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COLONIZACIÓN Y DESCOLONIZACIÓN DE LOS PAÍSES QUE

CONSTITUYEN EL MAGREB

El Magreb es la región que contempla todo el territorio de Mauritania, Marruecos,


Argelia, Túnez, Libia y el Sahara Occidental

CONTEXTO HISTÓRICO:
Magreb o al Maghrib , está ubicada en el Norte de África, en español significa : «sol
poniente» , en donde se encuentra los países del occidente árabe: Marruecos, Argelia,
Túnez, Libia, Mauritania y un territorio en proceso de descolonización, el Sahara
Occidental. En conjunto, constituye una porción bien diferenciada.
El Magreb tiene un fondo étnico común -los beréberes- (personas pertenecientes a un
conjunto de etnias autóctonas del norte de África, denominado Tamazgha) y, desde el
siglo VII una religión común, el islam. Los árabes llegaron a estas tierras, implantaron
su religión -el islam- y junto con ella, su lengua: el árabe -la lengua en la que Alá reveló
el Corán al Profeta Mahoma-.
La aceptación del islam estableció una compleja unión entre los ámbitos político y
religioso. dada su naturaleza, el fenómeno religioso impregnó la sociedad -definiendo
los comportamientos y las relaciones sociales- y se proyectó al plano político -
definiendo las modalidades de legitimación de los gobiernos. Estos elementos
comunes permitieron reconstruir componentes básicos de cohesión en la región,
cuando a causa de la colonización europea, los pueblos del Magreb quedaron divididos
por diferentes administraciones e intereses.
Sin embargo, el camino hacia la integración no ha sido fácil. Luego de múltiples
intentos frustrados, el 17 de febrero de 1989, los Jefes de Estado de Marruecos,
Argelia, Túnez, Libia y Mauritania firmaron en Marrakech (Marruecos) el Tratado de
creación de la Unión del Magreb Árabe (UMA), La UMA es un acuerdo de comercio
destinado a promover el desarrollo económico, la unidad política y la paz regional en
África del Norte. Finalmente fija su sede en Túnez. Tras un corto período de éxito, cuyo
punto culmine se dio en 1994 cuando Egipto -que no pertenece a la geografía del
Magreb- pidió su incorporación como miembro observador, el organismo frenó su
impulso inicial.
Además de este sentimiento de unidad -no territorial- dado por la pertenencia a la
Umma, existía otro estereotipo de unidad -territorial- dado por la organización socio-
política del imperio árabo-islámico. Las conquistas musulmanas tenían como
propósito: propagar la nueva Fe y establecer un orden político islámico y constituir un
imperio. El imperio islámico se extendió desde Arabia hacia el occidente, incorporando
Egipto, primero, y más tarde, todo el norte de África y el sur de España. Entre los siglos
IX a XI, alcanzó hitos históricos en los que la cultura árabe brilló por sus avances en
astronomía, matemáticas, literatura y medicina.
Esta etapa -que le ha valido el calificativo de «edad de oro» del islam- constituyó el
basamento para hablar de un pasado de esplendor e intentar recuperarlo. Igualmente,
entre los siglos XI al XIII, se fortaleció también el sentimiento de unidad regional
magrebí, tras el reinado de dos dinastías beréberes.
En un primer momento, la dinastía de los Almorávides -denominación que significa
«los que se unen para defender la religión»- dominó ente 1061 y 1147, Marruecos,
Mauritania llegando hasta el río Senegal al sur y hasta la mitad de la actual Argelia al
noreste. Seguidamente, la dinastía de los Almohades -«los unitaristas»- lograron llevar
a cabo, entre los años 1147-1269, por primera vez en la historia, la unidad política de
todo el Magreb.
A partir del siglo XVI, la región quedó dividida por el imperio Otomano -que se extendió
por el norte de África desde Egipto hasta Argelia- y el reino español, que sometió
algunas áreas del litoral norafricano. Con la división administrativa otomana se
comenzaron a delimitar distintas entidades que, al contar con cierto grado de
descentralización, prefiguraron las construcciones estatales del Magreb
contemporáneo.
Ya desde entonces, se podían reconocer las entidades argelina, tunecina, libia y, por
exclusión, la marroquí, dado que ésta no fue sometida al dominio turco. A comienzos
del siglo XIX, el dominio otomano en la región comenzó a ser reemplazado por el
colonialismo europeo.
El Imperio otomano comenzó siendo uno más de los pequeños estados turcos de Asia
Menor. Los turcos otomanos fueron controlando a los demás estados turcos,
sobrevivieron a las invasiones mongolas y bajo el reinado de Mehmed II (1451-1481)
acabaron con el Imperio bizantino. La primera fase de la expansión otomana tuvo lugar
bajo el gobierno de Osmán I y siguió en los reinados de Orkhan, Murad I y Beyazid I,
al igual que otras ciudades como : Bulgaria,Serbia y Bursa. Finalmente, el Imperio
otomano logró conquistar Constantinopla en 1453.
ARGELIA:

El interés Francés por el norte africano: Inicio de la colonización de


Argelia

El interés de Francia por el norte de África se remonta a la época napoleónica. La


política colonial francesa había sufrido un vuelco en las últimas décadas, ya que en la
guerra de los siete años, la corona británica logró una victoria casi total. Napoleón
había pensado en las colonias en la época de las conquistas europeas, un ejemplo de
esto fue la aventura en Egipto, alrededor de 1798 creyeron que instalarse en este país
podría formar parte la primera etapa de un proyecto más ambicioso: establecerse en
la India, donde Gran Bretaña, el gran enemigo de la República francesa, gozaba de
una amplia zona de influencia. En un principio parecía que esta expedición iba a ser
exitosa, porque al parecer logró vencer y la rendición por partes de Egipto; sin
embargo, terminaría siendo un fracaso ya que la flota británica al mando de Nelson,
se percató de su presencia y destruyó casi totalmente su armada.

Posteriormente, en 1830, en el reinado de Carlos X es cuando Francia realmente


empieza a establecerse realmente en África de norte, una de las razones es por
deseos de expansión y por tratar de superar a su rival más grande rival Inglaterra. El
imperio otomano, en esa época este imperio aún tenía el control en esta zona,
manejándose aun el islamismo.

Colonización de Argelia: 132 años de opresión

Francia llega el 5 de julio de 1830 a Argelia, en Europa era conocida por sus corsarios
y la piratería que existía; sin embargo muy lejos que los países involucrados del viejo
continente se preocupasen, esto se transformó en un centro de gran actividad
comercial principalmente con Francia; así se formó una red de tráficos legales e
ilegales, que amenazaban el comercio marítimo de las otros países. Argelia no
disponía de una autoridad política, para competir con una potencia técnica y militar
superior. La disminución de los ingresos de la piratería y la concentración de los
beneficios en las casas de comercio europeas debilitaron económicamente a Argelia,
haciéndola deudora. En base a lo sucedido y viéndose vulnerable esta zona africana,
el pretexto o la supuesta razón de invadirla fue la disputa financiera entre Argelia y
Francia el pretexto, y las tensiones e incidentes entre estos dos países.

