Sei sulla pagina 1di 10

ANALISIS CRÍTICO

ESTUDIANTES: SAIRA MOJICA JIMENEZ

CÓDIGO: 2216914

DOCENTE:

GUSTAVO ADOLFO MAHECHA

UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS DE AQUINO

VICERRECTORÍA DE UNIVERSIDAD ABIERTA Y A DISTANCIA

FACULTAD DE EDUCACIÓN

LIC EN EDUCACION INFANTIL

VALLEDUPAR

2017
Campo de Estudio: Autonomía Personal

Eje Temático: Procesos de Formación

La autonomía personal es la manera en que la persona tiene la suficiente capacidad para

tomar sus propias medidas, y así asumir los resultados de las mismas. Para conseguir

autonomía personal, se debe alimentar desde las familias y las entidades que trabajan con

estas personas, de una serie de habilidades personales que capaciten a saber cuidarse y a poder

compartir la vida cotidiana con otras personas.

En este tema que trata de la autonomía personal, la capacidad de hacer las cosas pero

hacerlas bien, como en lo que se refiere a la vida social, la capacidad de compartir tiempo y

espacio con otras personas, se presentan una serie de reflexiones, experiencias y opiniones que

orientan su consecución.

La capacidad de dirigir la propia conducta, que es la base de la autonomía, debe

prolongarse con el aprendizaje de la responsabilidad. El lenguaje nos brinda una precisa

cartografía de la responsabilidad. Un bebé no es responsable de sus actos, una persona que no

piensa las consecuencias de su acción es un irresponsable. Somos responsables de aquellas

cosas que están incluidas dentro de nuestras obligaciones o deberes.

Los elementos anteriores han de ser tenidos en cuenta para educar una autonomía

responsable. Durante toda la historia de la humanidad, los niños han asumido

responsabilidades muy pronto. Tenían que ocuparse de sus hermanos pequeños, de tareas de

casa, o empezaban a trabajar desde muy temprana edad. Esta situación les impedía ir a la

escuela o recibir educación, lo que limitaba sus posibilidades de desarrollo. Por eso

reconocemos el derecho a la educación hasta los 16 años de edad.


Pero nos hemos confundido al querer proteger a los niños liberándoles de

responsabilidades, cuando sólo debíamos liberarles de aquellas responsabilidades que

impedían su educación. Los niños deben aprender responsabilidad y deben tomar

responsabilidades a su cargo.

Los escolares deben desarrollar sus capacidades y así aprender habilidades y destrezas

relativas a la competencia en autonomía e iniciativa personal que les permitan madurar como

personas libres y responsables, así como tomar decisiones y comportarse adecuadamente en

función de su nivel de desarrollo personal y del contexto familiar, escolar o social en el que se

desenvuelven.

La autonomía personal implica la adquisición y maduración de las capacidades personales

básicas, entre las que destacan: el auto concepto, la autoestima, la autopercepción, el

autocontrol emocional, la expresión adecuada de la contrariedad y los sentimientos, la

empatía, la perseverancia, el respeto a los demás, el conocimiento de sí mismo, la toma

reflexiva de decisiones y la responsabilidad ante decisiones y conductas personales.

Las capacidades y las destrezas de autonomía se desarrollan y aprenden desde el

nacimiento y en el entorno familiar. El desarrollo emocional y la afectividad se adquieren y

maduran durante la niñez, a través de las interacciones con la madre, con los familiares y en el

contexto social en el que el niño o la niña interactúan.

La educación y el desarrollo de las destrezas y habilidades de autonomía personal, de

expresión de emociones y sentimientos y de empatía son funciones familiares, pues son los

padres los que las desarrollan, a través de las relaciones paternas, de la educación familiar y
del ejemplo que los niños y niñas reciben de los adultos con los que se relacionan en el

contexto socio familiar.

Cuando los niños y las niñas se escolarizan en la Educación Infantil poseen un desarrollo

emocional, afectivo y sentimental, adquirido en el medio familiar, que condicionará sus

aprendizajes escolares y la maduración en sus procesos de autonomía e iniciativa personal en

el entorno escolar. En la educación básica, los docentes continuarán el desarrollo de la

autonomía y la iniciativa personal a través del currículo, de las experiencias escolares y de las

relaciones sociales que los niños y adolescentes establecen en el centro educativo y que ponen

en práctica las destrezas y habilidades de autonomía.

