atrás. Pero cuando lo
hacen, Star corre y se esconde tras ellos.
—El príncipe Romy me ha traído hasta aquí de manera fraudulenta.
Exijo una escolta de vuelta a mi casa.
—Soy tu rey ahora —digo, y señalo el suelo delante de mí—. Y si no
traes tu culo real de vuelta aquí, no habrá nada que puedas hacer, Star.
Princesa o no, la ley está de mi lado.
Me mira, pero sabe que tengo razón. —Ya veremos eso. —Con eso,
sale corriendo, apretando la sábana a su alrededor.
Voy a correr tras ella y luego me doy cuenta de que todavía estoy
completamente desnudo. Me entra el pánico y miro alrededor de la
habitación por los pantalones de la noche anterior, pero no puedo
encontrarlos.
—Joder —gruño y luego agarro un par de pantalones de chándal de
mi cajón.
Dándome la vuelta, veo que mis dos guardias no se han movido.
—No se queden simplemente allí, idiotas. ¡Vayan tras ella! 11
Empujo entre ellos y corro por el pasillo tan rápido como puedo. Justo
cuando atravieso el pasillo y llego a las escaleras, veo un rayo blanco
mientras Star corre fuera del palacio y sale por la puerta principal.
—¡Espera, Star! ¡Para! —Casi me caigo por las escaleras tratando de
llegar a ella, y cuando llego a la puerta principal, la abro sin pensar.
Soy inmediatamente agredido por los flashes de las cámaras y los
paparazzi gritándome preguntas. Veo la parte trasera de una limusina
alejándose, pero pronto es tragada por la multitud de reporteros gritándome.
Quiero gritar por la frustración, pero sólo les dará más mentiras que
contar. Así que, en su lugar, vuelvo a mi casa y cierro la puerta.
Me quedo ahí un segundo antes de formar un plan. Tengo que
vestirme, pasar por entre esos gilipollas, y conseguir a mi princesa de vuelta.
Ella puede correr, pero no se puede ocultar.
3
Star

E
stoy de pie en mi habitación, mis manos todavía temblando. No
puedo creer que esto esté sucediendo. Hago la segunda cosa que
he temido desde que llegué a casa. La primera es decirle a mi
padre lo que he hecho. Eso va a ser peor que esto porque nunca he tenido 12
que enfrentar una mirada de decepción de mi padre. Bueno, al menos no
apuntada a mí.
Abro mi ordenador portátil y no toma mucho encontrar las fotos. La
primera que veo es de mí corriendo con sólo una sábana puesta y Romy
persiguiéndome de cerca. Me siento y leo el artículo. Sólo han pasado horas
desde que hui de su palacio y ya hay una historia al respecto. No dice nada
sobre que estemos casados. Tal vez eso aún no ha sido anunciado. Hurra
por los pequeños favores.
Sigo cliqueando en los tabloides y los veo intentar unir nuestra noche.
Hay fotos de la boda de Carlos de nosotros bailando y riendo. Parece que lo
pasamos bien.
Cuando me desplazo hacia abajo, veo que están tratando de descubrir
durante cuánto tiempo ha sucedido nuestra aventura. Gimo. Odio esa
estúpida palabra. Sacan a la luz viejas fotos de ambos juntos en eventos.
Señalan que Romy siempre mira en mi dirección. Cada pie de foto está hecho
para sonar como si hubiera tenido sus ojos sobre mí por bastante tiempo.
Cliqueo en otro artículo titulado “La Princesa Arruinada” y mi corazón
se rompe un poco más. Entonces voy a otro y veo que hablan sobre que
probablemente seremos obligamos a casarnos ahora porque nadie me
querrá. O que Romy hizo esto adrede para heredar el trono de mi padre. Es
todo tan abrumador, y a pesar de que sé que la mayoría es una completa
mentira, no puedo evitar pensar que podría haber un poco de verdad en ello.
Al menos en algo de ello. Yo, de todas las personas, debería saberlo mejor,
pero es difícil recordar eso cuando te está mirando al rostro.
Cierro el ordenador y algunas de las mismas preguntas flotan por mi
mente. Miro la bolsa que empaqué, sabiendo que es hora de enfrentar el
asunto. Me pongo en pie y me preparo, pero me detengo cuando oigo un
suave golpe en mi puerta.
—Soy papá, dulce niña. Abre —dice suavemente.
Tomo aliento para prepararme y hago lo que pide. La mirada que veo
en el rostro de mi padre no es de decepción o ira. Es preocupación.
Todo lo que he intentado contener en mi corazón explota a la vez. Me
lanzo hacia él y me atrapa, rodeándome con sus brazos mientras sollozo en
su pecho.
—Todo va a estar bien —susurra en mi oído.
No sé cuánto tiempo nos quedamos allí, pero mi padre me lleva a una
pequeña zona de descanso que tengo en mi habitación. Me tumbo con la
cabeza sobre su pecho por unos minutos, dejando salir el resto de mis
lágrimas. No es hasta que doy un último hipo que creo que he terminado.
—Lo siento tanto —suelto finalmente.
