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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

“AÑO DEL DIÁLOGO Y LA RECONCILIACIÓN


NACIONAL”

ESCUELA ACADEMICA PROFESIONAL DE PSICOLOGIA


HUMANA

TEMA:

 PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

PRESENTADO POR:

 ARANGO CASAVILCA, SHOWNY


 AYALA VARGAS, STEFANY

DOCENTE:

 DELGADO MARIELA

CICLO:

 V

ICA – PERÚ

2018

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

DEDICATORIA

Dedicamos el presente trabajo en primer


lugar a Dios por habernos permitido llegar
hasta este punto, a nuestros padres por
darnos lo necesario para seguir adelante día
a día para lograr nuestros objetivos, a
nuestra maestra Mariela por su gran apoyo y
motivación.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

INDICE

INTRODUCCIÓN…...…………………….…………………………………… pág. 4
I. PSICOBIOLOGIA DEL AMOR…………………………………………... pág. 5

SINDROME OBSESIVO-COMPULSIVO………………………………. pág. 5

ADICCION FISICO Y QUIMICO……………………………………... Pág. 5

HORMONAS FUERA DE CONTROL…………………………………... pág. 5

II. NEUROBIOLOGIA DEL AMOR…………………………………………. pág. 5

III. LA QUIMICA DEL AMOR: UNA DROGA MUY POTENTE…………… pág. 10

LA OXITOCINA……………………………………………………………. pág. 10

LA SEROTONINA……………………………………………………........ pág. 11

LA DOPAMINA…………………………………………………………….. pág. 12

LA NORADRENALINA……………………………………………………. pág. 13

IV. BIOQUIMICA DEL AMOR………………………………………………… pág. 13

V. LA FORMULA QUIMICA DE CUPIDO………………………………….. pág. 17

1° ETAPA: PRIMERA IMPRESIÓN……………………………………… pág. 17

2° ETAPA: ATRACCION (1° FASE NERUOQUIMICA)………………. pág. 18

3° ETAPA: AFECTO O ENAMORAMIENTO (2° F. N.)……………….. pág. 19

4° ETAPA: PASION (FASE NEUROENDOCRINO)…………………… pág. 20

EL PEPTIDO DE LA FIDELIDAD…………………………………….. pág. 20

VI. CONCUSION………………………………………………………………. pág. 21

VII. BIBLIOGRAFIA……………………………………………………………. pág. 22

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo se recopila información de diferentes fuentes.
Donde se recoge algunas de las aproximaciones actuales al amor desde la
perspectiva psicobiologia del amor.
El amor es una fuerte inclinación emocional hacia una persona y en un sentido
más amplio hacia un grupo de personas u objetos. Es un sentimiento humano
universal, ya que tanto hombres como

mujeres de distintas épocas, sociedades y niveles socioeconómicos han sido


seducidos, perturbados, desconcertados por este poder, dominados por este
sentimiento que muchos denominan como mágico. El amor se ha concebido
como un éxtasis vertiginoso que nos brinda momentos de felicidad apasionada,
euforia, excitación, risa y satisfacción; implica formas de sentirse aceptado y
entendido totalmente.

Las relaciones amorosas son extremadamente relevantes en la vida cotidiana, y


el amor, como un impulso humano esencial, genera respuestas emocionales
específicas que motivan a la persona a buscar a una pareja, con el fin de
perpetuar la especie.

Una de las primeras cosas que ocurre cuando nos enamoramos, es que
experimentamos un cambio brusco en nuestra conciencia; la persona amada se
convierte en algo nuevo, único y sumamente importante. El amor romántico
anhela exclusividad sexual; probablemente evolucionó por dos motivos
esenciales: para evitar que los varones criaran a otros hijos y para evitar que las
mujeres perdieran a su potencial marido y padre ante una rival. Esta ansia de
exclusividad sexual permitió a nuestros antepasados reservar casi todo su
tiempo para el cortejo de la persona amada.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

I. PSICOBIOLOGIA DEL AMOR

 MARU VELASQUEZ:

El amor es una emoción, un proceso que involucra a la mente y el cuerpo


de manera dinámica es un componente biológico donde el cariño mutuo
y el sentirse bien nos envuelve.

Cuando amamos aparece una sincronía entre ambos donde el gesto y


la bioquímica fortalece la conexión entre nuestro corazón y nuestro
cerebro.

Según las neurociencias el amor es un proceso que afecta nuestro


cerebro activando áreas específicas.

Estudios de neuro-imagenes: el amor desactiva circuitos cerebrales


responsables de las emociones negativas y de la evaluación social.

En otras palabras, la corteza frontal se apaga cuando nos enamoramos


y así se logra que se suspenda toda crítica o duda.

