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El Parafraseo: Lector y escritor se confrontan

Citar es una de las tareas más reiterativas durante la vida académica así que al ingresar a la universidad
escucharás con mucha frecuencia las expresiones, algunas en tono imperativo “menciona a un
autor”, “abra comillas”, “cierre comillas”, dubitativo “¿cuál es la fuente de esa cita?”, con cierta
ironía “es cita y no tiene página” y la más temida, emitida con total certeza y convicción “usted no
interpretó al autor” y es a partir de esta última sentencia que daremos inicio al tema central de este
artículo, referido a las paráfrasis.

Para muchos estudiantes parafrasear es reescribir las ideas expuestas por un autor con palabras
propias, descartando que este proceso implica un análisis, una reflexión y una crítica de esa
intervención u otra voz. Es el estudiante en su rol de lector que se enfrenta con el autor del texto o
escritor y en un sano debate se confrontan.

Como estudiante debes tomar el texto y escudriñarlo minuciosamente hasta llegar a su esencia o
naturaleza y luego evaluarlo, tomando de este su verdadero valor o esencia. No solamente vas a destacar
el punto de vista del autor, también el tuyo, dirás en lo que se asemejan y en lo que se diferencian. Sus
dos perspectivas entrarán en duelo.

Parece una actividad sencilla, cualquiera pensará que no existe algo más fácil y además sabroso que
discutir con otro y tener la razón, todavía más cuando ese otro no tiene rostro, pero el problema se centra
principalmente en que no debes parecer un simple entrometido o fisgón que quiere libremente dejar su
opinión, es regla obligatoria tener amplios conocimientos o dominio del tema si quieres participar en la
contienda.

EN MUCHAS OPORTUNIDADES SE INCURREN EN LOS


SIGUIENTES ERRORES:
1. Sustituir algunos términos por sus sinónimos: Los estudiantes marcan una que otra palabra al azar y
la cambian por otra que tiene el mismo significado.
2. Alterar el orden las oraciones: Algo así como… la línea de arriba, baja… la de abajo, sube.
3. Acortar su extensión original: Esto consiste en omitir algunas de sus partes. Un párrafo de seis
líneas, se reduce a tan solo tres.
4. Omitir la fuente y año: Esta acción consiste en creer que al realizar algunos de los casos anteriores
no solo se ha parafraseado, también se tiene derecho al apropiarse del texto, es decir, esto lo dije
yo.

Y es así como a lo largo del desarrollo de la carrera muchos jóvenes van poniendo en práctica sus
particulares técnicas para parafrasear hasta el momento de la elaboración del trabajo de grado, etapa en
la que todas las faltas, debilidades u omisiones salen a flote, dejándolos al descubierto y ocasionándoles
el hundimiento en el delito académico del plagio.

Sería mentirles si desglosamos una serie de pasos a seguir como especies de cápsulas mágicas para
convertirte en un maestro del parafraseo, cuando la verdad es que es una operación muy compleja que
solo se logra con la práctica constante y la lectura del material. Sin embargo, te podemos presentar
algunos planteamientos útiles:

o Cualquier texto puede ser interpretado, porque toda idea es discutible y cuestionable.
o Para interpretar es necesario comprender y esto solo es posible si tienes buena lectura.
o El pensar con criticidad y reflexión ayudan.
o Un completo diccionario a la mano para buscar los términos que desconozcas será un
extraordinario aliado.
o Una buena redacción te permite dejar plasmado tus pensamientos con precisión y claridad.
Por supuesto no puede faltar actitud positiva y disciplina. Estas son unas de las condiciones más
importantes porque si no las desarrollas, declinarás en los primeros desaciertos y optarás por los caminos
verdes… los fáciles.