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~ CORTE NACIONAL DE JUSTI

VI MILITAR. PENAL POLICIAL Y TRANSITO


SALA ESPECIALIZADA DE LO PENAL. PEN

JUICIO No

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4~
Dra. Gladys Terán Sierra
CORTE NACZONAL DE JUEZA NACIONAL PONENTE

CORTE NACIONAL DE JUSTICIA DEL ECUADOR


SALA ESPECIALIZADA DE LO PENAL, PENAL MILITAR, PENAL POLICIAL Y
TRÁNSITO
CASO Nro. 616-2015
RECURSO DE CASACIÓN

Quito, Distrito Metropolitano 29 de mayo del 2015, las 08h10.

VISTOS: El ciudadano Oswaldo Germán Armas Guarderas, interpone recurso de


casación en contra de la sentencia emitida por la Sala de lo Penal de la Corte
Provincial de Justicia de Pichincha, el 15 de abril del 2015, a las 15h25, en la que se
revocó el fallo dictado por el Juez Sexto de Garantías Penales de Pichincha, el 07 de
octubre del 2014, a las 12h48, en el que se ratificó su estado de inocencia; para en su
lugar, declararlo culpable, en calidad de autor, del delito tipificado y sancionado en el
artículo 580.1 y 3—usurpación-del Código Penal, imponiéndole, por ello, la pena de un
mes de prisión correccional.

Al haberse agotado el trámite legal pertinente, y por ser el estado de la causa el de


resolver, para hacerlo se considera:

1.- COMPETENCIA

1.1.- El Consejo de la Judicatura, en cumplimiento con lo dispuesto por la Constitución


de la República del Ecuador en su artículo 182, por el Código Orgánico de la Función
Judicial, en el artículo 173; y, por la Resolución Nro. 341-2014, renovó parcialmente un
tercio de las y los integrantes de la Corte Nacional de Justicia del Ecuador, y designó a
las y los siete juezas y jueces quienes reemplazarán en sus funciones a las y los
salientes.

1.2.- El Pleno de la Corte Nacional de Justicia del Ecuador, mediante Resolución 01-
2015, de 28 de enero de 2015, conformó sus seis Salas Especializadas; la Sala
Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y Tránsito, en sesión de 28 de
enero de 2015, dio cumplimiento a lo dispuesto por el Pleno de la Corte Nacional de
Justicia del Ecuador en la Resolución Nro. 02-201 5, resultado de lo cual, el presente
Tribunal queda integrado por la doctora Gladys Terán Sierra, como Jueza Nacional

1
Ponente; el doctor Richard Villagómez Cabezas1, por licencia del doctor Miguel Jurado
Fabara; y, el doctor Marco Maldonado Castro2, por licencia de la doctora Sylvia
Sánchez Insuasti, como Conjueces Nacionales, integrantes del mismo.

Este recurso de casación ha sido tramitado conforme a las normas procesales del
artículo 352, deI Código de Procedimiento Penal; asimismo, se ha aplicado lo que
dispone el artículo 76.3 de la Constitución de la República del Ecuador.

2.- ANTECEDENTES DE LA SENTENCIA IMPUGNADA Y ACTUACIONES


PROCESALES

Del acta de audiencia final, celebrada el 24 de julio del 2014, a las 09h09, ante el Juez
Sexto de Garantías Penales de Pichincha, se extraen los siguientes hechos que han
servido para dar inicio al presente proceso penal:

Mediante querella presentada por los cónyuges Carlos Salvador Rivera Montoya y
Carmen Marilú Ramos Imaicela, se puso en conocimiento del Juez Sexto de Garantías
Penales de Pichincha, que los querellantes, al enterarse que la Cooperativa de
Vivienda Pisullí se encontraba en proceso de liquidación y tenía lotes disponibles en
venta, en el mes de noviembre del 2011, se trasladaron a conocer los lotes; les
interesó el lote número 19, de la manzana 30, por lo que, tomaron contacto con el
doctor Luis Atilio Valenzuela Rosero, liquidador de esta entidad, quien les indicó que el
lote que les interesaba estaba libre de todo gravamen, y que su precio era de ocho mil
setecientos treinta y cuatro dólares con trece centavos (US $8.734,13). Además,
dijeron que una vez realizado el negocio, el 5 de diciembre del 2011, comparecieron a
la Notaría Segunda del cantón Quito, donde firmaron la escritura de compraventa del
lote indicado3, con hipoteca abierta, a favor de la Cooperativa de Ahorro y Crédito
Corporación Centro Limitada; y, que las respectivas escrituras, fueron inscritas en el
Registro de la Propiedad el 07 de junio del 2013.