Políticamente hablando, Argelia era parte del Imperio Otomano. Desde Constantinopla
no llegó la ayuda para Argelia, ni tampoco por parte del Gobierno de Londres, defensor
de los otomanos y enemigo principal de Francia. El reino de Carlos X a pesar que tuvo
la iniciativa de la colonización, no le sirvió para salvar el trono luego de revocar la Carta
Constitucional de 1814. La conquista militar de Argelia no fue nada difícil. Las tropas
francesas desembarcaron el 14 de junio de 1830 en Sidi Ferruch, ciudad costeña
localizada a veinticinco kilómetros al oeste de Argel. El 5 de julio tras una campaña de
tres semanas contra las fuerzas otomanas Hussein Dey acordó rendirse a cambio de
su libertad y la oferta de conservar su riqueza personal. El bey firmó una capitulación
y partió al exilio, Carlos X rechazó su pedido de vivir a Francia por lo que tuvo que
refugiarse en Nápoles. Sin embargo esto no significaba la rendición de Argelia.

Argelia, incapaz de una unidad política y de la independencia, sufrió una transposición


de todo un patrimonio de leyes y de costumbres, además de la imposición de un poder
extranjero. Francia no tenía entonces una política colonial; es por esto que la política
francesa en Argelia fue improvisada e indecisa y confiada a la iniciativa de cada uno
de los gobernadores.

Tras la conquista viene la confiscación de tierra cultivable a la población autóctona que


eran los berebere dándose un intenso proceso de concentración de la tierra, y el
poblamiento del territorio con europeos.

Introducción de técnicas modernas en el agro y potenciación de sectores exportables:


olivo, vid, hortalizas y cítricos. De importancia será la explotación de la vid (filoxera en
Francia obliga a desplazar la producción). La agricultura y ganadería tradicional será
abandonada. Se aprovechará el artesanado existente para potenciar una industria de
transformación de productos agrícolas, pesca y minería. No existe interés en
“industrializar” el país, ya que el territorio se convierte en importador de productos
manufacturados franceses.

Los continuos cambios institucionales un Francia sometieron a la administración a


inevitables contragolpes. Llevada a término por Carlos X la constitución de las bases
de la colonia, en la veintena aproximadamente del reino de Luis Felipe depuesto en
1848, los administradores franceses estuvieron ocupados sobre todo con la conquista.
A falta de un sistema centralizado, la conquista se dispersaba en múltiples episodios,
desangrando en guerras sin fin a las fuerzas francesas, que encontraron en las
regiones más inaccesibles de la Cabilia las mayores resistencias, y afligiendo al os
argelinos con matanzas y destrucciones indiscriminadas. Francia celebró la aparición
de un líder como Abdel Kader, que tenía los poderes y las capacidades para dar a
Argelia una unidad como representante del nacionalismo argelino.

Francia a comparación de otras colonias, no destruyó y sometió por completo a los


pobladores de la región del Magreb africano. En 1832, Abdel Kader fue elegido sultán
de las tribus Hashem de Mascara, entrando en contacto con la penetración francesa
desde una posición de reconocida potestad. Su prestigio aumentó notablemente con
el tratado que en 1834 estipuló con Francia para definir las respectivas zonas de
influencia. De 1834 a 1841, la expansión francesa se vio condicionada así por la
necesidad de mantenerse fiel a los acuerdos con el mismo Abdel Kader en la parte
occidental del territorio.

El punto culminante de su poder fue sancionado por el tratado de Tafna. El tratado


reconocía la soberanía del emir sobre las provincias de Titteri y sobre casi toda la
provincia del Oranesado, excluía Oran, además de una porción limitada de la de Argel,
excepción hecha de la zona de pequeñas circunscripciones alrededor de Argel y Oran,
donde ya se había instalado la colonización. Abdel Kader, hijo de familia noble, asumió
en los primeros tiempos del colonialismo la tarea de la resistencia; supo desvincularse
de los perjuicios de su posición social, ampliando las dimensiones y significado de la
rebelión. Abdel había adquirido mucho conocimiento de las realizaciones más
recientes en Egipto, que había emprendido un proyecto de reformas sistemáticas en
los entes políticos y económicos; cuando regresó a su patria, Kader tenía una sólida
idea política. Un documento oficial de la Argelia independiente, la Carta aprobada en
1964 por el Congreso del Frente de liberación Nacional de Argel, menciona a Abdel
Kader entre las "fuerzas auténticamente argelinas". Su mérito principal es anulación
de ciertas instituciones típicas del feudalismo musulmán. Kader no unificó al estado
porque había una gran anarquía en las tribus internas que no lo hacía posible. Algunos
historiadores de nuestros tiempos han iniciado a revalorizar la obra de Kader, que
estaba desvirtuada porque los europeos que escribieron la historia lo contaron como
si Abdel hubiera hecho una guerra santa regresiva en vez de una revolución
nacionalista. En realidad la guerra que peleó Kader fue en defensa de las tierras y la
religión, con un sentido de nacionalismo natural y unidad política.

En 1847, cuando se rindió Kader, su poder y la pacificación fueron abatidos por la


fuerza, pero quedaban aun sin someter las tribus bereberes, que nunca habían
suspendido su agitación y eran hostiles a la penetración francesa. La conquista de
Cabilia se inició en 1848, en los tiempos de la segunda república. La batalla de
Icheriden, en 1857 fue el episodio decisivo para la suerte de la guerra y la
independencia de la Cabilia, y 1857 se considera, en efecto, el año determinante de la
conquista, aunque en la pequeña Cabilia los levantamientos antifranceses se
prolongaron hasta 1864. Se inició seguidamente a gran escala, sobre todo después de
1890, el avance en las regiones del Sahara, que adquirieron en 1903 estatutos de
régimen especial bajo el calificativo de "territorios del sur". Una serie de revueltas
menos espontaneas, seguidas de pesadas represalias, retrasaron 14 años más la
estabilización del poder colonial, que utilizó en la represión sistemas tales, como para
desmentir cualquier intento de "civilización". La frustración de las masas campesinas
privadas de sus mejores tierras alimentaba el sentimiento de rebelión que sería el
preludio del futuro movimiento nacionalista. De este modo se formó en Argelia una
tradición de lucha en el sector campesino que un siglo más tarde conseguiría la
libertad.

La inmigración europea llega a los 750 mil en 1914 y el número de hectáreas en manos
europeas a casi 3 millones, siendo las tierras más fértiles. La expansión del viñedo
(filoxera europea) eleva a 154 mil las hectáreas dedicadas a este cultivo.

El largo proceso de la descolonización de Argelia

Las primeras formaciones políticas (Jeunes Algériens) surgen en 1912 entre las elites
autóctonas. En 1926 se funda el primer partido político L E ́ toile Nord Africaine, por
emigrantes argelinos en Francia destacando Messali Hay, que será uno de los líderes
nacionales en décadas posteriores. Durante décadas prevalecerán dos posiciones: los
partidarios de la integración gradual en las instituciones francesas y los defensores de
la identidad musulmana hasta la independencia.

Argelia contaba con una importante minoría europea, 1 millón sobre 9 millones de
habitantes, a la hora de comenzar la guerra de independencia.
La II Guerra Mundial marca un antes y un después, ante la falta de “sensibilidad” de
las autoridades argelinas tras la guerra, que favorece el proceso nacionalista. Cuando
los argelinos festejaban el final de la guerra y la derrota del nazismo en 1945, al que
habían ayudado a combatir como parte del imperialismo ejército francés, éste
agradeció a su colonia bombardeando a los manifestantes.

