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¿Bendice o Maldice?

¿Qué fue lo que realmente dijo la


esposa de Job?
Un comentario textual sobre Job 2.9
Héctor B. Olea C.

La pregunta que he puesto como título a este artículo, es una pregunta que me la han
planteado en varias ocasiones. En el centro de la cuestión está la forma en que la
versión Reina Valera 1909 tradujo Job 2.9, a saber: “Díjole entonces su mujer: ¿Aun
retienes tú tu simplicidad? Bendice a Dios, y muérete.”

Ahora bien, al leer dicho pasaje en otras versiones de la Biblia, comienzan los contrastes y los
problemas. Por ejemplo, la Reina Valera de 1960, la Reina Valera Actualizada del Editorial Mundo
Hispano, la Nueva Biblia Española, la Traducción del Nuevo Mundo de las Sagradas Escrituras, la
Versión Popular Dios Habla Hoy, y la Nueva Versión Internacional, todas traducen “Maldice”, y
no “Bendice”, como la Reina Valera de 1909. Entonces, al notar esta diferencia, surge la pregunta:
¿Qué fue lo que realmente dijo la esposa de Job? ¿Cuál es la traducción correcta? ¿Por qué esta
diferencia? ¿Qué es lo que en verdad dice el texto hebreo?

Pasemos, pues, a responder las preguntas en cuestión.


Al observar el texto hebreo de Job 2.9, encontramos que éste no contiene ninguno de los verbos
hebreos que entre otras acepciones comunican la idea de “maldecir”, “blasfemar”, como por
ejemplo, “qalál” (Proverbios 20.20), ni “aláh” (Jueces 17.2).

Curiosamente el verbo que efectivamente se encuentra en el texto hebreo de Job 2.9


es “baráj”, que literalmente significa “bendecir”, “felicitar”, “alabar”. Verbo que por
cierto tiene un uso teológico muy importante en la teología del Tanaj.

Entonces, si el verbo que aparece en el hebreo es el verbo “bendecir” (baraj), ¿por qué las demás
versiones mencionadas, a excepción de la Reina Valera 1909 tienen “maldecir”? ¿En cuál o cuáles
versiones de la Biblia es que está el problema? La explicación es que el uso del verbo “baraj”
(bendecir) en Job 2.9 es un eufemismo, o sea, que muestra un uso eufemístico de dicho
verbo.

Ocurre que en el idioma hebreo, igual que en el castellano, hay los llamados “eufemismos”, es
decir, el empleo de palabras (verbos, sustantivos, frases, expresiones, etc.) con un sentido
eufemístico, signifcando una idea distinta a su significado habitual, natural y corriente.

Un eufemismo (del latín euphemismus, del griego eu=bien, y femi=hablar, decir= hablar bien), no
es más que una manera de eludir o disimular palabras, tabúes, y expresiones que se entienden
que no suenan bien, que se podrían tildar de vulgares, o chocantes. Entre nosotros son comunes
los eufemismos al hablar de sexo, al hablar de situaciones terribles próximas a la muerte,
situaciones de dolor, etc.

Pues bien, como hacemos nosotros en castellano, que pretendemos obviar el sonido fuerte de
ciertas expresiones, y las referimos con otras que nos parecen “mas suaves”, “menos chocantes”,
“más digeribles”; así ocurre en el hebreo con el verbo “baráj”. Este verbo que literalmente significa
“bendecir”, se usa en algunos casos con un sentido eufemístico, para señalar lo que le es
contrario, o sea, el maldecir. En otras palabras, que en el texto hebreo se nota que en algunas
ocasiones la persona hablante tenía (¿sentía?) la necesidad de expresarse en términos “no muy
adecuados”, en lugar de usar el verbo que en verdad debía emplear, decidía utilizar en su lugar el
verbo “baraj”, pero con el significado de aquel.

Un ejemplo que encaja perfectamente aquí es el mismo uso que nosotros le damos al verbo
“bendecir” en castellano, en expresiones como: “¡Ese bendito muchacho!”, “¡Esa bendita piedra!”,
“¡Este bendito reloj”!, “¡Esa bendita tienda!”, etc.; cuando en realidad el sentido con el que las
estamos empleando no es el literal, sino eufemístico. De que esto es así, es fácil de comprobar, si
le ponemos atención a la expresión oral, los gestos realizados, y al estado de ánimo que las
acompañan. Apelamos, pues, a este recurso del idioma para no decir literal y categóricamente:
“¡Ese maldito muchacho!”, “¡Esa maldita piedra!”, “¡Este maldito reloj!”, “¡Esa maldita tienda!”

¿Se atreve usted a contar las veces que ha utilizado en un mismo día, o en las últimas horas, el
verbo “bendecir” de manera eufemística, como en las expresiones citadas? ¿Las podría recordar?

Volviendo a Job 2.9, diremos que la traducción correcta es “maldice a tu Dios”, y no


“bendice”. La razón de la diferencia entre la Reina Valera de 1909 y las demás
versiones citadas se explica porque en realidad la versión Reina Valera de 1909 tradujo
mal. ¿Por qué tradujo mal? Porque tradujo el verbo “baráj” de manera literal, sin
reflejar el eufemismo hebreo. Las demás versiones citadas, incluyendo la misma Reina
Valera del 1960 (la que sucedió a la del 1909) no tradujeron el verbo “baraj” de
manera literal, demostrando que sí entendieron que aquí dicho verbo tenía un uso
eufemístico.

Esta traducción es también comfirmada por la Biblia hebreo-español (dos tomos,


versión castellana conforme a la tradici+on judía, por Moisés Katznelson, editorial
Sinaí, Tel-Aviv. Israel): “Díjole entonces su mujer: ¿Aun te aferras a tu integridad?
¡Maldice a Dios, y muérete.”

Ahora bien, no sólo en Job 2.9 encontramos el verbo “baráj” usado en este sentido, también lo
encontramos en 1 Reyes 21.10 y 13, donde la Reina Valera del 1960 tradujo “blasfemado”, y las
demás versiones citadas tradujeron “maldecido”. La Septuaginta (el AT en griego) tradujo a “baráj”
en 1 Reyes 21.10 y 13 con el verbo “euloguéo”, verbo que ocurre cuarentiunas (41) veces en el
Nuevo Testamento siempre con el significado de “bendecir”. En consecuencia, también el
verbo “euloguéo” tiene un uso eufemístico en 1 Reyes 21.10 y 13, distinto al uso que lo caracteriza
en el Nuevo Testamento. Una nota interesante es que en 1 Reyes 21.10 y 13 la Reina Valera del
1909 sí tradujo de acuerdo al eufemismo hebreo, al traducir “blasfemado” (y no “bendecido”),
concordando aquí con las demás versiones citadas (la Nueva Biblia Española, “maldecido”). Job
1.5 “Y acontecía que, habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y santificábalos,
y levantábase de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía
Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado (“baraj”) a Dios en sus corazones. De
esta manera hacía todos los días” (Reina Valera 1909).
Job 1.11 “Mas extiende ahora tu mano, y toca a todo lo que tiene, y verás si no te blasfema
(“baraj”) en tu rostro” (Reina Valera 1909)

Job 2.5 “Mas extiende ahora tu mano, y toca a su hueso y a su carne, y verás si no te blasfema
(“baraj”) en tu rostro” (Reina Valera 1909)

¿Se nota lo bien que tradujo el verbo “baraj” la Reina Valera 1909 en estos otros pasajes del
mismo libro de Job?

Entonces, uno se pregunta ¿Por qué en 1 Reyes 21.10, 13; Job 1.5, 11; 2.5, sí, y en Job 2.9 no?
PASAJE BÍBLICO
Job 1:1; 2:1-10

RECURSOS PARA PREDICAR


Por Richard Niell Donovan
Traducción por Ángeles Aller

EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:
El libro de Job es un libro creado particularmente bien en el que surgen preguntas
difíciles, por ejemplo:

• “¿Teme Job á Dios de balde?” (1:9). Es decir, ¿mantiene Job su lealtad hacia
Dios solo porque espera que Dios le recompense por hacerlo? ¿Es la fe de los
devotos para servirse a si mismos?

• Si Dios es ambos bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el sufrimiento?

• ¿Cuál es la relación entre el pecado y el sufrir?

• ¿Por qué sufre gente buena? ¿Por qué prospera la mala?

• ¿Al final, los buenos quedan vindicados? ¿En esta vida, o solo en la que está por
venir?

• ¿De dónde viene el mal? Si Dios creó todas las cosas, ¿creó también el mal?

Anote que dije que en este libro surgen estas preguntas. Eso es diferente a decir
que las contesta. Nos alienta a luchar con estas preguntas, pero no nos da las
respuestas envueltas en un bonito paquete. Eso es parte de lo que nos atrae a
este texto. No dispensa trivialidades que no se parecen nada a la realidad de
nuestra vida. En vez, relata una historia que nos espanta e informa. Nos espanta
al retratar la vida honestamente, y nos invita a examinarla con todas sus
complicaciones.

Este libro también nos espanta al hacernos luchar con las preguntas que provoca.
¿Es la fe de los devotos para servirse a si mismos? ¡Claro que sí! La gente le sirve
a Dios, en parte, porque esperan mejorar sus vidas a través de su relación con
Dios. Pero eso es solo parte de la respuesta. Gente también sirve a Dios porque le
ama y quiere acercarse a su santidad y justicia.

¿Por qué permite Dios el sufrimiento? La respuesta más fácil es que sufrir es
castigo por el pecado. Este libro, sin embargo, no nos permite una respuesta tan
simple, porque Job sufre a pesar de ser “perfecto y recto” – un hombre “temeroso
de Dios, y apartado del mal” (1:1). Dios también utiliza este lenguaje para describir
a Job (1:8).

El libro comienza con una sección en prosa (1:1 – 2:13) y termina con una sección
en prosa (42:7-17), pero lo demás es poesía. La sección en prosa nos acerca a la
historia y concluye la historia, pero la poesía lleva casi todo el peso del relato. La
poesía tiende a ayudarnos a ver las cosas de manera diferente en vez de darnos
conclusiones bien razonadas. Entonces, el medio del libro concuerda
perfectamente con su propósito – invitarnos a luchar con la clase de preguntas
que se mencionan arriba.

Ya que el final del libro queda abierto, parece apropiado que no sepamos quien lo
escribió o cuándo. Job nos hace luchar con misterios y es, en sí, algo misterioso.
Académicos sugieren épocas que empiezan en el tiempo de los patriarcas hasta el
tiempo después del exilio (Hartley, 17; véase también Andersen, 15). Por lo tanto,
podría ser uno de los primeros libros del Antiguo Testamento – o, también podría
ser uno de los últimos.

