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3.

MARCO TEÓRICO

3.1 GENERALIDADES DE LA CELULOSA

La celulosa es el material orgánico más abundante en la tierra; es el principal


componente de las plantas, en las cuales tiene como principal función mantener
su estructura; y está presente en algunas bacterias, hongos y algas. El término
celulosa surgió en 1838 luego de que Anselme Payen (químico, físico y
matemático francés) hallara un material fibroso sobrante de la purificación de
varias plantas.

“Es un polisacárido estructural, con formula molecular (C6H10O5)n, que


consistente en más de 3000 unidades de glucosa y como se mencionó
anteriormente es el componente básico de las plantas”26, siendo aproximadamente
un 33% de la materia vegetal en todo el mundo. Está compuesto por moléculas de
β-glucopiranosa unidas por medio de enlaces covalentes β-1,4 glucosídico,
formando unidades de anhidroglucosa, de las cuales a su vez se unen dos
unidades para formar anhidrocelobiosa que es la unidad repetitiva de la celulosa,
“aunque el grado de polimerización (DP) de la celulosa habitualmente se denota
como el número de unidades de anhidroglucosa que constituyen la cadena
polimérica”27. El DP varía según la fuente de obtención y los métodos usados para
tratar la celulosa.

Cada unidad de anhidroglucosa se encuentra conformada por seis átomos de


carbono con tres grupos hidroxilo (en los átomos de C2, C3 y C6) (Ilustración 1),
“dando un alto grado de funcionalidad a la molécula de celulosa” 27. Por lo tanto, la
estructura de la celulosa es una cadena polimérica lineal (Ilustración 1) que posee
un considerable número de grupos hidroxilos que forman puentes de hidrógeno
tanto en la misma cadena como en otras cadenas; esta red de enlaces de
hidrógeno como menciona Grande21, proporciona a la celulosa algunas
propiedades como ser degradable, hidrófila, insoluble en solventes comunes y
tener una estructura parcialmente cristalina.

Ilustración 1. Estructura molecular de la celulosa

1
Fuente: Nechyporchuk et al. (2016). Production of cellulose nanofibrils: A review
of recent advances
.
Desde que se logró aislar la celulosa por primera vez, se ha buscado su
aprovechamiento de forma industrial, dándole múltiples usos como la producción
de “películas, empaques, textiles, papel”21, rayón, acetato de celulosa,
nitrocelulosa, y “espesantes y estabilizantes en la industria farmacéutica y
alimentaria (Metilcelulosa, carboximetilcelulosa y dietilaminoetilcelulosa)”28.

La celulosa se puede extraer de las algas, hongos y bacterias en los que esté
presente y en las plantas, dependiendo del tipo de la misma, la celulosa puede
extraerse de “la madera, fibras de semillas, fibras liberianas y hierbas” 27, pero para
la producción comercial se centra en fuentes cosechadas.

Luego de la extracción de la celulosa, se requiere un posterior tratamiento en el


que se retiran otros compuestos como lignina y hemicelulosa, entre otros de
menor concentración para mejorar su pureza, por lo que a pesar de que la fuente
más empleada industrialmente para la extracción de celulosa es la madera, se ha
estado incrementando el interés por las plantas no maderables como fuente de
celulosa ya que, como resalta Nechyporchuck27, requiere menos energía para la
fibrilación adicional y para retirar la lignina (debido a que su contenido es menor),
además, purificar la fibra es más fácil y menos dañino para la celulosa.

Este biopolímero está compuesto por una parte cristalina conformada por
moléculas altamente ordenadas, “conocida como nanocristales de celulosa (CNC)
o nanowhisker (CNW) (por su forma de varilla o bigotes)”26, y de una parte amorfa
conformada por moléculas con menor orden. El tamaño de los cristales, al igual
que el grado nativo de cristalinidad (usualmente en el intervalo de 40-70%),
depende de la fuente de obtención de la celulosa y son de mayor interés que la
parte amorfa, por lo que se hacen tratamientos de hidrolisis ácida para cortar la
cadena natural de la celulosa, lo que agota la parte amorfa y deja la parte
cristalina.

Se pueden destacar hasta seis formas de celulosa (I, II, III1, III11, IV1 y IV11),
teniendo en cuenta su cristalinidad y porción relativa de las regiones cristalinas.La
Celulosa tipo I, es conocida habitualmente como celulosa nativa, ya que se
encuentra en la naturaleza y se subdivide en dos tipos de estructura cristalina: Iα e
Iβ, la primera es producida principalmente por bacterias y algas, mientras que la Iβ
predomina en plantas; “Iα e Iβ se diferencian en el empaquetamiento cristalino, la
conformación molecular y los enlaces de hidrógeno”21.

