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Facultad de Ciencias Sociales.

Escuela de Sociología.

Curso de:
Perspectivas Metodológicas de las Ciencias Sociales.

Temática:
“Manifestaciones del Racismo en la Sociedad Costarricense”.

Estudiantes:
Paulo González.
Andrey Prado.
German Barrantes.
Andrés Araya.

Profesora:
Carolina Sánchez.

03 de Octubre de 2017, Heredia, Costa Rica.

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Manifestaciones del Racismo en la Sociedad Costarricense.

Resumen.

El siguiente artículo se dispone a explorar el tema de racismo en Costa Rica,


desde hacer un recorrido por la historia y diversas definiciones concisas del
término, hasta realizar un análisis visto desde las perspectivas de grupos étnicos
minoritarios en el país, como lo son los nicaragüenses, los grupos indígenas y la
población de raza negra. Estos grupos son vistos desde diversos ámbitos o
instituciones, como el sistema educativo y los medios de comunicación que en
ciertas ocasiones contribuyen a aumentar las actitudes racistas hacia las
poblaciones afectadas, que provienen de un pueblo que cuenta con un
imaginario creado históricamente, de ser, en su mayoría de raza blanca.

Palabras Clave: Racismo, indígena, nicaragüense, afrodescendiente,


educación, medios de comunicación, participación política.

Abstract.

The following article sets out to explore the issue of racism in Costa Rica, from a
tour of history and various concise definitions of the term, to analyze the
perspectives of ethnic minority groups in the country, such as Nicaraguans ,
indigenous groups and the black population. These groups are seen from various
spheres or institutions, such as the education system and the media, which
sometimes contribute to increasing racist attitudes towards affected populations,
which come from a people that has an imaginary created historically, mostly
Caucasian.
Keywords: Racism, indigenous, Nicaraguan, Afro-descendant, education,
media, political participation.

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Introducción.

A través del escrito se planea desarrollo una crítica reflexiva de algunas


de las manifestaciones del racismo, en la sociedad costarricense. El Racismo en
la actualidad, contiene mucha carga histórica, que se ha formado por distintos
procesos de segregación, y que todavía se manifiesta a través de los
comportamientos de las mayorías en contra de los colectivos étnicos como los
afrodescendientes y los indígenas, por lo que se pretende evidenciar dichas
prácticas en la cotidianidad a fin de crear conciencia.

El Racismo, perspectivas de su origen.

La palabra en sí, habría empezado a utilizarse durante el periodo de la


segunda guerra mundial, como una forma de estigmatización hacia los colectivos
semitas, y otros grupos étnicos-raciales; como lo refleja Balibar (1996): “habría
nacido entonces en Alemania, del propio contacto con su primer "objeto": el
racismo de Estado nazi, primordialmente antijudío, pero dirigido también contra
otros pueblos y poblaciones de "subhombres" y elaborado en nombre del mito
de la raza aria” (p.14).
Como lo plantea el autor se especula que la palabra surgió a partir del
holocausto judío; con la finalidad de caracterizar a las atrocidades, que fueron
cometidas en contra de diversos grupos étnico-raciales, bajo el imaginario de
superioridad de la raza blanca; que se predicaba durante la época, con el
dominio del partido nazi en Alemania.
Si bien este podría ser el origen del término, no necesariamente lo es, de
las prácticas racistas, puesto que como se verá a continuación éstas, están
presentes desde mucho antes en la historia; un claro ejemplo de ello, es el
periodo de la llegada de los españoles a América, donde a partir de las primeras
relaciones sociales entre europeos e indígenas, los conquistadores los definieron
como un pueblo sin cultura, religión, o idioma; lo que al final se traduciría en la
esclavitud y asesinato de miles de ellos (Quijano, 1992).
Este ejemplo es uno de los más claros que se han dado en la historia,
puesto que es a partir de dicho momento surgiría el eurocentrismo en América,

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del que todavía; sociedades como la costarricense se ven afectadas, provocando
que reproduzcan el racismo hacia los grupos étnicos-raciales como los
afrodescendientes y los aborígenes, que también pertenecen a nuestra
sociedad.
Según la Real Academia Española (2017), ente del cual se fundamenta la
lengua del costarricense; el racismo es la “Exacerbación del sentido racial de un
grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros
con los que convive” (p.1).
Con base a la idea establecida por la Real Academia Española, la palabra
“racismo” cuyo significado apunta directamente a prácticas de estigmatización
de otros, es una concepción muy general, por lo que para entenderse mejor,
debe ser visto como una complejidad que se ramifica en varios tipos, muchos de
los cuales se manifiestan en la cotidianidad de la sociedad costarricense, como:
la étnofobia hacia el indígena y el negro o la xenofobia hacia el nicaragüense.
Muchos autores se han dedicado a desarrollar la discusión sobre el
racismo, y entre todos ellos cabe destacar a Carlos Sojo (2010), quien en su libro
“Igualiticos” desmiente el imaginario racista del costarricense que niega la
diversidad étnica de su ser; como lo expresa en la siguiente cita:

La genética ha demostrado en nuestros tiempos lo que al explorador


racista le pareció evidente en 1853. La población costarricense como el
resto de América Latina es producto de la mixtura de tres grandes troncos
raciales: el amerindio, el caucásico y el africano (Sojo, 2010, p.22).

Desde la perspectiva del autor se puede ver como el costarricense que


posee el racismo intrínseco en su subconsciente y lo reproduce a partir de la
estructura social, se consume en la ignorancia eurocentrista, que lo ciega de la
realidad biológica y cultural de su población, en la que tanto el indígena como el
negro, forma parte.
La étnofobia y la xenofobia son males que afectan la vida de muchas
personas, ya a que como se ha expresado en el escrito, se reproducen a través
de las prácticas y discursos de la mayoría de los costarricenses por lo que
erradicarlo resulta bastante difícil. Sin embargo, no significa que sea imposible
por lo que es mediante entes el gobierno, el sistema educativo y los medios de

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comunicación que se debería implementar el respeto intercultural y racial en
cada país.
Racismo Hacia el Indígena en Costa Rica.

El papel del indígena en el desarrollo del país, ha sido muy menospreciado


por la sociedad costarricense y por el estado en general, si bien se plantea su
participación en los planes de desarrollo, no se han abierto las oportunidades
adecuadas para una participación activa dentro del campo político, económico y
cultural, esto se debe a que el indígena costarricense ha sido invisibilizado,
viéndolo como una minoría muy escasa o desde la perspectiva eurocentrista
visto como extinto en la sociedad costarricense que se considera de
descendencia directa europea. Como lo expresa Mires (1991): “(…) el indio
aparece representado como símbolo de “lo no moderno”, “atrasado”, “arcaico”,
“exótico”, “subdesarrollado”, que son las formas como el llamado “desarrollo”
determina al “otro” “(p.15).
Como lo hace ver el autor, la visión globalizada de modernidad, también
forma parte del imaginario del costarricense que además de creerse blanco, se
considera a sí mismo más avanzado que otros colectivos étnicas-raciales, como
en el caso del indígena que tiene un estilo de vida distinto.

Racismo hacia el indígena en el Sistema Educativo Costarricense.

Si bien el racismo hacia los indígenas en Costa Rica se da en varios


ámbitos como el político, el económico o el cultural; uno de los que más destaca
en este país, es el académico, puesto que el sistema educativo que imparte las
materias en el idioma hegemónico de los costarricenses, ha generado una
enorme brecha en el acceso al conocimiento para los grupos aborígenes de
diversas lenguas.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, para el censo
del 2011, se registró que la mayoría de población indígena costarricense habla
español, sin embargo para ese entonces, existían 31.686 indígenas que
hablaban lenguas nativas de sus comunidades (INEC, 2011).

