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estructura significativa evidencia una cierta experiencia del mundo, plasma-

da en ciertos modelos ideológicos que, además, son históricos."


Los textos cuentan una historia. Poseen un narrador colectivo pues es
un grupo amplio el que crea permanentemente la historia; en ellos predomina
la representación figurativa. Poseen, de igual forma, elementos narrativas
como los personajes, quienes actúan, y hechos o acciones que realizan.
Asimismo, esas acciones tienden a desplegarse en un lapso.P lo que permite
afirmar que hay consecutividad entre los sucesos.
En cuanto a la estructura sintáctica, aparecen con peculiaridades que la
distinguen de la literatura institucionalizada: en principio, los elementos de
la oración no se apegan a la lógica sintáctica; el vocabulario es repetitivo, se
emplea con frecuencia el mismo léxico; el uso de muletillas, tan frecuentes
en la lengua oral, es permanente; los silencios -interrupciones en el discur-
so- también aparecen en diversas ocasiones en el relato. La organización
semántica es de una gran riqueza porque los relatos plasman acontecimien-
tos de la historia y las tradiciones de la comunidad; asimismo, constituyen un
tesoro semántico en permanente construcción, pues cada informante, al re-
actualizar el relato, aporta una enorme diversidad de elementos novedosos.
La literatura étnica normalmente es transmitida por tradición oral; se cuenta de
generación en generación e integra la memoria colectiva de una comunidad.
La conformación del corpus de nuestro trabajo incluye dos tipos de na-
rraciones; los relatos que consideraba el proyecto original: historias en torno
al Diablo, tales como apariciones, pactos o convenios, narraciones sobre las
distintas imágenes del Diablo, etcétera, y un segundo tipo que constituye un
entramado semántico de relatos que gira siempre en torno del espacio
geográfico donde se ubica la pirámide de Cholula y la zona arqueológica. Las
narraciones relacionadas con la pirámide son, hasta el momento, cuatro:
"El infrarnundo"," "El tesoro de la pirámide"," "La Virgen de los Remedios"
y "El cacique profanador del templo".

2 Helena Beristain, Diccionario de retórica y poética, México, Porrúa, 1988, pp. 301-302.
3 A. J. Greimas, J. Cortés, Semiótica. Diccionario razonado de la teoría dellenguaje, Madrid, Gredos,
1982, p. 340.
3 En "El inframundo" se explica la experiencia de una persona al introducirse por una caverna
formada en la ladera del cerrito de Cholula, sitio que alberga la pirámide. Esa caverna se va internando
hacia las profundidades de la tierra y, conforme avanza en esa vía, el personaje del relato va encontrando
en la cavidad a hombres y mujeres que purgan sus culpas, sufriendo diversos castigos, en una emulación
del infierno dantesco. A mayor profundidad en la caverna van siendo peores castigos de los condenados
ahí recluidos. Un detalle curioso radica en el hecho de que los informantes identifican algunos de los
condenados, como si hubieran sido testigos presenciales de la inmersión a la caverna: aparecen vecinos
recientemente fallecidos, enemigos y, especialmente, autoridades políticas. Lo curioso, decíamos, es
encontrar purgando un castigo ejemplar a un médico, exgobernador y senador por el estado de Puebla,
originario de Cholula, que aún vive. .
5 En "El tesoro de la pirámide" se cuentan las peripecias de un personaje de la localidad, quien
vivió en Cholula en tiempos ya remotos. Este hombre se introduce misteriosamente al interior de la
pirámide por un .conducto o camino que hasta la fecha no ha sido identificado; llega al centro de la edi-
ficación más grande del conjunto, la pirámide mayor. Según se cuenta en esta historia, el protagonista
se encontró una fuente de oro macizo, bañada de agua prodigiosa, que al ser ingerida proporcionaría

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La selección de Cholula como zona de trabajo obedece a diversas ra-
zones: constituye, aún desde tiempos anteriores a la Conquista, una me-
trópoli sagrada; la sacralidad data incluso de tiempos anteriores al estable-
cimiento de los grupos indígenas nahuas. Actualmente es posible apreciar
la conformación de espacios perfectamente delimitados en los cuales convi-
ven, de manera peculiar, expresiones del mundo no-sagrado y profano con
manifestaciones de sacralidad. Además, se aprecia una profusión de tem-
plos cristianos, construidos sobre los antiguos teocalli.
La narrativa refleja una gran diversidad de fenómenos antropológicos en
los que se pueden localizar elementos sobrenaturales. Y dado que aparece
clara la fusión del cristianismo y la religión náhuatl, pero como cosmovisio-
nes enfrentadas, veremos las posiciones que cada una ocupa. En tanto la
síntesis de ambas culturas se llevó a cabo violentamente y no obedece a un
encuentro pacífico, la posición de la cultura indígena está devaluada y en si-
tuación de inferioridad con respecto a la visión occidental dominante. Los
relatos recopilados reflejan precisamente, en su estructura significativa, ese
conflicto que ambas teologías enfrentan.
En "El cacique profanador del templo", primer relato de nuestro análisis,
tenemos un episodio revelador ocurrido a un cacique que habitó la comuni-
dad, quien transgrede algunas normas del culto cristiano. Resulta que este
individuo entra en el templo que se encuentra sobre la pirámide, el santuario
a la Virgen de los Remedios, montado en su caballo. Corre por toda la iglesia,
se burla de los símbolos y las imágenes de la religión cristiana, que él obvia-
mente no practica; recorre ruidosamente el interior, montado siempre en el
caballo. Al salir del recinto baja por las escaleras empinadas que conducen
a las faldas del cerro y, en el trayecto, el caballo resbala, después de que una
serpiente se cruza en su camino, y el cacique cae y fallece inmediatamente
a consecuencia del golpe.
En la narración "La Virgen de los Remedios" presentamos la lucha en-
tre dos seres pertenecientes, aparentemente, al mundo de personajes sa-
grados del cristianismo: una serpiente -Satanás- y la Virgen de los Reme-
dios. Ambos combaten encarnizadamente por ocupar el sitio de arriba o de
la sacralidad, en un duelo que aún no se define. Pero, dado que la serpiente
simboliza no sólo al Diablo sino también a Quetzalcóatl, se puede aventurar
que entre ambos se da una fusión y que juntos lidian con la Virgen por la
conquista del territorio dominante.
En "El cacique profanador del templo", cabe resaltar la importancia de la
localización de la iglesia en la cual se efectúan los sucesos de la historia. Se
trata del templo dedicado a la Virgen de los Remedios; éste se ubica sobre

juventud y vida eternas. Asimismo, en esa cavidad hay gran cantidad de joyas y piedras preciosas, todo
lo cual constituye el tesoro de la pirámide.