La Celulosa tipo II se puede obtener alterando la estructura original de la Celulosa


tipo I, o “de forma natural a partir de la bacteria Gluconacetobacter xylinum y por

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algas de la especie Halicystis”21. La celulosa tipo III1 se obtiene de la Celulosa tipo
I; la celulosa tipo III11 se obtiene de la Celulosa tipo II; la celulosa tipo IV1se
obtiene por el calentamiento de la Celulosa tipo III1 en glicerol y por último la
celulosa tipo IV11se obtiene de igual manera por el calentamiento en glicerol pero
a partir de la Celulosa tipo III11

Debido a la abundancia natural de celulosa, a su “comportamiento bioinerte, bajo


peso y alta resistencia y rigidez” 26, se ha incrementado la implementación de los
cristales de celulosa en la elaboración de materiales compuestos en los últimos
años. Y cabe destacar que para el transporte se opta por secar la celulosa, pero
esto trae consigo el efecto de fomentar una unión de hidrogeno definitiva entre las
nanofibras, por lo que la celulosa que no se ha sometido a un proceso de secado
tiene una fibrilación más propicia que la que sí ha sido sometida a este proceso.

A la nanocelulosa se le atribuyen varias propiedades como “transparencia,


propiedades de barrera, resistencia”20, además de propiedades mecánicas como
“el esfuerzo a la tracción, elasticidad y la resistencia al doblez”21; que resultan
favorables para mejorar las características deficientes de las películas de almidón.
La nanocelulosa de origen bacteriano, requiere menos procedimientos para su
extracción ya que “posee un alto grado de pureza, cristalinidad, conformación
reticulada y estructura tridimensional”22.

La aplicación y constante investigación sobre películas y recubrimientos


biodegradables en frutas, se debe a la búsqueda por satisfacer la a la exigencia
del uso de materiales con menos impacto ambiental y la creciente demanda de
productos listos para consumo. Los autores García, Ventosa, Díaz y Casariego 23
explican que

3.2 NANOCELULOSA

Los nanomateriales son aquellos que tienen al menos una de sus dimensiones en
el rango nanométrico. “A estas escalas los materiales tienen propiedades muy
diferentes a las que exhiben en una macroescala”21. Por esta razón cada vez se
está despertando más interés y se han incrementado las investigaciones en todos
aquellos materiales que se encuentran naturalmente en escalas nanométricas,
encontrando que tienen excelentes propiedades, entre las cuales las más
estudiadas son las “ópticas, térmicas, mecánicas y electrónicas.”21
La nanocelulosa es entonces un material comprendido con fibras de celulosa en el
rango nanométrico, “con al menos una dimensión en nanoescala (1-100 nm)”27
que como destaca Wei29, es considerada un nanomaterial sostenible debido a su

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disponibilidad, biodegradabilidad y biocompatibilidad, razones por las cuales ha
emergido como un nuevo nanomaterial que puede competir con los que ya
estaban más estudiados y eran usados más habitualmente, como por ejemplo el
grafeno.
Según refiere Ruiz30, esta nanopartícula consta de regiones cristalinas de celulosa
que están conectadas entre ellas por medio de celulosa amorfa. Estas
interacciones entre las dos regiones que conforman la celulosa, involucra la
formación de varios puentes de hidrógeno que son muy resistentes y terminan
constituyendo fibras micro o macroscópicas
Como ya se mencionó anteriormente, los nanomateriales tienen propiedades
diferentes a las que poseen en macroescala, por lo que la nanocelulosa combina
las propiedades inherentes la celulosa como tal, con las propiedades específicas
que tienen los materiales a escalas nanométricas debido a su elevada relación
cuantitativa del área de superficie con el volumen. Algunas de estas propiedades
específicas de los nanomateriales resultan prometedoras, como lo son: “gran área
superficial, alta rigidez, ligereza, estabilidad térmica, estabilidad mecánica,
transparencia óptica, superficie relativamente reactiva, alta porosidad,
biocompatibilidad, biodegradabilidad, entre otros”30
Las fibras celulósicas se han utilizado como refuerzos; los cristales de
nanoceluloa poseen alta cristalinidad debido a que sus fases amorfas pueden ser
eliminadas, normalmente por medio de procesos de hidrólisis realizadas con
ácidos. Dichos refuerzos realizados con nanocelulosa, comprenden “grandes
áreas especıficas, y proporciones de aspecto elevadas que conducen a un alto
módulo de elasticidad”19. La expansión de estos refuerzos se basa en la
dispersión de carga en matrices poliméricas así como en su adhesión interfacial.
En las últimas décadas, debido a las propiedades de la nanocelulosa, se ha
investigado y analizado su uso en una extensa variedad de aplicaciones, tales
como las que menciona Ruiz30, la elaboración de nanorellenos y nanocompuestos
para envasado, realizar sistemas de purificación y construcción, producir reactores
orgánicos y reactores inorgánicos, elaboración de sensores y transductores
nanofotónicos; se le dan usos biomédicos en la creación de tejidos, cartílagos,
huesos y se usa en las industrias farmacéutica y cosmética.
Cuando las fibras de nanocelulosa se encuentran entretejidas, es posible formar
materiales voluminosos altamente porosos y mecánicamente fuertes, tales como
papeles, películas o aerogeles de nanocelulosa; los cuales pueden utilizarse como
sustratos para la impregnación de una gama de distintos nanomateriales. Los
nanocompuestos resultantes combinan las ventajas de ambos nanomateriales y
estas ventajas actúan en conjunto observándose así un efecto mejorado del que
se esperaría obtener de cada nanocompuesto por separado.
Dependiendo de las condiciones de producción, puede obtenerse nanocelulosa
con distintas dimensiones, composición y propiedades, por esto la nanocelulosa
puede dividirse en cuatro categorías, como se muestra en la Tabla 1.

