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1.

2 MARCO TEORICO

Los problemas de salud mental más comunes en la adolescencia. Todos


ellos están causados en mayor o menor medida por una interacción
entre la predisposición biológica y los efectos del ambiente, y sus
síntomas tienden a asemejarse más a los de los adultos cuanto mayor
es la edad del adolescente.

Depresión mayor y distimia

Según el DSM-IV el trastorno depresivo mayor se caracteriza por la


presencia de un estado de ánimo patológicamente bajo y la dificultad
para obtener placer mediante la realización de actividades gratificantes
(anhedonia). La distimia es un trastorno depresivo cuyos síntomas tienen
una intensidad menor pero que se mantienen de forma crónica, durante
al menos 2 años.

Los trastornos depresivos son dos veces más habituales en mujeres que
en hombres y se inician de forma más frecuente en la tercera y en la
cuarta décadas de la vida, si bien pueden aparecer a cualquier edad.
Trastorno de ansiedad generalizada

Las personas con trastorno de ansiedad generalizada se preocupan en


exceso y de forma sistemática a causa de sus expectativas negativas, a
menudo irracionales. Esto hace que aparezcan síntomas físicos y
cognitivos asociados como insomnio, irritabilidad, dolor de estómago,
sudoración y tensión muscular.

Como la depresión, el trastorno de ansiedad generalizada es el doble de


frecuente en mujeres. Es muy habitual que las personas con este
problema sean diagnosticadas también de otros trastornos de ansiedad
y del estado de ánimo, especialmente la distimia.

La enfermedad mental se caracteriza por un disturbio en el pensamiento,


el estado de ánimo o la conducta de quien la sufre, que lleva a una
ruptura con los códigos de convivencia; esto es, con el marco cultural y
las normas establecidas por su comunidad. Puede afectar tanto a
hombres como a mujeres, sin distinción de razas y edades (aunque
algunas se manifiestan más a determinadas edades), y las
manifestaciones pueden ser físicas, emocionales, cognitivas,
perceptuales o conductuales. Las enfermedades más habituales son la
depresión; el trastorno bipolar; la esquizofrenia; los trastornos
producidos por el abuso de alcohol y drogas; el retraso mental; el
autismo infantil; el Alzheimer y otras demencias, y la enfermedad de
Parkinson. La migraña, los accidentes cerebrovasculares y los suicidios
también constituyen una importante carga para la salud pública.

Los trastornos neuro-psiquiátricos tienen un impacto enorme en la salud


de una población, y son causantes de una buena parte de la pérdida de
calidad de vida. El mapa asociado nos permite apreciar la carga de
enfermedad relacionada con los trastornos mentales, expresada en años
de vida perdidos por discapacidad. Los países con niveles más altos de
discapacidad provocada por enfermedades mentales (Islandia, Finlandia,
Francia, Israel, Chile, Malta, Luxemburgo, México, Noruega, Suiza o
Estados Unidos) pertenecen, en su mayoría, al grupo de países
desarrollados. Los países con menores niveles de desarrollo parecen
tener una menor carga de enfermedad mental, aunque es posible que
estas diferencias se expliquen no sólo porque la incidencia es menor
sino también por la falta de diagnóstico y tratamiento de la enfermedad
mental. En los países menos desarrollados con altos niveles de
mortalidad, los sistemas sanitarios son precarios y su prioridad es la
atención de las epidemias que asolan a su población, con lo que los
recursos destinados a la salud mental son escasos. Las proyecciones
señalan que la carga de las enfermedades neuro-psiquiátricas en el año
2020 será del 24%.

Los pacientes con riesgo de problemas relacionados al alcohol y drogas,


trastornos mentales y del comportamiento por consumo de sustancias
psicoactiva recibirán atención especializada a cargo de un psicólogo
experto en el tema. Además, llevarán a cabo actividades educativas,
informativas y de disuasión para la población vulnerable (niños y
jóvenes) sobre este problema social.

Los niños de 6 y 11 años requieren un desarrollo integral (físico,


intelectual y afectivo) con actividades orientadas al estudio, el deporte y
la cultura entre otros. En Perú el 69,4% de niñas y niños, tienen cómo
única actividad obligatoria el estudio, de modo que su desarrollo integral
se encuentra optimizado y protegido. Sin embargo, existe otro segmento
poblacional que además del estudio deben ocuparse de otras
actividades.

