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Hacia una organización conceptual del definiens.

Capas nocionales del adverbio arriba


Ignacio Bosque
(Universidad Complutense)
y
Ricardo Mairal
(Universidad Nacional de Educación a Distancia)

1. INTRODUCCIÓN
Los límites de la organización alfabética del léxico han sido señalados una y otra vez
en las aproximaciones modernas a la lexicografía. La mayor parte de estas críticas son razo-
nables, sobre todo porque da a veces la impresión de que los diccionarios comunes están
ideados pensando en que el hablante concibe cada palabra como un mundo cerrado. No se
espera, pues, que piense en sus relaciones —sean paradigmáticas o sintagmáticas— con otras
voces presentes en el texto o accesibles en su conciencia lingüística.
Aunque el orden alfabético constituye la manera más rápida y natural de localizar cada
grano de arena en la vastísima playa del léxico, los hablantes —al igual que los lingüistas—
manejan un amplísimo número de informaciones relativas a los vínculos semánticos, sintácti-
cos y morfológicos que se establecen entre las palabras. Es, pues, enteramente razonable la
pretensión de que los diccionarios (al menos, algunos de ellos) recojan el mayor número posi-
ble de esas relaciones. Aun así, entre los que establecen conexiones entre palabras, los diccio-
narios de sinónimos y antónimos son los únicos que cuentan con cierta tradición entre noso-
tros. No disponemos todavía para el español de obras parecidas al LLA o el GDALI, si bien es
cierto que el reciente DI de Rafael del Moral actualiza y completa notablemente las relaciones
conceptuales que establecía F. Corripio en su clásico DIA. En lo relativo a la combinatoria,
REDES y PRÁCTICO son, por el momento, las únicas muestras de esas relaciones en español, tan
necesarias como ausentes de nuestra tradición lexicográfica.
El profesor R. Simone, director del GDALI, explicaba recientemente en un congreso de
lexicografía (Simone 2012) que son muchas las relaciones comunes entre palabras que los
diccionarios no recogen. Por utilizar un ejemplo suyo, cualquier hispanohablante vería natural
que en la entrada risa del diccionario se le explicara el significado de la expresión ataque de
risa. Paradójicamente, no es así: muy pocos diccionarios del español recogen esa expresión en
la entrada ataque, y casi ninguno lo hace en la entrada risa, lo que no deja de resultar sor-
prendente1. Como nadie sostendría que el análisis de esa expresión debería relegarse a las
gramáticas, no queda claro en qué diccionario de uso general se supone que habría de descri-
birse. El mismo profesor Simone ha explicado que sería deseable —y reflejaría, por otra par-
te, las expectativas del hablante común— que en la entrada agua de un diccionario se enviara
al que lo consulta a los adjetivos hídrico, acuático o acuoso y se le explicara la diferencia que
existe entre ellos. También se le podría enviar —esto lo añadimos nosotros— a los verbos
fluir, calar o mojar, o a los sustantivos lluvia, tormenta o aguacero, además de a gota, hilo
(un hilo de agua) o reguero, entre otros.
La razón de que estas remisiones suelan estar ausentes de los diccionarios es, simple-
mente, que el significado de las voces mencionadas no forma parte del de la voz definida. Así,
desde el adjetivo rural se envía sistemáticamente al sustantivo campo en nuestros dicciona-
rios, ya que el significado de este sustantivo forma parte de la definición de rural, pero desde
el sustantivo campo no se envía al usuario al adjetivo rural, ya que para definir el primero no
es indispensable la información que aporta el segundo. El hecho evidente de que un hablante
del español, como primera o segunda lengua, necesita establecer esa relación en ambas direc-
ciones no parece tener ningún peso en la forma tradicional de describir el léxico.
Nos parece interesante resaltar —a manera, si se quiere, de comparación especulati-
va—, que la organización de los servicios que se prestan a los ciudadanos en cualquier comu-
nidad raramente es solo alfabética. Es cierto que las farmacias ordenan sus productos alfabéti-
camente, pero probablemente lo hacen así porque el usuario no suele pasear en ellas entre
pasillos de medicinas buscando el remedio que más le convenga. En cambio, los contenidos
que se presentan a la vista en los supermercados, las librerías o las tiendas de música solo se
disponen al examen o la consulta en orden alfabético dentro de secciones temáticas previa-
mente establecidas, no en su ausencia. Como es lógico, ello es independiente de que el orde-
nador pueda localizar automáticamente cualquier producto mediante un código digital.
El orden alfabético es el código digital que nos permite encontrar cualquier palabra al
instante, pero el consultor de un diccionario debería poder disponer de alguna otra forma de
organización, aunque solo fuera porque el último recurso organizativo no debería constituir el
único recurso organizativo. Las posibilidades que ofrece la organización conceptual léxico
son muy numerosas (más, sin duda, que en los supermercados o en las librerías), y su mayor
ventaja es que casi todas son compatibles. Una vez que aceptamos que el orden alfabético es,
en cierto sentido, una servidumbre del papel, el conjunto de las opciones que se abren es am-
plísimo, como revelan los notables avances que se han producido en este ámbito en los últi-
mos años2.
El proyecto lexicológico (tal vez también lexicográfico; el tiempo lo dirá) que descri-
bimos someramente en Bosque y Mairal (2012) es solo uno más entre los muchos existentes,
incluso imaginables, que comparten la necesidad de asociar conceptualmente las voces del
léxico en un orden distinto del alfabético, pero no incompatible con él. En ese trabajo descri-
bíamos las características del modelo allí introducido, que llamamos Proyecto de definiciones
mínimas (PDM). No podremos repetir aquí todas esas características por razones de espacio,
pero sí señalaremos los rasgos más generales del proyecto:

• El definiendum suele organizarse alfabéticamente (diccionarios comunes) o bien con-


ceptualmente (organización en campos semánticos, diccionarios ideológicos, temáti-
cos, analógicos, etc.). No obstante, es posible organizar también conceptualmente el
definiens, lo que permite un número mayor de conexiones semánticas entre palabras.
• El Modelo Lexemático Funcional (MLF), ideado por Martín Mingorance (1990, 1995)
y desarrollado en Faber y Mairal (1999), Cortés Rodríguez (1997), Felices Lago
(1991) o Jiménez Hurtado (2001) entre otros trabajos, puede hacerse transcategorial.
Esta ampliación permite que, en lugar de limitarse a relacionar entradas verbales, ex-
tienda las conexiones a las constituidas por las demás categorías gramaticales, sobre
todo sustantivos, adjetivos y adverbios.
• La disposición en racimo de las definiciones es un recurso que regula su complejidad
conceptual. Las palabras se ordenan en capas nocionales, de forma que las más inter-
nas heredan informaciones de las más externas. Muestran así progresivamente la ma-
yor complejidad de los términos definidos, siempre a partir de un lema que optamos
por no definir.
• En el esquema resultante, mucho más parecido a un mapa que a una guía alfabética, el
consultor no tiene junto a cada palabra las que se agrupan alfabéticamente con ella, si-
no las que comparten «segmentos de definición», es decir, componentes jerarquizados,
sean categoriales o no, de diversa complejidad interna.

Como señalamos en Bosque y Mairal (2012), de entre los diccionarios existentes quizá sea
el poco usado DII el que más claramente comparte nuestro objetivo. En ese artículo usábamos
el sustantivo verdad como ejemplo de las posibilidades descriptivas de nuestro sistema de
organización léxica. En el presente trabajo desarrollamos algunas posibilidades formales del
método descriptivo allí introducido, que aplicamos al lema arriba.
2. EL ADVERBIO ARRIBA Y SUS CAPAS NOCIONALES
Presentamos a continuación una primera versión de la entrada arriba, elaborada de
acuerdo con las pautas generales del PDM:
ARRIBA. Adv.

[1a] superior: la planta superior, el labio superior, la cavidad superior.

[1] SI- [1b] susano [antiguo]: «…el ojo o nariz o el labro susano» (Anónimo, Libro de Alexandre, COR-
TUADO DE).
ARRIBA

[1c] susero [antiguo]: «…con nervios que se faz dentro en el parpado susero» (Anónimo, Tratado
de patología, a 1500, CORDE).

[2] DI- [2a] susodicho: «la susodicha María Coral abandonó la compañía de los dos forzudos en Barcelo-
CHO na, quedándose aquélla mientras partían éstos» (E. Mendoza, La verdad sobre el caso Savolta,
ARRIBA CREA).

[3] IR [3a] subir <subir, subir a él, subir hasta él>: El humo sube; Los precios han vuelto a subir; Sube a
HACIA mi despacho cuando puedas; El funicular ya no sube hasta el parque; El humo de las hogueras
ARRIBA sube al cielo.
(HASTA
UN LU-
GAR) [4a] subida: La subida del tren al cerro; la fuerte subida de las
temperaturas.
[4] ACCIÓN DE SUBIR

[4b] suba [dicho de precios, costes, etc.], [en el Río de la Plata]:


La suba de los alquileres.

