Sei sulla pagina 1di 35

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, TURISMO Y PSICOLOGIA

ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA

CLIMA SOCIAL FAMILIAR E INTELIGENCIA EMOCIONAL EN

ADOLESCENTES DE UNA FAMILIA MONOPARENTAL QUE PERTENECEN A

UNA IGLESIA CRISTIANA DE LIMA NORTE

Trabajo de Investigación

PRESENTADO POR:

Chayanco Medina, Karen del Milagro

LIMA – PERÚ

2017

ÍNDICE
CAPÍTULO I: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. Situación problemática

1.2. Formulación del problema

1.3. Objetivos del a investigación

1.4. Justificación de la Investigación

1.4.1. Importancia de la investigación

1.4.2. Viabilidad de la investigación.

1.5. Limitaciones del estudio.

CAPITULO II: MARCO TEÓRICO

2.1. Antecedentes de la investigación.

2.2. Bases teóricas.

2.3. Definición de términos básicos.

CAPITULO III HIPOTESIS Y VARIABLES DE LA INVESTIGACIÓN

3.1. Hipótesis general.

3.2. Hipótesis específicas.

CAPÍTULO IV: METODOLOGÍA

4.1. Diseño metodológico.

4.2. Diseño muestral

4.3. Técnica de recolección de datos.


4.4. Técnicas estadísticas para el procesamiento de la información.

4.5. Aspectos éticos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.
CAPÍTULO I

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. Situación problemática

En un contexto ideal el adolescente debe vivir en un ambiente adecuado, con un

clima familiar optimo, donde la familia demuestra respeto y afecto; sin embargo las

familias se están desintegrando ya sea por divorcios, cambio de concepto de familia,

etc. y cómo afecta en el desarrollo social de los adolescentes. Tal y como señala

algunos de los resultados de una investigación realizada por el Instituto de Ciencias

del Matrimonio y Familia, que refleja las tendencias de los peruanos frente a los

momentos más decisivos de una relación. De acuerdo con las estadísticas

presentadas en este estudio, una comparación de los resultados de las últimas

Encuestas Demográficas y de Salud Nacional (Endes), solo en la última década

(2000 – 2010) los divorcios y separaciones se incrementaron en un 51.52%. Según

el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), hasta antes del 2009 el rango

de edades de las personas que más se separan o divorcian estaba entre los 45 y 49

años. Pero los resultados del 2010 arrojan que esta edad ha bajado y ya el año

pasado los que más se divorcian o separan están entre los 40 a 45 años. Si se

indaga en las razones de esta gran diferencia entre el crecimiento de los divorcios

y matrimonios se tiene por ejemplo los resultados de una encuesta hecha por la

Universidad de Lima en el 2004. Esta revela que entre los principales problemas que

las parejas identifican están, en primer lugar, la falta de comunicación (35%), seguida

de los problemas económicos (24%) y la desconfianza (12%) ”.


Se sabe que la familia es el órgano de socialización a través del cual se

transmiten valores, costumbres y sentido moral de una cultura determinada y la

forma en que impacta el clima social familiar en el adolescente es generalmente

determinante para el desarrollo de habilidades sociales y el manejo de sus

emociones recibiendo gran influencia de su entorno, esta afirmación ha sido apoyada

por autores del área de la Psicología y de la Educación (Bowlby, 1969; Winnicot,

1965, citados en Blos, 1991). Asimismo, el modo de percibir el entorno influye en el

modo en que el individuo se comportará posteriormente en ese medio (Insel & Moos,

1974). Para un adecuado desarrollo personal y social de los adolescentes, la familia

constituye en ellos el más importante marco de desarrollo y adaptación. La familia es

un espacio de encuentro personal, de filiación, de donación en su significado más

profundo y humano, llegando a la conclusión que la familia es un encuentro que da

identidad. Es muy importante conocer la forma de cómo interactúan los jóvenes con

el mundo teniendo en cuenta las habilidades que poseen y que van a influir en su

capacidad para afrontar nuevos conocimientos y experiencias.

Moos define al Clima Social Familiar como: “El clima social dentro del

cual funciona el individuo debe tener un impacto importante en sus actitudes y

sentimientos, su conducta, su salud y el bienestar general así como su

desarrollo social, personal e intelectual” (Moos, 1974). Además atribuye una

posición de mediador entre las características y atributos del ambiente y la

subsecuente conducta en el mismo (Alberto Espina y Begoña Pumar).

El cima social familiar, por tanto, hace referencia a las percepciones

subjetivas y al sistema de significados compartidos, que en el caso de la familia


se traduce en la percepción compartida que tienen padres e hijos acerca de las

características específicas de funcionamiento familiar, como la presencia e

intensidad de conflictos familiares, la calidad de la comunicación y sentimientos

entre los miembros de la familia, y el grado de cohesión afectiva entre ellos

(Moos & Trickett, 1984). En ese sentido, el clima social familiar se presentaría

como una condición que fomente el desarrollo de habilidades emocionales.

Cuando nos referimos a habilidades emocionales, hablamos de que las

emociones juegan un papel importante en nuestra vida porque gran parte de

nuestras decisiones son influenciadas en mayor o menor grado por nuestras

emociones. La inteligencia emocional empieza a desarrollarse desde la niñez

pero el periodo clave para ella es la adolescencia, es el momento de la vida en

que empieza a formarse el carácter definitivo y el periodo de socialización. El

buen desarrollo de las habilidades emocionales permite identificar las

emociones de otras personas y reconocer las emociones propias; de esta forma

ayudar a las relaciones sociales y el manejo de las propias emociones, por ello

la inteligencia emocional es una de las cuestiones más importantes a tener en

cuenta a la hora de ayudar a los adolescentes en su crecimiento.

