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CAMBIO CLIMATICO

INTRODUCCION

Calentamiento global y cambio climático se refieren al aumento observado en más de un siglo de


la temperatura del sistema climático de la Tierra y sus efectos. Múltiples líneas de pruebas
científicas demuestran que el sistema climático se está calentando. Muchos de los cambios
observados desde los años 1950 no tienen precedentes en el registro instrumental de
temperaturas que se extiende a mediados del siglo XIX ni en los registros proxy paleoclimáticos
que cubren miles de años.

En 2013, el Quinto Informe de Evaluación (AR5) del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre
el Cambio Climático (IPCC) concluyó que «es extremadamente probable que la influencia humana
ha sido la causa dominante del calentamiento observado desde la mitad del siglo XX». La mayor
influencia humana ha sido la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono,
metano y óxido de nitrógeno. Las proyecciones de modelos climáticos resumidos en el AR5
indicaron que durante el presente siglo la temperatura superficial global subirá probablemente 0,3
a 1,7 °C para su escenario de emisiones más bajas usando mitigación estricta y 2,6 a 4,8 °C para las
mayores.

El cambio climático futuro y los impactos asociados serán distintos en una región a otra alrededor
del globo. Los efectos anticipados incluyen un aumento en las temperaturas globales, una subida
en el nivel del mar, un cambio en los patrones de las precipitaciones y una expansión de los
desiertos subtropicales. Se espera que el calentamiento sea mayor en la tierra que en los océanos
y el más acentuado ocurra en el Ártico, con el continuo retroceso de los glaciares, el permafrost ( y
la banquisa. Otros efectos probables incluyen fenómenos meteorológicos extremos más
frecuentes, tales como olas de calor, sequías, lluvias torrenciales y fuertes nevadas;13 acidificación
del océano y extinción de especies debido a regímenes de temperatura cambiantes. Entre sus
impactos humanos significativos se incluye la amenaza a la seguridad alimentaria por la
disminución del rendimiento de las cosechas y la pérdida de hábitat por inundación.1415 Debido a
que el sistema climático tiene una gran inercia y los gases de efecto invernadero continuarán en la
atmósfera por largo tiempo, muchos de estos efectos persistirán no solo durante décadas o siglos,
sino por decenas de miles de años.

CAMBIOS TERMINCOS OBSERVADOS

La temperatura promedio de la superficie de la Tierra ha aumentado alrededor de 0,8 °C desde


1880.

La velocidad de calentamiento casi se duplicó en la segunda mitad de dicho periodo (0,13 ± 0,03 °C
por década, versus 0,07 ± 0,02 °C por década). El efecto isla de calor es muy pequeño, estimado
en menos de 0,002 °C de calentamiento por década desde 1900. Las temperaturas en la
troposfera inferior se han incrementado entre 0,13 y 0,22 °C por década desde 1979, de acuerdo
con las mediciones de temperatura por satélite. Los proxies climáticos
demuestran que la temperatura se ha mantenido relativamente estable
durante mil o dos mil años hasta 1850, con fluctuaciones que varían
regionalmente tales como el Período cálido medieval y la Pequeña edad de
hielo.

El calentamiento que se evidencia en los registros de temperatura


instrumental es coherente con una amplia gama de observaciones;
Algunos ejemplos son el aumento del nivel del mar debido a la fusión de la
nieve y el hielo y la expansión del agua al calentarse por encima de 3,98 °C
(dilatación térmica), el derretimiento generalizado de la nieve y el hielo
con base en tierra, el aumento del contenido oceánico de calor, el
aumento de la humedad, y la precocidad de los eventos primaverales, por
ejemplo, la floración de las plantas.

Tendencias

Los cambios de temperatura varían a lo largo del mundo. Las temperaturas


del océano aumentan más lentamente que las terrestres debido a la
mayor capacidad calórica efectiva de los océanos y porque estos pierden
más calor por evaporación.

Desde el comienzo de la industrialización la diferencia térmica entre los


hemisferios se ha incrementado debido al derretimiento de la banquisa y
la nieve en el Polo Norte.

Las temperaturas medias del Ártico se han incrementado a casi el doble de


la velocidad del resto del mundo en los últimos 100 años; sin embargo las temperaturas árticas
además son muy variables. A pesar de que en el hemisferio norte se emiten más gases de efecto
invernadero que en el hemisferio sur, esto no contribuye a la diferencia en el calentamiento
debido a que los principales gases de efecto invernadero persisten el tiempo suficiente para
mezclarse entre ambas mitades del planeta.

La inercia térmica de los océanos y las respuestas lentas de otros efectos indirectos implican que
el clima puede tardar siglos o más para modificarse a los cambios forzados.

Causas de cambios térmicos (forzamientos externos)

El sistema climático puede responder a cambios en los forzamientos externos. Estos son
«externos» al sistema climático pero no necesariamente externos a la Tierra. Ejemplos de
forzamientos externos incluyen cambios en la composición atmosférica (p. ej. un aumento en las
concentraciones de gases de efecto invernadero), la luminosidad solar, las erupciones volcánicas y
las variaciones en la órbita de la Tierra alrededor del Sol.

Gases de efecto invernadero


El efecto invernadero es el proceso mediante el cual la absorción y emisión de radiación infrarroja
por los gases en la atmósfera de un planeta calientan su atmósfera interna y la superficie.

