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Entrevista a la Lic.

Diana Patricia Torres Rodríguez

Alumno: Osvaldo Rafael Agüero Arguello.

Profesora: Edda Marlut Fleitas.

Asignatura: Psicología.

Curso: Tercer Curso del Bachillerato Técnico en Contabilidad.

M.R.A. – 2018
PARAGUAY
Datos Personales

Nombre Completo: Diana Patricia Torres Rodríguez. Edad: 41 años de edad.


Fecha de Nacimiento: 9 de noviembre de 1979. Lugar de Nacimiento: Bogotá – Colombia.
Estado Civil: Casada. N°. de Hijos: 2 hijos.
Profesión: Psicopedagoga, directora académica del Centro Educativo Sudamericano, Educadora integral de la
sexualidad.
1.- ¿Qué recuerdas sobre la infancia?
R: Sabes qué; fueron recuerdos dónde me generaban cierto desasosiego, cuando, los fines de semana o feriados nos
íbamos a una ciudad cercana a Bogotá, con cercana estoy diciendo 2 horas y media a 3 horas de viaje, Bogotá está a una
altura, 2700 metros de altura valga la redundancia, y esta ciudad, para llegar a esta ciudad que se llama Tocaima se tenía
que descender porque es tierra cálida y ahí pasábamos momentos muy bonitos de juego, de desinhibiciones, porque no
había tanto peligro como en la ciudad, podíamos salir a jugar fuera de las casas sin… sin mayores peligros, yo recuerdo
que cuando tenia que volver a Bogotá me generaba una angustia, un desasosiego por lo que significaba la propia ciudad y,
pienso yo, que una de los motivos por los que yo me hallé tanto en Paraguay, fue porque Paraguay es muy similar a esa
ciudad en donde yo pasaba los fines de semana largos, así de muchos árboles, de vegetación, un clima cálido, un clima de
tranquilidad, porque es diferente un Asunción, un Mariano Roque Alonso, a lo que es Bogotá, Bogotá es una ciudad
terriblemente agitada, terriblemente cosmopólita, entonces a mi Mariano Roque Alonso como que me devolvió, ese
recuerdo de mi infancia, y creo que fue uno de los motivos por los cuales, decidí quedarme acá.

2. - ¿Qué es lo que más te gustaba hacer?


R: - Recuerdo que me encantaba jugar a la secretaria, me encantaba, y recuerdo que me gustaba organizarle el juego a mis
amigos, había sido, y mi mamá me hizo recordar, que yo le comandaba a los chiquititos, yo les organizaba, o sea que,
desde pequeñita ya tenía esos aires de estar comandando jajaja… Y mira como influye la infancia después para la elección
de tu profesión, porque lo primero que estudié al salir del colegio, como no tenia muy claro qué profesión iba a seguir, fue
secretariado e informática, después de mucho tiempo cuando ya tenia claro, llegó la carrera, pero durante mucho tiempo
no sabía cuál era mi rumbo…
- Justamente de eso iba la clase profe, de cómo en la infancia de una persona, ya se nota a que se inclinan o hacia que
cosas son mas adeptas por decir de alguna forma.
-Si Osvaldo, en la infancia, desde muy temprano los padres, sobre todo los padres, y en la institución nosotros
respaldamos eso, a los niños se les tiene que brindar variedad de oportunidades, variedad de experiencias, para que desde
pequeñitos ya se encaminen. La clave Osvaldo es que el niño pase por diferentes experiencias, pase por diferentes
episodios, que vivencie, para que vaya descartando, porque cuando es un niño sobreprotegido, cuando es un niño con un
medio social cultural pobre, no me refiero a pobre económicamente, sino escaso de experiencias, de situaciones, de
vocabulario, de lenguaje, es una persona a la cual le va a tomar más trabajo encaminarse, tener un rumbo tener un norte,
entonces va a comenzar a probar, va a abandonar, y va a comenzar a acumular… Frustraciones. Y que mejor que ocuparse
tempranamente en la vida a hacer lo que te gusta…
Te voy a contar cómo yo me di cuenta que me gustaba enseñar, porque yo nunca pensé en la docencia, yo quería ser
bailarina, soñaba con ser secretaria y ser bailarina de Chayanne, ese era mi sueño. Y cuando llegamos al Paraguay,
estábamos pastoreando la iglesia Alpha y Omega, y le tenía a Daniel Andrés chiquitito, tenía meses y tú sabes cómo son
los chiquititos inquietos y era difícil quedarme con el en el culto, durante la predicación, entonces… Salí de la predicación
y fue a una de las aulas en donde estaban los maestros de escuela dominical, me senté ahí con él en el fondo, y la maestra
me acuerdo que estaba enseñando la historia de Abraham, pero la estaba enseñando de una forma tan opaca, tan mustia,
tan fría, y yo dije -Puedo enseñar mucho mejor que esta mujer la historia de Abraham- y ya me comenzaba a imaginar
como me iba a ir disfrazada, que imagen iba a mostrar, qué les iba a hacer. En ese momento me nació el amor por la
educación, por la enseñanza… Y de ahí surgió, y te estoy hablando de cuando yo tenía que… ¿20 años? Después me
comencé a encaminar, y eso sí, yo la tenía clara Osvaldo, yo sabia que maestra de E.E.B. No quería ser, enseñar todas las
asignaturas, estar frente a un grupo de 25 chicos enseñándole 12 asignaturas yo sabía que eso no quería ser. Yo sabía que
me gustaba enseñar, tenía mucho para dar, pero no, imagínate a mi dando matemáticas, pobres prójimos, no. Otra materia,
cualquier cosa menos matemáticas, y después llegó a mis manos estando en el trabajo en la iglesia bautista de Villa Morra,
un folleto sobre psicopedagogía dónde describía el perfil del profesional y… me decidí, y no me equivoque.

