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3.3.2.

- Monte Albán

Se encuentra en el Estado de Oaxaca, siendo la ciudad estado más representativa de la cultura zapoteca,
mientras que en El Tajín se desarrollaron los totonacas. Se fundó como la capital de una confederación
de jefaturas y los desencuentros entre ellos es una de las principaleshipótesis para entender su
desaparición. Recibe una gran influencia teotihuacana, lo que se pone de manifiesto en unos bajo
relieves o estelas en la que se ve la llegada de embajadores teotihuacanos en relación amigables con
dirigentes de Monte Albán.

Dentro del territorio zapoteca hay otros enclaves integrados por poblados o aldeas, pero sin el desarrollo
de una ciudad estado. Monte Albán se desarrolló desde el S.III al S.XI de nuestra era, teniendo en un
principio un área de 6 km, con 16.500 habitantes, y llegó a tener 40 km y más de 30.000 habitantes. Se
define en torno a un eje de norte a sur donde se encuentra la plaza principal y existe un monumento
significativo dedicado a las conquistas militares, ya que son una sociedad guerrera.

Este monumento está decorado con unas estelas que se conocen con el nombre de “estelas de los
danzantes”, al estar en posiciones que no son características de esta cultura y que se refieren a pueblos
sometidos por los zapotecas. En sus zonas norte y oeste se sitúan tres grupos residenciales que
representarían a distintos grupos étnicos, rodeados cada uno por una pared a modo de ciudadela.

Además, aparecen referencias importantes como los montículos, elementos relativamente pequeños en
comparación con una pirámide, de carácter religioso, y construidos a partir de reunir en un mismo lugar
un montón de tierra, que se revestía de elementos consistentes como podría ser la piedra, y situados
estratégicamente en torno a un patio, siguiendo el modelo olmeca. También encontramos terrazas en
forma de ele sobre los que se edificarían las casas de los campesinos, también de la misma forma que
lo hacían los olmecas.
Los zapotecas basaban su economía en la agricultura, sembrando primordialmente maíz. Son una
sociedad fundamentalmente militarizada y guerrera, no tanto teocrática. En su cima está la nobleza, que
se caracteriza por ser hereditaria, cerrada, estableciendo la religión y el ritual, pero de manera más
simple a las culturas anteriores.

El grupo intermedio estaría compuesto por los artesanos, que podrían ser especializados, dedicados a la
producción de cerámica no utilitaria, de influencia teotihuacana, y basada en dos colores fundamentales,
el gris y el naranja y que también elaborarían objetos de adorno para la nobleza; o no especializados,
que simplemente elaborarían metates y tecomates para el uso doméstico. El nivel más bajo lo
constituirían los campesinos, que vivían en chozas de adobe y,a diferencia de la nobleza, eran enterrados
debajo de las chozas, aunque sin ningún tipo de ritual.

Un gran descubrimiento de esta zona son las tumbas reales, de las que en
Monte Albán se han encontrado 170, que se caracterizan por constar de una
cámara subterránea, una antecámara donde se encuentran los nichos que
servían para colocar las famosas urnas zapotecas. Éstas representaban a la
persona enterrada y en las que se depositaban sus cenizas, con características
físicas de los olmecas como comisura de las labios y ornamentos de jade en
las orejas, o incluso con tocados en su parte superior de clara influencia
teotihuacana. Dentro de la tumba se encontrarían las pertenencias del difunto
y pinturas murales simbólicas, de influencia también de Teotihuacan.

Los zapotecas tenían un sistema de escritura similar al maya, al ser un centro que se desarrolló en el
formativo clásico, recibiendo muchos tipos de influencias. Su religión no era compleja, siendo los
dioses femeninos y agrupados en conjuntos de carácter funcional, como el conjunto del maíz, el de las
diosas de la lluvia (no tienen nada que ver con Tlaloc) y el dios de la civilización de Mesoamérica, que
es Quetzalcoalt.

Desarrollaron un juego de pelota, influidos por la cultura


olmeca, al que se jugaba de forma lúdica, pero también podría
ser un ritual, al enfrentarse dos equipos que veían la vida de
forma contraria, representando batallas como, por ejemplo, la
lucha del bien y del mal, la fertilidad de la tierra frente a la
infertilidad de la misma. Normalmente terminaban con la
ejecución de los equipos derrotados.

