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ALONSO, Paula, Jardines secretos, legitimaciones

públicas. El Partido Autonomista Nacional y la política


argentina de fines del siglo XIX, Edhasa, Bs. As., 2010,
Cap. III, pp. 97-134.

Capítulo 3

El ejercicio del poder presidencial

En febrero de 1881, desde Córdoba, Miguel Juárez Celman le comentab a a


Roca sobre un inrercam bio episrolar que había sostenido con Dardo Rocha.
"Rocha cree", le confiaba, "que 'yo y él' tenemos que ser president es en el pe-
ríodo fururo y agrega que no hay más candidato s posibles que 'él y yo' (aquí,
como usted notará, se altera ya el orden de los factores)". Luego de negar te-
ner ambición alguna, Juárez continuab a: "enronces él me ofreció la Vice o el
Ministerio que yo quisiera. Yo me mantuve siempre reservado , pero él hacía
cálculos respecto al éxito, como si tuviéramo s un contrato firmado. Cuenta
con Sama Fe -Buenos Aires por cierto- , Catamarc a, Jujuy y San Luis, y con
Córdoba contando conmigo. Él ha quedado de hablar con usted al respecto,
¿Qué dice usted de esto?". La carrera presidenc ial para 1886 se había lanza-
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do a los cuatro meses de que Roca arribara a la presidenc ia.


¿Cúal era el contexto en el cual se inciaba la precoz competen cia por la
sucesión presidenc ial y cuáles fueron sus implicanc ias sobre la dinámica de la
política nacional durante los primeros años del ochenta? La victoria electo-
ral de Roca y, en particular , la victoria militar de la nación sobre la provincia
de Buenos Aires, indudabl emente robusteci eron el liderazgo del nuevo· pre-
sidente al asumir su cargo. La derrota electoral de los micristas en abril de
18 80 signitlcó la más reciente estacada al proceso agónico que venía regis-
trando en el interior desde la presidenc ia de Sarmient o. La derrota militar de
junio marcó el fin del señorío mitrista sobre la provincia de Buenos Aires y
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la disminuc ión de su represent ación en el Congreso nacional. ;..:o pocos mi-
triscas abandona ron con rapidez las tilas del partido para pasa r al PA"J. El
resco optó por la abstenció n electoral como bandera de lucha, concentr ando
su oposición en las páginas del diario La Nación y en el prestigio de Barco-
lom é Mitre.
PAGLA ALO: \SO
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:-:TOS, LEGITL\JIAClü:\ES PCBL!CAS
98 - - - - - - - - jARD l"'ES SECRI
ipal coalición dentr o del
, los retos al Presidente Mientras que la liga del Presi dente era la princ
Con una opostcton debil itada y en abste nción admi nistra ción de Roca fue la
Dich os desafíos tenía n en la mi- partido, la segun da en impo rtanc ia duram e la
provi niero n de las filas de su propi o partid o. a (1881-1884). :-\acido en
come nzaro n a moverse a los del gobe rnado r ele Buen os Aires, Dard o Roch
ra la elecc ión presidencial de 1886, y las fichas familia bonaerense llega-
A pesar de las reiteradas vo- 1838, Juan José Dard o Roch a prove nía ele una vieja
poco s meses de iniciada la nuev a admi nistra ción. conti nuó la tradic ión fami-
mand o una organ izaci ón parti- da de España en tiemp os de la colonia. Su padre
ces que a lo largo del sexenio se alzaron recla rio, fue forzado al exilio du-
elegir los candidacos a los pues- liar de ejercer la profe sión notar ial y, siend o unita
daria más es truct urada y una conv enció n para en Mont evide o, y de regreso
te el gobie rno de Roca. La
3 rante el rosismo. Roch a pasó sus prime ros añ9s
tos electivos, nada de ello tuvo lugar duran 1863, inter rump iendo sus es-
desar rollan do de la mism a for- · en Buenos Aires obtuv o el tÍtulo de abog ado en
selección de aspirantes a la presi denci a se fue en la Guer ra del Paraguay.
medi ante la comp etenc ia entre tudios para lucha r en Pavón y parti cipan do luego
ma en que se venía hacie ndo hasta enton ces: elegido diput ado a la legisla-
comp etenc ia tendr ía lugar, prin- Políticamente milit ó en el auton omis mo, y fue
coaliciones provinciales, aunq ue ahora dicha 1876, junto con Alem y Del
tura en 1864 y diput ado nacio nal en 1873. En
cipal ment e, bajo el parag uas del PAN . rechazo al liderazgo de Adolfo
do por medi o de acuerdos Valle, Rocha fundó el Parti do Repu blica no en
La carrera por la presidencia se fue const ruyen grup o a entra r en relaciones
y quienes podía n dispo ner de los Alsina. Esta oposi ción llevó inicia lmen te a este
de apoyo mutu o entre los aspirantes al puesto Alsina se conv irtier a en pre-
dijimos, escos acuerdos forjaban con Roca, ya que _compartían su resistencia a que
votos , es decir, los líderes provinciales. Com o ló a la presidencia, Roch a fue
ilidades de éxito. Dura nte el pri- . sidente en 1880 .) Una vez que Roca se postu
ligas y había tantas como candi datos con posib r al fraccionado auton omis mo
o ligas, que se reduj eron a dos quien realizó los mayores traba jos para reuni
mer quinq uenio del oche nta comp itiero n cuatr la revol ución de junio , fue
dinám ica fueron sign · porreño detrás de su cand idatu ra y, luego de
al acercarse la elección. Las implícancias de dicha iaciones en el Cong reso pa-
tos grados de inten sidad a ló Rocha, una vez más, quien llevó a cabo las negoc
vas. La rivalidad interliguista se most ró con distin esfuerzos fuero n bien recom-
disímil en cada provincia y du- · · ra acordar la federalización de Buen os Aires. Sus
largo del sexenio, y su despliegue e impacco fue encia para lanzarse a una vic-
ó a asentar su pode r tratando pensados. Roch a rechazó la ofert a a la vicepresid
rante cada gobe rnaci ón. El Presidente se dedic de Buen os Aires, que tuvie ron
ol en las provincias y con la toria segura en las elecciones para gobe rnado r
evitar que las ligas rivales se alzaran con el contr candi dato.
la naturaleza de esta -.v.• uc''""- u- ·;,.,, lugar en febrero de 1881 y en las que fue el único
presentación en el Congreso. Anres de analizar ca porte ña, Roch a despe rtaba las
terísticas de los pres En su rol de gran nego ciado r de la políti
cía, comenzaremos prime ro delin eando las carac ralme nte, el mirri smo con-
do e inten taron rivalizar con sospechas de todos y las simpatÍas de pocos. Natu
que lideraron las princ ipales coaliciones del perío Roch a lanzó su cand idatu ra a
nacional. tinuó siendo un enem igo persistente, y apenas
liga del Presidente por el conu ol de la política señalar públi came nte que re-
la gobernación de Buenos Aires, se encar gó de
e en presiden te en 1886. Para
presentaba el punt apié inicial para conv ertirs
go ya que simb oliza ba la vio-
muchos auton omis tas, Roch a era un trago amar
Los rivales a la federalización de Buenos
lación de su band era funda ciona l: el rechazo
él aun antes de que se con-
ra presidencial, Roca debió ~ir~s. Roca, por su parte, come nzó a desconfiar de
Dada la precocidad con la que se desató la carre el probl ema no era que Roch a
sus energías a la política. vc};uu .'!:~ VIrt.Iera en gobernador. Desd e su perspectiva,
dicar una considerable parte de su tiemp o y de legíti ma de cualq uier polí-
s o forjó nuevos para evitar qué a.sp1rara a la presidencia en 1886 -una aspiración
las circunstancias, el Presidente mant uvo aliado a hacerse presi dente sin supe r-
ligas rivales, y todo lo realizó tico de enve rgadu ra- sino que estaba dispu esto
las provincias cayeran bajo la influencia de las rnaci ón de la provincia, una
"sin ruido y sin estrépiro".
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ffiiS?. R~:a sostenía que Roch a le debía a él la gobe
guiendo un estilo que él mism o describió como electoral liderada por las
ales, eco nómicos y admi · retn~uc.IOn del apoyo de este porte ño a una camp aña
ello conta ba con una serie de recursos insticucion 6 la docilidad, grati tud u obe-
adversarios, y también con me- · p:ovtnoas. Rocha, sin emba rgo, no demo stró
tivos que le ororgaban grand es ventajas sobre sus a la gobe rnaci ón de la pro-
aza de deses tabili zación al " dien.Cia qu e Roca esperaba de él y, apenas arribó
dios más inform ales, siendo el principal la amen ruir su propi a liga, coma n-
a Favo r de un rival local. VtnCia más rica de la Repú blica , come nzó a const
ño" de una situación provincial, volcando su apoyo
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·s de la Provincia, el más poderoso del país. "Hay fal- La relación entre Juárez y Roca fue, inicialmente, de apoyo muruo. Seco-
do para ello con e l anco . ., l' .
nocieron cuando Roca se instaló en Río Cuarto y ambos visitaban a las her-
. · d d de verdadera prevts!On po mea en empezar sus tra-
ta de uno y de sene , d
a y "
·b· e de Presidente , le contesta a oca a uarez
b R J , manas Funes. Como vimos anteriormente, Roca ejerció su influencia desde la
ba·os al otro dta e rect ¡rm . b
J .• 1 · ada correspondenCia con Rocha so re sus pre- comandancia militar cuando en 1877 los círculos de Peña demandaban una
Celman en relacwn con a Clt S .
·d · les "[e]so de contar con Catamarca, an Luts nueva elección luego de la muerte de su líder, y volvió a sostener a Juárez des-
maturos cálculos prest encta ' 'd' l , 7 '
de el gabinete nacional cuando Avellaneda Raqueaba frente a las presiones de
· · · • es hasta n 1cu o. . . . .
etc etc con tanta annCJpac!On,
., ., . · ·• ue le provocaba la ImpacienCia de Rocha, exts- sus opositares, que querían obstruir su candidatura a la gobernación ele
Además de la ¡mtacwn q . . . .
h. óricas y políticas para que la pnnctpal nvahdad Córdoba en 1880. Juárez, por su paree, fue instrumental en convertir a Ro ca
rían .razones esuuctural es, ¡st . . Alb d. 11 ,
,. . al · lugar entre el Prestdente y qUJen er 1 amo en presidente. C omo señalamos, su consolidación política en Córdoba fue lo
en la polmca nacton ruvlera , . . d 1 . .
" , . G 1 " El oder econom1cO y finanoero e a provmoa de que hizo considerar a Roca su propia cancliclatura y, una vez decidido , J uárez
el Pnnope de a es . p . e d . l
. , enetrable y necesitada de wn os naoona es que trabajó para ca tapultarl a en el momento preciso. Además ele su apoyo m ra l
Buenos Aires la haoa menos p . .1
. . · manos de su gobernador recursos stml ares a los y político, él fue a la vez el mayor confidente de Roca y su prin cip al alia lo.
las otras provmctas, y poma en d d al .
1 Presidente para cementar re es e canee naclO- Cuando Roca era ministro de Guerra y sus movimientos eran celosam nc vi-
ue contaba por entonces e . . ' b
q . · 1 ismo no cons1guw ganar terreno so re un mun- gilados, Juárez se encargó de distribuir armas en el interior, de contac tar alia-
nal sAl mismo nempo , e roqu . , , 1 . .
• 1 e nunca se senu n a comodo, y cua qwer mten- dos y de presionar, proteger e intimidar a las facciones clave en las provin cias.
do porteño-bonaerense en e qu . . . d' h
.. , ·d · 1 sobre la provmoa de Buenos Aues po ta acer Quienes esc ribían a Roca, ya lo habían hecho antes a Juárez o lo harían rápi-
o de imposJoon presl enoa . . b 1 .
t ., · a del Estado nacwnal. A ello se suma a a pam- damente para confirmar estrategias, alertar sobre los enemigos o coaligar a los
rgrar
1 la consuucc!On mtsm . ' . .
pe . . , Roca arribaba a su funcwn: JUnto con la paz, su pnn- aliados.
cular vtston con 1a que ·e: . l
· ' nacional med tante a conso 1 aoon e sta o
l'd . , d l E d Aunque unidos inicialmente por la política y por lazos familiares, Roca y
ci al objetivo era la umncacton . " - b'
p b te inconvemente que un porteno go 1erne la Juárez tenían personalidades y trayectorias disímiles. Delgado, elegante y edu-
según él resulta a sumamen . d . .,
Y' ' ·d d · ma y definicivo afianzamiento e su orgamzac10n cado en lo más selecto de Córdoba, Juárez era conocido como una persona ac-
Nación, para la segun a mts . . , 9 ,
, ·stadas a costa de tantos sacnficws · ·, cesible, amable, fácil de hacerse de amigos. Poseía además una combinación
Y autonOmla conqut .
1 d M'
· tió en estos años fue a e i tgue uarez e - '~
lJ ' e 1 .~ de caracteres que primero aplicó a su provincia y luego a la Nación: una fija-
La tercera ltga que compt , ,
, . 44 undo hijo de cuatro hermanos, Juarez pertenecJa a ción por un pequeño repertorio de ideas, una excepcional capacidad ele eje-
man Naodo en 18 'seg b' d 'l cución unida a una gran impaciencia, y una inquebrantable intolerancia ha-
· .. d d d Córdoba. Su padre ha 1a muerto cuan o e era pe-
una famtlta acomo a a e . , 1 d b 1 . 10
· . d e y hermanos se mstalo en a casa e su a ue o .t. cia sus oponentes, propia ele los políticos provinciales. Roca, en cambio, era
- y ;unto consuma r . .
quen 0 , . C . , de Río Cuano, retornando a la capttal provm- "' · de personalidad hosca e introvertida, autodidacta en sus lecturas, y si bien in-
materno en Vtlla oncepoon . 1 d
· 1 Colegio de Montserrat y luego segu1re a. , carreral e . ~ dudablemente era un hombre de acción, no se adelantaba a los acontecimien-
cial para estudtar en e . . ,
· , · ·d d de San Carlos. Juárez e¡ercw su proreswn en e es-',, tOS, los aguardaba; era pragmático en política y, por lo tanto , tenía una acti-
Derecho en la Umverst a . . . 1d d 1 e•
. · d 1Viso fue uno de los pnnopales arucu a ores e a IOr- tud más bien conciliadora hacia sus opositores. Mientras que Juárez arribaba
rudJO de Antomo e y ., , l . 1 1
. - l y· l eleccioneS de 1877, que unJO ClrCU OS nva es en a a la política nacional gracias a su dominio sobre Córdoba, Roca lo hacía por
mula Pena-De ISO en as . P -
' el momento adecuado en el lugar preoso: ena un conocimiento más exte nso del territorio y, aunque nativo de Tucumán, su
rovincia. Juárez estuvo en . ., d l
p . de asumtr la gobernacwn y -a pesar e as que- resorte a la política no provenía de una provincia sino del EjércitO, una insti-
urió repentinamente antes . 1 v·
m _. dían llamar nuevamente a elecoones- De tso tución nacional.
.as de los pemsras que preten , .
) b d Juárez se transformo en su mano derecha. A par- Si bien Juárez había sido uno de los pilares en la campaña presidencial
asumió como go erna or Y . 1' · ·
. zó a despleaar sus vtrtudes po meas; aunque sm de Roca, para 1882 ambos políticos ya se encontraban distanciados y, por lo
tir de en ronces Juarez comen o . , . ., . .
. · · ápidamente dommo la sHuacton en la provmCJa y tanto, mientras que en un principio las ligas roquisras y juaristas habían sido
mucha expenenoa prevta, r .
. . , ¡ sor de Del Viso para las elecCi o nes de 1879. una, pronto comenzaron a diferenciarse enue sí. Hasta bien entrado 1885,
se postctono como e. suce
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Juárez permaneció inseguro sobre el eventual apoyo de Roca a su candidatu- Cuando el conf1icto con Chile se diluyó, Roca reorganizó el gabinete en
ra. Con previsión, este último se mantuvo hasta casi el final abierto a distin- ¡884, pasando a Irigoyen al Ministerio del Interior. Junto con el Ministerio
tas combinaciones para la futura presidencia, manteniendo en vilo al joven de Guerra, la carrera del Interior era clave para la política nacionaL Contro-
cordobés sobre sus aspiraciones presidenciales. Ysi bien, finalmente, Roca le laba una constelación de gastos públicos, incluyendo infraestructura y obras
abriría el camino a la sucesión y mostraría durante su gobierno una mayor públicas, ya que, aunque las er~gaciones las ejecutara el Mi_n_isterio de Ha-
afinidad hacia las fuerzas de Juárez que hacia las onas ligas, el hecho de que cienda, era en la carrera del lntenor donde se tomaban las deostones sobre m-
lo apoyara hacia el final de su adminisnación en lugar de hacerlo al princi- versiones. il Por lo tamo, en un sistema de política clienrelar, el Ministerio del
pio, le otorgó un gran dinamismo a la política de esos años, ya que hasta úl- Interior era un elemento clave en la conexión con las provincias, sus dirigen-
timo momento nadie sabía con certeza por quién se inclinaría el gran elec- res y sus necesidades. Era natural, por lo tanto, que Irigoyen interpretara el
tor. Más aún, como veremos más adelante, Roca se aseguró de que fuesen 1 nombramiento como el apoyo del Presidente a su futura candidatura. Incluso,
alianzas por él forjadas, y no las de Juárez, las que produjeran los votos para cuando tiempo después se acusó a Roca de favorecer la candidatura de Juárez,
su concuñado. Juárez, por su parte, tenía la misma impaciencia de Rocha por el Presidente se ocupó de señalar que había sido a lrigoyen a quién le había
convertirse en presidente en 1886, pero mostró mejor tino al evitar contra- . dado las llaves de la política nacional. Como veremos, la dinámica de la
ri ar excesivamente a Roca. Procuró afianzar e incrementar sus propios víncu- elección ruvo un desarrollo distinto del esperado por el ministro. Hasta
los provinciales, tratando de que los hombres de su confianza ganaran posi- convertirse en uno de los líderes del Partido Radical en 1891, Irigoyen no
ciones de influencia en las provincias -aun cuando éstos rivalizaran con la lograría armar un partido derrás de sí, o colocarse indiscuridamente al fren-
liga roquista- pero evitando enfrentar abiertamente al Presidente. Roca, por te de uno existente. Su preeminencia en la política tenía como fuente la au-
su parte, procuró que sus propios leales se mantuvieran en los gobiernos p toridad que le daban su saber y su experiencia en diversos puestos, pero es-
vinciales, aceptando que cayeran en manos juaristas sólo como el menor de tos últimos también conspiraban contra sus aspiraciones. Los nacionalistas
los males. nunca le perdonarían que su profesión y su saber hubieran estado al servi-
La liga más pequeña era la de Bernardo de Irigoyen, quien durante esos cio del "tirano"; en el autonomismo porteño competía con varios líderes y,
años fue ministro de Relaciones Exteriores (1880-1881) y del Interior (1881- a pesar de que su nombre era apoyado por un círculo importante, su lide-
1884). Nacido en 1822, con una trayectoria política más larga que la de sus razgo nunca terminaba por definirse.
rivales, Irigoyen pertenecía a una vieja familia de Buenos Aires. Luego de re-· Para las elecciones de 1880, Irigoyen había contado con apoyos en Bue-
cibirse de abogado en 1843 en la Universidad de Buenos Aires, fue represen-. nos Aires, Catamarca y Santiago del Estero, y durante sus años en el gabine-
tante de la Conf:ederación Argentina en Chile (1844-1846) y en Mendoza te nacional de Roca, se preocupó por formar su propia base de poder en las
(1846-1850); llevó a cabo negociaciones en nombre de Crquiza en el interior, provincias. Hablar de una liga irigoyenista significa sobredimensionar la im-
en el proceso que culminó en el Congreso Constituyente de 1853; fue miem- portancia de sus influencias. Sus contactos en las provincias eran de menor
bro de la Convención Constituyente en 1859, diputado nacional por el Par- peso y cuantía que los de las restantes ligas. Su poder, sin embargo, radicaba
tido Autonomista emre 1870 y 1875, y ministro de Relaciones Exteriores en que forzab a en algunos casos a los políticos provinciales a entrar en transac-
(1875-1877) y del Interior ( 1877 -1879) de Nicolás Avellaneda. Intentó sin ciones, ya que siempre estaba la posibilidad de que las influencias de lrigoyen
éxito anicular su propia candidatura a la presidencia en 1880 y, resignado, · se aliasen con facciones opositoras desestabilizando la balanza política local.
terminó apoyando la candidatura de Roca. El nuevo presidente le ofreció la Incluso en algunas provincias, como veremos, los irigoyenistas se encontraron
cartera de Relaciones Exteriores.: i Roca tenía muy buenas razones para nom- desde temprano aliados con los rochistas, presentando un verdadero desafío
brarlo su ministro. Temía un conflicto inminente con Chile e Irigoyen era un para las otras ligas y, evemualmenre, Tucumán le daría sus votos para presi-
experto negociador y conocedor de las leyes internacionales, y era, además, dente en 1886.
una de las figuras clave del autonomismo poneño donde su candiclamra ha-
bía encontrado mayor resistencia denrro del partido.
-
105
LEG!TI\1ACIO"'r~S PÚBLICAS PAULA .ALONSO
104 - - - - - - - - jARDI"'ES SECRETOS,
meros años de su administr ación, en el capítulo siguiente analizaremos el tra-
La dinámic a roquista
mo final de la carrera presidencial de abril de 1886.
La inreracción de las ligas en competen cia dentro del PAN por conrrolar la e
1
'
política nacional y la futura elección presidencial provocó una serie de con-
Afinidades políticas de los gobernadores (1880-1886)
flictos nacionales; algunos de ellos emergieron en el ámbito público, otros se 1885 1886
1883 1884
soluciona ron por medio de negociaciones privadas. Aquí iniciamos nuestro
1880 1881 1882