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los vestigios arqueológicos de Cholula. El templo se construye ahí con el
propósito de aprovechar la sacralidad ancestral del lugar, con el objetivo,
creemos, de reubicar los espacios que cada cultura ocupará. En este caso,
se reorgánizan las posiciones: la cúspide representa el rango de zona
sagrada, dominante, de creencia vigente, y el sitio de abajo se destina al
espacio no-sagrado, dominado, de creencia sometida, lugar que ocupan
dogmas y divinidades de la religión relegada. Arriba se encuentra la iglesia,
abajo está la pirámide. Esta localización de los sitios sagrados refleja la
posición que las culturas occidental e indígena ocupan. La idea se confirma
con el propio relato, pues, como mencionamos, los acontecimientos suce-
den en el templo; ahí el cacique llega en su caballo a introducirse en la igle-
sia y a transgredir creencias, imágenes y símbolos cristianos, mientras abajo
se sanciona el hecho: "me platican, que este señor precisamente llegó hasta
la i... hasta la parte alta con su caballo. Sin respetar la imagen ...".
Es arriba donde se burla el protagonista de una religión ajena a su
cosmovisión, el cristianismo, lo cual confirma que la zona sagrada se localiza
en la dimensión superior: "y que incluso él se metió dentro de lo que viene
siendo el santuario, haciendo alevosía de su fuerza [...] ahora sí que de su
prepotencia que, que él tenía en sf",
Por otra parte, en el mismo relato se prevé que a una transgresión sigue
una condena. La sanción por contravenir las normas establecidas se efec-
túa en la zona de abajo, en el terreno ocupado por la pirámide, el sitio no-
sagrado, perteneciente al ámbito de la religión indígena dominada: "al llegar
a las escaleras de la parte media, entonces se menciona que él cayó de un
momento a otro de su caballo ...".
En seguida vemos que el protagonista de la historia no es un personaje
común de la localidad, sino un cacique.
Es revelador que se aluda al personaje designándolo como cacique. En
principio, el término no tiene un referente en la jerarquía social occidental ni
en la organización sociopolítica de los aztecas. No era el nombre con el cual
se designaba entre los mexicanos ni al noble, pilli o teuctli, ni al señor
mexicano, tlatoani; de hecho, no remite a ninguna de las clases sociales
existentes; la palabra se tomó de la lengua haitiana que se hablaba en la isla,"
y con ella se designaba equivocadamente al señor o principal, el tlatoani,
según consta en la Historia antigua de México, de Francisco Javier Clavi-
jero y en otras obras."
El cacique o, mejor, tlatoani era un personaje relevante en la organiza-
ción social azteca junto con el pilli o pipiltin y el teuctli; de hecho, para
convertirse en señor se requería ser noble.

6 Francisco
Javier Clavijero, Historia antigua de México, México, Porrúa, 1964, p. 19.
y de la conquista de México, op. cit., México, Porrúa,
7 Idem; Manuel Orozco y Berra; Historia antigua
1960; Salvador Toscano; "La organización social de los aztecas", en México prehispánico, México,
Hurtado, 1946.

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En el Códice Florentino se consigna que el tlatoani era elegido por los
más importantes jueces; seleccionaban "a los pipiltin o nobles respetados,
a los hijos de los tlatoque o señores [...]". Eran designados sólo los nobles
distinguidos entre la comunidad por sus cualidades y respeto; en el Códice
Matritense se abunda sobre sus atributos: "Está lleno de valentía, lleno de
autoridad, afamando, lleno de honor, renombrado, lleno de fama." En cuan-
to a sus funciones, se puede apreciar que tienen gran injerencia en la vida
de la comunidad: ordenador de los campos, representante de la divinidad,
máximo juez y responsable de las cosas divinas y humanas. Dispone el
inicio de las guerras y la promulgación de leyes.
El tlatoani o cacique era, pues, un señor supremo y "Estos señores te-
nían la jurisdicción civil y criminal y toda la gobernación y mando de todas
sus provincias y pueblos", dice Alonso de Zurita," y "gobernaban según sus
leyes y fueros [...]", su nobleza era hereditaria y poseían las tierras, razón por
la cual el pueblo les pagaba tributo." La aristocracia del tlatoani es "here-
dable por sangre y transmitida por mayorazgo, o bien por hazañas en la
guerra [...]";10 se sabe que el primer señor azteca fue Acamapichtli.
Resulta entonces coherente que el protagonista del relato sea un ca-
cique "representante de la divinidad", "responsable de las cosas divinas y
humanas", quien lleve a cabo el sacrilegio; el tlatoani, al tener a su cargo
lo relativo a la propiciación de los dioses, deberá impedir al pueblo el rendir
culto a los dioses impuestos; tampoco deberá mostrar reverencia a símbolos
y dogmas de la creencia ajena. Por otra parte, al designarle con el término
antillano, se evidencia que la historia no fue creada por el indígena, sino por
el conquistador. Hasta la sanción, la muerte, no considera el rango noble del
tlatoani, quien presume nobleza y orgullo de clase, que en la narración se
califica como soberbia: "haciendo alevosía de su fuerza [...] de [...] de ahora
sí que de su prepotencia que, que él tenía en st'.
El castigo señalado al protagonista tiene varios antecedentes: irrupción
irreverente al espacio sagrado, falta de respeto hacia los símbolos del
cristianismo (imágenes, espacio, tesoros del altar), probablemente hasta la
reverencia a las viejas deidades que se veneraban con anterioridad en ese
espacio sobrenatural. El acto con que el cristianismo castiga al cacique
consiste en la muerte: "al llegar a las escaleras de la parte media, entonces
se menciona que él cayó de un momento a otro de su caballo y a él lo [...] lo
fueron a [...] a observar o a ver que ya estaba muerta esa persona".
En cuanto a la narración "La Virgen de los Remedios" se mezclan dos
personajes que pertenecen a panteones diferentes: el Diablo, representan-

8 Alonso de Zurita, Breve y sumaria relación de los señores de la Nueva España, Chávez Hay-
hoe, s.f.
9 Manuel Orozco y Berra, op. cit., pp. 299·307.
10 Salvador Toscano, op. cit.

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te del mal en el cristianismo, y Quetzalcóatl, creador de la humanidad, la
agricultura y la industria entre los aztecas.
Revisemos algunos principios teológicos de ambas religiones. El cris-
tianismo, por ser una religión dualista, 11 enfrenta los principios del bien yel
mal, atribuyéndoselos a dos personajes distintos: Dios -entidad abstracta,
omnipotente y ubicua- encarna el bien, y el Diablo -ángel caído, señor del
cosmos, la muerte y la naturaleza, antagonista de Dios y gobernador del sub-
mundo-asume el mal. Uno representa la luz y el espíritu; otro, la oscuridad,
las tinieblas y la carne.
La figura del Diablo refiere el lado oscuro de la religión, pero también el
más interesante. El Diablo aparece acompañado por huestes de seguidores,
los ángeles de tinieblas o caídos. En el Nuevo Testamento es concebido
como el príncipe de este mundo, amo de la naturaleza, domina el espacio y
el tiempo, es una especie de señor de la materia y la carne; se encuentra en
duelo permanente con la divinidad para conseguir la supremacía sobre el
espíritu. Es una esencia incorpórea y simple, no pertenece a ninguna espe-
cie ni reviste forma precisa. No obstante, la imaginación del pueblo y la élite
eclesiástica'<lo dotaron de una imagen y de la capacidad de transformarse
a voluntad. Tal y como llega a nosotros el Diablo es ya el resultado de la
fusión de dioses de distintas creencias con las que el cristianismo ha entrado
en contacto; aparece como un hombre investido con la piel de un animal,
astado; una señal distintiva que porta invariablemente la constituyen los
cuernos, símbolo de su rango de divinidad de la naturaleza; el color de su piel
y de sus atavíos tiende hacia las tonalidades oscuras, con predominio del
negro, el azul oscuro o el verde; sus ojos son profundos y lIameantes, la
barba crecida y en forma alargada, pies y manos de animal. Incluso, es
diferente la descripción que de él hacen hombres y mujeres. El hombre se
lo representa asumiendo formas desagradables; pero la mujer lo ve como un
individuo especialmente atractivo y elegante, audaz, varonil, decidido siem-
pre a actuar; vestido con ropas oscuras, las seduce con el fin de hacerlas
disfrutar los placeres de la carne. Además de estas manifestaciones antro-
pomorfas puede encarnar la forma de diversos animales: suele aparecer
como gato, generalmente negro; como pollo o perro; dragón, cuervo, mono,
caballo, liebre, asno, mosca y especialmente la figurativización clásica: la
serpiente."
La iconización del Diablo como serpiente aparece ya en documentos de
los primeros tiempos del cristianismo. Eva fue inducida al pecado en el
paraíso por una serpiente; la serpiente era el Diablo. Así simboliza el mal
radical, la infracción primigenia, el primer pecado de la carne contra el