En la Tierra, las cantidades naturales de gases de efecto invernadero tienen un efecto de


calentamiento medio de aproximadamente 33 °C

Sin la atmósfera, la temperatura promedio de la Tierra estaría muy por debajo del punto de
congelación del agua. Los principales gases de efecto invernadero son el vapor de agua (causante
de alrededor de 36-70 % del efecto invernadero); el dióxido de carbono (CO2, 9-26 %), el metano
(CH4, 4-9 %) y el ozono (O3, 7,3 %).

La actividad humana desde la Revolución Industrial ha incrementado la cantidad de gases de


efecto invernadero en la atmósfera, conduciendo a un aumento del forzamiento radiativo de CO2,
metano, ozono troposférico, CFC y el óxido nitroso.
La quema de combustibles fósiles ha producido alrededor de las tres cuartas partes del aumento
en el CO2 por actividad humana en los últimos 20 años. El resto de este aumento se debe
principalmente a los cambios en el uso del suelo, especialmente la deforestación.

Estimaciones de las emisiones globales de CO2 en 2011 por el uso de combustibles fósiles, incluido
la producción de cemento y el gas residual, fue de 34 800 millones de toneladas, un incremento
del 54 % respecto a las emisiones de 1990. El mayor contribuyente fue la quema de carbón (43 %),
seguido por el petróleo (34 %), el gas (18 %), el cemento (4,9 %) y el gas residual (0,7 %).
Actualmente, cerca de la mitad del CO2 proveniente de la quema de combustibles fósiles no es
absorbido ni por la vegetación ni los océanos y permanece en la atmósfera.

El crecimiento del producto interno bruto per cápita y el crecimiento poblacional fueron los
principales impulsores del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los medios de comunicación populares y el público a menudo confunden el calentamiento global


con el agotamiento del ozono(El agujero de la capa de ozono es una zona de la atmósfera terrestre
donde se producen reducciones anormales de la capa de ozono. Es un fenómeno anual observado
durante la primavera en las regiones polares y que es seguido de una recuperación durante el
verano), es decir, la destrucción del ozono estratosférico por clorofluorocarbonos. Aunque hay
unas pocas áreas de vinculación, la relación entre los dos no es fuerte. La reducción del ozono
estratosférico ha tenido una ligera influencia hacia el enfriamiento en las temperaturas
superficiales, mientras que el aumento del ozono troposférico ha tenido un efecto de
calentamiento algo mayor.

Deforestación
La deforestación es también un factor coadyuvante del cambio climático. Los suelos de los
bosques son húmedos, pero sin la protección de la cubierta arbórea, se secan rápidamente. Los
árboles también ayudan a perpetuar el ciclo hidrológico devolviendo el vapor de agua a la
atmósfera. Sin árboles que desempeñen ese papel, muchas selvas y bosques pueden convertirse
rápidamente en áridos desiertos de tierra yerma.

La eliminación de la capa vegetal arrebata a los bosques y selvas sus palios naturales, que
bloquean los rayos solares durante el día y mantienen el calor durante la noche. Este trastorno
contribuye a la aparición de cambios de temperatura más extremos, que pueden ser nocivos para
las plantas y animales.

Los árboles desempeñan un papel crucial en la absorción de gases de efecto invernadero,


responsables del calentamiento global. Tener menos bosques significa emitir más cantidad de
gases de efecto invernadero a la atmósfera y una mayor velocidad y gravedad del cambio
climático.

Talar árboles sin una eficiente reforestación resulta en un serio daño al hábitat, en pérdida de
biodiversidad y en aridez. Tiene un impacto adverso en la fijación de dióxido de carbono (CO2). Las
regiones deforestadas tienden a una erosión del suelo y frecuentemente se degradan a tierras no
productivas.

En muchos países la deforestación causa extinción de especies, cambios en las condiciones


climáticas, desertificación y desplazamiento de poblaciones indígenas.

