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Cuentos para niños.

Uga la tortuga
- ¡Caramba, todo me sale mal!, se lamenta constantemente Uga, la tortuga.
Y es que no es para menos: siempre llega tarde, es la última en acabar sus tareas, casi nunca consigue
premios a la rapidez y, para colmo es una dormilona.
- ¡Esto tiene que cambiar!, se propuso un buen día, harta de que sus compañeros del bosque le
recriminaran por su poco esfuerzo al realizar sus tareas.
Y es que había optado por no intentar siquiera realizar actividades tan sencillas como amontonar
hojitas secas caídas de los árboles en otoño, o quitar piedrecitas de camino hacia la charca donde
chapoteaban los calurosos días de verano.
- ¿Para qué preocuparme en hacer un trabajo que luego acaban haciendo mis compañeros? Mejor es
dedicarme a jugar y a descansar.
- No es una gran idea, dijo una hormiguita. Lo que verdaderamente cuenta no es hacer el trabajo en
un tiempo récord; lo importante es acabarlo realizándolo lo mejor que sabes, pues siempre te quedará
la recompensa de haberlo conseguido.
No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos. Hay labores que requieren tiempo y esfuerzo. Si
no lo intentas nunca sabrás lo que eres capaz de hacer, y siempre te quedarás con la duda de si lo
hubieras logrados alguna vez.
Por ello, es mejor intentarlo y no conseguirlo que no probar y vivir con la duda. La constancia y
la perseverancia son buenas aliadas para conseguir lo que nos proponemos; por ello yo te aconsejo
que lo intentes. Hasta te puede sorprender de lo que eres capaz.
- ¡Caramba, hormiguita, me has tocado las fibras! Esto es lo que yo necesitaba: alguien que me
ayudara a comprender el valor del esfuerzo; te prometo que lo intentaré.
Pasaron unos días y Uga, la tortuga, se esforzaba en sus quehaceres.
Se sentía feliz consigo misma pues cada día conseguía lo poquito que se proponía porque era
consciente de que había hecho todo lo posible por lograrlo.
- He encontrado mi felicidad: lo que importa no es marcarse grandes e imposibles metas, sino acabar
todas las pequeñas tareas que contribuyen a lograr grandes fines.

FIN
FÁBULA DE LA LIEBRE Y LA TORTUGA, SOBRE EL ESFUERZO

En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa, que no cesaba de pregonar
que ella era la más veloz y se burlaba de ello ante la lentitud de la tortuga.
- ¡Eh, tortuga, no corras tanto que nunca vas a llegar a tu meta! Decía la liebre riéndose de la tortuga.
Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:

- Estoy segura de poder ganarte una carrera.

- ¿A mí? Preguntó asombrada la liebre.

- Sí, sí, a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos quién gana la carrera.

La liebre, muy ingreída, aceptó la apuesta.

Así que todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El búho señaló los puntos de
partida y de llegada, y sin más preámbulos comenzó la carrera en medio de la incredulidad de los
asistentes.

Astuta y muy confiada en si misma, la liebre dejó coger ventaja a la tortuga y se quedó haciendo
burla de ella. Luego, empezó a correr velozmente y sobrepasó a la tortuga que caminaba despacio,
pero sin parar. Sólo se detuvo a mitad del camino ante un prado verde y frondoso, donde se dispuso a
descansar antes de concluir la carrera. Allí se quedó dormida, mientras la tortuga siguió caminando,
paso tras paso, lentamente, pero sin detenerse.
Cuando la liebre se despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba a una corta distancia de la
meta. En un sobresalto, salió corriendo con todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había
alcanzado la meta y ganado la carrera!
Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no hay que burlarse jamás de los
demás. También aprendió que el exceso de confianza es un obstáculo para alcanzar nuestros
objetivos. Y que nadie, absolutamente nadie, es mejor que nadie
Esta fábula enseña a los niños que no hay que burlarse jamás de los demás y que el exceso de
confianza puede ser un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos.
Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los demás padres,
estaremos encantados de recibirla.
CARRERA DE ZAPATILLAS: CUENTO INFANTIL SOBRE LA
AMISTAD
Había llegado por fin el gran día. Todos los animales del bosque se levantaron temprano porque ¡era
el día de la gran carrera de zapatillas! A las nueve ya estaban todos reunidos junto al lago.
También estaba la jirafa, la más alta y hermosa del bosque. Pero era tan presumida que no quería ser
amiga de los demás animales.
La jiraba comenzó a burlarse de sus amigos:

- Ja, ja, ja, ja, se reía de la tortuga que era tan bajita y tan lenta.

- Jo, jo, jo, jo, se reía del rinoceronte que era tan gordo.

- Je, je, je, je, se reía del elefante por su trompa tan larga.

Y entonces, llegó la hora de la largada.

El zorro llevaba unas zapatillas a rayas amarillas y rojas. La cebra, unas rosadas con moños muy
grandes. El mono llevaba unas zapatillas verdes con lunares anaranjados.

La tortuga se puso unas zapatillas blancas como las nubes. Y cuando estaban a punto de comenzar la
carrera, la jirafa se puso a llorar desesperada.
Es que era tan alta, que ¡no podía atarse los cordones de sus zapatillas!

- Ahhh, ahhhh, ¡qué alguien me ayude! - gritó la jirafa.

Y todos los animales se quedaron mirándola. Pero el zorro fue a hablar con ella y le dijo:

- Tú te reías de los demás animales porque eran diferentes. Es cierto, todos somos diferentes, pero
todos tenemos algo bueno y todos podemos ser amigos y ayudarnos cuando lo necesitamos.
Entonces la jirafa pidió perdón a todos por haberse reído de ellos. Y vinieron las hormigas, que
rápidamente treparon por sus zapatillas para atarle los cordones.

Y por fin se pusieron todos los animales en la línea de partida. En sus marcas, preparados, listos,
¡YA!

Cuando terminó la carrera, todos festejaron porque habían ganado una nueva amiga que además
había aprendido lo que significaba la amistad.
Colorín, colorón, si
quieres tener muchos
amigos, acéptalos
como son.

FIN
EL LEÓN Y EL RATÓN. FÁBULA SOBRE EL VALOR
Después de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba
quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su
alrededor. De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con
tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por ver su siesta interrumpida, el león atrapó al
ratón entre sus garras y dijo dando un rugido:
-¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a comerte para que aprendáis la
lección!-
El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo temblando:
- Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te estaré eternamente agradecido.
Déjame marchar, porque puede que algún día me necesites –
- ¡Ja, ja, ja! – se rió el león mirándole - Un ser tan diminuto como tú, ¿de qué forma va a ayudarme?
¡No me hagas reír!.
Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su tamaño y su valentía, le dejó
marchar.
Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos terribles rugidos que hacían
temblar las hojas de los árboles.
Rápidamente corrió hacia lugar de donde provenía el sonido, y se encontró allí al león, que había
quedado atrapado en una robusta red. El ratón, decidido a pagar su deuda, le dijo:
- No te preocupes, yo te salvaré.
Y el león, sin pensarlo le contestó:
- Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo.
El ratón empezó entonces a roer la cuerda de la red donde estaba atrapado el león, y el león pudo
salvarse. El ratón le dijo:
- Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es
bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.
El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este día, los dos fueron amigos para
siempre.
MORALEJA:
- Ningún acto de bondad queda sin recompensa.
- No conviene desdeñar la amistad de los humildes.
LA CIGARRA Y LA HORMIGA. FÁBULA SOBRE EL ESFUERZO

La cigarra era feliz disfrutando del verano: El sol brillaba, las flores desprendían su aroma...y la
cigarra cantaba y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día
entero trabajando, recogiendo alimentos.
- ¡Amiga hormiga! ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras canto algo
para ti. – Le decía la cigarra a la hormiga.