1. SÍNDROME OBSESIVO – COMPULSIVO: Cuando uno esta


profundamente enamorado, disminuye los niveles de serotonina en
el cerebro, una característica común a los trastornos obsesivo-
compulsivos.
2. ADICCIÓN FÍSICO Y QUÍMICA: Después de algún tiempo de
relación, el cuerpo desarrolla una tolerancia a las sustancias
químicas placenteras. La fase de atracción deja pase a una nueva
etapa.

Cuando las hormonas de oxitocina y vasopresina penetran en el


cerebro, creando sentimientos de bienestar y seguridad.

3. HORMONAS FUERA DE CONTROL: El cerebro libera la adrenalina


y la noradrenalina haciendo que el corazón se acelere, mientras que
la dopamina del cerebro crea sentimientos de euforia.
II. NEUROBIOLOGIA DEL AMOR:
 IZABELEN GARZA:

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

El amor romántico, también llamado amor obsesivo, apasionado,


encaprichamiento, proviene de nuestros antepasados para centrar
atención en una pareja específica, conservando tiempo y energía, por lo
que se ha denominado «la más poderosa motivación humana». Una de
las primeras cosas que ocurre cuando nos enamoramos, es que
experimentamos un cambio brusco en nuestra conciencia; la persona
amada se convierte en algo nuevo, único y sumamente importante. El
amor romántico anhela exclusividad sexual; probablemente evolucionó
por dos motivos esenciales: para evitar que los varones criaran a otros
hijos y para evitar que las mujeres perdieran a su potencial marido y
padre ante una rival. Esta ansia de exclusividad sexual permitió a
nuestros antepasados reservar casi todo su tiempo para el cortejo de la
persona amada.

Las personas trabajan por amor, cantan por amor, viven por amor,
mueren por amor. ¿Qué es lo que provoca este ferviente sentimiento,
este éxtasis tan característico de los amantes?

Tan poderoso sentimiento humano universal está asociado a distintos


neurotransmisores; también a sistemas de recompensa, los cuales son
centros específicos del sistema nervioso central que obedecen a
estímulos concretos y naturales que permiten al individuo desarrollar
conductas que respondan a hechos placenteros. Son muchas las partes
del cerebro que se activan cuando una persona se encuentra
enamorada, sin embargo existen regiones que tienen una importancia
especial. El valor de recompensa de una pareja está mediado por la
dopamina del núcleo accumbens y también puede ser modulado por
áreas corticales como el cíngulo anterior; esto puede ocurrir a través de
las conexiones directas del cíngulo con el núcleo accumbens.

Por lo tanto, el cíngulo anterior u otras áreas corticales, como la corteza


piriforme y la ínsula pueden registrar el estado fisiológico del individuo y
ejercer una función ejecutiva que hace a los animales dirigir su
comportamiento selectivo hacia la pareja adecuada. El área tegmental
ventral (AVT, por sus siglas en inglés) es un grupo de neuronas
dopaminérgicas localizadas en el tallo cerebral que envía y recibe
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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

proyecciones de una gran variedad de núcleos. Hacia el núcleo,


accumbens es la región principal que posibilita el desarrollo de estas
conductas, la cual se conoce como vía de recompensa cerebral
mesoaccumbens. Esta vía natural es un circuito emocional presente en
todos los mamíferos y motiva conductas para la sobrevivencia y la
reproducción. El AVT es un sistema de recompensa del cerebro
asociado con el placer, la excitación, la atención y la motivación para
perseguir y obtener recompensas. El núcleo caudado juega un papel en
la recompensa, en la detección y la expectativa, la representación de las
metas y la integración de los estímulos sensoriales para prepararse a la
acción, motivo por el cual se considera al amado como algo novedoso y
único.

El sistema límbico es un conjunto de estructuras cerebrales,


involucradas en respuestas emocionales que se hacen conscientes; en
las regiones corticales se encuentran las circunvoluciones del cíngulo y
del hipocampo, al igual que la superficie orbitaria del lóbulo frontal y la
corteza insular. La corteza insular está dividida en una región anterior
(agranular) y una posterior (granular); la corteza posterior recibe
aferencias viscerales generales, por lo tanto recoge los datos
procedentes del cuerpo referentes al tacto y a la temperatura, así como
las sensaciones internas como la actividad del estómago, intestinos y
otras vísceras, por lo que es la parte del cerebro con la que sentimos las
«mariposas» en el estómago. La corteza cingulada anterior, además de
intervenir en la regulación de los cambios viscerales, participa en la
evaluación de la experiencia recompensante o aversiva, modulando
junto con la amígdala aspectos motivacionales de la emoción; también
coordina el proceso de toda la información, por lo que determina la
conducta. El núcleo caudado desempeña un papel importante en la
modulación de los actos motores, actúa para permitir al sistema motor
realizar únicamente aquellos movimientos dirigidos a un objetivo.