Según Salovey y Mayer (1997) la inteligencia emocional incluye la

habilidad para percibir con precisión, valorar y expresar emoción; la habilidad de

acceder y/o generar sentimientos cuando facilitan pensamientos; la habilidad de

comprender la emoción y el conocimientos emocional; y la habilidad para

regular las emociones para promover el crecimiento emocional e intelectual.


La inteligencia emocional se estructura como un modelo de cuatro ramas

interrelacionadas: percepción emocional, facilitación emocional del

pensamiento, comprensión emocional y regulación emocional (Mayer, Salovey

& Caruso 2000).

1.2. Formulación del problema

En tal sentido, la presente investigación tratará de responder en relación a lo

expuesto ¿Existe relación entre el clima familiar y la inteligencia emocional de

adolescentes que pertenecen a familias cristianas?

1.3. Objetivos de la investigación

1.4. Objetivo general

Determinar si existe relación en el clima social familiar e inteligencia emocional

en adolescentes que pertenecen a familias monoparentales cristianas.

1.5. Objetivos específicos

1. Establecer la validez de confiabilidad de la escala de clima social familiar de

Moos para los adolescentes de familias monoparentales cristianas.

2. Establecer validez de confiabilidad del inventario de Inteligencia emocional de

Bar-On para una muestra de los adolescentes de familias monoparentales cristianas.

3. Comparar las dimensiones del Clima social familiar de los adolescentes que

pertenecen a una familia monoparental cristiana.


4. Comparar las escalas de la Inteligencia emocional de los adolescentes que

pertenecen a una familia monoparental cristiana.

1.6. Justificación

La presente investigación busca relacionar el clima social familiar e inteligencia

emocional del adolescente de familias monoparentales con la finalidad de resaltar la

importancia dentro de las familias peruanas, donde se fomente un clima social

familiar optimo y se busque el desarrollo personal de sus integrantes a través de

vínculos afectivos, comunicación asertiva, desarrollo cultural, religioso y

competencias emocionales que les permitan a sus hijos responder de forma positiva

a su entorno social.

Los resultados de esta investigación nos permitirán saber de qué forma están

percibiendo sus ambientes familiares y al mismo tiempo el desarrollo de inteligencia

emocional de los adolescentes que pertenecen a una familia monoparental cristiana.

De esta forma podemos ofrecer información e intervención en las familias que

presenten indicadores de dificultad en las relaciones con familiares para que logren

desarrollar un clima familiar que estimule la autonomía, asertividad, autoestima y

motivación para el logro de metas.

1.4.2. Viabilidad de la Investigación.

Para el desarrollo de la investigación se cuenta con los recursos necesarios

como lo son las pruebas de Ice De Ba-ron y el cuestionario de Moos.

Económicamente no es mucha la inversión ya que solo se aplicarán la pruebas

mencionadas y adicionalmente a ello contamos con la facilidad de acceso durante los


fines de semana a la iglesia de donde tomaremos la población para el desarrollo de

dicha investigación.

1.7. Limitaciones de estudio.

La principal limitación que se podría tener en el proceso de la investigación es

la información que pueden brindar los adolescentes sobre el clima social de sus

familias, sumado a ellos el lograr encontrar la cantidad adecuada de familias

monoparentales de una iglesia cristiana.

Adicionalmente a ello podemos decir que no se encuentra investigaciones

sobre la relación entre clima familiar e inteligencia emocional en familia

monoparentales y por lo tanto hay mucha información que es omitida.


CAPÍTULO II

MARCO TEÓRICO

2.1. Antecedentes de Investigación

En la siguiente investigación observaremos la relación que existe entre el

clima social familiar y la inteligencia emocional. A continuación se detalla las

dimensiones de las variables y las investigaciones encontradas con cada una de

ellas, donde veremos la importancia sobre la relación entre ambas variables.

2.1.1. Antecedentes Nacionales

Luego de realizar búsquedas en diversos medios se aprecia que no existen

investigaciones entre el clima social familiar e inteligencia emocional en adolescentes

de familias monoparentales cristianas. Sin embargo existen investigaciones

relacionadas con el clima social familiar e inteligencia emocional en otras

universidades del país.

Cáceres (1993) estudió la percepción de la familia y figuras parentales en un

grupo de adolescentes institucionalizados con abandono paterno, comprobó que la

figura materna genera más aspectos positivos que la figura paterna, sin embargo al

igual que la figura del padre no llega a constituirse como una figura que favorezca

relaciones significativas y solidas que ayude en la constitución de una mejor forma de

vida. Comunica que los adolescentes estudiados han desarrollado sentimientos

internos de abandono, soledad, una disminuida autoestima y un yo que no es

suficientemente fuerte. Agrega que la agresividad y las conductas autodestructivas


se hallan sostenidas débilmente por defensas que corren el peligro de ceder ante la

precariedad de su propia existencia.

El abandono paterno tiene mucho que ver con el contexto cultural como lo

afirma Sara Lafosse, (1995), el abandono paterno en la sociedad peruana es posible

por haberse convertido en parte de una subcultura para un sector importante de la

sociedad. El hecho así internalizado y legitimado, afecta no sólo a las instituciones

familiares, sino también a las del ordenamiento social, jurídico y policial. La

subcultura de la cual forma parte es la denominada, con toda propiedad, machismo,

para diferenciarla de la cultura dominante de naturaleza patriarcal en la que, por

oposición, la identidad masculina es de padre. El macho asume una mínima o nula

responsabilidad con respecto a sus obligaciones conyugales y, en general,

familiares.

Por otro lado, Perales y Sogui (1997) analizaron las variables socio familiares,

personales y contextuales con conductas violentas accidentales o intencionales en

adolescentes de 12 a 17 años de edad, residentes de una localidad urbano marginal

de Lima. Identificaron como factor de riesgo el sexo masculino, la edad entre 15 y 17

años, la estructura familiar desintegrada, mayor densidad habitacional, tendencia

antisocial, presencia de un amigo consumidor de sustancias, bajo nivel educativo de

la madre, relación de pareja inadecuada y percepción de mala salud.

