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Solo hay Libertad en el Gozo del Señor

Biblia, habla 236 veces del gozo y de la importancia de


tenerlo y de las consecuencias de perderlo.

Entender el significado bíblico de la palabra gozo, es parte del


gran secreto que le da sentido a la obra de Dios.

Nuestro Señor, Mi Señor Jesús, fue sacrificado para que UD


tenga acceso al gozo. El plan de Dios desde el inicio de los
tiempos hasta el final de los tiempos es que Ud. encuentre el
gozo de su presencia.

Hay alguien que fue derrotado una y otra vez desde los inicios
de los tiempos, el sabe que es así, el sabe que no será jamás
como Dios y que sus monstruosas ambiciones, sus tortuosos
pensamientos y su multitud de maldades, están destinadas a
morir en un lago de fuego y azufre.

Pero el único placer que les queda a Satanás y sus


demonios hasta el día que se cumpla su sentencia es tratar
de quitarle el gozo de vivir en plenitud.

Para ello emplea su esencia diabólica que es, ocultarse en la


niebla y mentir tanto que Ud crea que es verdad.

Por ejemplo el logro imponer una mentira que perdura desde


los siglos, que es hacerle pensar que el gozo esta en poseer
los bienes materiales que componen su reino.

Pero hubo momentos históricos donde la revelación


maravillosa de la Palabra de Dios anulo este decreto de
engaño.

(Leer todo el capitulo de Nehemias 8)

No os entristezcáis porque El gozo de Jehová es vuestra


fortaleza." (Neh. 8:10).
En el tiempo que estas palabras fueron proclamadas, los
israelitas acababan de regresar de su cautiverio en
Babilonia. Bajo el liderazgo de Esdras y Nehemías, el pueblo
había reconstruido las murallas de Jerusalén. Y ahora habían
puesto sus miras en reconstruir el templo y restaurar la
nación.

En ese momento, Nehemías convocó una reunión especial en


la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, dentro de
las murallas reconstruidas de Jerusalén.

"Y se junto todo el pueblo como un solo hombre en la


plaza que está delante de la puerta de las Aguas." (Neh.
8:1).

Según algunos estudiosos bíblicos había 42,360 Israelitas


presentes en esta reunión. Junto a ellos estaban 7,300
sirvientes, incluyendo 245 cantores. En total, cerca de
50,000 personas estaban allí reunidas.

Lo primero que se hizo fue predicar la palabra de Dios. Dice


la Escritura que el pueblo estaba hambriento por oír la
palabra: "...y dijeron a Esdras el escriba que trajese el
libro de la ley de Moisés... Y el sacerdote Esdras trajo la
ley delante de la congregación, así de hombres como de
mujeres y de todos los que podían entender." (8:1-2).

No hubo necesidad de obligar a escuchar la palabra de Dios a


este pueblo. Este pueblo tenía hambre por la palabra de
Dios.

Deseaban ser gobernados por ella, y que sus vidas se


amoldaran en obediencia a su verdad.

Sorprendentemente, Esdras predicó a esta muchedumbre por


espacio de cinco a seis horas - "desde el alba hasta el
mediodía." (8:3).
Y nadie se fijó en la hora. "...Y los oídos de todo el pueblo
estaban atentos al libro de la ley." (8:3).

El pueblo deseaba ardientemente la palabra de Dios.

Se imaginan este panorama. 50.000 personas capturadas por


la palabra de Dios, no se quieren mover por cinco horas de su
lugar. ¡Que escena increíble!

Hoy en día, le gente esta esperando que el sermón sea corto


para irse mas rápido a casa.

Los pastores deben ser como el deliveri, rápidos, porque el


deliveri no solo debe darme la comodidad de no moverme de
casa, sino que debe llegar rápido.

Los pastores tienen un pequeño espacio de tiempo, para


impactar a las personas sino, ya son pesados y las personas
se ponen molestas.

Pero deben saber que el verdadero avivamiento no se


podrá alcanzar si no esta presente el hambre que se
consume por la palabra de Dios.

Cuando el pueblo de Dios se cansa de oír la predicación


de la Palabra de Dios, la muerte espiritual comienza - y
el gozo del Señor se va.

Cuando Esdras abrió el libro de la Palabra de Dios "Bendijo a


Jehová , Dios grande

"Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! Alzando


sus manos y se humillaron, y adoraron a Jehová
inclinados a tierra." (8:6)].

