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David, el fugitivo[editar]

Después de vencer al gigante, David consiguió la confianza de los criados y del pueblo. Y,
precisamente eso, produjo los celos del rey Saúl, que ordenó capturarle. David tuvo que huir al
desierto con un grupo de seguidores y se convirtió en el paladín de los oprimidos. Allí aceptó
la protección del rey filisteo Aquis de Gat, enemigo de Israel, y situó a su familia y los suyos en
la ciudad filistea de Siclag. Cuando Aquis se fue a la guerra contra el rey Saúl, David no pudo
acompañarle porqué los otros nobles no confiaban en él.

David, rey de Judá[editar]


Esta batalla, que tuvo lugar en Gilboá, acabó con la vida del rey Saúl y de su hijo Jonatán,
amigo de David. La Casa de Saúl estaba prácticamente anulada y David se dirigió a la ciudad
de Hebrón para ser nombrado rey de Judá. Pero, los norteños no estaban de acuerdo con tal
decisión y buscaron a un descendiente lejano del difunto rey para nombrarle como sucesor. El
escogido fue Isboset, al que nombraron rey. Éste intentó ganarse la confianza del reino, pero
dos caudillos seguidores de David decidieron asesinarle en su propia casa. Cuando se
presentaron ante el rey David esperaban una recompensa, pero se encontraron con la muerte.
David no estuvo de acuerdo con la muerte de su enemigo y decidió ejecutarles por asesinato.

En Hebrón, el rey David no conseguía la confianza de los norteños y decidió que, para unir a
las doce tribus israelitas, debía buscar una ciudad neutral donde gobernar. Sin embargo, con
la muerte del hijo del difunto rey Saúl, los ancianos de Israel se acercaron a Hebrón
manifestando lealtad a David, que por entonces tenía 30 años.9

David, rey de Israel[editar]


Esa ciudad neutral fue Jebus, que por entonces no estaba en manos de la gente de Judá ni en
manos de los israelitas del norte. Pero, estaba ocupada por los jebuseos. Una vez reconocido
por los líderes de todas las tribus, David conquistó la fortaleza de Jebus y la hizo su capital.
Una ciudad que pasó a ser conocida como la Ciudad de David y, posteriormente, Jerusalén.

Concilio de Jerusalén
El Concilio de Jerusalén es el nombre dado a la primera reunión normativa
del cristianismo (la iglesia cristiana primitiva) hacia el año 50, según se relata en el capítulo 15
de los Hechos de los apóstoles. Existe la controversia de si llamarlo o no concilio:
normalmente no se le incluye dentro de los concilios de la Iglesia Católica, si bien en la
mayoría de las ediciones católicas de la Biblia sí aparece con esta denominación.
El principal objetivo de este concilio era determinar si el gentil piadoso creyente en Jesús
debía convertirse formalmente al judaísmo (lo que implicaba ser circuncidado y seguir todos
los preceptos del Antiguo testamento (o sea, la Torá judía).1 Aunque estos preceptos
abarcaban desde lo civil, lo sanitario y lo religioso, en realidad son la clave de la conexión con
Dios. Algunos de estos preceptos están en la Torá en forma expresa, otros se deducen en el
texto o bastaba con seguir ciertos preceptos que la Torá impuso antes de que Israel fuese
nación, junto con la obediencia a Jesús, el Mesías.

Doctrinas de las Asambleas de Dios[editar]

Estatua de "Cristo Redentor" enRio de Janeiro, Brasil una representación de Jesús. Las Asambleas de Dios
consideran aJesucristo como el centro de sus doctrinas.

Verdades fundamentales[editar]
Las Asambleas de Dios, al igual que muchas iglesias pentecostales, crearon sus doctrinas
basándose en cuatro verdades fundamentales:11

• Cristo salva. Las Asambleas de Dios creen que Jesucristo, el Hijo de Dios, tiene la
capacidad de salvar a todos los pecadores de la condenación eterna. Esta salvación se
obtiene “aceptando a Jesucristo en el corazón”.

• Cristo bautiza con el Espíritu Santo. Creen que Jesucristo recordó a sus seguidores que
Jehová Dios había prometido en el libro de Joel que derramaría de su Espíritu Santo con la
señal de hablar en otras lenguas y así recibir el poder para que milagros, sanidades y grandes
prodigios se produjesen; también para capacitar a la iglesia con los diversos dones que
reparte el Espíritu Santo.

• Cristo sana. Creen que a través de la muerte de Jesucristo y su resurrección, el cristiano


puede obtener sanidad de parte de Dios por medio de la oración y en el Nombre de Jesús.

• Cristo viene. Creen que Jesucristo regresará a la Tierra en dos momentos. El primero será
a través de “el rapto o arrebatamiento de la iglesia” en donde vendrá a buscar a los cristianos
vivos y a los cristianos muertos resucitará para estar con Él. El segundo momento se conoce
como “la Segunda Venida de Cristo” en donde establecerá su reino de mil años sobre la Tierra
y que sucederá después de la Gran Tribulación.