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Si miramos hacia atrás, recordamos las enormes atrocidades que tuvieron lugar en la II Guerra

Mundial. Sangrientas batallas que acabaron con la vida de millones de personas, pero, sin duda
alguna, una de las mayores barbaridades cometidas fue la del holocausto judío. Nos
remontamos al año 1942 cuando Europa seguía temblando de miedo bajo el violento régimen
Nazi. Hitler quería dar un paso más para poder alcanzar su deseo de limpieza de raza, no tenía
compasión y al igual que él, todos sus seguidores. Durante el período de guerra y en años
anteriores, Hitler poseía una ideología antisemita y racista hacia aquellos que él catalogaba
inferiores, entre los cuales estaban judíos, gitanos, homosexuales e incluso enfermos con
diferentes deformaciones. Una vez comenzada la creación de su III Reich, su deseado espacio
vital, fue conquistando territorio inculcando su ideología fascista. Al mismo tiempo seguía con su
obsesión por la raza pura y debido a esto, durante años llevó acabo el exterminio de estas
personas a las que él consideraba inferiores mediante organizaciones como la SS y la Gestapo.
Éstas realizaron obras aterradoras contra aquellos considerados menos por el simple hecho de
tener ideologías o apariencias diferentes. Muchas personas sufrieron esto, pero centrémonos en
los judíos.

El odio de los Nazis a los judíos se debía a que estos primeros veían el mundo de una manera en
que la historia consistía en una lucha racial. Este odio hacía que se les considerara delincuentes,
y por lo tanto, irremediablemente corruptos e inferiores. El odio hacia los creyentes del judaísmo
fue inculcado en las poblaciones que Hitler continuaba sumando a su gran Reich y, a pesar de
que no toda la población alemana estaba de acuerdo con este plan de persecución de los judíos,
no hubo protestas a gran escala simplemente por el miedo a una ofensiva por parte de Hitler.
Por otro lado, a aquellos no considerados judíos, pero que sí tenían sangre judía (los llamados
híbridos) también se les prohibía ciertas actividades públicas e incluso se llegó a plantear la
esterilización de estos, algo que final y afortunadamente no se llevó acabo. Además, los judíos
no fueron los únicos grupos sociales clasificados como enemigo del Tercer Reich, pero sí los
únicos elegidos para su exterminio total debido a que eran considerados los culpables del
desastre alemán.

Fueron muchas las primeras medidas tomadas contra los judíos, pero entre ellas destacan
algunas como el boicot Nazi, que es una ley contra negocios y empresas judías que empezó en
"La noche de los cristales rotos". Además la prohibición de la abogacía en los judíos y la tercera,
que al haber superpoblación alemana, en los colegios sólo se permitía que el porcentaje de
estudiantes judíos fuera el 1,5% (se les consideraba estudiantes judíos si tenían padre y madre
judíos). Más tarde se dio el paso hacia los campos de concentración, centros de detención o
confinamiento, donde encerraban a las razas débiles, como gitanos, enfermos, homosexuales y
sobre todo judíos, sin garantías judiciales, obviamente. En estos lugares eran sometidos a
realizar trabajos forzosos como la fabricación armamentista debido al período bélico en el que se
encontraban, es decir en la II Guerra Mundial. También solían ser utilizados para realizar
experimentos médicos, sobre todo en el caso de enfermos, personas con deformaciones o
gemelos; dirigidos estos experimentos por el doctor Megel, conocido también como el doctor
muerte.

Dentro de los hechos ocurridos en los campos de concentración tienen lugar castigos
tremendamente crueles y experimentos ilegales e inhumanos. A pesar de las dificultades en las
que se encontraban los judíos, muchos de ellos intentaron hacer algo para ser considerados y
tratados como lo que realmente eran, seres humanos. Algunos llevaron a cabo una resistencia
armada mediante levantamiento de guetos, resistencias en campos de concentración y luchas
partisanas, es decir clandestinas o ilegales. Pero, por desgracia, a los judíos les esperaba un
destino cruel e inevitable, la famosa y despiadada solución de Hitler, el plan alemán del
exterminio total de la raza judía en Europa. Muchos judíos murieron durante los primeros años
del Tercer Reich, eso es cierto, pero en el año 1942, cuando Alemania conquistó a la antigua
Unión Soviética, fue cuando realmente comenzó el asesinato sistemático de esta raza. Los judíos
no vieron venir esta tremenda masacre, pero esto fue debido a ciertos motivos: primero, los
Nazis nunca llegaron a hablar pública y abiertamente sobre el plan, le dieron el nombre clave
"Aktion Reinhard"; segundo, se les hacía pensar a los judíos que las condiciones de vida serían
mejor en los campos de concentración que en los guetos; tercero, eran obligados a escribir
cartas a sus familiares admirando las instalaciones de los campos de concentración, obviamente
falso; y que gran parte de los judíos veían a los alemanes como liberales y civilizados, incapaces
de cometer semejante atrocidad debido a que fueron estos los que los liberaron en la I Guerra
Mundial.

Los campos de exterminio que comenzaron a aparecer en Europa eran universos de verdadero
horror. Seis de los siete campos fueron construidos en la actual Polonia y en ellos utilizaban
diferentes medios para el asesinato de los judíos, destacando las cámaras de gas. Eligieron el gas
Zyklon B, ya que era muy potente y garantizaba la posibilidad de que nadie sobreviviera. El
proceso de la matanza era el siguiente: primero se encerraba a un numeroso grupo de judíos en
la cámara; segundo, se introducía el Zyklon B que reaccionaba mediante la humedad producida
por las personas, debido a que era una habitación muy pequeña y el gas se introducía por una
angosta hendidura; como tercer paso, se esperaba media hora para una mayor seguridad de que
nadie sobreviviera y que fuera efectivo; y como cuarto paso, una vez fuera se les quitaban sus
pertenencias de valor, se eliminaban los cuerpos mediante incineración, para acabar con las
pruebas de esta crueldad, o a veces se les tiraban a las fosas.

Actualmente todavía resulta imposible conocer la cifra exacta de víctimas judías, pero las
estadísticas indican que el total de asesinatos fue de más de cinco millones ochocientos sesenta
mil personas, aproximadamente, unos seis millones de seres humanos.