11 Jeffrey Surton Russell,


Satanás. La primitiva tradición cristiana, México, FCE, 1986, pp. 15-33.
12 Los primeros teólogosdel cristianismo ya debatían sobre la asignación del bien y del mal a Dios
yal Diablo; tenemos a Clemente, Tertuliano, Filón de Alejandría, Orígenes, San Agustín.
13 Francisco Flores Arroyuelo, El diablo en España, Madrid, Alianza, 1985.

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espíritu. Tanto la serpiente como el Demonio vienen a ser la misma esencia,
pero con una corporalidad distinta.
Por otra parte, en la tradición religiosa náhuatl encontramos un panteón
conformado por varias divinidades que tienen, como una de sus cualidades,
el poder disfrazarse como si fueran animales, invistiéndose con su piel. Cada
dios tiene su nahual: Tezcatlipoca, el jaguar; Huehuetéotl, la serpiente de
fuego; Quetzalcóatl, la serpiente ernplumada."
Cada una de las divinidades posee peculiaridades y ocupa un sitio en la
jerarquía divina. Quetzalcóatl sobresale del conjunto por varias razones: es
el dios de la vida, creador del hombre y descubridor de la agricultura y la
industria; es el sacerdote por excelencia, el inventor del autosacrificio, dios
de los gemelos y los monstruos, patrono del Calmecac, dios de la mañana;
es el Sol de noche o Sol muerto, el planeta Venus, serpiente de plumas,
Gemelo Precioso, dios benéfico." Nos interesa revisar esta divinidad en
tanto su nahual es la serpiente con plumas, imagen que lo relaciona con el
Diablo, en su figurativización zoomórfica de serpiente. Qué mejor divinidad
a estigmatizar por el hombre occidental que el Dios creador de la humanidad
-semejante en esto con el Dios del cristianismo-, al fundador del Quinto
Solo nueva edad, al patrón de las observaciones astronómicas, la vegeta-
ción, la sequía, el agua y el rayo."
En nuestra narración "La Virgen de los Remedios" encontramos que se
funden, integrando una sola entidad, el Diablo y Quetzalcóatl; entre ellos se
lleva a efecto una fusión ontológica. La unión entre ambos se ve favorecida
porque tienen una iconografía original semejante. Otras afinidades apoyan
la idea de la unión entre ambos personajes; los dos tienen poderes especí-
ficos sobre la naturaleza; el Diablo habita en los infiernos y es el señor de la
muerte, en tanto Quetzalcóatl se liga al cielo, pero también al inframundo,
especie de infierno donde habitan los espíritus de los muertos. En la narración
encontramos que el escenario de los acontecimientos es la iglesia dedicada
a la Virgen de los Remedios encima del lugar dedicado a Quetzalcóatl. En
el relato aparece la Virgen y una serpiente negra que se enrosca a sus pies,
dando una vuelta completa; queda con la cabeza hacia el frente de la ima-
gen de la Virgen. Ella aparece inmutable, hierática, prácticamente en actitud
contemplativa. "Usted puede ver la ... la serpiente ... la serpiente que está
enroscada alrededor ...".
La serpiente es pisada y mantenida en un estado de inactividad por la
Virgen cuyo hacer impide, a su vez, el libre hacer del animal. Esto es, la Vir-
gen Conquistadora o de los Remedios somete a la inmovilidad a la serpiente,

14 Alfonso Caso, El pueblo del sol, México, FCElSEP, 1983.


15ldem.
16 Roman Piña Chán, Quetzalcóatl. Serpiente emplumada, México, FCElSEP, 1985, pp. 33-36.

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la que se halla, literalmente, subordinada por un poder mayor y más fuerte,
el del vencedor: "según me han contado que es una leyenda ... que, así, que
la Virgen está pisando la víbora ...".
Esta serpiente, a la que nosotros identificamos como Diablo-Ouetzalcóatl,
se encuentra en posición de sujeción; la virgen la mantiene en estado
inactivo, le impide ascender de posición y ocupar un sitio relevante en las
creencias del pueblo: lo mismo que se hace con los dioses de las religiones
de los pueblos sometidos: "el demonio, representado por la víbora quiere,
quiere manchar a la Virgen y es por eso que la Virgen tiene que dominarla
pisándola, pisándola en la cabeza".
La víbora no puede situarse nunca en la posición de la divinidad, la su-
perior, la del espacio sagrado o de arriba; le corresponde el sitio de abajo,
el ámbito de los espíritus del malo del universo no-sagrado. Se reduce toda
eventualidad del cambio o transformación del estado dominado, con la fina-
lidad de impedir el acceso a la posición privilegiada, dominante, sagrada, de
deidad que mandata. La serpiente no puede ejercer el poder; ello corres-
ponde sólo a los vencedores: "no tiene que dominar. .. la víbora a la Virgen,
sino que la Virgen tiene que pisar a la víbora para que ese misterio que tiene
no sea descubierto".
En "La Virgen de los Remedios" la vigencia del misterio a que se alu-
de depende ya no de la Virgen, sino de los fieles que asisten al templo. De-
ben practicar los dogmas de la fe cristiana, creer ciegamente en los dioses
para que ambos personajes, la Virgen y el Diablo-Ouetzalcóatl, conserven
sus posiciones; deben honrar a la Virgen y no a Ouetzalcóatl; caso contrario,
la pobre Virgen perdería su "condición biológica inmaculada" o virginidad-
poder, al morderla la serpiente: "porque si la víbora llegara a pisar a ... llegara
a morder a la Virgen, entonces cómo le diré ... se descubriría ese misterio que
tiene la Virgen".
La Virgen, según la narración, al perder la virginidad-poder degradaría
uno de los valores supremos de la moral cristiana, la castidad; se veneraría
a la carne, y se le daría primacía sobre el espíritu; esto provocaría que el
Diablo-Ouetzalcóatl ocupara el espacio sagrado y malograra la Virgen su
situación de privilegio: "nosotros nada más creemos que, que la Virgen es ...
fue Virgen en verdad, que no fue tocada por nadie ...".
Asimismo, el fiel sufrirá un castigo por su conducta irreverente al no rendir
culto respetuoso a los símbolos cristianos. La sanción consiste en presenciar
el duelo entre los poderes del bien y del mal, observar tanto la lucha por la
obtención del poder, como la violación, hechos que se proyectan, curiosa-
mente, fuera del templo: "dicen que cuando uno no va con devoción es
cuando ve uno la ... serpiente que está enroscada y que dicen ... bueno,
según que a medio día, cómo a las doce, la una. Se puede ver como está
enroscada alrededor ...".