 La matanza de Setif:

La ciudad de Setif se encuentra en Constantina. El 8 de mayo de 1945, se celebra la


conclusión de la Segunda guerra mundial. Diversas banderolas son enarboladas,
reclamando la independencia de Argelia. La policía interviene y quiere hacer retirar las
banderolas. Un comisario de la Seguridad saca su revólver y tira, dando la señal de
fusilamiento. Es el inicio del combate. Los manifestantes son dispersados en la ciudad
y fuera de ella y en su indignación atacan furiosamente a los europeos que encuentran,
matando e hiriendo a algunos franceses. Hechos semejantes a los de Setif se
desarrollan también en Guelma y en los alrededores. Se cuentan en total 102 los
muertos europeos y de 150 a 200 heridos.

La represión fue terrible. En Setif, fue proclamada la ley marcial. Se prohibió a todo
musulmán salir de su casa si no portaba un brazalete especial especificando que iba
a su trabajo. Todo musulmán que no porte ese brazalete es abatido sin ningún juicio.

Las tres subprefecturas de Setif –Campo, Djidjelli y Guelma– están sometidas a las
autoridades militares. El estado de sitio es decretado. Todas las armas: ejército de
tierra, aviación y marina concurren a la represión durante una decena de días.

Los senegaleses y los Legionarios masacraron a las poblaciones, violando,


asesinando e incendiando causando que el norte de Setif quede casi desierto. El
crucero Duguay-Trouin bombardea los alrededores de Kerrata con sus pesadas
piezas. Los aviones del ministro Tillon bombardean y ametrallan. En Chevreuil, los
musulmanes juntados arriba de la quebrada por grupos de 40 a 50 son ametrallados y
precipitados al vacío. Iban a aplastarse y apilarse en el fondo del abismo hasta formar
una altura de casi 6 metros.

La milicia colonialista en Guelma emprendió expediciones punitivas. Penetraba en la


casa de los árabes, secuestraba a los habitantes y los llevaba camino al cementerio
de Hadj Embarek al principio, luego a las calderas de Heliopolis. Allí, eran ejecutados,
luego incinerados en los crematorios, según los métodos hitlerianos. El subprefecto
habría hecho ejecutar así alrededor 300 jóvenes musulmanes.

Una ola de arrestos se abate en toda Argelia, esto se aplicaba a las personas que
fomentaban el movimiento nacional argelino. Se tomaron presas 3.000 personas. 41
aldeas o grupos de campesinos autóctonos, fueron totalmente destruidas. En total, hoy
es admitido generalmente que fueron 40.000 muertos.

En base a todos estos antecedentes los argelinos cansados de tantos atropellos surge
el movimiento que realiza El Frente de Liberación Nacional (FLN) argelino inició las
hostilidades militares contra la administración francesa el 1 de noviembre de 1954. Al
año, desde Marruecos se reclamaba la vuelta del Sultán Mohamed V, cuya deportación
le había convertido en un héroe nacional. Francia vio más conveniente concentrar sus
esfuerzos en Argelia en vez de establecer una guerra con Marruecos, que obtuvo su
independencia en 1956 y repuso al Sultán en el trono.

En agosto de 1955 la guerra se recrudeció en la región de Constantina con importantes


matanzas por ambos bandos y con una durísima represión parte del ejército francés.

La independencia y el movimiento del FLN

En 1956, Francia había ya desplegado un ejército de 500.000 soldados. En este mismo


año Francia concedía la independencia a Marruecos y Túnez y concentraba todas sus
fuerzas en retener la "Argelia francesa". El FLN contaba con el apoyo de gran parte de
los musulmanes y de los países mencionados más Egipto.

El enfrentamiento armado se recrudeció: en 1956-1957 tuvo lugar lo que se conoce


como la "Batalla de Argel": los ataques del FLN contra objetivos civiles y militares
franceses fueron contestados de forma brutal por los paracaidistas del general
Jacques Massu quien aplicó torturas y la ejecución sumaria de miles de argelinos
sospechosos de colaborar con la causa independentista. La tortura generalizada y la
ejecución sumaria de centenares de sospechosos se convirtieron en recursos
normales en la acción del ejército francés.

En mayo de 1958 los colonos franceses, reclamaron la vuelta al poder del general De
Gaulle, con el fin de mantener sometida a Argelia. Sin embargo, De Gaulle, que había
llegado al poder como el defensor de la "Argelia Francesa", va a desencadenar el
proceso que llevó rápidamente a la independencia. Tras prometer reformas
económicas, en 1959 aceptó el principio de la autodeterminación del pueblo argelino.
La respuesta de los colonos fue un nuevo levantamiento en enero de 1960 que fracasó
por la falta de apoyo militar.

Las negociaciones se iniciaron en mayo de 1961. Mientras la oposición de los colonos


se organizó en torno la Organización del Ejército Secreto (Organization de l'Armée
Secrète - OAS) que inició una dura campaña terrorista.

De Gaulle propuso un referendo sobre la independencia de Argelia, llevándose a cabo


el 8 de enero de 1961, en el que el 75 por ciento de los franceses votó a favor.
Finalmente se firmaron los Acuerdos de Evian el 18 de marzo de 1962. En donde se
liberaba al pueblo argelino de la opresión y se establecían sus derechos. Una nueva
oleada terrorista del OAS no impidió que La independencia de Argelia fue sellada el
3 de julio de 1962 luego de 8 años de lucha por la libertad y 132 de colonización
francesa en total. Posteriormente ingresó en la ONU el 8 de octubre de 1962.
MARRUECOS:

Antecedentes:

Las actividades francesas en Marruecos comenzaron en siglo XIX; de hecho, el interés


francés en Marruecos obedecía al mismo que existía en otra zonas de África bajo
presencia o influencia colonial. Sería en 1904 cuando Francia y España acordaron en
secreto un primer reparto del territorio del sultanato, aunque este primer reparto
finalmente no fructiferó.

La Primera Crisis Marroquí provocada por la visita del Kaiser Guillermo II de Alemania
a Tánger el 31 de marzo de 1905, en la que hizo ciertos comentarios en favor de la
independencia marroquí, estuvo a punto de provocar una crisis internacional. Sin
embargó, se acabó celebrando una Conferencia en Algeciras en la que Francia
mantuvo su posición de influencia sobre Marruecos.

Aunque la Conferencia de Algeciras resolvió temporalmente la Primera Crisis


Marroquí, la continua insatisfacción alemana con la situación de Marruecos condujo a
la Segunda Crisis Marroquí en 1911. Como añadido a esto, dio a conocer al mundo el
peligro y tensión vigente entre las potencias imperialistas europeas, y la peligrosidad
que suponía el hecho de que las grandes naciones se aliasen en bloques militares;
aunque este hecho no desencadenó una guerra, sí causó un empeoramiento de las
tensiones internacionales que finalmente llevaron a la Primera Guerra Mundial (1914-
1918).

Protectorados francés y español

A medida que Europa se industrializaba, el norte de África, con su riqueza y su interés


estratégico, se fue volviendo un objetivo cada vez más atractivo para las potencias
colonizadoras. Francia mostró un fuerte interés en Marruecos desde 1830.

La penetración española en
esta zona se vio estimulada
tanto por intereses económicos
(mineros, inversiones en
ferrocarriles, obras públicas,
etc.).

Para Francia la creación de este


protectorado le supone
continuar con sus posesiones
colonialistas en África.