- Mejor harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería – le respondía
la hormiga, mientras transportaba el grano, atareada.

La cigarra se reía y seguía cantando sin hacer caso a su amiga.

Hasta que un día, al despertarse, sintió el frío intenso del invierno. Los árboles se habían quedado sin
hojas y del cielo caían copos de nieve, mientras la cigarra vagaba por campo, helada y hambrienta.
Vio a lo lejos la casa de su vecina la hormiga, y se acercó a pedirle ayuda.
- Amiga hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha comida y una
casa caliente, mientras que yo no tengo nada.

La hormiga entreabrió la puerta de su casa y le dijo a la cigarra.

- Dime amiga cigarra, ¿qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías mientras yo
cargaba con granos de trigo de acá para allá?

- Cantaba y cantaba bajo el sol- contestó la cigarra.

- ¿Eso hacías? Pues si cantabas en el verano, ahora baila durante el invierno-

Y le cerró la puerta, dejando fuera a la cigarra, que había aprendido la lección.

Moraleja: Quien quiere pasar bien el invierno, mientras es joven debe aprovechar el tiempo.

FIN
CHULLA CHAQUI
El chulla chaqui es el diablo burlón de los bosques de la selva, que suele aparecerse a
la gente en forma de animal o de mismo hombre, para engañarla y llevarla al fondo
de la selva. Sin embargo, cuando se transforma en hombre es fácil reconocerle,
porque uno de sus pies es como de una criatura recién nacida o como raíz de árbol o
como pata de jaguar, aunque el condenado, procura ocultar ese pie de cualquier
modo. Además, se delata por el fuerte olor a chivo que despide, y la gente, entonces,
ya se halla en guardia: reza y hace cruces con los dedos o con ramas. Pero son a los
niños, generalmente, a los que rapta.
Cuentan así mismo los pobladores, que en Aymayarí, un bello pueblo enclavado en la
selva del Departamento de San Martín a un Km. aproximadamente de la población, se
encuentra la guarida o casa de los Chullachaquis. Relatan que un día a horas de la
tarde un muchacho llamado Nicolás, después de haber bebido una gran cantidad de
masato decidió ir a al chacra para ayudar a su padre quien se encontraba realizando
las labores agrícolas. Al pasar por el referido lugar, improvisadamente se le presentó
una persona igualita a su padre y sin dejarlo avanzar le dijo; "He venido a esperarle,
sígueme vamos a la chacra".
El muchacho un poco sorprendido obedeció al ver que era su padre y siguió
caminando junto con su inesperado acompañante por un camino bastante ancho
pero a medida que iban avanzando el camino se hacía cada vez más angosto. En ese
trayecto sorpresivamente se detuvo y le dijo: "Hasta aquí te he acompañado, tú te
quedas y yo me voy, y desapareció del lugar, riendo burlonamente. Recién el
muchacho se dio cuenta que se encontraba perdido en un enorme bosque y por más
que busco el camino para regresar a su casa no lo encontró. Al darse cuenta los
familiares que Nicolás no se encontraba ni en su casa ni en la chacra, de inmediato
salieron a buscarlo, logrando localizarlo después de cuatro días de intenso trajín. Pero
Nicolás nunca más regreso a su hogar.
LA RUNA MULA
La Runa Mula, es una mujer casada que tiene relaciones
sentimentales con el cura. Ésta, en las noches de los martes
y viernes, toma la forma de una blanca y hermosa mula, la
misma que es montada por un pequeño jinete con látigo en
la mano. Cuando éste llegaba a la casa de la mujer, ella se
revolcaba por el suelo y al instante quedaba convertida en
mula.
La gente sabía entonces que había allí una mujer que
mantenía relaciones prohibidas.
Entonces, los más valientes, perseguían al animal
encantado para ver en qué casa se metía o hacia donde se
dirigía cuando terminaba el encantamiento. La infiel
descubierta, tenía que ser llevada ante un buen curandero
para que la curara, mediante baños y sesiones de
Ayahuasca, liberándola del hechizo que sufría por mantener
amores prohibidos.
EL TUNCHI
Es el espíritu de los muertos, que regresan del
otro mundo a cumplir alguna penitencia o el alma
de los que van a morir y están recogiendo sus
pasos antes de abandonar la tierra. Estas almas
en pena, son en tes etéreos que se anuncian a los
vivos con un silbido lúgubre muy característico,
con la resonancia de sus pisadas o con ruidos de
las cosas o muebles que tocan causando temor y
espanto a los que escuchan. Algunas veces los
tunchis se materializan bajo la forma de espectros
o fantasmas de blancas vestiduras, que se
desplazan a baja altura sin tocar el suelo.
EL YACURUNA
El Yacuruna es un Dios Mitológico de las
profundidades de los ríos y lagos amazónicos.Rapta a
las bellas y sensuales nativas ahogándolas en placer,
convertido en un bello hombre las conduce a su
vivienda en las profundidades de las aguas para que
nunca más regresen.
Según la mitología amazónica El Yacuruna es
semejante al Dios Neptuno de la mitología Griega.
Sus suburbios naturales son los peces y reptiles
acuáticos, al dormir en el fondo de las aguas jamás
cierra un ojo.
EL EXPLORADOR DE LA SELVA
Con tan solo ocho años, Luis se había convertido en el niño explorador más famoso
del mundo. Era conocido por haber descubierto nuevas especies de insectos,
nuevas especies de plantas y maravillosos parajes escondidos en medio de la
inhóspitas selva. En su canal de Youtube, Luis colgaba los vídeos de sus increíbles
aventuras.

Al principio Luis solo exploraba en vacaciones, pero un canal de televisión le llamó


tanto la atención lo que hacía Luis que le ofrecieron tener su propio programa.
El sueño de Luis siempre había sido ser explorador profesional, así que la idea de
tener su propio programa le fascinó. A sus papás les pareció bien, siempre y
cuando Luis que siguiera con sus estudios del colegio, por supuesto.
Y así fue como Luis empezó a recorrer el mundo como nunca antes había hecho.
Eso sí, con un equipo de profesores que se ocupaban de que siguiera con sus
clases.
Al principio todo iba bien. Luis grababa su programa, acudía a sus clases y hacía los
deberes que le mandaban. Pero poco a poco empezó a estar cansado. Era una
estrella de la televisión. ¿Para qué necesitaba él estudiar? Así que, poco a poco,
empezó a prestar menos atención a las clases y a dejar para el final del día los
deberes. Pero al final del día estaba agotado, así que las dejaba para el final de la
semana. Pero al final de la semana siempre tenía fans que atender, sesiones de
fotos, entrevistas… y Luis sentía que se debía a su público. Y al final, claro está, no
hacía sus tareas.

Cuando llegó el final del curso, Luis tenía muchas cosas por hacer. Entonces, se dio
cuenta de que la condición para que pudiera seguir con su programa era pasar de
curso. Y no solo era una condición de sus padres, sino que la productora del
programa también se lo exigía. Y es que Luis era un modelo para otros niños, de
modo que no podía repetir curso.
A Luis le entraron las prisas por terminar todo, pero era demasiado tarde. Y
cuando llegó el día de presentar los trabajos y hacer los exámenes, Luis se
encontró con que no podía pasar de curso.

- Tendrás que estudiar en vacaciones -le dijeron sus padres-. La productora de


televisión no te dejará seguir en el
programa si no apruebas todo.

Luis se sintió muy triste, pero pensó que


sería mejor sacrificar el verano que
quedarse todo un año sin programa. Pero
a base de mucho esfuerzo y muchas
tardes sin ir a la piscina estudiando, lo
consiguió.

