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Articulos sobre el caos:

Plinio Corrêa de Oliveira

Los dedos del caos y


los dedos de Dios

Catolicismo, n° 499, Julio 1992, págs. 11 e 12

Poco tiempo atras, quien dijese que el mundo estaba sumergiéndose en el cao
displicencia: ¿cómo creer en tal previsión, dada la prosperidad y el orden que parecía reinar
el mundo no occidental no formase parte del planeta, por lo que bastarla que Europa y Amér
para decir que todo iba bien y que el caos era imposible.

Se conceptuaba entonces el caos como un auge catastrófico de todos los desórden


admitir, entonces, que de una situación "evidentemente" ordenada pudiese originarse tal p
Tal sería la refutación, aparentemente indestructible, que el optimismo entonces reinan
ciertamente tacharía de "profetas de des gracias".

Va transcurriendo rápido y convulsionado el año 1992. Y el examen más superficial


que la palabra "caos" - hasta hace poco un espantapájaros para tanta gente reputada como s
palabra de moda.

En efecto, para los círculos intelectuales de vanguardia, que se jactan de postmodem


algo fascinante, elegante, más o menos como un bibelot que todos quieren tener entre man
él y verlo más de cerca. En vez de despertar horror, el caos es considerado hoy una fuen
contrario, la palabra "moderno", que tanto halagaba a los occidentales, parece haber c
Refulgente de juventud hasta hace poco, nació en ella súbitamente una cabellera blanca, y
sus arrugas y usa dentadura postiza. Poco le falta para caer en el basurero de la Historia. Se
hace diez años! Hoy en día ¡qué vejestorio! Quien no quiera verse envuelto en la decrepitud
debe llamarse postmodemo. He ahí la formula...

Cada vez más, "caos" y "postmodemidad" son conceptos que se van aproximando
fundirse. Y hay, incluso, quien vea en eventuales hecatombes, conjeturadas para el día d
partida de un radiante pasado mañana.

Asi, gente que hasta ayer no tenía suficientes epítetos para endilgar a la E
precisamente con ella para justificar su optimismo.

* * *

En otros términos, el territorio del Imperio Romano de Occidente se encontró


convulsionado a la vez por dos fuerzas enemigas, que le trituraban sus restos moribundos: lo
de las orillas del Rhin, y los árabes que habían transpuesto el Mediterraneo e invadido amplias
Europa cayó en el caos. Toda la estructura del Imperio Romano de Occidente se pulverizó
estructura eclesíástica, que había recibido de Roma la consigna de no abandonar los terri
jurisdicción espiritual. En la esfera temporal, cundía el caos.

Sin embargo, del entrechoque de los ejércitos, de las razas y de las batallas, en m
general, lentamente se fue formando en los campos la estructura feudal. Y, en las biblioteca
libros en que se había refugiado la cultura greco-latina comenzaron a proyectar su luz sobre l
que lentamente fueron aprendiendo que vivir no es sólo luchar, sino también estudiar.

Poco a poco, sin que casi nadie se diese cuenta, los dedos febriles y desorde
produciendo un tejido nuevo: la cultura medieval, cuyos esplendores los postmodem
argumentación- descubren ahora, como si hasta ayer no los ignorasen y vilipendiasen.

Y, como un prestidigitador que saca de repente un conejo de una galera, los actuale
la posmodemidad sacan de las penumbras y de las agìtaciones de hoy, como también de las
de la más Alta Edad Media, motivos para embaucar a nuestros contemporáneos con la esper
nueva era.

Pero hay algo quo ellos se olvidan de incluir en el panorama histórico que les sirv
Iglesia. La Iglesia, sí, en la cual no cesaron de refulgir santos que dejaron en la tierra la sab
la fuerza viva de ejemplos que hasta hoy el mundo no olvidó. Sacerdotes, muchos, fieles a la
dela Santa Iglesia, fueron por todas partes suscitando almas que comenzaron a brillar
originariamente se pusieron a brillar en el cielo las estrellas, por obra del Creador. Estas fueron
que gradualmente limpiaron de caos el espíritu, las leyes y los hábitos de los pueblos europe

La civilización fue tejida por estas manos benditas, y no por los dedos trémulos, suc

Teniendo esto en vista, el lector se volverá naturalmente para la Iglesia de hoy, esp
acción desarrollada a partir de la Alta Edad Media. Y tiene razón, pues de la Iglesia se pue
Nuestra Señora la Salve Regina: Ella es: “Vita, dulcedo et spes nostra”. Pero la historia jamá
mecánica. ¡Cómo difieren de las condiciones de entonces, las condiciones actuales de la San
como un hijo siente redoblar su amor y su veneración cuando ve a su propia madre caída en
por la derrota, así es con redoblado amor, con veneración inexpresable que me refiero aq
Dios, nuestra Madre. Precisamente en este momento histórico en que a Ella cabría hacer a la
un nuevo mundo, la veo entregada a un doloroso y deprimente proceso de “autodemolición”
la “humareda de Satanás", que penetró por infames fisuras (cfr. Paulo VI, alocuciones de 7-1

¿Hacia donde dirigir, entonces, las esperanzas del lector? Hacia el propio Dios, que
Iglesia santa e inmortal, y que por medio de Ella hará, en los días remotos o próximos,
Misericordia y Su Justicia ya determinaron, pero que permanecen misteriosos para n
renacimiento de la civilización cristiana, el Reino de Cristo por el Reino de María.

Plinio Corrêa de Oliveira: un análisis sobre la "locura" y


el caos contemporáneo
Hace casi 50 años, el Profesor Plinio Corrêa de Oliveira -pensador católico,
hombre de acción y fundador de la asociación TFP- en su artículo "Hay un
método en la locura de la situación internacional", describía el panorama mundial
con trazos que parecen aplicarse a nuestros días. En síntesis, afirmaba el
mencionado autor:

Analizando los diversos focos de tensión internacional, se tiene la impresión de


que es el mismo fuego subterráneo que va alimentando convulsiones por todas
partes y que, por tanto, detrás de tantos desórdenes hay un único Desorden que es
el causante de todas esas convulsiones. La propia vida privada se encuentra en
una situación caótica, incluyendo la crisis de la familia y de la sociedad en
general. El hombre contemporáneo es como un Damocles sobre cuya cabeza los
movimientos revolucionarios anticristianos hacen pender no una espada -como
era el caso de dicho personaje de la antigüedad- sino al mismo tiempo una bomba
nuclear y un bouquet de rosas, ambos suspendidos por un hilo a punto de cortarse
en cualquier momento, en un contradictorio binomio de tensión y distensión que
se va sucediendo.

Añade el Prof. Corrêa de Oliveira que la continuación de esta realidad


contradictoria podrá ir llevando a no pocas personas a un grado imprevisible de
embotamiento general, con la consecuente declinación de la capacidad de resistir
y de luchar, así como a la disminución de sus energías vitales. En materia de
técnica de embotamiento, de envilecimiento y rebajamiento a fuego lento, no se
podría imaginar un medio más tristemente eficaz (cfr. revista "Catolicismo", São
Paulo, Brasil, No. 49, enero de 1955).
En el citado artículo, Corrêa de Oliveira habla del papel de Rusia comunista en el
caos de entonces. Como las analogías con la realidad contradictoria y caótica de
hoy son impresionantes, es legítimo señalar un indicio -para hablar apenas de un
indicio- de que el mismo poder representado entonces por Rusia continúe
actuando hoy de una manera metamorfoseada, o sea, con otras apariencias, para
más eficazmente producir sus efectos malsanos. Baste recordar las nuevas
tácticas revolucionarias acordadas en el marco del Foro Social Mundial (FSM),
que aglutina a las izquierdas del mundo entero, del cual ya se ha hablado antes.

El método que parece existir por detrás de la locura y del caos contemporáneo,
señalado por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira hace medio siglo, contribuye a
explicar las contradictorias coyunturas por las cuales atraviesan hoy Brasil,
América Latina, el Oriente Medio y el mundo entero.

El 8o. aniversario del fallecimiento de este eminente pensador católico, ocurrido


el 3 de octubre de 1995, es una ocasión para recordar este análisis profético.
Primero, como merecido homenaje a su figura, ayer combatida y hoy silenciada,
que a lo largo de innumerables artículos y libros no temió desenmascarar errores,
dentro y fuera de los medios católicos, habiendo dedicado su vida a la defensa de
la Iglesia y de la civilización cristiana. Y, en segundo lugar, para que se
comprenda que existe un método por detrás de la aparente espontaneidad del
actual proceso revolucionario, constatación que podrá servir de antídoto para
fortalecer las almas de quienes desean resistir espiritual y doctrinalmente a dicho
proceso.
Plinio Corrêa de Oliveira

Cuatro dedos sucios y feos

"Folha de São Paulo", 16-11-1983

La perplejidad se da bien con blandos sillones de cuero en los cuales el hom


placenteramente. Es que hay cierta analogía entre estar atontado por cuestiones que nos
asientos de blandos resortes. El hombre perplejo, hundido en el cuero, se queda atontad
anímicamente, lo cual le confiere a su situación esa unidad que nuestra naturaleza pide c
pretexto.

Es cierto que tal unidad no se encuentra allí sin algo de contradicción. Las perplejida
mente un penoso atolladero. Un purgatorio. A veces, casi un infierno. Por el contrario, los
proporcionan al cuerpo cansado un atolladero delicioso, reparador. Pero esa contradicción
disminuye el tormento del hombre, en lugar de acrecentarlo.

Para probarselo al lector, le bastaría a éste imaginar cuánto peor sería la situación
sentado en un duro banco de madera...

Se me ocurrió todo esto al recordar que, en una de estas noches, llegado al términ
reflexionar sobre la situación nacional, atolladero en el sentido más preciso y siniestro del
hundí instintivamente en un profundo y blando sillón de cuero. Comencé entonces a pensar.

La ronda macabra de los diversos problemas patrios, ideológicos, sociales y económ


en mi espíritu. A fin de ver con claridad, trataba de detener la fea danza, de modo de analizar
cuestiones que la formaban. Pero éstas parecían rehuir toda evaluación exacta, ejecutando ca
ojos finalmente fatigados, un movimiento convulsivo a la manera del “delirium tremens”. Pe
ellas, no menos pertinaces que yo, aumentaban su temblor, y de repente retomaban al galo
¿Fiebre? ¿Pesadilla? Lo cierto es que me senti súbitamente en presencia de un perso
y hueso...

Y yo, que tenía la intención de comunicar a los lectores el resultado de mis considera
a contarles lo que este personaje me dijo.

El tal hombre atemporal me trataba de “vos”, con cierta superioridad que tenía su
condescendencia. Y poniendo en ristre el índice corto y poco limpio de la mano derecha, com
primera lección, sentenció:
“Quiero que sepas que yo, el comunismo, fracasé en este Brasil asosegado. El PC, aq
vergüenza. Por eso evito presentarlo solo en público. El sindicalismo no me sirvió de nada.
jefes, pero se me escurre de las manos el dominio sobre sus bases bonachonas (“pacifistas”
Curias, en las casas parroquiales, seminarios y conventos. ¡Qué buenas conquistas hice! Pe
en las cúpulas, y sin embargo la mayor parte de los chiquilines beatos se me está escapand
alegre ante mi confidencia avergonzada. Me considerás derrotado. ¡Zonzo! Te mostraré que
progresar. ¿Lo ponés en duda?” Sí, yo lo dudaba.
Entonces levantó él teatralmente, al lado del dedo índice, el dedo medio, un poco
repelente. Y entró a dar su segunda lección.

“Comenzaré por un sofisma. Haré lo que no imaginás: la apología del crimen. Sí, diré
de mil plumas y millones de videos y micrófonos, que la ola de criminalidad, que tanto as
burgueses, raramente nace de la maldad de los hombres. En las tribus indígenas, los críme
entre los civilizados. Lo cual quiere decir que el crimen nace entre nosotros de las convulsio
en el hambre. Elímínese el hambre, y desaparece el crimen. Como, por otra parte, también l

“A quien vos llamás criminal, es una víctima. ¿Sabés quién es el verdadero crimina
todo, el gran propietario. Es principalmente éste quien le roba al pobre.

“Mientras que un ladrón de la penitenciaria le roba a un hombre, el propietario le ro


¡Su crimen social es de una maldad que no tiene nombre!“

El delirio lleva a muchas cosas. Pensé en expulsar al jactancioso idiota. Pero el co


atontado en mi sillón. Furibundo e inerte, lo dejé continuar.

El levantó el dedo anular, feo hermano de los dos que ya estaban erguidos. Y prosig

“Tengo una más, “don” Plinio. En vista de todo cuanto dije, un gobierno conciente d
como deber desmantelar la represión y dejar avanzar la criminalidad. Pues ésta no es sino
marcha. Todo asesino, todo ladrón, todo estuprador, no es sino un heraldo del furor popular
ante el mundo entero que la explosión criminal en el Brasil está siendo calumniada por
criminalidad es la expresión de este furor, justamente vindicativo, de las masas, que los s
católica no supieron galvanizar”.

Suspendiendo el meñique, miniatura fiel de los tres dedos ya en ristre, nuestro hom

“Haré entrar armas al Brasil. Cuando los burgueses espantados estuvieren bien per
salida para nada más, suscitaré entre los que vos llamás “criminales” a uno o algunos líderes
carismáticos. Y haré que algún obispo anuncie que, para evitar el mal mayor, es preciso que lo
a tratar con aquellos que tienen un grado de bandidaje menor.

“Veo tu mueca. Estás pensando que la burguesía está preparada para cometer este
Así se constituirá un gobiemo a la Kerensky, bien de izquierda. El día siguiente será del Lenín

Me levanté para agarrar al hombre. Cuando me puse de pie, acabé automáticamente


la fiebre...

Escribí de inmediato cuanto “viera” y “oyera", pues sólo hasta pocos minutos después
tales impresiones se pueden conservar con cierta vitalidad.

Lector, espero que ellas no le den fiebre. Si es que, antes de terminar la lectura, ella
Este no será, en todo caso, un tranquilo sueño de primavera. Pero estará en
meteorología caótica de los días aguados y feos con los que va comenzando noviembre.

P.S. La policía paulista parece encontrarse hoy revolucionada. ¿Qué diría a este respecto el h
dedos sucios? En San Pablo, por todo el Brasil, ¿qué rumbo tomará el buscapié de la subvers

Meyssan: “El objetivo de las guerras actuales no es


dominar a los países, sino destruirlos”
Publicado el diciembre 6, 2017por Adversario
Thierry Meyssan – Foto: Georgina García | Zoom
“El objetivo de las guerras actuales no es dominar a los
países, sino destruirlos”
http://revistazoom.com.ar/el-objetivo-las-guerras-actuales-no-es-dominar-a-los-
paises-sino-destruirlos/
Stella Calloni y Bean Gibbons
Entrevista al periodista y fundador de Red Voltaire, Thierry Meyssan: del nuevo
mundo detrás del ascenso de Trump a la realidad en Siria y Medio Oriente.

Thierry Meyssan es periodista, geopolitólogo, investigador, activista político y


presidente fundador de Red Voltaire. Desde esa plataforma, pero también desde
sus diferentes libros e investigaciones, se erigió como una voz alternativa a la hora
de analizar la política internacional y, sobre todo, la situación siempre conflictiva y
siempre dramática de Medio Oriente. Exiliado de su Francia natal, Meyssan acaba
de publicar en español De la impostura del 11 de septiembre a Donald Trump,
libro de próxima aparición en Argentina, en el que se destaca –como escribe el
politólogo Alfredo Jalife Rahme en su prólogo– la fascinación de Meyssan por estar
“en el epicentro de la acción, bien sea en Teherán, en Beirut, en Damasco, en
Trípoli o en los Balcanes”, lo que convierte al autor en uno de los “pocos
investigadores en el mundo que pueden ostentar ese doble lujo: la investigación
privilegiada, sumada a la fascinación por la acción”. De visita en Buenos Aires,
Meyssan habló con Zoom sobre su mirada respecto a Donald Trump, Medio
Oriente, Rusia y el presente y futuro de un mundo en plena mutación.

En su libro aborda los sucesos del 11 de septiembre y su impacto global. ¿Para qué cree que le sirvió
este hecho a Estados Unidos?

Podría decir que los que tomaron el poder después del 11 de septiembre son unos
puritanos. Lo importante, tras la imposición del Acta Patriótica, no es en realidad
la gran vigilancia sobre la población que esto autorizó, sino el hecho de que llevó a
la suspensión de diez artículos de la Constitución. Cuando la Constitución de
Estados Unidos fue redactada era un puritano quien custodiaba el texto, explicando
que no debía haber democracia en este o aquel punto. Pero la gente que había
hecho la Guerra de Independencia se rebeló contra esto. Se adoptaron las diez
enmiendas, que garantizan que la persona puede volverse en contra de la razón de
Estado. Y eso es lo que se ha destruido el 11 de septiembre. Hasta el gobierno de
Trump han gobernado los puritanos.

Para la política exterior esto fue gravísimo, como la declaración de la guerra antiterrorista, infinita y
sin fronteras. Ya en 1992 Paul Wolfowitz sostenía que era el momento de Estados Unidos para
desarrollar una política de dominio mundial. ¿Cuánto sirvió ese 11 de septiembre para lo que sigue
ocurriendo hasta ahora? ¿Cuánto sirvió para llevar adelante las guerras de este siglo, los nuevos
esquemas de cuarta generación, entre otros?
En el momento de la operación Tormenta del desierto, George Bush redactó un
informe para Bush padre donde explicaba que “Estados Unidos debía dominar el
mundo no siendo los mejores, sino los primeros”. Era una idea extraña, decía que
“incluso debemos hacernos daño a nosotros mismos si es que esto nos permite ser
superiores a los otros”. Este método de destrucción de las relaciones
internacionales ha funcionado desde el 11 de septiembre hasta la elección de
Donald Trump. Cuando llega Trump viene con un proyecto muy diferente, un
modelo mejor pero no perfecto. La idea de Trump es que hay que acabar con todas
las acciones del imperialismo estadounidense y volver a un sistema republicano,
por ejemplo él le puso fin al Tratado Transpacífico. Advirtió que tenían que tener
relaciones de cooperación y no de rivalidad con China y, a cambio, China acaba de
bajar sus derechos aduaneros. Es un esfuerzo de pacificación. En política interior él
cree que hay que edificar Estados Unidos según el modelo de los tiempos de la
independencia. Estados Unidos tiene que ser un país de lengua inglesa y con la
cultura de Europa del Norte. Se está reactivando el conflicto entre cultura del norte
de Europa y cultura hispánica. Sigue la guerra entre Estados Unidos y España a
través del caso mexicano. Esto se puede concretar con la salida de California de
Estados Unidos. Porque en California todos hablan español.

En ese análisis donde habló de la “destrucción”, Bush estaba reconociendo que a partir de ese
momento iban a utilizar el mismo esquema que utilizaron para entrar en la guerra de Vietnam, es
decir, volviendo a los atentados que nosotros llamamos de falsa bandera.

En estos últimos siete años Estados Unidos ha utilizado los atentados de falsa
bandera de una manera increíble. Con ayuda de los británicos han
organizado el Movimiento Israelita que destruyó todo el Medio Oriente,
pero el yihadismo tiene su historia. En 1948 los ingleses constituyeron
una sociedad secreta en Egipto para asesinar a distintos dirigentes, y
después siguieron utilizando esta misma sociedad, por ejemplo, en
Pakistán. Era una sociedad secreta compuesta simplemente de
asesinos. En 1978 Zbigniew Brzezinski decidió utilizar estas tropas para atacar a
los rusos en Afganistán. Trajo de Egipto y otros países árabes a esos combatientes
para atacar el régimen comunista de Afganistán y, en reacción, este gobierno
comunista pidió la protección de la Unión Soviética. Esto degeneró y dio lugar a la
guerra que todos sabemos. Y cada vez más Estados Unidos ha acudido a esta
organización secreta. Los combatientes árabes de Afganistán se fueron a
Yugoslavia. Hubo un desfile de la Legión Árabe en Srebrenica. El jefe de
estos árabes era uno de los Hermanos Musulmanes, Osama Bin
Laden. Durante la guerra de Bosnia-Herzegovina, el presidente Alija
Izetbegovic, que era un hermano musulmán, tenía de consejero militar
a Osama Bin Laden. El francés Bernard Mogilevich era su consejero mediático y
Richard Perle era su consejero diplomático. La misma organización fue utilizada en
la guerra de Kosovo y en la guerra civil argelina.
Sobre la guerra contra Yugoslavia ha habido un gran silencio, ¿Cree que allí está desarrollado lo que
luego se aplicó, incluyendo el silencio?

La guerra de Yugoslavia fue lo que inició, después, todo lo que se vio en


las primaveras árabes con las mismas personas. Durante la guerra de
Kosovo la persona que hacía la comunicación entre la OTAN y los
Hermanos Musulmanes era un oficial turco y ese señor es ahora el jefe
de los servicios secretos de Recep Erdogan.

¿Es algo así como una historia circular?

Sí, sí absolutamente. Esta organización era visible, no se ocultaba. Hubo un tiempo


en que se hablaba de Londres como el Londonistan, porque en Londres
estaban todos los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, y los
servicios secretos Británicos los controlaban perfectamente. Bin Laden
tenía su despacho en Londres hasta finales del 99, incluso más tarde.

¿Hasta 1999? ¿Podría decirse, desde su punto de vista, que era un agente británico?

“La idea de Trump es que hay que acabar con todas las acciones del imperialismo
estadounidense y volver a un sistema republicano, por ejemplo él le puso fin al
Tratado Transpacífico”

Agente de Londres y de Estados Unidos, ¿no? Había una relación directa entre Bin Laden y la
familia Bush.

Sí. Las familias Bush y Bin Laden hicieron muchos negocios juntos. El hermano
mayor de Bin Laden era el asociado de Bush Junior para la
construcción de un aeropuerto en Texas.

En su momento yo sostuve que Bin Laden no era ese anciano que mataron en el ataque de los
marines en la supuesta residencia en Pakistán. ¿Es así?

Es así. Evidentemente no era Bin Laden. Este murió en 2001, estaba muy enfermo,
con una enfermedad renal. Conozco a una persona que lo visitó en el Hospital
Americano de Dubái, dos meses antes de los atentados, y es un jefe de Estado de
Medio Oriente. Lo recibió Bin Laden en el hospital con la protección de la CIA.
Después se fue a Pakistán y lo cuidaban en el hospital militar de Rawalpindi, donde
murió unas semanas más tarde. Hay oficiales del MI6 británico que fueron a su
entierro, pero se mantuvo con vida al personaje cuando el 11 de septiembre
enseñan un video con un individuo que se le parece y le hacen decir: “Soy yo el que
hice todo”. Pero no era Osama. Después, Al Jazeera difundió de manera regular
filmaciones y audios. Es muy fácil saber si se trataba de él o no, el sistema bancario
internacional tiene un sistema muy efectivo de reconocimiento de los rostros, la
sociedad que hace esa identificación se encuentra en Suiza y ellos no tienen
ninguna duda de que en diez años varias personas pretendieron ser Bin Laden,
pero no se trata nunca de la misma persona.

¿Estaba todo preparado cuando iniciaron la invasión a Afganistán? ¿Podemos hablar de estas
guerras como guerras coloniales de ocupación?

Ya no se trata de guerras coloniales clásicas. Estados Unidos no procura ocupar


territorios y no pretende llevar su cultura a distintos lugares. Los grandes
sistemas coloniales edificaron cosas enormes, suntuosas, en los países
que ocuparon, pero Estados Unidos no, no ha edificado ningún
monumento en ningún lado. Desde el 11 de septiembre está en un proyecto
diferente, proyecto que imaginó un almirante, la persona que transformó el ejército
estadounidense en un ejército de alta tecnología. Decía que para asegurar la
seguridad de Estados Unidos bastaba con extorsionar a los países ricos. Es una
idea increíble, pero muy sencilla. La primera vez que leí estas cosas me parecieron
ridículas. Parecía un insulto para meterle miedo a la gente, pero en los últimos años
es esto lo que sucedió, exactamente, en el Medio Oriente. El Pentágono dividió al
mundo en dos, de un lado los Estados estables, la OTAN y sus aliados y los grandes
Estados que no se pueden atacar porque se defenderían, India, África del Sur,
Brasil, Rusia y China. Estos países necesitan materia prima y energía para su
desarrollo, por lo que les decían “adelante, que vengan a buscar lo que necesitan en
esta enorme reserva de materias primas en el mundo que estamos construyendo”.
El día que Argentina necesite níquel de algún lugar, ¡adelante, bienvenido!, pero
tendrán que pagarle primero al ejército de Estados Unidos para su seguridad.

Allí viene el caso de los ejércitos privados, los mercenarios que llaman contratistas.

Sí, de eso se trata. En esta reserva de materias primas ya no habrá ningún poder
organizado, será el caos. Si sigue así, ustedes directamente van a morir porque
necesitarán la protección de Estados Unidos.
Es lo que pasa hoy en Medio Oriente, en Europa. ¿No parece Europa una colonia de Estados
Unidos?

¿Cómo los europeos pueden conseguir el petróleo de Libia, por ejemplo? Tienen
que pasar primero por el ejército norteamericano.

Un peaje, como se dice aquí. De alguna manera se puede decir también que ellos participaron en la
destrucción de la Unión Europea para poder manejarla mejor. ¿La guerra la está pagando Europa,
está pagando las armas que utiliza Estados Unidos?

Absolutamente. No le cuesta nada a Estados Unidos. El objetivo de estas guerras


no es dominar a los países, sino simplemente destruirlos. Mira al Medio Oriente, se
invadió Afganistán porque los talibanes no permiten que las muchachas se pinten
la uñas, eso lo dijo la señora Bush. Se destruyó Irak porque tenían armas de
destrucción masiva y hoy lo ataca con misiles Estados Unidos. Cosas ridículas.

“Se destruyó Irak porque tenían armas de destrucción masiva y hoy lo ataca con
misiles Estados Unidos. Cosas ridículas”

El caso libio es muy dramático.

Al final lo que se ve de estas guerras son ciudades destruidas, destruidas hasta el


nivel de Stalingrado cuando la Segunda Guerra Mundial, y generalmente el resto
del país está intacto. Ciudades destruidas hay en Afganistán, en Irak, en Tunez, en
Egipto, en Libia, en Siria, en Yemen, pero también las hay en Turquía y aún,
incluso en Arabia Saudita. Cada vez dan una explicación distinta, pero es el mismo
resultado donde quiera. Es asombroso. En Damasco uno puede pasear con la
sensación de que no se trata de un país en guerra, cuando uno va al barrio cristiano
hay que cruzar una avenida y de pronto te encuentras en Stalingrado, de una
vereda a otra la diferencia es total.

Esto se vio claramente en la destrucción el patrimonio cultural de muchos de estos países. ¿Por qué
cree que se hizo esto?

Hay varios motivos para esta agresión cultural. Los Hermanos Musulmanes tenían
el apoyo de Arabia Saudita, en los años 60 se crea la Organización Islamista
Mundial. Hace dos años esta organización tenía un presupuesto más importante
que el del ejército saudí. Este dinero le servía para tener mezquitas dondequiera,
pero, sobre todo, para financiar ejércitos de yihadistas, a la vez en el mundo árabe
y en el mundo eslavo, grupos para ser utilizados en Chechenia. Los saudíes son
beduinos del desierto y en el desierto la historia no existe. Por lo tanto,
no tiene que haber recuerdos visibles de épocas anteriores. Hace
algunos años los saudíes destruyeron en la Meca la casa del profeta
Mahoma. Todas las huellas de la historia deben borrarse. La cultura
cero. Los Hermanos Musulmanes, pagados por los saudíes, han hecho lo mismo
en todas partes. Además, está la voluntad del Estado de Israel de
erradicar todo lo que no sea judío de toda la región.