Benites (1997) estudió la relación entre tipo de familia, la asertividad y

la autoestima en una muestra de 117 adolescentes, de 12 y 17 años, seleccionados

de manera intencional del programa INABIF. Concluyó que el tipo de familia

predominante es aquella constituida por sólo uno de los padres (familia avuncular)

con 49.5%. Los niveles de autoasertividad son diferentes según el tipo de familia. El
tipo de familia parece no influir significativas en el desarrollo de la Autoasertividad y

la Heteroasertividad. Se advierte diferencias significativas entre la autoestima de los

adolescentes de las familias en donde no existe padre y madre, con los que sí

cuentan con ambos o por lo menos uno de ellos.

En lo que a emociones respecta, distintas investigaciones demuestran sus

propiedades facilitadoras y debilitadoras sobre el rendimiento (Jones, Lane, Bray,

Uphill, & Catlin, 2005). Mientras otras mencionan que, en algunos casos las

emociones pueden resultar abrumadoras para las personas, lo cual puede afectar el

comportamiento y el sentido de bienestar (Mennin et al., 2002). Teniendo en cuenta

esto, es necesario que dichas emociones sean reguladas para mantener el bienestar

de las personas. El concepto de regulación emocional está ligado a los métodos que

las personas utilizan para redirigir las emociones que experimentan

espontáneamente (Koole, 2009).

Matalinares et al. (2005) realizaron la investigación titulada “Inteligencia

emocional y autoconcepto en colegiales de Lima metropolitana”, la que tuvo como

objetivo principal establecer si existía o no relación entre la Inteligencia Emocional y

el Autoconcepto, en los colegiales de Lima Metropolitana. Para su realización, se

evaluó inicialmente a 601 colegiales de ambos sexos, cuyas edades fluctuaban entre

15 y 18 años, que cursaban el quinto de secundaria, procedentes de ocho centros

educativos estatales de Lima Metropolitana, a quienes se aplicó el Inventario de

Inteligencia Emocional, propuesto por Bar-On, y el test de Evaluación de

Autoconcepto, propuesto por Musitu, García y Gutiérrez. Los resultados arrojaron

una correlación positiva entre ambas variables. Se encontró también, relación entre

la Inteligencia Emocional y los componentes social y emocional del Autoconcepto. Se


encontró, además, relación positiva entre el Autoconcepto y la comprensión

emocional de sí y el cociente emocional de la Prueba de Inteligencia Emocional. Al

comparar el autoconcepto de varones con mujeres, se encontró diferencias

significativas en el componente académico, a favor de las mujeres, y en el

componente emocional, a favor de los varones. Por último, al comparar varones y

mujeres en Inteligencia Emocional, se encontró diferencias significativas a favor de

las mujeres, en el cociente emocional interpersonal de la Prueba de Inteligencia

Emocional.

2.1.2. Antecedentes internacionales

Wilson (1994, en Kliksberg, 2004) reporta el estudio realizado sobre 60.000

niños, que corroboran la fortaleza del núcleo familiar. En su informe menciona que en

todos los niveles de ingreso, salvo el muy alto, en el caso de los dos sexos y para los

blancos, negros e hispanos por igual, los niños que vivían con una madre divorciada

o que nunca se había casado, estaban claramente peor que los pertenecientes a

familias que vivían con los dos progenitores. En comparación con los niños que

vivían con sus dos padres biológicos, los niños de familia con un solo progenitor eran

dos veces más propensos a ser expulsados o suspendidos en la escuela, a sufrir

problemas emocionales o de conducta, a tener dificultades con sus compañeros y

más proclives a tener una conducta antisocial.

Hernández (1999) con la finalidad de estudiar las características

psicoafectivas en el escolar en situación de abandono paterno, pertenecientes a

familias monoparentales, estudió a 20 niños de 7 a 10 años con sus respectivas

madres a quienes le aplicó una entrevista clínica. En los resultados se encontró que
17 niños verbalizaron emociones con tendencia hacia el polo displacentero (odio,

tristeza, cólera), con mayor frecuencia en el sexo masculino, solo un niño fue capaz

de verbalizar emociones placenteras (amor, alegría) y dos niñas no fueron capaces

de verbalizar emociones; entre las manifestaciones de tipo conductual que

presentaron los niños fueron: inhibición cognoscitiva y afectiva, rechazo escolar y

agresión física.

Por otro lado, en un estudio llevado a cabo por Mestre, Güil y Guillén (2003)

basándose en el modelo de Goleman (1995, 1998) utilizaron una medida de

autoinforme, “Cuestionario de Inteligencia Emocional” (CIE) (Mestre, 2003) para

medir la relación entre el clima familiar y la IE autoinformada en una muestra de

adolescentes. Los resultados mostraron cómo las familias cohesionadas, las que

potencian actividades culturales e intelectuales y la expresión de sentimientos se

relacionaban con sujetos que declaraban tener más conductas emocionalmente

inteligentes. Es decir, los sujetos con una mayor IE autoinformada percibían a sus

familias cohesionadas, interesadas por los eventos culturales, que expresaban

adecuadamente los sentimientos y un clima en el hogar poco conflictivo.

Olhaberry y Farkas (2012) estudiaron los niveles de estrés materno en familias

chilenas nucleares y monoparentales de nivel socio económico bajo, considerando el

estrés en distintas dimensiones, asociado al rol materno, a la interacción madre-hijo y

a la percepción de dificultades en el niño percibidas por la madre. Estudió 80 familias

monoparentales y 89 familias nucleares con niños entre los 4 y 15 meses de edad.