Los adolescentes se involucran más en conductas de riesgo para la


salud y en una edad más temprana se implican en múltiples conductas
riesgosas que simultáneamente amenazan su salud y bienestar
personal.

La salud mental y desarrollo humano están íntimamente ligados y


fuertemente asociados, una pobre salud mental comprometerá la
esperanza de vida, la salud en general y la creatividad. Los factores que
influyen en el desarrollo humano influyen también la salud mental y es
probable que exista una relación dinámica entre ésta y el desarrollo
humano.
Las intervenciones en el ámbito de la promoción de la salud mental
deben ir dirigidas a potenciar las capacidades positivas del ser humano.
Uno de los instrumentos básicos que puede utilizarse para la promoción
es la educación para la salud positiva: transmitir conocimientos
razonados, que permitan a las personas adoptar comportamientos y
actitudes saludables por propio convencimiento y entrenar habilidades
personales específicas. La educación a de ir fundamentalmente a
potenciar actitudes que favorezcan la auto dirección, la competencia y la
auto confianza.

 A NIVEL NACIONAL DEL PERU

En el Perú, la salud mental de los niños y adolescentes constituye un


grave problema de salud pública. La depresión , los problemas
ligados al alcoholismo o la ansiedad afectan en gran medida a la
población.

Los estudios epidemiológicos realizados por el Instituto Nacional de


Salud Mental Honorio Delgado – Hideyo Noguchi señalan que uno de
cada ocho niños o adolescentes pueden sufrir un problema de salud
mental en algún momento de su desarrollo.

Ellos detallan que 8,6% de los adolescentes en Lima han tenido un


episodio depresivo, un 7% a 8% de los adolescentes de la ciudad de
Ayacucho han presentado prevalencia de trastorno de ansiedad y un
5,8% de adolescentes de Puno presentan problemas de conductas
vinculadas al problema del alcoholismo.

Algunos de los factores que pueden llevar a la aparición de trastornos


mentales, problemas de conducta o conductas agresivas en niños y
adolescentes son el maltrato físico, psicológico, la negligencia y el
abuso sexual. Según los Estudios Epidemiológicos de Salud Mental
de Niños y Adolescentes de Lima Metropolitana y Callao 2012 del
INSM se encontró que el 46,4% de la población adolescente
manifestó haber sufrido algún tipo de abuso en algún momento de su
vida, siendo más prevalente el abuso psicológico 38,0% y el abuso
físico 25,8%.

La negligencia (también conocida como “descuido”) sucede cuando


el padre o proveedor de cuidados no logra satisfacer las necesidades
básicas del niño: alimentos, vivienda, supervisión, cuidados médicos
y apoyo emocional.

“La negligencia de los padres con sus hijos es un factor de riesgo


para que estos presenten posteriormente bajo rendimiento escolar,
trastorno por estrés postraumático, depresión e inclusive conducta
suicida”, señala el Dr. William Aguilar, médico psiquiatra.

Por su parte, la Dra. Claudia Huerta, asesora médica de Sanofi,


menciona que “cualquier forma de negligencia familiar tendrá un
impacto negativo e importante en el desarrollo del niño o
adolescente. Por ello, es importante identificarla tan pronto sea
posible e intervenirla para detenerla. Si bien es cierto que la familia y
su entorno juegan un rol trascendental en la su recuperación, no
debemos de dejar de lado al apoyo profesional”.

Aproximadamente un 20% de los adolescentes de todo el mundo


padece problemas mentales o de comportamiento y se sabe que el
50% de los trastornos presentan sus primeros síntomas antes de los
14 años y el 70% antes de los 24.
SITUACIÓN, AVANCES Y PERSPECTIVAS EN LA ATENCIÓN A
PERSONAS CON DISCAPACIDAD POR TRASTORNOS
MENTALES EN EL PERÚ.