Agricultura

La industrialización agrícola de las últimas décadas tiene importantes implicaciones para el clima.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés)
estima que la agricultura es responsable de cerca del 14% de las emisiones globales de gases de
efecto invernadero (GEI), un volumen similar al originado por el sector del transporte , algo en lo
que también coincide el informe Stern Este 14%, sin embargo, no incluye las denominadas
emisiones indirectas de la agricultura, como la energía gastada en la fabricación de fertilizantes, ni
en la producción y utilización de maquinaria agrícola, ni en el transporte (de insumos y cosechas),
que se incluyen en los apartados de industria, energía y transporte. Pero además, gran parte del
18% de las emisiones derivadas de cambios de uso del suelo corresponden igualmente a la
agricultura. Si se consideran las emisiones directas e indirectas, por tanto, el porcentaje de
emisiones atribuible a la agricultura sería mucho mayor, pudiendo superar el 30% de las totales. Y
si a ello añadimos las emisiones generadas en la elaboración, envasado y distribución de
alimentos, el porcentaje de las emisiones del sistema mundial agroalimentario resulta abrumador.
estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Según un estudio
realizado en la Universidad Estatal de Michigan (MSU), el uso de fertilizantes, sobre todo los de
base nitrogenada, pueden frenar el cambio climático si las aplicaciones son las correctas, es decir,
si no se sobrepasa lo que el cultivo necesita. En cambio, cuando se excede la necesidad de la
planta, el efecto es contrario, y el cambio climático se acelera. “En el documento, los
investigadores de la Universidad de Michigan proporcionan una predicción mejorada de la
contribución de los fertilizantes de nitrógeno, a las emisiones de gases de efecto invernadero
procedentes de los campos agrícolas”, informó el medio norteamericano. Según los
investigadores de la MSU, y tras utilizar datos de todo el mundo “quedó demostrado que las
emisiones de óxido nitroso (N2O), un gas de efecto invernadero producido en el suelo después de
la adición de nitrógeno, suben más rápido de lo previsto, cuando las dosis de fertilizantes exceden
las necesidades del cultivo”. “Fertilizantes con base de nitrógeno estimulan las emisiones de
gases de efecto invernadero, mediante los microbios en el suelo que producen más óxido nitroso”,
detalla el estudio, y además agrega que: “el óxido nitroso es el tercer gas de efecto invernadero
más importante, por detrás de dióxido de carbono y metano”. La agricultura representa
alrededor del 80% de las emisiones de óxido nitroso de origen humano en todo el mundo, que han
aumentado considerablemente en los últimos años debido al aumento del uso de fertilizantes
nitrogenados en exceso. “Nuestra motivación es aprender dónde dirigir mejor los esfuerzos
agrícolas para frenar el calentamiento global”, dice el científico MSU Phil Robertson quien también
es director de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) de Investigación Ecológica y Biológica de
Kellogg. “La agricultura representa entre el 8 y el 14% de toda la producción de gases de efecto
invernadero a nivel mundial. Estamos mostrando cómo los agricultores pueden ayudar a reducir
este número mediante la aplicación de fertilizantes de nitrógeno con mayor precisión”, detalla el
científico. Según los datos aportados por el estudio: “La producción de óxido nitroso puede
reducirse en gran medida si la cantidad de fertilizante que necesitan los cultivos es exactamente la
cantidad que se aplica a los campos de los agricultores”.

Aerosoles y hollín

El oscurecimiento global, una reducción gradual de la cantidad de irradiancia directa en la


superficie de la Tierra, se observó a partir de 1961 hasta por lo menos 1990.91 Se piensa que la
causa principal de este oscurecimiento son las partículas sólidas y líquidas conocidas como
aerosoles, producto de los volcanes y los contaminantes antropogénicos. Ejercen un efecto de
enfriamiento por el aumento de la reflexión de la luz solar entrante. Los efectos de los productos
de la quema de combustibles fósiles (CO2 y aerosoles) se han compensado parcialmente entre sí
en las últimas décadas, por lo que el calentamiento neto se ha debido al aumento de gases de
efecto invernadero distintos del CO2, como el metano.92 El forzamiento radiativo por los
aerosoles está limitado temporalmente por los procesos que los remueven de la atmósfera. La
eliminación por las nubes y la precipitación les da a los aerosoles troposféricos una vida
atmosférica cercana a solo una semana; en cambio, los aerosoles estratosféricos pueden
permanecer durante algunos años. El dióxido de carbono tiene una vida atmosférica de un siglo o
más, por tanto los cambios en los aerosoles solo retrasarán los cambios climáticos causados por el
CO2. La contribución al calentamiento global del carbono negro solo es superada por la del dióxido
de carbono.

Además de su efecto directo en la dispersión y la absorción de la radiación solar, las partículas


tienen efectos indirectos sobre el balance radiativo de la Tierra. Los sulfatos actúan como núcleos
de condensación y por lo tanto conducen a nubes que tienen más y más pequeñas gotitas. Estas
nubes reflejan la radiación solar más eficientemente que aquellas con menos y más grandes
gotitas, fenómeno conocido como el efecto Twomey. Este efecto también provoca que las gotitas
sean de tamaño más uniforme, lo que reduce el crecimiento de las gotas de lluvia y hace a la nube
más reflexiva a la luz solar entrante, llamado el efecto Albrecht. Los efectos indirectos son más
notables en las nubes estratiformes marinas y tienen muy poco efecto radiativo en las convectivas.
Los efectos indirectos de los aerosoles representan la mayor incertidumbre en el forzamiento
radiativo.

El hollín puede enfriar o calentar la superficie, dependiendo de si está suspendido o depositado. El


hollín atmosférico absorbe directamente la radiación solar, lo que calienta la atmósfera y enfría la
superficie. En áreas aisladas con alta producción de hollín, como la India rural, las nubes marrones
pueden enmascarar tanto como el 50 % del calentamiento de la superficie por gases de efecto
invernadero. Cuando se deposita, especialmente sobre los glaciares o el hielo de las regiones
árticas, el menor albedo de la superficie también puede calentar directamente la superficie. Las
influencias de las partículas, incluido el carbono negro, son más acusadas en las zonas tropicales y
subtropicales, particularmente en Asia, mientras que los efectos de los gases de efecto
invernadero son dominantes en las regiones extratropicales y el hemisferio sur.

Actividad solar

Desde 1978, las radiaciones del Sol se han medido con precisión mediante satélites. Estas
mediciones indican que las emisiones del Sol no han aumentado desde 1978, por lo que el
calentamiento durante los últimos 30 años no puede ser atribuido a un aumento de la energía
solar que llegase a la Tierra.

