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Ana Prieto

Oraciones de la mañana

Para empezar el día encontrándonos con Dios

EMANA

I

LLfflGDQS

MONICIÓN: Hoy es nuestro primer día de clase y queremos empe- zarlo de la mano de Dios. Intentamos hacer silencio en nuestro inte- rior y escucharle a través de su Palabra.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 8,16-18

«Nadie enciende una lámpara y la oculta en una vasija o la pone de- bajo del lecho; la coloca en un candelabro para que los que entren vean la luz. Porque nada hay oculto que no sea descubierto, ni secre- to que no sea conocido y puesto en claro. Mirad bien, pues, cómo escucháis, porque al que tiene se le dará más y al que no tiene se le quitará aún lo que cree tener.»

PALABRA DE DIOS

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Nosotros, Señor, somos las luces que Tú has encendido en el mundo. Hoy comenzamos un nuevo curso.

Aquí, en el colegio, queremos aprender a conocernos,

a vivir en amistad, a crecer y a madurar

Aprenderemos cómo utilizar nuestra luz para ser felices y hacer felices a los demás. Ilumina nuestra vida. Que no escondamos nuestros talentos, que todos los vean y se beneficien de ellos. Bendice este curso que hoy comenzamos,

y a esta clase que te lo pide con confianza. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Sontos

Tú haó encendido

Letó Luce ó

en

el

que

mundo

-13 -

ffiü(2Cfó©3

MONICIÓN: Los salmos son poemas, oraciones que compusieron personas que vivían unas situaciones concretas. Son fruto de su

experiencia. Nosotros podemos leerlos y hacer de ellos nuestra pro-

pia oración.

SALMO 120

Alzo mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

Mi ayuda viene de Dios,

que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme. No duerme, porque Él te guarda. Dios te guarda.

Dios: Padre, Jesús, Amor, siempre a tu lado. De día el sol no te herirá, ni de noche la luna.

Te guarda tu Dios de todo mal.

Él guarda tu vida y tu alma. Guardará tu partida y tu regreso, desde ahora y por siempre.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, por todas las personas que no te conocen, que se

Haz que sientan tu amor que siem-

sienten solas, sin esperanza

pre nos acompaña. Roguemos al Señor.

• Te pedimos, Señor, por todos los que confiamos en ti. Que siempre encontremos en tu amor nuestro auxilio. Roguemos al Señor.

• Por todos los que no tienen esperanza y no son capaces de levan- tar sus ojos a ti con confianza. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-14 -

Dioó

te

guarda

RZ)0(iGr@®[]Q3

MONICIÓN: Esta oración la proclama Tobías, bendiciendo al Señor. Vamos a leerla todos juntos intentando que llegue a nuestro corazón.

LECTURA DEL LIBRO de Tobías 13,2-8

Bendito sea Dios, que vive para siempre

y reina por todos los siglos; porque castiga y perdona, acompaña al que cae y saca de la gran ruina. Nadie hay que pueda huir de su mano. Hijos de Dios, bendecidlo ante las naciones, porque Él os ha dispersado entre todas ellas. Proclamad en ellas su grandeza. Ensalzadlo ante todos los vivientes, pues Él es nuestro Señor, nuestro Dios

y vuestro Padre para siempre.

Él perdona nuestros pecados

y nos reunirá un día ante Él.

Si os volvéis de corazón y con toda el alma,

practicando la verdad, volverá Él a vosotros,

y nunca apartará su rostro.

Considerad, pues, lo que ha hecho por vosotros,

y a pleno pulmón dadle gracias.

Bendecid al Señor de la justicia, ensalzad al rey de los siglos.

PETICIONES DE PERDÓN

• Señor, nos hemos alejado de ti, de tu protección, de tu ternura. Perdón, Señor.

• Tantas veces olvidamos todo lo que tú haces por nosotros y no te tenemos en cuenta. Perdón, Señor.

• Sabemos que perdonas nuestras faltas, pero son pocas las veces que buscamos tu misericordia. Perdón, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Bendito

óea

Dioó

que

vive

para

siempre

-15 -

¿JtUQ^OS

MONICIÓN: Hacemos silencio en nuestro interior e intentamos que la letra de esta canción remueva en nosotros un anhelo de paz y de solidaridad que nos lleve hasta Dios.

AUDICIÓN: «Construyamos la paz»

Cortemos las alambradas de odio y rencor que aprisionan al amor, desgarrando el corazón de los hombres, y dejemos brotar de nuestro interior lo mejor que Dios nos dio para poder convivir como hermanos. Construyamos la paz, ofreciendo amor. Construyamos paz, llevando el perdón. Ofrezcamos paz, construyamos paz, siendo nuestra fe símbolo de paz. Si nos unimos será más fácil vencer, cada uno en un lugar, todos con un mismo ideal.

Egusentia, Construyamos la Paz («Descubriendo la Paz»)

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias, Señor, por todas las personas anónimas que con gestos sencillos construyen la paz a su alrededor. Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, por todos los que perdonan, sin rencor, y aman en profundidad. Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, porque vivimos en un país democrático en el que la paz es un derecho garantizado. Ayuda y perdona a los que no tra- bajan por ella. Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, porque tenemos la oportunidad de vivir en paz con nuestros amigos, vecinos y comunidad escolar. Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-16 -

Conatruyamoó

La

paz

W0©[?DD@S

MONICIÓN: Vamos a pensar por un momento quién es Jesús para cada uno de nosotros. Es una pregunta que sus discípulos supieron responder después de vivir con Él algún tiempo. Lo escuchamos en la Palabra de Dios.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 9,18-22

Un día que Jesús estaba orando en un lugar retirado y sus discípulos se encontraban con Él, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy

yo?» Ellos respondieron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elias

y otros que uno de los antiguos profetas resucitado». «Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro, entonces, tomando la palabra res- pondió: «El Cristo de Dios». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dio que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Señor, Tú nos preguntas hoy:

«¿Quién decís vosotros que soy yo?»,

y tal vez, no sepamos contestar

Tú eres el Dios del cristiano, y también del que no te conoce. Eres el Dios del silencio

y el de la música y la alegría.

Eres el Dios del que te busca,

y del que vive en pecado.

Eres el Dios de las iglesias,

y también de los mercados,

oficinas, colegios y de los campos Eres el Dios al que a veces rechazo y siempre necesito. Eres el Dios, que como Hijo, entrega la vida,

que como Padre, nos abraza y nos salva; que como Espíritu de amor siempre está con nosotros.

Y eres ante todo un Dios amigo. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Ereó

un Dioó

anxlgo

-17 -

-18 -

cA

?<

14 .0.

EMANA

II

[LQDGDQS

MONICIÓN: La Palabra de Dios siempre nos dirige una llamada per- sonal a cada uno que, si la acogemos, nos hace mirar hacia dentro y nos impulsa a ser mejores. Hoy vamos a sentir que también Dios nos conoce y nos ama a cada uno de nosotros.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Juan 1,47-51

Jesús vio a Natanael, que se acercaba, y dijo de él: «He aquí un ver- dadero israelita en el cual no hay engaño». Natanael le dijo: «¿De qué me conoces?». Jesús le contestó: «Antes que Felipe te llamase, te vi Yo, cuando estabas debajo de la higuera». Natanael le respondió:

«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le con- testó: «¿Porque te he dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Co- sas mayores que estas verás». Y le dijo: «En verdad, en verdad os di - go que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, por todas las personas que creemos en ti, ayú- danos a saber responder y a seguirte siempre. Roguemos al Señor.

• Por todas las personas a las que Jesús llama, para que sepan res- ponder a su vocación con alegría. Roguemos al Señor. Os invitamos ahora a hacer peticiones espontáneas. Sabemos que podemos hablar con Dios como nuestro amigo y que Él siempre nos escucha.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

«EL único

verdadero

viaje

de

descubrimiento

eó aquel

que

óe

emprende

no en buóca de paioajeó

con

ojoa

nuevoó»

nuevoó,

M. Proust

óino

ffiüdlCfóQS

MONICIÓN: Los salmos son oraciones del pueblo de Israel. Estaban compuestos antes de nacer Jesús y Él mismo rezó con ellos. Reflejan situaciones de las personas y su forma de hablar con Dios. Nosotros rezamos con los salmos pidiendo por todos los que en este momento se pueden estar sintiendo así.

SALMO 85 (Con música de fondo)

Tiende tu oído, oh Dios, escúchame, porque soy pobre y te necesito; guarda mi alma, porque soy tu amigo; sálvame, que en ti espero.

Tú eres mi Dios, ten misericordia, pues a ti acudo constantemente alegra el alma de tu hijo, pues hacia ti, Señor, levanto mi alma. Tú eres bueno y clemente, lleno de amor para todos los que te invocan.

Vendrán todas las gentes que tú hiciste a adorarte

y a dar, oh Señor, gloria a tu nombre,

pues Tú eres grande y obras maravillas.

Tú sólo eres Dios, enséñame tu camino, oh Señor,

a fin de que yo marche en tu verdad;

dirige mi corazón para amar tu nombre.

Te celebraré de todo corazón, Señor, Dios mío, he de ensalzar tu nombre eternamente pues grande es tu bondad conmigo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-22 -

Te celebraré

He todo

corazón

EHQ(ilG?@©Q©3

MONICIÓN: Seguir a Jesús como cristianos no es cosa de cobar- des. Hay que tener mucha personalidad para dar la cara cada día, no sólo cuando los demás me pueden valorar o yo salgo beneficiado. Seguir a Jesús es ser su amigo siempre.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 9, 57-62

Iban de camin o y alguien le dijo : «Te seguiré a dond e quiera que va - yas». Jesús le contestó: «Las raposas tienen madrigueras y las aves tienen nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la ca- beza».

Dijo a otro: sigúeme». Pero él contestó: «Señor, déjame antes ir a en- terrar a mi padre». Y le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ven a anunciar el Reino de Dios».

Un tercero dijo a Jesús: «Yo te seguiré, Señor, mas permíteme que me despida antes de mi familia». Y Jesús le dijo: «Nadie que ponga la mano en el arado y mire hacia atrás es apto para el Reino de Dios». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Eres muy exigente, Señor. Nos llamas a ser tus amigos y no te andas con rodeos, quieres que tengamos bien claro que Dios ha de ser lo primero, que tu amor es lo más importante, y que no debemos tener miedo de renunciar a lo que nos separa de ti. Queremos seguirte, ser tus amigos ¡Ayúdanos a comprender lo que nos pides, y danos fuerza para responderte! Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Tú, ven

y

sigúeme

-23 -

¿jQDQWQS

MONICIÓN : Esta canción refleja una actitud que debería ser común

a todos nosotros: abrir bien los ojos para saber llorar con el que llora

y reír con el que ríe. Para ser personas que viven la acogida como al- go normal, con cualquiera que se nos acerque (como hacía Jesús). Para dar esperanza y alegría a este mundo tan «desengañado».

AUDICIÓN: «Ojos que ven»

Tienes algo especial que no tienen los demás, más allá de tu mirada;

es tu forma de reír, son tus ganas de luchar contra la desesperanza. Tu corazón abierto a todos está; tu ilusión deshace las sombras

y la luz que transmites llena todo de color, porque eres

Ojos que ven, corazón que siente con el dolor de la gente. Buen árbol que buena sombra da a quien se acerca buscando amistad. Nunca acaba tu jornada, das todo a cambio de nada; es tu forma de ser fiel a tu credo y a tu fe en la persona de aquel a quien entregaste el alma. Tu corazón

Javi Sánchez, Ojos que ven («Ojos que ven»)

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias por las personas que saben reír, ayudar a los demás, lu- char contra la desesperanza. Gracias, Señor.

• Gracias por las personas que abren su corazón a todos, que viven desde la ilusión y son capaces de transmitir luz. Gracias, Señor.

• Gracias por todas las personas que tienen «ojos que ven». Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Buen

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árbol

que óe acerca buscando amistad

óonxbra da a

buena

quien

^QCrQíjQS

MONICIÓN: Hemos experimentado muchas veces el sentimiento de

gratitud: cuando alguien nos saca de un apuro, cuando nos devuelven

Dios está regalándonos

constantemente su ternura, su amor. Ahora tenemos la oportunidad de pensar en todo lo que día a día hace por nosotros y expresarle nuestro agradecimiento.

algo que habíamos perdido y necesitábamos

SALMO DE ACCIÓN DE GRACIAS

Hoy quiero darte gracias, mi Dios, a ti, que eres Padre, que eres Hijo, que eres Amor. TODOS: Grande es tu amor. Gracias por esta semana que hoy termina, por el trabajo, por el cansancio, por todo lo vivido. TODOS: Grande es tu amor. Gracias por nuestra vida, por nuestro cuerpo, fuente de alegría y de energía, porque nos has hechos hombres y mujeres. TODOS: Grande es tu amor.

Gracias por todo cuanto nos has dado, nuestra familia, siempre cerca, nuestros amigos, siempre a nuestro lado, nuestros profesores, siempre cercanos. TODOS: Grande es tu amor.

Gracias porque cada día haces que viva experiencias nuevas que me hacen crecer y ser mejor. Y me hacen pensar, sentir, gozar y ser feliz. Y sobre todo gracias porque me quieres como soy y estás siempre que te necesito. TODOS: Grande es tu amor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Me quiereó

como

óoy

-25 -

-26 -

EMANA

III

LL(U0D©3

MONICIÓN: Vamos a orar esta mañana con la Palabra de Dios. Pa- labra que es vida y es verdad, y en ella se nos recuerda que Dios es Padre, que nos ama como un padre ama a sus hijos y nos concederá todo lo que nos ayude a crecer como personas.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Mateo 7,7-11

«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe, y el que busca, halla, y al que llama se le abre. ¿O quién hay de vosotros al que su hijo le pida pan y le dé una piedra? O si le pide un pez, ¿le dará una serpiente? Si, pues, voso- tros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuán- to más vuestro Padre, que está en los cielos, dará cosas buenas a quien se las pida.» Palabra de Dios.

En silencio, elejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

Tú nos dices, Señor, que eres Padre, que nos escuchas y que nos da- rás todo lo bueno que te pidamos. Con esa confianza

• Te pedimos por todos nosotros, para que sepamos comprender- nos, ayudarnos y caminar juntos como buenos compañeros. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos, Padre, por todas nuestras familias, ayúdanos a vivir unidos, a querernos y a saber enfrentarnos con los problemas que surgen en nuestras vidas. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos por nuestro mundo, enséñanos a cuidar de la naturale- za y de todas las riquezas que encierra nuestro planeta. Te lo pedi- mos, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Enóéñetnoó

a cuidar 1 nueótro

nxundo.

-29 -

ffi3(IICfó©3

MONICIÓN: Todos conocemos a la Virgen María, la madre de Jesús,

ella -fue una mujer muy importante en la vida de su Hijo. Supo aceptar la llamada de Dios, y las consecuencias de esa llamada, desde el re- chazo de los suyos, hasta ver a su hijo asesinado como un malhe- chor. Sin entender muchas cosas, se supo fiar de Dios. Estuvo cerca de Jesús y de sus amigos, animándoles en los primeros pasos de la

iglesia

Rezamos hoy un avemaria muy especial, dando gracias a Dios, por María, que es nuestra amiga y nuestra madre.

y todavía hoy es testimonio de amor y de entrega.

AVE MARÍA

Dios te saluda, María, llena de gracia, llena de amor

y bella como la flor más preciosa.

Nuestro Dios está contigo, siempre está contigo porque supiste hacerle un hueco en tu pequeña existencia, porque te enamoraste de Él

y le dejaste quedarse para siempre.

Bendita eres, eres la señalada, la más importante, la mujer del Sí;

y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús,

el Dios hecho hombre por amor. Santa María, madre de Dios y madre de todos ruega por nosotros que somos débiles y que a menudo tropezamos y caemos, que cometemos errores y nos alejamos de Dios, intercede por nosotros ahora y en el momento en el que podamos reunimos, para siempre, con el Padre. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-30 -

Ereó, Mafia,

amiga

y

madre

Eaa(i[?@®]Qa

MONICIÓN: Orar es hablar con Dios que es Padre, hermano, amigo,

compañero

estar a solas con Él y compartir con Él nuestra vida. Pero a veces no sabemos orar. También le ocurría a los discípulos de Jesús. Jesús hoy nos enseña a orar desde el corazón.

Cuando se ama a Dios brota de dentro la necesidad de

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 11,1-4

Estaba orando Jesús en cierto lugar y, cuando acabó, uno de sus dis- cípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Y Él les dijo: «Cuando oréis decid: Padre, santificado sea tu nombre; venga tu Reino; danos cada día nuestro pan cotidiano, y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos

a todo el que nos debe, y no nos expongas a la tentación». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Padre, Padre nuestro, Padre de todos. Que estás en todos los corazones. En medio, de todos nosotros Queremos bendecir tu nombre porque eres bueno. Que tu Reino se haga realidad en nuestras vidas, tu Reino de paz, de justicia, de amor Tu voluntad es que seamos felices,

que se cumpla Señor, en nosotros y en todos los hombres.

Y danos el alimento que necesitamos para vivir,

la comida, y la amistad, la bebida y el amor Eres misericordia y ternura. Ya sabes que somos débiles,

acógenos en tus manos

acoger a todas las personas y perdonar. y

No nos dejes nunca, ni te alejes de nuestro lado,

y líbranos de la injusticia, de la guerra, de tu ausencia

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

nosotros intentaremos

Amén.