—Todo se resolverá, dulce niña. Siempre lo hace. 13
Rezo para que tenga razón.
—Pensamos que nunca superaríamos la muerte de tu madre, pero lo
hicimos.
Sorbo y me siento, asintiendo.
Sonríe, luego sus ojos van a mi bolsa empacada.
—¿Y a dónde vas? —pregunta, y me muerdo el labio.
—No tengo ni idea, para ser honesta. Fue un tipo de cosa por impulso.
Pensé que necesitaría una bolsa para algo. Tal vez sólo escapar. Pensé sobre
ir de vacaciones y dejar que todo se calme.
—Esta es tu casa, Star. Si no quieres irte, entonces no tienes que
hacerlo. No dejes que esos tabloides te hagan huir. —Esta vez su voz es
seria—. Todos esos periodicuchos de chismes son basura de todos modos.
Lo sabes mejor que nadie.
Me encojo.
—¿Así que las vistes?
—Fue difícil pasarlas por alto —dice, y juguetonamente lo golpeo en
el pecho. Deja escapar un gruñido como si le hubiera herido—. ¿Hay algo
que quieras decirme?
—No es lo que parece. Quiero decir, tal vez lo es. —Cierro los ojos por
un segundo, sin querer decirle esto a mi padre—. No tuve sexo o algo.
Abro un ojo y mi padre se ve ligeramente conmocionado, antes de que
empiece a reír. Esto es en realidad divertido para él. Decido usar ese
momento en mi ventaja y le cuento el resto.
—Pero me casé con Romy.
Se pone serio por un momento mientras asimila lo que acabo de decir.
Luego echa la cabeza hacia atrás y procede a reírse totalmente de mi
situación. ¿Qué diablos?
—¡No es divertido! —chillo, pero continúa riendo. La vista de él, lo
ridículo de todo este escenario me golpea, y empiezo a reír con él. Esto es
tan desmesurado, ni siquiera puede ser real.
—Dios, me recuerdas tanto a tu madre a veces —dice, sonriéndome.
Amo cuando dice eso. Normalmente es cuando cree que estoy actuando
impulsivamente, así que no debería estar sorprendida.
—Qué desastre. —Me recuesto en mi silla.
—¿Es tan malo? Los vi bailando anoche. Vi la mirada en su rostro
cada vez que te hizo sonreír. Conozco la mirada porque era la misma que yo
le dirigía a tu madre. Ese hombre está enamorado de ti.
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—Papá —digo, poniendo los ojos en blanco. No creo que Romy
estuviera mirándome de una manera más que sólo placer al conseguir lo
que quería—. Sabes qué dice la gente sobre él.
—No. Sé qué escriben los tontos tabloides sobre él. Igual que escriben
de mi pequeña niña. No los creo, y tú tampoco deberías.
—No sabemos cuáles son sus intenciones. ¿Y si esto fue una trampa?
¿Y si me engañó porque quiere el trono? —Intento ayudar a mi padre a ver
la posible decepción que podría estar justo delante de nosotros.
Se encoge de hombros.
—Amenacé con renunciar a mi trono por tu madre. ¿Por qué no me
parecería bien entregárselo a alguien más? Además, sabes que tiene su
propio dinero. No es que necesite el tuyo.
—Intentaste renunciar a todo por amor. Amabas a mamá.
—¿Podrías amarlo? —pregunta mi padre, y asiento.
Creo que podría amar fácilmente a Romy. Incluso cuando he querido
golpearlo, he querido besarlo también. Pretendería estar molesta cuando me
molestaba en eventos. Pero en realidad, un montón de veces me salvó de
morir de aburrimiento. Nunca pensé que estuviera realmente interesado en
mí, sin embargo. Nunca intentó besarme, pero a veces, cuando me tocaba,
su mano perduraba. Ignoré su flirteo, pero mi corazón quería que fuera…
más.
—Entonces tal vez deberías intentarlo.
—¿Y si no me corresponde? ¿Y si no lo tiene en él? Quiero decir,
realmente amarme. Como el tipo de amor que tuviste con mamá.
—Alguien que pase a tu alrededor cualquier cantidad de tiempo no
puede evitar enamorarse de ti, Star. Reluces tan brillante que no puedes
pasar desapercibida.
Sonrío ante su halago. Es mi padre, se supone que piense esas cosas
de mí.
—¿Y si las historias son verdad? Podría destrozarme el corazón.
—¡¿Dónde está ella?!
Oímos las palabras rugidas a través del castillo y mis ojos se amplían
con sorpresa. Me pongo de pie, pero mi padre no se mueve de su asiento.
—Parece que tal vez podría estar más interesado de lo que podrías
haber pensado.
—Oh, Dios mío, ¡está aquí! ¿Cómo entró? —chillo mientras miro
alrededor de la habitación, intentando encontrar algún lugar para
esconderme.
—Supongo que por la puerta principal —dice inexpresivo mi padre
mientras me mira entrar en pánico. 15
—¡Quiero a mi esposa! —Hace eco por las paredes y esta vez su voz se
oye más cerca.
—¿Le dejaron entrar? —Entro en pánico y pongo mi mano sobre mi
boca.