1 Por licencia concedida al doctor Miguel Jurado Fabara, conforme a lo dispuesto en el artículo 174 del
Código Orgánico de la Función Judicial y el Oficio No. 685-SG-CNJ-JJ de fecha 21 de mayo del 2015,
suscrito por el doctor Carlos Ramírez Romero, Presidente de la Corte Nacional de Justicia.

2 Por licencia concedida a la doctora Sylvia Sánchez Insuasti, conforme a lo dispuesto en el artículo 174
del Código Orgánico de la Función Judicial y el Oficio No. 700-SO-CNJ-lJ de fecha 27 de mayo del
2015, suscrito por el doctor Vicente Robalino Villafuerte, Presidente de la Corte Nacional de Justicia
(Encargado).

Los linderos y dimensiones del lote son: Norte.- Con el lote 14; Sur.- Con el lote 16; Este.- Con el lote
8; y, Oeste con la calle pública. Además, cuenta con una superficie de doscientos ochenta y un metros
cuadrados con setenta centímetros (281,70 M2).

2
Adicionalmente, indicaron, que el 20 de diciembre del 2012, aproximadamente, a las
10h00, acudieron al lote objeto de la compra, con el fin de botar material pétreo para
realizar el cerramiento, y al llegar, se encontraron con el señor Oswaldo Germán
Armas Guarderas, quien les supo manifestar que él compró ese lote al señor Edgar
Coral, y que por tanto él es su dueño, que no intenten ingresar ahí porque “correria
sangre”; los querellantes, precisaron, que fueron amedrantados, pues, expusieron que
el ciudadano tenía un palo y un martillo. En el mismo sentido, dijeron que el 23 de
diciembre del mismo año regresaron al lote de terreno, y encontraron a Oswaldo
Germán Armas Guarderas, quien juntamente con otras personas que no pudieron
identificar, se encontraba delimitando el lote de terreno con pingos y tablas; y, cuando
preguntaron que quien les había autorizado, el querellado les respondió que él no
necesitaba ninguna autorización, porque él es el verdadero dueño del lote y que se
larguen de su propiedad.

Por su parte, Oswaldo Germán Armas Guarderas, al contestar la querella, dijo que
niega pura y simplemente los fundamentos de hecho y de derecho de la misma, pues,
indicó que una sola y única ocasión, los querellantes se acercaron al lote de terreno
que supuestamente fue usurpado por él, mantuvieron una conversación, en la cual
ellos le manifestaron que son los propietarios del lote de terreno, le preguntaron por
qué estaba realizando el cerramiento del lote de su propiedad, a lo cual, respondió que
el verdadero posesionario y socio de la Cooperativa de Vivienda Pisullí es su hijo
Rubén Armas Hermoza, quien incluso vive ahí; y, por seguridad, tras haber sido
víctima de un robo, en la vivienda que tiene construida en el lote, le contrató a él y al
señor Jorge Alfonso Nicomedes Lastra para que realicen el cerramiento; además,
comentó que los querellantes le dijeron que ellos tienen las escrituras de compraventa
del lote de terreno, que iban a conversar con el presidente de la cooperativa para
arreglar el conflicto, y acto seguido se marcharon.

Adicionalmente, el querellado precisó que en ningún momento realizó actos de


violencia, engaño o abuso de confianza, con el ánimo de despojar de la posesión o de
la tenencia del lote a los querellantes, que tampoco ha destruido ni alterado los
términos o límites de éste, peor aún, ha utilizado la violencia o amenaza para estorbar
la posesión de dicho lote; pues, señala que los querellantes, en ningún momento han
estado en posesión del inmueble, porque muy al contrario de lo que dicen, es su hijo
Fernando Rubén Armas Hermoza, quien desde el año 2008 tiene la posesión de
aquel; tomando en cuenta que, desde el 13 de diciembre del 2011, el señor Luis

a
Antonio Quiñonez Góngora, juntamente con su cónyuge Bettsy Mariela Rodríguez
Llerena, cedieron el lote, legalmente, a favor de su hijo.

Dentro del término para presentar la prueba documental de la que las partes se
consideren asistidas, se han incorporado al proceso:

• Escritura de compraventa con hipoteca abierta, de fecha 05 de diciembre del 2011,


otorgada ante la Notaría Segunda del Cantón Quito; donde comparece como
vendedor, el doctor Luis Atilio Valenzuela Rosero, en calidad de liquidador de la
Cooperativa de Vivienda Pisullí; como acreedora hipotecaria, la Cooperativa de
Ahorro y Crédito Corporación Centro Limitada, representada por su gerente
general, el doctor Galo Gustavo Alarcón Costta; y, como compradores, los
cónyuges Carlos Salvador Rivera Montoya y Carmen Marilu Ramos Imaicela. En el
documento descrito, consta que el objeto de la compra es el lote número 19,
ubicado en la manzana número 30, de la Cooperativa de Vivienda Pisullí, cuya
superficie es de doscientos ochenta y un metros cuadrados, con setenta
centímetros (281,70 m2).

