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CAPITULO VI:

EL METAMORFISMO REGIONAL

l.- INTRODUCCIÓN.- El metamorfismo regional puede incluir la mayoría de los tipos de


metamorfismo, considerándose más bien, como variaciones locales. Es decir, incluir los
casos del metamorfismo dinamotérmico, dinámico, geotérmico, retrogresivo y plutónico.
Estas variaciones del metamorfismo regional, tienen un lugar sobre grandes áreas bajo la
influencia combinada de presión de confinamiento variable, presión dirigida y temperatura
elevada, variando en un amplio intervalo de intensidad con productos de gran diversidad
de rocas metamórficas.
La reconstitución profunda estructural y mineralógica de las rocas sobre grandes áreas
motivadas por movimientos orogénicos de la corteza, caracteriza al metamorfismo
regional.
Aunque la presión dirigida o desviatoria es el factor principal que determina la estructura
de las rocas que han sufrido metamorfismo de este tipo. El agrupamiento mineral es más
influido por la temperatura que por cualquier otro factor metamórfico. Es la temperatura la
que determina si un sedimento arcilloso cristaliza como esquisto de sericita-clorita-cuarzo
o como roca gnéisica compuesta de granate, biotita, sillimanita, feldespato y cuarzo
durante el proceso de metamorfismo regional.
 Por otro lado, las rocas pueden haber sufrido un ajuste metamórfico en más de un
episodio denominado (polimetamorfismo). En algunos casos, el polimetamorfismo
tiene lugar durante la deformación producida por el movimiento orogénico en
condiciones de metamorfismo dinámico, seguido subsecuentemente por intrusiones
graníticas que motivan metamorfismo de contacto. Cada episodio es regido por
condiciones físicas y químicas diferentes; como resultado la roca esta compuesta
por una mezcla de dos agrupamientos diversos. Por ejemplo, en el esquisto
micáseo pelítico polimetamórfico, es común encontrar un agrupamiento mineral
como el de granate y estaurolita (condiciones de esfuerzo), asociado con otro como
de andalucita y cordierita (condiciones estáticas) Por eso, al metamorfismo regional
se le atribuye las siguientes causas o sus combinaciones en forma resumida:
 Invasión general de rocas por un magma granítico.
 Deformación general bajo una presión dirigida en zonas de plegamiento y fallamiento
equivalente a metamorfismo dinámico.
 Deformación bajo el efecto de la presión litostática, resultante de un soterramiento
profundo, metamorfismo regional equivalente a metamorfismo de presión.
 Recristalización estática a elevadas temperaturas, resultantes de un soterramiento
profundo (metamorfismo regional, equivalente a metamorfismo geotérmico).
 Metasomatismo regional debido a olas de fluidos químicamente activos
expulsados de una zona de rocas que están sufriendo intercambio iónico y que se
desarrolla en una sucesión de "frentes" que avanzan lentamente y que ahora están
reflejados en las correspondientes zonas de metamorfismo progresivo.
Entonces, el metamorfismo regional produce, característicamente una reconstitución
mineralógica completa y el desarrollo de una estructura marcadamente esquistosa
(foliación metamórfica). Pero, para explicar el metamorfismo regional, se debe tener en
cuenta las elevadas temperaturas que pueden ser deducidas de las asociaciones
observadas de minerales metamórficos y al mismo tiempo, tener que explicar la
construcción de un sistema de tensiones. En realidad, las temperaturas y las presiones
han actuado simultáneamente como factores individuales en una serie de condiciones
metamórficas.
2.- TIPOS DE METAMORFISMO REGIONAL.

2.1. METAMORFISMO DE ENTERRAMIENTO.- Producido en la base de potentes


secuencias sedimentarias y vulcano-sedimentarias por subsidencia en las cuencas
sedimentarias. Se alcanzan condiciones de metamorfismo bajo y muy bajo, pero en este
caso sin deformación ni plegamiento asociado.

TIPOS DE PRESIONES
METAMORFISMO DINAMOTERMICO

2.2. METAMORFISMO DE DORSAL OCEÁNICA.- Se produce en la corteza oceánica,


con extensiones de varios miles de kilómetros cuadrados, en un régimen principalmente
estático, con algo de fracturación, pero que desarrolla una foliación penetrativa por el
calor proporcionado por el material ascendente en las dorsales oceánicas, combinado con
la circulación de agua de mar en las rocas fracturadas todavía calientes. Sus productos
por excelencia son metabasaltos, metagabros, serpentinitas, con la textura original aún
conservada.

2.3. METAMORFISMO OROGENICO O DINAMOTERMICO.- .Asociado a la subducción y


seguido de relajación térmica, lo que denota un régimen dinámico, por el engrosamiento
litosférico, compresión y calentamiento en extensiones de varios miles de kilómetros
cuadrados, y por ende con gran campo de variabilidad de temperaturas y presiones (150-
1100°C y 2 -30 Kbar).

Productos del metamorfismo orogénico


A. Las series de facies metamórficas y la tectónica de placas
El descubrimiento de la tectónica de placas en los años 60 del siglo pasado proporcionó
un nuevo esquema conceptual que incluya el metamorfismo. Miyashiro (1961) ya había
reconocido correctamente que las series de facies metamórficas observadas dependían
del ambiente tectónico y que diferentes partes de un mismo orógeno presentaban series
de facies metamórficas diferentes, todo ello antes de que la tectónica de placas
proporcionara un marco para su interpretación.
Poco después del descubrimiento de la tectónica de placas comenzó a quedar claro que
el metamorfismo de tipo glaucofana-jadeita estaba asociado con zonas de subducción.
Ernst (1976) fue uno de los pioneros en relacionar las diferentes series de facies
metamórficas con ambientes tectónicos particulares dentro del esquema de la tectónica
de placas. Las figuras 2.8 y 2.9 reproducen dos de sus figuras y en ellas podemos
observar con claridad (y de manera simplificada por supuesto) la relación espacial que
hay entre las facies metamórficas y un margen divergente (figura 2.8) y convergente
(figura 2.9).