La gente se sentaba en los graderíos y apostaban por un equipo. Así, cuando se aproximaba la cosecha
del maíz, se realizaban juegos para que esa cosecha fuera buena, y para darle a la tierra el fluido vital
que es la sangre, por lo que se sacrificaría a los perdedores. El sistema de ejecución de éstos era la
decapitación, porque la sangre fluye así sobre la tierra, y daba vigor a la naturaleza.

La pelota también era un elemento salvador y no podía tocar el suelo, pudiéndose usar brazos y cadera,
pero nunca el pie. Los equipos estaban integrados por siete jugadores y el terreno de juego tenía forma
de i latina, con aros de piedra en los laterales. Es un ritual adoptado por todas las culturas de
Mesoamérica, por lo que el juego olmeca fue fundamental para el concepto general de esta región.

3.3.- El Tajín.

Base de la cultura totonaca, fue el mayor centro de integración sociopolítico de la zona en el


formativo tardío o clásico. Hay dos etapas que marca el desarrollo de este centro:

- Desde el año 100 hasta el 550, marcado por la influencia de Teotihuacan

- Desde el 550 hasta el 1100, en el que se produce un gran desarrollo de la ciudad y aparece la
influencia de los mayas.

Se ubica entre las colinas y la llanura costera,


ocupando 5 km de extensión. Su planificación tiene
una notable influencia maya. En ella hay elementos
como pirámides, templos y juegos de pelota. No
aparecen montículos como en Monte Albán. El núcleo
urbano congregó a 3.000 habitantes, siendo el
elemento más significativo de El Tajín la pirámide de los nichos, de 18 metros de altura,
construida con bloques de piedra tallados y unidos por una argamasa. El hecho de tener una
escalera en un solo tramo es de influencia maya. La pirámide tiene seis pisos, que culminaban
en un altar, y está ornamentada con 365 nichos.

En sus monumentos aparecen unos elementos decorativos que se relacionaban con el juego de
la pelota, de sacrificios humanos relacionados con ese juego y el método utilizado para los
mismos. También aparecen jeroglíficos mayas que ponen de manifiesto la influencia de esta
cultura en El Tajín. Hay referencias con respecto a cautivos capturados en campañas bélicas,
al ser una sociedad que luchó contra los vecinos y consiguieron cautivos, nunca esclavos, para
utilizarlos en los rituales.

4.- El periodo clásico.


Está marcado por el desarrollo de la civilización maya, cuya área se encontraría en Méjico,
aunque también tienen su ámbito cultural en Guatemala, Honduras y Belice. Los sitios
importantes en Méjico están en los estados de Chiapas, Campeche y Yucatán. En Chiapas nos
encontramos con los enclaves de Bonampak y Palenque. En Yucatán el enclave de Chichén
Itzá, el de Mayapán, y el de Labná, con algunas referencias al enclave de Tulum. En Guatemala
destaca el enclave de Copán y el Tikal, en la frontera con Honduras. Hay dos desarrollos
culturales en la civilización maya, los clásicos y los post-clásicos, siendo éstos últimos
contemporáneos de los aztecas, que se situaban en el valle de Méjico.

4.1.- La cultura maya clásica.

El término maya hace referencia a una lengua, no a una cultura. Lengua que se habló y se habla
en las zonas anteriormente mencionadas, como Chiapas y Guatemala. La cultura maya es una
de las más estudiadas porque nos ha legado restos arqueológicos y códices originales, en su
propia escritura, como los de Madrid, Dresde o París.

Los mayas de la parte central mesoamericana son una cultura muy avanzada, selecta, que ocupa
una serie de regiones, principalmente del sur de América central. Las ciudades estadas más
importantes serían Palenque, Tikal, Copan y Chichén Itzá. Tienen dos desarrollos culturales.

El primero o clásico tiene como representación cultural Palenque, Tikal (en Guatemala) y
Copan (en Honduras). Pero no solo tienen este desarrollo, sino que tienen otro posterior,
coincidiendo con los aztecas, en el valle de México. Es la parte central de desarrollo de
Mesoamérica. Su elemento más representativo es Chichén Itzá (Yucatán), del post-clásico.