O'Amtco

análisis del tejido de relaciones que se forjó principal mente entre Roca y las
Rocha
1 Buenos
Aires

catorce provincias con el fin de mantener el control de la política nacional e 2 Mendoza


imponer su candidato a la presidencia. Escoger al Presidente como puerta de
¡: entrada al mundo interliguista nos permite evaluar los medios por él privile-
¡,l
giados para lograr sus propósitos y aquilatar sus resultados. Elecc.

La siguiente tabla ofrece un resumen gráfico de la situación política na~ 4 Santiago Gallo 1 Ptnto 1
cional durante estos años, pudiéndo se observar a qué liga respondía el gober- · ~
lnL fed.

nador de turno en cada provincia. Cabe señalar, sin embargo , que la tabla fi
ofrece una forma muy rudiment aria de mostrar una situación fluida . No re-
fleja, entre otras limitaciones, el grado de autonom ía política de cada provin-
cia en sus relaciones con el gobierno nacional (como veremos, si bien Salta y
Mendoza fueron roquistas durante estos años, la primera no permitió la in- Elecc.

jerencia del Presidente en sus asuntos de la forma en que lo hizo la segunda). 8 Entre

Asimismo, los grisados del gráfico reflejan las preferencias políticas del go- 9 La Rioja Bustos

bernador de turno pero no permiten enrrever las facciones que respondían a


otras ligas nacionales en cada provincia, ni tampoco evaluar su peso. Así, 10 Jujuy

mientras que en algunas provincias, como San Luis, el control del gobierno Gavter
local era férreo, en otras era · sumamen te frágil e inestable, por ejemplo,
11 Córdoba Juaret Celman

Elecc,
Catamarc a. 12 Tucumán Nogues 1"
Aunque con dichas limitaciones, inrentam os graficar una situación ines-
table en la que el Presidente invirtió grandes esfuerzos por mantener su lide- ·'
razgo. Los nombres dentro de las barras horizontales correspon den al apelli- Zavalla
14 Santa Fe
do de algunos de los gobernadores. Entre dos barras verticales negras se señala
un momento de conflicto entre distintas facciones en pugna, ya sea una elec- a Roquistas • Juaristas ~~~ Independien te • Rochlstas • Roquistas

ción, una intervenc ión federal, un asesinato o un juicio político. El grisado in-
mediatam ente posterior a estas barras indica la liga que resultó triunfant e en
estos conflictos. El análisis comienza con aquellas provincias en donde prácticam ente no hu-
Antes de avanzar es necesario recordar que la carrera presidencial tenía bo competencia alguna entre las ligas en pugna. Agrupadas en el rubro
distintos momento s y que a partir de 1884-18 85 - dependie ndo de los ca- "Control sin competencia", se ubican los casos de Buenos Aires, la cual se
lendarios elecrorales para la gobernac ión en cada provinci a- comenza ba el mantuvo en manos del rochismo durante el sexenio, y los de Mendoza y San
momento más "caliente" de ésra. Mientras que en este capítulo nos caneen- ·~ Luis, que estuvieron de principio a fin en manos del roquismo. En segundo
tramos en la relación entre Roca y cada una de las provincias durante los pri- lugar, en "Compet encia con conflictos públicos y violemos", se analizan aque-
PAL; [,'\ Al.0:'\50 - - - - - - - - - - - - - - - -- - -- 107
106 - - - - - - - - - jARDl~t.S SECRETOS, lH~!TlMACl00:ES PéBLICAS:

!las provincias en el eX[remo opuesco, es decir, en las que la competencia in- raen Buenos Aires, no cesaban. ' 5 Aunque eventualmente la actirud de O'Ami-
terliguista provocó una serie de confliccos, muchos de ellos de carácter violen- co en la elección de 1886 no repararía en sorpresas, por ahora la provincia
ca. En Santiago del Estero y Catamarca, las disputas desembocaron en las dos. quedaba arada a Rocha. . _
intervenciones federales que tuvieron lugar durance la administración de Una siruación inversa tuvo lugar en Mendoza ya que la provmoa se man-
Roca. En San Juan, la situación llegó al extremo con el asesinato de Agustín wvo fiel a Roca durante roda su administración. Rocha fracasó en sus diver-
Gómez, el "dueño" de la situación local, y en Corrientes, la pugna entre dis- sos inrenros· por conseguir adeptos en la provincia, mientras que ni Juárez
tintos grupos provinciales que contaban con diferentes lealtades en_el ámbito Celman ni Bernardo de lrigoyen tenían fuertes vínculos con los círculos men-
nacional provocó dos revoluciones. Finalmente, dentro del .rubro "Negociar, docinos. l6 Si bien Mendoza no estuvo en riesgo de ser disputada en la com-
negociar, negociar", se analizan los casos en las restantes provincias (la mayo- petencia interliguista, las tensiones allí resultaron de las injerencias del Presi-
ría), en los que la competencia interliguisra, aunque intensa, se resolvió por dente, dispuesto a poner fin a los intentos de una organización partidaria en
medio de negociaciones privadas. la provincia que atentaba co~tra el control que gozaba para digitar la política
cuyana. Los eventos tuvieron lugar durante el gobierno de José Miguel Segura
(188 1-1884), compañero de armas de Roca en el ejércico, con quien había lu-
1) Control sin competencia .chado en la revolución 187 4 y más tarde participado de la campaña de la
Conquista del Desierto. Las relaciones entre Segura y Roca fueron inicialmen-
Roca nunca gozó del control político de la provincia de Buenos Aires durante te Auidas, ejemplificando el intercambio directo entre beneficios materiales
su administración. Como hemos visto, el Presidente se consideraba el principal para la provincia a cambio de docilidad política a las sugerencias del
responsable de que Rocha hubiese alcanzado la gobernación de la provincia en Presidente con respecto a la política provinciaL Así, en la misma correspon-
1881 y no le perdonó que, apenas asumiera, comenzara trabajos para su propia dencia en que Roca y Segura acordaban sobre las candidaturas de Francisco
candidatura presidencial. Roca llevaba cuatro meses en la presidencia cuando Civit y Arístides Villanueva al Senado nacional en 1881, el gobernador trami-
rompió lanzas con el gobernador de Buenos Aires. Para contrarrestar el poder taba exitosa y directamente con el Presidente la cancelación de un empréstito
de Rocha en la provincia, el Presidente alentó los trabajos destinados a organi- provincial. I7 "Con la actuación de Roca a favor de la provincia -le escribía
zar una facción autonomista conformada por fuerzas rivales al gobernador. En Segura con aprecio- quedan cumplidas las esperanzas que habían tenido en él
18
abril de 1882, La Tribuna National (LTN) anunció que en la casa de Roque cuando apoyaron su elección a presidente".
Sáenz Peña se iniciaban trabajos eleccorales para levantar la candidatura a lago- No obstante, al año siguiente, las relaciones entre Segura y Roca se vie-
bernación de Carlos Pellegrini para las próximas elecciones, en oposición a la de ron turbadas con motivo de la elección de diputados nacionales de febrero de
Carlos D 'Amico, sostenida por Rocha. 13 Sin embargo, los trabajos no prospe- 1882. Roca sugirió a Emilio Civit como candidato, pero Segura se rehusó a
raron. Al aquilatar sus escasas posibilidades, Pellegrini desistió de competir. complacerlo. El Partido Liberal en Mendoza estaba conformado por una se-
intentos se reanudaron al año siguiente siendo nuevamente abandonados, según rie de grupos en discordia, y durante 1881 había tenido lugar una intensa re-
se dijo entonces, para evitar la división formal y pública del partido en la pro- organización partidaria con el objetivo de dar un marco institucion al a una
vincia. Aspiraciones a derrocar al gobernador por la fuerza parecieron sobrades situación fluida y de dotar de cierto orden a los mecanismos de selección de
a sus adversarios, pero Roca no secundó semejantes planes. '
4 autoridades y candidatos. : 9 Segura le explicó a Roca que su indicación sobre
Para la sucesión a la gobernación de Buenos Aires en 1884, Rocha se en- Emilio Civit había llegado después de que el partido hubiera elegido a los can-
cargó de dejar a la provincia bien atada a su influencia imponiendo a Carlos didatos a diputado nacional y, con la nueva organización partidaria, una im-
O' Amico, uno de sus ministros, como sucesor. La relación entre O' Amico y posición presidencial pondría en riesgo la unidad del partido y dificultaría su
Roca fue inicialmente tensa, a tal punto que el Presidente amenazó al gober- gobierno en la provincia. 20
nador con declarar a la provincia en abierta rebelión si la distribución de ar- · Rufino Ortega, sin embargo, le ofreció a Roca una lectura distinta de los
mas y los sobornos a los empleados nacionales para mantener el control rochis- aconrecimienros. Onega, una figura persistente en la política mendocina, era
PAL:t.A AL.o:-.:so - - - - -- - - -- -- -- - - - -- 109
- - - - - - -- jARDI~ES SEC RETOS, LEGITI.vlACIO~ ES PÚ B!.ICAS
108
la amenaza del ejecutivo de exigirle el pago de un empréstit o provincial, que
un hombre del ejérciw cuyo poder e influenci a resultab an de su accionar en
por el momentO ;e encontra ba "benévol amente encarpetado", si no se elegía
el sur de la frontera mendoci na y de su estrecha relación con el Presidente.2: 8
a Civir diputado .-
Su vínculo databa de las luchas de 1874, y Roca incluso había apoyado su
Roca tuvo éxiw en sus objetivos inmediato s en la política mendocin a.
candidat ura a la gobernac ión en 1877 cuando parecía que Elías Villanueva se
Las elecciones de Civir y de Ortega le garantizaron que hombres de su estric-
resistÍa a ocupar el cargo. 22 Ortega era un hombre sin escrúpulos. En 1874,
ta confianza, dispuestos a seguir sus indicaciones en la provincia, ocuparan el
llevó a cabo la conquista de territorio indígena a cambio de una generosa con-
poder y destruyeran al mismo tiempo la posible autonom ía que lograría la
cesión de tierras. Una vez en posesión de una extensa estancia, hizo trabajar
provincia con la reestructuración del Partido Liberal y la posible elección de
allí como esclavos a indios capturad os en sus campaña s militares y, para con- ..,.!

