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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLÍTICA

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

CONTENIDOS DEMANDA DE VIOLACION DE DOMICILIO

AUTOR:
EDGAR H. ADAN LUCAS

DOCENTE TITULAR:
MGTR. MARIO AUGUSTO MERCHAN GORDILLO

DOCENTE TUTOR:

MGTR. MARIO AUGUSTO MERCHAN GORDILLO

Huánuco – 2018
EL DOMICILIO EN EL DERECHO ROMANO

1. Etimología

Etimológicamente, el término "domicilio" se descompone en dos voces latinas:


"domus y colo, a causa de que domus colere significa habitar en una casa.
El domicilio no estaba constituido solamente por la presencia del morador. Sino que se
imponía, además, la intención de residir, la cual se expresaba en el hecho de haber
establecido en dicho lugar el centro de actividades del morador.

2. Definición De Domicilio
Inicialmente, se identificó al domicilio como casa-habitación, pero después se amplía este
concepto, es decir, ya no se considera al domicilio como espacio donde habita el
hombre permanentemente, sino se le agrega otra característica que es "el centro de las
relaciones jurídicas.

3. Requisitos De Domicilio
En la ley de Adriano se consideró que la residencia, si se prolongaba al menos 10 años.
Importaba domicilio, y los requisitos para que se configurara el domicilio, eran:
 Plazo indicado.
 Que la residencia resulte habitual, no accidental.
4. Los Elementos del Domicilio

Dichos elementos fueron los siguientes:


 Efectiva residencia en un lugar.
 Libre voluntad de permanecer en ella para morada y centros de negocios.
 El ánimo de permanecer allí (este elemento fue incluido posteriormente).
5. Clasificación Del Domicilio
De la siguiente manera:
5.1. Voluntario: Es aquel elegido por el ciudadano romano.
5.2. Originario: El determinado por el origen del nacimiento de la persona.
5.3. Necesario: Es el domicilio que se Imponía en ciertos casos como:
 El del empleado público o del soldado en donde servía.
 El del desterrado en el lugar de su destierro.
5.4. Un tipo de domicilio legal: El cual estaba determinado en función, del domicilio de
otra persona, en el caso de relaciones existentes inter partes. Tal situación presentaba,
por ejemplo, en el domicilio de una mujer casada, que era el del
marido (domicium matrimonii). La viuda conservaba ese domicilio mientras no
constituyera otro.

EL DOMICILIO EN LA ACTUALIDAD

1.-REFERENCIAS CONCEPTUALES

El domicilio es otro derecho de la persona, el cual tiene por finalidad determinar su


ubicación en el espacio, para los efectos de ejercitar los derechos o de
cumplir obligaciones que se le imputan.
Para un mejor entendimiento vamos a citar las definiciones de los siguientes autores:
CIFUENTES, Carlos, Señala que "El domicilio, por sus efectos, se identifica con la
vida jurídica de la persona y tal personalizadándole condición de presencia, puesto que
legalmente responde a un aspecto de su modo de ser en el derecho en función de la
relación jurídica". Cabe añadir que la persona jurídica también es titular de este derecho;
así como las organizaciones de personas no inscritas (para las cuales se aplican
las normas citadas del código civil).

CARBONNIER, Lo define de la siguiente manera: "Es el medio de localización de


una persona (...,) contribuye a su individualización mediante la adscripción del sujeto a
determinada situación en el espacio.

ORGAZ, Expresa que "El centro territorial de las relaciones jurídicas de una persona
o bien el lugar en que la ley sitúa a una persona para la generalidad de sus relaciones de
derecho".

FERNÁNDEZ SESSAREGO, Apunta que "El domicilio es el asiento jurídico de 'la


persona, su sede legal, el territorio donde se le encuentra para imputarle posiciones
jurídicas, para atribuirle derechos o deberes".
En efecto, si el sujeto de derecho es un centro de Imputación de derechos y de deberes,
dicho centro de Imputación debe tener una ubicación en el espacio: esta es la noción de
domicilio.
Sin embargo, este concepto está tendiendo a. desmaterializarse, prueba de ello son las
direcciones electrónicas. Ello reviste particular importancia en lo que a notificaciones
judiciales se refiere.
Al hablar de domicilio, surgen varios términos, los cuales haré una pequeña
diferenciación. Entre éstos tenemos:
1. La residencia es el lugar donde la persona vive con
su familia normalmente. Carbonier, precisa que, "La residencia es el lugar en que vive
una persona de modo estable y habitual".
Por ello,"la residencia puede o no, según los casos, ser un elemento constitutivo del
domicilio; tal será su carácter cuando la ley determina el domicilio (concepto jurídico)
de la persona atendiendo a su residencia (concepto material).
2. La Residencia
3. La Habitación

La habitación, También llamada morada, es el lugar donde se encuentra la persona


accidentalmente. Es de carácter temporal. Se constituye como el lugar donde la persona
se halla por breve tiempo ya sea de vacaciones, por negocio o en desempeño de una
comisión.

2.-TIPOS DE DOMICILIO
2.1. El Domicilio Material
El domicilio material es un dato técnico determinado por ley. No debe confundirse este
concepto jurídico de domicilio con el de casa-habitación (espacio físico donde
efectivamente vive la persona), ni mucho menos con el de dirección (que no es más que
el nominativo o si se quiere el signo a través del cual se exterioriza el domicilio, la
residencia o la habitación).