El libro de Job es aún más fascinante porque ve la vida de manera bastante


diferente a la visión histórica que aparece en Deuteronomio y en tanta escritura
hebrea. En particular, los libros de Deuteronomio, Josué, Jueces, Samuel 1-2, y
Reyes 1-2 interpretan eventos “en vista de su obediencia o desobediencia a la ley
mosaica” (Myers, 280). Nos dicen que Israel prosperó cuando obedeció a Dios y
sufrió cuando no lo hizo. Prometen prosperidad a los fieles (Deuteronomio 28:1-2,
7-8; Salmo 34:15-22).

Este punto de vista de causa y efecto aparece también en otras partes del Antiguo
Testamento – y también en el Nuevo Testamento (Galatos 6-7; 1 Pedro 3:10) –
pero el mensaje del Nuevo Testamento es diferente. Como dijo Francis Bacon,
“Prosperidad es la bendición del Antiguo Testamento; adversidad es la bendición
del Nuevo.” Ese comentario es verdad solo en parte, porque el Nuevo Testamento
enfatiza servicio y sacrificio en este mundo, pero promete recompensa eterna en
el próximo.

Los que abogan por el Evangelio de Prosperidad continúan promocionando la


visión de Deuteronomio, estableciendo una fuerte conexión entre fiel discipulado y
prosperidad material. El evangelista Oral Roberts dijo, “Vivo en una de las casas
más bellas. Conduzco uno de los coches más seguros, y si uno aún más seguro
apareciera en frente de mi puerta yo diría, „lo quiero,‟… Dios diseñó la vida de
creyentes para ser una vida abundante… Dios te diseñó para vivir en abundancia.”
Su esposa, Evelyn, dijo, “Para sacar el mayor provecho de su ministerio, Jesús
necesitaría la televisión. Para los programas de la televisión tendría que saber la
hora. ¿Llevaría Jesús un Rolex? ¿Por qué no?” Los que se adhieren a esta
Teología de Prosperidad enfatizan las bendiciones materiales del aquí y ahora.
Sus promesas atraen a muchos, pero (a mi parecer) no toman en serio la llamada
de Cristo para tomar una cruz y seguirle.

Por otro lado, el punto de vista de Deuteronomio tiene razón en algo que también
debemos reconocer. “La administración moral de Dios hacia el mundo requiere
que la rectitud de los justos lleve al bienestar, y que el mal de los inmundos lleve al
desastre” (Andersen, 67). ¡Absolutamente! Pero Andersen añade, “No obstante, la
conexión (entre rectitud y bienestar) a menudo no es obvia, y la vida es mucho
más compleja de lo que propone esta simple fórmula.”

Andersen entonces nos lleva del reino Deuteronomista al reino de Job, quien
rehúsa reducir la fe a una simple fórmula. El libro de Job incluye preguntas que
surgen de un mundo en el que los justos no siempre prosperan y los injustos a
veces si prosperan. Es un mundo desordenado – difícil de comprender y aún más
difícil de apreciar – pero es el mundo en que vivimos. Este mundo real pero
desordenado es el que el libro de Job nos invita a examinar.

VERSÍCULO 1:1 HUBO UN VARÓN EN TIERRA DE HUS,


LLAMADO JOB
1:1Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre
perfecto (hebreo: tam) y recto(hebreo: yasar), y temeroso de Dios, y apartado del
mal.

“Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job” (v. 1a). Aunque no podemos
identificar la tierra de Hus con certeza, hay dos probabilidades. Ambas están en el
este (v. 3). Una es Edom, en el sureste del Mar Muerto (Lamentaciones 4:21). La
otra es Aram, ubicado al noreste de Israel (Génesis 10:23; 22:21). No obstante, la
ubicación exacta es menos importante para nuestra comprensión de este libro que
el hecho de que Hus esté fuera de Israel.

Algunos eruditos, anotando que Job no es un nombre israelita tradicional,


concluyen que Job seguramente era pagano (Ballentine, 44). Sin embargo, eso
también es incierto. Ezequiel agrupa a Job con Noé y Daniel, dos de los grandes
héroes de la fe, poniéndoles a los tres el título de justos (Ezequiel 14:14, 20). Esto
sugiere que Job seguramente era israelita y que vivía fuera de Israel.

“y era este hombre perfecto (tam) y recto” (yasar) (v. 1b). Este es el primero de
dos pares de descriptivos que retratan a Job como hombre de buen carácter y fe
devota. Perfecto (tam) tiene que ver con la integridad de Job – es alguien en quien
se puede depender para hacer lo correcto. Recto (yasar) tiene que ver con su
lealtad a la ley de Dios. La yuxtaposición de estos dos adjetivos nos habla de un
hombre que, al enfrentarse con una decisión, intenta hacer lo correcto.

“y temeroso de Dios, y apartado del mal” (v. 1c). Este es el segundo par de
adjetivos que describen un hombre justo y honorable. El hecho que Job teme a
Dios significa que se maravilla en Dios – que comprende su lugar en relación a
Dios. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Salmo 111:10; véase
también Proverbios 1:7; Job 28:28).

El hecho de que Job se aleja del mal significa que no solo decide hacer el bien
pero que también decide evitar el mal. Las dos son decisiones conscientes y
hechas con propósito. No permite ser tentado. Cuando entra en contacto con el
mal, se aleja rápidamente.

Pero Job es un hombre de integridad – no un hombre sin pecado. Hace ofrendas


quemadas, algo que sirve como expiación de sus pecados y los pecados de su
familia (v. 5).

VERSÍCULOS 1:2-22 ¿NO HAS CONSIDERADO Á MI SIERVO


JOB?
Aunque estos versículos no se incluyen en la lectura del leccionario, el pastor
debe reconocerlos.

El libro empieza estableciendo el limpio carácter de Job (1:1, 5) y su prosperidad


(1:2-4). Nos presenta la reunión de seres celestiales (hebreo: bene ha elohim –
“hijos de Dios”), incluyendo “el Satanás” (hebreo:has∙satan – el Satanás) (1:6).

EL SATANÁS: “Aunque en la mayoría de las traducciones en inglés „el satanás‟ se


expresa como „Satanás,‟ no se debe considerar nombre propio. Nombres propios
en hebreo no se preceden con el artículo definido. En vez, „el satanás‟ se refiere al
papel cumplido por uno de los seres celestiales (literalmente, hijos de Dios)”
(Conrad, 113; véase también Murphy, 263). El Satanás diabólico del Nuevo
Testamento se desarrolla más adelante. El Satanás en el libro de Job es uno de
los servidores de Dios.

Dios le pregunta al satanás dónde ha estado y el satanás dice que viene: “De
rodear la tierra, y de andar por ella” (1:7). El satanás no dice porque ha estado
rodeando la tierra y no hace ninguna pregunta de lo que encontró. No obstante,
Dios le responde diciendo, “¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro
como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?”
(1:8).

El satanás responde con una pregunta que prepara el camino para lo que pasa
más adelante – “¿Teme Job á Dios de balde?” (hebreo: hin·nam – la misma
palabra traducida como “sin causa” en 2:3). Implica que Job sirve a Dios porque
Dios le ha bendecido – y que Job pronto le abandonará si percibe que Dios le ha
abandonado. Satanás reta a Dios “Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo
que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro” (1:11). En vez de hacerlo, Dios le
da permiso al satanás para que él mimo lo haga (1:12). Esto resulta en la muerte
de los hijos de Job y en la pérdida de sus muchas posesiones (1:13-19).

Pero en lugar de maldecir a Dios, Job dice, “Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo tornaré allá. Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová
bendito” (1:21). El narrador concluye, “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios
despropósito alguno” (1:22).

VERSÍCULOS 2:1-2. Y OTRO DÍA ACONTECIÓ QUE VINIERON


LOS HIJOS DE DIOS
2:1Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios (hebreo: bene ha
elohim) para presentarse delante de Jehová, y Satán (hebreo: has∙satan – el
satanás) vino también entre ellos pareciendo delante de Jehová. 2Y dijo Jehová á
Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y
de andar por ella.

“Y otro día aconteció que vinieron los hijos reo: has∙satan – el satanásde
Dios (bene ha elohim)para presentarse delante de Jehová, y Satán (heb) vino
también entre ellos pareciendo delante de Jehová” (v. 2:1). Este versículo es
casi el mismo que aparece en 1:6. Añade, “Satán vino también entre ellos
pareciendo delante de Jehová,” quizá solo para decir que el satanás vino ante el
Señor para rendirle cuentas de los acontecimientos (Hartley, 79).

Véanse las notas de EL SATANÁS arriba.

“Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á Jehová, y


dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella” (v. 2). Este versículo es
esencialmente el mismo que 1:7.

VERSÍCULO 2:3. ¿NO HAS CONSIDERADO Á MI SIERVO JOB?


3Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro
como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y
que aún retiene su perfección (hebreo:tum∙mah), habiéndome tú
incitado (hebreo: sut) contra él, para que lo arruinara sin causa? (hebreo:hin∙nam).

“Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay
otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado
de mal” (v. 3a). La primera parte de versículo 3 es la misma que 1:8. Dios declara
de nuevo los credenciales religiosos de Job – “varón perfecto y recto” – “temeroso
de Dios y apartado de mal.” Antes, estos eran credenciales asombrosos, cuando
Job disfrutaba de una familia grande y de grandes riquezas. Son aún más
impresionantes ahora que Job ha perdido a su familia y su riqueza. Job ha sufrido
grandes pérdidas, pero su fe en Dios no se ha inmutado. Satanás antes propuso
que Dios probara a Job. Ahora que ha sido probado y ha pasado la prueba
espléndidamente, Dios tiene una razón para estar complacido.

“y que aún retiene su perfección” (tum∙mah). (v. 3b). Dos veces Dios ha
llamado a Job “perfecto” (tam). Ahora llama la atención a su continuada perfección
(tum∙mah). Estas dos palabras, tam y tum∙mahestán relacionadas, basadas en la
misma raíz (Alden, 63).

Anteriormente, el satanás sugirió que Job era fiel solo porque Dios les prosperaba
(1:9-10). El satanás retó a Dios, “Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que
tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro” (1:11). Dios permitió que el satanás le
quitara a Job su familia y riqueza, pero la tum∙mah de Job continúa imperturbable.