La figura 2.9 muestra un margen convergente. Las isotermas en la figura 2.9a están
arqueadas hacia abajo en la zona de subducción porque el proceso de subducción
transporta litosfera oceánica fría hacia el manto. En consecuencia, en las proximidades de
la zona de subducción se pueden alcanzar grandes profundidades a temperaturas
relativamente bajas, lo que resulta en un metamorfismo de tipo Franciscano (de alta
presión y baja temperatura o de glaucofana-jadeita). En las cercanías del arco-isla (a la
derecha en la figura 2.9a) las isotermas están curvadas hacia arriba porque en esta zona
se produce el ascenso de magmas calientes, que transportan calor desde el manto. El
resultado es un metamorfismo de baja presión en la zona del arco-isla. La distribución de
las facies metamórficas en el margen convergente se muestra en la figura 2.9b. La
secuencia de facies metamórficas que vamos a encontrar al descender por la zona de
subducción es ceolitas → prehnita-pumpeliita →esquistos azules → eclogitas. Por el
contrario, en el arco-isla encontraremos al profundizar la siguiente serie de facies: ceolitas
→ prehnita-pumpeliita → esquistos verdes → anfibolitas con epidota → anfibolitas →
granulitas.
Dorsal Oceánica
Sedimentos
Basaltos
Diques laminares

Gabros

Figura 2.8. Sección transversal esquemática de una dorsal oceánica. (a) morfología de las isotermas; (b) distribución
de facies metamórficas en la corteza oceánica cercana a la dorsal. Nótese, sin embargo, que las rocas en la dorsal
están siendo desplazadas constantemente conforme nueva corteza se crea en la dorsal. Nótese también que las
reacciones metamórficas que transforman la corteza continental en rocas metamórficas requieren la adición de agua
(tomado de Spear, 1993, pág. 20)
Figura 2.9. Sección transversal esquemática de una zona de colisión corteza oceánica-arco isla. (a) Morfología de
las isotermas en la zona de subducción (a la izquierda) y en el arco isla (a la derecha); (b) distribución de facies
metamórficas en la zona de subducción y en el arco-isla. En el primero se desarrolla un metamorfismo de alta presión
y baja temperatura y en el segundo un metamorfismo de media presión de tipo Barrow (tomado de Spear, 1993, pág.
21).

Esta diferencia en las series de facies metamórficas a un lado y otro de una zona de sub-
ducción permite reconocer en las áreas orogénicas la presencia de antiguas zonas de
subducción. La asociación de una serie de alta presión y baja temperatura (serie
Franciscana) con una serie de media o baja presión (series de Barrow o Buchan) fue
puesta de manifiesto por el petrólogo japonés Miyashiro (1961) en su estudio de los dos
cinturones metamórficos que recorren de NE a SW las islas japonesas de Shikoku y
Honshu, paralelamente a la actual zona de subducción (figura 2.10).

Figura 2.10. Los cinturones metamórficos de Abukuma y Sanbagawa en Japón (tomado de Winter, 2001, pp. 427).

Estos cinturones tienen unas características metamórficas muy distintas pero son de
la misma edad, lo que sugiere que se formaron a la vez. El cinturón más interno,
denominado cinturón de Abukuma, muestra un metamorfismo regional orogénico de tipo
Buchan (o Abukuma, como también se le llama) en el que predominan las rocas
metapelíticas y en el que se han cartografiado isogradas hasta la zona de sillimanita. Se
trata, por tanto, de un metamorfismo de alta temperatura y baja presión ya que aparece la
zona de andalucita.
El cinturón externo (el más cercano a la actual zona de subducción), denominado
cinturón de Sanbagawa, está formado por materiales volcánicos y sedimentarios con un
metamorfismo de alta presión y baja temperatura. En las rocas metapelíticas sólo se
alcanza la zona de granate. En las rocas básicas, que son mucho más abundantes que en
el cinturón interno, es común la presencia de glaucofana, mineral que es diagnóstico de la
facies de esquistos azules, de alta presión y temperatura baja (ver la figura 2.6). Ambos
cinturones están separados por una zona de fractura denominada Línea Media.
Miyashiro (1961) relacionó correctamente estas características de los cinturones de
Abukuma y Sanbagawa con una antigua zona de subducción y propuso que cinturones
similares deberían encontrarse en otras zonas de subducción, tanto antiguas como
modernas. Los denominó cinturones metamórficos adosados e identificó varios más,
además del de Japón, la mayor parte en la zona Circumpacífica, en Borneo, Nueva
Zelanda, Chile, California, isla de Vancouver, Jamaica y La Española.

3.- GRADIENTE CONJUGADO DE TEMPERATURA Y PRESION.- Según Miyashiro,


cada serie metamórfica está caracterizada por una serie de facies que dependen
esencialmente del crecimiento conjugado de la presión y de la temperatura. Cada serie
puede ser representada por su curva de evolución en un diagrama presión- temperatura,
como se puede ver en las tres series de facies metamórficas: Las facies tipos andalucita-
sillimanita, distena sillimanita y jadeíta-glaucófana.

SERIES METAMÓRFICAS SEGÚN Miyashiro

4.- FACIES DEL METAMORFISMO REGIONAL

4.1. FACIES ZEOLITICA (Metamorfismo muy débil).- Debe existir una transición al
aumentar la profundidad entre la diagénesis y el metamorfismo regional, aunque son
comunes a los 2 fenómenos muchos cambios que se dan; por ejemplo la reconstitución
de las arcillas, la cristalización del cuarzo y de los feldespatos alcalinos, la destrucción de
minerales de alta temperatura y la precipitación de carbonatos. Cuando el conjunto de
una roca, es afectado sustancialmente, el proceso puede ser llamado metamórfico con
toda propiedad. Un dato corriente que indica un metamorfismo incipiente es la aparición
de la esquistosidad por ser el resultado de una deformación debido a rotura, que
disminuye el tamaño de los granos y acelera las reacciones aún a temperaturas
relativamente bajas.
Excepcionalmente y aun sin ayuda de una deformación, las rocas químicamente
inestables pueden llegar a ser totalmente convertidas en asociaciones de baja
temperatura, ricas en zeolitas, con aumento de los productos de la diagénesis. Las
zeolitas se desarrollan a expensas de las fases calcoferromagnesianas a bajas
temperaturas y presiones, es decir a presiones de 2 á 3 Kb y entre 200 á 300 °C.
La inmensa cadena andesítica de los Andes, de más de 5 km de espesor, ha sufrido un
metamorfismo de baja temperatura esencialmente zeolítco, aún cuando alcance el estadio
de zoisita y actinolita (ver figura 5-22 y 24, Aubouin); cada fase de plegamiento ha
engendrado una fase metamórfica y cada una de las unidades plegadas, limitadas por
líneas de discontinuidad, tiene su propia gradación metamórfica creciente de arriba abajo
(1b -> 1a-> 2->3).
En realidad, sólo las formaciones permeables tienen un desarrollo de zeolitas y, por
ejemplo éstas aparecen en la base y en lo alto de las coladas escoriáceas, pero no en su
cuerpo masivo.
Mientras que las series metamórficas de alta presión con glaucófana (esquistos azules)
son siempre estrechas, a veces discontinuas, muy deformadas. Se desarrollan a
expensas de series sedimentarias y de series de ofiolitas, que recordemos, señalan la
intrusión tectónica del manto (oceánico o continental). Además estas series sólo son
conservadas en el Mesozoico o más reciente, más allá desaparecen.
Clorita Actinolita
Zeolita (Laumontita; Heulandita,; Analcima