—Por supuesto. ¿No pensaste que querría tener unas palabras con él?
—Casi resoplo ante cuán calmado está mi padre—. Parece un hombre en
una misión.
Mi padre se levanta y corro detrás de mi pequeño sofá, agachándome
tras él. Oigo a mi padre reír justo antes de que las puertas de mi habitación
se abran.
4
Romy

—S
u Majestad, tengo que hablar con mi esposa, Star. Sé
que esto puede ser una sorpresa, pero la quiero, y
lucharé hasta la muerte por tenerla.
16
Me quedo ahí, mi pecho agitado por el esfuerzo mientras el padre de
Star me da una pequeña sonrisa.
Al ver movimiento tras él, veo como Star asoma su cabeza desde detrás
de un sofá. ¿Qué demonios?
—¿Qué has dicho? —chilla.
Su padre se acerca y me aprieta el hombro. —Tendremos una charla
rápida antes de entregarte a tu novia —dice, y me lleva hacia el pasillo.
Es todo lo que puedo hacer para estar quieto, necesitando ir allí y ver
cómo está Star. Sólo quiero explicar lo que pasó y hacerlo todo bien. Me
siento como un tigre enjaulado dando vueltas, y la idea de ella angustiada
me está corroyendo.
En el pasillo, él cierra la puerta un poco, pero no lo cierra del todo.
Debe sentir que necesito estar cerca de ella en este momento. Sigue
sonriendo. Al menos no está tratando de arrancarme la cabeza. Eso es algo.
—No es lo que parece. —Empiezo, pero él levanta sus manos—. Los
medios de comunicación…
—Lo entiendo, Romy. —Suspira y niega—. Les encanta inventar
historias sobre mi pequeña. Ha estado muy dolida por las mentiras que la
gente está contando.
Asiento, sabiendo lo crueles que han sido con su reputación. Pueden
decir lo que quieran de mí. Sólo lo dejo pasar. Pero ahora mi nombre está
unido al suyo, y no quiero que ese empañamiento dañe a mi princesa.
—Sé lo que debe estar pensando. Pero la amo, Alteza. Me ha gustado
Star desde hace tiempo, pero no pensé que fuera lo suficientemente bueno.
Mi hermano tomará el trono, y ella no debería tener al segundo mejor.
Me da una mirada apreciativa. —Deberías saber lo suficiente como
para saber que ella no va tras eso.
—Es lo que se merece. Lo mejor de lo mejor. Estaba dispuesto a
hacerme a un lado para darle eso —digo, declarándole mi caso.
—¿Y ahora?
—Y ahora he terminado de tratar de ser el mejor hombre. Dejo que la
gente piense que duermo cada día con una chica diferente y que salgo de
fiesta con princesas de todo el mundo. Puedo haberlo pasado bien con los
amigos, pero nunca he traicionado mi amor por Star. Nunca toqué a una
mujer después de la primera vez que la vi. Ella ha sido la única para mí
desde entonces, y no me he atrevido a infamarla de ninguna manera. A pesar
de que sabía que no podía tenerla, todavía no quería a otra. Permití que los
medios de comunicación arruinasen mi reputación, pensando que nunca la
tocaría. Pero ahora que lo ha hecho, haré todo lo que esté en mi poder para
hacer lo correcto.
Él asiente, y veo la puerta abrirse ligeramente tras él. Star se asoma 17
y nos mira.
—Cuidarás de ella, y ella se hará cargo de ti. Tienen mi bendición para
una vida larga y feliz juntos. —Su padre la mira y luego me mira a mí—.
Simplemente no esperen demasiado tiempo para darme nietos.
Con eso, me da una palmada en el hombro y sale.
Me quedo ahí por un momento, sólo mirando a Star. Dios, es tan
hermosa con su cabello rubio claro y su piel de color crema pálido. Su cara
siempre se calienta con sus emociones, y muchas veces digo cosas que sé
que mancharan sus mejillas. Sus padres tuvieron razón al nombrarla Star.
Realmente brilla radiante. Imperdible. Eso es en parte el por qué los medios
de comunicación la siguen, sólo para mirarla.
—Romy…
Empujo la puerta y la cierro de un golpe detrás de nosotros, le doy la
vuelta al pomo y nos encierro.
—¿Ya has oído lo que he dicho ahí? —pregunto, dando un paso hacia
ella.
—Sí —susurra, y mira al suelo—. No sabía que te sentías así.
—¿Porque deberías? Apenas te fijabas en mí. —Di un paso justo frente
a ella y esperé a que mirase hacia mí—. Pero ahora me notas, ¿verdad,
princesa?
Lame sus labios y luego posa sus ojos hambrientos sobre mi pecho.
Agarro sus muñecas y atraigo sus palmas hasta que descansan en la parte
superior de mi camisa.
—Nunca me ignorarás de nuevo. Soy tu rey ahora. Soy sobre el que
siempre mantendrás tus ojos. ¿Entiendes? —Sus ojos me miran mientras
agarro su cintura, levantándola—. Ahora creo que es hora de que cumplas
tu deber real como mi propiedad.