Tu voluntad

ea que

oeamoó

felicea

-31

-

JfflQWQS

MONICIÓN: Los jóvenes tenemos a veces fama de soñadores, de personas que viven en una nube, pendientes sólo de la diversión y

de nuestros intereses personales. Dios no lo cree así y Nico, el autor de

la canción que vamos a escuchar, tampoco.

AUDICIÓN: «Somos más que sueños»

No podrán hacer callar nuestras voces,

la esperanza, la esperanza de una tierra nueva.

No podrán hacer callar a los hombres, tantos hombres que construyen paso a paso el horizonte. No podrán hacer callar al testigo, buen testigo,

nuevo símbolo en esta humanidad cansada. No podrán hacer callar a los pobres, sólo pobres,

a los hombres marginados, sin destino.

Somos más que sueños, somos más que unas palabras, somos más que una utopía somos más que tres chorradas, somos más que sueños, somos más que unas palabras, sólo somos la voz de los sin voz.

Nico, Somos más que sueños («Al fuego de tu Fe»)

REFLEXIÓN

A veces nos tratan como personas demasiado jóvenes para ser toma-

dos en serio. Sabemos que podemos hacer grandes cosas, por noso- tros mismos, por los demás, por Dios

A continuación os invito a decir en alto, ofreciéndoselas a Dios, acti-

tudes, o comportamientos positivos y constructivos, de los que so- mos capaces

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-32 -

Sottxoo máó que

óueñoó

\!/0QG?0QQS

MONICIÓN: Hoy, último día de la semana, vamos a derrochar nues- tra alabanza y a proclamar nuestra gratitud a Dios.

SALMO DE ALABANZA

Alabad al Señor en la calle, mientras paseáis Alabadlo en vuestra debilidad y pobreza. Alabadlo por sus obras de amor. Alabad su grandeza hecha pequenez. Alabadlo cantando y danzando, alabadlo en el movimiento y el ruido, alabadlo en la fiesta y en la juerga Alabadlo con vuestra voz y vuestra música. Alabadlo mientras trabajáis, alabadlo mientras descansáis. Alabadlo en la discoteca y y también en vuestro hogar Que todo ser que respira, que vive, goza y ama - alabe a nuestro Dios.

ACCIÓN DE GRACIAS

Al finalizar esta semana, queremos darte gracias, Señor, por todo lo que nos regalas cada día, sabemos que nos amas, y ese es tu mejor

regalo

• Gracias, Señor, porque nos has hecho como somos, nos has dado la oportunidad de crecer y de cambiar, porque nos has hecho per- sonas únicas y nos haces sentir especiales. Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, porque eres Padre, y nos cuidas, porque eres el Amigo que entrega su vida por nosotros, porque eres el Espíritu de Amor, que nos hace sentir tu presencia. Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, por todas las personas que pones a nuestro lado, nos quieren y nos ayudan. Aunque a veces no sepamos agradecerlo, tenemos amigos, familia, compañeros, profesores y conocidos a los que les importamos, y eso nos hace sentirnos bien. Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

nuestra oración es también una muestra de nuestro cariño:

Gracias,

Señor,

por

la gente

que

non

quiere

-33 -

-34 -

\

^

oteA

EMANA

IV

tÜB0D©3

MONICIÓN: Vamos a reflexionar a partir de una parábola que nos puede servir como oración si abrimos nuestro corazón.

NARRACIÓN: «Desierto ancho, mente estrecha, corazón mez- quino»

Aquellos dos siempre habían sido enemigos en el pueblo. Por moti- vos distintos ambos habían ido a parar a la cárcel. Y sin acuerdo mu- tuo, ambos coincidieron también en escapar de allí. Se encontraron al buscar un lugar para esconderse hasta que llegara la noche. El de- sierto que debían de atravesar era inmenso. Si querían sobrevivir, irre- mediablemente debían aliarse los dos. Aun antes de ponerse de acuerdo sobre lo que convenía hacer, habían reñido áspera y violenta- mente. Comenzaron la dura marcha sin decirse una sola palabra du- rante kilómetros y kilómetros. Se odiaban tanto como se necesitaban. Más que buscar puntos de coincidencia y de encuentro para hacer más llevadera la escapada, alimentaban cada vez más odio el uno ha- cia el otro. Después de muchos kilómetros, ya a mediodía del día si- guiente, a uno de ellos llegó a pesarle tanto el silencio como el de- sierto, no pudo más y, casi temblando, se atrevió a decir: «Este calor ya se me hace insoportable». El otro, que ni siquiera se había entera- do, respondió con un tono y un gesto ofensivo: «Pues anda que Tú».

PETICIONES DE PERDÓN

• Perdónanos, Señor, por las veces que no escuchamos a los que te- nemos alrededor, ni les dejamos lugar para la entrega y la amistad. Perdón, Señor.

• Perdónanos, Señor, por las veces que damos de lado a amigos y compañeros por diferencias sin importancia. Perdón, Señor.

• Perdónanos, Señor, porque no entendemos que el odio engendra odio y la violencia sólo engendra violencia y vivimos nuestras rela- ciones de forma negativa e hiriente. Perdón, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Si no eócuchaó te perderáó

a Loó demód,

tu nxejor

yo

-37 -

EaSIGr^QS

MONICIÓN: Dios nunca nos abandona, Él es nuestro refugio, el lu- gar donde siempre estaremos a salvo. Siempre que acudamos a Él

con el corazón deseoso de amor y ternura encontraremos una caricia

y su incondicional acogida.

SALMO 17

Oh, mi Dios, Tú eres mi roca

y fortaleza, mi refugio, Señor;

eres mi roca, a quien me acojo,

mi

escudo, mi lugar de Salvación.

Clamé a Dios, en mis días de angustia, hacia mi Dios levanté mi grito;

y Él escuchó mi voz, y llegó mi grito a sus oídos. Alargó de lo alto su mano, y me recogió en ella. Me liberó de mi angustia y mi confusión, me tomó, se hizo mi sostén y me dio respiro

porque me quiere.

Yo guardé sus sendas y viví en justicia,

y él me acogió.

Tú eres mi luz, mi Dios, Tú alumbras mis tinieblas.

Por eso he de alabarte, tu nombre siempre cantaré.

ORACIÓN

No hay oración más bonita que la que nos enseñó Jesús. Acudimos a Dios, nuestro Padre, y oramos juntos:

Padre nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-38 -

Tú alumbraa

mió

tinieblaó

EaO§Gr@®[|QS

MONICIÓN: Los que seguimos a Jesús no somos, en general, grandes sabios o personas muy intelectuales. Dios se nos muestra, en lo senci- llo, a los sencillos y este misterio precioso de la preferencia de Dios por lo más pobres emocionó a Jesús. Vamos a escuchar la Palabra de Dios.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Mateo 11,25-30

En aquel tiempo , tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cíelo y de la tierra, porque, habiendo escondido estas co- sas a los sabios y prudentes, las has revelado a los pequeñuelos. Sí, Padre, porque así has querido. Mi padre me confió todas las cosas y nadie conoce perfectamente al Hijo, sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y oprimidos, y yo os aliviaré. Car- gad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y hu- milde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Por- que mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dio que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Jesús: nos has enseñado con tu vida, con tu forma de amar, de sentir, de entregarte, de perdonar, incluso de morir, cómo es el rostro del Padre, cómo es su misericordia y ternura, y cuánto nos quiere. Queremos ir a ti, porque sabemos que tu corazón nos acoge a todos. Ayúdanos a acudir a ti y a ser fieles a tu amor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Venid

a LOÓ que

eótáio

canaadoa

-39 -

MONICIÓN: Hablamos mucho del amor, sin embargo muchas veces no sabemos de lo que estamos hablando. Llamamos amor a cual- quier sentimiento de cariño y es mucho más que eso. Vamos a escu- char una canción que nos habla de cómo es el amor, el de verdad, el de Dios.

AUDICIÓN: «El Amor»

El amor es paciente, es afable y no tiene envidia; el amor no se engríe, ni busca lo suyo. El amor no simpatiza con la injusticia, el amor no lleva cuentas del mal que hiciste. El amor disculpa siempre, confía siempre, el amor espera siempre, aguanta siempre. El amor no falla nunca, el amor disculpa siempre, el amor no falla nunca, se fía siempre, el amor

Voces de Juan, El Amor («La voz de los sin voz»)

REFLEXIÓN

(Se les puede invitar a cerrar los ojos mientras se lee la motivación.)

Vamos a pensar unos instantes, en las personas a las que queremos. Hay muchas veces en las que vivimos de forma inconsciente y no nos damos cuenta del amor que nos rodea, del amor que nos entregan

nuestros padres y hermanos, nuestra familia, los amigos que tenemos

en el colegio y fuera de él

Hoy le presentamos a nuestro" Padre cada una de esas personas,

pensamos en sus rostros, en lo que necesitan-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

el amor que Dios nos tiene.

El Amor

no acaba

nunca

-40 -

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MONICIÓN: Nadie en este mundo nos puede querer más y mejor que nuestro Dios. Es una certeza. Acudamos a Él siempre que nece- sitemos ayuda, siempre que necesitemos un lugar donde descansar.

SALMO 30

A ti, oh Señor, me acojo;

no sea confundido jamás. Tiende hacia mí tu oído, date prisa en librarme. Sé para mí una roca de refugio un muro de defensa que me salve. Pues eres Tú mi roca y mi fortaleza, llévame por tu nombre, guíame. En tus manos mi Espíritu encomiendo, Tú me rescatas, mi Dios Fiel. Mis días están en tus manos.

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias, Padre, gracias, Jesús, gracias, Espíritu de Amor porque Tú eres mi Dios, y en tu regazo trinitario me abrazas y me cuidas siempre. Gracias, Señor.

• Gracias porque siempre estás conmigo, como un fiel amigo, cuan- do todo me va bien, y también cuando sufro y me siento solo. Gra- cias, Señor.

• Gracias porque sé que me escuchas, que puedo contar contigo, hablar contigo, compartirte mis inquietudes y problemas. Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Mió díaó eótán

en tuó

nxanoó

-41

-

/

-42 -

EMANA

[LtDODQS

MONICIÓN: Dios siempre actúa en nuestras vidas. No hace grandes

pero

Él se encarga de cuidar de cada uno de nosotros y actúa en nuestra vida a través de personas, experiencias

milagros y manifestaciones extraordinarias, Dios es muy sutil

NARRACIÓN: «El zorro mutilado»

Un hombre que paseaba por el bosque vio un zorro que había perdi- do sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría so- brevivir. Entonces vio llegar a un tigre que llevaba una presa en su bo- ca. El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente, Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El hombre comenzó a maravillarse por la inmensa bon- dad de Dios y se dijo a sí mismo: «Voy también yo a quedarme en un rincón, confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto ne- cesito». Así lo hizo durante muchos días; pero no sucedía nada y el pobre hombre estaba casi a las puertas de la muerte, cuando oyó una Voz que le decía: «¡Oh tú, que te hallas en la senda del error, abre tus ojos a la Verdad! Sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado».

ORACIÓN

Señor, nos has dado la oportunidad de vivir y de poder colaborar día a día en

nuestro crecimiento, en nuestra propia supervivencia. Nos has dado inteligencia, salud

y posibilidades materiales para vivir sin problemas.

Enséñanos a agradecerlo y a utilizar todo cuanto nos has dado para ser cada día mejores,

y para ayudar a los que no han tenido

todas las oportunidades que nosotros tenemos. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Colabopenxoó

en

el Plan

He

Dioa

-45 -

GSMíQQa

MONICIÓN: En la lectura de hoy Jesús nos invita a vivir de manera digna y honesta. No sabemos lo que va ocurrir, ni cuándo aparecerá Dios en nuestra vida. Esperémosle preparados.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 12, 35-38

«Tened ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas. Sed como los criados que esperan a su amo de retorno en las bodas, pa- ra abrirle apenas llegue y llame. ¡Dichosos los siervos a quienes el amo encuentra vigilantes a su llegada! En verdad os digo que se ceñi- rá y los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlo él mismo.» Pala- bra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Ayúdanos, Señor, a estar alerta, a saber descubrirte en las perso- nas que nos rodean, a salir a tu encuentro con actitud de acogida. Roguemos al Señor.

• Señor, que sepamos vivir de forma justa y solidaria, entregándonos

a los demás, porque es así como tú quieres encontrarnos cuando salgas a nuestro encuentro. Roguemos al Señor.

• Te pedimos, Señor, por todas las personas que viven lejos de tu amor, que hacen daño a otras personas, entregados al egoísmo y

ayúdalos a descu-

al servicio del prestigio, del dinero y del poder

brir el camino del amor. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-46 -

Se pondrá

a óervirloó

ÉL miómo

ffiaa^ffQoQos

MONICIÓN: Vamos a escuchar este salmo. Es un salmo en el que pedimos a Dios ayuda en un momento de angustia. Nos acordamos y le presentamos hoy a nuestro Dios, todas las personas que lo están pasando mal.

SALMO 122

A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

Míralos: como los ojos de los siervos, fijos en la mano de sus señores, así están nuestros ojos en ti, Dios nuestro, hasta que te apiades de nosotros. Ten piedad de nosotros, Padre, ten piedad de nosotros, porque estamos cansados de ser despreciados, de vivir en la angustia y en el olvido.

PETICIONES DE PERDÓN

• Perdónanos, Dios nuestro. Sólo nos acordamos de ti cuando nece- sitamos ayuda o estamos en dificultades. Señor ten piedad.

• Ten piedad de nosotros. Sin ti somos corazones a la deriva que no tienen capacidad de ser felices. Señor ten piedad.

• Sabemos que tú nos perdonas siempre, por eso queremos pedirte perdón por todas las veces que no amamos lo suficiente. Señor ten piedad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Ten piedad

de

noaotroa

-47 -

H(DQ\I/Q3

MONICIÓN: Dios nos hizo un regalo increíble: la creación. La natu- raleza con toda su riqueza está al servicio del hombre, pero nos he- mos olvidado de que nuestro deber es cuidarla, amarla y respetarla.

AUDICIÓN: «Queda una esperanza»

No creas que todo está perdido, que esto no tiene solución. No escuches la voz fatalista del que ha perdido la ilusión. Siembra vida, no es demasiado tarde. Y enseña a los demás la tierra a respetar. ¡Crea vida! Allí donde te encuentres, sabes que no estás sólo y que Él te ayudará. Hay ríos que arrastran vertidos, ciudades que no ven ya el sol. Pero aún nos quedan lagos límpidos y el rojo atardecer que se hunde en el mar.

Si son los árboles destruidos, si en vez de flores crece hormigón, no esperes a que desaparezcan y plántalos en cualquier rincón.

Siembra vida

Nos queda una esperanza, si juntos caminamos algo haremos cambiar.

Es vida todo lo que Él creó, si nos hizo a su imagen, ¡no deshagamos lo que Él nos dio! Egusentia, Queda una esperanza («Descubriendo la Paz»)

;

Crea vida

crea vida!

ORACIÓN

Nos has regalado toda la creación, la naturaleza y cuanto hay en ella está en nuestras manos. Que sepamos descubrir, Señor, el modo de que el hombre progrese sin destruir nuestro planeta. Que seamos defensores de los valores ecológicos y luchemos contra la destrucción de nuestro entorno natural. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-48 -

Siembra

vida.

\!/QQC?DD©3

MONICIÓN: Es una maravilla este Dios que tenemos. Es realmente

bueno con nosotros y su misericordia no se acaba nunca. Teniéndole

a Él al lado nuestro corazón puede dejar de temer.

SALMO 117

¡Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia! Desde mi dolor llamé al Señor

y

Él me atendió y me alivió.

Si

Dios está conmigo nada he de temer,

¿qué puede hacerme el hombre?

Dios está conmigo, Él es mi apoyo.

Mi

fuerza y mi valor es mi Dios,

Él

es mi Salvador.

Gracias te doy porque me has escuchado

y has sido mi salvación.

Este es el día que Dios ha hecho; alegrémonos y gocemos en Él.

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias, Señor, porque en todo momento estás con nosotros acom- pañando día a día nuestro caminar. Gracias, Señor.

• Gracias porque acudes siempre cuando te llamamos y necesita- mos. Gracias, Señor.

• Gracias porque no tenemos miedo cuando te sentimos a nuestro lado, porque Tú, que todo lo puedes, nos amas. Gracias, Señor.

Podemos seguir nuestra acción de gracias espontáneamente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Eó eterna

tu

nxióericordia

-49 -

EMANA

VI

LÜDGDQS

MONICIÓN: Cuando discutimos, lo normal es que perdamos los pa- peles, nos cerremos en una postura y seamos incapaces de escuchar a los demás, aunque ellos puedan ayudarnos o sacarnos de dudas. Aprendamos el valor de saber escuchar.