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Pero no es la pureza o castidad, tan cuidadosamente guardada, lo que
la divinidad pierde, más bien se encubre la verdadera lucha por el poder y el
desafío ideológico entre ambas culturas.
Ya para terminar, la serpiente se puede encontrar en condiciones de
efectuar el intercambio deseado, esto es, ocupar el sitio destinado a la Virgen
y ubicarse en una posición dominante, de gobierno del espacio sagrado, si
el feligrés no asiste con devoción al templo sino a adorar a un dios indígena.
O sea, si el creyente en vez de rendir culto a los dioses de las nuevas reli-
giones, venera a sus viejas deidades. Si en vez de adorar a la Virgen se
reverencia a la serpiente, se podrán intercambiar los roles, y entonces el
Diablo-Quetzalcóatl pisará, sujetará y dominará a la Virgen e, indudable-
mente, se llevará a cabo la violación tan temida.
Para concluir diremos que en ambos relatos se delimitan con precisión
los espacios sagrados y no-sagrados. La parte superior detenta el dominio,
la inferior lucha por obtenerlo.
La sacralidad en poder del cristianismo le pertenece temporalmente,
pues las creencias indígenas y sus personajes sagrados pretenden obtener-
lo. Se trata de un duelo no concluido entre creencias antagónicas.
Asimismo, en los relatos se prevén sanciones sobrenaturales para quien
desobedece las prohibiciones de la religión dominante. Dichos correctivos
mantienen replegados los brotes de culto indígena y consisten en sujeción
y muerte en la transgresión del universo sagrado.

Relato "El cacique profanador del templo"

1:[...] A mí me platicaron hace tiempo, no sé [...] es decir hace muchos años,


que se mencionaba que había un [...] como cacique que siempre andaba en
un caballo; así una persona muy fuerte y que además él osaba siempre [...]
pues no respetar los templos, y en una ocasión, me platican, que este señor
precisamente llegó hasta la i... hasta la parte alta con su caballo, sin respetar
la imagen, y que incluso él se metió dentro de lo que viene siendo el
santuario, haciendo alevosía de su fuerza [...] de [...] de ahora sí que de su
prepotencia que, que él tenía en sí. Entonces esto [...] esto lo menciona
mucha gente que lo hizo; sin embargo, lo que llamó mucha la atención fue
que al ir bajando ya, después de haber hecho eso, que [...] al llegar, al llegar
a las escaleras de la parte media, entonces se menciona que él cayó de un
momento a otro de su caballo y a él lo [...] lo fueron a [...] a observar o a ver
que ya estaba muerta esta persona. .
E: ¿Y tuvo que ver algo la serpiente ahí?
1:[...] pues se dice que tiene que, lo relacionan que [...] que la serpiente
se le debe haber aparecido y que en ese caso el caballo relinchó grandemen-

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te al ver a la serpiente y que eso fue lo que propició que [...] que ese señor
haya caído y haya muerto.
E: Y ahora, por ejemplo, ¿cómo influiría eso en la gente que va sin
devoción?
1:[...] la verdad, pues [...] eh [...] no creo que haya gente que [...] que no
vaya con devoción, por lo mismo ¿no? Usted puede tener una devoción
por muy mínima que ésta sea [...] y si llegamos al [...] al [...] por mucho que
una persona sea relajienta, sea de esa manera o que no crea en [...] en la
imagen pues es el respeto más que nada que existe. Podemos hacer no-
sotros relajo, por decir, a las personas [...] afuera del templo, pero estando
ya dentro del templo sabemos que debe haber un respeto por la educación
que de cierto modo mucha o poca hemos recibido de nuestros padres y sobre
el respeto o lo que debe dar a la iglesia.

Bibliografía

Beristain, Helena, Diccionario de retórica y poética, México, Porrúa, 1988.


Burton Russell, Jeffrey, Satanás. La primitiva tradición cristiana, México,
FCE,1986.
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1964.
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Greimas, A. J. Y J. Cortés, Semiótica. Diccionario razonado de la teoría del
lenguaje, Madrid, Gredos, 1982.
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México, Porrúa, 1960.
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prehispánico, México, Hurtado, 1946.
Zurita, Alonso de, Breve y sumaria relación de los señores de la Nueva
España, Chávez Hayhoe, s/f.

408
Jakobson: una concepción poética del lenguaje

Luis de la Peña Martínez*

Cuando se piensa en la imagen de Roman Jakobson como lingüista, pa-


reciera que su interés en los asuntos relacionados con la poesía y la poéti-
ca fuera sólo un aspecto secundario de su labor teórica. Sin embargo, si se
revisan algunos de sus datos biográficos y el conjunto de sus trabajos
dedicados a estos temas, pronto esta imagen (presentada sobre todo en los
manuales introductorios a la lingüística) habrá de desaparecer y se verá, por
el contrario, que un gran número de problemáticas abordadas por Jakobson,
así como su propia concepción del lenguaje, tienen su punto de arranque en
su pasión, demostrada a lo largo de su vida, por el estudio de la literatura
en general y de la obra poética en particular, y subrayo la palabra pasión
porque creo que sólo alguien realmente apasionado como Jakobson pudo
hacer del fenómeno poético (normalmente tachado de precientífico o de
anticientífico) un objeto de ciencia, definiéndolo como un fenómeno comple-
jo y riguroso que en sí mismo nos puede revelar de modo ejemplar el fun-
cionamiento del lenguaje.
De este modo, Jakobson habrá de continuar una tradición romántica
de pensamiento acerca del lenguaje, en la que se destaca la importancia de
la creatividad y la invención poética y que se remonta a un filósofo como
Rousseau, quien en su Ensayo sobre el origen de las lenguas, habrá de
señalar la primacía temporal del lenguaje poético: "El lenguaje figurado fue
el primero en nacer y el sentido propio fue hallado posteriormente. Se llamó
a las cosas por su verdadera forma. Primero se habló poéticamente y sólo
mucho tiempo después se trató de razonar",' o al poeta filósofo Novalis,
quien en sus Fragmentos proponía: "...el idioma es una invención poéti-
ca ...".2 De igual manera habría que mencionar dentro de esta línea a otros
pensadores como Herder, Schlegel (para Schlegel el lenguaje es "la crea-
ción más maravillosa de la capacidad poética humana", "una poesía en
constante estado de desarrollo, cambiante, jamás acabada, de toda la
humanidad")," o Humboldt. Ya partir de ellos, ya en este siglo, otros más,

• Escuela Nacional de Antropología e Historia.


1 J. J. Rousseau, Ensayo sobre el origen de las lenguas, Buenos Aires, Calden, 1970, p. 49.
2 Varios autores, El lugar de la literatura, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla, 1980, p. 122.
3 Citado en N. Chomsky, Lingüística cartesiana, Madrid, Gredos, 1969.

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como Vossler, quien anotará lo siguiente: "El pensamiento lingüístico es
esencialmente poético; la verdad lingüística es verdad artística, es belleza
siqnificativa":" y Heiddeger, quien habrá de referirse a la inversión que
tenemos que practicar para entender la esencia del lenguaje: "...Ia poesía
no toma el lenguaje como un material existente, sino que la poesía misma
hace posible el lenguaje. La poesía es el lenguaje primitivo de un pueblo
histórico. Al contrario, entonces es preciso entender la esencia del lenguaje
por la esencia de la poesía''."
Esto mismo lo expresará aseverando que

Lo que es hablado en el poema es la pureza de la invocación del hablar hu-


mano. Poesía, propiamente dicho, no es nunca meramente un modo (melos)
más elevado del habla cotidiana. Al contrario, es más bien el hablar cotidiano
un poema olvidado y agotado por el desgaste y del cual apenas ya se deja oír
invocación alquna."