La sociedad maya tenía una pirámide social muy marcada, en cuya cúspide se encontraría el
rey, representado por el jade y el maíz. Como se articulaba en torno a linajes luego aparecería
la nobleza, posteriormente los sacerdotes, luego los artesanos y comerciantes y se terminaría
con los campesinos. Los mayas son una civilización muy conocida por sus códices y las
crónicas de los primeros españoles que llegaron a esta región, una vez acabada la reconquista.
De esta forma pudieron aprender su lengua.

Fray Diego de Landa (1524-1579) fue un misionero español, nacido en Cifuentes


(Guadalajara), que nos ha dejado muchos testimonios de estas relaciones en su obra “Relación
de las cosas del Yucatán” de 1566, donde se nos cuentas mitos como el del dios Quetzalcoalt.
Una de las grandes incógnitas de los mayas es la autenticidad de sus códices, que son los
testimonios escritos que nos dejaron. Están escritos sobre corteza de árbol, como el Códice
Tro-cortesiano o Códice de Madrid, el Códice de Dresde o el Códice de París, que sabemos
son certeramente auténticos, y el Códice Grolier, cuya autenticidad está aún por demostrar. La
elaboración de códices no es exclusiva de los mayas, sino que otros pueblos también los
utilizaban.

4.2.- Palenque.

Palenque es un yacimiento arqueológico maya que se encuentra en el estado mejicano de


Chiapas, de tamaño menor, pero que destaca por su arquitectura y sus esculturas. Es una de las
tres grandes ciudades estado de los mayas clásicos, que se desarrollaron desde el año 300 al
año 1000, aproximadamente, siendo el último monumento maya de esta época realizado en el
año 909.

En esta zona hay una naturaleza en torno a un boque tropical alto, pero no selvático. En
Yucatán, durante el postclásico, los mayas vivían en bosques bajos, en incluso en zonas áridas.
Un grupo procedente del altiplano se asentó en esta zona durante el periodo formativo. Su
primera etapa se caracteriza por un conjunto de pueblos y villas, pero no de ciudades estado.
Su base económica era la agricultura de subsistencia, de carácter extensivo, de ciclo largo, que
supone la quema de los árboles del bosque tropical, y la siembra posterior.

Esta práctica obliga a dejar el suelo en barbecho, de 12 a 18 años, por lo que necesitaban
grandes cantidades de tierra. Por eso no se formaban grandes poblaciones. Este sistema agrario
sigue siendo muy utilizada por los mayas actuales y se conoce como Milpa.

Ocasionalmente, estas poblaciones se integran en torno a un pequeño centro ceremonial. A


partir del formativo tardío clásico, se produce una transición de esta región hacia los mayas
clásicos, básicamente por el desarrollo de las técnicas extensivas de agricultura.

Realizan riego por canales y extracción de aguas subterráneas que se utilizarán posteriormente
para el uso en las ciudades estados, llamándose cenotes, que no solo eran importantes para el
abastecimiento de la ciudad, sino que tendrán connotaciones religiosas, y en algunos se
realizaban sacrificios humanos. Esta evolución en las técnicas agrícolas supone la aparición de
centros urbanos y de una jerarquización social. Posteriormente se dedicaron al comercio,
siendo éste el elemento principal por el que fueron conocidos por toda América.

Se puede decir que la civilización maya clásica supuso el fin del periodo formativo. Los mayas
del principio del periodo clásico introdujeron, a lo largo de su desarrollo, una serie de elementos
de carácter cultural que les dieron un carácter especial a su cultura. Los elementos más
importantes a tener en cuenta es que fueron los primeros en poner en práctica la transformación
de centros ceremoniales a ciudades estados, con una arquitectura singular y única, caracterizada
por la torre del palacio de Palenque, denominada la Falsa bóveda maya, ya que no es como una
bóveda de las que conocemos, sino que tiene solo la apariencia. Además de este elemento,
también tenemos que resaltar su sistema complejo de escritura y la elaboración de un
calendario, muy específico y de carácter espiritual y temporal. Fueron los mejores matemáticos
de Mesoamérica.