—Si crees que voy a permitir que me trates como una de tus…
—Voy a tratarte exactamente cómo una reina debe ser tratada —digo,
arrojándola sobre la cama y moviendo su vestido de un tirón—. Voy a
comerme tu coño real y ver si te has mantenido pura para mí.
Su respiración se corta mientras separó sus piernas y llego abajo,
arrancando sus bragas.
—¿Vas a negarte a tu rey? —Separo sus labios inferiores con dos
dedos, sintiendo su miel pegajosa—. No puedo imaginar que lo hagas por
cuán mojada estás. Parece que a ambos nos gusta cuando estoy a cargo —
digo, frotando mi otra mano sobre la parte delantera de mis pantalones y
mostrándole cuán duro estoy.
—Se amable —susurra, y veo el deseo y el miedo en sus ojos.
—Eres la cosa más preciosa para mí en el mundo. Ahora agárrate a la 18
cabecera.
5
Star

S
ubo las manos, tocando la tela suave de la cabecera, pensando
que he perdido mi adorada mente. Él tiene razón, sin embargo.
Sus palabras me están excitando. Nadie antes en mi vida me
ha hablado así. Había ido a demasiadas primeras citas para siquiera contar, 19
con la esperanza de encontrar alguien especial. Pero todos estaban cortados
con las mismas tijeras. Tal vez es por eso que he tenido este deseo
persistente por Romy. Porque él no es así conmigo. No es todo remilgado y
correcto. Es rudo en los bordes y me da algo que no sabía que quería. Él me
muestra una mezcla cruda de dulzura diferente a todo lo que alguna vez
haya experimentado.
Me mira como si estuviera muerto de hambre por probarme. Él quiere
lamer mi lugar más íntimo, y me pregunto si eso es lo que realmente va a
hacer. Dijo que iba a comerme. Coño fue la palabra que usó. Nunca había
escuchado a alguien decirla en mi presencia hasta ahora.
Sé que mi rostro tiene que estar de un rojo brillante, y no sé si es
porque estoy avergonzada o porque quiero esto y mi cuerpo parece que está
ardiendo. Como si mi cuerpo tuviera mente propia, comencé a mover mis
caderas. La boca de Romy se dibuja en una sonrisa como si hubiera ganado
una victoria gigante.
―Tu cuerpo sabe lo que quiere. No te preocupes, mi princesa. Haré
que se pongan al día lo suficientemente pronto.
Entonces su boca estaba sobre mí. Jadeo ante la sensación de su
lengua corriendo sobre mí. El calor inunda mi estómago, y tengo la
necesidad abrumadora de levantarme, de acercarme a él.
Él se aleja, haciéndome gritar, y comienza a morder y besar mis
muslos. Mi cabeza cae sobre la almohada a medida que crece el deseo.
―Romy, por favor ―supliqué, necesitándolo en mi centro.
―Así es como se siente mi cuerpo cada vez que pienso en ti. Ni siquiera
tengo que verte. Tu nombre flota en mi cabeza, y esta necesidad que sientes
ahora es lo que siento. Es todo en lo que pienso. Estás en mi mente más que
cualquier otra cosa en todo el jodido mundo.
―Oh Dios ―me quejo. Moriría si me sintiera así todo el tiempo. Es una
necesidad tan poderosa que probablemente haría cualquier cosa que me
pidiera en este momento―. Por favor, Romy, por favor. Dame algo.
―¿Me deseas, princesa? ―gruñe, antes de que finalmente me dé lo que
he estado rogando. Él regresa su boca a donde más la necesito. Mis caderas
intentan salir de la cama, pero sus grandes manos me mantienen en su
lugar, sin dejarme ir. No importa cuán duro trate de resistirme, él me
mantiene quieta.
Justo cuando mi cuerpo asciende a su punto máximo, se aleja de
nuevo. Casi grito por la frustración. ¡Estaba tan cerca!
―Llámame esposo.
―Eres un bastardo sucio ―le digo. Entonces jadeé por haberlo llamado
así. Nunca había dicho esas palabras en voz alta.
20
―Haré cualquier truco sucio para tenerte. ―Sus manos en mis caderas
se presionan más, y me pregunto si dejarán marcas. Entonces me pregunto
por qué me gusta esa idea.
―Esposo, por favor.
―Joder ―gime, devolviendo su boca a mi centro.
Una larga lamida, y me voy. Grito mi orgasmo mientras todo mi cuerpo
tiembla.
―Lo siento, princesa. No debería hacerte rogar así. Estaba luchando
por quedarme en control. Mi necesidad de tenerte es demasiado intensa.
―Lo escucho decir. Mis ojos todavía están cerrados mientras el placer me
recorre―. Lo compensaré.
Entonces su boca estaba de vuelta en mí. Esta vez no se burla.
Simplemente va directamente a mis todavía-sensibles nervios.
―Esposo, oh Dios, esposo, no puedo… ―Pero mis palabras son una
mentira.
Mis manos abandonan la cabecera y le agarro el cabello para que no
pueda irse. Pero él ni siquiera trata de hacerlo. Sigue chupando y lamiendo.
Esta vez me golpea aún más fuerte y mis ojos se abren. Juro que veo
estrellas por un segundo.