En 1860, una disputa sobre el


enclave español en Ceuta llevó
a España a declarar la guerra.
Victoriosa, España ganó un
nuevo enclave y una ampliación
del asentamiento de Ceuta. En
1884, España creó un
protectorado en las zonas costeras de Marruecos.
El Tratado de Fez , firmado el 30 de marzo de 1912, convirtió a Marruecos en un
protectorado de Francia. Por el mismo tratado, a partir del 27 de noviembre del mismo
año, los territorios del norte (en torno a las ciudades de Ceuta y Melilla) y del sur
(fronterizos con el Sáhara Español) se convirtieron en el protectorado español de
Marruecos.

En 1956, España aceptó que el Rif (norte de Marruecos) se incorporara al nuevo


reino de Marruecos

PROTECTORADO FRANCÉS EN MARRUECOS:

Francia estableció oficialmente un protectorado tras la firma del Tratado de Fez el 30


de marzo de 1912, por el que el sultán Abd al-Hafid sede en favor de su hermano
Mulay Yúsef y permite el establecimiento francés en el país.

Marruecos era el único de los países del Norte de África que poseía costa atlántica, lo
que ya había motivado los intereses estratégicos de varios países en la Conferencia
de Algeciras. Bajo el protectorado, los funcionarios civiles franceses hacían alianza
con los colonos franceses y sus apoyos locales para evitar cualquier movimiento
dirigido a un aumento de la autonomía marroquí.

No obstante, como medida de pacificación, el gobierno francés promocionó las


inversiones y el desarrollo económico, con la explotación de los recursos minerales, la
creación de un mejor sistema de comunicaciones y la consolidación de una agricultura
moderna que estuviera ajustada al mercado francés. Decenas de miles de colonos
franceses se establecieron en el protectorado francés y compraron miles de hectáreas
de terreno agrícola. Estos formaron importantes grupos de presión que continuamente
exhortaban a Francia para aumentar su control sobre Marruecos.

Oposición al protectorado

El reinado de Mulay Yúsef se vio constantemente afectado por rebeliones, pero la más
seria de todas ellas fue la revuelta del Rif dirigida por Abd el-Krim.
Aunque la revuelta había sido dirigida contra España, tras la Batalla de Uarga también
se extendió a la zona sur y provocó la intervención francesa en el conflicto. La victoria
conjunta hispano-francesa puso fin a este, pero la situación no quedó allí. Para
asegurar la seguridad del soberano, la capital fue trasladada desde Fez hasta Rabat,
manteniéndose hasta la actualidad en la misma situación.

Durante los años 30 y los años 40 empezaron a aparecer diversos movimientos


políticos y culturales, como el Partido Istiqlal, que buscan en última instancia la
independencia de Marruecos. La derrota francesa durante los primeros momentos de
la Segunda Guerra Mundial no hizo sino incrementar la actividad de estos
movimientos, actitud que se vio incrementada con desembarco de las Fuerzas aliadas
en Marruecos en noviembre de 1942.

Independencia

En 1953 las simpatías y apoyos del sultán Mohamed V, hijo del sultán Moulay Yúsef,
hacia los movimientos independentistas habían provocado la sospecha de las
autoridades francesas, quiénes enviaron exilio a Madagascar y depusieron por
Mohámmed Ben Arafa. El nuevo Sultán no contó con el apoyo popular ni tampoco un
excesivo entusiasmo de los franceses, quiénes acabaron permitiendo en 1955 la vuelta
y restauración de Mohamed V, como también la independencia del país.

Así pues, el 2 de marzo de 1956 se producía la independencia formal de Marruecos y


el fin del protectorado. Unas semanas más tarde el Marruecos español seguiría el
mismo camino.

Protectorado español en Marruecos:

En el acuerdo formalizado el 27 de Noviembre, Francia reconocía a España el territorio


de la zona norte de Marruecos, estableciéndose allí el Protectorado con capital en
Tetuán.

El protectorado consistía en dos territorios del actual Marruecos, geográficamente


disjuntos:

-La zona norte, que incluía las


regiones del Rif y Yebala, tenía
frontera en el norte con las ciudades
de Ceuta y Melilla y las plazas de
soberanía —que no pertenecían al
territorio del protectorado ya que eran
territorio español— y con la Zona
Internacional de Tánger; tanto al sur
como al este, el protectorado español
lindaba con el francés. -La zona sur,
también conocida como Cabo Juby, en
la actual provincia marroquí de
Tarfaya, denominada Villa Bens en el
período de dominación española,
lindando con la colonia española del
Sahara español al sur, y al norte con el
protectorado francés con el río Draa
como frontera.
Ocho meses antes de los acuerdos, Francia había creado su propio protectorado sobre
la mayor parte del actual Marruecos. Sin embargo, la creación de una administración
colonial sobre los territorios del protectorado en el Rif no se produciría hasta 1927, una
vez la zona fue pacificada.

El terreno en el que se asentaba el Protectorado era árido y rural y limitado en recursos


a excepción de las minas de hierro, plomo, manganeso y antimonio. Esto llevó a la
creación de varias compañías para la explotación de minas entre las que destaca la
compañía Minera Hispano-Africana, a la que se adjudicó la construcción del ferrocarril,
también se crearon empresas eléctricas y empresas para la explotación agrícola, entre
ellas la Sociedad Española de Colonización.

La proclamación del Protectorado incrementó las inversiones estatales en sanidad e


infraestructuras, que aunque destinadas en principio al control del Protectorado
supusieron una vertebración del territorio. Carreteras, ferrocarriles, puertos y
aeropuertos hicieron posible el paso de una economía básica a una economía de
mercado. La población urbana aumentó del 5% al 12% y apareció un proletariado que
sería clave por su participación activa en la independencia del país.

La llegada masiva de inmigración, revalorizó los inmuebles y multiplicó las


necesidades primarias de la población. La vieja burguesía se enriqueció rápidamente
mientras pequeños y medianos empresarios llegaban a la ciudad en busca de nuevas
oportunidades. El sector más desarrollado en el Protectorado fue el comercial
(vestuario, calzado, armamento y alimentación) basado sobre todo en el
abastecimiento a las tropas españolas e indígenas y al conjunto de colonos
desplazados, todo este comercio favoreció a la oligarquía financiera española
representada por el capital vasco, catalán y madrileño. El gobierno de la República no
supuso grandes cambios en el protectorado, se concedió la nacionalidad española a
los judíos.

Sin embargo, la creación del protectorado en un primer


momento, la presencia española en el Rif estuvo
contestada por los bereberes, organizados en cabilas
(tribus), aprovechándose de la intrincada orografía de la
zona. Estas guerrillas manifestaron la impotencia española
para doblegar a los insurrectos y establecer la paz. Surgen
caudillos indígenas de gran peso, como Abd-el-Krim.

-El RIF, es una región montañosa del norte de Marruecos


muy extensa con costa en el Mediterráneo. Se ubica entre
la ciudad de Tetuán y la región de Kebdana (Nador), en la frontera con Argelia. Era
una de las cinco divisiones administrativas en que se dividía el Protectorado Español
en Marruecos. Se trata de una región tradicionalmente aislada y desfavorecida. Sus
habitantes son bereberes, y el idioma materno de la mayor parte de la población es el
rifeño o tarifit, aunque la mayor parte de la gente habla también el árabe(oficial),el
francés y el español como principales lenguas extranjeras.