Es importante señalar todas estas estructuras porque se encuentran


involucradas en las distintas etapas del enamoramiento.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

Algunos autores han mencionado que existen distintos tipos de amor,


en donde están involucrados diversos neurotransmisores, al igual que
estructuras neurales. Por lo general, se comienza un enamoramiento
con la etapa de deseo, motivo por el cual algunas personas refieren que
«el amor entra por los ojos» y la función evolutiva de esta etapa es
motivar a los individuos a buscar una unión sexual.

La etapa del deseo está mediada por concentraciones de andrógenos y


estrógenos. Los hombres con altos niveles de testosterona en
circulación tienden a desarrollar una mayor actividad sexual, por lo que
la libido masculina tiene su punto más alto entre los veinte años y las
mujeres sienten mayor deseo sexual en torno a los días de ovulación
cuando los niveles de testosterona aumentan.

Los hombres que producen más testosterona son menos propensos a


casarse y tienen mayor posibilidad de divorciarse una vez casados, ya
que es más probable que abandonen su hogar debido a problemas de
las relaciones maritales.

La etapa de amor romántico está mediada por la concentración elevada


de dopamina, la cual produce euforia, aumento de energía, una gran
concentración, así como una motivación inquebrantable y una conducta
orientada hacia un objetivo de respuestas emocionales típicas de la
etapa de amor romántico. La actividad de la norepinefrina está
relacionada con una gran hiperactividad, insomnio, pérdida de apetito,
temblor, taquicardia, ansiedad y miedo, las cuales son respuestas
físicas típicas de esta etapa.

La serotonina es otra sustancia involucrada en la neurobiología del amor


romántico. Sabemos que concentraciones disminuidas están implicadas
en distintas patologías psiquiátricas, entre ellas el Trastorno Obsesivo
Compulsivo; dicha patología mejora drásticamente al proporcionar
Inhibidores Selectivos de la Recaptura de Serotonina (ISRS), por lo cual
se sabe que es un factor importante en la etiología del padecimiento.
Una característica importante del amor romántico es el pensamiento
obsesivo hacia la persona amada, por lo cual no es raro que los amantes

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

pasen gran cantidad de tiempo pensando en la persona de quien están


enamorados.

Se realizó un estudio para fundamentar esta hipótesis, en donde se


evaluaron 20 sujetos profundamente enamorados, 20 sujetos con
trastorno obsesivo compulsivo no medicados y 20 controles normales, a
los cuales se les recolectaron 20 mL de sangre y se procesaron, con el
fin de ver la densidad del trasportador de serotonina en las plaquetas;
los resultados nos indican que existe una disminución de la densidad del
trasportador de serotonina en las plaquetas de los sujetos enamorados,
similar a la de los pacientes con TOC, hallazgo no encontrado en los
controles sanos. Esta hipótesis nos puede explicar parcialmente el
proceso de pensamiento obsesivo que se presenta durante el amor
romántico.

Se ha documentado que la etapa del amor romántico tiene un periodo


cuya máxima duración es de tres años y en donde paulatinamente
comienza a presentarse una regulación a la baja de receptores de
dopamina, por lo cual disminuye la actividad de dicho neurotransmisor,
motivo por el cual disminuye la atención dirigida hacia un objeto
específico.

Al terminar la etapa de amor romántico, comienza a presentarse otro


tipo de amor, el cual se desarrolló para permitir que nuestros
antepasados vivieran con su pareja el tiempo suficiente para criar a un
hijo durante su infancia. Esta etapa es la llamada de apego, la cual es
un tipo de amor apacible, de calma, paz, seguridad y unión, que se
siente a menudo hacia una pareja duradera.

La etapa de apego está mediada biológicamente por las


concentraciones de vasopresina sérica y de oxitocina.

Durante el orgasmo, los niveles de vasopresina aumentan de forma


espectacular en los hombres y los de la oxitocina se elevan en las
mujeres; estas sustancias químicas contribuyen a la sensación de fusión
y cercanía, de apego, que se siente posterior a una relación sexual
satisfactoria.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

III. LA QUÍMICA DEL AMOR: UNA DROGA MUY POTENTE.


 Jonathan García-Allen Psicólogo y entrenador personal

Nos dice que los compuestos químicos que segregamos cuando


sentimos amor pueden ser más adictivos que una droga.

Tal y como señala un estudio del Colegio de Medicina Albert Einstein,


cuando el amor se rompe, igual que cuando una persona es adicta a la
droga, las con-secuencias de la adicción son tan fuertes que pueden
desembocar en graves conductas depresivas y obsesivas. Tal como
hemos visto en un artículo reciente, el amor puede provocar
dependencia emocional. En las siguientes líneas sabréis por qué.

Los compuestos químicos y las hormonas que genera el amor:

El amor libera dopamina, serotonina y oxitocina, por eso que cuando nos
enamoramos nos sentimos excitados, llenos de energía y nuestra
percepción de la vida es magnífica. Pero los neuroquímicos del
enamoramiento vienen a chorros y al cabo del tiempo, al igual que pasa
cuando alguien consume drogas durante un período largo de tiempo,
llega la tolerancia o lo que comúnmente se conoce como habituación.