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En Costa Rica, legalmente se reconocen a seis de los ocho dialectos
indígenas existentes en la actualidad; estos son: Bribri, Malecu, Cabécar,
Guaymí (compuesto por el ngabére y el buglere), Térraba y Brunca; sin embargo
con el paso de los años, debido a la falta de oportunidades de desarrollo para
las comunidades indígenas en general; además de la ideas de monolingüismo y
monoculturalismo presentes en el imaginario del costarricense, se ha ido
perdiendo la diversidad lingüística de los colectivos aborígenes del país, que son
invisibilizados y/o despreciados por motivos étnico-raciales.
Dentro de estos casos se puede mencionar: lenguas como la huetar y la
chorotega, que antiguamente eran habladas por grandes colectivos de indígenas
nativos; sin embargo con los cambios socioculturales en el país, para la
actualidad se encuentran completamente extintas, y sin mencionar que otras
como: el térraba y el brunca, están en peligro desaparecer por el fallecimiento de
las viejas generaciones y la disminución continua de los colectivos de indígenas
en el país (Rojas, 2002).
Como menciona Rojas (2002): En el presente, todas las lenguas
indígenas muestran un gran debilitamiento en relación con los siglos pasados,
situación que va de la mano con la declinación, e incluso, pérdida de muchos de
los rasgos culturales propios de los pueblos indígenas (p.178)
Como lo expresa la autora, mucho de esto se debe a la obligación que ha
tenido el indígena costarricense, de desapegarse de su cultura para ser aceptado
socialmente, por el resto de los ciudadanos. La necesidad de buscar mejoras a
su condición social, lo direccionan muchas veces, a cambiar sus costumbres y
tradiciones, por la necesidad de comunicarse en el entorno social y de acoplarse
a las estructuras institucionalizadas, como en el caso del sistema educativo
costarricense.
Más allá de sus comunidades, muchos de ellos se ven reprimidos por el
racismo intrínseco en las estructuras sociales costarricenses. Dentro del sistema
educativo, el indígena se enfrenta al imaginario represivo del costarricense que
se hace llamar blanco. Como lo menciona Sojo (2010): Lo propio de la etnofobia
costarricense se manifiesta en la pretendida ausencia del mestizaje (p.22).
Con esto se entiende que la visión eurocentrista de la mayoría de los
costarricenses, crea en ellos, el ideal no solo de superioridad racial ante el
indígena, sino que también de superioridad intelectual, ya que asume que como

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el aborigen que habla otra lengua, no es capaz de estudiar en un centro
educativo normal; donde se imparten las materias en idioma español, tampoco
es capaz de pensar críticamente, sobre sus decisiones o de llegar a ser un
profesional preparado para el mercado laboral, y que por ende es inferior.
Si bien en la actualidad existen programas del estado para impartir la
educación en el idioma nativo de cada grupo étnico; sin embargo, los centros
educativos capacitados para dicha tarea, son muy escasos y solo se ubican en
las reservas y pueblos indígenas, por lo que las posibilidades de desarrollo socio-
académico de estas personas, se ve limitado a la vida en sus comunidades,
donde se encuentran sesgados del resto del país, por sus diferencias étnico-
racial.
Con base a esto, se puede ver el racismo inherente al sistema educativo
costarricense; puesto que no cuenta con las condiciones inclusivas en el resto
del territorio costarricense, que garanticen el acceso a la educación de calidad,
para los grupos aborígenes de otras lenguas, limitando sus capacidades de
desarrollo económico, político, cultural en el resto del país (Rojas, 2002).
La educación de la población indígena además de escasa en su mayoría
no pasa de la primaria, consecuente a ello, una gran parte de la población se
encuentra analfabeta; según datos del Fondo de Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF): La escolaridad promedio de la población indígena
costarricense, es de 3,4 años, lo que es relativamente bajo en comparación con
el promedio nacional que ronda los 7,6 años; además, el porcentaje nacional de
analfabetismo es solo del 4,8%, mientras que para las personas indígenas, éste
equivale al 26,6%, lo que resulta evidentemente, bastante desigual en cuanto al
acceso a la educación.
Por otro lado el desarrollo socio-económico del país se da principalmente
en el valle central, donde se ubican las provincias de San José, Heredia, Cartago
y Alajuela, dejando de lado a las zonas francas como: Limón (39%) y Puntarenas
(24%), donde se encuentran las mayores proporciones de población aborigen
costarricense, quienes debido al poco desarrollo socio-económico de estas
regiones; la mayoría de ellos se encuentran en pobreza y gran parte en pobreza
extrema.

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Racismo hacia el afrocostarricense en Costa Rica.