[5] QUE SUBE [5a] empinado [dicho de una vía: camino, carretera, cuesta,
pendiente, calle, etc.]

[6a] arbolarse [dicho de la mar o las olas]: «…jamás se arbola ni


[6] SUBIR MUCHO levanta la mar con las ondas agitadas mientras se enfosca el
cielo» (L. López Gutiérrez, Portentos y prodigios del Siglo de
Oro, GOOGLE BOOKS).

[7a] arbolar <arbolar la mar, las olas>: «… una próxima tormen-


[7] HACER ARBOLARSE ta tropical y la marea adversa arbolan la mar de tal modo, que la
hacen innavegable» (Anónimo, Energía, demografía y crisis
capitalista, GOOGLE BOOKS).

[8a] emerger <emerger, emerger a algo, hasta algo>, [aplicado


especialmente al sustantivo superficie, sea o no de un líquido; por
[8] SUBIR HASTA LA SUPER- extensión, también emerger a la luz pública, a la realidad, a la
FICIE conciencia, a la vida, etc.]: «La imagen que nace de la imagina-
ción, que emerge a la superficie desde las honduras del subcons-
ciente es un enigma inquietante para la lógica» (ABC Cultural,
05/05/1995).

[9] SUBIR A UN LUGAR DE [9a] encaramarse <encaramarse a él, hasta él, sobre él o en él>,
DIFÍCIL ACCESO [especialmente con nombres que designan cosas que suelen ser o
estar altas (andamio, árbol, azotea, balcón, escalera, farola,
hombros, mástil, tejado, torre, etc.); también con expresiones que
designan puestos o niveles altos en alguna escala o jerarquía (ca-
beza de la clasificación, liderato, primer puesto de la tabla, etc.)]:
«Se encaramaba a un árbol de la calle y, desde las más altas
ramas, silbaba o trinaba como sus amados pájaros natales» (P.
Neruda, Confieso que he vivido, CORDE); «…Parecía que el
Barça se encaramaba al liderato hace una semana, ante el Zara-
goza» (El Mundo, 01/02/1999).

[9b] empericarse [México y Centroamérica]: «Refugio corrió con


su cazuela a empericarse a un palo y lo encontré tirado, sin chi-
charrones» (E. Poniatowska, Obras reunidas, GOOGLE
BOOKS).

[9c] esquilar [en zonas de Castilla y León], [infrec.]: «La porfía


de los guapos mozos por esquilar cucañas arriba» (P. Díaz, Rin-
cón Nativo, FGLE).

[10a] trepar <trepar a él, hasta ella, treparse a él [esp. america-


[10] SUBIR A UN LUGAR no]>, [generalmente con los sustantivos mencionados en [9a],
ALTO (CON MANOS Y PIES, incluidos los nombres abstractos]: «…tigre que trepa a un árbol
SI ES LUGAR FÍSICO) es tigre que tiene miedo» (H. Quiroga, Cuentos, GOOGLE
BOOKS); «Los españoles Corretja y Moya pueden trepar a lo
más alto del ranking» (Clarín, 03/01/1999); «Se trepó a una
silla y rescató la cajita de lata» (Levrero, Espacios).

[11a] trepa: «Conocer y desarrollar diferentes formas de despla-


zamientos, marcha, carrera, cuadrupedia, reptación, trepa, sal-
tos, suspensión» (M. J. Bailach Invernón y otros, Unidades didác-
[11] ACCIÓN DE TREPAR ticas para Primaria VI, GOOGLE BOOKS); «…nació ungido
para el estrellato o la trepa política» (El País, 24/01/1999).

[12a] trepador, -ra <adj.>: Las ardillas son animales trepado-


res; En la Administración abundan los políticos trepadores.

[12] QUE TREPA


[12b] arribista <adj.>: [usado solo en sentido figurado]: un cor-
tesano arribista.

[13a] trepador, -ra <sust.>: «…encarnaba para ellos el prototipo


del trepador social» (R. Bolaño, 2666).

[13] EL QUE TREPA [13b] trepa <sust.>, [sin complemento y solo en sentido traslati-
cio], [col.]: «… aunque sea un canalla y un trepa redomado» (El
Mundo, 23/07/1995).
[13c] arribista <sust.>, [sin complemento y solo en sentido tras-
laticio]: «El amor por un revolucionario, que resultó ser un arri-
bista, la llevó a un nuevo desengaño» (El Mundo, 04/03/1995).

[14a] trepar <trepar, trepar por ella, trepar hasta allí>: La hiedra
había trepado hasta lo más alto del muro.
[14] SUBIR Y CRECER UNA
PLANTA SUJETÁNDOSE A
UNA SUPERFICIE VERTICAL [14b] engarabitarse [infrec.]: «…una armadura de parras agra-
ceras, que trepan y se engarabitan por una montera de viejos y
carcomidos listones» (Manuel Bueno, Corazón adentro, GOO-
GLE BOOKS).

[15] QUE TREPA [15a] trepador, -ra <adj.>: Los rosales trepadores se han de
podar frecuentemente.

[16a] encumbrarse <encumbrarse, encumbrarse a algo, encum-


[16] SUBIR HASTA EL FINAL brarse hasta algo>: «Sergio se encumbró como el mejor de su
DE ALGUNA ESCALA SO- oficio» (T. Freire, La tevedécada de los '80, CREA); «Rachkov se
CIAL PRESTIGIOSA encumbró a la cima de uno de los grupos más poderosos en poco
menos de una década» (M. Asensi, Salón).

[17] ACCIÓN O PROCESO [17a] encumbramiento: «Le gustaba la soledad, era poco amigo
DE ENCUMBRARSE de los encumbramientos y los fastos» (El Mundo, 10/04/1994).

[18a] encumbrar <encumbrar a alguien, encumbrarlo>: «La alta


cocina española atraviesa actualmente un difícil momento, tras
[18] HACER ENCUM- varios años de vivir una auténtica revolución que la ha encum-
BRARSE brado en lo más alto del panorama internacional» (Horeco, nov.
2005, GOOGLE BOOOKS).

[19a] encumbramiento <encumbramiento de alguien, de algo>:


[19] ACCIÓN DE EN- «…basta de discursos vanos, de fórmulas ridículas, y del funestí-
CUMBRAR simo encumbramiento de las nulidades a medianías» (B. Pérez
Galdós, Nazarín, BVMC).

[20a] engarbarse [infrec.]: «…el cercano debatir de las alas de


un jacamar engarbado en el árbol…» (G. Muñoz Lorente, A la
[20] SUBIR(SE) UN AVE A cuna del sol divino, GOOGLE BOOKS).
UN ÁRBOL, ESPECIALMENTE
SI ES PIEZA DE CAZA
[20b] embarrarse [dicho especialmente de las perdices], [in-
frec.]: «Una vez que la perdiz se haya embarrado la puede coger
sin problemas» (copiado de un foro de cetrería en Internet)3.

[21] HACER EMBA- [21a] embarrar: «Aquel que embarraba la pieza tenía la oportu-
RRARSE [infrec.] nidad de volver a volarla» (R. Hernández Mancha, Con los ojos
cerrados, GOOGLE BOOKS).
[22] HACER SUBIR [22a] subir <subirlos>: El Banco Central subió los tipos de inte-
rés; Los molinos pueden usarse para subir el agua.

[23] ACCIÓN DE SUBIR [23a] subida: La subida de los intereses por parte del Banco
Central.

[24] SUBIR UN LÍQUIDO [24a] bombear <bombearla>: Con un motor eléctrico no resulta
MEDIANTE UNA BOMBA difícil bombear el agua.

[25] ACCIÓN DE [25a] bombeo: «…la aviación iraquí atacó ayer una estación de
BOMBEAR bombeo de petróleo en Jorramabad» (El País, 01/06(1984).

[26a] izar <izarlas, izar algo a un lugar>: «Los cantonales izaron


[26] SUBIR BANDERAS, en todos los fuertes bandera negra» (B. Pérez Galdós, Cartago,
VELAS O CARGAS BVMC); «Cuando tiraban de la cuerda, los izaban al bote» (I.
Allende, Zorro).

[27a] izada: «[…] vienen organizando distintos actos festivos,


entre los que destacan la izada y la arriada de la bandera de San
Sebastián» (El Diario Vasco, 18/01/2001, CREA).
[27] ACCIÓN DE IZAR

[27b] izamiento: « […] después de encabezar la ceremonia de


izamiento de la bandera nacional a media asta en la azotea del
antiguo Palacio del Ayuntamiento» (Excelsior, 03/10/2000,
CREA).

[28a] relingar <relingarla>, [infrec.]: «…fibras de caracuoto y de


[28] IZAR UNA VELA guembé hacen las veces de estopa y con ellas también relingaron
HASTA DEJAR TEN- las velas desgarradas» (J. Cruz, Doña Mencia la adelantada,
SAS SUS RELINGAS GOOGLE BOOKS).