• Certificado suscrito por los señores Segundo Modesto Campoverde Calva y


Juvenal Andrade Rodríguez; y, la señora Zoila Inés Taimal Mejía, en sus calidades
de integrantes de la Comisión Liquidadora de la Cooperativa de Vivienda Pisullí,
donde certifican: “Que, e/señor. Dr. Luis Valenzuela Rosero procedió a la venta del
lote de terreno de la manzana 30 lote 19 de la Cooperativa de vivienda Pisullí en
Liquidación, DE ACUERDO AL CENSO QUE SE LEVANTÓ Y QUE SE
ENCONTRABA VACIO, al señor CARLOS SALVADOR RIVERA MONTOYA (...)

casado con la señor CARMEN MARILÚ RAMOS IMAICELA...

• Certificado suscrito por los señores Segundo Modesto Campoverde Calva y


Juvenal Andrade Rodríguez; y, la señora Zoila Inés Taimal Mejía, en sus calidades
de integrantes de la Comisión Liquidadora de la Cooperativa de Vivienda Pisullí,
donde dicen que revisados los archivos de la Cooperativa, desde que obtuvo
“..

personería jurídica, es decir, desde el 11 de abril de 1984 hasta el día de hoy 16 de


septiembre del año 2013, NO SE ENCUENTRA QUE LA SEÑORITA MARIELA
QUIÑONEZ GONGORA SEA SOCIA DE ESTA COOPERATIVA, tampoco la
Cooperativa de Vivienda Pisu/lí le ha adjudicado el Lote de terreno Nro,
Diecinueve (19) de la Manzana Treinta (30)..., esto es revisado minuciosamente
el Registro de Socios Calificados emitido el 19 de octubre del año 2009, mediante
Oficio (...) [suscrito] por el Señor Secretario General de la Dirección Nacional de

4
/3-,~

Cooperativas (...) cabe señalar que estos son el total de los Socios Calificados
hasta el 4 de Septiembre del año 2009, fecha en la cual la Cooperativa entró en
proceso de intervención

• Compulsa de la escritura de compraventa de derechos y acciones del lote de


terreno número 19, manzana 30, ubicado en la Cooperativa de Vivienda Pisullí,
donde consta como cedente de dicho lote, la señorita Mariela Quiñonez Góngora, y
como cesionario, su hermano Luis Antonio Quiñonez Góngora.

• Compulsa del recibo de dinero, con reconocimiento de firmas y rúbricas, realizado


ante el Notario Vigésimo Sexto del Cantón Quito, de fecha 13 de diciembre del
2011, por la cantidad de cuatro mil dólares (US 4.000,00), donde los cónyuges Luis
Antonio Quiñonez Góngora y Bettsy Mariela Rodríguez Llerena, hacen constar que
el hijo del querellado, el señor Fernando Rubén Armas Hermoza, canceló a su
favor dicha cantidad. En el documento descrito, dice que dichos: “Valores [fueron]
recibidos por concepto de la compra del 100% de los derechos de socio en la
Cooperativa de Vivienda Pisullí que da derecho a solicitar la adjudicación del
inmueble consistente en un lote de terreno de 300 m2, situado en la calle Demetrio
Aguilera Malta, signado con el número 19 de la manzana 30, en dicho lote existe
una casa de cemento armado de aproximadamente 60m2 en proceso de
construcción, ubicado en la Cooperativa de Vivienda Pisullí, Parroquia Cotocollao,
Cantón Quito, Provincia de Pichincha, del cual soy propietario del 100%”.

Compulsa del certificado de depósito del Sanco Pichincha, de fecha 19 de


septiembre del 2008, por el valor de tres mil ochocientos dólares (US 3.800,00),
realizado por Fernando Rubén Armas Hermoza, a favor del señor Luis Antonio
Quiñonez Góngora.
¡

• Compulsa del carné de socio de la Cooperativa de Vivienda Pisullí, donde dice que
Fernando Rubén Armas Hermoza es socio de dicha entidad, correspondiéndole el
lote de terreno número 19, de la manzana 30.