-Durante el reinado de Hassan II, etapa conocida como los Años de plomo, el pueblo
rifeño fue excesivamente reprimido a la vez que marginado. El Rif se vio excluido de
la vida política del Marruecos independiente. Situación que provocó en 1958 la revuelta
del Rif contra las tropas del ejército marroquí que se saldó con unas 8.000 bajas por
parte de los rifeños. El Rey Hassan II, durante todo su mandato, sumió al Rif en la
pobreza, la ignorancia y la marginación con la idea de que así podría acabar con las
ansias independentistas. Hizo desaparecer cualquier estudio de la lengua y cultura
bereberes de la zona. Con la llegada al poder de Mohamed VI, la población berebere
ha experimentado un levantamiento del castigo impuesto por Hassan II y hoy en día
se puede ver como los estudios bereberes, su cultura y, sobre todo su lengua, se
estudian en distintos institutos y seminarios repartidos por todo Marruecos, sobre todo
en el norte.

Independencia

Los franceses permitieron que el sultán volviera en 1956 y ese mismo año se produjo
la independencia de Marruecos, primero por parte de Francia y más tarde por parte de
España, aunque la zona sur, unida al Sahara Español, no pasaría a soberanía
marroquí hasta 1958.

MAURITANIA:
Francia se encargo de colonizar Mauritania a inicios del siglo XX. Dicha colonización
trajo consigo prohibiciones legales contra la esclavitud y la obligación de poner fin a
las guerras . Durante el periodo colonial, la población siguió siendo nómada, pero
muchos pueblos sedentarios, cuyos ancestros habían sido expulsados siglos antes,
comenzaron a retornar a Mauritania.
El término mauritano, procedente del latín maurus (también mauro y moro) se aplica
desde hace siglos a los pueblos musulmanes establecidos entre el estrecho de
Gibraltar y el interior del Africa occidental. Sin embargo, desde que los franceses
conquistaron el Sahara a finales del siglo XIX y principios del actual, este gentilicio se
ha reservado para los habitantes de un sector del desierto occidental, conocido en el
mundo árabe como Shinquit.
Colonización :

El comercio de la goma del Senegal al norte, se desarrolla. Fort Portendick al norte del
estuario del río Senegal y el valle del Senegal se han convertido en una región como
base para la expansión económica de los asentamientos. Faidherbe considera que los
Emiratos son una fuente de inseguridad y comienza el imperio mediante la anexión de
Walo antes de la conquista de la otra orilla. Los pueblos árabes Trarza tratan de
establecer la paz entre las tribus, pero en 1899 el Administrador establecer una
Mauritania Coppolano occidental, mientras que en 1900 el reconocimiento de los
intereses de los españoles se implantaron en Cabo Blanco.

La fuerte resistencia de los del Norte se opone a los franceses que se establecieron
en el Adrar, en 1908 y luego en Hodh en 1911. Las fronteras que se establecen
después de una cumbre franco-española. En 1920, Mauritania se convirtió en una de
las colonias de África Occidental Francesa (FWA). 1934 es el año en que sonó el toque
de difuntos de la resistencia, y 1936 marca la terminación de la ocupación militar de
Mauritania.

No habrá prácticamente ningún desarrollo del país y sólo mediante la dominación


militar de los líderes tradicionales, se consigue asegurar el área (instalaciones entre
las distintas tribus serán aprovechadas por los franceses). Se trata de Saint-Louis,
Senegal (capital AOF y Senegal) que será la capital administrativa de Mauritania. No
fue hasta la independencia, cuando se fijó el momento para ver puertos o aeropuertos.
Durante este período, las poblaciones nómadas cada vez más pobres.
En noviembre de 1945, los senegaleses Lamine Gueye y Léopold Sédar Senghor
fueron elegidos miembros de la circunscripción que comprende Senegal y Mauritania.

En 1946 se promulgó la Constitución francesa de Mauritania, la cual otorgó al territorio


el estatus de territorio de ultramar, además de obtener representación (diputados) en
el Parlamento francés y 10 de noviembre de 1946, Ahmeddou Ould Horma Ould
Babana se convierte en el primer miembro de Mauritania. Esto permite que en 1948,
el desarrollo de una élite y los partidos políticos. La ley marco de Gaston Deferre 23
de junio de 1956 permite la creación de una habitación ejecutiva en la que la ejecución
se encomienda a un abogado Mokhtar Ould Daddah. En 1956 lograron la autonomía
interna y con la Constitución de 1959 se veía el camino a la independencia, que
llegó en 1960 de la mano del presidente del Partido Popular de Mauritania
(Mauritanian People’s Party, PPM) Mokhtar Ould Daddah

Periodo independiente

En 1957, cuando aún era colonia francesa, Marruecos reivindica Mauritania en la ONU.
En 1960 Marruecos reconoce la independencia del país y el 28 de noviembre de ese
año se proclama definitivamente la misma, fundándose la capital Nuakchot en el sitio
donde estaba emplazada una pequeña villa colonial, el Ksar, cuando todavía el 90%
de la población era nómada. Con la independencia, un gran número de pueblos
indígenas (haalpulaar, soninké y wólof) entraron a Mauritania, trasladándose al área
norte del río Senegal. Educados en idioma y costumbres francesas, muchos de estos
recién llegados se convirtieron en oficinistas, soldados y administradores en el nuevo
estado.

Los árabes reaccionaron a este cambio al aumentar la presión para arabizar muchos
aspectos de la vida mauritana, tales como la ley y el idioma. Se desarrolló un cisma
entre aquellos que consideran a Mauritania una nación árabe y los que buscan un
papel dominante para los pueblos. La discordia entre estas dos visiones conflictivas
de la sociedad mauritana era evidente durante la violencia intercomunal que estalló en
abril de 1989, los Eventos de 1989, pero ya se ha calmado. La tensión entre estas dos
visiones sigue siendo una característica del diálogo político. Un número significativo
de ambos grupos, sin embargo, buscan una sociedad más diversa y pluralista.

TÚNEZ:
ANTECEDENTES

• Apogeo de la actividad corsaria

A inicios del siglo XVI, África del Norte (que los otomanos denominaban Magreb) se
encontraba en plena decadencia y atravesaba una crisis política profunda. Estos
trastornos favorecieron el surgimiento de principados y ciudades portuarias
independientes que reiniciaron la actividad corsaria. Esta actividad tuvo su mayor auge
bajo el reinado de Hammuda ibn Ali (1782-1814), cuando los navíos que partían de los
puertos de Bizerta, La Goleta, Ghar El Melh, Sfax o Los Gelves (Yerba) se apoderaban
de los barcos españoles, corsos, napolitanos, venecianos, etc. El gobierno mantuvo
en este período de 15 a 20 corsarios, misma cantidad de los cuales estuvieron
vinculados con compañías o particulares —entre los que se encontraba, a veces, a
personajes en altos cargos, como el guardia del sello Sidi Mustapha Khodja o los cadís
de Bizerta, Sfax o Ghar El Melh— y que entregaban al gobierno un porcentaje de todas
sus capturas, las cuales incluían esclavos cristianos.

