Sei sulla pagina 1di 73
DE LA ‘TEORIA DEL TODO Rafael Andrés Alemaf Berenguer tose Tors aco ‘hte Ara ara Baer 2018 ‘Gee etn NSE EDAEP SL 2018 Reales ett Borsa eran 8 Dec sean de cer Mae Rest Vins Prato! Shae Defy mogutaoor: Ka ere ‘Stuneacones Joc Dae ‘rotate Tos as mages do ste woluan sn de doi pico cep ‘bln las pga 2 (Dey), 2 (vee [GFDL Vinca Comme) 68 (cp Sarto) tray Shuto, 14 Looe Foxman "Wikre Comoro 13 (amas Shite} 120 (eae? (GFDL ‘Wikies Conor), 127 (ears Moonee UFE Petre Cacioniaty Ingen 130 (ng Suatos 19979 (0) eps ga 8167522016 ‘nreso en Ana Mago ~ Din ee Lafoyt 605, Boerae Aes, eres one 6 2017 ‘Rosato oss deren Gund querer probiae ‘epreucin tl opus oa oo pr iq ros ‘ooadmeno yu decane ge obo pics. En busca de la Teorfa del Todo UNA TEORIA PARA DOMINARLAS A TODAS Rafael Andrés Alemah Berenguer CONTENIDO Introduccion, De qué estan hechas las cosas? La rrupelén del atomismo As ald de los &tomos YYal fondo, los quarks Las primeras unificactones ‘digs a Aristteles. Hola a Newton Boxaih abo adode De las fuerzas a distancia, los campos de fuerza Elmomento de la energla Bleuarteto de las fuerzas Dos revoluciones en lafisica del siglo xx Einstein yl relatvidad ermanergemdorcon dtncorededer ‘Tan diminuto y tan incresble Aawlerosneges Una unién dificil Conlon B78 En a estela de Einstein Buenas ideas, aunque prematuras Einstein y Cia, 13 15 18 2 29 32 32 35 39 a 45 51 st 35 59 62 Campos cuinticos ‘Nuestro amigo, el graviton Una uni6n inesperada Lafuerza electrodébily la simetria oculta Lacuantizacién candnica y el problema del tiempo Hacialo desconocido Entre cuerdas y bucles ‘Una verdad incémoda herds info celeste Enlazados por las cuerdas De las euerdas alos bucles isis deer curds {Un camino equivocado? Los senderos de la unificacion. ‘Al asalto frontal osaers deondasrovitainales {Wssino fuese cuantizable? Donde nace la geometria Enigmas sin respuesta Demasiado poco excéntrico Laesperanza de una teorfa final Fronteras mateméticas {Una ley, muchas o ninguna? Lareina de todas las teorias, (Mas allé de la TOE Bibliografta recomendada Glosario n 18 78 2 91 93 96 7 99 102 105 107 108 109 am 14 116 118 123 125 129 131 134 138 140 Introducci6n No sin raz6n, en la cultura popular apellidar algo con 1a palabra ‘todos implica un clerto matiz despectivo. Nuestros mayores nos ha- ‘laban con sorna del «curalotodo» cuando se referian a esas medlcl- nas supuestamente eficaces para muchfsimas dolencias aunque, en realidad, no remediasen siquiera un catarro, Y cémo olvidar al «sa- belotodo», ese personaje repelente que suele acecharnos —de nifios y de adultos ofreciéndonos consejos que nadie le ha pedido y alar~ ee Sa pono mea pcg anaes Aas = scar ot eae ae aes Re ees ass 4 larelatividad especial no describe el movimiento arbitrario de "um cuerpo con respecto a otro, como suponen ingenuamente algu- ‘0s divaigadores, sino que relacionalas descripciones mateméticas ‘del movimiento arbitrario de un cuerpo correspondientes a dos sis- temas de referencia que estén en movimiento inerlal uno con res- Peto al otro, Es certo que si elegimos un sistema no inertal, cabe Badir términos extras en nuestras ecuaciones que compensen las ‘omalias que aparecerén, Pero se trata tan s6lo de un remiendo Bh bc de Trt del Todo $s matemiético que fasea el verdadero sentido fisico de la teora rey, tivista de Einstein? De ello se percat6 el matemético Hermann Minkowski (1264 1909), antafio profesor de Einstein en la Escuela Politécnica de 25, rich, Minkowski comprendié que la relatividad especial podia recoq, vertirse en una teorla geométrica construida sobre la combinackn del espacio y el tiempo en un entramado de cuatro dimensiones, cespacio-tiempo». Viéndolo asi, las transformaciones de Loren adquieren el rango de propiedades geométricas del espacio-tiem po relativista, un espacio-tiempo cuya geometria (la geometria de Minkowski) no obedece las familiares reglas de la geometria euc dea." En concreto, el célculo de la distancia entre dos puntos (0 «mé trica») es distinto en la geometria de Minkowski que en la euclids habitual, y como esa distancia espacio-temporal incluye una compo nente espacial y otra de tiempo, ahi se halla la respuesta a la famose ‘ zav en el sentido tradicional de la palabra, sino el efecto sobre las lineas de universo de los objetos de la curvatura del espacio-tiemp? producida por las masas de otros cuerpos. El ejemplo mas socorrido es el de una limina eléstica tensa sobre Ja que se mueve en linea recta una canica. Cuando sobre la tela elastic + Ascetic reso bral Logo ean dca el ithe eae. 2 Selma af en nora ate rege aces 325-265 aC), ue a camper ‘estado oy cts, Derren fed gle Hermanos gemelos con distintas edades unelfsio tancts Pau Langevin (1872-188), ran dleacr alas tories (Ge ensten, quan ide una sus epee hs in olempo en as dias espaciotengenie cl unvenc ane pe al eva a erchifomosasperacje oles grees. En en 1 Paria un aonaua Visa aU estola romana wlio crea ac ties su hermano gemoi pemanec en nvsto laa Avs reso a Evora comproberaue are the pasdo un tempo mucte menor cue re su gemelo ena Tira, que hard ervejeo bestia qth Es Pstémo efeco, comprabado experieniaimene con prices deren- {Bim s0 debe a que ambos gemaos han ecard diss Vayecaian on (3epac tempo famadas eingas de univers) Cada ued eas rapee- [brs se consone —por deco aside na pat epee y Ov onpora. Exnmes muy nabtuados a compare dstanies especies mais ape ‘pita cus vel per no estamos tn acostarraio @ eanparst - ‘cones de oro, calulades ademds con procedmientos denis dos ‘ucidoos. Cacuiando ambes conrbucanes do sours on ns eis rear {tists a0 concluye que 0 distitos lpsoe de ompoanscuios para ‘ada uno de los gems, Su crea do eo seri ficanen realy or ‘8a po el eens comporamiento desu espeina nee de wives. ‘clocamos una pelota de baloncesto la curvatura dela tela eéstica a su sdrededor desvia la trayectoria antes rectilinea de a canica. No es que la ‘elota de baloncesto tire de lacanicaatrayéndola, sino que al deformar Jalémina elistica,altera su trayectoriay se obtiene el mismo resultado, ‘Asi ocurria, a juicio de Einstein, con la gravedad fisica: las masas de los Suerpos curvan el espacio-tiempo a su alrededor, distorsionando las Ie ‘eas de universo de los objetos circundantes, aunque el efecto es tan Peawefio que s6lo se manifesta con claridad en una escalaastron6mica, Poreso la gravitacin es la fuerza dominante en el universo. Para desarroltar su teorfa gravitacional, Einstein se bas6 en una 6tesis fisica denominada «principio de equivalencia», que suele ‘lemplificarse del siguiente modo: si una persona cayera libremente ca Tre Toe a us ——— a causa de la gravedad —sin ficeién con al alre—, al Cerrar los oj ho podria dstingulr si est en cafda bre oflotando en una reg del espacio sin masas que la atraigan. La version mas débil del pig, ‘pio de equivalencia s6loafrma la independencia entre la araceig, (gravitacionalylanaturaleza del cuerpo atrafdo, y por ello se conoe. Como aprincipio de universalidad de la caida libre» (UFFP, del ingly Universal Free-Falling Principle). ‘Siestipulamos que todas la interacciones fundamentales, no gre. vitaclonales, se ven afectadas del mismo modo por la gravedad, legs ros ala version estricta del principio de equivalencia,o principiode cequivalencia de Einstein, Lo certo es que las dos versiones —fuere ‘y dbil— del principio de equivalencia han superado con éxito rot do todas las pruebas experimentales efectuadas hasta la fecha, los cuerpos fisicos parecen caer con la misma aceleracién en un campo ‘gravitacional, cualquiera que sea su composici6n, estructura intern, velocidad inicial, carga eléctrica 0 propiedades cuainticas (de ls que hhablaremos en el siguiente epigrafe). Publicada por primera vez en su forma definitiva el 25 de no Wlembre de 1915, la relatividad general se vio confirmada en 1919 por la desviaci6n de la luz en torno al Sol medida durante un ec se, Pronto aplieé Einstein su nueva teorfa al conjunto del univers convirtiendo con ello la cosmologta de un conjunto de especul ,encargadas de desempettar et ero papel que as variables clsicas. Una vez tenemos el hamitonla~ mevtico, fi, construimos una funcln de estado (tradicionalmente Tomada efancin de onda») que describa el sistema fisico en cuesti6n, ‘paplicamos A sobre ella es dec efectos sobre Plas operaciones tndicadas en fl De ah obtenemos el conjunto deestados que puede ocu- ‘nuestro sistema, ya seari dependientes del tiempo o estacionarios, seginel caso. Recuperando la metafora sobre el hamiltoniano del capitulo ante- rior ytransponiéndola al caso cuantico, endremos un esquema muy similar Tomamos la funcion ¥, la insertamos en eloperador Fly obte~ snemos una versién especifica de la ecuacién de Schroedinger. Resol- viendo mateméticamente dicha ecuacién —lo que suele ser bastante complicado— llegamos alos estados cudnticos accesibles al sistema, (eee = NZ NZ Sin Hegar atin a desarrollos posteriores, la teorla cuéntica en esta ‘apa histérica exhibe ya una serie de peculiaridades que la hacen ‘inl ‘En primer lugar, las particulas cuanticas (0 «cuantones») como el 2041s sib oun sien de pare haetnians cele cn eeu Stig rin perm Sone 796) es mas oe * nbc dela Tr el Td muita lectréncarecen de forma, tamatioo dimensiones. Nose puede dece dy ¢llas que sean puntos, ni microbolitas, ni ondas, ni cualquier otra gen visualizable que podamos imaginar.Y cuanto més obliguemos au, cuant6n a comportarse de acuerdo con una imagen clisica (un particy Ja, por ejemplo), mas imprecisas se vlverdn sus caracteristcas aso, das con otra imagen cisica (lade onda, pongamos por caso) so esjup tamente lo que establecen las famosas desigualdades de Heisenberg tra peculiatidad es la superposicién cuantica, por la cual los sis ‘temas cuénticos se desdoblan en varios estados ala vez, aunque nq en todos ellos con fa misma participacién. Igual que esos santos me dlevales capaces de estar en diversos lugares al mismo tiempo, as cuantones pueden ocupar simultaneamente varios estados de posi cién, impulso, energla, etc. Esta propiedad no tiene parangén image nable en el mundo clasico, donde todos tenemos slempre wna inka posicién, velocidad o lo que sea. ‘Naturalmente, cuando se mide alguna de estas propiedades, ape ‘rece uno, y sélo uno, de los valores concretos incuidos en la super posicin, Antes de la medida tinicamente disponemos de una di tribuci6n de probabilidad de los resultados posible, al medirlo a sistema reduce (0 «colapsa») la superposicién a un solo estado fina El hecho de que no se conozca con detalle la transielén desde las perposicién hasta el estado concreto que surge tras la medicin com duce al llamado «problema de la medidas."5 El colapso de la superposicién de estados se produce tambitt para sistemas formados por mis de una partieula, aunque sus Oe" ponentes se hallen tan alelados entre si que no puedan interac nar fisicamente unos con otros (porque entonces habrian de com nicarse a mayor velocidad quel iz) Ast un par de partcuas 0 formen una superposicién de estados, por muy separadas ave + ven goat incl fe ceri TRS casement ese Des eum na fie del ils 8s _ serie ue sestado culm dun de as seater en cuanto ners rs Esta suri deconeién independents dea drt ste ale tatagrco a tly, que a resuni6 eI a (tae el eur, «Carelaanes EPR, ea PA. sr sera dea dnugrad