3. –¿Alguna vez pasó algo en un evento familiar que jamás podrías olvidar?
R: No recuerdo ninguno Osvaldo, en este momento no se me viene nada a la mente. No sabe, no responde.

4.- ¿Qué persona de tu familia ha sido la que más influyó en tu vida?


R: Además de mi mamá, mi abuelita tiene una frase que se me quedó y que decía constantemente “Las vainas no se la
pueden a uno”, es una terminología colombiana que significa que las situaciones, los problemas, las circunstancias no se
la pueden a uno. Ella murió hace un mes, y siempre fue una mujer que ciertamente no alcanzó grados muy altos
académicamente, pero, fue una mujer emprendedora, una mujer que no se achicaba ante nada y ante nadie, y después de
mi mamá herede la puntualidad, la responsabilidad a prueba de balas, la seriedad, el compromiso, el orden. Y también hay
una tía, Mirtha se llama, muy cariñosa, muy carismática, muy entregada a los demás. Hay otra tía muy simpática, muy
chicharachera, muy querida por todos, es la tía que a todos nos gustaría que fuera nuestra mamá. Entonces pienso que de
mi familia fueron esas personas las que más influenciaron, aunque, siempre todos aportan algo ¿no?, yo viví con otra tía
también a la que le gustaba cocinar y era la que me impulsaba a que yo me valiera por mi misma con respecto a todas esas
cuestiones de cocina por ejemplo, pero, las que más así marcaron fueron mi mamá y mi abuelita.
5.- ¿Las personas que más influenciaron fuera de tu entorno familiar?
R: Hay una profesora que se llama Nelly Monti, ella era mi compañera de trabajo cuando yo trabajaba en el Bautista de
Villa Morra, ella era la coordinadora del bachillerato, y esta mujer era tan tan tan cariñosa Osvaldo, era matungona era
grande, ella siempre estaba con una sonrisa Osvaldo, ella les trataba a todas las personas por igual, era carismática, era
simpática, ella podía tener los problemas encima, y sabes lo que es llevar la coordinación de un colegio con 600-700
alumnos, y siempre estaba dispuesta a ayudar, a colaborar, a entregar una sonrisa, le trataba tan bien a las personas, y
siento que ella me influyó también. La que más recuerdo así con cariño, donde copié inclusive aspectos de su
personalidad, ella, Nelly Monti, que también era profesora de Literatura.

6.- ¿Cuándo eras adolescente, a quién pedías consejo? ¿Por qué?