Zapara para gobernad or en 1884. En Ortega, Roca encontró un hombre que


graciarse con las familias influyent es de la capital provincia l, repartía entre
le fue fiel durante su gobernac ión, que mantuvo a raya las pretensiones de ex-
ellas mujeres y niños indios para que trabajase n como esclavos en tareas do-
pansión rochisra en Mendoza y que apoyaría a Juárez Celman llegado el mo-
mésticas. Su señorío sobre el sur de la provincia se afianzó con su actuación
mentO electoral. El coste para Mendoza fue la oportuni dad de otorgarle a la
en la Campaña del Desierto, por la que recibió en 1880 una medalla de oro
13 política provincial una forma más articulad a de organi~ación, que no sólo le
del Congreso nacional.
' permitiera dirimir sus rencillas internas, institucionalizando los mecanismos
Las ambicion es políticas de Ortega eran conocida s, y la dirección que
; de organización partidaria y de selección de candidatos, sino también le die-
ahora tomaban los asuntos provinciales lo alejaba de sus objetivos. Ortega
ra la oportuni dad de granjearse un mayor grado de autonom ía en su relación
convenci ó a Roca de que con la nueva organiza ción se gestaban los intentos
con el Poder Ejecutivo Nacional. Dichos costos se harían sentir con fuerza du-
del sobrino del gobernad or, president e del partido y ministro24de Gobierno ,
rante la presidencia de Juárez.
José Vicente Zapata, de apoderars e del control de la provincia. Según Orte-
En San Luis, los escasos conflictos en otro de los bastiones del Presidente
ga, la reestructu ración del partido, "formado por hombres débiles y sin carác-
respondieron a los intentos eventualm ente infructuosos de Rocha por hacer
ter", le otorgaba a Zapata el poder de designar todos los puestos electivos y,
pie en la provincia. Como hemos visto, San Luis era, al igual que Mendoza ,
más aún, éste contaba con el apoyo de Segura para sucederlo en la goberna-
una provincia sobre la que Roca tenía una gran influencia en su política in-
ción. Ortega insistía en haber realizado los trabajos correspon dientes para la
terna. En 1877, Roca impuso a Toribio Mendoza como gobernad or y, finali-
candidat ura de Civit, pero que Zapata no le había hecho ningún caso y aho~ "'
zado su mandato, volvió a imponer al sucesor (esta vez a su leal amigo Zoilo
ra Roca debía actuar si no quería perder la provincia . La insistencia del
·~ Concha), incluso sobre las preferencias de Toribio, quien apoyaba la candida-
Presidente en la candidat ura de Civir, según Ortega, pondría a prueba la leal-
tura de su hermano Eriberto. En 1882, Rocha intentó hacer pie en San Luis
rad de Segura y desbarataría los intentos de Zapata por controlar el Partido
apoyando los trabajos de Víctor Lucero para las elecciones a gobernad or de
Liberal y el gobierno provinciai.2 Roca siguió el consejo de Ortega y, a la se-
5

mana siguiente, telegrafió a Sed~ur~ ~eirerandod~a candidat ura de Civir. Segura, 1 1883. Lucero había gozado de una destacada carrera política en los años seten-
'( ta: ministro de Gobierno de Ortiz Estrada (1870-1872), diputado nacional en
a su vez, insistió en que la in Icacwn era tar 1a.
Joaquín Villanueva, por entonces diputado nacional, retornó a Mendoza f 1872 y senador nacional en 1874. Era de extracción avellanedisra y, si bien
;,. .·lf,·.·.._·· había apoyado a Zoilo Concha para gobernador, ahora encabezaba una rami-
al cerrar el período de sesiones ordinarias y actuó como mebnsajero de Roca. ficación escindida integrada además por el ex gobernad or Agustín Ortiz
,¡ Con la sola entrega de una carta del Presidente, Segura cam ió radicalmente .
¡ Estrada y por los mitrisras. El pacto entre Lucero y Rocha era simple: Rocha
de acritud. 26 Civit fue elegido diputado nacional , y Segura se comprom erió a
·',¡ ayudaría a Lucero a llegar a la gobernac ión a cambio de que éste diera los vo-
1 apoyar a Ortega para las próximas elecciones a la gobernac ión, a pesar de las ll·
29
tos de San Luis a Rocha en las elecciones presidenciales. Lucero enfrentó sin
l reticencias de muchos liberales. Ortega ganó su cargo como gobernad or en
éxiro la candidatu ra oficial de Eriberto Mendoza para las elecciones a gober-
1884 porque, como le comentar a Civir a Roca, "no le h a,rán oposición de
27 nador en 1883 y perdió la oportuni dad de cambiar la situación en la provin-
frente por temor al gobierno nacional". Los .rumores apuntaban a que
cia. Si bien durante 1885 los rochisras continua ron organizados bajo ellide-
Villanueva, actuando de "procónsul" del Presidente, le había ll evado a Segura
1J l
110 - - - - -- - - j AR DI I\:ES SECRETOS, LEG ITI:VlAC IO\:ES Pl: BLiCAS PAL' l .A ALO:\ SO

ara un evenrual enf-i·entamienro armado y pidió la intervención federa l al


razgo _de Lucero, no pudieron hacer frenre al gobierno oficiaL Con el control
de Enbeno Mendoza (1884-1887), la provincia de San Luis seguiría sin ma- ·
~ongreso. Junro con el pedido, envió un manifiesto con documemac ió n acl-
.unta que acusaba al Presidente de intentar desestabilizar la provinci a rneclian-
yores inconvenient es las directivas de Roca sobre candidaturas pres idenci ales.
~e el envío de armas y la presión del inspector de la Oficina de Enganche a fa-
vor de su aliado Absalón Rojas. Recordemos que, en las elecciones a _la
2) Competencia con conflictos públicos y violentos gobernación en 1879, Rojas había intentado sin éxiro disputarle el poder a
Gallo y había sido el operador político de Roca en Tucumán y en Santiago del
Santiago del Estero fue una de las provincias donde la competencia interli- Estero en las elecciones presidenciales de 1880.
El pedido de intervención fue tratado por el Senado en septiembre. El
guista se dio con más fuerza y provocó conflicros abiertos. Y junro con Cara-
dictamen de la mayoría -en contraposici ón con los intereses de Roca y su re-
marca, fue la única donde las pujas desembocaro n en una intervención fede~
comendación de no intervenir- resolvió la intervención federal para reponer
ra1 y mantuvieron inquieta a la política provincial y nacional por más de tres '
a Gallo, argumentand o que éste había sido depuesto por una legislatura sedi-
años . Los problemas se iniciaron en 1882 con el gobernador Pedro Gallo
ciosa.34 La intervención , aprobada por 15 votos contra 13, fue públicament e
(1879-1882), quien -como vimos en el capítulo anterior-, aunque finalmen-
entendida como la derrota de Roca en el Senado en manos de los aliados de
te había dado los votos de Santiago del Estero a Roca, por su pasado taboa-
Rocha.-15 Pero, una vez en la Cámara de Diputados, el proyecto no llegó a ex-
d_ista despenaba la desconfianza de todos. De hecho, una vez en la presiden-
pedirse y el pedido de intervención federal no fue incluido por Roca en la
Cia, Roca sostuvo que Gallo manejaba la política provincial con excesiva ' ''
aaenda de las sesiones extraordinari as.
auronomía, rechazando sus sugerencias para nombrar al ministro de Gobier- o
Mientras tanto, en Santiago del Estero los conflictos continuaron. Gallo
no y a los candidatos a diputados nacionales. 30 Lo que fermentó el conflicto -~
1: , llamó a nuevas elecciones para renovar la Legislatura, las cuales estuvieron pla-
fue la ,convicció~ ~e Roca de que Gallo se había pasado al bando rochista y,
gadas de conflictos que dieron lugar a mesas dobles y a la formación de dos le-
ademas, pretend1a Imponer como sucesor a su yerno Juan Pinto.3 1 Dichas sos- f.t .
gislaturas paralelas. La opositora a Gallo, presidida por Lamí, procedió ensegui-
pe_chas fueron c~nfirmadas por La Nación, que describía el conflictO que ger-
da a elegir a Luis Pinto como gobernador. Para ese momento competían los
mmaba en Sannago del Estero como la primera pulseada entre el Presidente
intereses de Roca y Juárez sobre los asuntos santiagueños. Ambos compartían el
y el gobernador de Buenos Aires: si Gallo lograba imponer a su yerno, Rocha
objetivo de eliminar a Gallo y evitar que la provincia cayera bajo la influencia
gana_ba la pr?vincia. Los roquistas santiagueños acudieron al Presideme para
de Rocha, pero estaban divididos en sus estrategias y en las facciones que apo-
que 1nterced1era, con el fin de impedir la elección de Pinto, pero Gallo esta-
yaban en la provincia. Roca apoyaba a Rojas, mientras que Juárez insistÍa con
ba empecinado y en julio le escribió a Roca sobre su resolución de sostener a
impaciencia en sostener a Luis Pinto, a pesar de que éste fuera rival de Rojas
su yerno en la elección lanzando la proclamació n oficial de su candidatura_33 36
La oposición a Gallo no tardó en organizarse. en la provincia y de que no gozara de las simpatías de Roca. La elección de
Pinro, por lo tanto, represemaba la victoria para los juaristas. En los meses si-
En junio de 1882 se realizaron las elecciones para renovar la mitad de la
Legislawra. Las elecciones eran cruciales, ya que la nueva cámara elegiría al _, guientes, operarían en Santiago del Estero dos legislaturas paralelas, la leal a
Gallo y la leal a Pinto.
nuevo gobernador una vez comenzadas las sesiones ordinarias en octubre lo
que las convinió en una verdadera pulseada entre oficialistas y oposiro~es.
La victoria de Pinto (y de Juárez) fue corta. En junio de 1883, siete me-
ses después de haber sido elegido gobernador, Luis Pinto era destituido por
C uando la viGoria fue para las fuerzas de Gallo, los opositores se atrinchera-
una intervención federal promovida por Absalón Roj as en la Cámara de
ro n en la Legislatura, declararon nulas las elecciones en los distritos donde ha-
Diputados. ¿Que había sucedido? ¿Cómo era posible que en sólo siete meses
b!an perd ido y apro baro n aquellas donde habían rriunfado, suspendieron a
la situación de Santiago del Estero fu ese revertida por el Congreso nacional?
,a ll , 11 0mbra ro n go bern ado r prov iso rio al Presidente de la Cámara, Pedro
Las elecciones a senador nacional de 1883 represe ntaron el punto de ebulli-
La m(, Y ll an~tt ro n a nu evas el cio nes para l os di stritos en que las habían de-
ción de la situ ación sanrigueñ a. La legislatura leal a Pinto eligió senador a
¡·l:,,·ado 111tlas. .all rga nizó s11s fu rzas en el Ca bildo, reclutó a sus hombres
114 --------jARDI?'JES SECRETOS, LECITI\1AC:IO?'JES PéBLICAS PAGLA At.O'.'SO - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 115

Cámara de Diputados mosuaba el mejor dominio que tenía Roca sobre ésta.
ce n te y• rector del Colegio Nacional de Catamarca, que debió exiliarse en .Salta
Dicho poder se contlrmó en 1883 con la moción para intervenir y terminar debido a que en las elecciones de 1880 había trabajado contra el gobierno en
con el gobierno de Pinto y, al año siguiente, cuando la Cámara no dio lugar el ámbito local y apoyado a Carlos Tejedor en el nacional. En 1884, ~l doctor
al pedido de intervención federal del gobernador Unzaga. Castro retornó a su ciudad natal atraído por la agitación política. )O Otros
Además de Santiago del Estero, Catamarca fue la oua provincia durante miembros de la coalición opositora eran el ex gobernador Manuel Fonunato
la administración de Roca en la que los conflictos provocaron una interven- Rodríguez O879-1882), senador nacional desde 1882, y una facción liderada
. ción federal. Como vimos en el Capíwlo 2, la política provincial estaba do- por el diputado nacional Francisco Caracciolo Figueroa.
minada por las familias Navarro y Molina que desde los años setenta se repar- Ambos bandos, situacionistas y opositores, se disputaron el poder de la
tían el poder de la provincia. En las elecciones de 1880, Catamarca había provincia en las elecciones para renovar la totalidad de la Legislatura el 24 de
apoyado la candidatura de Roca luego de que la de Irigoyen perdiera vigor, febrero de 1884. La elección era a todo o nada, ya que la Constimción inves-
pero sus líderes le dieron a entender a Roca que esperaban continuar el ma- ría a la Legislatura con el poder de llevar a cabo el escrutinio, elegir al gober-
nejo de la provincia con rotal autonomía. Joaquín Acuña asumió la goberna- nador y organizar el Poder Judicial y las fuerzas de campaña. Quien obtuvie-
ción en 1882 representando a las dos familias poderosas. Su madre pertene- se la mayoría, obtendría el poder de Catamarca. Dada la importancia de la
cía a la familia Molina y su esposa, Ana, era hija del general Navarro, quien, votación y en vista de que ambos bandos se disponían a enfrentarse, Roca en-
junto con su hermano José, era una de las personas más influyentes de la pro- · vió a ·su secretario privado, Manuel Zorrilla, para que intentara conciliar a las
vincia. Y si bien Acuña le insistía a Roca que Catamarca continuaba siéndole partes y evitar un conflicto abierto. Pero Zorrila no tuvo éxito. 5 1 Llegada la fe-
fiel, pronto comenzaron a surgir rumores de que el gobernador y los Molina cha, las elecciones resultaron sumamente violentas, con enfrentamientos san-
hacían arreglos con Dardo Rocha. 48 Cuando LTN repentinamente lanzó una grientos en los que los mismos curas empuñaron armas y armaron a los feli-
abierta embestida contra la provincia con comentarios tales como "ahí están greses, y las quejas de fraude e imposición otlcial fueron innumerables. En
los señores Molina con su plumero en la mano espantando las moscas de su Pomán, por ejemplo, un tiroteo durante la elección resultó en tres muertos:
turrón gubernativo"-, una familia que -insistÍa el periódico roquista- había di- un capitán, un secretario de juzgado y docente, y un receptor de rentas. Al
rigido a la provincia como a un feudo sin haber logrado adelanto alguno, se momento de realizar el escrutinio, siruacionistas y opositores formaron legis-
contlrmó públicamente que el gobierno catamarqueño había perdido la con- laturas paralelas, cada una proclamó ser la legítima y la de los opositores pi-
fianza del Presidente. 49 dió la intervención federal al gobierno nacionaJ.5 2
Roca hacía público su antagonismo con la gobernación de Catamarca en La situación política de Catamarca era complicada ya que se mezclaban,
momentos en que la política local hacía efervescencia. La provincia había apro- como se describió por entonces, "el hambre de empleos, la ambición de go-
bado una nueva Constitución en 1883, estableciendo, entre otras moditlcacio- bierno y el fanatismo". 53 Roca debía resolver una situación provincial suma-
nes, la libertad de cultos. La reacción católica en Catamarca no se hizo esperar mente compleja si quería volcar a Catamarca a su favor. Si bien el Presidente
y, del seno de la Asociación Católica, fundada en 1882, pronto se organizó el desconfiaba del gobierno de Acuña, sospechado de estar aliado con Rocha,
Partido Católico, que en 1884 estaba listo para participar en las próximas con- tampoco estaba dispuesto a que la provincia cayera totalmeme en manos de
tiendas electorales. Impulsados por la organización de una oposición, otros los opositores, en particular del sector clerical con el cual no tenía relaciones.
grupos se unieron -primero entre sí y luego a los clericales- para hacer campa- Para complicar aún más el panorama, el Congreso nacional, contrariando los
ña en contra de Acuña y de su círculo. Esta coalición opositora representaba la planes de Roca, aprobó la intervención federal en Catamarca. La intervención
unión circunstancial de enemigos comunes al gobierno que, aprovechando la aprobada reconocía como legítima a la legislatura de la oposición.
gran influencia del clero en el pueblo catamarqueño, prometieron manten erse· Los situacionistas, ante una situación local adversa y un Congreso nacio-
unidos hasta lograr terminar con la influencia de los Malina y los Navarro en nal en su contra, pidieron ayuda a Roca y éste decidió apoyarlos. Roca nom-
la provincia. Entre sus principales miembros se enconrraba Fidel M ardoqueo bró a Onécimo Leguizamón como interventor, un hombre de su más emera
Castro, un hombre de Avellaneda en los se tenra, de un a vasta carrera com o do- confianza a quien encomendó en secreto sostener el gobierno de Acuna e in-