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Tabla 1. Categorias de nanocelulosa
Categorías nanocelulosa
Nanocristales Nanofibrillas o Celulosa Electrohilado
de celulosa o nanofibras de bacteriana de nanofibras
bigotes de celulosa; de celulosa
Nombre celulosa Celulosa
nanofibrilada
o Celulosa
microfibrilada
Abreviatura CNC o CNW (CNF), (NFC), (BC) (ECNF)
(MFC)
Por la desintegración de las Por una Por una
fibras de celulosa en partículas acumulación acumulación
Forma de de nanoescala de nanofibras de celulosa
producción Azúcares de disuelta
peso usando
molecular por electrohilado,
bacteria
Son mucho más comunes Su producción a gran escala
puesto que hay más posibilidad sigue siendo cuestionable, por
Observaciones de producir grandes cantidades lo que su uso se enfoca en
usos que requieran una alta
pureza
Independientemente del tipo de nanocelulosa, exhibe
Propiedades hidrofilicidad, superficie específica relativamente grande, amplio
potencial de modificación química superficial, etc.

Se está buscando una estandarización de los diferentes tipos de nanocelulosa


debido a la terminología usada para describir nanomateriales de celulosa, se usan
varios nombres para referirse a la misma categoría de nanocelulosa; pero este
trabajo de estandarización aún no se finalizado.

3.2.1 TIPOS

La nanocelulosa existe en una variedad de formas a las que se han dado una
diversidad de nombres. Como destaca Wei29. Estos nombres incluyen: Celulosa
microfibrilada (MFC) o celulosa nanofibrilada (NFC) para describir las pulpas de
celulosa homogeneizadas; celulosa nanocristalina (CNC) o nanocristales de
celulosa (NCC) para referirse a “Bigotes” de celulosa hidrolizados con ácido; Y
celulosa bacteriana (BC) a la celulosa producida por bacterias. El objetivo
generalmente es obtener la celulosa en su forma cristalina (CNC o NCC), por lo

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que las demás formas de celulosa son sometidas a algunos tratamientos hasta
lograr su extracción en forma de nanocristales. (Ilustracion 2)
Ilustración 2. Relación entre diferentes tipos de nanocelulosa

Fuente: Adaptado de Wei, H., et al. Environmental science and engineering


applications of nanocellulose-based nanocomposites.

Independientemente del tipo de nanocelulosa, diferentes metodologías pueden


afectar en su tamaño, morfología, estructura y propiedades, como se describe
ampliamente en la literatura. “Los procedimientos sintéticos de nanocelulosa son

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muy extensos debido a la variedad de materiales de partida”30 (plantas, pulpa de
madera, celulosa microcristalina, bacterias, algas, etc.) y metodologías.

La clasificación de la nanocelulosa se realiza dependiendo de la fuente de


obtención o método de formación de la misma: Celulosa nanofibrilar, Celulosa
nanocristalina, y Celulosa bacteriana.