El enclave arqueológico de Palenque es el más representativo de la arquitectura maya clásica.

Se desarrolló en la segunda mitad de Mesoamérica y, en él, están representados todos los


principios arquitectónicos de las demás regiones de la época clásica, diferenciándose solo por
los motivos artísticos. Estos elementos suscitaron gran interés a los colonos españoles, al
responder a una orientación particular, dependiendo de la posición de los astros.

En la zona norte se encuentra el palacio, el juego de la pelota y el templo del conde (que no es
muy representativo y se debe a un falso conde). Al oeste, coincidiendo con la puesta del sol,
están los templos dedicados al culto de la muerte, ya que el ocaso es asociado a ella.

Entre ellos destaca el tempo de las inscripciones, que es el único con una tumba en su interior
y dónde se encontró el estuco de la cabeza de Pacal, que utiliza el mismo material que se usaba
en Teotihuacan.

En la tumba de Pacal, su cuerpo se rodeó de


cinabrio rojo y se le adornó con elementos de
jade. Posiblemente el cinabrio se usó como
ahuyentador de los ladrones, al ser un material
mortal al tacto, así como se debe investigar cuál
sería el origen de cubrir a los cuerpos de cinabrio
rojo. También se deben investigar los esqueletos
de las personas sacrificadas en la cripta.
También en esta zona están el templo del león y el templo de la calavera. Se encuentran sobre
plataformas escalonadas con alturas y pisos diferentes.

En un momento dado, el linaje dinástico de Palenque se quedó sin descendencia,


entronizándose a Pacal, que quiso dejar constancia de su gobierno mediante una serie de obras
arquitectónicas como la reforma del Palacio, en el que se modificó la denominada falsa bóveda
maya.

También realizó la única pirámide mortuoria que existe,


como es la Pirámide de las Inscripciones.

En ella está enterrado Pacal con un etusco de su cabeza y


una máscara de jade que ha sido reconstruida
posteriormente. En cuanto al rito funerario se han
descubierto una serie de esqueletos en él que se suponen
ayudarían a Pacal en su viaje al más allá, utilizándose cinabrio rojo para recubir su cuerpo, al
igual que pasó en otras culturas de la zona andina. El Palacio, situado en la zona norte, tiene
una estructura muy importante para el desarrollo de la cultura maya, como es la falsa bóveda,
que, en esta ciudad, por sus condiciones climáticas, se modificó para dar más luz al interior del
palacio.

4.3.- Tikal

Tikal es uno de los mayores yacimientos y centros urbanos de la civilización maya


precolombina, situado en la actual República de Guatemala. En ella se encuentra el templo del
gran jaguar, elemento funerario ceremonial, construido en el año 700, siendo el elemento
principal de la ciudad. Tiene una característica particular que es su escalinata. Esta zona

arqueológica, en su época de mayor apogeo, llego a tener más de 900.000 habitantes,


habiéndose encontrado palacios y residencias importantes, siendo este templo del jaguar la más
representativa.

Su base está forma por nueve plataformas superpuestas.

La superior es un inmenso bloque que sirve de base para el típico retoque maya, que es el
remate. En la decoración exterior destacan sus dinteles de madera. Otro elemento muy
significativo son las cabezas de estuco, colocadas a ambos lados de las escalinatas de acceso a
la pirámide o palacio. Este estuco maya se conseguía a partir de moler piedras y mezclarlas con
agua. Representaban a la sociedad maya. Son representaciones de guerreros.

Los mayas tenían una sociedad jerarquizada, destacando la aristocracia hereditaria, al igual que
en Monte Albán. Se trata de una sociedad también militarista, además de agrícola y
comerciante, estructurada en torno a un rey, máxima figura, y sus familiares. Dentro de este
grupo, los más próximos al gobernante desarrollaban funciones como la de controlar los
pueblos que dependían de cada ciudad estado, encargándose de recoger los tributos y organizar
la vida de las poblaciones, su urbanismo, sus guerras.