De acuerdo a los Estudios Epidemiológicos en Salud Mental (EESM)


que desarrolla el INSM “HD-HN” desde el año 2002(1), la presencia
de al menos alguna discapacidad o inhabilidad en la población
general es en promedio del 14%, fluctuando entre 8,3% en las
ciudades de la Sierra Rural hasta 26.5% en Lima y Callao (Gráfico Nº
1). En cuanto a las actitudes hacia la persona con trastorno mental,
se ha encontrado que la aceptación hacia ellas varía desde un 13.3%
en ciudades de la sierra rural hasta 35,1% en ciudades de la costa
peruana; la actitud de ayuda hacia ellas estuvo presente desde un
42,8% de personas en ciudades de la costa peruana hasta el 58,7%
en ciudades de la sierra rural. Las actitudes de alejamiento fueron
reportadas por 14,8% de la población, de indiferencia por 4,3% y el
rechazo explícito por 1,8% a nivel nacional.

Esta cifras nos muestran que al menos 1 de cada 7 peruanos (3 950


907 personas)(2) tendría algún tipo de discapacidad que dificultaría
su desempeño personal, familiar, académico, laboral y/o social. En lo
referente a la discapacidad específica por trastornos mentales, se
encuentra que la prevalencia de vida de trastornos mentales a nivel
nacional que es de 33,7%(1) (9 510 397 personas)(2), lo cual
significa que aproximadamente 1 de cada 3 peruanos en algún
momento de su vida presentará algún problema de salud mental. Si
se examina la prevalencia actual (por ejemplo últimos 6 meses) de
cualquier trastorno mental, esta cifra es de 17,6%. A pesar de ser tan
frecuente, la brecha del tratamiento o proporción de personas que
necesitando atención no la reciben es de 80%, es decir 8 de cada 10
personas(1) con un trastorno mental no reciben tratamiento
adecuado. Las razones de ello incluyen dificultades de acceso,
oferta, disponibilidad de recursos, estigma y otros factores
relacionados, que hacen más complicado su afronte y recuperación
con el consecuente aumento de situaciones de discapacidad para
dichas personas.

La discapacidad por trastornos mentales se evidencia más en la


disminución de las habilidades para las relaciones interpersonales
(discapacidad psicosocial), y puede ser desde leve a severa y de
carácter momentáneo (trastornos de adaptación, trastornos de
ansiedad y trastornos depresivos), intercurrente (trastornos por
conductas adictivas, trastornos de personalidad, estrés post
traumático, trastorno bipolar) o permanente (crónica) como es el caso
de los denominados Trastornos Mentales Graves (TMG) que incluyen
a la esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo y otras psicosis crónicas,
incluidas las de causa orgánica. Las distintas discapacidades que
generan los trastornos mentales.

esde el año 2009 está ejecutando proyectos de Rehabilitación en


Salud Mental Basada en Comunidad (RSMBC), estrategia de impacto
comprobado en otros países, y que se ha empezado en distritos del
Cono Norte de Lima Metropolitana y en la Región Ayacucho. El eje
central es la capacitación de agentes comunitarios de salud para que
brinden terapias básicas de rehabilitación en locales comunitarios,
que hemos denominado Centros Comunitarios de Rehabilitación y
Reinserción Socioproductiva (CERRS), que aprovechan espacios ya
establecidos de organizaciones locales, civiles y/o religiosas que
trabajan con personas con trastornos mentales y se les brinda
asesoría técnica para el monitoreo y evaluación del impacto de las
intervenciones. El primer CERRS se ha establecido el 2010 en la
Parroquia Cristo Luz del Mundo en Carabayllo, que cuenta con un
programa de rehabilitación psicosocial de más de 12 años de
experiencia a cargo de la Hna. Rose Mary Bokenfohr. El proyecto
completo incluye la habilitación progresiva en un plazo de 5 años de
01 CERRS en San Martín de Porres, Independencia, Los Olivos,
Comas, Carabayllo, Santa Rosa, Ancón y Puente Piedra.
 NIÑEZ: MUJERES Y HOMBRES

Desde el nacimiento, el niño posee una capacidad innata para


apegarse; de esta capacidad depende su supervivencia. En este
proceso, es preciso que sus progenitores y las personas de su
entorno inmediato, sintonicen con esta capacidad innata del bebé. Es
desde esta relación que tiene que surgir la práctica del buen trato
infantil, que implica las manifestaciones nutritivas del amor, para el
logro del bienestar infantil.
Con el desarrollo, los bebés se descubren como seres
independientes y se dan cuenta que tienen emociones y
pensamientos propios, poco a poco amplían su repertorio, así, al año
ya puede el niño ajustar su conducta y dar

respuestas emocionales a los estímulos de su ambiente. Cuando el


niño experimenta el estar cargado en los brazos de sus padres,
descubre la primera sensación de aceptación, este vínculo constituye
la primera manifestación de cooperación, de participación en grupo y
del juego.
 ADOLESCENCIA: MUJERES Y HOMBRES

Los adolescentes se esfuerzan por ser independientes, quieren


probar nuevas cosas y nuevas situaciones de vida, es el momento de
aprendizaje sobre su entorno permitiéndole encontrar su lugar en
éste. Es en esta etapa donde se presentan las primeras experiencias.

Otra de las situaciones a las que se enfrenta el o la adolescente es la


relacionada con los cambios físicos; los cuales son preocupantes
para ellos, especialmente para los que son tímidos. En el otro
extremo, las preocupaciones se presentan en forma de presunción
excesiva sobre su capacidad sexual y sobre sus experiencias.

Es característico de la adolescencia la búsqueda del amor platónico,


ensoñado é inalcanzable. El enamoramiento es una vivencia propia
de la adolescencia. Se considera como un aprendizaje erótico natural
de la edad, permite el desarrollo personal así como el conocimiento
del otro sexo.

Algunos sostienen que las diferencias de carácter entre hombres y


mujeres son producto biológico innato, pero el proceso de
socialización es responsable de la adquisición, formación y desarrollo
de la mayoría de los roles sociales, incluyendo los sexuales.
 NIVEL INTERNACIONAL

Salud mental en los estados unidos

Se publicaron las ideas de griesinger en la revista de americana de la


enfermedad (american juvenal of insanity), de acuerdo con ellas, la
psiquiatría se establñecia, primeramente, en la relación con la
neuropatología A principios del siglo XX, los pacientes que padecían
esta enfermedad representaban un alto porcentaje de las admisiones
en las instituciones psiquiátricas y una proporción aún mayor del
grupo de pacientes residentes (entre un 5 y un 30%) Cuando
Noguchi descubrió la Spirochaeta pallidu en el tejido cerebral de los
pacientes, posibilitó que el tratamiento de esa enfermedad se hiciera
paulatinamente más efectivo y específico; ello trajo aparejada la
reivindicación del tratamiento orgánico de las enfermedades
mentales.

En cambio, en los países en desarrollo, donde la enfermedad mental


se asocia más con el castigo sobrenatural y místico, 16 por ciento
cree que puede prevenirse y curarse.
“Los resultados hallados coinciden con anteriores investigaciones,
demostrando que la noción de que las enfermedades mentales tienen
una causa orgánica, lejos de disminuir el estigma, aumentan la
probabilidad de generar aislamiento social y rechazo”, dice a
SciDev.Net Neil Seeman, profesor de políticas sanitarias en la
Universidad de Toronto y autor del trabajo.

Estudios desarrollados en Brasil, Argentina, México y Chile indican


que las personas perciben a los pacientes como potencialmente
peligrosos, impredecibles, violentos e incapaces de desarrollar
actividades laborales.

El estigma se transforma en la principal barrera para su inclusión


social, señaló a SciDev.Net Franco Mascayano Tapia, de la Escuela
de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de
Chile.

Según citó el experto, la caracterización, comprensión e intervención


del estigma en países latinoamericanos es una tarea incompleta, y se
hace perentorio asumir una actitud resolutiva frente al tema.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que hace que


personas dejen de percibir las emociones normalmente. El informe
de la OMS “Depresión y otros trastornos mentales comunes” revela
que 4,4 por ciento de la población mundial, cerca de 322 millones de
personas, lo padecen.

En Latinoamérica la depresión es uno de los trastornos menos


comprendidos y solo una de cada cinco personas que sufren de
depresión están bajo tratamiento. Estos son los 10 países de
Latinoamérica con más casos de depresión.
El 4,4 % de la población mundial tiene depresión

En el mundo, cerca de 322 millones de personas padecen de depresión.

Los casos han aumentado en 18 %

La medición de 2015 muestra un incremento de 18 % en la cantidad de


casos en comparación con el año 2005.