La celulosa microfibrilar consiste en conjuntos de microfibrillas que son los


constituyentes primarios de la celulosa madre. La madera, el cáñamo y el lino son
las fuentes comúnmente empleadas para la obtención de este tipo de celulosa.
Este tipo de nanocelulosa tiene aplicación en la industria papelera (como
refuerzo), la industria de envases para alimentos (como “material de barrera contra
el oxígeno, vapor de agua y grasas”21), la industria farmacéutica, la industria de
medicina y la industria cosmética

La celulosa nanofibrilar se introdujo como un nuevo material celulósico en 1983,


cuando “se obtuvo pasando varias veces, una solución acuosa de madera blanda
(menos compleja y heterogénea en estructura que la madera dura), a través de un
homogeneizador de alta presión”27, el cual induce la separación en capas de las
paredes celulares de las fibras y la liberación de las microfibras; durante el
proceso, a causa de las grandes fuerzas de cizallamiento, se obtienen redes de
nanofibrillas fuertemente enredadas que tienen tanto sectores cristalinos como
amorfos. Actualmente aún se realiza la extracción por medio de homogenización a
altas presiones pero este proceso representa altos costos debido a la elevada
cantidad de energía que requiere, por lo que usualmente se usan tratamientos
complementarios para realizar el proceso, como por ejemplo, hidrolisis enzimática.

Estas condiciones a las que se somete la celulosa para obtener las fibras
repercute en su tamaño, normalmente las nanofibras tienen un diámetro entre 5 y
50 nm y su longitud es de unos escasos micrómetros.

El siguiente tipo de nanocelulosa, la celulosa nanocristalina (CNC), se obtiene


eliminando inicialmente los polisacáridos que estén asociados a las fibras de
celulosa, las cuales, posteriormente son sometidas a un proceso de hidrólisis
acida parcial de las porciones amorfas de la microfibrilla, dejando simplemente la
parte cristalina inalterada, estos cristales de celulosa libres de la parte amorfa
reciben el nombre de whiskers o “bigotes”, debido a su apariencia (tienen formas
alargadas similares a varillas). “Los nanocristales de celulosa fueron obtenidos por
primera vez en 1949, usando hidrólisis ácida de fibras de celulosa dispersas en
agua.”27

En la hidrólisis dependiendo del tipo de ácido que se utilice y el tiempo que dure el
proceso, variaran la estructura y las propiedades de los nanocristales resultantes,

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normalmente se emplea ácido sulfúrico concentrado. De igual forma, las
dimensiones y la cristalinidad de los bigotes dependen de la fuente de obtención.
Luego de la hidrolisis, el ácido y las impurezas se retiran de la solución por medio
de repetidos procesos de diálisis y centrifugación.

Los nanocristales poseen mejores propiedades que las nanofibrillas de celulosa,


estas propiedades “eléctricas, ópticas, magnéticas, ferromagnéticas, dieléctricas,
conductivas y superconductivas”21, hacen de la celulosa nanocristalina pueda ser
usada como un componente complementario que mejore las características de
gran diversidad de productos. Una de las aplicaciones más comunes es el
refuerzo de polímeros y biopolímeros gracias a sus favorables propiedades
mecánicas.

Su morfología generalmente depende de la fuente de obtención de la celulosa, los


cristales según describe Nechyporchuck27, por lo general tienen un diámetro de 3
a 35nm y un largor de 200 a 500nm.

El tercer tipo de nanocelulosa que se reconoce en la literatura es la celulosa


bacteriana, la cual es biosintetizada por cepas bacterianas específicas en medios
de cultivo acuosos que contienen una fuente de azúcar. El tamaño final de la
nanocelulosa depende tanto de la fuente como de los procesos de aislamiento.
Esta nanocelulosa es altamente pura, “tiene una cristalinidad del 80 al 90%” 21,
debido a que está libre de muchos compuestos que en la celulosa de origen
vegetal se encuentran adheridos a ella, y no requiere tratamientos adicionales
para retirarlos, tratamientos que de igual manera puede dejar trazas de otros
compuestos. El tiempo para la obtención de la nanocelulosa bacteriana varía
desde pocos días hasta un par de semanas.

Un cuarto tipo de nanocelulosa, del cual no existen tantas referencias, son las
nanofibras de celulosa Electrospun (ECNF). El proceso para la producción de esta
nanocelulosa según menciona Nechyporchuck27 inicia con la disolución de la
celulosa en un disolvente adecuado, luego se induce la formación de un chorro de
la solución con la aplicación de alto voltaje a una gota de solución, este chorro se
hace pasar a través de aire para que se evapore el disolvente y formando un hilo
que recolecta en un punto neutro (un objetivo fijado a tierra eléctricamente)

El método de electrohilado es una alternativa para obtener nanocelulosa. Se


producen nanofibras de celulosa desde unos pocos cientos de nanómetros hasta
unos pocos micrones de diámetro y también puede ser usado para producir fibras
compuestas de polímero que contienen nanocelulosa.