2. Domicilio Formal

La residencia habitual y ello es importante en cuanto si se hace referencia a la protección


de la intimidad del domicilio, este debe ser entendido en su aspecto material y dentro de
este contexto ya es posible comprender, con mayor exactitud, que el domicilio ha sido el
ámbito por excelencia de la intimidad.
Al postergarse históricamente el domicilio, indirectamente se protegía a la vida privada
de las personas. Posteriormente, cuando la persona privada cobra desarrollo jurídico
autónomo, el domicilio es considerado como uno de los recintos donde el ser humano
desarrolla su vida privada.
No es el único aun cuando el domicilio goza de protección autónoma. Por otro lado, la
vivencia privada rebasa las paredes de la residencia o domicilio en general.

3.-CLASIFICACIÓN

Autorizada doctrina argentina ha clasificado el domicilio de la siguiente manera:

1. Domicilio general:

Es para el ejercicio de todos los derechos en general en contraposición al especial. Por


ello se sostiene que "abarca la generalidad de los derechos y obligaciones; puede haber
domicilios especiales que concurran, pero sí el núcleo común indiferenciado de las
obligaciones que no tengan un domicilio previsto para su cumplimiento en particular".
Este tipo de domicilio tiene las siguientes características:
 Necesidad. No cabe la posibilidad Jurídica de una persona sin domicilio general.
 Unicidad. Tampoco cabe la posibilidad de pluralidad de domicilios generales, se
entiende, simultáneamente,
 Mutabilidad, dado que el domicilio es un derecho de la persona, esta dentro de sus
facultades puede cambiarlo.

El domicilio general, a su vez, puede ser de dos especies:


3.1.1. Domicilio Legal:

Es el que fija la ley en función de presunciones basadas en el estado civil de la persona,


su condición, o en el cargo que desempeña, Es el caso del art. 37 C.C, el cual establece
que "los Incapaces tienen por domicilio el de sus representantes legales". El del art.
41 C.C. ("a la persona que no tiene residencia habitual se le considera domiciliada en el
lugar donde se encuentre") o el del funcionario público (según el art. 38 C.C., es "el lugar
donde ejercen sus funciones").
3.1.2. Domicilio Real:
Es el que tiene vigencia cuando no se presenta alguno de los casos donde opere la
presunción legal. Es el que tenemos regulado en el art. 33 C.C. ("residencia habitual de
la personas en un lugar").
A diferencia de otros sistemas Jurídicos (como el argentino. español o brasileño), dentro
del sistema nacional que se constituya el domicilio real, sólo basta el elemento objetivo,
de residir efectivamente en un lugar determinado y no se requiere del elemento subjetivo
del animus manendi.
El domicilio real es el lugar donde se reside con el propósito de establecerse en éste, bien
sea por un" declaración expresa unida a la residencia habitual, o por la presunción de tal
propósito cuando se reside por un tiempo determinado, establecido previamente por ley.
Se llama también de hecho, para distinguirlo del domicilio legal o de derecho, se llama
real para distinguirlo del convencional.
1. Domicilio Especial:

Es el impuesto por los mismos particulares para ciertos casos. Por ello se sostiene que
"como verdadero atributo de la persona, debe tenerse en cuenta el domicilio general. El
especial, en cambio, no tiene sus alcances ni cumple una función identificada con
la personalidad.
Pues tenerlo depende de la voluntad de aquella. El domicilio especial no es único, ni
necesario; pero si mutable. Dentro del domicilio especial se encuentran:
1. Que equivocadamente se le identifica con el domicilio legal. Es el que fijan las partes
en el proceso. Como sostiene Rivera. "es el que toda persona está obligada a constituir
al tomar intervención en un proceso judicial, y que debe hallarse dentro del radio del
juzgado.
El inc. 2 del art. 424 C.P.C. establece como requisito de admisibilidad de
la demanda que se fije el "domicilio procesal del demandante".
2. El domicilio procesal o ad litem:

Que como indica el art. 36 "es aquel en el cual los cónyuges viven de consuno".
3. El domicilio matrimonial.
4. El domicilio negocial:
Es el que se fija para la ejecución de los mismos. Este es el caso del art. 34 C.C... El cual
establece que:
"Se puede designar domicilio especial para la ejecución de actos jurídicos. Esta
designación sólo Implica sometimiento a la competencia territorial correspondiente salvo
pacto distinto".
Es necesario mencionar que actualmente existe un grupo de códigos que apuntan hacia la
concepción de un domicilio único, como el caso de los códigos francés, italiano, suizo y
en nuestro ordenamiento jurídico desde el Código Civil de 1984 y otro grupo que admite
la pluralidad de domicilios, como el BGB (Código civil alemán), el cual, en su inc. 2 del
art. 7, admite, que "el domicilio puede existir simultáneamente en varios lugares", el art.
32 del Código civil brasileño, entre otros. Ajumado
En cuanto a la fundamentación del domicilio Único, se puede anotar que existe un sector
de la doctrina que lo individualiza de acuerdo a la intención del sujeto, tal como lo
expresa Mascareñas: "Una persona puede tener varias residencias de hecho, es decir, vivir
diversas temporadas en diferentes lugares es, pero sólo tendrá un domicilio.
La residencia habitual en la cual se tiene la intención de residir permanentemente".
Respecto de la pluralidad de domicilios. Santos Briz, se afirma que "la práctica admite la
pluralidad de domicilios, siempre que en cada uno concurran los requisitos que (...) se
exigen por la ley para su existencia, y excluido en todo caso el propósito de fraude o de
perjuicio para terceros. Si varios domicilios aumentan los derechos del titular, también
llevan consigo un aumento de sus obligaciones derivadas de aquéllos".