Quizá al insistir sobre el parentesco existente entre la concepción jakobso-


niana del lenguaje y las ideas anteriormente citadas, pueda parecer que se
esté "inclinando la balanza más hacia uno de los lados", y que se pretenda
hacer resaltar solamente una de las funciones propuestas por Jakobson en
su modelo de comunicación verbal, en este caso la función poética, dejando
de lado las otras. Pero incluso si se examina la génesis de dicho modelo
se verá que el resto de las funciones ya habían sido tratadas anteriormen-
te por otros pensadores (emotiva, apelativa y referencial, por Buhler: fática,
por Malinowski; metalingüística por Tarski y los filósofos analíticos) y que
es la función poética el verdadero aporte de Jakobson a la teoría del
lenguaje; además, claro está, del hecho de haber retomado, e integrado a la
lingüística -con base en el modelo de la comunicación-, las propuestas
acerca del estudio del lenguaje hechas por los autores mencionados desde
diferentes disciplinas y a propósito de problemáticas pertenecientes a
dominios muy distintos tanto metodológica como conceptual mente.
Esto mismo puede ser comprobado si se hace un seguimiento de la
trayectoria personal y profesional de Jakobson: según se desprende de una
entrevista que le fue hecha en 1972 para la televisión francesa (y cuyo cues-
tionario fuera en gran parte formulado por T. Todorov), desde sus prime-
ros años, la literatura, tanto oral como escrita, estuvo ligada a sus primeras
preocupaciones por el estudio de las lenguas y de sus elementos constitu-
yentes. Prueba de ello fue su interés por la literatura folclórica rusa:

4 Citado en V. N. Voloshinov, El signo ideológico y la filosofía marxista del lenguaje, Buenos Aires,
Nueva Visión, 1976.
5 M. Heidegger, Arte y poesía, México, FCE (Breviarios, 29), 1982, p. 140.
6 M. Heidegger, De camino al habla, Barcelona, Odós, 1987, p. 28.

410
Dans ces textes du folklore russe, certaines questiones de forme, grammati-
cales ou métriques, ne pouvaient pas ne pas arréter mon attention. Ces formes
étaint trés différentes de la tradition de la littérature écrite. 11y avait aussi
certains eléments qui attiraient I'attention sur le repport entre la langue, le vers
et le sujet poétique.?

Asimismo, habría que decir que serán precisamente este tipo de problemas
los que le permitirán posteriormente un acercamiento a los textos poéticos
de los escritores de vanguardia, pues algunos de los recursos manejados por
éstos en sus experimentos verbales (neologismos, palabras sin significación
neta, palabras compuestas, palabras conformadas con sufijos existentes en
el ruso pero combinados con nuevas raíces) habrían de coincidir con, por
ejemplo, los de los textos del folklore infantil empleados en los juegos
tradicionales y que Jakobson se dedicó a transcribir y recopilar siendo sólo
un adolescente.
En este sentido puede entenderse el hecho de que el contacto de
Jakobson con, por citar sólo un caso, la rica sonoridad de este tipo de poesía
oral, lo llevará a cuestionarse sobre el funcionamiento de la "forma sonora"
de la lengua. También su relación con los poetas de vanguardia como
Jlebnikov y Maiakovski y sus propuestas estéticas, son un ejemplo de la
constante atención por parte de Jakobson hacia el examen de la expresión
poética como un medio para el descubrimiento del comportamiento de los
sistemas lingüísticos. Así, se podría hablar de una doble fundación en el
interior de la entonces naciente lingüística: por un lado, la necesidad de
plantear un estudio objetivo (entiéndase "científico") de la obra poética,
sirviéndose de una metodología inspirada en los principios saussureanos
expuestos en el Curso de lingüística general, y por el otro, la necesidad de
llevar hasta sus últimas consecuencias estos mismos principios, para llegar
a caracterizar los constituyentes mínimos del lenguaje. Estas dos bús-
quedas habrán de concretarse en la creación de dos disciplinas lingüísti-
cas en las que Jakobson desempeñó un papel determinante: la poética y la
fonología, habiendo entre estas dos, creo yo, una estrecha relación, al grado
de no poder señalar la subordinación de la una a la otra, al menos en lo que
respecta a su formación.
La historia de esta doble fundación (empleo aquí el término fundación
con el sentido aproximado al que le otorga Eliseo Verón cuando examina el
surgimiento del Curso de lingüística general dentro de una teoría de la
discursividad)" deberá contemplarse tomando en cuenta el rico contexto
social y cultural en el que ésta sucedió: los movimientos artísticos de las

7 Poétique 57, París, Seuil, febrero de 1984, p. 7.


8 Véase E. Verán, La semiosis social. Fragmentos de una teoría de /a discursividad, Buenos Aires,
Gedisa, 1987.

411
primeras décadas del siglo (futurismo, cubismo, etcétera); la revolución que
dio como origen la creación del primer Estado socialista y las consecuencias
políticas e ideológicas de este acontecimiento, así como las dos grandes
guerras que transformaron Europa; la investigación en otros campos de la
ciencia, en particular los hallazgos lingüísticos llevados a cabo en disciplinas
tales como la filosofía, lógica, antropología, psicología, teoría de la comuni-
cación, etcétera, e incluso los desarrollos de la física, como la teoría de la
relatividad de Einstein. Esta circunstancia histórica ha sido en cierto modo
descrita por F. Gadet y M. Pécheux en su libro La lengua de nunca acabar,
en especial en sus trabajos "Octubre del 17 y las fuerzas de las palabras",
y "Los protagonistas del Octubre lingüístico y literario"; en el primero de ellos
los autores anotarán que "Octubre de117, es [...] el encuentro entre la política,
la lengua y la ciencia"," encuentro que por supuesto no fue fácil, pues se rea-
lizó a partir de profundas rupturas y conflictos que habrían de dar como re-
sultado, a final de cuentas, la represión física o intelectual, la muerte o el
exilio de muchos de sus mejores exponentes, terminando así abruptamente
quizá con el último de los grandes proyectos de la modernidad cultural y
social de Occidente.
Entre estos "protagonistas", Gadet y Pécheux se referi rán a los marxistas
del Proletkult, formados por la escuela de Bogdanov y Lunacharsky; los
poetas futuristas (Kroutchenik, Jlebnikov, Maiakovski), así como a los de-
nominados "formalistas", congregados en el Círculo Lingüístico de Moscú y
en la OPOJAZ (siglas de la Sociedad para el Estudio del Lenguaje Poético),
grupos de los que, como se sabe, Jakobson formó parte, y quienes, a decir
de Gadet y Pécheux, al emprender el estudio científico de la lengua y de las
leyes de la producción poética, " ...aportan de esta forma su contribución a la
revolución proletaria al des mistificar la opacidad místico-literaria del 'lengua-
je de los dioses' y al analizar las formas del cuento, del relato, del poema
popular ...".1o No obstante, este punto de vista no fue compartido por un
teórico marxista de la literatura como L. Trotsky, quien en un anexo a 'su
capítulo "El futurismo y Maiakovski", contenido en el libro Literatura y
revolución, habrá de arremeter contra la escuela poética "formalista",
tildándola de idealista y reaccionaria (dos de los adjetivos que en el lenguaje
"del Partido" significaban una acusación abierta a quienes estaban en contra
de los intereses de la "clase obrera", es decir, del propio "Partido"), aunque
a la vez aceptara que una parte de su trabajo de investigación era útil. Así,
si en un principio se referirá a esta escuela definiéndola de manera simplista,