3.2.2 CELULOSA BACTERIANA

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La celulosa bacteriana es un polímero que se encuentra fuera de la célula. Fue
expuesta en 1886 como una membrana gelatinosa traslúcida que crece en la
superficie del medio de cultivo de algunos organismos, por Adrian J Brown.
Gracias a su pureza, su alto grado de cristalinidad y su estructura tridimensional,
la nanocelulosa bacteriana es de interés en aplicaciones de la salud
principalmente.

Existen varias cepas que producen celulosa unas de ellas son las bacterias Gram-
negativas de la especie Acetobacter xylinus (reclasificado como
Gluconacetobacter xylinus), las cuales han sido las más estudiadas debido a que
son las cepa con la producción de celulosa más eficiente. Las bacterias de esta
especie presentan una morfología de bacilos y son organismos aeróbicos. Como
menciona Grande21, estas cepas se pueden aislar principalmente a partir de frutas
en descomposición; pero también son encontradas en el suelo a veces en
simbiosis con plantas como las de caña de azúcar o café. Producen celulosa como
parte de su metabolismo en diversos medios de cultivo que tengan presencia de
oxígeno.

Las bacterias del genero Gluconacetobacter transforman el etanol en ácido


acético, por lo que son usadas para elaborar cervezas con un alto grado de acides
y para la obtención de vinagre. Se han postulado varias teorías del porque este
género de bacterias produce celulosa, algunas de ellas postulan que generan una
capa de nanocelulosa para protegerse de factores externos que puedan
afectarlas, como rayos ultravioleta, iones o antagonistas, permitiendo únicamente
el paso de nutrientes. Otras especies de Gluconacetobacter que producen
celulosa, son Gluconacetobacter sucrofermentan, Gluconacetobacter
saccharivorans y Gluconacetobacter hansenii. Otros generos productores de
nanocelulosa son “Rhizobium, Agrobacterium, Sarcina”22, “Escherichia, Klebsiella
pneumoniae y Salmonella typhimurium”21

La celulosa bacteriana y celulosa de origen vegetal son similares, pero existen


diferencias fundamentales, la primera diferencia es el grado de pureza, ya que la
celulosa extraída de plantas contiene lignina, hemicelulosa y pectina adheridas; “la
celulosa bacteriana posee mayor cristalinidad (80 – 90%), y tiene más estabilidad
mecánica y térmica”31.

Esta nanocelulosa está conformada por celulosa tipo I, y “dependiendo del


microorganismo usado y del conjunto de condiciones del medio de cultivo, se
darán las proporciones de los dos tipos de estructura cristalina (Iα e Iβ)”32. Se
presentan las ventajas de que es un material biodegradable y biocompatible, no es
toxico y no se considera alergénico.

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En todas las bacterias mencionadas anteriormente, la nanocelulosa se presenta
de manera extracelular, en forma de agregados “atribuidos principalmente a la
autoafinidad que presenta el material”22.

Las funciones fisiológicas que se le atribuyen a este polisacárido, varían según el


género de los microrganismos que lo produce; en géneros como Rhizobium y
Agrobacterium la nanocelulosa de forma extracelular facilita su unión a elementos
del medio externo o a otras células para realizar interacciones de carácter
simbiótico e infeccioso; en cambio, para las especies Gluconacetobacter xylinum y
Sarcina ventriculi, la función que cumple esta mas orientada a la protección
mecánica, química y biológica. Debido a las cualidades de adsorción que tiene la
celulosa, el recubrimiento formado hace más fácil proveer nutrientes al
microorganismo.

Para el caso de Gluconacetobacter xylinum, se postulan además las teorías de


que la película de nanocelulosa que se forma en la interface sirve como un soporte
firme para que las bacterias estén cerca de la fase gaseosa; y que esta funciona
como una reserva de alimento para tiempos de carencia.

La biosíntesis de la celulosa se ha estudiado en Gluconacetobacter xylinum, esta


cepa produce la celulosa a partir de distintas fuentes de carbono. La síntesis de
celulosa (Ilustración 3) inicia con el suministro de sustrato al microorganismo, el
cual, por acción de la enzima glucoquinasa, es transformado de glucosa a
glucosa-6-fosfato; luego se trasforma de glucosa-6P a glucosa-1-fosfato en
presencia de la enzima fosfoglucomutasa; posteriormente la glucosa- 1P, por
acción de la enzima UDPG pirofosforilasa, se transforma en uridina difosfato
glucosa (UDP-glucosa), sobre este sustrato actúa “el complejo enzimático
celulosa-sintasa que está unido a la membrana citoplasmática interna de los
microorganismos y forman las cadenas de glucano β-1,4”33 , constituyendo la
celulosa.