DOMICILIO EN EL CÓDIGO CIVIL PERUANO

En la doctrina se distinguen dos teorías que explican la esencia del domicilio.


1. Teoría Objetiva: Es la Prueba directa, es decir, por el hecho de residir habitualmente
en un determinado lugar.
1. Animus Real: Se manifiesta en un modo indubitable, claro y explícito.
2. Animus Presunto: Se deduce de ciertos hechos que lo hacen suponer.

2. Teoría Subjetiva: Se caracteriza por la intención de permanecer (animus manendi),


habitar, en un determinado lugar. El animus, entendido como la intención, se clasifica
en dos:
Nuestro cuerpo de leyes asume la teoría objetiva del domicilio, en contraposición con la
teoría subjetiva, dentro de la cual, es necesario, para la constitución del domicilio, a parte
del hecho físico de residir en un lugar determinado, expresar la voluntad de ello. Dicha
posición era asumida por el derogado código Civil Peruano de 1936.
Confirma la teoría objetiva, seguida por el actual código, el art. 39, el cual establece que
"el cambio de domicilio se realiza por el traslado de la residencia habitual a otro lugar".
Actualmente y en virtud del numeral 33, sólo basta residir real y habitualmente en un
lugar determinado, para que se constituya el domicilio. Como ya se explicó anteriormente,
hay términos que se puede confundir, sobre el lugar de vivienda de una persona, es decir:
1. Residencia: Lugar donde la persona vive usualmente, sola o con su familia.
2. Domicilio: Lugar donde se ubica a la persona para sus efectos civiles.
3. Morada: Lugar de estancia transitoria para la persona, y por consiguiente no es
habitual.

En la legislación peruana trata al domicilio en el código civil desde los artículos 33 hasta
el 41.

ARTÍCULO 33:

El domicilio se constituye por la residencia habitual de la persona en un lugar.


En nuestro código se menciona la residencia habitual. La habitualidad es un factor de
hecho que consiste en que lo usual para la persona y su familia es el de tener sus
actividades de vida cotidiana en un determinado lugar preferentemente que en otros.
Lo usual es que cada persona tenga una sola residencia. Puede frecuentar varios lugares
en su vida cotidiana, pero siempre estará referido principalmente, habitualmente a uno de
ellos. Esa será su residencia y en principio también su domicilio para efectos civiles.
En este artículo se suprime el elemento subjetivo, en animus, para la constitución del
domicilio de la persona. Se ha admitido la posición que el domicilio debe fijarse,
exclusivamente e n atención al elemento objetivo. Es decir por el simple hecho de residir
real y habitualmente en un lugar es factor determinante para presumir que la persona ha
situado ahí su centro espacial de imputación jurídica. Es preciso tener en cuenta la nota
de habitualidad.
En este artículo, es necesario aclarar que estamos hablando de domicilio civil, que es el
domicilio para todos los efectos de la vida cotidiana y privada de la persona.
ARTÍCULO 34:

Se puede designar domicilio especial para la ejecución de los actos jurídicos. Esta
designación sólo implica sometimiento a la competencia territorial correspondiente,
salvo pacto distinto.
El carácter jurídico y no fáctico del domicilio queda ratificado en este artículo, que
permite que las personas designen domicilio especial para la ejecución de los actos
jurídicos. Pude ser para contratos, realizar pagos, enviar documentación, etc.).
Este numeral, como es evidente, obedece a una razón práctica, como es la de facilitar la
celebración de actos jurídicos, el domicilio especial, para la ejecución de os mismos, se
limita al metimiento a la jurisdicción territorial correspondiente.
Un ejemplo claro sería que en un contrato, una persona que vive en Piura puede designar
domicilio en Tumbes. Pero todos los implicados saben que no vive en Tumbes, pero esta
designación es válida para el derecho. Ya que este domicilio sólo servirá para la
competencia de los tribunales, pero todas las demás obligaciones deberán ser cumplidas
en el domicilio constituido por la residencia de cada parte.

ARTÍCULO 35:

A la persona que vive alternativamente o tiene ocupaciones habituales en varios lugares


se considera domiciliada en cualquiera de ellos.
Se puede decir que una persona tiene residencia alternativamente, cuando tiene varios
lugares, lo que ocurre en gente adinerada que deben realizar sus actividades con gran
movilidad. Estas personas moran indistintamente en más de un lugar.
Tiene que quedar bien claro que no se trata de alguien que tiene una residencia habitual
y frecuenta periódicamente otro. Se le puede considerar residiendo indistintamente en
cualquier lugar de los establecidos.
Por ejemplo: Una persona que dicta clases en la universidad en un determinado horario
contando con una oficina, y a la vez, tiene su estudio de abogado donde ejerce la
profesión. Para efectos laborales, la persona estará domiciliada tanto en la oficina de la
Universidad como en el local de su estudio de abogado.

ARTÍCULO 36:
El domicilio conyugal es aquel en el cual los cónyuges viven de consumo o, en su defecto,
el último que compartieron.
Se ha variado éste artículo ya que en el código civil de 1936, el varón era quien fijaba el
domicilio conyugal. Hoy en día el citado domicilio es aquel en el cual los cónyuges viven
de consuno, y en su defecto, el último que compartieron. Es así que el domicilio conyugal
constituye de común acuerdo entre marido y la mujer.

ARTÍCULO 37:

Los incapaces tienen por domicilio el de sus representantes legales.


