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CRIMINOLOGIA APLICADA

1) INTRODUCCIÓN

La Criminología es la ciencia que estudia el comportamiento delictivo y la


reacción social frente a tal comportamiento (V. Garrido, P. Stangeland y S.
Redondo, 2006). De manera equivalente, la Criminología sería también la
ciencia que estudia la delincuencia y los sistemas sociales empleados para su
control (Hassemer y Muñóz Conde, 1989).

Una concepción de Criminología que fundamentalmente la presente


como una ciencia interdisciplinaria y sintética, corre el peligro de encorsetar su
propia funcionalidad en una relación de dependencia con respecto a otras
ciencias que tienen otros objetivos y persiguen unos fines distintos de los que
tiene la Criminología, aunque puedan compartir con ella y entre ellas, un
mismo carácter causal-explicativo.

Su campo de acción se extenderá, por tanto, no solo a las conductas


tipificadas como delitos, sino que también abarca la comprensión de los
trastornos relacionados con la personalidad antisocial y, lo que es más
importante, la prevención de tales conductas.

Si ya se ha producido la conducta antisocial, la Criminología deberá dar


tratamiento, tanto en el seno de las instituciones penitenciarias, es decir, en
régimen cerrado, como también fuera de los muros de la prisión, es decir, en
régimen abierto, para la rehabilitación o reeducación de los sujetos
condenados por haber protagonizado tales conductas.

Expandiendo, por tanto, los contornos o límites conceptuales


tradicionales de la Criminología, afirmamos que su objeto de estudio también
abarca la búsqueda de las causas de esas mismas conductas antisociales,
presentes durante la evolución psico-bio-social de los individuos, y que son las
que precisamente han podido llevarles a desarrollar una personalidad
antisocial.

2) TIPOS DE CRIMINOLOGÍAS

Dentro de la Criminología General y en atención a las distintas


finalidades que persiguen, podemos distinguir los siguientes tipos de
Criminologías: 1.- Criminología Científica 2.- Criminología Aplicada 3.-
Criminología Académica 4.- Criminología Analítica 5.- Criminología Clínica 6.-
Criminología Crítica

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A) LA CRIMINOLOGÍA CIENTÍFICA

Es el conjunto de conceptos, teorías, resultados y métodos que se


refieren a la criminalidad como fenómeno individual y social, al delincuente, a
la víctima y a las relaciones de ambos con la sociedad y sistema penal. La
investigación criminológica, pura o multidisciplinaria (psicocriminológica,
jurídico-criminológica…, etc.) utiliza el mismo método hipotético-deductivo
propio de las ciencias, adaptado a su campo de acción.

B) LA CRIMINOLOGIA APLICADA

Se nutre de las aportaciones de la Criminología Científica y de las


ciencias experimentales para aplicarse a los mecanismos de reacción y de
control social, incluso más allá de los propios límites del sistema penal, pues
actuará antes y después de la comisión del delito e incluso, tras la eventual
readaptación del sujeto a la sociedad. La aplicabilidad de la Criminología
depende, sino en toda, en gran medida del diseño de la Política Criminal (o
Criminológica) desarrollada por el Estado.

La CRIMINOLOGÍA APLICADA, por perseguir una clara finalidad


práctica, debe estar orientada hacia la consecución de un fin o propósito
concreto.

C) LA CRIMINOLOGÍA ACADÉMICA

Está dirigida a efectos de la enseñanza del conocimiento adquirido y


ampliado de la Criminología General. Integra y sistematiza los conocimientos
generales de la Criminología para crear un cuerpo propio e independiente de
conocimientos, teorías, métodos y aplicaciones.

D) La CRIMINOLOGÍA ANALÍTICA

Examina si las restantes Criminologías (y las Políticas Criminales –o


Criminológicas-) cumplen su cometido. Ejerce, por tanto, una función
supervisora sobre lo que se ha hecho, sobre lo que se hace, sobre lo que deja
de hacerse o no se hace, indicando lo que es conveniente hacer, aplicar o
implementar, combinando la tarea metódica con la constructiva, para poder
demostrar la validez o invalidez de lo que se afirma criminológicamente.

E) La CRIMINOLOGÍA CLÍNICA

Estudia científicamente al delincuente y diagnostica y pronostica sobre


su conducta futura, pudiendo someterle a un tratamiento resocializador con el
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propósito de conseguir de nuevo su inclusión en la sociedad. El Criminólogo
Clínico puede desarrollar su actividad dentro del seno de un Equipo
Multidisciplinario integrado, entre otros perfiles profesionales, por Psicólogos,
Juristas, Educadores y Trabajadores Sociales. De toda la información psico-
bio-social disponible, el Criminólogo Clínico estudia los factores que han
podido llevar al sujeto a desarrollar una conducta antisocial y delincuencial,
pero caso a caso, estudiando la individualidad crimino-psico-bio-social del
sujeto. El criminólogo debe realizar la identificación de los factores causales y
el diagnóstico sobre el grado de peligrosidad y/o adaptabilidad del sujeto.