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Ilustración 3. Metabolismo de las bacterias Acetobacter incluyendo la ruta para la
producción de celulosa

Fuente: Adaptado de Carreño et al. Técnicas de fermentación y aplicaciones de la


celulosa bacteriana

Las bacteria del genero Gluconacetobacter presentan entre 50 y 80 poros


externos de 3.5nm ubicados en la membrana celular (“estos poros en la parte
interna están rodeados del complejo celulosa-sintasa”34), por medio de los cuales
salen grupos de 10 a 15 cadenas de polímeros precelulósicos, estas cadenas se
unen para formar fibrillas de alta cristalinidad que “tienen dimensiones entre 1.5 y
4nm” 34 por medio de puentes de hidrógeno, estas fibrillas se acoplan para formar
nanofibras con un ancho entre 50 y 145nm.

3.2.2.1 MÉTODOS DE PRODUCCIÓN

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La nanocelulosa bacteriana “se forma como un polímero y un nanomaterial por
procesos de ensamblaje biotecnológicos de fuentes de carbono de bajo peso
molecular” 34 Es aceptada por la FDA como GRAS (Generalmente Reconocido
como Seguro), por lo que puede ser utilizado como agente espesante,
estabilizador, gelificante o de suspensión para producir una variedad de alimentos.

En el cultivo se deben controlar varios factores como: la temperatura, se tiene un


crecimiento óptimo de nanocelulosa entre 28 y 30 °C; el pH, en un rango de 4.0 a
6.0, el cual va cambiando a medida que ocurren las diferentes trasformaciones en
el cultivo; la fuente de nitrógeno como “peptona, extracto de levadura, caseína,
sulfato de amonio o glutamato sódico”21; y la fuente de carbono como “glucosa (la
más usada), manitol, fructosa, sacarosa, xilosa o glicerol”21. Las técnicas utilizadas
para producir celulosa bacteriana son el cultivo estático y el agitado; y en cada
técnica se obtiene celulosa con morfología diferente.

La síntesis de nanofibras de celulosa bacteriana usando cepas aeróbicas del


género Gluconacetobacter en medio de cultivo estático es la más común. Este
medio de cultivo debe cumplir con dos condiciones para que se dé el desarrollo de
los microorganismos: debe mantenerse expuestas al oxígeno ya que la bacteria es
un aerobio estricto y debe tener una temperatura entre 28 y 30 °C. Inicialmente, el
microorganismo incrementa su población debido a que el consume oxígeno
disuelto que se encuentra en el medio líquido de cultivo y produce una pequeña
cantidad de celulosa, por esta razón en esta primera fase se nota el medio de
cultivo con cierta turbidez.

Luego de que el oxígeno disuelto en el cultivo es totalmente consumido, solo los


microorganismos que se encuentran en la interface, es decir, en contacto con el
aire y por lo tanto con oxígeno, siguen con su actividad biológica y convierten la
glucosa en celulosa, la cual se distingue en el medio de cultivo como una película;
por describirlo de alguna manera, los microorganismos producen capas de
celulosa, una tras otra, las cuales una vez formadas van descendiendo a través
del medio de cultivo y “forman una estructura suspendida a la que se describe
como un gel tridimensional”35 (Ilustraciónes 4 y 5) en el que se encuentran las
fibras de celulosa. Los nutrientes que se encuentran cercanos a la interface, se
suministran por difusión a través de la película.

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Ilustración 4. Hidrogel de celulosa bacteriana

Fuente: Cristian Grande. Desarrollo de nanocompuestos basados en celulosa


bacteriana para aplicaciones biomédicas

Ilustración 5. Celulosa bacteriana obtenida por cultivo estático

Fuente: Carreño et al. Técnicas de fermentación y aplicaciones de la celulosa


bacteriana

Esta forma de cultivo presenta varias desventajas, entre ellas el hecho de que
“solo las bacterias que se encuentran en la interface producen nanocelulosa,
mientras que las demás se encuentran inactivas 21 por lo que se requieren amplias
áreas superficiales para el cultivo con el propósito de aumentar la producción;
además es un proceso lento que requiere de un buen tiempo y esto no es muy
conveniente para producir en gran escala.

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El uso de medios de cultivo agitados para obtener nanocelulosa, se hizo con el fin
de tener una mayor producción y poder llevarlo a mayor escala, pero la producción
no es mayor a la obtenida con cultivos estáticos, e “incluso puede ser menor ya
que el movimiento favorece la proliferación de células que no son productoras” 22.
Con el fin de mejorar esto se han aislado y estudiado cepas que son buenas
productoras en cultivo agitado.