Los resultados muestran niveles de estrés significativamente más altos en las

madres pertenecientes a familias monoparentales que las madres pertenecientes a

familias monoparentales.
Desde el nacimiento de la Inteligencia Emocional, numerosas investigaciones

han confirmado una elevada correlación entre la Inteligencia Emocional y el bienestar

personal y otras variables de adaptación. En esta línea, la Fundación Municipal de la

Mujer del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz tiene como finalidad fundamental contribuir

al desarrollo individual y social y a la mejora del bienestar social y calidad de vida de

las mujeres gaditanas. Por este motivo, solicitó la colaboración del Laboratorio de

Inteligencia Emocional de la Universidad de Cádiz para el desarrollo de programas

educativos dirigidos a potenciar la adaptación social de las mujeres gaditanas. Como

resultado de este convenio de colaboración, desde el Laboratorio de Inteligencia

Emocional se elaboró un programa de Socialización Emocional basado en el Modelo

de Capacidades de Mayer y Salovey (1997). En este trabajo, su objetivo es confirmar

el impacto de las sesiones de entrenamiento sobre el clima familiar de una muestra

de mujeres gaditanas (N = 60) con una doble intención, mejorar el bienestar de las

mujeres y que esta mejora beneficie a sus familiares. Los resultados muestran una

mejora estadísticamente significativa en las variables de la Escala de Clima Social en

la Familia (FES; Moos, Moos y Trickett, 1995), sin existir influencia de otras variables

como la edad, situación laboral o estado civil. Este estudio ofrece evidencias

empíricas preliminares sobre la importancia de trabajar la Inteligencia Emocional

(Mayer y Salovey, 1997) para mejorar el bienestar personal y familiar.

Salinas, Rojas, Matos y Zegarra (2005) realizaron su investigación sobre la

autoestima y el entorno social familiar. Los resultados mostraron que existía un

moderado grado de la valoración de la autoestima, la mayoría de las familias dan

importancia a la organización y planificación de sus actividades, además hallaron que

existía un escaso grado de dirección familiar en función a reglas y procedimientos


establecidos. (Citado en Matalinares, Arenas, Sotelo, Díaz, Dioses, Yaringaño,

Muratta, Pareja, y Tipacti; 2010)

Con la información recaudada podemos manifestar que el estudio de clima

social familiar es valioso e importante cuando se trata de relacionarse con

inteligencia emocional debido a la relación que hemos encontrado en los diferentes

estudios donde explican que en las familias integradas por solo uno de los dos

padres los hijos muestran signos de agresión, sentimiento de abandono,

resentimiento, sentimiento de soledad, niveles de estrés elevado.

Estos resultados nos permitirán fundamentar la relación teórica de nuestras

variables Clima social familiar e Inteligencia emocional en adolescentes de familias

monoparentales.

2.2. Bases teóricas

2.2.1. Definiciones de Clima Social Familiar

La familia es reconocida universalmente como una unidad básica de la

sociedad. A pesar de los muchos cambios en la sociedad que han alterado sus roles

y funciones, la familia continúa dando la estructura natural para el apoyo esencial

emocional y material para el crecimiento y bienestar de sus miembros. Además, la

familia es una unidad social básica de producción y consumo y, como tal, está en el

núcleo del proceso económico. Sus necesidades deben estar estrechamente

conectadas con los objetivos de desarrollo económico y social, como un estándar

mínimo de progreso (Unesco 2009).


Flaquer (2003) considera que la familia desde la antigüedad ha sido el pilar

fundamental de la sociedad y ha estado expuesta a transformaciones sociales y

culturales asi como por acontecimientos políticos e históricos, sin embargo sigue

ocupando un lugar primordial en el proceso de reproducción de la colectividad, no

solo física a través del nacimiento de los hijos, sino también cultural mediante la

trasmisión de los valores, normas e ideales de una sociedad, de una generación a

otra. No obstante también presenta carencias de tipo material y emocional, donde no

se practican valores o se incuban pautas de relación problemática que pueden

traducirse en comportamiento problemáticos.

Por su parte, Eugenia Mansilla (1989) menciona que la familia tiene como

función social fundamental la atención a las necesidades de sus integrantes con la

finalidad de lograr su completo y adecuado desarrollo bio-psico-social. A ello le

adicionamos que los padres contribuyen en el proceso de socialización al menos de

cinco maneras: como cuidadores entrañables, como figuras de identificación, como

agentes activos de socialización en tanto dispensadores de premios y castigos,

maestros de habilidades y valores, como trasmisores de experiencia, y, como

constructores del autoconcepto. (Hoffman et.al. 1995, págs: 211-214). Sin embargo, -

dicen- “los niños no son piezas de arcilla pasivas que puedan moldearse con los

fuertes dedos de la formación y ejemplo de los padres.”

El concepto de Clima Social Familiar está profundamente ligado al trabajo

desarrollado por Moos basado en la observación de la conducta humana, a la que

llama “socioecológica”. Parte de tres supuestos:


1. El clima social debe ser inferido de modo fiable desde las percepciones de

la conducta.

2. El modo en que las personas perciben sus influencias ambientales es el

modo en que la gente actualmente se comporta en estos ambientes.

3. Ciertos ambientes son más propicios que otros para promover el

“funcionamiento humano óptimo” (Insel y Moos 1974).

Para Moos (1974), el ambiente es un determinante decisivo del bienestar del

individuo; asume que el rol del ambiente es fundamental como formador del

comportamiento humano ya que este contempla una compleja combinación de

variables organizacionales y sociales, así como también físicas, las que influirán

contundentemente sobre el desarrollo del individuo.