Costa Rica ha presentado una serie de antecedentes de índole racista


hacia la población de la provincia limonense, no fue hasta los años 60’s en los
cuales se les permitió a una parte de esta población el ingreso a la zona central
de nuestro país. Sin embargo, ciertas cargas sociales sobre los habitantes
limonenses no se remontan meramente a una cuestión propia del pasado, ya
que, actualmente la misma sociedad costarricense (no en su totalidad), posee
una serie de prejuicios y discriminaciones ante los afrocaribeños, y mucho de
ello se debe a que, tales prejuicios son reproducidos y externalizados por los
medios de comunicación.
A la población en cuestión se le atribuyen una serie de características,
prácticas y dinámicas, tales atribuciones sólo responden a la exteriorización de
los imaginarios de la demás población. La provincia de Limón no solo resalta por
su cultura, su gastronomía y sus paisajes, si no que se le carga una enormidad
de actividad ilícitas vistas de esta manera desde una perspectiva de carácter
político, entre ellas el narcotráfico, las altas tasas de delincuencia (asaltos y
asesinatos). Según datos del Organismo de Investigación Judicial de Limón en
el año 2012, esta provincia contiene los cantones con mayor índice de
delincuencia, el cantón central con 20 asesinatos por cada 100.000 habitantes,
mientras Matina se posiciona en segundo lugar con 18 muertes por cada 100.000
habitantes.
Según una publicación del diario La Nación del año 2014 en su página
web, “En la provincia caribeña, la tasa del 2013 fue de 24 muertes por cada
100.000 habitantes, con un total de 102 crímenes.”(Miranda, párr. 3). Este
aumento en la tasa de homicidios a nivel mediático posee ya toda una
estigmatización, constantemente estos casos se repiten con ciertas y fuertes
similitudes. Las diversas televisoras y periódicos nacionales de brindan una
suerte de prioridad a lo que se desarrolla en dicha provincia, la cual bajo formas
específicas en las que son presentadas, con el objetivo de una supuesta
concientización, atacan fuertemente a ciertos sectores de la provincia de Limón,
tales formas de presentación fortalecen aún más las prenociones racistas que
están latentes hacia esta población, casi de manera generalizada.

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Por tanto es importante destacar la función o el papel que juegan los
medios de comunicación a la hora de reproducir imaginarios, y cómo estos toman
credibilidad al ser legitimados por la misma sociedad que brinda certeza de que
las cosas son como los medios las presentan.

Otro aspecto que vale la pena destacar es, en cuanto a lo político se


refiere, a la participación política tan marcada que existe en Costa Rica, gran
parte de quienes ejercen cargos políticos provienen de las zonas centrales del
país y a su vez, deben presentar una serie de requisitos normativos, entre ellos
una alta formación académica la cual varía y depende respecto al cargo al cual
vayan a aplicar y posteriormente desarrollar.

Por tanto ya esto supone una clara falta de oportunidades y desigualdad,


fenómeno que atraviesa las fronteras de lo político ya que se extiende a un
desafío de carácter social, entre otras índoles.

Actualmente, como una ejemplificación que tiene como objetivo evidenciar


la exclusión de personas afrocostarricenses en el campo político, sólo hay
presentes en la Asamblea Legislativa un diputado y dos diputadas que presentan
características afrocaribeñas, de los cuales todos son nacidos en de la provincia
de Limón. Él y ellas son Danny Hayling Carcache, Epsy Campbell Barr y
Maureen Cecilia Clarke Clarke respectivamente, cada persona mencionada
previamente poseen especializaciones y/o estudios en carreras distintas entre sí
y han sido electos para el periodo legislativo 2014-2018, junto con 54 diputados
y diputadas más.

Lo anteriormente redactado no pretende victimizar a las personas


afrocostarricenses, tampoco se busca entrar en prejuicios ante tales personas,
no obstante, es sumamente pertinente conocer el imaginario que posee la demás
sociedad sobre esta comunidad, que desde hace tiempo atrás arremete contra
la población caribeña a partir de invisibilización o prenociones.

Sin embargo, esto sólo surge como una iniciativa de análisis para
adentrarse en algo más, partiendo de la hipótesis en si existe o no un profundo

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interés por parte de esta población en específico para formar parte o jugar
papeles políticos, además de la posible disposición o indisposición por parte de
los individuos “ajenos” a este sector, por consiguiente, esto supone una
investigación más extensa de la que se podría abarcar en este ensayo. Los
cuestionamientos presentados a lo largo de este documento deben verse como
una invitación a una mayor indagación y profundización de dicho fenómeno.

Racismo contra los nicaragüenses en Costa Rica.

La xenofobia como manifestación del racismo, presente en los


costarricenses ante los migrantes de Nicaragua; rompe con los valores de
respeto mutuo, que los padres les tratan de “implementar” a sus hijos desde la
socialización primaria; puesto que, se queda únicamente en un discurso
repetitivo que los adultos no llevan a la práctica, cuando tratan a los
nicaragüenses y también a sus descendientes nacidos en Costa Rica; y como
consecuencia los niños crecen reproduciendo las mismas prácticas de los
padres, que interiorizan al otro, que viene del extranjero.

El racismo hacia los nicaragüenses, al igual que las muchas otras ramas
racistas, se fundamenta en la ignorancia de las condiciones sociales en las que
vive el otro que es diferente. Con base a esto, se puede decir que el costarricense
ignora la necesidad del nicaragüense, de dejar su país en busca de mejores
condiciones de vida, entorno a la educación, la economía y la salud; que no logra
satisfacer en las condiciones precarias que vive en su lugar de origen.

