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LA ECOLOGÍA HUMANA EN EL DESARROLLO HUMANO SOCIOCULTURAL: Una mirada actual

Fátima Candía 1 ; Amalia Almada 2

Introducción

En Paraguay, la ecología humana en sus inicios se dirigió fundamentalmente hacia la población


rural y específicamente hacia la familia rural con situaciones de vidas vulnerables. Sin embargo, en
la actualidad, la ecología humana se dirige hacia los contextos tanto rurales, urbanos y peri-
urbanos adoptando una identidad significativa en el desarrollo sociocultural (Aparicio; Insfrán
2015), desde una concepción sistémica; en el ecosistema y en algunos criterios humanistas del
desarrollo como plantea Ferreira y Vera (2002). En este sentido la ecología human ve al individuo y
la familia como un área fundamental de interés para lograr una transformación efectiva de la
sociedad (UNA-FCA 1996), considerando las relaciones reciprocas de las familias y su ambiente
natural y cultural, así como entre las familias y otras instituciones sociales que interactúan en 318
un sistema social complejo que busca el mejoramiento de la calidad de vida en sus determinados
contextos. El enfoque de la ecología humana, apoyado en las nociones sistémicas y ecológicas,
provee un marco holístico para la identificación y la definición de problemas sociales, así como
para la búsqueda de efectivas soluciones alternativas. Por lo que, su utilidad radica en lograr un
desarrollo que facilite un proceso de cambio social. Desde esta perspectiva, éste artículo, aborda
en primer lugar las bases teóricas de la ecología humana desde un ámbito general, visualizado
desde un enfoque sistémico enfatizando los elementos básicos del sistema social; en segundo
lugar las implicancias o problemas actuales en cuanto al desarrollo humano y sociocultural y por
último los desafíos de la ecología humana para un desarrollo humano y social sustentable.

La Ecología Humana: Desde una perspectiva sistémica teórica

La ecología humana es una ciencia que trata de las relaciones entre las personas y el medio
ambiente percibido como un ecosistema, incluyendo todo lo construido por el ser humano
(Marten 2001). Así también los seres humanos forman parte del ecosistema, en donde interactúa
con su medio ambiente natural y con otros seres humanos, en donde esta interacción es
considerada como un sistema social teniendo como principales componentes: a la población, las
organizaciones, los valores, los conocimientos y las tecnologías, este sistema puede estar en
cualquier escala desde la persona, la familia hasta toda la población de la tierra (Figura 1).
Considerando los componentes del sistema social, Gallopín (2003) agrupa en subsistemas acorde a
la realidad como: la cultura, la política, la sociedad y la economía, así también el sistema ecológico
agrupa en la naturaleza y en el ambiente. Desde estos planteamientos, basados en la generación
de impactos al sistema ecológico como la utilización y transformación de los recursos naturales,
producto de un conjunto de actividades y procesos humanos es dónde se visualiza la interacción o
relacionamiento entre los sistemas. Así también, el sistema ecológico posee su propia dinámica
que producen efectos sobre el sistema social, como las variaciones climáticas y transformaciones
naturales de la biosfera en general. Esta dinámica de interacciones se considera como un sistema
complejo adaptativo, es decir, son sistemas que se readaptan y auto-organizan continuamente sin
necesidad de centralizar el control. En este contexto, Morán (1990) se plantea “¿cuál es la unidad
de un estudio adaptativo: el individuo, el grupo doméstico, la sociedad o la especie? En la realidad
el proceso de adaptación permea todos esos niveles y puede ser observado en cualquiera de ellos.
Por lo tanto, la adaptación es un proceso comprensible en un nivel específico”. En resumen, la
Ecología humana puede presentarse como el estudio del rol del hombre sobre la naturaleza, o de
la naturaleza sobre el hombre, tomando este en su totalidad, en su “integridad” (Olivier 1981).

El enfoque de la ecología humana es una amplia herramienta de reconstrucción cultural e


interpersonal, como una perspectiva válida para enfrentar diversos problemas sociales (Restrepo,
2002), donde existe una analogía entre los ecosistemas vivientes y humanos. La perspectiva de la
ecología humana se justifica por la similitud que existe entre las crisis de los sistemas ecológicos y
las crisis de los sistemas humanos. Dado que todo está relacionado y que los problemas actuales
requieren una mirada global, se propone pensar en una ecología humana integradora; que
incorpore dimensiones humanas sociales y ecológicas (Francisco, 2015:101). De esta forma,
Hawley (1991:26) expresa que “la contribución más importante es la perspectiva de la vida
colectica como un proceso adaptativo que consiste en la interacción de medio ambiente,
población y organización”.

