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Las personas manipuladoras tienen estos 5

rasgos en común
¿Cómo podemos protegernos de ser manipulados por alguien?

Con seguridad, en alguna ocasión, te habrás encontrado con una persona que te ha
convencido de lo que a ti te conviene, de manera oportuna resulta que aquello que según
ellos te conviene a ellos les va como anillo al dedo y al final caes en la cuenta que lo
que estás haciendo no es tu deseo.

Individuos manipuladores y sus vicios


Estos individuos no tienen reparos en el momento de solicitar que dejes a un lado tus
necesidades por el bien de todos. Son personas que, al obtener lo que querían de ti, no te
dan ni las gracias.

A estos individuos suelen ganarse la etiqueta de manipuladores, y desafortunadamente


la sociedad está repleta de ellos. Son muy hábiles haciendo que dudes de tus
capacidades sintiéndote vulnerable o por debajo de los demás. La capacidad que tienen
para distorsionar las creencias ajenas les fortalece en el momento de atraerte hacia su
campo de juego, convenciéndote de que no puedes hacer algo o que lo deberías hacer a
su manera puesto que es él quien sabe cómo van las cosas.

Su fortaleza radica en la explotación emocional (y en el chantaje emocional); esto es,


manejan tus emociones produciéndote un sentimiento de culpabilidad, una culpa del
todo infundada, y que da pie a que termines cediendo a sus deseos.
¿Cómo son los manipuladores?
Así que de esta forma los manipuladores consiguen hacerse con el control hallando
recompensa de su presa y además de manera calculada. En el artículo de hoy trataremos
de identificar las actitudes manipuladoras para ponerles freno.

1. Están especializados en detectar las debilidades ajenas

Absolutamente todos tenemos debilidades, y son el instrumento que utilizan para


herirte, puesto que si titubeas en lo que crees, hay algo que te produce vergüenza y
deseas ocultar, la persona manipuladora tratará de averiguarlo y, si se da la ocasión,
podrá usarlo en tu contra.

2. No se detendrán hasta conseguir lo que desean

Muestran pocos reparos a la hora de pisar a quien sea, para ellos el fin justifica los
medios. Cuando van a actuar no les tiembla el pulso para hacer lo necesario con el
propósito de alcanzar sus objetivos, con todo ello sus conductas suelen pasar
desapercibidas ya que son buenos actores.

3. Son insaciables

La manipulación les hace sentir poderosos y, como suele ocurrir con el poder, siempre
desean más. Sus principios morales están algo dañados, al ser conscientes que por sí
mismos son incapaces de alcanzar un objetivo, pero que su capacidad manipuladora
puede proporcionarles llegar a su meta haciendo uso de los méritos ajenos, a espaldas de
los demás. Les colma la ambición, unas ansias que al igual que la droga les produce una
especie de adicción.

4. Necesitan el control

El manipulador suele padecer el conocido como complejo de superioridad; suelen ser


personas con rasgos cercanos al egocentrismo y al narcisismo. Les gusta superarse a sí
mismas y superar el nivel alcanzado anteriormente, en busca de retos cada vez mayores.

No obstante, las personas que sienten la necesidad de considerarse superiores a los


demás, incluso seres perfectos, medrando a través de los méritos ajenos, denotan una
cierta inseguridad la cual revisten con la apariencia de poder, pero que en el fondo
ocultan un miedo apabullante a mostrarse débiles.

¿Son iguales todos los manipuladores?


Dado que la manipulación es un arte, podemos decir que el don de manipular consta de
diferentes capacidades y habilidades, se pueden reconocer distintos tipos de
manipuladores dentro de esta categoría. Los conocemos a continuación.
1. El incitador

Un caso típico, en este caso opuesto a los dos anteriores citados. Hace alarde de fuerza,
y no solo, sino además de cierta agresividad. En este caso si eres una persona pasiva
cederás para ahorrar tener que enfrentarte a él. De tal manera que “ad baculum” el
manipulador consigue mediante la coacción lo que quiere, es el caso de
las personalidades de tipo antisocial.

2. El desprestigiador

El narcisismo de este sujeto es especialmente marcado. Simplemente se siente perfecto,


es un mirlo blanco, jamás ha roto un plato. Él es la medida de las cosas, su regla es la
única que vale. Este “don perfecto” hará hincapié en que estas equivocado cada vez que
digas algo, cuando tenga la oportunidad pondrá de relieve tus defectos y te ridiculizará
con su sarcasmo. Son personas que se dedican a juzgar a las demás pero que no suelen
mirarse en el espejo si no es para alabarse a sí mismos.

3. El interpretador

Este tipo en concreto es de especial nocividad cuando de un grupo de personas se trata,


ya pueda ser el trabajo o la familia, tiene una personalidad maquiavélica y retorcida,
actúa extrayendo tus palabras y cambiarles su sentido, un sentido intencionadamente
diferente al mensaje que tu querías comunicar.