El agotamiento de la capa de ozono por refrigerantes químicos también ha dado lugar a un fuerte
efecto de enfriamiento en la estratosfera. Si el Sol fuera responsable del calentamiento observado,
se esperaría el calentamiento tanto de la troposfera como de la estratosfera.

Variaciones en la órbita de la Tierra

La inclinación del eje de la Tierra y la forma de su órbita alrededor del Sol varían lentamente
durante decenas de miles de años y son una fuente natural de cambio climático al modificar la
distribución estacional y latitudinal de la insolación.

Durante los últimos miles de años, este fenómeno contribuyó a una lenta tendencia hacia el
enfriamiento en las latitudes altas del hemisferio norte durante el verano, la que se invirtió debido
al calentamiento inducido por los GEI durante el siglo xx.

Variaciones en los ciclos orbitales pueden iniciar un nuevo periodo glaciar en el futuro, aunque la
fecha de esto depende de las concentraciones de GEI además del forzamiento orbital. No se prevé
un nuevo periodo glaciar dentro de los próximos 50 000 años si las concentraciones de CO2
atmosférico continúan sobre las 300 ppm.

Retroalimentación

El sistema climático incluye una serie de retroalimentaciones, que alteran la respuesta del sistema
a los cambios en los forzamientos externos. Las retroalimentaciones positivas incrementan la
respuesta del sistema climático a un forzamiento inicial, mientras que las retroalimentaciones
negativas la reducen.

Existe una serie de retroalimentaciones en el sistema climático, incluido el vapor de agua, los
cambios en el hielo-albedo (la capa de nieve y hielo afecta la cantidad que la superficie de la Tierra
absorbe o refleja la luz solar entrante), las nubes y los cambios en el ciclo del carbono de la Tierra
(por ejemplo, la liberación de carbono del suelo). La principal retroalimentación negativa es la
energía que la superficie de la Tierra irradia hacia el espacio en forma de radiación infrarroja. De
acuerdo con la ley de Stefan-Boltzmann, si la temperatura absoluta (medida en kelvin) se duplica,
la energía radiativa aumenta por un factor de 16 (2 a la cuarta potencia). Las retroalimentaciones
son un factor importante en la determinación de la sensibilidad del sistema climático a un
aumento de las concentraciones atmosféricas de GEI.

Se necesita más investigación para entender el papel de las retroalimentaciones de las nubes y el
ciclo del carbono en las proyecciones climáticas.

Modelos climáticos

Un modelo climático es una representación de los procesos físicos, químicos y biológicos que
afectan el sistema climático.

Los modelos pueden usarse para predecir un rango de variables tales como el movimiento local
del aire, la temperatura, las nubes y otras propiedades atmosféricas; la temperatura, salinidad y
circulación del océano; la capa de hielo en tierra y mar; la transferencia de calor y humedad del
suelo y la vegetación a la atmósfera; y procesos químicos y biológicos, entre otros.

Los resultados de los modelos pueden variar debido a diferentes ingresos de gases de efecto
invernadero y la sensibilidad climática del modelo.

Los modelos no presuponen que el clima se calentará debido al aumento de los niveles de gases
de efecto invernadero. En cambio, los modelos predicen cómo los gases de efecto invernadero
interactuarán con la transferencia de radiación y otros procesos físicos. El enfriamiento o
calentamiento es por tanto un resultado, no un supuesto, de los modelos

Las nubes y sus efectos son especialmente difíciles de predecir. Mejorar la representación de las
nubes en los modelos es por tanto un tema importante en la investigación actual. Otro asunto
importante es expandir y mejorar las representaciones del ciclo del carbono.
El ciclo del carbono es un ciclo biogeoquímico por el cual el carbono se intercambia entre la
biosfera, la litosfera, la hidrosfera y la atmósfera de la Tierra. Los conocimientos sobre esta
circulación de carbono posibilitan apreciar la intervención humana en el clima y sus efectos sobre
el cambio climático.

El carbono (C) es el cuarto elemento más abundante en el Universo, después del hidrógeno, el
helio y el oxígeno (O). Es el pilar de la vida que conocemos. Existen básicamente dos formas de
carbono: orgánica (presente en los organismos vivos y muertos, y en los descompuestos) y otra
inorgánica (presente en las rocas).

En el planeta Tierra, el carbono circula a través de los océanos, de la atmósfera y de la superficie y


el interior terrestre, en un gran ciclo biogeoquímico. Este ciclo puede ser dividido en dos: el ciclo
lento o geológico y el ciclo rápido o biológico.

Suele considerarse que este ciclo está constituido por cuatro reservorios principales de carbono
interconectados por rutas de intercambio. Los reservorios son la atmósfera, la biosfera terrestre
(que, por lo general, incluye sistemas de agua dulce y material orgánico no vivo, como el carbono
del suelo), los océanos (que incluyen el carbono inorgánico disuelto, los organismos marítimos y la
materia no viva), y los sedimentos (que incluyen los combustibles fósiles). Los movimientos
anuales de carbono entre reservorios ocurren debido a varios procesos químicos, físicos,
geológicos y biológicos. El océano contiene el fondo activo más grande de carbono cerca de la
superficie de la Tierra, pero la parte del océano profundo no se intercambia rápidamente con la
atmósfera.