[29a] a media asta [dicho de banderas, estandartes, pabellones,


[29] A MEDIO IZAR etc.]: Todas las banderas ondean a media asta en señal de duelo
por los fallecidos en el accidente.

[22b] levantar <levantarla, levantarle algo a alguien>, [con nom-


bres que designan cosas materiales (alfombra, baúl, espada, fal-
da, hacha, persiana, silla, tapa, vaso), ciertas partes del cuerpo
(brazos, cabeza, hombros, manos, ojos, orejas, piernas) y algunos
sustantivos abstractos asociados con ellos (mirada, vista); figura-
damente, con los que designan instituciones (empresa, país), así
[22] HACER SUBIR como determinadas expresiones de la voluntad (ánimo, moral,
corazón)]: «Levanté el brazo y expresé mi júbilo» (La Vanguar-
dia, 11/10/1995); «… cuando levanté el plástico que le cubría la
cabeza, vi que habían metido basura en el cráneo» (El Mundo,
05/05/1996); «…que […] estemos en la tarea de levantar al país,
todos con decisión, con grandeza y con desprendimiento. » (L.
Garulli y otros, No me olvides. Memoria de la resistencia peronis-
ta 1955-1972, GOOGLE BOOKS).
[30a] enarbolar <enarbolarlo>, [especialmente con sustantivos
[30] LEVANTAR ALGO que designan cosas que es habitual mostrar o hacer públicamente
OSTENTÁNDOLO O visibles (antorcha, bandera, insignia, pancarta, pañuelo), así
BLANDIÉNDOLO como con los que designan armas o cosas que puedan usarse
como tales]: «[…] locos furiosos en camisón, persiguiéndose con
navajas y enarbolando taburetes y patas de cama» (J. Cortázar,
Rayuela, CORDE).

[31] LEVANTAR EL ALA [31a] requintar <requintarla>, [infrec.]: «…guapos de chamber-


DEL SOMBRERO O LA go requintado» (R. Fernández Retamar, Fervor de la Argentina,
SOLAPA DE UN ABRIGO CORDE).

[32a] romanear <romanearlo>, [dicho de una res], [infrec.]: «Al


[32] LEVANTAR DEL quinto toro, un bravo ejemplar, hondo y aparatosamente corna-
SUELO ALGO O A AL- lón, que romaneaba al caballo con inusual fijeza, lo destruyó la
GUIEN […]» (El País, 02/06/1986, CREA).

[33] LEVANTAR EL [33a] descolgar <descolgar, descolgarlo>: «Cuando me acerqué


AURICULAR DEL TELÉ- a aquel teléfono descolgado sobre la mesita moruna…» (J.
FONO Benet, Volverás a región, CORDE); «Al descolgar oyó la voz del
recepcionista» (Bolaño, 2666).

[34] LEVANTAR LA [34a] peraltar <peraltarla>: «Un vehículo […] toma una curva de
PARTE EXTERIOR DE radio de giro 100 metros, en una carretera peraltada α=10º» (A.
UNA CURVA, UNA CA- Giménez Pérez y otros, Mil problemas de física, GOOGLE
RRETERA, UNA VÍA BOOKS).
FÉRRA, ETC.

[35a] peralte: «El peralte de la curva circular ha sido del 6%»


(Tecno 51, 12/2003, CREA).
[35] ACCIÓN Y EFEC-
TO DE PERALTAR
[35b] peraltado: «…el estado en el que estaba la vía y el peral-
tado de la curva» (El Mundo, 03/03/1995, CREA).

[22c] alzar <alzarlo>, [generalmente, con los mismos comple-


mentos que levantar]: «El hombre movió la pierna y alzó el pie
derecho» (L. M. Díez, Fantasmas).

[22d] solevar <solevarlo>, [infrec.]: «…de ella se sirvieron los


[22] HACER SUBIR Enemigos de la España para solevar los ánimos contra nosotros»
(C. E. Corona Baratech, José Nicolás de Azara, GOOGLE
BOOKS).

[22e] solevantar <solevantarlo>, [infrec.]: «…la neblina había


comenzado y parecía solevantar los cimientos del castillo, como
si estuviera sostenida en el aire» (B. Guido, La invitación,
CREA).

[3] IR [3b] elevarse <elevarse, elevarse a él, hasta él>: El humo se eleva al cielo; El nivel del aceite se
HACIA eleva peligrosamente; El número de desaparecidos se eleva a doscientos.
ARRIBA
(HASTA
UN LU- [36] ACCIÓN DE ELEVARSE [36a] elevación: La lenta elevación del globo.
GAR)

[37] ELEVACIÓN EXCE- [37a] inflación: Si persisten los actuales niveles de inflación, las
SIVA DE LOS PRECIOS consecuencias económicas pueden ser terribles.

[38] RELATIVO O [38a] inflacionario: [especialmente con los sustantivos proceso,


PERTENECIENTE A LA impuesto, inercia, medida, problema, escalada, periodo, gasto,
INFLACIÓN efecto, entre otros]

[39] QUE IMPLICA [39a] inflacionista: [especialmente con sustantivos que denotan
INFLACIÓN ciertas situaciones adversas (riesgo, peligro, tensión, presión,
espiral, etc.)]

[40] TENDENCIA A [40a] inflacionismo: Políticas económicas de persistente infla-


LA INFLACIÓN cionismo.

[41a] inflacionar <inflacionarlos>, [infrec.]: «…la distancia


[41] entre la metrópoli y la colonia no sólo inflacionaba precios y
SOMETER A INFLA- deflacionaba leyes, sino, también, el rigorismo espiritual de los
CIÓN misioneros» (D. Viñas, México y Cortés, GOOGLE BOOKS).

[42a] auparse: «La muchacha se aupó a pies juntillas y le besó


en la mejilla» (Ruiz Zafón, El prisionero del cielo).

[42] ELEVARSE SOBRE LAS


PUNTAS DE LOS PIES
[42b] engarabitarse [infrec.]: «Para llegar a la sobreguía se
engarabitaba primero en un vagón o en una mamposta» (L. Cas-
tañón, Los Huidos, GOOGLE BOOKS).

[43a] auparse <auparse, auparse a él>, [col.], [aplicado especial-


[43] ELEVARSE, CON ME- mente a objetos altos (auparse a una escalera, a un taburete,
DIOS PROPIOS O SIN AYUDA, hasta la ventana, al estribo), a animales (auparse al caballo), o a
HASTA ALGÚN LUGAR, SEA posiciones altas en una escala o jerarquía (auparse a la cúpula
FÍSICO O FIGURADO del partido, al trono, al primer puesto, a la vicepresidencia, a la
dirección, a la alcaldía)]: «El Bayern de Munich, rival del Barce-
lona en la UEFA, se aupó a la cabeza de la Bundesliga tras
derrotar al Borussia Dortmund» (El Mundo, 31/03/1996).

[44a] aupar <auparlo>, [aplicado especialmente a los sustantivos


[44] HACER AUPARSE mencionados en [43a]: «En la fotografía, Lasa es aupado en
hombros por Michael Laudrup (El Mundo, 06/02/1995); «…siete
discos que lo han acabado de aupar al trono de los “grandes”»
(La Vanguardia, 21/04/1995).

[45a] elevar <elevarlo, elevar algo a alguien, elevarlo a un lu-


gar>, [con sustantivos que designan personas o cosas; entre los
que designan nociones inmateriales sobresalen los que expresan
magnitudes (precio, calidad, altura, prestigio), sonidos (voz,
tono, nota) y peticiones (oración, súplica, ruego, plegaria, cla-
[45] HACER ELEVARSE mor)]: «Su justa fama le elevó al episcopado de Silves» (M.
Méndez Bejarano, Historia); «…el párroco elevó al cielo la
hostia colocada en la patena» (Pérez Reverte, Piel); «…ello
sería suficiente para elevar la temperatura de 73,50 litros de agua
desde 0° C hasta 100 °C» (M. de Castro Vicente, Inyección y
encendido, GOOGLE BOOKS); «El culto a la verdad por la
verdad misma es uno de los ejercicios que más eleva el espíritu»
(M. de Unamuno, Verdad y vida, GOOGLE BOOKS).