F) LA CRIMINOLOGÍA CRÍTICA

Más que un desempeño concreto es una actitud que se traduce en que


el criminólogo siempre deberá innovar sobre la sociedad, a través del análisis
crítico de sus elementos. Este pensamiento crítico guarda estrechas
similitudes con el pensamiento socio-jurídico, a la hora de definir su objeto de
estudio (el hecho criminal) y los términos mismos de la llamada “cuestión
criminal”. La Criminología Crítica aboga por la construcción de un nuevo
paradigma o, al menos, un cambio de paradigma etiológico en la concepción
de la moderna Criminología, para convertirla en la ciencia de las causas de la
criminalidad, con todo lo que ello conlleva implícitamente de crítica sobre la
Criminología tradicional positivista, es decir, aquella que se sustenta sobre la
idea de que el hombre que delinque es siempre una persona “diferente”,
impregnando al hecho delictivo de un contenido marcadamente patológico y
clasista. En conclusión, la Criminología Crítica incide en la necesidad de
estudiar cómo influye el poder en la criminalización de los comportamientos y
en la aplicación del Dº Penal (el llamado “sesgo diferencial” del Dº Penal).

3) LA DIMENSIÓN APLICADA DE LA CRIMINOLOGÍA:


FUNCIONALIDAD Y PROPÓSITO La CRIMINOLOGÍA APLICADA

Por perseguir una clara finalidad práctica, debe estar orientada hacia la
consecución de un fin o propósito concreto. Ese propósito, en su desarrollo
evolutivo, tiene una triple función epistemológica:

1.- Interpretación microscópica centrada en la conducta típica (“el


crimen”): Se estudia la conducta antisocial del sujeto (“el crimen”) buscando
cuales son o pueden ser las causas de tal comportamiento. Los elementos a
considerar en este primer nivel son dos: a) El crimen concreto cometido en su
dimensión espacio/temporal. b) La forma criminal específicamente
desarrollada. Este nivel tiene dos marcados componentes, uno
psicocriminológico y otro criminalístico, que se deben complementar
conjuntamente.

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2.- Interpretación microscópica centrada en el agente de la conducta
típica (“el criminal”): Se analiza al autor del hecho buscando la aplicación de
un tratamiento o programa rehabilitador, reeducador, resocializador…,
centrado sobre lo que el sujeto “es” y “ha hecho”.

3.- Interpretación macroscópica o general (“la criminalidad producida”):


Se estudian el conjunto de las conductas criminales y sus características en
un su dimensión espacio/temporal para inferir los tipos de criminalidad por
zonas o regiones y por el tipo penal. En este nivel, la Criminología se auxilia
de los métodos propios de la Estadística y la Sociología.

La Criminología aplicada, en suma, se configura a través de las


aportaciones de la Criminología científica y del empirismo desarrollado a partir
de las decisiones y prácticas de jueces, fiscales, funcionarios y profesionales
competentes integrantes todos ellos del sistema jurídico penal.

Esta aplicación criminológica puede darse en la formulación de una


política criminal macroscópica acorde con la contemporaneidad y necesidades
reales de los tiempos; o en un programa o práctica microscópicamente
determinados, en cualquier ámbito específico del derecho penal; o también en
cualquier otra actividad del sistema necesitada de la criminología aplicada. La
Criminología aplicada, como parte de una política criminal específica o de un
programa de prevención-actuación concreto, requiere de una supervisión
constante para ser eficaz.

Son fuentes de la Criminología aplicada, los decretos, reglamentos,


circulares, órdenes y demás disposiciones normativas de la Administración,
por lo que su valor puede perder eficacia si su aplicabilidad se convierte en un
mero mecanismo necesario para la transmisión de las decisiones de la propia
Administración, por lo que su estimación es muy relativa, especialmente si
tales disposiciones se oponen o enfrentan a la incorporación de valores,
científica y racionalmente convenientes para el progreso y bienestar de la
sociedad.

Por otra parte, la variedad de actores de la Criminología aplicada


acredita su importancia y diversidad, pero también su debilidad y atomización,
pues no todos ellos se incorporan a la praxis profesional del mismo modo, ni
tienen la misma capacidad para aplicar programas e intervenir en el ámbito
concreto de su funcionalidad. Para ser efectivamente aplicada, la Criminología
científica pasa por un proceso de aprobación e incorporación que Policías,
jueces, fiscales, psicólogos, funcionarios de instituciones penitenciarias y
judiciales y, sobre todo, criminólogos, en un sentido propio y estricto entraña
debate, discusión, enmiendas y compromiso, a cargo de los órganos
legislativos o ejecutivos.

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El problema surge como consecuencia de la criba que pueden llegar a
desarrollar esos mismos órganos marcadamente políticos o ideológicos, lo que
da lugar a que la Criminología aplicada pueda quedar, en cierta medida,
deformada y/o instrumentalizada de forma oportunista por el poder político, en
base a criterios apenas o en absoluto científicos.