• Compulsa de la denuncia presentada ante la Fiscalía, por Fernando Rubén Armas


Hermoza, en contra del doctor Luis Atilio Valenzuela Rosero, interventor de la
Cooperativa Vivienda Pisullí, quien en dicha calidad, vendió el lote de terreno
número 19 de la manzana 30, a favor de los querellantes.

Con fecha 24 de julio del 2014, a las 09h09, se llevó a cabo la audiencia final, en la
cual, luego de no haberse podido llegar a una amigable composición, las partes

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procesales, para sustentar cada una de sus teorías, han presentado los siguientes
medios probatorios:

Testimonio del señor Segundo Modesto Campoverde Calva, quien indicó que el
representante legal de la Cooperativa de Vivienda Pisullí, vendió el lote de terreno
número 19, ubicado en la manzana 30, a la familia Rivera. Además, dijo que no
estuvo presente en el precitado terreno los días 20 y 23 de diciembre del 2012,
fechas en las que se dice, ocurrieron los hechos que dieron inicio al proceso penal,
pues, manifestó que tuvo conocimiento de lo ocurrido, porque los querellados
fueron a “denunciar” a la oficina de la cooperativa, que Oswaldo Germán Armas
Guarderas estaba cercando el lote en mención. Asimismo, precisó que el hijo del
querellado, el señor Fernando Rubén Armas Hermoza, no es socio de la
cooperativa; así como también, indicó que en los meses de mayo y junio del 2011,
se realizó un censo en la Cooperativa de Vivienda Pisullí, tras lo cual se efectuó un
informe, donde consta que el lote número 19, ubicado en la manzana 30, de la
cooperativa, no se encontraba en posesión de ninguna persona. A lo dicho, agregó
que la señora Mariela Quiñonez Góngora y el señor Luis Quiñonez, no constan
como socios en los registros de la Cooperativa de Vivienda Pisullí, que tampoco
los conoce.

Al contestar las repreguntas planteadas por el abogado de la defensa, cuando


éste le preguntó si reconoce el carné de socio de la cooperativa, otorgado a favor
del hijo del querellado, señor Fernando Rubén Armas Hermoza, el testigo dijo que
ese carné si fue emitido por la cooperativa; sin embargo, aclaró que dicho
ciudadano no es socio calificado.

• Testimonio de la señora Martha Beatriz Ortega, quien manifestó que vive 21 años
en la Cooperativa de Vivienda Pisullí, que el lote de terreno número 19, ubicado en
la manzana 30, es de propiedad de los querellantes, y que el lote en mención
siempre estuvo vacío. Sin precisar las circunstancias, dijo que el señor Oswaldo
Germán Armas Guarderas ha impedido el ingreso de los propietarios a dicho
inmueble. Además, indicó, que cuando se realizó el censo, el lote costaba vacío,
por lo que quiso comprarlo.

Al contestar las repreguntas planteadas por el abogado de la defensa, manifestó


que si bien Carlos Rivera y su cónyuge compraron el terreno, este estaba vacío,
que los días 20 y 23 de diciembre del 2012 no vio las amenazas que dieron inicio
al proceso penal, porque no estuvo presente; y, que no conoce a la señora Mariela

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/V~

Quiñonez, ni al hilo del querellado Fernando Armas Hermoza, por lo cual, no sabe
si tal ciudadano vive en dicho lote.

Testimonio del señor Luis Alfredo Mina Chalá, quien dijo que trabajaba con el
liquidador de la Cooperativa de Vivienda Pisullí, y que el lote número 19, de la
manzana 30, fue vendido a los señores Carlos Rivera y Carmen Ramos; precisó,
que en el mes de junio, colaboró en el censo realizado a los lotes de terreno, y que
el precitado lote estaba vacío.

A las repreguntas realizadas por el abogado de la defensa, respondió que no


conoce a Mariela Quiñonez; que no estuvo presente los días 20 y 23 de diciembre
del 2012, fechas en las que se dice, ocurrieron los hechos que dieron inicio al
proceso penal; y, que desconoce si Fernando Armas y los cónyuges Carlos Rivera
y Carmen Ramos están en posesión de dicho lote.

Testimonio del señor Jorge Alfonso Nicómedes Lastra, quien dijo que el 20 de
diciembre del 2012, a eso de las 10h00, estaba trabajando con el señor Oswaldo
Armas, con palos y pingos, y llegaron los señores hoy querellantes; sin embargo,
aclaró que el señor Oswaldo Armas nunca amenazó ni agredió a Carlos Rivera y a
Carmen Ramos, ni tampoco les dijo que no ingresen al lugar porque correrá
sangre”. A lo dicho, agregó que conoció al hijo del querellado Fernando Armas
Hermoza, “cuando estaba trabajando, ahí le conocí, al lado del terreno”, debido a
que le contrató para que construya un cerramiento de madera en el lote 19, de la
manzana 30, por cuanto el contratante vive en el lote mencionado, desde
aproximadamente cinco años.

