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RELACIÓN DE LOS NIVELES DE PLOMO EN LA SANGRE Y EL

CONSUMO DE DULCES

El plomo es un metal tóxico presente de forma natural en la corteza terrestre. Su


uso generalizado ha dado lugar en muchas partes del mundo a una importante
contaminación del medio ambiente, un nivel considerable de exposición humana y
graves problemas de salud pública.

Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) reveló que los dulces
más consumidos en México poseen altas concentraciones de plomo.

El grupo de especialistas del INSP reportó que 20 caramelos presentan niveles de


plomo por encima de los permisibles por la Administración de Alimentos y
Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, el cual
corresponde a 0.1 partes por millón (ppm).

Los niños de corta edad son especialmente vulnerables a los efectos tóxicos del
plomo, que puede tener consecuencias graves y permanentes en su salud,
afectando en particular al desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. El plomo
también causa daños duraderos en los adultos, por ejemplo aumentando el riesgo
de hipertensión arterial y de lesiones renales. En las embarazadas, la exposición a
concentraciones elevadas de plomo puede ser causa de aborto natural, muerte
fetal, parto prematuro y bajo peso al nacer, y provocar malformaciones leves en el
feto.

La importancia de los alimentos en la exposición del hombre al plomo se viene


estudiando desde hace muchos años: el primer estudio fue el de Kehoe (1933),
quienes encontraron plomo en todos los artículos alimenticios, tanto en
sociedades industriales como primitivas.

El plomo es un elemento especialmente importante debido a su amplia utilización


en una gran variedad de procesos industriales. Pero debido a su toxicidad, es
considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como uno de los 10
elementos químicos de mayor preocupación: si bien cualquier individuo expuesto a
este metal puede presentar daños en su salud, son mujeres embarazadas y niños
particularmente vulnerables.

Es un metal solido blando, negro grisáceo y denso que se encuentra en forma de


carbonato o cerusita (PbCO3), sulfato o anglesita (PbSO4), sulfuro o galena
(PbS) y muchas veces argentífera. Asi también, se usa en productos de uso
común como: cosméticos, pigmentos, medicamentos, artículos de joyería,
juguetes e incluso en el agua potable canalizada a través de tuberías de plomo,
pero también en golosinas, cuyo consumo durante la infancia es común. Otras
fuentes de exposición al plomo, pueden incluir el uso de alfarería esmaltada con
plomo para cocinar, almacenar o servir alimentos, así como envolturas de dulces.

Los síntomas de envenenamiento por plomo dependen del nivel de concentración


del ion. Si su concentración es baja, el plomo causa anemia y jaqueca; pero a
concentraciones elevadas produce insuficiencia renal, convulsiones, daño cerebral
y en último término, la muerte.

Un grupo de especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en 2016,


publicó en la revista Environmental Research la investigación Lead in candy
consumed and blood lead levels of children living in Mexico City, en la que se
reportaron las concentraciones de plomo de los dulces más consumidos por los
niños.

El proyecto tuvo como objetivo evaluar si existe una asociación entre el consumo
de caramelos y los niveles de plomo en la sangre entre los niños. Los
investigadores de este proyecto expusieron que ciertos caramelos presentaban
niveles de plomo por encima de los permisibles por la Administración de Alimentos
y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, y que
corresponde a 0.1 partes por millón (ppm).

Marcela Tamayo y Ortiz, doctora en epidemiología ambiental y ocupacional


adscrita al Centro de Investigación en Nutrición y Salud del INSP, indicó que esta
investigación surgió por antecedentes de los años 90 y principios de 2000, cuando
estudios de Estados Unidos reportaron concentraciones de plomo en dulces.
“Estados Unidos tiene un sistema de monitoreo de niveles de plomo en sangre
muy bueno, entonces muchos estados de ese país comenzaron a detectar a niños
con niveles de plomo alto, cuestionándose la procedencia del plomo: las
investigaciones vieron que provenían de dulces hechos en México”, explicó la
doctora.

