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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS

UAPA

ESCUELA DE PSICOLOGÍA
LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA CLINICA
PRESENTACION
Nombre:
Norman Paulino
Matricula:
14-7961
Materia:
Terapia Familiar
Trabajo:
Actividad 2 y 3 Fusionadas
Profesor/a:
Renata Jiménez
Sección:
GV
Estimado Participante:
En esta semana trabajaras en:
Elabore un mapa mental destacando la revolución sistemática y la pragmática de la comunicación.

Pragmatica de la
Comunicacion

causas Uso
Sociales Informativo

Revolucion
Sistemica

Causas Uso
Politicas Operativo
Uso
Directivo
2. Elabore un ensayo de tres (3) páginas sobre el "Constructivismo y sus principios de la Terapia
Familiar."
El constructivismo es una teoría del aprendizaje que tiene sus raíces en la filosofía y la psicología. El núcleo
esencial del constructivismo es que los alumnos construyen activamente su propio conocimiento y el
significado de sus experiencias.
Se basa en el concepto de que la realidad no puede existir separada de la experiencia, y que sólo puede
ser conocida a través de la experiencia, lo que resulta en una realidad personal única. El filósofo y teórico
del constructivismo radical, Ernst von Glaserfeld (1984, 1990) propone tres principios epistemológicos
esenciales del constructivismo a la que se le ha añadido una cuarta recientemente.
El conocimiento no se acumula de forma pasiva, sino que es el resultado de cognición activa del individuo;
La cognición es un proceso adaptativo que funciona para hacer que el comportamiento de un individuo sea
más viable en un entorno particular;
La cognición organiza y da sentido a la experiencia de cada uno, no es un proceso que haga una
representación exacta de la realidad;
El saber tiene raíces tanto en la construcción biológica/neurológica, como en la interacción social, que se
genera sobre la base cultural y del idioma.
Por lo tanto, el constructivismo reconoce el papel activo del individuo en la creación de conocimiento
personal, la importancia de la experiencia (individual y social) en este proceso y la comprensión del mismo
y estos cuatro principios fundamentales son la base de los principios básicos de la enseñanza y el
aprendizaje.
Según el constructivismo los seres humanos son los responsables del significado que le den a sus vidas y,
esencialmente, construyen sus propias realidades. Por este motivo en los diversos enfoques
psicoterapéuticos que caen bajo el paraguas del constructivismo, el cliente es visto como un participante
activo que crea y determina su propio camino en la vida. El pensamiento constructivo se diferencia así de
otras teorías que ven la realidad como algo fijo que debe ser descubierto por los clientes.
Por el contrario, en el constructivismo, la realidad es algo que se crea.
Las Terapias Constructivas
Las terapias constructivas ofrecen una perspectiva que difiere del enfoque tradicional de la psicología sobre
lo que está mal en un cliente, prestando mayor atención a los puntos fuertes de la persona. Es más optimista
y trabaja sobre los recursos, metas, esperanzas y sueños del cliente. Se centra principalmente en las metas
u objetivos a los que desea llegar en su vida, en vez de en su historia o la infancia. El cliente es visto como
un creador proactivo.
Los terapeutas constructivistas
El papel del terapeuta en la psicoterapia constructiva es muy distinto a la clásica función de “doctor” en el
que se supone que el terapeuta “cura” o “trata” a un paciente.
Aquí el terapeuta ofrece habilidades para la facilitación y la orientación del cliente, motivo por el que el
terapeuta constructivo no es visto como un “experto”. El terapeuta y el cliente son vistos como participantes
colaborativos, ya que crean el significado juntos, facilitando al cliente la creación de una mejor realidad y
avanzando juntos.
El terapeuta constructivo se suscribe a la creencia en una realidad socialmente construida y ve su trabajo
con un cliente como una co-construcción de significado juntos a través de la conversación. El terapeuta se
centra en los puntos fuertes de un cliente, y no en enfermedades o deficiencias, haciendo hincapié en los
