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La pregunta necesita ser hecha: ¿Estamos en

peligro de adorar la adoración?


El estado de ánimo. La atmósfera. La melodía. La
multitud. La emoción. Tu líder de alabanza
favorito, o tu orador favorito.
La banda. La presentación. El sentimiento.
¿Estamos siendo movidos por las cosas
correctas? ¿Están nuestros corazones
orientados hacia la dirección correcta?
El problema con nuestra cultura de adoración es
que la equiparamos con una experiencia, un
momento. Terminamos amando la adoración, más
que lo que amamos a Dios. Terminamos hablando
acerca de la alabanza más que de Dios.
Nuestra cultura ha hecho de la adoración, un fin
en sí misma, en lugar de lo que debería ser – una
forma de vida con Cristo en el centro.
Pero cuando la vida es caótica, ¿Dónde vamos?
Cuando la crisis golpea tu vida, ¿Qué canciones de
adoración estás cantando?
El Adorador Distraído.
No estoy recomendando que creamos música
aburrida o quitemos la emoción de nuestras
reuniones. Este no es momento de señalar con el
dedo, enumerando a todas las iglesias, sellos
discográficos y artistas que no están haciendo
todo mal.
Estoy emitiendo una advertencia, una señal de
aviso para guardar nuestro corazón de amar la
alabanza más que lo que amamos a Dios.
Imagina que contratas a un fotógrafo para tu
boda, y éste está tan distraído por el paisaje que
nunca toma fotos de ti y tu cónyuge.
No solo lo llamaríamos un mal profesional, sino
también, ridículo. Como una cámara que se enfoca
en un objeto singular, un momento especial, así tu
vida debería enmarcarse en torno a Jesucristo.
Pero con buenas intenciones, muchos de nosotros
estamos corriendo alrededor de enfocarnos en
todo y cualquier cosa, menos en Dios miso. Es como
si Jesús está entronado delante de nuestros ojos,
pero estamos tomando fotos del trono mismo.
Estamos más enamorados de los dones y talentos
de la gente de Dios, más que del Creador todas las
cosas.
Si quitamos la música, las canciones y los artistas,
¿tendríamos algo que decir a Dios?
¿Estamos Enamorados De Lo Correcto?
Si estuvieras solo en una habitación con
Jesucristo, ¿Qué brotaría de las profundidades de
tu corazón? ¿Qué dirías o sentirías? ¿Cómo
responderías?
¿Puedes hablar de la música de alabanza por horas,
pero no tienes nada que decir de quién es Dios en tu
vida, y lo que Él está haciendo?
¿Sabes todo lo que hay que saber sobre el último
álbum de alabanza, pero eres estéril cuando se
trata de conocer la Escritura?
No estoy aquí para condenarte. Quiero que
conozcas a Dios. Quiero que tengas una historia de
ver a Dios moverse y ver Sus promesas obrando en
tu día a día.
No quiero mirar hacia atrás, a los días de gloria de
tu fe. Quiero que cada día traiga nuevas
perspectivas, aventuras, citas con Él, y
experiencias que muestren la realidad de Dios al
mundo.
Es por eso que el entendimiento bíblico de la
adoración, necesita mantenerse primordialmente
en nuestra mente.
Cómo Los Verdaderos Adoradores Experimentan
El Arte.
Ser impresionado por gente talentosa, y sentirse
bien a través de la fuerza de sus presentaciones,
no es suficiente. El adorador sabio disfrutará eso,
bendecirá eso, animará a eso, pero también verá a
través de ello al Dador de todos los dones.
 El verdadero adorador aprende a cantar a
través de la tormenta – clama a través de la
confusión de la vida.
 El verdadero adorador sabe cómo escarbar en
las Escrituras por pan diario. El verdadero
adorador sabe cómo orar.
 El verdadero adorador no se conmueve
simplemente por música poderosa. Él o ella es
conmovido por el peso de la gloria de Dios, y es
silenciado por la magnitud de Su presencia.
No es que ese gran arte esté mal o sea innecesario.
El adorador de Dios simplemente sabe cómo
usarlo. Nunca es un fin en sí mismo, sino una puerta
para ver más de la gloria y la perfección de Dios.
C.S. Lewis lo dice mucho mejor de lo que yo jamás
podría:
“Los libros o la música en los cuales pensamos que
la belleza fue puesta, nos traicionarían si
confiamos en ellos; no estaba en ellos, solo venía
a través de ellos, y lo que vino a través de ellos
era anhelado. Esas cosas – la belleza, el recuerdo
de nuestro propio pasado – son buenas imágenes de
lo que realmente deseamos; pero si están
equivocadas en sí mismas, se convierten en ídolos
mudos, rompiendo los corazones de sus
adoradores. Pues no son algo en sí mismos; son
solo el aroma de una flor que no hemos
encontrado, el eco del tono que no hemos
escuchado, las noticias de un país al que no hemos
visitado todavía.”
Pregunta: ¿Cómo guardas tu corazón, tu equipo, tu
iglesia, de amar la alabanza más que a Dios? ¿Cómo
usas tu talento totalmente en la iglesia local, sin
influenciar a los corazones del pueblo de Dios
para que se distraigan de Él?