R: Cuándo era adolescente… Pues con mi mamá, con mi mamá siempre tuvimos, en medio de lo áspero que pueden llegar
a ser las relaciones durante la adolescencia con los padres, tuvimos nuestra época de llevarnos como perros y gatos, dónde
yo lo único que quería era salir corriendo, creo que por eso fue que me casé tan temprano, porque la relación estaba cada
vez de mal en peor, pero aun así mi mamá siempre fue in referente, siempre. Ella me regaló un libro en el ’87, yo cumplía
11 años y dice en la dedicatoria; “Siempre que tengas dudas, recuerda que en tu mami hallarás una amiga”. De acá, de
esa confianza que yo tenía con ella para hablar de todos los temas, de cualquier tema, también surgió mi interés por el área
de la sexualidad, porque con mi mamá yo me podía acercar en cualquier momento a preguntarle cualquier cosa y ella
nunca me evadía, ella nunca me decía; -Después te voy a responder. O… Tu estás muy chiquitita, no, ella siempre me
respondió con la verdad. Por más que mi mamá trabajaba todo el día y era muy poco el tiempo en el que compartíamos, yo
siempre le vi a ella muy accesible, no la vi distante, siempre fue muy accesible, y entonces de ahí fue de dónde surgió mi
interés por el área de la educación sexual.
También, tuve muy buenos maestros, me acuerdo de un maestro que se llamaba Ramiro Ramírez, en el sexto grado él era
el profesor de ciencias y era una persona también así, súper accesible, una persona que te inspira confianza, una persona
que te responde con la verdad, sin vueltas, sin complicaciones, entonces cuando yo tenía dudas en esa etapa de la
adolescencia en donde se te abre el mundo, ¿no? En donde despiertas a algo y se te llena la cabeza de dudas, de angustias,
de inseguridades, me acuerdo que me dirigía a él, que en varias oportunidades me dirigí a él. Tengo una imagen mental
inclusive de cuando los chicos del curso lo rodeábamos, y le bombardeábamos con las preguntas, solamente por el hecho
de escucharlo y de saber de que el nos miraba con credibilidad, él no nos miraba con fastidio como diciendo “Agh,
terminen pues, no tengo tiempo y debemos avanzar”, sino nos dedicaba tiempo y calidad de tiempo, el fue un referente
para alguna pregunta, algún consejo.

7.- ¿Cuáles eran tus películas favoritas o tus libros favoritos cuando tenías mi edad?
R: La verdad es que yo tomé amor a la lectura ya de grande Osvaldo, yo le agarré amor a la lectura ya acá en Paraguay,
como llegamos y no teníamos nada, no teníamos ni un televisor, ni radio ni nada, pues la única opción era leer jajajaja. y
eso ya fue de grande, después de los 20 años, a los 17 años yo no leía, ni era de ver televisión la verdad. Lo único que leía
era ese mismo, el que me regalo mi madre - ¿Qué le pasa a mi cuerpo?
Sabes ahora me hiciste acordar de un libro que yo leía cuando estaba en el décimo grado, que sería el 2 curso del
bachillerato actualmente, tenía hermosos y bien vividos 15 – 16 años, y me acuerdo que me pusieron a leer la Ilíada y la
Odisea de Homero, y disfruté la Ilíada, y era un libro gordito, y no solamente lo teníamos que leer, sino también lo
teníamos que representar de alguna forma, yo me asocié con una compañera a la que le gustaba dibujar, y el negocio fue;
yo leo, te cuento y tu dibujas jajajaja. Y ella hizo unos dibujos buenísimos, y me lo comí el libro, entre la Ilíada y la
odisea, la Ilíada es mejor.

8.- ¿Por qué elegiste esta profesión?