Cuando la cascada química desciende, hay muchas personas que lo


interpretan como una pérdida de amor (MacDonald & MacDonald,
2010). Lo que realmente sucede, es que los receptores neuronales ya
se han acostumbrado a ese exceso de flujo químico, y el enamorado,
necesita aumentar la dosis para seguir sintiendo lo mismo. Eso puede
convertir una fluctuación natural en una crisis, y puede llegar la bonita
frase: “Ya no siento lo mismo”. Pero dejar una relación no siempre es
tan simple.

El cerebro necesita un proceso de recuperación para volver a los niveles


normales de flujo químico, y hace falta dejar pasar el tiempo para
recuperar la estabilidad.

1. LA OXITOCINA: Un abrazo vale más que mil palabras.


Neurólogos expertos como Gareth Leng, creen que la oxitocina ayuda
a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de
emoción.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

La oxitocina es una sustancia endógena (segregada por el cuerpo) y


actúa como una droga (sustancia exógena introducida en el cuerpo
desde el exterior), liberando transmisores como la dopamina, la
noradrenalina (norepirefrina) o la serotonina. Cuanta más oxitocina se
libera, más unido te sientes a la otra persona. Pero hay que tener en
cuenta, que los niveles de segregación de neurotransmisores u
hormonas, también dependen de nuestras creencias y de nuestra
percepción de las cosas. Las ideas, los prejuicios, los valores, las
experiencias, las expectativas, o las fantasías que tengamos, pueden
hacer que liberemos más o menos químicos. Este proceso sigue una
pauta fija: más contacto, más oxitocina, más confianza (más
fortalecimiento de las conexiones neuronales). Las expectativas o la
imaginación, también actúan como una forma de contacto y siguen esa
pauta.

Pero no nos damos cuenta de que evidentemente, los enamorados no


siempre llegan a cumplir las expectativas que tienen el uno del otro,
sean éstas realistas o no. Eso puede llevar a un estado de frustración.
Además, el con-tacto con una expareja puede revivir esa pauta o
conexión entre las neuronas, y es por eso que la mayoría de
psicólogos expertos en el amor, recomiendan una terapia de todo o
nada para superar una ruptura. Al dejar de mantener contacto con la
persona amada, las conexiones se debilitan, y con el paso del tiempo,
las recaídas son cada vez menos frecuentes.

La oxitocina, también juega un factor importante en los celos. El


cortisol es la sensación que experimentamos como miedo, pánico o
ansiedad.

2. LA SEROTONINA: El neurotransmisor de la felicidad

Conseguir respeto sienta bien ya que estimula la liberación de


serotonina (Co-zolino, 2006). En el mundo animal, la dominancia
social trae consigo más oportunidades de apareamiento y más
descendencia. Los animales no dominan por objetivos conscientes a
largo plazo, dominan porque la serotonina les hace sentir bien.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

Esto lo podrá ver en muchas personas, y en sí mismo, debe admitir


que la atención romántica por parte de una persona de mayor estatus,
desencadena sentimientos fuertes y hace que se sienta bien. El
problema surge porque su cerebro siempre quiere más respeto para
obtener más serotonina. Su pareja puede darle esa sensación al
principio y puede darle el respeto que necesita o ayudarle a sentirse
respetado por los demás. Pero su cerebro da por sentado el respeto
que ya tiene, y con el paso del tiempo, quiere más y más para con-
seguir una dosis más grande de buenos sentimientos. Es por eso que
algunas personas siempre hacen más demandas a sus seres
queridos, y otras, constantemente buscan parejas o amantes de mayor
estatus. La autoestima juega un papel importante en este aspecto y
para no caer en el error, ayuda entender mejor los orígenes de
nuestros impulsos neuroquímicos.

La serotonina actúa sobre las emociones y el estado de ánimo. Es la


responsable del bienestar, genera optimismo, buen humor y
sociabilidad y es conocida por representar un papel importante en la
inhibición de la ira y la agresión. Niveles bajos de serotonina están
asociados con la depresión y la obsesión (síntomas del desamor). Los
fármacos antidepresivos, se encargan de aumentar los niveles de
serotonina para corregir el déficit neuroquímico, y es por eso que al
Prozac (el antidepresivo más famoso del planeta) le llaman la droga
de la felicidad. Las experiencias positivas constantes y los
pensamientos positivos, también aumentan los niveles de serotonina.
En cambio, los pensamientos desagradables, las malas noticias,
hablar de cosas tristes y preocupantes o enfadarse, inhiben
completamente la activación de la serotonina.

3. LA DOPAMINA: Adictos al amor


La dopamina está relacionada con el placer, y es el neurotransmisor
que desempeña un papel importante en los juegos de azar, el uso de
drogas, y también en el amor. Cuando nos enamoramos, la dopamina
se libera, haciendo que las parejas se sientan eufóricas y enérgicas.
“Sí alguien es único en su vida y se centra en esa persona, es porque

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

el sistema de la dopamina se ha activado", dice Helen Fisher (2004),


antropóloga biológica.