¿Este es el plan para todo el Medio Oriente?

El Estado de Israel no tiene la historia que uno se imagina. Uno se imagina que el
sionismo es un proyecto judío y no es el caso. El primer jefe de Estado que pidió la
creación del Estado de Israel en Palestina, en el siglo XVII, era Oliver Cromwell.
Este proyecto los ingleses lo mantienen desde hace varios siglos. Benjamín Disraeli,
que era el primer ministro de la reina Victoria, impuso en la agenda la creación del
Estado de Israel en la Conferencia de Berlín en 1885, y Otto von Bismarck fue el
que se opuso a eso. Hubo que esperar a la primera guerra mundial para que llegara
la Declaración Balfour británica de los Catorce Puntos por parte del presidente
Wilson. Son dos textos publicados a pocos meses de distancia. En esta declaración
de Catorce Puntos se dice que se le va a dar una patria, un país, a los pueblos
oprimidos por los turcos. Hay que crear tres países: Armenia, Kurdistán e Israel.
En ese momento, Estados Unidos se asocia al proyecto británico. Y en ese
momento las organizaciones judías aceptan lo que estaban preparando los
británicos, pero hasta entonces los judíos estaban en contra. Para los británicos,
cuando se crea el Estado de Israel, se trataba de crear un Estado pirata. Utilizan a
Israel para desarrollar o mantener su imperialismo en la región. Hubo entonces
conflictos entre Israel y los británicos, pero, en definitiva, siempre es el punto de
vista británico el que triunfa en esos años y hoy en día Israel sigue estando al
servicio de británicos y Estados Unidos.

¿Cómo es la situación actual en Siria?

El proyecto estadounidense fue concebido para toda la región, pero los árabes y los
afganos, por ejemplo, no tienen nada que ver unos con otros, y entre los árabes,
entre beduinos y gente de la ciudad, no hay nada común tampoco. Estados Unidos
consiguió, exactamente lo que quería en cada lugar donde había una sociedad
organizada en tribus. Esto fue en Afganistán, en la parte suní de Irak, en Yemen y
Libia. Ahí eso funcionó perfectamente. El caso de Kurdistán es un mito. Kurdistán
existe, pero está en Turquía, no se encuentra en Irak. Donde hay una cultura
Estados Unidos se enfrenta a esa cultura existente, es lo que pasa en la parte chiita
de Irak y es mucho mayor aún en el caso de Siria, porque en Siria fue donde se
inventó la idea de Estado hace 8000 años. En aquel entonces eran ciudades
naciones lo que existían. Hay una continuidad absoluta del Estado Sirio
desde hace 3000 años. Estados Unidos solamente cuenta con 200
años. Hay reflejos en la población que Estados Unidos no había imaginado. Se
trata de reflejos, de actitudes reflejas. Nadie dio explicaciones, nadie dijo nada y
cada cual sabía lo que tenía que hacer.

¿Esa sería la fuerza de la resistencia siria?

Piensa que sólo los pueblos que tienen una historia larga pueden resistir estas
guerras. Eso es imprescindible. Al principio de la guerra en Siria la gente se
creyó lo que veía por televisión, especialmente en los canales
internacionales. Todos les decían: “Hay una revolución andando en
vuestro país”. Entonces la gente decía: “Bueno será en el pueblo de al
lado, porque en el mío no es”.
“Todos les decían a los sirios: ‘Hay una revolución andando en vuestro país’.
Entonces la gente decía: ‘Bueno será en el pueblo de al lado, porque en el mío no
es’”

Fue muy fuerte el poder que les dieron a los medios

Sí, en principio había grupitos que cometían pequeños atentados en distintos


lugares. No eran cosas peligrosas, sino acciones simbólicas contra los puntos que
representaban al Estado, por ejemplo, dinamitar una estatua a Háfez al-Ásad,
fundador de la Siria moderna. En 2011 se señala en Damasco que en un edificio
determinado hay un grupo de gente que está preparando atentados a 800 metros
de donde yo vivía. El ejército llegó, asedió el edificio e hicieron salir a todos los
habitantes del edificio. Hay un apartamento donde los terroristas se encerraron.
Era el final del día y el ejército no los quería atacar durante la noche porque no
tenían ninguna visión nocturna, entonces la gente fue a dormir en casas de los
vecinos, los helicópteros estuvieron rondando toda la noche y desde ese
apartamento había una transmisión directa por satélite, la gente que estaba
encerrada ahí hablaba directamente con la cadena de Qatar, Al Jazeera, contando
que había una batalla tremenda, muertos donde quiera, tiros y disparos por todas
partes. Y no había nada.

¿Era un típico armado de los medios en su participación en la guerra?

Absolutamente. Entonces, por la mañana, el ejército da el asalto y resultan muertos


todos. Mis amigos fueron a hacer un reportaje inmediatamente. No sabían a quién
hacerle preguntas, entonces le preguntan a la gente que estaba volviendo a sus
casas: ¿Qué fue lo que usted vio, qué pasó? Y empiezan a contar “¡Oh! Una batalla
tremenda, tiros durante toda la madrugada. Había 40 muertos aquí en la calle”
¿Usted vio a los muertos? No, decían y sólo bastaba con que hubieran abierto las
persianas y se daban cuenta de que no estaba pasando nada.

Eso se parece a aquella supuesta toma de Trípoli, que se armó como escenografía en Qatar para
decir al mundo que todo había terminado. Habían creado la Plaza en una escena cinematográfica y
era mentira…

Sí, la misma técnica, pero en Siria fueron un poquito más lejos. El plan de los
británicos era que cayera el gobierno sirio solamente a base de videos. En Libia
habían utilizado imágenes de estudio para hacer creer que habían tomado Trípoli,
por eso la batalla de Trípoli fue tan rápida, porque la gente pensaba que ya había
perdido. El plan era cortar la televisión siria y difundir en las mismas ondas una
falsa televisión siria. Hicieron lo mismo con radios en Cuba. En Qatar habían
filmado las imágenes y habían preparado imágenes sintéticas, se veía al presidente
Badhar al-Asad abdicando y se lo podía ver subirse a un avión y darse a la fuga. En
Siria todo el mundo ve la televisión por satélite y exclusivamente por satélite
cortaron la señal

Cortaron también la agencia de noticias siria.

Sí. Era más fácil hacerlo en Internet. Entonces cortaron la señal del gobierno
egipcio y Arabsat, que pertenece a la liga árabe. Enviaron una nueva señal a los
satélites desde una base de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados
Unidos), que está en Australia. De pronto, ya no había ningún programa, no se
sabía nada. Iban a ver la señal del derrocamiento del gobierno sirio de esta manera.
Entonces se me encargó organizar una gran operación con el ministro de la
Información a través de un usuario y por un sistema que algunos podían captar en
el techo de sus casas por las antenas axiales.

¿Tuvieron que recurrir a la imaginación?

Así fue. Se dijo: “Va a haber una operación para invadir al país, no deben creer en
nada de los programas siguientes. Tienen que averiguar, verificar quiénes son los
presentadores y tienen que verificar siempre que la radio diga lo mismo que la
televisión”. Tuve que volver a instalar la antena donde quiera, pero era demasiado
tarde, y le preparé una carta al Consejo de Seguridad porque hay tres resoluciones
de la ONU de los años 60 que prohíben la propaganda de guerra. El gobierno
mandó una carta a todos los miembros de la Asociación Amigos de Siria que son,
de hecho, los enemigos de Siria. Los invitaba a una conferencia en Moscú y les
anunciaba que el primer tema sería la propaganda de guerra y que si se utilizab esta
propaganda de guerra sería la guerra mundial, y ahí todo se detuvo.

Una acción extraordinaria de la que nada se sabe.

Esto era el resultado de un año entero de desestabilización mediática. La manera


en que ellos supieron resistir en ese momento. Dio un impulso muy grande a la
manera en que la población resistió. Hasta entonces la gente decía, “Bueno va a
pasar lo mismo con el gobierno derrocado como en Egipto, Tunez, etc. Qué le
vamos a hacer. Van a llegar los Hermanos Musulmanes”. Las mujeres se
empezaban a poner velos, se estaban preparando. Eso se dio en abril de 2012.

En febrero de ese año fueron las elecciones sirias con participación de los partidos democristianos,
socialistas y comunistas, donde en medio de la guerra ganó por más del 80 por ciento el apoyo de
todos esos partidos el presidente A Bashar Al Asad.

Así fue. En julio hubo un ataque muy fuerte contra Damasco con 40 mil hombres
que venían de Jordania para tomar la ciudad y ahí la población se rebeló. Al
principio, la gente se creía todo lo que les contaban, pero llegó un momento en que
eso ya no era posible. Cuando llegaron estos atacantes, la gente permaneció en sus
casas, pero avisaba a la policía de todos los movimientos. Hubo una batalla muy
violenta, pero se pudo defender la ciudad.

Otro caso importante fue lo de Alepo. ¿puede contarlo?

Alepo es un caso particular. Los turcos querían anexar Alepo. Cuando se crea
Turquía a finales de 1919, después de la primera guerra mundial, tras la
destrucción del Imperio Otomano, Mustafá Kemal Atatürk hizo prometer a los
dirigentes anteriores de conservar esta región para Turquía. Por eso ellos querían
reconquistar Alepo. Hay ahí comunidades turcomanas, hablando turco y viviendo
en Siria. Es el único caso de extradición nacional por una minoría. Los
turcomanos de esta zona dejaron entrar a los yihadistas dirigidos por
los turcos, entonces ahí saquearon la ciudad de manera metódica, fue
eso. Los servicios secretos turcos llegaron con camiones y se llevaron
todos los equipos de las fábricas, todo fue robado y llevado a Turquía,
así ya no había ninguna economía posible y una parte de la ciudad fue
ocupada por los yihadistas. Eso duró unos tres años. Fue terrible para la
población civil, porque ya no había nada. Muy poca electricidad y agua durante
cuatro horas, dos veces a la semana. Una gran destrucción. También había sido
muy cruel para la población lo sucedido allí. Esto es todo el modelo. Ahora Estados
Unidos, después de destruir Medio Oriente, tiene que asaltar otras regiones. Tiene
dos proyectos, Tailandia, Camboya son unas de esas regiones, y también la parte
noroeste de América Latina.

Es un escenario de una enorme complejidad. ¿Cómo estructuró su libro?

Expongo en el libro lo que entendí en estos siete años, pero es tan complicado que
no sabía cómo contarlo. ¡Es algo tan distinto de la manera de pensar de antes! Por
eso hago tres veces el mismo relato, pero con niveles de conciencia distintos,
porque entendí lo que estaba pasando poquito a poco. Primera parte, los
acontecimientos vistos desde París por el gobierno francés. Los franceses no sé si
no tenían el menor conocimiento de lo que estaban preparando Estados Unidos y
los ingleses, fueron manipulados porque los franceses eran la rapiña personal. Esa
parte puede parecer un poco larga para el lector latinoamericano, sería más afín a
los lectores franceses, pero es el nivel de conciencia del cual parten los argentinos,
más o menos. La segunda parte es la historia de los Hermanos Musulmanes;
existen muchos libros sobre el tema, pero país por país. Por primera vez relato la
historia desde un punto de vista de conjunto. Y la tercera parte es la reacción de
cada jugador en este partido. Hay Estados que se limitan a tratar de aprovecharse
de la situación, como Turquía, mientras otros tienen una visión estratégica a muy
largo plazo y son los únicos que no se van a dejar llevar por las apariencias, como
China y Rusia. Lo que trato es de mostrar la complejidad de las relaciones
internacionales. En este caso y, sin duda, es muy difícil.

SE ACELERA EL DECLIVE DE ESTADOS UNIDOS EN EL MUNDO

Las diez amenazas más grandes de 2018


El Mundo
6 Ene 2018 - 8:50 PM
redacción internacional
Euroasia Group, firma especializada en identificar riesgos mundiales desde hace
dos décadas, advierte que este podría ser el año con más peligros para el mundo.
El problema: no hay liderazgo.
El 3 de enero, el presidente chino Xi Jinping les pidió a los militares estar listos para la guerra. / AFP

En el campo de la geopolítica, los expertos intentan encontrar ángulos positivos


para las múltiples situaciones mundiales de 2018. Sin embargo, el entorno global
se anticipa más complicado que cualquier otro de los últimos 20 años. Así lo
revela Eurasia Group, firma especializada en identificar riesgos mundiales, que
presentó un informe sobre las diez amenazas más graves para los próximos
meses.
Ian Bremmer, presidente de Eurasia, dice en la presentación del documento que
el 2018 llega cargado de desafíos políticos: las democracias liberales tienen
menos legitimidad que en cualquier otro momento desde la II Guerra Mundial y
la mayoría de problemas parecen no tener solución. “Si tuviéramos que escoger
un año para una gran crisis inesperada, luego de analizar el entorno mundial
desde hace 20 años, diríamos que es 2018”, dice Bremmer.

¿Por qué el pesimismo? El progresivo declive de la influencia estadounidense en


el mundo y la presión geopolítica marcarán el rumbo de este año. “2018 es uno
de los años más riesgosos que hemos visto”, insiste Eurasia.

Según el informe, no hay liderazgo. “EE.UU., bajo el mando de Donald Trump,


no va a rescatar a nadie de la crisis, la Unión Europea está enfocada en sus
propias crisis y China emerge, pero no tiene liderazgo”. Estos son los 10 riesgos
más grandes que enfrentará el mundo.

1. China y el vacío de poder


Xi Jinping, el mandatario chino más poderoso desde Mao Zedong, cambió su
discurso. Durante mucho tiempo, los chinos evitaron hablar de liderazgo global.
Sin embargo, en el XIX Congreso del Partido Comunista (PCC), celebrado en
octubre de 2017, las palabras anunciaron un nuevo tiempo. Xi Jinping (el hombre
más poderoso del mundo según “The Economist”) fue proclamado líder
indiscutible con este ambicioso plan: China estableció que jugará un papel clave
en el siglo XXI, no aspira a ser una potencia hegemónica, respalda la
globalización, el mercado es su eje de desarrollo, la innovación científica y
tecnológica es básica para su avance global y la ecología es parte esencial de sus
avances.

Justo todo lo contrario que proclama el presidente de Estados Unidos, Donald


Trump. Y ese vacío de poder que dejó la renuncia al multilateralismo de
Washington sólo puede ser llenado por China, que podrá establecer este año sus
estándares de comercio inversión y tecnología en Asia. “Desde 2008 se ha visto
una erosión gradual de la percepción de las democracias occidentales. Ahora hay
una alternativa viable: China, que para Occidente no es atractiva, pero que para el
resto del mundo es plausible”, explica el informe de Eurasia. “Y con Xi listo y
dispuesto a ofrecer esa alternativa y extender la influencia de China, ese es el
mayor riesgo este año”.

2. Peligro de un accidente
La probabilidad de una gran crisis geopolítica (Corea del Norte, terrorismo,
ciberataques), aumenta. Un error de cálculo o de juicio podría desatar un
conflicto internacional de proporciones mayúsculas, pues ya no hay un garante de
la seguridad global y proliferan los actores no estatales con capacidad
desestabilizadora. Según Eurasia, un ciberataque o unas pruebas con misiles de
Corea del Norte que alcancen territorio japonés, pueden desatar una escalada
armada.

La amenaza de ciberataques proviene tanto de Rusia, China y Corea del Norte,


como de actores no estatales como Anonymous: la capacidad de causar estragos
está creciendo, especialmente cuando las vulnerabilidades de seguridad son
grandes.

El estudio plantea que la guerra en Siria continuará descendiendo, aunque los


bombarderos rusos y estadounidenses podrían cruzar líneas rojas -cada una
domina ciertos sectores del campo de batalla sirio- y en algún momento golpear
zonas “por accidente”. Algo más grave aún: el Estado Islámico (EI) ha empezado
a perder terreno y, por eso, cientos de combatientes extranjeros están retornando
a casa, creando un mayor riesgo de atentados en países occidentales. La
sofisticación del terrorismo, gracias a internet, facilitará que surjan más ataques.
3. Guerra Fría tecnológica
A medida que los datos y la inteligencia artificial facultan a las organizaciones
para controlar y analizar la información, las tensiones se amplían en los espacios
de internet y las tecnologías. Estados Unidos y China están a la vanguardia. Estos
gigantes tecnológicos intentan dominar la inteligencia artificial y otras
tecnologías de próxima generación. El ganador podría dominar las próximas
décadas tanto económica como políticamente. Las líneas divisorias se están
volviendo más nítidas: Estados Unidos todavía tiene el mejor talento, pero Pekín
está entrenando a muchos más tecnólogos. China seguirá aportando dinero a sus
sectores de investigación y hardware de cosecha propia, mientras que EE.UU.
lucha con menos control sobre sus principales empresas del sector privado que
Pekín. La carrera es difícil.

“La lucha por el control del mercado también afectará a África, India, Brasil e
incluso Europa. Y hay una cosa aún más preocupante: cada vez es más difícil
protegerse de virus globales con compañías antivirus. Pero nada de esto detendrá
la marcha hacia un nuevo (y más desordenado) orden económico y político
remodelado por la tecnología”, señala el informe.

4. México
Será un año decisivo: renegociación del Tratado de Libre Comercio con Estados
Unidos y Canadá (Tlcan), cuyas condiciones pidió cambiar el presidente Donald
Trump. También vendrán las elecciones del 1° de julio. “La renegociación del
acuerdo de 23 años comenzó en agosto pasado y dominó la segunda mitad del
año, con escasos resultados. Las propuestas estadounidenses cada vez más
proteccionistas han ralentizado las negociaciones. Canadá, Estados Unidos y
México comparten el objetivo de llegar a un acuerdo para renovar el acuerdo a
fines de marzo, antes de que comience la campaña presidencial en México”, dice
Eurasia.
Una vez que la campaña presidencial comience en marzo, será muy difícil para
los negociadores del gobierno acordar compromisos significativos sin verse
arrodillados ante EE.UU. Además, el candidato favorito de la campaña es Andrés
Manuel López Obrador, conocido como AMLO, quien ofrece una retórica
antiestadounidense y una plataforma de política económica estatal. “La ira de los
votantes hacia el gobierno se está disparando, gracias a los casos de corrupción
de alto perfil, el deterioro de la situación de seguridad y el lento crecimiento
económico”, advierte Eurasia.

5. Estados Unidos e Irán


El acuerdo nuclear firmado en 2015 tiene futuro incierto. EE.UU. planea
implementar una estrategia para combatir la influencia regional iraní,
conteniendo sus esfuerzos en Siria, Irak, Líbano y Yemen, así como sus
ambiciones nucleares, con sanciones por su supuesto apoyo al terrorismo y
violaciones a los derechos humanos. El apoyo de Trump a las protestas en curso
aumentarán las tensiones. Las declaraciones del estadounidense anticipan meses
peligrosos: “Es momento para el cambio en Irán (…) los regímenes opresores no
pueden durar para siempre", señaló. Irán es un actor clave en la región y el
acuerdo nuclear, según expertos, estaba funcionando.

“Para Trump Irán es la raíz del mal en el mundo. Por eso en 2018, las relaciones
entre los dos serán una fuente de amplio riesgo geopolítico y de mercado. El
acuerdo nuclear, conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA,
por sus siglas en inglés), probablemente sobrevivirá 2018, pero hay muchas
posibilidades de que no lo haga, empujando a la región a un período de crisis
real”, dice Eurasia.

6. Erosión de las instituciones


En todo el mundo desarrollado (menos Japón) la confianza popular en las
instituciones se ha reducido. En muchos casos, como resultado de la interferencia
política directa en muchas de ellas. “En Estados Unidos la legitimidad de la
prensa está cayendo, nadie sabe quién está diciendo la verdad. Reinan las noticias
falsas. Las elecciones y la legitimidad en EE.UU. y Europa van a la baja, las
sociedades están cada vez más polarizadas y esos procesos serán menos
concretos este año”, explica Bremmer.

“Gran parte del público estadounidense cree que los medios están politizados,
alimentando teorías de conspiración y movimientos políticos que las
generaciones anteriores habrían considerado inaceptables”, agrega Cliff
Kupchan, otro experto que realizó el informe de Eurasia. En 2018 se erosionan
instituciones en Europa del Este, España, Turquía, Brasil, Sudáfrica, etc. “Las
instituciones políticas, incluso las más fuertes, se debilitarán con el tiempo”,
advierte el estudio, que explica que la legitimidad de las instituciones depende de
su credibilidad. Esta será una historia global importante en 2018”, dicen.

El resultado de esto es inestabilidad (Venezuela) o gobiernos autoritarios


(Turquía). Ambos pueden degradar el clima de inversión, particularmente cuando
los compinches del presidente controlan la economía. Las instituciones
debilitadas también aumentan la imprevisibilidad en la formulación de políticas.
“El conflicto se volverá más frecuente, la toma de decisiones degradada y el caos
interno, común”, advierten los expertos.

7. Proteccionismo 2.0
Los muros se levantan. “Gracias a la presión populista, a la expansión del
capitalismo de Estado y a la recesión geopolítica en curso, el proteccionismo está
regresando. El aumento de los movimientos antisistema en los mercados
desarrollados ha forzado (en algunos casos, permitido) a los políticos cambiar
hacia un enfoque más mercantilista de la competencia económica global”, señala
el estudio. En el plano internacional, la creciente asertividad china –
particularmente en la compra de activos extranjeros estratégicos– ha creado la
preocupación de que las transferencias de propiedad intelectual se produzcan a
un ritmo y una escala que exijan una respuesta política. Que todo esto esté
sucediendo en el contexto actual, en el que se acelera el declive del liderazgo
estadounidense, significa que ningún líder se ha mostrado dispuesto y capaz de
garantizar que se escriban nuevas reglas de juego para gestionar estas
transformaciones vertiginosas. Las nuevas barreras también son menos visibles.
En lugar de medidas tradicionales, como los aranceles de importación y las
cuotas, las herramientas de hoy en día incluyen medidas “detrás de la frontera”,
como rescates, subsidios y requisitos de “compra local” diseñados para reforzar
las empresas e industrias nacionales.

8. Reino Unido
Si el 2017 fue difícil, este año será muy complejo para este país. Los principales
problemas para la primera ministra, Theresa May, vendrán de la mano de las
negociaciones del brexit (la salida de la Unión Europa) y de una política interna
muy compleja. Pero quizás el principal dolor de cabeza será Irlanda del Norte.
“Aunque el acuerdo del año pasado compromete al Reino Unido a evitar la
creación de una frontera dura entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda,
los medios para evadir este problema siguen sin estar claros. Algún tipo de
frontera tendrá que existir después de que el Reino Unido abandone la UE,
incluso si se acuerda una alineación regulatoria limitada entre los partidos
irlandeses. Pero cualquier acuerdo especial para Irlanda del Norte sentaría un
precedente peligroso, ya que otras regiones en el Reino Unido querrían lo mismo.
Este será uno de los problemas más difíciles de resolver, especialmente bajo las
configuraciones políticas actuales en Londres y Dublín”, señala el documento.
Pero hay más. Negociar acuerdos transitorios para que el Reino Unido evite los
aranceles de la OMC en marzo de 2019 tampoco será fácil. “Sobre la cuestión del
liderazgo, May probablemente conserve la presidencia en 2018, pero su gestión
del proceso brexit podría costarle el puesto”, explican Bremmer y Kupchan.
9. Sur de Asia
La amenaza se posa sobre una de las regiones más prósperas del mundo. “La
política de identidad en el sur de Asia tiene varias formas: islamismo, aversión
hacia las minorías chinas y otras, y un nacionalismo indio intensificado”, dice el
documento.

El islamismo, en algunas partes del sudeste asiático, alimenta formas locales de


populismo, especialmente en Indonesia y Malasia. En Indonesia el temor de que
la población musulmana mayoritaria del país sea víctima de injusticias
económicas y políticas empodera a los grupos islamistas, trabajando en paralelo
con otros opositores al presidente Joko Widodo para explotar este resentimiento
en aras de obtener beneficios políticos. La política de identidad continuará
moldeando el panorama político de Indonesia a medida que el país se dirige hacia
las elecciones presidenciales de 2019. El Islam político también se está haciendo
más prominente en Malasia, donde el primer ministro Najib Razak continúa
cortejando el voto musulmán malayo para ganar la reelección a finales de este
año. “La islamización de la política también ha dificultado la aprobación de leyes
antiterroristas más estrictas, y el populismo islámico crea un entorno más
propicio para los combatientes del Estado islámico que regresan de Oriente
Medio para difundir su ideología y encontrar reclutas, aumentando el riesgo de
ataques en la región”.

10. Seguridad en África


Los países centrales del continente (Costa de Marfil, Nigeria, Kenia y Etiopía,
entre otros) han demostrado recientemente climas de inversión robustos, y, en
general, han estado aislados de los problemas de la “periferia” (Mali, Sudán del
Sur, Somalia, etc.) Pero en 2018, los efectos secundarios negativos de un
vecindario inestable arruinarán cada vez más las historias de éxito del continente.
La amenaza radica en los riesgos de seguridad: militancia y terrorismo. Los
peligros planteados por Al Shabaab en África Oriental y Al Qaeda en África
Occidental no son nuevos, pero están destinados a intensificarse. “A pesar de
perder territorio en 2017, Al Shabaab todavía está llevando a cabo exitosos
ataques sorpresa por única vez y buscará más objetivos internacionales en 2018.
Es probable que el Estado Islámico aumente la actividad en África occidental y
se expanda hacia el este de África al ser desplazado de los tradicionales
fortalezas en el Medio Oriente”.

El riesgo es que esto permee zonas tranquilas y acaben con el progreso.

“EL SISTEMA NOS QUIERE DISOLVER”.


