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1.

Manejo Integrado de plagas de insectos en hortalizas Principios y


referencias técnicas para la Sierra Central de Perú (CAÑEDO Y
ALFADO, 2011).

Las hortalizas que se siembran mayoritariamente en el valle del Mantaro


son acelga, betarraga, espinaca, zanahoria, apio, cebollita china, coliflor,
lechuga, rabanito, cebolla y culantro. Se cultivan tanto en condiciones de lluvia
como bajo riego. Los cultivos de hortalizas concentrados en el valle del
Mantaro y Tarma, tienen una superficie aproximada de aproximadamente
24000 ha. El control de plagas se basa generalmente en la aplicación y uso
excesivo de insecticidas, principalmente de Metamidofos.

En el valle del Mantaro, según las condiciones climáticas, se presentan


dos épocas marcadas: la época de lluvias –entre los meses de octubre a abril–
y la época seca, entre los meses de mayo a setiembre; con una precipitación
anual de 760 mm y una temperatura media anual máxima de 23°C y mínima de
4°C.

Las hortalizas, dependiendo de la época del cultivo, presentan


problemas de insectos que el agricultor necesita controlar. Sin embargo, es
importante mencionar que el productor desconoce los insectos plagas y no
reconoce las enfermedades que causan, ni los insectos benéficos, lo que en
muchos casos origina que realice aplicaciones de insecticidas para controlar
enfermedades fungosas.

La producción de hortalizas se ha caracterizado por la gravedad de sus


problemas fitosanitarios y el uso intensivo de plaguicidas para tratar de
controlarlos. Las plagas generalmente varían de acuerdo al tipo de hortaliza,
zona de producción y clima. Las plagas predominantes son pulgones (áfidos),
moscas minadoras, moscas blancas, gusanos noctuidos, ácaros, trips,
babosas, entre otras. Los principales problemas para las hortalizas en el valle
del Mantaro lo constituyen las enfermedades fungosas, sin embargo las
poblaciones de insectos, en algunos casos, juegan un rol muy importante.
Es un método de control que consiste en la manipulación de insectos
para eliminar a otros insectos, en otras palabras, consiste en la represión de las
plagas mediante sus enemigos naturales o controladores biológicos, como
pueden ser parasitoides, predadores o entomopatógenos. Los parasitoides son
aquellos insectos que viven dentro del cuerpo de las plagas (hospederos), de la
cual se alimentan progresivamente hasta que las llegan a matar (Figura 1 A).
Los predadores son aquellos insectos que se alimentan rápidamente de la
plaga (presa) hasta causarle la muerte (Figura 1 B). Los entomopatógenos son
microorganismos que causan enfermedades a las plagas hasta ocasionarles la
muerte y pueden ser hongos (Figura 1 C), bacterias (Figura 1 D), virus,
nematodos, entre otros.

Figura 1. Controladores biológicos de las plagas. A) Parasitoide de pulgón Diaretiella rapae, B) Predador Hippodamia
convergenes, C) Hongos entomopatógenos Beauveria bassiana y D) Bacterias entomopatógenas Bacillus thuringiensis

El control biológico tiende a ser permanente, pero está fuertemente infl


uenciado por las poblaciones de la plaga y las variaciones del ambiente. Su
control es relativamente lento en comparación con las aplicaciones de
insecticidas. Se ejerce un mejor control biológico, cuando se trata de grandes
áreas con buenas condiciones biológicas (uso racional y selectivo de
plaguicidas, lugares alternativos de refugio, entre otros) y ambientales.

Los enemigos naturales son influenciados por las condiciones climáticas


y biológicas del lugar, las que escapan al control del hombre. No todas las
plagas tienen enemigos naturales eficientes en su lugar de origen.
Hay que diferenciar el control biológico del control natural. Este último,
es el control de plagas por acción de los enemigos naturales sin intervención
del ser humano. Existen ocasiones en las que el control natural no es eficiente,
debido a que los enemigos naturales se ven afectados por factores naturales o
artificiales que resultan adversos, como por ejemplo las características propias
de la biología y la dinámica poblacional que impiden el desarrollo de la
población de enemigos naturales en forma sincronizada con la plaga.

Por ejemplo, la siembra de plantas aromáticas como manzanilla, romero,


hinojo, etc. en los bordes de la huerta nos ayuda a incrementar la fauna
benéfica (Figura
2A y B).