Los tratados de paz que se multiplicaron en el siglo XVIII — con Austria en 1748 y
1784, Venecia en 1764-1766 y 1792, España en 1791 o los Estados Unidos en 1797—
reglamentaron la actividad corsaria y limitaron sus efectos. En primer lugar, impusieron
ciertas exigencias (posesión de pasaportes, tanto para los navíos como para las
personas) y precisaron igualmente las condiciones de capturas en el mar (distancia
respecto a las costas), para evitar posibles abusos. En cuanto a la suerte de los
esclavos cristianos detenidos, hubo que esperar al Congreso de Viena de 1814-1815
y al Congreso de Aquisgrán de 1818 para que las potencias europeas obligaran a los
estados berberiscos a poner fin a las actividades corsarias, lo que solo se hizo efectivo
y definitivo después de la toma de Argelia por los franceses en 1830 y su intervención
en Túnez en 1836.

• La bofetada Túnez

El "bofetada Túnez" significa la humillación sufrida por Italia en 1881 por los franceses
que establecer un protectorado sobre Túnez, poniendo fin a los designios coloniales
de Italia en el territorio.

Italia había firmado 08 de septiembre 1868 un tratado con Túnez, que, por un período
de 28 años, reguló el régimen de capitulaciones. El acuerdo internacional garantizado
a Túnez de los derechos y privilegios y la inmunidad a varios estados pre-unitarias
italianos. La comunidad italiana conservó su nacionalidad original y depende de la
jurisdicción consular en materia civil, comercial y legal y no en el sector inmobiliario,
siendo este último bajo la jurisdicción de los tribunales del bey de Túnez. Alianza Civil
aseguró a los italianos la libertad de comercio y un privilegio único de la
extraterritorialidad de sus instituciones. En cuanto a la pesca y la navegación,
recibieron el mismo tratamiento que los tunecinos.

Poco a poco, Francia va ganando el control de Túnez siendo en estas circunstancias


que el gobierno italiano se deja sorprender, 11 de Mayo de 1881, cuando los
franceses llevar a cabo la ocupación de Túnez. Estos eventos son vistos más tarde
como una confirmación de la debilidad de las posiciones internacionales de Italia y
fortalecer los debates consecutivos en el Congreso de Berlín.

LA COLONIZACIÓN

El destino de la Regencia de Túnez (nombre otorgado a la región bajo la dominación


otomana) se presentó rápidamente como un desafío estratégico de importancia
capital debido a la situación geográfica del país, en el cruce de las cuencas occidental
y oriental del Mediterráneo. Túnez se convirtió, por tanto, en objeto de codicias rivales
de Francia e Italia: la primera quería asegurar las fronteras de la Argelia francesa y
evitar que la segunda perturbara sus ambiciones en Egipto y el Levante mediterráneo
por medio del control del acceso al Mediterráneo oriental. Italia, que debió afrontar
una sobrepoblación, ansiaba una política colonial y el territorio tunecino, cuya minoría
europea estaba compuesta principalmente de italianos.

Francia toma Túnez en 1881 de manera gradual, pero el régimen del protectorado
fue confirmado por las Convenciones de La Marsa del 8 de junio de 1883, las cuales
otorgaron a Francia el derecho a intervenir en la política exterior, la defensa y los
asuntos internos de Túnez: el país mantuvo su gobierno y administración, desde
entonces, bajo control francés. Así, los diferentes servicios administrativos fueron
dirigidos por altos funcionarios franceses y por un residente general que se
encargaron de aprobar los asuntos de gobierno.

Luego, Francia pasó a representar a Túnez en la escena internacional y no tardó en


abusar de sus derechos y prerrogativas para explotar el país como una colonia,
obligando al bey a abandonar la casi totalidad de sus poderes en favor del residente
general. A pesar de ello, se alcanzaron progresos económicos, especialmente
gracias a los bancos y a las compañías. Asimismo, se desarrolló una red ferroviaria.
La colonización hizo posible la expansión de los cultivos de cereales y la producción
de aceite de oliva, así como la explotación de las minas de fosfato y de hierro. Se
habilitó un importante puerto militar en Bizerta. Además, en el campo de la educación,
los franceses establecieron un sistema bilingüe árabe y francés que dio a la elite
tunecina la posibilidad de formarse en los dos idiomas.

La ocupación de Túnez no tuvo el carácter militar característico de los primeros años


de la dominación francesa en Argelia. Las circunstancias que llevaron a la inclusión
del país en el ámbito colonial francés fueron diferentes. La originaria penetración
económica, es decir, los empréstitos financieros concedidos a los soberanos locales,
sirvieron de pretexto para ir adquiriendo un control que no tardó en convertirse en
protectorado. La base económica fundamentada en la agricultura y el pastoreo siguió
siendo, durante los años de la influencia francesa, la característica predominante del
país, con la única excepción de la industria extractiva de fosfatos y una producción
local de objetos de uso corriente.

PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN

La lucha contra la ocupación francesa comenzó a inicios del siglo XX. Túnez fue el
primer Estado del mundo árabe influenciado por el nacionalismo moderno,128 por
medio del movimiento reformista e intelectual de los Jóvenes Tunecinos, fundado
en 1907 por Béchir Sfar, Ali Bach Hamba y Abdeljelil Zaouche. Esta corriente
nacionalista se hizo manifiesta con el Caso Djellaz en 1911 y con el boicot de los
tranvías tunecinos en 1912. Estos eventos marcaron la transformación de los
Jóvenes Tunecinos en militantes que actuaban en movimientos callejeros. El
residente general mandó al exilio a sus principales dirigentes.126 De 1914 a 1921, el
país vivió en estado de emergencia y la prensa anticolonialista fue prohibida.

A pesar de todo esto, el movimiento nacional no dejó de existir. Desde el fin de la


Primera Guerra Mundial, una nueva generación organizada en torno a Abdelaziz
Thâalbi preparó el nacimiento del partido político Destour. Entrando en conflicto
con el régimen del protectorado, el partido expuso, desde la proclamación oficial de
su creación el 4 de junio de 1920. A partir de noviembre de 1925, el debilitado Destour
pasó a la clandestinidad y renunció a la acción política directa.
En 1934 se creó el partido Neo-Destour (Nueva Constitución) dirigido por Habib
Bourguiba, que marcará el inicio de la lucha tunecina por su independencia.

Durante la II Guerra Mundial Túnez fue una de las colonias francesas leales al
régimen proalemán de Vichy, y las tropas alemanas se instalaron en su territorio,
donde terminaron acorraladas por los Aliados. Tras finalizar la guerra Túnez continuó
bajo control colonial de Francia hasta su independencia en 1956.

El año 1934, con la formación del Partido Néo-Destour (Nueva Constitución) (NDP)
dirigido por Habib Bourguiba, marcará el inicio de la lucha tunecina por su
independencia. En 1955 Túnez consiguió el autogobierno y, el 20 de marzo de 1956
Túnez consiguió su independencia, sólo 18 días después de que Marruecos
consiguiera la suya. El Tratado del Bardo, firmado en 1881 y por el que se establecía
el Protectorado francés en el país fue derogado.

Tras las elecciones en abril de 1956 Habib Bourguiba fue elegido como jefe del
Gobierno, proclama la República Tunecina el 25 de julio de 1957 y se convierte en el
primer presidente del país. Dos años más tarde, el 1 de junio de 1959, se promulga
la primera Constitución.