“habiéndome tú incitado (sut) contra él, ¿para qué lo arruinara sin


causa?” (hin∙nam) (v. 3c). La palabra “incitar” (sut) “se refiere a distraer a
personas con la intención de hacerlas desviar, de que actúen con motivos
destructivos y maliciosos en mente; de que inciten a otros a ser malvados, a
desviarles del camino” (Baker & Carpenter, 773-774). “Con estas palabras Dios
aceptó la plena responsabilidad por la lucha de Job. No concedió autoridad
ninguna sobre el satanás. Esto es muy importante porque en el dialogo, Job verá
la liberación solo de Dios… Esta declaración también explica porque el satanás no
vuelve a aparecer en el epílogo. Dios mismo se siente obligado a resolver el
conflicto de Job” (Hartley, 80).

“sin causa” (hin∙nam). Esta es casi la misma frase que el Satanás utilizó en 1:9 al
preguntar: “¿Teme Job á Dios de balde?” (hin∙nam).

Cuando Job perdió su familia y riqueza “sin causa,” entró en un mundo en el que
causa y efecto ya no aplican. No merecía sus pérdidas, pero las experimentó de
todos modos. Aún peor que perder todo, se encontró en un mundo donde no tenía
ni idea de lo que podía esperar. Su mundo ya no tenía sentido. Era un mundo
calculado que se proponía volverle loco.

En la película “Schindler´s List,” Ralph Fiennes hace el papel de Amon Goeth, un


oficial Nazi encargado de un campamento de muerte. En una escena
escalofriante, Goeth toma un rifle, sale a su balcón, apunta a un prisionero que
pasa por delante, y dispara. El prisionero cae, mortalmente herido, y los otros
prisioneros corren – buscando donde meterse. Goeth hizo esto para aterrorizar a
los prisioneros, quienes trataban de darle sentido a su mundo sin sentido. Se
preguntarían qué fue lo que hizo ese prisionero para poder evitar su mismo error.
¿Caminaba por la calle equivocada? ¿Estaba fuera durante las horas prohibidas?
¿Caminaba demasiado despacio? ¿Llevaba contrabando? La insensatez de la
matanza azarosa – su “sin causa” – preocupaba aún más a los demás prisioneros
que la propia muerte de su compañero, porque les robó del sentido de seguridad
que podrían tener si entendieran las razones por las que les pasaban las cosas.

Ese tipo de mundo azaroso, “sin causa,” es en el que entra Job cuando pierde su
familia y sus posesiones.

VERSÍCULOS 2:4-5. TOCA SU HUESO Y CARNE


4Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene
dará por su vida. 5Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y
verás si no te blasfema en tu rostro.

“Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel” (v. 4a). Esto parece un
proverbio cuyo significado es incierto. No obstante, está claro que el satanás
sugiere que la prueba aún no ha sido suficiente. Job ha perdido su familia y su
riqueza, pero todavía no ha sufrido el tipo de dolor que acompaña una terrible
enfermedad o herida. Su piel está intacta. Sin embargo, no siempre será así. Este
versículo señala al próximo juicio en que el satanás le dará a Job una terrible
enfermedad de la piel.

“todo lo que el hombre tiene dará por su vida” (v. 4b). El satanás sugiere que
la máxima prueba es una que amenaza la vida. Una persona puede sufrir la
pérdida de familia y posesiones, pero es la posibilidad de la muerte lo que
verdaderamente se teme.

“Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te


blasfema en tu rostro” (v. 5). El satanás ahora quiere incitar a Dios para que
ponga a Job bajo esta última prueba – algún tipo de enfermedad horrible que
consumiera totalmente su cuerpo físico.

VERSÍCULO 2:6. HE AQUÍ, ÉL ESTÁ EN TU MANO


6Y Jehová dijo á Satán: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.

Este versículo se parece a 1:12, pero hay una diferencia. En capítulo 1, Dios
prohibió que el satanás le impusiera a Job daño físico. Ahora, Dios elimina esta
restricción pero añade otra – “mas guarda su vida.”

VERSÍCULOS 2:7-8. SALIÓ SATANÁS É HIRIÓ Á JOB DE


MALIGNA SARNA
7Y salió Satán de delante de Jehová, é hirió á Job de una maligna
sarna (hebreo: sehiyn – furúnculos)desde la planta de su pie hasta la mollera de
su cabeza. 8Y tomaba una teja (hebreo: heres) para rascarse con ella, y estaba
sentado en medio de ceniza.

“Y salió Satán de delante de Jehová, é hirió á Job de una maligna


sarna (sehiyn – furúnculos)desde la planta de su pie hasta la mollera de su
cabeza” (v. 7). Al continuar la historia, aprenderemos más de la enfermedad de
Job. “Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y
abominable” (7:5). “Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos
de mis entrañas le rogaba” (19:17). “Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos”
(19:20). “De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan” (30:17).
“Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía” (30:30).
Estos síntomas dejan claro que sufre de una horrible enfermedad, pero no la
podemos identificar con precisión.

Si el cuerpo de Job está cubierto de furúnculos tal como nosotros los conocemos,
su sufrimiento sería terrible. Un furúnculo es una infección de la piel, a veces
causada por un pelo crecido hacia dentro o algún objeto foráneo como una astilla.
El tipo de furúnculo depende en el tipo de bacteria que causa la infección. Un tipo
de furúnculo común, conocido como carbúnculo, puede ser muy doloroso.
Típicamente, cada furúnculo se pone rojo y es bastante sensible. Si se tropieza
con el furúnculo o si se toca el dolor es intenso. Una persona cuyo cuerpo está
cubierto de furúnculos sentiría presión sin importar la postura que tome. La
consistencia e intensidad del dolor serían inaguantables.

En la mayoría de los casos, células blancas eventualmente logran sobrepasar la


bacteria para que la recuperación tome lugar. Ese proceso, sin embargo, es lento
y doloroso. En algunos casos, es necesario quitar quirúrgicamente las glándulas
de sudor infectadas para detener la infección
(http://www.medicinenet.com/boils/article.htm).

“Y tomaba una teja (heres) para rascarse con ella, y estaba sentado en medio
de ceniza” (v. 8). Un heres puede ser una teja de barro o un pedazo roto de
cerámica. En este caso, seguramente es el segundo.

La imagen que tenemos es de Job sentado “en medio de ceniza” en el basurero


de la ciudad – un hombre roto en un lugar roto.

Cuando era niño, mi abuelo me llevaba al basurero de la ciudad donde


disparábamos latas y botellas con un rifle. Era un lugar desolado. Nunca había
nada que yo quisiera llevarme a casa – no había nada remotamente interesante.
Pero mi memoria más permanente era el olor. No era un olor a podrido, pero un
olor a cenizas que habían sido quemadas y mojadas por la lluvia y quemadas de
nuevo. Han pasado sesenta años, pero aún puedo oler esas cenizas. Todavía
puedo sentir el sabor áspero en la boca.
La presencia de Job en un lugar así le aislaría de la sociedad educada. A menudo,
el pueblo judío echaba gente con enfermedades contagiosas a lugares aislados, y
es bastante posible que hayan destinado a Job a este monte de cenizas.

Cerámica rota sería abundante en ese lugar, entonces, Job encuentra un pedazo
con el que rascarse. Aunque eruditos se preguntan si esto podría ser un acto de
mutilación propia, es difícil imaginar un hombre que sufre de furúnculos, haciendo
algo para irritarse la piel aún más. Es casi seguro que Job está usando este
pedazo de cerámica, con sus bordes afilados, para aliviarse el picazón.

“sentado en medio de ceniza” (v. 8b). Ceniza tenía un valor simbólico para los
hebreos. La asociaban con luto (2 Samuel 13:19), aflicción (Ezequiel 27:30ff), y
penitencia (Jeremías 6:26).

VERSÍCULOS 2:9-10. ¿AÚN RETIENES TÚ TU SIMPLICIDAD?


9Díjole entonces su mujer: ¿Aún retienes tú tu
simplicidad? (hebreo: tum∙mah). Bendice á Dios, y muérete. 10Y él le dijo: Como
suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el
bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

“Díjole entonces su mujer: ¿Aún retienes tú tu simplicidad?” (tum∙mah) (v.


9a). Antes, Dios dijo que Job, “aun retiene su perfección” (2:3) – un alto
complemento del Señor. Ahora la mujer de Job le dice en tono de burla, “¿aún
retienes tú tu simplicidad?”

Parece una pregunta razonable. Tum∙mah tiene que ver con la plenitud o la falta
de culpa. Aunque el carácter de Job ha superado su sufrimiento asombrosamente
bien, sus circunstancias y su cuerpo muestran todo menos la falta de culpa.

También vale la pena anotar que Job está en esta situación por su integridad. Si
no hubiera sido una persona tan perfecta, Dios nunca se lo hubiera mencionado al
satanás.

Pero la integridad es algo que no se le ha quitado a Job. Es el único bien que


ahora le queda, y no lo debe rendir. Más adelante, le dirá a sus amigos, “Hasta
morir no quitaré de mí mi integridad. Mi justicia tengo asida, y no la cederé: No me
reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida” (27:5b-6).

Hemos oído de la esposa de Job, a quién solo conocemos por medio de estos
versículos – pero debemos tener compasión por ella. Ella también ha perdido sus
hijos, sus posesiones, y su estatus en la vida. Ahora ella tiene que ver a su esposo
afligido de una manera terrible – quizá mortalmente. Sus palabras vienen de un
profundo pozo de dolor.
“Bendice á Dios, y muérete” (v. 9b). Algunos manuscritos antiguos dicen
“Maldice a Dios y muere.” Aquí aparece como “bendice a Dios,” quizá por la falta
de voluntad de algunos escríbanos piadosos que no querían copiar las palabras,
“Maldice a Dios.” (Newsome, 534).

Es difícil saber las intenciones de la mujer al decir estas palabras. La


interpretación tradicional es que, al maldecir a Dios, Job provocaría su ira – algo
que culminaría en Dios matando a Job y así liberándolo de su dolor. Puede ser
que ver el terrible sufrimiento de Job le aflija tanto a su esposa que ella prefiera
verle muerto.

Pero también es posible que “su pregunta sea un reto (¿de qué te ha servido tu
integridad?)” (Andersen, 92).

“Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has


hablado” (v. 10a). Anote la contención de Job – impresionante para un hombre
que ha perdido tanto y se encuentra en tanto dolor. No llama a su mujer ni
malvada ni tonta. Solo impugna su hablar. Sea una mujer poco inteligente o no,
sus palabras aquí suenan como las de una mujer tonta.

“También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos?” (v. 10b). De


nuevo, Job demuestra un equilibrio asombroso. Ha sido rico y ha sido pobre, y
entiende la necesidad de honrar a Dios en cada circunstancia. Ha estado en el
centro de una grande y cariñosa familia, pero ahora ha sido relegado a las afueras
de la ciudad – pero no se aísla a si mismo aún más alejándose de la presencia del
Señor. Ha tenido salud y ahora sufre de esta terrible enfermedad – pero no
maldice a Dios en medio de su sufrimiento. Siempre ha entendido que necesita a
Dios – y ahora más que nunca.