Para Kemper (2000), en la Escala de Clima Social en la Familia tiene como

fundamento a la teoría del Clima Social de Rudolf Moos, y ésta tiene como base

teórica a la psicología ambientalista. Por otro lado, Moos (1994) también menciona

tres dimensiones que hay que tener en cuenta para evaluarlo: Una dimensión de

relaciones, una dimensión de desarrollo personal y una dimensión de estabilidad y

cambio de sistemas, las cuales se dividen a su vez en sub-escalas. Para estudiar

estas dimensiones Moos (1974) ha elaborado diversas escalas de Clima Social

aplicables a diferentes tipos de ambiente como es el caso de la escala de Clima

Social en la Familia (FES).

Cuando nos referimos a Familia Monoparental, según Giraldes et at. (1988) se

entiende por familia monoparental a toda agrupación familiar de hijos dependientes

económicamente, de un solo progenitor con el cual conviven, y que es a la vez el que

ostenta, sea de hecho o de derecho, la custodia sobre los mismos. Debido a que se
toma como punto de referencia a la familia convencional (los dos progenitores y los

hijos), las familias monoparentales adquieren connotaciones peyorativas como

«familias incompletas», «familias rotas», «familias sin padre».

Por otro lado, es importante mencionar que hay áreas afectadas en el

adolescente como consecuencia de las experiencias vividas en la familia

monoparental. Como lo es a nivel emocional, se ha afirmado que “el niño sin padre

presenta un riesgo mayor de enfermedad mental, de tener dificultades para controlar

sus impulsos, de ser más vulnerable a la presión de sus pares y de tener problemas

con la ley. La falta de padre constituye un factor de riesgo para la salud mental del

niño” (Ángel & Ángel, 1993; en Chouhy, 2001). Asimismo, Cantón y Justicia (2000)

señalan que los hijos de familias separadas presentan índices superiores de

problemas externos tales como: agresión, desordenes de conducta, consumo de

drogas que aquellos pertenecientes a familias intactas. También indican que puntúan

en problemas de conducta sobre un cuarto de desviación típica más que los de

hogares intactos.

En el área académica, El Instituto de Ciencias para la Familia de la

Universidad de Piura (2013) indica que la presencia de los padres en el hogar (dos

padres, un padre o ninguno) es un factor fundamental para la consecución de

algunos logros educativos como el nivel de comprensión lectora y la no repetición del

grado escolar, medidos por la prueba Pisa 2009; además que la influencia de la

familia en el éxito educativo de los niños es más contundente en países de ingresos

altos y medianos, pero la presencia de los padres no resulta tan eficaz, en países de

ingresos bajos, especialmente de Sudamérica y África, donde los niños enfrentan

dificultades más graves para el aprendizaje, asociadas a la pobreza y al sistema


educativo. Sin embargo, en la mayoría de los países estudiados (24 de 37) los niños

que crecen con dos padres obtienen mejor puntaje en comprensión lectora, y tienen

menos posibilidades de repetir el año, comparados con los niños de hogares

monoparentales. La situación es más nociva aún para los niños que crecen sin

padres, en nuestro país se aproximan al 10%.

2.2.2. Definiciones de Inteligencia emocional

Cuando hablamos de inteligencia emocional nos referimos a la capacidad para

identificar, entender y manejar nuestras emociones correctamente, de esta forma

facilitar nuestras relaciones con los demás; así también el manejo de estrés y la

superación de dificultados u obstáculos que puedan presentarse.

Según la capacidad que el individuo posea de manejar sus emociones tanto

positivas como negativas pueden servirle para hacerlo feliz o para hundirlo. Por ello

es importante el manejo correcto de la emociones ya que estas ayudan a mantener

una mejor salud al ser capaces de manejar el estrés y las emociones negativas. Esto

también ayudará a que las personas sean capaces de expresar lo que sienten a los

demás y entender lo que sienten los otros.

Bar-on (1997) definió la inteligencia emocional como un conjunto de

habilidades emocionales, personales e interpersonales que influyen en nuestra

habilidad general para afrontar las demandas y presiones del medio ambiente. Como

tal, nuestra inteligencia emocional es un factor importante en la determinación de

nuestra habilidad para tener éxito en la vida. Está integrado por los componentes:
interpersonal, intrapersonal, manejo de estrés, adaptabilidad y estado de ánimo.

La idea de la inteligencia actual subyace en la “capacidad de adaptación” que

proporciona. Sternberg (1997) establece que bajo la idea de la globalización

(refiriéndose a la psicología), “la inteligencia está muy vinculada con la emoción, la

memoria, la creatividad, el optimismo y en cierto sentido con la salud mental”.

El concepto de Inteligencia Emocional como tal fue propuesto por Salovey y

Mayer en 1990, a partir de los lineamientos de Gardner en su teoría de las IM

(Salovey y Mayer, 1990). Sin embargo, este concepto no es nuevo pues tiene su

origen en la “ley del efecto” formulada por Thorndike6 en 1988, cuando propuso en

su tesis doctoral un principio explicativo del aprendizaje animal. En 1990, Salovey y

Mayer7 estructuraron su concepto de IE a partir de las inteligencias intrapersonal e

interpersonal de Gardner. No obstante, corresponde a Goleman el mérito de difundir

profusamente el concepto en 1995 a través de su obra dirigida al mundo empresarial,

donde introduce el estudio de la Inteligencia Emocional, sus alcances y beneficios en

el campo de la administración (Goleman, 2000)

En cuanto al conocimiento emocional, Mayer y Salovey (1995) y Mayer y

Geher (1996) estudiaron la capacidad de identificar emociones desde el discurso. A

partir de sus investigaciones concluyeron que esta destreza proviene de una mayor

sensibilidad a las reacciones emocionales internas y externas del individuo, y que

existe un amplio conocimiento de las conexiones entre pensamiento y emoción.