recursos. Se centra en el futuro que es a la vez esperanzador y optimista sobre la capacidad del cliente para
hacer cambios positivos.
Tipos de Terapia Constructivista
Terapia Breve Centrada en Soluciones: es una forma de terapia breve que se utiliza con todo tipo de
personas, familias y problemas.
El énfasis, al igual que con muchas de las terapias constructivistas, es en las fortalezas y las soluciones
disponibles de los clientes. El enfoque no se encuentra en lo que está mal, sino en el resultado.
Terapia Centrada en las Emociones: esta terapia se utiliza principalmente en las parejas para ayudarlas a
profundizar, enriquecer y salvar su relación. Su enfoque no cae solamente bajo el paraguas del
constructivismo, sino que también se basa en gran medida en la teoría del apego, que hace hincapié en la
importancia de un vínculo emocional fuerte y seguro con el otro.
La Terapia Narrativa: se utiliza con niños, familias y adultos. La Terapia Narrativa ofrece a los clientes la
oportunidad de dominar sus vidas a través de las historias que se cuentan a sí mismos. La narrativa
terapéutica ayuda a sacar a la luz las realidades preferidas de los clientes y les permite de alguna forma re-
escribir sus vidas.
El Constructivismo en la salud mental ofrece una gran cantidad de esperanza y optimismo. El terapeuta
constructivista facilita la habilidad de cambiar de vida a través de conversaciones, generando confianza,
nuevas posibilidades y oportunidades en la vida de los clientes.
TERAPIA CONSTRUCTIVISTA
Centrada en recursos: la terapia se basa en detectar y aprovechar las competencias de las personas. No se
ignoran sus dificultades: se las ve como parte de un contexto más amplio, formado por la capacidad de la
persona de hacerles frente a su manera. El que haya conseguido llegar hasta el día de hoy pese al dolor y
la confusión es una clara muestra de que es competente. El reto es descubrir en qué y cómo sacarle partido.
Centrada en el presente y el futuro: Aunque el camino al cambio pueda hacer escala en el pasado, la terapia
constructivista hace énfasis en construir un futuro más atractivo y saludable desde el presente. Muy a
menudo, los problemas de las personas nacen de un solo traspié repetido hasta la saciedad, no de un trauma
olvidado o un pasado que vuelve por sus fueros. Por tanto, no es imprescindible ventilarlo para alcanzar una
mejoría.
De duración más breve y definida: el terapeuta constructivista se esmera en plantear objetivos claros y
períodos definidos para alcanzarlos y en evaluar su trabajo periódicamente para asegurarse de que está
empleando las técnicas adecuadas. Aunque ciertos procesos puedan requerir más tiempo, en general es
posible hacer avances significativos en el término de diez a dieciséis encuentros.
Las personas marcan el ritmo: el terapeuta adapta el intervalo entre los encuentros en función de los
objetivos, la magnitud del malestar y los deseos y posibilidades de las personas. Asimismo, a medida que
se van logrando las metas, se puede ir ampliando el intervalo para fortalecer el cambio y facilitar la
adaptación a la nueva forma de vida.
Variedad de técnicas para alcanzar el objetivo: sin duda, la conversación es la herramienta fundamental del
terapeuta. Pero la investigación ha demostrado que el uso de una gran variedad de técnicas acelera el
cambio y lo hace menos molesto e inquietante. La teoría constructivista permite integrar diversas
técnicas provenientes de otras orientaciones con el fin de facilitar el cambio con la mayor eficacia posible;
así, cada terapeuta desarrolla su propio estilo en función de las influencias que ha recibido y sus
características personales.
Activa: Estas técnicas suponen de la participación y el compromiso de las personas. Ellas son las
protagonistas de su historia; el terapeuta es, a lo sumo, un asistente de guión o producción.
El paciente al mando: Si la vida del cliente es equiparada con una nave o barco, el cliente viene a ser el
capitán, el terapeuta el timonel. El capitán es quien decide adonde hay que conducir la nave; es él quien