Al curso siguiente, Luis decidió que no le


pasaría lo mismo, y que prefería
sacrificar una o dos horas al día para
sacar tiempo para estudiar y hacer sus
deberes que tener que hacerlo durante
todo un vera
EL PINGUINO QUE QUERIA VIVIR EN LA SELVA
Había una vez un pingüino que vivía en el Polo Norte que, cansado de pasar frío,
decidió irse a vivir a la selva.
- ¡No digas tonterías! - le decía su familia.
- ¿Qué vas a hacer tú en la selva, con el calor que hace? -le decían sus amigos.

Pero el pingüino era muy cabezota y tenía muy claro lo que quería.
- Mañana me iré -dijo-. Voy a dormir un poco para reponer fuerzas.
A la mañana siguiente, el pingüino se fue de polizón aprovechando que zarpaba un
barco de científicos que habían estado estudiando las costumbres de los pingüinos
en el Polo Norte.
Tardó mucho en llegar a la selva, pero lo consiguió. Pero cuando llegó ya estaba
medio muerto. Apenas había comido en los últimos días y estaba reseco.
En un último esfuerzo por sobrevivir, se metió en una charca a bañarse, pero el
agua estaba tan caliente que el pingüino tuvo que salir en cuanto se metió.
- Tendré que comer algo -pensó el pingüino. Pero por allí no había nada que el
pingüino pudiera comer.

De repente, el pingüino oyó un ruido aterrador. Miró y vio a lo lejos un animal a


rayas que caminaba a cuatro patas y que tenía unos enormes bigotes.

- ¿Qué es eso? -dijo el pingüino.


- ¡Corre, corre! -dijo una lagartija que pasaba por allí-. ¡Es un tigre! ¡Y está
hambriento! Vete antes de que te coja para la cena.

Pero los pingüinos son bastante lentos caminando. Era imposible que saliera de allí
con vida. Entonces…
- ¡Despierta, despierta, pájaro bobo! Si quieres irte tendrás que hacerlo ya. Hay un
barco a punto de marcharse y podrás irte de polizón en él.
Era uno de sus amigos. No estaba de acuerdo con su decisión, pero, a pesar de
ello, la respetaba.
- ¿Sabes qué? -dijo el pingüino-. He cambiado de idea. Puede que esté harto de
pasar frío, pero aquí tengo a mi familia, a
mis amigos, tengo comida, agua y ya
conozco todos los peligros a los que me
expongo.
- Entonces, ¿te quedas? -preguntó su
amigo.
- ¡Me quedo!
Y así fue como el pingüino que quería vivir
en la selva cambió de opinión. Desde
entonces disfruta mucho más del frío, de
los baños y de los peces que come.
EL REY DE LA SELVA
Había una vez una selva en la que gobernaba un león tirano y avaricioso que tenía
sometidos a todos los animales. Ni siquiera sus consejeros y ministros leones
estaban de acuerdo con él, pero por temor a su ira obedecían y hacían cumplir las
normas y los castigos.

Las normas del rey león eran tan estrictas que a los animales ni siquiera se les
permitía abandonar la selva. El castigo por intentar fugarse era terrible. Los que
eran capturados intentando huir eran encerrados y azotados. Su familia y sus
amigos corrían la misma suerte.
El rey león cada vez era más tirano y cruel. Pero no había en la selva animal capaz
de imponerse a su poder. Su fama se había extendido a todo el mundo animal. Pero
nadie tenía valor para ir a derrocar al tirano.

Pero todo cambió el día que un nuevo animal llegó a la selva. Se trataba de un
majestuoso y elegante tigre que había huido de un zoo y que no había oído nada de
lo que pasaba en esa selva.
Cuando el tigre llegó fue a ver al rey león a presentarse y a contarle su historia
para pedirle asilo. El rey león, al verlo tan majestuoso y joven, pensó que sería un
buen aliado para seguir sometiendo a sus súbditos.
El tigre aceptó el trabajo. Pero cuando vio la tiranía y la crueldad con la que el rey
trataba a los animales decidió que no iba a seguir así.
-No me he escapado del zoo para esto -pensó el tigre-. No dejé de ser preso para
convertirme en carcelero. Tengo que ayudar a estos pobres animales.
El tigre, aprovechando su puesto de poder, reunió a algunos animales para derrocar
al rey león.
Entre todos consiguieron sacarlo del trono y meterlo en las mazmorras que había
creado para los demás.
-Ahora tú serás nuestro rey -le dijeron los animales.
El tigre se sintió muy honrado de que esos animales le concedieran ese honor, que
aceptó sin dudarlo.
Pero con el tiempo, el rey tigre empezó a
exigir cada vez más a sus súbditos y a ser
más tirano y cruel.
Los animales de la selva no estaban
dispuestos a pasar por lo mismo otra vez y
se reunieron para sacar al rey tigre del
trono.
-No cometeremos el mismo error esta vez -
dijo el orangután que había liderado el
ataque-. A partir de ahora, elegiremos a
nuestro líder una vez al año, y ninguno
podrá repetir.
El rey tigre fue el último rey tirano de esa
selva. Desde entonces no volvió a haber
ningún abusón gobernando la selva. Y si a
alguno se le ocurría pasarse de la raya había
siempre alguien valiente dispuesto a sacarlo
de allí.
EL LEÓN REFUNFUÑÓN
Liono era un león muy grande y con muy mal genio. Era tan grande y fuerte que nunca
necesitaba ayuda para ir a cazar y siempre tenía lo que quería. Le gustaba ir solo por la selva y
nunca hablaba con casi nadie. El resto de animales de la selva se quedaban muchas veces sin
comida porque Liono siempre se llevaba casi todo y nunca compartía nada. Cuando se
acercaban a hablar con él, Liono refunfuñaba y les rugía para que se alejaran. Cuando llegó el
invierno, hacía tanto frío que todos los animales tenían que refugiarse en algún sitio calentito
hasta que llegara la primavera. Liono, como era el más grande y fuerte, se había quedado con
el mejor refugio. Todos los inviernos se iba a vivir a una cueva que había en unas rocas en la
que no hacía frío y pasaba todo el invierno calentito comiéndose su comida. El resto de animales
construían refugios con madera, ramas y hojas, pero ese invierno llovió tanto que el agua
destrozó casi todos los refugios que había en la selva. Todos los animales estaban muy
preocupados ante la situación y estaban muertos de frío. ¡Sólo había una solución! Tendrían que
hablar con Liono para que les dejara vivir con él en la cueva. Entonces, un día fueron todos a la
cueva de Liono y le dijeron: - Liono, el agua y el viento ha destruido todos nuestros refugios. En
la selva no quedan más sitios donde podamos vivir. ¿Nos dejarías venir a vivir contigo?
Pero Liono, muy refunfuñón y maleducado, no permitió que los animales se quedasen en la
cueva y rugió tanto que los espantó a todos asustándolos mucho.
Los animales no sabían qué hacer. Estaba lloviendo mucho y hacía tanto frío que era imposible
vivir en mitad de la selva. Tenían que encontrar un refugio urgentemente.
Entonces, tuvieron una genial idea: - ¡Construyamos un refugio grande y resistente entre todos!
Los elefantes pueden mover las rocas más grandes, las jirafas pueden coger las ramas más
altas y fuertes y entre todos lograremos encontrar todo lo que necesitamos – dijo uno de los
tigres de la selva. Así, todos los animales se pusieron manos a la obra. Unos buscaron piedras y
madera, otros consiguieron cemento, otros encontraron grandes rocas y entre todos empezaron
a construir un refugio donde poder vivir en invierno.
Trabajaron mucho durante un montón de días, pero por fin, tanto esfuerzo mereció la pena: -
¡Hemos terminado! ¡Hemos terminado! – gritaban todos muy contentos
Todos los animales se fueron al nuevo refugio a vivir. Allí jugaban, cantaban y comían todos
juntos compartiendo todo lo que tenían. Y lo más importante, es que estaban refugiados del
frío, la lluvia, la nieve y el viento durante todo el invierno.
Un día, los animales escucharon unos ruidos muy fuertes fuera del refugio. Eran truenos de una
gran tormenta que traía tanto viento y lluvia que estaba arrasando con todo. Surgieron enormes
ríos que recorrían toda la selva llevándose a su paso todos los arbustos, árboles y todo lo que el
agua encontraba en su camino. El río tenía mucha fuerza y llegó hasta la cueva de Liono, que
aunque era un refugio fuerte, no estaba preparado para resistir a la tromba de agua de un río
tan grande. El león tuvo que salir nadando de su cueva y no sabía dónde ir. Estaba muy
asustado y nadó y nadó pidiendo auxilio. Pero entonces, un grupo de animales asomados a una
de las ventanas del refugio lo vieron y le gritaron: - ¡Liono!¡Por aquí! ¡Intenta venir al refugio y
estarás a salvo! Liono nadó con todas sus fuerza. Estuvo a punto de no conseguirlo pero los
animales hicieron una cadena entre ellos cogiéndose de las patas y de esa forma lograron llegar
hasta donde estaba Lionio para salvarlo de la terrible corriente de agua. Cuando Lionio llegó al
refugio con el resto de los
animales se sentía muy
avergonzado. - Gracias por
vuestra ayuda. No me la
merecía después de como os
traté la vez que vinisteis a mi
cueva a preguntarme si os
podíais quedar allí. Pero sin
embargo me habéis salvado.
Muchas gracias.
El león refunfuñón dejó de
serlo y se convirtió en un león
muy simpático que aprendió
que es mejor compartir y
ayudarse unos a otros.
EL LORO DE LAS AMÉRICAS
En un valle lleno de árboles y animales de todo el mundo llegó un loro desde muy
lejos arrastrado por fuertes vientos. Se posó en la rama de una secuoya gigante y
miró preocupado a su alrededor. ¡No conozco a nadie! Tendré que buscar amigos
que me ayuden a conocer los caminos y a conseguir algo de comida.