NARRACIÓN: «La historia de la familia que discutía»

Una familia, que siempre estaba discutiendo, se fue al parque a pasear. Era invierno, y de repente se les vino encima una tormenta de nieve. El padre dijo: —Por la derecha es el camino más corto hasta la puerta del parque. —¡Qué disparate! —dijo la madre—. Tenemos que ir por la izquierda. —¡Estáis locos! —gritó la hija—. ¡La puerta está detrás de nosotros! Tenemos que volver. Pararon. Ninguno cedía. Se hizo de noche, descargó la tormenta y cada vez hacía más frío. Los tres se- guían riñendo y no se daban cuenta de que se les estaban congelan- do los pies. Un guardia fue a cerrar la puerta del parque. Se encontró delante de él tres muñecos de nieve, y oyó que gritaban:

—«¡Derecha!». —«¡No, izquierda!». —«¡Volved!». Salía de la nieve y sonaba horripilante, ahogado. El guarda se asustó tanto que se vol- vió, corrió a casa y dejó la puerta del parque abierta. Tuvo que tomar siete copas de aguardiente y se tranquilizó un poco. Por la mañana estaban los tres tiesos, helados. Ahora veían que la puerta estaba de- lante de ellos. Ninguno tenía razón. Pero sólo podían decirlo con los ojos. En ese momento volvía el guarda. Cuando vio mover los ojos a los muñecos de nieve tuvo que volver a tomarse otras siete copas de aguardiente. Después fue a buscar a la policía y a los bomberos.

ORACIÓN

Enséñanos, Dios nuestro, el valor de la comunicación y el diálogo, que no lleguemos a creer que nuestra verdad es la más importante. Haznos tolerantes y danos el valor de la escucha, para que junto a los otros encontremos el camino de la comprensión y del crecimiento.

Gloria ai Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

EL diálogo

eó la llave

del

encuentro

-53 -

03(20^03

M(i>Dr3©[l@3

MONICIÓN: Jesús, al principio de su vida pública, se rodeó de 12 apóstoles a los que llamó y que se convirtieron en sus amigos, con los que compartía todo. Hoy también nos llama a cada uno de noso- tros a seguirle y ser sus amigos.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 6,12-19

«Por aquellos días fue Jesús a la montaña para orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando llegó el día, llamó a sus discípulos y eligió do- ce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. Simón, a quien apellidó Pedro, su hermano Andrés, Santiago, Juan, Felipe, Bartolo- mé, Mateo, Tomás, Santiago el hijo de Alfeo, Simón el llamado cela- dor, Judas hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.» Pa- labra de Dios.

En silencio, elejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, por todas las personas que siguen a Jesús desde el sacerdocio o la vida religiosa, para que sepan ser fieles a su entrega a Dios y a los demás. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos, Señor, por todos los cristianos. Intentamos seguir tus pasos y ser fieles a tu Palabra, ayúdanos a hacerlo. Te lo pedimos, Señor.

• Te pedimos, Señor, por todos los jóvenes que se sienten llamados a seguirte en la vida consagrada, ayúdales a responder sin miedo. Te lo pedimos, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-54 -

Llctnxó a LOÓ que

ÉL

quióo

MONICIÓN : Vamos a escuchar un salmo en el que alguien se la- menta del mal que ve a su alrededor, de la mentira, del abuso al po- bre. Vamos a leerlo con el corazón abierto a la verdad, con la necesi- dad de que nuestro mundo, en el que también ocurren estas cosas, cambie.

SALMO 11

¡Auxilio, Dios mío, que ha muerto la piedad, se ha ido la verdad, de entre los hombres! Mentira se hablan los unos a los otros, son labios de engaño, lenguaje de corazones dobles. Por el humilde y el pobre, por el hombre que sufre Dios se levanta y se hace presente. Las palabras de Dios son palabras sinceras. Tú, Señor, nos guardarás para siempre de la maldad de los hombres.

ORACIÓN

Señor, nuestro mundo

a veces renuncia a vivir en tu amor

para vivir en lo superficial, para preocuparse sólo del dinero, del prestigio, del poder y del éxito. Como el autor del salmo, te pedimos que nos cuides, que nos entreguemos

a ti y abandonemos las actitudes

que nos separan de tu amor. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

TUÓ PaLabraó

óon paLabraa

óinceraó

-55 -

¿Jd)Q\!7Q3

MONICIÓN: La canción que hoy vamos a escuchar está inspirada en una oración que escribió San Francisco de Asís, hombre enamora- do de Dios y de las personas, especialmente de las más pobres. Ore- mos con ella.

AUDICIÓN: «Mano a mano con Dios»

Mano a mano con Dios, un solo corazón, hace vibrar nuestra voz en una humilde oración. Mano a mano con Él, gritando nuestra fe como instrumentos en manos de Él, que quiere serle fiel.

Donde hay odio, poniendo su amor; donde haya ofensa, el perdón de Dios; donde hay discordia, trayendo la unión; donde haya error, poner verdad Señor. Donde haya duda, poniendo la fe; donde haya angustia, trayendo esperanza; si hay tinieblas, poniendo la luz; donde hay tristeza, dando alegría, Jesús.

Ayúdanos Señor, a no buscar querer ser consolados sino consolar; ser comprendidos sino comprender, no buscar ser amados, sino nosotros amar.

Javi Sánchez, Mano a mano con Dios («Ojos que ven»)

REFLEXIÓN

Como dice esta oración de San Francisco hecha canción, nosotros también necesitamos vivir para los demás, aportando bondad y una actitud de comprensión allí donde estemos. Pidámosle a Jesús que ponga el espíritu de esta canción en nuestras actitudes.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Hctznxe

-56 -

Señor 1

lnatr'urnento

de

tu

paz

WQQ[?D0©S

MONICIÓN: Hoy vamos a rezar con una oración de acción de gracias,

a la que vamos a contestar todos «Tú nos amas, Señor». Si queremos

que nuestra oración tenga vida, hagamos nuestras las palabras del lector.

ACCIÓN DE GRACIAS

Acabamos, Señor, esta semana

y este mes, y queremos

darte gracias por tanto bueno

que nos has regalado durante todo este tiempo. TODOS: Tú nos amas, Señor.

Gracias, por tu amor incondicional, siempre presente en nuestras vidas, aunque no siempre lo sintamos. TODOS: Tú nos amas, Señor.

Gracias por todos los momentos agradables vividos con nuestros compañeros y amigos. Nos sentimos bien entre la gente que nos quiere. TODOS: Tú nos amas, Señor. Gracias, Señor, por hacernos como somos, nos has hecho únicos, especiales con una gran riqueza interior, que ahora empezamos a descubrir. TODOS: Tú nos amas, Señor.

Gracias, por la vida que nos regalas cada mañana, y la oportunidad de vivirla junto a aquellos que nos aman. TODOS: Tú nos amas, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

TU noó amctd

Señor*

-57 -

EMANA

VII

MODOS

MONICIÓN: Oramos porque el corazón necesita encontrarse con Dios. Hagamos silencio en nuestro interior y preparemos nuestro co- razón para que acoja su Palabra que es vida y que hace posible que cada día seamos un poquito mejores.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 14,12-14

Y dijo también al que le había invitado: «Cuando des una comida o ce- na, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez y ya quedes pa- gado. Cuando des un banquete invita a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; entonces serás dichoso porque ellos no pueden pa- garte y recibirás tu recompensa en la resurrección de los justos». Pala- bra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

REFLEXIÓN

Es muy fácil hacer cosas por los que nos pueden devolver el favor, ayudar a quienes sabemos nos lo van a agradecer. Pero Dios no es así. Él no espera nada cuando nos ama y nos ayuda. Nosotros poco podemos ofrecerle

Pensemos: ¿Cuántas veces me acerco a aquel que no es muy popu- lar en clase? ¿Ayudo a aquel que tiene menos capacidades que yo? ¿Cómo ando de generosidad?

(Dejamos silencio después de cada pregunta.)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Seráó

dichoóo,

no pueden

porque

payarte

elloó

sadiffSQs

MONICIÓN: Cuando nos dirigimos a Dios desde lo hondo de nues- tro corazón, nuestro Señor se enternece y se compadece. No puede ser de otra forma porque nos quiere con locura. Hablemosle desde el interior de nuestro ser.

SALMO 129

Desde lo hondo a ti grito mi Dios:

Señor, ¡escucha mi voz! ¡Estén tus oídos atentos

a la voz de mi súplica! Tú no recuerdas

mis fallos y errores,

de ti procede el perdón

y así infundes respeto.

Mi

alma espera en el Señor,

mi

alma espera en su Palabra,

mi

ser vive pendiente del Señor,

más que el centinela a la aurora.

Porque del Señor viene la misericordia

y él nos redimirá por su gran amor.

ORACIÓN

Tú no tienes en cuenta nuestros errores, porque nos quieres, pero sé que no te gusta que nos hagamos daño, que hagamos daño a nuestros compañeros, familia, amigos Sentimos haberlo hecho e intentaremos vivir en paz, sin separarnos de Ti. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-62 -

yo

Confío

en

Dioó

MONICIÓN: Creemos que Dios se encuentra solamente en la iglesia

o en las capillas, o donde haya algún cura o alguna monja o

¡Tonte-

rías! Dios está en todas partes, en todas las personas. Y vive pen-

diente de nuestro caminar siempre, no sólo cuando lo hacemos bien,

o cuando lo hacemos mal. Siempre nos contempla con amor.

NARRACIÓN: «El mejor discípulo»

El maestro budista tenía un discípulo al que prefería sobre todos los demás, lo que incitó los celos de los otros discípulos; el maestro, que conocía los corazones, se dio cuenta de ello. —Os es superior en cortesía y en inteligencia —les dijo. Hagamos una experiencia para que vosotros también lo comprendáis. El maestro ordenó entonces que le trajeran veinte pájaros, y les dijo a los discípulos:

—Que cada uno coja un pájaro, se lo lleve a un lugar en el que nadie

lo vea, lo mate, y me lo traiga luego.

Todos los discípulos se fueron, mataron los pájaros y los volvieron a

, —¿Por qué no lo has matado? —preguntó el maestro. —Porque nos has dicho que tenía que hacerse en un lugar en el que nadie pudiese vernos, respondió el discípulo. Pues bien, en todas partes a donde he ido, Dios me estaba viendo. —¿Veis el grado de su comprensión? —exclamó el maestro—. Com- paradlo con los demás. Los discípulos pidieron perdón al Maestro. Attar, Memorial des Saints.

traer. Todos

salvo el discípulo favorito, que le devolvió el pájaro.

DIÁLOGO

Comentamos entre todos estas frases:

• Dios está en todas partes.

• Cada uno tenemos nuestras capacidades y hay que conocerlas.

• No debemos compararnos con nadie, somos diferentes.

• La envidia nos hace ser injustos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Tocloa óonxoó valioaoó

y

diótintoó

-63 -

«DQDOOQQ

MONICIÓN: Jesucristo es alguien apasionante, un camino para re- correr que nunca se agota, que nunca se acaba. La profundidad de su ser persona nos debe impulsar a ser cada día mejores y a vivir siempre con esperanza.

AUDICIÓN: «Contamos con Jesucristo»

Vivir una aventura diferente, lanzar al viento ritmos de ilusión. Soñar que nunca es tarde, para abrir caminos, apostando por los hombres con tesón. Yo quiero que juntos, unidas las manos, luchemos hasta el final. y construyamos un mundo nuevo, un hombre nuevo capaz de amar. Yes que contamos con Jesucristo, sendero limpio que recorrer. Vida abundante que engendra vida, verdad preciosa para ofrecer. Cantamos porque el gozo nos desborda porque el cielo hace eco al corazón, que palpita, con más ritmo, cuando sueña libre en un mundo donde no cabe el rencor. Yo quiero que juntos sembremos futuro aliados con el amor. Estando cercanos al pobre que espera, pues en el pobre se encuentra Dios.

Flamiz, Contamos con Jesucristo («Contamos con Jesucristo»)

ORACIÓN

Jesucristo, hombre feliz y realizado en la misión de construir el Reino, coherente hasta la muerte y comprometido hasta el dolor. Fuiste una persona sensible que supo entregarse y amar, que supo aprovechar

Eres Hijo

de Dios, Mesías, Salvador

pero nosotros sentimos que el mejor

el tiempo con sus amigos y gozar de lo positivo de la vida

nombre es el de amigo, y es una gozada sentirte así. ¡Gracias! Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-64 -

Contanxoó

con

Jeonchiáto

\90Q[?GQ©S

MONICIÓN: No debemos de olvidar que nuestro Dios no es un Dios solitario. Es un Dios comunidad, que es Padre, Hijo y Espíritu de Amor y no olvidarlo significa intentar conocer cada día un poco más este infinito misterio de amor de nuestro Dios fraternidad.

ACCIÓN DE GRACIAS

Grande y bueno eres, Padre nuestro, padre de todos.

Tu amor es infinito y llega a nuestra vida como ternura

y misericordia, como protección y acogida. TODOS: Dios siempre está en nosotros. Gracias por hacerte hombre, por llamarte Jesús y sonreír, caminar, sufrir y amar como nosotros Tú sabes lo que es morir,

y nosotros, por ti, lo que es resucitar. TODOS: Dios siempre está en nosotros. Tú, Espíritu Santo, nos invitas

a entrar en el Misterio de Dios.

Estás en nuestro corazón, sin que nos demos cuenta, pero Tú haces posible que sintamos el Amor de Dios, que sepamos a Dios, Padre, y a Cristo, Amigo Tú nos das capacidad para amar y ser amados. TODOS: Dios siempre está en nosotros.

Eres un Dios misterioso, Padre,

Hijo y Espíritu Santo. Nos invitas a formar parte de tu familia y

a vivir en comunión con vosotros,

contigo, Dios nuestro. TODOS: Dios siempre está en nosotros.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Dioá óiempre

eótó. e n noíotw í

-65 -

EMANA

VIII

CÜDGDQS

MONICIÓN: Pronto será Adviento. Es un tiempo de esperanza y de alegría porque se acerca el momento en el que Jesús viene hasta no- sotros y se hace uno de nosotros. Con este salmo damos gracias a Dios que nos escucha.

SALMO 137

Yo te doy gracias, Señor, con todo el corazón, porque escuchaste mis palabras. En presencia de los ángeles te canto, tu nombre celebro por tu bondad y fidelidad,

porque has hecho grande, sobre todas las cosas, tu nombre y tu promesa.

El día en que te llamé, Tú me escuchaste,

en mi alma aumentaste el valor. Te celebran, oh Señor, todas las personas cuando oyen las promesas de tu boca. Dicen: ¡Grande es la gloria del Señor! Tan compasivo, Dios mira al humilde y conoce el corazón del soberbio. Si ando en medio de angustia, me reanimas,

contra la ira de mis enemigos extiendes tu mano

y me salva tu derecha.

Dios lo hará todo por mí. ¡Mi Dios, grande es tu bondad, no abandones la obra de tus manos!

INVITACIÓN A ORAR

Ahora os invitamos a pensar las razones que tenemos para darle gra- cias a Dios que nos regala tanto cada día. Seamos agradecidos.

(Momentos de silencio.)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Señor,

no abandonen

He tua

nxanon

La

obra

-69 -

ffiZK2Gfó©3

MONICIÓN: Todos necesitamos que nos valoren por lo que somos, no sólo por lo que hacemos. Todos necesitamos que nos digan las cosas buenas que hacemos y no sólo las que hacemos mal. Nuestro Dios nos ama tal y como somos, nosotros tenemos que valorar tam- bién a los demás.

NARRACIÓN: «El vivo retrato»

La madre estaba encantada con su hijo mayor. Todo eran alabanzas.

Es que el niño era estudioso, limpio, educado, atento con la familia,

dispuesto

«Este hijo mío es el vivo retrato de su padre». Para el pequeño no quedaban más piropos que el de: «Es un desas-

tre de estudiante, es peleón, caprichoso, flojo, respondón

pués de otras lindezas y retahilas por el estilo, siempre remataba: «No

sé a quien habrá salido este hijo mío».

Un día, ese niño «tan respondón», harto ya de tanta comparación ofensiva y humillaciones, le espetó, entre rabioso e irónico: «Mamá, estoy tan orgulloso de ti que me encantaría que al menos alguna vez dijeras que yo soy tu vivo retrato».

Cada poco repetía —y si había extraños más todavía—:

». Y, des-

REFLEXIÓN

Son muchas las veces en las que tratamos mal a las personas con las que vivimos, aunque las queramos. No nos damos cuenta de que to- dos necesitamos escuchar cosas positivas, palabras de cariño y de ánimo, de nuestros compañeros, de nuestra familia, de profesores pero tenemos que espabilar y saber que los otros también esperan eso de nosotros. Ayúdanos, Señor, para que sepamos descubrir siempre lo positivo de cada persona.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-70 -

Todoó tenemo s alejo digánxonoólo

positivo,

[íaO^Cr'GQQQS

MONICIÓN: La lectura que vamos a leer hoy nos va a recordar lo desagradecidos que somos. Todos nos acercamos a Dios cuando ne- cesitamos ayuda y todos recibimos su amor y su gracia pero no to- dos agradecemos lo mucho que Él hace por nosotros.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 17,11-19

Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasó por entre Samaría y Galilea. Al entrar en una aldea, salieran diez leprosos a su encuentro, que se detuvieron a distancia, diciendo a voces: «Jesús, Maestro, ten com- pasión de nosotros». Viéndolos Él les dijo: «Id a presentaros a los sa- cerdotes». Y mientras iban quedaron limpios. Uno de ellos, sintiéndo- se curado, volvió glorificando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era samaritano. Y dijo Jesús: «¿No que- daron limpios los diez? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo quien volviera a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y le dijo:

«Levántate, anda: tu fe te ha salvado». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, que sanes en nosotros todo aquello que nos hace daño. Te lo pedimos, Señor.

• Que sepamos ser agradecidos y descubrir en nuestra vida los do- nes que nos ofreces. Té lo pedimos, Señor.