Cuando el abogado de los acusadores particulares, preguntó al testigo si tenía


conocimiento de que Carlos Rivera y Mariela Ramos eran propietarios del lote
donde se encontraba realizando su trabajo, contestó que “Si, llegaron un día
domingo”; y, cuando se le solicitó que indique si se permitió el ingreso de los
querellantes al lote de terreno, dijo “No, en la calle estaban”.

Con base a esta prueba, el Juez Sexto de Garantías Penales de Pichincha, el 07 de


octubre del 2014, a las 12h48, dictó sentencia, en la cual ratificó el estado de
inocencia del querellado Oswaldo Germán Armas Guarderas. De dicho fallo,
interpusieron recurso de apelación los querellantes Carlos Salvador Rivera Montoya y
Carmen Marilú Ramos lmaicela, el cual fue resuelto mediante sentencia dictada por la
Sala de lo Penal de la Corte Provincia de Justicia de Pichincha, el 15 de abril del 2015,

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a las 15h25, en la que se revocó el fallo subido en grado; para en su lugar, declarar a
Oswaldo Germán Armas Guarderas, culpable, en calidad de autor, del delito tipificado
y sancionado en el artículo 580.1 y 3 deI Código Penal, por lo cual, se le impuso la
pena de un mes de prisión correccional.

3.- ARGUMENTOS Y FUNDAMENTACIÓN DEL RECURSO


3.1.- DEL RECURRENTE PROCESADO OSWALDO GERMAN ARMAS
GUARDERAS

En la audiencia de fundamentación del recurso de casación, el defensor del


recurrente, abogado Leonardo Mena Jiménez, dijo:

• En la sentencia impugnada, existe indebida aplicación de la ley, ya que los


acusadores particulares no demostraron los presupuestos que contiene el tipo
penal de usurpación, la materialidad de la infracción, ni la supuesta violencia o
amenazas ejercida por el procesado en contra de los querellantes, la cual, para
que se configure el tipo penal, debía haber infundido temor o “mermado” la
voluntad de los querellantes, respecto de estar en posesión o tenencia, del bien
que se dice, fue usurpado. Asimismo, manifiesta que otro requisito indispensable
para que se configure el tipo penal de usurpación, es que se cumpla con el verbo
rector “el que estorbare la posesión”, que, en este sentido, según la Real
Academia de la Lengua, “estorbar”, significa “desplazar, interrumpir, o molestar”;
que los querellantes no se encontraban en posesión del terreno, por lo que resulta
imposible, que su cliente, los haya desplazado o retirado de aquel.

Para complementar lo dicho, sostiene que Carlos Salvador Rivera Montoya y


Carmen Marilú Ramos lmaicela, no han demostrado que estaban en posesión
física, con ánimo de señores y dueños, en el terreno objeto del litigio; que, tal es
así, que los mismos testigos de cargo manifestaron que ese bien jamás estuvo en
posesión de ninguna persona; hecho que además, se puede verificar con el
informe del perito que realizó la inspección judicial, quien llegó a la conclusión de
que el inmueble se encontraba en posesión del señor Fernando Armas (hijo del
querellado); y, así también, del contenido de la acusación_particular, donde los
querellados dijeron que el día 20 de diciembre del 2012, fueron a visitar el lote de
terreno, es decir, ni siquiera lo conocían, peor aún, estaban en posesión de aquel.

• En el escrito de fundamentación del recurso de casación, que fue presentado ante


la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, constan todos los argumentos

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/5 r’~~
jurídicos y constitucionales con los que está inspirado el presente medio de
impugnación.

Sin especificar causal, sostiene que la Corte Provincial ha vulnerado: el debido


proceso; la institución de la presunción de inocencia, porque en el caso no
consentido de que su cliente hubiese cometido los actos de usurpación, que se le
imputan, éstos no fueron comprobados conforme a derecho; y, la seguridad
jurídica, por cuanto indica que no se motivó la sentencia impugnada y no se
valoraron las pruebas aportadas por las partes.

3.2.- DE LOS QUERELLANTES CARLOS SALVADOR RIVERA MONTOYA Y


CARMEN MARILÚ RAMOS IMAICELA

Al contestar el recurso interpuesto, el doctor Fernando Rengifo Lacaño, abogado de


los querellantes, manifestó, que se debía desecharlo por improcedente, afirmación que
sustentó en los siguientes argumentos:

• El querellado pretende que el Tribunal de Casación valore nuevamente la prueba


que se ha aportado al proceso, sin tomar en cuenta, que el recurso de casación es
extraordinario y no constituye una tercera instancia.