Implicancias y problemas actuales en el contexto del desarrollo humano y sociocultural


Actualmente el análisis de los contextos humanos, familiares, comunitarios y locales son
inseparable de los problemas ambientales, en este sentido Francisco (2015, p. 142) manifiesta que
es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas
naturales entre sí con los sistemas sociales, no hay dos crisis separadas, sino una sola crisis
socioambiental y cultural. Así también, estos elementos son citados por Moran (1990), “cada día
es posible observar, indicios de que las relaciones entre la población humana y el ambiente físico
no son correctas” problemas como la contaminación, la inseguridad, la incidencia de
enfermedades crónicas y la distancia económica entre las personas, condiciones de escasas
remuneración y bajos niveles de salud son problemas que llevan a la pobreza de los sistemas
sociales, en tal sentido, se enfatiza a la pobreza como un aspecto clave que conjuga diferentes
situaciones que hablan de la carencia del ser humano en diferentes contextos como limitante del
desarrollo.

Por su parte, Kliksberg (2003), desde una perspectiva humana y social de la actualidad, también
plantea como uno de los problemas sociales para el desarrollo humano, la pobreza que “tiene
múltiples dimensiones, no es solo una carencia económica, entraña una violación de derechos
humanos en gran escala, derecho como el acceso a la salud, a constituir una familia y tener
estabilidad para ella”, a una adecuada nutrición, a una educación de calidad, a un trabajo digno y
estable, a la propia cultura, a ser escuchados y a participar. En este sentido Chambers (1983),
expresa que la pobreza está fuertemente influenciada por otros factores como ser la debilidad
física, mal nutrición, la vulnerabilidad, el aislamiento, entre otros (Figura 2).

La pobreza está dada por decisiones y políticas humanas. La falta de oficios dignos contribuye a los
altos niveles de pobreza y reduce las oportunidades de laborar y obtener ingresos superiores a los
establecidos por la línea de pobreza, para la mayoría de la población trabajadora (PNUD 2013). En
el sistema ambiental, otra área aguda de déficits son las condiciones ambientales básicas, se
presentan problemas de suministro de agua potable, saneamiento, infraestructura de transporte,
hacinamiento y contaminación ambiental. Se señala que las familias pobres habitan en los lugares
de mayor contaminación, con menos acceso a los servicios básicos, carentes de áreas verdes
propicios para la propagación de enfermedades.

Se suman a estos problemas serios, en materia de desocupación y de degradación de la calidad de


los empleos existentes Zabludovsky et al. (2007). A estos problemas trazados, Martínez (2014)
plantea desde la ecología humana, dos vértices como posibles soluciones: “a corto plazo y a largo
plazo. A corto plazo, se ocupa de las condiciones de vida del ser humano como la salud, los daños
causados por la contaminación, el estrés, los cuales están estrechamente relacionados con la
demografía, la sociología, fisiología y la medicina. Por otra parte, a largo plazo, se apoya en
fundamentos genéticos, se refiere a peculiaridades morfológicas o fisiológicas hereditarias en cuyo
determinismo interviene el medio ambiente bajo todas sus formas”.

Otros de los elementos del sistema social presentado en este artículo, es la tecnología,
considerado en la actualidad, un paradigma de la tecnología dominante, “La era de la tecnología”
(Francisco 2015:74) que trae aparejado grandes avances y posibilidades. Por otro lado, estos
cambios paradigmáticos han contribuido a numerosos males que limitan las acciones humanas.
Áreas como la medicina, las comunicaciones, la ingeniería, entre otros, han sido beneficiadas con
los avances tecnológicos, “La Tecnociencia”. Por otro lado, el avance tecnológico proporcionó un
gran poder al hombre, especialmente un poder económico. Se tiende a creer, según el autor “que
todo incremento del poder constituye un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de
bienestar, de energía vital, de plenitud de valores, como si la realidad, el bien y la verdad surgieran
del mismo poder tecnológico”.

Pero el hombre tiene sus limitaciones; muchas veces no es consciente de sus restricciones. Todas
estas situaciones nos deberían poner ante nuevos desafíos que nos permita redefinir conceptos
mirando a los avances tecnológicos con discreción en donde la sostenibilidad tendría que ser la
clave de los avances. Así mismo, la especialización propia de la tecnología impide muchas veces
mirar las estructuras como un todo (Gómez et al. 2014) Estas fragmentaciones muchas veces
impiden resolver problemas complejos porque las soluciones son fragmentadas. En este sentido,
los problemas relacionados al sistema social y al ecosistema natural se ven afectados, puesto que
la complejidad de estos problemas no se abordan desde una mirada holística, sino más bien,
desde una estructura lineal limitada, los problemas ambientales y los problemas sociales no
podrán solucionarse con parches lineales y atomizados. En este sentido, la ecología humana
permite mirar esos avances con equilibrio apuntando a la sostenibilidad de los procesos
tecnológicos.

