Sei sulla pagina 1di 2

Universidad de la Sabana

Magíster en Asesoría Familiar y Gestión de Programas para la Familia


NATURALEZA HUMANA, CULTURA Y TÉCNICA
Luz Graciela Moreno Roldán

NATURALEZA HUMANA, CULTURA Y TÉCNICA

El presente escrito, pretende hacer un acercamiento a lo que es propio de la naturaleza


humana y su relación con la cultura y la técnica. En el valor de educar, (Savater, 1997) señala
que “el hombre nace humano, pero esa condición hay que confirmarla en el día a día, a riesgo de
deshumanizarse sino lo hace”. Ser humano, se convierte entonces en un propósito, en un reto
constante. Una de las manifestaciones propias de todo ser humano, es la cultura y es quizá la que
diferencia al ser humano del animal.

La Cultura, según (Yepes, 1996) “significa la acción mediante la cual el hombre se ocupa
de sí mismo, no quedando en puro estado natural” (p.211). Esta manera de entender la cultura,
hace pensar que el hombre, tiene la capacidad propia para cuidarse, entenderse, conocerse y
cultivarse en todas sus cualidades y virtudes. El término cultura, hace referencia a la acción de
cultivar. Esta acción lleva consigo, un deseo, un interés y una actitud. Es muy notorio ver, como
en una familia, se puede apreciar personas que han alcanzado mejores niveles en su formación
que otras, que han concebido su propia naturaleza humana como un misterio cargado de
posibilidades, de oportunidades, seguramente de talentos. Estos logros van de la mano de la
disciplina, de la autoestima, del propio interés.

De otra parte, a la par con el cultivo de nuestra naturaleza humana, de su cuidado, de su


interiorización y encuentro con la vida, consigo mismo, existe otro movimiento contrario, que
destruye la identidad de los seres humanos, que advierte peligro en esta sociedad moderna. Hoy,
los seres humanos tienen menos tiempo, para cultivarse, para dialogar en familia, para comer
juntos, para estar a solas, para cultivar su vida. Estos nuevos escenarios ponen en riesgo la vida,
la hacen vulnerable, débil ante las situaciones de riesgos, propensas a los riesgos psicosociales.
Es desde el interior de cada ser humano, en donde se construyen las oportunidades y los sueños.
El mundo interior, como lo señala (Yepes, 1996) es el “pozo profundo donde habitan los
sentimientos más poderosos, realidad creadora de la que brotan ideas, proyectos, imágenes,
mundos nuevos que acabarán saliendo al exterior” (p.211).
El segundo escenario, que tiene relación e incidencia en la naturaleza humana es la
técnica, concebida como un instrumento creado por el hombre para apropiarse del mundo. Tal
como lo describe (Yepes, 1996)
“La primera obra cultural es la técnica como medio de apropiación del mundo y
conjunto o plexo de instrumentos con los cuales el hombre lo habita. En la técnica hay
que incluir las manufacturas e industrias que la acompañan. Una parte decisiva del
espacio habitable son los sistemas de comunicación y de transporte de bienes
económicos, culturales, informativos… (p.212)
Como ejemplo a tomar de la obra cultural, los sistemas de comunicación, han hecho
posible que una operación quirúrgica que resultaría costosa y casi imposible de realizar en
tiempos pretéritos, resulte una práctica natural, a través de las tecnologías médicas aplicadas en
la actualidad, dirigidas desde la distancia para el caso mencionado. Sin embargo y lo paradójico
en este siglo, es que los mismos sistemas de comunicación que salvan vidas, mantienen alejadas
a las personas, de sus ámbitos afectivos, personales y familiares. Hoy las poblaciones de todas
las edades han alcanzado el máximo de consumo de datos a través de la web, por ejemplo.
Los mismos sistemas de transporte, hoy sofisticados, que acercan a las personas a los
lugares más distantes en tiempos record, ocasionan el máximo de contaminación del medio
ambiente. Frente a estos escenarios de cultura y técnica, como obra humana, se cabe preguntar,
¿si la vida sucumbe, si el agua se agota, entonces para qué insistir en nuevas técnicas, en nuevos
instrumentos de apropiación del mundo?
No sería mejor pensar en un ser humano, ajeno a todo perfeccionismo, alejado de los
instrumentos, o mejor aún, un ser humano, con conciencia universal, co-creador del universo,
aspirante a cultivar su vida, a cuidar la naturaleza y el medio ambiente?

Referencias
Savater, F. (1997). El valor de educar. Barcelona: Ariel.
Yepes Stork, R. (1996). Fundamentos de antropología. Un ideal de la excelencia humana.
Pamplona: Eunsa.