El paisaje era maravilloso, ríos de aguas cristalinas, un sol rojo en el horizonte,


hierba fresca y el sonido de multitud de pájaros como él.

El lorito voló posándose de árbol en árbol hasta que vio a lo lejos a un grupo de
ardillas que charlaban animadamente y decidió fijarse en lo que decían a un
conejito que pasaba por allí:
- Oye tú conejo ¿A qué hora es la Asamblea de animales? Jajaja

El conejo les contestó muy serio y se fue. Al loro no le gustó que utilizaran esas
forma de hablar al conejito, no lo saludaron y no fueron educados, incluso se rieron
de él... pero recordó aquello de "allí donde estés haz lo que veas". Además él era
un loro profesional y por lo tanto le repetía todo lo que oía.

Se fue en busca del lugar donde se celebraba la Asamblea y por el camino se


encontró con un gran león. El rey de la selva, con un pelaje espectacular alrededor
de su cabeza, sentado con su pose de fortaleza al lado de una palmera.

El lorito decidió aplicar lo que había aprendido de las ardillas y acercándose a la


pata del león le dijo acercándose a su oído:
- Oye tú león. ¿Dónde es la asamblea de animales? Jajaja

El león miró al loro primero con cara de sorpresa y después con cara de enfado.
- GRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR, ¿Cómo te atreves a hablarme así,
maleducado? Si veo que me vuelves a hablar así me comeré tus plumas.
- Perdona no te entiendo, yo solo
repito lo que oigo.
- Querido amigo si quieres ser sabio,
antes de repetir todo lo que oigas o
veas piensa si a ti mismo te gustaría
que te dijeran o te trataran como lo
que has visto.

El lorito no pudo más que darle la


razón porque aun sabiendo que no
estaba bien como habían hablado las
ardillas al conejo, había preferido
copiar, puesto que era más fácil que
actuar haciendo lo que él pensaba que
era correcto.
LOS SUEÑOS DE ALONSO
La familia de Alonso era muy humilde a pesar de que sus papás trabajaban mucho.
Ellos intentaban ser felices cada día, procurando que en su hogar no faltaran las
sonrisas y la alegría.
Salían adelante gracias a la buena cabeza de su padre en materia económica y al
ingenio de su madre elaborando platos suculentos a base de ingredientes sencillos
y de sobras.
- Mamá ¿qué comemos hoy?
-Garbanzos.
- Buah...
- ¿Y mañana?
- Sopa de cocido.
- Pues vaya...
Alonso no tenía que volver a preguntar para saber que al día siguiente comerían
croquetas de garbanzos. No valoraba el esfuerzo que sus padres por él y ya no
disimulaba su cara de asco. Él quería tener una tele enorme que ocupase todo el
salón de su casa, una videoconsola en su habitación y quería llevar todos los días
deportivas de marca como los otros niños del cole .
Pero lo único que podía hacer era soñar. De modo que todos los días, cuando
llegaba del colegio se tiraba en la cama de su cuarto dejando volar su imaginación.
Y soñando, soñando... un día sus pies se desprendieron del suelo y le crecieron
unas hermosas alas blancas para volar que le llevaron hasta unas pequeñas islas
totalmente inexploradas donde practicó submarinismo rodeado de exóticos peces.
Recorrió la gran muralla China de arriba abajo. Subió al Himalaya, al Everest y al
Kilimanjaro. Se paseó entre los temibles reyes de la selva, vio a los flamantes
hipopótamos chapoteando en el agua, a las esbeltas jirafas comiendo de las copas
de los árboles, a los cocodrilos gozando del sol a orillas del río... Viajó alrededor del
mundo y visitó Nôtre Dame y la Catedral de Santiago de Compostela. Observó de
primera mano la grandeza de la Capilla Sixtina y se puso morado comiendo pizzas.
En Nueva York, probó los deliciosos perritos calientes rebosantes de ketchup y
también hamburguesas gigantescas…
Alonso continuó soñando todos los días, cada día más y más, sin darse cuenta de
que mientras él no hacía nada, sus
papás trabajaban durante muchas
horas para que a él no le faltase un
plato de comida caliente en la mesa. Y
así pasaron días, meses y años.
Tanto trabajaban los papás de Alonso
que un día su mamá se puso muy
enferma. Estuvo varios días en el
hospital muy grave, pero finalmente
mejoró y pudo volver a casa. Ese día
todo cambió.
Alonso decidió que iba a ayudar a sus
padres trabajando él también y que a
partir de ahora, todo el tiempo que
tuviera libre no lo iba a malgastar
soñando, sino que lo iba a aprovechar
en estar junto a esas dos personas
que tanto habían dado por él: su papá
y su mamá.
LAS VACACIONES DEL OSO, LA RANA Y LA CEBRA
Un día de verano un oso, una cebra y una rana se juntaron en el bosque para
merendar y allí empezaron a hablar de cómo sería irse de viaje. Si podrían llegar a
viajar a algún otro bosque y cómo harían para comer y hacer amigos nuevos.

El león, que estaba por allí paseando, se acercó a ellos y les dijo que él había
viajado desde la selva africana hasta ese bosque y que había sido una experiencia
fantástica. Los otros animales se empezaron a animar y decidieron organizar como
sería el viaje.
El señor oso contó al resto que a él le haría ilusión viajar en tren, coger su
sombrerito azul y montar en el asiento de al lado de la ventanilla para poder ver
tranquilamente todo el paisaje mientras el sol se reflejaba en su cara y se sentía
feliz porque conocería al llegar un sitio nuevo.
La señora rana escuchaba al osito y pensaba cómo haría ella el viaje y llegó a la
conclusión que lo que más le gustaría sería viajar en avión. Ella, que siempre
estaba pegando saltos entre la tierra y el agua, no se imaginaba como sería volar y
eso le hacía ilusión. Cruzar entre las nubes, flotar aunque fuera dentro de una
nave. El trayecto, además, podría ser más corto. Ella no se veía ya haciendo un
viaje muy largo en un tren.