• Por todos los enfermos, los que se sienten solos, los que sufren, que vean en ti su esperanza. Te lo pedimos, Señor.

• Danos, Señor, fe en tu Palabra, queremos creer que eres capaz de sanarnos y dar respuesta a nuestra búsqueda de felicidad. Te lo pedimos, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Tú noa aanetó,

Señor

-71

-

£)[DQ\I7Q3

MONICIÓN: Hay muchas personas por el mundo que viven por y para los demás y mantienen su corazón limpio y lleno de amor. Aprendamos de ellas y demos gracias a Dios por ellas.

AUDICIÓN: «Solidario»

Sólo quiero cantar a tantos hombres que trabajan por un mundo mejor. Sólo quiero tejer en mil colores la vida, con mil voces en canción. Una canción que anime la esperanza y un camino surcado por dolor, una canción que devuelva confianza a la gente sin manos y sin voz. Somos muchos caminando por la vida, juntando nuestro hacer y corazón. El camino recorrido es solidario, porque juntos soñamos el futuro; el camino recorrido es solidario porque juntos tejemos el amor.

Y si quieres sentir el gozo inmenso del que sabe estar cerca del sol. Hazte hermano y camina sonriendo, ciñendo la amargura con color.

Y si quieres gozar la vida buena, conseguir para tu vida una razón,

camina solidario por las calles, atento a quien te pida el corazón,

y

dáselo.

Y

si quieres soñar algo distinto, tus manos únelas en derredor,

y

tu voz lánzala a los vientos, y denuncia y anuncia por el mundo.

Y

tu voz lánzala a los vientos, porque el viento jamás callará tu voz.

Sólo quiero cantar a tantos hombres que trabajan por acercar el sol, sólo quiero tejer en mil colores, la vida, con mil voces en canción (bis) de amor.

Flamiz, Solidario («Detrás de tu cantar»)

ORACIÓN

Te presentamos Señor a todas las personas que saben vivir la solida-

Cuídalas y bendíce-

ridad, que se entregan a los demás sin medida las con tu amor. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Juntos

óoñetnxoa

el

Futuro

-72 -

\I70©DrGQ©3

MONICIÓN: Vamos a escuchar atentamente la música de fondo, de- jando que entre en nuestro interior y nos tranquilice y serene. Cerra- mos los ojos, nos colocamos con la espalda recta, las manos sobre las piernas y nos disponemos a orar de una manera sincera e íntima.

RELAJACIÓN-ORACIÓN

Vamos a intentar encontrarnos con Jesús, ( ) imaginamos su ros- tro, como el de un judío normal, de piel más bien oscura ( ), tam- bién serían oscuros sus ojos ( ) probablemente llevaría barba, su

estatura sería media ( ) y su forma de vestir, (

la como la nuestra, con vaqueros, camisa ( ) Nos lo imaginamos frente a nosotros, nos sonríe con confianza, ( ) y sentimos simpa- tía y cariño por él ( ).

Le hablamos de nuestra vida ( ), de nuestras dudas ( ), de nuestras alegrías ( ), de nuestros amigos ( ). Le abrimos nuestro

corazón (

dejamos que Él vea también todo lo que tenemos que

cambiar ( ), nuestros egoísmos ( ), nuestras equivocaciones

( ), y también nuestro deseo de ser mejores ( ). Él nos escucha y nos contesta ( ) ¿Qué nos dice? Ahora nos relajamos un momento

)

vamos a imaginar-

)

( ) y abrimos los ojos lentamente.

DIÁLOGO

Cuando oramos y nos encontramos con Jesús salimos fortalecidos y nos enriquecemos con su amor y con su Palabra. Tenemos la oportu- nidad de compartir esa riqueza si comentamos nuestra oración con los demás. Nuestra oración puede ayudar a otro a encontrarse con Je- sús. Quien quiera puede compartir su encuentro con Él.

• ¿Cómo me he sentido?

• ¿Qué me ha dicho Jesús?

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

l/ew, t e estoy

esperando

-73 -

EMANA

IX

[LQ3DDQS

MONICIÓN: Aunque no nos demos cuenta, caminamos por la vida ciegos, sin ver. Sólo vemos parcialmente, necesitamos que Jesús nos limpie la mirada y sane nuestra ceguera. Él es capaz de hacerlo sólo necesita nuestra fe.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 18,35-43

Cuando se aproximaba a Jericó, un ciego, sentado al borde del cami- no, que pedía limosna, al oír pasar a la multitud, preguntó qué era aquello. Y le dijeron: «Es que pasa Jesús de Nazaret». Entonces gritó:

«¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!». Los que iban delante lo reprendían, para que callase. Pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». Se detuvo Jesús y ordenó que se lo trajesen. Cuando aquel se hubo acercado, le preguntó: «¿Qué quieres que haga?». Y él le contestó: «Señor, que vea». Jesús le dijo: «¡Ve! Tu fe te ha salvado». Y al instante recobró la vista y se puso a seguirle glorificando a Dios. Todo el pueblo que lo vio daba Gloria a Dios. Pa- labra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

REFLEXIÓN

Somos como el ciego, queremos que nos prestes atención, necesita- mos tu ayuda, y aunque a veces la gente nos dice que nos callemos, que perdemos el tiempo, que no confiemos en ti, nosotros creemos que Tú nos escuchas, porque nos amas. Tenemos fe.

Ahora guardamos un minuto de silencio y le pedimos algo que nece- sitemos o que otros necesiten.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Pevo

el ciego

gritaba.

má¿>

fuerte

-77 -

ffiaacfóQa

MONICIÓN: Los cristianos debemos caminar por la vida sin miedo, Dios es nuestro refugio y vela por cada uno de nosotros. Seamos conscientes de todo lo que hace por nosotros. Es una maravilla saber que, ocurra lo que ocurra, por mal que se pongan las cosas, Dios nunca nos va a abandonar porque nos ama.

SALMO 2

Dios mío, tengo muchos enemigos, ¡Cuántos son los que están en contra mía! Cuántos los que dicen de mi vida:

«No tiene salvación en su Dios». Mas Tú, Señor, eres mi escudo,

gloria mía, Tú vuelves a levantar mi cabeza.

Mi voz levanto hacia el Señor, y Él me atiende.

Me acuesto y me duermo, me despierto seguro porque el Señor es mi apoyo. No temo a los hombres aunque se levanten contra mí. ¡Levántame, Señor, Dios mío, sálvame! Del Señor me viene la Salvación:

¡Caiga tu bendición sobre mí y tu pueblo!

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, por todas las personas que sufren la soledad y el abandono de su familia y amigos. Roguemos al Señor.

• Por todos los que viven entregados a los demás y debido a esto se rodean de enemigos. Ayúdales. Que la envidia y las dificultades no les hagan tirar la toalla. Roguemos al Señor.

• Por todos nosotros, para que podamos encontrar en ti nuestro ho- gar y nuestra paz. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-78 -

Me despierto

tranquilo,

apoyo

pueo

Dioó

EaO(^[?@©QQ3

MONICIÓN: Todo lo que somos y poseemos no son valores a utilizar o

derrochar sin más. Son lo que Jesús llamaba talentos, y Dios nos los rega-

la para que podamos hacerlos crecer y ponerlos al servicio de los demás.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 19,12-27

Dijo, pues: «Un hombre de la nobleza marchó a un país lejano, a recibir la dignidad real y volver. Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas

y les dijo: «Negociad mientras vengo». Pero sus conciudadanos le odia-

ban y enviaron tras él una embajada diciendo: «No lo queremos por rey». Regresó él investido de la realeza e hizo venir a sus siervos, a quienes había dado el dinero, para saber cómo había negociado cada uno. El primero se presentó diciendo: «Señor, tu mina ha producido diez

minas». Y le contestó: «¡Muy bien, siervo bueno, puesto que has sido fieí en lo poco, recibe el gobierno de diez ciudades!». El segundo vino y dijo : «Tu mina, Señor, ha producid o cinc o minas». Y dijo igualmente

a éste: «Manda también tú en cinco ciudades». Y vino otro diciendo:

«Señor, he aquí tu mina que tuve guardada en un pañuelo, porque tuve miedo de ti, pues eres hombre severo; recoges lo que no pusiste y sie- gas lo que no sembraste». Dijo: «Por tus mismas palabras te juzgo, mal siervo. ¿Sabías que soy muy severo, que tomo lo que no he puesto y siego lo que no he sembrado? ¿Y por qué no pusiste mi dinero en la banca y yo, al volver, lo hubiera retirado con los intereses?». Y dijo a los presentes: «Quitadle la mina y dádsela al que tiene diez minas». Ellos le dijeron: «Señor, tiene diez minas». Yo os digo al que tiene se le dará y al que no tiene, aun lo que tiene, se le quitará». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que la Palabra de Dios nos hable al corazón.

ORACIÓN

Señor, nos has regalado muchas cualidades con las que podemos vi- vir más en profundidad, y que podemos trabajar para hacerlas crecer. Quiero que todos se beneficien de mis talentos; que reciban mi ale-

son

gría, que compartan mi inteligencia, que gocen mi generosidad

muchas las cosas que nos has dado. No enterraremos nuestras cuali- dades, Señor. Ayúdanos y las haremos crecer. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

AL que

tiene

óe Le

Hará

-79 -

£)(I)©\?7©3

MONICIÓN: Dios nos habla a través de tantas cosas, oportunida- des, experiencias, canciones. Hoy vamos a escuchar su voz dicién- donos palabras de amor y consuelo. Vamos a disfrutar de ese cariño escuchando esta canción.

AUDICIÓN:

«Entrégame»

Entrégame tu corazón, huye del miedo, los árboles se doblan, tú también entrégate. Esperando estoy que vuelvas a casa, que vivas nuestra vida. La soledad conducirá a hablar conmigo. La integridad, justicia, el cariño conocerás. Tú dormirás seguro, la paz será tu gozo. Amigo mío no tengas miedo, dame tu corazón.

ORACIÓN

Canciones Carismáticas, Entrégame.

Dios es un Padre que siempre que nos alejamos de Él, espera nuestro regreso, porque nos ama. Vamos a cerrar los ojos imaginándonos que Dios Padre nos tiene en sus manos y vamos a rezar el Padrenuestro.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Esperando

estoy

que

vuelvas

\!/3QC?üOQ3

MONICIÓN: Un personaje importantísimo de nuestra vida es la Virgen María. Sin su valentía, sin su sí a Dios, no hubiera sido posible la encar- nación de Jesús, es decir, su nacimiento. Vamos a prepararnos para vi-

vir nuestra vida con Jesús como María.

GRACIAS MADRE

María,

gracias por ser como eres:

pobre, sencilla, entregada, misericordiosa. Gracias por tu fe, por tu oración, por tu silencio, por tu alegría, por tu fortaleza, por tu esperanza, por tu amor sin fronteras.

Eres tan pequeña, que Dios te ha hecho la más grande: Señora. Eres tan grande, que te sientes la más pequeña:

sierva de Dios y de los hombres. Eres Hija de Dios, Esposa de Dios, Madre de Dios, Madre de la Iglesia

Mi

alma glorifica al Señor,

mi

corazón le canta agradecido.

María, Señora y Madre:

que mis pensamientos y deseos, mis silencios y mis palabras, mis proyectos y mis acciones

se

conviertan hoy, mañana y siempre

en

transparencia de tu vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Dios te ha hecho

La n\ás

gránele

-82 -

EMANA

X

[LOQQQ3

MONICIÓN : Hoy vamos a rezar un Padrenuestro especial. Jesús, nuestro hermano, nos dijo que al rezar, llamáramos a Dios Padre, Abbá, pero no siempre comprendemos lo que decimos mientras rezamos.

PADRENUESTRO

TODOS: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado Te llamamos Padre porque lo eres. Eres un Padre bueno y cerca- no, de cada uno y de todos y por eso queremos darte gracias, alabar- te y bendecirte.

TODOS: Venga a nosotros tu Reino. Sabemos que Tu Reino es un Reino de Paz, donde reina el amor, triunfa la verdad y la justicia y todos los hombres pueden ser herma- nos; por eso queremos que venga ya tu Reino y viva entre nosotros.

TODOS: Hágase tu Voluntad, en la tierra como en el cielo. Sabemos que nos conoces mejor que nadie, que sabes lo que es bueno para nosotros, lo que nos va a hacer más felices; por eso te pedimos que se haga tu voluntad en nuestra vida.

TODOS: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdona- mos a los que nos ofenden. Eres un Padre bueno y misericordioso, por eso siempre que nos equivocamos, sabemos que en ti encontramos perdón y consuelo; Tú también quieres que nosotros aprendamos a ser comprensivos, que sepamos ser tolerantes y perdonar.

TODOS: No nos dejes caer en la tentación. Y la peor tentación es la de alejarnos de ti, la de perdernos y no vi- vir cerca de tu amor, por nuestro orgullo, o ansia de independencia. Necesitamos tu ayuda, sabemos que somos débiles.

TODOS: Y líbranos del mal. Que no significa solamente que no nos pase nada. El mal es tam-

bién el no ser capaces de seguirte, es vivir en nuestro egoísmo, bajo

de

todo aquello que nos impide crecer. ¡Amén! Y Amén, Señor, significa,

la tiranía del dinero, del prestigio, del poder, de las apariencias

así sea, lo dicho, que eres nuestro Padre y confiamos en Ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-85 -

EZIdlGfóQS

ffiaa§G?@®[iQs

MONICIÓN: Todo lo que existe, la naturaleza, los seres vivos, toda

MONICIÓN :

Vivimos nuestra vida sin ser verdaderamente protago-

la

creación bendice al Señor con su belleza, con su existencia sencilla

nistas de ella porque la vivimos tan deprisa, tan inconscientemente,

y

libre. Nosotros hoy nos vamos a unir a esa alabanza. Somos sus hi-

que perdemos gran parte de su valor, sin comprender su misterio.

jos y debemos de reconocer en Dios la gloria que Él posee y que de- sea compartir con nosotros.

¿Cómo hacerlo? Viviendo a tope, pero con tiempo para pararnos y simplemente reflexionar sobre lo que vivimos, cómo lo vivimos y quié- nes somos.

SALMO DE DANIEL 3,57-61

Bendecid al Señor, obras todas del Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos. Bendecid al Señor, ángeles del Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos. Bendecid, cielos, al Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos. Bendecid al Señor, aguas, sol y luna, alabadlo y ensalzadlo por los siglos. Bendecid al Señor, fuerzas todas del Señor, alabadlo y ensalzadlo por los siglos.

ALABANZA

• Te bendecimos y alabamos, Señor, porque hoy nos has regalado un nuevo día para vivir y gozar. Bendito seas, Señor.

• Te bendecimos y alabamos porque nos quieres y porque hay gente que también nos quiere. Bendito seas, Señor.

• Te bendecimos y alabamos porque nos has hecho personas úni- cas, irrepetibles e infinitamente valiosas. Bendito seas, Señor.

• Te bendecimos y alabamos por el cielo, por la tierra, por el agua, por los montes, por todos los seres vivos, por toda la creación. Bendito seas, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-86 -

¡Bendito

oeaa,

Señorl

NARRACIÓN: «Todo tiene alma e historia»

Era un joven como tantos otros. Bien que mal había terminado sus estudios de Bachillerato. Estaba, eso sí, muy acostumbrado a que to-

le

sobreprotegían. Siempre pedía consejo o siempre le llovían aunque no los pidiera. Llegó, así lo sentía él, el momento de probarse quién era de verdad al tener que marchar a la universidad a una gran ciudad lejana. Acertó a pasar por allí un renombrado profesor universitario, amigo de la familia. Mientras tomaban un café, el joven preguntó có-

do se lo dieran hecho: sus padres, sus educadores, la parroquia

mo valerse solo en la facultad, qué orientaciones seguir, a quién acu-

dir, cómo seguir madurando

da la experiencia y el conocimiento del alma joven, y con la responsa- bilidad del educador, le dijo casi con tono de misterio: «Tú eres tu me- jor consejero y te lo vas a probar. Analízate en todos tus actos y senti- mientos, observa todo lo que sucede a tu alrededor, en las personas

El buen profesor, con la seguridad que

y en las cosas, trata de interpretar la sonrisa y la lágrima, el letrero y el

, llegar a casa, cogió una libreta y escribió en la portada: Diario de un hombre. Y en el interior: «Hoy, 24 de marzo de 1996, empiezo».

gesto del anciano

dialoga humilde y valientemente con todo». Al

ORACIÓN

Somos los principales protagonistas de nuestra vida, nadie puede elegir por nosotros, ni hacer que crezcamos por dentro y seamos feli- ces, si nosotros no nos lo proponemos. Acompaña Tú, Señor, nuestro caminar, y ayúdanos a hacernos responsables de nuestra vida.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Dialoga

nunxiide

y valientemente

con

todo

-87 -

¿)CDQ\I/Q3

MONICIÓN: Hablamos mucho y oímos hablar mucho de eso del amor de Dios. Hablamos sin ni siquiera habernos acercado a la fuente de ese amor. ¿Que para qué hay que acercarse? Pues porque aquel que experimenta ese amor en lo profundo del corazón, aquel que siente la caricia de Dios llena de Ternura, aquel que descubre la mira- da de Dios rozando las cuerdas de su alma, se enamora inmediata- mente de Él y entrega por completo su vida. Entreguémonos al amor más sincero.

