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¿Qué psicoanálisis para cuál presente?


Luis Sanfelippo
Psicoanalista. Doctor en Psicología. Prof. Adjunto Historia de la Psicología, Cat. I (UBA). Psicólogo de Planta del Hospital
Alvarez
luissanfe@gmail.com

El presente texto reproduce, con modificaciones, mi la estructuración temporal del aparato psíquico, Freud
intervención en la mesa plenaria de las Jornadas 2016 del utilizaba a la ciudad de Roma como una metáfora que
Centro Dos, que llevaba por título “Psicoanálisis hoy”. Esta también me parece pertinente para definir lo que llamamos
aserción tiene un gran valor en tiempos de avances de las época. Lo que se ve en la superficie en la actualidad
neurociencias y de repliegues conservadores en el campo proviene de tiempos muy diferentes, desde los más
de la salud mental. Casi como si se afirmara “psicoanálisis cercanos a los más remotos. En otras palabras, lo actual
hoy, aún”. Pero tal vez resulte más productivo y necesario estaría conformado simultáneamente por elementos que
convertir esta declaración en una interrogación; o mejor, en perduran en la larga duración (más o menos modificados
dos preguntas que, según cómo las respondamos, pueden a lo largo del tiempo) y con elementos más recientes, pero
hacer del legado freudiano que hemos recibido una praxis que no se distinguen tan fácilmente de los anteriores.
transformadora de nuestro presente o un ritual mortuorio Tomemos algunos rasgos que son atribuidos a “la
consagrado a velar por su propia muerte. época”:
En primer lugar, ¿Cómo es el “hoy”, el ahora y el aquí,
donde intentamos inscribir el psicoanálisis? ¿Cuáles son los 1. Fin de los grandes relatos, fin de la historia, crisis
rasgos principales del momento y del lugar donde llevamos de los colectivos globalizantes (como la nación, la clase),
adelante nuestra práctica? crisis del progreso y de los ideales unificantes. Esto es
En segundo lugar, ¿Qué psicoanálisis precisamos para interpretado como una crisis de las ficciones unificantes,
nuestro presente? El psicoanálisis no es un discurso, ni un como crisis de la función del Ideal en nuestra cultura o,
movimiento, ni una práctica homogénea. En su nombre incluso, como signo de la inexistencia del Otro (al menos,
se han defendido y desplegado prácticas y saberes muy como universo de discurso consistente). Quisiera señalar
diferentes, y las posiciones epistémicas, éticas y políticas tres cuestiones: Uno, más que una eliminación de los relatos
más disímiles. Por lo que se vuelve necesario hacer y las ficciones unificadoras, o una ausencia de ideales o una
referencia a los rasgos habituales de nuestra comunidad inexistencia absoluta del Otro, lo que presenciamos es una
analítica. diversificación, multiplicación, fragmentación, dispersión
Empecemos por el hoy. Creo que en los medios de dichas ficciones y de los ideales y, también, una pérdida
psicoanalíticos locales, y en particular en los lacanianos, de las garantías que, creíamos, existían en el pasado. Dos,
existen dos posiciones extremas que dificultan pensar lo el panorama entonces no es tan apocalíptico como lo
que, muy imprecisamente, llamamos la época. Por un lado, plantean algunas versiones nostálgicas y reaccionarias.
la pregnancia de la idea de lo estructural (en oposición a lo Tres: que esta sensación de crisis (de valores, de ficciones,
fenoménico) que invisibiliza o desvaloriza el valor y el peso de seguridades, etc.) no es nueva; también estaba presente
determinante de las transformaciones históricas y de las hacia fines del siglo XIX, cuando la tradición no podía seguir
contingencias que tienen la capacidad de alterar lo que, explicando la experiencia contemporánea marcada por los
hasta ese momento, se consideraba necesario e imposible. cambios técnicos (el ferrocarril, el telégrafo, los rayos x o
Por otro lado, la mirada centrada en la generación presente, la electricidad). Y, sobre todo, la experiencia de cambio de
que conduce a considerar propio y novedoso algunos época y de crisis se vio acentuada a lo largo de todo el siglo
rasgos cuya producción viene desplegándose desde hace XX con acontecimientos como las dos guerras mundiales y la
algunas décadas o, incluso, siglos. Esta última posición nos caída del comunismo, que pusieron en jaque las promesas
considera alejados del momento en que Freud y Lacan de progreso indefinido.
vivieron y conduce a efectos claramente negativos para 2. La vigilancia permanente de todos y de cada uno
el pensamiento cuando toma la forma de una nostalgia (que sería como la contracara del culto a la exposición de
neurótica por el tiempo pasado perdido. la individualidad y de la intimidad) y la segregación del
La época, nuestro presente, nuestro aquí y ahora diferente, el peligroso, el improductivo. Estas características
debería ser ubicado entre la eternidad inamovible y el no son del todo nuevas; más bien, constituyen los rasgos
presente inmediato y tumultuoso. Para dar cuenta de principales de los modos de ejercicio del poder propios