i.l
116 - - - - - -- - jARDl~ES SECRETOS, LEGITI\1ACJO~ES 117
PAt.:I.A ALO~SO

tentar lograr un acuerdo entre las partes evitando que la provincia cayera vicegobernador respectivamente, y en pocos meses se harían car-
berna dor Y . . . . .
teramente en manos de los opositores. Leguizamón logró un acuerdo por de la administración de la provmoa. Sm previO av1so, los ho~1bres arn:a-
0
cual situacionistas y opositores se agruparon en el partido Unión g h. · on fuego sobre los presentes. El senador Gómez fue asesmado de Sle-
dos lcler
queña, que confeccionaría una lista de candidatos a la gobernación de la re balazos y su cuerpo quedó tendido en el patio de la,casa. Done~! tuvo la
Roca elegiría al gobernador. Los únicos que quedaron fuera del acuerdo fue- idez de apagar la luz de la sala, acto con el que logro salvar su v1da, la de
ron los clericales.5 4 • ~~ y la de Mallea. Done~! resultó ileso, Gil recibió ~res heridas de bala y
Roca eligió gobernador al sargento mayor José Silvano Daza, quien ha- Mallea, una en el brazo. Mtentras el atentado se produoa en la casa de Mallea,
bía luchado a sus órdenes en Santa Rosa y en la Campaña del Desíeno, hab ' ~nos cuarenta hombres armados atacaban el cuartel de policía, pero fueron re-
participado de los sucesos del ochenta y, desde 1883, había estado dest· chazados a balazos. 56 Apenas recuperado del incidente, el gobernador proc~­
a pequeños campamentos en la cordillera. 55 Su principal atracción residía dió a apresar a miembros del Partido Nacionalista, sospechosos de la conspi-
que era un hombre de la total conflanza de Roca y ajeno a las rencillas ración, y a perseguir y diezmar a los asesinos. A los pocos días se supo que, en
darías locales. Daza asumió su puesto en 1885 con la difícil tarea de conciliar su mayoría, los que habían tomado parte activa en los sucesos los había ma-
las distintas facciones y de gobernar bajo la supervisión constante de Roca. El tado la fuerza pública inmediatamente, _Y el número de bajas se estimaba en-
nuevo gobernador, sin embargo, nunca satisflzo las expectativas del Presidente tre veinticinco y treinta y dos hombres. Jl
de controlar la situación local, y la relación entre ambos llegó incluso al interc ·Quiénes eran los cabecillas de ese movimiento? ¿Por qué se aventuraron
cambio de insultos y al ofrecimiento de Daza de su renuncia. a tra:ar de dar muerte al grupo que tenía en sus manos la situación de la pro-
En resumen, el conflicto político de Catamarca que dio lugar a la inter vincia? La historia debe remontarse al año anterior y deben entrelazarse las fac-
vención federal en 1884, fue el resultado de la puja entre Rocha y Roca y ciones provinciales de San Juan con las ligas rivales del PAN. Recordemos que
la determinación del Presidente de romper la alianza entre Catamarca y Aausrín Gómez había sido el hombre clave de la política sanjuanina, a la que
provincia de Buenos Aires. A ello se sumó que los grupos excluidos en la d~minaba por medio del Club del Pueblo. Gómez había sido un colaborador
vincia aprovecharan el conflicto religioso suscitado por la nueva Constitución clave en la construcción de la base de poder que llevó a Roca a la presidencia.
para intemar minar el poder de los Molina y los Navarro. La intervención Finalizado su mandato de gobernador en 1880, Gómez pasó a ocupar una
aprobada por el Congreso contravenía la política del Presidente y mostraba, banca en el Senado nacional, dejando como sucesor en la provincia a Anacleto
una vez más, que éste no siempre podía controlar el voto de las Cámaras. Gil, también aliado a Roca. Sin embargo, a mediados de 1882, Gómez entró
embargo, Roca logró contrarrestar el voto adverso en el Congreso con la en negociaciones con Dardo Rocha y se declaró hostil al Presidente. La alian-
ción de un interventor que obedeció sus órdenes. La solución flnal, que cul- za entre Gómez y Rocha preocupó a algunos sanjuaninos del Club del Pueblo,
minó en la elección de Daza, fue el resultado de transacciones entre fuerzas ya que, argumentaban, la provincia había gozado de adelantos gracias a Roca
provinciales en las que el Presidente era árbitro activo, logrando que un hom- (como el agua corriente en la capital), y si el Presidente se enemistaba con
bre de su conflanza (aunque por cuya "inoperancia'' renegaría constantemen- Gómez, no sólo se ponían en riesgo futuros beneflcios sino también los pro-
te) asumiera la gobernación de Catamarca. pios empleos dependientes del gobierno nacionaJ.5 8 Pero el principal perjudi-
Mientras que los conflictos internos y la rivalidad interliguista dieron lul cado por la liga entre Gómez y Rocha era el Presidente, ya que Gómez contro-
gar a intervenciones federales en Santiago del Estero y Catamarca, en San Juan laba la política sanjuanina y al mismo gobernador Gil.
llevaron al asesinato. En la noche del 6 de febrero de 1884 en la ciudad capi- Las tensiones se agudizaron durante 1883, cuando se preparaban las elec-
tal, entre ocho y diez hombres armados con rémington irrumpieron en la ca- ciones a gobernador que tendrían lugar en enero del año siguiente. De no ac-
sa de Vicente Mallea, diputado nacional. Mallea era el anfitrión de una tertu- tuar, Roca perdería deflnitivamenre la provincia pues no podría contar con
lia que se reunía diariamente, compuesta por el gobernador en ejercicio, el ella para las elecciones presidenciales de 1886. Roca optó por intentar minar
doctor Anacleto Gil, el juez federal doctor Carlos Doncel y el senador nacio- la base política de Gómez en San Juan y disputarle la futura gobernación . Para
nal Agustín Gómez. Doncel y Mallea habían sido electos recientemente go- ello apoyó al senador nacional Rafaellgarzábal, quien inmediatamente partió
118 - - - - - - - - - jARDI:"ES SECRETOS, l .EGJTIMJ\C.:!O :" ES I'(:B l.I CAS 11 9
Pi\Gl.A A LO:---!SO
a su provincia natal para hacer trabajos electorales con el amp aro del podef :le San Juan, pero también rem~ucó que había sido la rivalidad imerli-
sucesos l
presidencial y con el poder de distribuir puesros nacionales. Su misión era . ¡ e finalmente había desencadenad o e¡ rnsre . · -d
tno em e.
úG
convencer a los miembros del Club del Pueblo de que abandonaran ' utsra o qu
g Los enrrecruzami entos enrre . - . . . l 1
-9 la polmca provmoal y la nacw na, p r o
Gómez.) Para asegurar el éxiro de su empresa, Roca también alentó los tra-a · on en San Juan consecuencia s trágicas e inesperadas . La causa del
ranro, ruvter
bajos de Napoleón Burgoa, quien lideraba un . grupo opositor a Gómez den, . se hallaba en la competencia entre Roca y Rocha por el o ncr 1 d l
tro del mismo Club del Pueblo. Su misión era unir esfuerzos con Igarzábal y con f1 tCW . . . e ·
. · del país que dio lugar a alianzas y uatc10nes entre las ru erz.as n
rnapa po l me 0 ,
organizar la lucha electoral contra Gómez. 60 Las facciones de Burgoa e Igar- ncel asumió el cargo de gobernador, pero no fue capaz de reag ru par
zábal se unieron para promover la candidatura de Manuel María Moreno a pugna. O o .
e de la provincia ni de llenar el vacío de¡ado por la muerte de Gómez..
las 1uerzas
gobernación. - el 1885 Rufino Ortega gobernador de Mendoza y confidente ele
A parnr e ' ' . .
La táctica de Roca tuvo éxito. Al notar que su poder mermaba, e , Celman se encargó de dirigir los uabaJOS políncos en San Juan.
Juarez ' , _ _ .
Gómez viajó a Buenos Aires para incorporarse al Senado nacional, cambió de Corrientes cierra el orculo de provmctas donde las tenswnes entre . sus.
bando, rompió con Rocha y restableció su alianza con el Presidente. 61 Ambos
1acCJones 1·nternas y la competencia inrerliauisra
e · produj·eron eclosiones vi_ol en-
o _ . , .
acordaron que Carlos Doncel, del círculo de Gómez, sería el próximo gobero hemos visto J. unto con Buenos Alfes, Cornemes fue la u m ca pro-
nador, y Roca impartió a San Juan las órdenes pertinentes de abandonar los
e
ras. o mo '
- · en votar contra Roca en el Colecrio Electoral y en levantarse comra el
y¡nCJa o
trabajos contra Gómez. 62 Roca también le ordenó a Doncel emprender la gobierno nacional en la revolución de junio ele 1880. 67 ~uego de _la derrota,
organización del Club del Pueblo en un frente único, que incluyera la provincia fue intervenida y, poco después, nuevas eleccwnes tuvtero~ ,lugar
Igarzábal y a Burgoa. La confianza de Roca sobre Gómez no se había resrab ara ocupar los cargos electivos. Ourame la campaña por la gobernac10n de
cido totalmente, y el Presidente tenía la intención de diluir el poder personal is80, el Partido Autonomista correntino se dividió en dos fac~ion~s lideradas
de Gómez y Gil en la provincia mediante la creación de un partido fuerte respectivamente por Antonio Gallino y Manuel Derqui; La VlCtona electoral
agrupara todos los círculos políticos, incluso los disidentes. Sin embargo, · fue para el primero, junto a su compañero de fórmula Angel ~oro.
Igarzábal y a Burgoa se les hizo difícil reintegrarse a las filas del círculo de En la noche del 1o de abril de 1882, el gobernador Gallmo, dos de sus
Gómez después de haber trabajado en su contra, y Doncel tampoco se mos- ministros, el presidente y el vicepresiden te de la Legislatura y cuatro diputa-
tró muy inclinado a cobijar a los rivales de Gómez y Gil, ya que debía su can~ dos provinciales fueron apresados por un grupo de rebeld~s y encerrados en
didatura a estos últimos, y ellos todavía dominaban la política provinciaJ. 63 f un calabozo. Al día siguiente, los rebeldes forzaron a Gallmo a firmar su re-
En las elecciones de enero de 1884, Carlos Doncel fue electo gobernador nuncia, inmediatame nte aceptada por la Legislatura, donde los revoluciona-
sin oposición. La fisura dentro del Club del Pueblo, sin embargo, no se hab rios contaban ahora con la mayoría gracias al encarcelamie nto de los cuatro
subsanado. Los conspiradore s que entraron en la casa de Mallea en febrero, ·diputados que hasta la noche anterior habían inclinado la balanza a favor ~.el
causando la muerte de Gómez, estaban dirigidos por Napoléon Burgoa, por el gobernador. En los distritos de la provincia, las autoridades locales tambten
vicegobernad or en ejercicio, Luis Sarmiento, y por el senador provincial, Ma" fueron asaltadas por fuerzas revolucionarias, y fue la ciudad de Goya el cuartel
nuel M. Moreno, quien había sido el candidaro a gobernador por la facción de general de los insurrectos. Los revolucionarios respondían a Manuel Derqu_i,
Burgoa e Igarzábal. Luego de haber sido alentados a obtener la dirección polí- · quien se apresuró a informar al gobierno nacional que, luego de la renunoa
rica de la provincia, el restablecimie nro de la alianza entre Gómez y Roca ha- de Gallino, la provincia se hallaba pacificada y en manos del vicegobernad or
bía dejado a este grupo sin futuro político. Su desesperació n les había hecho Soco. Al mismo tiempo, Gallino gestionaba la intervención federal a la pro-
calcular que, con la muerte de Gómez y su círculo, la provincia quedaría en sus vincia. Este pedido, estando el Congreso en receso, cayó en el despacho del
manos. 64 El asesinato de Gómez fue condenado a nivel nacion al; en Buenos poder ejecutivo. 68
Aires, Arisróbulo del Valle presidió un "m eeting de indignación popular" encar- Gallino nunca gozó de la confianza de Roca, quien había apoyado a Der-
gado de repudiar püblicament e los hechos. 65 La prensa opositora se cuidó de qui, su viejo aliado durame los conflictos en la administraci ón de Avellaned a,
se ñalar que ni el Presidente ni los dirigentes del Pk" eran responsables de los . cuando se dividió el Partido Auronomista correntino en 1880. 69 Duram e su
'!~

120 - - - - - - - - jARD!l\ES SbTRETOS, LEGITIMACIO?\ES PCBLICAS 121


PACLA ALO?\SO

ad m in istrac ión, G allino no se mosuó clispuesw a obedecer las insuucciones Derqui pidió ayuda a Roca para recuperar su gobierno, y la acción del
ele Roca en cues tiones ele po lítica provincial, llegando a expulsar ele su aclmi-. Presidente fue rápida y enérgica: desconoció la autoridad de Toledo y lo inti-
nisrrac ió n al mi nistro ele G obierno, el doctor Gondra, quien gozaba de la mó a rendirse; nombró al prestigioso general Ayala al mando de fuerzas na-
pro tecc ión y confianza del Pres idente. Aun más, Gallino había entrado en cionales para deponer a Toledo; y le ordenó a Derqui volver a su provincia y
corr spo nd encia secreta y codificada con Rocha y se rumoreaba que habían enfrentar a los insurrectos. Frente a la inminente llegada de Ayala y de las uo-
o n ·retado una alianza. U na vez iniciado el levantamiento de Derqui contra as nacionales, Toledo se fugó y pidió asilo al Paraguay.
alli no, era fác il de prever por cuál de los dos bandos se inclinaría el Presi- p lnsrirucionalmenre, los eventos de 1885 no diferían demasiado de lo ocu-
d nr . Roca decidió atender perso nalmente los asuntos de Corrie~res . Parrió rrido en 1882, con la excepción de que el líder de la rebelión no era el jefe de
1 ara la cap iml de la provincia, conferenció con ambas partes y llegó al si- un partido político sino un militar de un batallón provincial, lo que dio 1~
gui nre arreglo: Gall ino renunciaría a la gobernación y pasaría a ser diputa- oponunidad al gobierno nacional de catalogarlo como un motín de cuarteU)
lo nacional, la provincia quedaría en manos del vicegobernador hasta las Al igual que en 1882, Roca había impedido que la cuestión correntina llegase
próx imas el ecc io nes, y Derqui ocuparía el Ministerio de Gobierno provin- al Congreso nacional, donde hubiera podido escapase ele sus manos. Mediante
cial, dejando vacante su pues to de diputado nacional para que fuera ocupa- su intervención directa y personal, Roca logró la caída de Gallino en 1882, im-
d o por Gall ino. 70 Para las elecciones a gobernador en 1883, Roca se aseguró puso a Derqui en 1883 y lo sostuvo en 1885. Los eventos de 1885 tuvieron lu-
la concreción del acuerdo previsro sosteniendo a Derqui, incluso a expensas gar en las cercanías de la campaña presidencial de 1886, por lo que Roca no
de las asp iraciones de su propio hermano Rudecindo (por entonces a cargo estaba dispuesto a dejar peligrar los voros de Corrientes en la elección.
del Terriro rio N acional de Misiones), quien unido a un grupo gallinista se
o rganizaba para disputarle la candidatura a Derqui en abierta contravención
a los deseos del Presidente. Roca eliminó los planes de su hermano median- 3) Negociar, negociar, negociar
te un a carta pública desautOrizando su candidarura.7 1 El apoyo de Roca a
D erq ui se robusteció aún más cuando los insistentes rumores sobre el acuer- En ues de las catorce provincias, por lo tanto, no hubo rivalidad interliguista
do entre Gallino y Rocha se hicieron públicos.72 Derqui fue elegido gober- de envergadura, pero la conjugación de la competencia en el ámbito nacional
nador en noviembre de 1883. con los asuntos locales provocaron intervenciones federales en dos provincias,
En julio de 1885, Roca intervino nuevamente en los asuntos de Corrien- el asesinara político en otra y dos revoluciones en Corrientes. Mientras que
tes, ahora para sostener al gobernador Derqui, víctima de una rebelión. El éstos fueron casos excepcionales, por lo general, la política se dirimió por me-
procedimiento de los revolucionarios fue similar al que había depuesto a Ga- dio de negociaciones privadas. Éste fue el caso de Entre Ríos, La Rioja, Jujuy,
llino en 1882. Esta vez, el líder era el mayor Toledo, a cargo de un batallón Córdoba, Tucumán, Salta y Santa Fe.
provincial, quien se había convenido en un caudillo local luego de granjearse En Entre Ríos, las tensiones se gestaron en vistas a la elección a la gober-
las simpatías ele sectores del Partido Liberal y de disidentes del Partido Auro- nación en 1882.76 Al fin de su administración, Ramón Febre (1875-1879) pa-
nomista.73 Temeroso del poder creciente de Toledo -y bas ándose en el decre- só al Senado y dejó a la provincia en manos ele un sucesor elegido por él, José
to ele 1880 que prohibía a las provincias tener batallones propios- , Derqui le F. Antelo (1879-1883). Luego de la "invernada'' en el Senado, Febre aspiraba
ordenó disolver su batallón al mismo tiempo que pedía el auxilio del gobier- regresar al gobierno de la provincia en las elecciones de octubre de 1882, para
no nacional para asegurarse de que cumpliera sus órdenes.74 Toledo respon- lo cual contaba con el apoyo del gobernador Amelo y del presidente Roca. Sin
dió apresando al gobernador y a algunos ele sus funcionarios y, luego de obli- embargo, desde el año anterior circulaban rumores, entre los confidentes de
gar a Derqui a firm ar la renuncia, lo embarcó junto con su esposa rumbo a Juárez Celman, de que Febre había entrado en la liga de Rocha y que, por lo
Buenos Aires. Acro seguido, Toledo le informó al Presidente la renuncia de ramo, su candidatura debía ser reemplazada por la de Eduardo Racedo.77 Des-
Derqui, garantizándole que la provincia se hallaba pacificada y de que él sería tacado hombre del ejérciro, Raceclo mamenía un estrecho vínculo con ] uárez
obediente al gobierno de la nació n. Celman, con quien compartía la propiedad de un a estancia en Emre Ríos.
122 - - - - - - - - jARDI:\ ES SECRETOS. u-:CriTvlAC IO:'\I:::S Péi:lUCAS

