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EL AUTOR

¿Segura?
OSCAR DE JUAMBELZ
Al taxista lo habían asaltado hacía un mes, dejándole la cara como falda de
hawaiana, a su cuate, el despachador de la gasolinera que quiso ayudarle, fue
arrastrado por el piso con un carro que el mismo gandaya se robó de la gasolinera.
A mis alumnos los asaltan y les roban sus computadoras una vez sí y la otra
también. A mi vecino lo asaltaron y lo hicieron bajarse de su camioneta para
robársela, saliendo del supermercado.
Asaltaron el Starbooks de Cholula, asaltan a la salida de los centros comerciales, de
los bancos y hasta de los escusados públicos. Pero según nuestras altísimas
autoridades poblanas, esta es una ciudad segura.
…Y pensándolo bien, sí es cierto, seguro que te van a asaltar, seguro que te van
robar las llantas y los espejos, seguro que van a encuerar a alguien a la vuelta de la
esquina, seguro que las autoridades no te van a pelar, seguro que los maleantes
saldrán libres, seguro que cuando necesites un policía no vas a encontrarlo, etcétera,
etcétera, etcétera. El infeliz que asaltó al taxista y medio mató al gasolinero, lo
agarraron pero salió —fieles a las costumbres—, libre a los 15 días, porque el
inocente rufián andaba un poquito drogado y no sabía lo que hacía. El pueblo dice que esto es de lo más
común, o sea, que tiene que ver con “el moche nuestro de cada día” que se ha vuelto la oración cotidiana
de nuestras honestas autoridades.
La postura esa, de dejar en libertad absoluta a criminales confesos, a plagiarios y demás alimañas,
porque el Ministerio Público integró las averiguaciones a lo güey, me parece criminal y corrupta.
Porque qué clase de ley es la que castiga a los perjudicados, a quienes les han hecho el daño. Pienso que
al que deberían de meter a bote o castigarlo, debería ser al Ministerio Público o a la autoridad por
incompetente o de plano por corrupta.
Para qué le piden a la sociedad que denuncie, ¿para esto? No manchen… Un día de estos se les va a
levantar Fuenteovejuna.
Más daños de los
transgénicos a la salud SILVIA RIBEIRO*

Afines de 2013, el doctor David Schubert, entregó una carta al presidente Peña Nieto y a los secretarios
de Ambiente y Agricultura, resumiendo impactos serios sobre la salud asociados con la siembra y
consumo de maíz transgénico. Es de gran relevancia por los datos que exhibe y las calificaciones del
autor.

Schubert tiene un doctorado en inmunología y es profesor del Instituto Salk para Estudios Biológicos en
San Diego, California, considerado uno de los mejores institutos de investigación médica en el mundo.
Tiene conocimiento de primera mano sobre genética molecular, toxicología y ensayos de seguridad
respecto a nuevas entidades químicas y biológicas. Ha publicado varios textos en revistas científicas
sobre los efectos de las plantas transgénicas en la salud humana.
Todas las plantas transgénicas comercializadas en el mundo –así como las que empresas pretenden
plantar en México– se enfocan en dos características: resistencia a herbicidas y plantas insecticidas que
expresan la toxina de una bacteria, Bacillus Thuringiensis (Bt).

Schubert comienza aclarando que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos
recomendó ensayos exhaustivos de seguridad de los cultivos Bt, pero debido a la carencia de leyes que
requieren pruebas de seguridad rigurosas para los alimentos transgénicos en Estados Unidos, esto nunca
se hizo. Estados Unidos no requiere la demostración de que un alimento transgénico sea seguro para
consumo humano. Es un dato importante, porque salvo en Europa, ninguna agencia regulatoria de
transgénicos exige o hace pruebas propias, sino que la mayoría se basan en lo aprobado en Estados
Unidos, como si fuera suficiente.