ENTREVISTA DE ALAIN DE BENOIST A LUCIEN
CERISE
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FILOSOFÍA POLÍTICA
SOCIEDAD
07.05.2016
Francia
Lucien Cerise
por Alain de Benoist - El caos no es el mayor enemigo de las clases dominantes. El caos se
ha convertido en la estrategia privilegiada por el sistema. Esta es la tesis desarrollada por
Lucien Cerise, ensayista proveniente de la extrema izquierda y autor señalado de un
ensayo, Gouverner par le chaos [Gobernar por el caos], que describe la orquestación
racional y metódica de esta guerra de todos contra todos.
Alain de Benoist - Después de los estudios en el dominio de las ciencias sociales, en
particular la comunicación y la semiótica, usted publicó en 2010, en Max Milo, un libro
que no tenía firma: Gouverner par le chaos (del que una nueva edición debe aparecer estos
días). El mismo está consagrado fundamentalmente a la aplicación de una serie de
técnicas propias de la "ingeniería social". ¿Qué entiende usted por eso? ¿Gobernar por el
caos es el nuevo nombre del Sistema? ¿Qué lo diferencia de las antiguas teorías de la
vigilancia, de Jeremy Bentham a Michel Foucault?
Lucien Cerise - En primer lugar, preciso que yo no inventé nada. La noción de ingeniería
social aparece en el siglo XX de la pluma de investigadores anglosajones versados en las
ciencias de la gestión (management, marketing, cibernética, sistémica, psicología del
comportamiento), para designar un enfoque mecanicista y constructivista de la sociedad, y
sobre todo orientado hacia la transformación de algo dado, como en la ingeniería genética, la
construcción y las finanzas. Luego, la ingeniería social experimenta un segundo impulso
venido de los círculos de la piratería informática en 2002, cuando el famoso hacker Kevin
Mitnick le dedica un libro, modificando un poco la noción por la insistencia en el sigilo o la
invisibilidad. Yo llego en tercer lugar para hacer la síntesis de las dos oleadas que me
precedieron, explicitar la continuidad de la una a la otra y unificar el concepto.
Propongo pues la siguiente definición: la ingeniería social es la modificación planificada,
sostenible y solapada del comportamiento. Se trata de transformar definitivamente la
naturaleza de un ser social, individuo o grupo, y no solamente de manipularlo puntualmente.
Para lograr esto, la mayor parte de las veces hay que piratear al ser social en cuestión, es
decir, modificarlo sin su consentimiento informado, subliminalmente, solapadamente, de
modo que él no sea consciente de la transformación. En efecto, la mayoría de los seres
sociales se han adaptado a su medio ambiente como resultado de una evolución lenta y
natural. Por lo tanto, no sienten ninguna necesidad de ver sus prácticas y valores modificados
artificial y definitivamente desde el exterior por una injerencia exterior. Tan pronto como él
siente que se le quiere hacer cambiar a la fuerza y contra su naturaleza, el ser social se pone
a la defensiva y su nivel de vigilancia aumenta; para eludir estos mecanismos de autodefensa
y engañarlos, se debe pasar por la puerta de atrás, tomar una backdoor [1], y luego lanzar un
anzuelo, hacer un phishing [2] en la jerga informática de la piratería. En todos los casos, el
pirata no debe ser visto. La base del hacking es la disociación del par "ver" y "ser visto".
Piratear un cerebro, realizar una infiltración cognitiva, significa que yo veo las ideas a
cambiar, pero sin ser visto mientras las veo. Esta estructura asimétrica de la percepción y de
la recopilación de información es la del Panóptico estudiado por Bentham y Foucault, cuyas
teorías de la vigilancia pueden ser consideradas como proto-teorías de piratería social. Estos
autores expusieron bien esta nueva forma de control social ejercido por una instancia que lo
ve todo, pero que uno no ve, de tal manera que uno ni siquiera sabe que existe. Esta
invisibilidad del poder contemporáneo lo distingue de la figura tradicional del poder
patriarcal y fálico que, a contrario, existe en la total visibilidad y en la simetría "ver" y "ser
visto".
Además, la ingeniería social no se limita a la vigilancia solapada y al robo de contenidos,
sino que también procede a la transformación furtiva de la naturaleza de aquello que está
vigilando. Sin embargo, se constata que la utilización de esta transformación es la mayoría
de las veces hostil al ser social pirateado y apunta a su destrucción. ¿Cómo destruir
solapadamente? Aumentando las contradicciones internas del sistema atacado mediante la
triangulación de un conflicto entre dos de sus partes. Esta es la orquestación racional y
metódica de la guerra de todos contra todos, el gobierno por el caos, expresión que encontré
para calificar el ambiente general del Sistema.
AdB - El capitalismo globalizado está en el centro de sus comentarios. Desde el siglo XVIII
- afirma - el mismo funciona en el registro de la "destrucción creadora" y de la "demolición
controlada". Hoy es el mayor beneficiario de la manipulación de la opinión pública
destinada a lograr el pleno consentimiento de las masas. ¿Para ir dónde?
LC - Lo que anima el capitalismo es una visión del mundo cabalística y numerológica, la
gematría [3], donde la totalidad de la existencia puede ser reducida a números. Aquí, la
sustancia del mundo es cuantitativa, las matemáticas son el lenguaje de Dios y los valores
numéricos superan los valores éticos. Es el gran mercado cósmico, donde todo se vende y se
compra, y donde usted es completamente reducible a su cuenta bancaria. Los medios
cabalistas neoyorquinos de Wall Street, que Darren Aronofsky pone en escena en su primera
película llamada Pi (del número 3,14) [4], estos medios ven una continuidad perfecta entre
su mística y el capitalismo financiero más inmundo. Para ellos, la especulación bursátil es
una forma de oración. El presidente de Goldman Sachs llegó a decir un día que los banqueros
estaban haciendo la obra de Dios. En cuanto a Christine Lagarde, directora del Fondo
Monetario Internacional (FMI), se dedica a "recortes numerológicos" y habla del "Magic 7"
en conferencias públicas y en platós de televisión donde también se refiere a un "reset" de la
economía mundial, una reinicialización, un reinicio desde cero. Esta asociación del
esoterismo y de la robótica también aparece en Norbert Wiener, el matemático fundador de
la cibernética, que publicó en 1964 God & Golem, Inc. [5], con el subtítulo: "Un comentario
de ciertos puntos en los que la cibernética choca con la religión".
La oligarquía capitalista necesita un suplemento del alma, que va a buscar en este
espiritualismo numérico que suprime las diferencias cualitativas para dejar subsistir sólo las
diferencias cuantitativas. La Cábala consiste en adoptar el punto de vista de Dios, es decir,
situado antes de las diferencias. Realizar este punto de vista divino en el mundo consiste en
destruir el mundo dado y sus diferencias naturales para volver a la "sopa primordial"
indiferenciada, el caos informe y primitivo, que es una masa plástica de modelar hecha de
cifras. Es entonces lícito reconstruir el mundo sobre nuevas bases y nuevas diferenciaciones.
Esta combinación tecno científica infinita impuso el fórceps, lo que Heidegger llama
el Gestell [6], al que Peter Sloterdijk opuso el Gewächs, concepto ilustrado por el
crecimiento de las plantas, proceso lento y discreto, pero natural y equilibrado.
En el mundo del Gestell, las formas sólidas se licuan, de forma que mezcla sus sustancias y
luego las re-solidifica según una nueva síntesis y un nuevo plan. La máxima hermética
"Disolver y coagular" resume bien esta gran obra de ingeniería mundial: reiniciar la Creación,
hacer un resetontológico global, recomenzar todo desde cero. Esta destrucción creadora del
mundo supone una demolición controlada y racional, a fin de no ser destruido en el proceso.
Hay que encontrar la distancia adecuada. Cuando dinamitamos los cimientos de un edificio,
se tiene cuidado de no ser dinamitado uno mismo, el principio de la prueba de impacto en el
retorno y del cálculo de contragolpe (efecto de retroceso en balística). ¿Por qué la Cábala
persigue este programa de tabla rasa global? Porque el dinero no está en el origen del mundo.
Por tanto, hay que destruir este mundo cuyo origen no debe nada al Capital para reemplazarlo
por un mundo que deberá su origen al Capital. El dinero debe convertirse en el origen del
mundo. En tiempos normales la cima del Capital no es la cima de la Creación, debido a que
todavía debe someterse a lo Real, o a Dios. Pero después del reinicio global, una nueva
jerarquía emerge. El Nuevo Orden Mundial es cuando el dinero lo decide todo, ya que se ha
convertido en el origen de todo después de haber destruido el mundo dado naturalmente. De
un mundo dado, pasamos a un mundo producido. ¿Producido por quién? Por la cima de la
pirámide del Capital, que se convierte entonces en la cima de la pirámide de la Creación. El
propietario del Capital se vuelve divino, es el productor demiúrgico del mundo. El dinero
que maneja el mundo no basta, debe "hacer" el mundo totalmente, crearlo, producirlo desde
el origen, por lo tanto definir la sustancia, la esencia, la naturaleza. Cuando absorbemos este
pensamiento para comprenderlo desde el interior, se siente que la energía que lo anima es el
odio. No hace falta decir que es la ideología más peligrosa de todos los tiempos.
AdB - ¿Cuál es el tipo de hombre que se quiere promover cuando se trata de cambiar el
comportamiento humano mediante la producción intencionada de la imprecisión
identitaria? ¿La psiquiatría y el psicoanálisis tienen algo que decir sobre esto?
LC - De hecho, no se busca promover un tipo de hombre. Lo que se pretende es el fin de lo
humano, por lo tanto lo post-humano, lo transhumano, etc. La imprecisión identitaria viene
de que las diferencias son atacadas en favor de una mezcolanza generalizada, un tipo de hiper
mestizaje cabalístico mucho más allá de razas y culturas. Ninguna diferencia debe existir,
como lo estipula la teoría de género para los sexos e, incluso más allá, el anti-especismo y el
veganismo, que niegan una diferencia sustancial entre los humanos y las otras especies para
prepararnos para el mestizaje entre los seres humanos y los animales, las "quimeras"
genéticas que pronto saldrán de los laboratorios. Un paso más allá son los juristas y los
abogados (Alain Bensoussan, Anthony Bem) que trabajan sobre el derecho de los robots,
para dar personalidad jurídica a las máquinas y abolir así la distinción entre vivos y no vivos.
Los identitarios no siempre entienden que la Gran sustitución [7] no es la de una raza o la de
una cultura por otra, sino la de los seres humanos por las máquinas. Por ejemplo, he visto en
una página de Facebook expresarse en estos términos a un defensor de la ecología profunda
(deep ecology), rama de la ultra-izquierda patrocinada por fundaciones estadounidenses: "El
ser humano es tan malo para la naturaleza que tal vez valdría más confiar la gestión de los
recursos de la tierra a una inteligencia artificial". Razonamiento que reproduce "la voz de
su amo", la de la cibernética social de Wiener, que quería confiar la organización de las
sociedades humanas a los ordenadores, o la del Club de Roma y sus programas de
decrecimiento demográfico.
En este punto, largamos las amarras del principio de realidad para entrar en un estado donde
todos los límites han caído, induciendo una interpenetración del interior y del exterior, una
confusión entre el Yo y el Otro y una imprecisión identitaria global donde las formas fijas
desaparecen en beneficio de flujos numéricos en recomposición constante. Clínicamente,
hablamos de un trastorno psicótico que se instala, una bouffée delirante crónica. De hecho,
la psiquiatría y el psicoanálisis muestran que la salud mental necesita tener una percepción
estable de los límites identitarios, con una clara demarcación del interior, Yo, y del exterior,
el Otro. La fluidez, el estado líquido e incluso gaseoso, no son viables cuando se trata de
definir una identidad viva, que escapa a la disolución, la precariedad y el caos. Todo el mundo
necesita saber quién es, simplemente, lo que requiere una cierta permanencia y fijeza. Si yo
soy un hombre, no soy una mujer; si soy el padre, no soy el niño, y viceversa. Este esquema
a cuatro espacios distintos articulados por conectores booleanos "y/o" es el complejo de
Edipo de Freud y Lacan, es decir, la matriz identitaria universal impuesta por el logos, la
cuadrícula lógica, política, legalista y lingüística del Padre, quien nos arranca del ethnos, del
mundo carnal, pre-político, fusionado y cambiante de la Madre.
AdB - ¿Podemos decir que la derecha liberal y la izquierda libertaria aspiran, la una y la
otra, a promover la entropía? ¿Qué es lo que las aproxima fundamentalmente?
LC - Lo que identifica definitivamente a la derecha liberal y a la izquierda libertaria es que
ambas trabajan para abrir los sistemas al máximo hasta su disolución entrópica y su muerte.
Para entender bien la política, podemos traducirla en términos de cibernética y sistémica. La
división fundadora en estas disciplinas se sitúa entre el sistema abierto y el sistema cerrado.
Para mantener su estructura en el tiempo, un sistema necesita el intercambio de información
con su entorno, por lo tanto ser abierto, pero también necesita del cierre, si no se disuelve en
este entorno. La apertura alimenta, el cierre protege. Son el cierre completo y la apertura total
lo que aumenta la entropía de los sistemas. En contraste, el buen equilibrio entre una semi-
apertura y un semi-cierre aumenta la negantropía [8] y la organización, lo que es el principio
de las "estructuras disipativas" observadas por Prigogine ya en la materia inanimada. Este
justo medio en el control y la selección de los flujos entrantes y salientes es la condición para
una buena gestión energética y de la información. Así es como un sistema conserva su
estructura, su identidad, su forma típica y perdura. En la geopolítica, a esto se le llama las
fronteras y los principios westfalianos. En biología, es la piel, la membrana epidérmica,
necesaria para la integridad del ser vivo. En la psicología o en la ecología, hablamos de
límites identitarios y comportamentales a interiorizar para no desarrollar una patología. Hay
pues que relanzar la idea de un "cierre positivo", lo que hará aullar a todos los liberales-
libertarios que juran por la apertura completa a los cuatro vientos y nos ordenan abrirnos
siempre más al mundo, al Otro, a los romaníes, a las minorías, a los capitales extranjeros, a
la competencia... Su táctica es maligna, porque es más fácil destruir un sistema abriéndolo
por completo que cerrándolo totalmente. La apertura levanta las defensas del sistema, pero
posee una connotación positiva que logra hacer de este debilitamiento algo atractivo, siendo
el cierre más difícil de justificar moralmente. Pero debemos quitarnos los complejos sobre
estas cuestiones y saber atacar el imperativo morboso de la apertura total de la derecha liberal
y de la izquierda libertaria, porque no hay vida sin cierre y proteccionismo en un momento u
otro.
AdB - ¿Qué representa a sus ojos internet? ¿Un nuevo espacio de libertad o un nuevo
método de vigilancia encubierta?
LC - Durante una época, yo era completamente refractario a Internet, apoyado en una
posición neo-ludita un poco primaria. Hoy creo que es salvador. El Pentágono considera
Internet como parte del campo de guerra (war domain). Así es como hay que verlo. En efecto,
es una herramienta de vigilancia encubierta, pero en ambas direcciones. Los servicios de
inteligencia pueden espiarnos, pero a cambio también nosotros podemos hacerlo, y sin
necesidad de ser un genio de la informática. De hecho, con una conexión a Internet y un buen
método de búsqueda por palabras clave, cualquiera puede estar mejor informado que un jefe
de Estado. El número de informaciones hoy en fuentes abiertas es increíble, basta con saber
buscar. Operaciones clandestinas importantes, como los ataques terroristas bajo bandera falsa
o los golpes de estado disfrazados de revolución popular (Libia, Siria, Ucrania), que antes
engañaban a todo el mundo, hoy son desmontadas en directo. Por ejemplo, un memorando
de la CIA filtrado por WikiLeaks mostró que el Presidente de Ucrania desde el golpe de
Estado, Petro Poroshenko, trabajaba para los EEUU por lo menos desde 2006 (calificado
como insider). Por lo tanto, Internet es un espacio de libertad y de democracia, ya que
restablece la simetría de la información entre el poder y el pueblo.
AdB - No sería difícil hacer una interpretación conspiracionista de sus comentarios. Esto
plantea el problema de la eficacia real de la ingeniería social, y también el de sus límites.
¿Qué podemos atribuirle con certeza? ¿Qué es lo que se le escapa?
LC - Las conspiraciones que salpican la Historia del Mundo obedecen todas a los métodos
de información [inteligencia] profesionales, que se resumen así: disociación del par ver/ser
visto y asimetría de la percepción y de la información. Estos métodos son aplicados en la
seguridad de sistemas (vigilancia, piratería), en la inteligencia económica, la guerra
cognitiva, las técnicas de influencia, el soft power, la consultoría de gestión, el marketing, los
medios de comunicación, la política, etc. Mi lema es "Democratizar la cultura de la
información", porque tan pronto como uno se familiariza con este marco conceptual y sus
métodos de trabajo, estos adquieren relieve en la vida diaria y nos saltan a la vista. Podemos
entonces distinguir lo que está pirateado de lo que no lo está y protegernos contra los intentos
de infiltración cognitiva (neuro-piratería).
Dos profesores universitarios estadounidenses, Cass Sunstein y Adrian Vermeule R.,
publicaron en 2008 un artículo titulado Conspiracy Theories : Causes and Cures ["Teorías
de la conspiración: causas y soluciones"] recomendando trabajar la infiltración cognitiva de
los medios conspiracionistas a fin de neutralizarlos. Los anti-conspiracionistas conspiran por
lo tanto ellos mismos, y a veces abiertamente, como H.G. Wells tituló su libro The Open
Conspiracy: Blueprints for a World Revolution ["La conspiración abierta: planes detallados
para una revolución mundial"]. Las operaciones de infiltración cognitiva de masas mejor
documentadas son aquellas que utilizan la sensibilidad identitaria. Desde hace décadas, los
grandes servicios de inteligencia anglosajones emplean a antropólogos, etnólogos,
sociólogos, psicólogos, historiadores para elaborar culturalmente anzuelos narrativos
adaptados a las mitologías identitarias culturales de los pueblos que quieren piratear y
controlar. La ingeniería social es en cierto modo la metodología raíz de la información, que
expone cómo piratear un ser social (Ucrania, el Islam) después de haber dibujado el modelo
detallado, el blueprint, la maqueta 2D. Podemos por lo tanto atribuir a este método los
fenómenos de piratería comportamental, que son legión en nuestro tiempo, pero que no
podemos discernir caso por caso, así como los efectos sociales de cosificación inducidos por
el trabajo de modelización esquemática de los comportamientos a piratear. Lo que escapa a
la ingeniería social es dado forma ahí. Sin esto, tomamos por espontáneos fenómenos y
acontecimientos que fueron en realidad orquestados, puestos en escena, provocados, hechos
construidos de manera completamente artificial: crisis económicas, guerras, golpes de estado
disfrazados de revoluciones... ¿No habló Camille Desmoulins en 1793 de "maquinistas" de
la Revolución?
AdB - El sistema - declaró usted - "es todo lo que causa el desorden, la anomia, la entropía.
El sistema busca disolvernos y desestructurarnos. Por lo tanto, resistir significa coaular,
reestructurar, reordenar". ¿Puede haber una ingeniería social positiva?
LC - En este momento pienso en una ingeniería social positiva, que abrevio como IS+, para
distinguirla de una IS-. En términos de sistémica, es el combate de la homeostasis contra el
desequilibrio. Si las palabras clave de la IS- son desorden, anomia, entropía, desestabilización
y producción de caos controlado, entonces las de la IS+ serán orden, regulación, negantropía
y estabilidad. La negantropía en política, la IS +, se resume en una palabra: "cuidar". Aquí,
me dejo inspirar de buena gana por la teoría del cuidado, del inglés to take care, fundada por
Carol Gilligan. En mi opinión, todo está aquí en política, en el "cuidado", particularmente
del país en el que se vive, lo que se llama también nacionalismo, soberanismo, patriotismo.
De hecho, el individuo es una abstracción en el plano político, sólo los colectivos, las redes,
las organizaciones pueden algo. El individuo existe sólo en las relaciones, en los vínculos.
La IS- es un trabajo entrópico del vínculo social para disolver. La IS+ es un trabajo
negantrópico del vínculo social para coagular. Ahora bien ¿cuál es la buena medida de
coagulación del vínculo social? Sin lugar a dudas, la del Estado-nación, que ahora es la forma
óptima de organización colectiva anticapitalista.
Entrevista publicada originalmente en la revista Éléments nº 153 (octubre-diciembre 2014).
(Traducción de Página Transversal).
Fuente: Égalité et Réconciliation.
Notas de la traducción:
[1] En informática: Puerta trasera.
[2] En informática, suplantación de identidad.
[3] Gematría: método y una metátesis (alternación del orden de las letras en una palabra) que
depende del hecho de que cada carácter hebreo tiene un valor numérico.
[4] Darren Aranofsky, Pi, fe en el caos en España.
[5] Dios y Golem, S.A., en su edición española (pdf).
[6] Sobre el Gestell: Heidegger, Martin La pregunta por la técnica (pdf).
[7] La "Gran sustitución", expresión derivada de Le Grand Remplacement, obra del escritor
y poeta francés Renaud Camus, una de las voces más escuchadas de la comunidad
homosexual en los años 80/90 y políticamente situado en las cercanías del Frente Nacional,
en la que ataca la inmigración masiva, fenómeno calificado por él de invasión y colonización.
"La Gran sustitución" haría referencia al proceso de sustitución del pueblo francés (y, en
general, del europeo), por pueblos extranjeros y al cambio de civilización que se derivaría de
ello, con la complicidad de las élites políticas, financieras y mediáticas.
[8] Negantropía o neguentropía, también llamada entropía negativa o sintropía, de un sistema
vivo, es la entropía que el sistema exporta para mantener su entropía baja; se encuentra en la
intersección de la entropía y la vida. Para compensar el proceso de degradación sistémica a
lo largo del tiempo, algunos sistemas abiertos consiguen compensar su entropía natural con
aportaciones de subsistemas con los que se relacionan. Si en un sistema cerrado el proceso
entrópico no puede detenerse por sí solo, en un sistema abierto, la neguentropía sería una
resistencia sustentada en subsistemas vinculados que reequilibran el sistema entrópico.

ENTREVISTA CON LUCIEN CERISE: "LA


ELIMINACIÓN DE LAS DIFERENCIAS
FUNDADORAS ESTÁ BORRANDO LOS LÍMITES,
TODOS LOS LÍMITES" (Y II)
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GUERRAS DE RED
FILOSOFÍA POLÍTICA