AUDICIÓN: «Al amor más sincero»

Al amor más sincero,

al

amor sin fronteras,

al

amor que dio su vida por amor,

encontré un día cualquiera.

Y a ese amor tan sincero,

a ese amor sin fronteras,

a ese amor que dio su vida por amor le entregué mi vida entera.

Javi Sánchez, Al amor más sincero («Ojos que ven»)

REFLEXIÓN:

Pensemos

es decir, a Jesús?

Quien quiera puede compartir lo que ha pensado.

¿Qué le ofrecemos al amor que dio su vida por nosotros,

(Se deja silencio

)

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-88 -

Encontré

el cinxor nxció

óincero

TOamaos

MONICIÓN: Vamos a dejar todo lo que nos preocupa a un lado y a concedernos unos minutos de encuentro con nuestro Dios. Él nos re- gala hoy su palabra de vida que puede transformar nuestro corazón y hacernos personas nuevas.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 21,29-33

Y les dijo una parábola: «Mirad la higuera y todos los árboles: cuando veis que brotan, conocéis por ello que el verano se acerca. Así tam- bién cuando veáis realizarse estas cosas, sabed que el Reino de Dios está cerca. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, que tengamos fe en tus palabras. Tú nos dijiste que siempre estarías con nosotros, cada día de nuestra vida. Haz que podamos creerlo y saborearlo, fioguemos a/ Señor.

• Que nuestros corazones se abran a la esperanza, y que en este Ad- viento que empezamos pronto, podamos creer que Tú, Señor, vol- verás a nacer en este mundo que te necesita. Roguemos al Señor.

• Vive Tú en nosotros, que tu Espíritu nos ayude a saber interpretar tu Palabra y a ponerla en práctica. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Mía Pctlabrció

no

paóarán

-89 -

-90 -

EMANA

XI

[LQDGDQS

MONICIÓN: Isaías es un profeta que nos recuerda que Dios se acer- ca y nos anima, como al pueblo de Israel, a esperarle con alegría y esperanza, porque si le dejamos un hueco a Dios, que es nuestra luz, Él nos dará la paz y la seguridad de su presencia. Escuchemos esta lectura con el corazón.

LECTURA del profeta Isaías 2,1-5

«Visión de Isaías, hijo de Amos, acerca de Judá y de Jerusalén.

Sucederá en los días por venir que el monte de la casa del Señor será afincado en la cima de los montes, y se alzará por encima de los co- llados. Afluirán a Él todas las gentes. Ea, subamos al monte del Se- ñor, a la casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Pues de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor.

Él gobernará las naciones y dictará sus leyes a pueblos numerosos que trocarán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No alzará ya la espada pueblo contra pueblo y no se entrenarán más para la guerra. Pueblo de Dios, ven, caminemos a la Luz de nuestro Dios.» Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Padre, te pedimos por todos los enfermos, envíales tu luz y tu es- peranza. Roguemos al Señor.

• Padre, te pedimos por todos los que no te conocen y viven de es- paldas a tu amor. Roguemos al Señor.

• Padre, te pedimos por nuestro país, por nuestro pueblo o ciudad, ayúdanos a construir la paz y la solidaridad. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Subanxoó

al monte

que

noa enseñe

del Señor

para

óua

caminoó

-93 -

Rasaos

MONICIÓN: Orar significa experimentar el valor de la esperanza. Pero no de la esperanza que sólo engendra espera, sino de la que sa- bemos que nos lleva a la liberación. Mientras esperamos a Jesús, nos amamos, nos ayudamos, construimos un mundo mejor.

ORACIÓN

A la orilla de los tiempos,

han quedado grabados los deseos

y las esperanzas de los hombres.

Pero Tú Señor, has hecho esta promesa formal:

«Amanecerá la Salvación sin tardar».

Dios, no tardes, no calles las palabras que traes para consolar nuestros corazones.

Dios, no extrañes este misterioso corazón humano, que cierra la puerta al Dios de la Salvación

y rechaza la palabra misma

que busca y espera. Ven, Señor, que sólo Tú puedes encender luces de esperanza, en nosotros, débiles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-94 -

Sólo

Tú puede

de

ó encender 1 eópefanzt*

luceo

[MI©[?@®QQ3

MONICIÓN: Allí donde los enfermos sanan, los cojos andan, los cie- gos ven, los desesperados encuentran la esperanza, los pecadores vuelven sus ojos a Dios, allí, allí sin duda alguna está Jesús actuando. Es un signo de su Reino.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Mateo 15,29-39

«Partiendo de allí, Jesús llegó a la costa del mar de Galilea, subió al monte y se sentó. Se le acercaron muchas gentes que traían consigo cojos, ciegos, sordos, mancos y otros muchos, y los colocaron a sus pies. Y Él los sanó, de suerte que la gente se maravillaba al ver que los mudos hablaban, a los mancos sanos, a los cojos andando, a los ciegos que recobraban la vista. Y alabaron al Dios de Israel.» Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Señor, Tú sigues sanando en las personas que acogen a los demás, curando sus heridas. En los que devuelven la esperanza al que vive en angustia y apatía. Tú sigues dando de comer al hambriento, en las personas que comparten su vida y su pan. Esto es tu Reino, un lugar donde todos podamos vivir felices, queriéndonos, ayudándonos, sa- nos y en paz.

Haznos generosos, que sepamos esperar tu venida construyendo tu Reino. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

ÉL LOÓ

nano

-95 -

<DQT)©\?7©3

MONICIÓN: Casi todo es relativo en la vida. Lo mismo que nos pue- de resultar útil y valioso puede ser inútil en otros momentos. Lo mis- mo que nos parece bueno puede convertirse en malo si lo utilizamos para un mal fin. Todo depende del uso que le demos a las cosas.

NARRACIÓN: «Lo mejor y lo peor del Reino»

Al rey le gustaba probar la sabiduría de sus subditos, su grado de dis- ponibilidad y sus mañas, para lograr lo que les pidiera. Pero le gusta- ba también aprender de todos y ser así cada vez más sabio.

Un día llamó a uno de sus sirvientes y le dijo: «Tráeme la cosa mejor que encuentres en el Reino».

Poco tiempo después el criado volvió con una lengua sobre una ban- deja de oro. «Majestad —dijo—, la lengua es la cosa mejor. Con ella se alaba a Dios, los enamorados se declaran su amor, los educadores enseñan la sabiduría, los políticos acuerdan la paz, las familias reco- bran la armonía, con la lengua cantan las hazañas de su majestad, y con su lengua nos da las sabias instrucciones». Al oír esto, al rey le picó la curiosidad por saber qué era lo peor de sus dominios. En un tiempo récord, volvió el criado. Y ¡oh sorpresa!, esta vez también traía una lengua. «Majestad, la lengua maldice a Dios, enturbia o destruye el amor de las personas, crea odios y desconfianzas, hiere, incita al crimen y hasta mata. Con la lengua se destruye mucho de lo que su majestad hace de bueno». El rey quedó muy convencido de las razo- nes y contento de la sabiduría de sus sirvientes.

ORACIÓN

Enséñanos, Señor, a utilizar nuestra lengua para bendecir, para decir- le a los demás lo valiosos que son, para dar gracias, para animarnos unos a otros. Arranca de nuestros corazones los malos deseos, la en- vidia, y que nuestra palabra sea siempre constructiva. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-96 -

La Lengua

bendice

o

maldice

^OQffGDQS

MONICIÓN: A nuestro Dios le debían de dar el premio a la humil- dad. Siendo Dios, viene y se hace uno de nosotros, con nuestra hu- manidad limitada, y además, antes de irse, nos recuerda que estará siempre en medio de nosotros, y lo cumple ofreciéndose a nosotros en un trozo de pan. Alabemos la humildad de Dios.

AUDICIÓN: «La humildad de Dios»

Mirad la humildad de Dios,

y derramad ante Él vuestro corazón. Mirad la humildad de Dios,

y humillaos también vosotros.

Tiemble el hombre entero, se estremezca el mundo y exulte el cielo. Cuando Cristo el Hijo de Dios vivo se encuentra sobre el altar.

¡Oh, sublime humildad! ¡Oh, humilde sublimidad! Que el Señor del Universo, Dios e Hijo de Dios, se humilla hasta el punto de esconderse, bajo una pequeña forma de pan, para nuestra salvación (bis).

Javi Sánchez, La humildad de Dios («Ojos que ven»)

REFLEXIÓN

San Francisco nos anima, con estas palabras, a entrar en el misterio central de la Eucaristía: Dios, por puro amor, se hace lo más pequeño, lo más cotidiano, lo más sencillo. Se nos da en la apariencia de un trozo de pan. Mirando la humildad de Dios, nosotros estamos llama- dos, también, a ser humildes y saciar el hambre de la humanidad, se- gún el mandato de Jesús: «dadles vosotros de comer».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Mirad

La humildad

de

Dioó

-97-

EMANA

XII

LLCDGD©3

MONICIÓN: En Adviento nos preparamos para un hecho muy im- portante que a veces no celebramos con sentido porque nos acos- tumbramos a ello. Que Jesús, que es Dios, se haga hombre significa que Dios nos quiere tanto, tanto, que nos envía a su Hijo para que nos comunique ese amor. Vamos a pedirle a Jesús que venga a nues- tro mundo y lo transforme.

ORACIÓN

Miramos nuestro mundo, Señor,

y sentimos necesidad de Ti. Ven a nuestro mundo. TODOS: Ven, Señor.

Nos miramos por dentro, Señor,

y sentimos necesidad de Ti. Ven a nosotros, Señor. TODOS: Ven, Señor.

Contemplamos nuestros ambientes, Señor,

y añoramos en ellos tu presencia.

Ven a nuestros ambientes, Señor. TODOS: Ven, Señor. Al mirar a las personas, Señor, las descubrimos necesitadas de Ti. Ven a cada persona, Señor. TODOS: Ven, Señor.

Ven a nuestro mundo,

a nuestro interior,

a nuestros ambientes, a cada persona,

y restaura todo lo que está estropeado, seco, roto Ven, Señor, y recrea nuestro mundo, según Tú lo has soñado. TODOS: Ven, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

I7en,

Señor*

-101 -

R5](I)[?3©S

MONICIÓN : Pensamos que

cuando todo nos va bien y no es cierto. Aunque suframos o tenga- mos problemas en la vida, si de verdad queremos a Dios y sabemos

lo que significa para nosotros ser hijos suyos, siempre tendremos mo-

tivos para alabarle.

sólo se puede dar gracias al Señor

SALMO 94

¡Venid, cantemos gozosos al Señor, aclamemos a la roca de nuestra Salvación; entremos en su presencia dándoles gracias, aclamándolo con cánticos! Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses.

En sus manos está la profundidad de todo cuanto existe, y suyas son las cimas de los montes; suyo es el mar, pues Él mismo lo hizo,

y la tierra, que formaron sus manos. Venid, adoremos a nuestro Dios, que Él nos ha hecho. Porque Él es nuestro Dios

y nosotros su pueblo, somos suyos.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, por todas las personas que viven sin alegría y sin esperanza, para que abran sus ojos a la realidad de tu presen- cia. Roguemos al Señor.

• Te pedimos, Señor, por los hombres que anuncian a todos tu llega- da con su forma de vivir y de amar. Roguemos al Señor.

• Señor, enséñanos a tener el corazón lleno de alegría y de gratitud y a contagiar a los demás esa misma alegría que nosotros vivimos. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-102-

Adoremos

a nueatro

Dios

EZlO(^[?@©QQ3

MONICIÓN: Si analizamos bien la situación de nuestro mundo, de nuestra sociedad, la necesidad de que Jesús venga y nos ayude a cambiar la muerte en vida, la guerra en paz, la tristeza en esperanza, resulta imperiosa.

ORACIÓN: «El Señor nos dará la lluvia»

Padecemos sequía prolongada

como en tiempos de Elias el profeta. Secos van ya los ríos de la vida,

y la tierra se agosta y resquebraja.

¿Dónde apagar la sed que nos devora? ¿Y cómo fecundar la sementera? Amargos son los frutos de los campos

y duros cual los cardos del desierto. No hay justicia en nuestro cielo,

la fidelidad no brota en nuestra tierra,

la paz y la justicia no se besan,

la verdad y el amor se dan la espalda.

Para que el corazón se nos ablande, llueve Tú sobre nosotros, para saciar la sed que padecemos, llueve Tú sobre nosotros, que la tierra se empape de tu gracia, llueve Tú sobre nosotros.

Para que los ríos de amor vayan crecidos, llueve Tú sobre nosotros.

Y los besos y abrazos se renueven,

llueve Tú sobre nosotros, llueve Tú. Lluévete Tú. Sé Tú mismo la lluvia prometida y deseada.

Lluévete Tú. Así torrencialmente.

la tierra dará por fin su fruto.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

tú n\ióif\o

la

lluvia.

-103 -

¿JDQÜQS

MONICIÓN: En Adviento todos los anhelos de los cristianos conflu- yen en la esperanza de que Jesús venga hasta nosotros en Navidad y que sepamos celebrar con sentido este misterio de la encarnación.

AUDICIÓN: «Decid a los cobardes»

Decid a los cobardes de corazón:

¡Ánimo, no temáis, mirad que vuestro Dios, viene y os salvará!

ORACIÓN

Dios viene a sanar,

a

liberar, a salvar,

a

consolar, a devolvernos la fuerza,

a

devolvernos la alegría,

la

esperanza, el amor.

Dios viene. Cambiemos el corazón. ¿Cómo está el mío?

¿Cómo le espero yo? Ayúdanos, Señor, a no ser cobardes,

Y a saber, en todo caso,

que Tú vienes a nosotros para regalarnos la salvación. Amén.

Nico, Decid a los cobardes

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-104 -

Ánimo,

no

tenxáia

\Í7Q©G?0DQS

MONICIÓN: La promesa para quien acepta el camino del Señor es generosa; paz como un río; la justicia, fuerte, grande; la descendencia numerosa y su nombre eterno. ¡Acojamos la paz que Dios nos ofrece!

LECTURA del profeta Isaías 48,17-19

«Así habla el Señor, t u

enseña lo que te da éxito y te indica el camino a seguir.

¡Oh, si hubieras obedecido a mis mandamientos! Tu paz sería como un río y tu justicia como las olas del mar. Como la arena sería tu des- cendencia, como sus granos el fruto de tus entrañas. Tu nombre no hubiera sido jamás borrado y extirpado de delante de mí.» Palabra de Dios.

Redentor: «Yo soy el Señor, t u Dios, el que te

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias, Señor, porque ya desde el principio de los tiempos nos habías escogido de entre todos los pueblos. Gracias, Señor.

• Gracias, porque año tras año nos mantienes viva la esperanza de que tu venida conseguirá transformarnos por entero. Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, porque has cumplido siempre las promesas que hi- ciste a tu pueblo y también las que nos haces a nosotros. Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

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EMANA

XIII

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MONICIÓN: Jesús se acerca, viene, ya está casi entre nosotros y eso significa que si tenemos fe todo en nuestra vida puede cambiar. Con Él entre nosotros todo es posible. Sólo tenemos que confiar.

AUDICIÓN: «Algo pasa en la tierra»

Alégrate Sión, la entristecida, que ya se fue la pena, ya no existe. La vieja historia atrás queda, vencida, y se hace carne la promesa firme. Mendigo del camino, ciego y solo, confidente de sombras, ¿dónde vives? Cierra la mano, abre la mirada, tuyo es el sol que viene, mira y ríe. Sordos y mudos, hombres sin palabras, marginados por fuerza del convite, escuchad el rumor del que se acerca, que se suelta la lengua a bendecirle. Algo pasa en la tierra que se siente, el hombre se alboroza en sus raíces, vendrá, ya llega, intrépido y hermoso el santo de prodigios, invencible, (bis)

Este es el señalado desde antiguo. Ocultaba su paz tras los que gimen, y era su gozo germen de la risa, y su espera, anhelo irresistible. Bendito el que se acerca, deseado,

cual ninguno lo fuera en nuestra estirpe.

Los ciegos te contemplan, Rey, Mesías, y Tú gozoso nos bendices.

Nico, Algo pasa en la tierra («La guerra y no la paz»)

REFLEXIÓN

Nico, el autor de la canción, nos dice que algo pasa en la tierra, que el hombre se remueve por dentro, esperando que algo ocurra, que Je- sús venga, deseando celebrar su presencia. El hombre necesita a Dios, nosotros necesitamos a Dios. Abramos nuestro corazón a Jesús que ya se acerca.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Vendrá,

ya

llega

EZKHCfóQS

MONICIÓN: En este salmo que vamos a leer a continuación nos dan las pistas para saber qué tipo de comportamiento es el que agrada a Dios. Escuchemos con atención y con el corazón abierto a nuestro cambio personal.

SALMO 23

De Dios es la tierra y cuanto la llena, el universo y los que en él habitan. Pues él fue quien la fundó sobre los mares, quien lo asentó sobre las aguas. ¿Quién subirá hasta el monte de Dios? ¿Quién podrá estar en su morada? Aquel que tiene manos inocentes

y puro corazón,

el que no pone su alma en cosas vanas

ni jura con engaño.

Este logrará la bendición del Señor

y justicia de Dios, su Salvador.

PETICIONES

• Danos, Señor, unas manos inocentes y un corazón limpio para vivir en comunión y en paz. Roguemos al Señor.

• Danos, Señor, un corazón que busque la verdad y la justicia. Ro- guemos al Señor.