[3] IR [3c] ascender <ascender, ascender a algo>, [generalmente con los mismos complementos que su-
HACIA bir. Los sustantivos que expresan aquello a lo que asciende algo o alguien designan comúnmente
ARRIBA elevaciones geográficas (cerro, cima, cordillera, montaña, promontorio) o, en general, lugares que
(HASTA suelen ser, estar o considerarse altos (castillo, cielo, piso superior, podio, olimpo, sol); también
UN LU- ocupaciones y grados en escalas (puesto, cargo, cabo, comandante, catedrático, ministro), estadios
GAR) altos en jerarquías (liderato, presidencia, trono, poder, mando), cantidades económicas (dólares,
euros, millones) y cualquier unidad cuantificada sujeta a algún cómputo (camiones, despedidos,
heridos, muertos)]: «En 1993, las pérdidas de Iveco ascendieron a casi 600 millones de florines
holandeses» (El Mundo, 01/02/1995); «El compositor falleció 50 años antes que Adolf Hitler as-
cendiera al poder en Alemania» (Clarín, 09/07/2001); «…constaba de una caldera llena de agua y
dos tubos por los que ascendía el vapor» (J. M. Aguilera, Locura); «…resulta imprevisible a
cuánto ascendería la factura» (El País, 18/03/1999).

[46] ACCIÓN O PROCESO DE [46a] ascenso: Su rápido ascenso en la empresa.


ASCENDER

[47a] ascendente [dicho especialmente de líneas (curva, espiral,


línea, onda), vías (carretera, calle, camino), cursos o trayectos
[47] QUE ASCIENDE (trayectoria, dirección, recorrido), procesos (carrera, marcha),
cantidades (cuota, costo, media), movimientos (movimiento, des-
plazamiento, evolución, flujo, impulso), magnitudes (fuerza, peso,
valor, precio, velocidad), así como tendencias y fenómenos socia-
les (tendencia, corriente, fascismo, criminalidad)].

[48a] ascender <ascenderlo, ascender algo a un lugar o a una


posición>: «…por un procedimiento muy semejante al de ascen-
der los barcos de categoría, al de hacer acorazados de las caño-
[48] HACER ASCENDER neras» (El País, 16/04/2001); «…carros y tranvías y ruedas
hidráulicas ascendiendo el agua a tierras más altas» (Joaquín
Costa, Política hidráulica, BVMC); «Kresic logró ascender al
equipo malagueño a Segunda por única vez en su historia» (El
País, 19/1/2001).

[3] IR
HACIA
ARRIBA [3d] surtir [dicho especialmente de los líquidos], [culto]: «una delgada hebra de agua surte de un
(HASTA largo caño de hierro» (Azorín, Con Cervantes, BVMC).
UN LU-
GAR)

[49] IR [49a] subir <subirlo, subir por él>: Me costaba mucho subir {las escaleras / por las escaleras};
HACIA Subía todos los días {una empinada cuesta / por una empinada cuesta}.
ARRIBA
POR UN
LUGAR [50a] remontar <remontarla>, [con sustantivos que designan
HASTA pendientes (cuesta, rampa, repecho), su final (cota, cumbre) y,
ALCAN- [50] SUBIR UNA PENDIENTE por extensión, situaciones de adversidad (bache, crisis, derrota,
ZAR SU HASTA SU PARTE MÁS ALTA desventaja, deterioro, fracaso, obstáculo, pérdida), o considera-
PARTE SOBREPASÁNDOLA das como tales en algún contexto particular (eliminatoria, gol,
MÁS marcador, partido, resultado)]: «Los tres conjuntos españoles
ALTA deben remontar los resultados adversos cosechados en la ida»
(El Mundo, 01/11/1995).

[51a] remontar <remontarlo>, [con sustantivos que designan


[51] SUBIR EL CURSO DE corrientes (arroyo, ribera, río) y ciertas vías (camino, sendero)]:
ALGO HASTA LLEGAR A SU « …viene ahora de remontar los ríos menos navegados en una
ORIGEN canoa llena de mercancías destinadas al trueque» (Carpentier,
Pasos).

[49b] ascender <ascenderlo, ascender por él>: «Ardid subió sigilosamente hasta el último pelda-
[49] ño, y ascendió la angosta escalerilla de mano que llevaba a la buhardilla» (Matute, Gudú); «El
IR HACIA fuerte ritmo con que se ascendió el alto de Ojén» (La Vanguardia, 14/09/1996).
ARRIBA
POR UN
LUGAR [49c] trepar <treparlo [español americano]>, <trepar por él>: «Trepó los peldaños a trancos, entre
HASTA gente que se abría a su paso» (M. Varga Llosa, La tía Julia y el escribidor, CREA); «…la volun-
ALCAN- tad de quien trepa por la fachada más ardua de un pico de nombre impronunciable» (J. Benet,
ZAR SU Volverás a región, CORDE).
PARTE
MÁS
ALTA [49d] coronar <coronarlo>, [usado especialmente con nombres que designan elevaciones (monta-
ña, monte, cerro) o su parte final (cima, cumbre, pico)]: «…coroné los montes del Líbano para
alcanzar por detrás de nuevo Biblos y Jaffa» (M. Vicent, Balada de Caín, CREA).

[49e] escalar <escalarlo>: [usado especialmente con nombres que designan elevaciones (cerro,
montaña, monte), muros (muralla, muro, pared, tapia) o edificaciones (castillo, fortaleza); por
extensión, con sustantivos que denotan cosas altas de forma inherente o característica (balcón,
bóveda, cielo, firmamento, tejado, torre, trono, ventana), así como puestos o posiciones elevadas
en alguna jerarquía social]: «… y la seguridad se veía en aprietos para contener a los que querí-
an escalar los muros o saltar al jardín…» (Vargas Llosa, Pez); «… los mejores títulos para
escalar las altas posiciones» (B. Pérez Galdós, La segunda casaca, Episodios Nacionales, segunda
serie, BVMC).

[52] ACCIÓN DE ESCALAR [52a] escalada: La escalada a cualquier monte del Himalaya está
reservada a alpinistas profesionales

[53] RELATIVO A LA [53a] escalador, -ra <adj.>: Habilidad escaladora.


ESCALADA

[54] EL/LA QUE ESCALA [54a] escalador, -ra <sust.>: Muchos escaladores del Everest
han muerto en el intento.

[55] DEPORTE DE ESCALAR [55a] alpinismo: El alpinismo suele clasificarse entre los depor-
MONTAÑAS tes de riesgo.

[56] RELATIVO AL [56a] alpinista <adj.>: «…todos integrantes de la organización


ALPINISMO alpinista checoslovaca Iames Bratislava» (Clarín, 21/02/1979,
CREA).
[57] PRACTICANTE [57a] alpinista <sust.>: «Muchos alpinistas han desaparecido en
DEL ALPINISMO excursiones a glaciares» (Corpus Oral, CREA).

[58a] pirineísmo: «La emperatriz Eugenia de Montijo puso de


[58] ALPINISMO EN LOS moda una actividad que empezaba a cobrar fuerza, el ‘pirineís-
MONTES PIRINEOS mo’, con sus ascensiones al monte Larrun» (I. Bazán y otros, De
Túbal a Aitor. Historia de Vasconia, GOOGLE BOOKS).

[59a] pirineísta: «…encendiendo esa afición pirineísta que no ha


[59] RELATIVO AL hecho más que crecer y crecer sin descanso hasta nuestros días»
PIRINEÍSMO (J. Ferreres y otros, Ascensión al pico Salvaguardia, GOOGLE
BOOKS).

[60] EL QUE / LA [60a] pireneísta: «La estupefacción de los dos pirineístas no tuvo
QUE PRACTICA EL límites: Peytier y Hossard habían trabajado y sufrido en el Balai-
PIRINEÍSMO tous en 1827 después de una trabajosa ascensión» (A. Faus, An-
dar por las montañas, CREA).

[49] IR
HACIA
ARRIBA [49f] rampar <ramparlo, rampar por él>, [culto], [infrec.]: «Las llamas rampaban, petrificadas» (J.
POR UN C. Somoza, La caverna de las ideas, CREA); «Las palmeras rampan por encima de las calles co-
LUGAR mo por jardines colgantes gigantescos» (R. Buendía, Lusitania, GOOGLE BOOKS); «Son águilas
HASTA rojas que vienen, prendidas en la cresta jirones de nubes, rampando la tierra» (J. Martí, Obras
ALCAN- completas, GOOGLE BOOKS); «…obligaban a tantear e intuir el agujero para seguir rampando
ZAR SU con la única guía del camino de frazadas» (E. Fernández Huidobro, La fuga de Punta Carretas,
PARTE GOOGLE BOOKS).
MÁS
ALTA

[61a] rampante [especialmente con nombres de vías (camino,


carretera); también, con el sentido de ‘ascendente, creciente’,
aplicado a realidades actuales consideradas perjudiciales]: «Los
[61] QUE RAMPA filósofos subían por un camino rampante desde la playa» (J. L.
Castillo-Puche, Sin camino, GOOGLE BOOKS; «Es el brillante y
rampante capitalismo, que tanto amamos todos ahora, socialistas,
democristianos y socialdemócratas» (F. Umbral, Arañas, CREA);
«…la corrupción rampante, los millones de desempleados, la
adicción a los narcóticos…» (El País, 04/08/1999).