No sé cuánto tiempo permanezco allí, y Romy se acuesta conmigo,
besándome y lamiéndome el interior de los muslos. Me doy cuenta de que
todavía tengo su cabello apretado y lo dejo ir.
―Lo siento.
―Esposa, puedes hacerme eso en cualquier momento que quieras
―dice Romy, levantando la cabeza, con una sonrisa en sus labios.
Dejo caer la cabeza hacia la cama y pienso en lo que acaba de pasar.
Todas las cosas que me ha estado diciendo. Cómo quiero que sean de
verdad.
Romy se arrastra por mi cuerpo.
―¿Vamos a ...? ―Comienzo a preguntar sobre el sexo, pero él niega.
Su boca se desliza a la mía en un beso lento y dulce. Puedo saborearme en
sus labios, y algo sobre eso es primordial y me excita una vez más. Me muevo
debajo de él.
Él se ríe contra mi boca.
―¿Mi esposa tiene gusto por algo que le gusta?
Mi cara se sonroja.
―Te daré más, pero no aquí. ―Se pone de pie y me siento. Mi vestido
es empujado alrededor de mi cintura, y todavía estoy completamente 21
expuesta.
Es entonces cuando veo pequeñas marcas en todo el interior de mis
muslos. Miro a Romy. Él se encoge de hombros como si no fuera gran cosa.
―Solo yo te veo allí de todos modos. ―Se inclina un poco hacia mí―.
Además, si corres de nuevo, no podrás olvidarme cuando vuelva a
encontrarte.
―Como si fuera posible ―murmuro, bajando mi falda―. Estoy segura
de que ninguna mujer se olvida de ti.
Mis palabras ni siquiera han salido de mi boca y estoy sobre su
hombro, gritando.
―¡Bájame, bruto! ―Me muevo, pero todo lo que hace es darme una
nalgada, así que me detengo.
―Actúas como una mocosa y yo actuaré como un bruto. Nunca he
marcado a otra mujer ―gruñe, demostrando que estoy en lo correcto al
llamarlo así.
Enfurezco en respuesta, pero mi cuerpo se calienta una vez más. Me
está haciendo ansiarlo con las cosas que me está haciendo.
―Ahora, mi princesa. Voy a llevarte de vuelta a mi cama, en la que no
han estado otras mujeres. Quiero ver cuán sucias pueden volverse esas
sábanas.
6
Romy

C
uando llegamos a mi habitación, cerré la puerta de un golpe y
arrojé a mi novia a la cama. Ella rebota y ríe, antes de que su
expresión cambie a una de deseo.
22
―Quítate la ropa y preséntate ante tu rey. ―Apenas puedo contener el
poder que siento al verla deslizarse de la cama y hacer lo que le ordeno.
Sus curvas deben ser prohibidas en todos los reinos, pero digo una
oración silenciosa de agradecimiento porque todas son mías. Sólo mías. Sus
caderas se ensanchan, y su pequeña cintura ruega por mi agarre. Quiero
abrazarla fuerte mientras monta mi polla.
Ella está parada allí mientras la miro, sus manos a su lado. Me mira,
y veo el rubor florecer en sus mejillas. Pero ahora hay una tranquila
confianza en ella. Una que no estaba allí antes de que tuviera mi lengua en
su coño.
―Abre las piernas ―le ordeno, y nuevamente obedece. Sus muslos son
gruesos, y anhelo tener mi rostro de nuevo entre ellos, agarrando la suave
piel y festejando en su coño.
Me quito la ropa y me paro frente a ella, desnudo y duro. Ella se lame
los labios mientras mira mi polla, y se esta se balancea hacia arriba y abajo
en apreciación.
―Haz eso con tu lengua otra vez y te pondré de rodillas. ―Por un
momento creo que ella lo hará, pero no le doy la oportunidad. La tomo en
mis brazos y la llevo a la cama―. Te necesito demasiado para eso ahora
mismo. Puedes intentarlo más tarde cuando tenga más control.
La acuesto en el medio de la cama y me subo encima, presionando mi
polla entre sus pliegues mojados. Su miel todavía estaba empapando su
coño, y gruño con satisfacción, sabiendo que lo puse allí.
―He fantaseado con este momento durante años, Star. Años. Me he
negado a tu belleza, pero eso no volverá a suceder. Por ley, me perteneces y
tengo la intención de dejarte con tantos herederos como tus caderas me lo
permita.
Corro mis manos por su cintura hacia donde su cuerpo está más
ancho. Con ella boca arriba debajo de mí, están exagerados en esta posición.
Mis bolas se hinchan con mis semillas, listas para darle mi hijo.
―Te amo, y prometo hacer de tu felicidad y tu deseo mi primer honor
en la vida. Serás mi reina, y tú me gobernarás. ¿Lo entiendes?
―Sí, mi rey ―suspira felizmente, deslizando sus manos sobre mi pecho
y abriendo más sus piernas en señal de invitación.
―El reino será mío, pero tienes el poder en tu mano. ―Beso sus labios
suavemente y presiono mi polla dentro de ella―. Pero en nuestra cama, te
inclinarás a mi voluntad. Siempre harás lo que te diga, y tomarás cada gota
de semilla que se agite en mi pene.
