Sei sulla pagina 1di 4

Filipenses 3:1-21

*Demasiados cristianos se involucran en las «cosas» y pierden el gozo y


la paz que deben tener en Cristo.
*«Sólo piensan en lo terrenal» (Flp 3:19) y les falta el sentir espiritual del
creyente consagrado.
Palabra repetida: «cosas».
Describe la mente espiritual, la que piensa los pensamientos de Dios y se
dirige hacia las metas de Dios. Léase en Rom 8:1-17 más acerca de la
mente espiritual.
En este capítulo Pablo describe su pasado, presente y futuro, una biografía
completa de la vida cristiana.

I. Salvación: El pasado del cristiano (Flp 3:1-11)

*Religioso antes de ser salvo, pero su religión no pudo salvarle. ¡Tuvo que
perder su religión para hallar la vida eterna!

*Advertencia: religión separada de Cristo.


Los judíos llamaban «perros» a los gentiles, pero aquí Pablo usa el término
«perros» para describir a los maestros judíos que enfatizaban la
circuncisión y guardar la ley. (Hallamos a estos sujetos en Hch 15:1-41 y
Gálatas.)

*NO llama «circuncisión» al rito; lo llama «mutilación», que significa «un


corte en la carne».

La verdadera adoración: en el Espíritu (Jua 4:20-24) y no en la carne::::::


honra a Jesucristo, no a los líderes religiosos; depende de la
gracia de Dios, no de la fuerza carnal.

Mucho de lo que pasa por fe cristiana en este mundo es realmente sólo


religión carnal.
La reputación de Pablo:
A. rabí judío.
B. Por nacimiento y educación sobrepasaba con mucho a todos sus amigos
(véase Gál 1:11-24). También
C. era sincero; su religión judía significaba para él vida o muerte. ¡sin
Jesucristo era un pecador perdido!
¡Cuando halló a Cristo, consideró todos sus logros carnales como mera
basura! «Las he estimado» (v. Flp 3:7) es la manera en que Pablo lo dice.
Lo midió cuidadosamente, se vio por lo que era y decidió que toda su
religión y honores mundanos no valían la pena. ¡Él quería a Cristo!
¿Qué obtuvo mediante su fe en Cristo?:

A. Justicia. (v. Flp 3:9). Abundancia de justicia legal, humana (v. Flp 3:6).
NO LE SERVIA DE NADA
Una cosa es ser lo suficientemente religioso como para entrar en la
sinagoga y otra muy diferente ser lo suficientemente justo como para
entrar al cielo.

B. conocimiento personal de Cristo. La salvación no es saber acerca de


Cristo; es conocerle a Él (Jua 17:3).
C. el Poder de la resurrección (véase Efe 3:14 ss) en su vida.
D. privilegio de sufrir por Cristo (Flp 1:29).
E. una nueva promesa: la «resurrección de entre los muertos» (v. Flp
3:11).
A esta se le llama la primera resurrección (1Ts 4:13-18; Apo 20:5).
«Si en alguna manera» no sugiere incertidumbre, sino humildad. ¡Pensar
que él, un homicida, participaría en esa gloriosa resurrección!

II. Santificación: El presente del cristiano (Flp 3:12-16)

Sección anterior Pablo es: un «tenedor de libros espiritual» calculando sus


ganancias y pérdidas.
En esta sección: es un corredor, esforzándose por alcanzar la
recompensa.
La ilustración del corredor es una de sus favoritas (véanse 1Co 9:25-27;
1Ts 2:19-20; Heb 12:1-3; 2Ti 2:5). Por supuesto, Pablo no sugiere que
corramos para entrar en el cielo.
Los corredores olímpicos de la antigua Grecia:
1. ser ciudadanos de la nación que representaban.
2. ser hombres libres, no esclavos.
El pecador inconverso es un esclavo,
COMO HIJOS DE DIOS SOMOS:
1. Ciudadano del cielo (Flp 3:20) y ha sido hecho libre por Cristo.
2. Tenemos un lugar especial en la «pista» para su propio servicio
3. Tenemos una meta establecida por Cristo.
Nuestra tarea en la vida es «asir aquello para lo cual fui también asido por
Cristo Jesús» (v. Flp 3:13).
NOTA IMPORTANTE: no habla respecto a la salvación sino a la
santificación: el crecimiento y progreso en la vida y el servicio cristianos.

¿Cómo alcanzamos la meta que Dios ha fijado para nosotros?


a. Admitir donde estamos:«No que lo haya ya alcanzado» (v. Flp 3:12).
b. Poner nuestros ojos de fe en Cristo y olvidarnos del pasado: los
pecados y fracasos pasados, y también los éxitos pasados.
C. Debemos proseguir en su poder.
Exigencia de DAR LO MEJOR: «esto hago» (v. Flp 3:13). Demasiados
cristianos llevan vidas divididas.
Una parte disfruta de las cosas del mundo y la otra trata de vivir para el
Señor. Se vuelven ambiciosos por las «cosas» y empiezan a preocuparse
por ambiciones terrenales.
Nuestro llamamiento es un «supremo llamamiento» y un «llamamiento
celestial»; y si vivimos para este mundo, perdemos la recompensa que va
con nuestro supremo llamamiento.

III. Glorificación: El futuro del cristiano (Flp 3:17-21)

QUE MANTIENE NUESTRA MENTE EN SANTIDAD? Esperar la


venida de Cristo.
«¡Cuidado con la multitud del mundo!», advierte Pablo a sus lectores.
Aquí expresa gran tristeza en una carta que de otra manera sería llena de
gozo. Pablo llora por los que se dicen ser cristianos, pero cuyas vidas
llevaban el fruto de una mente mundanal.
Los describe:
(1) «sólo piensan en lo terrenal», lo que quiere decir que piensan
únicamente en este mundo y lo que este les ofrece;
(2) viven para la carne, porque su dios es su estómago; y
(3) ¡su fin es la destrucción! Estas personas eran enemigos de la cruz de
Cristo.
La cruz derrotó al mundo y a la carne;
la cruz habla de sacrificio y sufrimiento;
MUY TRISTE::::::Vivían para el mundo y sólo buscaban
autocomplacerse.
¡Qué cosa tan terrible ser enemigo de la cruz y sin embargo decir ser
cristiano!
Nuestra ciudadanía está en el cielo (v. Flp 3:20):
SALVACION: Ser miembros de la familia de Dios sus nombres son
escritos en el cielo (Luc 10:20).
Ciudadanos del cielo.
Vivir para la gloria del cielo y no para la alabanza de esta tierra.
Cada ciudadano debe honrar a su patria y ¡de seguro que el cristiano
honrará al cielo!
La gente en Filipos estaba gobernada no por las leyes de Macedonia, sino
por las romanas; de la misma manera la Iglesia vive por las leyes del cielo.
Filipos era una colonia de Roma en Macedonia y los cristianos formamos
la colonia del cielo en la tierra. Muchas veces las leyes del cielo estarán en
conflicto con las de la tierra, pero nuestra responsabilidad es obedecer a
Dios, no a los hombres.
¡Qué futuro bendito tiene el ciudadano del cielo! Pablo proclama que
«seremos como Él es». Este cuerpo «de humillación» será cambiado para
ser su cuerpo glorioso. Lea en 1Ts 4:13-18, qué feliz acontecimiento será
para el santo el regreso de Cristo. Por supuesto, será un día de resurrección
y reunión, pero también será de reconocimiento y recompensa. Ojalá
seamos hallados fieles a Él y no avergonzados en su venida (1Jn 2:28-29;
1Jn 3:1-3).