3. CARACTERÍSTICAS FORMALES DE LA ENTRADA


Las características formales de esta entrada son las siguientes:

a) Los apartados numerados y marcados en versalita no expresan acepciones del lema, a dife-
rencia de lo que es habitual en los diccionarios comunes, sino que constituyen definiciones
que lo contienen, o que contienen otros lemas formados a partir de él. Estas definiciones se
ordenan por su complejidad interna, que se expresa icónicamente mediante cajas incrustadas.
En la presente versión del modelo sustituimos los tabuladores, exponente formal de esa in-
crustación, por casillas anidadas en una tabla.

b) Como nuestro proyecto se centra en la articulación de los definiens, estos preceden siempre
a la voz definida. En la entrada arriba se remite al lector a verbos como subir, encaramarse,
izar o aupar, pero también a adjetivos como superior o inflacionario, o sustantivos como al-
pinismo. La entrada se concibe, pues, como un mapa conceptual que establece explícitamente
conexiones entre palabras vinculadas semánticamente, sea cual sea la categoría a la que co-
rrespondan. El proyecto posee, como es obvio, puntos de contacto con Wordnet, Eurowordnet
o Visuwords (recuérdese la nota 2), así como con los diccionarios analógicos, como en GDALI.
A la vez, se diferencia de todos estos proyectos en que se articula en torno a las definiciones
de las voces analizadas.

c) Las definiciones se ajustan al esquema «definición: valor», que refleja la distinción tradi-
cional definiens-definiendum. Llamamos definición mínima (DM) a cada uno de estos esque-
mas. Cada entrada léxica constituye, por tanto, una serie de DMs incrustadas o anidadas en
función de la información que aporta el definiens.

d) Siguen al valor hasta tres clases de informaciones complementarias:

• Marcas sintácticas, entre corchetes angulares: <…..>. Aportan los contextos sin-
tácticos en los que se usa la voz definida.
• Restricciones, entre corchetes simples: [….]. Las restricciones pueden ser geográ-
ficas (México y Centroamérica), sociolingüísticas (culto, coloquial, literario),
cronológicas (antiguo, medieval), de frecuencia (infrecuente), o bien relativas al
llamado contorno de las definiciones. Las restricciones de contorno son más deta-
lladas en el PDM que en la mayor parte de los diccionarios. Aun así, no son tan
específicas como en REDES, ya que el proyecto PDM no se centra en la acotación
de los contornos, sino, como se ha explicado, en el establecimiento de los víncu-
los léxicos que permite la jerarquización de los definiens.
• Ejemplos. Se describen en esta misma sección.
e) Las definiciones aparecen precedidas de un número. Tal como se ha explicado, la disposi-
ción en racimo de la entrada aporta información icónica. Por esta razón, nos ha parecido inne-
cesario que la numeración corrida duplicara tales contenidos. Así pues, el concepto QUE SUBE
aparece con el número [5], pero depende de [3a] (subir). Se ha señalado en múltiples ocasio-
nes que la numeración jerárquica de los sistemas de subclasificación da lugar a registros iden-
tificados mediante códigos escasamente ágiles para la lectura o la consulta (ejemplo:
3.1.1.1.3.2.1). Aunque cabría pensar que estos códigos reflejarían más ajustadamente los con-
tenidos analizados en este proyecto, entendemos que dificultarían notablemente el manejo de
las entradas.

f) Los valores aparecen identificados con letras, a las que precede el número de la definición
que les corresponde. Hemos mantenido la numeración corrida para las voces que forman pa-
radigma, es decir, para los valores que dependen de un mismo concepto y que se diferencian
entre sí con marcadores diversos: encaramarse, empericarse y esquilar están numerados con-
secutivamente: [9a], [9b], [9c]. Al verbo elevarse corresponde el número [3b], a pesar de que
sigue inmediatamente en la tabla al número [22e], puesto que forma paradigma con subir [3a].
A ese mismo paradigma pertenecen ascender [3c] y surtir [3d].

g) Las voces definidas van seguidas de un ejemplo. El texto suele proceder de alguna obra,
sea literaria, periodística o de otro tipo, pero a veces ha sido construido expresamente por no-
sotros. Solemos elegir esta segunda opción cuando se trata de usos comunes pertenecientes al
español general.

h) Los textos citados están casi siempre extraídos de corpus o archivos de acceso público, y
en tales casos mencionamos en la misma entrada la fuente de la que proceden. Algunas veces,
sin embargo, los ejemplos provienen de textos analizados en nuestra propia investigación. En
este segundo caso, mencionamos al final la referencia completa de las obras a las que corres-
ponden. Los textos periodísticos reproducidos pueden proceder del CREA —y cuando así su-
cede se hace constar en la cita—, o bien de los ejemplares que los periódicos hacen públicos
en formato digital, sea en su páginas electrónicas o en CDs puestos a la venta. En este segun-
do caso aparecen citados sin marca que identifique la fuente.

i) La entrada que proponemos como muestra aparece, lógicamente, reproducida en papel. No


obstante, las entradas del PDM no están concebidas para ser consultadas de este modo. De
hecho, el sistema de números y letras que hemos ideado y explicado sería innecesario si la
consulta fuera electrónica. El usuario que tecleara una voz determinada obtendría inmediata-
mente el paradigma o los paradigmas a los que corresponde, y podría acercarse o alejarse del
resultado obtenido tanto física como nocionalmente. En efecto, la aproximación o el aleja-
miento son físicos como lo son en los mapas, más aún si estos son electrónicos y adaptan su
escala a las necesidades del usuario; pero la distancia o la proximidad son también nocionales,
en cuanto que el consultor que elige más espacio alrededor de la palabra buscada amplía a la
vez sus conexiones con otras con las que está vinculada.

j) En Bosque y Mairal (2012) añadimos un recurso formal que permite introducir las coloca-
ciones en la entrada léxica. Este recurso no se ha incluido aquí por razones de espacio. Aun
así, cabe señalar que la información que aportan las colocaciones se solapa parcialmente con
la que expresan los contornos (aquí, entre corchetes).

4. ASPECTOS LEXICOLÓGICOS Y LEXICOGRÁFICOS


4.1. Acepciones no contiguas
Las entradas del PDM se diferencian fundamentalmente de las de un diccionario tradi-
cional en que no agrupan las acepciones de las palabras. De hecho, es posible que el conjunto
de acepciones de una palabra en particular solo pueda ser recuperado (electrónicamente, se
entiende) a través de la búsqueda automatizada en entradas diferentes. Así pues, nuestro mo-
delo no se basa en la presentación alfabética de las voces definidas (el definiendum), pero es
compatible con esta opción, en cuanto que está concebido como base de datos, por oposición
a un texto corrido.
Como se ve en la muestra que presentamos, el sustantivo subida aparece repetido en
[4a] y en [23a]. En el primer caso denota la ‘acción de subir’ (donde subir es verbo intransi-
tivo), mientras que en el segundo constituye la nominalización correspondiente al verbo tran-
sitivo subir. Son diferentes, en consecuencia, tanto sus propiedades sintácticas como su signi-
ficado, por lo que aparecen en lugares distintos en la misma entrada. Pero nótese que el verbo
subir aparece a su vez en tres lugares: [3a], [22a] y [49a]. A los dos primeros, cuya necesidad
se ha justificado, se añade un tercero por razones sintácticas y semánticas. Subir-[22a] es un
verbo transitivo, como lo es subir-[49a], pero no es causativo, a diferencia de aquel, ya que el
complemento directo representa en subir-[49a] el trayecto a lo largo del cual se sube. Conse-
cuentemente, la definición que corresponde a este último verbo («ir hacia arriba por un lugar
hasta alcanzar su parte más alta») es distinta de la que muestran las otras dos acepciones. El
verbo trepar puede ser transitivo en algunas variantes del español americano (trepar una pa-
red, en alternancia con trepar por una pared), y en este uso, recogido en [49c], forma para-
digma con una de las interpretaciones de subir.
En el PDM preferimos, en la medida de lo posible, no asignar acepciones distintas a
los usos figurados de las palabras. Así, encaramarse al balcón y encaramarse al liderato
comparten entrada en [9a], y remontar una crisis y remontar una cuesta lo hacen en [50a]. De
forma parecida, en la entrada trepar-[10a] se aúnan los usos físicos y figurados de este verbo,
a pesar de que estos últimos no requieren el empleo de las manos y los pies, a diferencia de
los primeros. Aun así, somos muy conscientes de que estas decisiones, que reflejan un pro-
blema clásico de la descripción lexicográfica, siempre pueden ser controvertidas. De hecho,
en nuestra propuesta de entrada hemos asignado un valor distinto (el nº [14a]) a trepar en la
acepción aplicada a las plantas, ya que entendemos que el número de rasgos sintácticos y se-
mánticos que este uso de trepar no comparte con los demás empleos de este verbo lo aleja de
ellos. Entre los rasgos semánticos figura la manera en que se produce el desplazamiento as-
cendente (raro con trepar si los sustantivos no denotan personas, ya que las enredaderas tre-
pan por los muros, pero los automóviles no lo hacen por las carreteras). Entre los rasgos sin-
tácticos relevantes está el hecho de que, en el uso que ahora comentamos, trepar rechaza la
preposición a para marcar el final del espacio recorrrido, lo que da lugar a contrastes como
Trepé al balcón del segundo piso vs. *La enredadera trepó al final de la tapia.
Entendemos que la sintaxis es una buena guía para distinguir acepciones en las entra-
das del PDM, lo que no impide, desde luego, que sigamos considerando viva la antigua polé-
mica relativa a la conveniencia de unificar o separar los usos literales y los traslaticios de las
palabras, y optar, consiguientemente, entre ser lumpers (‘aglutinadores’) y splitters (‘separa-
dores’), en los términos tradicionales de la lexicología británica. Nuestra postura sobre esta
distinción es cauta, pero reconocemos estar más cerca de los primeros que de los segundos.
Aplicada la distinción al caso particular de nuestra entrada, no compartimos, por ejemplo, con
el DRAE la idea de que subir signifique ‘agravarse’ en alguno de sus usos («13. intr. Dicho de
una enfermedad: Agravarse o difundirse. Subir la fiebre, la epidemia») ni tampoco que sea
necesaria una acepción especial de subir para «aumentar en cantidad o intensidad» (nº 14 en
el DRAE), pero no lo sea para «aumentar en precio» o «aumentar en prestigio», entre otras
magnitudes imaginables.