La señora cebra, al contrario que ellos, creía que para una vez que iba a viajar
quería que el trayecto fuera toda una experiencia y supusiera un esfuerzo. Ella se
veía viajando a otro lugar en bicicleta. Además una bicicleta de color rojo como la
que veía usar al señor cartero cuando se pasaba por las casas cerca del bosque. Se
imaginaba el viento dándole en la cara, haciendo paradas para poder disfrutar de
cada pueblito no sólo conocer el nuevo lugar.

El león les habló de su experiencia, él había llegado en camión y había compartido


el viaje con más animales, había sido muy divertido pues en la camioneta cada uno
contaba historias y se reían unos con otros.

A medida que iban hablando el cielo escondía el sol y dejaba paso para que salieran
las estrellas y la luna. Nuestros amigos seguían imaginando imaginando hasta que
el señor oso miró para el resto sorprendido:

-Queridas amigas, se nos ha hecho


de noche. Creo que ya será tarde
para empezar cualquier viaje. He
disfrutado de la merienda mucho.
Mañana si queréis seguimos
organizando nuestra escapada.

La rana, la cebra y el león le dieron


la razón y todos se despidieron
felizmente. Esa noche cada uno
soñó con sus propias vacaciones
mientras mostraban al mundo bajo
la luz de la luna una enorme
sonrisa al sentirse libres.
LA EXCURSIÓN DE RIMI Y LOMO
Ribi era un elefante de grandes orejas grises conocido en la selva por ser muy
bueno y pasar el día riéndose con los animales que se encontraba a su paso. Lomo
era un cerdito muy conocido por los grandes banquetes que preparaba para todos
los animales y por andar escapando de los cazadores, pues a estos les gustaban
mucho los cerditos como él.
Un día soleado Ribi convenció a Lomo para ir de excursión pero una excursión de
verdad pues a Lomo no le gustaba caminar y siempre que iban a ir a algún lado le
gustaba ir subido encima de nuestro elefante. Llevaban cada uno su mochila
encima y grandes ganas. Empezaron la ruta cantando muy alto para que los
pájaros les acompañasen. Se dirigían a la cascada del lago un sitio fantástico para
sentarse sobre sus patas y comer algo mientras el aire les daba en la cara y se
sentían como animales libres.
A mitad de camino Lomo ya iba cansado pues para seguir el ritmo de Ribi tenía que
dar pasitos rápidos. Mientras Ribi daba una zancada como elefante Lomo daba tres
pasitos seguidos y rápidos. Cuando llegaron por fin a la cascada chocaron sus patas
y extendieron un mantel de cuadros rojos y blancos para poder disfrutar de la
comida que traían en sus mochilas. Lomo le dijo a Ribi:

-Ribi, el paisaje ha sido fantástico y he disfrutado mucho caminando pero estoy


cansado ¿Puedo ir luego en tu espalda?
-No sé, Lomo, creo que te viene bien caminar. Comemos y lo volvemos a hablar
después mejor.
-Está bien -asintió el cerdito.
Cuando sacaron la comida de sus mochilas Ribi puso una ensalada, una empanada
de espinacas y queso y un pastel de sandía encima del mantel. Sin embargo, Lomo
sacó una bolsa de patatas fritas, un bocadillo de atún con mayonesa y un paquete
de galletas de chocolate.

-¿Qué comida traes, Lomo? Eso es muy grasiento, una bolsa de patatas no es
comida para comer a mediodía. Es normal que estés cansado cada poco. La comida
es lo que nos da la energía para hacer las tareas del día a día si tu energía no es
buena estarás cansado y te pondrás enfermo con facilidad.

-Ups -exclamó Lomo, el cerdito, abriendo


sus grandes ojos.

-Lomo, guarda eso. Compartiré parte de


mi comida contigo. Te sentirás mucho
mejor.

-Está bien. Sé que eres mi amigo y lo


haces porque yo esté bien.

Cuando acabaron de comer y de disfrutar


el día mojando sus patas en la cascada,
Lomo intentó ir caminando el camino de
vuelta y notó como al tomar la comida
saludable se acabó encontrando mucho
mejor.
LA AVENTURA DE LOS ANIMALES DE LA SELVA
Había una vez un
Elefante muy tragón
. Cansado de comer las plantas de la selva, decidió irse al Zoológico.
El Elefante llamó a la Tortuga y le contó que se iba al Zooológico y le dijo que llame a los animales
que quisieran ir con él, La tortuga dormilona, cansada que no la dejen dormir, le dijo:
Estas loco! Como vas hacerlo? y el Elefante le dijo:
Llamalos a todos! y la Tortuga le contestó - Está bien, está bien .....ya voy.
Entonces vinieron el León malo, triste de no tener niños para asustar y el Mono aburrido de comer
plátanos todo el día. Todos ellos decidieron irse al Zoológico con el Elefante.
Al otro día, el Elefante los despertó a todos muy temprano para hacer elplan e ir al zoológico. Se
escondieron entonces en un barco que iba a la ciudad. viajaron todo el dia y la noche.
Al día siguiente el Mono se despertó y les dijo a sus amigos: - Llegamos amigos, Estamos en el
zoologíco!!
despierten!!
Esperaron la noche para salir camino al Zoológico, cuando llegaron se encontraron con el avestruz
que estaba desesperada por salir del zoológico.
- Porque te quieres ir? dijo la Tortuga
- Porque no tengo espacio para correr, todo el día estoy encerrada en esta jaula - dijo el avestruz. Y
el pinguino triste dijo:
-Acá no hay frío amigos
- Si! - le dijo el Gorila fortachón desde su jaula- aquí tampoco podemos salir de nuestras jaulas,
ayudenos a salir!
El Elefante al escuchar lo que le iban disiendo los animales, se puso triste porque no era el zoológico
como él pensaba y decidió salvar a los animales del Zoológico y ayudarlos a salir y escapar de su
jaulas... Entonces el León malo le dijo:
Estas loco! yo no quiero regresar, yo quiero asustar niños!!!
Estas loco!! dijo el Gorila - sí tú asustas a un solo niño, te dejan sin comer todo el día y te castigan
mucho. Aqui los niños vienen a divertirse.
Entonces dijo el León, vamonos de aqui, hay que salvarlos y salir pronto!!
Así comenzaron a abrir las jaulas con las llaves que encontró el Mono en la caseta del guardia que
dormía y en silencio salieron todos los animales al puerto.
Al llegar, el encontraron un barco que estaba a punto de partir, corrieron y saltaron y se escondieron
en el depósito del barco, para que nadie los viera.
Al llegar a la selva, todos los otros animales los esperaban felices , organizaron una fiesta y no
querían volver a quejarse de lo que tenían.
FIN
EL TIGRE DE LA SELVA
Una vez cuando era niño fui a un viaje a África. Vi a tantos animales, habían leones y leonas descansando
bajo un árbol del sofocante sol, cebras con sus interminables líneas blancas y negras, enormes y amistosos
elefantes que movían sus trompas y se llenaban de agua, largos cuellos de jirafas; sin dudas el animal
que más me gusto fue el tigre de la selva por su velocidad y agilidad.
El autobús de paseo se detuvo justo donde había un tigre caminando, el instructor dijo que solo pocos nos
podíamos bajar a observarlo, fui de los tres que se ofrecieron, pude por unos segundos acercarme a ese
feroz animal, acaricié su lomo y nos volvimos a montar de regreso en el autobús.

Al año siguiente ya tenía once, mis padres estaban poniéndose de acuerdo de a donde viajaríamos estas
vacaciones, les suplique que fuéramos de nuevo a África a ver al tigre de la selva, ellos aceptaron, pronto
empacamos nuestras maletas y ya estábamos en el avión. Me advirtieron que este sería un recorrido
más intenso y diferente, no entendí a qué se referían.