Por otro lado, la falta de mesura en ver al hombre como único centro, se transmitió muchas veces
como un dominio sobre el mundo limitando el fortalecimiento de un “Desarrollo Humano y
Social”, entiéndase el termino de desarrollo humano como el “progreso de las condiciones de vida
de las personas” (Tezanos et al., 2013). Por otra parte, PNUD (2013) considera a la persona en el
centro de desarrollo, la integralidad de sus elementos, como las capacidades, oportunidades y
opciones, además de sus ingresos o riquezas. El desarrollo de las sociedades abarca un conjunto
de dimensiones propias de la complejidad del ser humano (Arocena 2001).

Analizando la crisis social, desde una perspectiva económica y política se ha generado


desequilibrios en los aspectos financieros y económicos; teniendo esto una implicancia
significativa en los costos sociales. Considerar al desarrollo, como un desarrollo meramente
económico y tecnológico no es la única solución a la problemática presentada.

Otro de los problemas presentes en la actualidad, es la homogeneización de las culturas locales;


su inmensa variedad cultural se ve debilitada con las intervenciones que pretenden resolver los
problemas a través de parámetros uniformes, desatendiendo la variedad de las culturas locales “ni
siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del
mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano” (Francisco 2015 p. 107).

Desafíos de la ecología humana para un desarrollo humano y social sustentable

Los problemas presentes, las crisis existentes requieren redefinir paradigmas y detenerse a pensar
en aspectos de una ecología humana integradora, que incorpore claramente las dimensiones
humanas y sociales (Francisco 2015) así también, es necesaria una política que piense con visión
amplia y que lleve adelante un replanteo integral, muchas veces la misma política es responsable
de su propio descrédito.

Por todo lo planteado, la ecología humana permite visualizar la problemática desde una
perspectiva holística que podría dar soluciones integrales a problemas como la pobreza, la
marginalidad y la exclusión social, el uso irracional de la tecnología y la falta de valoración a las
culturas locales.

Considerando todos estos problemas y sus implicancias en el desarrollo humano y sociocultural,


se presenta a la “gerencia social” propuesto por Kliksberg (2003) como una alternativa de la
ecología humana con el propósito de crear escenarios óptimos de interrelación entre los
diferentes participantes del sistema social y de esta forma optimizar los resultados en conjunto. El
apoyo y el respeto a la cultura, sus valores, creencias, tradiciones, tecnologías deben ser utilizados
y movilizados a favor del mismo, es por eso, que se plantea en este trabajo la gerencia social como
un medio y herramienta de desarrollo humano sociocultural.

Por lo que el desafío del desarrollo humano y ésta como parte de la ecología humana, se extiende
hacia la capacidad del propio sistema social donde se pretende abordar una participación
representativa para lograr el desarrollo orientado a fortalecer todos los componentes del sistema
social y el ecosistema, donde se desarrolla el ser humano como principal protagonista. La ecología
humana se inserta como una gerencia social para desarrollar alianzas entre el gobierno, el sector
privado y las organizaciones de la sociedad civil con el propósito de intervenir en actividades de
desarrollo comunitario y local. A través del acceso a educación, a servicios de salud, claves para la
construcción del capital humano. En este contexto, los aportes del desarrollo social contribuyen al
desarrollo humano al poner de relieve la heterogeneidad de los grupos sociales, mejorar la
compresión del contexto sociocultural, político e institucional en el que tiene lugar el desarrollo
humano.

Por otro lado, es necesario considerar a la cultura de un lugar en el sentido dinámico, prestando
atención al cuidado de las riquezas culturales, en su sentido más amplio; las culturas locales.
Considerar a la cultura en su sentido vivo, dinámico y participativo, que no puede excluirse a la
hora de repensar la relación del ser humano con el ambiente (Francisco:105).

Las problemáticas actuales como se plantea en este artículo, requieren de soluciones desde una
visión más amplia y profunda, en este sentido, desde el enfoque de la ecología humana se plantea
la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas y así entender que el desarrollo de un
grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere el
protagonismo desde los actores sociales locales, es decir, desde su propia cultura.