, sido cuatro veces gobernado r de la provinci a, pero que no conraba 0 11 •,


Sin embargo, Racedo no gozaba de la confianza de Roca y, a pesar del b1:1
periencia política propia, salvo un ~mple~ en la secre:aría de Gobiern . 1 o a
trabajo de los juaristas por imponer su candidatu ra, el Presidente continuó
u n entaba que Buscos no poseta cualtdades sufictemes para gobern :HJOI',
apoyando a Febre, a quien LTN describía como "un hombre serio, reHexivo, arg 1 86
ero Juárez Celman opinaba distinto. Finalmente se llegó a una rran a i6 11 :
patriota, preparado para las tareas del gobierno, capaz del sacrificio en de ~.,:.•_ ,.,..,,
78
sa de sus convicciones. Su nacionalis mo es de vieja data" . Cuando en mayo
~ustOS fue elegido gobernado r y, a pesar de las fuertes resistencias , Ro a it'l l·
uso sus préferencias sobre los senadores nacionales Y
de 1882 mvieron lugar las elecciones para diputados nacionales , las fuerzas
p Roca logró un mayor control sobre La Rioja en 1883, una vez finalizado
Racedo, enfrentada s al oficialismo , resultaron derrotadas . LTN no dejó de
el gobierno de Bustos (1880-1883) . Por sobre las preferencias de Juárez el·
lebrar la derrota de Racedo, burlándose de sus quejas sobre fraude electoral e
man y su círculo en la provincia -y a pesar de sus insistencia s-, Roca impus >
insistien do en que "la elección no puede haber sido más libre y tranquila".79,
como gobernado r a Baltazar Jaramillo, cuñado de Bustos, de extracción mi ·
No obstante, cinco meses más tarde, la política de Roca en Entre Ríos 88
trisca convertido en oflcialista. La elección de Jaramillo fu e el resultad d ·
ba un giro inesperado. A menos de dos semanas de las elecciones a gobern
un acuerdo directo emre Bustos y Roca, el cual le garantizab a a Bustos ·1 ·•
LTN dejó de apoyar a Febre para inclinarse por Racedo, como el candidato
ciones tranquilas, al d esactivar grupos opositores que buscaban el apoyo d •1
ferido del Presidente, quien instruyó al gobernado r Amelo de darle el apoyo ofi-
Presidente para hacerle frente, y le aseguraba a Roca la llegada de un homb1· ·
cial. En un manifiesto publicado cinco días ames de la elección, Febre
de su confianza al gobierno. En el ámbito privado, Bustos también se bene·
89
a su candidamr a dando como toda explicación el retiro del apoyo IJl<OOH-'CIJLt; u,
fició con un contrato comercial con el gobierno nacional, que negoció reser-
sin el cual, aducía, la lucha perdía semido. Según Febre, Roca había uc·c.tlJttuo
vadamente con Roca, junto con el acuerdo sobre la futura gobernació n de la
castigarlo por votar en el Senado en contra de sus deseos sobre la in
federal a Santiago del Estero. 80 LTN intentó desmemir los cargos lanzados provincia. 90
Sin embargo, la solución lograda tuvo corta vida. Sin siquiera cumplir
Febre argumenta ndo que, detrás del desplome de su candidatur a "no ha h
seis meses en el gobierno, Jaramillo murió sorpresivam ente reavivándose el
do un hombre sino un pueblo", 8' y lo que poco tiempo atrás el periódico ro-
faccionalismo provincial. Roca se convirtió en árbitro y garante de un nuevo
quisca había descrito como "la facción racedista, débil, diminuta, compuesta
pactO acordado por las dos cabezas de los principales grupos rivales dentro del
elemenros heterogéneos", 82 ahora era presemado como "un grande y ve
Partido Autonomis ta: Jamín Ocampo, hermano del ex gobernado r Rubén
movimient o de opinión" .83 Lo que se escondía detrás de la decisión
Ocampo (1874-1877), y Francisco Bustos. Las bases del acuerdo le daban al
cial era el convencim iento de Roca de que los rumores de los juaristas eran cier-
84 primero la gobernació n , a cuyo término en 1886 pasaría a Bustos. Ocam po y
tos, y que Febre estaba aliado secretamen te con Rocha. Llegado el momen '
BustOs se comprome dan por escrito a cumplir las indicaciones de Roca para
elecroral, la victoria fue de Racedo y, desde entonces, Entre Ríos quedó en
las elecciones presidenciales, para las de senadores y diputados nacionales y
nos de los juaristas. Roca perdió así el control directo sobre la provincia, que 1
para designar al ministro de Gobierno de la provincia.9 .
só a depender directamen te de su concuñado . y Bustos garantizab a elecciones tranquilas en
El acuerdo entre Ocampo
En La Rioja, las arduas negociacio nes que tuvieron lugar a nivel nacio- de Roca. Pero,
la provincia y un gobierno que se declaraba leal a la política
nal y provincial estuvieron destinadas a resolver la puja entre las ligas de Roca
como toda transacción , también tuvo sus costos. Bustos nunca logró gozar de
y Juárez. Recordemo s que el gobernado r Vicente Almonacid (1877 -1880) lo'
la confianza de Roca, quien constantem ente temía que le vendiera la provin-
gró con esfuerzo volcar los votos de La Rioja por Roca en 1880, en el m arco
cia a Rocha.92 Este último intentaba hacer cuna en la provincia y encontró un
de fuertes tensiones en la provincia. Pero la polírica intern a distó de serenar-
aliado en el senador Barros, quien, marginado del acuerdo y del círculo ofi-
se luego de las elecciones. Tamo Roca como Juárez Celman tenían influencia
cial, se convirtió en la cabeza del rochismo en La Rioja, aun.que su grupo no
sobre la política riojana y, para la sucesió n dé Almonacid en 1880, las prefe7
tuvo éxito. 93 Y si bien el acuerdo le garantizab a a Roca la tranquilida d en la
rencias de ambos se encontraba n enfrentada s: Roca apoyaba la ca ndidatura de ,
provincia y el dominio sobre su representac ión nacional, éste no tuvo éxito en
N'ico \ás Barros mientras que Juárez Celman, el gobernado r y su círculo soste-
minar la inHuencia de su concunado en La Rioja. Ju árez logró que hombres
nían a Francisco Buscos 81 Buscos era un joven de treinra anos cuyo padre ha-
12 5
124 - - - - - - - -- j ARDI\:l:S SECRETOS, LEGITL'vlr\CIO:'<ES ['(;

de su co nfianza co mpartieran el gobierno de Ocampo, mienuas que la ··El acuerdo por esc rito enrre Tello y Pérez -del cual el Presidenre era ga-
i6 11 d<.: su vi jo ali ado en la provincia, Francisco Bustos, le garancizaba Blas~- unía dos grupos enfremados hacía años en la provincia. Tello fue ele-
rant · p, e · · d G b.
·v ' IHW11 r ·co rn le u aliado local en la gobernación .
94 _ .d crobernador en 1883, y Dommgo erez 1 u e su mmtsrro e o 1erno,
1,;¡ 1 e lfci a 11 vada a abo por Roca en La Rioja, por lo ramo, se gl .:nt>renunció en 1885 para asumir como diputado nacional, y pasó en 1886
ri·t,6 p r la n o ia i n entre grupos locales y sus aliados en el ámbito qt~enado nacional. La efervescente política jujeña fue aquietada por el arre-
nal. : 1a n lo su ·anclidaco, 13arros, fu e resistido, Roca aceptó que ouos o ala entre Tello y Pérez y quedó subordinada a las directivas de Roca para la
1'11 11 la go b · m~ i6 n y volvió a intentar con trolar con m ás éxiro la sigu . g · presidencial. Al término de su gobernación en 1885, y en acuerdo
t·lt• ·ión provin i, l. Y uan lo los hombres de su plena confianza ~~-·~"'''-'<=<' -" el Presideme, los grupos de Pérez y Tello unidos hicieron elegir goberna-
10 11 1· h lu ha, Ro a 1 gró co nvertirse en árbitro y garante del acuerdo ~~~ a José María Álvarez Prado, y Tello pasó a ocupar el Ministerio de Go-
. 97 Los conflictos de JuJ·uy quedaron así subordinado s a un acuerdo por
po 1\11 . 1 s, aunqu nun a goza ra de su plena co nfianza y tuviera que btern 0 .
lÍ I' ·u i11fl11 o i:1 ·n L:t Ri ja con Juárez Celman, el cual las tradicionales agrupaciones rivales se repartirían el poder de la pro-
J 1j11y, '() 1\t vi1110 anreriormenr e, también había llegado convulsion . ·a, mt.entras que en el ámbito nacional se comprometí an a seguir la polí-
vmcJ
a I n ~ ·1· · ioll · d 1 80 . Los conflictos entre los nacionalistas y los " rica del Presidente.
~1 os" ( l ·1 vi j Jan de los Sánchez de Bustamante) habían desembocado En Córdoba, las principales tensiones fueron entre juarisras y roquisras,
111\ i Íl'\l •rv n ió n federa l, y el inrerventor había logrado a último ""'1nc11ro a que los intentos de Dardo Rocha de convertirse en el líder nacional de
u ni l. fi i nes bajo la candidatura a la gobernación de Plácido Sánchez ios .oposicores en la provincia no ruvieron éxito y Bernardo de Irigoyen no
1\u t. rn ·~nre co n la promesa de apoyar a Roca en el ámbito nacional. contaba con apoyo local. Juárez asumió la gobernación en 1880 y durante
ánchez de Bustamame asumió la gobernación el 1° de abril de 1880. el primer sexenio se convirtió en el principal árbitro de la política cordobe-
' b rnador y uno de los más respetados miembros del más poderoso clan sa, empujando a los roquistas al margen. Durante su administraci ón, Juárez
lfri o local, su misión era unir uas de sí las diversas facciones provinciales. consultó regularmente al Presidente sobre nombramien tos y política partida-
Al no tener éxito, y a pesar de los pedidos de Roca de resistir, Sánchez . ria. Cuando no coincidían en sus preferencias, Roca tenía la última palabra en
Bustamante finalmeme renunció en marzo de 1882. Sus principales op nombramient os nacionales, y Juárez, si bien escuchaba los consejos de Roca,
98
res fueron los grupos que respondían a Francisco Uriburu y los liberales ejercía su propio criterio en los asumos de la provincia.
rados por Joaquín Carrillo, que dominaban la legislatura. El poder ej Culminado su mandaro de gobernador en 1883, Juárez pasó al Senado
jujeño quedó formalmente en manos del presidente del cuerpo nacional, donde pudo cementar sus relaciones con los representante s de las
Pablo Bias, quien, luego de llamar a elecciones, se hizo elegir gobernado demás provincias y, principalmen te, acercarse a la política porteña, con la que
nombró a Joaquín Carrillo como su ministro de Gobierno. La situación hasra entonces había tenido escaso conracro. Detrás de sí dejó arada la gober-
complicaba para el Presidente porque se decía que Uriburu y Carrillo (q nación de Córdoba a Gregorio Gavier, un hombre leal y débil que en todo
nes sostenían el poder real del gobernador Bias) se habían aliado a nivel momento siguió las indicaciones de Juárez Celman, ramo en cuestiones de
99
cion al con Dardo Rocha.96 política partidaria como en las mismas funciones de gobierno . Para asegurar
Roca comenzó las negociacione s para revertir la situación por medio su influencia sobre Gavier, Ramón J . Cárcano , el delfín político de Juárez, fue
Domingo Pérez, líder del Club del Pueblo -la agrupación rival a los uribu nombrado secretario privado del gobernador para pasar luego a ocupar una
ras y nacionalistas en los años setenta- que había ocup ado el Ministerio diputació n nacional. Cárcano se convirtió en el enlace político entre Juárez y
Gobierno durante la corta gobernación de Torino (1879) . Roca y Pérez Gavier y en el hombre de confianza del primero para solucionar tensiones
100 A su vez, la jefawra de po-
sionaron al gobernador Bias para que renuncie a cambio de un puesto partidarias y cubrir las debilidades del segundo.
juez federal. A su vez, Pérez también negoció el fururo provincial con uno licía pasó a manos del h ermano mayor de Juárez, Marcos, cuyos abusos en el
los líderes uriburistas, Eugen io Tello (por entonces presidente de la Legis ejercicio de su cargo pronto le valieron duras crít icas, tanto d e oposirores co-
ra), so bre quie n co nstirucio nalmente recayó el poder lu ego de la ren un cia mo de partidarios. :o:
126 - -- - -- - - - jARD!\:FS SEC RETOS, LEG ITl:VlACIO\:ES Pé BI .ICAS
PACLA ALO\:SO

Las tensiones imernas, siempre latemes, aumemaron con mocivo de la su- . · uación Muñecas probó ser un gran aliado de Roca, u n valio.~o ¡ ,¡~ ,,,
rrunts ' . . ., ,
cesión de Gavier. Los trabajos comenzaron temprano, a mediados de 1884, pa- sobre la política de las provmCias del norte y tambten dem os t' o f',l ltlt
mwt e ,.
ra una contienda electoral que tendría lugar en noviembre de 1885. D espués docilidad en ejecutar la voluma_d de ~~~a en los ~sumos de polt tt a tu t 1: 11>1
de todo, se trataba de una elección importante debido a que el nuevo gober~·. Una muestra de ello fue la tmpostcwn, a pedtdo de Roca, de la ·an lu l,t
nador asumiría en marzo de 1886, jusro a tiempo para las elecciones presiden- na. de Marco Avellaneda (hermano del entonces Presideme en ejerci io) pa
cura .
ciales que tendrían lugar al mes siguieme. El nuevo gobernador, por lo tanro, ra diputado nacional en las elecciones de febrero de 1880. La vol unta l d · 1 o ,¡
no sólo tendría la responsabilidad de orquestar las elecciones para president~ llevada a cabo por el gobernador a pesar de la gran resistencia y de a l g tll l\1 ~
fu e -
en su provincia, sino que compartiría por unos años su gobierno con el nuevo defecciones que provocó esa designación. 10 ) El resentimiento local po r ·l t' PI
presideme electo. Juárez y Roca no coincidían en candidatu ras . Guillermo, sodio fue tal que uno de los amigos de más confianza de Roca, Absaló n oj :¡•,, 1.

Moyano, el candidaco de Roca, era resistido por Juárez Celman, Gavier y uien operaba bajo sus instrucciones en la provincia, se animó a apuntarl e: ""1\1
círculos juaristas. ' 02 Roca accedió a retirar su apoyo a Moyano a condición ~umán no es ya un pueblo al cual se le imponga imprudentemente un :11 1<l i
06
que fuese elegido Ambrosio Olmos, acaudalado y respetado estanciero y de dato que la voluntad de la mayoría rechaza". '
plena confianza del Presidente, lo cual fue aceptado . Moyano, despechado, La docilidad para acatar en la política provincial los deseos de Ro ·a 1 •t
pasó al rochismo, por lo que recibió durame la campaña duros golpes de la minó junto con la administración de Muñecas, unos días antes de qu e l Ol 1
licía y recriminaciones públicas de Miguel Juárez Celman. ;o 3 asumiera la presidencia. El nuevo gobernador, Miguel Nougués (1880-188 ) ,
Inicialmente, las negociaciones en Córdoba le dieron la victoria a "~--.--,.,.­ había sido condiscípulo de Roca en el Colegio Concepción del Uruguay, y
sobre Juárez en su intento de tener en la provincia a alguien de su co lueao había compartido las aulas de la Universidad de Córdoba con Migu l
o
Para muchos, incluso, la victoria de Roca fue doble, ya que con la· Juárez Celman, por quien sentía una gran afinidad. 107 Conocido como un
de Olmos había obstaculizado las secretas aspiraciones de Marcos Juárez hombre de gran amb ición, en las elecciones de 1880 había apoyado a Tej edor
hacerse gobernador. 104 Como veremos más ade lante, si bien Olmos se man- por más tiempo que lo prudencial para no resultar sospechoso a los ojos de
tuvo fiel a Roca durante su administración, la injerencia del Presidente en la Jos auronomistas. 108 Una vez elegido gobernador, Nougués evidenció escasa
provincia h aría eclosión durante la administración de su sucesor. ¿Qué inclinación para permitir que Roca se entrometiera en la política de su pro-
concluirse de la experiencia de Córdoba? Una vez más, Roca intentó vincia, resistiendo, por ejemp lo, la indicación de Roca de hacer elegir diputa-
sentadas las bases de su propia y directa influencia en la provincia. Su do nacional a Benjamín Posse en 1881. 109 Las te-nsiones entre el gobe rnador
nar demuestra su conocida preferencia por la transacción sobre una imposi- · y el Presidente aumentaron con motivo de la elección del sucesor de Nougués
ción que pudiera poner en riesgo la unidad del partido o la tranquilidad en 1882. ¡; 0
lítica de la provincia. Pero la situación de Córdoba también mostró los lí Las negociaciones comenzaron en mayo de 1881 y, si bien inicialmente
del poder de Roca, que no sólo tuvo que negociar con los grupos locales en· Nougués se mostró dispuestO a aceptar las indicaciones de Roca para la suce-
una provincia que conocía bien, sino que la soluci ón lograda mostraría ser sión, pronto se vio que esro sólo era así mientras éstas coincidie ran co n sus
momentánea. Dichos límites fueron más evidentes en provincias donde la si- propias preferencias. ; ' : Pronto los intereses de Nougués y de Roca se vier n
tuación local intentó mamenerse hermética frente a las presiones del Presi- enfrentados: Roca promovía la candidatura de Emilio Posse, mi ent n s q te
dente, como en los casos de Tucumán, Salta y Santa Fe. Nougués cobijaba la de Sixro Terán. Ambos candidatos eran de la "facc i n fe-
En Tucumán, el gobernador Domingo Marrínez Muñecas (1878-1880) deral", rótulo con el que se designaba al p artido en el go bi erno, pero se sos-
había logrado volcar los votos de la provincia hacia Roca, pero sólo luego de>· pechaba que en el ámb ito nacional , Terá n respond ía a Ber nar lo d e lri y<.: n y
arduas y apuradas negociaciones que implicaron la ruptura del acuerdo origi- al círculo rival del ex pres ide m e N icolás Avellaneda. 112 No ug ué rechn ' la
nal forjado con los mitristas tucumanos, y la fo rm ación de un nuevo acuerdo candidatura de Posse co n tanta tes itu ra q ue el mi mo P s e le r g6 al Pr si-
con M iguel ?\ougués , quien tambié n evemu alme nte apoyó a Roca en el ám- dente que desistiera de sus planes.: :.lA u vez, la res istenci-a de ::\ ugués p ro-
biro nacional pero lide raba un a Facc ió n rival a la d e Muñ ecas . Durante su ad- movió la rápida reacc ión de los grupos o pos iro res en la provi ncia q ue, es pe-
128 - - - - - - - - J A R D I : - - : ES SECRET OS, LECITI:V1ACIO:--:ES PéBL 129