Al montarnos en el autobús, este tenía camuflaje, vi unas escopetas a los costados, supuse que era por
precaución. El primer animal que vimos fue al tigre, estaba muy emocionado, de pronto el instructor tomó
la escopeta y apuntó:

– ¿Qué haces? – le dije alterado – Esto es un viaje de caza, dime que esperabas ver. Observa bien el
gatillo de esta escopeta – escuché a la bala certera clavarse en la cabeza del tigre.

– ¡Me quiero ir! – les grité a mis padres, no lo podía creer le habían disparado al tigre de la selva.

No hablé en todas las vacaciones con mis padres a excepción de lo necesario, volvimos a casa en una
semana, ellos quisieron enmendar su error y me invitaron a ir al zoológico, lo acepté.

El zoológico es uno de los lugares más triste que conocí, hay pocos animales que en verdad mantienen
correctamente su forma de vida, están amontonados y sin espacio para correr y ser felices. El tigre de la
selva estaba encerrado en una jaula, no se movía y parecía sumamente triste.

Desde ese instante aprendí una valiosa lección: cada animal debe vivir en su hábitat natural, no
puedes obligar a los animales a estar encerrados en una jaula, solo porque te parecen bonitos y
debes respetar su agresividad.
EL DIABLO DE LA CATEDRAL
El diablo que existe en la catedral de Arequipa vino de Francia, de acuerdo
al legado de la señora Javiera Lizárraga de Álvarez Comparet. Dicen que
como Dios, el diablo está en todas partes, pero en bulto y con cola agárrense
feligreses, está nada menos que en la catedral de Arequipa que debe ser uno
de los lugares del mundo, tal vez el único, en que una imagen da Satanás se
luce al interior de una iglesia.

Si bien la imagen del amo del infierno no recibe veneración pública, cabeza
y cuerpo con alas y cola enroscada de serpiente, esta hermosa’ obra de
ebanistería se mandó construir por disposición testamentaria de la señora
Javiera Lizárraga de Álvarez Comparet, de los talleres de Buisine — Rigot
en Lille (Francia) el arequipeño Don Juan Mariano de Goyeneche y Gamio,
quien por los tiempos en que se fabricaba el pulpito era ministro
plenipotenciario del Perú, en Francia, fue el encargado de gestionar la feliz
culminación de la obra que fue terminada después de 15 meses de trabajo y
a un costo de 25,000 Francos (Gracias señora Javiera), lo curioso del caso
es que el pulpito estuvo apto para traerse a Arequipa el Fatídico año de
1879. y cuando ya habían llegado a Francia las noticias de la guerra que el
Perú sostenía contra Chile, no sabemos cómo «cosas del Diablo» decían mi
abuela en medio de la guerra, con los puertos peruanos asediados y
bloqueados, con las rutas marítimas súper vigiladas, etc.
LA SIRENA DEL PUENTE DE FIERRO
Este largo puente con estructura de fierro fue una obra de Eiffel, además
nuestro puente es el más largo de Sur América, cuenta la leyenda que existe
una sirena debajo de este puente, es la la hija de la sirena que vive en el
puente Bolognesi, en este puente, pegado al risco hay una piedra grande
donde vive esta sirena.

A esta gran piedra la denominaran Machiruna, esta piedra es la puerta de


ingreso al rio subterráneo que hay detrás del río Chili. Allí empieza la casa
de la sirena, la piedra está amarrada en la parte de abajo por la fuerza de
todos los brazos de los hombres que han desaparecido.
Este río subterráneo se comunica con la casa de su madre, que une en el
puente Bolognesi, cuando se reúnen hacen grandes fiestas, esta sirena sale a
lavar sus vajillas entre las seis y siete de la tarde, los que iban al río a esas
horas desaparecían, la sirena los encantaba.

El castigo de estos hombres que desaparecían, era que veían a la sirena


sentada sobre una piedra mostrando coquetamente su cuerpo delgado, su
larga cabellera y su cola de pez con escamas de siete colores, los hombres al
mirar se quedaban encantados y caminaban hacia ella y de pronto
escuchaban bellas melodías que salían de las vibraciones del agua y ahí
quedaban atrapados. La sirena cogía la varita mágica y movía la piedra
Machiruna y en ese instante el hombre desaparecía entre las aguas y nunca
más se los volvía a ver.
SOR ANA DE LOS ÁNGELES
El monasterio de Santa Catalina fue fundado en 1575. En dicho lugar,
muchas mujeres, jóvenes y viudas, hicieron sus votos perpetuos. Ana de
Monteagudo fue hija de Sebastián Monteagudo y Francisca Ponce de León;
estos últimos, para asegurar la educación cristiana de su pequeña hija, la
internaron en el monasterio cuando contaba con tres años. A su edad núbil -
los catorce-, Ana fue reintegrada al hogar, pues su padre la había
comprometido con un joven. Ella obedeció, pero desesperada en un mundo
que no conocía, decidió huir de su casa y regresar al convento, en donde
permanecería hasta su muerte.

Ana castigaba su cuerpo con azotes y se sometía a largos ayunos de pan y


agua. Se dice que, entre sus milagros, con sólo aplicar parte de la tela de su
hábito, desaparecían tumores e infecciones. Fueron innumerables los
vaticinios sobre muertes, enfermedades, recompensas y otros. Murió el 10
de enero de 1686, tras largos 10 años de penosa enfermedad y fue enterrada
en el cementerio del monasterio. Ese mismo año, el obispo Don Antonio de
León inició el proceso de su beatificación. En 1731, al trasladar su cuerpo a
una nueva tumba en el coro de la iglesia, lo encontraron incorrupto, intacto
y con olor a flores.
EL PILLCO MOZO, El Eterno Guardian Chupaychu
Manuel Nieves Fabián en su libro "Mitos y Leyendas de Huánuco" relata: "La leyenda
dice que el joven Chupaycho Cunyag se enamoró perdidamente de la bella princesa
Pillco Huayta, hija del valeroso curaca Achapuri Inquil Tupac. Su amor fue tan
profundo que ambos jóvenes terminaron amándose. El padre, al enterarse de la osadía
de su hija, se opuso rotundamente, ya que tenía escogido para ella a un valeroso
guerrero Panatahua.Los jóvenes enamorados, desoyendo las palabras del curaca,
huyeron hacia el lugar denominado Nunash y se instalaron en un pequeño palacete, ahí
se atrincheraron. Cunyag, al saber que el padre de su amada se dirigía hacia Nunash
con un poderoso ejército, instruyó al Pillco Huayta para que huyera y diera aviso a los
Chupaychos, mientras él y los suyos le entablarían resistencia. La princesa concurrió
rauda a cumplir la misión mientras el joven lo esperó dispuesto, incluso a sacrificar su
vida. Su sorpresa fue tal, al ver al Amaru que guiaba al ejercito del curaca,
Atemorizado, Cunyag huyó con dirección al lugar de su origen. El terrible Amaru, al
ver que corría el mozo, levantó las alas y sentenció que se convirtiera en piedra.