El balance global es el equilibrio entre intercambios (ingresos y pérdidas) de carbono entre los
reservorios o entre una ruta del ciclo específica (por ejemplo, atmósfera - biosfera). Un examen
del balance de carbono de un fondo o reservorio puede proporcionar información sobre si
funcionan como una fuente o un almacén para el dióxido de carbono.

Los modelos climáticos utilizados por el IPCC no predicen con exactitud todos los efectos del
calentamiento global. El deshielo ártico observado ha sido más rápido que el predicho. La
precipitación aumentó proporcionalmente a la humedad atmosférica y por lo tanto
significativamente más rápido que lo predicho por los modelos del clima global. Desde 1990, el
nivel del mar también ha aumentado considerablemente más rápido que lo predicho por los
modelos.

Efectos ambientales observados y esperados

El forzamiento antropogénico ha contribuido probablemente a algunos de los cambios


observados, incluido el aumento del nivel del mar, los cambios en los extremos climáticos (como el
número de días cálidos y fríos), la disminución de la extensión de la banquisa ártica, el retroceso
de los glaciares y el reverdecimiento del Sahara.

En el transcurso del siglo xxi, se prevé que los glaciares y la capa de nieve continúen su retirada
generalizada. Las proyecciones de la disminución del hielo marino ártico varían. Las proyecciones
recientes sugieren que ya en 2025-2030 los veranos árticos podrían quedar libres de hielo,
definido como una extensión de hielo menor a 1 millón de km2.

Fenómenos meteorológicos extremos

Se espera que los cambios en el clima regional incluyan un mayor calentamiento en tierra, en su
mayoría en las latitudes altas del norte, y el menor calentamiento en el océano Austral y partes del
océano Atlántico Norte.

Se prevé que los cambios futuros en las precipitaciones sigan las tendencias actuales, con
precipitaciones disminuidas en las zonas subtropicales en tierra y aumentadas en las latitudes
subpolares y algunas regiones ecuatoriales. Las proyecciones sugieren un probable incremento en
la frecuencia y severidad de algunos fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor.

Un 18 % de las precipitaciones diarias moderadamente extremas en tierra son atribuibles al


aumento de la temperatura observado desde la época preindustrial, que a su vez es resultado
principalmente de la influencia humana. Para 2 °C de calentamiento, la fracción de precipitaciones
extremas atribuibles a la influencia humana se eleva a cerca del 40 %. Del mismo modo, en la
actualidad alrededor del 75 % de las precipitaciones diarias moderadamente extremas en tierra
son atribuibles al calentamiento. Es para los fenómenos más raros y extremos la fracción
antropogénica más grande y esa contribución incrementa de forma no lineal con un mayor
calentamiento.

El análisis de datos de eventos extremos desde 1960 hasta 2010 sugiere que las sequías y olas de
calor surgen simultáneamente con una frecuencia aumentada.

Subida del nivel del mar

Se ha estimado la subida del nivel del mar en un promedio entre 2,6 mm y 2,9 mm ± 0,4 mm por
año desde 1993. Adicionalmente, esta se ha acelerado durante las dos décadas pasadas. Durante
el siglo xxi, el IPCC proyecta en un escenario de altas emisiones que la media global del nivel del
mar podría aumentar en 52 a 98 cm.

Se prevé una inundación costera generalizada si se mantienen varios grados de calentamiento


durante milenios. Por ejemplo, el calentamiento global sostenido de más de 2 °C (relativo a
niveles preindustriales) podría dar lugar a un aumento final del nivel del mar de alrededor de 1 a 4
m debido a la expansión térmica del agua de mar y el derretimiento de los glaciares y las capas de
hielo pequeñas. El derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia podría contribuir 4 a 7,5 m
adicionales durante muchos miles de años. Se ha estimado que ya estamos comprometidos a una
subida de aproximadamente 2,3 m por cada grado de calentamiento dentro de los próximos 2000
años.

Un calentamiento mayor al límite de 2 °C podría conducir potencialmente a una tasa de aumento


del nivel del mar dominada por la pérdida de hielo antártico. Las emisiones persistentes de CO2
por fuentes fósiles podría causar una subida adicional de decenas de metros durante los próximos
milenios y finalmente la eliminación de toda la capa de hielo de la Antártida, lo que causaría una
elevación de aproximadamente 58 metros

Sistemas ecológicos

En los ecosistemas terrestres, el desarrollo precoz de los eventos primaverales y los cambios de
hábitat de los animales y las plantas hacia los polos y las alturas se han vinculado con alta
confianza al calentamiento reciente. Se espera que el cambio climático futuro afecte
especialmente a ciertos ecosistemas, incluidos la tundra, los manglares y los arrecifes de coral. Se
prevé que la mayoría de los ecosistemas se verán afectados por el aumento de los niveles de CO2
en la atmósfera, combinado con mayores temperaturas globales. En general, se espera que el
cambio climático resultará en la extinción de muchas especies y la reducción de la diversidad de
los ecosistemas.