A pesar de la independencia Francia mantuvo su presencia militar por medio de una


base naval en Bizerta hasta 1963. En ese año, y tras un bloqueo por parte de la
marina tunecina, los franceses se vieron obligados a abandonar definitivamente el
país.

El gobierno del Partido Socialista Destourien hizo que Bourguiba siguiera políticas
socialistas en los primeros años de su mandato. Sin embargo, durante el decenio de
1970 abrió la economía a la inversión extranjera y permitió el desarrollo del sector
privado.

Bourguiba se mantuvo en el poder hasta 1987, es decir, durante treinta años


consecutivos, primero durante la etapa de partido único, y después de 1975 como
Presidente democrático. Desde esta fecha gobernó Zine El Abidine Ben Ali, quien fue
derrocado por un movimiento popular en enero de 2011. Dicho movimiento dio paso
a una apertura democrática, con legalización de la práctica totalidad de los partidos
políticos de oposición y la celebración de unas elecciones a una Asamblea
Constituyente.

EL SAHARA OCCIDENTAL:

El principal problema para una mayor integración entre los países magrabíes es,
probablemente la situación de la antigua colonia española del Sahara occidental.

Hasta noviembre de 1975 el Sáhara era una provincia española. Tenía ese estatus
desde 1958, fecha en la que se completó la entrega al reino alauí del Protectorado
Español en Marruecos. El Gobierno español cambiaría el estatus político del Sáhara,
de colonia a provincia, para “mostrar a Marruecos y a Naciones Unidas que esos
territorios tenían distinta categoría y que estaban habitados por una población distinta
y deseosa de permanecer vinculada a España. Así, hasta 1975, mientras Franco
fuese capaz de gobernar, España no tendría intención de abandonar el Sáhara,
donde había riquezas como la pesca y la mina de fosfatos de Bucraa. Los habitantes
del territorio tenían un DNI y un pasaporte español, como cualquier otro ciudadano
del Estado.

¿Cómo se explica que un Estado abandonase a su suerte a una de sus provincias?


Por un lado, no se cumplió con la responsabilidad que había con el territorio, que no
sólo es con los saharauis, sino también con Naciones Unidas y con los españoles, a
quienes el Gobierno mintió diciendo que el Sáhara entraba en un proceso de
autodeterminación”. Además, el momento histórico es extremadamente complejo.
“Hay una situación de interinidad en la jefatura del Estado”. El 15 de octubre Franco
sufriría su primer infarto y no participaría de las decisiones desde el día 21. . En un
régimen en el que todo depende tanto del dictador hay un vacío de poder que hace
que, o se tomen mal las decisiones, o que algunos aprovechen para tomar decisiones
que no estaban previstas.

La jugada maestra que acabó ganando la partida fue la Marcha Verde, un invento del
rey alauí, Hassan II, para llevar a cabo su proyecto de Gran Marruecos y hacerse con
el territorio. El 16 de octubre de 1975 el Tribunal Internacional de La Haya dio un
revés al reino magrebí al dictaminar que no había ningún vínculo de soberanía
territorial entre las tribus del Sáhara y los Estados mauritano y marroquí. Eso llevó a
Hassan II a anunciar la Marcha, el envío de 300.000 civiles ‘voluntarios’, muchos de
ellos obligados, para entrar en el Sáhara y colonizarlo. El objetivo era presionar a
España, mientras las Fuerzas Armadas Reales (FAR) se situarían detrás, en la
retaguardia marroquí. “Fue una jugada brillante, pero la vemos así porque la
respuesta española fue muy pobre”, apunta este historiador. “Hassan II podía haber
tenido muchísimos problemas si España hubiese respondido de otra forma, no era
un rey asentado y ya había habido dos intentos de militares marroquíes de asesinarle.

Los días previos a la entrada de la Marcha en territorio saharaui fueron de una intensa
actividad diplomática. La negociación con los marroquíes siempre será la principal,
apunta Rodríguez, pero el Gobierno seguía aún manejando todas las posibilidades.
El 21 de octubre, el ministro secretario general del Movimiento, José Solís, aseguraba
a Hassan II: “Queremos que estemos de acuerdo para que el Sáhara sea para
Marruecos”. Pero al día siguiente, el general gobernador del Sáhara, Federico
Gómez de Salazar, seguía negociando con el Frente Polisario –al que había
prometido un referéndum de autodeterminación– e incluso con Argelia, aliada de los
saharauis y dentro de la órbita soviética, a la que se llegó a pedir colaboración militar.
Sin embargo, aunque a principios de noviembre los diplomáticos españoles en la
ONU seguían afirmando que España defendería el territorio “incluso con el uso de la
fuerza”, el 28 de octubre las cosas quedaron claras. “Los días 25 y 26 hubo mítines
del Polisario en El Aaiún, pero el 28 se declara el estado de sitio, se despliega a la
legión y se alambran los barrios musulmanes. Hubo un vuelco”, comenta Rodríguez.
Además, se racionó el combustible, se desarmó al personal nativo de la Policía
Territorial y las Tropas Nómadas y el Ejército se replegó de los puestos de Tifariti,
Hausa, Echdería y Mahbes, en el noreste del territorio. “La única explicación posible
es que España y Marruecos habían acordado que las dependencias y fuertes allí
existentes fueran ocupados por las FAR para impedir que lo hiciera el Polisario y que
por esa zona recibiera el apoyo argelino”. Ésa fue la zona de los primeros combates
entre la guerrilla y Marruecos. Empezaba la retirada española y los saharauis por fin
lo sabían.

Los acontecimientos se precipitarían el 6 de noviembre, fecha en la que la Marcha


Verde penetra en el Sáhara unos kilómetros, hasta posicionarse frente al Ejército
español, al que la jugada puso en un aprieto. Tres días permanecería allí ‘la
Marabunta’, como la llamaban los militares españoles, hasta que el día 10 Hassan II
ordenaba su retirada. Entre medias, las últimas negociaciones, que culminarán con
los Acuerdos de Madrid, pactados entre el 12 y el 14 de noviembre.

España entregó el territorio, sin haber planteado cosas que sí se hicieron en otra de
sus excolonias: Guinea Ecuatorial. “Allí se dieron las fases para una descolonización:
un gobierno autónomo, una conferencia constitucional para un nuevo país, un
referéndum para esa constitución. Y aunque el Polisario venció a Mauritania, que en
1979 renunció a sus pretensiones en el Sáhara, Marruecos y su superioridad militar,
apoyada por EE UU y Francia, se quedó con el pastel.

Sin embargo, el 14 de noviembre de 1975 se firmaban los Acuerdos de Madrid entre


los gobiernos: español, marroquí y mauritano, por los cuales el primero no entregaba
la soberanía del territorio, simplemente una administración formada por los tres
ejecutivos, lo que supuso de facto la entrega a los dos últimos.

Las últimas tropas españolas abandonarían el terreno el 26 de febrero de 1976, fecha


en la que se proclamaba en el desierto la República Árabe Saharaui Democrática
(RASD), mientras Marruecos y Mauritania acordaban repartirse el territorio, las dos
terceras partes al norte para Marruecos y el resto para Mauritania.