23.11.2016
Francia
Lucien Cerise
Leer la primera parte.
El psicoanálisis parece tener un papel ambivalente en este fenómeno. ¿Cuál es su opinión
sobre esta escuela (sobre Freud, Jung y Lacan)?
El psicoanálisis pasa el tiempo restableciendo el superyó, es decir, el orden, la autoridad
moral, los límites en el comportamiento y la estabilidad mental. Es el enemigo del
capitalismo. Pero también es visto como un enemigo por las religiones, ya que en cierta
medida es su competidor. Así que todo el mundo lo detesta y lo juzga.
El problema es que el hecho de juzgar mal al psicoanálisis no siempre es muy coherente. Al
mismo tiempo se dice: "El psicoanálisis no funciona" y "El psicoanálisis destruye a los seres
que lo practican." Conviene elegir. Ambas acusaciones son incompatibles entre sí en el plano
estrictamente lógico. Si esto no funciona, no tendría ningún efecto, incluso el destructor.
Sería un factor nulo, un cero, ni "más", ni "menos". De hecho, el psicoanálisis funciona, por
lo que en realidad puede destruir a las personas que están bajo su influencia. Sus aplicaciones
exceden el marco de la terapia y también se encuentran con frecuencia en el ámbito de la
gestión, la comercialización y, lo que es menos conocido, en seguridad informática, en su
rama de ingeniería social, precisamente.
El hecho de que Freud fuera un miembro de la B'nai B'rith es una razón adicional para
aprender acerca de los métodos de manipulación y deconstrucción psicológica que se nos
aplican a nosotros. Es esencial conocer también a C.-G. Jung, pero Jacques Lacan es más
preciso y nos da una caja de herramientas reales para actuar directamente sobre uno mismo
u otros. Para utilizar metáforas biológicas o de ordenador, el psicoanálisis lacaniano, el
estructuralismo en general, dan acceso al "código genético", o "código fuente" de la mente
de la sociedad.
Por ejemplo, un matema lacaniano, el esquema R (para la Realidad), modeliza el mecanismo
de la construcción de confianza, que es exactamente el mismo que el mecanismo de la
construcción de la realidad: por lo tanto, se puede aplicar este esquema para abusar de la
confianza de otros en él creando una realidad virtual, o por el contrario para evitar la
construcción de confianza en sí mismos o en otros, y evitar la construcción de una realidad
viable y habitable. Si usted observa las cosas de cerca, se encuentra la ecuación "confianza =
realidad". Cuando la confianza desaparece, la realidad se derrumba. Sin embargo, si confía
en mí, comienzo a construir su realidad.
Se ve el peligro: si el psicoanálisis revela y pone al desnudo las reglas básicas de la
construcción de la realidad, del psiquismo y de la vida en sociedad, igualmente puede ser
utilizado para deconstruir la realidad, el psiquismo y hacer la vida imposible en la sociedad.
¿Cómo? Jugando con el complejo de Edipo, es decir, el sentido dialéctico. Entraré en detalles.
Una sociedad necesariamente tiene diferencias. Una sociedad perfectamente homogénea no
existe. Sin embargo, la gestión de las diferencias, la articulación funcional y orgánica no se
hace por sí misma. La articulación de las diferencias tiene un nombre: la dialéctica. La
dialéctica, aquello que se aprende. Las primeras diferencias, fundadoras de cualquier
sociedad, se pueden resumir en un concepto: el complejo de Edipo. Se trata de las diferencias
hombre/mujer y padre/hijo (por extensión jóvenes/viejos). Estas diferencias, sin embargo, se
articulan y funcionan de manera orgánica, dentro de la familia. El esquema familiar
proporciona así el modelo original del funcionamiento de cualquier grupo social: las
diferencias observadas, no se fusionan, pero trabajan juntas.
Si no interiorizamos este primer sistema de diferencias articuladas, no podemos interiorizar
otros y se desarrollan problemas de identidad y de adaptación social. De hecho, la identidad
es reflejo del sistema social: dialéctica. No sé lo que soy más que por la oposición y la
diferenciación. La identidad, la construcción de la identidad, por lo tanto, se basa en la
posición de una diferencia primaria, original, fundadora. Para que yo pueda actuar en el
mundo y socializar normalmente, tengo entonces que salir de la confusión identitaria pre-
edípica, la confusión informe que precede la percepción de las diferencias.
En su vídeo de enero de 2013, Alain Soral y su equipo informan de un documento impactante.
Con motivo de una audiencia sobre el proyecto de "matrimonio para todos", el antropólogo
Maurice Godelier preconizaba la sustitución de los términos "padre" y "madre" por el término
genérico de "padres". Según él, la palabra "padre", que puede designar simultáneamente al
padre, a la madre, como al abuelo y la abuela, tiene esta doble ventaja de borrar las diferencias
de los sexos y de borrar las diferencias entre generaciones. Cualquier persona con algunos
elementos de antropología o de psicoanálisis puede detectar inmediatamente dónde quiere
llegar Godelier: producir intencionadamente la falta de definición de la identidad, por tanto
la psicosis, borrando el complejo de Edipo, las diferencias entre hombres/mujeres y
padres/hijos, por lo tanto las diferencias dentro de la familia, y por extensión, en el seno de
la sociedad.
De hecho, las diferencias persisten en el mundo real, pero ya no son percibidas, ni son
interiorizadas. Si las diferencias ya no son percibidas, las identidades tampoco. Esta
incapacidad para percibir, asimilar y gestionar las diferencias e identidades tiene un nombre:
la psicosis, la identidad confusa. "No sé lo que soy, porque no sé lo que está delante de mí".
Godelier y los partidarios de la teoría de género, que debería llamarse "teoría de la confusión
de los géneros", pretenden producir la confusión de la identidad en los niños, y por qué no
también en los adultos. Por lo tanto, tratan de producir discapacitados mentales, incapaces de
socializar. Ellos buscan crear problemas de identidad y generar patologías mentales y
sociales, que terminarán en suicidios, homicidios o en toxicomanías de compensación.
La eliminación de las diferencias fundadoras está borrando los límites, todos los límites. El
objetivo, es la plasticidad identitaria infinita, que se renombrará "libertad identitaria infinita"
para atrapar mejor a la presa con una atracción más deseable, al precio de la aparición de
nuevos sufrimientos. Aún en su video en enero de 2013, Soral señalaba con razón que "la
libertad es la locura". Es de esta locura que Deleuze y Guattari se han hecho los cantores a
partir de El Anti-Edipo, la biblia de la antipsiquiatría cuyo subtítulo es "Capitalismo y
esquizofrenia." Publicado en 1972, este texto ha influido profundamente en el pensamiento
libertario. En realidad, hay una defensa de la esquizofrenia como la finalización del
capitalismo en tanto que liberación de todas las estructuras y emancipación de todos los
límites mentales, de comportamiento y de identidad. La alianza objetiva entre libertarismo y
liberalismo concluye por tanto oficialmente y es reivindicada desde hace unos buenos
cuarenta años.
Una libertad sin límite vuelve a uno loco y por tanto evita la socialización. Por el contrario,
el psicoanálisis gira enteramente alrededor de este dicho: "Mi libertad termina donde empieza
la de los otros". El límite, el superyó en la jerga freudiana, tiene un efecto positivo y negativo
al mismo tiempo. El límite reprime la libertad de expresión del deseo. Aprender a vivir en
sociedad es aprender que no hacemos lo que queremos y que hay límites que respetar. Hay
límites a la expresión de mi deseo, hay reglas, leyes, estructuras, marcos, prohibiciones que
respetar y sin las cuales la sociedad no puede funcionar. Esta represión de la libertad del
deseo permite por tanto vivir en sociedad, pero induce igualmente a una frustración. Esta
frustración se puede acumular, formar quistes y convertirse en una neurosis. Era la patología
más común hasta la década de 1970. El orden social ejercido por una autoridad moral y la
interiorización de un límite (un padre o un falo simbólico) era a la vez represivo y
socializador, frustrante y estructurador, neurótico y normativo. Era el modo normal de
socialización entre los seres humanos, con ventajas e inconvenientes. Este es el gobierno por
el orden, mediante la imposición de límites rígidos no traspasados nunca, so pena de castigo.
Este viejo orden, el de nuestra especie y su constante antropológica desde sus orígenes, es
atacado al día de hoy. El Occidente postmoderno ha visto nacer un "nuevo orden", una forma
de gobierno por el caos que consiste en una forma de control social completamente nueva de
levantar todos los límites y dejar que el deseo se exprese libremente. En un primer momento,
tenemos la impresión de respirar por fin, de divertirnos, sin el superyó fálico y dominante. El
problema cuando se mata al Padre es que el espacio es aprovechado por la Madre, que es en
realidad tan despótica como el Padre. En mayo del 68, Lacan dijo a sus estudiantes libertarios:
"Vosotros también, vosotros estáis buscando un maestro". En este caso, una Maestra, porque
la libre expresión del deseo, sin ningún límite o estructura, es el modo de ser histérico, luego
perverso y psicótico. Sin represión del deseo, no hay sublimación, ni simbolización, ni
estructuración psíquica y conductual posible, sin acceso a la lengua y la dialéctica articulada.
Existe por tanto una verdadera ingeniería psicosocial, del levantamiento de límites, de la
transgresión de las prohibiciones, las leyes, los tabúes y la abolición de las fronteras, por
tanto una ingeniería de la desocialización, el asalvajamiento, la desestructuración de las
masas y de la regresión civilizacional provocada, en una palabra, de una ingeniería des-
edipizadora, puesta en marcha por personas que saben exactamente lo que hacen, gracias o
a causa de Freud y Lacan (Jung no ha reconocido el carácter fundador de Edipo y el límite),
ya se trate de psicoanalistas en sentido propio o de autores imbuidos del psicoanálisis. La
teoría de la confusión de los géneros no es más que una herramienta de esta ofensiva del
capital para transformar a los humanos en un plástico moldeable hasta el infinito, fluidificar
todas las estructuras según lo recomendado por el Instituto Tavistock, con el fin de lograr la
"sociedad líquida", descrita por Zygmunt Bauman.
El resultado de esta deshumanización, o des-hominización, es lo que otros psicoanalistas
denuncian, como la Julia Kristeva de los años 80 en Las nuevas enfermedades del alma, o
la Asociación lacaniana internacional (ALI), en particular Charles Melman y Jean-Pierre
Lebrun en El hombre sin gravedad: la explosión de estas patologías muy contemporáneas,
depresión, perversión, toxicomanía, histeria banalizada, «psicosis frías», «estados límites»,
«borderline», sociopatía, psicopatía. Léase también a Dominique Barbier, Dany-Robert
Dufour o Jean-Claude Michéa.
Usted mencionaba en uno de sus últimos textos «la industria del cambio». ¿Quiénes son para
usted estos «hacedores» de los trastornos que estamos viviendo? ¿Qué están buscando?
En un seminario al que asistí, un consultor especializado en la gestión del cambio nos dijo
que su compañía estaba trabajando para "industrializar la competencia relacional". Los
cambios causados por las crisis dirigidas no sirven para mejorar el funcionamiento de las
cosas, sino para industrializar, es decir, para racionalizar, estandarizar, automatizar. Lo que
consiste en cambiar la escala de producción y control. Cuando se cambia de la artesanía a la
industria, se cambia también de una producción local a una producción global. La producción
local es descentralizada, arraigada, contextualizada, democrática; cuando la producción
mundial es centralizada, desarraigada, descontextualizada, oligárquica. La industria del
cambio es transferir todo el control de la producción de la escala local a la escala global.
La gobernanza por el caos consiste en destruir el control local y autónomo de la existencia
y reemplazarlo por una dirección global y heterónoma, siempre a distancia.
En la geopolítica, la transitología es la disciplina que se ocupa del "cambio de régimen", los
cambios de régimen que el Imperio americano-israelí busca producir en los países árabes y
musulmanes, y de hecho un poco en todas partes, para hacerse con el control a distancia de
estos países. En última instancia, el objetivo es cambiar la estructura general de las relaciones
humanas: un cambio de las relaciones sociales normales, basado en el altruismo, la empatía
y la mutualidad, por un vínculo social sociópata, reelaborado por el capitalismo y
libertarismo, basado en la libertad individual. Esa es la industrialización de la competencia
relacional. Concretamente, eso genera el "matrimonio homo", el GPA [Gestation Pour
Autrui] o alquiler del vientre de la mujer, el PMA [Procréation Médicale Assistée] o
comercio de los niños, y para finalizar con la eutanasia para todos.
De hecho, el "¿cómo?", el método aplicado, me interesa más que el "¿quién?", la identidad.
Por otra parte, la respuesta a "¿cómo?" da la respuesta a "¿quién?". Entonces, ¿quiénes son
los fabricantes de agitación patógena que estamos sufriendo?. Respuesta: todos los que
aplican el método general de conmoción controlada. Básicamente, estos son todos los actores
del capitalismo y las revoluciones de ruptura, de las cuales 1789 y 1917 son prototipos, y
luego las "revoluciones de color", de mayo del 68 a las "primaveras árabes", son las
extensiones, hasta Libia y Siria al día de hoy. Estos actores del capitalismo son apoyados por
lo que en otro tiempo se denominaba los consejeros de propaganda del Príncipe, y ahora se
llaman asesores políticos, consultores, influenciadores, comunicadores, en fin, todos los que
trabajan para hacer la narración y la desinformación en las empresas, think tanks, lobbies,
medios de comunicación, servicios de información, de las sociedades de pensamiento más o
menos esotéricas.
Esta estrategia del shock nos lleva a la noción de caos que usted utiliza para definir la lógica
del sistema. ¿Podría usted volver sobre la genealogía de esta sed de destrucción de la
oligarquía mundial?
La pulsión de la muerte es ampliamente compartida en la especie humana. Sin embargo,
parece que algunos grupos sociológicos la actualizan más que otros. En términos de topología
estructural lacaniana, la destrucción es un lugar para ocupar, y en términos de la
psicología arquetipaljunguiana, el Destructor es un papel para asumir. La pregunta que surge
inmediatamente es: ¿quién ocupa este lugar en mi entorno inmediato, para que pueda
protegerme?
Si hacemos una genealogía de la destrucción en Occidente, se llega a un resultado que no es
«políticamente correcto». Una historia imparcial de las ideas muestra que bajo nuestras
latitudes monoteístas, la primera presentación de un programa político basado en la
destrucción se coloca en el texto que los judíos llaman Torá y los cristianos Pentateuco. Para
algunas personas, destruir es por lo tanto un mandato divino, registrado en negro sobre blanco
en los textos sagrados. Una muestra:
Deuteronomio: capítulo 20, versículos 10 al 16.
"Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, deberás ofrecerle la paz. Si ella acepta la paz
y te abre sus puertas, toda la gente que allí se encuentre te será tributaria y te servirá. Si ella
no acepta la paz contigo y quiere hacerte la guerra, entonces la sitiarás. Y después que el
Eterno, tu Dios, la entregue en tu mano, harás pasar a todo varón por el filo de espada.
Tomarás para ti las mujeres, niños, ganado, todo cuanto esté en la ciudad, todo su botín, y
comerás del botín de tus enemigos, que el Eterno, tu Dios, te ha dado. Así es cómo vas a
actuar con respecto a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades
de estas naciones. Pero de las ciudades de estos pueblos que el Eterno, tu Dios, te da por
heredad, tú no dejarás con vida a nadie que respire."
Dicho esto, nadie tiene el monopolio de la pulsión de muerte. Japón y Corea del Sur conocen
procesos relacionados con el auto-genocidio ligados al "todo tecnológico". Algunas regiones
de Oriente y de Asia están en la cima de todos los delirios post-humanos y cibernéticos; se
habla en serio de la clonación reproductiva o de la sustitución de la gente por robots, y cosas
de este tipo.
Creo que la sed de destrucción y autodestrucción conduce de hecho a un perfil psicológico
que lleva al menos tres nombres: sociópata, psicópata, narcisista pervertido. El psiquiatra
polaco Łobaczewski es uno de los primeros en haberlo estudiado y tomarlo como una ciencia,
la ponerología, o la ciencia del mal. Estoy muy convencido por este modelo; por mi parte,
sitúo el origen del Mal en la Tierra en este perfil psicológico sociópata. Su característica es
la ausencia de empatía, que lleva a tratar a los demás como objetos, como medios y a
cosificarlos. Este perfil psicológico puede encontrarse en todas las culturas, pero sin
embargo, parece que ciertas condiciones favorecen su aparición. En particular, los entornos
socioculturales marcados por los temas de la destrucción y el genocidio son fábricas por
excelencia de sociópatas.
¿Cómo ve la evolución de las revueltas en Europa? ¿La Unión Europea será llevada a
endurecer su control sobre los Estados y los pueblos?
La Comisión europea ha perdido la batalla de las ideas. La Unión Europea es ahora
reconocida como lo que es: una dictadura de los bancos y los lobbies. Y es todo. Los líderes
políticos que han hecho volar en Grecia o Italia para reemplazarlos con ejecutivos de
Goldman Sachs, o las directrices de la PAC a las órdenes de Monsanto, como el catálogo de
semillas autorizadas y la obtención del Certificado de vegetales delata el verdadero proyecto
totalitario de la UE (sin incluir la negación de la democracia por referéndum).
Pero los tecnócratas de Bruselas no van a dejarnos salir de la prisión que han construido, y
que se va a transformar gradualmente en un campo de concentración del tamaño de un
continente. Para la fabricación de nuestro consentimiento con el pijama de rayas y tratar de
mantener las apariencias de la democracia, la Comisión Europea nos va a imponer una guerra
cognitiva sin piedad para convertirnos por la fuerza a la ideología euro-regionalista y sobre
todo construir nuestra aceptación a la baja del nivel de vida y de los sufrimientos que se
adjuntan necesariamente.
La última versión de esta guerra cultural, la he visto en Internet expresada por un miembro
del Frente de izquierda. El no trata nada más que decir: "La Unión Europea está bien", porque
todo el mundo se ríe a carcajadas. Esto quiere decir: "La Unión Europea no tiene ninguna
influencia, y los estados-nación son todavía tan soberanos como antes". Vemos que los
elementos del lenguaje han cambiado, pero a peor. De la tentativa de persuasión de una
mentira, pasamos a la negación pura y simple de la realidad. En otras palabras, se establece
la psicosis, alucinaciones. Es este tipo de negación psicótica de la realidad que podría
generalizarse por medio de relés en la población. Una información reciente anunciaba que la
UE tenía la intención de financiar brigadas de "trolls" en los foros de Internet para hacer
frente a los euroescépticos que se expresen. Obviamente, esto no será suficiente y habrá
intentos de criminalizar la mera expresión de la crítica de la UE o proyectos para salir del
paso, por ejemplo, prohibir la expresión del nacionalismo, al tratar de amalgamarlo al
racismo o al antisemitismo.
Todo para nada, ya que saldremos necesariamente un día de la UE y del euro! En la década
de 1980, la Unión Soviética, una de las peores dictaduras de la historia, dio la impresión de
ser capaz de durar mucho tiempo. Y entonces sólo duró 70 años. Así que para acelerar nuestro
proceso de salida de la UE y salida del euro, hay que pasar desde ahora sobre la post-Unión
Europea y el post-euro. Aclarar que la pregunta no es "si", sino "cuándo" dejamos la UE.
Para hacerlo, hay que hablar a nuestro alrededor sobre el retorno a las monedas nacionales y
los Estados-nación. La creación de las monedas locales o alternativas es una idea atractiva,
pero me temo que la escala de desarrollo es demasiado débil para proporcionar un contra-
poder eficaz frente al rodillo compresor globalista. Por otra parte, si estas monedas locales
coexisten con el euro, serán necesariamente indexadas al anterior, y por lo tanto no servirán
para nada.
Usted distingue entre ingeniería social negativa e ingeniería social positiva. ¿Esta última es
un factor posible para la resistencia al sistema?
La ingeniería social negativa (IS-) es el método general de producción de crisis. Por el
contrario, la ingeniería social positiva (IS+) es el método general de salir de la crisis. El punto
de partida de toda la IS+, es por tanto la estabilidad del estado de ánimo. Para superar la
crisis, hay que expulsarla de inmediato fuera de uno mismo. Es una especie de exorcismo:
"¡Vade retro caos! ¡Sal de este cuerpo!" Esta es la base, sin la cual no se puede empezar nada,
ni reconstruir o reconquistar nada.
La estabilidad del estado de ánimo, es también la lucidez. La crisis es la pérdida de lucidez,
cuando todo es inestable, a corto plazo, emocional o instintivo; la salida de la crisis consiste
por tanto en restablecer la estabilidad, el control emocional y una visión a largo plazo.
Dominar el tono emocional es esencial en IS+, este es el lugar para comenzar, ya que esta
disposición permite permanecer lúcido y perdurar. "Resistencia" es sinónimo de
"durabilidad". En una lucha de poder, lo único que importa es que dure. El que gana es el que
dura más que el otro. También hay que saber por tanto economizar, según el proverbio,
"quien quiera llegar lejos, dosifique su montura". En un sistema de dominación basado en la
histeria, la crisis, la anarquía, el caos y la inestabilidad emocional, el primer gesto de
resistencia al sistema, el primer paso de la IS+ es la estabilización del estado de ánimo, la
ecuanimidad, la «impasibilidad». En una palabra, virilidad. Mantenerse «zen» en todas las
circunstancias y predicar con el ejemplo, contaminando positivamente su ambiente cercano
y su entorno. El resto seguirá. Todo lo que es estable es anticapitalista y antimundialista.
Tomando el concepto de Base Autónoma Duradera, no sólo hay que construir las BAD, sino
que hay que llegar a ser una BAD uno-mismo.
Podemos inspirarnos de la forma en que el Kremlin se encarga de la crisis siria, o cómo
Obama y Brzezinski gestionan el lobby israelí en los EE.UU. en los últimos años. Se trata de
calmar al enfermo. Para ello, inspirarse en las técnicas utilizadas por la psiquiatría y el
psicoanálisis: en la medida de lo posible, no responder al delirio, dejar que se vacíe y que se
canse de sí mismo. Si uno está obligado a responder al delirio, entonces podemos ir en su
dirección, diciendo "Sí, sí, tienes razón," pero sin tomarlo en serio y seguir actuando contra
él.
Señalar una cosa: para ser aceptado, el IS- está siempre obligado a moverse oculto, a mentir,
a lanzar anzuelos ("phishing"). El Poder nos sumerge en un mundo inhabitable,
completamente caótico, en el que nada es predecible y en el que se mantienen
deliberadamente la inseguridad, la delincuencia, el crimen, así como todo lo que es
ansiogénico y factor de precariedad socioeconómica y mental. Mas para hacer pasar más
fácilmente este genocidio en curso, se citan las nociones de justicia e igualdad, que no sirven
aquí más que como ganchos. La mentira, la simulación, el simulacro, son por tanto
estructurales en IS-. Por el contrario, el IS+, la salida de la crisis, es por tanto, no sólo la
reconstrucción de la seguridad y la estabilidad, sino también el simple hecho de decir la
verdad. A veces hay que usar la astucia, en función de la relación de fuerzas. Emplear la
astucia, es decir hacer el contra-phishing, el contra-lanzamiento-de-anzuelos. Eludir la
censura a veces llama a la acrobacia semántica. El IS-, como un caballo de Troya de la
destrucción, es un "falso bien para un verdadero mal": se pretende decir la verdad para pasar
una ficción. El IS+, como un caballo de Troya inverso, lo que puede ser "un falso mal para
un verdadero bien": se utiliza la ficción para transmitir la verdad.
Frente a la dominación globalizada del capital, ¿que formas individuales y colectivas nos
quedan para vencerlo?
Debemos participar en todos los procesos que reconstituyan la soberanía, en todos los
sentidos del término: alimentario, energético, económico, político y cognitivo. Soberanía, es
decir, la autonomía, es por definición anticapitalista. La definición del capitalismo es
"Cualquier sistema donde el dinero es el valor supremo". Si pones un valor por encima del
dinero, el Estado-nación, por ejemplo, sales fuera técnicamente del capitalismo. El
capitalismo no tolera ninguna frontera ni ningún proteccionismo, ya que es, por naturaleza,
supranacional, transnacional, multinacional o internacional, según sea la definición de este
término. La base de la base, lo más fácil de hacer, es comenzar por recuperar tu soberanía
cognitiva, poner el televisor en la basura y apartarse total y definitivamente de los grandes
medios de desinformación. Luego, para la soberanía económica, no suscribir ningún crédito
y dejar la menor cantidad de dinero posible en el banco. Hay que tener lo máximo en billetes
pequeños, en oro, en objetos, o en una cuenta fuera de la zona del euro.
Hay una guerra que librar. Una guerra cultural y cognitiva, una guerra de ideas y cerebros,
una guerra de palabras y representaciones, y podemos llegar a ser soldados. Por lo tanto,
debemos crear sinergias en torno a un proyecto común: la lucha contra la globalización.
Existen matices en esta lucha, pero vamos a centrarnos en lo que nos une. Con este fin,
debemos ser propagandistas a diario. Todas las oportunidades son buenas para difundir las
ideas: círculo de amigos, tienda de comestibles de la familia, el trabajo, extraños en la calle,
los foros de Internet, Facebook, etc. No tenga miedo de pasar por monomaníaco. De todos
modos, se trata de una cuestión de supervivencia. A veces hay que usar la astucia, y no atacar
frontalmente sino adoptar una estrategia indirecta. Puede ser apropiado infiltrarse en los
movimientos para tratar de darles la vuelta e influenciar. Entrismo e infiltración, en UMPS o
en otro lugar.
En cualquier caso, con el fin de acelerar los acontecimientos a través de enunciados eficaces
con función de profecías autocumplidas, hay que "hablar" sobre las fronteras proteccionistas
y la post-Unión Europea, por ejemplo, pero también comunicar sobre el post-Imperio
estadounidense-israelí , para hacerle caer más rápido, así como sobre el post-nihilismo y
volver a los verdaderos valores estructurantes: la meritocracia, el patriotismo económico, el
sentido de comunidad, de servicio público y "cuidar" el país (el "Cuidado"), etc.
Más allá de la batalla de ideas que estamos ganando, no hay que olvidar que algún día será
necesario transformar el intento, es decir, que exista una traducción de esta reconquista de la
soberanía en las urnas. No hay manera de salir fuera de la institución. Y por mi parte, no veo
más que un partido político capaz de arreglar las cosas. Rozo un poco el tema en GPLC
[Gobernar por el Caos] pero he evolucionado sobre esta cuestión. Por otra parte, se le pueden
encontrar los defectos que se quiera, pero hasta que realmente no se ha ejercido el poder, son
críticas virtuales. Hoy en día, el anticapitalismo coherente conduce necesariamente a apoyar
al Frente Nacional, incluyendo a los inmigrantes, que están interesados en la estabilidad
política en el país tanto como los nacionales. Esperando a Marine Le Pen en el Elíseo, hay
que "hacer carrera" en el Sistema y en la institución para recuperar el control del interior. De
lo contrario, todo lo que se está haciendo sigue siendo marginal, sobre un asiento eyectable.
Todas las redes de influencia serias lo comprenden y aplican. Hoy en día, si realmente quieres
llegar a ser un contra-poder al Imperio, en el sentido de Soral, tienes que tener la bomba
atómica, por tanto, hacerse con los medios logísticos de un Estado. Vemos esto con la crisis
de Siria. Si el pueblo sirio y su gobierno no estuvieran protegidos por Rusia y China, dos
potencias nucleares, Siria habría sido invadida rápidamente por la entidad sionista y los
EE.UU., otras dos potencias nucleares (y los dos principales focos de trastornos hoy en día).
Irak y Libia no se mantuvieron mucho tiempo.
Usted ha señalado que la oligarquía en el poder estaba sin aliento. Aislada del pueblo y sin
renovación de calidad. ¿Está condenada por su propia naturaleza?
Lo que nos salvará, independientemente de nuestro trabajo y nuestro mérito es,
paradójicamente, que el nivel baje, como se dice. El nivel, es decir, el nivel intelectual,
cayendo por todas partes, en primer lugar dentro de la oligarquía. El nivel desciende debido
a la oligarquía, pero también la impacta. El shock-testing del Poder para evitar todos los
golpes en respuesta a los golpes que inflige, es decir, la disociación total de las clases
socioeconómicas, también conocido como el doble rasero, la doble moral, no funciona tan
bien y puede salirle el tiro por la culata. Cuando nos golpea, el Poder también sufre el
impacto.
Por ejemplo, la generación de desinformadores profesionales que ocupa los medios de
comunicación desde la década de 1970; esta generación de gente bastante buena en la retórica
y en ocasiones muy brillante, no pudo organizar su relevo, probablemente más preocupada
por sí misma que por la sucesión. En su lugar, qué tenemos: una generación histérica e inculta
y que claramente no tiene nivel. De modo que hemos ganado. Ahora hay que esperar a que
la generación de los sesentayochistas muera por completo, todo continuando por nuestra
parte manteniendo nuestra posición y nuestro nivel de exigencia. Los tecnócratas en las
instituciones, en Bruselas o en otro lugar, también cambiarán. Pero nosotros, nosotros no
vamos a cambiar. Mecánicamente, en esta guerra de desgaste y de trincheras, vamos a ganar
por abandono del enemigo. En cualquier conflicto, lo único que importa es durar. El que dura
más que el enemigo, es el que gana. Nosotros, el pueblo de Francia, vamos a durar más que
nuestro enemigo. Para durar más que el enemigo, hay que economizar, administrar la energía,
así que no dar todo en una sola vez, no gastar todo rápidamente, sino trabajar con paciencia
a un ritmo lento pero seguro, lo que llamo una "revolución lenta" o una "transformación
silenciosa". Si tomamos a La Fontaine, somos la tortuga, y el enemigo es la liebre. ¿Y quién
gana al final?
Lucien Cerise es autor de Gouverner par le chaos [«Gobernar Por El
Caos»], Oliganarchy [«Oliganarquía»], y Neuro-pirates – Réflexions sur l'ingénierie
sociale «Neuro-Piratas: Reflexiones sobre la Ingeniería Social»
Versión revisada preparada por Égalité & Réconciliation del texto publicado en Rébellion,
n° 58 de marzo / abril de 2013.
Para leer más:
– Neuro-pirates – Reflexions sur l’ingénierie sociale, de Lucien Cerise, ediciones Kontre
Kulture, 2016, 450 páginas – 22 euros.
– El número 66 de la revista Rébellion contiene un importante dossier de Lucien Cerise sobre
la ingeniería social (5 euros – Rébellion c/o RSE BP 62124 31020 Toulouse cedex 02).
(Traducción de Antonio Muñoz).
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ENTREVISTA CON LUCIEN CERISE: "LA
ELIMINACIÓN DE LAS DIFERENCIAS
FUNDADORAS ESTÁ BORRANDO LOS LÍMITES,
TODOS LOS LÍMITES" (I)
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GUERRAS DE RED
SOCIEDAD
22.11.2016
Francia
Lucien Cerise
¿Puede presentarse en unas pocas líneas?
Viniendo de la extrema izquierda del tablero político, yo voto "No" en 2005 en el referéndum
sobre el tratado que establece una Constitución para Europa, como el 55% de los votantes.
Cuando veo en los años 2006 y 2007 lo que el poder hace del escrutinio, me decido a
participar en los movimientos anti-UE y antimundialistas, por lo tanto nacionalistas,
separatistas y localistas. La autogestión significa para mi "libertad de los pueblos a la libre
determinación" y "soberanía" en todos los sentidos de la palabra: alimentaria, energética,
económica, política y cognitiva. Con el tiempo y las reuniones, me doy cuenta de que la
división política derecha/izquierda es de hecho totalmente falsa y que la única diferencia a
considerar es entre la vida y la muerte.
En el año 2010, publica Gobernar por el caos: Ingeniería social y mundialización en Max
Milo. ¿Puede volver sobre el origen de su pensamiento y su opción de guardar el anonimato?
El origen es múltiple. En primer lugar, al igual que muchas personas, he observado en
nuestros líderes políticos, económicos y mediáticos, tal cantidad de errores y tal persistencia
en el error que llevó a preguntarme si no lo hacían a propósito. En Occidente, los resultados
catastróficos de las direcciones tomadas durante décadas son evidentes a corto plazo, si bien
no se puede encontrar ninguna excusa. Esta falta de sentido común es preocupante. Esto
induce una fuerte sensación de malestar, que puede convertirse en una depresión más o menos
latente, que fue mi condición durante mucho tiempo. Salí poco a poco, pero algunos
elementos fueron más decisivos que otros para hacerme comprender lo que realmente está
sucediendo y el origen de este malestar.
La lectura de La Estrategia del shock, de Naomi Klein, fue un shock, exactamente. Al fin
entendemos para qué sirven lo que podríamos llamar "errores voluntarios" de nuestros
líderes. En un primer momento se atribuyen sus errores a la estupidez o a la rapacidad ciega.
En realidad, estos errores deliberados obedecen a un método general bastante racional y
controlado, desarrollado a largo plazo y que valora positivamente el papel de la
destrucción. La Estrategia del shock aborda por primera vez en un libro para el gran público
en general esta doctrina de la destrucción positiva, que es el corazón del capitalismo desde el
siglo XVIII y reposa sobre crisis causadas y recuperadas. Klein hace una puesta en paralelo
con los métodos de tortura y reacondicionamiento mental del tipo MK-Ultra, que proceden
de la misma inspiración: destruir lo que no podemos controlar, para reconstruirlo de una
forma más "racional" y sometida.
En 2003 también había realizado investigaciones sobre el grupo de asesores ultrasionista que
rodeaba a George W. Bush, los llamados neoconservadores. Me sumergí en sus
publicaciones, A Clean Break [«A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm»],
PNAC [Project for the New American Century], así como en su gurú, Leo Strauss, que me
hizo volver a Maquiavelo y Kojève, y un acercamiento a la política que no desdeña
el Führerprinzip de Carl Schmitt, el Estado-total tan querido para Hegel, o hacer uso de
"medios extraordinarios", según el bello eufemismo del autor de El Príncipe. A partir de ahí
fui a ver un lado de la sinarquía con Lacroix-Riz, a continuación, amplié mi estudio a todos
estos clubes, grupos de influencia, sociedades secretas y discretas que rara vez aparecen en
los organigramas oficiales del poder.
Por otra parte, a lo largo de los años he estado en contacto de dos maneras diferentes con el
mundo de la consultoría en sus diversas ramas: gestión, marketing, inteligencia artificial,
memética, ingeniería social, cibernética, etc. Conocí a personas que eran ellos mismos
consultores profesionales, pero también vi el otro lado de la valla, porque he sufrido en mi
lugar de trabajo métodos de gestión negativos, del mismo tipo que los utilizados en France
Télécom. Esto me llevó a convertirme en representante de un sindicato en el Comité de
higiene, seguridad y condiciones de trabajo (CHSCT). Me especialicé en las cuestiones de
"sufrimiento en el trabajo", de "burn-out" y de "acoso moral" (cf. Hirigoyen, Dejours,
Gaulejac).
Al mismo tiempo, también comencé a interesarme muy seriamente en el universo de la
información, del lobbying, de la influencia y de la guerra cognitiva, debido a que pensaba
reorientar mi carrera (Escuela de Guerra económica, DGSE [Direction Générale de la
Sécurité Extérieure ], etc.). A lo largo de este período, he conocido a gente y leído