con lcrdcerkreducblemen- Se) emlntc dela tora uses Los experiments realzados Pe curt del sig confrmaron que el amado sent var cabyueoe ora ta ona prenatebals porta Una unién dificil {as dos relatividades de Einstein son teorias geométricas que gobier- rane! escenario espacio-temporal donde se asienta el contenido del universo, Muy al contrario, la funcién cudntica ¥ se aoja en un espa- di abstracto (el eespacio de Hilbert»), que no tiene conexién directa ‘on el espacio-tiempo fisico. ¥ en este punto inicial ya resulta muy Afi encontrar algin lazo entre la relatividad y la cudntica. El pro- plo significado de esta en cuestidn, porque no hay acuerdo sobre si ¢ un mero artificio de céleulo, un campo como el electromagnético stunque mas elusivo, o qué otra cosa mis. Bien mirado, la base geométrica dela relatividad mal puede enc: Jar con el formato hamiltoniano, construido sobre espacios abstrac- ‘25 como el espacio de fases) antecesores directos del —todavia més aoe espacio de Hilbert. El hamiltoniano distingue netamente ene a ootdenadasespaciales ya variable tiempo, lo que contra- ‘equiparacién entre espacio y tiempo tipica de la relatividad. Sunque impongamos el cumplimiento de las transformaciones de punton gts coerdenadas del hamitoniano, eguimes teniendo dos THe ist completamente opuestos sobre el mundo fseo on grmalismo de Hamilton se desarrollé en el siglo xi, cuando se "que el espacio y el tiempo eran regulares y uniformes, sin el 86 [Behan de Tara de Tots Corretaciones EPR cg eon ranean nc Romy i Secery eee peers ae ican nafs rece eames Nnnreren oem pechee to peceretfeeratednrtrer rosmane each reenter ecire nomen ecg ree iebrin eto tno Sean one are Senna nee Semen ner aero re ere en eee Semen sian oem oreas nese Seon eae tt eer sry eas Sore cae an ee Smrceieetan mee tate se a era moaimenarennane ear elope meso fa Spee ee ee et ime ec no a ie a cg cea eran tne seo erat caer Sierra natn waranty Seen ema sen Si tec cmc ee na | Site inc toro nncniats | Sete neces | neve atonal | an green ona Tae | Seca tn rae | on elo a mance Fe mayor waocdad cue i NZ respetando cone. par los exigencies relists Dex rwtuclnes oa fied ile 7 ——————E aoratsbo ds curvaturasespacio-temporaesintrodueldas Por tt Pores napa vein eatin despa se trontariacon la rlatvidad general, donde el propio concept 5 erga tendria fel cabida. En efecto, sla fuerza gravitacional de emorece como noctén bisia en benefco dela cuvatura espacio deapral el concepto de energia tampoco encuentra una interpreta ce eromrica sencilla. De hecho, la energia gravtaconal no es un im pto ben defiido en larelativdad genera i suponemos que todos los objetos del univers son esencial- mente satemas cuinticos,y que la gravedad es una interaccin ni fovsal que afcta a todas las cosas, parece logieo esperar algn tipo {e'sion entre ambas teoras. nla relatividad general, el tiempo tat drectamente involuerado en la curvaturaespacto-temporal tue representa la gravedad y su influenca sobre el contenido de interiayradiacién del universo. En la fisica cuéntica, sin embar- f,eltiempo juega un papel pasivo como parte del fondo espacio- temporal fo, y sin curvatura, sobre el que se construyen as teoras cuimtcas Precsamente porque en a relatvidad general la gravitacién se lentiica con a eurvatura espaco-temporal, una versién cudnti- 62 de la gravedad implicaria ecuantiza> de algin modo el propio tstaciotiempo. Ademés de que nade sabe cémo se conseguria tal ‘05 yase a dicho que las teorfas cudnticas al uso presuponen un ‘heciempo to no dni, lo qe as ace andamentalente inadlecuadas para una descripcién cudntica de la geometria espacio- ‘temporal, cgi isparidad tan radical en la arquitectura matemética y con- “*ptual de ambas teorlas nada bueno augura a la hora de intentar Soe el deat Schuarec (qe prea ape come simple tds stats) al con ent ere eo rer en so Br busca dee ead Todo a algin tipo de fusi6n entre ellas.Y conforme avancemos en log Buientes capitulos, constataremos que a pesar de los espectacuige” avances téenicos acaecidos en ambos terrenos, en a raz més hong, de su ideario sobre el mundo la fscacuantic yl relatvsta sine tan alejadas como el primer di En la estela de Einstein Aprincipios del siglo xx no faltaban fisicos de renombre, con Planck alncabeza, que opinaban que las probabilidades cudnticas eran tan sélo una herramienta provisional, una molestia transitoria pero in- evitable hasta que una teorla de corte clisico la sustituyera como nuestra mejor descripcién del micromundo. Por eso no debe extra- fiarnos que los primeros escarceos en busca de la unificacién de las fuerzas fundamentales se diesen por completo al margen de las ideas cudnticas. No s6lo se desconocfan atin las fuerzas nucleares, trremediablemente cuanticas, sino que todos los intentos desarrolla- des daban por supuesto que de algin modo los fendmenas cudnticos surgirian con naturalidad de una teoria unificada que engarzase la Bavedad y el electromagnetismo en armoniosa unién. Un afio antes de que la relatividad general estuviese acabada y resentada, el finlandés Gunnar Nordstrém (1881-1923) publicé una Srisinal propuesta para unificar la gravitacién con la electrodindmi- ‘© Durante sus estudios universitarios, Nordstrom habla quedado fecado on el espacio-tiempo relativista hasta el punto de conver- © en el principal defensor escandinavo de la teoria de Einstein, to de los pioneros de la fisica teérica en Finlandia, Sin embargo, ‘Sando el fsico soliité una subvencién para ampliar sus investiga- o ‘nus da Tord ado clones en otros pases, as autoridades administrativas te al extranjero. ies El caso es que Nordstrdm desarrollé una versiOn en ciney g mensiones de la reatvided especial, donde la gravitacin bring, del campo electromagnético gracias a una cuarta dimensién espns atiadida, La relatividad general se apartaba del espacto-tiempo sn curvatura empleado por Nordstrém, y el final definitivo de esta tay ria electro-gravitacional se rubrieé con los datos astronémicos gu apoyaban la visin de Einstein, La teorfa del clentifica finland pre decta resultados contrarios a los observador para la desvacén los rayos de luz al pasar junto a Soy parala rotacién dea érbtade Mercurio, El siguiente en intentarlo fue el insigne matematico germane De vid Hilbert (1862-1943), Seducido por a belleza de a relatividadge eral se empefé en enlazarla gravedad y el electromagnetism, est vez sin dimensiones extras. onoctdo por sus trabajos sobresalnts fen cast todos los campos de la matemética,y por haber propuests is ‘eintitrés problemas matemticos més desaflantes para sus oes (el siglo xx a Hilbert se leatribuye a frase «La fsica es demasiie important para dejarlaen manos de las isicos» como un ejemplo dt su Ingenio y mordacidad. Acaso siguiendo el espiritu de estas pst bras, mismo se propuso combinar Ia electricidad y la grave tn un esquema unifcado, tal como deseaba Einstein, Para su des cia, Hilbert escogié las versiones equivocadas de Ia electricidad y la gravitacién: por un lado, se apoyé en la teorka electromagnéticad® Mie (mencionada en el capftulo «Las primeras unificaciones). por ‘otro, en el bosquejo preliminar de la relatividad general que’ Binstet caro efectuosamente en 1913, Con estos dos elementos Wilber avs la que 6 mismo denomin® «teoria totaly por su preterit vparearlas dos fuerzas fundamentales entonces conocias. ence dence o sonia que consrut primero ui hemionano con unas fanciones avi at campo electromagnético (los potencaleseletromagné- as con tas funciones que juegan un papel equivalent para a 0) (ls coeficentes dela métria} en a elatvdad general satleneco et, tras apical conveniotes ténieas mated nae osible deducr de dicho hamitonian tans as ecuacones sos cevomagnetismo como las dea gravedadrelatvista, 2000? cerealidad no, porque estas ecuaclones sélo son formalmente igonaces las de Maxorell 0 Einstein, Dado que parten de supues- ieerscos muy dstintos, 10s resultados no pueden ser equvalentes ‘eefe se vistan con el mismo ropaje matemético, Adems, Hilbert aersayé su hamitoniano tal como o hizo sencillamente porque sa fade antemano qué resultado deseaba obtener. sto determin que tos colegas todo el procedlmiento les parecese demasiado artif- dose como para tomarseloen sero, ysulabor en este terreno s6lo se sonsider6 como un interesante malabarismo matemétic. Erwin Schroedinger, uno de los padres de le fisca cudntica, no dei6 de aportar su granito de arena ala bisqueda de la unificacién, Para ello escogié un camino que antes y después ensayaron igual- mente otros grandes clentificos, En la geometria espacio-temporal de Binstein tenemos dos magnitudes fundamentales: la afinidad F, ylamétria, 9, La afinidad (o conexi6n) nos sirve para determinar st unsegmento transportado alo largo de una cera trayectoria se des- plaza paralelamente asi mismo, es det, sin cambiar su orientacion desde un punto hasta otro arbitraiamente cercano. La métriea, por ‘parte, srve para definir la nocién de distancia entre dos puntos. Pues bien, Schroedinger construyé una teorfa espacio-temporal tomando la afnidad T* como concepto fundamental, y la métrica g omo una cantidad obtenida a partir de F La receta funciona hasta ete punto con gravedad aque fala estrepltosamente ala hora clu la eletricidad en este esquema tebrico. Para justificar los a nbs Tari el Td ieee efectos eléctricos de atraccién y repulsin, Schroedinger se vio oy gado a introductr algo que funciona como una métrica sin sera, ¥ que ademas resulta asimétrca. En otras palabras, si se usa ty distancia entre dos puntos A y 8 no tendrfa por qué ser ta misma gy ‘AaB que de B aA. ¥ por si fuese poco, hay muchisimas formas egy, vvalentes de escoger *g lo que explica que la teorfa puramente afin Schroedinger no tuviese mucho éxito, “Tampoco lo tuvo una teorfa similar, puramente afin, surgida éy la pluma del eudquero britinico Arthur Eddington (1882-1948), epg de los primeros y més fervientes propagandistas de la relatviéag fen el mundo anglosajén. Eddington trat6 de desarrollar una nuew disciplina matemstica, el céleulo tensorial de ondas, que conjunts. se las ideas relativistas con las cudnticas, pensando que semejate coneiliacion se alcanzarfa aplicando la incertidumbre cudntica aos sistemas de referencia relativistas. Esta conviccién le condujo,enks tltimas versiones de su teor'a, a una concepcién del universo ea cual os procesos fisicos fundamentales dependtan tan sélo de cant- dades adimensionales,surgidas de proporciones entre mimeros cot las mismas unidades. Tan extrema llega ser esta creencia que 8 trabajos acabaron degenerando en pura numerologia, para cost nacién de amigos y colegas. Buenas ideas, aunque prematuras ‘A-veces las suposiciones de algunos fisicos parecen adelantarse 2% tiempo, hasta el punto de que deben transcurrirdécadas hasta que nueva generacin de clentificosaprecia cabalmente la importand it fa dea y a encaja en el marco més convenient para que uct ‘Ast ocurrié con las tres propuestas que mencionaremos a conn ‘én, empezando por la teoria pentadimensiona de Theodor Kal! (1888-1954) y Oskar Klein (1994-197) ET hijo de Kalua reat einer nein e —_—— rita aos, ysin aber madado antes, su pare ley un bro sobre latte de nation T0gr naar correctamene al primer intent stg de a se, us ingultuesitlecunlesabarcaban lite det a lasfiayespelalment, as enguas, pues estudé mas de ‘ape idiomas ere los hebre,hingar, abe y tuane itp adiendo una dimensin espacial més al niverso se aumenta- sostnimero de coficientes de I métricaespaco-temporal, g. Los be dentes adicionales en g permian deduct las trayectoras de ips elctricas dentro de un campo electromagnético, al como los espacisles apiladas ordenadamente a lo largo del eje temporal Si obramos de este modo, legamos a la que suele denominas sformulacién 3+ 1 de la relatividad general», pues trata de modod tinto la parte espacial (3-dimensional) y el eje del tiempo (1-dimer" sional). Cada una de esas rebanadas espaciales poseeria su PrP? roa _mesES SS — iri 3-dtmensional afectada por et contenido de masa-energia. anvo era construir una funcién hamioniana que regulase la 3 etn emporal esto es i transcién de una rebanada espacial a te, Una vez hecho esto, 5e suponfa que bastaba con adaptar ns uid general aguno de os procedimientos pics de cuan- atin alicados 2 orasfuer2asfundamentales, Pero no fue as. *}eseibir la relatividad general en formato hamiltoniano obtene- igs ctr ecuaciones qUe relacionan entre Is variables dela teo- aos lesecuaciones se laman eligadurasy, que en e caso dela teor‘a, ‘Feinstein refljan la propiedad de covarancia general antes mencio- ‘oéay por ello se equiparan con transformaciones gauge, Tres de esas fndura expresan la libertad de elegircoordenadas en la rebanada spacial, y la cuarta gobierna el paso desde cada tna de esas rebana- dasa a consecutiva. Yes justo en ese momento cuando el método ca- ainico se viene abajo, porque el hamiltoniano ast construido se anula iremediablemente, Qcurre que la nocién de tiempo introducida en el formalismo ca- aénico es puramente artificial y arbitraria, porque implica escoger ‘specificamente una cierta manera de ecortar» el espacio-tiempo en orci por un ada, y tempo, por otra. Pero es significa una ap- ‘dea covarlancia general ya que privilelamos una determinada in de is cvordenadas espacialesy dela variable tempo. En- tamaamekmétodocanicoeetcian qu a elatvidad gene teats ninguna variable temporal, reacina anulndo et Deana construe de este mada tla en sats porque ena tera cudnt el ha- On Porton a volvlén en el tempo de los estas cue agra en timos que enada se muere (no hay evan tepreacion ae ced ener hamitoniana, se desmorona I 7 en a ls Medicines cudnticas como procesos que inte concreto del tiempo. En la fisica cuantica, el % nce dee er et To a tempo no viene representado mediante un operador cudnt, que se trata como un pardmetro que eiqueta, igual que en lan lca clsia, los cambios del sistema, Es mds la propia tora nas ‘ca reconoce que este concepto del tiempo es una pura abstrcns”” ‘Ningin rel} fisico™ podria medirto con absoluta precision pues siempre una pequetia probabitidad de que cualquier relo) mate, ‘marche hacia atrés con respecto a él La manera de tratar el tiempo en la relatividad general es jug, tamente la contraria. Tanto el tiempo como el espacio tienen muy propiedates geométricas inluidas por la presencia de materia ym diacién. ¥ siempre que resulta posible escindir el espacio-tempo ey rebanadas espaciales asociadas a un eje temporal esto se puede le grar de muchas formas. Esos modos de filetear» el espacio-tiemp, por decirlo asi, desembocan en definiciones de tiempo igualmente Iegitimas, todas ellas en ple de igualdad. Hacia lo desconocido El triunfo de ateorfa electrodébil confirms las simetrias gauge cme camino preferente en la bdsqueda de la unificacén de todas ls fuerzas fundamentals. La fuerza nuclear fuerte venia descrta pot tu grupo de simetriaabstracta denominado SU(3) en la notacin be bitual El conjunto de a teoria electrodébly la cromodinémica cue tice, sometidas todas ala simetria ampliada SU(3) @ SU(2) @ U1 recibié el nombre de «modelo esténdar» ( «modelo tiplcor). Cones denominacin se pretendia resaltar que era en ese marco dei donde debian acomodarse as futurasampliaciones tedrias. * cur sms mal cy ner ora refer de in ont Toummper beds or mccartney eles itn portions toner opeon apne ctr pec terpe cnt iy sng pons ene pre (newbs inperede 3s eee modelo se comporta en muchos aspectos como una copia _tepteado de ator electrodébi debide al hecho —todaviasia mical6n— de que las partculas elementales parecen existr dis- epuidas en una versi6n triple y progrestvamente més masiva de 10 Teen otro caso serfa tn mismo y nico conjunto de particulas. Por pay tres familias 0 «Beneraciones» que agrupan quarks y lepto- Ut (vase e capitulo «zDe qué estin hechas las cosas?» en lugar de ro admero cualqulera?; zpodemos fijar tebricamente los 20 paré- tnaros libres del modelo esténdar?; .qué relacion hay entre la carga tdemental del electrén y las cargas fraccionarias de los quarks? Estas fon slo algunas de las cuestiones pendientes,y para responder a todas ellas necesitariamos ir mas alld del modelo estindar. Como ls investigadores sienten mucho respeto por Ja gravedad —y con raz6n— parecia l6gico que el siguiente paso consistiese en reunir la fuerza nuclear fuerte con la electrodébil através de las lla- rmadas eteorias de gran unificacién» (abreviadas como TGU, 0 GUT ‘por sus siglas en inglés).* Asi lo hicieron los pioneros en las TGU, Sheldon Glashow y Howard Georgi escogiendo SU(S) como el més sencilo grupo de simetria capaz. de abarcar los grupos SU(3), SU(2) y U(1). Esperaban encajar en un mismo esquema explicativo los ocho sduones de la fuerza fuerte, ls tres bosones masivos de la fuerza dé- il el fotén det electromagnetismo, y doce bosones adiclonales la- mmados Xe ¥. Estos dltimos son los cuantones gauge exigidos por la "eva simetria para permitir que leptones y hadrones se conviertan, fatre sf unos en otros, En una teorta supersimétrica, las identidades de bosones y fer- ‘nfones quedan mutuamente trabadas, lo que nos obliga a romper de ‘algiin modo este vinculo ‘para justificar la diversidad real de particu- * tae li tt suc rps, gue ealgsas tos agaaione perme egos de pax elon es atlanta tne etna eas aan alg) Que eotae eden als era de ui, bebe dela re del Te ee tas lementales Pero sino tenemos mucho culdado con la ruptura gy inetra ents TCU, abrirfamos la puertas aa posibilidad de gb. alcos tan exéticos como un monopolo magnétco. Yun plo np. teoun polo suraisiado desu opuesto,a diferencia de cualquier min edinorio,es alg defo que nose tiene la menor evidencia empirica ‘Una espinasacuestin es llamado «problema de las jerarquiasy, relacionado con la ruptura de simetria que separa la fuerza nuclear fuerte de la electrodébil que supuestamente ocurre en energas eq torno a 10% gigaslectronvoltios (GeV). De acuerdo con las escaig de energia predichas por las TGU para las rupturas de simetria que permiten distinguir entre las cuatro fuerzas fundamentals hoy co nocidas, los pardmetros dela TGU deberian alustarse con una pre cision de una parte en 10% para obtener este resultado, Parece ura cexigencia demasiado extravagante para formar parte de una tera unificadadefinitiva. Para complicar ain maslas cosas, una de la predicciones més mativas de las TU se referfa ala supuestainestabilidad del protn, ‘que acabaria desintegrindose tras un tiempo suficientemente larg. Pero la total ausencia de indicos acerca dela esperada desintegr- cm arruiné buena parte de las expectativas suscitadas por las TGU erigidas sobre el grupo SU(S), responsable directo de atribuir ales protones una vida media de 10% aflos. Su fracaso constitua un cues tionamiento directo de las TGU, y aunque siempre cabfa esperar gut Ja desintegracin de los protones ocurriese en algin momento en! futuro esa respuesta parecta una mera excusa més que un argue" to razonable, Como tas diferencias en espin y otras propledades que caract™ rizan a fermiones y bosones no pueden superarse aplicando ls + metrias usuales, hubo que generalizar las operaciones habitual para llegar ala esupersimetria» 0 SUSY (acronimo del inglés SUP" Symmetry), introducida por los cientificos rusos Yuri Golfand y Bub” aera epeede e —— a ukhtman, Si blen LikhtmanIev6 una vida més conventional, las feripecias de Golfand. que Por su origen judo intents trasladarse rae Ia Uni Sovitica hasta Israel, determinaron que la primera ‘pict realista dela supersimetriaal modelo estinda se deblera ‘Testadounidense Howard Mason Georg Ilya griego Savas Dimo- poulos. En 1981 estos dos centificos elaboraron el lamado «modelo Pisndar supersimétrico minimo» (MMSS, por sus siglas en inglés). EI MMSS parece ser la version supersimétrica mas simple del mo- deloestindar,y para las particulas conocidas predice la existencia de ‘supercompafleras», nuevas particulas asociadas a las ya existentes on masas entre 100 GeV y 1 TeV (teraelectronvoltios) Por costum- be, los compafieros bosbnicos de los fermiones originados por SUSY se denotan afiadiendo una «s» delante del nombre habitual (squarks, selectrones et). Los compafieros fermiénicos de ls bosones toman ‘nombre original de bos6n afiadiendo el sufijo «-ino» (fotino,higg- sino, etc). La falta de evidencia experimental sobre todas estas exéti- ‘as parejas de las particulas conocidas invita a pensar en algin tipo 4e ruptura de la supersimetria, Un mecanismo que quizés también redujese los aproximadamente 124 pardmetros libres de la teorfa, que merman notablemente su atractivo cientifico. Prescindiendo del utillaje matemitico necesario para una com- Prensién més profunda, se puede ofrecer una imagen intuitiva del ‘motivo por el cual aparecen las partfculas supersimétricas cuando 'ntentamos vincular los bosones con los fermiones en el seno de las, TU, Siguiendo la figura 8 (véase en la pig. 88), supongamos que de- Stamos proyectar la imagen de una particulap hasta la posicion de p’ ‘mediante dos planos de reflexi6n £, y &, No podemos realizar el tra- Yeeto C porque estamos obligados a respetar las leyes de la reflexi6n, 20" es cuales la trayectoria debe ser perpendicular a cada uno de * Planos &, y £, Es la sucesiOn de las trayectorias A y Blas que nos ‘van de pap’ al precio de pasar obligatoriamente por p*. nbc dl ari et Todo ‘Algo semejante sucede con a supersimetria: nuestro deseo de gy, nectar las identidades de bosones y fermiones respetando el hech, de que obedecen relasestasticas diferentes (porque distintos soy, ss valores de espin)mpone la necesidad de dar un rodeo cuya eta, Intermedia es la apariciOn de particulas supersimétricas, 16.8 Reset es pes dl papel lat Fares upersimirias lsu. sta familia de teorias se caracteriza por el mimero, N, 0 «grado de supersimetriay, cuyo valor se halla entre 0 (sin rasgos supers rmétricos) y8 (méxima supersimetria), teniendo en cuenta que 11es ‘el mayor nimero de dimensiones atribuible a una teoria supersimé trica. Durante la década de 1970 se descubrié que la aplicacion de supersimetrias ala gravedad engendraba teorfas con mejores posib lidades de renormalizacién:* El principal inconveniente venta de # necesidad de trabajar con diez u once dimensiones para que la teoti funcionase correctamente, lo que llev6 a recurrir de nuevo a las Vie jas ideas de Kaluza y Klein. Quizds el problema mas grave de la supersimetrfa es la falta de u ‘explicacién sencilla y directa para la ruptura de su estado de vacio-P* 1 Desendenes nt trnaronene seas (10" maton 10s Me, eo smalizacin dela era parce inposbl eis spats