La dopamina es importante ya que está implicada en el sistema de


recompensa. El placer hace que nos sintamos bien, que tengamos
relaciones sexuales, que comamos alimentos, y que hagamos cosas
que nos permitan sobrevivir. Pero tanto en la droga como en el amor,
cuando el estímulo externo (droga) o interno (oxitocina) desaparecen,
puede crear problemas serios para una persona. Entonces aparece el
mono y la obsesión.

4. NORADRENALINA: La dosis de adrenalina

La noradrenalina o norepinefrina es el neurotransmisor que induce a


la euforia en el cerebro, excitando el cuerpo y dándole una dosis de
adrenalina natural. Esto hace que el corazón lata más rápido, la
presión arterial se eleve y hace que respiremos más pesadamente
para que llegue más oxígeno a la sangre. Provoca el síntoma de las
palmas sudorosas y de los rubores de las primeras etapas del
enamoramiento.

IV. BIOQUIMICA DEL AMOR:


 SEGÚN HERNANDEZ GUERRERO:

Cuando nos enamoramos, ¿qué sucede en nuestra mente y en nuestro


cuerpo? Aparte de sus aspectos empíricos, siempre personales e
introspectivos, el amor también puede ser examinado por la ciencia.

En este escrito vamos a intentar poner al día lo que la neurociencia ha


compilado en fechas recientes; esta información, que se puede verificar
con métodos ingeniosos y experimentos creativos, ya constituye un
corpus científico estadísticamente confiable. Dejaremos de lado las
eclosiones relacionadas con el amor puesto que son, en su inmensa
mayoría, lugares comunes del discurso cotidiano que conocen los
enamorados y hasta los incrédulos.

El cerebro, con sus cien mil millones de neuronas, es la sede del deseo
y el amor; en el cerebro se gestan los procesos que nos hacen desear

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

y amar. Sin embargo, los neurólogos, los antropólogos, los sexólogos y


los psicólogos coinciden en el sentido de que el amor es una experiencia
absolutamente espiritual.

En los ojos comienza el fenómeno: el enamorado potencial mira a la


mujer que puede convertirse en la presencia amada; la imagen de ésta
se registra inmediatamente en la retina, estructura que envía una señal
nerviosa que viaja a través de los nervios ópticos; los axones de las
neuronas transmiten, en milésimas de segundos, el estímulo eléctrico
hacia el lóbulo occipital donde hacen sinapsis con las neuronas de su
córtex, constituido por los núcleos de las neuronas; la corteza del
cerebro tiene otro nombre: materia gris. En el córtex queda registrada la
imagen de la persona que ha visto el futuro enamorado; y las neuronas
que elaboran la imagen envían estímulos nerviosos que hacen sinapsis
en los centros neurales que constituyen el sistema límbico: el tálamo, el
hipotálamo, la amígdala cerebral, cuerpo calloso, el septum y el
hipocampo.

En estas estructuras cerebrales se procesan la memoria, la atención, los


instintos sexuales, las emociones intensas (el placer, el miedo y la
agresividad), la personalidad y la conducta. También interviene otra
estructura: la hipófisis, glándula de secreción interna ubicada en la base
del cráneo, y la neurohipófisis; la primera secreta hormonas que
estimulan varias glándulas, situadas en otras partes del cuerpo; la
neurohipófisis sintetiza y almacena la vasopresina. La respuesta de
estos centros nerviosos consiste en sinapsis que sintetizan tres
neurotransmisores fundamentales: primero la dopamina, luego la
luliberina y, un poco después, la oxitocina. Otros mediadores químicos
son la serotonina, la feniletilamina y el factor de crecimiento nervioso
(FCN). El centro del placer, dicen los expertos, está constituido por el
núcleo tegmental ventral, el núcleo accumbes, la amígdala, el núcleo
septal lateral, el núcleo y el tubérculo olfatorios y el neo córtex. En la
sustancia negra y en el hipotálamo se sintetiza la dopamina; esta
molécula nos pone eufóricos, alegres, entusiasmados. Las pupilas se
dilatan, el corazón incrementa sus latidos de 80 a 120 pulsos por minuto,

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

se eleva la presión arterial, la frecuencia respiratoria se torna más


rápida, aumenta la temperatura del cuerpo, se erizan los vellos de
nuestra piel, se activan las glándulas sudoríparas, se abren los poros de
la epidermis y transpiramos. La dopamina genera una reacción en
cadena que consiste en la transmisión de estímulos eléctricos que viajan
mediante las sinapsis a través de todo el cerebro anterior, el más
evolucionado.