Sobre la exposición a toxinas Bt, documenta que se han comprobado alergias y otras enfermedades en
agricultores que plantan esos transgénicos. Agrega que en México el riesgo se multiplicaría
exponencialmente si se aprobara la siembra de maíz transgénico, porque entraría directamente al
consumo de la población (a diferencia del maíz que se importa actualmente, que va mayormente para
forraje y procesamiento industrial). Por ello, la concentración y cantidad de toxinas Bt activas que la
gente estaría consumiendo con el maíz Bt es mucho más alta que los niveles de exposición a los que se
someten los agricultores. Existen pruebas de alimentación con maíz Bt a ratas y cerdos, que muestran
que provoca inflamación de estómago e intestino, y otros experimentos que muestran daño a tejidos,
sangre, hígado y riñones.

La industria, afirma Schubert, propaga el mito de que no existen enfermedades asociadas al maíz Bt en
Estados Unidos y por tanto debe ser sano. Pero esto realmente no se ha evaluado y por otro, la mayoría
del maíz en Estados Unidos no va al consumo directo, sino que es usado como alimento para el ganado y
para elaborar aceite, jarabe y etanol, todos productos que no contienen la proteína Bt. La pequeña
fracción que va al consumo humano es usado para frituras y botanas, altamente procesadas, que no son
componentes mayoritarios de la dieta, una enorme diferencia con México donde el maíz se consume con
poco procesamiento y en cientos de formas culinarias, de las que no se sabe cómo interactúan con la
toxina, pero que conducirán a potenciales cambios químicos de la proteína Bt, con toxicidad e
inmunogenicidad desconocidas.
Esto empeora con la contaminación transgénica, un hecho inevitable e irreversible derivado de la
siembra, porque la toxina Bt estará presente en muchas variedades de maíz no transgénico, aumentando
los riesgos sanitarios.

Adicionalmente, señala que se conoce que el glifosato, el herbicida más usado con los transgénicos,
muchas veces junto al Bt, es tóxico, pero además en el compuesto se usan elementos surfactantes (para
que penetre más rápidamente en la planta), que no se someten a evaluaciones de inocuidad, pese a ser
más abundantes en la fórmula que el propio herbicida. Es un cóctel químico que se absorbe y no se lava,
queda en las plantas que van al consumo, lo cual ha sido relacionado con diversas enfermedades,
incluyendo el surgimiento de tumores. En países de siembras extensas de transgénicos, como Argentina,
se ha comprobado el aumento exponencial de casos de leucemia, abortos y deformaciones en fetos y
bebés en zonas cercanas a campos fumigados. Estas deformaciones se han comprobado también en
anfibios con la presencia de glifosato en niveles mucho más bajos, por contaminación del agua, misma
que en muchos casos va al consumo. Schubert explica que como el glifosato es cada vez menos efectivo
porque con los transgénicos las malezas se vuelven resistentes, por lo que el siguiente herbicida en línea
es el 2.4-D, un reconocido carcinógeno.

En su carta, sustentada con abundantes referencias, concluye que el maíz transgénico no representa
ningún beneficio para su país, sino más bien un enorme peligro para la salud de los mexicanos.
(http://www.uccs.mx/downloads/index.php?id=file_52b7e 67083000)

La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad presentó este documento, junto a otros 23
trabajos científicos con evidencias de los riesgos a la salud, biodiversidad, economía, cultura y
soberanía, que representan el maíz y otros transgénicos, en las audiencias temáticas del Tribunal
Permanente de los Pueblos realizadas en México en noviembre de 2013, cuyo jurado internacional
recomendó la prohibición de maíz transgénico en México debido a los múltiples riesgos y violaciones de
derechos que significan.

*Investigadora del Grupo ET


El problema de los Ni Nis
Hoy 7 millones de jóvenes mexicanos ni trabajan ni estudian, ¿cómo será su
futuro?
8 DIC 2009 - 00:56 CST

Sabino Bastidas Colinas es analista político.


¿Estudias o trabajas? Es la clásica pregunta que se hacen los jóvenes mexicanos al momento de
conocerse y presentarse.