4.2. Sentidos ausentes, pero relacionados


Quizá el aspecto de nuestro modelo que más pueda sorprender es el hecho de que las
diferentes acepciones de una palabra no aparecen juntas en la descripción, y es posible que ni
siquiera formen parte de la misma entrada léxica (arriba en este caso). De hecho, si las acep-
ciones de las palabras fueran contiguas, entendemos que se perdería la característica funda-
mental del PDM: relacionar voces a partir de una organización conceptual del definiens, no
del definiendum. El lector se sorprenderá tal vez de no ver en [22b] algunos usos comunes del
verbo levantar. Pero nótese que levantar una torre es ‘construirla’, no exactamente ‘hacerla
subir’. De hecho, muchos usos comunes de levantar (levantar un imperio; levantar el entu-
siasmo, esperanzas, aplausos, pasiones, etc.) no parecen admitir definiciones centradas en el
adverbio arriba, ya que aluden al surgimiento o la extensión de algo (cf., en el mismo sentido,
levantarse viento, donde levantarse tampoco equivale a subir). Ello no impide, desde luego,
que estos usos mantengan parcialmente la conexión original con levantar en levantar la mano
o levantar un libro. En sentido contrario, en levantar un castigo se alude a su anulación o su
cancelación. No se espera, pues, que su definición aparezca en unas de las capas que circun-
dan el adverbio arriba. A la vez, podría afirmarse que la metáfora física sigue existiendo, en
cuanto que las sanciones parecen interpretarse como losas que oprimen al que las soporta.
Se distinguen aquí dos aspectos diferentes del análisis léxico que en el PDM deseamos
mantener separados. El primero, que probablemente destacarían los cognitivistas, es el hecho
de que los usos traslaticios de las palabras no rompen la profunda unidad conceptual que se
establece entre sus acepciones ni la percepción que de ellas tienen los hablantes. El segundo,
que probablemente destacarían los lexicógrafos, es el hecho de que las definiciones que de-
mos de estos valores pueden no ser igualmente compatibles con sus usos literales y sus em-
pleos traslaticios. La opción que tomamos en el PDM, como se hace patente en el caso de
levantar, es considerar si los usos figurados sirven o no de base para nuevas acuñaciones léxi-
cas. Si las nuevas unidades léxicas o sintácticas exigen nuevas definiciones (en el sentido de
que no les basta la simple extensión de las existentes al uso figurado), optamos por hacerlas
depender de nudos distintos (e incluso de lemas distintos) en nuestro proyecto. No es, pues,
casual, que los usos del verbo levantar reflejados en [22b] recubran tan solo una pequeña par-
te de los que este verbo admite.
Resulta natural preguntarse, por otra parte, cómo proceder ante las distinciones léxicas
que se aplican a paradigmas extensos, en lugar de a una sola voz. Tomemos el caso de los
verbos de movimiento usados como verbos de estado, uso descrito tempranamente en la lin-
güística hispánica por Amado Alonso (Alonso 1951) y —por lo que se nos alcanza— no estu-
diado en profundidad en las investigaciones contemporáneas4. Ciertamente, cuando decimos
de una persona y de una carretera que «suben a la aldea» no describimos la misma situación.
Sabemos que los senderos, los caminos, las cuestas o las carreteras suben, bajan, giran o lle-
gan a los lugares sin moverse, al igual que las cañerías van al sumidero, las curvas de los grá-
ficos caen o los álamos se levantan majestuosamente sin realizar tampoco movimiento algu-
no.
No hemos reflejado en nuestra entrada el uso estativo de los verbos de movimiento, ya
que subir hereda esa propiedad de ir. Sin embargo, cabe preguntarse cómo se distinguiría el
uso de coronar que figura en [49d] y que ilustramos con un texto de Manuel Vicent, del que
corresponde a este mismo verbo en ejemplos como Una cúpula bizantina coronaba la torre
de la iglesia. Como se comprueba, en esta oración no puede hablarse de movimiento ascen-
dente alguno. A pesar de la relación estrecha que existe entre el uso estativo de coronar y el
uso dinámico, entendemos que la acepción estativa no corresponde a la definición de [49]. En
efecto, coronar-[49d] no es compatible con ninguno de los usos de ir, ya que no expresa mo-
vimiento direccional (recuérdese que coronar se subordina a IR HACIA ARRIBA en nuestra en-
trada). El valor estativo del verbo coronar pertenecería, en consecuencia, a otra entrada léxi-
ca, tal vez la correspondiente al adverbio encima o al adjetivo alto (con el que se formaría la
expresión en la parte más alta). Es posible que, al excluir el uso estativo de coronar de nues-
tra entrada, perdamos una generalización en términos cognitivos, pero entendemos que gana-
mos, en cambio, en precisión lexicográfica.
Aunque sucintos, estos ejemplos son suficientes para mostrar que ningún proyecto
lexicológico o lexicográfico está libre de la controversia tradicional en torno a la delimitación
de acepciones y la separación entre usos básicos y traslaticios en las descripciones de las pa-
labras. Aunque el PDM se centre en la organización del definiens, el problema le afecta
igualmente, ya que a cada paso se hace necesario tomar decisiones relativas a la inclusión o
exclusión de valores posibles en una DM. Como hemos explicado, los valores excluidos pue-
den aparecer en otro punto de la misma entrada o bien en una entrada diferente.

4.3. ¿Es arriba un primitivo semántico?


Los lemas de las entradas no se definen en el PDM, lo que suscita la pregunta natural
de si son o no primitivos semánticos. Es oportuno hacer notar que el término UP figura entre
los elementos primitivos del Natural Semantic Metalanguage, proyecto que comenzó Anna
Wierzbicka a principios de los años setenta y que ha producido ya un gran número de resulta-
dos5. En cualquier caso, queremos señalar que la cuestión de si un elemento es primitivo o no
lo es constituye un problema empírico en nuestro planteamiento, por lo que no se determina a
priori. Es oportuno hacer notar que el adverbio arriba se define en el DRAE por remisión al
adjetivo alto, que a su vez se define por remisión a elevado y levantado. El verbo elevar se
define en la misma obra por remisión a levantar, que a su vez se define como «mover hacia
arriba». Una vez completado el círculo, se retorna, pues, a arriba, su punto de partida.
Nuestra estrategia no consiste en intentar romper el círculo mediante cadenas de defi-
niciones que lo eviten —frente a lo que quizá trataría de hacer un filósofo del lenguaje o un
epistemólogo—, sino en aceptar los primitivos aparentes como propuestas de trabajo, y modi-
ficarlos más adelante si los resultados empíricos ponen de manifiesto que se subordinan a
otros. Es probable que grande sea también un primitivo en el PDM, de forma que se asignarí-
an a esa entrada voces como mayor, crecer o desarrollo, y que también lo sean encima o so-
bre, que darían lugar a exceso, superar o demasiado. Lo serían asimismo como, que daría
origen a parecer o a similar; fuera, que sería la base de exterior, exportar o excluir, entre
otras muchas voces (prefijadas o no); o abajo, del que dependerían caer o derrumbarse, tam-
bién entre otros muchos términos. Desde nuestro punto de vista, el situar el debate sobre los
primitivos en el terreno estrictamente empírico, en lugar de hacerlo en el teórico o en el meto-
dológico, hace que las preguntas que surgen de forma natural en este punto no exijan una res-
puesta precisa antes de realizar los análisis respectivos, sino más bien después de llevarlos a
cabo.