publicaciones que me han enseñado mucho acerca de los métodos de trabajo de los
manipuladores profesionales, ya sea en los negocios, la política o la táctica militar, debido a
que las mismas técnicas y conceptos se encuentran allí: storytelling, gestión de las
percepciones, operaciones psicológicas (PSYOPS), ataques de falsa bandera, etc.
En la década del 2000 también había explorado el camino del transhumanismo y el
posthumanismo. Me adherí sinceramente, por decepción de lo esencialmente humano, antes
de comprender que esto era un callejón sin salida evolutivo. Mi formación académica, que
se inició en la filosofía y continuó en las humanidades y las ciencias sociales, en particular
en la comunicación y la semiótica, me dio las herramientas conceptuales para sintetizar todo.
Así que de vuelta a la pregunta: "¿Nuestros líderes cometen tantos errores deliberadamente?",
después de su verificación, puedo confirmar que sí, y que obedece incluso a una metodología
extremadamente rigurosa y disciplinada.
Hay una verdadera ciencia de la destrucción metódica, basada en un arte del cambio
provocado, que es el término genérico de "ingeniería social" (posteriormente introduje
una diferencia entre dos formas de ingeniería social, pero volveremos más adelante
sobre esto).
¿Por qué en el anonimato? Y añado una pregunta: ¿por qué estoy tratando de aparecer más o
menos en estos días? Para ser honesto, me encuentro atrapado en un dilema. No tengo ningún
deseo de existir mediáticamente o de ser famoso. Una de mis máximas personales es "Para
vivir feliz, vive oculto". Prefiero ser invisible que visible. Al mismo tiempo, cuando se desea
distribuir información, uno se ve obligado a exponerse un mínimo. Pero lo que realmente
quiero es difundir la información contenida en Gobernar por el caos (GPLC), u otras
publicaciones que no son necesariamente mías. No veo a nadie que lo haga, entonces allá
voy. Creo que es indispensable difundir lo más ampliamente posible los métodos de trabajo
del Poder. Tengo un lema para esto: democratizar la cultura de la información.
Otra razón para el anonimato es respetar el carácter colectivo, o colegial, de GPLC. Varias
personas participaron más o menos directamente en su existencia: inspiración, redacción,
mediatización, etc. He reconocido ser el principal redactor, pero sin la ayuda de los demás,
este texto no existiría en su forma final.
¿Qué opinas de la producción del "Comité Invisible" y de la revista Tiqqun? ¿El asunto de
Tarnac marcaría una etapa más en la manipulación de las mentes y en la represión del
Sistema contra los disidentes?
He leído todo lo que pude encontrar de este movimiento situacionista extremadamente
estimulante. Sus letras ofrecen una mezcla extraña de anarquismo de derecha, vagamente
dandi y reaccionario, al modo de Baudelaire y Debord, con un romanticismo de extrema o
ultra izquierda a veces idealista e ingenuo. Todo suena muy rimbaldiano. La vida de
Rimbaud, como la de un Nerval o Kerouac, combina las tendencias contradictorias: el ansia
de viajar del nómada cosmopolita con la nostalgia por un retorno a lo real y una tierra
concreta en la que enraizarse; pero también una sed de acción inmanente y revolucionaria
coexiste con un desprecio de todo compromiso en el mundo y la huida a cualquier otro lugar
imaginado como más auténtico. Una constante de este "topos" literario es que el extranjero
se percibe como superior al local. Esto puede conducir a una especie de masoquismo
identitario, un odio o fatiga de sí mismo que lleve a rechazar todo lo que se es en tanto forma
conocida, mayoritaria e institucional, a favor de las minorías o de marginados, si
posiblemente proceden de otros lugares. Hay un tipo de fe religiosa en las "minorías", de las
cuales vendría la Salvación, creencia mantenida por muchos ideólogos del Sistema, de
Deleuze y Guattari a Toni Negri y Michael Hardt, a través de la retórica de "oportunidades
para Francia". En L'Insurrection qui vient [La Insurrección que llega], los lumpen-
proletarios que animan los disturbios de los suburbios en 2005 son idealizados de forma
bastante inmadura (y aparentemente sin darse cuenta de que los agitadores pertenecientes a
los servicios especiales extranjeros, entre ellos Israel y Argelia, se habían deslizado entre los
alborotadores).
Para centrarnos en el corpus de textos en cuestión, hoy solo me quedo con lo mejor, el lado
"anarca de derecha", es decir, una crítica radical y profunda del Capital, del Consumo y del
Espectáculo, pero todavía irrecuperable para la izquierda capitalista, libertaria, boba, con
dinero, societal, bien-pensante y "políticamente correcta". De Tiqqun, tomo sobretodo la
"Théorie de la Jeune-Fille" texto absolutamente genial y muy divertido. Hay referencias al
historiador de la publicidad Stuart Ewen, cuya investigación muestra cómo el feminismo y
la cultura juvenil en la década de 1920 fueron las herramientas del capitalismo y de la
sociedad de consumo emergente en los EE.UU.
Además, he trabajado mucho la cuestión de la relación entre lo visible y lo invisible. He
"bebido" mucho de la fenomenología durante mis estudios de filosofía, como toda la gente
de mi generación: Husserl, Heidegger, Merleau-Ponty, Michel Henry, etc. Esta dialéctica
visible/invisible también se cruza con el par de "ver y ser visto" de las teorías de la vigilancia,
de Jeremy Bentham a Foucault, y también se hace eco del campo léxico del situacionismo.
Y aquí se vuelve al mundo del Comité Invisible.
Sobre el asunto Tarnac propiamente dicho. Sucede que me encontré con algunas personas de
este movimiento en varias ocasiones, sin ser jamás parte directamente de su libreta de
direcciones. Yo me movía en un ambiente cercano, en las mismas redes y la misma nebulosa
en los años 2000-2005, entre las sentadas, revistas, y colectivos de la Universidad de París 8
(Vincennes / Saint-Denis). Así que me sentí llevado por el asunto Tarnac, cuya única ventaja
ha sido hacer avanzar la crítica de la criminología, sobre todo en su forma actuarial.
La ciencia actuarial consiste en calcular el peligro potencial y tomar las medidas oportunas.
Sobre este tema, uno debe leer en especial Bernard Harcourt, incluyendo el siguiente extracto
de una entrevista sobre el tema:
«La peligrosidad, escribió hace más de 25 años Robert Castel en un libro profético titulado La
gestión de riesgos; la peligrosidad, escribió, es esta noción misteriosa, calidad inmanente en
un sujeto pero cuya existencia sigue siendo aleatoria ya que la evidencia objetiva nunca se
da como consecuencia de su realización. El diagnóstico que se establece es el resultado de
un cálculo de probabilidad; el peligro no es el resultado de una evaluación clínica
personalizada, sino un cálculo estadístico que traspasa a los comportamientos humanos los
métodos desarrollados por los seguros para calcular los riesgos. Por lo tanto, una nueva
ciencia (y recordar esta palabra): la ciencia actuarial».
Globalmente, la presunción de inocencia se invierte a presunción de culpabilidad. Ya no es
el fiscal quien tiene que demostrar que es usted culpable, es usted quien tiene que demostrar
que es inocente. Su "peligrosidad evaluada" y su "potencial criminal" bastan para
desencadenar la máquina judicial y hacer que se le echen encima el GIGN [Groupe
d'intervention de la Gendarmerie nationale] o la RAID [Recherche, assistance, intervention,
dissuasion]. La "amenaza terrorista", de la que Julien Coupat y sus amigos fueron acusados,
se ajusta por completo en este dispositivo que penaliza casi a cualquier persona que no piensa
"correctamente", como un Varg Vikernes, el noruego que se estableció en un pueblo de
Corrèze con su mujer y niños y fue acusado de ser sospechoso de "nazismo".
La acusación puramente mediática autoriza a veces al Poder a matar de forma arbitraria y sin
juicio, como hemos visto con Mohamed Merah, que nunca fue identificado legal y
formalmente como el autor de los asesinatos de Toulouse, pero sin embargo, fue de hecho
asesinado. En un estado de derecho, la culpabilidad de un acusado surge en un juicio justo y
de confrontación durante el cual se proporcionan las pruebas de la culpabilidad si es que
existen. Parece que esto se ha convertido en superfluo en cuanto al tratamiento de los
presuntos "islamistas", ya sea en Francia o en Guantánamo. Para todos aquellos que hayan
sido asesinados durante su detención, nunca sabremos si fueron culpables en el mundo real,
¡y no sólo en el mundo mediático!.
En la serie de montajes político-mediáticos para aterrorizar a la población, se pasó
rápidamente por el caso Clément Méric, cuyo objetivo parecía ser una "amenaza fascista"
que emanaba de una "derecha radical" sin embargo, muy tranquila. Y para volver a Tarnac,
si el montaje se vino abajo rápidamente es debido a que los inculpados disponían de apoyo
en la intelectualidad parisina; sin ello, es difícil apostar porque pasasen a la posteridad como
terroristas probados de ultraizquierda. La pesadilla de ciencia ficción imaginada por Philip
K. Dick y adaptada al cine en Minority Report se ha convertido en realidad. Pensemos
también en la verdadera obra maestra de Terry Gilliam, Brazil.
Para usted, el control de las masas ha cambiado con la aparición de la ingeniería social.
¿Qué abarca este término según usted?
Existen varias definiciones de la ingeniería social. Se pueden encontrar pulsando en Google.
Algunas universidades ofrecen un título estatal de ingeniería social (DEIS) [Diplôme d'État
d'Ingénierie Sociale] y dan algunas descripciones en sus sitios web. También hay numerosas
publicaciones, artículos acerca de la seguridad informática, literatura gris, manuales de
sociología y de gestión, las secciones de enciclopedias, etc.
Propongo la siguiente síntesis de todas estas definiciones: la ingeniería social es la
modificación planificada del comportamiento humano.
Es difícil establecer una fecha precisa para la aparición del término. Sin embargo, la intuición
que está detrás, en torno a la mecanización de la existencia, probablemente se remonta a la
aparición de las primeras ciudades en Mesopotamia y en el Egipto faraónico, hacia el 3000
a.C. Creo que los primeros centros urbanos congregan varios miles de personas en una
estructura diferenciada y sin embargo relativamente unificada bajo un solo nombre que
define los contornos.
La escala de la aldea y la artesanía no es suficiente para percibir la existencia como un
mecanismo. La transición de sedentarios rurales a sedentarios urbanos ha dado lugar a la
primera representación de los grupos humanos como objetos autómatas, o al menos como
automatizables en cierta medida. Adoptando el punto de vista dominante de lo que fue una
de los primeras oligarquías de Oriente Medio, una ciudad se puede parecer bastante a una
gran máquina : un reloj, o una computadora, corriendo el riesgo del anacronismo. Cuando
los intelectuales de la época, es decir, los sacerdotes, han tenido ante sus ojos las primeras
ciudades, por lo tanto los primeros mecanismos de las organizaciones humanas complejas, la
idea del control y la previsibilidad de estos mecanismos ha brotado necesariamente en ellos.
Siglos más tarde, Platón acuñó el término cibernética, o el arte del pilotar. La alquimia y la
masonería son las herederas espirituales de estas primeras observaciones, con sus metáforas
fisicistas y arquitectónicas recurrentes.
El hilo conductor de esta tradición racionalista en la política es la reducción de la
incertidumbre, que es el objetivo de cualquier administrador de sistema. Cuando se trata de
un sistema vivo, este objetivo puede tener efectos esclerosantes y asesinos. No estoy lejos de
compartir los puntos de vista radicales de Francis Cousin, ¡que nuestros problemas
comenzaron en el neolítico!
Sin embargo, no hay necesidad de volver a los cazadores-recolectores para encontrar el
"paraíso perdido". La escala rural y aldeana, incluso la pequeña aglomeración urbana,
me parecen suficientes para la reubicación satisfactoria de autogestión que evita ciertas
patologías del mando a distancia. La novedad en el siglo XX viene de que se pasa de un
control social por el orden a un control social por el desorden. El orden por el caos.
Hago remontar el proyecto concreto de la gobernanza por el caos a la invención del
"capitalismo revolucionario" entre 1750 y 1800, es decir, un capitalismo que provoca
revoluciones para hacer avanzar su agenda. Sin embargo, hubo que esperar hasta los años de
1960 para producir el consentimiento total de las masas al capitalismo introduciéndose en las
costumbres bajo los términos "libertarismo" o "emancipación de las minorías".
En Francia, el evento fundador de la completa captura de las masas por el capital y
su gobernanza por el caos fue Mayo del 68. Es necesario ver el documental Das Netz, de
Lutz Dammbeck, que hace la unión entre el control social de los proyectos de la cibernética
en la década de 1950 y la aparición una década más tarde de la contra-cultura pop
anglosajona, como por casualidad. Existen pruebas de que la contra-cultura era un
instrumento del Capital para producir entropía social. Se piensa en la financiación de Pollock
por la CIA, o en lo que cuenta Mathias Cardet en L'Effroyable Imposture du Rap [La terrible
impostura del Rap].
A partir de los años 60, por lo tanto, una ideología dominante basada en los principios de la
anarquía, el individualismo, la anomia, el hedonismo y el "goce sin trabas" es difundida en
todo el ámbito de la cultura occidental, preparando el tsunami de patologías mentales y
sociales que nos agobia desde la década de 1980: depresión, oleadas de suicidio, violencia
doméstica, epidemia de abortos de confort, niño-rey hiperactivo, delincuencia juvenil,
drogadicción, criminalidad sociópata, obesidad, cáncer, «cables cruzados» diversos que
terminan en baño de sangre, etc.
Esta ideología dominante individualista y anárquica, incluso acéfala, común a la
izquierda libertaria y a la derecha liberal, no tiene más que un objetivo: aumentar la
entropía, es decir, el desorden y el desequilibrio en los grupos humanos, para dislocar,
atomizar y mejorar la sumisión de las masas, haciéndoles imposible la auto-
organización. Divide y vencerás. Empujar a las masas a "jugar solos", educarlos "cada
uno para sí" para frenar la fuerza de los colectivos. Así, despolitizar. En efecto, el acto
de fundación del fenómeno político es someter la libertad individual al interés colectivo.
Mediante la inversión de las prioridades por el sacrificio del interés colectivo en aras de
la sacrosanta libertad individual, la ingeniería social del Capital y de las parálisis
socava cualquier capacidad de organización concreta. Como se ve, el capitalismo
controla las masas por el trastorno. El verdadero anticapitalismo es por tanto el orden.
La rebelión, la disidencia, la resistencia, la subversión, es el orden.
[Continuará]
Lucien Cerise es autor de Gouverner par le chaos [«Gobernar Por El
Caos»], Oliganarchy[«Oliganarquía»], y Neuro-pirates – Réflexions sur l'ingénierie
sociale «Neuro-Piratas: Reflexiones sobre la Ingeniería Social»
Versión revisada preparada por Égalité & Réconciliation del texto publicado en Rébellion,
n° 58 de marzo / abril de 2013.
Para leer más:
– Neuro-pirates – Reflexions sur l’ingénierie sociale, de Lucien Cerise, ediciones Kontre
Kulture, 2016, 450 páginas – 22 euros.
– El número 66 de la revista Rébellion contiene un importante dossier de Lucien Cerise sobre
la ingeniería social (5 euros – Rébellion c/o RSE BP 62124 31020 Toulouse cedex 02).
(Traducción de Antonio Muñoz).
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22.08.2016
Europa
Lucien Cerise
Procedente del extremo izquierdo del espectro político, Lucien Cerise votó "No" en 2005 en
el referéndum sobre el Tratado que establece una Constitución para Europa, como el 55% de
los votantes. Cuando en los años 2006 y 2007 vio lo que el poder hizo con la votación, decidió
comprometerse con los movimientos anti-Unión Europea y anti-mundialistas, por ende
localistas y nacionalistas. Con el paso del tiempo y de las reuniones, se dio cuenta de que la
división política derecha / izquierda es en realidad completamente falsa y que la única
diferencia a considerar es entre la vida y la muerte. En su último libro, habla de los conceptos
más importantes de su obra: la ingeniería social y los neuro-piratas. Las declaraciones de
Lucien Cerise son a veces polémicas, pero deben ser tomadas como una apertura al debate.
Rivarol: ¿En qué consiste la ingeniería social?
Lucien Cerise: La ingeniería social es el método científico de transformación de los grupos
sociales. Todas las escalas pueden estar implicadas: familia, tribu, comunidad, religión,
pueblo, civilización, asociación, empresa, etc. Este trabajo de transformación y
reformateado es generalmente no declarado, furtivo, subliminal, dado que los grupos
destinatarios lo rechazarían, o al menos lo modificarían fuertemente si fueran consultados.
Por otra parte, esta transformación es definitiva, lo que la distingue de un acto de
manipulación puntual, que sigue siendo reversible. La idea de una ingeniería social,
o social engineering, aparece en el siglo XX en los escritos de estudiosos como el
epistemólogo Karl Popper, y es también sinónimo de "planificación social" y de "gestión
del cambio". Más recientemente, el mundo de la piratería informática también la ha
adoptado haciendo hincapié en el sigilo. Hoy en día, los dos conceptos clave de la
ingeniería social son: 1) la suplantación de identidad (phishing), es decir, el gancho
seductor, la zanahoria, la recompensa prometida para hacernos avanzar en la dirección
deseada por el ingeniero social, y 2) el conflicto triangular, es decir, el conflicto orquestado
entre los grupos o entre los miembros de un grupo, para debilitarlos o incluso destruirlos
mediante el uso de una estrategia indirecta que los hace enfrentarse en beneficio de quien
organiza el conflicto sin aparecer directamente.
¿Quiénes son los "neuro-piratas" que quieren hacernos "neo-esclavos"?
Los neuro-piratas son más conocidos bajo el término inglés de spin doctors, que designa a
los profesionales de la "inversión" psicológica. Un asesor de Barack Obama, el académico
Cass Sunstein, habla de infiltración cognitiva para calificar esta forma de entrar en la mente
de otro para hacerle cambiar sin que sea plenamente consciente. Uno encuentra estos
profesionales principalmente en los medios de comunicación, en el marketing, en la
gestión, en la seguridad de sistemas, en la inteligencia y la política. Cuando el poder quiere
fabricar nuestro consentimiento a algo intolerable, se ve obligado a avanzar enmascarado
sabiendo que nuestro "consentimiento informado" nunca será concedido. Cuando se trata de
hacernos aceptar el recibir un microchip en el cuerpo como si fuéramos ganado, hay que
hacer trampas necesariamente y presentar las cosas bajo un aspecto desdramatizado,
inofensivo, e incluso lúdico y atractivo si es posible. Es el papel de la piratería del cerebro,
en el sentido de que el neuro-pirata informático entrará sin ser detectado en la mente de
alguien para modificar su programa informático mental y de comportamiento sin que se
entere. Estamos inmersos ahí dentro en Occidente, donde el poder está tratando de
transformar definitivamente la naturaleza de los pueblos en el sentido de una
artificialización y de una robotización crecientes, pero sin provocar reacciones de rechazo
demasiado violentas, lo que lo conduce a proceder bajo el pretexto de los derechos
humanos o de la lucha contra la "amenaza terrorista".
¿Cómo manipula concretamente el sistema a las masas en un tema tan importante como es
el sionismo?
En la fase preliminar de la suplantación de identidad, es decir, de la seducción, la ingeniería
social se basa en el robo de identidad y el abuso de confianza. El robo de identidad hace un
uso intensivo del "triángulo de Karpman", noción nacida del análisis transaccional. En
resumen, tres son las plazas a ocupar en las relaciones humanas: el salvador, el verdugo y la
víctima. Para actuar furtiva y discretamente, el verdugo puede producir los signos
exteriores de la víctima, de forma a ocupar fraudulentamente esta plaza en nuestra
percepción, lo que le permitirá inhibir toda desconfianza y todo espíritu crítico hacia él y
abusar de nuestra confianza. Usurpando la identidad de la víctima, el verdugo desvía
nuestra atención de sus artimañas y puede comenzar a destruirnos casi sin nuestro
conocimiento o incluso con nuestra participación, en la medida en que en lo sucesivo ya no
lo percibimos como el verdugo, sino como la víctima, o el salvador. Tenemos aquí la
explicación de la promoción que el sistema hace de la ideología victimaria para evitar
cualquier análisis serio sobre el tema del sionismo.
¿La inmigración masiva parece ser un arma de desestabilización de las naciones
europeas?
Es más que una desestabilización, es una destrucción definitiva de las naciones europeas
que está en curso, un verdadero genocidio. El proyecto de acabar totalmente con la Europa
cristiana aparece en el Talmud, el libro del Sanedrín, en la parábola del "Mesías a las
puertas de Roma". Roma es la metonimia de la Europa cristiana, también llamado Edom en
esa tradición. Los comentarios de la parábola dicen que el Mesías de los judíos volverá a
medida que la Europa cristiana desaparecerá. Por esta razón, entendemos mejor las
motivaciones de ciertas personas y organizaciones para acelerar y amplificar aún más la
inmigración de masas extra europea y musulmana en Europa. Los inmigrantes,
preferiblemente no cristianos, son utilizados aquí como municiones y con fines balísticos
para destruir las naciones europeas; por supuesto, algunos de ellos se frotan las manos por
tener así permiso para invadir Europa, pero deben comprender que también serán
perdedores al final. En efecto, después de haber utilizado a los musulmanes para
descristianizar Europa, el poder provocará conflictos triangulados entre los musulmanes
para empujarlos a matarse unos a otros, porque ellos mismos sobrarán en ese momento.
El objetivo final a través de todos estos enfrentamientos identitarios sigue siendo la Gran
sustitución del conjunto de las comunidades humanas por el transhumanismo. El reto para
los europeos es hacer comprender a los inmigrantes extraeuropeos a quiénes sirven y lo que
les espera también, es decir, su genocidio después del nuestro. Así es como podemos
establecer con ellos una comunidad de "galera" y de destino, que permitirá plantear
un modus vivendi pacífico, condición necesaria para comenzar a invertir tranquilamente la
tendencia, que puede conducir a la re-emigración de algunos de ellos, de modo que cada
uno en su casa seamos más fuertes para luchar juntos contra el enemigo común.
Usted habla de los vínculos entre los oligarcas mundialistas y el movimiento antifascista.
¿Puede hablarnos de sus conclusiones sobre la financiación de los "antifas"?
Cuando se busca un poco quién soporta, apadrina y patrocina a la extrema izquierda
"antifascista", anti-especista, LGBT, No Border, Black-Blocks, Occupy, los Indignados,
etc., encontramos organizaciones que se encuentran en la cúspide del capitalismo: la Open
Society de George Soros, las fundaciones Rockefeller y Rothschild, la Comisión Europea,
diversas ONGs y empresas multinacionales, e incluso algunos ministerios del Interior, es
decir, la policía. Sabíamos ya que los liberales y los libertarios convergían intelectualmente
en la abolición de las fronteras, las naciones y las identidades, y más ampliamente en la
deconstrucción de cualquier tipo de límite.
Ahora sabemos que esto no es sólo teórica sino también práctica y economía. Una buena
parte de la extrema izquierda, la aparecida alrededor de Mayo del 68 en Francia, es parte de
lo que los anglosajones llaman la New Left. Se trata, de hecho, de una izquierda libertaria
que predica la apertura sin límites, totalmente inofensiva, ya que fue creada por la derecha
liberal en los años de la caza de brujas anticomunista para competir y debilitar a la
izquierda no libertaria, comunista y cerrada, por tanto estructurada, y verdaderamente
peligrosa para el sistema americanista y capitalista.
Esta extrema izquierda del capital ha sido concebida para criticar los efectos sin remontarse
jamás a las causas. Por ejemplo, las causas de la ley El-Khomri o ley del Trabajo, tienen
que buscarse en Bruselas, ya que es la transposición de una directiva europea. Cuando el
movimiento Nuit Debout demande la salida de la Unión Europea, se volverá
verdaderamente peligroso y será desalojado manu militari de la Plaza de la República. Por
ahora, es inofensivo y el Poder hasta lo necesita para desviar la atención de los verdaderos
problemas y sus verdaderas causas. En pleno estado de emergencia y plan Vigipirata "rojo
escarlata", la prefectura de policía y la alcaldía apenas pusieron dificultades para autorizar
la ocupación permanente de una gran plaza de París – lo que plantea por otra parte la
cuestión de la realidad de la "amenaza terrorista". Parece que François Ruffin y el
periódico Fakir, que lanzaron el movimiento, fueron independientes en el comienzo, pero
han sido piratedos y recuperados rápidamente, particularmente por profesionales de la
comunicación tales como Noémie Toledano y Baki Youssoufou, cuyos trayectos les
relacionan con organizadores de "revoluciones de color", por lo tanto a las redes de
influencia capitalistas mencionadas anteriormente.
Usted ha desenmascarado las mentiras dirigidas a la Rusia de Putin con motivo del
conflicto de Ucrania. ¿Cuáles son los mecanismos y el objetivo de las maniobras contra
Rusia?
Como bien vio Halford Mackinder (1861-1947), uno de los padres fundadores de la
geopolítica, el control de Eurasia permite dominar el mundo. Nicolai Troubetzkoy (1890-
1938), creador del eurasianismo, escribió en 1922 que la Guerra Mundial no cesaría hasta
que los grandes espacios rusos fueran conquistados. De hecho, existe un proyecto
geopolítico de conquista de toda Eurasia, alimentado por los intereses capitalistas
occidentales, estos mismos que ya controlan Europa y América del Norte, pero que no
controlan ni Rusia, ni China, ni Irán. Este plan de dominación mundial es expuesto
claramente por Zbigniew Brzezinski en diversas publicaciones. Anteriormente, otro polaco,
el hombre de Estado Josef Pilsudski (1867-1935), reflejaba alrededor del año 1920 el mejor
método para tomar Rusia, etapa obligada en esta conquista del Este, y desarrollaba una
estrategia en dos tiempos:
1) El Intermarium, o la unificación de los países desde el Báltico hasta el Mar Negro para
cortar geopolíticamente Moscú de Europa.
2) El prometeísmo, o fragmentación de Rusia en pequeños estados débiles a través del
apoyo a las reivindicaciones identitarias locales.
Las dos guerras mundiales, la Guerra Fría y la guerra híbrida actual se pusieron en marcha
para eso. La naturaleza del régimen en Rusia y lo que hace no tiene ninguna importancia.
Zarismo antes de 1917, comunismo hasta el año 1991, ultraliberalismo bajo Yeltsin,
estatismo liberal bajo Putin, es indiferente: del siglo XIX hasta la actualidad, el país sigue
siendo el blanco invariable de los ataques occidentales. El conflicto ucraniano y el conflicto
sirio son solo etapas de este "Drang nach Osten", que tiene por objetivo igualmente China e
Irán. Obviamente, en los círculos de poder en Moscú, Teherán y Pekín, todo el mundo es
perfectamente consciente de este programa de dominación mundial alimentado a través del
eje del caos Washington / Bruselas / Tel Aviv. En el teatro europeo, la conquista de Kiev
por Washington y la OTAN es una hermosa captura que permite consolidar
el Intermarium y desarrollar un frente unificado para atacar directamente a Rusia en sus
fronteras, lo que debería hacerse alrededor del 2021, y que nos conducirá probablemente a
un conflicto nuclear en el que Europa va a ser la víctima principal. ¿Por qué 2021? Porque
el presidente ucraniano Poroshenko firmó un documento comprometiendo a Ucrania a
garantizar la plena interoperabilidad de sus fuerzas armadas con las de la OTAN en 2020 –
ahora bien, no se toma este tipo de decisiones sin una idea detrás en la cabeza - y Clinton
debería estar en el primer año de su segundo mandato, lo cual le dará manos libres para
hacer cualquier cosa. Por si esto fuera poco, recordemos que en Francia, la Asamblea
Nacional votó el 7 de abril de 2016, la re-adhesión al Protocolo de París, que autoriza el
estacionamiento de tropas de la OTAN sobre el territorio nacional, es decir, la implantación
de bases militares como en Alemania o Italia.
¿Qué es el Mind control?
El Mind control es un método de control de la conducta que procede infligiendo choques y
traumatismos. Cuando esto se aplica a las masas, podemos hablar de ingeniería social. Se
trata de hacer la mente de otro totalmente flexible y maleable después de haberla dislocado,
descompuesto y fragmentado. El rasgo característico de este método es el de producir una
psique compartimentada, que elimina toda coherencia lógica y orgánica del funcionamiento
intelectual del individuo, y lo hace capaz de mantener sin ningún problema razonamientos
perfectamente ilógicos, de decir una cosa y la contraria en la misma frase, o incluso de
decir cualquier cosa y hacer exactamente lo opuesto al mismo tiempo.
¿Puede explicar su concepto de “conflicto triangulado generalizado”?
La ingeniería social consiste en tomar el control de las relaciones de confianza y de
desconfianza en un grupo dado. El conflicto triangular resulta de un aumento metódico del
sentimiento de desconfianza en el seno del grupo objetivo. El ingeniero produce la
confianza hacia él, o al menos la ausencia de desconfianza, ocupando el lugar de la víctima
o del salvador, y luego hace aumentar la desconfianza entre las partes del grupo objetivo
describiéndolos como verdugos mutuos, para ir si es posible hasta el odio, entre los sexos,
las generaciones, las religiones, las razas, etc. Un conflicto triangular es siempre orquestado
entre dos actores por un tercer actor no aparente a primera vista, pero que puede aparecer al
cabo de un momento si lo buscamos un poco.
Detrás de la guerra de todos contra todos que define el telón de fondo de nuestras vidas,
encontramos a los promotores de la ideología liberal del egoísmo competitivo, así como de
las diversas técnicas de gobernanza por el caos, tales como el conflicto por representación
(proxy warfare). Un ejemplo extraído de la geopolítica: se han dado todas las pruebas de
que los terroristas que atacan a Siria desde hace años están bajo la tutela de los servicios
secretos occidentales. Estos grupos paramilitares islamistas son las famosas fuerzas de
procuración (Israeli proxy forces) del informe A Clean Break presentado en 1996 a
Benjamin Netanyahu. Por lo tanto, no es sorprendente que este último venga a apoyar unos
veinte años más tarde a sus tropas de yihadistas heridos en Siria y tratados en los hospitales
militares de Israel, como han señalado diversos medios de comunicación, lo que le valió los
agradecimientos de Mohammed Badie, el jefe supremo de los Hermanos musulmanes, así
como de paramilitares islamistas.
Las autoridades israelíes también dijeron preferir el Estado Islámico (Daesh) a Irán.
Evidentemente, el terrorismo islamista supervisado por los servicios especiales israelíes,
anglosajones, franceses, no se detiene en las fronteras de Oriente Medio: el seguimiento de
los canales es asegurado hasta Europa y América, donde estos servicios especiales están
sencillamente en casa, en una perspectiva de la estrategia de la tensión, en referencia a la
red Gladio de la OTAN. Al final, por razones de eficacia, los atentados en Occidente son
realizados por los servicios occidentales, pero atribuidos en la narración mediática oficial a
individuos que efectivamente frecuentaron grupos activistas y por lo tanto poseen un buen
recorrido biográfico, lo que los hace culpables ideales. Un principio del ataque bajo
bandera falsa: para escribir una "leyenda", es decir, un CV falso en la jerga de la
inteligencia, hace falta un mínimo de verosimilitud. El terrorismo de Estado es ahora el
principal brazo armado de este conflicto triangulado generalizado.
En un artículo para la revista Rébellion, usted afirma que salir del capitalismo es la
condición para un enraizamiento identitario auténtico. ¿Qué formas podría adoptar este
enfoque nacional-revolucionario?
Este enfoque nacional-revolucionario podría tomar la forma de un proteccionismo
conservador, única manera de asegurar un enraizamiento identitario auténtico. Hay que
salir sobre todo del liberalismo conservador, que es una contradicción en los términos, un
verdadero oxímoron, y que siempre deviene al final un liberalismo libertario, sin fronteras y
sin barreras, ya sea desde un punto de vista económico o identitario. La economía y las
costumbres deben ser reguladas. Sin regulación, la economía y la vida en sociedad caen en
el desorden, la anarquía, el "izquierdismo" que siempre le hace la cama al capitalismo, que
prospera en el caos, la violencia y la injusticia, pero que se aleja a medida que el orden y el
equilibrio vuelven de nuevo al cuerpo social.
Es el capitalismo el que está en el origen del "matrimonio homosexual", así como de los
flujos migratorios delirantes a los cuales somos expuestos desde hace años. Henry de
Lesquen dijo una vez en Radio Courtoisie: "Soy nacional liberal; nacional,porque hay que
echar fuera a los inmigrantes, y liberal porque hay que quemar el código del trabajo". El
problema es que la quema del código del trabajo hará volver a los inmigrantes. La tesis
liberal conservadora es incoherente: deplora los efectos y ama sus causas.
Cualquiera que se imagine que el enraizamiento identitario es posible dentro de la Unión
Europea, por ejemplo, no comprendió nada y debe recomenzar el examen de la cuestión
desde el principio. La salida del euro y el retorno a las monedas nacionales es igualmente
indispensable, porque la soberanía económica condiciona la soberanía política. El programa
mínimo de este proteccionismo conservador garante de un enraizamiento auténtico es pues
simple: salir del euro, de la Unión Europea, de Schengen y de la OTAN, y no entrar en el
Tratado transatlántico. La verdadera revolución nacional anticapitalista está en este
programa, que no es ni de derecha, ni de izquierda – no estamos en la autoescuela – sino
que es simplemente razonable, racional y orientado hacia la vida. Qué digo, ¡hacia la
supervivencia! Entonces, para apoyar este programa de supervivencia en todo el país, no
tengo a mi disposición más que la papeleta en la urna. Así que hay que poner a la cabeza
del Estado un partido político que apoye este programa, o que se aparte lo menos posible, y
que reúna el suficiente potencial electoral. La nueva dirección del Frente Nacional desde
2011 tomó el buen camino de esta gran alianza proteccionista y conservadora más allá de la
derecha y de la izquierda, lo que explica su progresión electoral constante desde hace varios
años. Evidentemente, esto no le gusta a todo el mundo, de ahí una desinformación creciente
sobre este partido, a base de ataques por debajo de la cintura y citas truncadas.
Usted habla de una ingeniería social positiva. ¿Cómo podrían utilizar esta técnica las
fuerzas nacionalistas?
Abogo por apoyar esta ingeniería social positiva (IS+) sobre la teoría del "cuidado",
el Care en inglés. El hecho de "cuidar" del territorio donde se vive debe convertirse en el
principio rector de nuestra acción política. La ventaja de este enfoque puramente
pragmático es la de focalizar la atención en el futuro y la acción concreta de proximidad.
Esto simplifica las cosas. Es más fácil unir las buenas voluntades así, teniendo en cuenta la
complejidad identitaria en la que estamos inmersos en cuanto miramos al pasado, la
historia y los orígenes. Esta IS+ se vería como un trabajo social humilde y a escala local,
trabajando la resiliencia nacional y dirigido a reparar lo que ha sido dañado por la
ingeniería social negativa del turbo-capitalismo mundializado y cosmopolita.
Entrevistado por Monika Berchvok para Rivarol.