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de la modernidad (poder disciplinario, biopolítica, reciente como creemos, entonces estos fenómenos no son
gubernamentalidad), vigentes desde los siglos XVIII y XIX. tan radicalmente nuevos: angustias, actuaciones, estados
3. La degradación del lugar del padre en la cultura, la melancólicos, consumos problemáticos, etc. existen desde
crisis de la función subjetivante de la ley, cuyos síntomas el origen del psicoanálisis (H. Lobos, joven homosexual,
serían la crisis de la familia tradicional, la generalización de neurosis de guerra, etc.), aun cuando hoy podamos decir
la perversión y la explosión de la violencia. La degradación que están más acentuados o, como suele decirse en títulos
del lugar del padre, la crisis de la familia tradicional de algunos libros, generalizados.
son, precisamente, las coordenadas de surgimiento del Además de estos rasgos, también tenemos otra
psicoanálisis (pensemos en Dora o Hans, o en el texto La dimensión epocal, una dimensión más política y con
Familia de Lacan). La dispersión de las moralmente llamadas mayores diferencias locales y coyunturales, pero con
perversiones coincide con el siglo XIX y la instauración de lo consecuencias subjetivas y que afectan a las posibilidades
que Foucault llamó el dispositivo de sexualidad. Y respecto de sostener la práctica analítica en nuestro aquí y ahora.
de la violencia, difícilmente se pueda encontrar siglo más Por ejemplo, durante los ’60, tiempos de cambio en
violento que el S. XX (aún cuando no sea lo mismo la las costumbres y de esperanzas en las transformaciones
violencia política que la violencia asistemática propia de la profundas inspiradas en los movimientos colectivos y
desagregación de algunos lazos sociales). populares, proliferaron en nuestro país prácticas grupales
4. El imperativo de consumo, con las correlativas e institucionales inspiradas en el psicoanálisis y se dio un
exigencias de productividad y eficacia en el menor tiempo fuerte desarrollo y debate de las relaciones del psicoanálisis
posible. Coinciden con el desarrollo del capitalismo a con la política. El terrorismo de Estado de la década siguiente
partir de la segunda revolución industrial, a tendió a aplastar este tipo de experiencias y
mediados del S. XIX, y son los rasgos que debates que, creo yo, están retornando
le hacían desconfiar a Freud de las fuertemente en la actualidad,
posibilidades de instauración fundamentalmente en torno a la
del psicoanálisis en la cultura Ley Nacional de Salud Mental.
norteamericana. Los años ´90 instauraron
En síntesis, los rasgos u n d i s c u r s o a n ti -
principales de nuestra político, desestimaron
época, aun con matices la importancia de la
y con importantes m e m o r i a c o l e c ti v a ,
diferencias de grado que denigraron a las
no hay que minimizar, nos construcciones
vuelven contemporáneos colectivas, impulsaron el
a Freud. Si establecen crecimiento y la salvación
dificultades para la difusión individual, empujaron al
del psicoanálisis en la cultura consumo y generaron que
y para la práctica del psicoanálisis una buena parte de la población
en el consultorio y en los distintos quedara excluida ¿Acaso este tipo de
ámbitos donde quisiéramos llevarla a cabo, discurso y de políticas no alteran los modos
también las imponían en las épocas de Freud, por lo de lazo social, no generan por doquier desarraigo de los
que la añoranza por tiempos mejores no es sino un modo de lugares simbólicos, de las escenas vivibles, de las ficciones
justificar nuestras dificultades para abordar los obstáculos colectivas que permiten inscribir colectivamente las
de una práctica difícil, cuyo acto puede generar horror y singularidades subjetivas? Más aun, cuando el desenlace de
respuestas neuróticas. esa década constituyó una de las peores crisis económicas
Con esto no estoy intentando negar que existan y sociales que viviera nuestro país. Luego, durante la
diferencias entre principios del siglo XX y del XXI. primera década del nuevo milenio se generó un proceso
Probablemente, haya “nuevas formas de presentación del importante no sólo de recuperación económica sino de
malestar” que tengan que ver con algunas características reinserción social, de recuperación del valor de la política
más recientes. Los fenómenos clínicos más disruptivos y de las organizaciones colectivas, de perspectiva de futuro.
(angustias intensas, actuaciones, violencias) no son ajenos Y hoy tenemos un cambio que, creo yo, no es más que un
a la erosión del lazo social, la crisis de los grandes relatos retorno al pasado y que constituye un nuevo intento de
identitarios, la poca perspectiva de futuro, la dificultad para imponer en nuestro país el neoliberalismo, que no es sólo
alojar a cada uno particularmente. También la extensión de la un plan económico sino un modo de gobierno de individuos
depresión puede ser no sólo el efecto de una medicalización y de poblaciones, con importantes consecuencias en el
de la tristeza, sino la contracara de una promesa de felicidad plano de la subjetividad y el lazo social. Sin embargo, con
vacía e insaciable en el consumo. Pero, si la época no es tan excepción de Jorge Alemán y de la gente ligada a las revistas