Fue así que cuando contemplaba a su pueblo desde las alturas del Marabamba, sintió
que lentamente su cuerpo se transformaba en piedra, entonces, viéndose perdido y
antes que su cabeza se petrificara, con un grito que se escuchaba a muchas leguas,
ordenó que Pillco Huayta huyera hacia la selva para librarse de la cólera de su padre.
El Amaru, volteó el rostro hacia la selva, se levantó en ligero vuelo y al encontrar a la
princesa a orillas de un caudaloso río, sentenció que se convirtiera en una enorme
montaña para que la desobediencia de mabos jóvenes quedar a manera de una leccion
para la posteriedad. Hoy, podemos apreciar a estas dos figuras en eterno reposo: a
Pillco Mozo, en Huánuco y a Pillco Huayta (Bella durmiente), en Tingo María".
EL TORO DE ORO, ENIGMA OCULTO DE JATUN UCHCU
Jatun Uchcu, es considerado hoy no solo un lugar turístico, sino un yacimiento de increíbles historias
contadas por los pobladores, y que hasta ahora no ha podido ser explorada con intensidad, debido a
su profundidad (la falta de oxígeno) y su peligrosidad que desalienta al explorador e investigador a
estudiarla. Todos los que han tratado de ingresar, aseguran haber oído hablar que en el fondo hay un
toro de oro amarra-do a un frondoso árbol de naranjo, cuyos frutos son también de oro y que está
rodeado de hombres petrificados y que es vigilado por un indio de vestidura reluciente. Se dice que
este personaje, en las noches de tranquilidad y luna llena, sale a la superficie a tocar su quena con una
delicada melancolía. Manuel Nieves Fabián, en su libro «Mitos y Leyendas de Huánuco» nos relata:
«Se cuenta que una noche, un hombre que había salido de su casa, volvió y gritando: ‘¡Encanto!,
¡Encanto!, ¡vengan todos! En el cerro hay un hombre como si fuera de plata, brilla como la luna y
hasta empaña la vista. ¡Vengan!, ahí está tocando su quena y bailando sobre una piedra. Al escuchar
los gritos salieron corriendo sus familiares y sus vecinos, pero no vieron a nadie, sólo la luna
alumbraba como si fuera de día.
El hombre no se explicaba cómo había desaparecido tan rápido e intrigado se quedó toda la noche
para ver si aparecía nuevamente. Al amanecer, se dirigió a la casa de Tayta Allico para que le
explicara sobre el hombre de Jatun Uchcu. El anciano le respondió contando la siguiente historia: El
hombre que aparece sobre la puerta de Jatun Uchcu, allá, hace muchos años atrás, había matado a su
padre. En castigo, la justicia le condenó a veinte años de cárcel. Cuando se encontraba en prisión se
le presentó el demonio y le propuso libertad con la única condición, que al morir su alma le serviría
de esclavo. El hombre ni corto ni perezoso aceptó la propuesta y en un abrir y cerrar de ojos, fue
puesto en libertad. Cuando ya se encontraba libre, nuevamente se le apareció el demonio para
recordar-le el compromiso pactado.
El hombre aprovechó este momento para desconocer al demonio y negar todo tipo de contrato...El
diablo ante la desfachatez del hombrecito, sumamente irritado lo cargó sobre sus hombros y lo
condujo a Jatun Uchcu. Allí le condenó para que eternamente cuidara los tesoros enterrados en las
entrañas, y lo sacrificó.
A partir de esa fecha, el condenado saca al campo a pastar al toro de oro en las noches de luna llena,
mientras él toca su quena...En una ocasión, una mujer sorprendió al hombrecito tocando su quena y
se enamoro de él, pero el diablo que no quería la felicidad de su esclavo, condujo a la mujer a Ichic
Uchcu y la enterró viva. Desde entonces, cada vez que se escucha el sonido de la quena, la mujer sale
a bailar y los
enamorados tratan
inútilmente de juntarse.

Teniendo como
argumento este relato
muchos han tratado de
apoderarse de los tesoros
de Jatun Uchcu, pero en
sus intentos se han
convertido en piedras. Se
dice que los hombres
petrificados están a la
espera de alguien más
fuerte que logre vencer
al vigilante esclavo y a
su patrón para
devolverles la vida.
LA BELLA DURMIENTE, Pillco Huayta
símbolo natural de Tingo María y que la leyenda la identifica como la
princesa NUNASH, transmitida de generación en generación; la leyenda se
refiere también a un joven llamado CUYNAC que atravesando la selva de
los Huánucos, se enamoró de la princesa Nunash, los dos llegaron a amarse
y Cuynac levantó un palacete en un lugar cercano a Pachas que le puso el
nombre de Cuynash en honor de su amada. Vivieron un tiempo felices,
rodeados de vasallos, pero su felicidad quedó truncada cuando fueron
atacados por el padre de la princesa: Amaru, convertido en un monstruo en
forma de culebra. Cuynac se valió de su hechicería y convirtió en mariposa
a Cuynash y él se transformó en piedra. Ella en su nuevo estado, voló hacia
la selva y retornó con ayuda para combatir al mounstro Amaru. Los
enemigos fueron vencidos, Cuynac, entonces trató de recuperar su forma
humana sin conseguirlo, pero ella si pudo retornar a su forma humana y
buscó inútilmente a Cuynac. Cansada se sentó cerca de la piedra en que
Cuynac quedó convertido y ella se quedó dormida. Mientras dormía,
escuchó en sus sueños la voz de su amado que decía: "Amada no me
busques, mi voluntad fue pedir a los dioses que me convirtiera en piedra y
mi pedido fue complacido y ahora soy sólo una piedra, destinada a
permanecer en este estado para toda la vida. Si tú en realidad me has
querido y me sigues queriendo todavía; deseo que permanezcas a mi lado
toda la vida sobre este cerro y que en las noches de luna aparezca ante la
mirada de la gente como la mujer en actitud de estar durmiendo". Nunash
siempre en sueños, aceptó la propuesta de su amado y quedó convertida en
piedra, lo que hoy es la figura de la "Bella Durmiente".
EL BUFEO COLORADO
Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo
colorado y así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris. La
leyenda de que el bufeo, como ser o duende “encantado” que es, puede
transformarse en un hombre “gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes y
bas. Así, con esa apariencia, suele presentarse a la fiesta en la que participa
la chica elegida. Como viajero de paso, baila y enamora a la muchacha,
invita a beber a todos los participantes y así se gana la simpatía general.
Pero él no come ni menos bebe licor, porque si se emborracha, se rompería
el encantamiento y se descubriría quién es.

Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y


atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del
amanecer. Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una
conducta extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si
ésta situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a
curar a un buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo
de estar siempre junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará
arrojándose al río para no salir jamás.
EL AYAYMAMA
Cuenta la leyenda que una epidemia estaba acabando con la gente de una
comunidad nativa. Que la madre de dos niños, sintiéndose con los primeros
síntomas de la enfermedad, quiso salvar del mal a sus pequeños y entonces
los llevó al monte, muy lejos y los dejó en ese lugar. Cerca de una linda
quebrada, abundante en peces y árboles frutales. Con gran pena los dejó,
sabiendo que no los volvería a ver más. Ellos jugaron, comieron frutos y se
bañaron en la quebradita, pero ya en la noche sintieron la falta de su madre
y partieron en su búsqueda pero se perdieron en el monte.

Asustados, llorando de pena decían cómo no ser aves para poder volar
donde mamá. Y el dueño del monte tuvo pena y los convirtió en avecitas y
ellos volaron, pero cuando llegaron a su pueblo vieron que ya nadie vivía,
todos habían muerto. Desde entonces no dejan de volar y volar, y cuando se
posan en lo alto de un árbol, cansados de buscar a su madre, hacen oír su
canto lastimero ayaymamá... ayaymamá...
La leyenda del Ayaymama, narra el abandono de dos niños en la selva tras
perder a la mamá. La madrastra y el papá dejan a su suerte a los menores en
la montaña simulando un paseo. Los niños se volvieron en pajaritos y en
una noche de luna volaron hasta el techo de la casa de la madrastra y
emitieron su canto:

Ayaymama, Huischuhuarca: Nuestra madre ha muerto y nos abandonaron.


LA CHICUA
Es como una especie de gavilán nocturno, ave muy rara de
encontrar, que dicen tiene el plumaje marrón. De su canto agorero
y mágico toma su nombre, por las noches suele cantar chicua...
chicua..., hasta perderse en el monte y su canto produce escalofrío
en la gente que lo escucha.