El pueblo se humilló y se quebrantó ante El libro poderoso de


Dios, declarando arrepentimiento.

El avivamiento que vimos en Nehemías 8 requiere un pastor


que esté entregado y movido por las Escrituras como Esdras
lo fue. Y también requiere a un pueblo que este ansioso de
escuchar la palabra de Dios y obedecerla.

El pueblo venia de muchos años de cautividad

Fue entonces, el resultado de la poderosa predicación


de la Palabra de Dios, de Esdras, lo que creo una ola de
quebranto entre los oidores.

Pero esto no fue todo medio día de predicación no fue


suficiente para los hambrientos israelitas. Querían más de la
palabra de Dios. Así que formaron grupos, con diecisiete
ancianos fieles a al sacerdote Esdras, para estudiar la palabra
el resto de día. Ellos hacían entender al pueblo la ley: "...Y
leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían
el sentido, de modo que entendiesen la lectura." (Neh.
8:7-8).

A medida que el pueblo asimilaba la ley de Dios, empezaron a


gemir por sus pecados. Todo el pueblo lloró cuando
oyeron las palabras de la ley (8:9).

El testimonio de Dios no es que su pueblo este postrado con


la cabeza en tierra y llorando ríos de lágrimas. No, el
testimonio que el quiere mostrar en su pueblo es de gozo -
genuino y duradero gozo.

"El gozo de Jehová es vuestra fuerza." (Neh. 8:10).

Este gozo, que es el resultado de las enseñanzas bíblicas y del


verdadero arrepentimiento, trae verdadera fortaleza al pueblo
de Dios.

La mayoría de los cristianos nunca asocian el gozo con


el arrepentimiento.

Pero el arrepentimiento es en realidad la madre de todo


gozo en Jesús.
Cuando David desobedeció, él perdió el gozo del Señor. Y el
gozo sólo podía ser restaurado por el verdadero
arrepentimiento.

Así que él oró: "Lávame más y más de mi maldad, y


límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis
rebeliones. Y mi pecado está siempre delante de
mí." (Sal. 51:2-3).

David también oró para restaurar lo que había


perdido: "Vuélveme el gozo de tu
salvación..."(Sal.51:12).

Creo que esto explica el manto de muerte, de insatisfacción,


de derrota, que se observa en algunas personas.

Cuando hay pecado, es imposible mantener el gozo del


Señor.

¿Cómo es posible que el Espíritu Santo pueda derramar gozo


en un pueblo que continua perseverando en el adulterio, en
adicciones en cosas materiales y viviendo perdidamente?

Donde la palabra de Dios es reverenciada, el resultado


inevitable es un derramamiento genuino del "gozo de
Jesús".

Volviendo al libro de Nehemias, nos relata:"Y todo el pueblo


se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a
gozar de grande alegría, porque habían entendido las
palabras que les habían enseñado." (Neh. 8:12).

La palabra hebrea para "alegría" aquí significa regocijo, gozo,


júbilo, contento. Esta clase de alegría no es tan sólo el
sentirse bien, sino que un gozo interior, una exuberancia
profunda.
Cada vez que Israel se volvía al pecado y a la idolatría, el
Señor les quitaba su gozo: "Haré cesar todo su
gozo..." (Os. 2:11).

"Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y


la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de
desposada, ruido de molino y luz de lámpara. (Jer.
25:10).

"Todo el gozo se obscureció, se desterró la alegría de la


tierra." (Isaías 24:11).

Para mantener el gozo del Señor, Dios requiere una


obra más profunda, del Espíritu.

Israel no quería perder su gran espíritu de regocijo. Así que


se congregaron otra vez para obedecer a Dios en este
asunto: "Y ya se había apartado la descendencia de
Israel de todos los extranjeros; y estando en pie,
confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus
padres."(Neh. 9:2).

Ellos se reunieron para protestar y jurar que andarían en la


ley de Dios... y que no darán sus hijas a los pueblos de la
tierra ni tomaran sus hijas para sus hijos. (Neh. 10:29-
30).

La promesa de Dios de derramar bendiciones del cielo


esta vigente para nosotros hoy día.

COMAMOS palabra.

Segundo, caminemos en arrepentimiento continuamente.

Y tercero, nos desligamos de toda influencia mundanal.

Así es como una persona espiritual o una iglesia espiritual


mantiene el "gozo de Jesús" - regocijándose siempre, lleno de
alegría y júbilo.