La diferencia de la nanocelulosa obtenida por este medio con respecto al gel que
se obtiene con cultivos estáticos, está en primera medida en su forma, ya que se
obtiene en forma de pellets, de aglomeraciones irregulares o de fibras según la
técnica que se use (tipo de reactor y condiciones de operación); otras diferencias
se encuentran en las propiedades como cristalinidad, grado de polimerización y
esfuerzo a la tracción, que son mayores en la nanocelulosa obtenida por medio
estático.

3.2.2.2 PROPIEDADES

La fibras de celulosa en los hidrogeles obtenidos en el cultivo estático de


Gluconoacetobacter, son alrededor del 0.9% del contenido total, lo demás es
agua, de la cual el 0.3% es agua ligada y el 98.8% restante es agua libre. El bajo
porcentaje de agua ligada indica que el agua presente en el hidrogel no forma
enlaces químicos y se encuentra rodeando las fibras de celulosa, en su parte
interna y externa

La morfología de la nanocelulosa bacteriana está sujeta al tipo de microorganismo


empleado, y a los tratamientos a los que sea sometida para retirar el contenido de
agua. Entre las técnicas de deshidratación se emplean el secado al aire y el
prensado en caliente con las que se obtienen láminas planas; “el secado mediante
intercambio de solvente (agua-etanol-alcohol terbutílico)”36, con el que se logra
conservar de mejor manera la morfología original; y la liofilización, la cual es la
técnica más usada.

La liofilización consiste en congelar con nitrógeno líquido los hidrogeles obtenidos,


para luego llevarlos a una cámara de vacío en la que por medio de sublimación se
va retirando el agua, quedando la nanocelulosa en forma de espuma
tridimensional, este proceso hace que los poros se expandan y a pesar de que la
nanocelulosa secada por liofilización puede ser rehidratada, esta deformación en
los poros permanece.

La degradación de la celulosa bacteriana en estado puro se da entre los 290 y


298°C, estas temperaturas junto con la de transición vítrea, cambian cuando la
celulosa se ha sometido a tratamientos alcalinos.

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Por su cristalinidad y estructura, esta nanocelulosa tiene muy buenas propiedades
mecánicas. Algunas propiedades mecánicas medidas en láminas secas de
celulosa son como destaca Grande21: el módulo de elasticidad entre 16 y 18 GPa,
esfuerzo a la tracción de 260 MPa y esfuerzo a la deformación de 2.1%. Las
propiedades mecánicas se mejoran al retirar las impurezas de la red de celulosa,
ya que mejora la interacción entre las nanofibras. Estas favorables propiedades
hacen que la nanocelulosa bacteriana sea conveniente para reforzar distintos
materiales.

Su solubilidad depende de su origen, estructura y peso molecular; generalmente


se usan ácidos concentrados. Esta propiedad es muy relevante al momento de
momento de realizar las diferentes operaciones para la obtención de fibras. Por
otra parte, la nanocelulosa puede recuperar parte del agua después de haber sido
secada, si la deshidratación fue por liofilización puede recuperar hasta un 70% y
cuando se ha empleado secado al aire, la nanocelulosa bacteriana solo se
rehidratará un 6%.

3.2.3 NANOCELULOSA COMO REFUERZO EN POLÍMEROS

Actualmente existe una constante búsqueda del desarrollo de una nueva


generación de productos con propiedades novedosas y mejoradas, un ejemplo de
esto son los envases para alimentos, los cuales “deben diseñarse para aumentar
la vida útil o la seguridad de los productos contenidos y se les ha incluido la
función de agentes antimicrobianos, barreras de oxígeno y barreras de
humedad”24; además de los problemas ambientales que representa el amplio uso
de polímeros derivados del petróleo para la elaboración de empaques.

Por esta razón los nanomateriales entran a jugar un importante papel, por ejemplo,
la nanocelulosa como se mencionó anteriormente puede ser usada como material
de refuerzo y diversos autores han estudiado las propiedades que aporta este
nanorefuerzo en diferentes polímeros, usando nanocelulosa de distintas fuentes.

“La industria está buscando soluciones con productos biológicos para obtener
materiales biodegradables”37, pero las aplicaciones de biopolímeros están
limitadas por sus bajas propiedades mecánicas y el número de grupos hidroxilo
presentes en su estructura que los hace altamente permeables al agua y al
oxígeno. En contraste, las películas hechas únicamente de nanocelulosa muestran
unas altas barreras al aire y al oxígeno que se deben a la “combinación de una
alta cristalinidad, una estructura de red unida por fuertes enlaces de hidrogeno
tanto al interior de las moléculas como entre ellas y una densa envoltura de
fibras”24. Este tipo de características ha provocado que en los últimos años haya
aumentado las investigaciones para elaborar producción de compuestos

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poliméricos reforzados con nanocelulosa que sean de alto rendimiento o que sean
multifuncionales.