―Sí, mi rey.
Sus caderas se levantan, tomando más de mi pene, y empujo el resto 23
del camino hacia adentro. Hay un alboroto en su respiración cuando su
coño apretado se envuelve alrededor de mí. El dolor deja su rostro casi tan
rápido como llega, y su agarre sobre mis hombros se afloja.
―Eso es todo, mi amor. Acepta lo que tu rey te da.
Ella gime mi nombre cuando empiezo a moverme, lentamente
arrastrando mi polla hacia afuera y luego hacia su cálido coño. Su cuerpo
apretado es casi imposible de penetrar, y tengo que luchar para entrar.
―Una vez que te rompas, serás capaz de tomarme en cualquier
momento durante el día. En el momento en que mi pene se ponga duro para
ti, te inclinaré donde sea que estés y te llenaré. ―Su coño se aprieta ante mi
charla sucia―. No me importará si tu criada está en la habitación. Te
levantaré la falda y te dejaré mi semilla antes de que pueda irse.
Agarro sus caderas mientras empujo, y Star lleva su boca a mi cuello.
―Ella les dirá a todos en el reino cuánto te amo. Cuánto no puedo
mantener mis manos lejos de ti. Cuánto adoro cada centímetro de tu cuerpo.
―Me estiro y froto la yema de mi pulgar sobre su apretado clítoris―. Todos
sabrán que eres reclamada como mía y que estás bien educada.
―Romy ―gime, y mi nombre en sus labios es goteo de sexo―. Por favor,
estoy tan cerca.
Acelero mis embestidas y siento su cuerpo estremecerse.
―Eso es todo, princesa. Ábrete para mí.
Ella se pone tensa y luego grita mi nombre tan fuerte que resuena el
sonido en mi oído. El sonido es el cielo, y el pulso de su coño me envía al
límite.
Me sostengo dentro de ella lo más fuerte posible, la raíz de mi pene se
esfuerza por penetrarla incluso un centímetro más. Mis bolas se comprimen
y palpitan cuando cada onza de mi leche se extiende en su vientre.
―Cada gota ―le digo, levantando sus caderas para que nada se
derrame.
Cuando su orgasmo ha pasado y sus piernas caen alrededor de mi
cintura, agarro una almohada y la deslizo debajo de su exuberante trasero.
No me retiro. En cambio, me acuesto encima de ella, sosteniendo mi
peso sobre mis codos para evitar aplastarla.
―Eres la cosa más hermosa que he visto en mi vida ―le digo, mirando
a mi novia con su brillo de pasión―. Te amo. Y te amaré más
apasionadamente de lo que alguna vez soñaste.
―Yo también te amo, mi rey ―dice, sonriéndome con ojos llorosos.
Muevo mi mano entre nosotros y la presiono contra su vientre.
―Y amaré a nuestro hijo que hemos creado, porque es parte de ti, una
parte de lo que compartimos. 24
―¿Es esto real? ¿Realmente obtuve todo lo que quería y deseaba en la
vida?
Me mira con tanta seriedad, y le devuelvo la sonrisa.
―Lo hiciste, mi princesa. Aunque inesperadamente, me has dado el
mundo entregándote a mí. Lo atesoraré y lo mantendré sagrado hasta mi
último aliento.
―¿Qué más podría pedir una princesa?
Beso sus labios suavemente y empiezo a hacerle el amor otra vez.
EPÍLOGO

Star
Dos años después…

―N
o puedo dejar de comer estos pasteles de cangrejo ―le
digo a Fredrick, metiendo el sexto en mi boca.
Estamos celebrando hoy. Estoy embarazada de 25
nuestro tercer hijo y, finalmente, estoy teniendo una niñita. La fiesta ha
estado en pleno apogeo durante horas. Si dependiera de mí, me habría ido
hace mucho tiempo, pero estos pasteles de cangrejo me mantienen en esta
mesa. Parece que no puedo evitarlo. Nunca tuve tanta hambre cuando
estaba embarazada de ninguno de mis hijos.
―Te ves tan maravillosa como siempre.
Le sonrío. Siento que he estado embarazada sin parar desde que me
casé. Romy y yo parece que no podemos separarnos el uno del otro. Si fuera
su elección, siempre estaría embarazada. Él tiene un poco de obsesión con
las personas que saben que le pertenezco, y mi vientre les permite a todos
saberlo de inmediato. Romy es un hombre de las cavernas. Pero algo sobre
eso me excita y me mantiene inconsciente.
―Gracias ―le respondo. Me siento gigante, pero realmente no me
importa. Tener a mi pequeña niña vale la pena. Pongo mi mano en mi
vientre.
―¿Sabías que tu marido una vez me alejó de ti?
Miro a Frederick, preguntándome de qué está hablando. Él y yo nunca
fuimos pareja. Fuimos a algunos eventos juntos antes de estar con Romy,
pero siempre sólo como amigos. Nada más. De hecho, creo que Fredrick
estaría más interesado en Romy que en mí, pero no se lo diré a nadie.
