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Adoración al Santísimo Sacramento N° 26 Santa Rita

o En silencio preparamos el corazón para acompañar a Jesús.


o Canto
Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A ti se
somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Bendito y alabado
sea..
Al juzgar de ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto, pero basta con el oído para creer con
firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios; nada es más verdadero que esta palabra
de verdad. Bendito y alabado sea..
En la cruz se escondía sólo la divinidad, pero aquí también se esconde la humanidad; creo y
confieso ambas cosas, y pido lo que pidió el ladrón arrepentido. Bendito y alabado sea..
No veo las llagas como las vio Tomás, pero confieso que eres mi Dios; haz que yo crea más y
más en ti, que en ti espere, que te ame. Bendito y alabado sea..
¡Oh memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que da la vida al hombre; concédele a mi alma
que de ti viva, y que siempre saboree tu dulzura. Bendito y alabado sea..
Señor Jesús, bondadoso pelícano, límpiame, a mí, inmundo, con tu sangre, de la que una
sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Bendito y alabado sea..
Jesús, a quien ahora veo escondido, te ruego que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar
tu rostro ya no oculto, sea yo feliz viendo tu gloria. Bendito y alabado sea..
Que tu Cuerpo y Sangre me ayuden. Señor, a obtener de ti el perdón de mis pecados y la
satisfacción de mis culpas; me libren de mis malos pensamientos, renueven en mí los
sentimientos santos, me impulsen a cumplir tu voluntad y me protejan en todo peligro de alma
y cuerpo. Bendito y alabado sea..
Señor mío Jesucristo, me acerco a tu altar lleno de temor por mis pecados, pero también lleno
de confianza, porque estoy seguro de tu misericordia. Que tu Cuerpo y Sangre me ayuden.
Señor, a obtener de ti el perdón de mis pecados v la satisfacción de mis culpas; me libren de
mis malos pensamientos, renueven en mí los sentimientos santos, me impulsen a cumplir tu
voluntad y me protejan en todo peligro de alma y cuerpo. Bendito y alabado sea..
Tengo conciencia de que mis pecados son muchos y de que no he sabido dominar mi corazón
y mi lengua; por eso. Señor de bondad y de poder, con miserias y temores me acerco a ti,
fuente de misericordia y de perdón; vengo a refugiarme en ti, que has dado la vida por
salvarme, antes de que llegues como juez a pedirme cuentas.
Bendito y alabado sea..
Señor, no me da vergüenza descubrirte mis llagas. Me dan miedo mis pecados, cuyo número
y magnitud sólo tú conoces; pero confío en tu infinita misericordia. Señor mío Jesucristo, rey
eterno. Dios y hombre verdadero, mírame con amor, pues quisiste hacerte hombre para morir
por nosotros. Escúchame, pues espero en ti. Ten compasión de mis pecados y miserias, tú
que eres fuente inagotable de amor. Bendito y alabado sea..Te adoro. Señor, porque diste tu
vida en la cruz y te ofreciste en ella como redentor por todos los hombres y por mi. Adoro,
Señor, la sangre preciosa que brotó de tus heridas y ha purificado al mundo de sus pecados.
Mira, Señor, a este pobre pecador, creado y redimido por ti. Bendito y alabado sea..
Me arrepiento de mis pecados y propongo corregir sus consecuencias. Purifícame de todas
mis maldades para que pueda celebrar dignamente este santo Sacrificio. Bendito y alabado
sea..
Oh saludable Hostia, que abres la puerta del cielo: en los ataques del enemigo danos
fuerza, concédenos tu auxilio. Al Señor Uno y Trino se atribuye eterna gloria: Gloria al
P……(3 veces)
o Silencio
o Escuchamos el Evangelio y guardamos en el corazón el mensaje que Jesús nos da.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,32-48):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro
Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas
que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los
ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro
corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que
aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los
criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará
sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los
encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene
el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la
hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»
El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al
frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien
su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos
sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los
mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el
día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son
fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá
muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que
mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»
Palabra del Señor

o Silencio

Salmo 32,1.12.18-19.20.22
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu misericordia, Señor,
venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