culando con una inminente ruptura entre el Presidente y el gobernador, · una intervención federal, ha llevado a la conclusión de que la pro-
menzaron a reorganizar sus filas bajo la candidatura de Federico ra. ciá disfrutaba de 1a protecciOn
nwg · ' de l go b'1erno nacwna,
· 1 y que l a o 1·1garqu1a
'
apoyados desde Buenos Aires por Dardo Rocha. Ame la reorganización cÍe VIO . 1 h ' . fi
-. componía un grupo excepciOna mente omogeneo, s1n 1suras m ter- .
sa 1rena . . . .
oposición en la provincia, Nougués decidió llegar a un arreglo con Roca y, . ue Je permitÍa adaptarse meJOr que otras provmcras a las reglas del JUe-
tre ambos, acordaron la elección de Benjamín Paz, quien asumió como . nas, Esras
q · em b argo, h an SI'd o recientemente
premisas, sm · · d as. E n e1
revrsa
nador en octubre de 1882. ~~imer quinquenio del ochenta, la llamada homogeneidad salteña compren-
Hacia fines de 1884, y a medida que avanzaba la carrera por las ~ía una realidad compleja, y la llamada protección del gobierno nacional,
nes presidenciales, se fueron perfil ando más nítidamente las facciones con su implicancia de docilidad y subordinación, escondía en realidad la au-
manas y sus alianzas a nivel nacional. Cada uno de los dos grandes ronomía política que gozó la provincia durante esos años para manejar sus
provinciales -federales y liberales- se dividió en dos grupos. Los federales , S 1 i7
asunto ·
la facción de José Padilla y del ex gobern ador Nougués adhirieron a la La relativa autonomía salteña en relación con el Poder Ejecutivo
datura de Juárez Celman. El go bern ador Santiago Gallo (quien había ·Nacional durante la primera mirad de la década del ochenta tenía su fuente
do a Paz en octubre ele 1884) junto con el grupo liderado por Juan Posse, en la consolidación del Club de la Juventud. Como hemos visto, esta agrupa-
yaba a Bernardo de Irigoyen .! 14 Los liberales, a su vez, se dividieron entre ción se había fundando a mediados de los años setenta para enfrentar a los
facció n li derada por T iburcio Benegas y José Posse, que apoyaban a uriburisras, y con la elección de Juan Solá corno gobernador en 1877 había
Ro ha, y la facción de Próspero García, quien seguía las directivas de los iniciado un período de dominio sobre la política salteña. Solá había apoyado
cri ·ras porteños. 115 a Roca en 1880, ya que la provincia vio en el nuevo presidente la oportuni-
omo veremos en el próximo capítulo, frente a la fragmentación de dad de llevar a cabo algunos proyectos importantes, principalmente, la fede-
p lfcica tucumana, Roca optó por no inmiscuirse. Si bien para principios ralización del Chaco y la delimitación de su frontera, la llegada del ferrocarril
1885, la candidatura de Juárez se perfilaba con más fuerza, el gober a su capital y su prolongación hasta la frontera con Bolivia, y la reestructura-
allo se res istió a apoyarla a pesar de las instigaciones de los juarisras ción financiera y presupuestaria de Salta. 118 El Club de la Juventud, posicio-
nos que le pedían a su candidato que utilizara el peso del poder nacional nádo confortablemente en el gobierno de la provincia, en un inicio fue la
ra doblegar al gobernador. 11 6 fuenre de distribución de los cargos electivos y de la administración pública,
El caso de Tucumán muestra que la posibilidad del Presidente de in incluyendo las autoridades del Colegio Nacional. Y aunque no pudiera evitar
ferir en los asuntos de la provincia variaba de administración en adm · · ciertas tensiones internas al momento de la distribución de puestos, la relati-
ción. Durante la gobernación de Muñecas, Roca tuvo una relación de im va cohesión dentro del Club dificultaba la injerencia del Presidente en lapo-
sición directa en la política provincial, que se evidenció cuando con · lírica provincial. Para las elecciones a diputado nacional de 1884, por ejem-
Marco Avellandeda en diputado nacional a pesar de las resistencias 1 plo, el candidato apoyado por Roca fue derrotado. 119
Sin embargo, este poder se vio reducido durante la gobernación de N Sin embargo, tanto la política salteña como su relación con el Presidente
quien dirigió los asuntos provinciales con independencia del Presidente, y se vieron sacudidas por la competencia interliguista. Las primeras injerencias
vió a evidenciarse aun con mayor fuerza durante la gobernación de del rochismo en Salta comenzaron a sentirse a mediados de 1882, cuando Roca
cuando Roca no interfirió en la política tucumana, permitiendo que, en fue alerrado de que, con la excusa de promover establecimientos industriales,
elecciones presidenciales, Tucumán eventualmente volcase los votos de la el rochismo hacía trabajos políticos para las próximas elecciones presidencia-
vincia a favor de Irigoyen. les.120 Los efectos de la cuña del rochismo se hicieron semir con fuerza a me-
Salta ha sido repetidamente signada en la historiografía como una diados de 1885, cuando los lineamientos enrre rochistas, irigoyenistas y juaris-
las provincias que mejor se acomodó a la nueva política nacional inau ras .comenzaron a perfilarse más abiertamente, canto en la polírica nacional
da en el ochenta. La fuerte presenc ia de ministros salteños en los suces como en la provincial. En junio se agruparon los irigoyenistas bajo el lideraz-
gabinetes nacionales y el hecho de que entre 1 880 y 1916 no exper· go de Miguel Aráoz, José Hilario Tedín y Jo sé M aría Solá (es te ülrimo, sobri-
130 - - - - - - - - j A R D I : - : E S SECRETOS, u:c;ITIMAC!Oi\:E.S f> (; flLI CA$ PA L; Lr\ A LO \'S O ----------------~ 1 11
no del gobernador). Los rochistas, por su parte, organizaron una gran man ifes- nal en 188 1 a cambio de que su cuñado, el clérigo Manuel Mad:t / ,¡¡v,tl l,t, !111
tación el 9 de julio y, tras obtener el apoyo del gobernador Solá, se perfilaron se elegido gobernador en 1882, sin agitaciones partidarias. ' 25
como el grupo más poderoso en Salta. 12 1 Los juaristas salteños le hiciero n sa- Sin embargo, dos acontecimientos inesperados alteraron la fi 0 11 0 11 1(, , 1'"
ber a su candidaro que, de no intervenir, no .tendrían oportunidad alguna en lírica de Santa Fe. A los pocos días de asumir, una enfermedad bligó 1 ZIIVol
la provincia. 122 Como resultado de los distintos lineamienros, el Club de la. !la a dejar el gobierno en manos del vicegobernador, Cándido Puj ar , tltl lt iJ III
Juventud quedó dividido y la política provincial, fuertemente fragmentada. El bre apoyado por los círculos de Rosario; por otro lado, en noviembr · d • 1HH 1,
gobernador Solá se declararía abierta e irrevocablemente rochista y ni las ame" Simón de Iriondo falleció repentinamente. El vacío de poder produci lo pot ¡,,
nazas de Roca ni las presiones locales le harían cambiar de opinión. muene del caudillo y, en menor medida, por la licencia del goberna lor, l',(' lll'
¿Qué podemos concluir de la experiencia salteña? En primer lugar, pue- ró una crisis en el partido oficial e incentivó a los aspirantes al go bierno. !\¡¡yo
de confirmarse la autonomía de la política provincial que actuaba de escudo. contó nuevamente con el apoyo de Roca para disputarle el liderazgo l ·1 :111 11
ante los intentos de injerencia de Roca. Dicha autonomía se evidenció en Ja del Pueblo al iriondismo -encabezado ahora por la viuda del caudillo, S il lt ' 1
imposibilidad del Presidente de hacer triunfar a sus propios candidatos y en· mano Agustín, su hijo Néstor y el gobernador en licencia, el clérigo Zavn ll u ,
la forma en que el gobernador Solá insistió en continuar apoyando al rochis-, y obtuvo su primera victoria en las elecciones a diputados nacionales en ((•!11
mo, aunque le significara un enfrentamiento directo con el Presidente. Roca ro de 1884. 126 Al tiempo que el iriondismo tradicional se debilitaba, Bayu
optó por no forzar la situación. Naturalmente, se enviaron armas para los jua;; perfilaba como el próximo gobernador provincial. 127
ristas, se realizaron movimientos tácticos en el ejército (tanto de oficiales co, No obstante, los eventos se desarrollarían de forma imprevista. La den
mo en la distribución de batallones en la provincia) y el Presidente insultó . ~· ra de los candidatos iriondistas en febrero estimuló la reorganización del m -
Solá en telegramas en que lo acusaba de traidor. 123 Pero estas operaciones nó· vimienro, obligó a Zavalla a abandonar su licencia para ponerse al frente del
fueron lo suficientemente amenazantes como para que los rochistas o el go;, gobierno de la provincia y a nombrar a un enérgico aliado, José Gálvez, como
bernador Solá dieran marcha atrás en sus planes. ministro de Gobierno. Por otro lado, Bayo murió sorpresivamente en mayo
Por último, queda analizar el caso de Santa Fe. La provincia sostenía, de 1884; los dos hombres clave de la provincia, lriondo y Bayo, desaparecie-
una peculiar relación con el gobierno nacional y, a pesar de su empeño, a RQ; ron en un lapso de seis meses. Dichos acontecimientos significaban un serio
ca le fue imposible revertida. Su autonomía se encontraba en relación direc¡;, conrraciempo para los intereses de Roca en Santa Fe, tanto por la pérdida re-
ta con el control que Simón de Iriondo ejercía sobre la política provincial por1 pentina de su hombre de confianza como por el inconveniente de que el sec-
medio del Club del Pueblo. Desde la perspectiva de Roca, la tradicional au;· tor iriondista del Club del Pueblo, el gobernador Zavalla y grupos rochisras
tonomía de Sama Fe se veía reforzada porque Simón de Iriondo era cuñad9~ en Rosario apoyaran la candidatura presidencial de Bernardo de lrigoyen. ! 28
de Bernardo de Irigoyen y, por lo tanto, gozaba de cierta influencia. Irigoye.n~ Roca le encomendó a Estanislao Zeballos, hombre de Rosario y por en-
contaba además con el apoyo de los clericales samafesinos y los grupos rO:,¡ tonces diputado nacional, completar la tarea iniciada por Bayo: minar el
chistas que pronto emergieron pero que, al ver su· escaso poder, decidieroF' iriondismo en la provincia y disputarle las próximas elecciones a gobernador,
apoyar a Rocha. 124 .. que se realizarían en febrero de 1886. Se trataba de elecciones clave que defi-
Roca tenía un doble objetivo: poner fin a la autonomía política sanraf~i'f nirían el apoyo santafesino en las elecciones presidenciales de abril. Para lle-
cina y eliminar la influencia de lrigoyen en la provincia. Inicialmente, el PriJ\ var a cabo su misión, Zeballos recibió el apoyo presidencial para fundar clu-
sidente obtuvo una tímida victoria con la elección de Servando Bayo como se~ bes políticos e imprimir un periódico, y conglomeró con su candidatura a
nador nacional en 1881. Bayo había sido gobernador de Sama Fe entre 1811' gobernador a los grupos disidentes de Rosario. 129 Sin embargo, Zeballos tuvo
y 1878, apoyado por Iriondo, pero para entonces se encontraba distanciacl~, escaso éxito en su empresa, y para mediados de 1885 el iriondismo se mostra-
del caudillo y con el apoyo del Presidente y de· grupos disidentes de Rosari~ ba recompuesto de la crisis sufrida luego de la muerte de su líder. Con el
se proponía socavar el control de Iriondo en el Club del Pueblo y en el gq~ · iriondismo vigorizado, el próximo gobernador saldría de las fil as del círcu lo
bierno de la provin cia. lriondo accedió a la elección de Bayo a senador nacio;¡ oficial, y los dos candidatos que se perfilaban con más fuerza eran José Gálvez,
133
132 - - - - - - - - j i\RD I ~ES SI:::ClWfOS, LEG ITIVJACIO~ES PéBl.JCAS PAL:I.A A J.0:\50

p r en ro n 1111111 rr d e biern o con base política en Rosario, y Agustín de la cooptación y la negociación. Con la excepción de la inrervención federal en
l ri 11d , h •rm ano l 1 ditu nt caudillo, quien dominaba la ciudad de San Santiago del Estero para derrocar a Pinto en 1884, Roca se mostró reticente
¡: ·. lrio n lo s · m u·a b :~ !to til hacia el gobierno nacional y estaba ligado a a utilizar este instrumento institucional y la única otra ocasión durante su ad-
ministración en que se volvió a implementar -la efectuada en Catamarca en
lri •t>y<' 11 .
v ' 1' ' ll l s 11 •\ si ui n ce apíwlo, Roca necesitará eventualmente
.0 1110
¡884- fue votada en el Congreso en contra de su voluntad. iJO Roca también
in v ·rlir su 1' ' 11 mbrada cuali dad.cs en ce rrar acuerdos urgentes y furtivos pa- restringió el üso de la violencia o la gestación de revoluciones para cambiar la
lop,t ll' ¡u So nca l: incl ine p r Ju árez Celman en 1886. Pero, por aho 7 sicuación política de las provincias. El caso de Corrientes en 1882 es la única
111, 1 < :.\ !tabla fa :wt 1 n t1 ~ inten tos de socavar al iriondismo, incluso
excepción, si bien la revolución no fue orquestada por el Presidente, éste am-
go d • 1 mu rL 1·1 aud ill , sin poder romper con la tradicional aurono paró a las fuerzas insurrectas y protagonizó un acuerdo que colocó a los revo-
lucionarios en el gobierno provincial. Por lo general, sin embargo, Roca pre-
d · la p1 vin ·ia.
La ·omp ccn ia in c rliguista en esta primera etapa dentro del PAN po_r firió influir en la política de las provincias mediante su apoyo a un gobernador
e ·' ¡oca 113
una raccwn . 1
lt IILU ra 1· ión pres idencial, como hemos visto, no se presentó con la mis- 0