marca los objetivos finales dependiendo de cuáles sean sus dificultades, sus deseos o sus intereses. El
timonel, por su parte, se encarga de encontrar el camino más directo y rápido para llegar esos objetivos. En
ocasiones puede sugerir al capitán hacer una escala en alguna parte; pero siempre es el capitán quien tiene
la última palabra.
En otras palabras, es la persona quien decide cuáles son los cambios que quiere conseguir en su vida, qué
aspectos de su vida actual quiere corregir o mejorar; el terapeuta se encarga de encontrar (en acuerdo con
la persona) la forma más eficaz, agradable y practicable de alcanzarlos.
¿Cuáles son los resultados de la terapia constructivista?
La terapia constructivista procura adaptar las técnicas y recursos empleados a la experiencia de vida,
características y personalidad de los consultantes. Por consiguiente, tiende a generar cambios más
duraderos, rápidos y profundos que otras terapias sin necesidad de invertir tanto esfuerzo, tiempo o dinero.
Asimismo, el constructivista no se contenta con aliviar los problemas o padecimientos de las personas; antes
bien, intenta conseguir que la persona alcance una mayor satisfacción y felicidad con su vida. Aunque al
principio de un proceso pueda resultar necesario marcar como objetivos reducir la intensidad o frecuencia
de las dificultades o padecimientos, más adelante (y siempre que la persona esté de acuerdo) conviene
establecer objetivos positivos y que tengan valor por sí mismos.
unidad III
En esta unidad debe de realizar un resumen de tres páginas considerando los temas siguientes.
PROCESO TERAPÉUTICO
3.1. La formación del Sistema Terapéutico:
El Sistema Terapéutico está integrado por el terapeuta responsable del caso y el sistema familiar (o individuo
consultante), el Sistema de Supervisión es el grupo de terapeutas que forman un equipo en la atención a los
distintos casos clínicos, en general, lo podemos identificar formado por el grupo de terapeutas que
acompañan al terapeuta responsable del caso en el proceso y que intervienen de forma indirecta con ideas,
sugerencias y retroalimentación al terapeuta y el supervisor quien goza de amplia experiencia clínica y
cualidades específicas que apoyan el aprendizaje y desarrollo de los terapeutas en formación. Cuando se
habla del Sistema Terapéutico Total se integra el Sistema Terapéutico y el Sistema de Supervisión.
El Sistema Terapéutico Total tiene por finalidad la construcción de un proceso de aprendizaje de todos los
que participan en él. En específico, los aprendizajes y el desarrollo necesario en los terapeutas en formación
para la práctica clínica. La supervisión es el método para ello.
La supervisón ha sido empleada a través del tiempo por diversas corrientes teóricas, como lo explica
Espinosa Salcido (2011), el psicoanálisis, el conductismo, la gestalt o la sistémica, bajo diferentes
características y modelos. En particular, en la FES Iztacala, se realiza una supervisión de integración, con
una postura ecléctica según las necesidades del caso que se atienda y con la suficiente apertura teórica
para ello.
3.1.a. La llamada telefónica.
El PRIMER CONTACTO TELEFÓNICO inicia una relación con la familia que debe ser entendida como
relación terapéutica. Va más allá de la mera recogida de datos fríos sobre el paciente identificado. A la familia
se le comunica que el modo de trabajar es recibiendo a toda la familias entendiendo como tal a todos los
miembros que viven bajo el mismo techo y unidos por vínculos de sangre. Sin embargo, en ocasiones puede
no ser necesario hacer venir a un niño muy pequeño. Una manera cómoda de proceder es declarar
simplemente que se desea conocer a la familia del paciente con el fin de col prender mejor el problema. La
aceptación o rechazo por parte de la familia empieza a proporcionar datos acerca de la actitud familiar ante
el hecho consultado. Se destaca, en este contacto telefónico, que queremos ver a toda la familia al menos
una vez, dejando así la posibilidad de dividir el sistema total en subsistemas en función de lo que la dinámica
de la terapia vaya aconsejando como más conveniente.
Un ejemplo de FICHA TELEFÓNICA es el siguiente:

1. Nombre completo y edad del paciente identificado


2. Estudios o profesión de P.I.
3. Motivo de consulta
4. Composición de la familia nuclear y extensa
5. Quiénes viven en la casa
6. Quién llama o pide la consulta
7. Quién los ha derivado
8. Domicilio y teléfono de contacto
9. Fecha de esta primera llamada
10. Miembros que se citan a la primera sesión
1 1. Citados para el día, mes, hora
12. Quién atenderá a la familia
3.1.b. El contexto de intervención.
Hablar de intervención terapéutica implica describir la relación de ayuda como contexto de trabajo.
Afortunadamente, la relación de ayuda no solo se da en contextos profesionales, sino que se da
frecuentemente en la vida ordinaria y en ámbitos muy diversos, entre una madre y un hijo, en una ONG, un
asesor religioso, un funcionario de prisiones comprensivo, un matrimonio amigo, una cuidadora de un
anciano, etc. Estos son los milagros a los que alude Maslow, cuando habla de "milagros cotidianos
terapéuticos". Todos estos agentes de ayuda no profesionales hacen valida la expresión de Ruesch (1980)
"la comunicación terapéutica se da en todas partes" (Madrid, 2005, pág. 74). Ruesch (1984) en Madrid
(2005:75) explica en este párrafo la diversidad de las relaciones de ayuda: La comunicación es una función
universal del hombre que no está restringida en particular a ningún lugar, tiempo o contexto; y, desde un
punto de vista básico, la comunicación capaz de producir un efecto terapéutico no difiere en modo alguno
de lo que ocurre en los intercambios comunes y ordinarios. La comunicación terapéutica no se limita por lo
general a terapeuta y paciente solamente. Un niño puede ser terapeuta de la madre, y un patrón puede serlo
de su empleado; la terapia es efectuada durante todo el día por mucha gente que ignora estar obrando como
terapeuta, y son muchos los que sin saberlo sacan provecho de tales experiencias. La comunicación
terapéutica no es un método inventado por los médicos para combatir enfermedades; es sencillamente algo
que ocurre espontáneamente por todas partes en la vida cotidiana, y el médico se ve desafiado a lograr que
estos hechos de ocurrencia natural sucedan con mayor frecuencia. (Madrid, 2005:75) Gross y Mcmullen
(1982) en Madrid (2005:76), definen la relación de ayuda como: Cualquier acto de dar y recibir ayuda con la
intención de aliviar el sufrimiento o de mejorar la calidad de vida...las interacciones de ayuda pueden tener
lugar durante una entrevista fortuita o en el contexto de una relación social íntima, continua, como un
matrimonio o parentesco. La ayuda se puede obtener de los 8 amigos, vecinos, extraños o personas
expertas; y los motivos para proporcionarla pueden abarcar desde el altruismo voluntario a la provisión del
servicio mediante el pago. (Madrid, 2005:76)
3.1.c. El Encuadre
El encuadre terapéutico es una forma que tenemos los psicólogos de determinar a priori cuales son las
condiciones, las normas, las pautas, las reglas que seguir en el proceso de cambio que se inicia a fin de
minimizar esas dificultades que sabemos, se dan.
Cada una de esas condiciones está estudiada al milímetro y tiene un porqué y un fin muy definido.
Cuanto tiempo dura la sesión, cada cuánto os vais a encontrar, que conductas no están permitidas que
quizás si mantengas fuera de ese espacio (mentir, consumir tóxicos, no cumplir con tus citas o hacerlo a
deshoras, etc.) la forma de pago, las consecuencias ante los incumplimientos, etc.
La capacidad de comprometerte con ellas y confiar a ciegas en que esas son las mejores condiciones en
las que crecer es una gran apuesta necesaria que debes hacer. Ese quizás sea el primer obstáculo que te
encuentres.
Son ya en sí una herramienta de cambio ya que requieren de un gran compromiso, de disciplina, de ser
capaz de asumir límites, de aceptar, de tolerar la frustración, de priorizarte y responsabilizarte, de ser sincero
contigo mismo, de tomar consciencia de cosas que quizás no estás preparado para ver, etc.
No solo marcan las bases de una sana relación terapéutica y define “lo que vale y lo que no” sino que
encaminan a la persona a lo que quiere alcanzar.
Cumplir con el encuadre te ayuda a ser constante, a ganar fiabilidad, a mirar de frente tus problemas y no
camuflarlos, a quitarte las armaduras y ser quién realmente tú eres, a superar resistencias (vergüenza,
abandono, rabia, dispersión, hábitos tóxicos.
El término encuadre terapéutico designa el conjunto de reglas que permiten hacer viable la psicoterapia. Se
trata de elementos tanto de carácter externo como interno (actitudes del terapeuta).
El encuadre terapéutico externo engloba los siguientes aspectos: lugar donde se hace la terapia, duración y
frecuencia de las sesiones, honorarios, etc. Por otra parte, resulta muy recomendable que el terapeuta no
mantenga otro tipo de relación (personal, comercial o profesional) con el cliente fuera de las sesiones
terapéuticas. Esto incluye no tratar familiares o amigos, con los que ya se mantiene una relación previa.
El encuadre terapéutico interno se refiere a las actitudes del terapeuta necesarias para una relación que
favorezca el proceso de cambio. Los diversos modelos teóricos (psicoanalítico, conductual, cognitivo,
experiencial y sistémico) presentan algunas diferencias en cuanto a qué actitudes del terapeuta son
adecuadas según las diferentes concepciones de la relación terapéutica. En el siguiente cuadro se presentan
brevemente estas características:
3.1.d. El análisis de la demanda.
El concepto de «demanda» implica el reco- nocimiento de una necesidad subjetiva y el deseo de pedir
ayuda. Para poder actuar en psicología es necesario que el motivo de consulta pueda expresarse en forma
de una demanda.
Anteriormente he señalado que la acción de los "agentes terapéuticos" implicados en psicología está
mediatizada por la parte subjetiva del paciente, es decir, que si no existe una petición de ayuda, un deseo
de dejarse ayudar, el psicólogo no tiene posibilidad de actuar. También he señalado que el paciente sólo
estará dispuesto a asumir la sobrecarga de dolor añadido que conlleva la acción de los "agentes
terapéuticos" propios de la psicología en la medida que perciba que inciden en aquello de sí mismo que
efectivamente siente que le duele o hace sufrir. Si el paciente es capaz de reconocer las características de
su dolor y entender el significado latente de su consulta, automáticamente podrá sentir aquello herido de sí
mismo como algo que necesita remedio. Una vez sentida la necesidad, podrá formular al psicólogo una
petición de ayuda, es decir, una demanda (7,8).
La diferencia entre motivo de consulta y demanda es que mientras lo primero puede limitarse a la descripción
de un conjunto de signos, síntomas o problema de naturaleza objetiva, el concepto de demanda, que
obedece a la transitividad, supone la expresión de un deseo, la petición explícita de ayuda. En psicología,
por la naturaleza de los "agentes terapéuticos" que emplea, no se puede trabajar a partir simplemente del
motivo de consulta, puesto que el motivo de consulta es la expresión en bruto del padecer del paciente. En
psicología, el motivo de consulta debe poderse reformular en otra expresión que sea practicable, es decir,
en una demanda