Entre sus esculturas características destaca el jugador de la pelota maya, que no tiene nada que
ver con el sacralizado jugador de los olmecas conocido como “El luchador”, ya que no tiene
ningún tipo de atributo, solamente una pelota y se encuentra en una posición relajada. Los
mayas tenían devoción por la cultura olmeca. Otra imagen del clásico tardío, descubierta en la
isla de Jaina, cerca de la Península del Yucatán, donde se facilitó mucho el conocimiento de la
sociedad maya, se trata de una mujer sentada, con marcada obesidad, también herencia olmeca.
La economía maya se sustentó sobre la estructura de los campos levantados, que
posteriormente los aztecas denominaron chinampas, como reflejó Diego Rivera en sus pinturas.
Son concentraciones artificiales de tierras limitadas por canales de agua, situadas cerca de los
márgenes de los ríos y pantanos, con una cantidad suficiente de tierra fértil que se irrigaba de
forma natural.

Los nutrientes se sustituían por otros que hacían que la tierra estuviera fértil permanentemente,
sin necesidad de barbechos. Además de maíz se cultivó cacao, algodón y otros productos
básicos, habiendo algunas zonas de la actual Belice que gozaron de protección especial y que
estuvieron dedicadas de manera exclusiva a la producción de cacao a gran escala para la
exportación. Esto permitió a los mayas desconectar de cualquier trabajo de irrigación y el
desarrollo de una agricultura floreciente, como también dedicarse a otros asuntos económicos,

como la formación de redes comerciales entre los mayas. Todo ello se gobernaba desde una
ciudad estado.

También hicieron estudios sobre aritmética y sobre astronomía.

El sistema de escritura.

Los glifos mayas forman parte de una escritura muy compleja que desarrollaron para
especificar avances en el campo científico. El desarrollo de la escritura estuvo en manos de los
grupos dirigentes. Se compone de tres tipos de signos: pictográficos (aparecen objetos),
logográficos y fonéticos. Es una escritura muy compleja que se realizó sobre numerosos
materiales como piedras (estelas, dinteles de altares), sobre jade (en el pectoral), sobre cerámica
y sobre los analtes (tiras de corteza de árbol pegadas entre sí que conforman una especie de
biombo). Existen únicamente tres códices mayas considerados auténticos, que son los de
Madrid, Paris y Dresde, el cual hace referencia a los ciclos del planeta Venus. Los mayas fueron
unos maestros en aritmética, con un sistema de contabilidad vigesimal, en el que los puntos
representaban la unidad y las barras horizontales el número cinco. Fueron los primeros en
referenciar el número cero, lo que les permitió realizar cálculos aritméticos muy amplios.
También les permitió establecer calendarios aproximados, estableciendo una fecha inicial
sagrada, que sería el 10 de agosto de 3115 a.C.

A partir de aquí empezaron a computar el tiempo en unidades de calendarios. La unidad más


pequeña sería el Kin, que se correspondería a un día. La siguiente unidad sería el Uninal que
serían 20 días. Luego estaría el Tun que serían 360 días. Posteriormente el Katun o 7.200 días
y, por último, el Baktun o 144.000 días. Los mayas clásicos también fueron maestros en otras
expresiones artísticas, como la pintura mural y las esculturas de bajo relieve.

En cuanto a la pintura mural, donde mejor está representada es el yacimiento de Bonampak,


con la principal característica de la utilización por primera vez del color azul, que es el color
de su cielo. Eran maestros en representaciones rituales, donde los sacerdotes llevaban tocados
de plumas y realizaban procesiones con mucha parafernalia e incluso utilizando instrumentos
musicales. También destacaron en el bajo relieve en piedra, como en la Cruz de Palenque, en
la que hay dos sacerdotes rindiendo culto al dios del maíz, en un sentido genérico.

La cruz sería un símbolo del árbol de la vida, del que surgiría el maíz. La explicación está en
los glifos que se encuentran a ambos lados del bajo relieve. Otro bajo relieve se encuentra en
el Museo de América de Madrid y es conocida como la estela de Madrid. También hay

magníficos trabajos en el tallado de la madera, como el que se encontró en el templo 4 de Tikal


y que ahora está en el Museo de Arqueología de Basilea (Suiza), junto al del jaguar rampante,
que se encuentra en el Museo Británico. Mitología.