Los aumentos en las concentraciones atmosféricas de CO2 han dado lugar a un aumento de la
acidez de los océanos. El CO2 disuelto incrementa la acidez del océano, que es medida por los
valores de pH más bajos. Entre 1750 y 2000, el pH de la superficie oceánica ha disminuido en ≈0,1,
desde ≈8,2 a ≈8,1. El pH de la superficie del océano probablemente no ha estado por debajo de
≈8,1 durante los últimos dos millones de años. Las proyecciones sugieren que el pH superficial
oceánico podría disminuir otras 0,3-0,4 unidades para 2100. La acidificación futura de los océanos
podría amenazar los arrecifes de coral, la pesca, las especies protegidas y otros recursos naturales
de valor social.

Se proyecta que la desoxigenación oceánica incremente la hipoxia en un 10 % y triplique las aguas


suboxigenadas (con concentraciones de oxígeno menores al 2 % de las medias superficiales) por
cada 1 °C de calentamiento oceánico extra.

Efectos a largo plazo

En la escala de siglos a milenios, la magnitud del calentamiento global será determinada


principalmente por las emisiones antropogénicas de CO2. Esto se debe a que el dióxido de
carbono posee un tiempo de vida en la atmósfera muy largo.

Estabilizar la temperatura media global requeriría grandes reducciones en las emisiones de CO2,
además de otros gases de efecto invernadero como el metano y el óxido de nitrógeno. Respecto
al CO2, las emisiones necesitarían reducirse en más del 80 % con respecto a su nivel máximo.
Incluso si esto se lograse, las temperaturas globales permanecerían cercanas a su nivel más alto
por muchos siglos.

Otro efecto a largo plazo es una respuesta de la corteza terrestre al derretimiento del hielo y la
desglaciación, en un proceso llamado ajuste posglaciar, cuando las masas de tierra ya no estén
deprimidas por el peso del hielo. Esto podría provocar corrimientos de tierra y el aumento de las
actividades sísmica y volcánica. Las aguas oceánicas más cálidas que descongelan el permafrost
con base oceánica o la liberación de hidratos de gas podrían causar corrimientos submarinos, que
a su vez pueden generar tsunamis. Algunas regiones como los Alpes Franceses ya muestran signos
de un aumento en la frecuencia de corrimientos.

Efectos observados y esperados en los sistemas sociales

Se han detectado en todo el mundo los efectos del cambio climático en los sistemas humanos, en
su mayoría debido al calentamiento o cambios en los patrones de precipitación, o ambos. La
producción de trigo y maíz a nivel mundial se ha visto afectada por el cambio climático. Pese a que
la productividad agrícola se ha incrementado en algunas regiones de latitudes medias, como el
Reino Unido y en el noreste de China, las pérdidas económicas debidas a fenómenos
meteorológicos extremos han aumentado a nivel mundial. Ha habido una mortalidad vinculada al
cambio de frío a calor en algunas regiones como resultado del calentamiento. El cambio climático
ha alterado los medios de subsistencia de los pueblos indígenas del Ártico y hay evidencia
emergente de sus impactos en los medios de subsistencia de los pueblos indígenas de otras
regiones. Sus efectos se observan en más regiones que antes, en todos los continentes y a lo largo
de zonas oceánicas.

Los futuros impactos sociales del cambio climático serán desiguales. Se espera que muchos riesgos
aumenten con mayores magnitudes de calentamiento global. Todas las regiones están en riesgo
de sufrir impactos negativos. Las zonas de baja latitud y de menor desarrollo se enfrentan a los
mayores peligros. Un estudio de 2015 concluyó que el crecimiento económico (producto interno
bruto) de los países más pobres se verá perjudicado por el calentamiento global proyectado
mucho más de lo que se creía anteriormente.

Un metaanálisis de 56 estudios concluyó en 2014 que cada grado de temperatura adicional


aumentará la violencia hasta un 20 %, la que incluye riñas, crímenes violentos, agitación social o
guerras.

Los ejemplos de impactos incluyen:

Comida: la productividad agrícola probablemente se verá afectada negativamente en los países de


baja latitud, mientras que los efectos en latitudes septentrionales pueden ser positivos o
negativos. Niveles de calentamiento global de alrededor de 4,6 °C en relación con los niveles
preindustriales podrían representar un gran peligro para la seguridad alimentaria mundial y
regional.

Salud: en general los impactos serán más negativos que positivos. Estos incluyen las consecuencias
de los fenómenos meteorológicos extremos, que producen lesionados y pérdida de vidas
humanas, y los efectos indirectos, como la desnutrición provocada por las malas cosechas.

Inundación de hábitats

Como consecuencia del aumento del nivel del mar, se espera que las inundaciones amenacen la
infraestructura vital y los asentamientos humanos en islas pequeñas y grandes deltas.

Maldivas y Tuvalu.

Posibles respuestas al cambio climático

Mitigación

La mitigación del cambio climático son las actividades que reducen las emisiones de gas de efecto
invernadero o mejoran la capacidad de los sumideros de carbono para absorber los GEI de la
atmósfera.204 Existe un gran potencial para reducciones futuras de las emisiones mediante una
combinación de actividades, tales como la conservación de energía y el aumento de la eficiencia
energética; el uso de tecnologías de energía baja en carbono, como la energía renovable, la
energía nuclear y la captura y almacenamiento de carbono;205206 y la mejora de los sumideros
de carbono a través de, por ejemplo, la reforestación y la prevención de la deforestación.