3.1.e. La definición de la relación.


Para que una relación terapéutica sea buena, tanto el terapeuta como el paciente deben integrar su
experiencia y conocimientos, ser capaces de adoptar distintos puntos de vista y estar predispuestos al
cambio. La relación terapéutica debe entenderse como un trabajo de equipo en el que los dos se involucren
y apunten al mismo fin: cambiar juntos.
El psicoterapeuta no asume el rol del juez, sino que debe figurar como un acompañante incondicional.
Cuando la persona se siente aceptada, no solo comienza a conectar con el terapeuta, sino que empieza a
aceptar esos deseos, necesidades y/o problemas que antes negaba. En este punto comienza la verdadera
resolución del conflicto.
El vínculo entre psicoterapeuta y paciente, constituye por lo tanto, una experiencia emocional correctiva, tal
y cómo propuso Alexander, es decir, “una forma de estar con el otro” que es en sí misma reparadora a nivel
emocional
El vínculo que se establece con el terapeuta rompe este círculo vicioso porque proporciona la cantidad de
protección, confianza y seguridad necesarios como para que la persona desarrolle su autonomía
emocional. Este vínculo se va consolidando en cada sesión y se basa en la confianza mutua. No obstante,
para lograr este tipo de relación es imprescindible que el terapeuta sea capaz de sintonizar con la persona.
3.1.f. El contrato terapéutico
El contrato terapéutico o alianza terapéutica es el acuerdo entre cliente y terapeuta donde se fijan el marco
y los criterios de la relación profesional a la que ambos se comprometen.
El contrato terapéutico psicológico, es un contrato de prestación de servicios profesionales, pero que va
enfocado a servicios profesionales en tratamiento psicológico.
Este contrato puede o suele tener una serie de exclusiones que eximen al médico o a la institución de algún
tipo de complicaciones que se puedan presentar así como la conformidad de los familiares o del paciente
para ser atendidos.
Generalmente es utilizado en instituciones de recuperación por adicciones o instituciones mentales.
El contrato plantea una promesa de ayuda para la familia con el problema que ha traído a terapia, la familia
desea que el problema que presenta sea resuelto sin interferencias con sus pautas transaccionales
preferidas. Cuando ya el terapeuta haya identificado el paciente está manifestando el problema, el terapeuta
desarrolla el origen del problema para incluir las interacciones familiares, el tratamiento se puede realizar en
el consultorio, en la casa, en la escuela, se puede desplazar s un lugar a otro, la frecuencia de las sesiones
y durante cuánto tiempo se extenderán, en el cual todo esos términos pueden modificarse a medida que la
terapia va evolucionado

