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ADMINISTRACIÓN FINANCIERA Y GERENCIA DEL VALOR

La administración financiera esencialmente es una combinación de contabilidad y


economía. En primer lugar, los gerentes financieros utilizan la información contable -
balances generales, estados de resultados, flujos de caja, estado de fuentes y usos.-
con el fin de analizar, planear y distribuir recursos financieros para las PyMES. En
segunda instancia, ellos emplean los principios económicos como guía para la toma de
decisiones financieras que favorezcan los intereses de la organización. En otras
palabras, las finanzas constituyen un área aplicada de la economía que se apoya en la
información contable
Bajo esta perspectiva a todas las decisiones de negocio corresponden implicaciones
de orden financiero, así por ejemplo la valoración de las organizaciones que no es
un proceso nuevo y que igualmente no ha hecho parte de las practicas
administrativas tradicionales ha comenzado a posesionarse como un tema de gran
interés para empresarios y administradores debido a la complejidad del entorno
donde se desenvuelven en las organizaciones actuales
Los tiempos actuales obliga a las PyMES a contar con los medios necesarios para poder
subsistir en un ambiente muy competitivo y en constante evolución. Las nuevas
tecnologías, las nuevas aptitudes laborales junto con la nueva relación mercado -
producción, han contribuido a fenómenos nunca antes vistos: la caída de fronteras
comerciales en Europa han permitido la unificación de monedas de varios países y el
comercio mundial sigue uniendo a otras naciones con propósitos económicos
comunes. La toma de decisiones puede hacerse ya tan solo oprimiendo un botón a
kilómetros y kilómetros de distancia donde se origina la transacción, lo que obliga a que
el ejecutivo moderno deba estar al tanto de los cambios originados por aquellas
personas inquietas y dinámicas que contribuyen a la modernización de las PyMES y por
consiguiente al nuevo mundo de los negocio
Para contrarrestar la fuerza de la globalización se hace necesario crear estrategias que
permitan atraer clientes por fuera de las fronteras naturales. Toda empresa requerirá
"una actitud de permanente alerta, rapidez en la respuesta al cliente, flexibilidad en las
estructuras internas, rapidez en las decisiones, aumento en la productividad y
optimización de la calidad". Todas ellas forman parte de las las habilidades esenciales
que una organización requiere para enfrentar los retos de un mercado globalizado y que
pueden dirigirla a un mejor futuro. El Talento Humano es donde existe la dinámica que
permitirá a los negocios percibir las oportunidades con mayor rapidez, a tal punto de
obligarlas, inclusive, a redefinir su razón de ser, a eliminar competidores renuentes a los
cambios, a comprender donde es necesario invertir y a descubrir nuevos mercados que
le permitan tener una mayor ventaja competitiva.
El ADMINISTRADOR FINANCIERO es quien proporciona la información fundamental
de la empresa a través del diagnóstico financiero, para lo cual toma la contabilidad (el
ayer), interpreta los datos fríos existentes en los estados financieros y elabora con
detalle la información que requiere la empresa para conocer su situación actual. Con
base en esta información proyecta a la empresa a una situación futura y factible a través
de la planeación prospectiva y la planeación estratégica financiera.
La información sobre productividad debe inducir a que los empresarios conozcan el
VALOR ECONÓMICO que se destruye o se genera al interior de la organización. EL
ADMINISTRADOR FINANCIERO es quien indica la forma para lograr la generación de
valor, orienta adecuadamente los recursos y da alternativas para su uso óptimo; él es
quien indica la cantidad de inversión que se requiere para cumplir con su objetivo básico
y busca la financiación al menor costo posible.