4.4. Acepciones frente a definiciones múltiples


Si una voz es definida de varias maneras en un diccionario es porque posee varias en-
tradas (si da lugar a una situación de homonimia), o bien porque presenta varias acepciones en
una misma entrada. El objetivo fundamental de nuestro proyecto es conectar palabras de ma-
nera articulada, de modo que no constituye un problema el hecho de que el usuario encuentre
una misma voz como valor de definiciones idénticas en entradas diferentes. Encontrará, por
ejemplo alpinismo en el nº [55a] de la entrada arriba, lo que le permitirá relacionar la activi-
dad que este sustantivo denota con otras muchas relacionadas con la acción de ascender. Pero
el consultor encontrará también la voz alpinismo en la entrada deporte, lo que le permitirá
situarla entre otras actividades deportivas y establecer tal vez otra clase de conexiones.
No vemos ninguna contradicción en que existan varias DMs para un mismo valor, sin
que constituyan necesariamente acepciones suyas. Existe otra razón para proceder así en el
PDM, además de la simple ventaja objetiva que implica el multiplicar las conexiones léxicas
que el hablante puede establecer. En efecto, la idea de que una aproximación productiva a los
hechos de lenguaje consiste en crear o armar perspectivas sobre ellos que permitan categori-
zarlos es una aportación de la lingüística cognitiva que nos parece particularmente interesante
para el estudio del léxico6. Consideremos un ejemplo. En Bosque (2004) se explica que es
posible analizar el verbo leer como verbo de consumición cuando se combina con las expre-
siones adverbiales ávidamente, compulsivamente, con fruición, febrilmente o vorazmente.
Ello es compatible con el hecho de que sea también un verbo de lengua, cuando admite en voz
alta, de carrerilla o atropelladamente, además de un verbo de percepción, cuando aparece
con de refilón, entre líneas o por encima.
El hecho de que los diccionarios del español no definan leer como verbo de consumi-
ción (y sí, en cambio, como verbo de lengua y como verbo de percepción) admite al menos
dos interpretaciones: una es suponer simplemente que omiten esta acepción porque es menos
común que otras, o tal vez por tradición. La otra interpretación consistiría en suponer que ese
«nuevo sentido» no constituye realmente una nueva acepción del lema, sino más bien el resul-
tado de una nueva perspectiva que el hablante puede tomar para caracterizar una determinada
acción cuyo significado conoce bien. No es fácil decidir entre estas opciones, sobre todo por-
que la última interpretación ha de hacerse compatible con la presencia de determinados ad-
verbios de manera. La elección tiene, por tanto, consecuencias en la sintaxis.
Aunque el formato del PDM no resuelve enteramente la disyuntiva, sí favorece las co-
nexiones léxicas múltiples que se requieren, de forma que nada impediría que leer fuera el
valor de una DM establecida tal vez a partir de consumir o de otra noción similar que le per-
mitiera formar paradigma con comer, beber o devorar. No entendemos, en suma, que la exis-
tencia de «múltiples fuentes» para los valores de las DMs suponga un problema de redundan-
cia. Lo interpretamos, por el contrario, como muestra de que el acceso múltiple a las informa-
ciones léxicas revela más adecuadamente la forma en que los hablantes las interiorizan.
Una cuestión distinta es la de determinar si el nudo del que depende jerárquicamente
un determinado valor en una DM es el correcto, o si, por el contrario, ha de sustituirse por
otro o ha de depender de varios. Coincidimos, por ejemplo, con el DRAE en subordinar el ver-
bo bombear [24a] al verbo subir, como en bombear petróleo o bombear agua. Pero nótese
que una máquina podría bombear sangre sin elevarla, lo que lleva a suponer que la acción que
resulta esencial no es tanto la de subir o elevar como la de impeler. Como es sabido, la cues-
tión de si las definiciones reflejan usos comunes de las palabras o bien conceptos necesarios
en su naturaleza es clásica en la lexicografía, y el PDM no puede escaparse a ella. En nuestro
trabajo estamos anotando cuidadosamente estos posibles «problemas de dependencia jerár-
quica», pero las decisiones últimas solo podrán ser tomadas a la vista de un conjunto mucho
mayor de informaciones.
4.5. Precisiones sobre los verbos de movimiento ascendente
Si se examina la entrada se comprobará que las definiciones de los verbos de movi-
miento ascendente que proporcionamos proceden de dos nudos fundamentales: [3] («IR HACIA
ARRIBA (HASTA UN LUGAR)» y [49] («IR HACIA ARRIBA POR UN LUGAR HASTA ALCANZAR SU PARTE
MÁS ALTA». Como es de esperar, existe una estrecha relación entre las definiciones de estos
verbos y las estructuras sintácticas que les corresponden. No nos es posible estudiar aquí con
detalle ese vínculo, por lo que señalaremos tan solo que la distribución de los usos obedece a
tres parámetros: el elemento que asciende (A), el espacio que recorre (B) y el límite del ascen-
so (C). Las opciones son estas (la primera letra designa el sujeto):

A-B: Subí la cuesta, Coronamos la montaña, No conseguía remontar los más suaves
repechos.
A-C: Subí a la ermita, Coronamos la cima, Remontaban la cresta.
B-C: La carretera sube a la ermita, Un sendero serpenteante asciende a la cumbre.

En la tercera opción, los verbos de movimiento se reinterpretan como verbos de estado, tal
como se ha explicado. La combinación de estas variables está sujeta a varias restricciones. Se
mencionan a continuación únicamente las fundamentales:
• Como se ha indicado, A corresponde al sujeto en los tres casos. B puede expresar-
se mediante un objeto directo (subir la escalera) o un sintagma preposicional (SP)
que denote trayecto o vía (subir por la escalera).
• Ninguno de los elementos mencionados puede expresarse dos o más veces, al igual
que sucede en otras muchas infracciones del llamado «criterio temático»: *La ca-
rretera sube la cuesta.
• Como es lógico, los verbos intransitivos sin variante causativa (emerger, encara-
marse, entre otros) no admiten objeto directo. Suelen preferir el esquema A-C (Se
encaramó al tejado) a los esquemas A-B o A-B-C (?Se encaramó por la ventana;
?Se encaramó al tejado por la tapia).
• Con la preposición a en el SP que representa C, se rechaza siempre B como objeto
directo en la pauta A-B-C: *Subimos [el camino] [a la ermita]. Esta restricción
podría tener una base aspectual, ya que el objeto directo mide y cierra el evento, en
el sentido de Tenny (1994), lo que impide un nuevo complemento télico (a la er-
mita). Aun así, la preposición hasta no es incompatible con esta pauta: Subimos el
camino hasta la ermita. Se descarta, como es obvio la interpretación en la que el
sintagma preposicional con a, que refleja C, complementa al nombre en lugar de al
verbo: Subimos [el camino a la ermita].
• La pauta A-B-C es posible si tanto B como C son SPs: Ascendimos a la ermita por
el camino más corto. Recuérdese que en las interpretaciones causativas, el objeto
directo no reproduce B, ya que denota aquello que se hace subir (Bombear el pe-
tróleo a la superficie).
• Como hemos señalado, el verbo trepar admite B en el español americano como
objeto directo (trepar una montaña), y también C en esa misma función (trepar la
cumbre). Estos usos no son comunes en el español europeo actual.
• C puede expresarse como objeto directo con varios verbos de movimiento ascen-
dente (ascender, coronar, escalar, remontar, subir). Aun así, el hecho de que C
denote o no intrínsecamente el final del trayecto ascendente influye en esta opción
de manera determinante: ascender {una cumbre / *una ermita}; {subir la cima /
*la casa de la cima / *el piso de arriba}; escalar {el pico / ?el campamento del pi-
co}.
• Existen otras restricciones particulares. Coronar y remontar, que son verbos téli-
cos, rechazan C como SP, frente a subir, ascender y otros verbos de movimiento
ascendente {subir / *coronar} {a / hasta} la cumbre. Por otra parte, encaramarse
es raro con sujetos no personales, salvo usos literarios.