El psicólogo Estadounidense Daniel Goleman señala que los principales

componentes de la inteligencia emocional son: el autoconocimiento emocional, la


autorregulación, la automotivación y la empatía.

En el libro de “La práctica de la inteligencia emocional” de Daniel Goleman nos

dice que en toda emoción hay implícita una tendencia a la acción. La distinta

impronta biológica propia de cada emoción evidencia que cada una de ellas

desempeña un papel único en nuestro repertorio emocional. Cada emoción

predispone al cuerpo a un tipo de diferente respuesta.

Aunque todavía no comprendamos exactamente el modo como ocurre, es muy

probable que las distintas motivaciones pongan en marcha diferentes combinaciones

de agentes químicos cerebrales. Sabemos que la amígdala alberga los circuitos

cerebrales globales de la motivación. En este sentido el aprendizaje emocional que

determina nuestras actividades preferidas así como el repertorio de recuerdos,

sentimientos y hábitos asociados a estas actividades se halla almacenado en los

bancos de memoria emocionales de la amígdala y en sus circuitos asociados.

Uno de los factores que están asociados con la inteligencia emocional es la

adaptabilidad, siendo esta la que requiere de flexibilidad necesaria para considerar

una determinada situación desde perspectivas muy diferentes. Pero también exige la

fortaleza emocional que nos permita estar comodos con la inseguridad y permanecer

en calma ante lo inesperado. Otra competencia que fomenta l adaptabilidad es la

confianza en uno mismo, especialmente la seguridad, que nos permite ajustar

rápidamente las respuestas.

Las emociones no reguladas pueden bloquear las habilidades profesionales y

de interacción social, lo que dificulta la comunicación, las relaciones interpersonales,

y el desempeño en el ámbito laboral. Algunas personas cuando han estado


expuestas a eventos muy traumáticos y/o problemáticos, obtienen fortaleza de estas

situaciones, en tanto otras continúen atoradas y bloqueadas. En un extremo se

encuentran los individuos que con frecuencia tienen dificultades para afrontar sus

experiencias negativas; parece que estos nunca logran superar las adversidades de

la vida. En el otro extremo están aquellos que incluso después de una experiencia

adversa logran salir avante; estos individuos se muestran contentos de aprender con

los reveses que les da la vida. ¿Qué los diferencia? La respuesta está relacionada

con la inteligencia emocional que posee cada persona.

2.3. Definiciones de términos básicos

Clima social Familiar:

El clima social tiene como postulado teórico a la psicología ambientalista, cuyo foco

de investigación es la interrelación del ambiente físico con la conducta y la

experiencia humana (Kemper, 2000).

Forma parte del grado de comunicación y libre expresión al interior de la familia y el

grado de interacción conflictiva que la caracteriza. Desarrollo; evalúa la importancia

que tiene dentro de la familia, ciertos procesos de desarrollo personal, que pueden

ser fomentados o no, por la vida en común. Estabilidad, proporciona información

sobre la estructura y organización de la familia y sobre el grado de control que

normalmente ejercen unos miembros de la familia sobre otros.

Para describir el clima social familiar es necesario considerar las dimensiones

relación, desarrollo y estabilidad (Moos, 1974, citado en Jiménez et al. 2000):


Inteligencia emocional:

Es el conjunto de habilidades emocionales, personales e interpersonales que influyen

en nuestra forma de enfrentar las demandas y presión del medioambiente.

Considerado como un factor importante para generar modos de tener éxito en la

vida. Directamente influye en nuestro bienestar emocional general. (De acuerdo a

BarOn 1997).

Habilidades de las competencias emocionales:

Área interpersonal: es importante la comprensión de los estados emocionales,

incluyendo la posibilidad de que uno experimenta multiples emociones y aun a

niveles más maduros.

Área interpersonal: se deben desarrollar las habilidades para discriminar las

emociones de los demás, basándose en gestos y situaciones expresivas que tienen

algún grado de consenso.

Área de adaptabilidad: se deben lograr habilidades en el uso del vocabulario

apropiado y expresar verbalmente las emociones en términos que sean comunes en

la propia cultura.

Área de estado de ánimo: se trata de alcanzar la capacidad emocional de

autoeficacia: la persona se percibe a si misma del modo como realmente desea

sentirse.
CAPITULO III

HIPÓTESIS Y VARIABLES DE LA INVESTIGACIÓN

3.1. Hipótesis general

Hg.: Existe relación en el clima social familiar e inteligencia emocional

en adolescentes que pertenecen a familias monoparentales cristianas.

3.2. Hipótesis específicas

HE1: Existe relación entre confiabilidad de la escala de clima social

familiar de Moos para los adolescentes de familias monoparentales

cristianas.

HE2: Existe validez de confiabilidad del inventario de Inteligencia

emocional de Bar-On para una muestra de los adolescentes de familias

monoparentales cristianas.

HE3: Existe relación las dimensiones del Clima social familiar de los

adolescentes que pertenecen a una familia monoparental cristiana.

HE4: Existe relación en las escalas de la Inteligencia emocional de los

adolescentes que pertenecen a una familia monoparental cristiana.


CAPITULO IV

METODOLOGÍA

3.1. Diseño metodológico

El diseño de la presente investigación será no experimental de tipo correlacional

(Hernández, Fernández y Baptista, 2010), debido a que se busca esclarecer las

relaciones significativas entre ambas variables, para lo cual se realizaron pruebas y

la consiguiente recolección datos y se los analizó según los estadísticos

correspondientes, hallándose así las relaciones mencionadas. Esto se realizó bajo un

ambiente controlado, sin manipular las variables y así evitando la introducción de

variables extrañas o que desvirtualicen la validez de la presente investigación.

3.2. Diseño muestral

La población para la presente investigación estará conformada por familias

monoparentales que pertenecen a una iglesia de Lima Norte.