• Enséñanos a vivir como tú quieres, que sepamos sembrar amor y amistad entre los hombres. Roguemos al Señor.

Glona al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

~~

-110 -

Hombre ele rnanoó inocentea

ffiüQ(iG?@®QQ3

MONICIÓN: Hagamos silencio en nuestro corazón. La oración de hoy es apropiada para este tiempo de Adviento que vivimos. Oremos con fe.

ORACIÓN: «Esperanza»

Os anuncio que comienza el tiempo de Adviento. Daos cuenta del momento. Empezamos el tiempo litúrgico de Adviento, y una vez más renace la esperanza. En el horizonte: la Navidad. Una Navidad sosegada, íntima, pacificada también superficial, desgarrada violenta mas siempre esposada con la esperanza. Es Adviento, es esperanza, una llama temblorosa que atraviesa el espesor de los tiempos, una llama imposible de apagar al soplo de la muerte, inmortal. Con esta esperanza grita Isaías:

caminarán todos los pueblos hacia el monte del Señor. Con esta esperanza pregona Juan Bautista:

«convertios, porque está cerca el Reino de Dios. Con esta esperanza, con la esperanza de todos los pobres de Israel, con la esperanza de todos los pobres del mundo y de los siglos, susurra María una palabra de acogida:

«Hágase en mí según tu palabra. Empieza el tiempo de Adviento. Empieza a preparar la Navidad. ¡Viene Dios! Aviva la alegría, paz y esperanza en el corazón de la humanidad. Con esa misma esperanza grita, pregona, ora con el deseo más profundo de tu existencia. ¡Viene Dios! Y está ya a la puerta.

,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Viene Dioó, y eótá ya a la

puerta

-111-

¿JdlQWQS

MONICIÓN: Vamos a orar con una lectura que hemos escuchado muchas veces y a menudo la costumbre quita fuerza y profundidad a las cosas importantes que solemos hacer. Hoy vamos a intentar que eso no ocurra. Se acerca la Navidad, vamos a escuchar esta Palabra intentando comprender a todos los personajes que aparecen.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Mateo 1,18-24

«El nacimiento de Jesucristo fue así: estando desposada María, su madre, con José, antes de que convivieran se encontró encinta por virtud del Espíritu Santo. José, su marido, siendo justo y no queriendo denunciarla, resolvió dejarla ocultamente. Estaba pensando esto, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José hijo de David no temas recibir contigo a María, tu mujer, pues su con- cepción es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo. Y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había dicho por medio de los profetas: «He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa Dios con nosotros».

José, habiendo despertado del sueño, hizo lo que le había mandado

el ángel del Señor, y recibió a su mujer, y sin que la conociera, ella dio

a luz un hijo, al que puso por nombre Jesús. Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

María fue una mujer valiente que aceptó la misión de Dios. Y acogió a Jesús en su seno. José supo creer y confiar que todo aquello era idea de Dios y acogió a María como un hombre bueno. Que Dios nos ayude

a cumplir su voluntad como José y María. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Su concepción

eo obro, del

Eópíritu

^©GPDDQS

MONICIÓN: Escuchemos con atención esta Palabra de Dios que nos acerca la Navidad.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 1,5-25

En tiempo de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Za- carías, que tenía una mujer descendiente de Aarón, llamada Isabel. Am- bos eran justos ante Dios. Y no tenían hijos porque Isabel era estéril y los dos de avanzada edad.

Estando él de servicio ante Dios en el turno de su clase, le tocó en suerte, conforme al uso litúrgico, entrar en el santuario del Señor a ofrecer el in- cienso. Todo el pueblo estaba fuera, orando a la hora del incienso, cuan- do se le apareció a Zacarías un ángel del Señor, en pie, a la derecha del altar del incienso. Zacarías se turbó al verlo y se llenó de miedo. Pero el ángel le dijo: «Deja de temer Zacarías, pues tu mujer Isabel te dará un hijo al que pondrás por nombre Juan. Y será gozo y alegría para ti y muchos se regocijarán en su nacimiento porque será grande ante el Señor, no be- berá vino ni licores y estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre. Convertirá a muchos hijos de Israel al Señor, su Dios, y le prece- derá con el Espíritu y el poder de Elias, para convertir los corazones». Zacarías dijo al ángel: «¿Cómo conoceré esto? Pues soy viejo y mi mujer de avanzada edad». Y el ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, el que estoy delante de Dios, y he sido enviado a hablarte y darte una buena noticia. He aquí que te quedarás mudo y no podrás hablar hasta que se verifiquen estas cosas, por no haber creído en mis palabras». Cumplidos los días marchó a casa. Algunos días después concibió Isabel. Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

REFLEXIÓN

Para Dios no hay nada imposible. Nos regaló a Juan Bautista como profeta que anunciaba la llegada de Jesús: También hoy al saber có- mo fue su concepción nos recuerda que Dios siempre actúa a través de los que le aman.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Será

gozo

y alegría,

para

nxuchoó

EMANA

XIV

[LQDQQQ3

MONICIÓN: Le vamos a decir a nuestro Dios que ya se acerca «Eres el fuego, el amor, rocío, terremoto, la fuerza, silencio que nos envuelve de día y sin luz. Tú estás aquí». Intentemos saborear estas palabras y hacerlas vida en nuestro corazón.

AUDICIÓN: «Eres el fuego,

el amor»

Eres el fuego, el amor, rocío, terremoto, la fuerza, Señor. Silencio que me envuelve de día y sin luz. Tú estás aquí. Busco en los pueblos sosiego y paz. Hallo en los hombres tu gran amistad. Siento que hablas en cada vecino, guías mis pasos me llevas a Ti. Tu amor, tu grandeza hoy cantaré. Borras mi culpa, me infundes aliento. Codo con codo, contigo iré. Siento que estás junto a mí.

Mientras trabajo tu estás junto a mí, en el descanso y al caminar. En las sonrisas y amargos momentos, siento que estás junto a mí.

Kairoi, Eres el fuego, el amor (Jesús de Nazaret)

REFLEXIÓN

Dios se acerca, viene y se hace pequeño, accesible, frágil, para nacer en nuestros corazones y transformarnos por entero. Abramos nues- tros corazones a la Navidad que ya llega.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

E#*e ó

e L A two

r

-117 -

RadiGfóoa

MONICIÓN: Las personas reaccionamos según la experiencia que tenemos, si nos han tratado con cariño, reaccionaremos con cariño; si nos han tratado con violencia, reaccionaremos con violencia. Trate- mos a las personas con amor y simpatía.

NARRACIÓN: «El perro y los perritos»

Colmillo blanco es un perro de presa, mitad perro y mitad lobo. Mien- tras pasaba de familia en familia, no encontró más que recelos y malos tratos; sólo le querían para las peleas. El perro desarrolló su parte agresiva, su porción de lobo: atacaba a las personas y a los animales, sin distinción. Cuando por fin entró en una familia que supo tratarle con cariño, el perro «terrible» aprendió a ser cariñoso y juguetón: de- sarrolló su porción de perro bueno y se hizo querer, como perro pro- tector. Los perros agresivos que antes habían peleado con él y habían perdido, ahora se reían de él y lo tachaban de cobarde, de interesado, de vago. Los perros que siempre habían sido pacíficos y que le temían, no se querían juntar con él, decían que simulaba ser bueno y pacífico para matarles y devorarles mejor. Colmillo blanco andaba triste porque no le dejaban ser bueno, ninguno olvidaba su pasado y todos descon- fiaban de su futuro. Una vez peleó con uno, lo pudo destrozar y no lo hizo para que vieran que ya no quería ser agresivo. Otra vez salvó a unos perritos de la boca de un lobo. E hizo muchas más cosas bue- nas, pero no le-creían. Estuvo a punto de volver a ser malo. Sólo los perritos pequeños se juntaban con él y le querían. Él les enseñaba co- sas buenas. Ellos fueron los únicos que le probaron que valía la pena seguir siendo bueno aunque los demás no se fiaran.

PETICIONES DE PERDÓN

• Perdónanos por las veces que no creemos en la oportunidad que todos tenemos de cambiar. Perdón, Señor.

• Hacemos que las personas tengan etiquetas que luego son difíciles de romper. Perdón, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-118 -

y aprendió

a óer>

bueno

[KI0§G?@®[|Q3

MONICIÓN: La soledad es un mal de nuestra sociedad. La gente vi- ve a lo suyo, encerrada en sí misma y sin abrirse y relacionarse con los demás. Nosotros podemos caer en ese estado de apatía, pero sa- bemos que no es esto lo que nos ayuda a crecer. Y en todo caso, si creemos en Dios sabemos que él siempre está con nosotros.

AUDICIÓN: «Siempre está contigo»

Has oído comentarios de ese hombre

al que tantos siguen y es posible que no entiendas lo que buscan, lo que piden

y es que en medio de una sociedad

con valores superficiales siempre puedes encontrar lo que llene tu vacío. Yes que Él siempre está contigo. (Bis) Te has sentido tantas veces apartado y olvidado

y si hay gente a tu alrededor pasan de largo por tu lado; pero en medio de una sociedad con distancias insalvables siempre puedes encontrar ese puente que te acerque.

Ya han sonado en tu mente esos gritos que te suplican, son muy pocos los que escuchan, pero muchos los que necesitan y es que en medio de una sociedad donde faltan tantas cosas tienes tanto que arreglar

y siempre hay alguien que te espera.

Marydma, Siempre está contigo («Él siempre está contigo»)

REFLEXIÓN

Dios es alguien muy real, muy cercano, pero nos dejamos llevar por lo

fácil, por lo que los demás quieren creer

zón, contesta a estas preguntas: ¿No necesitas a Dios? ¿Por qué no

te dejas querer por Él?

Desde el fondo de tu cora-

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Sien\pre

eatá

contigo

-119 -

¿)(DQ\?7QS

MONICIÓN : Jesús hoy nos va a «espabilar» un poco. ¿Por qué? Pues porque ataca duramente la hipocresía, la superficialidad, el que- dar bien mientras en la sombra actuamos de manera negativa y sin compasión. Vamos a orar con los ojos abiertos.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Lucas 11,47-54

¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y voso- tros edificáis. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derra- mada desde la creación del mundo, de la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación.

¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la cien- cia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis im- pedido. Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscan- do, con insidias, cazar alguna palabra de su boca. Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

A veces, Señor, decimos: «¿Dónde está Dios?», pensando que tienes

que ser como el mago de los grandes milagros. Pero Tú nos dices que

estás entre nosotros, en nosotros

que actúas en todo el que anun-

cia el Reino y lucha por la justicia. No permitas que estemos tan cie-

gos que no sepamos verte. Amén

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

S e Le pedirá,

cuenta

a eóta

generación

\!7QQC?DQ©S

MONICIÓN: Se acaba el tiempo de Adviento y estamos alegres por- que se acerca el momento en el que Jesús, Dios, se haga como uno

de nosotros para traernos la Salvación. Es más importante de lo que pensamos. Jesús se hizo hombre y sin hacer trampas, vivió su huma-

Su humani-

nidad aprendiendo, luchando, equivocándose, amando

dad nos da a nosotros la posibilidad de seguirle y de intentar ser co- mo Él. Vamos a alabarle con profundidad y con gozo.

SALMO 112

¡Aleluya! ¡Alabad, servidores de Dios, alabad el nombre del Señor! ¡Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y por siempre! TODOS: Bendito sea el nombre del Señor. ¡De la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre de nuestro Dios! ¡Excelso sobre todas las naciones el Señor, por encima de los cielos su gloria! TODOS: Bendito sea el nombre del Señor.

¿Quién como el Señor, nuestro Dios, que se sienta en las alturas, y se abaja para ver los cielos y la tierra? Él levanta del polvo al desvalido, del estiércol hace subir al pobre, - para sentarle con los príncipes, con los príncipes de su pueblo. TODOS: Bendito sea el nombre del Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Bendito

óea el nonxbre

del

Señor

-122 -

EMANA

XV

LLfflCQQS

MONICIÓN: Volvemos a vernos después de haber celebrado la Na- vidad y con la alegría de ver a nuestros compañeros, aunque nos cueste un poco volver al estudio. Vamos a compartir el gozo de tener un Dios tan increíblemente bueno que pone color a nuestra vida.

AUDICIÓN: «Un poco de color»

Te ríes si te digo: ¡para un poco! porque hoy te vas de copas como ayer; que aún no te has bajado de

la

moto y huyes del silencio, y cuando encuentras algo

te alejas si te va a comprometer.

Y

es que miras hoy un poco hacia tu lado

y

ves que todo el mundo corre a ningún sitio;

ahora estamos aturdidos por la tele perdiéndonos en shows de Tele-5.

Y si es acaso necesario este parón que haga

que te encuentres a ti mismo, pisa el freno de tu moto, apaga ya el televisor. Quizá veas a tu lado

lo que dé a tu vida un poco de color.

Te apuntas cuando quieres divertirte, te chiflan las ciudades con ambiente y pasas tan deprisa por la vida que nunca ves las cosas que hubieras elegido como tuyas si tuvieras libertad.

Y

es que miras hoy un poco hacia tu lado

y

ves que el mundo son las modas que se siguen

porque hoy hemos vendido nuestra imagen poniéndonos la ropa que nos dicen.

Marydma, Un poco de color («Él siempre está contigo»)

REFLEXIÓN

No es malo divertirnos, salir, tomar algo, dar paseos con la moto. No es

malo

¿Para reflexionar sobre lo esencial de mi vida? ¿Para aprender a conocer- me y a conocer a Dios? Debemos poner a nuestra vida un poco de color.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

pero, ¿dejo algún tiempo para pararme y mirar a mi alrededor?

Pon

en

tu

vida

un poco

He

color

ffiüQCtáQS

MONICIÓN: Hacemos silencio en nuestro interior, respiramos pro- fundamente y nos disponemos a encontrarnos con Dios. Hoy vamos

a orar con y por nuestro mundo.

ORACIÓN: «Es mi mundo»

Este mundo también es mío

Tú, Señor, me hiciste responsable de él, pero realmente no lo cuido. Ni siquiera me doy cuenta de la belleza de cuanto me rodea de los árboles, de los pájaros,

de la hierba

de esos amaneceres teñidos de rojo y grana

Y lo bien que huele cuando

llueve y la tierra se moja Realmente la creación es un gran regalo, un regalo que ensuciamos, explotamos sin medida, que descuidamos continuamente. Hoy, mi Dios, quiero darte gracias por la naturaleza ¡Enséñame a amarla y a cuidarla! ¡Enséñame a transmitir ese cariño y a comprometerme junto a los míos para poder crecer junto a ella! ¡Gracias, Señor!

de todos los seres vivos,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-126 -

¡Graciaó

por La

naturaleza!

ttaad»Gr , @®QQs

MONICIÓN: Somos de Dios. Estamos tan acostumbrados a creer- nos dueños de todos, a exigir nuestra libertad, que no nos damos cuenta del privilegio que constituye pertenecer a Dios. Un Dios que nos ama hasta el punto de hacernos hijos queridos, hasta entregarse por nosotros.

SALMO 26

Yahveh es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Yahveh, el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar? Una cosa he pedido a Yahveh, una cosa estoy buscando:

morar en la Casa de Yahveh, todos los días de mi vida, para gustar la dulzura de Yahveh. Escucha, Yahveh, mi voz que clama, ¡ten piedad, respóndeme! Dice de ti mi corazón:

«Busca su rostro». Sí, Yahveh, tu rostro busco:

PETICIONES DE PERDÓN

• Perdona, Señor, nuestra cobardía, porque a veces actuamos mal con nuestros compañeros sólo por evitarnos problemas. Perdón, Señor.

• Perdona, Padre, porque buscamos quedar bien por encima de to- do y mentimos y herimos a otros por este motivo. Perdón, Señor.

• Perdónanos, Dios nuestro, porque vivimos sin pensar en cuánto nos amas. Perdón, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

EL hombre

juóto

recibirá

dLeL

Señor

La

bendición

-127 -

¿KD@\I7Q3

MONICIÓN: Malo es que vivamos nuestra vida a costa de los de- más, pero peor es que encima, en vez de ser agradecidos y humildes, pensemos que nos lo merecemos todo y que somos tan importantes que todos nos deben estar agradecidos.

NARRACIÓN: «El mosquito

y la

luciérnaga»

Una noche, el mosquito le decía a la luciérnaga: «Yo no creo que haya en el mundo una criatura más útil y al mismo tiempo más noble que yo. Si el hombre no fuese por naturaleza un ingrato, debería estarme eter- namente agradecido. Porque mis agudas picaduras le ofrecen la posi- bilidad de ejercitarse en la noble virtud de la paciencia. Y con el fin de que se sacuda de su inepto sueño, de día y de noche, en cuanto se acuesta para dormir, enseguida me ocupo de picarle, ya sea en la fren- te, en la nariz, o en otras partes del cuerpo. También poseo en la boca una trompetilla con la cual, a modo de guerrero, voy tocando y procla- mando mis gestas. Pero tú, luciérnaga, ¿qué bien reportas al mundo?».