Como soporte práctico de la Política Criminal, la Criminología aplicada


suscita muchas dificultades a la hora de su convalidación práctica, pues ha de
tenerse muy en cuenta si los principios, criterios, valores o normas que se
incorporan (o pretenden incorporarse) a través de esas mismas políticas
vulneran los derechos humanos individuales o colectivos de los ciudadanos
destinatarios de los mismos. En tal caso, no debería procederse ni a su
incorporación ni a su aplicación práctica.

La realidad social es, por naturaleza, cambiante, y su aprehensión por la


investigación criminológica queda impregnada de esa necesaria movilidad
evolutiva, de tal modo que la realidad captada por la investigación
criminológica puede quedar obsoleta, si su incorporación a la sociedad se
lleva a cabo con retraso o de manera parcial y fragmentada, produciéndose,
entonces, una discrepancia entre captación e investigación que será mayor y
más frecuente cuanto mayor sea el sesgo introducido por la discrepancia.

4) POLÍTICA CRIMINAL Y CRIMINOLOGÍA APLICADA. POLÍTICA


CRIMINAL Y CRIMINOLOGÍA APLICADA

El Consejo Nacional para la prevención del Crimen en Suecia define


“Política Criminal” como el conjunto de medidas tomadas para limitar el
comportamiento criminal, con referencias no sólo a la actividad de la Policía,
de los Jueces o del Sistema Penitenciario y de “probation”, sino también a la
política social en lo que atañe al mercado de trabajo, a las instituciones de
enseñanza, a la planificación en materia de vivienda y urbanismo y a la vida
familiar”.

Para que la Política Criminal tenga en consideración el papel de la


Criminología Aplicada, ésta (y la Criminología en general y cada una de sus
posibles manifestaciones o tipos), ha de tener un claro carácter empírico. Ha
de estar contrastada en la experiencia (“the truth is out there”). Solo así podrá
influir en la acción de los políticos en materia criminal. Como muy bien afirma
Garrido Genovés, “una tesis ideológica no tiene porque ser científica: hay que
someterla a contraste: Los profesionales de la Criminología han de
comprender que su labor se dirige hacia personas en concreto, no “al colectivo
de toda la sociedad”.

Al igual que la policía desempeña un significativo rol preventivo-


comunitario (Berenguer 1989, citado por Garrido Genovés) y su actividad se
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conecta directamente con la actuación de los jueces y el propio sistema
penitenciario, el rol del criminólogo necesita expandirse, tanto en su dimensión
científica como aplicada. Solo así los gobiernos y las distintas
administraciones que vertebran el Estado de Derecho mostrarán un interés
real por conocer, de manera más precisa, la realidad delictiva y por arbitrar
políticas más eficaces de prevención de la conducta delincuencial. Este es el
único caldo de cultivo posible en el que el rol del criminólogo se puede
desarrollar hasta hundir sus raíces en el tejido social y hacerse así visible en el
conjunto de las instituciones del Estado.

El desarrollo de la Criminología aplicada se halla directamente


correlacionada con el desarrollo socioeconómico y el régimen político del país
donde emerge.

5) LA PREVENCIÓN DE LA CONDUCTA DELICTIVA

Prevenir la delincuencia implica adoptar medidas sobre la raíz de sus


causas, ya sea reduciendo las oportunidades para que los delincuentes
cometan delitos o afrontando las situaciones económicas, sociales y de
cualquier orden que producen o potencian la criminalidad (Política Criminal).

MODELOS DE PREVENCIÓN

PREVENCIÓN PRIMARIA

Se realiza antes de que surja el problema y tiene por objetivo impedir la


aparición de conductas antisociales. La prevención primaria, por tanto, es
abstracta y no hace referencia a casos so supuestos concretos

Normalmente las intervenciones se realizarían en el ámbito comunitario,


en población general o en grupos amplios de personas que no presentan
problemas específicos de ajuste. De este modo se intenta cumplir un doble
objetivo:
a) modificar los factores ambientales y personales relacionados con la
aparición de la conducta delictiva y
b) dotar a los individuos de habilidades múltiples de afrontamiento para
hacer frente a las situaciones difíciles o estresantes.

PREVENCIÓN SECUNDARIA

Se centra en aquellas personas que ya muestran algún signo precoz,


leve o moderado de disfunción o presentan un riesgo significativo de
desarrollar una conducta antisocial.

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Tienen por objeto detectar situaciones de riesgo manifiesto y tratar
tempranamente a las personas afectadas para evitar que la disfunción
empeore.

Parte de la hipótesis de que cuanto más joven se inicia un individuo en el


aprendizaje de conductas delictivas, mayor es la probabilidad de que se
establezcan pautas de comportamientos delictivos relativamente estables y
duraderos.

PREVENCION TERCIARIA La prevención terciaria se lleva a cabo


sobre sujetos que ya han sido objeto de tratamiento penal. La prevención
terciaria, por tanto, es la que se identifica con el tratamiento de un desorden ya
establecido, y trata de limitar su duración, reducir la aparición de futuras
conductas delictivas y evitar posibles secuelas o derivaciones.

Está dirigida, por tanto, a impedir la reincidencia a través de la


reinserción/reeducación psicosocial del sujeto afectado, evitando así
posteriores complicaciones y recaídas (recidivas).