Mocwacone ati tevtura del espacotiempo, avi nerd consegulrla, esa ruptura deberia decirnos por qué la particulas sue percompatieras de la materia ordinaria poseen masas tan grandes ‘que hasta ahora no han podido detectarse.Siguiendo un camino se. nejante al de lateoriaelectrodébi, descubrimos que no hay un ne. canismo dnico para laruptura de simetria.Por eso mismo, las versio. nes supersimétricas del modelo estndar han de ampliarse con todas las maneras posibles en las que puede romperselasimetria. al final resulta que junto con los 18 pardmetros sin determinar por la teoria acabamos teniendo 105 pardmetros indeterminados mis, todos ellos por ajustar «a manoy, digimoso asi Elesfuerzo por insertar la gravedad con las TGU supersimétricas conduce ala llamada «supergravedad» (0 SuGr), una familia de teo- rfas que comenz6 a declinara finales dela década de 1980, cuando se constaé la imposibilidad de inclur en ellas todos los campos y par- teulas elementales. Tampoco consegufan justifcar la quialidad del ‘mundo fisico, esa propiedad que nos permite distinguir por ejemplo, amano derecha dela izquierda. No obstante, algiin vinculo ha de haber entre estas simetrias abs- ttactasy el espacio-tiempo usual, ya que se sabe que a aplicacion su- «esiva de dos transformaciones supersimétrcas sobre una particla ‘auivalea desplazarla una cierta distancia en el espacio, aunque has- ‘Wel momento no se sabe bien por qué. Asfestaban las cosas cuando St abrié una nueva senda para los investigadores. Pero fue una senda Plagada de trampas y equivocos en la que quedaron iteralmente en- ‘edados durante més de cinco décadas, como veremos en el siguiente capitulo, Entre cuerdas y bucles Poco imaginaba el fisico italiano Gabriele Veneziano, cuando en 1968 buscaba una descripcién eficaz para la fuerza nuclear fuerte, que sus trabajos alumbrarian una de las empresas de unificacién més dura- eras y polémicas en el paso del siglo xx al xu. A diferencia del fotn, que al no tener carga eléctrica tampoco siente la fuerzas electro- ‘magnéticas, el cuant6n intermediario de la fuerza nuclear fuerte, el aubn, s{experimenta los efectos de la fuerza fuerte (es decir, de otros sluones y de si mismo). Esto se debe a que el gludn tiene su propla Carga de «color», la magnitud eudntica asociada con la interaccion fuerte lo que provoca tremendas complicaciones en los célculos. Gracias a los experimentos realizados se sabfa que la fuerza de Stracclén entre los quarks aumentaba al intentar separarlos, de Todo que resultaba imposible aislar alguna de estas partculas, como st entre ellas existiese un muelle o una cinta eldstica que se ‘sista ala dispersién. En parte por esta analogfafisica, yen parte Perse el célculo matemético también losugerta, Veneziano comen- %64 manipular microobjetos que, en vez de parecerse a particulas reawtales, se comportaban més bien como cuerdas unidimensiona- le in groso,s6lo caractri2adas por su longitudy por sus modos a ‘vibracion, ua dee are To a » SS como ls euerdas de un violin ode un plano, que segén sy py, cuencia de vibracién emiten diferentes notas musicale, las mig ‘uerdas de Veneziano también presentaban todo un abanico de egy. dos vibrtoros cada uno de os cuales podiaidentificarse on un ng de particula elemental. Bspecialmente incémoda era la presencia yy tn cuantn de espin2, que nada tenfa que ver com la fuerza mules fuerte Venerino abandon6 esta linea de trabajo cuando comprong aque sus resultados no mejoraban los dela cromodindmica cuintiy yyel modelo de cuerdas permaneci6 en el olvido hasta que, en 1979, Yoichiro Nambu, Holger Nielsen y Leonard Susskind la retomaton, Estos tres fisicos trtaban de concebir las particulas elementals como estados vibratorios de estas cuerdas, enrolladas en escalas de distancia tan extremadamente pequefias que a efectos pricticos ps recerfan objetos puntuales. Cuatro aos después, John H. Schwarzy Joal Scherk afirmaron que la molesta particula de espfn 2 que estr baba a Veneziano era, en realidad, el gravitn predicho por alguns Investigadores dela gravedad cusntica. A juicio de Schwarz Scherk, las microcuerdas imaginadas por Veneziano, mis allé de un modele paralafuerza nuclear fuerte, de hecho engendraban una teoria cust- tica de unificacion capaz de incuir hasta la gravedad. Esta dea tan rupturista no encontr6 un eco inmediato encom: hidad cientfica, en buena medida porque ain no se habfa comprob do que por este camino lograsen eliminarse los infinitos tipicos des teorias de unificaciin al uso. La demastracién de que si pod logra™ se lle con la llamada «primera revolucién de las supercuerdas» 0* periodo comprendido entre 1984 y 1986, En esos dos aos, eats sobre todo al trabajo tténico de Michael Green y John H. Schvar® ued6 claro que el guisoteérico de las microcuerdas necesitaba o ingredientes esenciales: la supersimetrfa de las TGU y un espa tiempo de diex dimensiones, Suponiendo que las dimensiones 7 ciales extras estaban comprimidas en un tamafo ultramicr0s neurite * a eed y.por ello, no se detectaban, las ahora denominadasesupereuerdasa n ser capaces deerigrseen la defntvateoria de unifeacion quevarias generaciones de fisicoshabtan perseguide ‘finales dela década de 1990 tuvolugarlaesegunda revolucon de las supercuerdas», cuando a través de unas transformacionen especiales de simetra (as dualidades) se convino en que divereae teria de supercuerdas eran en realidad formulaionespacalesy aproximadas de una visin general que las abarcariaatodss, a asi llamada «teorfa Mv, esta ver en once dimensiones. upuestamen- te lateorfa M se ocuparia de membranas multidimensionaes, op. branas, donde p es la dimensionalidad de la membrana, Desde esta perspectiva, las supercuerdas serian p-branas con p= 1, es devs, ‘-branas. Una verdad incémoda Este vuelco de la situacién animé a muchos fisicos a unirse ala cru- 2ada cuerdista en pos de la definitiva TOE.” En unos pocos ais, el ‘nimero de fisicos que trabajaban en este campo pasé de una docena «asa a varios millares en todo el mundo, y as supercuerdas gana- ‘on una inmensa popularidad también fuera delos crculos académi- 2s. Pero esta popularidad entre un piblico tan amplio no nos exime ‘te preguntarnos qué hay detrés para sustentarla. lo primero que lama la atencién de un observadorimparcialinte- ‘Raado en este asunto es la ausencia de una teora propiamente dicha. Después de més de mueve lustros, no hay ura auténticateorfa M, ni toras de supercuerdas en sentido estrit, sino mAs bien un confuso ‘damiaje matematico cuya interpretaién fisica es més que contro- etn? Behn De ch, abn TO cen pple ee conan mest a pce enn hb lia epee con er aide ano tage * La iversos estado nctitris de un supe- ‘herd (bier eras) ‘onstrate (ad de partcls lee tale catalogs porlos files vertida En realidad no contamos més que con un laberintico amasijo. de intuiciones fisicas y recetas matematicas para célculos aproxina- os, un tosco esbozo, se dice, de una supuesta teoria més profunds. sta teorfaoriginaria debe contener como casos particulaes la dix tintas formulaciones teéricas que hasta ahora han adoptado las super cuerdas. Sin embargo, no disponemos del menor indicio sobre los rasgos de esa pretendida teoria fundamental de la que se derivarian todas las demds, Las supercuerdas rebosan de célculos aproximados si ‘que se sepa muy bien a qué tratan de aproximarse. As{ ocurre poraue toman sus herramientas matematicas de la formulacién perturbativa 4e la teorfa euantica de campos, un método empleado cuando no & posible obtener soluciones exactas. En ella se parte de una solucioa ‘muy simplificada —y por eso incorrecta— a la que se le van afadet™ do més y més correcciones hasta acercarnos a la soluci6n comple tanto como deseemos. La diferencia erucial es que en el planteamle™ ‘to perturbativo de los campos cuénticos se tiene una idea mucho mis clara que con las supercuerdas sobre el resultado al que tratamos aproximarnos. vr cerasy bes oo 95 aidea de las cuerdas nacié como una metéfora que aspraba a ser soon la fisica de Tos hadrones pero al ser abandonada en el fea a la cual estaba destinada, encontré por casualidad un nuevo goinrno en el que desarrolarse, Esto no es en s{ mismo un defect, jque muchos métodos dea isica surgeon en contexts cientifcos Fry distintos de aquellos en los que acabaron arrigando, Bastarfa Jan que hublese argumentosfisicos que impulsaran su avance come tworfa de unificacién, y eso es justamente lo que parece no haber. El principal motivo que atrajo la atencién sobre las cuerdas fue la apa- fin de un estado vibratorio equivalente aun cuantin de espin 2, que nego se identific6 con el gravitén. Por desgraca, los gravtones (como vimos en el capitulo «En a estela de Einstein») no son mis que una entelequia de la teorfa cudntica de campos cuando se aplicaa un Ainbito (la gravitaciOn) para el que resulta obviamenteinadecuada, ‘Alno poser ningiin concepto o principio fisico al que aferrarse, las cuerdas fueron desarrollindase al compas de sus propias necesi- dades de coherencia interna. La supersimetria™ y la decadimensio- talided det espacio-tiempo se incorporaron a ellas, no porque sea evidente que haya particulas supersimétricas, o porque detectemos ‘wexistencia de diez dimensiones, sino porque en caso contrario la ¢structura de las teorfas de cuerdas se volveriainconsistente,arroja- ‘a cantidades infinitas y otros resultados absurdos. Esa es la razén de que algunos fisicos cuerdistas (Brian Greene, Joseph Polchinski, Leonard Susskind, etc.) sugieran que acaso deberiamos desechar la Sigencia de que las teorfas cientificas fueran verificables para con- ‘entarnos con argumentos de pura coherencia intern. cexy tt? 881 sigue habiendo escllos de envergadura, Dado que ne- itamos un espacio-tiempo con diez dimensiones para que las su- Pate > al lementaes que stent a ere ees fer esa Ingen unconstantcosma- os ete sperma coma sapereet tate cap sLo senders de ufc) en cnr des das beara, as Cuerdas y sinfonias cel ‘Tal vez el matric miso giago Ptigors de Samos (aprox. 580.509 {2.C) contamplase a teria de overdas con Gro eprado, ya que ay ‘ribuy el descubrinierio doles escalas musicales, estos, quel ame. ‘as en i snid coresponden a unas proporcones concrete eve nim, ‘es enters. viendo la cuerda vibra de un instruments musical eng roponin 12, por empl, tndramos un intrslolamado woctavas. Hoy Sabomos quo este intrvalo 6 produce porque al actuar asi estamos de cando la fecuoncia do vibractn de a cuorda (de 200 a 400 osclocionos ‘ada segundo), un fonneno semsjante al que detorming as frecuencas oss on el tertor dl tubo do un organo. Johannes Kepler (1571-1630) 88 progntd si as dtoncias masimas y minimas de los planetes al Sl bedecerian las proporionas arménicas de Pigoras, aunque descubas ‘que no. Enonces examin la velocidad maxima y minima de cada pata fen su 6rila yen reli con sus panetasvacinos. As leg al fanasona ‘conclusion de que ls Gbtasplanetarasestabanasociadas con nots mu ticles de modo quel sistema soar nterpretabaetemnamonto una scons ‘celestial No era at, desde lugo, pro tl vez Inepvado por as opiniones ‘ Kepler el compositor inglés Gustav Holst esrb eno 1914 y 1910 su ‘tlre sonia Los Panola, donde cada uno de eu sete movinintoe ‘50 deca a uno do los planetas de nuesto sistema junto a su respective eidad rocoromana. Percuerdas no enloquezcan, queda la tarea de explicar por qué "0 Pereibimos las seis dimensiones extras postuladas por la teri. 1a respuesta usual es que tales dimensiones sobrantes estén comp midas en un tamafio muy inferior al de un proton y por es0 0S ddetectamos. Quienes simpatizaban con este punto de vista no Pt aban que hubiese una canta més que abrumadora de formas las que esas dimensiones podian compactarse. Tenemos entre 10 ¥ 101" —pongamos or tanto, 10 modos de compactacén oe ddan lugar alos lamados espacios de Calabi-Yau, donde cada punt? tuna esfera hexadimensional ultramicroscépica. rere aces —— ‘cada una de esas 10* posibiidades —todas ellasen pie de igual dad engendra un modelo de universo distinto, con sus propias si- metrlas, campos y particulas. No hay duda de que resulta imposible poner a prueba ese conjunto de posibles universos, que forman el «paisaje de las supercuerdasy (superstring landscape), de ah a in- sistencia de algunos investigadores en relajarelrequlsito de contras- tacién empfrica para estas teorfas. Tampoco est nada claro silos diversos miembros de este paisaje son en realidad dstintassolucio- nes de la misma teorfa subyacente, o bien una inmensa multitud de tworias distintas que pertenecen a una misma familia en un sentido todavia bastante oscuro. Los mecanismos de compactacién hoy conocidos sueleninfingit él principio de equivalencia de Einstein, en abiertacontradieeién con toda a evidencta experimental, Para evitarlo se ha sugerido que aln- sna dimensién se halla comprimida, y que nuestro unverso es una figantesca membrana tridimensional inmersa en un espacio-tiempo decadimensional, Las cuerdas cuyas oscilacones representasen las Particulas materiales estarfan unidas a esta membrana, mientras que 'os gravitones serian los tinicos.capaces de moverselibremente en ‘se mundo de diez dimensiones. Por ahora, todo esto no pasa de ser ‘tna mera especulaci, Enlazados por las cuerdas hecho es que las supercuerdas no tienen capacidad predictiva. En ‘asl cincuenta afios no han proporcionado una estimacién aceptable ‘elas masas o las cargas de las particulas elementales ya conocidas, ‘Muna deduccién de los parémetros libres del modelo estindar No Silican la quiralidad observada en las particulas, ni las rupturas de {{met(a tan importantes en la fisca fundamental, Se dice que repro- ‘en as ecuaciones dela relatividad general, cosa que s6lo hacen en ura der dl odo %° — sentido puramente matemtico —tra austaF mano Un parémry tepetic-~ Injertando en ella algo como el gravit6n, ae no tee ‘verdadera cabida en la teorfa gravitacional de Einstein, ‘Duna candidata tan firme ateoria de unificacin total cabra perar una respuesta ntida a cuestiones esencales ain por eslarec- Ja transici entre los mundos césico y cuéntico (paradoja dl gay de Sehroedinger, la dualidad onda-corpisculoy el experiment de doblerendja el entrelazamientocudntico (paradoja EPR), la compa. bildad entre tas probabilidades cuinticas y la geometra espactoten poral relativista la microestructura del espacio-tiempo, e problema del tiempo en a relatividad general, el Big ang ye origen del univer so (problema de la singularidad inital), ola naturaleza dela enropia Las supereuerdas no rozansiquiera ninguno de estos apasionsr tes enigmas, lo que tampoco debe sorprendernos. Al fn yal cabo ‘mundo de las supercuerdas es un vistago de la teorfa cudntica de ‘campos —cuya interpretacién profunda suele ser también polémi- ca— reemplazando «particulas» por «cuerdas».Y si las premisas be sicas de la teorfa cudntica no afirman que los cuantones sean par ticulas puntuales,zpor qué habriamos de suponer que son curds unidimensionales? Es cierto que la diversidad de estados oscilatorias de una cuerds, especialmente en diez dimensiones, nos permite identificrios = otras tantas clases de particulas, pero poco més. La singularidad 4 Jas partculas puntuales (densidad infinita de energiay care) *”* sustituida por una singularidad unidimensional extendida alo a") de la propia cuerda. Y, obviamente, tampoco explican por qué 0s todos de renormalizacién funcionan tan bien —Io que atormentaba? Dirac— aun siendo matemiticamente inconsistentes. ‘As{ pues, con todos estos argumentos en contra, cabe regu se por qué motivo ha persistido el esquema de las supercuerdas * largo de tantos afios sin resultados fehacientes. La razon prince neers * de indole sociol6gica, acaso deberia buscarse en la ausencia de una aiternativa suficlentemente atractiva para seducir ala auténticale- gion de fisicos que han dedicado su carrera y lade sus disefpulos a estas investigaciones, Cuesta mucho reorientar la prctica profesio- nal cuando a un mismo tema ~y, ademas, uno tan extremadamente especializado— se han invertido décadas de esfuerzos. ¥ a ello hay que sumar el hecho de que los expertos forman a sus alumnos en las directrices de su propia especialidad, perpetuando los objetivos, los métodos ylas formas de pensar sobre los problemas, Por eso merece lapena cuestionarse a continuacién side veras carecemnos de opcio- nes alternativas a las supercuerdas. De las cuerdas a los bucles on frecuencia suele presentarse la gravitaclén cuintica de bucles™ (196 por sus siglas en inglés, Loop Quantum Gravity) como una alter- aativa alas supercuerdas, aunque en realidad no lo sea porque no se ‘harca los mismos objetivos. La LQG no aspira a incluir en un marco uniicador todas las fuerzas fundamentales, pues se limita a buscar tna descripcién cudntica del espacio-tiempo que permita entender !agravitacién més en profundidad. Una vez hecho esto, abe suponer we Nos encontrariamos en mejor posicién para avanzar hacia una *oria global genuinamente unificada, | ideas basicas de la LQG son muy complejas de explicar sin ayuda felaparato ‘matemiético adecuado, pero no nos desanimaremos por ello. {ite de costumbre,renunciaremosa buena parte del igor formal para seguir tma mayor claridad en la exposicin ;unque también corra- “nose lesgo de que al final nos quedemos sin rigor y sin daridad! * taster 8 sel meninarse a menad com arava ulna de ns, ange he pre ir und paar scm pu or gre lta cot os ert So ‘rte, eb del Ter del Todo 100 os OOo —_ nel capitulo anterior se present la cuantizacioncandnic ta geavedad como el eserz dirgto 2 obtener Una Versin kang toniana de la relatividad y a cuantizarla después, 1o que era e| cedimiento usual de las teorfas cudnticas. Para construlr la fun« hamiltoniana de la gravedad se tomaban como variables fundamen tales la métrca (la herramienta matemética que nos permitia cae, lara distancia entre dos puntos)" la curvatura del espacto-tiempe, por el contrario, la LQG se construye partiendo de una formulacio, hamiltoniana de la relatividad general claborada mediante unas a ables abstractas lamadas «variables de Ashtekar», en honor al f. sico estadounidense de origen indio Abhay Ashteka. En este mismy capitulo también se hablé de la importancia de ls ligaduras, certs ‘ecuaciones que relacionan las variables de la teorfa gravitacional ba- riltoniana Las ligaduras juegan aqui un papel esencal, porgue lx formulacién hamiltoniana por s{ sola no tiene en cuenta una caace ‘Hsticadstntva de la rlatvidad general como es la invariancia pr ifeomorfismos* (0 covariancia general); es decir, la independencia del contenido isco de la teorfa con respecto al etiquetado matemé tico —ereparametrizacién»es el término téenico— de los puntos espacio-tiempo. Yes gracias a estas ligaduras que podemos ident ficar los conjuntos de representaciones (clases de equivalencia) 6€ espacio-tiempos fsicamenteidénticos. La invariancla por difeomorfismos se interpreta entomces com? una simetria gauge (recordemos el capitulo «Una unin inesPEr* day), Pero s6lo las cantidades invariantes bajo una transformadil® ‘gauge se consideran parte del contenido fisico real de la teria. rea si % Bono es dbo en asolua Beamon acamado arr dela geome sh ea hecho de vie sobre porcine: petnadamets planes J ana peri i ‘kidames que xa pa de puts deldorpor su toordenala aero ot ‘uera ede un fined de acon materia Que enor ngs we 7 {hia noe unt cesta qu debe nie cen posed 2 ala qu ding ente Afeomortsnes aciory pacer par ona een cerry ww =~ 1 contidades que no cumplan con esa invarlancia se entienden como grificios del modelo terico sin relevanciafsica. Lo certo es que ins teorfas gauge contienen redundanciasformales,oestructuras so: preafiadidas, que hacen la descripciénfsica més indirecta, aunque también mas simétrica y mas préctica. Y en la versién hamiltonia. ta dela relatividad general, la igaduras son las generadoras de las transformaciones gauge. Por regla general, hay cuatro ligaduras: tres de ella concern @ tas variables espaciales ligaduras de difeomorfismos)y a cuarta ac- tia sobre la variable tlempo (ligadura hamiltontana) Con las variables de Ashtekar aparecen tes ligaduras ms (igaduras gaussianas) rea. cionadas con las simetrias gauge de a teorla A partir de este punto co- nnienza verdaderamente a edificarse la LQG, cambiando las variables de Ashtekar por otras nuevas denominadas bucles de Wilson, y a continuacién se aplican los correspondientes procedimlentos de cuan- tzacén. Aqui surge el primer escollo, puesto que nadie sabe cbmodis- Lnguir entre los estado fisicos genuinos de la LQG y aquellos que no sonmasqueartfcios sin sentido isi productodelassimetrfas gauge. Por suerte, hay estrategias que permiten avanzar algunas res- Puestas, 1 nos limitamos a las hipersuperfcis espacial (ereba- ‘adas» del espacio-tiempo que se quedan sélo con el espacio) y e- Solvemos las ligaduras gaussianas cudnticas, nos encontramos con ‘na estructura disereta de tipo reticular. Segtin la LQG, se trataria de \esubestructura cuantizada —y, por ello, discontinua— de la parte {spacial del espacio-tiempo continuo dela relatividad general, Esta [Rbstructura, lamada red de espin (0 red espinorll)® representa at Posibles valores de dos operadores tipicos dela LQG, el operador ‘tea yel operador de volumen. En esta etapa solo hemos resuelto 'gaduras gaussianas, por lo cual nl las redes espinoriles, ni los eeu topos ae noes que deer lado de nsec canicarado abd ein be Ter del Td aa race Historias de fisicos cuerdistas Ls comunid de expert on tora de cuerdas, como $u08d6 on clair toaciwa profesional he genarado con a emo 88 Props andcdoi, ag {an conodides © lamabvas camo las e los Tscos mas Famosos de la hie. tore. propio nombre da teorle gener dupcads humeriticas ena enominacin de algunos grupos, como suceds con el lado «Curia fe cuerdas de Princtons, Nalursimente no eran misicos que Tocsben eas ose de instrumentce, eno cuatro destacedestedricos, David Goes, Harvey, Emi Marines y Ryan Rohm, All bao tambien oto do os psoy pesados do la supersedes, ohn Schwarz, quon conoc® a su eeposa— oni afte ma oven que él tami fisica— durante un curso magia ton las nvidades da 1964 en la Universidad Hebrea de Joruselen, Patica ‘ehwarz, fa ane eaposa de Join, 68 realizar su tosis doctoral bap la drecoon el pestiioeo profesor John Presi en el lsituto teenoigion de Colfer, dondo enonces Wabsjaba su mardo. Preskll pensé que su presencia or puro trite y quo la dieccin efectve de I tsi sta de ‘mardo de Patria, miontas John Schwarz ponsaba que sia Precil lve dddero retary na 8. Por eto Patricia Sohwarzestuvo varios aos sing nadie se ccupase realmente de una tesis que al ina hubo deci une a= ‘22a persona. Ninguna confusion como esa extort a Edward Wit, quien ‘escubb por esas mismas fechas unas simetias que vinculaben noe thos de tories da cuercas,conviriéndose en uno de ls personajes mis tepid doa comonidad evertta, Sin embarge, nun Congreso ol o a comionzos det siglo mx, con su caracerisca voz tan poco meados Witten lamentaba el palo de que las nuevas generaciones ce isicos ‘desalentaran ante la falta do resultados de las supercueréasys@ decors hacia as dress de aba. Poco se puede air aun jo tan sin sobre us twrias con modi elo de anigdedad,emiiso por une de 8 mis destacados protagoricas. a operadores cudnticos de érea y volumen son invariantes frente feomorfismos, una propiedad caracteristica de la relatividad get que deseamos retener en la LQG. Buscando esa invarlancia, el sigulente paso consiste €” las ligaduras de difeomorfismos sobre la hipersuperficle resolve cespacith Prcecuertey bcs = oo 40 se consigue agrupando ls reds de espin que pueden c Be a at et formacién de coordenadas distntva de a relativdad gener Estos canjuntos de redes espinoriales equlvaentes entre sf (o clases de equvalenci®) son tan importantes ena LQG qu recben un nombre propio: nudos-S, Los nudos son objetos matemstios (en coneret, cbjetos topoldgicos) muy especiales, pues en la teoria LQG se iden. tifican con estados excitados del campo gravtacional Pero, a dif. rencia de teor‘as anteriores, los nudos-S no se alojan en un espacio previamente dado, porque en realidad ellos mismos consttuyen el espacio fisico. Este es uno de los rasgos mis Vamativs de la LQG; aunque in- lalmente necesitamos el espacio-tiempo para caracterizar el con- cepto de nudos-S, una vez lo tenemos, la propia LOG nos dice que Jos nudos-S son los ingredientes que definen el espacio tal como se conocfa en las teorfas fisicas anteriores. Desde esta perspectiva la Posicién espacial de cualquier objeto fisico es, de hecho, su localiza- «lon con respecto alos nudos-S. Sin embargo, los nudos-S representan tan s6lo el espacio cuanti- ado, noel espacio-tiempo, y no son invariantes frente a transforma- siones en las que intervenga la coordenada tiempo Por esta razén, los nudos-S no se consideran los genuinos estados fisicos de ateoria 16. 1 dttimo paso en este camino hacia la gravitacién cuantica con- ‘Sstrfa en resolver la ligadura hamiltoniana para que la invariancla bor difeomorfismos se respete incluso en las transformaciones que ‘volucren la coordenada t. Ahf es donde la LQG queda encallada, ues no sélo es que nadie ha conseguido resolver la ligadurahamito- ‘lana, sino que ademas la propia definicién de esta ligadura contiene ‘Ambigiedades dificiles de disipar. Hay asimismo otros problemas de envergadura a los que la LQG ‘de enfrentarse. Probablemente el mas serio de ellos se da en Ia ‘busca de lo Tart dl Todo nestor tina de space, sein It frvacin cuintia de bce, ge preceriaa una cota de mali, ausencia de un limite elésico para la teoria; dicho de otro modo, tenemos una aproximacin de baja energla que nos permita ponera prueba, directa oindirectamente, alguna de sus consecuenclas.Como s obvio, cualquier teor‘acudntica de la gravedad ha de sercapan de, reproducir los fenémenos observables de la gravitacién en las sc Jas de tiempos y energfas accesibles a la experiencia; un propésito este que todavia queda fuera del alcance de la LQG, atal punto @® ‘deno logrartohabria que abandonar la teoria entera como altersat va viable para la cuantizacién de la gravedad. ‘No menos grave es el hecho de que la LQG hereda el «problem? del tiempo» surgido en la rlatividad general, De nuevo sucede * ‘en esta teorfa Ia evolucién temporal de cualquier sistema est com nida en la ligadura hamiltoniana, que a su vez equivale a una tra" formacién gauge. La correspondiente simetria gauge, como yas ™* ‘comentado, no refleja més que una redundancia descriptiva de lat®” ra, algo sin una contrapartdafisica observable, Asi pues, ai ‘hamiltoniana cuantizada convierte la LQG en una teoria «atemPo"™” ‘games, ya que todas Sus magnitudes observables carecen de evo- faci en el tiempo. Esta incémoda circunstancia parece inchdivie pientras nos aferremos s6lo a cantidades invariantes frente a una transformacién gauge, cosa muy razonable st inicamente deceamos dar relevancla a las magnitudes fisicamente observables de agin rode. gun camino equivocado? Hasta ahora siempre hemos dado por descontado que las transfor nuciones de coordenadas de la relaividad general (los difeomor- fimos) eran equiparables en algin sentido alas transformaciones sauge. Al hacerlo asf hemos recogido el sentir mayoritario de mul- tiud de investigadores que han dedicado sus esfuerzos a esta tarea durante décadas. Aun ast, ala vista de los escasos resultads, abe Freguntarse sobre el acierto de tal suposicién,zY si la gravedad, 0 mejor dicho, la relatividad general no encajase adecuadamsente en al taro de las teorfas gauge? Lo cierto es que no faltan razones para dudarlo, Las funclones de (stado de la fsica cudntiea actian sobre un espacio abstracto muy distinto del espacio-tiempo en el que se aloja la geometrfa tetrad Tensional de la relatividad general. Por su part, ls preicciones de ls terfas gauge conciernen siempre a valores de campos en puntos {BAtlo-temporales concretos sobre un espacio-tiempo previamente ‘omado como base. Hacerlo af tiene sentido fsio siempre que tales tutes spacto-temporales puedan especificarse de maneraindepen- tet dela propia teorfa gauge considerada. La teoraelectrom tite lo consigue sobre todo gracias al hecho de que el campo elec- wzznético no describe la propia estructura del espaco-tiempo, ‘hora bien, con la gravedad ocurre justo al revés, ya que no hay “structura espacio-temporal de base que sea independiente de uc Frid To 106 Be SS aoe, tas ees dea propa teorfa nt exstenobjetosajen0s a1 interacigg frovitacional Su grupo de smetra se compone de wna case may {ener de ransformaciones de coordenadas (el grupo de ls die. orflomos), que expresalaindiferencia de as predicciones Fisicas de dina teora con respecto al reetiquetado matemstico de los puntos del espacio-tiempo. Quizds debiéramos sospechar que los difeomorfismos no son, transformaciones gauge en el sentido habitual de a fisica de paricy- las, toda ver que aplican puntos del espacio-tiempo x en otros pun- tos x del mismo espacio-tiempo. As{ que no esta muy claro de qué hhablamos cuando tratamos de comparar una transformacién gauge local (en el mismo punto del espacio-tiempo) con un difeomorfsmo «local» (qué significa el «mismo» punto espacio-temporal frente a un difeomorfismo?). ‘Aqut reside uno de los principales rompecabezas al que debe cenfrentarse cualquier intento de cvantizar la relatividad general porque no se sabe bien cmo cuantizar una teoria invariant fren tea difeomorfismos. Podrfamos tomar las cantidades clasicas inv riantes bajo difeomorfismos y tratar de sustituirlas por operadores ‘cudnticos, como se hace en las teorias gauge tipicas. Sin embargo, ‘avanzamos en esa direcci6n, chocamos de nuevo con el problema dé ‘tiempo, 0 con situaciones absurdas en las que la suma de todas ls probabilidades euinticas sobrepasarta el 100%. eor es el caso de la gravitacién en el espacio vacio, pues sin teria o radiacién no resulta fécll determinar qué magnitudes obs vables han de reemplazarse por operadores cusnticos. Por todo el ‘es muy probable que ain no se haya dicho la dltima palabra sobre cardcter gauge de la gravtacion, nr cut bces Los senderos de la unificacion nla década de 1980 alcanzaron fama mundial Ios trabajos del fisico ‘itinico Stephen Hawking, en silla de ruedas y con serios problemas de comunicacion desde afios atrs a causa de una enfermedad degene- ratva del sistema nervioso. A su popularidad colaboraron tanto la ad- niracin del pblico por su corae en la lucha contra su dolencia, como lavistosidad de sus progresos en el estudio de los agujerosnegros. Hawking habia deducido que estos objetos mejor merecian lla- mmase «agujeros grises», pues en realidad no eran totalmente negros Porque si emitfan algo de radiacién. La ahora denominada «radia- ‘lon Hawking» se originaba por la creacién en el borde del agujero hegro, a expensas de su energia gravitacional, de pares particula- antiparticula. Una de las particulas de la pareja caerfa al interior Imientras que la otra se verfa despedida hacia fuera. Tras un tiempo ‘tconcebiblemente largo, todos los agujeros negros acabarfan eva~ Porindose debido a la radiacin Hawking, Esta conclusién —todavia ‘tn verificar— avivé el debate sobre la naturalezay las propiedades ‘los agujeros negros. En primer lugar, resulta controvertido hablar de la energia gra ‘ional en la relatividad general, ya sea de un aguero negro o de ‘alquier otro objeto fisico, La teoria de Einstein identifica la grax ban daar el Toto ——— 108 edad con la curvatura del espacio-tiempo, lo que dificulta asiggy ‘ima propiedad como la energia aun fenémeno que se describe ‘términas geométricos. Los campos, como el electromagnético, spo. ‘seen energfa, pero no la geometria de un sistema y segtin Einstein, la geometriaespacio-temporal esa raz del fenémeno fisico que a rmamos gravedad. ‘Slo parece haber tres posibilidades resultantes de la incom. patibiidad entre las suposiciones bisicas de la teoria cuntica y la relatividad general sobre los agujeros negros: 1) no existen; 2) extsten pero sin interaccionar con el entorno, y 3) existen y sine teraccionan con el entorno. Los dos primeros ¢as0s parecen com. pletamente descartados a juzgar por el anuncio de la primera de- teccién directa de ondas gravitacionales, producidas por la fusién de dos agujeros negros, el jueves 11 de febrero de 2016. La tarea pendiente, pues, consiste en lograr una teoria que abarque ls fe- némenos eusnticos y los gravitacionales cuando ambos presen- tan intensidades comparables y ninguno puede despreciarse fren. te al otro. {Qué candidatas disponemos para tan titdnica empresa? Alasalto frontal Elcamino més direct, sin duda, pasa por cuantizar de algiin modol2 relatividad general, como sucedi6 con las teorfas dela fisica cise {que comienzos del siglo xx obtuvieron sus contrapartidas evdnticas La teorfa resultante deberfa recuperar la relatividad general com a limite clasico o una aproximacion de baja energia, reproducendo mismas predicciones confirmadas con igual precisién experimentat La cuesti6n no es en absoluto sencilla porque hay diferentes proced mientos de cuantizacién, no estén claras las magnitudes a cuantiia" (métrica, topologfa, estructura causal, ete), ni tampoco sabemos™Y bien qué hacer con la invariancia por difeomorfismos. cazadores de ondas gravitacionales ssetoras y sofres, hemos detectado ondes gravlacnales. L0 hemos reequidol» Esa fue le fase, pronuncada por el noreamorcano Dav Rien drector dal experimento LIGO al snunciar al mundo el 1d fo. Fre de 2016 Ia primera detecién directa de ondae graviaionles, uno fe oe times fenémenos previsios orginalments por la elated gone {3 que quedaban por vercar en la préctia, El proyecto LIGO (Laser In- (Grorometer Gravitational Wave Observatory) consta de dos giganteacos inoerbmetios laser sivados 1s Estados do Washington y Lousiana, Se ‘ala de unos ispostvos en os que un haz laser es iio yreojado en tds dreccones perpenciclares para recombinarse desputs, Al puto do tna onda grvtacional —una ondulaclin del espaciosiempo, en sme ae Berar las dstancias recorridas por cada uno dels haces perpendol- les, y 060 destase quedard recogido con ol pain 6e interac po- tice a recombinaree. Aun cuando este descubvimiento te publica en febrero de 2016, los datos habian sido registrados a 14 de septebre de 2018 ala espera de oer estudiades. Andis postariores do esos datos e- velar a teen de una segunda onda gravitaconal, que coniraba la Primera, ntciacifundida on junio do 2016. Ese hallzgo, adore de poner lmtroche de oo ls calbraciones del conlanaro dela rltvidad gene- ‘a, abe una nueva ventana ala exploraion del cosmos mediante e308 ‘haivas ondas. También eupone un uno par os ingnieosy eric Ue saafaron el dotecorcuya extraocnariaprecisin gr conmar este fenémeno. Por otra pate, los resuitades do LIGO nos cbigarn 3 pensar ‘fs profundarmante sobre I aturaleza doa eneraia gravtacional, Un 0 ‘0 dita de encejar en ol marco de la rlavided donde le gravedad no ‘una fuerza sino un efoco de la geomia expacio-ereore! Como ya vimos, uno de los procedimientos podria ser la cuantiza~ in covarante, que eonduce ala aparcén dels gravtones, cues ficiencias ya comentamos. Una alternativa podria ser la cvantiza- ‘én canénica, aunque también constatames que conduc a proble- 2 Igualmente espinosos. La teor'a més exltosa dentro del progre- e cuantizacién canénica es la gravedad cuantica de buces ques nie ciertamente, se Wbra de as contradicctones del método covariant ‘cambio de embarrancar en sus propios escollos. Frente a tantas difcultades hubo investigadores que intentargy ‘evantizar alguna version dscreta dela relatividad, Por este caning, fencontramos tres aproximaciones a nuestro problema: la discreting cin coherente, el célcalo de Regge y la triangulacién dinémica (aq ‘ltima cuenta con dos variantes). Tales planteamientos difieren en tre sen el método de discretizacin de la teorfa clsica, en el tat rmlento concedido a las coordenadas del espacio-tiempo de base y sobre todo, en la viabilidad de sus respectivos intentos de cuantzar la gravitacién manteniendo a la vez un limite clasico compatible ena Jos fendmenos gravitacionales conocidos. Porla perspectva adoptada, estas lineas de trabajo se asernjana Jas teorlas reticulares,teorfas en las que se parte de un espaciotien- po discontinuo —como formado por una reila—, de modo que ela: Tcter disereto es uno de sus ingredientes iniciales. La triangulain dindmica es la que mAs éxito ha logrado tanto en la diseretizaciin de Ja gravedad clisica como en Ja obtencién de resultados coherestes conlos hechos observable. Pero incluso asi no tenemos mas quest teorfa efectiva, es decir, una herramienta que nos proporciona wis Imagen a bajas energias de fenémenos esencialmente mas com> ‘ados. ¥ no debemos confundir una aproximacién, por exitosa ae ‘ea, con una teoria fundamental concerniente al sustrato eninti? del espacio-tiempo. Or opti porble para logar a una teor‘a eudntica de lag dad quizés podria consistir en una ampliacién dela relatividad =" ral, antes 0 después de ser cvantizada,Usualmente, las simetis 8 Ja teoria se toxin como el punt de partida para dich anol A este contesto pertenece la supergravedaa (véase el capitulo ‘unién inesperada»), que durante las décadas de 1970 y 1980 s¢ “ ‘templ6 como una seria candidata a teoria de la gravitacion © sere detain a Mas tarde perdié popularidad debido a graves problemas conceptua- les, entre ellos, las dificultades de renormalizacién. 2Y sino fuese cuantizable? Hasta ahora hemos venido dando por sentado que la gravedad es susceptible de cuantizarse de modo similar, aunque con muchas mas complicaciones, que el electromagnetism. Pero, cy estuviésemos cequivocados? Tal vez la gravitacin es un fenémeno intrinsecamente lasico y, por ello, no cuantizable; no, al menos, con el formato habl- ‘tual de los campos cusnticos. Una concepcién semejante considera- ria a gravedad un fendmeno emergente, una propiedad del universo surglda de un sustrato cuéntico que no contendria ninguna variable ‘Puramente gravitacional (ningin «grado de libertad» gravitacional, ‘en enguaje técnico). Esto explicarfa los insalvables obstéculos encontrados hasta ‘ahora en la cuantizacién dela elatividad general. De hecho, demos- \rarfa que el empefio de cuantizarla es absurdo en sf mismo, al no ‘ratarse de una interaccién fundamental. Sin embargo, ahora ten arfamos que explicar el surgimiento a partir de ese nivel cudntico bésico de Ia gravitacién, que es tanto como decir el propio espacio- tiempo, segiin la teorfa de Einstein, Los trabajos de Stephen Haw- king y Jacob Bekenstein sobre agujeros negros sugieren que en un Volumen espacio-temporal finto slo cabe una cantidad finita de ‘informacion, lo que a su ver puede considerarse que nos enfrenta un dilema: bien el espacio-tiempo posee una textura discreta, bien existe una estructura pregeométrica™ con un niimero finite de microconstituyentes a partir de os cuales emerge la nociGn de *spacio-tiempo San grntte neti ii om eben ng doar tony cnn ‘dea dels del Todo tas custioessusitadas son apasionantes. Sil espaci-tiemp la govedad son fenémenos emergentes 2 nivel Macoscépey, Yb etractra emerge? cules son la entidades y las interac, tes que componen ese sustratomicroscOpico?, ztambinsurgen de “los dems campos cudntics, incluyendo la materia? Un variopin. to abanico de postbiidades puede ofrecerse como respuesta En a- frnos de estas escenaios la relatvidad general conserva su valider Thacroscbpica, aunque en otres no es siempre la mejor descripcin dtisca dela ravedad. tras propuestas son pregeométricas con res- pect al espacio, pero no con respecto al tiempo, cuya existencia se Dresupone, ya sea comoun pardmetro continuo 0 como una sucesiin de instantesdiseretos, La mayorfa de estos escenarios admiten av sgencia de la teorfa cuémtica a nivel microscépico, pero unos pocos tratan de exlicar también el afloramiento de afisica cuéntca desde tun sustratoprecuintco (ya veces incluso determinista) 1 bosquejotebrco de Kaplunoviy- Weinstein, por ejemplo, ide tifa el espacio ordinario con la manlfestacién macroscdpica de los estados de un sustrato cuintico pregeométrico como los menct- nados antes. Esta idea —que ni menciona la gravedad— presupont ‘un tiempo externo poco compatible con la concepcién dinémica ave la relatvidad general tiene de Ia coordenadat. Theodore JacobsO" ¥, posterormente, Erik Verlinde entendieron la gravedad como u fendmeno estadistco que resulta de una dindmica microsc6plcs I~ observable, a semejanza de la relaién que en la fsica convencioms! existe entre la termodindmiea y la mecdnica estadistic, El prin? problema de este punto de vista reside en ese carfcter inobs el sustrato bisico del que surge todo. La fisica dela materia condesada también inspira novedoses reas de investigacién. La aplicacién de estos modelos @ lag se remonta a Jos trabajos del ruso Andréi Séjarov (1921-1989) $f bre egraitaiin induciday en la década de 1960. En su opi * {asondasgravitacionaessacuden ote espact-temporal del cosmos ‘ravedad era un efecto residual a nivel macroscopic de las fuctua- siones cuénticas del campo electromagnétco a nivel microscéplea. Por tanto la gravitacién nacerfa de la electroindmica cudntca ast ‘como la viscosidad de un fluid, digamos, resulta de las interaciones fntre sus moléculas. Certo parecido con este planteamiento guarda |a eoria del vacfo cudntico superfluido, En ella el estado euintico fundamental de cualquier sistema (vac cudntco) se trata como un ‘S\perfuido,% un estado de ciertos Suidos que al enfiarse mucho manflestan propiedades cuanticas a escala macrosc6plca objetivo dimo del vacfo cudntico superfiuido también es unk las tres interacciones cusnticas fundamentales con la gravedad. ‘Arsen garde supers de cnet oe Eso bus or del Todo au pero hasta ahora no esté muy claro hasta qué punto estos modelo, centran en conflicto con supuestos basicos de la relatividad genera, {como la invarancia por difeomorfismos), ost necesitanpresuponer ‘de algiin modo la existencia del espacio-tiempo. El escenarlo més imaginativo para una gravitacion emergents caso sea ol quel asoia con la teorfa computacional dela informa. ibe, La mayorla de estas formulaciones operan desde el comienzo on reglasevdnticas, pero otras parten de un sustrato no cudnticny tratan no slo dejustifiar el surgimiento dela gravedad ye espacio. tiempo, sino también de reproducir la teorfacuantica como un fené- meno emergente. Laidea de que elespacio-tempo es un efecto colateral de uncer to sustrato cuintico pregeométrico basado en la teoria de la inor- mmacién fue resumida por John Wheeler en su célebre exclamacién alt from bit», Esta frase results matizada mis tarde por Seth Lloyd, quien prefer afirmar «lt from qubit», subrayando asf el cardcter cuéntico de la computacién necesaria en su teorfa, Loyd, con su hipétesis dl “«universo computacional», sostiene que el espacio-tiempo es el pro- ducto emergente de una computacion cusntica enteramente inde pendiente de las nociones de espacio y tiempo. Por desgracia, nade sabe en qué computacién concreta se basa nuestro universo, const espacio-tempo y sus demés propiedades especiicas Donde nace la geometria La pugna por cuantizar una teorfaclésica distinta de la relatiidat general condyjo a las supercuerdas, sin mucho fruto hasta ahor® como ya se comenté en el capitulo anterior. Por eso parece WB preguntarse si no serfa mejor estrategla Indagar en las teorlas Pr ‘geométricas, es decir, aquellas que trabajan con algin tipo de est™ tura discreta cuya dinémica no presupone el espacio-tiempo © pregeometrias causales cuéntlcas, Entre todas estas especulaciones tan ima no conciernen al tipo especfico de dinémica supone que emergen Ia gravitacion y eles deellas presuponen las leyes cuénticasytoman cma elementes ba, sicos det nivel fundamental toda una sere de sucesos cudntions ele, mentales sin un espacio-tiempo que lo envuelva. Estos sucoooe ele. mentaes son los nodas,o vértices, de una ed de relaciones cudntcan que puede representarse mediante la llamada storia de gafose2* las disparidades Hlegan con la interpretacon de las relaiones entre los sucesos elementales. Algunos de ests planteamientos las consideran una representacin de relaciones causlesbisicas entre tales sucesos (conjuntas causales), otros la toman como canales de Informacin cuantica (modelos computacionles), yuna tereera po- siildad consiste en tratar como idéntica las dos interpretacones anteriores (pregeometrias causales cuintica). Deestas tres opciones tan especulativa, la més desarrollada por ahora es la diltima de ellas,euyos supuestosbisicos son: 1) las rela- Glones causales son més fundamentales que las propiedades del es- Dacio-tiempo; 2) el espaclo-tiempo continuo usual surge a partir de {se ivel bésico de relaciones eausales, en el cual sts vidal teorfa ‘uintica, y 3) a cada porcién finta de la red de relaciones causales ‘Slo puede asignarse una eantdad fnita de informacién lage tsar del espaco-tiempo como clement inal fue también tenlton del britnico Roger Penrosealelaborarsuteorfa de tis: Mia de ofrecer un lengua matemtc comin parla reat la fisica cuantia. Los twistores son cantidades construidas sinativas las diferencias subyacente dela cual ¢ pacio-tempo. La mayoria mcm de nara de mein quam sqm cue ecu mls por wn ound punto (node vrs) is irs rita) nen, ntsc de ear todo ns : mediante ntmeros complejos” que desempefian el papel de coord, ‘hadas en su propio espacio abstract, el «espacio twistorialy, Este espacio delostwstores se adopta como una estructura més pri. Sauce propi espacio-empo,cuyos Tasgos esencials se ntentay ddeducir de las propiedades twistoriales. En concreto, la trayectoria ‘completa de una particula se considera més basica que cada uno de los puntos espacio-temporales que la componen, los cuales se carac ‘twrizana partir de los twistores como un concepto secundario, ‘Algunos autores, como el holandés ‘t Hooft, opinan que las pro- puestas anteriores no resultan bastante radicales, pues no sélo la gravedad y el espacto-tiempo, sino también los fenémenos cuanticos, deberian surgir de un sustrato comin. Segin esta idea, la teorfa fun- damental ain por descubrir podria perfectamente no ser cudnticay escribir un nivel bésico de la realidad a partir del cual emergerian tanto la fisica espacio-temporal como la cudntica Enigmas sin respuesta EImodelo estindar deja pendiente de aclarar el llamado «problems de las jerarquas»,relacionado con la proporcién entre las mass de las familias de particuas elementales. No hay una razén cart para que tengan el valor que tienen, y que no sean todas el doble.¢ triple o la cuarta parte, por ejemplo, de masivas. Aun ast, €} hecho de que las cosas sean como son sin una razén aparente para ello ©? supone un defecto en la teoria, ni tampoco entra en conflieto co Jos datos experimentales. Y lo que buscan los investigadores €s US? contradiccién con los fenémenos observados, una fisura en late0ri® que les permita introducir una cutia y abrirse paso hasta nuev®s descubrimientos, Por emanet ste Th nur cae de ier en cy ein == 2 cunradede-1 materia oscura» y eener= gi osare». i la década de 1970 se midieron con par eeeay Jas velocidades de rotacién de la materia i ct cin ek son desprendla que en todas las galatas examinadas parva ence on inmenso caparazén de materia novisible~es decesinemisiones de luz detectable— cuyo efecto gravitaciona ocasionaba as velocdades derotaciOn observadas. se sel origen del nombre «materia oscuray de a que poco 0 nada sabemos con seguridad, Se ha barajado una gran diversidad de candidatos posibles para la materia oscura: materia bariénica rdinaria, gas interestelar no condensado como estrellas, neutrinos masivos, cuerdas césmicas,™ o pintorescas particulas todavia por escubrir (materia supersimétrica, axiones,® WIMP:® materia de sombra,* ete). Otro misterio mas salié a escena cuando en 1998 se anuncté que, seain las nuevas observaciones realizadas,el ritmo de expansion del ‘cosmos se estaba acelerando, en lugar de frenarse o de permanccer ‘onstante, Este descubrimiento devolvié el protagonismo que ato habia disfrutado a la constante cosmol6gica de Einstein A, una magnt- ‘te que aparece en las versiones més generales de ecuaciones gravita- ‘Gonales de la relatividad. Con un valor no nulo, la introdueién de esta “onstante en las ecuaciones de la relatividad general acuarfa —pen- “Sando en términos newtonianos— como una fuerza antigravitacional ners amano pyantescos de ener brabus del spec one es re on pails durante ls primeras instates de vida del cosmos, pean ereer ee Saosin 5 ae Ae ae coerce cmon easetaan a ms ube del Todt Todo ne ee a sala bic resonable dasa expansin de univer, Inque pompasamente sul denomiars energia ose. ‘Sings atenemos ala interpretacién geamétrica comin en ta reg. tividad general la constant cosmol6gica serfa una suerte de cura. tur espacio temporal intrinseca que exstrfa aunque vaclésemos tnverse de todo su contenido de materia y radiacion, Los especial. tas en particulas generalmente prefieren interpretar esta magnitua fen términos de la energfa del vacfo cudntico, aunque esto entre en conflict direct con las ideas relatvistas y tampoco se tenga un mé- ‘todo univoco para estimar a energia del vacto en sentido cosmoldg co. Segin el procedimiento escogido, podemos obtener un resultado nuloinfinito 0 indeterminado. La verdadera dificultad reside en el conficto entre los datos b- servacionales y las predicclones te6ricas. Ese es el «problema de a constant cosmolgicas, el més importante en la fisica del siglo xx, segGn Steven Weinberg, Ocurre que el intervalo de valores que ls, mediciones astronémicas adjudican a A esté 120 érdenes de mag- nitud por debajo de las predicciones ofrecidas por nuestros mejo- res modelos de particulas elementales. Es decir si las observaciones asignan un valor, digamos, de 1a la constante cosmol6gica,los clo los aseguran que debe ser de 10% Se trata de cifras sobrecogedorss tan extraordinarlas que jamés en la historia de la ciencta se habit dado semefante disparidad entre una prediccién tedrica y un dato observacional Demasiado poco excéntrico Entre los expertos hay unanimidad sobre la aparicin de efecto* ccudnticos en la textura del espacio-tiempo cuando descendemos * Intervalos de distancia y tlempo en la lamada «escala de Planck (4, = 1,616 x 10 m, t, =5,391 « 10-5), Es curioso recordar ave tasers de vceta eS 19 significado fisico de estas cantidades fue discutdo por Planck. 1999, antes del nacimiento dela teora cudnticaRddiogony re wpe arta te interpretacion fisicatrascendente alas magnitudes de lac ane culindolas con la estructura intima del campo graviaeeva Hubo que esperar hasta 1935, cuando en el curso de sus tabe- jos sobre las limitacones cuintcas dela relatvdad genera a sic sovitico Matvei Petrovich Bronstein (1906-1938) redeeestnp implictamente la nocién de escala de Planck. En ese rango de dis. tancias yenergfas, se hacia imperativa la fusion entre los fesomenoe cuantcos y los efectos de la gravitacién reatvist, como todos lot tebricos acabarian aceptando ya en la década de 1950, sin embargo, tasta ahora nadie ha podido deductr su valor a partir de una teora completamente articulada, més alld de calcularlas por combinacién deconstantes universales, Tampoco lo consigui,a finales de 2007, un polémicoarticulo del fico Antony Garrett Lisi titulado «Una teorfa del todo excepcional- ‘mente simple». Lisi, que abandoné el mundo académico por la exce- siva presién que sufria para publicar continuamente resultados no- Yedosos, decidié ejercer como instructor de surf en Hawai durante ‘lverano y ensefiando a esquiar en las montafias del lago Tahoe (Ca- Mornia) durante el invierno. En sus ratos libres reflexionaba acerca ‘te los problemas fundamentales que como fisico més le atrafan, en special sobre las tan buscadas teorias de unificacién. En uno de sus momentos de inspiracién decidié identificar las st- 'etrias caracteristicas del modelo esténdar con las de un certo gru- ¥ de simetria (el grupo EB), matemticamente considerado como {:po simple» y como «grupo excepcional, de abe juego de pa en el titulo de su articulo, La idea, bastante original, encendis ‘ontroversias entre partidarios y detractores, pero acabé agotandose “as{misma, No solo carecta de nuevas prediccionesverficables sino nur de Ter el odo m0 =——— feo ede, inruc- tor de uty profesor de al Amon Garret it ‘que ademas la manera de encajar las particulas efnteracciones en el {grupo BB no era nica Ese mismo afo 2007 apareci otra propuesta todavia mas Nama tiva que la ocurrencia de Lisi; en este caso fue la idea de las «no particulass, que debemos al fisicocalforniano Howard Georgi Ill-Se ‘ratarfa de una supuesta forma de materia que no puede describirse ‘en términos de partfculas mi siquiera como aproximacién, porque e lnvariante bajo cambios de escala. Esta curiosa circunstancia implica ‘ue ante un cambio de longitud, de energiao de otras propiedades esta extrafisima forma de materia se comportarla igual que antes No se tiene certeza de que las no-patticulas sean una realidad en naturaleza, aunque de existir también deberian caer bajo la juris ‘ign de una futurateoria de unificacin, . También en esa future unificecibn debris entrar una neve fe 122, por ahora totalmente hipotética, pronosticada independienteme Steven Weinberg (Universidad d eee fe Texas) y Leonard Sus fUnversidad de Stanford) Eaten DY fad Sram sper teen energa enormes La fuerza teenicolorInita la era dent que inantene los quarks unides, peo se manfestaataés dees sere de gluonesteencoor, que neractian con una nuere sone quarts, los teniquarks, que se unen para formar tentadrones oe tilares a hadronesordinarios como los protons los nestronesy ng piones, pero de masa mucho mayor Laintencién de Weinberg y Susskind al proponer a existenca de \nfuerzatecnicolor se encaminaba a buscar una explicaién parlor parimetros no explicados del modelo esténdar, como la magntud de lasmasas de los quarks ordinarios, Quizés as nuevas fuerzas tecnico. lor puedan explicaria, aunque de momento plantea mAs incbgnitas todavia si se quieren combinar las Interacciones débiles ordinarias ‘on|as fuerzas tecnicolor Algunas de las ideas esbozadas en este epfgrafe no se relacionan ‘érectamente con la bsqueda de una teorfa unificadora finals bien Ais Fecuerda lo asombrosos que pueden llegar a ser los fendmenos ‘slmundo fisico cuando nos sumergimos en escala, distancia, tem. Pas¥ energias que nada tienen que ver con nuestra vida cotidiana Al fh fue el mismo Bohr quien responds, cvando le pregntaron por |a Vibilidad de una nueva hipétesis fisica, que le parecla muy poco ‘Strlflaria para tener posibilidades de ser cirta. La esperanza de una teoria final ‘Ain hoy resulta aleccionador repasar las primeras palabras del ar- ticulo escrito por el Steven Weinberg para la revista de divulgacién, dlentifica Scientific American (julio de 1974), donde presentaba la teorfa de unificacién electrodébil que le granjearfa el Premio Nobel finco afios después. Se titula «Teorfas unificadas de interaccin entre Darticulas elementales», y comienza asi: Una de las esperanzas persistentes del hombre ha sido la de encon- ‘Tar unas cuantas leyes simples y generales que pudiesen explicar Por qué la naturaleza, con toda su aparente commplejdad y variedad, como es. La descripcién en términos de particulaselementales y ‘us interacciones mutuas es, por el momento, lo que més se acerca a luna visi6n unificada de la naturaleza, Ya desde la Primera linea Weinberg revela un sentimiento com- 0, un propésito colectivo mantenido por la comunidad profe- Sots ta que 6 pertenece, Ese objetivo comunitaro es la bsqueda ‘na base comiin para las cuatro interacciones que explican todos na tnémenos fiicos, También en la primera frase se no dee, ape “sin darnos cuenta, que hay un lazo esencial entre dos earacteris- ses deen trot ete debe e342 pe y gn ‘Weinberg manifistacon elloun optimismo s6lo apoyado porelcyyy istrico de aisica. Bs verdad que hasta ahora la generalizacign gg tas leyes fiscas ha conducido a ideas més simples y profundas, perp no necesariamente ha de ser asi para una teorfa unificada defintiva tis ejemplos que nos ofrece la historia de la fisica conciernen 3 teorfas que se ocupan de aspectos parciales de la naturaleza, mientras que una teoria de unifcacién final lo abarcarfa todo en certo modo, nese caso no tendriamos por qué esperar que fuese, al mismo tiem: po, general en su alcance y simple en su formulacién. Ademés, cabria