Con este ardid conseguirá que desees haberte tragado tus palabras, que estas no eran
apropiadas, que te has pasado de la raya o que no has pensado lo que decías hiriendo así
a otra persona. Metamorfoseando de esta manera tus palabras, comunicándolas a la
persona que más le conviene y modificando su intención, por lo que puedes acabar
siendo el malo de la película.
4. La víctima

A este sujeto el mundo le ha hecho daño, no cesa de lamentarse que todo lo malo le pasa
a él y de preguntarse a sí mismo “¿por qué a mi?”. Se centra mucho en su propio dolor,
escudando sus actitudes y conductas reprobables bajo el victimismo, Siempre es el más
desafortunado, muy por encima de los demás.Este tipo de cuadro conductual suele
conocerse como el síndrome de Job.

Además, induce a pensar que son los otros los que abusan de él, reclama justicia y se
tiene a sí mismo como a un inocente maltratado, de esta manera crea un discurso para
que tú te sientas culpable de su infortunio y lo injusto que es el mundo con él. Entonces,
suelen aprovechar ese discurso para que bajes la defensa y te obligarte a acceder a lo
que te pida por lástima o por culpa. Más tarde te embargará la decepción, porque no es
lo tú realmente querías, pero ya ha conseguido su objetivo mediante su lloriqueo.

5. La rémora

Esta clase de manipulador se vale de tu propio ego. Es capaz de hacerte sentir superior,
a tu lado él es menos que nada, un ser débil y torpe, y está claro, incapaz de hacer nada
mientras que tú sí, de este modo acabarás haciendo lo que él no puede.

La conmiseración que te produce y tu propio ego de fortaleza harán que te obligues,


inconscientemente, a realizar aquello que el manipulador no desea hacer. De esta forma
tuyas serán las consecuencias de tal ejercicio sin obtener más recompensa que la vacua
sensación de capacidad lo que más tarde se convertirá en un derroche de esfuerzo por el
cual no ha valido la pena además del consiguiente agotamiento.

¿Cómo protegernos de este tipo de personas?


Existen distintos tipos de manipuladores, como hemos podido ver. Ahora bien, ¿qué
precauciones podemos tomar para evitar caer en sus juegos psicológicos?

1. Ser conscientes

Lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de la manipulación. Hay derechos


que son inviolables y que no se pueden traspasar, esos derechos son los siguientes:

 A ser tratado con respeto.


 A establecer tus propias prioridades.
 A expresar tu opinión y como te sientes.
 A defenderte física o emocionalmente.
 A decir "no" sin sentir culpa.

Si te relacionas con alguien y sientes que tus derechos están siendo menoscabados,
considera que puede que estés siendo víctima de un manipulador.

2. Guarda la distancia de seguridad


Mantén la distancia emocionalmente, al igual que cuando se conduce mantenemos la
distancia de seguridad para no topar con el otro vehículo y ahorrarnos un accidente. No
permitas que nadie invada tu espacio ni te aproximes a su tela de araña para evitar ser
cazado. Nadie podrá herirte sin tu consentimiento.

3. Tú no tienes culpa

Si contestas no a alguna pregunta de las que hemos citado con anterioridad, considera
que puede que tú seas la víctima y no al revés. Hay ciertos aspectos de la realidad que te
circunda sobre los cuales puedes ejercer un control, sin embargo, la mayoría de las
cosas no están en nuestra manos, así pues, no tienes la culpa de lo que sucede a tu
alrededor, de manera que si empiezas a sentirte de dicha manera, procura averiguar lo
que pasa.

Cuestiona:

 ¿Te parece que lo que pides es razonable?


 ¿En tu opinión qué debería decirte?
 ¿Estás pidiéndomelo o me lo dices?

Cuestiones como estas harán considerar al sujeto manipulador que ha sido delatado y
probablemente busque a otra persona a la que embaucar.

4. Tómate tu tiempo

No respondas a sus demandas inmediatamente, antes debes reflexionar. Los


manipuladores, frecuentemente, ejercen presión sobre sus víctimas de manera que estas
no se demoren en el momento de acceder a sus demandas.

5. No dudes

No vaciles en tus convicciones y mantente firme en tus afirmaciones. Los


manipuladores son muy hábiles a la hora de interpretar tu comunicación no verbal, si
dudas se percatarán de ello y ejercerán más presión hasta hacer que finalmente cedas.

En conclusión, si te topas con una persona que actúe así es necesario que
logres desenmascararla. Si es posible, debes intentar ayudar a ese individuo para que
vaya siendo consciente de que su conducta afecta negativamente a los demás y, sobre
todo, a sí misma. En cualquier caso, no vaciles y utiliza todas estas herramientas que
ahora ya conoces para evitar ser víctima de su manipulación.