Declarada la forma, esencia de la poesía, esta escuela reduce sus tareas a un


análisis sintáctico (esencialmente descriptivo y semiestadístico del poema, a

9 F. Gadet y M. Pécheux, La lengua de nunca acabar, México, FCE, 1984, p. 71.


10 Ibid., p. 74.

412
un recuento de las vocales y consonantes que se repiten, de las sílabas y de
los epítetos). Este análisis que los formalistas consideran la esencia del
poema, o poética, es indudablemente necesario y útil, pero se le debe enten-
der como parcial, fragmentario, subsidiario y preparatorio."

finalmente, la descalificará con un argumento cuyas resonancias ideológi-


cas no dejan de ser, curiosamente, del mismo tipo que las empleadas por
Stalin para justificar el asesinato de muchos de sus enemigos políticos,
incluido el propio Trotsky; según éste,

La escuela formalista representa un idealismo frustrado, aplicado a las cues-


tiones del arte. Los formalistas revelan una religiosidad que madura rápida-
mente; son discípulos de San Juan: creen que "en el principio fue el Verbo".
Nosotros, en cambio, creemos que en el principio fue la acción, y la palabra
siguió como su sombra tcnética.F

Indudablemente que en esta caracterización -la palabra como simple "som-


bra fonética"-, se olvidaba (o mejor, se ignoraba) la materialidad y la efi-
cacia del lenguaje mismo, manifestadas a través de diferentes prácticas
discursivas, en especial la práctica poética, relegando al lenguaje a ser sólo
una cuestión de "simples palabras", el "reflejo" pasivo de una realidad que
no necesitaba ningún tipo de mediación lingüística. Esta actitud proto-
típica de los autores marxistas de la época (con brillantes y valientes ex-
cepciones: Voloshinov/Bajtin, Vygotsky, etcétera), nos puede ayudar a
entender las dificultades a las que se tuvo que enfrentar la investigación
lingüística en un país en donde el problema del lenguaje, como muchas otras
de las cuestiones y actividades fundamentales de la sociedad, se convirtió
en un asunto exclusivo del Estado.
Por ello es que podemos entender, también, que Jakobson haya conti-
nuado su actividad como investigador y académico fuera de la entonces
Unión Soviética. Así, al trasladarse a Praga, ciudad en la que en 1926, por
iniciativa de Vilem Mathesius, habrá de formarse el llamado Círculo Lingüís-
tico de Praga, y que en 1929 fuera sede del Primer Congreso de Filólogos
Eslavos, Jakobson participará en las actividades del grupo ayudando en la
elaboración de las, así conocidas, Tesis de 1929, en donde se exponen los
principios de la escuela funcionalista. En las Tesis se propone una serie de
problemas que habrán de determinar el desarrollo de la teoría lingüística,
debido a que se parte del presupuesto de que en el análisis del lenguaje, sea
como expresión o comunicación, "...Ia intención del sujeto hablante es la

11 L. Trotsky, Literatura y revolución, Buenos Aires, Jorge Álvarez Editor, 1964, p. 116.
12 Ibid., p. 133.

413
explicación que se presenta con mayor facilidad y naturalidad", por lo que
habrá que " ...situarse desde el punto de vista de la función". De esta ma-
nera, la lengua es concebida (a diferencia de la definición planteada por
Saussure en el Curso ...) "...como un sistema de medios de expresión
apropiados para un fin" .13 Será, pues, este carácter teleológico de la lengua,
propio de toda actividad humana, lo que lleve a los autores de las Tesis
a proponer el estudio de las diversas "funciones" de la lengua. En este
sentido es que se habrá de distinguir entre el lenguaje interno y el manifiesto,
así como entre la intelectualidad y la efectividad de las manifestaciones
lingüísticas. En cuanto a las funciones, en las Tesis se señalará que en la
''función social" del lenguaje: "[ ...] es preciso distinguir el lenguaje según
la relación entre él mismo y la realidad extralingüística. Tiene o bien una
función de comunicación, es decir, está dirigido hacia el significado, o bien
una función poética, es decir, está dirigido hacia el signo en sí mismo."!"
De esta manera, aparecerán planteadas aquí algunas de las principales
ideas que Jakobson habrá de exponer en su célebre ensayo titulado
"Lingüística y poética", pues el apartado dedicado a la función poética fue
ideado por Jakobson junto con otro teórico del arte y la literatura, el checo
J. Mukarovsky. Así, en este apartado se dará la que considero una de las
mejores pruebas de que el estudio del lenguaje poético es indispensable
para el conocimiento a fondo de la naturaleza misma del lenguaje:

De lateoría que afirma que el lenguaje poético tiende a poner de relieve el valor
autónomo del signo, resulta que todos los planos de un sistema lingüístico,
que en el lenguaje de comunicación no tienen más que un papel servicial,
adquieren, en el lenguaje poético valores autónomos más o menos conside-
rables. Los medios de expresión agrupados en estos planos, así como las
relaciones mutuas existentes entre éstos y tendentes a convertirse en auto-
máticos en el lenguaje de comunicación, tienden, por el contrario, a actualizar-
se en el lenguaje poético."

Sin embargo, el que se destaque esta actualización de los medios de


expresión agrupados en los distintos planos lingüísticos como una de las
características principales del lenguaje poético, no significa que se rebaje el
papel desempeñado por el lenguaje en su función comunicativa, sino que,
por el contrario, en el mismo apartado también habrá de afirmarse respecto
de los valores fónicos del lenguaje poético lo siguiente: "[ ...] es innegable
que los valores fónicos del lenguaje poético están en relación con la
fonología del lenguaje de comunicación, y el punto de vista fonológico es el

13 Varios autores, El círculo de Praga, Barcelona, Anagrama, 1980, pp. 30-31.


14 Varios' autores, op. cit., p. 42.
15 Ibid., p. 47.

414
único que está en condiciones de descubrir los principios de las estructu-
ras fónicas poéticas"."
Pero no cabe la menor duda de que, al incluir. como uno de los objetivos
de la investigación lingüística el estudio de "la lengua poética en sí misma",
se estaba desechando con ello tanto el prejuicio de que la única función
poética del lenguaje era la de comunicar algún tipo de información, con al-
guna finalidad práctica o de conocimiento, como el de que la función poética
del lenguaje fuera sólo una desviación de una forma "normal" del hablar. Esta
vinculación entre los estudios literarios y lingüísticos se ve reflejada asi-
mismo en el trabajo que Jakobson escribiera junto con 1.Tynianov, durante
la visita de este último a Praga en 1928, titulado, precisamente, "Problemas
en el estudio de la lengua y la literatura". En él se revisan algunos de los
principios de su etapa "formalista" y se insistirá en adoptar un punto de vis-
ta diacrónico en lo tocante al examen de los problemas de la lengua y
la literatura:

El sincronismo puro ahora resulta una ilusión: cada sistema sincrónico tiene
su pasado y su futuro como elementos estructurales inseparables del sistema:
a) el arcaísmo como un hecho de estilo; los antecedentes lingüísticos y
literarios conocidos como el estilo anticuado y rechazado; b) la tendencia
hacia la innovación en la lengua y la literatura reconocida como la renovación
del sistema.'?