―Y sé que no era el único. Estoy bastante seguro de que él amenazó a
muchos hombres en los que creía que podrías estar interesada. ―Mueve las
cejas como si tuviera el mejor secreto.
―¿De qué estás hablando? ―Me giro en mi silla para enfrentarlo.
Puede sonar tonto, pero cuando Romy se pone celoso y territorial, mis
entrañas se derriten.
―Se sabía. Bueno, entre hombres quien no estaba en una relación,
dejó en claro que te quería. Él amenazaba a las personas que él creía querían
salir contigo.
No pude evitar reír.
―¿En serio?
―Así es. Estoy bastante seguro de que me dijo: Mírala de nuevo y te
arrepentirás.
―Estás tan lleno de eso. ―Niego. No sé por qué creo que esto no es
verdad. A lo largo de los años que he estado con él, debería saber que esto
es algo que muy probablemente él haría.
―Star, piénsalo. ¿Por qué crees que nunca ibas a una segunda cita?
―me preguntó.
Pienso en el pasado. Pensaba que nunca iba a segundas fechas porque 26
no tenía ningún interés. Pero ahora que lo pienso más, me doy cuenta de
que nunca me llamaron pidiéndome una segunda.
―¿Ves? ―Se encoge de hombros y se come el pastel de cangrejo de su
plato.
Tal vez debería molestarme, pero la idea de que mi esposo ahuyentara
mis citas sólo me hace sonreír. El hombre puede ser un poco ridículo a
veces. Le di un infierno por esperar tanto tiempo para hacerme suya, para
empezar. Tenía la loca idea de que no era lo suficientemente bueno para mí,
y desperdició un año en el que podríamos haber estado juntos.
Romy es perfecto para mí. Encajábamos como si estuviéramos hechos
el uno para el otro. He recibido el amor que siempre he querido y más. La
pequeña Cara me patea el vientre, tomo la mano de Fredrick y la coloco
sobre mi estómago. Sus ojos se abren cuando él siente sus golpes.
―Eso es…
―Quita tus manos de mi esposa.
Ambos volteamos para ver a Romy de pie allí, un gruñido emanando
de su pecho. Su cara de burla, normalmente divertida y feliz, se ha ido. Él
es todas líneas duras, y la posesividad celosa se derrama de él. No sabía que
un hombre pudiera ser tan territorial, pero Romy está más allá de eso. Si
fuera por él, estaría esposada. Si él no hubiera ido a ver a nuestros dos
pequeños, nunca habría estado sola para empezar.
―Ella está pateando ―le digo con paciencia. Él está siendo ridículo.
―Entonces me buscas para poner mi mano sobre tu vientre ―gruñe.
Pongo mis ojos en blanco, pero él me saca de mi silla y me levanta en sus
brazos, mirando a Frederick con dureza. Él sonríe serenamente y me guiña
un ojo. La gente de la fiesta grita y grita, y entierro mi cara en su cuello.
Debería avergonzarme, pero no lo estoy. Esta no es la primera vez que me
recoge y me saca de una fiesta. De hecho, parece ser la norma.
―Eres un hombre de las cavernas ―le digo mientras sale de la
habitación.
―Estás redonda con nuestro bebé. Estás claramente marcada como
mía, pero aun así, los hombres te miran y buscan tu atención. ―gruñe de
nuevo, el estruendo vibrando a través de mi cuerpo.
―¿Por qué estás gruñendo tanto? Tal vez necesites ver a un doctor.
―Lo molesto―. Tal vez deberías poner un anuncio en uno de los tabloides y
decirle a todos los hombres del mundo que se mantengan alejados de mí.
―Hace una pausa por un segundo, como si estuviera pensando en ello, y le
pego en el pecho―. Estaba bromeando, bruto.
―Te mostraré bromas ―me dice, mientras me coloca en la cama antes
de que comience a rasgar mi ropa. Nunca supe que tener un hombre de las
cavernas como esposo sería todo lo que siempre quise y más.
27
EPÍLOGO

Romy
Diez años después…

E
ntro en nuestra habitación y me detengo cuando veo que Star se
inclina y enciende una vela. Cierro la puerta de golpe, y ella se
da vuelta y me da una sonrisa malvada.
28
―Tenías la puerta abierta. Cualquiera de nuestros sirvientes podría
haberte visto así.
Mi boca se agita mientras mis ojos vagan por el trozo de encaje que
apenas cubre sus lugares más íntimos.
Hay un pequeño lazo alrededor del cuello y pedazos de encaje cubren
sus pechos. Luego baja y se ata alrededor de sus caderas, encontrándose en
el medio para cubrir sólo un poco de su coño.
―¿Planeas usar eso por mucho tiempo? ―pregunto, apretando los
puños.
Sus caderas se balancean cuando da unos pasos hacia mí.
―No, mi rey. Planeo que lo arranques de mi cuerpo. ―Se da vuelta,
dándome la vista completa de su culo y el encaje que se desliza entre sus
exuberantes mejillas.