En el sistema límbico se inicia esta reacción en cadena y, sobre todo,


en el tálamo y en el hipotálamo, donde reside, al parecer, nuestra
memoria afectiva. La imagen de la persona que han visto nuestros ojos
se queda en estos centros nerviosos que aseguran, por la acción de la
dopamina, la sensación de bienestar y gratificación. El carácter adictivo
del amor depende de la dopamina, pero la reacción en cadena que inicia
esta molécula se mantiene mediante la retroalimentación
desencadenada por millones de sinapsis cuya función consiste en
sostener ese estado de excitación, euforia, alegría, bienestar y fruición,
que caracteriza al amor en la fase que conocemos como “el flechazo”.
De toda la corteza cerebral llegan al sistema límbico los estímulos
aferentes; y los núcleos del sistema límbico responden con más sinapsis
dirigidas al resto del cerebro. En cada sinapsis se intercambian
estímulos eléctricos y se sintetiza más dopamina y los otros
neurotransmisores.

La información que se procesa mediante las sinapsis sucede en tres


etapas: las sensaciones se transforman en emociones y éstas, a su vez,
dan estructura a los sentimientos. Los expertos aseguran que la
luliberina está vinculada con el despliegue de la excitación sexual; nos
prepara para estar sexualmente disponibles y aquiescentes, mientras
que la oxitocina se sintetiza en las células neurosecretoras del núcleo
supra óptico y en el núcleo para ventricular del hipotálamo, para
tornarnos más atrayentes y más sensuales, con un solo propósito: nos
ayuda a suscitar el apego y determina los procesos bioquímicos que lo
aseguran.

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

Bajo los efectos de la oxitocina dedicamos más tiempo al arreglo


personal; nos empeñamos en lucir atractivos. Después se sintetiza, en
el hipotálamo, la vasopresina, que a su vez se almacena en la
neurohipófisis y, en grandes concentraciones, en el locus coerul y en la
sustancia negra. La norepinefrina, junto con la dopamina y la serotonina
actúan en las estructuras nerviosas que conforman el centro del placer.

La oxitocina tiene otra función de mucha importancia: inhibe las


sustancias que envían impulsos nerviosos hacia la corteza de nuestros
lóbulos frontales donde se procesan nuestro juicio crítico, nuestra noción
del bien y el mal, los dictados de nuestra racionalidad y la vigilancia
punitiva de nuestro superyó; la oxitocina bloquea o inhibe la función
crítica de nuestra razón y esto tiene un resultado preciso: no vemos los
defectos de la presencia amada.

Estos procesos se llevan a cabo mientras conocemos a la persona que


deseamos o pretendemos amar. En efecto, coinciden los expertos: “De
la vista nace el amor”. Se sabe que más o menos un 85% de nuestro
tiempo lo dedicamos a pensar en la persona amada.

El amor es adictivo, de hecho, se puede asegurar, de acuerdo con la


neurociencia, que consiste en un estado de intoxicación en el que se
están sintetizando de modo continuado la dopamina, la luliberina y la
oxitocina; además de otros neurotransmisores y sustancias hormonales.
La serotonina, por ejemplo, se sintetiza en las neuronas
serotoninérgicas del sistema nervioso central y en las células
enterocromafines del aparato gastrointestinal. En la experiencia
amatoria, la serotonina produce un estado de expectación continua y de
intensa ansiedad intermitente respecto al ser amado; los expertos
aseguran que esta molécula está relacionada con los celos; su
depleción masiva se asocia con el trastorno depresivo. Nuestro cerebro
sintetiza estas moléculas en grandes cantidades, las suficientes para
que la persona amada se convierta en el foco más subyugante de
nuestra atención afectiva y de nuestro interés sexual. Aunque los celos
son una emoción socialmente censurable, son muy importantes para

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

salvaguardar nuestro amor; en los hombres son paranoicos y en las


mujeres adoptan un perfil depresivo.

V. LA FORMULA QUIMICA DE CUPIDO:


 GILDA FLORES ROSALES

Desde 1990, el estudio del amor recayó en manos de científicos como


biólogos, bioquímicos, neuroquímicos y neurobiólogos. Hoy se sabe que
en el sentimiento amoroso intervienen una serie de factores químicos que
promueven una conducta explosiva llamada enamoramiento. Para poder
conocer la química del amor, presentaremos un conjunto de eventos,
denominado “La fórmula química de cupido”, en cual tiene 4 etapas: tres
de las cuales son comunes al amor y la amistad, y la última es exclusiva
para el enamoramiento o amor erótico.

1. ETAPA: PRIMERA IMPRESIÓN:

Nuestros sentidos son la puerta de entrada para todo lo que ocurre


fuera de nosotros, en el amor no hay excepción: una vez dentro,
comienza la batalla química y hormonal. Encontrar a la persona que
nos atraiga es el primer paso, y es también una responsabilidad que
suele atribuirse al sentido de la vista. No en vano se afirma que “el
amor entra por los ojos”; sin embargo, como también se dice “el amor
es ciego”, ya que entra por las fosas nasales. Esta afirmación se debe
al descubrimiento de sustancias, que atraen o repelen a ciertos
animales, llamadas feromonas, moléculas de bajo peso, que son lo
suficientemente volátiles y resistentes como para viajar por el aire
distancias cortas en humanos o largas como en los animales.