Sin embargo, será en el ya mencionado ensayo, "Lingüística y poética",


donde Jakobson habrá de precisar la definición de la función poética. Ahí,
Jakobson comenzará exponiendo su modelo de comunicación verbal, al que
anteriormente hacíamos referencia, distinguiendo los factores necesarios
para que se realice un hecho discursivo o acto de comunicación verbal, a
saber: destinador, destinatario, mensaje, contexto, código y contacto, proce-
so que Jakobson describirá del siguiente modo:

El destinador manda el mensaje al destinatario. Para que sea operante, el


mensaje requiere de un contexto de referencia (un referente, según otra
terminología, un tanto ambigua), que el destinatario puede captar, ya verbal,
ya susceptible de verbalización, un código del todo, o en parte cuando menos,
común a destinador ya destinatario (o, en otras palabras, el codificador o de-
codificador del mensaje), y porfin, un contacto, un canal físico y una conexión
psicológica entre el destinador y el destínatario. que permite tanto al uno como
al otro establecer y mantener una cornunicación.!"

16 Ibid., p. 48.
17 R. Jakobson, Arte verbal, signo verbal, tiempo verbal, México, FCE, 1992, p. 47.
18 R. Jakobson, Ensayos de lingüística general, Barcelona, Seix Barral, 1981, p. 352.

415
A cada uno de estos factores, Jakobson asignará una función del lenguaje
enriqueciendo así el enfoque funcionalista del lenguaje: la función emotiva
centrada en el destinador, la conativa orientada al destinatario, la referencial
(o cognitiva o denotativa) hacia el contexto, la fática hacia el contacto y la
metalingüística, que ocurre cuando el discurso se centra en el código. En
esta perspectiva, Jakobson definirá la función poética como "La orientación
[...] hacia el mensaje como tal, el mensaje por el mensaje ... ".19
Pero aún más, Jakobson habrá de anotar lo siguiente:

Cualquier tentativa de reducir la esfera de la función poética a la poesía o de


confinar la poesía a la función poética sería una tremenda simplificación
engañosa. La función poética no es la única función del arte verbal, sino sólo
su función dominante, mientras que en todas las demás actividades verbales
actúa como constitutivo secundario, accesorio.s?

y creo que en esta propuesta reside la originalidad de la poética jakobso-


niana. Por un lado, el reconocer la presencia de otras funciones dentro de la
obra poética (la función referencial en la poesía épica; la función emotiva en
la poesía lírica; la función conativa en la poesía dramática, por ejemplo); y
por el otro lado, reconocer que el concepto de función poética se pue-
de aplicar no sólo a las obras definidas, en sentido estricto, como poéticas
-esto es, los "poemas"-, sino a un conjunto de formas de expresión
empleadas en el lenguaje cotidiano y relacionadas con diversas prácticas
sociales y culturales.
Esto último se puede constatar en la ejemplificación que hace Jakobson
para aplicar la función poética: el de la elección de una determinada pauta
estilística para la construcción de expresiones empleadas en el lenguaje de
la vida diaria ("Ana y María" en vez de María y Ana", porque "suena mejor")
y el eslogan político (el celebérrimo "1 like Ike" utilizado en la campaña
electoral de Eisenhower). De este modo, al extender la función poética fue-
ra de la poesía, Jakobson habrá de "poner en jaque" la percepción tradicio-
nal de los fenómenos lingüísticos. Ocurre entonces que, como lo afirmaba
Schelegel, según lo anota Chomsky en su Lingüística cartesiana: "No
hubiera sido muy difícil [...] demostrar al Jourdain de Moliere que su habla
natural tenía tanto de poesía como de prosa.v" Igualmente, en este trabajo
Jakobson se referirá a algunos casos de "verso aplicado", como él lo deno-
mina, tales como en la actualidad lo son los anuncios comerciales y cierto tipo
de propagandas (tema que para una sociedad de consumo como la nuestra

19 R. Jakobson, op. cit., p. 358.


20ldem.
21 N. Chomsky, op. cit., p. 136.

416
adquiere gran importancia) o, en la antigüedad, leyes o tratados científicos
que estaban versificados.
Por todo lo anterior es que Jakobson habrá de afirmar tajante que "...Ia
poeticidad no consiste en añadir una ornamentación retórica al discur-
so, sino en una revaloración total del discurso y de cualesquiera de sus
componentes"."
Ello queaa Igualmente demostrado en el espléndido libro que Jakobson
escribiera al alimón con su colaborada Linda Vaugh, La forma sonora de la
lengua. Ahí habrán de examinarse algunas problemáticas en las que los ele-
mentos sonoros de la lengua son el asunto central, combinándose aspectos
psicológicos, neurológicos, literarios y lingüísticos. Por lo tanto, no resulta
extraño que el libro inicie con una reflexión acerca de los "spoonerismos"
-inversiones de sonidos que reciben ese nombre de un "chiste sustitu-
to" atribuido al reverendo William Spooner (1984-930) como ahí se nos
informa- y de los juegos de palabras (puns) en los que, sirviéndose de la
metátesis, se funden "palabras no relacionadas etimológicamente pero
cercanas en su sonido y significado".23 Estos recursos estilísticos nos
permiten comprender la riqueza de sentido que se puede generar a partir del
manejo de la estructura fónica de los mensajes y que son la base de un sinfín
de actividades verbales que continuamente utilizamos y que desde el punto
de vista cultural conforman lo que Wittgenstein denominaría una "forma de
vida"; así, por ejemplo, los chistes, los refranes, los trabalenguas, los albu-
res, adivinanzas, conjuros, insultos, rezos, etcétera, los que por su diversi-
dad representan un campo de investigación inquietante.
En relación con esto, en el cuarto capítulo, titulado atinadamente "El
encanto de los sonidos del habla", los autores abordarán una problemática
que, debido a su complejidad, había sido, paradójicamente, desdeñada o
francamente olvidada por los lingüistas. Me refiero a la problemática del
"simbolismo sonoro", término "...que designa una asociación natural e
interna por semejanza entre sonido y significado (signans y signatum)".24
Esto, que evidentemente no tendría su lugar dentro de los límites de una
lingüística que tenía su apoyo teórico en el Cours ... de Saussure, no será
sino una diferente concepción de la estructura yfuncionamiento del signo lin-
güístico, que rechazando la noción de la "arbitrariedad del signo" se em-
parenta con las propuestas semióticas de otro de los fundadores de la teoría
del lenguaje contemporánea, el norteamericano Charles Pierce. Y al respec-
to, cabe señalar que normalmente se trata de buscar en la obra de Jakobson
la influencia ejercida por la lingüística saussureana, y que muy poco o casi