Los mayas entendían la Tierra como una gran superficie plana cuadrada, cuyas esquinas se
orientaban en la dirección de los puntos cardinales, a los que asignaban un color distinto, al
igual que los teotihuacanos. Dividían el cosmos en tres niveles:

- El nivel más importante era la bóveda celeste, donde tenían lugar los principales fenómenos
astronómicos, destacando sus estudios del recorrido del sol.

- En el nivel intermedio se encontraba el mundo de los humanos.

- Por debajo se encontraría el inframundo, que estaría bajo el agua.


Cada noche el sol libraría una batalla contra seres y deidades infernales que estaban bajo el
agua, y a las que derrotaba todos los días. Este hecho creó una dependencia de los rituales en
los que se realizaban sacrificios humanos para ayudar al sol a salir victorioso, según un
calendario ritual. Las deidades podían ser de tipo antropormórfico o zoomórfico,
relacionándose con un culto animista, que daba vida al sol, a las estrellas, a la luna.

Era un mundo de creencias muy complejo y que se aplicaba a través de un complicado ritual.
Solamente los sacerdotes controlaban y sancionaban ese ritual. La imagen del dios del maíz
(Yum Uil) es una escultura de bulto redondo que se encontró en la ciudad estado de Copán.
Surge de la boca de un monstruo que simboliza la tierra. Es significativo el hecho de que suele
portar una mazorca, o estar adornada con hojas de la planta de maíz. Otra imagen se
corresponde con el dios Ka (K’AWILL) que está realizada con pedernal, para tallarlo, y
obsidiana. Ambos materiales tienen un significado mágico, al surgir por primera vez cuando la
luz del sol llegó a la superficie de la tierra.

Este dios es una manifestación de la fertilidad de la tierra. Tiene una clara referencia a un
cactus. Está representado sobre una imagen de un cactus, pero el artista aprovechó para
representarlo realizando el ritual mágico de fumar (el tabaco es americano) y el humo formaría
su corona. Se trataría de un objeto de culto. Además, existirían estelas muy representativas en
el yacimiento de Copal.

El códice trocortesiano se encuentra en el Museo de América de Madrid y contiene la


representación de una o de dos divinidades, con el representativo color azul e imágenes del

dios Tlaloc (arriba) y de Quetzatcoalt (abajo). Tlaloc aparece con sus ojos redondos, boca
grande, lluvias y corrientes, y la corriente de que podría convertirse en un dios feroz
encontrándose sujetando un símbolo del rayo.

Además, aparece con unos cascabeles en sus tobillos que sería el sonido con el que se
identificaba la llegada de la lluvia (elemento nuevo en los mayas).

También aparecen unos puntos azules en sus piernas que representarían la piel de un caimán.

Otro elemento sería la máscara del señor de Pacal, que apareció en el yacimiento de Palenque,
en el templo de la inscripción, y realizada en el material sagrado de jade. Es una imagen clásica,
reconstruida atropelladamente, siendo reinventada recientemente por hallazgos encontrados en
la tumba del señor de Pacal.
5.- El periodo postclásico.

Dentro del periodo postclásico, que a su vez se divide en temprano y tardía, tendremos tres
culturas: los mayas, los toltecas y los aztecas. Se desarrolla durante los últimos siglos del primer
milenio de nuestra era, cuando se produce la caída de los grandes centros regionales clásico.
El poder teocratizante va siendo sustituido por el secular y las sociedades manifiestan un
distanciamiento de lo religioso. La aparición del militarismo es otro factor significativo. 5.1.-

Chichen Itzá

Los mayas postclásicos se sitúan en la Península de Yucatán. Destaca la ciudad estado de


Chichen Itzá, donde está el edificio del caracol, que era un centro de estudio de la astronomía.
La decadencia de las ciudades estado de los mayas clásicos llegó al Yucatán 150 años más
tarde. En este periodo se desarrolla un enclave denominado Chichen, que es un desarrollo en
el que se continua con elementos fundamentales de la tradición clásica.