Respondió la luciérnaga: «Amigo mío. Todo aquello que crees hacer en beneficio de los demás, en realidad lo haces pensando sólo en ti. Al picar a las personas chupas su sangre, la cual te ayuda a nutrir tu vientre; y tocando la trompetilla, tratas de exaltar tu acción ante tus ojos y a la vista de los otros. En realidad sólo te quieres a ti mismo. En cuanto a mí, no tengo otras cualidades fuera de esta lucecita que arde en mi corazón. Con eso procuro iluminar el camino a quien está envuelto en las tinieblas de la noche. Sé que esta lucecita mía es bien pequeña, y quisiera hacer más, pero mi naturaleza no lo permite. El poco bien que hago lo hago en silencio, sin vocearlo alrededor. ¡Que las personas juzguen quién de nosotros dos es de mayor provecho!».

ORACIÓN

Señor, no dejes que nuestro egoísmo sea más grande que la verdad. Que sepamos descubrir el mal que hacemos, que seamos capaces de crecer y optar siempre por hacer el bien, aunque sea poco, aunque sea en silencio, pero ayudando a los demás. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

EL poco

-128 -

bien

que

hago,

Lo hago

en

óiLencio

^aQffGDQS

MONICIÓN : En nuestra vida hay épocas

contrario, y también nos asustamos cuando vemos a Jesús caminar a nuestro lado. Dejemos a un lado los temores porque tendremos que admitir que si hay alguien capaz de calmarlos, ese es Jesús.

de tempestad, de viento

LECTURA DEL EVANGELIO de San Marcos 6,45-51

Después obligó a sus discípulos a embarcarse por delante con rumbo

a Betsaida, mientras él despedía a la multitud. Y, una vez despedida, se fue al monte para orar. Ya anochecido, la barca estaba en medio del lago y Jesús sólo en tierra. Como los viera navegar fatigados,

pues tenían viento contrario, fue a ellos caminando sobre el lago e iba

a pasar de largo cuando, al verle ellos andar sobre el lago, dieron un

grito creyendo que era un fantasma. Todos, en efecto, lo vieron y se asustaron. Pero Jesús enseguida les habló, diciéndoles: «Tranquili- zaos, soy yo. No temáis». Y subió a la barca con ellos, calmándose el viento.»Pa/abra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

A veces nos pasa lo mismo que a los discípulos, te vemos venir de

noche y no te reconocemos. Pensamos que estamos solos, que eres un fantasma, o solamente producto de nuestra imaginación. Pero Tú, Jesús, nos dices: «¡No temáis!, soy yo, tranquilizaos», haciendo que la paz y la serenidad vuelvan a nuestros corazones. Ayúdanos a saber reconocerte cuando te acerques a nosotros y a tener fe en tu palabra, para dejar de temer. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

No

tenxáió,

noy

yo

-

129 -

EMANA

XVI

[LQOODQS

MONICIÓN! : Escuchemos este salmo repitiéndolo interiormente. Dios es buen o y misericordioso.

SALMO 11 4

Amo al Señor- porque escucha mi voz suplicante, porque inclin a su oído hacia mí el día que lo invoco. Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristez a y angustia. Invoqué el nombr e del Señor:

«Señor, salva mi vida». El Señor es t>ueno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guar-da a los sencillos:

estando yo s i n fuerzas, me salvó. Alma mía, recobr a tu calma, que el Señor fue bueno contigo:

arrancó mi al m a de la muerte, mis ojos de Is s lágrimas, mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.

PETICIONES

• Te pedimos , Señor, por todas las personas que te buscan,

que

quieren se r tus amigos. Hazte presente en sus vidas, siendo la cul-

minación d e todos sus anhelos. Roguemos al Señor.

• Por todas I as personas que no te conocen, para que alguna vez pue- dan encon-trarse con la felicidad de tu amor. Roguemos al Señor.

• los cristianos que tienen problemas de rechazo o de dis- por causa de su fe. Para que no se cansen de testimo-

Por todos

criminado n

niar el non—ibre de Cristo. Roguemos al Señor.

Gloria al Padi re, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Dio ó ¡ye acuerda

de

noaotroa

-133 -

GflGüffGoa

MONICIÓN : Las apariencias engañan. Intentemos mirar siempre al corazón de las personas.

NARRACIÓN: «La voluntaria dormida»

El domingo por la tarde, una joven de unos treinta años dormía profun- damente en el tren. Los fines de semana los dedicaba como voluntaria —sin cobrar nada—, para ayudar a extranjeros, drogadictos, ancianos

y enfermos. Volvía molida de tanto trajín. Al día siguiente, además, tenía que ir al trabajo. Cuatro personas que viajaban también en el vagón la miraban con desconfianza y comentaban: «Seguramente es una de esas que se ha casado y ha dejado marido e hijos, que se apañen soli- tos»; «Quizá sea una divorciada o solterona que viene de alguna juerga, de esas que se divierten, hoy aquí, mañana allí, hoy con este, mañana con aquel». «Quizás es una drogadicta o alcohólica que duerme el mo-

«¿Quién sabe, a ver si es una de esas terroristas bus-

cadas?, porque no se puede uno fiar de nadie»; «Podría ser también una de esas emigrantes que viene a llevarnos lo poco que nos queda o

a vender droga»; «

Pues yo, estoy por despertarla y decirle que se va-

ya de aquí. Me fastidia que encima viva y duerma a sus anchas. Cuan- do se despierte, nos vamos todos a otro vagón, que vea que no nos gusta su presencia». En ese momento el tren pitó y la voluntaria se des- pertó. Se encontró con todos los ojos que la miraban con extrañeza y con cara de pocos amigos. Sospechó que durmiendo podía haber mo-

lestado. Con una sonrisa, les saludó: «Ay, buenas tardes. A lo mejor les he molestado con mis ronquidos. Perdonen. Es que he estado todo el fin de semana con niños deficientes y me han dejado molida. Requie- ren mucha atención. Siento que ustedes no se hayan sentido cómo-

no o la mona

»;

dos

durmiendo lo que quieras, no haremos mucho ruido», le respondió una señora como portavoz de todos.

«Oh, no por favor, de ninguna manera, siéntate cómoda y sigue

».

REFLEXIÓN - ORACIÓN

• ¿Nos dejamos llevar por las apariencias?

Señor, danos un corazón limpio que sepa creer y apoyar a los demás, que busque siempre lo positivo y sepa mirar a los demás en la verdad de su corazón. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-134 -

Dctnoó un corazón

limpio

ttZlO(5[?@©Q©3

MONICIÓN: Suele ocurrir que no valoramos lo que tenemos hasta que no lo perdemos, incluso a las personas, y también a Dios. Ore- mos hoy con esta canción que nos despertará por dentro y hará que valoremos la presencia de Dios en nuestra vida.

AUDICIÓN: «Si tú te vas»

Si tú te vas, ¿quién me podrá alumbrar

con esa luz que me hace esperar en la oscuridad? Señor, ¿quién será aliento al caminar?

Si tú no estás, el cielo y el sol se marcharán,

y ya no habrá algo en que creer, en quien confiar, Señor. ¿Quién será mi amigo de verdad?

No podrán igualar nuestra amistad, no podrán destrozar nuestra ilusión, no podrán ganar mi corazón, vencer mi voz

Si tú te vas, ¿quién transformará y hará crecer

en la sequedad de mi vanidad, Señor,

la humildad de ser en los demás?

que es tu voz.

Nico, Si tú te vas («La guerra y no la paz»)

REFLEXIÓN

A veces vivimos sin hacer caso de Dios, como si Él no existiera. Sa-

bemos que siempre está ahí, con nosotros, pero imaginemos por un

¿Quién nos alumbra-

ría? ¿Quién nos amaría totalmente? ¿Quién nos aceptaría tal y como

somos? Gocemos de la presencia de Dios porque él nunca se mar- chará de nuestro lado.

momento que Dios se fuera de "nuestro lado

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

iSien\.pi*e eatáó

con

noóotroól

-

135

-

¿)(D©\!7Q3

MONICIÓN: Jesús nos da una buena lección hoy. En su tiempo, la le-

pra era una enfermedad considerada como castigo por los pecados, si- tuaba a la persona fuera de la sociedad, marginada. Hoy también hay

personas marginadas

¿Qué haría Jesús si viniera de nuevo?

LECTURA DEL EVANGELIO de San Marcos 1,40-45

Llegó a Él un leproso y de rodillas le suplicaba: «Si quieres puedes lim- piarme». Él, apiadado, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio». Y al instante se le quitó la lepra y quedó limpio. Luego lo despidió advirtiéndole severamente: «Mira, no lo digas a nadie, sino an- da, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, en testimonio para ellos». Pero él, en cuanto se retiró, comenzó a divulgar a voces lo ocurrido, de manera que ya no podía Jesús entrar públicamente en ciudad alguna, sino que andaba fuera de poblado, en lugares solitarios, y acudían a Él de todas partes. Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias, Señor, por todas las veces en las que te pedimos algo im- portante para nuestras vidas y Tú lo haces posible. Gracias, Señor.

• Gracias. ¡Nos has limpiado tantas veces nuestro corazón enfermo y sucio! Gracias, Señor.

• Gracias, Señor, por todas las personas que proclaman y testimo- nian al mundo tu poder salvador. Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-136 -

Quiero,

queda

Limpio

\!/0©C?DD©3

MONICIÓN: Cuando acudimos a Dios doloridos y con problemas, podemos tener la sensación de que no nos escucha, tenemos prisa por arreglar nuestra situación. Es seguro. Dios siempre nos escucha, especialmente cuando sufrimos, porque es nuestro Padre y no quiere que seamos infelices.

SALMO 87

Dios mío, a ti clamo de día, de noche me lamento ante ti; llegue ante ti mi oración, inclina tu oído hasta mi voz. Porque mi alma está saturada de males, y mi vida está al borde de la muerte. Soy como una persona acabada. mis ojos se consumen en la tristeza. Yo te llamo, oh, Señor, incesantemente, tiendo mis manos hacia ti. Yo grito hacia ti. Yo grito hacia ti, oh, Señor, escucha mi oración.

REFLEXIÓN

Cerramos los ojos.

Imaginad a las personas que están sufriendo, las que están en los

hospitales, en los países de guerra, las que están abandonadas, las

Dios no tiene pies, ni

manos

Pensemos un momento qué podemos hacer para ayudar a las perso- nas que están a nuestro lado, que lo están pasando mal y que nos ne- cesitan.

que están muriendo en soledad y en pobreza

seamos nosotros consuelo para ellos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Dioó mío,

a

Ti

clamo

-137 -

EMANA

XVII

[LtDDDQa

MONICIÓN: Estos momentos que compartimos cada día con Dios son muy importantes. Probablemente sea el único momento que de- dicamos a encontrarnos con Él. Aprovechémoslo y digámosle a nues- tro Dios: «Buenos días».

BUENOS DÍAS

Señor:

Me cuesta comenzar este día, porque sé que es una nueva tarea, un nuevo compromiso, un nuevo esfuerzo.

Pero quiero comenzarlo con entusiasmo, con alegría reestrenada, con ilusión nueva. Sé que estás a mi lado:

en mi familia, en mis amigos, en las cosas, en mi propia persona. Gracias, por este nuevo amanecer. Gracias, por este nuevo empezar. Gracias, por tu nueva presencia. Quiero sembrar paz, solidaridad, amor, entre mis hermanos.

Y

sé, Señor, que esta tarea

la

comienzan cada día muchos hermanos

de cualquier punto de la tierra;

y eso me alienta y empuja.

También te pido por ellos, y con todos te digo:

¡Buenos días, Señor!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Sé que

eótáa

a nxi

lado

oaocfóos

MONICIÓN: La gratuidad supone hacer las cosas sin esperar re- compensa. La oración más gratuita es la alabanza. Alabamos al Se- ñor porque sí, porque lo merece, sin esperar nada a cambio. Porque es una necesidad del corazón.

ORACIÓN: «Gloria»

Gloria, gloria al Señor.

Bendito seas, Señor, por la vida que me has dado, por derramar tu amor, a través de tu Hijo amado. Bendito seas, Señor, por el sol, el agua y la tierra, por las flores, mí canción, por la gaviota que vuela.

Bendito seas, Señor, por la ternura con que me has colmado, por acercarte a mi corazón desde tu Espíritu derramado.

Bendito seas, Señor, porque eres Padre y en tu abrazo, cuidas de mí, mi Dios. Porque Tú mismo te me has dado. Bendito seas, Señor, por tu cuerpo, tu iglesia Por el Reino de amor que, en Ti, se manifiesta. Bendito seas, Señor, en el anciano, el joven, el niño. Por que te siento comunión en el amor del amigo.

REFLEXIÓN

Nosotros también tenemos motivos para alabar y dar gracias a Dios. Pensemos ahora en una experiencia, persona, regalo que nos ha da- do Dios y le damos gracias por ello.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Gloria

ai

Señor

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MONICIÓN: Si todos fuéramos menos orgullosos y reconociéramos la necesidad que sentimos de los demás, la necesidad de saber que los otros nos necesitan, podríamos alcanzar más fácilmente la felici- dad que todos buscamos.

NARRACIÓN: «El secreto de la felicidad»

Elena era una niña dulce y un poco despistada a la que le gustaba pasear en el bosque que estaba detrás de su casa. En él tenía su re- fugio preferido. Un día, mientras caminaba, vio una mariposa atrapa- da entre unas zarzas. Con sumo cuidado para no romperle las alas, la liberó. La mariposa, después de volar un rato, regresó, y, de improvis- to, se transformó en una preciosa hada. Elena se quedó con la boca abierta porque, hasta aquel momento, a las hadas sólo las había visto en los libros de cuentos. —«Para agradecer tu bondad, escucharé tu mayor deseo» —le dijo el hada, tal como dicen las hadas de los libros. La niña reflexionó un instante y después respondió: —«Quiero ser feliz». Entonces el hada se inclinó sobre ella, le susurró algo al oído y desa- pareció. Elena se convirtió en una mujer y nadie en todo el país era más feliz que ella. Cuando le preguntaban el secreto de su alegría, se limitaba a sonreír y decía:

—«He seguido el consejo de una buena hada». Pasaron los años y Elena se hizo vieja, pero era siempre la más dulce y feliz viejecita del país. Sus vecinos y también sus nietos temían que pudiese morir con ella el secreto de su felicidad. —«Revélanos qué te dijo el hada» —le pedían. Hasta que una vez, la deliciosa viejecita les dijo sonriendo:

—«Me reveló que, incluso los que aparentan seguridad, todos tienen necesidad de mí».

ORACIÓN

Señor, enséñanos el secreto de la felicidad. No es ningún milagro, na-

da prodigioso, un imposible

sólo consiste en que aprendamos a

amar y nos dejemos amar. Enséñanos tú, que eres amor. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 

Todoa

tienen

neceaidad

de

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-142 -

-

143

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ÍKDOÜQS

MONICIÓN: Vamos a serenar nuestro ánimo y a disponer nuestro corazón al encuentro con Dios. Dejamos atrás todo lo que nos preo- cupa, lo que nos distrae y nos entregamos por entero a este pequeño momento de oración.

SALMO 54

Escucha, oh Dios, mi oración. No te retraigas a mi súplica. Escúchame y respóndeme. En mi queja me rebelo pues se burlan y me acosan. Hacia la paz, rescatará el Señor mi alma, el Señor me salvará. Dios escuchará, no dejará que para siempre vacile el justo. Yo, Señor, espero en ti.

PETICIONES

• Te pedimos, Señor, fuerza y valentía para saber vivir las experien- cias de dolor con esperanza y dignidad. Roguemos al Señor.

• Te pedimos, Señor, un corazón limpio que sepa descubrir lo que los demás necesitan y acudir a su lado para ayudarlos. Roguemos al Señor.

• Te pedimos, Señor, un corazón alegre que sepa contagiar gozo y felicidad, incluso en los momentos difíciles. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-144 -

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ti

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MONICIÓN: Jesús nos llama a seguirle y los motivos no son que sea- mos gente especialísima o muy sabia. La razón es que nos quiere y quiere que seamos felices. No está de moda hablar de vocación, pero deberíamos de preguntarnos qué es lo que Dios quiere de cada uno de nosotros, porque Él sabe lo que nos va a hacer felices.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Marcos 3,13-19

Después subió al monte, llamó a los que Él quiso y ellos se acercaron a Él. Y designó a doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar con poder de arrojar los demonios. Designó a estos doce:

Simón, a quien llamó Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, herma- no de Santiago, a quienes llamó boanerges, que significa hijos del trueno, Andrés y Felipe, Bartolomé y Mateo, Tomás y Santiago el de Alfeo, Tadeo y Simón el celador, y Judas Iscariote, el que lo entregó. Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

ORACIÓN

Nos quieres tanto

que nos sigues llamando a ser tuyos, a seguir tu camino. Tú llamas a

Ayúdanos, que a veces no distinguimos tu voz, ayú-

danos a saber responder con alegría y valentía, ayúdanos a ser tuyos. Amén.

Padre, Jesús, Amor, Dios bueno y misericordioso

los que quieres

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

LLanxó

a LOÓ que

ÉL

quiao

-145 -

EMANA

XVIII

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MONICIÓN : El mundo es más grande que nuestra pequeña historia. Salgamos a él.