En la medida que los representantes legales ejercen poder sobre sus representados, y
actúan por ellos en la vida jurídica, es por ello que resulta completamente razonable que
el domicilio del representante de este ultimo se distinta a la de aquel. De esta manera el
representante estará más informa do que pueda ser posible, de los asuntos que interesan
a su representado.
La norma no presenta mayor problema tratándose de los casos de patria potestad y
de tutela, en la medida que estamos hablando de menor e que no pueden ejercitar por sí
mismos sino los actos expresamente autorizados por la ley. Sin embargo, sí debe ser
matizada cuando se trata de la cura tela porque los incapaces sometidos a ella pueden
tener incapacidad relativa o absoluta.
En consecuencia, si la curatela ha sido instituida no para toda su extensión de la capacidad
del curado sino sólo para ciertos aspectos de su vida.

ARTÍCULO 38:

Los funcionarios públicos están domiciliados en el lugar donde ejercen sus funciones, sin
perjuicio, en su caso, de lo dispuesto en el artículo 33.
El domicilio de las personas que residen temporalmente en el extranjero, en ejercicio de
funciones del estado o por otras causas, es el último que hayan tenido en el territorio
nacional.
El artículo distingue el domicilio del funcionario público, al expresar que el domicilio se
constituye por la residencia habitual. De aquel otro domicilio especial en el que el
funcionario cumple su actividad laboral.
En el segundo párrafo, señala que las personas que permanecen en el extranjero por breve
tiempo ya que de no ser así, por razones de habitualidad, tendría que considerárseles
domiciliadas fuera del país. Aquí se puede hablar sobre dos aspectos: La temporalidad y
exterior-interior.
Temporalidad: Este es un problema que el problema se determina sabiendo si mudó la
residencia habitual, o si solo ha cambiado de morada (es decir, temporal o
accidentalmente).
El extranjero o el interior: Se refiere a los funcionarios que viajan al exterior, por contraste
con los que tienen asignado dentro de territorio nacional.

ARTICULO 39:

El cambio de domicilio se realiza por el traslado de la residencia habitual a otro lugar.


Este artículo concuerda con el artículo 33 sobre la fijación de domicilio, ya que solo basta
trasladar la residencia habitual de la persona de un lugar a otro para concluir que se ha
producido un cambio de domicilio.
Esto se puede explicar en los siguientes ejemplos:
 Si alguien vive seis meses del año en un lugar y seis meses del mismo año en otro lugar,
de manera que cambia su vida habitual de un sitio a otro, entonces está domiciliado en
cada lugar en el momento que reside allí.
 Si alguien muda su vida habitual a un nuevo lugar, cambia de residencia, se produzca esta
mudanza dentro del país o hacia el exterior.

En este artículo ha ocurrido una variación fundamental de la posición contemplada en el


artículo 22 del código Civil de 1936. En efecto, se ha eliminado en el artículo proyectado
el requisito de prestar una declaración expresa ante la municipalidad, así como la espera
de 2 años para poder determinar que la persona ha cambiado realmente de domicilio.

ARTÍCULO 40:

El deudor deberá comunicar al acreedor el cambio de domicilio señalado para el


cumplimiento de la prestación obligacional, dentro de los treinta días de ocurrido el
hecho, bajo responsabilidad civil y /o penal a que hubiere lugar.
El deudor y los terceros ajenos a esta relación obligacional con el a creedor, están
facultados para oponer el cambio de domicilio de éste.
La oponibilidad al cambio de domicilio se efectuará mediante comunicación indubitable.
Esta norma busca dar seguridad jurídica a la partes de una relación obligacional. Este
artículo establece que quien tiene la calidad de deudor, tiene el deber de poner
en conocimiento de sus acreedores, por medio indubitable, de cualquier cambio de
domicilio.
El método más evidente es el de una carta notarial, o una notificación por vía judicial. Es
decir que se tiene que dar fe, y los mejores caminos son el notario o el tribunal.
Si no lo hace así entonces los acreedores tienen el derecho de seguirlo considerando
domiciliado en el lugar que originalmente fijó para tal efecto, esté o no allí ahora.
Este es otro caso en el cual se nota que residencia y domicilio no son la misma cosa para
el derecho y que el domicilio puede ser un lugar que no tiene que ver en absoluto con la
residencia de la persona.

ARTÍCULO 41:

A la persona que no tiene residencia habitual se le considera domiciliada en el lugar


donde se encuentra.
Ninguna persona puede ser teóricamente un indomiciliado, su calidad de sujeto de
derecho exige una sede jurídica par a la imputación de derechos y deberes.
Es el caso de quien no tiene residencia, no tiene "casa". Es un fenómeno bastante común
es las ciudades subdesarrolladas y comienza a serlo también en los países desarrollados.
Esa persona duerme en un parque, en una calle, en una estación de ómnibus y en una
estación de subterráneo en los países donde éste existe.
Esa persona no tiene residencia habitual y se la considera domiciliada en el lugar donde
se encuentre. Esta es otra excepción del artículo 33 del Código Civil, pero, en este caso,
se le otorga domicilio a quien no tiene residencia.