Anteriormente se creía que los seres humanos no producían


feromonas, hoy está comprobado que efectivamente las poseemos y
que son secretadas principalmente por las glándulas sudoríparas de
la axila y, sobre todo, por la piel de la entrepierna. La composición
formada produce el llamado aroma humano y cada uno tenemos una
combinación personal. Constantemente, los receptores olfativos del
órgano vomeronasal del ser humano reciben diferentes mezclas de
feromonas sin que le llamen la atención, hasta que el aroma de la

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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

persona adecuada comienza a ser inquietante en un proceso que no


se registra racionalmente. La mezcla específica se distingue de las
demás porque la señal en el receptor olfativo genera una agitación y
se tiene la necesidad de buscar con la vista el origen de la
perturbación. Cuando se tiene al blanco en la mira y se produce el
contacto visual, una descarga eléctrica pone al cerebro en un estado
especial que despierta a un conjunto de células en el sistema límbico,
que secretan a su vez una sustancia conocida como feniletilamina
(FEA).

2. ETAPA: ATRACCIÓN (PRIMERA FASE NEUROQUÍMICA)

La feniletilamina se esparce por todo el cerebro y orquesta el caos


llamado amor. Inicialmente, provoca un estado de semi-inconciencia,
en el cual se suspenden todas las acciones cerebrales: la vista, que
generalmente es periférica, se vuelve central, afocando como entre
nubes al objeto causante del caos; se pierde el oído y, por ende, el
habla; no hay sensación térmica en la piel ni equilibrio y se turba la
coordinación de ideas y de movimiento. El cerebro juega trucos, al
dejar de oír, sólo se distinguen sonidos internos, como las
palpitaciones o los ruidos intestinales. Sin embargo, nuestro cerebro
no puede quedarse así, todo el caos dura menos de un segundo
(caeríamos por la falta de equilibrio), es momento de que el cerebro
tome las riendas del cuerpo.

Para recuperar el control, el cerebro secreta dopamina o norepinefrina,


ambos neurotransmisores, que estimulan al hipotálamo; éste último se
comunica químicamente con la hipófisis, de ahí a la tiroides; luego al
páncreas, las glándulas suprarrenales, y después, en el caso de las
mujeres, con los ovarios; en el caso de los hombres, con los testículos.
Al final de la comunicación química ocurre: cierre de vasos
sanguíneos, venas y arterias periféricas; aumento de presión arterial;
ligero aumento de temperatura; escalofríos; sudoración principalmente
en cara y manos; aumento de frecuencia respiratoria, y por
consiguiente, suspiros; al aumentar la frecuencia cardiaca se siente un
vuelco, éste es el origen del “flechazo de cupido”. Después viene un
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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

aumento de glucosa en la sangre; dilatación de pupila; y contracción


de estómago e intestino, lo que se interpreta como “mariposas en el
estómago”; todo junto forma lo conocido como arrebato sentimental,
el cuerpo se arquea y todo parece una fiesta, y sí lo es pero química.

3. ETAPA: AFECTO O ENAMORAMIENTO (SEGUNDA FASE


NEUROQUÍMICA)

Una vez que el primer encuentro acaba, el cerebro debe controlar el


caos en el que se vio envuelto; es decir, nivelar las sustancias que
fueron secretadas; para ello se activan los calmantes naturales por
excelencia: endorfinas y encefalinas. Ambas son una auténtica droga,
de hecho son los opiáceos del cerebro, y se esparcen para tranquilizar
los órganos alterados; producen tranquilidad, calma, gozo y alegría, la
risa en el rostro es inconfundible.

El cerebro sabe que debe controlar las variaciones de temperatura y


sobre todo de azúcar, por lo cual el páncreas secreta insulina, de esa
manera se transporta la glucosa a los tejidos para metabolizarse, y así
el organismo se tranquiliza. Sin embargo cuando bajan los niveles de
glucosa hay una nueva señal: serotonina, traducida como la necesidad
de algo dulce. En los hombres, la señal es casi imperceptible, y a la
larga produce baja de peso; en cambio, para las mujeres, la necesidad
de azúcar es imperiosa y puede provocar un aumento de peso.

Después de todos estos procesos químicos, se produce oxitocina,


conocida como “el péptido del amor” o “sustancia del abrazo”, que
genera la urgencia de la sensación táctil, del contacto directo con la
persona amada. En el caso de la amistad, se cierra el ciclo y puede
convertirse en una relación duradera; sin embargo, para el
enamoramiento, se necesita cada vez más el intercambio químico; así
se llega al beso, donde olor y sabor se juntan, provocando una
memoria a muy largo plazo.