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Bien, pues hoy en México hay por lo menos 7 millones de jóvenes que tienen que contestar a esa
pregunta diciendo que no hacen ninguna de las dos cosas. Estamos ante el fenómeno de los "ni
nis". ¿Qué son los "ni nis"? Son un segmento de la población de jóvenes que ronda los 18 años y
que sencillamente, ni estudia, ni trabaja.
Es un problema muy grave que recientemente se puso de manifiesto con el debate del
presupuesto de las universidades públicas en México. Se trata de jóvenes que no hacen nada. No
estudian y no trabajan, pero no porque no quieran, sino porque no pueden. Porque no encuentran
donde hacerlo. Los "ni nis" son una condición social de verdadera marginación y exclusión
social. Son un problema grave de segregación y discriminación.
Son chicos que se ven obligados a mantener una situación forzada de ocio. Un ocio frustrante,
obligatorio, impuesto, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso.
Son jóvenes desocupados que buscan acomodo. Que tratan de encontrar un lugar en la sociedad.
Que luchan, pero que sencillamente no lo logran. Son jóvenes que aplican a trabajos y a
universidades. Que hacen filas, que llenan formularios, que acuden a entrevistas, a exámenes, a
oposiciones, a concursos, pero que sólo reciben negativas.
Los "ni nis" están en una etapa muy delicada de la vida. Es el inicio del desarrollo profesional,
es la etapa de formación para el trabajo, es la fase de los primeros proyectos, de los sueños y en
esos años, los "ni nis" están a la deriva. Están atorados. No están en nada. No están en ruta hacia
ningún lugar cierto.
Son chicos que esperan una oportunidad. Son angustia de padres y familias, que los apoyan y
que no se explican qué pasa. Es un fenómeno que sin duda toca la autoestima de los chicos, que
por supuesto, se sienten deprimidos y desorientados.
La semana pasada, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el doctor José
Narro Robles, alertó de manera enfática el riesgo que significa para México que haya 7 millones
de "ni nis." Señaló el rector: "Necesitamos que nuestros jóvenes estén estudiando o estén
trabajando y no que se encuentren en esa situación en lo que algunos han llamado las
generaciones o los grupos 'Ni-Ni', ni estudian ni trabajan".
Los "ni nis" son un tema que merece atención y reflexión. El fenómeno tiene por supuesto dos
vertientes. Una por cada ni. Una es la educación, la otra es el mercado laboral. Echemos un
vistazo a ambas.
El problema educativo, en el que todos sabemos que vivimos un embudo. Tenemos exceso de
oferta en los niveles más bajos de la pirámide poblacional y una gran carencia de recursos,
profesores e infraestructura educativa en los niveles más altos.
No preparamos demográficamente el sistema educativo para el crecimiento de la población. No
tenemos la oferta en donde está la demanda y no tenemos la agilidad para reaccionar ante este
problema.
Nuestros nudos sindicales, la falta de acuerdos, la falta de preparación de profesores y la falta de
planeación educativa por décadas, nos llevaron a un escenario en el que hoy no es posible
ofrecer el servicio de educación superior a todos los jóvenes que lo demandan.
Según un estudio muy polémico presentado el mes pasado por la asociación "Mexicanos
Primero", sólo el 13% de los estudiantes que ingresan a primaria en México concluyen una
licenciatura.
Para dar un ejemplo, en el proceso de selección de este año 2009, la Universidad Nacional
Autónoma de México, la universidad pública más grande e importante del país, recibió poco
más de 105 mil solicitudes e ingresaron solamente 9,360 jóvenes, menos del 10% del universo
de jóvenes que lo solicitaron.
En el tema laboral, el problema no es más fácil. El empleo es resultado del crecimiento
económico y este año México apunta un crecimiento negativo del PIB que será de -7% anual.
Desde hace años se habla en México de la necesidad de crear un millón de empleos al año. Es un
verdadero lugar común, porque claramente se requieren muchos más para satisfacer la demanda
de los jóvenes que se incorporan anualmente al mercado laboral.
Pero concediendo con el mítico millón anual. El contraste es terrible. Este año de 2009 el saldo
neto de empleos creados en México, según cifras estimadas del Seguro Social llegará, si hay
suerte, a un saldo positivo de apenas 95,000 a 110,000 empleos. Otra vez menos del 10% de los