Para leer:
- Neuro-pirates - Reflexion sur l’ingénierie sociale, de Lucien Cerise, ediciones Kontre
Kulture, 2016, 450 páginas – 22 euros.
- El número 66 de la revista Rébellion contiene un importante dossier de Lucien Cerise sobre
la ingeniería social (5 euros – Rébellion c/o RSE BP 62124 31020 Toulouse cedex 02).
"CAOS CONTROLADO" COMO HERRAMIENTA DE
ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA
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GEOPOLÍTICA

31.03.2016
Escrito por el Prof. Dr. Vladimir Prav para Southfront
Hoy en día, están siendo utilizados una variedad de medios en la lucha geopolítica con el
fin de poner en práctica y ampliar el "caos controlado" en las economías y las sociedades
nacionales. El actor que usa la herramienta mantiene el "caos controlado" dentro del país
contrario.
Steven Mann, experto en política exterior de los Estados Unidos, que participó en el
desarrollo de muchos de los actuales puntos calientes de "caos controlado" en varias partes
del mundo, habla abiertamente de la necesidad de utilizar "el aumento del nivel de la crítica
en términos muy firmes", causando "caos controlado" para asegurar y promover los
intereses nacionales de los Estados Unidos.
Steven Mann es una figura clave detrás del desarrollo de la teoría del "caos controlado"
como medio para promover los intereses nacionales de los EEUU. Mann nació en 1951 y se
graduó en el Oberlin College en 1973 con una licenciatura en alemán. En 1974, obtuvo un
Máster en Literatura Alemana de la Universidad de Cornell y ha sido miembro del Servicio
Exterior desde 1976. Recibió una beca Harriman del Institute for Advanced Soviet Studies
para obtener un Máster en Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia en 1985-86. Se
graduó en la National Defense University en Washington, DC.
Comenzó su carrera como miembro del personal de la embajada de Estados Unidos en
Jamaica. Más tarde trabajó en Moscú, en la oficina del Departamento de Estado en la
URSS, y en el Centro de Operaciones del Departamento de Estado (un centro de crisis 24
horas). Sirvió como jefe en funciones de la misión en Micronesia (1986-1988), Mongolia
(1988) y Armenia (1992). Entre 1991 y 1992 trabajó en el Departamento de Defensa de
Estados Unidos en relacción a Rusia y Europa del Este, y en 1992-1994 fue asignado a Sri
Lanka como embajador adjunto. Entre 1995 y 1998, fue contratado como jefe del
Departamento de Estado en la India, Nepal y Sri Lanka. Desde 2001, Mann ha sido
representante especial presidencial para los países del Mar Caspio, actuando como portavoz
principal de los intereses energéticos de los Estados Unidos en esa región y
como lobbysta en el oleoducto Aktau-Bakú-Tbilisi-Jeikhan.
Al graduarse en la NDU en 1992, Mann escribió un artículo titulado "Chaos Theory and
Strategic Thought // Parameters" [Teoría del Caos y Pensamiento Estratégico // Parámetros]
(US Army War College Quarterly, Vol. XXII, Autumn 1992, pp. 54-68). En este artículo,
se exponen las siguientes tesis: "Podemos aprender mucho si vemos el caos y la
reorganización como oportunidades, y no perseguir la estabilidad como una meta
ilusoria...". "El entorno internacional es un excelente ejemplo de un sistema caótico, con un
"carácter crítico auto-organizativo", siendo una herramienta analítica útil. El mundo está
condenado a ser caótico, debido a que los muchos actores humanos en la política tienen
diferentes objetivos y valores". "Cada actor en los sistemas políticamente críticos crea
energía de conflicto,... lo que provoca un cambio en el status quoparticipando así en la
creación de una situación crítica... y cualquier curso de acción lleva el estado de cosas a una
reorganización cataclísmica inevitable".
La idea principal que se deriva de los pensamientos de Mann es llevar el sistema a un
estado de "criticidad política". Entonces, el sistema, dadas ciertas condiciones, entrará
inevitablemente en el caos y la "transformación". Mann también escribe que "Dada la
ventaja de los Estados Unidos en las comunicaciones y la creciente capacidad de movilidad
global, el virus (en el sentido de una infección ideológica) será auto-replicante y se
expandirá de forma caótica. Por lo tanto, nuestra seguridad nacional será preservada". Y
más adelante: "Esta es la única manera de establecer un orden mundial a largo plazo. Si no
podemos lograr un cambio ideológico en el mundo entero, tendremos solamente períodos
esporádicos de calma entre transformaciones catastróficas". Las palabras de Mann sobre el
"orden mundial" están ahí en aras de la corrección política. Porque su artículo sólo habla
del caos que, a juzgar por las palabras de Mann, será la "mejor garantía de la seguridad
nacional de los Estados Unidos", siendo los únicos capaces de preservarse a sí mismos
como una "isla de orden" en un océano de "criticidad controlada" o caos global.
De acuerdo a la "teoría", el desmantelamiento de los estados-nación ya existentes, las
culturas tradicionales, y las civilizaciones se puede lograr mediante:
- La des-ideologización de la población.
- Desechando el "lastre" de los valores ya existentes, y su sustitución por un conjunto
propio.
- El aumento de las expectativas materiales, especialmente entre la élite.
- La pérdida de control sobre la economía y su destrucción final.
- Actos ilegales de movimientos supuestamente espontáneos que a menudo tienen
carácter étnico o religioso.
Una vez aplicadas, estas políticas clave conducen a las "revoluciones de color".
La teoría del "caos controlado" se basa en la reforma de la conciencia de las masas, las
visiones del mundo, y la esfera espiritual mediante el sometimiento de los individuos a
modernos medios de manipulación. Equivale a una operación psicológica global que es
parte de la globalización y que destruye la cultura de la solidaridad y la sustituye por el
culto al dinero y los estereotipos sociales-darwinistas sobre el papel del individuo en la
sociedad. La capacidad de las masas para ofrecer resistencia a través de la auto-
organización se reduce en consecuencia.
Teniendo en cuenta los efectos de dichas técnicas, los actores del "caos controlado"
persiguen dos objetivos:
- La reducción del tamaño de la población eliminando a los que no son de utilidad para los
arquitectos del nuevo orden mundial. Las reformas neoliberales provocan una catástrofe
demográfica mediante la reducción de las tasas de natalidad y el aumento de las tasas de
mortalidad. La revolución sexual, la propaganda del hedonismo, el individualismo, y el
consumismo, reducen las tasas de natalidad. El darwinismo social y la indiferencia hacia el
sufrimiento de los más cercanos privan a las personas de su voluntad de vivir y aumentan
las tasas de mortalidad. El gran número de personas pobres y sin hogar se convierte en un
mecanismo eutanásico de facto, ya que la gente de estas categorías muere rápidamente, a
pesar de que más personas son empujadas hacia abajo para reemplazarlos.
- El objetivo de destruir una nación establece que la imposición del control sobre la misma
es interceptado por las corporaciones transnacionales, las organizaciones criminales, las
organizaciones e instituciones supranacionales, que responden a quienes emplean las
tecnologías del caos controlado. Esta tarea combina "poder blando" con bárbaras agresiones
militares (Yugoslavia, Irak y Libia). Este proceso facilita el control de los agresores sobre
los recursos globales financieros, militares, y de información.
Debemos tener en cuenta que las economías de la UE y de los Estados Unidos no crecen
incrementando su producción, sino reasignando la riqueza entre los estados fuertes y los
débiles. Esto se logra mediante el debilitamiento del Estado-nación (por lo general
mediante la elaboración de la trampa de la deuda), la privatización y la compra de todo tipo
de bienes nacionales, incluidos los naturales.
Bajo la presión de las instituciones financieras, el Estado-nación se convierte en una
herramienta de este tipo de globalización mediante la privatización y la reducción de los
gastos en las necesidades sociales o en el mantenimiento de la ciencia y de la cultura.
Precisa también organizar migraciones laborales ilegales masivas que hacen a los
trabajadores individuales mucho más baratos, privándoles de derechos. En combinación, las
dos operaciones privan al estado objetivo de su capacidad de funcionar como un actor
internacional. Es una forma encubierta de eliminar competidores económicos. Los
principales síntomas de la pérdida de la soberanía de uno incluyen la incapacidad para
percibir e interpretar la situación, elevarse por encima de ella, afirmar la propia identidad y
la capacidad para poner en práctica ideas innovadoras y audaces.
Como resultado:
- El estado ya no es autónomo, no tiene una estrategia de desarrollo, y no puede
garantizar unas condiciones de vida dignas a sus ciudadanos y garantizar los derechos
constitucionales.
- Los funcionarios corruptos juegan un papel clave en el control de la economía y la
sociedad.
- La clase media va desapareciendo, se va desorganizando, y alienando.
- Los partidos y movimientos políticos son meras fachadas.
- Los movimientos sociales no tienen ningún efecto real en la política.
- Los ciudadanos son pasivos y sufren los principales problemas de identidad
(estatales, étnicos, familiares).
Veamos algunos ejemplos de aplicación del caos controlado dirigido a privar de los
fundamentos de la independencia nacional.
1. La neutralización del impulso para el desarrollo.
- Destrucción del aparato de política estatal, sembrándolo con agentes de influencia.
- Infección a través de la corrupción, promoviendo el culto al dinero.
- Burocratización del gobierno.
- Eliminación de la comunidad científica de la influencia en las políticas del país.
- Creando mitos: "el mercado lo va a arreglar todo."
2. Bloqueo de los reflejos de reacción
- Exportación masiva de organizaciones de culto.
- Uso de tecnologías políticas en las campañas electorales.
- Transformación de los medios de comunicación en agentes del mercado.
- Promoción de una cultura de masas primitiva.
3. Destrucción de los lazos de comunicaciones.
- Individualización a través del neoliberalismo, la atomización de la sociedad.
- Destrucción de los lazos comunitarios.
- Destrucción de las redes de transporte.
- Promoción de los conflictos étnicos y religiosos.
- Fragmentación de clases en clase rica y clase pobre.
- Conflicto generacional.
4. Reducción de la capacidad de influir en los acontecimientos.
- Uso de técnicas de manipulación en las campañas electorales.
- Promoción de las ideologías neoliberales, tales como el individualismo y la
atomización.
- Promover el culto al dinero y un sistema de valores primitivo.
- Cierre de medios de comunicación independientes.
- Promoción de la corrupción y la criminalización.
5. Reducción de la capacidad de lograr el desarrollo:
- Destrucción de la economía doméstica y del progreso educativo.
- Promoción de la desindustrialización través de la privatización, la quiebra, y la
destrucción del sistema de formación profesional.
- Eliminación de los controles de capital.
- Dependencia del crédito de los sistemas financieros internacionales.
- Incapacidad para resistirse a la dependencia de las importaciones.
- Rrevención de la participación activa de la sociedad en el desarrollo del país.
En conclusión:
Los EE.UU. son actualmente el principal actor que usa herramientas de "caos controlado"
con el objetivo de tomar el control de un país o región e impedir que logre su propio
desarrollo. El caos controlado es de-facto neocolonialismo que transforma a los países en
proveedores de recursos para el primer mundo. Implica relaciones depredadoras en el
comercio y en la adquisición de la propiedad.

El uso de tecnologías de caos controlado va en contra de las normas internacionales de no


intervención en los asuntos internos. Esto significa que hay una base para la prohibición y
la supervisión internacional de las tecnologías de caos controlado. Durante las últimas
décadas, varios países estuvieron a favor de garantizar la seguridad de la información
internacional a través de acuerdos legales, ahora también podrían emprender acciones
similares en lo que se refiere a las tecnologías de caos controlado.
Fuente: Southfront

Geopolítica de la globalización: El fin del


paradigma ilustrado y el horizonte multipolar (I)

por Esaúl R. Álvarez – Parte I. El colapso del paradigma geopolítico de

la modernidad.

A grandes rasgos, tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), surgió un orden mundial marcadamente bipolar

en el que el poder de las antiguas potencias coloniales quedó repartido entre el bloque soviético, constituido

por el Pacto de Varsovia y capitaneado por la Unión Soviética, y el bloque atlantista capitaneado por los EEUU

y edificado alrededor del Tratado del Atlántico Norte, pero cuyas alianzas en la práctica superaban este marco

ampliamente. El equilibrio entre ambas potencias herederas del colonialismo occidental puede describirse como

la edad de oro del paradigma de la modernidad –basado en los ideales de progreso y desarrollo y en el mito de

la excepcionalidad y la inevitabilidad del dominio occidental- que imponía su hegemonía sobre todo el orbe.

Tras la caída del Muro de Berlín en 1989, todo parecía indicar que este dominio del hemisferio occidental sobre

el mundo se consolidaría, imponiéndose los designios occidentales como el único camino posible, y cortando

de raíz cualquier intento de independencia o disidencia. El horizonte que aparecía era el de un mundo unipolar

comandado por los EEUU y su modelo de civilización que se impondría pacíficamente o por la fuerza al resto

(Fukuyama 1992, Benoist 2015, Huntington 1997, Dugin 2013). Es en este contexto de optimismo ante una

victoria que parecía tan inminente como definitiva en el que Fukuyama pronosticó su particular Fin de la Historia

(The End of the History and The Last Man, 1992).

Pero la realidad ha sido bien distinta de aquellas expectativas: en tan solo diez años la hegemonía global y la

legitimidad estadounidense comenzaron a deteriorase muy rápidamente, y por otra parte ninguna potencia

parece emerger con la capacidad y la intención de llenar el vacío de poder generado en la última década.

En realidad, el colapso de este falso orden mundial unipolar estaba anunciado desde su mismo comienzo, pues

como indica Bauman, una vez iniciado el proceso de disolución de la centralidad –económica, política, social y

cultural- que conduce hacia la sociedad líquida y la globalización, ¿cómo detenerlo y/o revertirlo? Además, y

esto es relevante para lo que diremos más adelante, esta pérdida de centralidad no es tan negativa como parece
a simple vista para los intereses globalistas de la talasocracia mundial en vigor, por el contrario, la reafirma y

favorece pues el contexto de ‘caos creativo’ al que nos encaminamos hace de lo local y puntual la prioridad,

impidiendo planes a largo plazo y con ello la emergencia de un auténtico orden antagónico.

Paralelamente, las instituciones nacidas tras la IIGM resultan caducas en su estructura y funcionamiento, y no

representan de manera efectiva el actual panorama geopolítico internacional, de modo que requieren de una

profunda transformación si se quiere que sean representativas y efectivas en el mundo futuro. En palabras del

politólogo estadounidense Ian Bremer:

“Las instituciones que nos gobernaban y que básicamente estaban controladas por EEUU y sus aliados, ya no

funcionan”.

El futuro de la globalización: ¿multipolaridad o apolaridad?

Ante este panorama analistas y expertos geopolíticos prevén dos escenarios posibles que podrían desarrollarse

en las próximas décadas:

 Apolaridad

 Multipolaridad.

El segundo escenario aparece como el más deseable, pero también como el más difícil de producirse en la

práctica, como veremos más adelante. Comenzaremos nuestro análisis por la hipótesis de la apolaridad.

“Hoy no existe ni la unipolaridad, ni la bipolaridad, ni la multipolaridad. Hoy existe la ceropolaridad, lo que

significa que ningún país, incluyendo a los EEUU, Unión Europea (UE) y la República Popular China (RPCh).

puede ejercer la influencia definitiva sobre el transcurso de los acontecimientos. Ninguno”.

(G. Dzhemal en entrevista para Nakanune.ru 20-09-2013)

Algunos autores como el politólogo Ian Bremer o el analista y filósofo Geydar Dzhemal, sostienen que está

teniendo lugar una despolarización acelerada causada ante todo por la falta de liderazgo de las potencias

occidentales clásicas -USA y la UE-, y por la escasa intención de asumir tal responsabilidad por parte de las

potencias emergentes, en particular China. Un proceso que muy posiblemente desembocará en pocas décadas

en la apolaridad.

La apolaridad es descrita como un escenario mundial caótico, marcado por el vacío de poder y la crisis de

legitimidad de las instituciones de gobernanza global (ONU, OMS, WTO, etc.), así como por la ausencia de un

liderazgo claro de alcance internacional, sin potencias dispuestas o capaces de liderar el mundo. Dzhemal se

refiere a esta situación como ceropolaridad, mientras el politólogo Bremer opta por denominarlo Grupo Cero (G-

0).
Es importante advertir desde el comienzo que la apolaridad es el escenario más probable al que además tiende

de modo natural el postcapitalismo y la postmodernidad, como analizaremos en detalle más adelante.

Los analistas coinciden en que este escenario será con toda probabilidad más complejo, inestable e

impredecible que el de décadas pasadas. Parece existir consenso en que en un primer momento un panorama

caracterizado por la apolaridad y la falta de capacidad de gobierno de las instituciones internacionales

favorecerá un retorno a las políticas de alianzas bilaterales, lo que tendrá por resultado un escenario

internacional más peligroso, incluso catastrófico si se combina con crisis transnacionales que requieran de

respuestas internacionales y coordinadas: crisis climáticas o alimentarias, desastres naturales, etc. Algunos

autores han llegado a describir este escenario futuro como de ‘guerra mundial troceada’ (Barrios, 2016).

En base a esto, algunos autores pronostican a partir de este aparente ‘caos’ un resurgimiento de los estados

nación clásicos y un retorno parcial al orden ideal definido por el paradigma geopolítico de Westfalia. Sin

embargo, un análisis profundo de las condiciones que han favorecido la aparición de la apolaridad nos indica

que ésta se nutre básicamente del debilitamiento y la demolición controlada de los mismos estados-nación

clásicos, que a través del proceso globalizador han sido paulatinamente reducidos a instituciones gestoras de

población pero carentes de soberanía real, sobre todo en política exterior. Podemos citar varias razones que

explican este proceso.

En primer lugar, la globalización, como hemos, dicho debilita al estado nación clásico, y lo hace

simultáneamente por encima y por debajo del nivel estructural del mismo estado:

 en un nivel superior o supra-estatal, con la creación de estructuras transnacionales –el ejemplo más evidente

es la UE-.

 en un nivel inferior, o intra-estatal, con estructuras del tipo lobbys, ONGs, fundaciones, movimientos sociales

financiados y dirigidos por otras fuerzas económicas o mediáticas, etc. Todas estas sub-estructuras presionan,

condicionan y dirigen la agenda política del estado, reduciendo su capacidad real de maniobra y decisión.

En segundo lugar, los estados nación desarrollados por las potencias europeas a partir del siglo XVII distan de

ser un hecho natural o universal como a menudo se ha pretendido desde el discurso universalista tan propio de

la perspectiva occidental. De hecho la conformación de estados centralizados y potentes -como Roma o China-

es una excepción a lo largo de la historia. Por tanto, su existencia no obedece a una de esas proclamadas

‘conquistas del progreso humano’. Prueba de ello es la artificiosidad que supuso la ‘creación’ de estados al

modo europeo a lo largo y ancho del mundo durante el proceso de descolonización que siguió a la IIGM y las

problemáticas generadas por este mismo proceso.


Esta perspectiva universalista refleja los prejuicios etnocéntricos propios de occidente: desde la creencia en un

progreso infinito y sin marcha atrás, como su mesianismo –el empeño por salvar de su primitivismo a los otros

pueblos- o su milenarismo –considerarse a sí mismos y su historia como la cumbre y el estado definitivo a que

debe encaminarse la humanidad-. Los estados nación han supuesto nada más que una fase de la historia y

aunque en la historia de las sociedades y las culturas hay abundantes casos de atavismos y conductas

arcaizantes, la marcha de las tendencias civilizatorias actuales convierte en obsoletas e ineficientes las formas

de organización previas.

En tercer lugar, señalar que la globalización ha cambiado por completo la concepción del actor o ‘sujeto

geopolítico’ así como los objetivos decisivos por los que se lucha o compite. Los criterios de autonomía del

estado que otorgan peso específico a una nación en el orden internacional han variado radicalmente, no son ya

el par territorio-población, sino el par energía-información. La información es hoy por hoy el bien central de una

sociedad y quien controla su flujo controla la sociedad y su evolución. Por otra parte, sólo los países que puedan

auto-abastecerse y dispongan de una soberanía energética, alimentaria y política serán los mejor situados en

el nuevo escenario (Dzhemal).

Por tanto el paradigma geopolítico clásico –básicamente el realismo geopolítico-, ha sido dinamitado por el

nuevo orden ceropolar y es muy improbable que pueda regresar en el futuro próximo.

La globalización y el fin de la era de los estados nación.

“La clase burguesa se desplaza hacia la integración en una entidad unificada que trasciende las fronteras

nacionales y constituye el núcleo de la burguesía internacional. (…) El capitalismo era original y esencialmente

transnacional lo que explica porqué la globalización y el debilitamiento de las fronteras de los estados no es

algo único sino más bien la formación de una estructura espacial común del sistema capitalista a escala

mundial.”

(Alexander Dugin, Una revisión de las teorías de las Relaciones Internacionales)

La conclusión de todo lo anterior es que el capítulo histórico marcado por la competencia entre sí de estados

nación potentes debe ser visto como algo del pasado. Urge cambiar el paradigma geopolítico, pensar en otro

términos, y para ello describir el nuevo escenario en base a nuevos conceptos y teorías es una condición

imprescindible.

Ahora bien, tampoco hay lugar para un optimismo buenista. Lo que sostenemos en estas páginas es que,

contrariamente a lo que se suele suponer, el escenario de la apolaridad no va contra los intereses del globalismo

talasocrático -lo que ha dado en denominarse NOM (Nuevo Orden Mundial), o NWO (New World Order) por sus

siglas en inglés- sino que, por el contrario, la apolaridad forma parte de su agenda, pues aunque esto suponga
un aparente ‘caos’ global en el corto plazo, favorece la implantación de un orden mundial tiránico a medio-largo

plazo.

La apolaridad es, desde este punto de vista, una fase histórica necesaria -del mismo modo que lo fueron los

estados nación hasta ahora-, hacia la consecución e implantación de un ‘Nuevo Orden’ y, seguramente con él,

de una forma de capitalismo nueva, más sutil pero también más despótica, y tecnológicamente centrada.

Recordemos que el auge de los estados nación europeos cumplió un papel determinante en una fase histórica

concreta de la expansión capitalista en vistas a posibilitar a este modelo económico una dimensión mundial.

De este modo la apolaridad y el caos son, desde el punto de vista globalista, un mal necesario que permitirá a

medio plazo imponer su agenda exclusivista como único y mejor camino posible. Una operativa que ya hemos

visto por ejemplo en la reciente crisis financiera global, empleada ante todo para avanzar en la agenda política

hacia sus objetivos de clase. El proyecto globalista no se presentará ante la opinión pública como una imposición

unilateral de las élites económicas mundiales, sino como una opción salvadora y paternalista por parte estas

mismas élites. Hay que tener bien presente por tanto lo siguiente: este futuro será inevitable si no se trabaja

explícitamente en otra dirección alternativa.

Neomarxismo y neoliberalismo: las dos caras de un mismo mundialismo.

“Cuando se busca un poco quién soporta, apadrina y patrocina a la extrema izquierda ‘antifascista’, anti-

especista, LGBT, No Border, Black-Blocks, Occupy, los Indignados, etc., encontramos organizaciones que se

encuentran en la cúspide del capitalismo: la Open Society de George Soros, las fundaciones Rockefeller y

Rothschild, la Comisión Europea, diversas ONGs y empresas multinacionales, e incluso algunos ministerios del

Interior, es decir, la policía. Sabíamos ya que los liberales y los libertarios convergían intelectualmente en la

abolición de las fronteras, las naciones y las identidades, y más ampliamente en la deconstrucción de cualquier

tipo de límite.

(…) Se trata, de hecho, de una izquierda libertaria que predica la apertura sin límites, totalmente inofensiva, ya

que fue creada por la derecha liberal en los años de la caza de brujas anticomunista para competir y debilitar a

la izquierda no libertaria, comunista y cerrada, por tanto estructurada, y verdaderamente peligrosa para el

sistema americanista y capitalista.”

(L. Cerise, entrevista de Monika Berchvok para Rivarol, 2016)

Como indica Lucien Cerise en la cita con que abrimos, pese a las apariencias, neomarxistas y neoliberales

tienen mucho en común y comparten los mismos principios y los objetivos esenciales de sus respectivas

agendas.
Neoliberales y neomarxistas1 tienen en común ante todo su visión del hombre y de la historia, sesgadas por un

infantil optimismo antropológico y por una fe ciega en el progreso y las ‘fuerzas de la evolución’. Esto no es una

coincidencia, sino que es herencia de la filosofía -o superstición- ilustrada que es su origen común y que ambas

pseudo-ideologías comparten.

Por supuesto, en tanto expresiones consumadas de la modernidad, ambas corrientes son coincidentes también

en la lucha contra toda forma tradicional. En realidad, son enemigas de toda muestra o evidencia de una realidad

o cultura anterior a ellas mismas, pues en esto ha consistido y consiste básicamente el proyecto moderno: un

lavado histórico sistemático. También comparten una misma tendencia proselitista en vistas a imponer su

hegemonía cultural unilateralmente, eliminando toda disidencia, es decir, un odio acérrimo por toda la pluralidad

y diversidad cultural, étnica, artística o política de la humanidad, a pesar de su discurso aparentemente

permisivo, conciliador y multicultural.

Los neomarxistas por su parte se esfuerzan por convencernos de que la desaparición de pueblos y culturas, el

etnocidio, así como el ecocidio, son males imputables únicamente al capitalismo, sin reparar en que el

capitalismo no es un sino inevitable ni un ente externo llegado del más allá, sino que es un hecho cultural que

conlleva una mentalidad propia, la mentalidad moderna, que lo hace posible y está en el origen profundo de

aquel.

Pero además, este discurso buenista choca frontalmente con los hechos observables, pues a pesar de su teórica

oposición total al capitalismo, el neomarxismo no solo ha renunciado a ofrecer una alternativa plausible al

mismo, sino que ha perdido toda iniciativa y sigue fielmente la agenda mundialista de los neoliberales.

A un papel fundamental no ha renunciado: el de re-educar y dirigir la vida de las personas –las clases bajas y

medias, claro está, no la de las élites- a través de los mass-media, indicándoles cómo se ha de vestir, comer,

amar y en general vivir, en base a su eterna cantinela de que ‘lo personal es político’.

Pero estas campañas de re-educación, que no socaban en absoluto ni los principios en que se asienta el

capitalismo ni las consecuencias perversas de este, y que generalmente complican la vida de la gente, tienen

otros fines más oscuros. La finalidad de estas campañas va más allá de adoctrinar a las clases medias, los

viejos proletarios de antaño, y creemos que su objetivo último es quebrar psíquicamente cualquier resistencia

de los dominados. Así parece cuando atendemos al modo en que estas campañas son dirigidas sin excepción

contra algo, y siempre tienen como consecuencia fracturar o atomizar un poco más el cuerpo social. Modas por

completo artificiales como el veganismo, o las diferentes campañas lanzadas desde el feminismo radical como

el mal llamado ‘ludismo sexual’, y otras; todo ello reduce la idea de revolución de antaño a un asunto de

visibilidad social y derechos de minorías. Es difícil creer que esto pueda ser casual.
Pero además cabe considerar que todas estas corrientes underground de pensamiento, música, arte, etc.,

catapultadas a cultura hegemónica de la postmodernidad, correlacionan estrechamente con personalidades

débiles2. ¿Realmente hay que pensar que se sitúan en la senda de la revolución y contribuyen al fin del

capitalismo? Hay ciertamente opiniones –y cada vez más- que indican más bien lo contrario, se trata de debilitar

físicamente y quebrar psíquicamente al sujeto postmoderno, convirtiéndole en un enfermo crónico, un

dependiente absoluto, tanto físico como mental, sin raíz ni horizonte vital más allá del hedonismo. Un no-

hombre, un neo-siervo, un ser acomplejado, incapaz de luchar por lo suyo, repleto de desprecio y auto-odio

hacia sí mismo y de rencor hacia lo que le rodea, soportando unos gustos completamente mediatizados y

dirigidos por la ‘industria cultural’, y viendo con sospecha incluso sus propias inclinaciones naturales,

alimenticias o sexuales.

Si el discurso marxista clásico asombraba ya por su tremendo reduccionismo, que rozaba lo infantil, el actual

discurso neo-marxista va un paso más allá, mostrando tintes realmente obsesivos y enfermizos en su análisis

de la realidad, propios de un psiquismo enfermo y desquiciado. Esto es particularmente evidente en el discurso

del feminismo postmoderno, que es donde mejor se observa la tendencia moralista, adoctrinadora y totalitaria,

que no admite disidencia, de la modernidad, visible sobre todo en la neo-lengua y la dictadura de lo políticamente

correcto, y que tanto nos recuerda al viejo puritanismo victoriano:

“Un neo-puritanismo lingüístico que corresponde a un moralismo radical.” (Dominique Lecourt, entrevista

para Le Figaro, 2016)

En definitiva, la pregunta es: ¿el neo-marxismo contribuye al fin del capitalismo, o más bien lo perpetúa y

perfecciona por medio de la demolición a la vez de la comunidad social y del individuo seguro y capaz?

“Sociedad abierta” y mundo ceropolar.

“El mundo no-polar estará basado en la cooperación entre los países democráticos (por defecto), pero poco a

poco el proceso de formación debería incluir a actores no estatales –ONGs, movimientos sociales, grupos de

ciudadanos independientes, comunidades en red, etc.-”

A. Dugin, Una revisión de las teorías básicas en las RRII)

Volviendo a los puntos en común entre neoliberalismo y neomarxismo señalemos que el pilar fundamental en

que se sostiene todo el mundialismo –de izquierdas o derechas, liberal o marxista- es la noción, falsa, de que

la civilización humana es una sola y común a todos los hombres, es decir un universalismo que para poder

imponerse en las mentes requiere de los mitos del evolucionismo pseudo-científico y del agresivo proselitismo

propio de la modernidad occidental.


Sobre esta idea básica, una creencia parcial, etnocéntrica e interesada, se construye todo el discurso occidental,

tanto el de la modernidad como el de la postmodernidad, a través de ideas-fetiche como ‘democratizar’, ‘liberar’,

‘ayudar al desarrollo’, o la omnipresente ‘desigualdad’, etc. Estas son las nociones básicas en que se sostiene

toda la construcción imperialista occidental sobre los otros pueblos, sea para someter al estilo clásico como fue

en la era de la modernidad, sea para “liberar” -lo que no es sino otro modo de sometimiento, más psicológico y

quizá peor que el primero-, como es el caso en la postmodernidad actual. Todos estos argumentos se han

impuesto en el imaginario occidental hasta ser percibidos por la juventud sobre-socializada como algo natural.

Detrás de tales ideas, como ya dijimos, se esconde un innegable sentimiento de superioridad y un poco

disimulado mesianismo.

Esta común genealogía pone en evidencia el común origen ilustrado entre el imperialismo duro de antaño

basado en la fuerza militar y el imperialismo blando de hoy basado en comercio y turismo, de apariencia buenista

y solidaria pero igual de destructivo y disolvente que aquel. Esto lleva a pensar, como ya han apuntado otros

autores, que más que una postmodernidad asistimos a una híper-modernidad.

Llegados aquí, no es aventurado sospechar que, dados los bandazos, metamorfosis intelectuales y cambios de

objetivos estratégicos que ha asumido la izquierda en las últimas décadas, su agenda haya sido diseñada y

planeada precisamente desde los propios think-tankneoliberales. De ser así las izquierdas alter-globalistas -que

básicamente se construyen alrededor del conocido aserto: ‘Otra globalización es posible’- serían una especie

de monigote o espantapájaros agitado y dirigido desde los poderes mundialistas más agresivos para ir

modelando la opinión, creencias y sobre todo conformidades de los sometidos.

Se da la paradoja además de que quienes apoyan este discurso exageradamente buenista, melifluo y

sentimental, obviando cada vez más los argumentos racionales, son las clases sociales que se están viendo (y

se van a ver en el futuro) más perjudicadas por el proceso mundialista, lo cual demuestra como ya indicamos

antes que el neomarxismo es la ideología mundialista pensada, diseñada y dirigida a los sometidos, es decir las

víctimas del proceso globalizador.

La apolaridad como fase necesaria hacia la constitución del proyecto mundialista.

“La globalización ha puesto en marcha un proceso de cambio de gran alcance que afecta a todos. Las nuevas

tecnologías, asentadas en políticas de mayor apertura, han creado un mundo más interrelacionado que nunca.

Ello no sólo entraña una mayor interdependencia en las relaciones económicas —el comercio, la inversión, las

finanzas y la organización de la producción a escala global—, sino también una interacción social y política entre

organizaciones y personas de todo el mundo.

Los beneficios que pueden obtenerse son inmensos. La creciente posibilidad de interconexión entre las

personas de todo el mundo está favoreciendo la constatación de que todos pertenecemos a una misma
comunidad global. Este naciente sentido de interdependencia, de compromiso con valores universales

compartidos y de solidaridad entre los habitantes de todo el planeta puede aprovecharse para cimentar una

gobernanza global abierta y democrática que beneficie a todos. La economía de mercado global ha puesto de

manifiesto una gran capacidad productiva. Gestionada con acierto, puede dar lugar a progresos sustanciales y

sin precedentes, crear puestos de trabajo más productivos y mejores para todos, y contribuir de manera

importante a la lucha contra la pobreza en el mundo.

Sin embargo, también somos conscientes de lo mucho que nos queda por hacer para que esta posibilidad se

convierta en realidad.”

Comisión Mundial sobre la Dimensión Social de la Globalización, Por una globalización justa: crear

oportunidades para todos, 2004.

El anterior extracto de la Comisión Mundial sobre la Globalización condensa en pocos párrafos todas las falsas

promesas y tópicos con que se implanta el mundialismo. Aunque el texto se explica por sí mismo queremos

reseñar dos aspectos.

En primer lugar, los ‘beneficios’ de la globalización se nos presentan como promesas ilusionantes, al estilo en

que se presentaban todas las deplorables ideologías de la modernidad, en particular el marxismo con sus

promesas de un hombre nuevo para un tiempo nuevo. La gobernanza global se presenta ahora con el mismo

disfraz utópico con que se presentaba la revolución antaño: es la estación final del proceso civilizatorio, la cima

de la evolución histórica. Para cualquiera mínimamente acostumbrado a la retórica del marketing está muy claro:

se nos intenta convencer, vender un producto, para lo cual es necesario envolverlo y presentarlo del modo más

atractivo posible: seducir.

En segundo lugar, y esto nos parece aún más decisivo, todo lo expuesto lo es mediante juicios de valor sesgados

-recurriendo una vez más al sentimentalismo más rastrero frente a los posibles argumentos racionales y

objetivos-. Semejante retórica es compartida sin objeción tanto por neoliberales como por neomarxistas, los dos

supuestos adversarios ideológicos.

En definitiva estamos ante una apariencia de disidencia que no es tal. La realidad es que los unos y los otros

son las dos caras de la misma moneda hegemónica, globalista y neocolonial.

Neoliberales y neomarxistas son como los dos rostros del dios Jano: un rostro mira desde la posición del poder,

el otro desde la posición de los sometidos. Pero ambos rostros pertenecen a un mismo cuerpo y tienen un

objetivo común.

A modo de conclusión.
“El mundo no polar sugiere que el modelo de melting pot [de crisol] estadounidense se extenderá al mundo

entero. Como resultado, esto borrará todas las diferencias entre pueblos y culturas, y una humanidad

individualizada, atomizada, será transformada en una “sociedad civil” cosmopolita sin fronteras. La

multipolaridad implica que los centros de toma de decisiones deben estar lo suficientemente elevados (pero no

exclusivamente en manos de una sola entidad, como lo están hoy en las condiciones del mundo unipolar) y que

las especialidades culturales de cada civilización particular deben preservarse y fortalecerse (pero no disolverse

en una sola multiplicidad cosmopolita).”

A. Dugin, Una revisión de las teorías básicas en las RRII.

Recapitulemos. Hemos visto en primer lugar la fuerte tendencia hacia la apolaridad: ningún país posee

capacidad de arbitrar el escenario mundial. Es esencial advertir que no existe posibilidad de retornar a una

unipolaridad estricta y explícita. Por tanto, cabe esperar un proceso de caotización a nivel internacional. Esto

facilitará la emergencia de potencias regionales que muy probablemente serán combatidas en nombre de la paz

y la libertad por las privilegiadas potencias neocoloniales de siempre. Algunos analistas creen que esto puede

conducir a un resurgir de los estados-nación con las reivindicaciones nacionalistas propias de tiempos pasados.

La realidad es que este escenario es altamente improbable: los estados-nación están en franco retroceso y

sufren una pérdida de competencias y capacidades constante.

Por tanto, el previsible ‘caos controlado’ de la apolaridad será un acicate más, quizá el definitivo, hacia la

gobernanza global. En este escenario el caos puede alargarse tanto como sea necesario hasta que las

resistencias al mundialismo sean definitivamente abolidas 3.

En segundo lugar hemos analizado cómo neoliberalismo y neomarxismo son dos caras de la misma moneda,

una dirigida a las élites gobernantes ofreciéndoles el clásico discurso mesiánico e imperialista, y la otra dirigida

a la mayoría sometida, ofreciéndoles un discurso de falsas promesas y vanas ilusiones pero a la vez tendente

a dividir –atomizar- a este grupo social, enfrentándolo entre sí y sometiéndolo de un modo cada vez más

psicológico e interior.

La conclusión es que solo un escenario multipolar puede detener el proceso mundialista, a la vez que

proporcionar el equilibrio que la apolaridad regida por el principio de la supervivencia del más fuerte va a impedir.

La multipolaridad es por tanto la única posición racional, constructiva y alternativa al orden actual. Pero ¿cuáles

son las condiciones que posibilitarían un escenario multipolar real y efectivo en la práctica? A ello dedicaremos

la segunda parte.

Notas:
1 La distinción entre marxismo clásico y neomarxismo no es en absoluto retórica sino de forma y contenido. Por

explicarlo en términos que ya hemos empleado en este ensayo, el marxismo clásico pertenece a la modernidad

sólida y, acorde con tal contexto, hace uso de una teoría racionalista así como de categorías cerradas y fijas.

Esta visión moderna y sólida se refleja a sí mismo en su visión geopolítica del mundo. El neomarxismo, por su

parte, viene a coincidir con lo que se ha denominado en ocasiones ‘izquierda indiferenciada’ (Bueno) o ‘izquierda

foucaultiana’. Se trata de un perfecto exponente de la modernidad líquida: fragmentación del discurso, carencia

de proyecto y teoría coherentes, inexistencia de categorías claras y distintas, etc. Podría decirse que, como

todas las expresiones de la modernidad líquida, es cajón de sastre conceptual, fragmentario y post-

paradigmático. También en su visión individualista de la sociedad muestra una clara incompatibilidad con el

marxismo clásico.

En este sentido es significativo -y es prueba irrefutable de la distancia insalvable entre ambas escuelas, a pesar

de las apariencias-, que las sociedades de los países de la órbita soviética hayan resistido mejor que otras la

ofensiva disolvente de la modernidad líquida, el neoliberalismo y lo políticamente correcto.

2 Unabomber en su Manifiesto puso el foco acertadamente en la caracterización psicológica del progresismo y

los defensores del activismo de todo tipo. Habría sido una interesante línea de investigación, como aquellas que

emprendieron Adorno y la Escuela de Berkeley, a fin de criminalizar y señalar socialmente ciertos

posicionamientos ideológico-políticos, pero aquí nos encontramos ante una línea de investigación que esa

pseudo-ciencia usurpadora que es la Psicología moderna, al servicio del poder capitalista, no va a explorar

jamás.

3 El vértice de unión entre los tres rasgos que describimos como las diferentes caras de un proyecto único y

común: 1) caos apolar –desestabilización de ciertos países estratégicos-, 2) defensa de la necesidad de un

gobierno mundial y 3) progresismo social radical –asunción de la agenda neomarxista hasta sus últimas

consecuencias-, se encarna de manera particularmente evidente en la actual candidata demócrata a la

presidencia de los EEUU, quien como ella misma ha mostrado en tantas ocasiones, es una defensora acérrima

de la dictadura de lo políticamente correcto y la neo-lengua, y lo hace exhibiendo un carácter moralizante y en

extremo puritano. A fecha de hoy representa la quintaesencia de la agenda globalista.

Fuente: Katehon.

Miguel Ayuso Torres: «Cuando uno ve la política de


los Estados Unidos, secundada por la Unión
Europea, tiene la impresión de que sigue la
estrategia del gobierno por medio del caos».

por Jorge Santoveña – Miguel Ayuso Torres es un jurista y filósofo del

derecho español, teórico y práctico. En el segundo de los ámbitos ha sido auditor de guerra del Ejército y letrado

del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo. En febrero de 2014, a petición propia, pasó a la reserva.

En el primero de los órdenes, es catedrático de Ciencia Política y Derecho Constitucional en la Universidad

Pontificia Comillas de Madrid, doctor honoris causa de la Universidad de Udine (Italia) y presidente de la Unión

Internacional de Juristas Católicos. Es quizá el representante actual más característico del tradicionalismo

hispánico.

Jorge Santoveña: Usted se declara carlista. ¿Podría explicarnos de manera resumida qué es el carlismo,

desde sus orígenes hasta la actualidad?

Miguel Ayuso: Me voy a acoger a la descripción que uno de mis maestros, el gran escritor y filósofo del

Derecho, Francisco Elías de Tejada, catedrático de la Universidad, primero de Salamanca, luego de Sevilla y

finalmente de la Complutense de Madrid hizo en un libro, titulado precisamente ¿Qué es el carlismo?, en los

años setenta del siglo XX. En él explicaba que el carlismo es un fenómeno que se puede aprehender a través

de tres rasgos. En primer lugar, el legitimismo. Es decir, el carlismo comienza como un pleito dinástico a la

muerte de Fernando VII y tiene una componente jurídica, en el sentido de que una serie de actos contrarios

a Derecho buscaron apartar de la sucesión al Infante Don Carlos, el hermano del Rey, para dejar que pudiera

ser la hija, de cortísima edad, Isabel, la que pudiera acceder al trono. Pero este asunto del legitimismo, que

tiene como digo una componente no solamente histórica sino jurídica, es un elemento que de alguna manera

no deja de ser instrumental. Es decir, se trata de un banderín de enganche, de un fenómeno que hace emerger

algo más profundo. Porque, en el fondo, esos conflictos dinásticos se producen en Portugal, luego en España,

también de alguna manera en Francia. En el fondo de ellos no solamente reside un problema dinástico, sino

también otro filosófico, ideológico, podríamos decir, si utilizamos ya la palabra ideología, que tiene relación con

los fenómenos políticos modernos, esto es, los que tienen lugar a partir de la Ilustración. Aparece así un segundo

elemento: una continuidad histórica. La que a Elías de Tejada le gustaba llamar, en plural, de acuerdo con una

vieja tradición española, las Españas. Que es la que permite ubicar el carlismo en el seno de una larguísima

tradición, pues la monarquía hispánica no deja de ser una prolongación de la vieja cristiandad. La cristiandad
muere en el ámbito de lo que geográficamente es Europa, para dar lugar al concepto moderno, cultural, de

Europa, entre 1517 y 1648, a través de cinco rupturas, simbolizadas las cuatro primeras en los nombres

de Lutero, pues el mundo moderno es de progenie protestante; Maquiavelo, que separa la política de la

ética; Bodino, que con la soberanía suprime la autonomía de la multiplicidad de cuerpos sociales; Hobbes,

que vacía de sustancia comunitaria la vida sociopolítica con el mecanicismo del contrato social. Que se

concretan históricamente en una quinta: la Paz de Westfalia, con la que se pone fin a los conflictos en los que

la monarquía hispánica queda derrotada en su deseo del mantenimiento del viejo orden de la cristiandad. Esa

cristiandad mayor que es la medieval queda derrotada en 1648 y queda reducida a lo que Elías de Tejada

llamaba la christianitas minor y ésta es la monarquía hispánica.

Esta christianitas minor subsiste hasta que la revolución liberal la desmedula. Entonces, el carlismo se convierte

en el heredero de la vieja España. El carlismo, en cuanto cultor y en cuanto custodio de la vieja cristiandad

hispánica, se sitúa como un elemento de continuidad, que junto al elemento dinástico, que es el primero,

constituye el segundo factor: la continuidad histórica de las Españas.