Por su parte Max-Neef (1986), plantea el desarrollo a escala humana donde el desarrollo se
sustenta en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de
niveles crecientes de auto-dependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la
naturaleza y la tecnología, de los proceso globales con los comportamientos locales, de lo personal
con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el estado. Necesidades
humanas, auto-dependencia y articulaciones orgánicas, son los pilares fundamentales que
sustentan el desarrollo a escala humana. En ese sentido la ecología humana utiliza estos
elementos buscando lograr la transformación dejando la visión de la persona-objeto en persona-
sujeto del desarrollo.

Basado en los componentes de la ecología humana Gacitúa (2014) plantea desarrollar las
actividades con base comunitaria para facilitar y canalizar los recursos hacia las personas
vulnerables. El desarrollo humano sustentable debe cumplir con tres características principales
según apreciaciones de López et al.,(2006), en primer lugar debe ser socialmente participativo,
tecnológicamente limpio y ecológicamente impactante, es decir, el sistema social debe ser
promotor de su propio desarrollo, así mismo, cuando se utiliza una tecnología adecuada y en este
sentido la ecología humana debe ser un sujeto facilitador, de tal modo que los actores locales
identifiquen los satisfactores y atributos de desarrollo. Por último, debe ser económicamente
viable y sostenible, es decir, se debe basar en la búsqueda de alternativas que generen
rentabilidad económica sin destruir la riqueza existente en la sociedad.

Reflexiones finales

El análisis presentado en este trabajo, reflexiona sobre aspectos que hacen a la ecología humana y
su abordaje a elementos que componen el desarrollo humano y sociocultural; como parte de un
sistema integrado al ecosistema natural.

En primer lugar se destaca que la ecología humana actúa como un todo, abordando los problemas
o situaciones desde una estructura sistémica; y no desde una estructura lineal limitada, su mirada
holística permite visualizar problemas; situaciones y soluciones conjuntas dirigidas más que nada
al mejoramiento del ser humano. Permite plantear una visión del desarrollo humano de “ser más
aptos que antes” y no “ser más de lo mismo”.

La ecología humana propone fortalecer los mecanismos de participación, autogestión y


autodesarrollo de las diferentes unidades operativas del sistema; en donde se focaliza en primer
lugar a la familia; el ecosistema familiar aparece como área fundamental de interés, para una
efectiva transformación de la sociedad. Por otro lado, los demás niveles operativos; los sistemas
comunitarios; los locales; los nacionales son dimensiones importantes para la ecología humana.
Esta perspectiva, propone enmarcar las dimensiones o problemas en forma interdisciplinaria y
globalizadora.

La visión de la ecología humana no es encontrar una respuesta correcta a los problemas que
afronta el sistema social y natural contemporáneo, más bien, crear y facilitar el espacio mediante
la comunicación multidisciplinaria, basada en una visión holística, buscando dar sentido a la
contribución de las ciencias especializadas. La ecología humana debe ser el núcleo fundamental
desde su orientación natural, social y cultural para un ambiente creado por el ser humano,
preservando el valor cultural para el desarrollo, considerando que la cultura engloba aspectos de
identidad de las personas, y de las naciones.

Se destaca en este trabajo al componente “desarrollo humano y sociocultural”; el ser humano


como parte indispensable del sistema en donde el ambiente social, las relaciones familiares, las
organizaciones, los retos de la vida misma, hacen que el individuo evolucione en constante
adaptación con el medio. La vida es una sucesión de constantes cambios y se está obligado a
enfrentar cada uno de ellos con ideas nuevas; y la ecología humana plantea esa mirada actual” a
problemas “actuales”. Así mismo, las relaciones humano-ambiente son mediadas por la cultura
por las experiencias acumuladas por las poblaciones a lo largo de generaciones o por valores
sociales y políticos que la sociedad impone a tales relaciones.

En su esencia teórica, es una disciplina importante para la sociedad contemporánea considerando


su complejidad, permite conocer el estado actual de la relación entre sociedad y ambiente, los
efectos de los modelos de desarrollo sobre el ambiente y en las poblaciones humanas. Aun así, no
se ha desarrollado en la praxis tal cual como se plantea respecto a la interacción de sistemas. En
este sentido, es un desafío para la ecología humana conjugar la teoría con la praxis de manera
coherente, eficiente y dinámica acorde a la realidad contemporánea, por lo que se plantea estos
cuestionamientos como una reflexión final ¿Cómo conjugar de forma eficiente y coherente
elementos teóricos de la ecología humana con la praxis? ¿Cómo ser congruentes con ambos
elementos?.