empleos necesarios para la incorporación de los jóvenes que se necesitaban este año.
La crisis económica de este año, le ha pegado muy fuerte al empleo juvenil. Son precisamente
los jóvenes los primeros sacrificados en los recortes de personal y los últimos considerados en
los procesos de reclutamiento. La tasa general de desocupación del país para el tercer trimestre
de 2009 subió en México a 6.2%. La desocupación entre los jóvenes de 14 a 24 años, es casi del
doble.
Como vemos, tanto en el plano educativo, como en el laboral, con dificultades se logra satisfacer
el 10% de la demanda de jóvenes.
Es por supuesto un problema serio y tener a tal cantidad de jóvenes atorados en ese punto de su
desarrollo, ociosos, sin hacer nada, promete necesariamente problemas sociales muy graves en
el presente o en el futuro.
Al analizar esta situación nos preguntamos: ¿Cómo no ha pasado algo más grave en México? ¿A
qué le apuestan las autoridades? ¿Piensan que el problema lo resolverá de manera natural la
mano invisible del mercado? ¿Cuál es el efecto de tener a 7 millones de jóvenes en esa
condición? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Qué hacen esos jóvenes? ¿Qué pasa con ellos? ¿Cómo
se comportan? ¿A qué se dedican? ¿Qué piensan hacer? ¿Por qué no protestan? ¿Por qué no
toman las calles?
El prestigiado antropólogo Roger Bartra señala que México vive una verdadera implosión
social. Es decir, la población mexicana se encuentra ensimismada y sumergida en sus problemas
personales y está claramente despolitizada y desarticulada. Me pregunto: ¿Cuánto tiempo durará
esta situación?
Realmente conocemos muy poco el fenómeno de los "ni nis". Se trata de un segmento muy
especial y sensible de la sociedad, a penas conocidos y atendido por las encuestas de ocupación
y valores. No tenemos estudios serios que nos permitan saber realmente lo que está pasando con
ellos y como procesan el conflicto.
Intuimos o suponemos estadísticamente algunas rutas o soluciones provisionales que están
asumiendo los jóvenes. Muchos siguen viviendo de la solidaridad familiar, retardan la salida de
casa y postergan planes de matrimonio e independencia económica. Algunos claramente migran
o tratan de migrar hacia los Estados Unidos.
Otros, no pocos, tratan de encontrar espacio educativo en formas de educación de muy baja
calidad. Optan por estudiar idiomas o computación en academias de muy bajo costo, que dan
algunas facilidades, y que han crecido sin control haciendo muy buen negocio, aprovechando la
desesperación y la necesidad de estos jóvenes y sus familias. Algunos optan por incorporarse al
inmenso mundo de la economía informal y el trabajo precario.
Existe también el riesgo de que esos jóvenes sean fácilmente presas de la delincuencia
organizada y el narcotráfico. El propio rector Narro señaló que esta franja de la población
"constituye la bolsa de trabajo del narcotráfico."
Por último, en algunas ciudades, empiezan a presentarse nuevas formas de asociación juvenil,
más estables que las pandillas, que crean "comunidades" o "familias" con sus propias reglas y
códigos de conducta, ante la necesidad de los jóvenes de salir de casa. Hace algunos meses un
gobernador me confiaba que, en su entidad, están surgiendo efectivamente esas comunidades.
Son como "pandillas estables", que llegan a rentar un cuarto, que se establecen y que viven de lo
que pueden, generalmente de trabajos eventuales y de la delincuencia. Son grupos urbanos
marginados, con alguna preparación, que tienen familia muy pronto, y que están creando nuevos
problemas.
Sin duda hay mucho trabajo pendiente para antropólogos, sociólogos, economistas y
politólogos. Trabajo para universidades y empresas. Pero sobre todo, mucho trabajo para todos
los niveles de gobierno.
Estamos ante uno de los problemas más graves y numerosos de exclusión social que vive
nuestro país. Un problema que toca directamente nuestros valores y pone en entredicho el futuro
de nuestra organización social. Porque sencillamente esos "ni nis" son nuestros jóvenes y son
nuestro futuro.
México, uno de los dos países
latinoamericanos donde creció la pobreza
Registran un aumento de siete millones de personas subsisten con carencias.
EL INFORMADOR / ARCHIVO
 Hay siete millones de pobres más en América Latina: Cepal
 Pobreza, injusticia y desigualdad, los verdaderos enemigos: Narro