o Silencio
o Canto N°
Respondemos: Ten piedad de nosotros Dios Hijo, Redentor del mundo, Santa Trinidad, un
solo Dios,
Sagrada Hostia, ofrecida por la salvación de los pecadores,
Sagrada Hostia, anonadada en el altar para nosotros y por nosotros,
Sagrada Hostia, despreciada por los cristianos tibios,
Sagrada Hostia, signo de contradicción,
Sagrada Hostia, entregada a los judíos y herejes,
Sagrada Hostia, insultada por los blasfemos,
Sagrada Hostia, Pan de los ángeles, dado a los animales,
Sagrada Hostia, tirada en el lodo y pisoteada,
Sagrada Hostia, deshonrada por los sacerdotes infieles,
Sagrada Hostia, olvidada y abandonada en tus iglesias.
Sé misericordioso con nosotros, Perdónanos, oh Señor.
Sé misericordioso con nosotros, Escúchanos, oh Señor.
Respondemos: Te ofrecemos nuestra reparación
Por el ultrajante desprecio de este maravilloso Sacramento,
Por tu extrema humillación en tu admirable Sacramento,
Por todas las comuniones indignas,
Por las irreverencias de los malos cristianos,
Por la profanación de tus santuarios,
Por los copones deshonrados y llevados a la fuerza,
Por las continuas blasfemias de los hombres impíos,
Por la impenitencia y traición de los herejes,
Por las conversaciones indignas en tus santos templos,
Por los profanadores de tus iglesias, a las que han profanado con sus sacrilegios,
Para que plazca aumentar en todos los cristianos la reverencia debida a este adorable
Misterio, Te suplicamos, óyenos.
Para que te plazca manifestar el Sacramento de tu amor a los herejes,
Te suplicamos, óyenos.
Para que te plazca que los insultos de aquellos que te ultrajan sean más bien dirigidos hacia
nosotros, Te suplicamos, óyenos.
Para que te plazca misericordiosamente recibir esta nuestra humilde reparación, Te
suplicamos, óyenos.
Para que te plazca hacer nuestra adoración aceptable a Ti,Te suplicamos, óyenos.
Hostia Pura, Escucha nuestra oración.
Hostia Santa, Escucha nuestra oración.
Hostia Inmaculada, Escucha nuestra oración.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, oh Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Benignamente óyenos, oh Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.


Mira, oh Señor, nuestra aflicción, Y da gloria a tu Santo Nombre.

Señor Jesucristo, que te dignas permanecer con nosotros en tu maravilloso Sacramento hasta
el final del mundo, para darle a tu Padre, por la memoria de tu Pasión, gloria eterna, y para
darnos a nosotros el Pan de vida eterna: concédenos la gracia de llorar, con corazones llenos
de dolor, por las injurias que Tú has recibido en este Misterio adorable, y por los muchos
sacrilegios que cometen los impíos, los herejes y los católicos. Inflámanos con deseo ardiente
de reparar todos estos insultos a los que, en tu infinita misericordia, has preferido exponerte
antes que privarnos de tu Presencia en nuestros altares. Tú, que con Dios Padre y el Espíritu
Santo vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén
o Silencio

Respondemos: "te rogamos, óyenos


Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos.
Todas las santas comuniones indignamente recibidas.
Todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar.
Todas las irreverencias en la Iglesia.
Todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios.
Todos los que han abandonado la iglesia.
Todo desprecio de los objetos sagrados.
Todos los que pasaron a las filas de tus enemigos
Todos los pecados del ateísmo
Todos los insultos a tu santo nombre.
Toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor
Todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre
Todo desprecio de los obispos y sacerdotes.
Todo desprecio hacia la santidad de la familia.
Todo desprecio a la vida humana.
o Silencio
o Canto N°
ALABANZAS EN REPARACIÓN DE LAS BLASFEMIAS Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendita sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.
o Oración final
¡Señor, quédate con nosotros!
Quédate con nosotros hoy, y quédate, de ahora en adelante, todos los días...
¡Quédate! Para que podamos encontrarnos contigo en la adoración y el agradecimiento, en
la oración de expiación y de súplica, a la que todos los visitantes de esta basílica están
invitados.
¡Quédate! Tú que a la vez estás velado en el misterio eucarístico de la fe y revelado bajo las
especies que tomaste en este Sacramento.
¡Quédate!
Para que se reconfirme constantemente tu presencia en este templo, y todos los que entren
en él adviertan que es tu casa, «la morada de Dios entre los hombres», y visitando esta
basílica encuentren la fuente misma «de vida y de santidad que brota de tu Corazón
eucarístico».
La Eucaristía es el testimonio sacramental de tu primera venida, con la que quedaron
reafirmadas las palabras de los profetas y se cumplieron las esperanzas.
Nos has dejado, Señor, tu cuerpo y tu sangre bajo las especies de pan y vino para que
atestigüen que se ha realizado la redención del mundo, y para que por ellas llegue a todos los
hombres tu misterio pascual como sacramento de la vida y de la salvación.
La Eucaristía es, al mismo tiempo, un constante prenuncio de tu segunda venida y el signo
del adviento definitivo, a la vez que la espera de toda la Iglesia: «Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección, ¡ven. Señor Jesús!»
Queremos, todos los dias y a todas las horas, adorarte, despojado bajo las especies de pan
y vino, para renovar la esperanza de la «llamada a la gloria», cuyo principio eres tú con tu
cuerpo glorificado «a la derecha del Padre».
Un día, oh Señor, preguntaste a Pedro: «¿Me quieres?»
Se lo preguntaste tres veces, y por tres veces él respondió: «Señor, tú lo sabes todo; tú
sabes que te quiero» La respuesta de Pedro, sobre cuyo sepulcro está erigida esta basílica,
se expresa hoy mediante esta adoración de cada día y de todo el día...
Todos cuantos participen de esta adoración en tu presencia eucarística testimonien con cada
visita y hagan nuevamente resonar aquí la verdad encerrada en las palabras del apóstol:
«Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». Amén.
o Comunión Espiritual
Creo, Jesús mío, que estás real y verdaderamente en el cielo y en el Santísimo Sacramento
del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo vivamente recibirte dentro de mi alma, pero
no pudiendo hacerlo
ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón…
Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a vos
Señor, no permitas que jamás me aparte de vos Amén