“En todo esto no pecó Job con sus labios” (v. 10c). Algunos rabíes comentan
que este versículo sugiere que Job no pecó con sus labios pero sí pecó con su
corazón (Balentine, 66). Sin embargo, nuestros labios (lenguas) son una de las
partes más desobedientes de nuestros cuerpos, y una de las últimas en
controlarse (Santiago 3:2). No parece probable que el corazón de Job estuviera
lleno de rebelión mientras que sus labios se mantuvieran fieles.

Qué es un Eufemismo:
Un eufemismo es una palabra o una expresión utilizada para sustituiruna
palabra que socialmente se considera ofensiva o de mal gusto. Pueden sustituir
términos de diversos tipos, por ejemplo en palabras que pueden resultar groseras,
escatológicas u obscenas.
Normalmente se utilizan eufemismos, entre otras razones, para sustituir:
 Términos ofensivos que pueden crear malestar a un grupo de personas. Se suele
decir que algo es 'políticamente correcto' para expresar que algo está
socialmente aceptado o está bien visto por la sociedad. Por ejemplo, 'persona de
la Tercera Edad' (viejo).
 Nombres sagrados o términos secretos.
 Palabras duras y desagradables que pueden generar incomodidad. Algunos
eufemismos utilizados en estos casos se pueden utilizar de forma cómica, para
suavizar la realidad que sustituyen, por ejemplo 'estirar la pata' (morir)
 En ocasiones, con el paso del tiempo un eufemismo puede llegar a adoptar
el mismo significado de la palabra que sustituía en un principio. Por
ejemplo, se utilizaba la palabra 'fallecer' que significaba 'faltar' sustituyendo
a 'morir'. En la actualidad, la palabra 'fallecer' ha adquirido ese significado y
se considera un sinónimo de 'morir'.
 Esta palabra procede del latín euphemismus, y a su vez del
griego εὐφημισμός, construída con las formas eu, (bien, bueno)
y pheme (hablar). Existen algunas palabras similares a 'eufemismo' aunque
no se consideran propiamente sinónimos, como 'alusión', 'circunloquio' o
'indirecta'.

Ejemplos de eufemismo
Algunos ejemplos utilizados en el lenguaje coloquial son: 'pasar a mejor vida'
(morir), 'poco agraciado' (feo) y 'dar a luz' (parir).

Disfemismo
Disfemismo es un término opuesto a eufemismo. Se trata de una palabra o
expresión, ofensiva o malsonante, que sustituye a un término más neutral. En
ocasiones se utiliza de un modo humorístico o despectivo. Por ejemplo,
'matasanos' (médico).

Eufemismo como herramienta de manipulación


En diversos ámbitos como la Política o el Periodismo, en ocasiones se utiliza el
eufemismo como medio de manipulación. El eufemismo es una de las formas en
que el lenguaje se puede utilizar para distorsionar la realidad. Por ejemplo, 'ajuste
de plantilla' (despidos).
Le resultó penosa la pérdida de todos sus bienes materiales pero, desde el
punto de vista emocional y psicológico, la tragedia que más la afectaba era la
pérdida de sus hijos. Con todo, en silencio ella hizo frente al dolor. Amaba a Job.
Debe haberle resultado muy difícil ver al marido en ese estado e, imposibilitada
de ofrecerle algún tipo de alivio, su impotencia le provocaba gran angustia.
En esa situación le quedaba una sola salida. Expresarle a su esposo la
preocupación que nacía en lo más profundo de su corazón, hasta donde
llegaban las raíces de su amor por Job. A diferencia de Pedro, ella no hallaba que
estaba repitiendo las palabras de Satanás. No, no era una mujer loca, pero en
ese momento habló como si lo fuera.

Comprendiendo a su mujer, Job le preguntó: "¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el


bien, y el mal no lo recibiremos?" (vers. 10). Parecía que él quería transmitirle a
su mujer: "Dios nos dio sus bienes para administrárselos, y lo hicimos con
alegría y fidelidad. Ahora, por amor a él nos toca administrar el sufrimiento; por
lo tanto, aférrate a la fe". Puede ser que en ese momento ella lo haya abrazado.
Si así fue, seguramente lloraron mucho.

En Job 2:9 se afirma: "Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu


integridad? Maldice a Dios, y muérete". Oí decir que el texto original dice
bendecir y no maldecir; ¿es cierta esa versión?

Efectivamente, el texto hebreo utiliza el verbo "bendecir" (berak) y no el otro


verbo que expresa lo contario (qillel ou arar, que equivale a maldecir). Sin
embargo, en este caso, no basta una respuesta breve.

Al examinar una palabra bíblica debemos considerar sus diversos usos dentro del
contexto específico. Lo que complica el cuadro es que "maldecir" no está entre
las acepciones del verbo berak ("bendecir"). Sin embargo, hay ciertos textos en
los cuales el verbo bendecir parece indicar que hay que entenderlo como
maldecir o blasfemar. Los estudiosos de la Biblia llaman a esto "uso eufemístico
del verbo" (eufemismo, término que el diccionario define como "modo de
expresar con suavidad o decoro ideas cuya franca expresión sería malsonante").
Para el escritor bíblico, aparentemente la combinación del verbo
"maldecir/bendecir" con "Dios" (maldecir a Dios) resultaba hiriente para su
sensibilidad, razón por la cual le pareció necesario parafrasear el concepto
utilizando un recurso que le resultara menos ofensivo. El resultado fue la
sustitución del verbo "bendecir" por otro, "maldecir".
Las expresiones eufemísticas son comunes en todos los idiomas, y el hebreo no
es una excepción. El desafío consiste en saber cuándo el verbo es usado de forma
eufemística. Examinemos algunos textos.

1. Uso del eufemismo fuera del libro de Job. Es muy limitado el número de
pasajes en los que aparece el fenómeno ya planteado. Uno de los mejores
ejemplos está registrado en 1 Reyes 21:10-13. Jezabel instruyó a ciertos testigos
falsos para que hablaran contra Nabot, afirmando que lo habían escuchado
"[bendiciendo, en hebreo]" a Dios y al rey. Por esto, Nabot fue condenado a
muerte. Obviamente nadie quiere que lo apedreen por haber bendecido a Dios.
Éste es un caso en la cual el verbo "bendecir" es utilizando como un eufemismo.

2. Uso del eufemismo en el libro de Job. Job tenía la costumbre de ofrecer


sacrificios en favor de sus retoños, por cuanto, según él, "Quizá habrán pecado
mis hijos, y habrán blasfemado ['bendecido', en hebreo] contra Dios..." (Job 1:5).
Por el hecho de bendecir a Dios no se requiere ofrecer sacrificios.
A continuación escuchamos a Satanás expresando lo siguiente acerca de Dios,
"Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema
[bendice, en hebreo] contra ti en tu misma presencia" (Job 1:11, ver también 2:5).
Ésta no es una expresión sarcástica. "Y verás si no blasfema contra ti", constituye
una expresión de certeza. La frase "en tu misma presencia" expresa abierto
desdén. El uso eufemístico del verbo "blasfemar/bendecir parece ajustarse muy
bien al contexto.

3. Uso del eufemismo en el discurso de la mujer de Job. La mujer de Job afirmó:


"bendice" o "maldice a Dios y muérete?" La respuesta de Job parece apoyar la
idea del uso de "bendecir" como un eufemismo para "maldecir". Si ella lo
estuviera estimulando a que bendiga a Dios, ¿por qué Job le dice a su mujer que
habla como "cualquiera de las mujeres fatuas?" Lo que quiere decir es que Job no
halló coherentes sus palabras con el espíritu de adoración a Dios.
Como sabemos poco acerca de esa mujer tenemos la tendencia a considerarla
muy mal. Obviamente, el sufrimiento del marido también le causó a ella muchos
dolores. Le resultó penosa la pérdida de todos sus bienes materiales pero, desde
el punto de vista emocional y psicológico, la tragedia que más la afectaba era la
pérdida de sus hijos. Con todo, en silencio ella hizo frente al dolor. Amaba a Job.
Debe haberle resultado muy difícil ver al marido en ese estado e, imposibilitada
de ofrecerle algún tipo de alivio, su impotencia le provocaba gran angustia.
En esa situación le quedaba una sola salida. Expresarle a su esposo la
preocupación que nacía en lo más profundo de su corazón, hasta donde llegaban
las raíces de su amor por Job. A diferencia de Pedro, ella no hallaba que estaba
repitiendo las palabras de Satanás. No, no era una mujer loca, pero en ese
momento habló como si lo fuera.

Comprendiendo a su mujer, Job le preguntó: "¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el