El incremento es de aproximadamente un punto porcentual en


pobreza, y en indigencia 0.4 puntos
CIUDAD DE MÉXICO (03/MAR/2016).- México y Costa Rica son los dos únicos
países de América Latina en los que creció el número de personas pobres e
indigentes, en el periodo 2010-2014, de acuerdo con información proporcionada
por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El incremento en México es de aproximadamente un punto porcentual en


pobreza, y en indigencia 0.4 puntos; de acuerdo con la secretaria ejecutiva de la
Cepal, Alicia Bárcena, quien explicó que para 2015 se prevé que aumente aún
más.
“De 2010 a 2014 en la mayoría de los países hay caída o disminución de la
pobreza, las excepciones son México y Costa Rica”, dijo en videoconferencia
desde Chile.

Para Bárcena, el aumento de la pobreza en México es algo más estructural que


coyuntural, porque hay erosión de los salarios mínimos, una alta tasa de
natalidad entre la población marginada y el hecho de que a pesar de los
programas sociales, no se compensa la caída de ingresos de los pobres e
indigentes.

La pobreza medida por ingresos de 2014 a 2015 habría aumentado en términos


absolutos de 168 millones a 175 millones de personas, es decir un crecimiento
de siete millones de personas, al estar en ese segmento 29.2% de los habitantes
de la región. Mientras que el número de indigentes se estima subió de 70 a 75
millones de personas, es decir, 12.4% de la población latinoamericana.

El gasto social se incrementó de 12.6% a 19.5% en la región del periodo 1991-


1992 al 2013-2014.
Feminicidios, problema de sociedades
permisivas, dice investigador
Por Blanca Juárez

Ciudad de México. Cuando se habla sobre las desventajas y violencia que enfrentan las mujeres en diferentes
áreas pareciera que son temas que conciernen sólo a ellas y, peor aún, algunos varones responden a los reclamos
“con virulencia”, señaló René López Pérez, de la organización Género y Desarrollo (Gendes).

Sociedades que rara vez cuestionan su propias acciones y responsabilidades, así como la resistencia de algunos
hombres a perder privilegios, podrían explicar esas reacciones negativas, consideró en entrevista.

Y cuando se refiere a concesiones para ellos habla desde tareas del hogar, hasta ocupar puestos de poder o la
impunidad de algunos delitos cometidos contra las mujeres.

En la desigualdad de género, “como en casi todos los fenómenos sociales o interpersonales, el problema está
en ambas partes”. Así que si sólo una de ellas se esfuerza por cambiar la situación poco se logrará, apuntó el
investigador.

Por ejemplo, los feminicidios son visto como un problema que sólo daña a las mujeres, “pero nos afecta a
nosotros también, primero, porque el dolor humano no nos debería ser ajeno. Luego, porque revela que hemos
usado la violencia como una forma privilegiada para resolver conflictos”.

Además, agregó, da cuenta de “qué tanto toleramos las acciones que las lastiman. No se puede dar una tasa tan
alta de feminicidio en un lugar que no prohíja esas prácticas, si está sucediendo en esa magnitud es porque
nuestras sociedades son permisivas, no es un problema de esa mujer que agreden”.