VIOLACIÓN DE DOMICILIO

Se comprende en este rubro la violación de domicilio por particular y el allanamiento


ilegal de morada que como se sabe solo puede ser perpetrado por funcionario
o servidor público. Esto en sancionado o penado en el Código Penal.
1. Artículo 159:
El que sin derecho penetra en morada o casa de negocio ajena, en su dependencia o
en el recinto habitado por otro o el que permanece ahí rehusando la intimación que
le quien tenga derecho a formularla, será reprimido con pena privativa de libertad no
mayor de dos años y con treinta a noventa día- multa.
El bien jurídico que se protege es la intimidad personal la soberanía del titular sobre
el espacio físico en que domicilia. Y la doctrina entiende por penetrar en morada,
cuando se produce "una entrada completa de la persona en el recinto de la morada
ajena, no siendo suficiente asomarse, penetrar parcialmente".
El concepto de permanecer o mantenerse en la morada o casa de negocio ajeno,
escribe la conducta omisiva de no salir de la morada no obstante la exigencia que en
ese sentido formula el titular.
El término morada se puede explicar como el espacio abierto o en parte abierto,
separado del mundo exterior, en tales condiciones que hagan patente la voluntad de
los moradores de excluir de él a terceras personas. El lugar no tiene que ser
de construcción noble, ni necesariamente inmueble, ni amplia, bastando tan solo que
el área surgiera exclusión. Es morada de casa, ejemplo, el cuarto del hotel, el camarote
de un buque, una choza, un remolque, etc.
El delito se consuma cuando el sujeto activo entró sin consentimiento en morada o
casa ajena, o permaneció en el rehusando la intimación que le hace el que tiene
derecho. Es delito permanente.
Por tanto, la pena se prevé una privativa de la libertad no mayor de dos años y de
treinta a noventa días multa.
2. La Violación De Domicilio Por Particular
3. Allanamiento Ilegal De Morada

Artículo 160:
El funcionario o servidor público que allana un domicilio sin las formalidades prescritas
por la ley o fuera de los casos que ella determina, será reprimido con pena privativa de
libertad no menor de uno ni mayor de tres años e inhabilitación de uno a dos años
conforme el artículo 36, incisos 1,2 y 3.
Se trata del acto abusivo que la autoridad realiza usualmente para
efectuar investigaciones, registros, detenciones, desalojos, inmovilizaciones, etc., sin la
justificación legal.
La constitución Política del Perú, en su Art. 2, numeral 9, establece que para ingresar en
domicilio ajeno se requiere:
 Consentimiento del morador.
 Orden o mandato judicial debidamente fundamentado. Aquí el ministerio Público
solicita del juez la autorización correspondiente.
 Flagrante delito o muy grave peligro de su perpetración. Es delito flagrante, la
ejecución actual del tipo que se esté lesionando con inmediatez un bien jurídico.

Así, solo habrá delincuencia in fraganti cuando se tenga percepción sensorial por un
observador presencial de que se cometiendo un delito, y el delincuente sea sorprendido.
Respecto de la locución muy grave peligro de perpetración, decir que se trata de la
proximidad en el tiempo con que se anticipa un peligro de perpetración delictiva.
 Un cuarto supuesto que la ley prevé, es el de las condiciones sanitarias concurrentes
con el estado de necesidad.

Se consuma el delito con el allanamiento de la morada, por haber ingresado o por


permanecer en ella no obstante la intención para que se retire, que le hace al agresor, el
titular del derecho.
La pena que corresponde es una privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres
años e inhabilitación de uno a dos años, Art. 36, incisos 1,2 y 3.
VIOLACIÓN DE DOMICILIO

l. TIPO PENAL

El hecho punible de violación de domicilio aparece debidamente descrito en el tipo penal


del artículo 159 del Código Penal del modo siguiente:

El que, sin derecho, penetra en morada o casa de negocio ajena, en su dependencia o en


el recinto habitado por otro o el que permanece allí rehusando la intimación que le haga
quien tenga derecho a formularla, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor
de dos años y con treinta a noventa días multa.

2. TIPICIDAD OBJETIVA

Del contenido del tipo penal del artículo 159, se evidencia con claridad que recoge dos
supuestos delictivos decididamente diferenciados:
a. El que sin derecho penetra en domicilio ajeno.

Este supuesto de hecho se verifica cuando el agente sin tener derecho alguno ingresa,
penetra, invade o se introduce en morada o casa de negocio ajena, en su dependencia o
en el recinto habitado por otro. Para efectos de evidenciarse el supuesto típico es
indiferente los medios o formas del que se vale el actor para ingresar o penetrar. Basta
constatar el ingreso ilegal a domicilio ajeno para estar ante la conducta típica.

El verbo "penetrar' puede llevar a equívocos, debida que puede considerarse como
violación de domicilio el simple ingreso parcial de una persona al domicilio; no obstante,
en doctrina ha quedado claramente establecido que penetrar significa introducir el cuerpo
por completo en el domicilio ajeno. No basta introducir una parte del cuerpo como sería
la cabeza, los pies o las manos (658).

En tanto que Villa Stein (659) recogiendo conceptos del español Miguel Polaino
Navarrete, enseña que hay penetración en morada cuando se produce una entrada
completa de la persona en el recinto de la morada ajena, no siendo suficiente asomarse,
penetrar parcialmente.

Elementos típicos de trascendencia lo constituyen los conceptos de morada, casa de


negocio, su dependencia o recinto habitado por otro. En consecuencia, resulta necesario
exponer su naturaleza:

Morada. Con Polaino Navarrete (660) entendemos a la morada como aquel lugar o
espacio ocupado por una persona como su sitio propio de asentamiento existencial
humano, donde la misma puede mantenerse en reserva y apartada del mundo circundante,
con posibilidad de ejercicio del derecho a vetar la indeseada presencia de tercera personas.