El objetivo principal de la autonomía personal es dar una mayor precisión a la importancia

de la Autonomía como parte principal en los procesos de formación en la educación, quien es

exigido a diario por las necesidades sociales y culturales particulares en un cambio de

paradigma educativo; y así demostrar la posibilidad del desarrollo de la autonomía en los

estudiantes a partir de la aplicación de los proyectos institucionales llamadas experiencia

significativas, tales como: Música y gimnasia cerebral como potenciadoras del aprendizaje.

La vida independiente como un logro se destaca por la importancia al que muchas

personas al que muchas personas con discapacidad desean, ya que por medio de las

experiencias, casos de éxito demuestran que es posible aprender a estar con otras personas, a

relacionarse bien, a compartir tareas que requieren saber ceder, delegar y a la vez mantener un

comportamiento asertivo que responda a sus intereses, deseos y valores.


Las entrevistas a personas cualificadas señalan las dificultades y posibilidades de llevar

adelante una metodología que responda a los objetivos de alcanzar una vida independiente, sin

olvidar la necesaria colaboración de las familias en esta tarea.

El conjunto de habilidades que cada persona posee para tomar sus propias elecciones,

decisiones y responsabilizarse de las consecuencias de las mismas es conocida como

La autonomía como capacidad.

La autonomía se aprende, se obtiene mediante su ejercicio, mediante el aprendizaje que

emana del ser y de la interacción social. Se trata, así pues, de un ejercicio directo de las

propias personas y desde su propio control que se aprende.

La autonomía como derecho: esta hace referencia a la garantía de que las personas, al

margen de sus capacidades, puedan desarrollar un proyecto vital basado en su identidad

personal y tener control sobre el mismo. En el caso de personas con grave afectación, el

ejercicio del derecho a su autonomía suele ser indirecto, es decir mediado por otros y a través

de los apoyos precisos.

Las personas en donde la toma de decisiones están muy achicadas, es decir que se

encuentran en un deterioro cognitivo muy severo o algún tipo de trastorno mental severo,

necesitarán ser representadas por otros para gestionar aspectos elementales de su vida. La

autonomía se entiende también como derecho y siguen teniéndolo. En estos casos el ejercicio

de la autonomía es indirecto y se hace efectiva a través de los otros, como la familia,

allegados, profesionales, etc.

Representar a los demás en sus decisiones no es algo fácil, puede ayudarnos: Conocer y

tener en cuenta la biografía de la persona, Saber si existen y respetar las voluntades


previamente expresadas, interesarnos e informarnos sobre los hábitos y las rutinas que le

generan bienestar, Acercarnos, mediante la observación, a sus preferencias actuales y

permanecer atentos a los cambios.

Una pregunta que debe surgir sobre la autonomía Personal es: ¿Qué aporta de nuevo?

Como se puede analizar, este tema está centrado en la persona en como aporta una mejor

visión pero de manera radicar y diferente sobre otros temas más clásicos.

Algunos autores han diferenciado entre los modelos centrados en la persona y los modelos

centrados en el servicio u organización. Aunque éstos últimos también buscan la atención

individualizada, el papel de la persona usuaria en su atención es claramente diferente.

En cuanto a la formación para la autonomía, se debe tener en cuenta que las habilidades

sociales, la autonomía personal, el desarrollo de conductas autorreguladas, la participación

social y laboral, etc. Están vinculadas a todo ello hacia el avance de la autodeterminación de

los alumnos con discapacidad intelectual, quienes forman competencias fundamentales en su

evolución como personas, de gran importancia para su preparación laboral y su posterior

integración en el mercado de trabajo, para su participación en la sociedad y para el desarrollo

de una vida independiente. Todas estas competencias se trabajan dentro de este programa

formativo.

En este sentido, el programa formativo incide en todas las áreas de desarrollo señaladas,

indagando metodologías centradas en el auto concepto, en el sentimiento de competencia, en

el enfoque mediacional y en el aprendizaje cooperativo. El resultado de todo ello constituye

precisamente un itinerario formativo centrado en el proyecto de vida independiente que se


orienta hacia el trabajo, la participación ciudadana y un óptimo desarrollo de la autonomía y la

autodeterminación.

La participación de la familia resulta clave para formación de la persona; por ello su aporte

es muy importante en donde debe de plantearse una serie de reuniones periódicas en grupo

para analizar el proceso de formación de las personas implicadas, y así observar las

dificultades que surgen, las soluciones que se pueden aportar, etc.