La muestra será constituida por papá-hijo(a), mama-hijo(a) los cuales serán

seleccionados a través de un procedimiento de muestreo no probabilístico por

conveniencia (Hernández, Fernández y Baptista, 2006). Los criterios de inclusión

serán: familias monoparentales; y los criterios de exclusión: familias monoparentales

que no pertenezcan a una iglesia cristiana de lima norte, familias extensivas, familias

que pertenezcan a otra religión.


3.3. Técnica de recolección de datos

La recolección de datos se realizará a través de la utilización de los siguientes

instrumentos de evaluación.

Escalas de Clima Social de Moos, elaborado en Estados Unidos R.H. Moss y

colaboradores; para efectos de esta investigación usaremos la adaptación española

de TEA Ediciones y colaboradores (1984). El instrumento tiene como objetivo evaluar

las características socio-ambientales y las relaciones personales en la familia a

través de 4 sub escalas independientes, con formato de respuesta de tipo Likert de

cinco puntos, los cuales van desde 0 = Muy mala, hasta 4 = Muy buena, con un total

de 80 reactivos. Puede ser aplicado a personas adultas tanto de forma individual

como colectiva. Así mismo, el tiempo de aplicación fluctúa entre los quince y

veinticinco minutos. Por el momento, en la adaptación española sólo se ha

considerado la Forma R de las escalas FES (familia), WES (trabajo), CIES

(instituciones penitenciarias) y CES (centro escolar).

Con ellas se evalúan nueve o diez (depende de la escala) subescalas que, a su

vez, se agrupan en tres o cuatro grandes dimensiones. Estas subescalas y

dimensiones aluden a unos constructos o contenidos ambientales bastante similares

en las cuatro escalas adaptadas. A título de ejemplo, en la de ambiente laboral

(WES) existen las siguientes dimensiones y subescalas:

- RELACIONES: Subescalas de Implicación, Cohesión y Apoyo.

- AUTORREALIZACION: Subescalas de Autonomía, Organización y Presión.

- ESTABILIDAD/CAMBIO: Subescalas de Claridad, Control, Innovación y

Comodidad.
Inventario de Cociente Emocional Ice de Bar-On (EQ-I) elaborado en Toronto,

Canadá por Reuven Bar-On. El instrumento tiene por finalidad el evaluar el

coeficiente de inteligencia emocional de los sujetos en su interacción social y con su

medio ambiente, esto lo hace a través de 133 preguntas de respuestas dicotómicas

(sí o no). Se aplica para sujetos de 16 años en adelante, que tengan un mínimo de

instrucción lectora del 6° de educación básica primaria, el cual puede aplicarse de

manera individual o colectiva. Su tiempo de aplicación varía entre los treinta a

cuarenta minutos.

Este inventario genera un cociente emocional general y 5 cocientes emocionales

compuestos basados en las puntuaciones de 15 subcomponentes. Los principales

componentes conceptuales de la Inteligencia emocional y social que involucran los

quince factores medidos por el I-CE son:

Componente Intrapersonal (CIA): Área que reúne los siguientes

componentes:

- Comprensión emocional de sí mismo (CM): La habilidad para percatarse y

comprender nuestros sentimientos y emociones, diferenciarlos y conocer el porqué

de los mismos.

- Asertividad (AS): La habilidad para expresar sentimientos, creencias y

pensamientos sin dañar los sentimientos de los demás; y defender nuestros

derechos de una manera no destructiva.

- Autoconcepto (AC): La habilidad para comprender, aceptar y respetarse a sí mismo,

aceptando nuestros aspectos positivos y negativos, como también nuestras

limitaciones y posibilidades.
- Autorrealización (AR): La habilidad para realizar lo que realmente podemos,

queremos y disfrutamos de hacerlo.

- Independencia (IN): Es la habilidad para autodirigirse, sentirse seguro de sí mismo

en nuestros pensamientos, acciones y ser independientes emocionalmente para

tomar nuestras decisiones.

Componente Interpersonal (CIE): Área que reúne los siguientes componentes:

- Componente interpersonal (CIE): la habilidad de percatarse, comprender y apreciar

los sentimientos de los demás.

- Relaciones interpersonales (RI): la habilidad para establecer y mantener relaciones

mutuas satisfactorias que son caracterizadas por una cercanía emociona e intimidad.

- Responsabilidad social (RS): la habilidad para demostrarse a sí mismo como una

persona que coopera, contribuye y que es un miembro constructivo dentro del grupo

social.

Componente de adaptabildiad (CAD): Área que reúne los siguientes componentes:

- Solución de problemas (SP): la habilidad para identificar y definir los problemas

como también para generar e implementar soluciones efectivas.

- Prueba de la realidad (PR): la habilidad para evaluar la correspondencia entre lo

que experimentamos (lo subjetivo) y lo que en realidad existe (lo objetivo).

- Flexibildiad (FL): la habilidad para realizar un ajuste adecuado de nuestras

emociones, pensamientos y conductas a situaciones y condiciones cambiantes.

Componente del Manejo del Estrés (CME): Área que reúne los siguientes

componentes:
- Tolerancia al estrés (TE): la hablidad para soportar eventos adversos, situaciones

estresantes y fuertes emociones sin “desmoronarse”, enfrentando activa y

pasivamente el estrés.

- Control de impulsos (CI): la habilidad para resistir o postergar un impulso o

tentaciones para actuar y controlar nuestras emociones.

Componente del Estado de Ánimo en General (CAG): Área que reúne los siguientes

componentes:

- Felicidad (FE): la hablidad para sentirse satisfecho con nuestra vida, para disfrutar

de sí mismos y de otros y para divertirse y expresar sentimientos positivos.