bien, y el mal no lo recibiremos?" (vers. 10). Parecía que él quería transmitirle a
su mujer: "Dios nos dio sus bienes para administrárselos, y lo hicimos con alegría
y fidelidad. Ahora, por amor a él nos toca administrar el sufrimiento; por lo tanto,
aférrate a la fe". Puede ser que en ese momento ella lo haya abrazado. Si así fue,
seguramente lloraron mucho.
¿LA BIBLIA RV 1909, Y LA RV1960 SE CONTRADICEN?
¿MALDICE A DIOS Y MUÉRETE? JOB 2.9
RV 1960
Job 2:9 Díjole entonces su mujer: “¿Aún sigues tú aferrado a tu integridad? ¡MALDICE A DIOS
y muérete!”
RV 1909
Job 2:9 Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? BENDICE Á DIOS, y
muérete.
PROBLEMA DE TRADUCCIÓN.
Este versículo de JOB 2.9 genera una gran controversia, y una grave dificultad para su
traducción, Revisión, o Actualización.
Como se puede ver en ambos textos en Español existe una aparente gran diferencia y
contradicción:
Una cosa es decir como en la RV1909 “BENDICE A DIOS.”
Y otra cosa es decir como en RV1960 “MALDICE A DIOS”
Recordemos que en este pasaje de la Biblia del Antiguo Testamento, Que fue escrito en
Hebreo, se relata la historia del sufrimiento de Job. Y en este momento del texto se le acerca
su esposa, frustrada de haber recibido tanto sufrimientos con su familia también, quien le dice
a su esposo JOB que cambie de actitud ante Dios y renuncie a esa lucha tan dura.
Recordemos que en este libro se relata poco de la esposa, pero es evidente que debe haber
sufrido mucho, pues sus hijos habían muerto, su esposo estaba gravemente enfermo, y su
economía estaba destruida. Y es posible que no tuviera el mismo nivel o tipo de fe que su
esposo Job.
Y son este tipo de aparentes contradicciones los que mencionan los seudo técnicos críticos de
la Biblia Reina Valera 1960. Lo llaman ERRORES… Y no lo son.
PERO EL PROBLEMA NO ES TEXTUAL
Y por eso un alumno de seminario que sepa mucho más que yo de Griego, o Hebreo, o
Teología Sistemática, tropezaría con el mismo conflicto y complejo doctrinal. Pues este
conflicto exige una comprensión de los propósitos divinos expresados a su manera por las
palabras de Job. Siempre y cuando no seamos esclavos del texto, sino que seamos libres con
el texto. A esto le llamo inspiración dinámica. Que significa: DIOS SIGUE INSPIRANDO SU
PROPIA PALABRA, porque es suya. Y porque el idioma también vive con las sociedades
vivas.
La Biblia dice que el hombre no fue creado por causa de la ley, sino que la ley fue creada por
causa del hombre. Esto no significa que el texto pueda ser manoseado y alegorizado al antojo
del revisor o traductor. Pero no debe ser estorbado por el texto mal entendido.
VEAMOS EL TEXTO ORIGINAL HEBREO.
Job 2:9 Entonces le H559 dijo su H802 mujer: ¿Aún H23
retienes tu H 53 integridad? H12 Barak Maldice a H430 Dios y
H8538 muérete.
Y como podemos ver el problema aparente no mejora con la lectura de los originales Hebreos,
donde la palabra traducida como “MALDICE A DIOS” = “Barak” (H12 ) efectivamente se
puede utilizar como palabra principal, siendo sus significados complementarios: RENUNCIA,
RENIEGA QUÉJATE. Pero que también se puede utilizar como “eufemismo” que es una
forma de hablar en forma diplomática, para suavizar alguna palabra fuerte, o proteger la
dignidad de alguien. Ejemplos: ES UN EUFEMISMO DE BORRACHO = BEODO. ES UN
EUFEMISMO DE LADRÓN = CACO. ES UN EUFEMISMO DE GORDO = RELLENITO. Etc.
Y por eso, ES UN EUFEMISMO DE RENUNCIA, RENIEGA, QUÉJATE, Y MALDICE (o déja
de resistir, deja de seguir con esa confianza que te hace sufrir, y descansa, o muere ya
finalmente.) = BENDICE (Barak) A DIOS, Y DÉJATE MORIR YA. Que no está radicalmente
mal. Y por eso la RV1909 es aceptada como Palabra de Dios.
Entonces lo que se trató de hacer en la RV 1909 fue suavizar la dura expresión, por su
equivalencia eufemística: BENDICE A DIOS.
Pero es verdad que ninguna de las dos palabras expresa la idea central o real de la intención
de esta mujer, (y de Dios). Al parecer ella estaba viendo el gran sufrimiento de su esposo, que
le decía: Esto lo resisto por fe y por amor a Dios. Y ella le intentaría decir: YA NO SIGAS
LUCHANDO ASÍ Y SUFRIENDO TÚ Y NOSOTROS. DEJA QUE DIOS HAGA LO QUE SE
PROPUSO, YA NO HAY REMEDIO, DEJA DE RESISTIR, RENIEGA DE DIOS, O ANTE
DIOS, DE MODO QUE ÉL TE SUELTE Y ASÍ PUEDAS DESCANSAR O MORIR EN PAZ.
Aún así no podemos huir del texto, y es correcto como las demás biblias que tradujeron
MALDICE A DIOS, pues ese es su significado principal. Pero sería mejor una variante
contextual, que exprese la idea anterior.
¡QUÉ SOLUCIÓN PROPONGO!
El sentido del texto en Job es enfatizar la fe y sometimiento de Job a la voluntad de Dios, sin
importar que esto le produzca sufrimientos. Tal como esperaba Dios, y tal como lo expresa
Job más adelante en su narración: YO SÉ QUE MI DIOS VIVE, Y QUE PRONTO SE
LEVANTARÁ A MI FAVOR. DIOS CAUSÓ LA HERIDA, Y ÉL LA CURARÁ. AUNQUE ÉL ME
MATARE EN ÉL ESPERARÉ.
SOLUCIÓN.
Es evidente, por el mensaje del libro de JOB, y porque el libro no da a entender que la esposa
de Job fuera una mala mujer. Sino que expresa el profundo sufrimiento que pueden llegar a
experimentar no sólo el siervo de Dios, sino también su familia.
POSIBLE REVISIÓN CONTEMPORANEA LATINA.
PARÁFRASIS PREVIA.
“ Le dijo entonces su mujer: “¿Aún seguirás aferrado a tu integridad y fe? YA NO SIGAS
LUCHANDO ASÍ Y SUFRIENDO TÚ Y NOSOTROS. DEJA QUE DIOS HAGA LO QUE SE
PROPUSO, YA NO HAY REMEDIO, DEJA DE RESISTIR, RENIEGA DE DIOS, O ANTE DIOS
Y DE SUS MISTERIOSOS PLANES, DE MODO QUE ÉL TE SUELTE Y ASÍ PUEDAS
DESCANSAR Y MORIR EN PAZ.”
POSIBLE TEXTO ACTUALIZADO DE JOB 2.9
RVHA Latinoamericana (Revisión de RV1960)
“ Le dijo entonces su mujer: “¿Aún seguirás aferrado a tu integridad? YA NO SIGAS
SUFRIENDO RENIEGA DE DIOS Y ASI PUEDAS MORIR Y DESCANSAR.”
CONCLUSIÓN.
Ambas versiones, o revisiones del Texto Reina Valera de 1909, y de 1960 están traduciendo o
actualizando bien. Desde el punto de vista técnico textual es correcto decir: MALDICE, o
BENDICE. Pero la mayoría de personas tropezarían en confusión al ver dos palabras
antónimas en dos Biblias Reina Valera. ¿Cuál tiene la razón? ¿Cuál es la que tiene menos
error? ¿Cuál es la verdadera Palabra de Dios?
Esto nos deja sólo con dos opciones textuales: 1- Usar MALDICE, 2- Usar BENDICE. Aunque
es más exacto textualmente MALDICE, no es perfecto para un contexto contemporáneo
Hispano Americano. Pero escribir BENDICE, aunque sería una salida fácil, no es la auténtica
verdad. Porque el texto dice así (MALDICE), en todos los manuscritos. Y porque es posible
que la esposa fuera una mujer dura de corazón, y que realmente le estuviera diciendo
MALDICE A DIOS Y DÉJANOS EN PAZ, Y MUÉRETE YA.
Lo más cercano a la verdad sería usar ambas palabras, o su valor y significado combinado:
MALDICE+BENDICE. Pero tampoco sería entendible. Que sería semejante a decir:
BORRACHO+BEODO, que puede significar BEBEDOR SOCIAL. O BORRACHÍN. Pues la
verdad podría ser que sea un Bebedor habitual, o un alcohólico.
Entonces la suma de MALDICE+BENDICE a Dios, tratándose de la majestad de Dios, debería
ser entendido hoy como una queja o lamento de la esposa de Job, que le decía: ¿HASTA
CUÁNDO SEGUIRÁS SOPORTANDO ESTE SUFRIMIENTO Y ESTE TRATO DE DIOS?
RENUNCIA YA A ESTO Y DESCANSA CON LA MUERTE, Y DÉJANOS DESCANSAR
TAMBIÉN A NOSOTROS.
POR ESO REPITO UNA POSIBLE REDACCIÓN DE ACTUALIZACIÓN, FIEL.
RV1960 REVISIÓN HA LATINOAMERICANA
“ Le dijo entonces su mujer: “¿Aún seguirás aferrado a tu integridad? YA NO SIGAS
SUFRIENDO RENIEGA DE DIOS Y ASÍ PUEDAS MORIR Y DESCANSAR.”
EXÉGESIS:

EL CONTEXTO:
El libro de Job es un libro creado particularmente bien en el que surgen preguntas
difíciles, por ejemplo:

• “¿Teme Job á Dios de balde?” (1:9). Es decir, ¿mantiene Job su lealtad hacia
Dios solo porque espera que Dios le recompense por hacerlo? ¿Es la fe de los
devotos para servirse a si mismos?

• Si Dios es ambos bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el sufrimiento?

• ¿Cuál es la relación entre el pecado y el sufrir?

• ¿Por qué sufre gente buena? ¿Por qué prospera la mala?

• ¿Al final, los buenos quedan vindicados? ¿En esta vida, o solo en la que está por
venir?

• ¿De dónde viene el mal? Si Dios creó todas las cosas, ¿creó también el mal?

Anote que dije que en este libro surgen estas preguntas. Eso es diferente a decir
que las contesta. Nos alienta a luchar con estas preguntas, pero no nos da las
respuestas envueltas en un bonito paquete. Eso es parte de lo que nos atrae a
este texto. No dispensa trivialidades que no se parecen nada a la realidad de
nuestra vida. En vez, relata una historia que nos espanta e informa. Nos espanta
al retratar la vida honestamente, y nos invita a examinarla con todas sus
complicaciones.

Este libro también nos espanta al hacernos luchar con las preguntas que provoca.
¿Es la fe de los devotos para servirse a si mismos? ¡Claro que sí! La gente le sirve
a Dios, en parte, porque esperan mejorar sus vidas a través de su relación con
Dios. Pero eso es solo parte de la respuesta. Gente también sirve a Dios porque le
ama y quiere acercarse a su santidad y justicia.

¿Por qué permite Dios el sufrimiento? La respuesta más fácil es que sufrir es
castigo por el pecado. Este libro, sin embargo, no nos permite una respuesta tan
simple, porque Job sufre a pesar de ser “perfecto y recto” – un hombre “temeroso
de Dios, y apartado del mal” (1:1). Dios también utiliza este lenguaje para describir
a Job (1:8).

El libro comienza con una sección en prosa (1:1 – 2:13) y termina con una sección
en prosa (42:7-17), pero lo demás es poesía. La sección en prosa nos acerca a la
historia y concluye la historia, pero la poesía lleva casi todo el peso del relato. La
poesía tiende a ayudarnos a ver las cosas de manera diferente en vez de darnos
conclusiones bien razonadas. Entonces, el medio del libro concuerda
perfectamente con su propósito – invitarnos a luchar con la clase de preguntas
que se mencionan arriba.