También es considerado un maligno “diablo” enviado por algún


brujo malero, o uno de estos brujos que busca vengarse de alguien.
Cuando canta cerca de una casa la gente se pregunta a quién habrá
venido a buscar ese maldito pájaro.

Además, los mitayeros (cazadores) y pescadores creen que si


escuchan el canto de la Chicua, es porque sus parejas les están
siendo infieles durante sus ausencias.
EL HECHIZO DE LA LUPUNA
En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla, sabíamos que era un
árbol frecuentado por malvados hechiceros.
Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas húmedas.
Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas. Sus finas espinas
regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.
Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia de llanto
como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva. Serpientes asustadas se deslizaban al
sentir nuestra presencia, Iguanas verdes y camaleones que cambiaban de color, nos miraban
sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.
El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros. Y de pronto, debajo de la
sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.
Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada. Pero, no estaba
tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.
Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al frente de
nosotros. Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a reventar con su savia si la
abundancia se lo permitiera. En la Lupuna colorada no había nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la
atención los cortes perfectos de hábiles bisturíes en su grueso tallo. Al parecer, alguien desollaba su
corteza para extraerle algún misterio.
Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto en atar y
desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no haya visita alguna
para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la borrachera.
Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de cánticos nasales.
Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la Lupuna. Hace ademanes con la
mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y de rato en rato, lanza quejidos, como si se
tratara de algún animal herido, y llama la atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra
en trance.
Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda de la
víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se acerca al vientre
del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la dura corteza, y en la entraña
de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese momento comienza a tener sus días ya
contados.Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a hincharse,
especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el mal, sino después,
cuando ya no hay remedio para el enfermo.
Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el camino nos
encontramos con don Shanti, un brujo conocido. Y después de haber estado en el antro de la
maldad, molesto le dije:
- Hola don Shanti, dicen que a cada rato
te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?
- Me voy a castigar el desamor, la
infidelidad, el engaño. Me estoy yendo
a hacerle un trabajito a mi sobrina. A la
pobre, su novio le abandonó el día de
su boda. Eso yo no perdono. Para mí es
una burla. Acá en la tierra pagamos
nuestros errores y yo les hago pagar a
los desgraciados.
Después de haber escuchado su
disertación sobre el bien y el mal, y
antes que se moleste, nos despedimos
del vengativo brujo.
EL RUNAPUMA O YANAPUMA
Cuentan que antiguamente, existían brujos maleros que llegaban a tener
pactos con los demonios de la selva. Eran poderosos haciendo el mal y sus
afanes de tener cada vez más y más poder llegaban al estado en que
tenían necesidad de beber sangre y comer carne humana.

Claro, estos brujos vivían en lo más apartado de la selva y casi siempre


solos. Dominaban los secretos para trasformarse en Runapuma, cuando
sentían necesidad de alimentarse. Hacían sus invocaciones por medio de
icáros “cantos mágicos de poder” pidiendo fuerza a los demonios del
monte y entonces se convertían en hermosos jaguares hambrientos
totalmente negros. Así, atacaban a sus víctimas, sin importarles que
estuvieran armadas o en compañía de otras personas. No le temían a nada
ni nadie porque se sentían protegidos. Satisfecho su apetito, volvían a
convertirse en hombres casi normales.

Por esta razón se cree que los jaguares melánicos, totalmente negros o
yanapumas son mensajeros del más allá o poderosos brujos capaces de
tomar forma humana e incluso icarar o maldecir la comida desde lejos.
Estos otorongos negros son temidos por esa razón.
FÁBULA INFANTIL: EL MÉDICO IGNORANTE
Érase un enfermo al que muchos médicos habían asegurado que,
aunque no estaba en peligro, su mal sería de larga duración; pero
había un médico ignorante que le dijo que tomara todas sus
disposiciones porque no pasaría del día siguiente.
Al cabo de algún tiempo, el enfermo se levantó y salió pálido y
caminando con dificultad. Nuestro médico le encontró y le dijo:
-¿Cómo están, amigo, los habitantes del infiemo?
- Tranquilos - contestó -, porque han bebido el agua del Lecteo.
Pero últimamente Hades y la Muerte proferían terribles amenazas
contra los médicos porque no dejan morir a los enfermos, y a todos
los apuntaban en su libro. Iban a apuntarte a tí también, pero yo me
arrojé a sus pies jurándoles que no eras un verdadero médico y
diciendo que te habían acusado sin motivo.
Moraleja: Ten cuidado con los que pretenden arreglar tus
problemas sin tener preparación para ello.
LA PALOMA Y LA HORMIGA. FÁBULA CON MORALEJA
PARA LOS NIÑOS
Obligada por la sed, una hormiga bajó a un arroyo;
arrastrada por la corriente, se encontró a punto de morir
ahogada.
Una paloma que se encontraba en una rama cercana observó
la emergencia; desprendiendo del árbol una ramita, la arrojó
a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.
La hormiga, muy agradecida, aseguró a su nueva amiga que
si tenía ocasión le devolvería el favor, aunque siendo tan
pequeña no sabía cómo podría serle útil a la paloma.
Al poco tiempo, un cazador de pájaros se alistó para cazar a
la paloma. La hormiga, que se encontraba cerca, al ver la
emergencia lo picó en el talón haciéndole soltar su arma.
El instante fue aprovechado por la paloma para levantar el
vuelo, y así la hormiga pudo devolver el favor a su amiga.
FÁBULA INFANTIL: EL HERRERO Y SU PERRO
Un herrero tenía un pequeño perro, que era un gran favorito para su
amo, y su compañero constante.
Mientras él martilleaba sus metales el perro permanecía dormido;
pero cuando, por otra parte, el herrero iba a la comida y comenzaba
a comer, el perro se despertaba y meneaba su cola, como pidiendo
una parte de su comida.
Su amo un día, fingiendo estar enojado y golpeándolo suavemente
con su palo, le dijo:
-¡Usted pequeño holgazán desgraciado! ¿qué le haré? Mientras
martilleo en el yunque, usted duerme en la estera; y cuando
comienzo a comer después de mi trabajo duro, usted se despierta y
menea su cola pidiendo el alimento. ¿No sabe usted que el trabajo
es la fuente de cada bendición, y que ninguno, sólo aquellos que
trabajan tienen derecho a comer?
Moraleja: Quien no trabaja, no come.
FÁBULA INFANTIL: EL NÁUFRAGO
Navegaba un rico ateniense en una nave junto con otros pasajeros.
De pronto, a causa de una súbita y violenta tempestad, empezó
rápidamente a hacer agua el navío.
Y mientras los demás pasajeros, con su esfuerzo, trataban de
salvarse a nado, el rico ateniense, invocando a cada instante a la
diosa Atenea, le prometía efusivamente toda clase de ofrendas si
por su medio lograba salvarse.
Uno de los náufragos que lo oía a su lado le dijo:
- Pide a Atenea, pero también a tus brazos.
Moraleja: Cuando pidas ayuda en tus problemas, primero
demuestra que ya estás trabajando para solucionarlos.
EL VIENTO DEL NORTE Y EL SOL

El Viento del Norte y el Sol disputaban sobre sus poderes, y


decidieron conceder la palma al que despojara a un viajero de sus
vestidos.
El Viento del norte empezó de primero, soplando con violencia;
y apretó el hombre contra sí sus ropas, el Viento del Norte asaltó
entonces con más fuerza; pero el hombre, molesto por el frío, se
colocó otro vestido. El Viento del Norte, vencido, se lo entregó al
Sol.
Este empezó a iluminar suavemente, y el hombre se despojó de su
segundo vestido; luego lentamente le envió el Sol sus rayos más
ardientes, hasta que el hombre, no pudiendo resistir más el calor, se
quitó sus ropas para ir a bañarse en el río vecino.
Moraleja: Es mucho más poderosa la persuasión que la violencia.
CHISTES CORTOS