NARRACIÓN: «El barco en la botella»

Había una vez un barco que vivía dentro de una botella. Aquel barco era feliz porque creía que en aquella botella estaba encerrado el mun- do. El barco era hermoso y una hermosa escena estaba representada en el interior de la botella. Por eso, el dueño del barco en la botella se encariñó con él. Y terminó por hacerse coleccionista de barcos en bo- tella. Recorrió tiendas y almacenes, mercados y mercadillos. Y compró todos los barcos que pudo encontrar. Y, cuando los tuvo a todos colo- cados en una repisa, nuestro barco se dio cuenta de que no todo el mundo se reducía al interior de su botella. Había otros mundos, mu- chos, encerrados en otras muchas botellas. Por eso, aquel día, los bar- cos se decidieron a empujar con todas sus fuerzas con la proa, con la popa, con los mástiles afilados, hasta que los cristales de todas las bo- tellas saltaron por los aires a pedazos. Entonces, todos los barcos co- menzaron un lento camino entre los desagües, por las alcantarillas, por

los ríos, hasta llegar al mar. Allí los barcos se llenaron de alegría, allí to-

do era de verdad, las olas, el muelle, el puerto, los barcos

entero era de verdad. Había redes, peces, camisas de marineros llenas de salitre, manos trabajadoras que reparaban y preparaban nuevas co- sas. Allí los barcos sabían qué era cada cosa y qué era cada uno. Y sa- bían que todos formaban un solo mundo. Y a partir de aquel momento en que vieron la realidad y aprendieron qué era cada uno y para qué servía cada cosa, pudieron comenzar una nueva vida, sincera y libre.

El mundo

Adaptado de Fernando Alonso

ORACIÓN

Danos, Señor, sed de libertad. Danos fe en nosotros mismos, en nuestras posibilidades. Danos amigos con quienes descubrir el mun- do. Danos valentía para enfrentarnos con la realidad. Danos la opor- tunidad de llegar hasta ti. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Dctnoó óed de

libertad.

-149 -

KZKHGfóQS

MONICIÓN: El Señor nos cuida y está pendiente de nuestras vidas. Él recrea nuestra alma y nos guía por el camino que conduce hasta Él, hasta la felicidad.

SALMO 22

El Señor es mi pastor, nada me falta; por prados de fresca hierba me apacienta, hacia las aguas del remanso me conduce,

y recrea mi alma;

me guía por senderos rectos

por el amor de su nombre. Aunque vaya por valle tenebroso, no temo ningún mal, pues están junto a mí tu vara y tu cayado,

y esto me consuela.

Tú me preparas una mesa ante mis enemigos. Perfumas con perfume mi cabeza

y llenas hasta arriba mi copa.

De gracia y dicha me rodeas todos los días de mi vida; habitaré en la casa del Señor por muchos, muchos años.

ORACIÓN

Gracias, Jesús, contigo me siento seguro. Soy tuyo y tú me cuidas. Tu ternura me sostiene, pues para ti soy un hijo querido, lo más valio- so a tus ojos. Gloria a ti, mi Dios. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

EL Señor

eó m.i

pciótor

GflQdOGQu'QS

MONICIÓN: Vamos a orar escuchando una canción. Cuando reza- mos cantando, nuestro corazón encuentra sintonía con el corazón de Dios. Una canción antes de ser grabada, ha sido orada por sus auto- res, y son experiencias de oración de personas normales, jóvenes co- mo vosotros. Aprendamos a orar con las canciones.

AUDICIÓN: «Sólo de ti»

Quiero volver a probar por un segundo tu mirada, estremecerme con tus palabras y sentir que fuertemente me amas. Sólo de ti, sólo de ti, podré conseguir el amor que me falta; el amor que me falta porque aquí se pierde entre la nada. Sólo de ti, sólo de ti. El amor que me falta. El amor (3) podré conseguir.

Anawin, Sólo de ti {«En tus brazos»)

REFLEXIÓN

La mirada de Dios es todo un hecho de amor permanente y tierna- mente tranquilizador. Tenemos que amar aunque no nos amen, por- que hay un Amor todavía más grande que llega todos los días y en cada momento a nosotros.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Quiero

entre mece rute con tuó

palabras

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MONICIÓN: ¡Qué rápido juzgamos a los demás! ¡Qué difícil que sea- mos justos con nosotros mismos! Jesús es muy claro en la lectura que leeremos hoy. Tal y como nosotros tratemos a los demás sere- mos tratados. Y aunque Dios no nos responde con nuestra propia moneda es una realidad que las personas actuamos así.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Marcos 4,21-25

Decíales también: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo del celemín o de la cama? ¿No es para colocarla en el candelabro? Porque nada hay oculto que no sea descubierto y nada secreto que no sea puesto en claro. El que tenga oídos para oír, que oiga». Les decía también: «¡Atención a lo que oís! Con la misma medida con que midáis vosotros seréis medidos y se os dará con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene aún lo que tiene, se le quitará». Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

REFLEXIÓN PERSONAL

• Vamos a pensar, en silencio, en lo que existe dentro de nosotros. ¿Qué luz hay en nosotros que ha encendido Dios para los demás?

• Pienso en las últimas veces que he juzgado injustamente a mis compañeros y pido perdón a Dios.

• Quien quiera compartir en alto su oración lo hace.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-152 -

A/o hay

nada

que

no óea

oculto

descubierto

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MONICIÓN : A veces no encontramos las palabras adecuadas para dirigirnos a Dios y expresarle lo que sentimos. Nos puede venir muy bien esta oración. Tal vez sería la oración que la mayoría de nosotros escribiríamos.

QUIERO SENTIRTE, SEÑOR

Tal vez no te tengo mucho en cuenta, Señor. Rezo sólo cuando me obligan

y casi nunca me acuerdo de ti

TODOS: Quiero sentirte, Señor

A veces incluso hago cosas que están mal,

dándome cuenta de ello, por molestar o simplemente por rebeldía. TODOS: Quiero sentirte, Señor

Pero en el fondo, aunque mienta para quedar bien, sé que te necesito, que no soy tan fuerte como quiero aparentar,

y que me gustaría ser de otra forma,

aunque no me atrevo a cambiar TODOS: Quiero sentirte, Señor Ayúdame, Señor, me hago el duro o la dura Pero necesito tanto que me demuestren amor Saber que soy valioso y valiosa para alguien Para Ti TODOS: Quiero sentirte, Señor Quiero decirte que creo en Ti,

y que aunque me aleje para quedar bien con mis amigos Te sigo necesitando y queriendo TODOS: Quiero sentirte, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Quiero

sentirte,

Señor

-153 -

-154 -

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EMANA

XIX

tÜDODQS

MONICIÓN: Hemos oído muchas veces que Jesús es el Camino y no comprendemos bien su significado. Es sencillo. Debemos de vivir como Jesús vivió, acogiendo a todos, especialmente a los más po- bres, perdonando, entregando lo mejor que en Él había, dando espe- ranza y amando hasta el final.

AUDICIÓN: «Camino, Verdad, Vida»

Camino, Verdad, Vida, eres Tú, eres Tú. Amad a los hombres, a todos por igual; Si son enemigos, más debéis de amar. Perdona sus deudas, no guardes rencor. Si quieres seguirme, haz como yo. Yo soy el Camino, amad y perdonad. Este es mi camino, si buscas la felicidad.

Todos los hombres llevamos la razón, por eso hay guerras e incomprensión. Dudamos de todo, ya nada es real, ¿tan escondida está la verdad? Vivimos cansados, hartos de buscar algo por lo que valga la pena luchar. Nos falta esperanza, ganas de vivir, nos falta alegría para sonreír.

Anawin, Camino, Verdad, Vida («En tus brazos»)

REFLEXIÓN

En todas las acciones de Jesús siempre había amor. Su amor signifi-

có respeto hacia todos los hombres. Ante la indecisión Él es el ca- mino Lo encontrarás. Ante la duda Él es la verdad Búscala. Ante

la desesperación y el hastío

La fuerza del

verdadero amor lo cambia todo. Si amas de verdad, como Jesús lo hizo, hallarás la respuesta ante qué camino escoger, qué verdad creer y qué vida vivir.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Cualquier problema en la vida se soluciona con amor

Él es la vida

Vívela con Él.

Camino,

Verdad

y Vida erea

-157 -

KldlGfóOS

MONICIÓN : Dios nos dice hoy que nunca hay que perder la espe- ranza, porque, si tenemos fe, para Dios no hay imposibles.

LECTURA DEL EVANGELIO de San Marcos 5,22-24 y 35-43

Llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jaira, y al ver a Jesús, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi hijita está muñéndose; ven a poner tus manos sobre ella, para que sane y viva». Jesús fue con él. Una gran multitud lo seguía y lo empujaba. Aún estaba Jesús ha- blando, cuando llegaron algunos de casa del jefe de la sinagoga dicien- do: «Tu hija ha muerto. ¿Por qué molestas ya al Maestro?». Pero Jesús, oyendo lo que hablaban, dijo al jefe de la sinagoga: «Deja de temer, basta que creas». Y no permitió que le acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar, Jesús vio el alboro- to y la presencia de las que lloraban y daban gritos y dijo: «¿Por qué lloráis y alborotáis así? La niña no está muerta, sino dormida». Y se reí- an de Él. Pero Jesús, echando a todos fuera, tomó consigo al padre de la niña, a la madre y a los que lo acompañaban y entró donde estaba la niña. Y tomándola de la mano, le dijo: «Talitha Kumi», que significa:

«Muchacha, yo te digo: ¡Levántate!». Al momento la niña se levantó y echó a andar, pues tenía doce años. Quedaron todos muy asombrados. Y Jesús les recomendó vivamente que nadie lo supiese. Luego mandó que diesen de comer a la niña. Palabra de Dios.

En silencio, dejamos que resuene dentro de nosotros la Palabra de Dios que nos habla al corazón.

PETICIONES

• Te pedimos, Jesús, que nos des fe para creer que Tú lo puedes to- do, incluso vencer a la muerte. Roguemos al Señor.

• Señor, ayúdanos a ser humildes, que cuando algo nos vaya mal se- pamos acudir a Ti para pedirte ayuda. Roguemos al Señor.

• Por todos los que no creen, para que ensanchen su corazón y abran sus ojos a la verdad. Roguemos al Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

La niña

-158 -

no eótá

muerta,

está

dormidla

ffiaOdlGrGQQQS

MONICIÓN: Escuchemos hoy la lectura de este salmo y hagamos nuestras estas palabras. Siguiendo el camino que Dios nos señala no podemos confundir nuestros pasos. Siguiendo los caminos que otros, sin los criterios del Evangelio, nos proponen, corremos el riesgo de perdernos.

SALMO 1

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los que no van por el buen camino, ni camina por su senda de maldad.

Y, sin embargo, se complace en la Palabra de Dios

y medita en ella.

Ese hombre es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da fruto a su tiempo

y jamás caen sus hojas;

todo cuanto hace le sale bien.

No así los que no creen, ellos son como paja que la lleva el viento. El Señor conoce

el camino de los justos.

ORACIÓN

Enséñanos, Padre, Jesús, Amor, a saber escoger el camino del amor, de la bondad, de la justicia, el camino que nos lleva hasta ti. Enséñanos a distinguir entre los caminos que nos llevan a ser mejores y los que nos alejan de nuestra felicidad. Ayúdanos a rechazar los caminos de comodi- dad, de superficialidad, de competitividad y a optar por tu camino. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DLOÓ conoce

el camino

He LOÓ juótoó

-159 -

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MONICIÓN: El secreto de la felicidad no está en tener muchas cosas, sino en no necesitarlas. El que no se apega a lo que tiene es capaz de compartirlo y de ayudar al que lo necesita. Hoy, en nuestra oración, Dios nos recuerda que el secreto está en compartir, no en tener.

NARRACIÓN: «Quiero el secreto»

Aquel caminante apenas lograba ya mantenerse en pie. El camino ha- bía sido muy largo y muy duro. Y el hambre lo había hecho desfalle-

cer. Con los ojos medio extraviados miraba a un lugar y a otro por ver

si algo o alguien podía aliviar su hambre.

Lejos divisó un monasterio. Se atrevió a llamar. ¡Qué alivio! Le dieron comida. Le dieron cama. Le dieron un excelente trato. Y le dieron hasta una bolsa de dinero para el camino.

A la mañana siguiente se marchó dando saltos de contento. Pero, al

anochecer, ante el estupor de los monjes, volvió con la bolsa llena de

dinero, como se la llevó, y la tiró sobre la mesa. «Quiero más —dijo—. Me habéis tratado muy bien, me habéis dado mucho, pero os guar- dáis lo mejor: Me he dado cuenta de que vosotros sois felices sin di- nero. Sed generosos de una vez conmigo y dadme vuestro secreto de

la felicidad. Me interesa más que el dinero.»

ACCIÓN DE GRACIAS

Gracias, Señor, porque existen personas que saben vivir felices sin vender su vida por poder, por dinero, por popularidad. Gracias, Padre, por todos aquellos que eligen ser grandes personas y trabajarse por dentro antes que hacer muchas cosas olvidándose de quienes son.

Gracias, Jesús, porque existen hombres y mujeres comprometidos con los demás, que se entregan sin medida, sin tiempo y sin buscar nada a cambio. Gracias, Espíritu de Amor, porque Tú, nuestro Dios, sigues moviendo

el corazón de los hombres hacia

la cultura del amor, que es la presencia de tu Reino entre nosotros. La felicidad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

-160 -

Prefiero

oer

feliz

«¿

dinero

WOQffOQQS

MONICIÓN: Vamos a orar desde lo profundo de nuestro corazón. Para eso tenemos que hacer silencio en nuestro interior y sentarnos cómodamente, con la espalda recta. Intentamos escuchar la música con atención y seguir las indicaciones de la persona que va leyendo.

Ponemos música instrumental de fondo

RELAJACIÓN-ORACIÓN

Cerramos los ojos ( ), escuchamos la música. Dejamos que nues-

tro corazón se sienta querido ( ) muy querido por

Hoy, ya nos ha regalado, de nuevo, la vida ( ) la posibilidad de es-

un nuevo día, para

amar y ser felices ( ), para darnos y acoger.

cribir en nuestra historia una nueva página (

Dios (

).

),

Nos ha regalado la salud (

),

la oportunidad de ver ( ), de tocar

(

), de comunicarnos con los demás (

), de hablar (

), de son-

reír ( ), de ir donde necesitemos, de caminar (

).

Nos ha regalado el poder estar con los que nos aman (

): nuestro

padre, nuestra madre, nuestros hermanos ( ) nuestros amigos ( ) y compañeros ( ). Imaginamos que Jesús está ahora en nuestro interior ( ) le damos gracias y le decimos lo que sentimos ante sus regalos ( ).

(Se deja la música unos segundos.)

ACCIÓN DE GRACIAS

• Gracias por todo lo que cada día nos regalas y podemos disfrutar. Gracias por nuestra salud, por nuestro hogar, por nuestra familia. Gracias, Señor.

• Gracias por nuestros amigos, por todo lo bueno que nos dan, por su cariño incondicional. Gracias, Señor.

• Gracias por este corazón que nos has regalado, por su capacidad para sentir y compartir la alegría, la esperanza, el amor, nuestros sueños. Gracias, Señor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Tú non Lo hcto Hado

todo

-161

-

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EMANA

XX

[ÜSOLIQS

MONICIÓN : Jesús nos dio una gran lección perdonando hasta en su muerte a aquellos que le hicieron sufrir. Vamos a pedirle con esta canción que nos enseñe a perdonar siempre.

AUDICIÓN: «Enséñanos

a

perdonar»

Con tu amor sé que lograré perdonar al que me hizo mal. Es difícil, mas con tu amor, lo conseguiré.

A aquel que explota a los demás

A aquel que ha olvidado amar,

A aquel que oculta la verdad,

A aquel que sólo sabe odiar,

A aquel que destruye la paz,

A aquel que mata con frialdad,

¡Enséñame a perdonar!

¡Enséñame a perdonar!

¡Enséñame a perdonar, enséñame!

¡Enséñame a perdonar!

¡Enséñame a perdonar!

he de intentarlo,

Perdonaste antes de morir a los que te hicieron sufrir. Que la llama viva de tu amor se encienda en mí.

¡Enséñame a perdonar!

Egusentia, Enséñanos a perdonar («Descubriendo la paz»)

REFLEXIÓN

• Cuando he perdonado, ¿lo he hecho de verdad, sin condiciones?

• ¿Pienso que hay gente a la que no podría perdonar?

• ¿Cómo me he sentido las veces que he perdonado?

• ¿Qué reacción ha tenido la persona o personas a las que he perdo- nado?

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Enóéñanoo

ct

perdonar

-165 -

Q5KDI78Q9

MONICIÓN: Vamos a rezar todos juntos con esta acción de gracias. Escuchamos y contestamos todos «Gracias, Señor, porque me espe- ras» para compartir nuestra oración.

ORACIÓN

Gracias, Señor, porque me esperas Porque nunca te cansas de esperar y sales a mi encuentro cuando más te necesito. TODOS: Gracias, Señor, porque me esperas Hay veces que ni yo me doy cuenta de ello, pero te estoy necesitando Vivo lejos de ti porque es más fácil, más cómodo, menos complicado, pero me gusta descubrir que me esperas. TODOS: Gracias, Señor, porque me esperas Y yo perdido entre mis miedos, entre mil actividades, ante mi imagen y mi éxito social,

perdido sin saber cómo encontrarte.

Y,

cuando miro a lo lejos,

te

descubro con tus brazos abiertos.

TODOS: Gracias, Señor, porque me esperas Gracias, Señor, porque me has esperado, porque me esperas, porque siempre me estás esperando

y porque aunque me alegro al descubrir que me amas, sé que tú eres quien más gozas con mi regreso. TODOS: Gracias, Señor, porque me esperas

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Gracias

Señor

porque

me

eóperaa