Ya que el final del libro queda abierto, parece apropiado que no sepamos quien lo
escribió o cuándo. Job nos hace luchar con misterios y es, en sí, algo misterioso.
Académicos sugieren épocas que empiezan en el tiempo de los patriarcas hasta el
tiempo después del exilio (Hartley, 17; véase también Andersen, 15). Por lo tanto,
podría ser uno de los primeros libros del Antiguo Testamento – o, también podría
ser uno de los últimos.

El libro de Job es aún más fascinante porque ve la vida de manera bastante


diferente a la visión histórica que aparece en Deuteronomio y en tanta escritura
hebrea. En particular, los libros de Deuteronomio, Josué, Jueces, Samuel 1-2, y
Reyes 1-2 interpretan eventos “en vista de su obediencia o desobediencia a la ley
mosaica” (Myers, 280). Nos dicen que Israel prosperó cuando obedeció a Dios y
sufrió cuando no lo hizo. Prometen prosperidad a los fieles (Deuteronomio 28:1-2,
7-8; Salmo 34:15-22).

Este punto de vista de causa y efecto aparece también en otras partes del Antiguo
Testamento – y también en el Nuevo Testamento (Galatos 6-7; 1 Pedro 3:10) –
pero el mensaje del Nuevo Testamento es diferente. Como dijo Francis Bacon,
“Prosperidad es la bendición del Antiguo Testamento; adversidad es la bendición
del Nuevo.” Ese comentario es verdad solo en parte, porque el Nuevo Testamento
enfatiza servicio y sacrificio en este mundo, pero promete recompensa eterna en
el próximo.

Los que abogan por el Evangelio de Prosperidad continúan promocionando la


visión de Deuteronomio, estableciendo una fuerte conexión entre fiel discipulado y
prosperidad material. El evangelista Oral Roberts dijo, “Vivo en una de las casas
más bellas. Conduzco uno de los coches más seguros, y si uno aún más seguro
apareciera en frente de mi puerta yo diría, „lo quiero,‟… Dios diseñó la vida de
creyentes para ser una vida abundante… Dios te diseñó para vivir en abundancia.”
Su esposa, Evelyn, dijo, “Para sacar el mayor provecho de su ministerio, Jesús
necesitaría la televisión. Para los programas de la televisión tendría que saber la
hora. ¿Llevaría Jesús un Rolex? ¿Por qué no?” Los que se adhieren a esta
Teología de Prosperidad enfatizan las bendiciones materiales del aquí y ahora.
Sus promesas atraen a muchos, pero (a mi parecer) no toman en serio la llamada
de Cristo para tomar una cruz y seguirle.

Por otro lado, el punto de vista de Deuteronomio tiene razón en algo que también
debemos reconocer. “La administración moral de Dios hacia el mundo requiere
que la rectitud de los justos lleve al bienestar, y que el mal de los inmundos lleve al
desastre” (Andersen, 67). ¡Absolutamente! Pero Andersen añade, “No obstante, la
conexión (entre rectitud y bienestar) a menudo no es obvia, y la vida es mucho
más compleja de lo que propone esta simple fórmula.”

Andersen entonces nos lleva del reino Deuteronomista al reino de Job, quien
rehúsa reducir la fe a una simple fórmula. El libro de Job incluye preguntas que
surgen de un mundo en el que los justos no siempre prosperan y los injustos a
veces si prosperan. Es un mundo desordenado – difícil de comprender y aún más
difícil de apreciar – pero es el mundo en que vivimos. Este mundo real pero
desordenado es el que el libro de Job nos invita a examinar.

VERSÍCULO 1:1 HUBO UN VARÓN EN TIERRA DE HUS,


LLAMADO JOB
1:1Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job; y era este hombre
perfecto (hebreo: tam) y recto(hebreo: yasar), y temeroso de Dios, y apartado del
mal.

“Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job” (v. 1a). Aunque no podemos
identificar la tierra de Hus con certeza, hay dos probabilidades. Ambas están en el
este (v. 3). Una es Edom, en el sureste del Mar Muerto (Lamentaciones 4:21). La
otra es Aram, ubicado al noreste de Israel (Génesis 10:23; 22:21). No obstante, la
ubicación exacta es menos importante para nuestra comprensión de este libro que
el hecho de que Hus esté fuera de Israel.

Algunos eruditos, anotando que Job no es un nombre israelita tradicional,


concluyen que Job seguramente era pagano (Ballentine, 44). Sin embargo, eso
también es incierto. Ezequiel agrupa a Job con Noé y Daniel, dos de los grandes
héroes de la fe, poniéndoles a los tres el título de justos (Ezequiel 14:14, 20). Esto
sugiere que Job seguramente era israelita y que vivía fuera de Israel.

“y era este hombre perfecto (tam) y recto” (yasar) (v. 1b). Este es el primero de
dos pares de descriptivos que retratan a Job como hombre de buen carácter y fe
devota. Perfecto (tam) tiene que ver con la integridad de Job – es alguien en quien
se puede depender para hacer lo correcto. Recto (yasar) tiene que ver con su
lealtad a la ley de Dios. La yuxtaposición de estos dos adjetivos nos habla de un
hombre que, al enfrentarse con una decisión, intenta hacer lo correcto.

“y temeroso de Dios, y apartado del mal” (v. 1c). Este es el segundo par de
adjetivos que describen un hombre justo y honorable. El hecho que Job teme a
Dios significa que se maravilla en Dios – que comprende su lugar en relación a
Dios. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Salmo 111:10; véase
también Proverbios 1:7; Job 28:28).

El hecho de que Job se aleja del mal significa que no solo decide hacer el bien
pero que también decide evitar el mal. Las dos son decisiones conscientes y
hechas con propósito. No permite ser tentado. Cuando entra en contacto con el
mal, se aleja rápidamente.

Pero Job es un hombre de integridad – no un hombre sin pecado. Hace ofrendas


quemadas, algo que sirve como expiación de sus pecados y los pecados de su
familia (v. 5).

VERSÍCULOS 1:2-22 ¿NO HAS CONSIDERADO Á MI SIERVO


JOB?
Aunque estos versículos no se incluyen en la lectura del leccionario, el pastor
debe reconocerlos.

El libro empieza estableciendo el limpio carácter de Job (1:1, 5) y su prosperidad


(1:2-4). Nos presenta la reunión de seres celestiales (hebreo: bene ha elohim –
“hijos de Dios”), incluyendo “el Satanás” (hebreo:has∙satan – el Satanás) (1:6).

EL SATANÁS: “Aunque en la mayoría de las traducciones en inglés „el satanás‟ se


expresa como „Satanás,‟ no se debe considerar nombre propio. Nombres propios
en hebreo no se preceden con el artículo definido. En vez, „el satanás‟ se refiere al
papel cumplido por uno de los seres celestiales (literalmente, hijos de Dios)”
(Conrad, 113; véase también Murphy, 263). El Satanás diabólico del Nuevo
Testamento se desarrolla más adelante. El Satanás en el libro de Job es uno de
los servidores de Dios.

Dios le pregunta al satanás dónde ha estado y el satanás dice que viene: “De
rodear la tierra, y de andar por ella” (1:7). El satanás no dice porque ha estado
rodeando la tierra y no hace ninguna pregunta de lo que encontró. No obstante,
Dios le responde diciendo, “¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro
como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?”
(1:8).

El satanás responde con una pregunta que prepara el camino para lo que pasa
más adelante – “¿Teme Job á Dios de balde?” (hebreo: hin·nam – la misma
palabra traducida como “sin causa” en 2:3). Implica que Job sirve a Dios porque
Dios le ha bendecido – y que Job pronto le abandonará si percibe que Dios le ha
abandonado. Satanás reta a Dios “Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo
que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro” (1:11). En vez de hacerlo, Dios le
da permiso al satanás para que él mimo lo haga (1:12). Esto resulta en la muerte
de los hijos de Job y en la pérdida de sus muchas posesiones (1:13-19).

Pero en lugar de maldecir a Dios, Job dice, “Desnudo salí del vientre de mi madre,
y desnudo tornaré allá. Jehová dio, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová
bendito” (1:21). El narrador concluye, “En todo esto no pecó Job, ni atribuyó á Dios
despropósito alguno” (1:22).
VERSÍCULOS 2:1-2. Y OTRO DÍA ACONTECIÓ QUE VINIERON
LOS HIJOS DE DIOS
2:1Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios (hebreo: bene ha
elohim) para presentarse delante de Jehová, y Satán (hebreo: has∙satan – el
satanás) vino también entre ellos pareciendo delante de Jehová. 2Y dijo Jehová á
Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y
de andar por ella.

“Y otro día aconteció que vinieron los hijos reo: has∙satan – el satanásde
Dios (bene ha elohim)para presentarse delante de Jehová, y Satán (heb) vino
también entre ellos pareciendo delante de Jehová” (v. 2:1). Este versículo es
casi el mismo que aparece en 1:6. Añade, “Satán vino también entre ellos
pareciendo delante de Jehová,” quizá solo para decir que el satanás vino ante el
Señor para rendirle cuentas de los acontecimientos (Hartley, 79).

Véanse las notas de EL SATANÁS arriba.

“Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán á Jehová, y


dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella” (v. 2). Este versículo es
esencialmente el mismo que 1:7.

VERSÍCULO 2:3. ¿NO HAS CONSIDERADO Á MI SIERVO JOB?


3Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay otro
como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y
que aún retiene su perfección (hebreo:tum∙mah), habiéndome tú
incitado (hebreo: sut) contra él, para que lo arruinara sin causa? (hebreo:hin∙nam).

“Y Jehová dijo á Satán: ¿No has considerado á mi siervo Job, que no hay
otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado
de mal” (v. 3a). La primera parte de versículo 3 es la misma que 1:8. Dios declara
de nuevo los credenciales religiosos de Job – “varón perfecto y recto” – “temeroso
de Dios y apartado de mal.” Antes, estos eran credenciales asombrosos, cuando
Job disfrutaba de una familia grande y de grandes riquezas. Son aún más
impresionantes ahora que Job ha perdido a su familia y su riqueza. Job ha sufrido
grandes pérdidas, pero su fe en Dios no se ha inmutado. Satanás antes propuso
que Dios probara a Job. Ahora que ha sido probado y ha pasado la prueba
espléndidamente, Dios tiene una razón para estar complacido.

“y que aún retiene su perfección” (tum∙mah). (v. 3b). Dos veces Dios ha
llamado a Job “perfecto” (tam). Ahora llama la atención a su continuada perfección
(tum∙mah). Estas dos palabras, tam y tum∙mahestán relacionadas, basadas en la
misma raíz (Alden, 63).
Anteriormente, el satanás sugirió que Job era fiel solo porque Dios les prosperaba
(1:9-10). El satanás retó a Dios, “Mas extiende ahora tu mano, y toca á todo lo que
tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro” (1:11). Dios permitió que el satanás le
quitara a Job su familia y riqueza, pero la tum∙mah de Job continúa imperturbable.