Sumidero de carbono

En términos generales, un sumidero de carbono o sumidero de CO2 es un depósito natural o


artificial de carbono, que absorbe el carbono de la atmósfera y contribuye a reducir la cantidad de
CO2 del aire. Los principales sumideros eran los procesos biológicos de producción de carbón,
petróleo, gas natural, los hidratos de metano y las rocas calizas. Hoy día son los océanos, y ciertos
medios vegetales (bosques en formación).

El secuestro de carbono es el proceso de extracción del carbono o del CO2 de la atmósfera y


almacenarlo en un depósito.

La fotosíntesis es el principal mecanismo de secuestro de carbono. Las bacterias fotosintéticas, las


plantas y la cadena alimentaria, son consideradas como sumideros de carbono.

El concepto de sumidero de carbono se ha difundido con el Protocolo de Kyoto, creado para


reducir la elevada y creciente concentración de CO2 del aire y así luchar contra el calentamiento
global. Se están explorando diversas formas de mejorar la retención natural de carbono, y se trata
de desarrollar técnicas (naturales o artificial) para capturar y almacenar el carbono.

Un sumidero de carbono no tiene por objeto reducir las emisiones de CO 2, sino de disminuir su
concentración en la atmósfera.

El almacenamiento de CO2 puede incluso aumentar las emisiones de CO2, pues inevitablemente
esta actividad consume energía (que produce CO2), pero la cantidad de CO2 necesaria para esta
actividad es menor que el CO2 atrapado.

Fertilizantes orgánicos

Fertilizantes orgánicos contra el cambio climático La agricultura es responsable del 10-12% de las
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de origen antropogénico, siendo el CO2 y el CH4
dos de los GEI mas importantes. La reducción de las emisiones producidas en la agricultura así
como el aumento de los sumideros (secuestro de carbono del suelo), son algunas de las medidas
de mitigación que plantea el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático
(IPCC), grupo encargado de evaluar la información científica, técnica y socio-económica disponible
sobre el cambio climático en todo el mundo. Las emisiones de CH4 y CO2 del suelo a la atmósfera
se ven afectadas por la aplicación de fertilizantes, y el empleo de residuos orgánicos puede no solo
afectar a las emisiones, sino también favorecer la acumulación de carbono en el suelo. Por esta
razón, investigadores del grupo Contaminación de agroecosistemas por las prácticas agrícolas de
la UPM realizaron un experimento en un cultivo de cebada al que se le aplicaron diversos tipos de
fertilizantes orgánicos (purines y residuos compostados) y un fertilizante inorgánico empleado
tradicionalmente en la agricultura, la urea. Las emisiones de CH4 acumuladas durante todo el
periodo de medida fueron negativas en todos los tratamientos, mostrando que los suelos agrícolas
mediterráneos, con este tipo de cultivos de secano, se comportan como sumideros de metano
atmosférico. El tipo de fertilizante empleado afecta al consumo de CH4 siendo menor en los suelos
tratados con urea que en aquellos en los que se aplicaron residuos orgánicos. Este trabajo
también concluye que tanto el consumo de CH4 como la respiración de CO2 se ven inhibidos a
bajas temperaturas. La razón es que se trata de procesos realizados por microorganismos
presentes en el suelo, cuya actividad se inhibe a bajas temperaturas.

Energías renovables

Con el fin reducir las emisiones de carbono es el futuro desarrollo de las energías renovables,
como la energía eólica, Los científicos han propuesto un plan para cubrir el 100 % de la energía del
mundo, con energía eólica, hidroelectricidad, energía solar y energía geotérmica para el año 2030.
Se recomiendan subsidios para las energías renovables e impuestos a la emisión de gas de carbono
que reflejen su coste para las inundaciones y gastos afines relacionados con el cambio climático.

Electricidad nuclear

La energía nuclear actualmente produce más del 15 % de energía eléctrica. Debido a la pretendida
baja emisión de gases de efecto invernadero (comparables a la energía eólica) y la pretendida
confiabilidad (sin perjuicio de los posibles escapes radiactivos) se ve como una energía alternativa
provisional a los combustible fósiles. Es motivo de gran controversia por razones de coste de
capital (ya que actualmente es más cara que la electricidad solar y la eólica) por sus impactos
ambientales, tanto en el agua, como por los residuos nucleares. Además hay impactos de carácter
político en algunos países.

Adaptaciones

Otras respuestas políticas incluyen la adaptación al cambio climático. Esta puede ser planificada,
ya sea en reacción o anticipación al cambio climático, o espontánea, es decir, sin intervención del
gobierno. La adaptación planificada ya se está produciendo de forma limitada. Las barreras,
límites y costos de la adaptación futura no se comprenden completamente.

Un concepto relacionado con la adaptación es la capacidad de adaptación, que es la habilidad de


un sistema (humano, natural o gestionado) para ajustarse al cambio climático (incluidos la
variabilidad y extremos climáticos) para moderar los daños potenciales, aprovechar las
oportunidades o hacer frente a las consecuencias. Un cambio climático no mitigado (es decir, un
cambio climático futuro sin esfuerzos para limitar las emisiones de GEI), a largo plazo,
probablemente excederá la capacidad de los sistemas naturales, gestionados y humanos para
adaptarse.
Organizaciones medioambientales y personajes públicos han hecho hincapié en los cambios en el
clima y los peligros que conllevan, además de fomentar la adaptación de la infraestructura y la
reducción de las emisiones.