R: Elegí la profesión de Psicopedagoga, por lo que te dije, porque me di cuenta de que me gustaba enseñar, me encantan,
me apasionan los niños, son una parte de la población frágil, pero en donde puede ejercer gran influencia, tú le puedes
hacer la cabeza a un niño, me gusta porque en mi infancia no tuve muchas oportunidades de jugar , porque mi mamá
trabajaba todo el día, mi abuelita… que se va a poner a jugar mi abuelita con un niño, y yo pasaba mucho tiempo
encerrada, entonces al entrar en contacto con un niño tienes la oportunidad de jugar, y siempre hay un niño dentro de uno,
por los menos dentro de mi hay una niña muy muy muy grande jajajaja.
Algo que fue muy atractivo para mí, para elegir la profesión, es que la psicopedagogía te da independencia, yo quería un
trabajo, una profesión en donde yo fuera mi propia jefa , la psicopedagogía me da la oportunidad de trabajar de manera
independiente, en dónde tu te haces tu horario, tu te fijas los días, y… por eso la elegí, me gusta enseñar, me agrada
mucho trabajar con niños y esa independencia económica y de tiempo que te da esta profesión.
Y con lo de la sexualidad te dije, desde muy temprano mi mamá me hablaba con naturalidad del tema, y siempre me llamó
la atención, mi carrera, el tema de mi carrera está relacionado con la sexualidad en la adolescencia.
6.- ¿Qué fue lo más difícil que viviste en la adolescencia y cómo lo superaste?
R: No sé si tu recuerdas, porque yo les suelo contar a los chichos, hubo 2 años en mi adolescencia que yo quise borrar
durante muchos años, por lo desagradable que fue, y fue cuando tenía 11 y 12 años estaba en el 6to y en el 7mo, porque en
Colombia el bachillerato comienza en el 6to grado, y mi mamá me inscribió en un colegio de gente rica, ella pensó que era
un colegio técnico y quería meterme en un colegio técnico y bueno, no averiguo bien, no investigó bien, no sé, lo cierto es
que terminé en un colegio de gente de muchos recursos y nosotros nunca fuimos de muchos recursos, mas bien persona de
una clase social… media, y fueron momentos muy difíciles Osvaldo porque, mis compañeras eran de usar ropa de marca,
mis compañeras ya iban a fiestas a los 12 y a los 13 años ya se iban a fiestas, ya tomaban, ya tenían novios, tenía una
compañera que era mucho mayor y ya mantenía relaciones sexuales y ella lo contaba con tanta naturalidad y yo a los 11-
12 años ni mi primer beso había dado, y ella ya contando un montón de sucesos de amplia envergadura y… pasé mal
Osvaldo, la pasé mal, me hacían bullying, literalmente, bullying, se burlaban de mi amplia frente, se burlaban de la forma
en la que yo hablaba, porque yo no hablaba con la papa en la boca ni nada de eso, no decía groserías, en mi casa decir
bobo era la peor ofensa, y mis compañeras de gran calibre eran sus palabras, entonces yo no encaje en ese grupo y ellos
me rechazaban y me apartaban, inclusive en la merienda mi mamá me ponía banana con leche, bueno mi mamá también…
Cómo me va a poner banana con leche y mis compañeras comiendo sandwichitos, mixtos, gaseosas y yo con leche y con
banana Osvaldo, yo me iba en el último rincón del colegio a merendar, entonces mi mamá tampoco había colaborado
mucho para que yo me integrara, pero sabes que, durante mucho tiempo fueron años difíciles, muy difíciles de angustia,
llegaba a mi casa a llorar, pero ahí también conocí a este Ramiro Ramírez que fue un referente en mi adolescencia, bueno,
dos años terribles, mis cuadernos me lo tiraban a la basura, cuando en el recreo yo pasaba sola. Y ahora de grande ya con
el cargo que tengo pienso que los años más útiles de mi adolescencia fueron esos dos, por las experiencias que viví,
porque yo sé lo que se siente cuando te rechazan, cuando te menoscaban, cuando te desprecian, cuando te hostigan, porque
fue bullying literalmente, no fueron situaciones así esporádicas, no, eran de todos los días, me decían Calixto quien era la
empleada domestica de una novela que estaba en emisión allá en Colombia en ese entonces, y así, me rechazaban, yo era
la oveja negra del grado, pero esos dos años al final me hicieron tan fuerte, porque mi mamá no me dejaba faltar eh, yo
somatizaba y me daba dolor de estómago, no quería ir, le hacia el berrinche, pero mi mamá nunca me dejó faltar Osvaldo,
la odiaba tiernamente en ese momento, pero al final de cuentas esos años me hicieron muy fuerte y conocedora de
situaciones dentro de una Institución Académica entre compañeros. Ahora me son muy útiles esos dos años, entonces,
aquello que en el momento para mi fue algo muy grande, y ahora irónicamente ahora miro atrás y doy gracias a Dios por
esas situaciones que me enriquecieron, que me fortalecieron.

7.- Si pudieras expresar un mensaje a los jóvenes: ¿Qué les dirías?


R: Aghhh, esa me la hubieras dicho antes para preparar algo jajajaja. A ver… les diría esta frase, y esta frase se las he
regalado a mis alumnos este año.
“Ni tu enemigo, ni tu más grande enemigo puede hacerte tanto daño, como tus propios pensamientos”
Les diría los jóvenes, a los adolescentes que piensen bien, que piensen bien de si mismos, que piensen bien de los demás,
que ante la duda, ante la incertidumbre, pregunten. Que se expresen, les aconsejaría desarrollar prontamente la asertividad,
la capacidad para decir los que pienso, lo que siento, lo que me molesta, lo que me enoja, lo que me frustra, en el momento
oportuno, a la persona indicada, desarrollar la asertividad, si desde los más tempranos años le enseñamos a los niños a
expresar sus sentimientos, sus frustraciones, sus iras, a la persona que no ocasionó, sin violencia, sin pasividad,
asertivamente. Ups… vamos a tener una adolescencia perfecta, una Juventud sana, una juventud encaminada hacia el
éxito, y con el éxito no me refiero a ser rico, ni a ser famoso, no, es hacer aquello que te gusta que te hace feliz, aquello
que harías gratis, aquello que te lleva a ser útiles dentro de la sociedad, porque no podemos pues pasarnos la vida siendo
zánganos y parásitos sociales ¿no?, entonces, que cuiden sus pensamientos, que cuiden, que ningún enemigo te puede
hacer tanto daño como tú mismo pensando mal, creándote unas tormentas que nunca existieron , y que desarrollan la
asertividad, que prendan a decir lo que sienten, los sentimientos, los desasosiegos, las inconformidades, mirando a los
ojos, sin chismes, sin esperar que otro te lo solucione, en línea recta, eso.