ma itu nn i l~d en acla lugar. En ues ele las catorce provincias no hubo gran- Los casos analizados también muestran que los resultados de la competen-
1· d '.a ( , y ad a liga mamuvo su dominio cómodamen te durame todo el cia intrapartidaria no siempre eran los esperados por el Presidente. Dejando de
1 •do lo. A r, Buenos Aires permaneció inmune en manos del rochismo, lado a San Luis y Mendoza - inalterablem ente roquistas- , Santiago del Estero
M n l za y an Luis, en las del roquismo. En otras provincias, la disputa (1884), Corrientes (1882 y 1885) y Jujuy (1883) fueron quizá los tres casos en
m s in c nsa y los conflictos resultaron en intervencion es federales (S · Jos que una situación adversa se resolvió en forma más satisfactoria para Roca,
•n 1 y C acamarca en 1884), en revoluciones (Corrientes en 1882 y 1 ya que quedaron bajo su influencia personal y directa. Pero .en otras provincias,
y n asesinato (San Juan en 1884); en las restantes, se desenvolvió si bien frenó las injerencias rochistas, Roca no logró sus objetivos de máxima.
n egociaciones privadas lideradas por el Presidente o realizadas en su En Enrre Ríos, una maniobra a útima hora le cerró el paso a un candidato a la
En dicha competencia , Roca mostró tener algunos objetivos gobernación aliado con Rocha, pero la provincia pasó a la órbita juarista. En
El primero y fundamental fue mamener unido al partido a pesar de sus Catamarca, los conflictos derivaron en una transacción que, si bien la salvó de
lidades internas, objetivo en el que fue exitoso hasta fines de 1885. El segu caer en las manos de los rochistas, irigoyenistas o católicos, resultó en la admi-
do propósito del Presidente fue evitar que las provincias cayeran bajo el nistración de Daza, lo que no fue del total agrado del Presidente. En San Juan,
minio del gobernador de Buenos Aires, en lo posible quedándose él mis la rivalidad intraparridar ia desencadenó incidentes sangrientos, luego de los
con el control directo de la situación o aceptando que pasaran a la órbita cuales la provincia también pasaría a la órbita juarista. Tucumán terminó votan-
influencia de Juárez Celman como el mal me_nor. Los modos de injerencia do por los opositores en el ámbito nacional, y Salta quedó en manos rochistas
Presidente en la política provincial y nacional fueron variados y sus hasta el momento de la elección presidencial. En Buenos Aires, los tímidos in-
diversos. Su capacidad de interferir en los asuntos provinciales y el grado de tentos de minar la base política de Rocha con la organización de un partido au-
tonomista leal al Presidente resultaron infructuosos, en parte por las caracterís-
n·omisión de dicha intervención varió de provincia en provincia y de go
ción en gobernación. En un extremo tenemos los casos de San Luis y Me ticas propias de esta provincia y en parte por la opción del Presidente de no
doza, donde su influencia se mantuvo inconmovibl e, y en el opuesto se u intentar imponerse en ella. En Córdoba, Roca obtuvo una victoria personal con
Buenos Aires (donde la injerencia de Roca fue nula en esos años); Tu la elección de Olmos, pero, como veremos, el triunfo fue sólo parcial ya que
(donde el gobernador Gallo se resistiría a apoyar a Juárez) y Salta (donde . Olmos sería rodeado por grupos juaristas que eventualmen te lo empujarían fue-
gobernador también resistiría las presiones del Presidente) . En el medio de ra del gobierno. En La Rioja, el Presidente fue el garante de un acuerdo provin-
,cial entre facciones rivales, pero uno de los principales miembros del acuerdo,
tos extremos podemos colocar al resto de las provincias.
Roca desplegó distintas modalidades en los medios empleados para Francisco Buscos, era hombre de Juárez. Sa nta Fe quedó en manos d e un parti-
nipular las situaciones provinciales . En la gran mayoría de los casos optó po do oficial con trayectoria de autonomía en su manejo de la po lítica interna.
134 - - - - - - - - jARDI:-\ES SH~Rt:TO S , LECITLV!ACIO:-\ ES Pé liLI CAS PAGLA A.L0:\'50 1 11
A grandes rasgos, el éxito del Presidente parecía variar según la provincia disscrtarion, Universidad de Melbourne, 1981. Sobre la vida y carrera polfci :1 d • )1 11ltt'l, 11 IU
se encontrara en las sólidas manos de un clan familiar o se hall ara faccionali-. Rivera Asrengo. judrez Celman.
1: Sobre la vida de Jrigoyen , véase José Bianco, Don Bernardo de frigoy<'ll. lú111tl11111 y ¡•111
zada internamente. Mientras que en el primer caso los líderes provinciales in-
uero (J822-1906j, Buenos Aires, 1927.
tentaban manejar los asuntos políticos de su provincia con prescindencia del
12 Sobre el rol del Ministerio de Interior "como agencia de desarrollo", véas · C:t tl o ~ Mutl
Presidente, en el segundo su intervención era incluso solicitada para resolver 1 "Políticas de Desarrollo Económico y Deuda Externa en Argentina (1868- 1880) ", Stt~/¡t ~..
e11J , ~

dispuras locales. Como veremos en el capítulo siguiente, a medida que se acer- X1X. no 5 (1988), págs. 89-124.
caba la elección presidencial de abril de 1886, Roca iría acentuando su poder u LTN, 27 de abril de 1882. Sobre las relaciones entre Rocha y Roca, véas A11dll1'
sobre las provincias. Allende, "Julio A. Roca y Dardo Rocha. Una amistad y una enemistad histórica s" , !Jolrt/¡¡ ,¡,
¡11 Academia Nacional de Historia, 11° 44 (1971), págs. 204-231, y Andrés Allende, La tnndltlll
111 m presidencial de D ardo Rocha en
1886, La Plata, 1978, págs. 5-20.
:4 Roque Sáenz Peña a Miguel juárez Celman, 12 de diciembre de 1884, AJM . k f\. 1 1,
Notas :; Carlos D'Amico a Julio A. Roca, 23 de abril de 1885, Archivo Julio A. Roca, kg. 1(¡
tr, Sobre los trabajos rechistas en la provincia, véase Rufino Orrega a Julio A. Ro a, 11 d1
! Miguel Juárez Celman a Julio A. Roca, 10 de febrero de 1881, Archivo Julio A. enero de 1885, Archivo Julio A. Roca, leg. 43.
¡' leg. 14. 17 José Miguel Segura a Julio A. Roca, 28 de julio, y 19 de noviembre de 1881 , At-d llvu
11 2
Los diputados nacionales que rehusaron acompañar al presidente a Belgrano durante
1 Julio A. Roca, leg. 18.
revolución de junio fueron separados de sus cargos y cuarenta nacionalistas perdieron sus IR José Miguel Segura a Julio A. Roca, 1O de septiembre de 1881 , Archivo Julio A. Ro a,
cas. Luce Bruce Kress, "Julio A. Roca and Argentina, 1880- 1886. A Political and Econ leg. 18.
Hisrory", Ph.D. dissertation, Universidad de Columbia, 1972, pág. 57. '~M. Cristina Seghesso de López, "La política mendocina y el unicato, 1880-1886. Las
3 Sobre las diferentes propuestas de convenciones partidarjas para elegir candidatos d~t . ··.
fuerzas políticas, su estructura y prácticas sociales", Separata del Cuarto Congreso Nacional y
rante este sexenio, véase Kress, "Julio A. Roca", pág. 393. ' Regional de Historia Argenthia, Academia Nacional de fa Historia, Buenos Aires, 1986, pág.
4 Julio A. Roca a Miguel Juárez Celman, (sin fecha) 1879, AMJC, leg. 2.
163.
5 Julio A. Roca a Miguel Juárez Celman, 8 de octubre de 1876, AMJC, leg. 20
José Miguel Segura a Julio A. Roca, 14 de noviembre de 1881, Archivo Julio A. Roca,
Roca a Miguel Juá rez Celman, (sin fecha) 1879, AMJC, leg. 4. leg. 19.
6
Julio A. Roca a Miguel Juárez Celman, 17 de febrero de 188 1, Archivo Julio A. 21
Sobre la vida de Ortega, véase Félix M. Ugarreche, El teniente general Don Rufino
leg. 14. Ortega. Su carrera militar, su actuación civi~ Buenos Aires, 191 3.
7
Julio A. Roca a Miguel Juárez Celman, 17 de febrero de 1881 , Archivo Julio A. Z2 Julio A Roca a Miguel Juárez Celman, 29 de enero de 1877, AJMC, leg. l .
leg. 14, citado en Agustín Rivera As rengo, Jwírez Celman, I 844-1909. Estudio histórico y 23
Véase Jaime Correas, Historias de fomilias, Buenos Aires, 1992.
mental de una época argentina, Buenos Aires, 1944, pág. 255. 24
Rut!no Orrega a Julio A. Roca, 7 de noviembre de 1881, Archivo Jul io A. Roca, leg. 19.
H Tulio Halperín Donghi, "Una nación para el desierto argentino", Estudio prelimi 25
Rufino Ortega a Julio A. Roca, 14 de noviembre de 1881, Archivo Juli o A. Roca,
Proyecto y construcción de una nación (1846-1880), Buenos Aires, 1995, pág. 100. Sobre las leg. 19.
laciones económicas y financieras entre la provincia de Buenos Aires y el gobierno nacional, 26
Joaqu ín Villanueva a Julio A. Roca, 26 de enero de 1882, Archivo Julio A. Roca,
se Pablo Gerchunorl Fernando Rocch i y Gastón Rossi, Desorden y progmo: las crisis leg. 21.
cas argentinas, 1870-1905, Buenos Aires, 2008; Lucas Llach, "The Wealth of the Provinces, 27
Emilio Civir a Julio A. Roca, 16 de febrero de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 29.
The Rise and Fall ofthe Interior in the Political Economy ofArgentina, 1880-1910", Ph.D. lR La Nación, 7 de junio de 1882.
disserration , Universidad de Harvard, 2007.
~ Toribio Mendoza a Julio A. Roca, 2 de agosro de 1882, Archivo Julio A. Roca, leg. 25.
1

~ Las p:dabras so n atribuidas a Roca durante una reun ión con Francisco Cordero
Los rrabajos de Lucero eran financiados por el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Joaquín
de la candidatura de Rocha a la presidencia, citadas en Andrés Allende, "Julio A Roca y '-'""u'•,,:¡¡,,fl!· CJrlés a Julio A. Roca, 4 de marzo de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 30.
Rocha. Una am israd y una enemistad históricas", Bolerín ele la Academia Nacional de Historia,
J:; Véase respectivamente Pedro Gallo a Julio A. Roca, 20 de octubre de 1880, y C. Vil lar
n° 44 (1971), pág. 229.
a Julio A. Roca, 8 de agosto de 1880, ambas en Archivo Julio A. Roca, leg. 12.
::: Esra caracterización de Juárez se basa en el excelente tr:;bajo de William T 31
Miguel Juárez Celman a Julio A. Roca, 16 de julio de 1880, Archivo Julio A. Roca , leg.
Duncan, "Governmenr by Audacity. Politics and rhe Argenrine Economy. 1885-1892", Ph.O.
17, Y Francisco de Olivera a Julio A. Roca, 8 de ene ro de 1880, Archivo Julio A. Roca, leg. 2 1.
32
la Nación, 29 de agos ro de 1882.
136 - - - - - - - - jARDI)JE.'i SECRETOS, LEGITL'v!ACIO-"'ES p 137
PAliLA AL00:SO

Jl Pedro allo a julio A. Roca, 9 de jul io de 188 2, Archivo Juli o A. Roca, leg. 24 . La . zl J Reuiorwl de Historia Argentina, Academia Nacional de la Hútoria, Buenos Aires,
clama se pued · onsultar n D iario de Sesiones de la Ciímam de Senadores (DSCS), 12 de· .NaciiJil' "' " .
. .
1977, romo JI. 1
98:>, pags: 196-197.
ti embr · J • 188 2, p:lg. ? l. ; 1 Para una descripc10 n detallada de los aconteCimientos (y donde se exponen los puntos
J 1 ~ti ~ 1-I. S o rnm ~riva, H istoria de IriS intervenciones nacionales en las provincias, vol.
4
. de los dos bandos), véase Diario de Sesiones de la Cámara de Diputado,·, 3 y 4 de sep-
ni 1 C I1 0~ i\¡ r 'S, 1 1, p:lss. 1 1 · 122. de vlsra de 1884, págs. 866 -922. Vease .
. P.erez Fuenres, "La tnrervencton
• tam b.ten, . 1 de1
. . nac1ona
riembre
JI /.11 Nnción, 1 Jc septiemb re de 1882. Dr. Onésimo Leguizamón", págs. 200-203.
16
P •dt· 1 1.11 1nf n Migu 1ju:l r z clman, 4 de octubre de 1882, AMJC, leg. 11. \ 3 OnésÍmo Legizamón a Julio A. Roca, 6 de octubre de 1884, Archi vo Julio A. Roca,
11
1 i11rlt1 dd 'n ionc dr la tima m de Senndom, 5 de junio de 1883, págs. 76-80. lea. 41.
111
l.tt Jlrnn 11, d · junio de 1883 y 30 de junio de 1883. D 5• Sobre las· instrucciones a Leguizarnón y sus negociaciones, véase Onésimo Leguizamón a
tv /,!'N, d · o l 1br • de 1883. Julio A. Roca, 28 de julio de 1884, Archivo Julio A. Roca, leg. 39; Onésimo Leguizamón a Julio
11
~ Ml gud juúr 1, 'clman a Ju lio A. Ro ca, 16 de junio de 1883, Archivo Julio A. Roca · A. Roca. 5 y 6 de ocmbre de -1884, ambas en Archivo Julio A. Roca, leg. 41; Onésimo Legui-
fl· ,} l . ' zarnón a Julio A. Roca, 1 y 12 de dici embre de 1884, ambas en Archivo Julio A. Roca, leg. 42.
~ 1 1.11 1 ~ Pin w a Ju lio A. R ca, 5 de junio de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 36. 55 Sobre la carrera de Daza, véase Armando R. Bazán, "Coronel José Silvano Daza. Un

~~ l n In In ~ s. confi:mza qu e le profesaba Pimo, Roca decidió rode:u al gobernador con uerrero catamarqueño en la Conquisra del Desierro", Congreso Nacional de Historia de la Con-
ll HIII .l! d 11 propia •1 cción. Como senador había propuesto a Manuel Gorostiaga, a · guista del Desierto, Academia Nacional de la H istoria, Buenos Aires, 1979, págs. 279-296. Daza
prt!tl'lld ln pon r a la ab •za del cfrculo de Pinto, y como ministro de Gobierno hab ía elegido :scribió su propia biografía (un éxito editorial que se agotó rápidamente), José A. Daza, Episo-
1.11 U\1\o , i\¡¡¡uru enmndo que tanto Gorosti aga como Lascano se había n volcado en su cont dios militares, Buenos Aires, 1908.
. . ra,
11'111 111 1 111p l ,~ ln and1datu ra al Senado de Gorost1aga por la de Lamí y expulsó a Lascan 0 56 Así fueron relatados los evenros por el corresponsal de La Nación, 8 de febrero de 1884.
d 1 p,obicrno. Sobr 'S l:lS n ·go in iones y conflictos, véase Julio A. Roca a Miguel ] 57 Haciendo sumas, La Nación calculaba que, con la excepción de media docena, ro-
: lr1t1Ul, 1Od mal'1.o el 188 , AMJ , leg. 13; Luis Pinto a Miguel Juárez Celman, 26 de dos los directamente implicados habían sido exte rminados, en La Nación, 26 de febrero de
~.o d 1118 , AMJ , leg. 13; Luis Pinto a Julio A. Roca, 22 de abril de 1883, Arch ivo Julio 1884.
ROl' , l !1· O; Luis Pinto a Mi guel Juárez Celman, 18 de ab ril de 1883, AMJC, leg. 13. 5H Anaclew Gil a Julio A. Roca, 22 de julio de 18.82, Archivo Julio A. Roca, leg. 24, y].
4
Luis Pinto a _Julio A. Roca, 5 de junio de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 31, y Miguel Albarracín a Julio A. Roca, 5 de octubre de 1882, Archivo Julio A. Roca, leg. 27. Sobre las di-
Ju ~ r -z elman a Julw A. Roca, 16 de junio de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 3 1. ficultades que Gómez debió enfremar en su provincia como resultado de su alianza con Rocha,
44
Sólo se renovaban las bancas de aq uellos cuya representación no había terminado el 30 véase Mafalda Díaz Melia, "Inrervención del presideme Roca en San Juan. El doctor Anaclero
de septiembre de 1882, se anulaban así las elecciones llevadas a cabo el año anterior y que ha- Gi l y el asesinato de don Agustín Gómez", Boletín del Instituto de Historia Argentina "Doctor
bían resultado en la formación de mesas dobl es. Emilio Revignani'; III-VII, 1996, pág. 197.
45 19 Igarzábal tenía fuerces motivos para intenrar ganarle la pulseada a Gómez, ya que era
Sobre las elecciones, véase LTN, 26 y 27 de octubre de 1883, y Absalón Rojas a Julio .
A. Roca, 12 de marzo de 1884, Archivo Julio A. Roca, leg. 37. sabido que Gil, una vez terminado su período como gobernador, tenía planeado ocupar la ban-
46
Segün el ministro de Gobierno de Santiago del Estero, José Nicolás Matienzo, la dis- ca de lgarzábal en el Senado nacional. La Nación, 8 de febrero de 1884. Gil fue finalmente ele-
puta entre Rojas y Gorostiaga fue por problemas de distribución de recursos finan cieros duran- gido senador en 1885. Sobre el desarrollo de estas negociaciones, véase Rafael Igarzábal a Julio
re la elección. José Nicolás Matienzo a ]Lilio A. Roca, 10 de febrero de 1884, Archivo Julio A. , A. Roca, 28 de febrero de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 30.
Roca, leg. 36. MI Sobre es tas negociacio nes, véase N apoleón Burgoa a Julio A. Roca, 4 de febrero de
47
Dia1io de Sesiones ele la Cámara de Diputados, 22 de agosto de 1884, pág. 765. 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 30.
4
R Joaq uín Acuña a Julio A. Roca, 24 de diciembre de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. ·
61
El trazado de la extensión del Ferrocarril Andino pudo haber sido otra de las presiones
35, y ]osé Daza a Julio A. Roca, 31 de marzo de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 3 1. que Roca ejerciera sobre Gó mez para que abandonara a Rocha. Véase Llach, "The Wea lth of
49
LTN, 19 de septiembre de 1883. rhe Provinces" .
50
Gerardo Pérez Fuentes, "Un líder de la conciliación en Catamarca: el docror Fidel
62
Véase Anacleto Gil a Julio A. Roca, 18 de junio de 1883, Archivo Juli o A. Roca, leg.
Mardoqueo Castro", Tercer Congreso de Historia Argentina y Regiona~ Buenos Aires, Ar.7/lPm r••' 31, y Napoleón Burgoa a Julio A. Roca, 11 de junio de 1883, Archivo Julio A. Ro ca, leg. 3.
Naciona l de In Histo ria, Buenos Aires, 1975, tomo I, 1977, págs. 395-406.
63
Rafae l Igarzábal a Jul io A. Roca, 20 de mayo de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 3 1;
.J 51 Cabra! a Ju lio A. Roca, 4 de ocrubre de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 33; Napo leó n Burgoa
Zorrilla consiguió un acuerdo co n b candidam ra de Castro para las elecciones para di-·,
putados nacionales que debían tener lugar el 3 de febrero; sin embargo, no mvo éxito en con- a Jul io A. Roca, 12 de septiembre de 1883, Archivo Julio Roca, leg. 33; Carlos Doncel a Ju li o
ciliar los bandos para las cruciales elecciones a la Legisbrura. Véase Gerardo Pérez Fu emes, "La A. Roca, 8 de septiembre de 1883, Archivo Julio A. Roca, leg. 33; Juan Manuel Carro a Miguel
intervenció n nacional del Dr. Onésimo Leguizamó n en Catamarca (1 884) ", Ctttlrto Congrm Ju:írez Cclman, 14 de agosro de 1883, AMJC. leg. 12.