Ingeniería climática

La ingeniería climática (a veces llamada geoingeniería o intervención climática) es la modificación


deliberada del clima. Se ha investigado como una posible respuesta al calentamiento global, por
ejemplo, por la NASA y la Royal Society. Las técnicas bajo investigación generalmente pertenecen
a las categorías de manejo de la radiación solar y eliminación de dióxido de carbono, aunque se
han sugerido varias otras estrategias. Un estudio de 2014 investigó los métodos de ingeniería
climática más comunes y llegó a la conclusión de que o son ineficaces o tienen efectos secundarios
potencialmente graves y no se pueden detener sin causar un rápido cambio climático.

Vocabulario:

Resiliencia: es el término empleado en ecología de comunidades y ecosistemas para indicar la


capacidad de estos de absorber perturbaciones, sin alterar significativamente sus características
de estructura y funcionalidad; pudiendo regresar a su estado original una vez que la perturbación
ha terminado. Por regla empírica general, se ha observado que las comunidades o los ecosistemas
más complejos —que poseen mayor número de interacciones entre sus partes—, suelen poseer
resiliencias mayores, ya que existe una mayor cantidad de mecanismos autoreguladores.

El retroceso de los glaciares: desde 1850 afecta la disponibilidad de agua fresca para riego y uso
doméstico, recreación de montaña, animales y plantas que depende del deshielo glaciar y, a más
largo plazo, al nivel de los océanos. Estudiado por glaciologos, la coincidencia temporal del
retroceso glaciar con el aumento de gases de efecto invernadero observado en la atmósfera se
cita frecuentemente como prueba de apoyo al calentamiento global.

El permafrost, (ocasionalmente traducido como permahielo, gelisuelo, permagel o


permacongelamiento) es la capa de suelo permanentemente congelado —pero no
permanentemente cubierto de hielo o nieve— de las regiones muy frías o periglaciares, como es la
tundra. Puede encontrarse en áreas circumpolares de Canadá, Alaska, Siberia, Tíbet, Noruega y en
varias islas del Océano Atlántico sur como las Islas Georgias del Sur y las Islas Sandwich del sur. El
permafroost se puede dividir en pergelisool, la capa helada más profunda, y mollisol, capa más
superficial que suele descongelarse.

Durante cientos de miles de años, el permafrost del Ártico ha acumulado grandes reservas de
carbono orgánico (se estima que de 1,4 a 1,85 billones de toneladas métricas).
La banquisa o hielo marino es una capa de hielo flotante que se forma en las regiones oceánicas
polares. Su espesor típico se sitúa entre un metro cuando se renueva cada año y 4 o 5 metros
cuando persiste en el tiempo, como ocurre en la región ártica más próxima al polo.
Excepcionalmente se forman engrosamientos locales de hasta 20 metros de espesor. En muchas
ocasiones está constituida por bloques de hielo fracturados que han sido nuevamente soldados.

La acidificación del océano: es el nombre dado al descenso en curso del pH de los océanos de la
Tierra, causado por la absorción de dióxido de carbono antropogénico desde la atmósfera. Se
estima que entre 1751 y 1994 el pH de la superficie del océano ha descendido desde
aproximadamente 8.179 hasta 8.104 (un cambio de -.075).

La isla de calor: es una situación urbana, de acumulación de calor por la inmensa mole de
hormigón, y demás materiales absorbentes de calor; y atmosférica que se da en situaciones de
estabilidad por la acción de un anticiclón térmico.

Se presenta en las grandes ciudades y consiste en la dificultad de la disipación del calor durante las
horas nocturnas, cuando las áreas no urbanas, se enfrían notablemente por la falta de
acumulación de calor. El centro urbano, donde los edificios y el asfalto desprenden por la noche el
calor acumulado durante el día, provoca vientos locales desde el exterior hacia el interior.
Comúnmente se da el fenómeno de elevación de la temperatura en zonas urbanas densamente
construidas causado por una combinación de factores tales como la edificación, la falta de
espacios verdes, los gases contaminantes o la generación de calor. Se ha observado que el
fenómeno de la isla de calor aumenta con el tamaño de la ciudad y que es directamente
proporcional al tamaño de la mancha urbana.

La troposfera: o tropósfera es la capa de la atmósfera terrestre que está en contacto con la


superficie de la Tierra.

Tiene alrededor de 17 km de espesor en el ecuador terrestre y solo 7 km en los polos, y en ella


ocurren todos los fenómenos meteorológicos que influyen en los seres vivos, como los vientos, la
lluvia y la nieve.

La irradiancia: es la magnitud utilizada para describir la potencia incidente por unidad de superficie
de todo tipo de radiación electromagnética.

El albedo: es el porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que
incide sobre la misma. Las superficies claras tienen valores de albedo superiores a las oscuras, y las
brillantes más que las mates.

La sensibilidad climática: es una medida de cómo responde la temperatura del sistema climático a
un cambio en el forzante radiativo. Por lo general se expresa como el cambio de temperatura
asociado con una duplicación de la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera.