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ARTE ANDALUZ ANTIGUO Y MEDIEVAL (US)

ARTE ANTIGUO EN ANDALUCIA, TEMA 2

PROF. 15-16
TEMA 2.- Tartessos y la presencia fenicia y griega.
- Se desarrolló durante la Protohistoria, transición entre prehistoria y las sociedades civilizadas. El puente de enlace se encuentras en la escritura.
- Tartessos conoce la escritura, aunque no la usen demasiado, ni siquiera para dejar testimonios documentales de su existencia. Lo poco que conocemos de ella
aún no se ha descifrado.
- Lo que sí es seguro es que, como sociedad protohistórica, caminaron en dirección a una organización estatal reunida en agrupaciones de ciudades.

2.1. Mitos y leyendas en torno a Tartessos.


- Es la referencia histórica más antigua conocida de una cultura occidental, según las fuentes clásicas. Rica tierra, que se extendía por el sudoeste peninsular y
que tuvo su centro neurálgico en el Valle del Guadalquivir.
- Fines del segundo milenio (1200-1000) hasta el s. IV a.C. Se descartan otras teorías que lo situaban en el Calcolítico.
Importantes yacimientos mineros de cobre y estaño hicieron florecer esta cultura una vez entrados la Edad del Bronce.
- Desde muy temprano hay testimonios arqueológicos del contacto con el Mediterráneo oriental, como restos de cerámica micénica (s. XIII).
- Tartessos no interesó como parte de la historia y la literatura a las sociedades coetáneas. Unido esto a la falta de escritos propios, es difícil tarea investigar
profundamente su cultura, abundando más la leyenda que la historia exacta.
- Muchos son los mitos y referencias. En la Biblia se menciona a Tharsis, con el que Salomón (s. X) llegó a comerciar y que sitúan tanto en Cartago, como Etiopía
o en el Extremo Occidental (próximo a lo que hoy conocemos de Tartessos). Con tharsis también se denomina a un tipo de embarcación.
- En mitología griega clásica, dos de los famosos doce trabajos de Heracles se desarrollan en el sudoeste peninsular. El robo del ganado del gigante Gerión y el
robo de las manzanas de oro del jardín de las Hespérides. Separó las columnas que unían África y Europa.
- Referencias más históricas ofrece Heródoto. Cuenta el viaje de Colaios de Samos desde su isla hasta Egipto. Una tormenta lo aleja de su destino y lo lleva a la
península Ibérica. Bien acogido por la sociedad autóctona estableció excelentes relaciones comerciales. En su regreso ofreció un exvoto a Hera: un monumental
caldero de bronce, adornado con cabezas de grifos y sostenido por tres esculturas gigantes de hombres. Este relato se ha considerado como creíble, por las
muchas muestras de intercambio encontradas en Grecia y en la Península.
- El único mito tartésico es el de Gargoris y Habis, redactado en el s. IV a.C. por Justino. Tras la Titanomaquia (fines del segundo milenio), los bosques fueron
habitados por tribus de tartesios y curetes. Su rey Gargoris fue el descubridor del aprovechamiento de las minas. Su hija soltera tuvo un hijo ilegítimo, por lo que el
monarca intentó matar al bebé abandonándolo en el bosque. El pequeño Habis fue amamantado por las fieras, en un primer lugar, y luego recogido por unos
pastores. Tras una serie de vicisitudes, su abuelo Gargoris le reconoce como su nieto y le nombra heredero del trono. Fue un monarca justo y reconocido, que
dotó a su pueblo de leyes, les enseñó el arado, premiaba a sus leales nobles y dividió el dominio territorial en siete ciudades. Con la figura del rey Habis da
comienzo la tradicional dinastía tartésica. Es una leyenda muy parecida a otros mitos sobre fundaciones de ciudades.
- Otro rey tartésico conocido es Therón. Luchó contra los fenicios en Gadir, aunque fue derrotado gracias a la ayuda que les prestaron Heracles y los
cartagineses.
- El último nombre propio, y más famoso, de Tartessos es el de Argantonio. Heródoto lo cita en sus escritos cuando narra el viaje comercial de los focios a la
Península. La isla de Focea se encontraba amenazada por los persas y Argantonio ofreció a sus habitantes trasladarse al país de Tartessos. Sin embargo, las
riquezas obtenidas con el mero trato comercial les bastaron para levantar una gran muralla de defensa. Heródoto otorga a Argantonio una longeva vida de 120
años y 80 de reinado. Hoy se tiende a pensar que fuese toda una dinastía de varios reyes con el mismo nombre, que gobernaron entre los ss. VII y VI a.C.
- En ocasiones se ha relacionado Tartessos con la ciudad perdida de la Atlántida que narró Platón en libros como el “Crisias”. Nada más lejos de la realidad, ya
que hoy sabemos que sólo una historia de ficción ideada por el filósofo griego.
- En numerosas ocasiones, las fuentes clásicas definen Tartessos como la capital de este mismo reino. De ahí que se búsqueda se haya convertido en toda una
obsesión arqueológica.
- El hispanista alemán Schulten, hacia 1922, se apoyó en el poema del romano Avieno “Ora Marítima” (IV d.C.) para encontrarla. Esta obra contenía una
descripción de todas las costas mediterráneas, desde el Atlántico hasta el Mar Negro, basándose en otros textos anteriores.
- Schulten organizó un ciclo de excavaciones en Doñana sin encontrar nada. No tuvo en cuenta el cambio de paisaje sufrido desde la Antigüedad. Lo que hoy es
Isla Mayor y las marismas del Guadalquivir serían entonces el Lago Ligustinus.
- García Bellido propone otros varios enclaves en los años 40, como la onubense isla de Saltés, la antigua ciudad romana de Asta Regia (cerca de Jerez),
Carmona, Lebrija, Sevilla, etc. Todo ello basado en los restos arqueológicos encontrados.
- Por último, el profesor Corzo sitúa la capital de Tartessos en torno a Cádiz, quizás en San Fernando.

2.2. El período geométrico: las estelas de guerreros.


- Primer momento o período formativo, fines del 2º milenio a s. VIII. La denominación le fue impuesta por el profesor Bendala, referida a las formas decorativas de
los restos encontrados. Son pocas las manifestaciones, además de pobres.
- Básicamente cerámica, armamento y estelas de piedra grabadas. La arquitectura no se ha desarrollado aún demasiado, limitándose a sencillas chozas
distribuidas sin un urbanismo definido. Tampoco tenían construcciones principales u oficiales.
- Lo más significativo son las conocidas estelas de guerreros, repartidas por todo el sudoeste desde Ciudad Real a Toledo, Cáceres y el sur de Portugal, etc.
Lleva a pensar que la influencia tartésica sobrepasa los límites andaluces para llegar hasta la meseta.
- Tradicionalmente se ha pensado que fueran estelas funerarias, pero lo cierto es que ninguna se encontró sobre tumba o enterramiento alguno.
- En toda la Baja Andalucía no hay testimonios de enterramientos durante el Bronce Superior. De ahí que hayan surgido nuevas teorías sobre estas estelas:
marcas territoriales o mojones, parte de los ritos funerarios o ceremoniales y luego incinerasen el cadáver.
- Generalmente están hechos de roca dura, tosca, de metro o metro y medio de altura. En una cara llevan grabadas incisiones muy esquemáticas, representando
al hombre, su armamento, carros de caballos, etc.
- Una de las más conocidas y ricas es la de Ategua (Córdoba). Arriba aparece un hombre rodeado de un rico ajuar: escudo, lanza, espada, espejo y peine. A sus
pies dos figuras humanas, en pie y tumbada, y dos cuadrúpedos. Más abajo un carro de combate y dos caballos conducido por un auriga. Por último dos grupos
de personas, que entrelazan sus manos.
- Bendala da explicación: ritual funerario de un guerrero muerto. Primero representa al guerrero, su armamento y ajuar; luego aparece difunto, acompañado de
otro que se lamenta y ofrece dos bueyes en sacrificio; el carro está conducido por el alma del guerrero, como vehículo que le transporta al Más Allá; mientras,
unos bailarines ejecutan la danza funeraria.
- Otra estela es la de Solana de Cabañas (Cáceres), parcialmente perdida. Se representa el guerrero y alrededor sus armas y ajuar, y un carro de combate tirado
por caballos.
- Por último la estela de Carmona, mucho más sencilla. Muestra el guerrero, con sus armas y el típico carro de combate.
- Las espadas siguen el modelo lengua de carpa, y coinciden con las miles encontradas en la Ría de Huelva. El gran nº llevó a pensar, en primer momento, que
era el naufragio de un barco con material de desecho, ya que todas estaban inutilizadas. Hoy se prefiere pensar en algún tipo de ritual funerario en el que se
arrojaban al mar como tributo al guerrero difunto.

2.3. El período orientalizante.


- Segunda etapa, supone la consolidación y apogeo. Desde el s. VIII al VI, con la llegada de colonos orientales. Fundamentalmente fenicios, cuyo impacto e
influencia son determinantes en la formación de este período.
- Tanto es así, que en numerosas ocasiones encontramos objetos que aún no sabemos sin son de origen fenicio o tartésico. En menor medida, también llegan
influencias griegas, a partir del s. VII a.C.
- Todos los colonos orientales llegaron en busca de las renombradas riquezas de la región del Bajo Guadalquivir, tanto en agricultura, como en ganadería y
minería.
- Es de tener cuenta su situación en plena ruta hacia los principales puntos de comercio de estaño en las costas portuguesas. Cobre y estaño eran los principales
metales en el comercio de la Edad del Bronce.
- Ya en algunas pinturas rupestres esquemáticas se reflejaron los barcos fenicios desde el s. IX, aunque hasta la centuria siguiente no se produjese el
asentamiento de colonos. Ejemplo: Cueva de Laja Alta (Jimena de la Frontera, Cádiz).
- Las colonias fenicias se hallaban dispersas en las costas desde Baria (actual Villaricos, Almería), hasta Gadir, pasando por Sexi (actual Almuñécar) o Malaka (la
Mainake griega y hoy Málaga).
- Los fenicios elegían para sus asentamientos lugares seguros, generalmente en la costa o próximos a ella.
- El intercambio comercial era algo desigual económicamente hablando, ya que a cambio de minerales y otros metales, los indígenas obtenían aceite, tejidos
(algunos con ricos bordados de Sidón), joyas, vasos de metal, cerámica, etc. Todo esto sin contar la importante recepción de la cultura.
- La llegada de estos mercaderes instauró y desarrolló la industria de la salazón y la propia pesca. Reconocimiento internacional desde entonces, la salsa
conservante llamada garon en griego y garum (también liquamen) en latín.

2.3.1. Los asentamientos fenicios: la colonia de Gadir.


- Se convirtió en la colonia fenicia más importante y poderosa de la Península. Su fundación se fecha en el año 1100 a.C., según recoge de la tradición oral el
historiador Posidonio y Estrabón insiste en su obra.
- Los habitantes de Tiro recibieron un oráculo para fundar una ciudad “allá donde las columnas de Heracles”. Hasta el tercer sacrificio no acertaron con la voluntad
divina erigiendo un templo en Gadir, pasando antes por Sexi y Onoba.
- Velleio Patercolo ofrece la fecha más exacta, proponiendo 80 años después de la llegada de los griegos al Peloponeso tras la Guerra de Troya (1184). Sin
embargo se han encontrado testimonios de la presencia fenicia en Gañir antes del s. VIII.
- El paisaje que tuvo en aquella época era de tres islas independientes pero cercanas: Eritheia, Koutinousa y Antípolis.
- El asentamiento primitivo y núcleo poblacional estuvo en la isla más pequeña, Eritheia, dejando la necrópolis y el gran templo de Melkart en la isla mayor o
Koutinousa.
- Hubo tres grandes e importantes templos en Gadir. El primero se dedicó a Baal-Hammón, asimilado a Cronos, por el que recibe el nombre de Kronion. Situado
en el extremo occidental de Eritheia, en el actual Castillo de San Sebastián.
- El segundo estaba dedicado a Astarté, identificada con Venus Marítima. Se erigió frente al templo anterior, al otro lado de La Caleta.
- El de mayor importancia es el dedicado a Melkart, dios solar y protector de la navegación que se asimiló al héroe griego Heracles. En este templo se creía
descansaban sus cenizas, por lo que se convirtió en un gran santuario de peregrinación en la Antigüedad.
- Se situaba en el extremo sureste de la isla de Koutinousa, hoy islote de Sancti-Petri. No sería hasta época romana cuando allí se colocase una escultura, en
este caso de Hércules, ya que antes sólo se veneraba un monolito o betilo como morada del dios.
- En contra de todo lo dicho, hay una teoría que sostiene que la colonia fenicia de Gadir se enclavó en otro lugar, en el yacimiento de Doña Blanca, cercano al
Puerto de Santa María.
- Otros autores mantienen que hubo varios asentamientos repartidos por toda la bahía gaditana, de ahí que algunos textos hablen de “las islas Gadiras”.
- Los fenicios no limitaron sus expediciones a las costas; llegaron a adentrase en busca de los yacimientos mineros. Hay algunos testimonios en Carmona y
Sevilla, quizás una fundación fenicia si atendemos al origen semita del vocablo spal en Híspalis.
- Esta penetración al interior es comprensible si recordamos que, entonces, la marisma del Guadalquivir formaba parte del Mar Ligustinus y llegaba hasta la actual
Coria del Río.

2.3.2. La arquitectura tartésica.


- Una de las primeras aportaciones que los tartésicos tomaron de los fenicios fue su urbanismo, marcado por los fines comerciales de las colonias, siempre
cercanas a la costa, predominando el puerto, el mercado y los talleres artesanales, etc.
- Es natural que estos enclaves económicos se protegiesen con potentes murallas. El propio nombre de Gadir significa en semita “ciudad amurallada”. Entre sus
edificios no Hay ninguno que destaque por su monumentalidad.
- Sólo hay un cinturón de murallas que alberga viviendas, mercados, talleres y templos. Estos últimos no son de especial interés, ya que se componen de
espacios acotados a cielo abierto, con una serie de altares, columnas conmemorativas y monolitos o pilares, donde se creía residía la morada del dios.
- La población indígena abandona paulatinamente el tradicional sistema de chozas circulares dispersas y sin concierto ninguno, para adaptarse a un urbanismo
definido.

* Pocos ejemplos:
- Capitel de lirios, hallado en las cercanas playas de Sancti-Petri. Fechado entre los ss. IX y VIII. Deriva de los capiteles florales egipcios. La función que
desempeñaba no está aún muy clara, ya que presenta en la zona superior un abombamiento que lo hace inapropiado como elemento sustentante. Se barajan
otras teorías como terminal de un monolito o punto de apoyo para las aves, con cuyo vuelo solían hacer vaticinios sobre el futuro. Esta teoría ha sido defendida
por el profesor Ramón Corzo.
- Poblado de Toscanos (Vélez-Málaga). Destaca por los restos de su muralla, reconstruida en época romana pero utilizando los mismos sillares fenicios.
- Una peculiaridad la ofrecen las viviendas, de planta rectangular y no ovalada como era normal en Tartessos. Algunas de ellas se han identificado como
almacenes, como el curioso edificio C. Se compone de tres naves rectangulares, dos de ellas de dos pisos.
- En Huelva también hay encontrado restos; el muro del Cabezo San Pedro, compuesto de pizarra y tirantes de sillares. Su función parece ser la de mantener o
evitar los constantes desprendimientos de tierra y piedras que ha sufrido en la historia este cabezo. También se han hallado cimientos de casas y hornos en
excavaciones del centro de la ciudad.
- El proceso de recepción de la influencia fenicia en la población indígena queda demostrado en los hallazgos de edificios de planta circular coetáneos a otros
rectangulares. Así ocurre en el yacimiento de Acinipo (cerca de Ronda, Málaga). Sí se adaptan a un sistema regular de ordenación urbana. Destaca el porche o
pórtico con pavimento de guijarros en la entrada a la vivienda.
- El asentamiento más conocido es el de Tejada la Vieja, cerca de Escacena del Campo (Huelva). Una doble muralla, de grandes piedras, acoge una trama
urbana ordenada, con casas de planta rectangular.
- El complejo arquitectónico de Cancho Roano, en Zalamea de la Serena (Badajoz) se compone de un cuadrángulo de muros de adobe y una serie de estancias
en torno a un patio perimetral interior. Destaca una mayor en el centro, con un pilar en medio. Los restos de ofrendas encontrados han llevado a algunos autores a
pensar que se tratase de un santuario. Por el contrario, otros estudiosos mantiene que fue un centro o sede del poder, un palacio. Quizás la solución esté en una
mezcla de ambas teorías.

2.3.3. La escultura tartésica y las importaciones fenicias.


- La influencia fenicia en la plástica tartésica es tan acusada que en ocasiones plantea problemas para diferenciar el origen de las piezas.
- Al principio, los comerciantes fenicios traían pequeñas figurillas de bronce, más fáciles de trasladar y de comerciar con ellas.
Son muchos los ejemplos:
* Sacerdote de Cádiz (ss. VII o VI). Lo más probable es que sea un exvoto ofrecido a Path, dios egipcio de la artesanía y la metalurgia.
* En el entorno de Sancti-Petri han aparecido numerosas figurillas de bronce, relacionadas con Melkart. Una de éstas muestra la corona blanca del Alto Egipto
con dos plumas de avestruz. Es de estética egipcia, por su hieratismo y frontalidad.
- Otras levantan el brazo, en actitud de golpear. Esto les valió el nombre dioses golpeadores. En Sevilla se conserva una de estas figurillas de Melkart con la piel
del león de Nemea sobre la cabeza.
* Dama o Astarté de Galera, aparecida en una tumba del yacimiento ibérico de Tútugi, cerca de Galera (Granada). Alabastro del s. VII. Mujer sentada flanqueada
por dos esfinges de estética oriental, con un recipiente. Los pechos están horadados, con un conducto interior hasta otro agujero en la cabeza. Por aquí se vertían
líquidos, en alusión al carácter de diosa madre. Su origen es claramente fenicio, aunque la encontrásemos en un contexto ibérico.
* Thymiaterion o pebetero de inciensos encontrado en Cádiz. Trípode de terracota, con figurillas egipcias en los pies y un relieve solar (con barca y palmetas) en
el frente. Pudiera ser un exvoto a Astarté del s. VII.
* Cabeza masculina egipcia, con barba postiza y abundante pelo rizado. También está hecho en terracota, s. V.
* En el templo de la Astarté o Venus Marítima de Cádiz, en la actual playa de La Caleta, existía un culto anual a la diosa, con procesión marítima y ofrendas
tiradas al mar. La mayoría de estas ofrendas eran bustos y figurillas en terracota de la divinidad. Se suelen fechar en el s. V y la representan en diferentes poses,
incluso con algún animalillo cerca, como diosa de la naturaleza.
- De las más conocidas es un busto de estética griega y mirada dulce. Unas cogidas en la parte baja permitirían unir el busto a un cuerpo, seguramente de
madera para ser vestido.
- En el mismo entorno, y de la misma fecha, se encontró la estela de Cádiz. Representa la divinidad Tania de forma muy esquemática. Debe tratarse de una
lápida funeraria, fabricada en un taller gaditano y con la piedra típica de la zona.
* Fuera del ámbito gaditano uno de los primeros ejemplos es la Astarté del Carambolo. Este sobrenombre le viene dado según su supuesta aparición en el
yacimiento sevillano. También es conocida como “de la cueva”, ya que en el pedestal que apoya los pies lleva una inscripción fenicia, mal vinculada al oráculo
subterráneo (cueva) que había en el templo gaditano de la diosa. Hoy se ha conseguido descifrar correctamente la inscripción, explicando que la pieza es un
exvoto a la “gran señora siríaca” de un matrimonio. Bronce fechado en el s. VII.
* Bronce Carriazo recibe su nombre por su descubridor, que lo compró en un mercadillo. Representa a la diosa Astarté. Se cree era una pieza utilizado como
freno de caballo. S. VII y VI.
- Han sido varias las piezas de este tipo encontradas; como otra de Cancho Roano de factura etrusca; otra en Cádiz, con peinado hathórico y dos grandes alas,
y otra en Salamanca, con un disco solar en el pecho.
*Hasta el s. V no hay ejemplos de escultura monumental. Los más famosos son los sarcófagos antropomorfos de Cádiz. Fueron encontrados en la necrópolis
gaditana, siendo uno masculino y otro femenino. Su origen es fenicio. Realizados en mármol blanco, con cara esculpida y rasgos anatómicos esbozados.
- El femenino es más antiguo, hacia el 475; representa a la mujer con los brazos en altorrelieve y un alabastron de perfumes en la mano.
- El masculino se fecha en torno al 400 y muestra al hombre con una granada en la mano izquierda (eternidad) y una corona de laurel pintada en la derecha.
- Ambos sarcófagos pertenecen al mismo taller y están esculpidos por manos griegas, ya fuese en la propia Sidón, en la Magna Grecia o en la península.

2.3.4. Los ritos y los ajuares funerarios: jarros y pebeteros.


- La práctica más común era incinerar a los difuntos junto a un abundante y rico ajuar. Los restos se guardaban en un vaso cerámico, que se colocaba en el
enterramiento familiar colectivo. Éste solía ser de planta circular y cubierto con un montículo de tierra y cascotes una vez completo el espacio.
- Una de las necrópolis más grandes de Andalucía es la de La Joya, en Huelva. Una serie de 20 tumbas, algunas de ellas sin ajuares y otras muchas con ricos
objetos.
- De lo más destacable son dos tapacubos de un carro de guerra, en bronce y con sendos prótomos de felino en el centro. Se fechan entre el 700 y el 650.
- Un juego ritual muy común en los enterramientos es el jarro y la pátera, que servirían para contener líquidos y hacer libaciones en el rito funerario. Los jarros
son piriformes (en forma de pera), con una anilla sobre la panza, una boca trilobulada y asa rematada en palmeta en la parte baja. Son muchos y muy diversos.
- Uno de ellos apareció en Alcalá del Río.
- Más peculiar es el de La Aliseda, de cristal de roca tallada en una sola pieza, decorado con registros egipcios.
- Otro jarro muy decorado es el del Museo Lázaro Galdiano (Madrid).
- El jarro de La Joya (Huelva) tiene la boca en forma de cierva y el asa de caballo.
- Otras piezas habituales en los ajuares funerarios son los pebeteros o thymiateria. Servían para quemar perfumes en los diferentes ritos religiosos.
- Los más conocidos son los candelabros de Lebrija. La denominación es por la antigua y errónea creencia que servían de apoyo para luces. Originalmente eran
7 piezas, aunque sólo conservamos 6. S. VII o VI; piezas excepcionales.
- Los más comunes eran pequeños, en bronce y con un pie triple y doble bandeja. Así lo encontramos en el yacimiento de La Joya (Huelva), con pezuñas de león
en los pies y tres flores adornando el fuste.

2.3.5. La orfebrería: el tesoro de El Carambolo.


- Importante taller en Gadir; producción de calidad influenciada por el mundo oriental. Las técnicas más usadas eran el granulado y la filigrana. Ambos
procedimientos los podemos apreciar en un collar de oro aparecido en Cádiz.
- En la colonia fenicia de Trayamar (Málaga) apareció un colgante con un tema egipcio de halcones, serpientes y soles alados.
- También de Málaga es un juego de pendientes o arracadas con forma de morcilla o media luna. La cantidad encontrada en la zona lleva a pensar que allí
también hubo un taller de orfebrería.
* Lo más interesante de la época son los tesoros.
- Ébora, hallado cerca de Sanlúcar. Se conoce así por el cortijo donde apareció. Lo más llamativo del conjunto es la diadema.
- La Aliseda (Cáceres). Más rico que el anterior, añade a las diademas, pendientes, anillos y colgantes, un gran cinturón de oro, un jarro de cristal de roca, una
pátera, varios torques o brazaletes y otros tantos sellos.
- El más interesante es el del Carambolo. Apareció de manera casual en 1958 en Camas, durante las obras de ampliación de un club de tiro a pichón. Está
compuesto por 21 piezas íntegramente de oro.
- El director de la excavación fue Juan de Mata Carriazo. Se asimila a los ss. VII y VI. Todo ello se encontraba dentro de una vasija de barro en un fondo de
cabaña, construcción circular que se encontraba en el llamado “poblado alto”.
- La técnica y la decoración tan homogénea llevaron a los estudiosos a pensar en un mismo artista o taller, ya fuese semita o local con influencia oriental.
- Dos conjuntos diferentes en el mismo tesoro en cuanto a los motivos decorativos. Uno de ellos, los brazaletes, un pectoral y ocho placas, se decoran con
bandas alternativas de bolitas, cápsulas con rosetas de 11 pétalos, cordones de filigrana y puntas de diamantes. El otro grupo, el collar, el otro pectoral y las ocho
placas medianas; decoración en círculos con bolas dentro, arcos que cabalgan sobre sí y bandas verticales. Estarían rellenos con pasta vítrea.
- La utilidad de este tesoro es el gran misterio que han tratado varios autores. Carriazo propuso que sería propio de un gran hombre, rey o sacerdote, por el
considerable peso de las piezas. Carriazo mandó al pintor Juan Miguel Sánchez idease una posible distribución, con los pectorales y el collar colgados al pecho,
los brazaletes en los brazos y las placas unidas como cinturón y como corona.
- Más tarde, Bendala sugirió la posibilidad de tratarse de adornos para una estatua de culto, seguramente de una diosa.
Quizás la más creíble y reciente es la teoría que defienden Escacena y Amores. Parten de la idea que el yacimiento no es tartésico, sino fenicio; la zona sería un
lugar de culto, con una serie de templos y altares. Proponen que el tesoro sería un ajuar ritual para las ofrendas y sacrificios a los dioses.
- El collar y los brazaletes los llevaría el sacerdote; los “pectorales” y las placas adorarían la frente y los cinchos de los animales. La diferencia en dos conjuntos
tiene su explicación: las piezas con rosetas de once pétalos las llevaría puestas una vaca, ofrenda a Astarté, y las piezas con esferas rehundidas al centro para
esmalte (símbolo solar) las llevaría un buey, ofrenda a Baal.
- El sacerdote lleva un elemento de cada tipo de ornamentación (collar y brazaletes) como oferente del doble sacrificio. Los llamados “pectorales” tienen su propia
explicación. Se han relacionado con unos altares de barro, aparecidos en Cancho Roano y Coria del río, de la misma forma de piel de toro estirada. Estos altares
estaban dedicados al dios Baal.

2.3.6. La cerámica.
- La del llamado período geométrico no tiene mucho valor desde el punto de vista estético. Básicamente, está trabajada a mano, de un modo muy rústico, con una
sencilla decoración de geométricos, ya sean pintados o incisos, y con la superficie bruñida.
- La del período orientalizante es más rica, tanto técnicamente como en decoración. Los fenicios traen el uso del torno a partir del s. VII. Por tanto, la producción
cerámica es mayor y mejor.
- No significa que desde ese momento dejen de utilizarse las piezas echas a mano. Ello oocurre un siglo después. También los fenicios trajeron sus motivos
ornamentales típicos, que se pintaban en las vasijas.
- Por el contrario, los restos hallados en cerámica tartésica no corresponden a lo que se hacía en los talleres fenicios de la costa andaluza. Tartessos decora con
animales fantásticos (grifos) o reales (toros) y algunos vegetales. Estos motivos están tomados de otras artes fenicias como la eboraria o la orfebrería.
- Entre los ejemplos más destacados están la vasija de Lora del Río.
- Hoy reconstruida aparece la tinaja de Carmona.
- También de esta misma ciudad es el pithos.

2.4. La presencia griega en el sur de la Península Ibérica.


- Los griegos siguieron los pasos fenicios en las rutas del Mediterráneo. No desarrollaban un proceso colonizador como hacían estos. Tampoco lo hicieron en
Tartessos. Sólo conocemos una colonia griega como tal: Massalia (actual Marsella).
- Fundación del año 600, sirvió para establecer otros asentamientos comerciales en la costa catalana, se convirtió en punto y puerto principal para el comercio,
tanto marítimo (por las costas occidentales) como interior (a través de los ríos).
- Los historiadores apoyan la idea que los griegos no mantuvieron contacto directo con el pueblo tartésico. Teoría que contradice a las fuentes literarias, como ya
vimos antes.
- Además, en los últimos años han aparecido muchas piezas de procedencia griega en Andalucía. Esto evidencia el contacto directo con comerciantes griegos, y
no sólo a través de los fenicios.
- Numerosos ejemplos de cerámica de figuras rojas, como las encontradas en Granada y Baria (actual Villaricos, Almería). - También se han encontrado
multitud de armas, como el casco corintio de la desembocadura del río Guadalete (Puerto de Santa María) y el de la Ría de Huelva, la coraza de bronce de
Sexi (Almuñécar), etc.
- Por último, han aparecido pequeñas esculturas de terracota, como la del Cortijo de Ébora (en Sanlúcar de Barrameda) y la de la zona del Pinar de la Algaida
(una Venus con Cupido muy naturalista).

- Crisis de Tartessos; el estaño fue la clave del éxito de esta cultura. Una vez entrados en la Edad del Hierro, este sustituye al anterior, por sus mejoras.
- A esto se sumar crisis que vivía la ciudad de Tiro, constantemente atacada por los asirios, motivo de la partida de los fenicios hasta Andalucía. Así consiguieron
las riquezas necesarias para enfrentarse a ellos, aunque resultaba inútil.
- En el s. VI a.C. empieza a notarse la influencia púnica en el Mediterráneo, desde su capital Cartago, metrópoli fenicia en el norte de África. Esta influencia
abarca los ss. VI al III, hablándose en este siglo de auténtica conquista de la península.
- Lo de antes fue, más que nada, un control comercial y económico. El motivo del despliegue de tropas en la Península Ibérica responde a la lucha que mantenían
con Roma por la formación de un imperio hegemónico en el Mediterráneo.
- Las llamadas Guerras Púnicas se desarrollan en este territorio. Una vez impuesto el Imperio Romano al Cartaginés, son las tropas romanas las que conquistan y
se asientan en la península.
- En todo este proceso, la cultura de Tartessos evoluciona desde el s. VI hacia una nueva cultura: la ibérica.
- Con esta teoría se desecha la que propuso el profesor Schulten con la mítica destrucción de la capital Tartessos.