En términos más sencillos, podemos decir que morada es el lugar donde una persona
desenvuelve las actividades de su vida doméstica. Es el lugar donde una persona, junto
con su familia y sin interferencia de terceros, desarrolla su vida diaria de acuerdo a sus
convicciones y a su personalidad.
Por su parte, los profesores Roy Freyre (661), y Bramont-Arias y GarCÍa Cantizano (662)
enseñan que por morada se entiende todo lugar que, por su destino, sirve para ser habitado
por las personas, sea en forma permanente o aislada, sea para pernoctar o no, como, por
ejemplo., una casa, la habitación de un hotel, el camarote de un buque, una choza, una
cueva, un remolque, etc. En ese sentido, se tiene que el lugar no necesariamente será de
material noble, menos asumir la forma de un inmueble común, basta que sirva de vivienda
u hogar a una persona.

Casa de negocios. Doctrinariamente ha quedado establecido y sin mayor controversia que


por casa de negocios se entiende todo lugar donde una persona desarrolla actividades,
comerciales, profesionales, artísticas, intelectuales o tecnológicas, pudiendo ser estas
lucrativas o no. Se constituye en casa de negocios para efectos del tipo penal, los
ambientes de un cine, de un museo, de una empresa, de un estudio jurídico, de una casa
comercial, etc.

Respecto de este punto, no compartimos posición con Roy Freyre (663), cuando afirma
que para configurarse el delito de violación de domicilio activa sería necesario que el
agraviado habite dicho local. Pues, es evidente que la redacción del tipo penal no exige
tal condición. Por lo demás, el sentido común aconseja que no es condición sine qua non
que el agraviado habite el local, pues basta que se constate que realiza actividades
económicas para que cualquier ingreso sin su autorización constituya conducta
subsumible al supuesto de hecho del tipo penal en hermenéutica. El propietario o
conductor de la casa de negocios muy bien puede habitar o vivir en otro lugar.

Un ejemplo de cómo puede materializarse el delito de violación de domicilio en casa de


negocios lo constituye la Resolución del 16 de enero de 1998, por la cual la Sala Penal de
Apelaciones de la Corte Superior de Lima confirmando la sentencia venida en grado
argumenta lo siguiente "Además, a que se ha probado en autos que los acusados
ingresaron a la Galería Gamarrita, de propiedad de la entidad agraviada, sin tener derecho
para hacerlo, por cuanto no contaban con la autorización debida para colocar los andamios
que les sirvió para derrihar una pared; permaneciendo en el lugar pese a ser requeridos;
por lo que la valoración de la prueba efectuada por el a qua se encuentra arreglada a ley"
(664).
Dependencia. Por dependencia de la morada o de la casa de negocios a que alude el tipo
penal del artículo 159 del código sustantivo, se entiende todo lugar adyacente o accesorio
a aquel lugar principal, al cual necesariamente tiene derecho de propiedad o posesión el
dueño o conductor de la morada o casa de negocios.

Los tratadistas peruanos (665) coinciden en afirmar que cuando se habla de dependencia
de la morada o casa de negocios se hace referencia a los espacios o lugares accesorios
que, sin formar parte integrante del ambiente principal, están destinados a su servicio o
complemento, por ejemplo, los patios, garajes, jardín, corrales, ambiente de depósito de
herramientas, etc.

Recinto habitado por otro. A efectos del delito que se comenta, se entiende por recinto
habitado por otro a todo lugar, espacio, superficie, área, ambiente o escenario que sirve
de vivienda a una persona.

Cuando el legislador ha extendido el concepto de domicilio para comprender al recinto


habitado por otro, está poniendo en evidencia que la ratio essendi de la protección es una
realidad topográfica solo en cuanto importa el asiento de una realidad concreta. Una choza
de esteras en una pampa o a la orilla de un río, o una cabaña de madera sobre un árbol,
constituyen domicilio mientras sirvan de habitación a otra persona. Ni la humildad,
circunstancialidad o emergencia del recinto pueden enervar la importancia traducida en
el hecho de ser habitado por un semejante (666).

b. El que sin derecho permanece en domicilio ajeno.

El supuesto delictivo se configura cuando el agente estando ya dentro del domicilio del
agraviado se resiste a salir o a abandonarlo ante el pedido expreso del que tiene derecho,
ya sea de propietario, conductor o simple ocupante, de aquel domicilio. El agente
permanece, sigue o continúa dentro del domicilio en contra de la voluntad del titular,
limitando con tal actitud la libertad e intimidad del agraviado. Con precedente judicial
basta para deducir que la doctrina jurisprudencial ha interpretado positivamente este
aspecto. Así tenemos la Resolución del 18 de diciembre de 1998, por la cual la Sala Mixta
de Camaná de la Corte Superior de Arequipa sostiene que "para la consumación del delito
se requiere la intimación de quien tenga derecho a hacerla, en caso de haber ingresado al
domicilio, debiendo permanecer el inculpado allí, rehusando la intimación que se le
hiciera (según exigencia del tipo contenido en el ya citado numeral ciento cincuenta y
nueve). Que la agraviada Migdonia ¡rache, no refiere en absoluto haber requerido al
inculpado para que abandone el domicilio, llegando al lugar de los hechos posteriormente.
De esta suerte, no se ha acreditado se haya realizado el delito de violación de domicilio"
(667).

En efecto, se configura con un no hacer: el sujeto activo se niega a salir, no obstante que
ha sido intimidado para que abandone el domicilio en el que penetró o ingresó con
autorización. Sin duda, bien señala Roy Freyre (668) la facultad de exclusión corresponde
al morador, al dueño del negocio o al habitante del recinto. Además del propietario, del
poseedor, o del ocupante, también pueden ejercitar por representación el jus prohibendi
el cónyuge, el hijo, el sirviente, el guardián, el policía particular, etc.