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Conjetural y Topía, son pocos los analistas que abordan método psicoanalítico podía servir para dilucidar diversos
sistemáticamente estos temas. aspectos de la cultura y que era necesario garantizar
Me gustaría poner el acento también en la cuestión más condiciones mínimas para el ejercicio del psicoanálisis.
específica de las políticas en salud mental. En el año 2010 Retomo entonces la pregunta del principio: ¿Qué
se promulgó y en el 2013 se reglamentó la Ley Nacional psicoanálisis para este presente? Un psicoanálisis encerrado
de Salud Mental que entiende a la salud mental como un en el consultorio, que se desentiende de esta coyuntura,
proceso complejo que no se reduce a los aspectos biológicos no sólo establece una falsa división entre el interior y el
y/o psicológicos sino que abarca también componentes exterior, entre lo individual y lo social, sino que contribuye a
históricos, socio-económicos y culturales. Es una ley que destruir el terreno que posibilita que su práctica haya tenido
garantiza no sólo los derechos de los usuarios de servicios de lugar hasta el día de hoy en nuestro país. En oposición a
salud mental sino también que cuestiona fuertemente los esto, necesitamos un psicoanálisis dispuesto a recuperar
reduccionismos naturalistas y el poder médico hegemónico, fuertemente la esfera pública (no sólo la atención en lo
y que impulsa fuertemente la interdisciplina. Es también público sino el debate público).
una ley que garantiza el ejercicio del psicoanálisis que, Un psicoanálisis sesgado por la psicopatología y por
por su cuestionamiento a los dogmatismos médicos y el diagnóstico corre el riesgo de volverse una rama de la
biológicos y por la importancia que otorga al lazo social en psiquiatría, que supone que los pacientes “son” psicóticos,
la constitución subjetiva, ha sido desde siempre el discurso obsesivos, ansiosos, etc. En oposición a esto, aspiro a que el
central del movimiento de la salud mental. psicoanálisis vuelva a poner en su centro a la transferencia,
Ahora bien, durante los últimos dos años, aumentó para dejar de apuntar al “ser” (lo que el “paciente es”) y
el lobby de las corporaciones médicas y comenzaron a poder ubicar un sujeto que sólo se produce en el lazo con
ocurrir dificultades en el cumplimiento efectivo de la Ley Otro.
de Salud Mental y detenciones en las transformaciones Un psicoanálisis obsesionado por demostrar su eficacia,
que esa norma jurídica propiciaba. A pesar de ello, ni las corre el riesgo de perderse en la serie interminable de
asociaciones psicoanalíticas ni la facultad de psicología se opciones psicoterapéuticos. En oposición a esto, defiendo
han manifestado públicamente en defensa de esa ley. El a un psicoanálisis inscripto en los dominios de la ética y de
contraste con Francia es enorme. Cuando el Estado Francés la política.
quiso evaluar la eficacia de las psicoterapias y amenazó Por último, un psicoanálisis encerrado en la facultad
con apartar al psicoanálisis de su reconocimiento, grandes de psicología o en las parroquias de jerga inentendible
figuras (como J.A. Miller o E. Roudinesco) y las asociaciones corre el riesgo de dialogar sólo con los convencidos,
que ellos representan salieron orgánicamente a defender con los adeptos, con los que parecen comulgar con las
la idea de que el psicoanálisis no sólo tiene efectos verdades psicoanalíticas. En oposición a esto, desearía que
terapéuticos sino que es capaz de lograrlos rápido. ¿Acaso el psicoanálisis recupere su dimensión crítica (primero,
esta posición se desvía de los lineamientos freudianos? No respecto de sí mismo) y retome el diálogo, hoy parcialmente
lo creo. Freud siempre intervino en temas de actualidad interrumpido, con las ciencias sociales, con la historia y con
y lo hizo no sólo como ciudadano sino también como la filosofía.
psicoanalista, en la misma medida en que confiaba que el

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