“habiéndome tú incitado (sut) contra él, ¿para qué lo arruinara sin


causa?” (hin∙nam) (v. 3c). La palabra “incitar” (sut) “se refiere a distraer a
personas con la intención de hacerlas desviar, de que actúen con motivos
destructivos y maliciosos en mente; de que inciten a otros a ser malvados, a
desviarles del camino” (Baker & Carpenter, 773-774). “Con estas palabras Dios
aceptó la plena responsabilidad por la lucha de Job. No concedió autoridad
ninguna sobre el satanás. Esto es muy importante porque en el dialogo, Job verá
la liberación solo de Dios… Esta declaración también explica porque el satanás no
vuelve a aparecer en el epílogo. Dios mismo se siente obligado a resolver el
conflicto de Job” (Hartley, 80).

“sin causa” (hin∙nam). Esta es casi la misma frase que el Satanás utilizó en 1:9 al
preguntar: “¿Teme Job á Dios de balde?” (hin∙nam).

Cuando Job perdió su familia y riqueza “sin causa,” entró en un mundo en el que
causa y efecto ya no aplican. No merecía sus pérdidas, pero las experimentó de
todos modos. Aún peor que perder todo, se encontró en un mundo donde no tenía
ni idea de lo que podía esperar. Su mundo ya no tenía sentido. Era un mundo
calculado que se proponía volverle loco.

En la película “Schindler´s List,” Ralph Fiennes hace el papel de Amon Goeth, un


oficial Nazi encargado de un campamento de muerte. En una escena
escalofriante, Goeth toma un rifle, sale a su balcón, apunta a un prisionero que
pasa por delante, y dispara. El prisionero cae, mortalmente herido, y los otros
prisioneros corren – buscando donde meterse. Goeth hizo esto para aterrorizar a
los prisioneros, quienes trataban de darle sentido a su mundo sin sentido. Se
preguntarían qué fue lo que hizo ese prisionero para poder evitar su mismo error.
¿Caminaba por la calle equivocada? ¿Estaba fuera durante las horas prohibidas?
¿Caminaba demasiado despacio? ¿Llevaba contrabando? La insensatez de la
matanza azarosa – su “sin causa” – preocupaba aún más a los demás prisioneros
que la propia muerte de su compañero, porque les robó del sentido de seguridad
que podrían tener si entendieran las razones por las que les pasaban las cosas.

Ese tipo de mundo azaroso, “sin causa,” es en el que entra Job cuando pierde su
familia y sus posesiones.

VERSÍCULOS 2:4-5. TOCA SU HUESO Y CARNE


4Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene
dará por su vida. 5Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y
verás si no te blasfema en tu rostro.
“Y respondiendo Satán dijo á Jehová: Piel por piel” (v. 4a). Esto parece un
proverbio cuyo significado es incierto. No obstante, está claro que el satanás
sugiere que la prueba aún no ha sido suficiente. Job ha perdido su familia y su
riqueza, pero todavía no ha sufrido el tipo de dolor que acompaña una terrible
enfermedad o herida. Su piel está intacta. Sin embargo, no siempre será así. Este
versículo señala al próximo juicio en que el satanás le dará a Job una terrible
enfermedad de la piel.

“todo lo que el hombre tiene dará por su vida” (v. 4b). El satanás sugiere que
la máxima prueba es una que amenaza la vida. Una persona puede sufrir la
pérdida de familia y posesiones, pero es la posibilidad de la muerte lo que
verdaderamente se teme.

“Mas extiende ahora tu mano, y toca á su hueso y á su carne, y verás si no te


blasfema en tu rostro” (v. 5). El satanás ahora quiere incitar a Dios para que
ponga a Job bajo esta última prueba – algún tipo de enfermedad horrible que
consumiera totalmente su cuerpo físico.

VERSÍCULO 2:6. HE AQUÍ, ÉL ESTÁ EN TU MANO


6Y Jehová dijo á Satán: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.

Este versículo se parece a 1:12, pero hay una diferencia. En capítulo 1, Dios
prohibió que el satanás le impusiera a Job daño físico. Ahora, Dios elimina esta
restricción pero añade otra – “mas guarda su vida.”

VERSÍCULOS 2:7-8. SALIÓ SATANÁS É HIRIÓ Á JOB DE


MALIGNA SARNA
7Y salió Satán de delante de Jehová, é hirió á Job de una maligna
sarna (hebreo: sehiyn – furúnculos)desde la planta de su pie hasta la mollera de
su cabeza. 8Y tomaba una teja (hebreo: heres) para rascarse con ella, y estaba
sentado en medio de ceniza.

“Y salió Satán de delante de Jehová, é hirió á Job de una maligna


sarna (sehiyn – furúnculos)desde la planta de su pie hasta la mollera de su
cabeza” (v. 7). Al continuar la historia, aprenderemos más de la enfermedad de
Job. “Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y
abominable” (7:5). “Mi aliento vino á ser extraño á mi mujer, aunque por los hijos
de mis entrañas le rogaba” (19:17). “Mi cuero y mi carne se pegaron á mis huesos”
(19:20). “De noche taladra sobre mí mis huesos, Y mis pulsos no reposan” (30:17).
“Mi piel está denegrida sobre mí, Y mis huesos se secaron con ardentía” (30:30).
Estos síntomas dejan claro que sufre de una horrible enfermedad, pero no la
podemos identificar con precisión.
Si el cuerpo de Job está cubierto de furúnculos tal como nosotros los conocemos,
su sufrimiento sería terrible. Un furúnculo es una infección de la piel, a veces
causada por un pelo crecido hacia dentro o algún objeto foráneo como una astilla.
El tipo de furúnculo depende en el tipo de bacteria que causa la infección. Un tipo
de furúnculo común, conocido como carbúnculo, puede ser muy doloroso.
Típicamente, cada furúnculo se pone rojo y es bastante sensible. Si se tropieza
con el furúnculo o si se toca el dolor es intenso. Una persona cuyo cuerpo está
cubierto de furúnculos sentiría presión sin importar la postura que tome. La
consistencia e intensidad del dolor serían inaguantables.

En la mayoría de los casos, células blancas eventualmente logran sobrepasar la


bacteria para que la recuperación tome lugar. Ese proceso, sin embargo, es lento
y doloroso. En algunos casos, es necesario quitar quirúrgicamente las glándulas
de sudor infectadas para detener la infección
(http://www.medicinenet.com/boils/article.htm).

“Y tomaba una teja (heres) para rascarse con ella, y estaba sentado en medio
de ceniza” (v. 8). Un heres puede ser una teja de barro o un pedazo roto de
cerámica. En este caso, seguramente es el segundo.

La imagen que tenemos es de Job sentado “en medio de ceniza” en el basurero


de la ciudad – un hombre roto en un lugar roto.

Cuando era niño, mi abuelo me llevaba al basurero de la ciudad donde


disparábamos latas y botellas con un rifle. Era un lugar desolado. Nunca había
nada que yo quisiera llevarme a casa – no había nada remotamente interesante.
Pero mi memoria más permanente era el olor. No era un olor a podrido, pero un
olor a cenizas que habían sido quemadas y mojadas por la lluvia y quemadas de
nuevo. Han pasado sesenta años, pero aún puedo oler esas cenizas. Todavía
puedo sentir el sabor áspero en la boca.

La presencia de Job en un lugar así le aislaría de la sociedad educada. A menudo,


el pueblo judío echaba gente con enfermedades contagiosas a lugares aislados, y
es bastante posible que hayan destinado a Job a este monte de cenizas.

Cerámica rota sería abundante en ese lugar, entonces, Job encuentra un pedazo
con el que rascarse. Aunque eruditos se preguntan si esto podría ser un acto de
mutilación propia, es difícil imaginar un hombre que sufre de furúnculos, haciendo
algo para irritarse la piel aún más. Es casi seguro que Job está usando este
pedazo de cerámica, con sus bordes afilados, para aliviarse el picazón.

“sentado en medio de ceniza” (v. 8b). Ceniza tenía un valor simbólico para los
hebreos. La asociaban con luto (2 Samuel 13:19), aflicción (Ezequiel 27:30ff), y
penitencia (Jeremías 6:26).
VERSÍCULOS 2:9-10. ¿AÚN RETIENES TÚ TU SIMPLICIDAD?
9Díjole entonces su mujer: ¿Aún retienes tú tu
simplicidad? (hebreo: tum∙mah). Bendice á Dios, y muérete. 10Y él le dijo: Como
suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. También recibimos el
bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

“Díjole entonces su mujer: ¿Aún retienes tú tu simplicidad?” (tum∙mah) (v.


9a). Antes, Dios dijo que Job, “aun retiene su perfección” (2:3) – un alto
complemento del Señor. Ahora la mujer de Job le dice en tono de burla, “¿aún
retienes tú tu simplicidad?”

Parece una pregunta razonable. Tum∙mah tiene que ver con la plenitud o la falta
de culpa. Aunque el carácter de Job ha superado su sufrimiento asombrosamente
bien, sus circunstancias y su cuerpo muestran todo menos la falta de culpa.

También vale la pena anotar que Job está en esta situación por su integridad. Si
no hubiera sido una persona tan perfecta, Dios nunca se lo hubiera mencionado al
satanás.

Pero la integridad es algo que no se le ha quitado a Job. Es el único bien que


ahora le queda, y no lo debe rendir. Más adelante, le dirá a sus amigos, “Hasta
morir no quitaré de mí mi integridad. Mi justicia tengo asida, y no la cederé: No me
reprochará mi corazón en el tiempo de mi vida” (27:5b-6).

Hemos oído de la esposa de Job, a quién solo conocemos por medio de estos
versículos – pero debemos tener compasión por ella. Ella también ha perdido sus
hijos, sus posesiones, y su estatus en la vida. Ahora ella tiene que ver a su esposo
afligido de una manera terrible – quizá mortalmente. Sus palabras vienen de un
profundo pozo de dolor.

“Bendice á Dios, y muérete” (v. 9b). Algunos manuscritos antiguos dicen


“Maldice a Dios y muere.” Aquí aparece como “bendice a Dios,” quizá por la falta
de voluntad de algunos escríbanos piadosos que no querían copiar las palabras,
“Maldice a Dios.” (Newsome, 534).

Es difícil saber las intenciones de la mujer al decir estas palabras. La


interpretación tradicional es que, al maldecir a Dios, Job provocaría su ira – algo
que culminaría en Dios matando a Job y así liberándolo de su dolor. Puede ser
que ver el terrible sufrimiento de Job le aflija tanto a su esposa que ella prefiera
verle muerto.