Figura 2. A) Conservación de plantas aromáticas en el campo de cultivo, B) Sírfidos alimentándose de especies


silvestres (Brassica rapa var. campestris)

2. Control biológico de plagas en el cultivo del maíz mediante el uso Taso


yuca del Nim (Azadirachta indica) (MENDOZA, 2013)

El maíz (Zea maíz L.) En la zona se cultivan diferentes tipos de


variedades e híbridos de maíces forma parte de la alimentación básica de los
habitantes de la región del chaco y sobre todo de las familias guaraníes, en
torno al cual se dan una serie de rituales religiosos y festivos. En esta frágil
región resulta muy frecuente la presencia y los ataques severos del gusano
cogollero (Spodoptera frugiperda) o del gusano militar (Spodoptera exigua) o
taso, nombre común en guaraní, y de un gran número de plagas que dañan los
cultivos, especialmente del maíz.

"Nim", por su efectividad como insecticida biológico. Esta especie posee


una considerable diversidad de usos en el agro, por su fácil preparación como
insecticida y por la relativa sencillez con la que puede ser multiplicada bajo
condiciones ecológicas subtropicales, especialmente en el Chaco Boliviano.
Esta nueva especie, sin duda es apta para ser aplicada y difundida como la
mejor alternativa insecticida en esta región.

El Nim es un árbol que fue introducido al chaco (Charagua) por el Centro


de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) aproximadamente el año 2002. Sin
embargo, debido a diversas causas institucionales y no precisamente de orden
técnico, hasta la fecha, las bondades insecticidas de esta especie no han
podido ser apropiadamente difundidas; pese al gran interés y aprecio por parte
de los agricultores de subsistencia que pudieron comprobar los beneficios
insecticidas de esta especie. La misma que ha logrado controlar una gran
variedad de insectos de importancia agrícola en algunas parcelas
demostrativas, dentro los proyectos de rehabilitación contra emergencias de la
FAO en Bolivia.

Preparación

En la preparación se utiliza tanto las semillas como las hojas de acuerdo


a los siguientes pasos:

 Se cortan los gajos o tallos que tiene abundantes hojas.


 Se los tritura, especialmente los granos donde se concentra más el
contenido químico orgánico de esta especie.
 Se calcula más o menos 1 kg de hojas, granos y tallos (esa cantidad
alcanza para 25 litros de agua).
 Una vez triturado el material vegetal, el mismo debe ser remojado en
dos litros de agua.
 Vaciar a la mochila fumigadora, para ello se debe colar con un colador
hecho de tela para evitar que pueda pasar material grueso y trancar la
boquilla de la mochila.
 Una vez vaciados los dos litros de concentrado, se le adiciona agua
hasta llenar la mochila y se procede a rociar el cultivo.

La semilla o granos pueden también emplearse utilizando


aproximadamente Y2 kg de semilla, del mismo modo que con las hojas y tallos,
se los tritura y se los remoja en dos litros de agua para luego introducirlos a la
mochila fumigadora, cuidando de colar el producto en un colador de tela para
no dejar pasar sólidos que dañen las boquillas de la mochila. Finalmente
también se completa con agua hasta llenar la mochila fumigadora.

Modo de aplicación

La aplicación del producto obtenido debe realizarse en forma preventiva,


a los 20 días de la siembra, a fin de poder aprovechar su efecto repelente, así
también resulta conveniente fumigar la planta cuando se presenten los
primeros ataques de los insectos. Como este producto no provoca resistencia a
los insectos, se puede aplicar varias veces hasta controlar totalmente la plaga.

El Nim o Taso yuca puede convertirse en una planta aliada de los


pequeños productores, principalmente debido a su bajo costo y porque no
significa ningún esfuerzo ni trabajo dificultoso poder hacer crecer la planta en
las comunidades o en los propios patios cerca a las viviendas. Es necesario
contar con esta planta a nivel familiar o al menos poder contar con al menos un
árbol para cada comunidad, a fin de que cada agricultor pueda preparar sin
costo alguno su propio insecticida de manera sana, segura, orgánica y casi
gratuita.

La FAO en Bolivia, encaminada a rehabilitar los efectos causados por las


emergencias, no descuida la sintonía con la generación de principios creadores
de resiliencia comunitaria, a fin de generar instancias de prevención para
eventos recurrentes como una forma de gestionar eficientemente los riesgos.

BIBLIOGRAFIA

1. Cañedo V., Alfaro A., Kroschel J. 2011. Manejo integrado de


plagas de insectos en hortalizas. Principios y referencias técnicas para la Sierra
Central de Perú. Centro Internacional de la Papa (CIP), Lima, Perú. 48p.
2. Mendoza R., Tejada E., 2013. Control biológico de plagas en el
cultivo del maíz mediante el uso del Nim (Azadirachta indica). Cartillas de
Buenas Prácticas, Serie Pecuaria, FAO Bolivia.