Hay más casos de mujeres que hombres


Las mujeres sufren de depresión casi 1,5 veces más que los hombres y
representan la población más vulnerable junto con jóvenes y ancianos.

800.000 personas se suicidan cada año

Se estima que, en promedio, se suicidan 2.900 personas diariamente a


causa de la depresión.

1.000.000.000 de dólares al año

La pérdida de productividad por causa de la depresión se estima en mil


millones de dólares cada año

Sólo 1 de cada 5 casos es tratado

Solo el 5 % de quienes padecen la enfermedad reciben tratamiento.

 EL 38,2% DE LOS EUROPEOS SUFRE ALGÚN TRASTORNO


MENTAL

Durante tres años, unos investigadores han analizado la salud mental


de 514 millones de ciudadanos de 30 países europeos (los 27
miembros de la UE más Islandia, Suiza y Noruega). Los resultados
de su trabajo, presentados por el Colegio Europeo de
Neuropsicofarmacología (ECNP), muestran que el 38,2% -alrededor
de 164,8 millones de habitantes- sufre un trastorno mental cada año,
pero tan sólo un tercio de ellos recibe tratamiento.

Un panorama que lleva a Hans Ulrich Wittchen, director del Intituto de


Psicología y Psicoterapia de la Universidad de Dresden (Alemania) y
coordinador de la investigación a alertar de que "estos problemas se
han convertido en el mayor reto europeo de salud del siglo XXI, por la
discapacidad que producen y los costes sociales y económicos que
conllevan".
En el ranking de trastornos mentales que más afectan a los europeos
el primer puesto se lo lleva la ansiedad (14%), seguida por el
insomnio (7%) y la depresión (6,9%) -que se ha disparado en las
mujeres, entre quienes se ha duplicado la incidencia en las últimas
dos décadas-. La dependencia del alcohol y las drogas también está
bastante extendida (4%) así como el trastorno de déficit de atención
e hiperactividad, que padece el 5% de los jóvenes (entre 2 y 17
años). Por su parte, la demencia se mantiene en 1% de prevalencia
hasta los 65 años y, a partir de los 85 se dispara hasta un 30%.

"Es necesario tomar medidas en todos los niveles para abordar esta
situación, desde un incremento de la financiación para realizar
estudios clínicos hasta campañas para concienciar a la gente y
enseñarla a identificar estos problemas", reconoce Wittchen. Desde
su punto de vista hay dos áreas prioritarias. "Primero, acortar la
enorme brecha que existe actualmente entre el número de enfermos
mentales y aquellos que reciben tratamiento. Estos trastornos suelen
dar los primeros síntomas de alarma a edades muy tempranas y
tienen un gran impacto en la persona con el paso de los años. Por
eso, sólo cuando el tratamiento se inicia a tiempo puede prevenir
complicaciones posteriores", declara.

En segundo lugar considera que "hay que tener en cuenta


simultáneamente los trastornos mentales (depresión, ansiedad...) y
neurológicos (infarto cerebral, traumatismos, Parkinson...) porque
comparten muchos mecanismos de actuación y unos tienen impacto
en los otros. Sólo una aproximación conjunta puede llevar a un mejor
conocimiento de estos problemas y de sus causas".

El estigma que aún hoy rodea a muchos de estos problemas y la falta


de conciencia pública sobre el impacto que tienen en la sociedad
son, según los investigadores, "los mayores obstáculos para mejorar
la situación".

Cada vez menos inversión


En cuanto al impacto económico, un estudio similar de 2005 -que se
centró en una población de 300 millones de personas- estimaba que
estas enfermedades costaban al sistema unos 386 billones de euros.
Aunque los datos económicos del nuevo trabajo aún no han
terminado de analizarse, los investigadores sí afirman, en
declaraciones recogidas por la agencia Reuters, que "los costes
serán considerablemente más elevados".

Un reciente estudio del ECNP alertaba además de que las principales


compañías farmacéuticas estaban abandonando la investigación
sobre trastornos mentales y enfermedades del cerebro. "A los ya
bajos niveles de financiación por parte de la UE, la crisis ha obligado
a retirar fondos para la investigación de nuevas moléculas, lo que
supone la retirada de esperanza para los pacientes y sus familias",
concluye ese informe.