El estudio consistió en que los investigadores preguntaron a madres y niños los


dulces que habían consumido en la última semana por medio de un cuestionario;
se midieron las concentraciones de plomo en muestras de diferentes marcas de
dulces de consumo frecuente en los participantes.

“Les preguntamos qué dulces habían comido en la última semana, por medio de
un cuestionario. Encontramos una asociación significativa entre la ingestión de
plomo de la semana anterior a través del consumo de dulces y los niveles de
plomo en sangre de los niños: de los 20 dulces que nos reportaron como más
consumidos analizamos las concentraciones de plomo y detectamos niveles de
plomo por encima de lo que ha catalogado como permisible la FDA”, dijo.

DULCES CON CONCENTRACIONES DE PLOMO QUE SOBREPASAN LA NORMA DE 0.10 PARTES


POR MILLÓN ESTABLECIDA POR LA ADMINISTRACIÓN DE ALIMENTOS Y MEDICAMENTOS
(FDA) DE ESTADOS UNIDOS (FDA)
Rockaleta diablo (0.70 partes por millón)
Tiramindo (0.37 partes por millón)
Rocaleta chamoy (0.19 partes por millón)
Tutsi Pop (0.13 partes por millón)
Indy Marimbas (0.22 partes por millón)
Gudu Pop Chile (0.16 partes por millón)
El estudio señala que aun cuando la mayoría de las muestras de caramelos tenía
concentraciones de plomo por debajo del nivel recomendado de la FDA (0.1 ppm),
se encontraron altas concentraciones de plomo en algunas de las muestras
analizadas. Por otro lado, los autores indican que la ingesta de dulces analizados
tiene una asociación en los niveles de plomo en la sangre de los niños sujetos del
estudio.

EFECTOS DEL PLOMO EN LA SALUD


La doctora Marcela Tamayo y Ortiz, explicó para la Agencia Informativa Conacyt
que los efectos del plomo en la salud no son visibles de manera inmediata, pero
genera consecuencias graves y permanentes ya que afecta el neurodesarrollo de
los niños, principalmente. El plomo es particularmente peligroso porque, en cuanto
entra en el organismo de una persona, se distribuye por todo el cuerpo del mismo
modo que los minerales favorables para el organismo, como el hierro, el calcio y el
zinc, la OMS señala que una vez dentro del cuerpo, el plomo puede llegar hasta el
cerebro, el hígado, los riñones, depositándose también en huesos y dientes.

Como un dato adicional, se sabe que alrededor de 2 millones de patos mueren


cada año en América del Norte por ingerir accidentalmente perdigones de plomo.

Metabolismo.

Para fines prácticos, existen 2 clases de compuestos de plomo: los inorgánicos,


que incluye a las sales y óxidos y, los orgánicos, principalmente el tetra etilo y el
tetrametilo de plomo. Todos los compuestos inorgánicos actúan en el organismo
de la misma forma una vez que han sido absorbidos, mientras que los compuestos
orgánicos difieren de los primeros en cuanto a su absorción y distribución en el
organismo.

Absorción.

La absorción del plomo depende del estado de salud, nutrición y edad de la


persona. Es absorbido inicialmente a través del sistema respiratorio y
gastrointestinal, el plomo que llega a la parte baja del aparato respiratorio,
aproximadamente del 35 al 50%, pasa a la sangre y el resto se elimina. En este
caso, la absorción depende de factores tales como:

 El tamaño de la partícula
 La forma química
 El ritmo respiratorio
 Las características intrínsecas del organismo
Se ha llevado a cabo estudios que indican que por vía oral solo es absorbido al
10%. No obstante, en niños este porcentaje es mucho mayor, ya que pueden
alcanzar hasta el 53% de la dosis ingerida. Solo los compuestos orgánicos de
plomo se absorben a través de la piel.

DISTRIBUCIÓN.