Como se mencionó en el párrafo anterior sobre las reuniones, estas deben de tener una

frecuencia mensual. En donde ser recomienda que en la primera reunión se presentar el

programa a implementar y se explican los diferentes componentes del mismo.

En las siguientes reuniones se van explicando diferentes contenidos de los proyectos de

vida independiente y las implicaciones educativas que se derivan de ellos y se van abordando

distintos temas relacionados con los contenidos de los módulos formativos sobre la autonomía

personal, educación vial y movilidad, autodeterminación, sexualidad, habilidades para la vida

independiente, etc.

La última reunión grupal del curso se destinará a efectuar una valoración del programa.

Además de las reuniones grupales se establecen mecanismos de relación individual, a través

de reuniones individualizadas con cada familia.

La autonomía personal, tiene una responsabilidad como elementos principales: 1.

Reconocer aquellas cosas de las que soy autor y de las que no soy autor. 2. Aprender a

analizar las razones por las que se hace algo. 3. Aprender a anticipar las consecuencias de la

acción. 4. Aprender a planificar el comportamiento.


Esta pedagogía de la responsabilidad tiene que prolongarse con la asunción de

responsabilidades. Todos tenemos deberes y de ellos deriva nuestra responsabilidad. Los

padres tienen el deber de cuidar a sus hijos: ésa es su responsabilidad. Los hijos tienen el

deber de cuidar las cosas, de obedecer a los padres, de arreglar su habitación, de hacer los

deberes del colegio.

La autonomía Personal tiene algunas dificultades que proceden de las relaciones,

sentimientos o hábitos que limitan la capacidad de dirigir la propia conducta, la

responsabilidad y la asertividad. Son muy abundantes y de diferente tipo de gravedad o

importancia. Una mala idea de la libertad, que la equipara con ausencia de coacciones,

espontaneidad total, y hacer lo que a uno le venga en gana es, evidentemente, un obstáculo

imponente contra la autonomía. Caer bajo el imperio de las ganas no es liberación, sino todo

lo contrario.

Puede haber algunas dificultades fisiológicas: un niño hiperactivo tiene dificultad para

controlar sus impulsos, lo que puede dar origen a conductas perjudiciales para él o para otros.

Otras veces se trata de conductas aprendidas, como ocurre con niños agresivos, desafiantes o

que no pueden controlar su furia.

Las adicciones de cualquier tipo -desde el móvil hasta las drogas son evidentemente

negadoras de la autonomía. Pero creemos que el miedo es uno de los mayores obstáculos para

alcanzar la autonomía. Puede ser miedo al peligro o miedo al esfuerzo. Ambos producen

actitudes sumisas, de dependencia. Los mecanismos del miedo son muy fáciles de manejar,

por eso abundan los violentos, amedrentadores, acosadores, que pretenden ejercer su poder

intimidando.
La educación de la autonomía, la responsabilidad y la asertividad tienen que realizarse en

los ámbitos educativos del niño: la familia y la escuela. Y en este caso es especialmente

importante la colaboración. Una de las grandes ayudas que pueden brindar los padres a las

escuelas es preocuparse de la organización del tiempo del niño y del modo como cumple sus

obligaciones. Y la escuela puede ayudar a las familias animando a los niños a cumplir sus

responsabilidades domésticas.

Bibliografía

 Doncel, J. (2011). Desarrollar la autonomía personal. [online] Diario Córdoba. Tomado

de: http://www.diariocordoba.com/noticias/educacion/desarrollar-autonomia-

personal_665247.html.

 Acpgerontologia.com. (n.d.). La autonomía en la atención centrada en la persona.

[online] Tomado de:

http://www.acpgerontologia.com/acp/decalogodocs/laautonomia.htm.

 Anon, (2013). La autonomía Personal. [online] Tomado de:

https://pochicasta.files.wordpress.com/2009/12/autonomia-personalidad.pdf.
De acuerdo a lo explicitado en la metodología de EVALUACIÓN, anexe una página al final

de su trabajo, expresando su AUTOEVALUACIÓN tanto en lo cualitativo como en lo

cuantitativo en escala de 0,0 a 50. De no aparecer esta autocrítica, la valoración será 0,0.

Mi puntaje cuantitativo en mi autoevaluación es de 4.5, debido al interés por presentar mis

trabajos a tiempo, y emplear la mayor dedicación posible de investigación, análisis y

conclusiones de los trabajos presentados.