Prehnita
Pumpellyita
4.2. FACIES DE LOS ESQUISTOS VERDES
La facies de los esquistos verdes comprende los productos comunes del metamorfismo
regional de grado débil y de dislocación. Los esquistos verdes se caracterizan por la
abundancia de los minerales de color verde, clorita, epidota y actinolita. La asociación que
sirve de diagnóstico para distinguirlos de las anfibolitas de grado elevado (facies de las
anfibolitas almandínicas) es la de cuarzo-albita-epidota que también es dominante en los
esquistos asociados cuarzo-feldespáticos y pelíticos. A medida que avanza el grado de
metamorfismo dentro de la zona del almandino, tal como se define para las rocas
pelíticas, hay un cambio repentino en la composición de la plagioclasa asociada a la
epidota, desde la albita (An 0-7) a la oligoclasa o andesina (An 15-30). Este cambio es
reconocible al microscopio y constituye un hito conveniente para trazar la frontera de alta
temperatura de la facies de los esquistos verdes.
Minerales característicos. Las cloritas corrientes en la facies de los esquistos verdes,
son procloritas aluminosas con FeO/MgO de 0,7 a 0,8 aproximadamente. Las cloritas
magnesianas, con bajo contenido en Al 203, especialmente la antigorita, se encuentran
principalmente en las serpentinitas metamorfizadas. El cloritoide que sólo se encuentra en
rocas ricas en FeO y Al203 y pobres en K20, existe solamente en esta facies.
La principal mica blanca es la moscovita (identificada por rayos X como el polimorfo 2M) y
con ello, puede estar asociada la paragonita en las rocas muy aluminosas. Son escasas
las noticias relativas a la presencia de este mineral en la facies de los esquistos verdes,
debido en parte a que todo el exceso de Al 203 de la mayoría de las rocas pelíticas, es
absorbido por la moscovita, clorita y cloritoide. Sin embargo, los datos experimentales del
sistema con déficit de sílice, formado por ortosa-albita-corindón, parecen indicar que a
presiones del agua superiores a 2000 bars, la reacción.

Albita + silicato de alúmina + H 2 O Paragonita + sílice

se desarrolla de izquierda a derecha hasta temperaturas de unos 600° C. Tam bién es


evidente, según los experimentos, que la fase estable del silicato de alúmina, en los
grados bajos de la facies de los esquistos verdes, es la pirofilita, rara vez citada en las
descripciones petrográficas, debido tal vez, en parte, a su semejanza óptica con la
moscovita. Los anfíboles característicos de la facies de los esquistos verdes,
exceptuando la zona del almandino, son la tremolita y la actinolita. Esta última puede
ser la variedad verde azulada obscura, no distinguible ópticamente de la hornblenda
y que sólo se encuentra más allá de la isograda del almandino, pero que tiene un bajo
contenido en Al203. Casi siempre se encuentra un mineral de la serie clinozoisita-
epidota. La estilpnomelana está limitada a esta facies y a la de los esquistos
glaucofánicos, igual que la pumpelleyita que substituye a la epidota en las rocas
básicas incompletamente metamorfizadas de la zona de la clorita. Los carbonatos y la
esfena son muy abundantes.
Subfacies y condiciones del metamorfismo. Los cambios mineralógicos que tienen
lugar en los esquistos pelíticos en las isogradas clásicas de la biotita y el almandino,
son utilizados para dividir la facies de los esquistos verdes, en tres subfacies definidas
por las asociaciones:
a) Cuarzo-albita-moscovita-clorita.
b) Cuarzo-albita-epidota-biotita
c) Cuarzo-albita-epidota-almandino

Los cálculos referentes a las temperaturas y presiones en el metamorfismo regional de


grado bajo, son poco más que una conjetura. El margen posible compatible con los datos
experimentales sobre la estabilidad de los minerales de los esquistos verdes y
teniendo en cuenta la falta general de metamorfismo en muchos geosinclinales con
grandes espesores de sedimentos, es de 300° a 500° C y P H20 = 3 a 8 Kbars.

4.2.1. Subfacies cuarzo-albita-moscovita-clorita. El límite de baja temperatura de Ia


facies de las esquistos verdes. Está determinado en gran medida por la cinética de las
reacciones. Bajo el estímulo acelerador de la deformación y de los fluidos
intersticiales, a una temperatura que puede oscilar alrededor de los 300° C, se hacen
apreciables las velocidades de algunas reacciones y empieza el metamorfismo. Las
arcillas, las micas los polimorfos (como la illita y la "sericita") y las "cloritas"
(celadonita y glauconita) de los sedimentos, empiezan a reorganizarse pasando

Fig.82. Facies de los esquistos verdes subfacies cuarzo albita-moscovita-clorita: Diagrama ACF para rocas con
exceso de SiO2.
a moscovita, paragonita, y clorita aluminosa; las zeolitas cálcicas dan origen a la
clinozoisita y epidota y las zeolitas sódicas a la albita. Minerales de alta temperatura
como las plagioclasas, augita y hornblenda, son reemplazadas por combinaciones apro-
piadas como las de albita-epidota y clorita, actinolita-esfena y calcita.

Los minerales así formados, originan asociaciones que definen la subfacies cuarzo-
albita-moscovita-clorita, que permanecen estables en un campo de temperaturas cuyo
límite superior (en la isograda de la biotita) está señalado por diversas reacciones que
parece tengan lugar en una gran parte del mismo intervalo de temperatura y presión:
Moscovita + clorita  biotita + clorita.
Clorita + calcita + cuarzo  actinolita + H 2O + CO 2.
Dolomita + cuarzo + H 2O  tremolita + calcita + C02

Fig.83 Facies de los esquistos verdes, subfacies cuarzo albita-moscovita-clorita: Diagrama ACF para rocas con exceso
de SiO2 y P co2 considerable. El cuarzo y la albita son miembros posibles
Como estas reacciones son diferentemente afectadas por las PH 2O y PCO2 hay algo de
solapamiento entre las asociaciones de los lados opuestos de la isograda de la biotita.
Las asociaciones minerales típicas de la subfacies (fig. 82 a 84) son:

A) Esquistos pelíticos:
1. Cuarzo-moscovita-clorita-albita (-epidota-turmalina); con cloritoide en las rocas
pobres en K2O y ricas en Al2O3.

B) Esquistos cuarzo-feldespáticos:
1. Cuarzo-albita-moscovita (-epidota); el feldespato potásico es un miembro posible pero
no frecuente.

C) Esquistos calcáreos:
2. Calcita-epidota-tremolita-cuarzo (-clorita).
3. Calcita-dolomita-clorita-tremolita.
4. Calcita-estilpnomelana (-esfena).

D) Esquistos básicos:
5. Albita-epidota-clorita-esfena (-estilpnomelana-cuarzo).
6. Albita-epidota-clorita-calcita-esfena (-estilpnomelana-cuarzo).

E) Esquistos magnesianos:
7. Clorita-tremolita.
8. Talco-tremolita (-clorita-cuarzo)

FIG. 84. Facies de los esquistos verdes, subfacies cuarzo


albita-moscovita-clorita: Diagrama AKF para rocas con
exceso de SiO 2 y Al2O, (Campo, 1, figs. 82, 83). Área pun
teada = esquistos no micáceos.
8. Talco-serpentina-tremolita.
9. Talco-magnesita (-dolomita).

F) Esquistos ricos en hierro y manganeso:


10.Cuarzo-moscovita-piedmontita-espesartita (-turmalina-baritina).
10. Cuarzo-espesartina-estilpnomelana.
10. Magnetita-espesartita-estilpnomelana.
10. Magnetita-epidota-clorita-estilpnomelana.
Rodonita-rodocrosita-espesartita.

4.2.2. Subfacies cuarzo-albita-epidota-biotita. Pertenecen a esta facies las rocas


de la zona de la biotita tal como han sido definidas para los esquistos pelíticos. Las
asociaciones minerales en las rocas con exceso de sílice (figs. 85, 86) son las
siguientes:
A) Esquistos pelíticos:
1. Biotita-moscovita-cuarzo (-albita-epidota).

FIG. 85. Facies de los esquistos verdes, subfacies cuarzo.albita-epidota-


biotita: Diagrama ACF para rocas con exceso de SiO2. Las líneas de
trazos y los números dentro de un círculo, se refieren a asociaciones con
déficit de K2O (es decir, con falta de feldespato potásico). El cuarzo la
albita, son miembros posibles de cada asociación

2. Moscovita-cloritoide-cuarzo (-albita-epidota).
3 Moscovita -cloritoide-clorita-cuarzo (-albita-epidota).
4. Biotita-moscovita-clorita-cuarzo (-albita-epidota).

B) Esquistos cuarzo-feldespáticos:
5. Cuarzo-albita-microclina (-biotita-moscovita-epidota).
6. Cuarzo-albita-microclina-biotita (-epidota).
C) Esquistos básicos:
7. Actinolita-epidota-albita-clorita-esfena (-cuarzo-biotita)
8. Epidota-albita-clorita (cuarzo-biotita-esfena).
11. Albita-epidota-actinolita (-cuarzo-microclina-biotita).

D) Esquistos magnesianos:
9. Talco-actinolita-clorita (-cuarzo).
9. Serpentina (-talco-actinolita).

Fin. 86. Facies de los esquistos verdes; subfacies cuarzo


albita-epidota-biotita: Diagrama AKF para rocas con ex
ceso de Si0 2 y Al203. (Según N. I. Snelling
E) Esquistos-calcáreos:
10. Calcita-epidota-tremolita (-cuarzo).
11. Albita-epidota-actinolita (-cuarzo-microclina-biotita).

4.2.3. Subfacies cuarzo-albita-epidota-almandino. Esta subfacies se distingue de las


de grado inferior por la presencia del almandino (en lugar de la clorita ferrífera) en
las rocas pelíticas y de la hornblenda, en lugar de actinolita no alúminas, en las rocas
básicas. La clorita magnesiana puede acompañar a las fases esencialmente ferríferas,
almandino y cloritoide, en rocas demasiado bajas en potasa para que el magnesio
pueda ser totalmente absorbido por la biotita. La distena aunque no sea un mineral
corriente, ha sido encontrado con suficiente frecuencia en rocas muy aluminosas como
FIG. 87. Facies de los esquistos verdes, subfacies cuarzo albita-epidota-almandino:
Diagrama ACF para rocas con exceso de SiO2. Las líneas de trazos y los números dentro
de círculos se refieren a asociaciones con déficit de K2O. El cuarzo y la albita son fases
adicionales en todas las asociaciones: la microclina sólo en asociaciones faltas de
distena, cloritoide-almandino y talco. La presencia de calcita supone una PC02
considerable.
para indicar que, mejor que la pirofilita, es ahora el silicato de alúmina estable. El
cloritoide aparece asociado a la moscovita y/o almandino (pero no a la biotita) en
rocas ricas a la vez en aluminio y hierro. Una substitución retrógrada extensa del
almandino y la biotita por el cloritoide, ha sido citada por Seki en el Japón, como
prueba de que el cloritoide es inestable en esta subfacíes y sólo estable en la zona
de la clorita.

Las asociaciones minerales características (figs. 87, 88) son las siguientes:
A) Esquistos pelíticos:
1. Biotita-moscovita-almandino-cuarzo-albita (-epidota).
7. Biotita-moscovita-cuarzo-albita (-epidota-microclina).
2. Moscovita-cloritoide-almandino-cuarzo (-albita-epidota-clorita).
3. Moscovita-cloritoide-cuarzo (-clorita).
3a. Moscovita-cloritoide-distena-cuarzo (-clorita).

B) Esquistos cuarzo-feldespáticos:
7. Cuarzo-albita-microclina (-epidota-almandino-moscovita-biotita).

FIG. 88. Facies de los esquistos verdes, subfacies cuarzo


albita-epidota-almandino: Diagrama AKF para rocas con
exceso de SiO2 y AI2O3 (fig. 87, triángulo 7).
C) Anfibolitas (esquistos básicos)
4. Hornblenda-albita-epidota-almandino (-biotita-cuarzo).
8. Hornblenda-albita-epidota (-biotita-cuarzo).

D) Esquistos magnesianos:
5. Hornblenda (-tremolita)-clorita-almandino.
6. Talco-tremolita-clorita.

E) Esquistos calcáreos.
9. Calcita-epidota-tremolita-cuarzo.

4.3. FACIES DE LAS ANFIBOLITAS ALMANDINICAS


Las asociaciones mineralógicas que sirven de diagnóstico, limitadas a las facies del
metamorfismo regional, son de la hornblenda- plagioclasa-almandino y hornblenda –
plagioclasa-epidota y de acuerdo con esto, la facies se denomina de las anfibolitas
almandínicas. La abundancia de cordierita y andalucita, distinguen las asociaciones
pelíticas de la facies de las anfibolitas almandínicas de las corneanas hornbléndicas de
metamorfismo de contacto.
Las subfacies en orden de grado creciente son:
- Estaurolita – Almandino
- Distena – almandino – moscovita
- Sillimanita – almandino – moscovita
- Sillimanita – almandino –ortosa
-
4.3.1. SUBFACIES ESTAUROLITA–ALMANDINO.- En las rocas pelíticas, la estaurolita,
almandino y más raramente la distena, están asociadas a las micas pero no al
feldespato potásico; en las rocas muy potásicas, las micas y el feldespato potásico
pueden presentarse juntos. Las micas corrientes son la biotita pardo-rojiza y la
moscovita. La paragonita sólo se encuentra en los esquistos muy aluminosos, asociada
al granate, estaurolita y distena. La distena está limitada a rocas muy ricas en AL 203 y
pobres en álcalis, combinación rara en las pelitas.

Fig. 89. Facies de las anfibolitas almandínicas, subfacies es


taurolita-almandino: Diagrama ACF para rocas con exceso
de SiO2. El cuarzo y la plagioclasa son fases adicionales po
sibles; la microclina sólo en asociaciones faltas de distena,
estaurolita o almandino.
La estaurolita, que equivale químicamente al cloritoide de la facies de los esquistos
verdes, se presenta en rocas ricas en Al203 y FeO y deficitarias en K 20.
 Las asociaciones pelíticas típicas son:

2. Cuarzo-estaurolita-almandino-moscovita-plagioclasa (-biotita)
3. Cuarzo-almandino-moscovita-biotita-plagioclasa (-epidota)

FIG. 90. (a) Facies de las anfibolitas almandínicas; subfacies estaurolita Almandino:
Diagrama AKF para rocas con exceso de SiO 2 y Al203 El cuarzo, plagioclasa y epidota
son posibles fases adicionales. (b) Facies de las anfibolitas almandínicas, subfacies
distena-almandino-moscovita: Diagrama ACF para rocas con exceso de SiO2 y Al203 El
cuarzo y la plagioclasa son posibles fases adicionales.

El cloritoide puede acompañar o substituir a la estaurolita en la zona del almandino.


 En las rocas muy aluminosas, la paragénesis es:

1. Cuarzo-distena-estaurolita-moscovita-plagioclasa (-biotita-paragonita)
 En las rocas cuarzo-feldespáticas, la paragénesis es

7. Cuarzo-microclina-plagioclasa-biotita (-moscovita-epidota)

Las anfibolitas, muchas de ellas granatíferas, derivan de las rocas ígneas básicas. En
estas rocas es frecuente la coexistencia de una plagioclasa intermedia (An 25 a An45) con
la epidota, lo que indica una presión de carga elevada, au mentada a veces
localmente por la tensión. Las rocas ricas en MgO pueden contener cummingtonita o
antofilita. Las asociaciones típicas son:

4. Hornblenda-plagioclasa-almandino-epidota (-cuarzo-biotita)
4a. Hornblenda-plagioclasa-epidota (-cuarzo-biotita)
11. Hornblenda-plagioclasa (-diópsido)

 En las asociaciones magnesianas, la antofilita, su correspondiente análogo


alumínico (la gedrita) o la cummingtonita, desempeñan un papel similar al de las
cloritas y al talco en las facies de los esquistos verdes. Algunas asociaciones
típicas son:
5. Cummingtonita (o antofilita)-hornblenda-almandino
6. Cummingtonita (o antofilita)-tremolita

La paragénesis gedrita-estaurolita ha sido observada en rocas relativamente ricas en


Al203 y faltas de K20.
 En las rocas calcáreas, debido probablemente a elevadas presiones, no son
estables ni la wollastonita ni la periclasa. Las asociaciones corrientes son:
8. Calcita-diópsido-epidota (-plagioclasa-cuarzo)
9. Calcita-diópsido-grosularia (-cuarzo)
10. Calcita-diópsido-flogopita
10-12. Calcita-diópsido-tremolita
11. Calcita-hornblenda-epidota
Diópsido-forsterita-calcita
Forsterita-dolomita-calcita con déficit de Sílice

La epidota puede ir acompañada de plagioclasa sódica o intermedia (An 25 a An45 en la


mayoría de los casos). En algunas rocas aparece la escapolita en lugar de la
plagioclasa.

4.3.2. Subfacies distena-almandino-moscovita. En la isograda de la distena de la


secuencia de Barrow, la estaurolita se convierte en inestable y la pareja distena-
almandino, ocupa su lugar en las rocas pelíticas (fig. 90b). Por lo demás, las rocas de la
zona de la distena se parecen a las de la zona de la estaurolita (subfacies
estaurolita-almandino). Sin embargo, los esquistos pelíticos son tan abundantes, y la
zona de la distena es tan claramente reconocible, que está justificado el
establecimiento de una nueva subfacies.
Las asociaciones pelíticas características son: (véase la fig. 90b).
1. Cuarzo-distena-moscovita-almandino-plagioclasa (-biotita)
2. Cuarzo-almandino-moscovita-biotita-plagioclasa (-epidota)

Otras asociaciones son muy parecidas a las de las subfacies anteriores.

4.3.3. Subfacies Sillimanita-almandino-moscovita. La primera aparición de la


sillimanita en algunas provincias metamórficas americanas es atribuida a la reacción
Estaurolita + cuarzo <--> sillimanita + almandino + H2O

La reacción equivalente a presiones más elevadas, daría distena en lugar de


sillimanita, como sucede en la isograda de la distena en las Highlands de Escocia. Para
incluir a las asociaciones con sillimanita que se desarrollan en esta etapa, es decir, a
"la primera isograda de la sillimanita", se establece aquí una subfacies separada
llamada de la sillimanita-almandino-moscovita teniendo en cuenta la asociación que
sirve de diagnóstico. Las asociaciones pelíticas típicas son:
1. Cuarzo-sillimanita-moscovita-almandino-plagioclasa (-biotita)
2. Cuarzo-almandino-moscovita-biotita-plagioclasa
La plagioclasa es oligoclasa-andesina en los esquistos pelíticos, andesina a la bradorita
en las anfibolitas y anortita en las granulitas cálcicas. La epidota está ausente o es
despreciable. Excepto por esto y por la presencia de la sillimanita en lugar de la
distena, esta subfacies es similar, en general, a la de distena-almandino-moscovita

4.3.4. Subfacies sillimanita-almandino-ortosa La paragénesis de esta subfacies está


ilustrada en las figuras 91 y 92. A continuación se enumeran algunas asociaciones típicas.
A) Pelíticas y cuarzo-feldespáticas:
1. Cuarzo-sillimanita-almandino-ortosa (-plagioclasa-biotita)
1a. Cuarzo-ortosa-plagioclasa-almandino-biotita
8. Cuarzo-ortosa-plagioclasa-biotita

FIG. 91. Facies de las anfibolitas almandínicas, subfacies sillimanita-


almandino-ortosa: Diagrama ACF para rocas con exceso de SiO 2 y
K 2O. El cuarzo y el feldespato potásico son
posibles fases adicionales.
B) Calcáreas:
2. Anortita-diópsido-granate-cuarzo
3. Calcita-diópsido-granate-cuarzo
4. Anortita-diópsido-hornblenda-cuarzo
7. Calcita-diópsido-tremolita

C) Básicas:
4. Homblenda-plagioclasa (-diópsido-cuarzo)
5. Hornblenda-plagioclasa-almandino (-cuarzo)

D) Magnesianas:
6. Cummingtonita (- o gedrita)-hornblenda-almandino (-plagioclasa)
7. Cummingtonita-tremolita
Olivino-hornblenda-pleonasto

Fig. 92. Facies de las anfibolitas almandínicas, subfacies


sillimanita-almandino-ortosa: Diagrama AKF para rocas
con exceso de SiO2 y AlsO8. El cuarzo y la plagioclasa
son posibles fases adicionales.
Relaciones mutuas de las cuatro subfacies La subfacies estaurolita-almandino
corresponde, en todos los lugares, al grado más bajo de metamorfismo dentro de la facies de
las anfibolitas almandínicas. Algunas de las reacciones que marcan el metamorfismo
progresivo de las rocas peliticas, más allá de la zona de la estaurolita son:
1. Estaurolita + cuarzo < distena + almandino + H2O
2. Estaurolita + cuarzo < sillimanita + almandino + H2O
3. Distena <-> sillimanita
4. Moscovita + cuarzo <  sillimanita + ortosa + H 2O

Cada una de ellas tiene una curva propia de equilibrio invariante en un diagrama de
presión-temperatura. La importancia física de la isograda de la sillimanita en cualquier
provincia en particular, dependerá de cuál de las curvas correspondientes a las reacciones 3
a 4 es la primera que se encuentra a lo largo del gradiente de presión-temperatura
dominante en el metamorfismo. En la secuencia Barroviense de Escocia, la reacción 1
señala la isograda de la distena. La isograda de la sillimanita viene definida por la
reacción 3 seguida muy de cerca por la 4. Así, pues, la secuencia del metamorfismo
progresivo irá desde la subfacies estaurolita-almandino a la distena-almandino-
moscovita y a la sillimanita-almandino-ortosa (A a B en la fig. 93). En New
Hampshire, la reacciòn 2 va seguida por la 4, de modo que la secuencia zonal de
subfacies es: 1.0, estaurolita-almandino; 2ª, sillimanita-almandino-moscovita, y 3.°,
sillimanita-almandino-ortosa (C a D de la fig. 93).
Las asociaciones minerales de la zona de la sillimanita, y en general las de las
facies de grado elevado, tienden a ser complicadas y a estar parcialmente
obscurecidas por reacciones que tienen lugar en respuesta a: 1), descenso de la
temperatura (durante la pérdida de carga)
Fig.93. Facies de las anfibolitas almandínicas; curvas hipoté
ticas de equilibrio univariante para reacciones conducentes a la
aparición de la sillimanita. AB = supuesto gradiente de tem
peratura en las Highlands de Escocia; CD = supuesto gradiente
en New Hampshire.
y 2), fluctuaciones en la presión del agua relacionadas con la fusión y enfriamiento de
un componente granítico magmático en las áreas migmatíticas. Así, pues, la sillimanita,
moscovita y feldespato potásico, pueden estar asociados en una roca y la textura
puede indicar una substitución parcial de una mica antigua por la sillimanita o una
"sericitización" tardía de la distena o de la silimanita después de alcanzada la
máxima temperatura de metamorfismo. Esta mezcla de fases no invalida en modo
alguno el reconocimiento de las subfacies sillimanita-almandino-moscovita y sillimanita-
almandino-ortosa como entidades distintas en provincias donde las asociaciones de
grado elevado han permanecido sin modificación durante la pérdida de carga siguiente
al máximo del metamorfismo.
Las dos subfacies sillimaníticas, deben ser estables durante un amplio campo de
presiones; sus respectivos campos de estabilidad están separados (véase la figura
93) por la curva de equilibrio invariante de la reacción

Moscovita + cuarzo  sillimanita + feldespato potásico + H 2O

En el campo de presiones bajas, debe haber una zona de transición hacia la facies de
las corneanas hornbléndicas; a esta zona pertenecen rocas en las que aparece
cordierita en las asociaciones pelíticas sillimaníticas y almandínicas del metamorfismo
regional.
Condiciones del metamorfismo. Teniendo en cuenta las relaciones de campo y los
datos mineralógicos, las temperaturas deben, en general, ser mayo res en la facies de
las anfibolitas almandínicas que en la de los esquistos verdes. El límite superior puede
estar cerca de los 700°-750 ° C porque en los complejos migmatíticos los grados más
altos solapan la temperatura de fusión del granito. A menos que la pirofilita haya sido
muchas veces identificada erróneamente como moscovita, la facies de las
anfibolitas-almandínicas debe caer, en una gran parte, en el campo de estabilidad de
uno de los polimorfos de Al 2SiO5. De acuerdo con los datos experimentales de Kennedy
la pirofilita permanece estable hasta los 600-650 ° C, a presiones del agua de 5000 a
10,000 bars. Así, pues, a menos que las presiones del agua sean, en general, mucho
menores que las presiones de carga, 550 0C es, aproximadamente, la mínima
temperatura permisible para la facies en este ámbito de presiones.

El predominio de anfíboles y micas, especialmente moscovita y hornblenda, indica


elevadas presiones del agua. La abundancia de distena y epidota asociadas a una
plagioclasa intermedia, indica que a la facies de las anfibolitas almandínicas
corresponden presiones muy superiores a las de la facies de las corneanas
hornbléndicas; la ausencia general de cordierita y andalucita, conduce a la misma
conclusión. Los datos experimentales de Kennedy referentes a la transición diste na-
sillimanita presentan una anomalía que aún no ha sido resuelta. Se dice que a los 700°
C, esta transición tiene lugar a una presión de carga de 14,000 bars, conforme con
profundidades muy por debajo del fondo de la corteza. En la naturaleza, la distena se
forma perfectamente en el interior de la corteza, a temperaturas de ese orden.
Llegamos a la conclusión de que el metamorfismo en la facies de las anfi bolitas
almandínicas, cubre un ámbito de temperaturas tal vez de 550° a 750° C y presiones
entre 4000 y 8000 bars, normalmente. Las asociaciones de transición a la facies de las
corneanas hornbléndicas, corresponden tal vez a presiones tan bajas como la de 3000
bars.

