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2.

Objetivos de las estrategias de desconcentración territorial

En general, las propuestas de desconcentración espacial presuponen constituir el camino más


adecuado para lograr una efectiva superación de aquellos problemas cuyo origen, directa o
indirectamente, ha sido atribuido a los patrones de extrema concentración territorial. Desde un
punto de vista estrictamente económico, ellas encuentran su justificación en el hecho de que
constituyen un medio posible para impedir que se presenten, o bien que continúen creciendo,
las deseconomías de aglomeración, logrando de esta manera atenuar los despilfarros
financieros a que conducen los esfuerzos por controlarlas.

También se han desarrollado justificaciones por el lado de la calidad de la vida, de las mejores
posibilidades para satisfacer las necesidades básicas de la población, del logro de una mayor
participación individual y, por lo tanto, de una democratización de la vida urbana.

En síntesis, siguiendo la exposición de Moseley (Moseley, 1974, p. 37), se podría establecer que
los objetivos de una estrategia de redistribución espacial de la población y de las actividades,
con base en una política de centros de crecimiento establecidos en ciudades de dimensión
intermedia, serían, en lo esencial, los siguientes:

a) crear en las regiones de menor desarrollo, un ambiente favorable para el crecimiento


mediante la concentración de la inversión en algunos puntos focales de ella;

b) aprovechar las indivisibilidades y las economías de escala del capital social básico, a través de
su concentración en puntos seleccionados;

c) crear focos, efectivos de difusión espacial de innovaciones, en el entendido de que esto resulta
de particular importancia para el desarrollo de las regiones más atrasadas;

d) generar barreras de contención a las corrientes migratorias convergentes hacia las regiones
centrales, a través de verdaderas ciudades-diques configuradas por los centros de crecimiento;

e) concentrar los requerimientos en materia de servicios (encuadramiento terciario) en un


número limitado de puntos convenientemente distribuidos en el territorio. Tal concentración se
justifica por las escalas mínimas de funcionamiento y por los requerimientos en términos de
mercado de tales servicios;

f) generar, a partir de una concentración inicial, focos de difusión hacia el ámbito regional sobre
el que el centro respectivo gravita, de manera de satisfacer las necesidades que a este respecto
tienen las regiones menos desarrolladas.