Con acierto enseñan Bramont-Arias y García Cantizano (669) que la entrada fue en su
momento consentida. Se configura, en consecuencia, como un comportamiento
subsidiario del primero, pues si se penetra sin la voluntad del morador, el segundo
comportamiento solo será un acto posterior de agotamiento del primero. Se realiza por
omisión.

En otro aspecto, una condición sine qua non para configurar objetivamente el delito de
violación de domicilio, lo constituye la circunstancia que la morada, la casa de negocios
o el recinto esté realmente habitada. En el caso de ocupación de viviendas deshabitadas,
se niega tajantemente la configuración del hecho punible en la medida en que al estar la
vivienda deshabitada se pone de manifiesto que esta no satisface la función que cumple
el bien jurídico protegido en este delito. No cabe duda que el inmueble al encontrarse
deshabitado es demostrativo que no es el espacio elegido por el sujeto para desarrollar
sus actividades personales. Según LARRACRI PIJOA.'-' , la ocupación de inmueble
deshabitado podrá considerarse como un ataque a la propiedad o a la posesión del
inmueble, pero no a la libertad de la persona (670).
Finalmente, la expresión "sin derecho" significa que el agente penetra o permanece en el
domicilio sin ninguna justificación aparente. Caso contrario, si de determina que el agente
ingreso por razones de sanidad o grave riesgo por ejemplo, no aparecerá la conducta
punible (671).

2.1. Bien jurídico protegido

De la revisión de la literatura penal, se evidencia que no existe consenso acerca del bien
jurídico que se protege con el delito de violación de domicilio. En efecto, mientras que
para cierto sector de tratadistas el bien jurídico lo constituye la libertad domiciliaria
entendida como la facultad de disponer del local elegido como morada o casa de negocios
con sus respectivas dependencias (672); para otro sector, lo constituye la intimidad de la
persona limitada a un determinado espacio físico, donde pueda acumular su experiencia
personal, y sin el cual no podría ejercer su capacidad de actuar, a fin de satisfacer sus
necesidades (673). Parecida es la posición de Villa Stein (674) cuando sostiene que el
bien jurídico protegido comprende la intimidad y la soberanía que su titular ejerce sobre
el espacio físico en el que domicilia. En tanto que para otro sector, el bien jurídico lo
constituye la inviolabilidad del domicilio prescrito a nivel constitucional (675).

Incluso, la jurisprudencia nacional, al parecer, se ha decido a interpretar que el bien


jurídico protegido lo constituye la intimidad, así tenemos la Resolución del 12 de marzo
de 1998 que, reproduciendo lo sostenido por uno de los tratadistas glosados, afirma que"
el tipo penal prescrito en el artículo ciento cincuenta y nueve del Código Penal
denominado Violación de Domicilio protege la intimidad de la persona limitada a un
determinado espacio físico, en el cual pueda acumular su experiencia personal, sin la que
no podrá ejercer su capacidad de actuar a fin de satisfacer sus necesidades" (676).

En el mismo sentido, la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Lima, en su


Resolución del 16 de junio de 1998 sostiene "que, del tipo penal descrito en el artículo
ciento cincuenta y nueve del código sustantivo, se desprende que el presupuesto genérico
que condiciona la comisión del ilícito, estriba en la existencia previa de un espacio físico
utilizado par el agente pasivo como vivienda o morada, habitación o dependencia y sobre
el cual debe recaer el comportamiento típico del imputado como acto violatorio de la
intimidad que dicho espacio encierra para aquel" (677). Parecido sentido se recoge en la
Resolución Superior de 12 de setiembre de 2000 cuando se argumenta que" en el delito
de Violación de Domicilio, tipificado en el artículo ciento cincuenta y nueve del Código
Penal, el bien jurídico penalmente tutelado es la intimidad de la persona circunscrita a un
determinado espacio" (678).

No obstante, aun cuando en doctrina existe polémica respecto del bien jurídico protegido
con la tipificación del hecho punible de violación de domicilio, y pese a que la
jurisprudencia a tomado una posición discutible, a nuestro entender y tratando de ser
coherentes con la normativa constitucional vigente, consideramos que el bien jurídico que
se tutela con el tipo penal del artículo 159, 10 constituye la inviolabilidad del domicilio
debida e imperativamente prescrito en el inciso 9 del artículo 2 de nuestra Carta Política.
Se protege la inviolabilidad del domicilio con carácter de derecho fundamental, a efectos
de garantizar el espacio en el que la persona ejerce su privacidad y libertad más íntima,
frente a invasiones o agresiones de otras personas o de la autoridad pública. Para ello
debemos entender que el concepto de domicilio encierra o engloba las definiciones de
morada, casa de negocios y recinto habitado por otro. Abona esta posición el hecho
concreto de que la intimidad personal o familiar está debidamente protegida por los
delitos denominados contra la intimidad ya analizados.

En efecto, antes que ocurra la tipificación de los delitos contra la intimidad personal y
familiar, resultaba coherente sostener que con el delito de violación de domicilio se
protegía la intimidad personal o familiar, pues caso contrario, aparecía desprotegido este
aspecto fundamental de las personas. No obstante, desde la entrada en vigencia del
Código Penal de 1991, que tipificó los delitos contra la intimidad personal y familiar,
resulta claro que aquel aspecto está debidamente protegido por las conductas punibles
previstas en los artículos 154 al 157 del Código Penal. Así la cosas, no resulta plausible
ni coherente para nuestro sistema jurídico, seguir sosteniendo que con el delito de
violación de domicilio se sigue protegiendo la intimidad. Incluso, aplicando el principio
de especialidad de aplicación de la ley penal, se llega a la misma conclusión: la intimidad
personal y familiar se protege con los delitos de violación de la intimidad en tanto que el
delito de violación de domicilio protege el derecho constitucional de la inviolabilidad del
domicilio.