3.1.g. La relación terapéutica


La relación terapéutica juega un papel fundamental en el éxito de la terapia. La psicoterapia no se puede
desvincular del tipo de relación interpersonal que se establece entre terapeuta y paciente. En función del
tipo de relación terapéutica que se establezca entre ambos, la terapia tendrá más o menos éxito. Por eso,
es tan importante que los pacientes/clientes se sientan cómodos con el psicoterapeuta con el que estén
realizando la terapia.
Uno de los factores de la relación terapéutica que más se ha estudiado, es el de la alianza terapéutica. Esta
dimensión aborda diferentes aspectos a tener en cuenta tales cómo: El vínculo emocional profundo que se
establece entre ambos, el acuerdo respecto a los objetivos de la terapia y el acuerdo sobre cómo y con qué
tipo de tareas se llevaran a cabo estos objetivos. Esto incluye, estar de acuerdo en el funcionamiento de las
sesiones y con la realización de tareas entre sesiones. En función de si estos aspectos son respetados o
no, el tratamiento saldrá adelante o se perderá por el camino. No son los únicos aspectos que influyen pero
sí son muy importantes.
Es importante que el paciente se sienta comprendido, que sienta que los objetivos tienen que ver con él, y
con su estado actual y presente. Si el paciente no se implica con el tratamiento, ni tiene ningún interés por
cambiar, difícilmente el tratamiento saldrá adelante. Por tanto, el terapeuta tendrá que, durante las primeras
sesiones, realizar una buena entrevista motivacional que ayude al paciente a ver qué cosas quiere cambiar
en su vida y qué cosas quiere mantener igual. Así mismo, el paciente tiene que sentir la suficiente confianza
para abrirse al terapeuta, sentirse respetado y no juzgado. Sentir que el espacio de psicoterapia es un lugar
seguro donde puede poco a poco mostrarse tal y cómo es sin peligro de ser atacado o juzgado.
3.2. La evaluación y diagnóstico familiar:
Al hablar de diagnóstico familiar se trata más de "evaluación" que de análisis", ya que la observación del
terapeuta pone el acento en el funcionamiento global y sistémico de la familia más que en el de cada
individuo. El terapeuta debe tener en cuenta, no obstante, las alteraciones orgánicas o ciertas alteraciones
de la personalidad, pero interesándose sobre todo por la manera en que estas alteraciones integran, agravan
o mantienen el sistema familiar, y cómo los miembros de la familia se organizan alrededor de la persona
sintomática.

En el diagnóstico familiar no se emplean medidas "cuantitativas". Tampoco se procede por separación o


escisiones sucesivas, sino por integración de datos de diferente naturaleza para poder entender la globalidad
del contexto en el que está inserto el paciente identificado. Mediante el diagnóstico familiar no se pretende
llegar a un conocimiento preciso y sin fallo, sino a un "conocimiento aproximado" de la familia.