Pero también es posible que “su pregunta sea un reto (¿de qué te ha servido tu
integridad?)” (Andersen, 92).
“Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has
hablado” (v. 10a). Anote la contención de Job – impresionante para un hombre
que ha perdido tanto y se encuentra en tanto dolor. No llama a su mujer ni
malvada ni tonta. Solo impugna su hablar. Sea una mujer poco inteligente o no,
sus palabras aquí suenan como las de una mujer tonta.

“También recibimos el bien de Dios, ¿y el mal no recibiremos?” (v. 10b). De


nuevo, Job demuestra un equilibrio asombroso. Ha sido rico y ha sido pobre, y
entiende la necesidad de honrar a Dios en cada circunstancia. Ha estado en el
centro de una grande y cariñosa familia, pero ahora ha sido relegado a las afueras
de la ciudad – pero no se aísla a si mismo aún más alejándose de la presencia del
Señor. Ha tenido salud y ahora sufre de esta terrible enfermedad – pero no
maldice a Dios en medio de su sufrimiento. Siempre ha entendido que necesita a
Dios – y ahora más que nunca.

“En todo esto no pecó Job con sus labios” (v. 10c). Algunos rabíes comentan
que este versículo sugiere que Job no pecó con sus labios pero sí pecó con su
corazón (Balentine, 66). Sin embargo, nuestros labios (lenguas) son una de las
partes más desobedientes de nuestros cuerpos, y una de las últimas en
controlarse (Santiago 3:2). No parece probable que el corazón de Job estuviera
lleno de rebelión mientras que sus labios se mantuvieran fieles.

TEXTO CITADO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS procede de Spanish Reina


Valera, situada enhttp://www.ccel.org/ccel/bible/esrv.html. Utilizamos esta versión
de la Biblia porque consta de dominio público (no bajo protección de derechos de
propiedad).

Como ustedes saben, el blog apologético Visión de Profetas es propiedad de


este Ministerio. Recientemente, en una de las publicaciones, un comentarista
frecuente de la página en la red social de Visión de Profetas Facebook, dijo que
prefería la versión Reina Valera de 1909, por la Reina Valera de 1960. La cual justificó
por el verso de Job 2:9... Ya tengo varios años encontrandome con muchos creyentes
que se encuentran en esta disyuntiva y se preguntan ¿Si existe un error de traducción
o interpretación en Reina Valera 1960? Entre otras preguntas... Sin embargo, la
diferente expresión que se encuentra publicada en la versión Reina Valera de 1909 a
la antes mencionada, cuenta con una respuesta contundente.

Reina Valera Revisión 1960: Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu


integridad? Maldice a Dios, y muérete.
Reina Valera Revisión 1909: Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú
tu simplicidad? Bendice á Dios, y muérete.
No existe ningun error entre la 1960 y su anterior 1909. La palabra hebrea Barak
) es un eufemismo, que puede significar: arrodillarse; por implicación bendecir a
Dios (como acto de adoración); también (por euf.) maldecir o blasfemar (a Dios, o al
rey, como traición). (Referencia de Strong H1288)

¿Qué es un Eufemismo?

Un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva


que sustituye a otra palabra de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no
placentero o peyorativo al oyente. Se produce cuando se pretende usar palabras
inofensivas o expresiones para desorientar, evadir, o evitar hacernos conscientes de
una realidad cruda y desagradable. A menudo el propio eufemismo es considerado
vulgar, ironíco o sárcastico. (Más información en Wikipedia)

Así que, sí usted lee otras versiones revizadas certificadas actuales usted encontrará
como la mejor interpretación "Maldíce...".

No existe ningun problema en la Revisión 1960, es sólo cuestión de óptica, prejuicios


y estudiar un poco más, consultar a otros sin vergüenza.
◄ Job 2:9 ►
Versos Paralelos
La Biblia de las Américas
Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete.

La Nueva Biblia de los Hispanos


Entonces su mujer le dijo: "¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete."

Reina Valera Gómez


Entonces su esposa le dijo: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

Reina Valera 1909


Díjole entonces su mujer: ¿Aun retienes tú tu simplicidad? Bendice á Dios, y muérete.

Biblia Jubileo 2000


Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Blasfema a Dios, y muérete.

Sagradas Escrituras 1569


Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu simplicidad? Blasfema a Dios, y muérete.

King James Bible


Then said his wife unto him, Dost thou still retain thine integrity? curse God, and die.

English Revised Version


Then said his wife unto him, Dost thou still hold fast thine integrity? renounce God, and
die.
Tesoro de la Escritura

his wife.

Génesis 3:6,12
Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y
que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a
su marido que estaba con ella, y él comió.…

1 Reyes 11:4
Pues sucedió que cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros
dioses, y su corazón no estuvo dedicado por entero al SEÑOR su Dios, como había
estado el corazón de David su padre.

retain.

Job 2:3
Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay otro como él
sobre la tierra, hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y él todavía
conserva su integridad, aunque tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.

Job 21:14,15
Y dicen a Dios: ``¡Apártate de nosotros! No deseamos el conocimiento de tus caminos.…

2 Reyes 6:33
Estaba aún hablando con ellos, cuando he aquí que el mensajero descendió a él, y le dijo:
Mira, este mal viene del SEÑOR; ¿por qué he de esperar más en el SEÑOR?

Malaquías 3:14
Habéis dicho: ``En vano es servir a Dios. ¿Qué provecho hay en que guardemos sus
ordenanzas y en que andemos de duelo delante del SEÑOR de los ejércitos?

curse God.

Job 2:5
Sin embargo, extiende ahora tu mano y toca su hueso y su carne, verás si no te maldice en
tu misma cara.

Job 1:11
Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, verás si no te maldice en
tu misma cara.
G
¿Bendecir o Maldecir?
Autor:

Ángel Manuel Rodríguez

En Job 2:9 se afirma: "Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice
a Dios, y muérete". Oí decir que el texto original dice bendecir y no maldecir; ¿es
cierta esa versión?

Efectivamente, el texto hebreo utiliza el verbo "bendecir" (berak) y no el otro verbo que
expresa lo contario (qillel ou arar, que equivale a maldecir). Sin embargo, en este caso, no basta
una respuesta breve.
Al examinar una palabra bíblica debemos considerar sus diversos usos dentro del contexto
específico. Lo que complica el cuadro es que "maldecir" no está entre las acepciones del
verbo berak ("bendecir"). Sin embargo, hay ciertos textos en los cuales el verbo bendecir parece
indicar que hay que entenderlo como maldecir o blasfemar. Los estudiosos de la Biblia llaman a
esto "uso eufemístico del verbo" (eufemismo, término que el diccionario define como "modo de
expresar con suavidad o decoro ideas cuya franca expresión sería malsonante").
Para el escritor bíblico, aparentemente la combinación del verbo "maldecir/bendecir" con
"Dios" (maldecir a Dios) resultaba hiriente para su sensibilidad, razón por la cual le pareció
necesario parafrasear el concepto utilizando un recurso que le resultara menos ofensivo. El
resultado fue la sustitución del verbo "bendecir" por otro, "maldecir".
Las expresiones eufemísticas son comunes en todos los idiomas, y el hebreo no es una
excepción. El desafío consiste en saber cuándo el verbo es usado de forma eufemística.
Examinemos algunos textos.
1. Uso del eufemismo fuera del libro de Job. Es muy limitado el número de pasajes en los que
aparece el fenómeno ya planteado. Uno de los mejores ejemplos está registrado en 1 Reyes
21:10-13. Jezabel instruyó a ciertos testigos falsos para que hablaran contra Nabot, afirmando
que lo habían escuchado "[bendiciendo, en hebreo]" a Dios y al rey. Por esto, Nabot fue
condenado a muerte. Obviamente nadie quiere que lo apedreen por haber bendecido a Dios.
Éste es un caso en la cual el verbo "bendecir" es utilizando como un eufemismo.
2. Uso del eufemismo en el libro de Job. Job tenía la costumbre de ofrecer sacrificios en favor
de sus retoños, por cuanto, según él, "Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado
['bendecido', en hebreo] contra Dios..." (Job 1:5). Por el hecho de bendecir a Dios no se
requiere ofrecer sacrificios.
A continuación escuchamos a Satanás expresando lo siguiente acerca de Dios, "Pero extiende
ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema [bendice, en hebreo] contra ti en
tu misma presencia" (Job 1:11, ver también 2:5). Ésta no es una expresión sarcástica. "Y verás
si no blasfema contra ti", constituye una expresión de certeza. La frase "en tu misma presencia"
expresa abierto desdén. El uso eufemístico del verbo "blasfemar/bendecir parece ajustarse muy
bien al contexto.
3. Uso del eufemismo en el discurso de la mujer de Job. La mujer de Job afirmó: "bendice" o
"maldice a Dios y muérete?" La respuesta de Job parece apoyar la idea del uso de "bendecir"
como un eufemismo para "maldecir". Si ella lo estuviera estimulando a que bendiga a Dios, ¿por
qué Job le dice a su mujer que habla como "cualquiera de las mujeres fatuas?" Lo que quiere
decir es que Job no halló coherentes sus palabras con el espíritu de adoración a Dios.
Como sabemos poco acerca de esa mujer tenemos la tendencia a considerarla muy mal.
Obviamente, el sufrimiento del marido también le causó a ella muchos dolores. Le resultó
penosa la pérdida de todos sus bienes materiales pero, desde el punto de vista emocional y
psicológico, la tragedia que más la afectaba era la pérdida de sus hijos. Con todo, en silencio ella
hizo frente al dolor. Amaba a Job. Debe haberle resultado muy difícil ver al marido en ese estado
e, imposibilitada de ofrecerle algún tipo de alivio, su impotencia le provocaba gran angustia.
En esa situación le quedaba una sola salida. Expresarle a su esposo la preocupación que
nacía en lo más profundo de su corazón, hasta donde llegaban las raíces de su amor por Job. A
diferencia de Pedro, ella no hallaba que estaba repitiendo las palabras de Satanás. No, no era
una mujer loca, pero en ese momento habló como si lo fuera.
Comprendiendo a su mujer, Job le preguntó: "¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal
no lo recibiremos?" (vers. 10). Parecía que él quería transmitirle a su mujer: "Dios nos dio sus
bienes para administrárselos, y lo hicimos con alegría y fidelidad. Ahora, por amor a él nos toca
administrar el sufrimiento; por lo tanto, aférrate a la fe". Puede ser que en ese momento ella lo
haya abrazado. Si así fue, seguramente lloraron mucho.