- Optimismo (OP): la habilidad para ver el aspecto más brillante de la vida y mantener

una actitud positiva a pesar de la adversidad y los sentimientos negativos.

3.4. Técnicas estadísticas para el procesamiento de la información

La información recolectada será procesada con el paquete estadístico IBM SPSS

Statistics versión 22. En primer lugar, se procederá a utilizar estadísticos descriptivos

para analizar las características sociodemográficas y los datos obtenidos de los

cuestionarios. Luego, se realizará la prueba de Kolmogorov-Smirnov para determinar

la normalidad de la distribución de los datos, por ser una muestra con más de 50

participantes, y de acuerdo a ello identificar si se utilizarán pruebas paramétricas o

no paramétricas.

3.5. Aspectos éticos

Los aspectos éticos a considerarse son el acta de consentimiento, el cual será

llenado por los estudiantes universitarios, una vez siguiente se les explicará los
objetivos de investigación, la confidencialidad de los resultados, el anonimato y se

dejará en claro que la participación es voluntaria.

Otro aspecto es la utilización de instrumentos validados para la población

objetivo, con la finalidad de asegurar que las inferencias realizadas en base a las

puntuaciones del test, representen los constructos que se están evaluando.


REFERENCIAS

Ana Ponce, (2004). Los Efectos del Abandono Paterno, (02) 56-67.

Daniel Goleman. (2012). Práctica de la Inteligencia Emocional.

Frecia Maguiña Guzman (2017). Clima Familiar y Afrontamiento en adolescentes de

nivel socioeconómico bajo de Lima Metropolitana.

Carmen Anchorena Ortiz (2015) Diferencia de los niveles de inteligencia emocional-

social y de personalidad eficaz entre los estudiantes católicos. Practicantes y no

practicantes de un colegio privado.

Nelida Geldres, (2016) Inteligencia emocional y depresión en adolescentes víctimas y

no víctimas de violencia familia.


ANEXOS

INENTARIO EMOCIONAL BarOn ICE: NA – COMPLETA

Adaptado por

Nelly Ugarriza Chávez

Liz Pajares del Águila

Lee cada oración y elige la respuesta que mejor te describe, hay cuatro posibles respuestas:

1. Muy rara vez

2. Rara vez

3. A menudo

4. Muy a menudo

Dinos cómo te sientes, piensas o actúas LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO EN LA MAYORIA

DE LUGARES. Elige una, y solo una respuesta para cada oración y coloca un ASPA sobre el

número que corresponde a tu respuesta. Por ejemplo, si tu respuesta es “Rara vez”, haz un

AZPA sobre el número 2 en la misma línea de la oración. Esto no es tu examen; no existen

respuestas buenas o malas. Por favor haz un AZPA en la respuesta de cada oración.

1) Me gusta divertirme.
Muy Rara A Muy a
rara vez menudo menudo
2) Soy muy bueno (a) para comprender como la gente siente. vez 1 2 3 4
1 2 3 4
3) Puedo mantener la calma cuando estoy molesto.
1 2 3 4
4) Soy feliz.

5) Me importa lo que les sucede a las personas.

6) Me es difícil controlar mi cólera.

7) Es fácil decirle a la gente como me siento.

8) Me gustan todas las personas que conozco.

9) Me sien to segura de mi misma.


10) Sé cómo se sienten las personas.

11) Sé cómo mantenerme tranquilo

12) Intento usar diferentes formas de responder las preguntas difíciles.

13) Pienso que las cosas que hago no salen bien.

14) Soy capaz de respetar a los demás.

15) Me molesto demasiado de cualquier cosa.

16) Es fácil para mí comprender las cosas nuevas.

17) Puedo hablar fácilmente sobre mis sentimientos.

18) Pienso bien de todas las personas.

19) Espero lo mejor.

20) Tener amigos es importante.

21) Peleo con la gente.

22) Puedo comprender preguntas difíciles.

23) Me agrada sonreír.

24) Intento no herir los sentimientos de las personas.

25) No me doy por vencido ante un problema hasta que lo resuelvo.

26) Tengo mal genio

27) Nada me molesta.

28) Es difícil hablar sobre mis sentimientos más íntimos

29) Sé que las cosas saldrán bien

30) Puedo dar buenas respuestas a preguntas difíciles.

31) Puedo fácilmente describir mis sentimientos.

32) Sé cómo divertirme.

33) Debo decir siempre la verdad

34) Puedo tener muchas de responder una pregunta difícil, cuando yo quiero.

35) Me molesto fácilmente.


36) Me agrada hacer cosas para los demás

37) No me siento muy feliz

38) Puedo usar fácilmente diferentes modos de resolver los problemas.

39) Demoro en molestarme.

40) Me siento bien conmigo misma.

41) Hago amigos fácilmente.

42) Pienso que soy el (la) mejor en todo lo que hago.

43) Para mi es mas fácil decirle a las personas como me siento.

44) Cuando respondo preguntas difíciles trato de pensar en muchas soluciones.

45) Me siento mal cuando las personas son heridas en sus sentimientos.

46) Cuando estoy molesto (a) con alguien, me siento molesto por mucho tiempo.

47) Me siento feliz con la clase de persona que soy.

48) Soy buenos resolviendo problemas.

49) Para mi es difícil esperar mi turno.

50) Me divierte las cosas que hago.

51) Me agradan mis amigos.

52) No tengo días malos.

53) Me es difícil decirle a los demás mis sentimientos.

54) Me disgusto fácilmente,

55) Puedo darme cuenta cuando mi amigo se siente triste.

56) Me gusta mi cuerpo.

57) Aun cuando las cosas sean difíciles, no me doy por vencido.

58) Cuando me molesto actúo sin pensar.

59) Sé cuándo la gente molesta aun cuando no dicen nada.

60) Me gusta la forma como me veo.