Nuestra posición no es solitaria, pues la Ejecutoria Suprema de 5 de octubre de 1999, da


cuenta que la Suprema Corte dejando posiciones incoherentes para nuestro sistema
jurídico punitivo, sostiene que con el delito de violación de domicilio se protege la
inviolabilidad del domicilio. En efecto, en la citada Ejecutoria Suprema se enseña que" el
delito de violación de domicilio forma parte de los delitos contra la libertad y como tal su
tutela se circunscribe a la inviolabilidad del domicilio de la persona natural, cuyos
alcances son: la morada, casa de negocios o recinto habitado, esto es, el espacio físico
que correspondiendo a estos títulos, permitan la intimidad de los que la habitan, vale decir
la protección de la esfera de reserva de la misma, mas no así un local público como lo
constituyen los ambientes de una universidad" (679).

2.2. Sujeto activo

Autor, del delito de violación de domicilio puede ser cualquier persona a excepción del
funcionario o servidor público, cuya conducta se subsume iría, más bien, en el tipo penal
del artículo 160 etiquetado como allanamiento ilegal de domicilio. Incluso hasta el propio
propietario del inmueble puede perpetrar el delito. Por ejemplo, se presenta cuando
después de haber arrendado su inmueble, sin permiso ni autorización del inquilino ingresa
a la vivienda.

2.3. Sujeto pasivo

Víctima, agraviado o sujeto pasivo del delito lo constituye el propietario, poseedor,


conductor u ocupante del domicilio violentado. Es la persona perjudicada en su derecho
a admitir o excluir a los terceros de su espacio elegido como domicilio.
3. TIPICIDAD SUBJETIVA

Se evidencia que se trata de un delito netamente doloso. No cabe la comisión imprudente.


El agente actúa con conocimiento que ingresa a domicilio ajeno o que no le pertenece, no
obstante, voluntariamente decide ingresar o permanecer en él contrariando la voluntad
del sujeto pasivo. Para verificar el dolo no interesa saber si el agente conocía o no la
ilicitud de su acto, es decir, no interesa saber si el agente sabía que la conducta de ingresar
a domicilio ajeno estaba prohibido, ello se verificará cuando se pase a constatar el
elemento culpabilidad o imputación personal del autor.

4. ANTIJURIDICIDAD

Una vez que se verifica en una determinada conducta la concurrencia de todos los
elementos objetivos y subjetivos del tipo básico de violación de domicilio, corresponde
enseguida al operador jurídico verificar si concurre alguna causal de justificación de las
previstas en el artículo 20 del Código Penal. Es posible que se configure un estado de
necesidad justificante cuando una persona que es perseguido por delincuentes que le
quieren sustraer sus bienes, intempestivamente ingresa a domicilio ajeno a fin de conjurar
el peligro.

5. CULPABILIDAD

Una vez que el operador jurídico ha determinado que en la conducta típica de violación
de domicilio no concurre alguna causa de justificación estará ante una injusto penal, esto
es, ante una conducta típica y antijurídica, correspondiendo verificar si es posible que tal
injusto penal sea atribuido o imputado al autor de la conducta. En consecuencia, verificará
si el autor es imputable si al momento de actuar conocía la antijuridicidad de su conducta
y, finalmente, verificará si el sujeto activo tuvo la posibilidad de actuar de manera
diferente a la de violentar el domicilio ajeno.
Es posible que se presente un error de prohibición cuando, por ejemplo, el propietario de
un inmueble que ha dado en arrendamiento, un día ingresa

Intempestivamente en la vivienda de su inquilino en la creencia errónea que al ser el


propietario del inmueble tiene ese derecho.

6. CONSUMACIÓN Y TENTATIVA

Como ha quedado establecido, el delito aparece hasta en dos modalidades: por acción
(ingresar) y por omisión (resistirse a salir). En ambas modalidades, el agente siempre
tiene el dominio de la causa del resultado dañoso para el bien jurídico protegido.

En el primer supuesto, el delito se perfecciona en el mismo momento que el agente ingresa


sin derecho a domicilio ajeno. En consecuencia, se trata de un delito instantáneo. Es
posible la tentativa.

Nuestra jurisprudencia ha sostenido que "para que se consuma este delito en casa de
negocio ajena debe acreditarse el jus excludendi"; la prohibición de quien tiene derecho
a impedir el ingreso, lo que supone en el autor del delito un modus operandi concretado
en actos de violencia o de introducción clandestina o por medio del engaño, sin los que
no se tipifica este delito" (680).

Por su parte, cuando se presenta por omisión se perfecciona desde el momento que el
autor se niega a salir del domicilio pese a los requerimientos de su titular. Se trata de un
delito permanente en la medida que se prolonga en el tiempo la violación del domicilio.
En este supuesto es imposible que aparezca la tentativa.

7. PENALIDAD

El agente o sujeto activo del delito de violación de domicilio será merecedor de una pena
privativa de libertad no menor de dos días ni mayor de dos años, unido a ello el pago de
treinta a noventa días multa a favor del Estado.
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