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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

FACULTAD DE CIENCIAS PSICOLOGICAS


PSICOLOGIA CLINICA

Nombre: Pablo Pazmiño

Catedra: Salud sexual y reproductiva

Fecha: 19/04/2018

La historia de la sexualidad se remonta a la línea de tiempo donde las normas de


conducta y comportamiento eran ampliamente distintas a las nuestras hoy en día,
normas comportamentales donde a lo mejor lo “grosero, lo obsceno y lo indecente” no
eran tipificadas como tema tubo y seguramente se las apreciaban en el diario vivir como
algo norma, como objeto de cortesía o entretenimiento. Sin embargo, con el desarrollo
de las sociedades burguesas, ejemplificando la era Victoriana, la sexualidad se convirtió
en un tema de censura y bochorno; pasó a ser encerrada y comenzó a ser tratada en el
paso del tiempo como algo propio y única de una pareja unida en matrimonio. La
sociedad limito el uso de la sexualidad al acto netamente reproductivo, lo demás seria
visto como una falta a la moral para la opinión publica.

Quizá por esto muchas generaciones de abuelos o padres, se han educado y desarrollado
con un sentido de vergüenza para hablar sobre el tema, pues no era bien visto.
Prohibiendo así, que en las escuelas sean impartidas clases sobre sexualidad, porque
sería un “perjuicio” para los niños

Existe una represión histórica del sexo, la cual es objeto de análisis. Sin embargo,
ocurrió una liberación sobre este tema, aunque lenta debido a que el poder represivo de
nuestra sociedad es efectivo contra la intensidad de los placeres y las conductas
irregulares. Foucault en su obra plantea la hipótesis sobre una represión al sexo por
parte del poder, la cual esta constituida por tres preguntas: ¿la represión del sexo es en
verdad una evidencia histórica?, la mecánica del poder, y en particular la que esta en
juego en una sociedad ¿pertenece en lo esencial al orden de la represión? Y el discurso
crítico que se dirige a la represión, ¿viene a cerrarle el paso a un mecanismo del poder
que hasta entonces había funcionado sin discusión?

El mero hecho de hablar o siquiera mencionar el tema del sexo en algunas instituciones,
lugares y personas da lugar a la intriga de si son mentiras formuladas con la intención
de hallar la verdad sobre el sexo o si su intención es desviar la voluntad del saber. En la
época en la que las sociedades burguesas tenían el control, hablar sobre sexo se volvió
cada vez más difícil, así también la libertad de elegir cuando, donde y con quien tocar el
tema.

El sexo no debe ser juzgado ya que se administra y participa en el poder público, a


través de esto se forma una red de observaciones acerca del sexo ayudando a que nazcan
campañas sistemáticas las cuales “tratan de convertir el comportamiento sexual de las
parejas en una conducta económica y política concertada” Esto trata de un discurso
acerca del sexo producido por instituciones diferentes. “Se trata más bien de una
incitación a los discursos, regulada y polimorfa” Debido a la existencia de tantos
discursos acerca del sexo, se crearon condenas a pequeñas irregularidades sexuales
ligándolas a enfermedades mentales y a la creación de normas sexuales para todas las
edades, puede ser que todo el ruido generado en torno a la sexualidad solo está siendo
utilizado para mantenerla “económicamente útil y políticamente conservadora”

Todo aquello que se ha dicho con cuidado para evitar lo peligroso del sexo era una
ciencia hecha de mentiras, ya que “el rechazo a hablar del sexo se refiere a aberraciones,
perversiones, rarezas excepcionales, anulaciones patológicas, exasperaciones mórbidas”

En conclusión, la obra de Foucault muestra como la temática del sexo y el erotismo ha


evolucionado en el tiempo, en cuanto a en que cantidad es aceptada por la opinión
pública como tema de libre discusión y enseñanza. Es interesante saber como en el siglo
XVII se podía apreciar la sexualidad libre sin este falso e hipócrita discurso que se
implantó con la sociedad burguesa. El haber teñido a la sexualidad con un tinte de
prohibido, blasfemos, que solo puede ser consumado en una alcoba matrimonial, bien
pudo haber tenido intenciones de favorecer al poder. Poder que descansa en la cima de
la pirámide social – la realeza- y se encargo de tachar de impuro y prohibido la libre
enseñanza de la sexualidad y oprimir la voluntad del saber sobre el tema. Para mí, la
intencion con semejante represión es: definir estrategias de poder de la voluntad de
conocer para poder constituir una economía política, que favorezca el crecimiento del
poder en las autoridades y las instituciones de control

Bibliografía:
Foucault, M. (2008) Historia de la sexualidad 1: la voluntad del saber. Buenos Aires. Siglo XXI
editorial