22 R. Jakobson, op. cit, p. 394.


23 R. Jakobson y Linda R. Waugh, La forma sonora de la lengua, México, FCE, 1987, p. 13.
24 Ibid., p. 173.

417
nada se menciona la gran admiración que Jakobson sintió por Pierce y que
aparece reflejada en los ensayos que escribiera dedicados a revisar el de-
sarrollo de la semiología y la obra de este autor, así como en las constantes
citas y referencias que aparecen en muchos de los trabajos del "periodo
americano" de Jakobson.
En este sentido, la noción de icono propuesta por Pierce, y que Jakob-
son ya definía en un ensayo titulado "En busca de la esencia del lenguaje",
señalando que éste "...opera ante todo por la similitud de hecho entre su sig-
nificante y su significado ...",25 será uno de los antecedentes en el plantea-
miento de dicha problemática. Lo que se busca entonces es determinar si
existe en el lenguaje una afinidad entre el sonido y el significado, cuestión
que revela curiosamente (o no tan curiosamente) el hecho de que en mu-
chas lenguas se asocie a algún tipo de sonido una determinada caracterís-
tica que se concibe con base en oposiciones, como por ejemplo: claro vs.
oscuro; débil VS. fuerte; anterior VS. posterior; pequeño VS. grande. Todos
estos análisis resultan, pues, muy atractivos, porque nos ofrecen la posibi-
lidad de descubrir lo que se me ocurre denominar "la configuración estética
del lenguaje", y que ya sea consciente o inconscientemente, tanto los
hablantes comunes y corrientes como los poetas, aprovechan en la elabo-
ración de sus respectivos mensajes. Pero igualmente los autores de este
libro se centrarán en revisar algunos ejemplos de lo que ya Mauricio
Swadesh llamaba "magia verbal".
En especial cabe destacar el apartado "Los sonidos del habla en el uso
mitopéyico"; donde se plantea el estudio de los juegos sonoros empleados
para hablar de o con personajes míticos, o asociados con la mitología, como
lo pueden ser ciertos animales o personas anormales o fuera de lo común,
todo ello a propósito de un trabajo de E. Sapir en el que se estudia

...Ia costumbre nutka de implicar en el habla alguna característica física de la


persona a quien se di rige o de quien se habla, en parte mediante "el juego con-
sonántico" [...] [que] consiste ya sea en alterar algunas consonantes en algu-
nas palabras [...] o bien en insertar consonantes o grupos consonánticos no
significativos en el cuerpo de la patabra"

También interesantes son otros trabajos, como "Tabú verbal" en el que se


analiza este fenómeno de alteración léxica -por modificación o truncamiento
de la forma de la palabra- y en el que ciertos nombres (o sonidos como en
el caso del "habla femenina y la masculina") no pueden ser pronunciados
debido a la existencia de una sanción por parte de la comunidad; el de la
"glosolalia, definida como el "uso de los sonidos del habla totalmente privado

25 Oiógenes, núm. 51, Buenos Aires, Sudamericana, julio-septiembre de 1965.


26 R. Jakobson y Linda R. Waugh, op. cit., p. 197.

418
de la discriminación de sentido"? propia de ciertas manifestaciones religio-
sas como los trances místicos o las prácticas de encantamiento o hechicería;
y por último, el del "Arte verbal infantil", en el que se muestra la variedad de
formas expresivas de esta "glosolalia lúdica" (rimas para elegir los partici-
pantes del juego o para asignarles un papel dentro de éste, rimas para saltar
la cuerda, etcétera), con lo que se viene a corroborar la importante presencia
de la función poética en las primeras etapas y actividades del ser humano.
Antes de concluir quisiera mencionar que en este mismo libro Jakobson
y Vaugh se referirán a los trabajos de Saussure conocidos genéricamente
como los Anagramas, donde, como se sabe, el lingüista ginebrino se dedicó
a investigar los "paratextos de la poesía latina griega y védica", y acerca de
los que habrán de señalar lo siguiente: "Si los manuscritos de Saussure
sobre este trabajo masivo no se hubieran menospreciado durante tantas
décadas supuestamente como digresiones fútiles, la lucha internacional por
una ciencia de la poética habría recibido estímulos provechosos.'?"
Que sea entonces este repaso general de la obra y la vida de uno de los
principales personajes de la escena intelectual de este siglo, que ya acaba,
la ocasión para reflexionar sobre la situación actual de los estudios lingüísticos
y para proponer la necesidad de un nuevo paradigma de investigación en el
que el estudio del lenguaje poético esté integrado, como el propio Jakobson
lo quería cuando escribía: "La ubicuidad y la implicación mutua de verbo y
arte verbal imprimen una unidad fundamental a la ciencia venidera de los dos
universales, lengua y poeste"?"

Bibliografía

Chomsky, N., Lingüística cartesiana, Madrid, Gredos, 1969.


Gadet, F. y M. Pécheux, La lengua de nunca acabar, México, FCE, 1984.
Heidegger, M., Arte y poesía, México, FCE (Breviarios, 29), 1982.
___ , De camino al habla, Barcelona, Odós, 1987.
Jakobson, Roman, Arte verbal, signo verbal, tiempo verbal, México, FCE,
1992.
___ , Ensayos de lingüística general, Barcelona, Seix Barral, 1981.
___ , Y Linda R. Waugh,La forma sonora de la lengua, México,FCE, 1987.

27 Ibid., p. 203.
28 Ibid., p. 213.
29 Ibid., p. 222.

419
Poétique 57, París, Sevil, febrero de 1984.
Rousseau, J.J., Ensayo sobre el origen de las lenguas, Buenos Aires,
Calden, 1970.
Trotsky, L., Literatura y revolución, Buenos Aires, Jorge Álvarez (ed.), 1964.
Varios autores, El círculo de Praga, Barcelona, Anagrama, 1980.
Varios autores, El lugar de la literatura, Puebla, Universidad Autónoma de
Puebla, 1980.
Verón, E., La semiosis social. Fragmentos de una teoría de la discursividad,
Buenos Aires, Gedisa, 1987.
Voloshinov, V. N., El signo ideológico y la filosofía marxista del lenguaje,
Buenos Aires, Nueva Visión, 1976.

420
La poesía concreta como problema lingüístico
Michael Knapp Ring*

El mundo interior del mundo exterior del mundo


interior.
Peter Handke

Introducción

Para situar el fenómeno de la poesía concreta en su contexto histórico, se


esbozarán a modo de una breve introducción al tema algunos ángulos po-
sibles de reflexión que se encuentran constituidos en discursos sólidos de
las ciencias sociales y cuyo origen nos remite a la misma época que marca
el surgimiento y auge de ese movimiento. Este trasfondo nos permitirá recu-
perar, por una parte, algunas características del momento histórico de su
aparición, tal como se ven articuladas en la producción teórica que le es
contemporánea y, por otra, señalar a partir de ésta posibles acercamientos
a él. Estos enfoques, diferentes del nuestro, podrían arrojar luz sobre la
compleja relación entre una corriente artística y su entorno sociocultural, en
relación con las distintas maneras como las prácticas teóricas y artísticas
responden a las nuevas experiencias y preocupaciones de la realidad social,
y respecto de la posibilidad de establecer un diálogo entre ambas prácticas.
El primer acorde de este preludio es La qelexie de Gutenberg de Mar-
shall McLuhan, donde se analiza la era de la civilización occidental dominada
por la imprenta, a la luz del advenimiento de la era electrónica.' Desde esta
perspectiva, toda la preocupación de los poetas concretistas por la teoría de
la información, la cibernética y la comunicación masiva los hace aparecer
como los "últimos mohicanos" del hombre tipográfico, quienes intentan la
reconciliación imposible entre la escritura y los nuevos medios electrónicos
que se despliegan a pasos agigantados desde la segunda posguerra. La
incorporación plena de éstos al arte sólo se dará un cuarto de siglo después
de la irrupción en escena de la poesía concreta a principios de los años cin-
cuenta, y se manifestará en nuevas formas de expresión artística, como son

* Escuela Nacional de Antropología e Historia.


1 Marshall McLuhan, La galaxia de Gutenberg, México, Origen/Planeta, 1985.

421