• Al fundamentar el recurso, el recurrente no indicó la norma de la Ley de Casación


que estima vulnerada.

• Solicita que se ordene la reparación integral a las víctimas, conforme lo dispone el


artículo 78 de la Constitución de la República.

4.- ANÁLISIS DEL TRIBUNAL DE LA SALA

( 4.1.- Parámetros para analizar el recurso de casación

El recurso de casación es extraordinario, y por tanto, procede solo respecto de ciertas


falencias contenidas en las sentencias de apelación; ellas son, los errores de derecho,
que se producen cuando el juzgador se equivoca al determinar las normas jurídicas
aplicables para resolver, o cuando eligiéndolas correctamente, le da un sentido y
alcance a su texto, que no corresponde al que realmente debería tener. En estos
términos, la casación es un medio de impugnación limitado, pues solo permite su
interposición atendiendo a estrictas causales determinadas en la legislación; fuera de
las cuales, se lo debe declarar improcedente.

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El recurso de casación, también guarda la característica de ser cerrado, pues salo
procede su interposición respecto a determinadas providencias. En materia penal, al
tenor del artículo 349 del Código de Procedimiento Penal, solo resulta impugnable,
mediante esta vía extraordinaria, la sentencia de última instancia que resuelve el
recurso de apelación que hubiesen planteado los litigantes.

Es trascendental indicar, que si bien, en un inicio, este órgano jurisdiccional se ve


atado a la fundamentación que proporcione la recurrente, para determinar los tópicos
sobre los cuales puede decidir, el artículo 358 del Código de Procedimiento Penal, le
otorga al Tribunal de Casación potestades casacionales de oficio, esto es, que si se
verifica que en la sentencia se ha violado la ley, este órgano jurisdiccional tiene la
potestad de admitir la casación y enmendar dicha vulneración.

4.2.- De la fundamentación del recurso y las vulneraciones legales invocadas por


la recurrente

4.2.1 En su primer cargo, el recurrente alega indebida aplicación de la ley, término que
utiliza de manera genérica sin especificar el artículo ni el cuerpo de normas al que se
refiere; sin embargo, más adelante en su intervención, indica que no se han
comprobado los elementos del tipo penal de usurpación, por lo que este Tribunal de
Casación, en virtud del principio ¡ura novit curia, consagrado en el artículo 140 del
Código Orgánico de la Función Judicial, completa su cargo para definir que la norma
que se considera como vulnerada es el artículo 580 del Código Penal.

Ahora bien, fijado lo anterior, se debe recordar al impugnante, que el Tribunal de


Casación no puede desarrollar una revalorización de las pruebas que se mencionaron
en la audiencia, pues para efectuar su análisis sobre la correcta aplicación e
interpretación de las normas jurídicas, este órgano jurisdiccional parte de los
“..

hechos que el tribunal de segundo nivel ha tenido como ciertos, luego de haber
valorado el acervo probatorio producido por los sujetos procesales... »4; en virtud del
ello, recurrimos al considerando séptimo de la sentencia de apelación, en la que
juzgador determinó que: se ha confirmado que (...) el querellado ha despojado de
~..

su dominio a los querellantes, y ha estorbado e impedido su posesión, mediante


violencia, amenazas e intimidación”.

CORTE NACIONAL DE JUSTICIA, Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y
Tránsito. Sentencia que pone fin al recurso de casación signado con el Nro. 1588-2014. Bueno Fajardo
Vy. intubo Madrid. e:. aL (delito de tránsito).

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Al efectuar la afirmación que se transcribe, el juzgador da como probados los
siguientes hechos que han motivado el inicio del presente proceso penal:

el día 20 de diciembre del 2012, aproximadamente a las 10h00, [los querellantes~ fu[eron] a
visitar el lote antes mencionado [Nro. 19, de la manzana 30 de la cooperativa Pisulli] para
proceder a botar material pétreo para realizar el cerramiento, encontrando[se] con el señor
Oswaldo Germán Armas Guarderas (...), quien manifestó que era dueño del lote de terreno, lo
había comprado al señor Edgar coral, [les dijo] que no intente[n] ingresar pues ahí correría
sangre, [los querellantes se retiraron] ante este hecho de amedrentamiento, pues se encontraban
armados con un palo y un martillo...