4.4. FACIES DE LAS GRANULITAS


Entre los productos del metamorfismo regional profundo, de grado elevado, hay un grupo
de rocas gneísicas (denominadas granulitas por los petrólogos alemanes y finlandeses)
que están dotadas de una estructura y unas peculiaridades mineralógicas tan
características y lo suficientemente destacadas para formar con ellas una facies
metamórfica distinta: La facies de las granulitas de Eskola.. Las granulitas de Sajonia,
Ceilán y Escandinavia son, principalmente, gneis cuarzo-feldespáticos con granate o
piroxeno, con poca o ninguna mica, en las cuales, el cuarzo se presenta en lentículas
aplastadas, orientadas (por la forma del grano) paralelamente a la foliación.. La
alternancia de bandas "ácidas" claras y "básicas" obscuras, es típica pero no esencial,
siendo muy característicos la presencia simultánea de asociaciones hipersténicas y
diópsicas en rocas que contienen piropo-almandino y feldespato alcalino pertítico.
Actualmente se han reconocido dos subfacies:

1. La subfacies de las granulitas hornbléndicas en la cual están presentes la


hornblenda y/o la biotita en las asociaciones granatíferas y piroxénicas.

2. La subfacies de las granulitas piroxénicas, faltas de hornblenda y biotita.


Para una cierta presión del agua, esta segunda subfacies representa el campo de
temperaturas más elevadas; pero como es la más típica de las granulitas, en
comparación con la facies de las anfibolitas almandínicas, será estudiada primero.

4.4.1. Subfacies granulitas piroxénicas. La paragénesis de las rocas satura-


das de sílice de la subfacies de las granulitas piroxénicas, está ilustrada en
Fig. 94. Facies de las granulitas, subfacies piroxeno-granulita: Diagrama ACF
para rocas con exceso de Si 2O y K2O. El cuarzo y la pertita son posibles
fases adicionales.

la figura 94. Las asociaciones siguientes, que también se presentan individual mente
con pequeñas variaciones en otras facies de alta temperatura, constituyen
colectivamente, una única y característica asociación:
1. Cuarzo-pertita-granate (-plagioclasa-distena o sillimanita)

Pertenecen a ella las khondalitas de la India y de Ceilán, que son sedimentos


aluminosos metamorfizados, formados principalmente por sillimanita, granate, pertita y
cuarzo.
2.Cuarzo-pertita-hiperstena (-granate-plagioclasa)

Esta es la asociación normal en las charnockitas, que son gneis graníticos hipersténicos,
algunos de los cuales son metamórficos y otros de origen magmático directo.
2. Plagioclasa-hiperstena-granate (-cuarzo-pertita)
3. Plagioclasa-hiperstena-diópsido (-cuarzo-ortosa)

Estas dos últimas asociaciones se desarrollan en las granulitas piroxénicas (Trapp-


granulitas) y en sus equivalentes mineralógicos, los miembros noríticos de la serie de las
charnockitas de las rocas ígneas.
3a. Plagioclasa-hiperstena-diópsido-granate; asociación básica con déficit de sílice
4.Diópsido-plagioclasa-calcita-cuarzo;
4a.Diópsido-escapolita-calcita-cuarzo.

Las presiones son lo suficientemente elevadas para impedir que la reacción entre la
calcita y el cuarzo de wollastonita. Este punto ha sido tratado por Korzhinsky en
conexión con la facies de Aldan, aproximadamente equivalente y así llamada por su
presencia en el macizo Aldan, en Siberia. Está caracterizada por la ausencia de
wollastonita, grosularia, vesubiana y periclasa, ninguna de las cuales es estable a una
gran presión. En las rocas calcáreas con déficit de sílice, las asociaciones estables
(igual que en la facies de las anfibolitas almandínicas) son las de diópsido-calcita-
forsterita y forsterita-calcita-dolomita, siendo las presiones demasiado elevadas para
permitir la disociación de la dolomita en ausencia de sílice.
Los minerales individuales en las rocas de la facies de las granulitas presentan ciertas
peculiaridades distintivas y persistentes. La hiperstena es fuertemente pleocroica,
desde el verde al rosa intenso y al amarillo, teniendo al parecer poca relación la
intensidad de la absorción de los colores con el contenido en hierro: los análisis de
hiperstena dan un elevado contenido en Al203 (6 a 9 por ciento en peso). Los granates
tienen un campo de composición mucho más amplio que el de los almandinos de la
facies de las anfibolitas: son piropo-almandino similares a los de las eclogitas y a
veces contienen hasta 55 por ciento de piropo y hasta 20 por ciento de grosularia. La
estructura micropertítica es característica en el feldespato alcalino y análogamente, la
plagioclasa tiende a ser antipertítica. La escapolita generalmente acompaña o
substituye a la plagioclasa. El rutilo es corriente en las asociaciones ácidas y la
ilmenita en las básicas. La esfena falta invariablemente. Las rocas infrasaturadas de
sílice, contienen olivino, corindón y espinela verde. Este último mineral (igual que la
magnetita en rocas de otras facies metamórficas) puede presentarse incluso en rocas
que contengan cuarzo libre.

Condiciones del metamorfismo. En algunas regiones, las zonas sucesivas


caracterizadas respectivamente por la facies de las anfibolitas almandínicas, la subfacies
de las granulitas hornbléndicas y las facies de las granulitas piroxénicas, constituyen
una secuencia progresiva de grado creciente. En otras partes, las asociaciones de las
granulitas piroxénicas y de las hornbléndicas a la vista de los datos imperfectos de que
se dispone parecen estar mezcladas en el campo. En otras partes, hay un testimonio
textural (coronas y otras estructuras de substitución) de que las asociaciones de las
granulitas piroxénicas están sufriendo un proceso de metamorfismo retrógrado para
convertirse en las asociaciones de las granulitas hornbléndicas o de las anfibolitas
almandínicas. Estas relaciones de campo y texturales están de acuerdo con la opinión
muy extendida, de que la facies de las granulitas representa elevadas temperaturas de
metamorfismo. Las asociaciones de la facies de las granulitas son esencialmente
anhidras, lo que no implica necesariamente, una presión baja del agua o la falta de ésta
en las rocas madres. Las temperaturas elevadas, por sí mismas, podrían explicar el
desarrollo de asociaciones anhidras incluso a presiones de agua elevadas. En rea lidad,
sería difícil imaginar cualquier otro mecanismo que no fuera el metamorfismo a elevada
temperatura mediante el cual, las rocas pelíticas con un conte nido de agua normal,
pudieran convertirse en las asociaciones anhidras de las facies de las granulitas
piroxénicas.