Como lo expresa Sandoval (2002):

El significado de dejar Nicaragua y recibir bajos salarios en Costa Rica fue


sintetizado por una mujer nicaragüense, quien vive en una humilde
comunidad localizada en Pavas, al este de la capital San José: ‘Aquí los
tugurios son de tablas y zinc, además tenemos agua potable y electricidad.
En Managua no teníamos ni tablas, eran de cartón, además no teníamos ni
agua, ni electricidad...” (Sandoval, 2002, p.4)

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Es a partir de esta cita que se puede generar una reflexión, acerca de cuán
difícil es la vida que tienen muchos de los nicaragüenses y además muestra la
gran diferencia entre realidades, que existen en lugares cercanos a Costa Rica,
donde incluso los tugurios llegan a ser en gran medida una mejor opción para
muchos de los inmigrantes.

Contrario a lo que muchas personas creen, la xenofobia en los


costarricenses no siempre, se presenta de forma violenta o agresiva, sino que
se reproduce en la cotidianidad, mediante “supuestas bromas”, prejuicios y
caracterizaciones peyorativas como “paisa”, “Cholo” “tira piedras” o “Mal
hablado”, que constantemente manifiestan la estigmatización del otro, que
muchos de los costarricenses, creen que es inferior.

Esto refleja un problema, para estas personas, que además de soportar


malas condiciones de vida en su país, vienen a ser discriminados a otro lugar,
donde sus identidades propias no tienen validez, puesto que no poseen una
“cedula de identidad” válida en Costa Rica. Conforme a esto, comúnmente el
costarricense no los identifica solamente por sus nombres propios, sino como
“nicas”, reafirmando su identidad como “ticos”.

Como lo expresa Sandoval (2002) acerca de los medios de comunicación:


“Las noticias de sucesos retratan una gama muy restringida de ofensas o delitos,
en especial aquellos presumiblemente cometidos por los sectores más
vulnerables de una sociedad” (p.5).

Es a partir de esto, que se observa cómo los medios televisivos de


información, juegan un papel importante en la reproducción de estereotipos
perjudiciales hacia los nicaragüenses, principalmente cuando resaltan las
noticias de sucesos, hechos por las minorías étnico-raciales del país, de entre
las cuales predominan la población nicaragüense y los afrocaribeños, apoyando
los imaginarios generalizadores que criminalizan a todas estas personas por
igual.

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El nicaragüense es visto bajo el estereotipo, de que es un delincuente,
provocando así, el temor del costarricense hacia su diversidad, el miedo al otro,
que se exhibe como un peligro para el bienestar familiar del tico, es él que puede
robarse el producto del trabajo duro, o al empleo, quien además afecta el
desempeño de los organismos públicos como el sistema de salud, el gobierno y
el judicial que luchan por mantener el bienestar de todos.

Por esto los padres les dice a los infantes, que no se junten con los hijos
de ellos, que no sean amigables y se mantengan alerta de su presencia,
reproduciendo así, socializándoles las mismas prácticas racistas, que sus
anteriores familias les heredaron (Sandoval, 2002).

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Bibliografía:

Balibar, E. (1996). Racistas y Antirracistas. El correo de la UNESCO.


(Marzo 1996), 48
Miranda, H. (10 de Marzo de 2014). Limón y San José arriba en tasa de
homicidios. Lanación.com. Recuperado de
http://www.nacion.com/sucesos/crimenes-asaltos/Limon-San-Jose-
arriba-homicidios_0_1401459878.html [Consulta 30 sep. 2017].
Mires, F. (1991) El Discurso de la Indianidad. Quito, Ecuador: Ediciones Abya Yala

Quijano, A. (1992) Colonialidad del Poder, Eurocentrismo y América Latina. Lima,


Perú: Centro de Investigaciones Sociales (CIES)

Real Academia Española. (2017). Diccionario de la lengua española. Recuperad de:


http://dle.rae.es/?id=V0WHEQ2 [Consulta 28 de septiembre]

Rojas, C. (2002) La Enseñanza de las Lenguas Indígenas en Costa Rica. [Pdf].


Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4781150

Sandoval Garcia. C. (2002). El “otro” nicaragüense en el imaginario colectivo


costarricense. Algunos retos analíticos y políticos. [Pdf] Recuperado de:
http://www.er.uqam.ca/nobel/gricis/actes/panam/Sandoval.pdf

Sojo, C. (2010). Igualiticos: La Construcción Social de la Desigualdad En Costa Rica.


San José, Costa Rica: Master Litho

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