Y las muertes físicas, dijo, están generando muertes simbólicas. Equiparó el desgaste de las relaciones a una
forma de deceso, pues “tener como compañera a un ser asustado no es un vínculo profundo ni vivo”.
Seis entidades monitorean a enfermos para conocer impacto de la calidad del aire

La contaminación no mata
sanos; agrava males
respiratorios: Cofepris
En 2012 ocurrieron 22 mil fallecimientos en el país, los cuales pudieron haberse evitado, señala Julio
Sánchez y Tepoz

Junto con la Came, establecerá nuevas reglas en julio, asevera

ÁNGELES CRUZ Y CAROLINA GÓMEZ

Periódico La Jornada
Sábado 9 de abril de 2016, p. 29

La contaminación del aire no mata a las personas sanas, sino que exacerba la situación de quienes viven
con algún padecimiento respiratorio, como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y
es sobre estos pacientes que se investiga para conocer el impacto de la calidad del aire.

De esta manera, en 2014 se obtuvo la información de que a escala nacional alrededor de 22 mil
individuos perdieron la vida por causas asociadas a la contaminación ambiental, lo cual se pudo haber
evitado, afirmó Julio Sánchez y Tepoz, titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos
Sanitarios (Cofepris).

Aclaró que esa fue una investigación que realizaron el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el
Centro Mario Molina, mientras a la Cofepris le toca aportar la evidencia científica sobre el nivel de
partículas y sustancias que son dañinas para la salud.

Con base en esos datos, obtenidos de estudios nacionales y referencias internacionales, la Cofepris
indicó a la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) que se debería eliminar la fase de
precontingencia y establecer la fase 1 de contingencia cuando los niveles de ozono rebasen los 150
puntos del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (Imeca).
Dieciséis unidades

En entrevista, Sánchez y Tepoz resaltó que la medida anterior es indispensable para proteger la salud de
la población y también debido a que esa es la indicación que dan las Normas Oficiales Mexicanas
(NOM) 020 y 025 sobre los límites permisibles de ozono y partículas suspendidas, respectivamente.

El comisionado aseveró que para agregar evidencia científica, existen 16 unidades de monitoreo de
salud, de las cuales siete están en la Ciudad de México, cinco en el estado de México. También hay una
en Tlaxcala, Puebla, Morelos e Hidalgo, respectivamente.

Intento de protección ambiental en avenida Patriotismo. Está documentado que 80 por ciento de los contaminantes del aire provienen
de vehículos, dijo Sánchez y TepozFoto María Meléndrez Parada

Estas unidades hacen revisiones a personas con enfermedades previas como otitis, conjuntivitis,
infección respiratoria aguda o crónica que pudieran haber empeorado a causa de la contaminación. Se
tendrá una información concreta y clara sobre si existe esa asociación, incluso en la mortalidad.

Eso es lo que se mide, indicó, y anticipó que el corte de la información se hizo apenas ayer (viernes), y
la próxima semana se darán a conocer los resultados.

Respecto de las restricciones que impuso la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came) a la


circulación de automóviles en el valle de México, el comisionado resaltó que está bien documentado que
80 por ciento de los contaminantes del aire provienen de las unidades móviles, aún cuando sean nuevas.
Las fuentes fijas aportan 20 por ciento restante, explicó.

Resaltó que existe una coordinación permanente entre la Cofepris y la Came desde hace algunas
semanas, la cual continuará para establecer las nuevas reglas que deberán entrar en vigor a partir del
próximo julio, en particular sobre los niveles permisibles de contaminantes.

El funcionario advirtió que cualquier decisión tendrá sustento en la evidencia científica.

También subrayó que es indispensable contar con la comprensión de la sociedad y el entendimiento


sobre la afectación a la salud por los contaminantes del aire, en particular sobre aquellos individuos que
ya tienen algún padecimiento de tipo respiratorio.

El funcionario resaltó cómo a partir del establecimiento del programa Hoy no circula a todos los
automóviles, con independencia del holograma, se redujo 20 por ciento del tránsito vehicular a la
megalópolis y con el doble no circula, el pasado miércoles, el porcentaje llegó a 40.

Necesariamente, indicó, eso tiene una incidencia directa en el nivel de polución en esta región.