A lo largo del desarrollo del postclásico, los mayas reciben una importante aportación cultural
que convierte a este centro en el enclave de Chichen Itzá, por el nombre del linaje que llegó a
este enclave alrededor del año 800. Los itzaes procedían de las tierras bajas de Tabasco, donde
se ubicaba la civilización olmeca, construyendo una nueva ciudad. Se desarrollaron, por tanto,
dos estilos diferentes.

La primera fase recuerda mucho a la etapa clásica, surgiendo Chichen Itzá que introduce
elementos nuevos que definen esta cultura postclásica. Hay evidencias arqueológicas, pero
también los cronistas españoles, como Diego Rivera, recogieron las tradiciones de los
mayasque sobrevivieron a la conquista. Los linajes se relacionaban con el poder en la cultura
maya. En el periodo clásico hubo una crisis que se solucionó con Pacal, mientras que en
Chichen Itzá perduró el linaje de los itzaes (en maya “los sabios ilustrados”).

Llegaron procedentes de Tabasco hacia el año 800 y su llegada está rodeada del mito de que
estaban guiados por un héroe llamado Kukulkan, hacía el año 987, estableciendo una nueva
capital sobre la ya existente, con una marcada influencia del pueblo tolteca. Las características
toltecas de Chichén Itzá se manifiestan principalmente en el Templo de los Guerreros o de las
mil columnas. En su entrada aparece un elemento nuevo que es una figura a la que se llamó el
Chac Mool, y que tiene clara influencia tolteca, que fue una cultura militarista que se asentó en
el altiplano de México y que se caracterizaban por su estilo belicoso e intolerante, implantando
muchos sacrificios humanos.
En el Chac Mool hay una bandeja donde se depositan las ofrendas de los dioses según el
calendario ritual, teniendo forma de V con una especie de bandeja. Este templo también tiene
una característica tolteca muy significada, que son las columnas que sostienen un techo plano.
La decoración contiene los siguientes elementos: el dios Quetzalcoalt, jaguares y cráneos
humanos, que ponen de manifiesto el carácter maya de los sacrificios humanos en beneficio de
los dioses, pero no para Quetzalcoalt, que era siempre bueno y bondadoso.

En la entrada aparece también la representación de Kukulkan, que sería el mismo dios


Quetzalcoalt en lenguaje nahual, representado por una serpiente con las fauces abiertas (frente
a las cerradas de Quetzalcoalt), dando lugar a una representación más agresiva del dios, debido
a su concepción de una cultura militarista. Otro elemento decorativo son serpientes devorando
corazones, como también vimos en Tajín (Veracruz), en la piedra del Sol.
El gobierno de Chichén Itzá no se redujo a la ciudad, llegando a gobernar el norte y el centro
de la Península de Yucatán. En esta etapa se va a potenciar el desarrollo pragmático de los
mayas, fundamentado en el desarrollo del comercio marítimo, a estar en una península, entre
Puerto Cerrito, las Isla de las mujeres y Tulum. Este último perduró durante todo el desarrollo
cultural maya.

Era comercio de cabotaje, por la costa, pero se salía de lo que hoy es el territorio de Méjico,
llegando a navegar por Centroamérica, de donde trajeron numerosas influencias de Costa Rica
y Panamá. Además de este comercio, los mayas postclásicos siguieron utilizando las viejas
rutas y comerciaron con el altiplano.

También destaca la Pirámide de Kukulkan, donde


existe una representación de Quetzalcoalt en la base
de la escalera.

El enlace de Chichen Itzá se emplaza en una zona


natural con muchos cenotes, lo cual es totalmente
buscada.

El cenote es sagrado para los mayas. Son depósitos de aguas subterráneas o cuevas que tenían,
para todos los mayas, un significado sacro. Siempre se ha relacionado el inframundo con el
agua subterránea. También suponían que en ellos se escondía el sol por la noche, librando una
batalla. Para revitalizar y dar fuerza al sol se usaban los cenotes como lugares de sacrificios,
por lo que se están haciendo expediciones submarinas en busca incluso de restos humanos. Su
aspecto práctico es que se utilizaban para obtener agua potable a la población de las ciudades.
El trabajo en él era duro porque había que cargar el agua y subirla a la superficie, ya que no
conocían la polea. En Chichén Itzá se produjo una sublevación contra el poder del linaje de los
itzaes, encabezada por dos ciudades: Izamel y Mayapan, en el año 1187, consiguiendo expulsar
a los itzaes a un lugar cerca del lago Petén, en
Guatemala, donde fueron capaces de resistir la
conquista por parte de Pedro de Alvarado.