La he llenado con seis hijos, y esto ha hecho su cuerpo aún más
increíblemente hermoso. Su cintura aún es delgada, y sus caderas y muslos
se han ensanchado. Sus pechos han crecido, y su cuerpo se ha vuelto más
suave.
―Estás jugando con fuego ―le advierto, quitándome la camisa y
tirándola al suelo―. ¿O es eso lo que buscas? ¿Necesitas mi polla gruesa?
¿No fue esta tarde que me montaste hasta que no pudiste mover las piernas?
Ella me mira por encima del hombro, mostrándome el sonrojo de sus
mejillas.
―Tu coño es tan codicioso. Está actuando como una princesa
mimada.
Me quito el pantalón y el bóxer mientras camino hacia donde ella está.
―Y sabes lo que necesita una princesa consentida, ¿no? ―La agarré
por las caderas y la llevé al borde de la cama. Presiono su hombro para
inclinarla, y le separo los pies―. Este coño necesita una nalgada.
Extiendo la mano, agarro el cordón, le doy un tirón y lo escucho
desgarrar. Lo lanzo al suelo y corro dos dedos por su culo hasta su coño.
―Ya estás empapada ―le digo con satisfacción, y me arrodillo detrás
de ella.
Usando mis dedos, juego con su clítoris, mientras levanto mi otra
mano y le doy un golpe en el trasero. Ella grita, pero no de dolor. Es sólo
placer que escucho dejar sus labios.
Empujando los dedos dentro de ella, puedo sentir que me aprieta
cuando la golpeo la segunda vez.
―Coño consentido y codicioso ―le advierto burlonamente, 29
inclinándome hacia adelante y lamiéndola―. Y yo soy el único que se lo folla.
¿Cierto?
―Sí, mi rey ―gime, separando más las piernas.
Juego con ella mientras deslizo dos dedos dentro y fuera y luego
vuelvo a su clítoris. La lamo y le doy una palmada en el culo. Está a punto
de correrse, y la mantengo allí hasta que me ruega que la libere.
―¿Cómo quieres correrte, mi reina? ―Finalmente pregunto cuándo sé
que no puede soportar mucho más.
―En... ―Ella está luchando por pronunciar las palabras mientras
trabajo con mi lengua sobre su clítoris, y le toma un segundo pensar en su
respuesta―. En tu polla ―dice finalmente.
―Buena chica ―le digo, poniéndome de pie detrás de ella y frotando la
punta de mi pene en su crema―. Quiero que presiones mi polla y me folles
con tu pequeño coño.
Ella hace lo que le pido, levantándose de la cama y montando mi polla
mientras estoy allí de pie y observo. Verme desaparecer entre sus apretadas
paredes siempre es suficiente para llevarme al borde.
―Tan jodidamente hermoso ―respiro, pasando mis manos por su
espalda e inclinándome para besar su hombro y cuello―. Siempre tan
perfecto.
―Por favor, Romy. Me estoy muriendo ―suplica, rodeando sus caderas
con mi polla.
Agarro sus caderas con ambas manos, y ella pone una rodilla en la
cama, abriéndose más para mí. Empujo dentro de ella lentamente al
principio y luego acelero el ritmo. Se inclina hacia adelante, colocando su
pecho sobre la cama, y es más profundo de esta manera. Tan jodidamente
profundo.
Su coño toma cada centímetro, y mis bolas golpean contra su clítoris.
Ella gime con cada pulso, y tengo que apretar los dientes para evitar llegar
demasiado pronto.
―Le das a tu maldito rey lo que quiere ― gruñí, y la siento apretarse.
Mis ojos están pegados a donde estamos unidos, y cuando siento su
pulso a mí alrededor, no puedo contenerme más. Mi pene palpita con
liberación mientras olas de esperma se libera dentro ella.
―¡Joder! ―grita, y le doy una palmada en el culo, sintiendo otro
orgasmo rodar sobre ella.
A ella le encanta hablar sucio y llevarme al límite. Siempre se libera
más fuerte de esa manera.
La levanto y la pongo en el medio de la cama mientras hago cucharita
detrás de ella y le beso el cuello. 30
―Mujer, vas a ser mi muerte ―le digo, mientras mis labios se mueven
por su espina dorsal.
Se ríe y empuja su culo contra mi polla todavía dura.
―Mi rey vivirá una vida larga y saludable. Y su pene permanecerá
enterrado dentro de mí todo el tiempo.
―Eso suena como felices para siempre ―le digo, girándola sobre su
espalda y besándola en los labios. Cuando me levanto sobre ella y le abro
las piernas, me envuelve y me da la bienvenida dentro de ella.
―El final perfecto ―dice, mientras le hago el amor otra vez.

Fin
Acerca de las Autoras

Alexa Riley

31

Alexa Riley es un seudónimo tras el que están dos amigas descaradas que
se reunieron y escribieron algunos libros eróticos. Ambas casadas, son
mamás de dos niños que aman el fútbol, los donuts y los héroes de libros.
Se especializan en las historias de amor insaciables, sobrecargadas, dulces
y cursis que no toman todo el año leer. Si quieres algo seguro, corto y
siempre con un final feliz, entonces ¡Alexa Riley es para ti!
32

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