Después de que el plomo es absorbido por el flujo sanguíneo, a través de su


ingestión o inhalación, este es transportado y unido a los glóbulos rojos. El plomo
en la sangre tiene una estimada vida media de 35 días, en tejido suave de 40 días
y en hueso de 20 a 30 años. Con la exposición crónica, la mayoría del plomo
absorbido termina en hueso. El almacenaje en el hueso (aproximadamente el 90%
de la concentración corporal se encuentra en este tejido) probablemente actúa
como un "deposito," protegiendo otros órganos mientras sigue la acumulación
crónica.

Efectos en el hombre.

En el hombre, la intoxicación depende del tipo de compuesto de plomo. La


intoxicación crónica se presenta generalmente por la absorción de óxidos,
carbonatos y otros compuestos solubles en agua a través del tracto digestivo.

El síntoma más común de intoxicación aguda es el dolor tipo cólico


gastrointestinal. Al principio existe un estado de anorexia, con síntomas de
dispepsia y estreñimiento y, después, un ataque de dolor abdominal generalizado.
Otros síntomas que se pueden presentar son diarrea, sabor metálico en la boca,
náuseas y vómitos, lasitud, insomnio, debilidad, apatía, estupor, ataxia,
somnolencia, hiperactividad y otros síntomas neurológicos.

Efectos en el sistema nervioso central.

Una vez dentro del cuerpo el metal llega al hígado, riñones y cerebro, además se
acumula en huesos y dientes. Según la experta en toxicología del Instituto
Politécnico Nacional (IPN), Ana Laura Luna Torres señaló: “El plomo tiene
predilección por el tejido cerebral, en modelos animales se ha comprobado que se
pega a las neuronas y les provoca cambios, como consecuencia ocurren
alteraciones en el sistema nervioso central”.
Los efectos que se manifiestan en este sistema son las encefalopatías por
exposición crónica y subcrónica. Las principales características son torpeza,
irritabilidad, dolor de cabeza, temblor muscular, ataxia y pérdida de la memoria. En
algunos casos puede haber coma, con o sin convulsiones y, generalmente
sobreviene la muerte.

Efectos en el sistema nervioso periférico.

La principal manifestación en este sistema es la debilidad en los músculos


extensores. También pueden ocurrir trastornos sensoriales como aumento en la
sensación de dolor, calor, frio, etc., o insensibilidad al dolor.

Efecto en los más vulnerables.

Daño en Niños.

Los niños son más susceptibles que los adultos a los efectos del plomo, ésto
debido a que los niños se encuentran en desarrollo y por consiguiente absorben
más de un 50 más de plomo que los adultos,. En niños no se ha establecido un
nivel de plomo considerado como aceptable. El plomo afecta a los niños de
diferentes maneras dependiendo de la cantidad de plomo que un niño traga.

La encefalopatía aguda debida al plomo es rara en los adultos, pero se ha


informado sobre numerosos casos de niños intoxicados con pedazos de pintura de
casas viejas, principalmente en los Estados Unidos de América. Las formas más
severas de esta encefalopatía se desarrollan de repente con pérdida de estatura
corporal, y se puede presentar coma y/o paro cardiorrespiratorio. Algunos niños
pueden presentar anemia y dolor abdominal antes del primer ataque de
encefalopatía aguda.

Luna Torres, destacó que “el diámetro de la molécula del calcio y del plomo son
muy parecidos, debido a ello éste empuja al mineral y los pequeños crecen con
plomo en los huesos, lo cual puede ocasionar osteoporosis temprana; también
desplaza al hierro y por ello puede generar anemia, lo cual es muy preocupante.”
Daño en mujeres embarazadas.

El metal pesado atraviesa la placenta y se deposita en los tejidos blandos del feto,
incluido el cerebro, lo cual genera alteraciones neurológicas. “Durante la gestación
las mujeres tienen un recambio de calcio por el bebé, en ese proceso el plomo se
mete en los huesos y puede quedarse pegado allí por muchos años, incluso
décadas. Afortunadamente no se biotransforma, pero tampoco se elimina”, advirtió
Luna Torres.