Esto conllevó una revitalización de los antiguos


patrones de cultura maya, sin la influencia tolteca.
El gobierno se situó en la ciudad de Mayapán, que
se convirtió en la capital de un estado centralizado.
Sus habitantes obligaron a residir en la ciudad a la nobleza de las ciudades que dominaban,
aunque una conspiración interna de esta nobleza local, que también tributaban, se sublevó en
lo que se conoce como la Liga de Mayapán, que desapareció en 1446, quedando la Península
de Yucatán dividida en 16 pequeños señoríos regionales. Esta división favoreció la conquista
por parte de los españoles.

5.2.- Tula.

Los toltecas fueron un pueblo nómada que procedía del sur de los actuales Estados Unidos,
como los chichimecas que serían unos bárbaros muy belicosos llegando a construir un imperio,
influyendo de manera decisiva en la cultura maya postclásica. Eran guerreros y no llegaron a
tener los conocimientos de las anteriores culturas. La capital tolteca se llama en nahual Tollan,
y se conoce con el nombre de Tula. Está situada 60 kms al noroeste de Teotihuacan. Al
principio fue un pequeño asentamiento que dependía de Teotihuacan en la última fase de su
desarrollo.

De esa época data la construcción de un juego de pelota en la ciudad. Hacía el año 1000, Tula
despunta como un centro con características específicas, de 14 km y que albergó a 14.000
habitantes. Su recinto ceremonial consta de dos templos, el del Sol y el de Quetzaltcoalt, que

siguen la orientación teotihuacana y del Palacio Quemado o Incendiado, que es muy importante
para entender el tipo de construcción que utilizaron los itzaes en el templo del Guerrero, con
muchas columnas. La utilización de éstas es muy típica de la cultura tolteca. El Palacio
Quemado tenía un techo plano sujetado por pilares, exactamente igual que el Templo de las
Columnas.

En la parte trasera aparece un muro decorado con pintura roja, verde (ambos de tendencia
teotihuacana) y azul (origen maya), con imágenes de animales. Rodeando la colina hay grupos
de habitaciones que recuerdan las viviendas unifamiliares de Teotihuacan. Más adelante
aparecen las viviendas de los campesinos, con ajuares más sencillos. En el Templo de los
Adlantes se ve una estructura de talud y tablero muy típica de Teotihuacan, pero introdujeron
elementos novedosos como la utilización de muchas columnas y unas enormes figuras a la
entrada del templo que se llaman adlantes. Lo más significativo de la cultura tolteca son esas
figuras que daban acceso al centro, representando unos guerreros, en una cultura militarista.
Estaban policromados y son la máxima expresión de una cultura que situaba a los guerreros
por encima de los sacerdotes.

En el pectoral tienen un elemento decorativo en forma de mariposa, también de influencia


teotihuacana. Los toltecas matizaron el mito de Quetzalcoalt y lo modificaron, no siendo un
dios benévolo, representándolo con dos colores: el blanco y el negro. El blanco sería el bueno
y el negro el malvado. Estas dos expresiones se enfrentaron en una batalla que ganó la faceta
del mal, lo que obligó a la faceta bondadosa a abandonar Tula, encabezando a todos sus
seguidores. Este hecho se relaciona con el mito de los itzaes, que llegaron bendecidos y
emigraron desde el altiplano hasta las tierras bajas mayas de Yucatán. Según la leyenda, los
toltecas que llegaron formaron una línea dinástica, formando un linaje más.

Habrían llegado dos linajes: los itzaes y los toltecas de Kukulkan. El príncipe volvió al altiplano
y allí se convirtió en dios. Los aztecas esperaban el regreso de Quetzaltcoalt, procedente del
este. Esta predicción, junto con sus representaciones de aspecto humano, que lo mostraban con
barba y piel muy clara, por lo que cuando llegó Hernán Cortés lo confundieron con él, como
se recoge en el libro de Diego de Landa en “La relación de las cosas del Yucatán”.