La nanofibras de celulosa presenta un inconveniente para ser usada en la


elaboración de empaques, y es que por su naturaleza hidrófila, tiene propiedades
de barrera muy pobres, este problema se resuelve combinándola con otros
compuestos. Como el descrito por Bideau37, en que se acoplaron nanofibras
obtenidas por oxidación con polipirrol (un polímero semiconductor) y alcohol
polivinílico. El polipirrol es de carácter hidrófobo y posee propiedades
antibacterianas y antioxidantes y el alcohol polivinílico forma cadenas que
posibilita una mejor resistencia a la tracción, logrando que como resultado la
combinación de la biodegradabilidad de la celulosa con las propiedades
fisicoquímicas del polipirrol.

Los nanocristales de celulosa tienen una alta compatibilidad con matrices de


almidón “debido a que sus estructuras químicas son semejantes, y posibilita una
afinidad a través de enlaces de hidrógeno”19. La nanocelulosa, además, muestra
una dispersión uniforme en la matriz de almidón lo que favorece una fuerte unión
interfacial con esta. Cheng38 obtuvo una matriz de almidón con cristales de
nanocelulosa estrechamente conectados, por medio de la evaporación, a
temperatura ambiente, del agua de la solución compuesta de almidón y celulosa
nanocristalina.

En cuanto al uso de nanocelulosa bacteriana, Yang39, hace referencia a los


autores Gindl y Keckes, quienes demostraron por primera vez el uso de celulosa
bacteriana como refuerzo, realizando pruebas con varias concentraciones de
nanocelulosa bacteriana como complemento en acetato-butirato de celulosa,
obteniendo como resultado que las propiedades como la resistencia a la tracción,
mejoraban en comparación al acetato-butirato de celulosa puro.

Para dictaminar si al usar la celulosa bacteriana se logran producir materiales


estructurales de alto rendimiento, yang39 la compara con ácido poli-L-láctico
(PLLA), puesto que este “es producido a partir del ácido láctico, un producto
natural obtenido por fermentación de fuentes renovables” 40, es ampliamente
usado y se comercializa en grandes cantidades a un precio razonable, es decir, es
un polímero de alto rendimiento que no es derivado del petróleo. Como resultado
de la comparación de los datos reunidos, se obtuvo que los módulos de tracción y
las resistencias de la mayoría de los nanocompuestos poliméricos reforzados con
celulosa bacteriana fueron iguales o menores que los de PLLA cuando se tenía
una fracción de carga de nanocelulosa menor al 30% en volumen, y superaban
dichos módulos los nanocompuestos poliméricos reforzados con una fracción en
volumen mayor a esta. Por lo que se concluye que si lo que se busca en obtener
nanocompuestos poliméricos de alto rendimiento, se debe usar una concentración
mayor al 30% en volumen.

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A pesar de las buenas propiedades de la nanocelulosa bacteriana, se han
estudiado diferentes formas de lograr que esta sea hidrófoba, con el objetivo de
aumentar la compatibilidad entre la nanocelulosa y las matrices de polímeros que
repelen el agua, mejorando las interacciones entre estos y por lo tanto sus
propiedades mecánicas, pero resulta demasiado complejo y puede no mostrar
gran diferencia con respecto al uso de nanocelulosa bacteriana sin modificar.

En lo que respecta al tema de seguridad y reglamentación, la celulosa en polvo


por lo general es considerada segura y se puede utilizar en productos que tendrán
contacto con alimentos, en cambio, “la nanocelulosa y los nanomateriales en
general no se pueden evaluar únicamente por sus características químicas ya que
el tamaño, las propiedades de agregación y demás propiedades que aún no se
conocen podrían actuar con las células y otros organismos vivos” 24 de una manera
negativa.

Son pocos los estudios que se han realizado sobre posibles efectos negativos que
tendría la nanocelulosa, algunos de estos estudios se basan en la realización de
pruebas toxicológicas como por ejemplo, las pruebas realizadas por Pitkanen 41,
para evaluar el daño del ADN en células humanas cultivadas; o el estudio
efectuado por Andrade42, de los efectos de una dieta que contenía ciertos
porcentajes de nanocelulosa de palma de durazno en ratones. Obteniéndose en
ambos estudios que la nanocelulosa no tiene efectos toxicológicos y nocivos.

Aun así, lo ideal sería que se establecieran métodos estandarizados a nivel


internacional para garantizar su seguridad, además, la poca información que
existe hace que el público tenga desconfianza de los nanocompuetos.

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Referencias

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