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ll 138 - - - - - - - - j A R D I : - \ E : , .SECRETOS, LEGITIMACJO~ES PÚBU 1 \ 1)


~~ j)¡\l)LA Ai.0:-\50
64
La Prema, 8 de febrero de 1884. l_;na vez descubiertos los respon sa bles del crim en, el· '' ' Jarnín Oc1mpo y francisco Bustos a Julio A. Roca, 3 de di ciembre d~ 1HH 'i , AH 11!1'11
vicegobernador fue destituido de su cargo por el senado provincial, Burgoa se fugó a C hile'
los demás miembros del parrido mcionalista vinculados al crimen fu eron apresados y juz.gadoJ Julio A. Roca, leg. 35. . . .
65 <Jl Julio A. Roca a Miguel Juarez Celman, 26 de nov1embre de 1884, A.MJ C , lt:g. 1 ,,
La Mzción, !2, 16 y 17 de febrero de 1884; La Prensa, 15 de febrero de 1884 .
~3 La Prensa, S de noviembre de 1885; L. Torrens a Julio A. Roca, 20 el e ju lio dr• 1HH'1 ,
r,r, La Nación, 23 de febrero y 4 de marzo de 1884.
7 Archivo Julio A. Roca, leg. 46.
r, Véase María Amalia Duarre, "Roca y la Liga de Gobernadores del Litoral", fnvestigJ. 94 Los hombres de confianza de Juárez Celman en La Rioja eran el ministro de Go hi ~ l' l lll
ciones y Ensayos, Buenos Aires, n° 37 (1988), págs. 265-290; Hernán F. Gómez, Los últimos
Gregario Gó~ez y O. Pereyra, jefe de enganche que luego Fue nombrado mi(listro ele (in
senta míos de democracia y gobierno en la provincia de Corrientes, Buenos Aires, l 93 !.
r;x La descripción de estos eventos se puede ver en La Prensa, 9 y 12 de ab ril de 1882. bicrno.
'!5 Sobre los Sánchez de Bustarnante, véase Gustavo Paz, "El gobierno de los 'con s pi c rr n~' :
r,~ Antonio Gallino a Julio A. Roca, 12 de diciembre de 1880, Archivo Julio A. Roca, leg. familia y poder en Jujuy, 1843 y 1875", en H. Sabaro y Alberto Lettieri (comps.) , Lr1 vidlljJ/1
70
La Prema, 13 de abril de 1882.
7
lítica en la Argentina del siglo XIX Armas, votos y voce!, Buenos Aires, 2003; y "Años turbul rn
l Ángel Soto a Julio A. Roca, 3 de febrero de 1883, Archivo Julio A. ros: luchas polfticas e instiwciones nacionales, Jujuy 1875-1880", presentado en el Taller: "l u
Prensa, 31 de mayo y 5 de junio de 1883. formación del sistema político nacional, 1852-1880", Tandil, 2007.
72
Manuel Derqui a Julio A. Roca, 24 de abril de l 883, Archivo Julio A. Roca, leg. 3 %Domingo Pérez a Julio A. Roca, 7 de febrero de 1883, Archivo Julio A. Roca, lcg. 7. () ,
73
Manuel Derqui a Miguel Juárez Celman, 24 de julio de 1885, AMJC, leg. 17. '! 7 Eugenio Tello a Julio A. Roca, 13 de diciembre de 1884, Archivo Julio A. Roca, kg . ~ '), ,
74
El recuento de lo sucedido se puede ver en Diario de Sesiones de la Cámara de 9H Véase, por ejemplo, Miguel Juárez Celman a Julio A. Roca, 16 de febrero de 188 1, y
17 de julio de 1885, págs. 265-294. De acüirdo con el decreto de 1880, todas las armas de 10 de febrero de 1881, ambas en Archivo Julio A. Roca, leg. 14.
República eran patrimonio del gobierno nacional por lo que el Poder Ejecutivo Nacional se 99 Sobre la relación entre Juárez Celman y Gavier, véase Ramón Figueroa a Miguel J uárez
rigió a Toledo ordenándole disolver su fuerza y entregar las armas pertenecientes a la Nací Celman, 13 de agosto de 1883, AMJC, leg. 12. Ramón Figueroa fue el secretario de Gavi er
75
Sobre los eventos de Corrientes, véase Antonio Emilio Castello, Historia de una vez que Cárcano pasó al Congreso nacional.
Buenos Aires, 1996, págs. 467-469.
ii!O Véase, por ejemplo, D. Del Campillo a Miguel Juárez Celman, 14 de agosto de 1884,
76
Duane, "Roca y la Liga", op. cit.
77
AMJC, leg. 14.
Francisco Bustos a. Miguel Juárez Celman, 3 de ocmbre de 1881, AMJC, leg. 8; llll Incluso algunos partidarios se animaron a manifestarle a Miguel Juárez Celman sus
Antonio Don ovan a Miguel Juárez Celman, 9 de octubre de 1881, AMJC, leg. 8; Julio A. quejas sobre su hermano. Véase A. Rodríguez del Busto a Miguel Juárez Celrnan, 21 de mayo
a Migue!Juárez Celman, 4 de abril de 1881, AMJC, leg. 9. de !885, AMJC, leg. 19.
78
LTN, 14 de julio de 1881. Caracterizaciones similares se pueden encontrar además lll2 Del Campilllo a Miguel Juárez Celman, 14 de agosto de 1884, A!\1JC, leg. 14; Gre·
LTN, 14 de julio y 13 de noviembre de 1881. gorio Gavier a Julio A. Roca, 16 de julio de 1885, Archivo Julio A. Roca, leg. 46; D. Ambrosio
7
~ LTN, 4 y 18 de mayo de 1882. Olmos a Julio A. Roca, 18 de julio de 1885, Archivo Julio A. Roca, leg. 46.
sn El manifiesto de Febre fue publicado el 25 de ocwbre de 1882 en La Prensa. 103 Julio A. Roca a Miguel Juárez Celman, 8 de diciembre de l 884, AMJC, leg. 15. Los abu-

Xl LTN, 5 de noviembre de 1882. sos de la policía también fueron dirigidos contra los escasos partidarios de Dardo Rocha. Véase,
8
" LTN, 26 de abril de 1882. por ejemplo, La Prensa, 1O de septiembre de 1885; El Nacional, 8 y 12 de septiembre de 1885.
X3 LTN, 3 de noviembre de 1882. l0 4 Efraín Bischoff, Hiitoria de Córdoba: Cuatro Siglos, Buenos Aires, 1995, pág. 325;
84
k Eduardo Racedo a Julio A. Roca, 9 de octubre de 1882 y 3! de octubre de 1882, am- Efraín BischoH: Historia de Cuatro Siglos de Córdoba, 1974, pág. 110 ..
j
bas en Archivo Julio A. Roca, leg. 9. Véase también La Prensa, !O de ocmbre de 1882. w; Véase Aurora Ravina, "Los roquistas de Caramarca y Tucumán frente a la cuestión na-
85
Julio A. Roca a Miguel Juárez Celman, 14 de noviembre de 1880, AMJC, leg. 7. cional de 1880", Congreso Cu!tuml del NOA, 1984, págs. 10-11.
8
,'1 " Ibídem. lOG Absalón Rojas a Julio A. Roca, 27 de enero de 1880, Archivo Julio A. Roca, leg. 9.
1117
· s? Sobre las resistencias a la candidatura de Barros, véase Archivo Roca, Francisco Busws Miguel Nougués a Miguel Juárez Celman, 17 de Febrero de 1879, AMJC, leg. 3.
111
a Julio A. Roca, 3 de diciembre de 1880, Archivo Julio A. Roca, leg. 12; y L. Fernández a Julio ~ Véase Benjamín Posse a Julio A. Roca, 30 de enero de 1879, Archivo Julio A. Roca,
A. Roca , 3 de diciembre de 1880, leg. 13. leg. 7.
9
xx Miguel Juárez Celman a Julio A. Roca, 30 de septiembre de 1882, Archivo Julio A. l0 Miguel Nougués a Julio A. Roca, 6 de septiembre de 1881, Archivo Julio A. Roca,
..
·~
Roca, leg. 26.
X'J Francisco Bustos a Julio A. R,oca, 18 de sepri embre, Archivo Julio A. Roca, leg. 26.
leg. 18.
"
11
Carlos Páez de la Torre (h.), ''Algunos aportes para el estudio de la política tucumana
''::Francisco Bustos a J uli o A. Roca , 23 de julio de 1882, Archivo Julio A. Roca, leg. 2G; durante b primera presidencia de Roca ( 1880-1886)", Sepamta del Cuarto Congreso Nacional y
Fr·a ncisco Bustos a Ju li o A. Ror.:a, 27 d e di ciembre de 1882, Archivo Ju li o A. Roca, leg. 28. Regional de Historia Argentina, Academia Nacion,rf de la Historia, Mendoza y San Juan, 1977,
Buenos Aires, 1986.
141
l 40 !1\l l ll ~ l ·:~ Sl·:CftF.T S, l. EG ITI'vfACIO:'\ES PALJLA ALOC'SO

'2"Véase Duarre, "Roca y la Liga", págs. 281-290. Sobre una caracterización de la polí-
· 11 M ig11 ·1 N0 11 t) II 1S 11 .)u liu !1.. 1 ot.:a, 9 d m ayo d e 188 1, Archivo Julio A. Roca, leu. ¡
. resina y la escasa injerencia del poder nacional en la provincia debido a la figura de
' 1''.11 11'1'10 l' o s .~t n j 1t 11o A. J,o
l'l ) ·u, R d · nov iembre de 188 1, Archivo Julio A. Roca, leg.
b 1 ttCJ santa1 ,' . . . .. ,
. d éase también Ezequ1el Gallo, La Pampa onnga. La colomzauon agrzcola en Santa Fe,
l U l'illl l • ·~ L(l,l i1 o~ <ll.ll n·t,aro n 11 r:d il n irsc los r é r~i n os "federal" y "liberal" pa:a designar !non o, v . . . "' .
0-1895, Buenos Aires, 1984 (segunda ed1c1on), pags. 345-376.
lt:S pe d vl\1 1\ llL • ul pnw do en ·1 •,o u1 'til O y a sus opomorcs; aunque di chos rérminos no 187 ;z; Los detalles de estas transacciones se pueden ver en Patricia Pasquali, "Una coyunm-
jal 11 11 "0111posicio n s qu ·orr ·spond f:w ·on las vi jas ex tracciones federales y liberales.
, ·e· en la historia política santafesina: La injerencia roquisra", Res Gesta, n° 26 (1989),
Mn d n José Navaja , "!l.cwr •s, r ·prt·s ·nca io n ·s, disc ursos y prácti cas: la política en ra crn1 " . _ .
, . ¡/6-169 ·Uno de los enlaces de este acuerdo fue Manuel P1zarro, cunado de Inondo.
!l.r(I'IICin a, 1852- 1887", Segu11d0 stll'linurio de tesis, Cmtro de Estudios Históricos, El Colegio pavs. o .
M~nuel Piz:mo a Julio A. Roca, 23 de noviembre de 1880, Archivo Julio A. Roca, leg. 13.
Mé.\·ico, 200 1-2004, p3gs. 176- 177.
· 121, En eilas rriunfaron Eusebio Gómez y Estanislao Zeballos sobre los candidatos irion-
IIJ Emili o Possc a Jul io A. Roca, 2 1 d e n ov iembre d e 1881 , Archivo JL;lio A.
. 19. disras. Pedro Nolasco Arias }' Desiderio Rosas.
114 La ca ndidarura de l rig yen. co mo en el caso de Caramarca y Santa Fe, agrupaba !27 Pasquali, "Una coyuntura crítica", págs. 174-177.

I2H Ada Lattuca de Chede y M. Frutos de PrietO, "La candidatura presidencial del Dr.
simpatías de los grupos católicos. Véase, Stell a Maris Molina de Muñoz y María Elena
gLICZ, "Ensayo sobre la repercusió n reli giosa en lo político en Tucumán (1 884-1886)", Bernardo de Irigoyen en Rosario. Correspondencia de Gabriel Carrasco", Cuarto Congreso Na-
del uarto Congreso Nacional y Regional ele Historia A1gentina, Academia Nacional ele la Historia . zly Rerrional de Historia Argentina, Academia Nacional de la Historia, Mendoza y San Juan,
CI01lf 6

Mcndoza y Sa n Juan, 1977, Buenos Aires, 1986, págs. 47-58. ' romo [!, págs. 151- 164.
115 Sobre la composición de los distintos comités, véase Navajas, "Actores, reiJresern"'-'"- 129 Sobre las tareas de Zeballos, véase Marta Bonaudo y Élida Sonzogni, "Redes parenca-
nes", págs. 18 1- 182. les y facciones en la política sancafesina, 1850-1900", Revista de Historia Siglo XIX, n° 11
(1992), págs. 103-1 09; Mana Frutos de Prieto, "Gravitación de la campaña presidencial 1885-
II Ci Ca rlos Roldán Bouquer a Miguel Juárez Celman, 14 de diciembre de 1885, AM
!886 en los comicios municipales de Rosario", Separata del IV Congreso Nacional y Regional de
lc g. 16. Los juaristas es taban incluso dispuestos a aliarse con los rechistas a nivel local para ir
Historia Argentina, Academia Nacional de la Historia, Mendoza y San Juan, 1977, Buenos Aires,
b lucha electO ral y obligar al gobierno a transar o a cometer acros de violencia que
giarb n la elección o incluso terminarán en una intervención federal. S. Bores a Miguel 1986.
1311 La administración de Roca fue la que menos utilizó la incervención federal de rodas
Celman, 15 de noviembre de 1885, AMJC, leg. 16, citado en Carlos Páez de la Torre
"Tucumán, 1887: cólera y revolución~, Todo es Historia, n° 85 (1974), pág. 69. Gallo, sin las presidencias comprendidas entre 1880 y 1922. Natalio Botana, El orden conservador. Lapo-
bargo, se mantuvo firme a pesar de que un año atrás se había comprometido a seguir la lítica mgentina entre 1880 y 1916. Buenos Aires, 1977, pág. 128.
tad de Roca. Sobre este compromiso, véase Miguel Nougués a Miguel Juárez Celman, 2 de 131 Una táctica similar a la empleada por Porftrio Díaz durante su primera administración
ciembre de 1884, AMJC, leg. 15. y por los distintos gobiernos en Perú a fines del siglo XIX. Véase Bulmer Thomas, "Approa-
117 Véase Esther María Torino, Azucena del Valle Michel y Rubén Emilio Correa, "Gru,· ching rhe Porfiriaro", en Benjamín Thomas y W. McNeille, Other Mexicos. Studies in Jvlexican
pos y clubes políticos en los orígenes de la Unión Cívica Radical en Salta, 1876-1891 ", Regional History, 1876-1911, México, 1984, págs. 4-12; }'Daniel Nugent, Moclernity at the
nos de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, n° 8 (1996), págs. 251-283. Edge ofEmpire: State, Individual, ancl Nation in the Northern Pemvian Andes, 188 5-193 5, Stan-
118 Ibídem, págs. 258-259. El ferrocarril llegaría a Salta recién en 1891, y la federaliza- ford, 1997, pág. 309.
ción del Chaco y la demarcación de los límites provinciales serían una fuente de constante
flicro entre el gobierno provincial y el nacional; por otro lado, el influjo de dinero nacional
la provincia fue sumamente irregular.
liY Sobre las elecciones de 1884 y las divisiones dentro del Club de la Juventud,
Torino, "Grupos y clubes políticos", págs. 268-269.
1211 Véase José Fernández a Julio A. Roca, 19 de junio de 1882, Archivo Julio A. Roca,
leg. 23.
121 Véase Ricardo Cailler- Bois y Ernesto C. P. Annecou, "Salta visra a través de la corres-
pondencia existenre en el archivo de Dardo Rocha (1885-1886)", Cuarto Congreso Nacional
Regional de Historia Argentina, Academia Nacional de la Historia, Mendoza y San Juan, 1977,
Buenos Aires, tomo Il , 1986, pág. 52.
122 Juan A. Piñero a Miguel Juárez Celman, 25 de junio de 1885, AMJC, leg. 18.

123 Calliet-Bois, "Salta visra desde la correspondencia existente en el archivo de Dardo

Rocha", págs. 54-55 .