En estas circunstancias, tomadas de la sentencia de apelación, se considera que se


ha justificado el supuesto fáctico de aplicación del artículo 580.3 del Código Penal, que
textualmente determina que comete delito de usurpación “El que, con violencias o
amenazas, estorbare la posesión de un inmueble”, pues el querellado, según lo que se
relata, dio cumplimiento al verbo rector estorbar, que en su sentido literal (el cual se
debe utilizar debido al principio de legalidad), desarrollado por el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua Española, implica “Poner dificultad u obstáculo a la ejecución
de algo”, lo cual hizo al impedir que los legítimos propietarios del bien, sobre el que
recaen los hechos litigiosos, tomen posesión de él, a través de las palabras y actitudes
de amedrentamiento descritas, que, al tenor del segundo inciso del artículo 596 del
Código Penal, constituyen amenaza capaz de hacer presente, en el caso concreto,
este elemento constitutivo del delito.

Respecto del tipo penal descrito, se deben efectuar dos aclaraciones que sirven para
ilustrar su existencia, en el caso concreto: a) La posesión, de la que trata y protege el
delito de usurpación, es un acto que no se desarrolla en un solo instante temporal,
sino que se elabora constantemente, desde el momento en que un individuo se instala
4 sobre el inmueble, hasta cuando deja de hacerlo; por lo mismo, bien puede impedir la
eiecución (estorbar) de esta acción, quien la imposibilita desde un inicio, como quien
lo hace durante su puesta en efecto; así, en el caso concreto, el hecho de que el
querellado haya coartado el acceso de los legítimos propietarios al bien raíz (materia
de la controversia), desde un inicio, configura el verbo rector del tipo utilizado para
juzgarlo; b) En cuanto a las amenazas, se debe indicar que ellas implican el temor de
un mal inminente, el cual se anuncia a un individuo mediante las acciones tomadas
para amedrentarlo; en este caso, tal amedrentamiento se formuló mediante los dichos
agresivos del querellado y su acompañante (“va a correr sangre”), que presentaban
para los querellantes, precisamente el temor de un mal inminente, pues sus agresores

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verbales se encontraban portando instrumentos capaces de causar lesiones a su
integridad.

En atención a lo expuesto, se desecha el cargo que se analiza en este numeral, pues


de los hechos considerados probados por el fallo impugnado, se desprenden los
elementos constitutivos del delito tipificado y sancionado en el artículo 580.3 del
Código Penal, debiéndose explicar que, en cuanto al numeral 1, de la precitada norma,
se efectuarán las pertinentes aclaraciones con posterioridad.

4.2.2.- Respecto a lo manifestado por el abogado defensor del recurrente en la


audiencia de fundamentación del recurso de casación, esto es, que

en el escrito de fundamentación del recurso de casación, que fue presentado ante la corte
Provincial de Justicia de Pichincha, constan todos los argumentos jurídicos y constitucionales en
los que está inspirado el presente medio de impugnación...

Se debe especificar, que el Código de Procedimiento Penal, aplicable a este caso, en


su artículo 352, ordena que “El recurso [de casación] se fundamentará en audiencia
oral, pública y contradictoria, siguiendo el procedimiento previsto en el articulo 345 de
este Código, en lo que fuere aplicable”; por lo mismo, se indica al recurrente, que por
mandato de la norma transcrita supra, este Tribunal de Casación no puede basar su
análisis en el escrito al que hace alusión, pues de hacerlo, estaría resolviendo por
fuera de sus competencias legales.

4.2.3.- En cuanto al último cargo del procesado, en el que determina que se han
violado sus derechos a la presunción de inocencia, seguridad jurídica y a la
motivación, se efectúa el siguiente análisis: a) En lo que tiene que ver con la
presunción de inocencia, el recurrente advierte que el delito no fue comprobado
conforme a derecho, lo cual se ve contradicho con el análisis efectuado en el numeral
4.2.1 de esta sentencia; b) Respecto a la seguridad jurídica, se debe especificar que
este derecho se basa en la aplicación de normas jurídicas claras y previas por parte de
las autoridades competentes; y, en este caso, el Tribunal de Casación no puede
identificar que la sentencia impugnada haya interpretado o aplicado erróneamente el
ordenamiento jurídico, más aún, cuando el recurrente en la fundamentación de su
medio de impugnación, solo se refiere a la vulneración del artículo 580 del Código
Penal, cuestión que ya fue resuelta supra; y, c) En cuanto a la motivación, este órgano
jurisdiccional encuentra que la sentencia, en su considerando séptimo, resuelve los
argumentos en los que se basó la interposición del recurso de apelación, por parte del
querellado, que es precisamente en donde debe centrarse la argumentación que debe

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efectuar un juzgador de segunda instancia, por lo que con ello, cumple con los
requisitos previstos en el artículo 76.7.1) de la Constitución de la República.