4. ETAPA: PASIÓN (FASE NEUROENDOCRINA)

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El proceso amoroso es como una bola de nieve que rueda por una
pendiente: cada vez más grande y menos contenible; eventualmente,
el ciclo se cerrará, para culminar con las relaciones sexuales; para ello
los impulsos eróticos serán cada vez más intensos y con intervalos
más cortos. Las glándulas suprarrenales aumentaran su producción
de testosterona tanto en hombres como en mujeres. En el caso de los
hombres, la cantidad de testosterona aumentará mucho, ya que se
sumará a la aportada por los testículos, ocasionando la llamada
“valentía territorial” que servirá contra posibles contrincantes y una
veloz iniciativa para presionar a la pareja. Para las mujeres esa
pequeña diferencia en el aumento de testosterona provoca una
especie de ceguera en el juicio y toma de decisiones, motivo por el
cual no se oyen consejos y lo único en mente es estar con la pareja,
aumentar el contacto físico y tener relaciones sexuales, con esto se
cierra el ciclo amoroso.

 EL PÉPTIDO DE LA FIDELIDAD

En algunos animales como los cisnes, gansos y lobos, existe una


hormona llamada vasopresina o “péptido de la fidelidad”. Ésta
provoca que, después del encuentro sexual, permanezcan juntos
en cada ciclo de apareamiento. La muerte de la pareja, lleva a
estos animales al suicidio o a una vida en solitario. Por otro lado,
aunque los humanos secretamos esta hormona, no lo hacemos en
cantidad suficiente y de manera constante, lo cual deja abierta la
puerta para buscar otra u otras parejas. Las civilizaciones
monogámicas, como la nuestra, lo son en base a relaciones
intelectuales, no bioquímicas. La religión, la moral, las leyes y,
sobre todo, la inteligencia ayuda a mantenernos con la misma
pareja toda la vida, lo cual nos revela que la vida en pareja es un
arduo ejercicio intelectual.

El organismo humano no ayuda ni a la fidelidad ni a cumplir el mito


del amor romántico. El amor, concebido como un despliegue de un
arsenal pirotécnico, no es eterno, y se agota con el tiempo, sigue
la ley de que “todo lo que sube, baja”; y aquí es cuando comienza
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PSICOBIOLOGÍA DEL AMOR

la crónica del desamor. El encanto se rompe y generalmente en


uno sólo de los dos componentes de la pareja, aunque ambas
partes seguirán teniendo la necesidad de las alteraciones
bioquímicas para obtener su ración de droga cerebral. Entonces,
es posible que una parte inicie una búsqueda de emociones con
terceras personas ya que el amor que sentía ha muerto. La parte
todavía enamorada, por lo general, presenta un síndrome de
abstinencia de las sustancias químicas del amor, el cual provoca
depresiones, angustias, lo cual conlleva a un estado de
enfermedad, conocido como melancolía, y que en los siglos XVIII
y XIX, llevó a innumerables personas a “morir de amor”.

La atracción bioquímica de la primera fase neuroquímica, puede


durar, según se sabe hasta hoy, de dos a tres años. La
combinación de la segunda fase neuroquímica y la fase
neuroendocrina puede durar hasta cuatro años más. Una vez
cumplidos estos ciclos químico-biológicos, que suman alrededor de
siete años, la relación se vuelve fundamentalmente racional, sin
quitar que pueda seguir existiendo la atracción química, pero con
otra velocidad o impulsada con otra fuerza, la cual es conocida
como costumbre.

Lo anterior quiere decir que de la pasión involuntaria de amar se


pasa a la voluntad de amar.

El cerebro, considerado bioquímicamente como el órgano sexual


más importante, debe hacer acto de presencia, si es que uno lo
desea, para preservar la relación que en un momento volvió locas
a las neuronas, y convertirlo en un acto de intelecto y voluntad. Por
último, si involucrar a la razón y a la voluntad no es suficiente, no
queda otro camino que buscar quién reviva la alquimia corporal y
comience nuevamente la compulsión de éxtasis y tormento.

VI. CONCLUSIÓN

En conclusión, contamos con sistemas neurales que nos ayudan a preferir


determinados estímulos que predicen una probable ventaja en la

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supervivencia y la adecuación reproductiva; así mismo, estos sistemas nos


ayudan a evitar los estímulos predictores de lo contrario. El reto es entender
los mecanismos naturales que inciden en las preferencias de pareja para
aprovechar la ventaja de nuestra capacidad de crear vínculos afectivos.

VII. BIBLIOGRAFIA
 https://prezi.com/axmif9ofwldv/psicobiologia-del-amor/
 https://psicologiaymente.net/neurociencias/quimica-del-amor-droga-
potente
 http://www.medigraphic.com/pdfs/residente/rr-2010/rr101b.pdf
 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3835412

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