El Sáhara Occidental figura hoy en la ONU como uno de los 17 territorios no


autónomos bajo supervisión de su Comité Especial de Descolonización. Desde el alto
el fuego entre Marruecos y el Polisario, en 1991, la Misión de Naciones Unidas para
el referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) busca la celebración de ese
referéndum de autodeterminación que, “hoy por hoy, no está sobre la mesa”, y mucho
menos en condiciones favorables a los saharauis, que ven cómo más y más colonos
marroquíes ocupan su territorio. Marruecos torpedea el proceso para la consulta
desde hace décadas con el beneplácito de sus aliados en el Consejo de Seguridad.
Su muro militar, terminado en 1987 fruto de sus conquistas, mide 2.720 kilómetros y
aísla a las principales poblaciones saharauis del resto del territorio, hoy controlado
por la RASD. Así continúa el conflicto cuando se cumplen 40 años de los Acuerdos
de Madrid, una declaración que “no transfirió la soberanía sobre el Territorio ni
confirió a ninguno de los signatarios la condición de Potencia administradora,
condición que España, por sí sola, no podía haber transferido unilateralmente”, según
reza la Resolución S/2002/161 del Departamento Jurídico de la ONU. El documento,
del año 2002, recuerda que, a efectos jurídicos, España es, aún hoy en día, la
potencia administradora del territorio.

LIBIA
Colonización de libia – Imperio colonial italiano.

A finales del siglo XIX los europeos habían colonizado casi la totalidad del continente
africano. Para la conferencia de Berlín (1884) se organizó el reparto de colonias
africanas con las mejores zonas
bajo las autoridades de potencias
de primer orden, por otro lado,
Italia había quedado al margen de
esa repartición procurándose a sí
misma un imperio colonial en libia
en 1912.

Los medios imperialistas utilizan


para sus fines técnicas
publicitarias clásicas basadas en
consignas sencillas y mensajes
esquemáticos, repetitivos y claros,
para justificar la necesidad de
atacar un país determinado se
simplifica la naturaleza de su
régimen personificándolo en la
figura de su dirigente, que es
convertido en una mezcla de demonio sanguinario y siniestro personaje de películas.
Familias italianas viajaban en busca del mejor porvenir, animados por la primera de
recibir tierras gratuitas por parte del estado, sin embargo Libia se ve rodeada de
desiertos, tierra y de poco cultivo.

La presencia italiana se afianzó con la llegada al poder de Benito Mussolini en


el Reino de Italia (1922), que emprendió una campaña de "Pacificación" del territorio,
buscando eliminar cualquier posible resistencia local y consolidar el régimen colonial
italiano sobre las provincias libias. Sin embargo, esto trajo aparejado el incremento
de los problemas derivados del régimen colonial. A pesar de la extremada pobreza
de la mayor parte del territorio, el gobierno italiano intentó el asentamiento de colonos
italianos, procedentes de Sicilia.

Izquierda occidental

En aquella época, la mayoría de partidos socialistas “marxistas” occidentales


acabaron sucumbiendo a la propaganda colonialista y justificaron las políticas de
conquista y esclavitud colonial con unas argumentaciones pretendidamente de
izquierdas. Hoy, la izquierda occidentalista se adhiere a la misma posición y justifica
por acción o por omisión las políticas colonialistas, los crímenes y las invasiones
militares de occidente.

La izquierda crítica y valiente, que no tiene miedo a desafiar las mentiras imperialistas
y lo políticamente correcto, puede ser la base de la reconstrucción del
internacionalismo, el anticolonialismo y la solidaridad. Estos son los elementos sin
los cuales es imposible que la izquierda occidental resucite como alternativa creíble
ante unos trabajadores occidentales influenciados por décadas de un nacionalismo
imperialista y un eurocentrismo brutalmente alienante contra los pueblos oprimidos,
hechos históricos que permiten entender el apoyo que encuentran las formaciones
de extrema derecha y racistas entre amplios sectores obreros y populares de
occidente: el colonialismo en el exterior con su nacionalismo imperialista
retroalimenta las tendencias racistas, reaccionarias y fascistas en el interior, y
provoca la división de la clase obrera. La izquierda internacionalista, si quiere
convertirse en alternativa para los trabajadores occidentales, deberá en primer lugar
romper este círculo vicioso.

Mientras Libia se convierte en un inmenso cementerio colectivo y sus pueblos y


ciudades son reducidos a escombros, la izquierda occidentalista se muestra
impasible ante las matanzas de la OTAN o incluso apoya los designios del
imperialismo para Libia y el resto del continente africano con sus irracionales y
fantásticas argumentaciones izquierdistas. Los regímenes que el imperialismo
instaura en los países que conquista generan un grave deterioro de las condiciones
de vida, privatizaciones salvajes, empobrecimiento masivo, retroceso brutal de los
derechos sociales y de la igualdad de género, odios interétnicos y, además,
convierten el país en protectorados del atlantismo dirigidos por las embajadas
occidentales que instalan bases militares de la OTAN, sin que exista ningún tipo de
inconveniente.

Descolonización de Libia
A finales de la segunda guerra mundial (1943) comenzó su proceso de independencia
hasta 1956.

En 1952, Gran Bretaña y Egipto acordaron una constitución para Sudan que le
permitiría en 1954 la inauguración de su
primer parlamento y un referéndum sobre la
independencia que se finalizara en 1956.
Uno de los principales países al reconocer su
independencia fue Estados Unidos.

Además, Libia cobró gran importancia militar


dividida en tres zonas y construidos varios
campos de concentración para someter a la
población, entre ellas a las tribus que
habitaban las montañas de Cirenaica, donde
permanecía rebelde el líder Omar Mukhtaf,

Omar Mukhtaf (El león del desierto)


quien en 1931 fue rodeado y asesinado por los invasores.

 Durante la Segunda Guerra Mundial, Libia fue escenario de importantes


operaciones bélicas. Finalizada la contienda, Gran Bretaña estableció una
administración militar en las regiones de Cirenaica y Tripolitana, mientras Francia
ocupó la zona de El Fezzan.

 Al concluir el conflicto, el destino de Libia fue tema de grandes controversias


entre las potencias capitalistas, lo que estuvo determinado, entre otros factores, por
la posición estratégica en esa zona de Africa.

 A partir de 1960, la nación se convirtió en una de las grandes productoras de


petróleo. La economía sufrió un vuelco total debido a los grandes ingresos que
percibía por concepto de regalías.

 Los hidrocarburos despertaron las apetencias de las grandes transnacionales


que siempre están prestas a apoderarse o controlar los recursos naturales de las
naciones del Tercer Mundo.

 Sin embargo, las clases explotadas y marginadas no obtenían beneficio alguno


y el país, esencialmente agrícola, se mantenía completamente atrasado. Los
pequeños núcleos económicos privilegiados se nutrían de las ganancias petroleras y
del comercio de importación.
 El primero de septiembre de 1969, un grupo de oficiales dirigido por el coronel
Muammar el Kadhafi dio un golpe de estado y se inició un proceso de
transformaciones anti feudales. La monarquía fue abolida y se instituyó la República
Árabe Libia.
BIBLIOGRAFÍA

Sociología de la Liberación de Frantz Fanon

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Del colonialismo al islamismo de Antoni Segura

http://www.bne.es/webdocs/Servicios/Informacion_bibliografica/Exposiciones_bibliogra
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http://www.manosunidas.org/sites/default/files/informacion_viaje_marruecos.pdf
http://facultad.bayamon.inter.edu/dtirado/GEHS%204030%20pdf/La%20descolonizaci
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http://www.edugoro.org/uned/wp-content/uploads/2013/08/12.-La-
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