4.3.- Casación de Oficio

Al revisar los argumentos del recurrente, este Tribunal de Casación ha verificado que
el juzgador de segunda instancia, ha aplicado el artículo 580.1 del Código Penal, al
afirmar que el querellado, también cometió el delito de usurpación previsto en aquel
numeral; sin embargo, se torna necesario indicar, que la modalidad de usurpación
prevista en aquella norma, contiene el verbo rector ‘despojar”; lo que implica, que para
que se cumpla con su relato fáctico

lo que interesa es la posesión material o tenencia propiamente dicha del inmueble, ya que en ella
no se protege el derecho de propiedad, ni el título que confiere el derecho a poseer el bien
inmueble (adjudicatario, arrendatario, comodatario, etc.), sino la posesión material o tenencia, o
los derechos reales de uso, usufructo, habitación, servidumbre, anticresis, etc.; por tanto, no
basta que el sujeto pasivo tenga derecho a la posesión de un inmueble, sino que se requiere del
ejercicio de la misma para la configuración del delito..

En este mismo sentido, se destaca lo desarrollado por el Diccionario de la Real


Academia de la Lengua Española, cuando al definir el verbo “despojar”, dice que es
“Privar a alguien de lo que goza y tiene”, lo cual, no ha sucedido en el presente caso,
en tanto y en cuanto, ya se estableció en el numeral 4.2.1 de la presente sentencia,
que lo que hizo el querellado es “impedir que los legítimos propietarios del bien sobre
el que recaen los hechos litigiosos, tomen posesión de él, a través de las palabras y
actitudes de amedrentamiento”, que constituyen el elemento del tipo “amenazas”.

Con base al análisis realizado, al tenor del artículo 358 del Código de Procedimiento
Penal, por existir indebida aplicación del artículo 380.1 del Código Penal; este órgano
jurisdiccional, procede a casar de oficio el fallo objeto del presente medio de
impugnación.

5.- RESOLUCIÓN.-
Por lo anteriormente expuesto, este Tribunal de la Sala Especializada de lo Penal,
Penal Militar, Penal Policial y Tránsito de la Corte Nacional, “ADMINISTRANDO
JUSTICIA EN NOMBRE DEL PUEBLO SOBERANO DEL ECUADOR, Y POR
AUTORIDAD DE LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES DE LA REPÚBLICA”, al tenor

CORTE NACIONAL DE JUSTICIA. Sala Especializada de lo Penal, Penal Militar, Penal Policial y
Tránsito. Sentencia que pone fin al recurso de casación signado con el número 843-2013. León Vs. Arias
(Usurpación).

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del artículo 358 del Código de Procedimiento Penal, resuelve por unanimidad, que el
recurso de casación interpuesto por el querellado Oswaldo Germán Armas Guarderas
es improcedente por carecer de fundamentación. Sin embargo, en aplicación del
último inciso de la precitada norma, se casa de oficio la sentencia dictada por la Sala
de lo Penal de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, el 15 de abril del 2015, a
las 15h25, por cuanto se ha verificado, que la Sala de Alzada ha incurrido en indebida
aplicación del artículo 580.1 del Código Penal; cuando, con base a los hechos que se
han tenido por probados, únicamente se ha verificado el tipo penal contenido en el
artículo 580.3 ejusdem. En lo demás, se deberá estar atento a lo dispuesto por el
Tribunal de Apelación, tomando en cuenta que, de conformidad con el artículo 78 de la
Constitución de la República, se ha ordenado a favor de las víctimas, el pago de la
indemnización por daños y perjuicios, como uno de los componentes de la reparación
integral; rubro que deberá ser fijado’ por el tribunal, de acuerdo con las normas
previstas en la Ley Adjetiva Penal. Una vez ejecutoriada la sentencia, devuélvase el
proceso al tribunal de origen.- Notifíquese y Cúmplase.

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D.Gla~ys erán Sierra
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SBCRETARIO RELATOR
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RAZON: En Quito, a uno de junio del dos mil quince, a partir de las
dieciséis horas y treinta minutos, notifiqué con la sentencia que antecede
al recurrente Oswaldo Armas Gua rderas en el casillero No. 4992 y correo
electrónico dr menaoia@yahoo.es del Dr. Leonardo Mena, a los
querellantes Carlos rivera Montoya y Carmen Ramos Imaicela en el
casillero 1619 y correo electrónico abogadorengifo@hotmail.com del Dr.
Fernando Rengifo, al Ab. Edison Muguincho en el casillero 3177.- Certifico.

Dr. Milton Álv~rez Ch


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() SECRETARIO RELATOR