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SERVICIO

Texto clave: Colosenses 3:23, 24


1.
Objetivo JA: “Salvar del pecado y guiar en el servicio”
2.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor
servís. (Colosenses 3:23,24)
3.
¿Cómo servir?
Nos dice “todo lo que hagáis”, al desarrollarnos en nuestro medio Dios nos pide que
realicemos todas nuestras labores de la mejor manera, como para el Señor y no para los
hombres.
Daniel el profeta, realizó su trabajo con una excelencia sorprendente. No podemos dudar del
resultado de su labor, ministro en dos imperios distintos, en lo más alto de las
responsabilidades que eran encargadas a siervos.
José: También sirvió de manera muy efectiva en el imperio Egipcio, llegó a ocupar el cargo
más alto luego de Faraón.
¿A quién servir?
Servir al Señor Tener una relación personal con él. Sólo serviremos con amor cuando
conozcamos profundamente al Señor y su voluntad
“Todo hijo e hija de Dios está llamado a ser misionero; se nos llama a servir a Dios y a
nuestros semejantes” (Ministerio de curación, p. 307).
¿Por qué servir?
El apóstol Pablo habla de una recompensa, si servimos al Señor con todo nuestro corazón.
Dios tiene una bendición para aquellos que aceptaron el reto de servirle a él con toda
conciencia de corazón
Dios promete prosperidad y una vida sana a los que le sirven. Éxodo 23:25. “Mas a Jehová
vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en
medio de ti”.
“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno
me sirviere, mi Padre le honrará.” (Juan 12: 26. 26)
“El servicio mata todo aburrimiento y desanimo, sirve de corazón y tu vida cobrara valor”
4.
La sierva del Señor dice: “El Señor podría llevar a cabo su obra sin nuestra cooperación. No
depende de nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestro trabajo. Pero la iglesia es muy preciosa a
su vista. Es el estuche que contiene sus joyas, el aprisco que encierra su rebaño, y anhela verla
sin mancha, tacha ni cosa semejante. Siente por ella anhelos de amor indecible. Esta es la
razón por la cual nos ha dado oportunidades de trabajar para él, y acepta nuestras labores
como prueba de nuestro amor y lealtad.
Al poner entre nosotros los pobres y los dolientes, el Señor nos prueba para revelarnos lo que
hay en nuestros corazones. La cultura de la mente y el corazón se lleva a cabo con más
facilidad cuando experimentamos una tierna simpatía por los demás, la que nos impulsa a
ofrecerles nuestros recursos y privilegios para aliviar sus necesidades...” (Dios nos cuida, pág.
188)
Hagamos lo mejor que podamos, y contemplemos siempre a Jesús, el Autor y Consumador de
nuestra fe. Por amor a nosotros, él se hizo pobre, para que mediante su pobreza alcanzáramos
la posesión de las riquezas eternas. Si Dios fue tan misericordioso con nosotros ¿Por qué no
podemos hacer lo mismo?