4.6. Restricciones de contorno y frecuencia. Variables sociolingüísticas


Las restricciones relativas al contorno sintáctico permiten acotar los argumentos de los
predicados. Como hemos visto, estas restricciones aparecen entre corchetes en nuestra pro-
puesta, pero en ciertos casos se han incorporado a la definición misma, como en la mayor
parte de los verbos subordinados a levantar (nº 22b), en particular requintar, descolgar y pe-
raltar.
Nuestra aproximación a las restricciones de contorno ha de ser necesariamente provi-
sional. Aun así, pretende expresar la necesidad de limitar las posibilidades combinatorias de
las palabras cuando el uso que de ellas hacen los hablantes está más acotado de lo que cabe
deducir de su definición. Somos conscientes, por ejemplo, de que la lista de grupos semánti-
cos que se proporcionan aquí para el adjetivo ascendente (nº 47a) es sumamente aproximada,
y no cubre, por tanto, todas las opciones existentes. Aun así, parece conveniente hacer notar
que el uso de este adjetivo está más restringido que el de los verbos subir o ascender. Si un
hablante chino que estudiara español como segunda lengua se refiriera en una conversación a
un coche que sube una cuesta como un coche ascendente, o a un gato que sube por un árbol
como un gato ascendente, ¿a qué obra descriptiva de nuestra lengua le remitiríamos para ex-
plicarle que estos usos no resultan naturales en español, aunque sean perfectamente compren-
sibles? El hecho de que esta pregunta carezca de respuesta es una de las razones que nos ha
llevado a incluir las restricciones de contorno en la plantilla de las entradas del PDM. En
cualquier caso, el que estas combinaciones representen unas veces «hechos de frecuencia» y
otras veces «necesidades conceptuales» es un problema que persiste por el momento. Enten-
demos que el ver reflejadas ambas combinaciones en las restricciones de contorno de las DMs
será útil para los usuarios potenciales de una obra concebida de esta manera.
En el PDM deseamos abordar el léxico común, pero no es nuestra intención dejar fue-
ra los usos marcados por diversas variables. En la entrada arriba aparecen adjetivos de la len-
gua medieval (susano y susero), verbos poco frecuentes fuera de México y ciertos países cen-
troamericanos (empericarse) o raramente usados entre los no practicantes de cierto tipo de
caza menor (engarbarse, embarrarse), junto a otros verbos de movimiento ascendente que
tampoco forman parte del léxico general (engarabitarse, rampar, relingar, requintar, roma-
near, solevar). Las marcas geográficas, sociolingüísticas o de contorno circunscriben esos
usos al ámbito que les corresponde.
Las voces poco usadas van seguidas de la marca [infrec.] siempre que se encuentren
testimonios de su empleo. Así, no aparece en la tabla el verbo engaviar (‘subir a lo alto’, se-
gún el DRAE) porque no lo hemos podido documentar en este uso. Tampoco aparece el verbo
intransitivo inflacionar, paralelo al transitivo recogido en [41a], ya que los testimonios halla-
dos de este empleo (es decir, oraciones como Los precios inflacionan) son insuficientes.
Tampoco se recogen en la entrada algunos neologismos de uso restringido. Junto a
pirineísmo [58a] y pirineísta [59a], existen testimonios de aconcagüismo y aconcagüista,
pero también de otras muchas formaciones paralelas que se crean o se podrían crear. En un
foro de Internet en el que se habla del alpinismo fuera de los Alpes7 se recogen algunos de
estos usos: «…así como Himalayismo, Pirineismo, Carpatismo, para sistemas montañosos, y
Popocatepetlismo, Aconcagüismo, Everestismo para las cumbres».
REFERENCIAS

DICCIONARIOS CITADOS

DI: R. del Moral, Diccionario ideológico. Atlas léxico de la lengua española. Barcelona: Herder, 2009.
DIA: F. Corripio, Diccionario de ideas afines. Barcelona: Herder, 1985.
DII: Diccionario inverso ilustrado. De la idea aproximada a la palabra precisa. Madrid: Reader’s
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DRAE: Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española. Madrid: Espasa, 2001.
GDALI: R. Simone (dir,), Grande dizionario analogico della lingua italiana. Torino: Utet, 2010,
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LLA: Longman Language Activator. The World’s first production dictionary. Londres: Longman,
1993.
PRÁCTICO: I. Bosque (dir.), Diccionario combinatorio práctico del español contemporáneo. Madrid:
SM, 2006.
REDES: I. Bosque (dir.), Redes. Diccionario combinatorio del español contemporáneo. Madrid: SM,
2004.

CORPUS Y BIBLIOTECAS DIGITALES DE USO PÚBLICO CITADOS EN EL TEXTO

BVMC: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: http://www.cervantesvirtual.com/


CORDE: Real Academia española: Corpus diacrónico del español. http://corpus.rae.es/cordenet.html
CREA: Real Academia española: Corpus de referencia del español actual.
http://corpus.rae.es/creanet.html
FGLE: Real Academia Española, Fichero general de la lengua española. http://web.frl.es/fichero.html
GOOGLE BOOKS: http://books.google.es/bkshp?hl=es&tab=pp

DATOS EXTRAÍDOS DE OTRAS FUENTES

[Aguilera, Locura]: Juan Miguel Aguilera, La locura de Dios. Madrid: Libro de Bolsillo, 2003
[Allende, Zorro]: Isabel Allende, El zorro: comienza la leyenda. Barcelona: Plaza y Janés, 2005.
[Asensi, Salón]: Matilde Asensi, El salón de ámbar. Barcelona: Plaza y Janés, 1999.
[Bolaño, 2666]: Roberto Bolaño, 2666. Barcelona: Anagrama, 2004.
[Carpentier, Pasos]: Alejo Carpentier, Los pasos perdidos. Barcelona: Compañía General de Edicio-
nes, 1959.
[Díez, Fantasmas]: Luis Mateo Díez, Fantasmas del invierno. Madrid: Alfaguara, 2004.
[Levrero, Espacios]: Mario Levrero, Espacios libres. Buenos Aires / Montevideo: Punto Sur, 1987.
[Matute, Gudú]: Ana María Matute, Olvidado rey Gudú. Madrid: Espasa Calpe, 1994.
[Pérez-Reverte, Piel]: Arturo Pérez Reverte, La piel del tambor. Barcelona: Alfaguara, 1995.
[Vargas Llosa, Pez]: Mario Vargas Llosa, El pez en el agua. Barcelona: Seix Barral, 1993.

ESTUDIOS CITADOS

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1455–1477.
NOTAS
1
Esta relación sí se hace explícita, en cambio, en la Teoría Sentido-Texto (TST), y —en general— en todos los
diccionarios de colocaciones. Véase la nota siguiente.
2
Los siguientes proyectos (unos en desarrollo y otros en un estadio ya muy avanzado) no son los únicos que
investigan esas relaciones en la lexicografía, pero están entre los más destacados. Se proporciona la página elec-
trónica de cada uno de ellos:

Wordnet: http://wordnet.princeton.edu/
Multiwordnet: http://multiwordnet.fbk.eu/english/home.php
Framenet: https://framenet.icsi.berkeley.edu/fndrupal/
Spanish Framenet: http://sfn.uab.es:8080/SFN/
Diccionario de Colocaciones del Español: http://www.dicesp.com/paginas
Teoría Sentido-Texto: http://olst.ling.umontreal.ca/
Visuwords: http://www.visuwords.com/

No mencionamos en este punto las teorías existentes sobre la llamada interfaz léxico-sintaxis porque su objetivo
no es construir diccionarios, sean o no alfabéticos.

3
La referencia es http://reserva.cetreria.com/foro/viewtopic.php?f=2&t=69552&start=140 (tomada el 2-7-2012).
4
Aunque mencionado ocasionalmente en ellas. Muchos estudios actuales sobre los verbos de movimiento en
español —y en general en las lenguas romances— se centran en la conocida distinción de L. Talmy entre los
verbos que lexicalizan el trayecto, como hace el español, y los que rechazan esta opción, pero admiten comple-
mentos de dirección con verbos que denotan ‘manera de moverse’, como es el caso del inglés. Como se sabe, el
español exige gerundios que expresan ‘manera de moverse’ para traducir oraciones inglesas como John danced
out of the the kitchen ‘Juan salió de la cocina bailando’ o The bottle floated into the cave (‘La botella entró en la
cueva flotando’). Esta distinción no afecta directamente a nuestra entrada, pero sí le afecta el problema, mucho
menos estudiado, de que un mismo verbo de movimiento admita complementos directos que designan el final
del trayecto (escalar la cima) o el trayecto mismo (escalar la montaña), así como que alternen en él, con las
restricciones que señalamos en el § 4.5, los argumentos (subir la escalera) y —en apariencia— los adjuntos
(subir por la escalera) para expresar la noción misma de ‘trayecto’. Entre los muchos estudios recientes que
abordan los verbos de movimiento en español destacamos, en orden cronológico, Cifuentes Honrubia (1999),
Mora Gutiérrez (2001), Morimoto (2001), Martínez-Fuentes (2007), Mateu & Rigau (2008), Torres Cacoullos &
Schwenter (2008), Cifuentes-Férez (2009), Cano Cambronero (2009), Cuartero (2009), Ibarretxe-Antuñano
(2010), París (2010), Real Puigdollers (2010), Demonte (2011) y García-Miguel (en prensa).
5
Puede obtenerse amplia información de sus logros más recientes en la siguiente página:
http://listserv.linguistlist.org/cgi-bin/wa?A0=NSM-L
6
Se resalta, de hecho, repetidamente en el amplio panorama que se ofrece en Ibarretxe-Antuñano y Valenzuela
(2012).
7
http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080606082216AAt6rtb (consultado el 2-7-2012).