Tales decisiones que pueden clasificarse en cuatro grandes categorías: Inversión,


Financiación Operativas y de Dividendos, están relacionadas con los estados
económico-financieros de la empresa: Balance de Situación, Cuenta de Resultados
y Estado de Flujo de Caja.
Las decisiones de inversión generan valor para la empresa en la medida en que la
decisión de aumentar los activos esté asociada a la obtención de una rentabilidad
marginal superior al costo de capital, esto es, una rentabilidad por encima del promedio
ponderado del costo de la deuda después de impuestos con el costo del patrimonio, o
sea, la rentabilidad sobre el patrimonio esperada por los accionistas

Este análisis se basa en la interpretación de los sucesos financieros ocurridos en el


desarrollo de la actividad empresarial, para lo cual utiliza técnicas que una vez aplicadas
llevan a una toma de decisiones acertadas; aunado a que contribuye a examinar la
capacidad de endeudamiento e inversión de la empresa, tomando como punto de inicio
la información aportada por los estados financieros. El análisis financiero es un instru-
mento disponible para la gerencia, que sirve para predecir el efecto que pueden producir
algunas decisiones estratégicas en el desempeño futuro de la empresa; decisiones
como la venta de una dependencia, variaciones en las políticas de crédito, en las
políticas de cobro o de inventario, así como también una expansión de la empresa
Las causas más frecuentes de una deficiente administración son:
Atrasos en los registros contables
Ausencia de informes
Falta de estadísticas
Descapitalización gradual

La utilidad que ellas producen y debe incluir otros factores de tipo estratégico que
podrían conducir a la empresa a aceptar el sacrificio de utilidades en el corto plazo en
aras de garantizar la permanencia y el crecimiento en el largo plazo
De lo mencionado hasta aquí podemos concluir, en principio, lo siguiente:
• El Objetivo Básico Financiero, entendido como la maximización de las utilidades, no
garantiza la permanencia y el crecimiento de la empresa
• La maximización de las utilidades por sí sola
• La obtención de utilidades debe obedecer más a una estrategia planificada a largo
plazo que a la explotación incontrolada de la diferentes oportunidades que el mercado
le brinda a la empresa
• El Objetivo financiero debe visualizarse desde una perspectiva de largo plazo pues en
muchos casos es posible que sacrificios de utilidad en el corto plazo contribuirían a
garantizar las mencionadas permanencia y crecimiento.

Supongamos el caso de un negocio que consiste en explotar una vaca lechera. El


dueño, como es lógico, obtiene su utilidad de la leche que ésta produce. Pero, ¿es el
objetivo financiero principal lograr solamente la máxima producción de leche? Si se
analiza esta situación desde el punto de vista del largo plazo podemos darnos cuenta
que si la vaca produce crías se dará un fenómeno que no es propiamente un aumento
de la utilidades sino más bien un medio para que éstas se incrementen en el tiempo y
cuyo beneficiario, desde el punto de vista financiero, es el dueño. Dicho fenómeno se
llama "aumento de la riqueza", que el propietario logra aún a costa de sacrificar
utilidades en el corto plazo pues el nacimiento de una cría conlleva la disminución
temporal de la producción de leche y por lo tanto de ingresos.
La decisión de vender o no por el valor de referencia obtenido dependerá, pues, de lo
que el propietario pueda hacer con el dinero. Y esto sin considerar el potencial de
crecimiento de las utilidades y flujo de caja que el negocio ofrece de acuerdo con su
proyección futura ¿Pero, cuánto más? Ahí está el verdadero problema de decisión, por
los elementos de incertidumbre que están contenidos en ella y que cada inversionista
analiza a su manera.

La gestión de los recursos financieros (fondos) así como el de los demás recursos
disponibles a la gerencia de una institución, debe hacerse fundamentado en el logro de
los objetivos últimos de la empresa. En las empresas con ánimo de lucro, por su misma
definición, la obtención de utilidades es uno de los objetivos principales. Las finanzas
modernas consideran como el objetivo básico financiero la maximización del valor de la
empresa. Este se expresa en términos de maximización de la riqueza de los
propietarios, de maximización de la inversión en la institución