También hay que tener en cuenta la influencia de los sistemas extra familiares: el contexto escolar,
profesional, religioso, sociocultural, económico o médico. Los diversos contextos en los cuales se mueve el
sistema familiar pueden desempeñar un papel altamente significativo en la problemática actual de la familia.
3.2.a. La estructura de un sistema.
La formación del terapeuta tiene como objetivo, que el terapeuta se asocie con la familia que tiene un
problema y así puede establecer un sistema terapéutico. En el cual esto permite reestructurar el objetivo
que tiene el terapeuta con la familia, para que se pueda realizar las terapias
Cuando se cepera la unión y reestructuración se constituye una distinción artificial, en el cual no caracteriza
al despliegue natural de la terapia, se considera que la unida terapéutica se encuentra en continuo
movimiento y el proceso es de unión, exploración, y observación. El enfoque estructura es considerado que
ambos tipos de operación son esenciales para la terapia
La separación entre unión y reestructuración constituye una distinción artificial, que no caracteriza el
despliegue natural de la terapia. La unidad terapéutica se encuentra en continuo movimiento, y el proceso t
de unión, exploración, observación, elaboración de un contracto terapéutico y producción del cambio se,
produce constantemente en una secuencia en caleidoscopio.
El entrelazo que existe entre el acomodamiento y la reestructuración es interesante y complejo. Incluso, es
posible clasificar a los terapeutas de familia de acuerdo con su utilización contenga de las operaciones de
acomodación y reestructuración.
En el grupo trasferencial, no se considera que el terapeuta se una a la familia. Los procesos de acomodación
son considerados como una parte incidental de la terapia, se considera que el proceso de reestructuración
de la familia. Se produce como resultado de las interpretaciones del terapeuta su acción sobre la familia a
partir de una posición desligada. El terapeuta se encuentra en una posición exterior, mirando hacia adentro.

En el grupo existencial, se considera que el terapeuta y la familia se acomodan mutuamente. Se piensa que
el cambio en la familia se produce como resultado de esta acomodación mutua, y por lo tanto se espera que
el amplio desarrollo será genérico y no especifico. Se descalifica a las operaciones y estrategias de
reestructuración como manipuladoras e inhibidoras del desarrollo.
En el enfoque estructurar, se considera que ambos tipos de operación son esenciales para la terapia. Los
procesos de acomodación son operaciones específicas, mediante las cuales el terapeuta logra un
conocimiento subjetivo de las modalidades de intercambio de la familia y se ubica a sí mismo como el líder
del sistema terapéutico.
Sin embargo, todas estas escuelas representan en mayor medida una postura teórica que una conducta real
del terapeuta. Esa conducta puede diferir en gran medida de la posición teórica manifiesta del terapeuta.
3.2.d. La formulación de hipótesis.
Las hipótesis son planteadas por el terapeuta o el equipo de profesionales que trabaja con el sistema familiar.
Estas empiezan a ser planteadas des del inicio (y durante) del proceso de trabajo con la familia. Es el punto
de partida en el trabajo de investigación del terapeuta. Las hipótesis, tanto acertadas como erróneas, son
fundamentales en el trabajo con familia, estas nos ayudaran a guiar la terapia, o por otro lado nos ayudaran
a descartar aspectos concretos.
El terapeuta familiar o el equipo de profesionales que trabaja con la familia se plantea una o varias primeras
hipótesis en el primer momento de contacto con la familia; cuando se realiza la ficha telefónica, ya sea con
un propio miembro de la familia, como con un profesional externo, como por ejemplo puede ser un
Trabajador Social que deriva el caso. Estos primeros planteamientos tomaran forma o serán descartados
durante el proceso de trabajo con la familia.
A partir de las sesiones de trabajo familiar se realizaran hipótesis concretas:
En primer lugar, se realizará un trabajo conjunto con la familia, en el cual podemos plantearnos distintas
hipótesis sobre el sistema nuclear concreto con el que nos encontramos.
Poco a poco el terapeuta desfragmentará el sistema familiar trabajando sobre el sistema conyugal, parental,
filial y fraternal. En este punto de trabajo aparecerán nuevas hipótesis concretas sobre los sistemas
abordados.
A medida que se avanza en el trabajo con el sistema se abordara las familias extensas para poder conocer
mejor los antecedentes familiares. En este punto el terapeuta podrá formularse nuevas hipótesis acerca de
todo la estructura familiar global. En este punto será fundamental el trabajo que el terapeuta realice con la
familia nuclear. Es decir a través de la elaboración del genograma trigeneracional y de este en concreto el
terapeuta obtendrá nuevas hipótesis de trabajo.