Parece probable que la facies de las granulitas cubra un extenso campo de


presiones. La presencia de la distena y del rutilo en las granulitas típicas y el elevado
contenido en aluminio de los piroxenos de las granulitas, sugieren presiones muy
elevadas. Pero la sillimanita aparece en lugar de la distena en mu chas granulitas y la
presencia de cordierita en otras, no se compagina con presiones superiores a unos
cuantos miles de bars. Cuando la distribución y paragénesis de las granulitas
cordieritas sea mejor conocida, podrá ser necesario establecer una subfacies de las
granulitas cordieríticas correspondientes a bajas presiones en la facies de las
granulitas.

Se deduce que la facies de las granulitas representa temperaturas máximas en el


metamorfismo regional, tal vez de orden de los 700 0 a 800 0 C. Las presiones son
normalmente altas, pero en algunos casos bajan hasta unos pocos miles de bars. El
descenso de temperatura, junto con una presión del agua sostenida o aumentada, sería
causa de la transición a la facies de las anfibolitas almandínicas por intermedio de la
subfacies de las granulitas hornbléndicas. Esta subfacies está correlacionada con la
cristalización en las curvas de equilibrio univariante de las reacciones
Hornblenda  piroxeno + agua
Biotita  almandino +ortosa + hiperstena +agua

Un sistema transformado en anhidro por cristalización en la facies de las granulitas


piroxénicas, podría enfriarse siguiendo estas curvas, si el agua fuera suministrada de
modo continuo por el magma en vías de cristalización o por otra fuente, con tal de que la
roca fuese suficientemente permeable a la difusión del fluido acuoso. El complejo juego
del metamorfismo, fusión, inyección y cristalización magmática en los niveles profundos
de la corteza, podrían ocasionar fluctuaciones de temperatura y de presión del agua en
escala suficiente para explicar las relaciones de campo observadas, entre las granulitas
piroxénicas, las granulitas hornbléndicas y las rocas de la facies de las anfibolitas
almandínicas.

4.5. FACIES DE LAS ECLOGITAS


La facies de las eclogitas está basada en la asociación muy característica onfacita-
granate que se desarrolla en las rocas de composición gabroíca. Muchas eclogitas
están compuestas totalmente por los dos minerales citados y en la mayoría falta
totalmente el feldespato. El piroxeno onfacita se diferencia notablemente de los
piroxenos de las rocas ígneas normales por su elevado contenido en Na20 y Al 20 3 y por
ser despreciable en él la cantidad de Ti0 2: puede ser considerado como una solución
sólida diópsido-jadeíta, con algo de Al adicional substituyendo al Ca. Igualmente
característica es la composición de los granates, los almandino-piropos calcíferos, con
25 a 70 por ciento de piropo y 12 a 40 por ciento de grosularia. La equivalencia química
del gabro olivínico con la eclogita, puede ser representada por la siguiente ecuación
simplificada:

3CaAl2Si208 + 2NaAISi 3O8 + 3Mg2SiO4 + nCaMg(Si03)2 =


Labradorita Olivino Diópsido

= 3CaMg 2Al 2 (Si0 4)3 + 2NaAl(Si0 3)2 + nCaMg(Si03)2 + 2SiO 2


Granate Onfacita Diópsido Cuarzo

La distena por una parte o la enstatita por otra, pueden figurar como constituyentes
esenciales de eclogita con un exceso de Al 203 o (Mg, Fe)O, respectivamente, sobre la
cantidad que puede ser absorbida en la onfacita y el granate; el rutilo es un accesorio
característico pero también se encuentra ilmenita. Las asociaciones típicas de la eclogita
son, por lo tanto: onfacita-granate (-rutilo), onfacita-granate-distena (-rutilo), onfacita-
granate-enstatita (-rutilo). La presencia de hornblenda primaria y zoisita en algunas
eclogitas (eclogitas hornbléndicas) sugiere una transición entre la facies de la eclogita
y la de las anfibolitas almandínicas.

La cristalización secundaria de la hornblenda, plagioclasa y otros minerales a


expensas de la onfacita y el granate, es muy frecuente en las eclogitas y puede ser
atribuida a una acomodación química incipiente de la roca al descenso de la
temperatura y la presión, lo que es un ejemplo de metamorfismo retrógrado.

En el campo, puede ser seguida la gradación completa desde la eclogita no alterada


hasta las anfibolitas de composición normal, pasando por las anfibolitas eclogíticas con
granate y onfacita residuales, junto con plagioclasa y hornblenda de nueva generación.
En algunos casos, entrecrecimientos de carácter mirmequítico, entre diópsido y
plagioclasa son los primeros que substituyen a la onfacita y después, pasan a su vez, a
la asociación anfíbol-plagioclasa, de la facies de las anfibolitas almandínicas. Eskola
enumera cuatro modos principales de presentación de las eclogitas:
1. Inclusiones en kimberlitas, basaltos y brechas basálticas, en donde van
habitualmente acompañadas de "núcleos de olivino" (con la composición y es -
tructura de la peridotita), de esquistos sillimaníticos, de rocas ultrabásicas
granatíferas.y de otras cuya mineralogía indica un origen metamórfico o igneo a
grandes profundidades.
2. Fajas y bandas incluidas en dunitas y sus equivalentes serpentinizados que pasan
gradualmente a rocas que se apartan de la estricta definición de las eclogitas porque
su piroxeno es el diópsido cromático conteniendo poco o nada de sodio.
3. Masas lenticulares incluidas en los gneises migmatíticos; interpretados por Eskola
como fragmentos de masas de mayor tamaño originadas en profundidad, ascendidas
hasta los geosinclinales por las intrusiones graníticas ascendentes.
4. Bandas asociadas con anfibolitas, esquistos micáseos y análogos, en regiones de
plegamiento alpino y deformación. Las rocas asociadas en muchos de estos
yacimientos pertenecen claramente a facies muy diferentes de las eclogitas
La gran densidad de las eclogitas (3.35 a 3.6), sugieren la influencia de una presión muy
alta. Así pues, hay un acuerdo casi general de que las eclogitas cristalizan normalmente
a profundidades de hasta por debajo de la corteza. Las condiciones reinantes a una
profundidad de 40 Km (Temperatura de 700°C o más y una presión de 13 Kbars).