Y, en tercer lugar, decía Elías de Tejada, precisamente por el periodo en el que surge el carlismo, que es cuando

ya se ha producido la revolución liberal y fundamentalmente la Revolución Francesa, que es la que en el mundo

latino ha tenido un impacto mayor, al margen de las revoluciones previas que se producen en el mundo

anglosajón, en este momento de la eclosión de las ideologías, el carlismo también instrumenta un conjunto de

principios que yo me niego a llamar ideología, porque entiendo que ésta es de algún modo un subproducto de

la realidad. Es decir, es un deseo irracionalista o idealista de sustituir la realidad de las cosas, mientras que el

pensamiento tradicional es profundamente realista, profundamente aferrado a la realidad de las cosas. Por

tanto, el carlismo no fue un fenómeno ideológico sino un fenómeno popular, ligado a un conjunto de realidades

y verdades que están en la tradición española. Y estos principios doctrinales que el carlismo vehicula, es lo que

podríamos llamar el tradicionalismo, aunque el sufijo ismo siempre es peligroso. La tradición española. Eso se

ve perfectamente en el trilema o cuatrilema, «Dios, Patria, Rey», o «Dios, Patria, Fueros, Rey», que es donde

encontramos una sabiduría política tradicional no solamente hispánica, porque lo nuclear de estas tradiciones

se corresponden con todo el mundo católico y todo el mundo cristiano, incluso, pero que en España tienen una

significación muy profunda porque España queda al margen de la Modernidad y vive un proyecto propio de

cristiandad hasta su derrota precisamente por el liberalismo en el siglo XIX.

El carlismo es la continuidad histórica de las Españas y recoge una filosofía política tradicional, antiliberal, que

podríamos llamar el tradicionalismo, y que está articulado en torno a este trilema o cuatrilema, en el que Dios

no es solamente una afirmación de fe individual, sino que supone una afirmación comunitaria de matriz religiosa;

en la que la patria no es la nación moderna y precisamente por eso puede articularse la patria grande con las

patrias chicas y puede haber perfectamente una cohesión de tipo comunitario, pero al mismo tiempo una
pluralidad de tipo foral, enlazando con el tercer elemento. Los fueros son sistemas de libertades políticas

concretas, por eso el foralismo es un principio de autonomismo, pero no revolucionario a la moderna como los

sistemas estatutarios recientes; y finalmente, el Rey implica la monarquía como sacralidad, el carácter sagrado

de la monarquía y, al mismo tiempo, es un elemento de continuidad y de construcción o explicación familiarista

de la vida política. La monarquía como forma política tiene la gran virtualidad de que es la familia real que corona

el conjunto de familias. Es la familia como célula básica, como elemento esencial de la vida política, en vez del

individuo.

J.S.: ¿Por qué tiene sentido ser carlista en la actualidad?

M.A.: Superficialmente podría decirse que estamos en un mundo absolutamente alejado de lo que acabamos

de describir. Pero al aproximarnos más hondamente al sentido del cuatrilema, ¿no aparecen implicadas una

serie de respuestas a ciertos problemas que hoy se nos plantean inrresolubles? Por ejemplo, la unidad religiosa,

la unidad católica, Dios como elemento estructurador de la vida política, tiene que ver con la necesidad de toda

existencia humana y de toda realidad humana de tener una cierta base comunitaria. Lo que ha querido la política

moderna, ha sido convertir las comunidades en sociedades voluntarias. Pretender que el orden político se base

exclusivamente en la voluntad, el consentimiento. Pero, el problema es que la comunidad política, como la

familia o como la propia Iglesia, no son tanto asociativas en el sentido de adhesión voluntaria, sino que de

alguna manera la ley les viene impuesta por el orden divino y natural. No son los cristianos los que determinan

las leyes de la Iglesia, sino que vienen determinadas por su fundador, por Nuestro Señor Jesucristo, que fijó

una constitución a la Iglesia y los hombres de Iglesia tienen que servir pero no pueden cambiar. Lo mismo pasa

con la familia: tiene una estructura que es natural y que no deriva de la voluntad de los hombres. Lo que es

voluntad de los hombres es constituir una familia a través del matrimonio. Pero, una vez que se contrae el

matrimonio, libremente consentido, se entra en la institución familiar que tiene sus propias reglas. Y la

comunidad política también las tiene. Cuando el elemento comunitario viene arrumbado por el elemento

voluntarista, que es lo que ha ocurrido en la revolución liberal y en nuestros días mucho más claramente, eso

se aproxima mucho más a una pura coexistencia inestable que termina destruyendo a las sociedades. Hoy

todavía esto es mucho más claro, porque la destrucción comunitaria ha sido profundísima. No solamente de

tipo religioso sino de tipo cultural. Hoy las sociedades están escindidas y esta escisión determina, junto con

otros fenómenos como las migraciones masivas, etc., lo que es el paradigma del multiculturalismo, que implica

la decadencia de la civilización cristiana. La unidad católica, Dios como elemento político estructurante, es un

elemento que tiene mucho que ver con la crisis contemporánea, y por tanto mucho que ver con los problemas

de nuestros días.

Lo mismo ocurriría con el elemento patriótico. El patriotismo tornado en nacionalismo, desvirtúa lo que es una

estructura de convivencia básica, de naturaleza cultural, no necesariamente política. Cuando cada nación
pretende tener derecho a ser un Estado, según el principio de las nacionalidades, se altera profundamente el

significado tradicional de la palabra patria.

Y de nuevo lo mismo ocurre con la monarquía. La idea de que la monarquía garantiza la continuidad y no el

corto plazo; representa una cierta sacralidad y no su secularización completa… cada una de estas ideas daría

para que habláramos largo tiempo. Así pues, puede parecer en una primera aproximación que la explicación

que hemos dado en un primer momento sobre lo que es el carlismo, resulta algo alejado de la realidad. Pero si

lo examinamos con un poco más de atención nos damos cuenta de otras cosas, nos damos cuenta de que

probablemente por haber abandonado una serie de ideas esenciales de la tradición española, nos encontramos

con la crisis epocal en la que nos estamos desenvolviendo y para la que precisamente ese viejo pensamiento,

renovado a través de su lenguaje, creo que tiene muchas potencialidades.

J.S.: Al intentar explicar ese viejo pensamiento, trasladándolo a la realidad, usted dice que es tradicionalista

pero no es conservador y, sin embargo, seguramente parte de sus adversarios le sitúen como alguien

conservador. Me gustaría que me explicara la diferencia entre ser un defensor de la tradición y ser un

conservador.

M.A.: El conservatismo es un producto de la revolución liberal. Una vez que se produce ésta, hay dos corrientes:

una que desde el inicio, igual contra su voluntad, pero desde el inicio, la acepta y pacta con ella, y por tanto lo

que pretende es al principio moderarla y luego conservarla; y hay otra que lo que pretende es radicalizarla,

exasperarla y llevarla a su término. Por eso, hay un texto famoso de Balmes, refiriéndose al partido que en la

década de los treinta lo bautizaron sus instintos y se llamó moderado, y en la década de los cuarenta (se está

refiriendo al siglo XIX), lo bautizó su sistema y se llamó conservador. Es decir, que el partido conservador, de

alguna manera, lo que conserva es la revolución. El conservatismo no es sino una corriente al interior de la

revolución liberal, que pretende moderarlo, restringirlo, encauzarlo, pero conservándolo.

Esto me recuerda una anécdota de José de la Riva Agüero, un famoso pensador tradicional peruano de la

primera mitad del siglo XX. Cuando un colega le pregunta, dando por hecho que es conservador, le responde

que él no es conservador sino reaccionario: «¿Usted cree que en el Perú de hoy hay algo que conservar? ¿Y

no cree, en cambio, que hay tanto contra lo que reaccionar?». El conservatismo implica la conservación de la

revolución, mientras que la tradición implica naturalmente una reacción contra el régimen liberal, para la

restauración, instauración en parte, de un orden de cosas que sea ajustado a las leyes de la naturaleza.

J.S.: Ortega y Gasset afirmó lo siguiente: «los tradicionalistas no aman el pasado, porque lo quieren como

presente y no como pasado».

M.A.: Los tradicionalistas no aman el pasado. Lo que quieren es que los elementos nucleares de lo que vivificó

el pasado, puedan seguir haciéndolo en las circunstancias de hoy, en el presente. Ortega y Gasset es el
paradigma del liberalismo conservador y por tanto era incapaz de comprender lo que era el verdadero

tradicionalismo.

J.S.: En muchas de sus intervenciones habla siempre de la ley natural y el derecho natural. ¿Podría explicarnos,

para los profanos en la materia qué es el derecho natural y en qué se diferencia del derecho positivo?

M.A.: La tradición jurídica clásica, que es anterior al cristianismo y tiene su cima en Aristóteles, aunque fuera

luego desarrollada magistralmente por Santo Tomás y la segunda escolástica española, y que es el elemento

de continuidad al que me refería antes cuando hablaba del significado profundo de la tradición española, se

basa en la idea de que hay un orden en la naturaleza. Ese orden de la naturaleza es asequible a la inteligencia

humana. Inteligencia humana que no lo abarca en su plenitud y en su aproximación al mismo puede confundirse

en muchas ocasiones. Creer que hay un orden en las cosas y que este orden debe ser descubierto por la

inteligencia humana, no quiere decir que ésta sea infalible. Al contrario. Precisamente, la reelaboración de la

ley natural y del derecho natural aristotélico por la teología católica insiste en la dificultad que para alcanzar

muchas verdades existe, producto del pecado original. Precisamente como la inteligencia, la voluntad y la

sensibilidad humanas están heridas por el pecado, precisamente porque el hombre es desfalleciente, se

confunde en muchas ocasiones y por eso necesita del apoyo o el sostén que le da el orden sobrenatural. Es

decir, cuando se evoca la ley natural, como elemento central de la vida moral y de la vida política, no se trata

de un naturalismo; sino que en el orden cristiano, la naturaleza está sobreelevada por la gracia. Entonces, el

Derecho natural no es sino simplemente lo que es justo, de acuerdo a la naturaleza de las cosas. Es decir, que

para alcanzar lo justo se precisa por una parte la indagación de lo que son las inclinaciones naturales del

hombre, por otro de lo que es la naturaleza de las cosas ajenas al hombre, y finalmente la ubicación del hombre

en relación con las cosas. Entonces, en ese orden natural que está gobernado por la ley eterna, hay una

participación en la naturaleza humana, racional, que es la ley natural. Esto es lo que Santo Tomás de Aquino

explica en la cuestión noventa y siguientes de laPrima secundae de la Suma teológica en el tratado de la ley, y

luego completa la cuestión cincuenta y siete y siguientes de la Secunda secundae en el tratado de la justicia y

que está nuclearmente expuesto en el libro V de la Ética a Nicómaco de Aristóteles y que luego la escolástica

española ha desarrollado en nuestros días, y que no es la explicación del derecho natural racionalista que los

autores modernos Grocio, Pufendorf, a partir del siglo XVII, y con una influencia muy grande del nominalismo

y de Lutero, llevan a crear como una especie de código ideal-racional ajeno al derecho positivo. En la concepción

clásica del derecho natural no existe una separación entre derecho natural y positivo, sino que el primero tiene

que positivizarse. ¿Y por qué? Porque las inclinaciones básicas del hombre se pueden indagar, pero a partir de

lo que son los primeros preceptos de la ley natural, conforme va interviniendo el razonamiento humano para ir

desarrollándolos, para ir concretándolos, para ir extrayendo conclusiones o para ir determinándolos, es

necesario que para la generalidad de los casos se establezcan límites y se pongan por escrito. El derecho
natural y el derecho positivo son complementarios. El derecho natural necesita del complemento del derecho

positivo y éste, cuando lo es de verdad, lo que tiene que hacer es concretar, determinar y concluir lo que procede

del natural.

J.S.: Relacionado con esto están los vínculos naturales, que usted ha dicho en alguna ocasión que no han

llegado a ser destruidos por los vínculos cívicos. ¿A qué se refiere con esta afirmación?

M.A.: Esto tiene que ver con lo que mencioné de la comunidad y la sociedad. Los vínculos naturales son

esencialmente comunitarios, mientras que hay otros puramente asociativos o jurídicos, en el sentido de

voluntarios o de consentidos. Cuando convertimos los elementos comunitarios en puramente voluntarios,

estamos desnaturalizando realidades muy profundas. Lo que ha ocurrido en el mundo moderno es que las

comunidades se han tendido a concebir como asociaciones, se tiende a reducir lo que es un elemento

determinado por la naturaleza de las cosas, como un elemento determinado por la pura voluntad humana.

Llevamos varios siglos en los que se ha ido produciendo esto, en la familia también. Los elementos naturales

de la familia vienen a ser pretendidamente sustituidos por vínculos puramente jurídicos. Claramente en el

matrimonio civil o incluso en las convivencias que hoy han sustituido al matrimonio y que lo han dejado

prácticamente obsoleto. Ahora bien, lo que ocurre es que los vínculos naturales, por mucho que sean

deteriorados, por mucho que se intenten superponer sobre ellos los de naturaleza puramente voluntaria, vuelven

a emerger. Es como la metáfora aquella, referida a España, de Ramiro de Maeztu, de la encina y la hiedra:

cuando lanza la revista Acción española, en tiempos de la Segunda República, comienza su famoso editorial,

creo que era el número uno, diciendo que «España es una encina sofocada por la hiedra». Lo que pasa es que

la hiedra no termina nunca de asfixiar el tronco de la encina y si fuéramos capaces de quitarla nos

encontraríamos con el tronco de la encina, debilitado, ciertamente, pero que está ahí. Lo que es natural siempre

vuelve. El dicho francés: «expulsad lo natural y vuelve al galope».

J.S.: Ha dicho en alguna ocasión, que en el pasado hubo tiempos mejores en los que hubo una convivencia

natural. ¿A qué se refiere con convivencia natural?

M.A.: Rechazo la idea de una edad antigua áurea. Pero creo que ha habido tiempos mejores. Entendámonos:

no creo en la ideología del progreso, que es la típica de la Ilustración. La filosofía de la historia de la Ilustración

del siglo XVIII se basa en una especie de mito del progreso, en el que la razón humana va avanzando de manera

incontenible y en este avance, va disipando las nieblas de la superstición. Los ídolos. Esta idea de que el

progreso moral sería siempre creciente, que sería asintótico, que tendería a ser absoluto, es evidente que no

es así. Una cosa es el progreso técnico, que hasta ahora sí ha sido siempre creciente, pero otra cosa distinta

es el progreso moral. Hay veces que se han dado mejoras morales y otras en que se han producido grandes

crisis morales. Esas grandes crisis pueden coincidir con el desarrollo técnico, pues no es incompatible que se

pueda producir un deterioro moral con avances técnicos.


¿Que ha habido tiempos mejores? Sí. El propio León XIII, cuando escribe Immortale Dei, se refiere a la dichosa

edad aquella en que la filosofía del evangelio gobernaba las naciones. Se está refiriendo a lo que antes yo

llamaba la cristiandad y, efectivamente, ha habido periodos en los que el orden político se basaba en las

comunidades naturales, sobre las que luego había comunidades o asociaciones voluntarias.

J.S.: Usted dijo aquello en relación a la convivencia. Refiriéndose a que hoy en día parte de las élites deciden

vivir en urbanizaciones fuera de la ciudad.

M.A.: Eso tiene que ver con un cambio sociológico muy profundo que se ha dado sobre todo en la vida urbana

y más concretamente en la burguesa. Pero incluso dentro de ella, hasta hace no tantísimo, en una misma casa

podían coexistir en distintas plantas, personas de clases sociales muy diferentes. Se daba, por ejemplo, que en

la planta principal vivía la persona de mayores medios de fortuna y en las superiores (hoy en cambio la gente

quiere vivir en áticos) los que tenían menos. Hoy se da una especie de segmentación social mayor que la de

otros tiempos, y por tanto la convivencia entre las distintas capas de la sociedad, que es profundamente natural,

hoy está muy deteriorada. Esto tiene que ver con los barrios privados, efectivamente, que se están extendiendo

por todas partes. En esto, creo firmemente que se ha producido un retroceso notabilísimo de la sociabilidad, y

es consecuencia, en el fondo, de que la revolución liberal va agotando etapas. Va dando pasos hacia delante.

El liberalismo durante mucho tiempo no demostró todos los elementos nocivos que contenía porque existía una

estructura social suficientemente desarrollada aún, que lo frenaba, lo limitaba. El problema está en que el

liberalismo se aplica precisamente a destruir los vínculos sociales y conforme lo va haciendo, va segando la

hierba debajo de sus pies. Esta es una de las cuestiones que se evidencian cuando se ven los efectos del

liberalismo actual, comparado con el de principios del siglo XIX, que era algo iniciático de ciertas élites

intelectuales y sociales, completamente ajenas al pueblo. En cambio, hoy los fenómenos y los efectos

destructivos de esa ideología son mucho más palmarios.

J.S.: Vamos a lo que creo que es el nervio de su pensamiento: ha dicho que el origen de la Declaración de los

Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789, también el de la Declaración de los Derechos Humanos de 1948

en la ONU y en general todas las constituciones liberales que han sido en el mundo, tienen un origen impúdico

porque se basan en el concepto kantiano de libertad, que usted define como libertad negativa o libertad sin

regla. ¿Qué quiere decir esto?

M.A.: Me atrevo a decir libertad luciferina, dando un paso más para evidenciar lo que quiero decir. La idea de

la libertad clásica, tiene diversos órdenes. Hay una libertad psicológica, que es el libre albedrío; hay una que

tiene una dimensión moral, la libertad de adherirse al bien; y luego tiene unos aspectos políticos, jurídicos,

económicos, etc. Es decir, la libertad es un término que permite una serie de acepciones análogas. Pero el

analogado principal de la libertad clásica era la facultad de elegir los medios, siempre que se respete el orden

de los fines. Esto quiere decir que el hombre no puede determinar los fines de las cosas; puede, y en ello radica
su libertad, libremente adherirse a las finalidades intrínsecas que tienen las cosas. Y puede, claro está, no

hacerlo. Pero cuando no lo hace, está excediéndose de lo que puede hacer. No puede, desde un punto de vista

físico, pero sí desde un punto moral, a eso me refiero. La libertad que consiste en trasladar la opción de los

medios a los fines, consiste en darse a sí mismo la ley. El hombre se da a sí mismo la ley y ese hombre, a partir

de ese momento ya no posee una libertad reglada, con una ley a la que asirse o someterse, sino que es

puramente negativa, una pura libertad sin regla. La encontramos en Kant, entre otros. Cuando se dice eso que

ha quedado vulgarizado en una frase común actual, pero de matiz kantiana, de que mi libertad termina donde

empieza la de los demás. Esta idea es puramente mecánica, ¿verdad? Puramente exterior. Se basa en

colisiones: a ver quién tiene más fuerza. Si yo consigo aumentar o extender mi ámbito de dominio hasta más

lejos, el ámbito de dominio del otro tendrá que restringirse, de tal manera que parece una especie de muelle

que puede expandirse o contraerse, pero no tiene una regla intrínseca que lo regule.

En cambio, la libertad profundamente humana consiste en una libertad de opción, pero que respecto de las

cosas que están dadas a los hombres y que no consiste en darse a sí mismo la ley, ni permitir reglar las cosas

que vienen regladas por Dios y por la naturaleza de las cosas.

J.S.: En relación a esto, también señala que las constituciones se basan en un pseudoderecho, que consiste

en la afirmación de que no hay más autoridad que la que emerja o surja del sufragio.

M.A.: Tiene relación con la pregunta anterior, así que permítame expresar un corolario: las declaraciones de

derechos, lo que hacen es transformar el concepto clásico de derecho, que es un estatuto objetivo que tienen

las cosas, en un poder de la voluntad del hombre. Esto es lo que se llama el derecho subjetivo. Es verdad que

éste se puede incluso entender en términos clásicos, aunque es una derivación del siglo XV. Lo que pasa es

que el derecho subjetivo, después de Hobbes, Locke, Rousseau, Kant y el resto de los contractualistas, pasa

a ser una pura pretensión individual. Y ésta, desde el punto de vista jurídico, destruye el derecho; pero desde

el punto de vista político, tiene una importante consecuencia, que es precisamente la negación de cualquier

base para la autoridad que no sea puramente voluntaria o consensual. Tiene que ver con varias de las cosas

que he comentado antes: el papel esencial que se atribuye a la voluntad humana o el consentimiento humano

en el orden político, y que lleva, por ejemplo, a considerar la idea de que el poder absoluto corrompe

absolutamente. Vamos a ver, si el poder corrompe, ¿la patria potestad de los padres sobre los hijos es

corruptora? ¿La potestad de organización que tiene el empresario en el seno de la empresa es corrupta? ¿El

ejercicio del poder eclesiástico es corruptor? Eso se basa en una idea de la libertad negativa, por un lado, que

tiene por corolario la idea del poder corruptor; y, por otro, en que no hay poder que no emane del sufragio, la

voluntad humana expresada. Ese es probablemente el fundamento de las declaraciones de derechos moderna:

una pretensión puramente voluntarista que impide reconocer que existe ningún tipo de poder que no se ejercite,

a partir del consentimiento.


J.S.: Ha nombrado a la Iglesia Católica. Afirma que ésta deja de ser el arca de la salvación y la verdad, cuando

se pone en condición de igualdad con otros credos, con otras instituciones, con otros organismos, y por ello, en

un primer momento, la Iglesia condenó las declaraciones de derechos humanos, pero sin embargo, terminó

aceptando la de 1948 en tiempos de Juan Pablo II. A esta adaptación de la Iglesia a las categorías centrales

del pensamiento moderno y, podríamos decir, también posmoderno, usted le llama clericalismo. ¿Qué quiere

decir con ese concepto?

M.A.: El clericalismo es una palabra con distintas acepciones. Yo la utilizo con un significado técnico que se

debe a un filósofo italiano, Augusto del Noce. Explicaba que hay una tentación en la Iglesia, en relación con

todo tiempo, pero que en la Modernidad ha tenido una trascendencia mayor. En todo tiempo, la Iglesia se

encuentra en medio del mundo. Eso produce, y está en el propio Evangelio y Nuestro Señor Jesucristo lo dice,

un equilibrio inestable al estar en el mundo sin ser del mundo. Ese equilibrio inestable, cuando se desenvuelve

en medio de poderes y sociedades que todavía son cristianas, aunque imperfectas, pecadoras (esto no se

discute), esa tentación que siempre existe, tiene riesgos menores. Pero cuando la Iglesia se desenvuelve en el

seno de una civilización que ha apostatado y que se revuelve contra la propia Iglesia, la tentación de adaptarse

al mundo, de bautizarlo, de bendecirlo, de acomodarse a él, es mucho más nociva y peligrosa.

Es verdad que hay un elemento que lo explica: es el deber de la Iglesia de la salvación de las almas. Si ésta es

su suprema ley, la Iglesia tiende a buscar modos para aproximarse a las personas y esto es natural. Pero el

problema está en que estas aproximaciones en muchas ocasiones implican precisamente un acomodamiento

a las realidades existentes, ideológicas, de la Modernidad, que son incompatibles con la misión de salvación de

la Iglesia Católica. En esto consiste el clericalismo: es una realidad de todo tiempo, pero que en nuestros días

es particularmente nociva. Es el deseo de bautizar lo que no se puede bautizar; de hacer pasar como realidades

cristianas, lo que son realidades anticristianas. Esto sirve para las declaraciones de derechos, sirve para las

constituciones, sirve para la democracia moderna… Sirve para la cultura moderna.

La idea puede ser comprensible como decía, porque va llamada a la salvación de los fieles, pero finalmente

eso, que es una táctica o una estrategia en el mejor de los casos, en muchas ocasiones trasciende lo que es la

dimensión táctico-estratégica para implicar cesiones de doctrina, cosa mucho más peligrosa, porque ahí es

donde la Iglesia comienza a traicionarse a sí misma. Además mi impresión sincera, desde ese punto de vista

táctico-estratégico, es que ha sido un fracaso.

J.S.: Desde el punto de vista de la filosofía de la ciencia, el filósofo y matemático británico Bertrand Russel

decía, al respecto de las creencias: «Los cristianos sostienen que su fe hace bien, pero las otras creencias

hacen daño. Lo que yo digo es que todas las creencias hacen daño. Podemos definir fe como una creencia

firme en algo que no se puede comprobar. Cuando hay pruebas no se habla de fe. No se habla de fe como de
que dos más dos son cuatro y la tierra es redonda, solo hablan de la fe cuando queremos sustituir la emoción

por las evidencias».

M.A.: Las ideas y creencias son necesarias para la inteligencia humana. Decía Chesterton irónicamente que

«los nabos son singularmente tolerantes y las hierbas no alientan dogmas». Y efectivamente, lo propio del

hombre es elaborar ideas universales, y cuando el conocimiento universal no llega a todo, es necesario

completar el conocimiento racional con un aporte que nos venga de la revelación divina. Pero estas creencias

no son irracionales sino arracionales.

Un ejemplo significativo a este respecto es el del «pecado original». Este es un dogma de la fe católica cuya

realidad, por una parte, nos viene dada por el lado de la revelación. Por otra parte, pensando un poco, sin el

pecado original entenderíamos peor las cosas. Es cierto, desde este punto de vista, que el racionalismo excluye

la posibilidad de la fe, pero el racionalismo no es el ejercicio de la razón, es una pretensión de una razón que

agota el conocimiento de la realidad. Nuestra experiencia sin embargo nos dicta que la razón no agota el

conocimiento de la realidad, que es desfalleciente, falible. Los dogmas de la fe lo que hacen es ayudar, soportar,

potenciar el ejercicio de la razón.

En el mundo de la Iglesia Católica esto anterior es muy claro. La tesis central de la teología es esa afirmación

que está en la primera cuestión de la Suma teológica de Santo Tomás de Aquino «gratia non tollit naturam, sed

perficit eam», es decir, la gracia no quita la naturaleza sino que la perfecciona. Desde el punto de vista del

racionalismo, por contra, no hay espacio para la fe.

J.S.: Acercándonos al pensamiento marxista con respecto a la religión, el propio Karl Marx dijo que «la abolición

de la religión como ilusoria felicidad del pueblo es la demanda de su verdadera felicidad. Para llamarlos a

abandonar sus ilusiones sobre su condición es hacer un llamado para renunciar sobre su condición que requiere

de ilusiones».

M.A.: Sí, esta es la articulación de la idea de la religión como opio para el pueblo. Con Russel hablábamos de

racionalismo, y con Marx de materialismo. Si nosotros entendemos que todo es reducible a materia, si negamos

la existencia del alma, será imposible explicar el ejercicio de la razón. Si consideramos a la religión

exclusivamente como una fuente de ilusiones o una especie de opiáceo que sirve para mitigar los dolores

existenciales, seríamos coherentes con el materialismo, pero éste, el materialismo, constituye un punto de

partida infundado.

Yo no termino de comprender el dogma materialista, porque su propia explicación racional se autorrefuta.

Explicar la razón humana y la condición humana en términos únicamente materiales implica una contradicción in

terminis, como todo escepticismo. Cuando Aristóteles critica a los escépticos ya se plantea la imposibilidad de

que estos argumenten, porque la argumentación se basa en sostener ideas, que se sostienen por ser

verdaderas, lo que impide ser escéptico. No se ha demostrado que las facultades humanas sean puramente
materiales, porque eso nos asimilaría al resto de seres de la creación, cuando está claro que el ser humano

tiene una diferencia respecto de ellos.

J.S.: ¿Quién es más enemigo de la tradición, el liberalismo o el socialismo?

M.A.: El socialismo es producto, hijo, del liberalismo. En un cierto orden ambos serían culpables, pero al ser

producto y reacción, es comprensible la reacción socialista frente a la revolución liberal. Lo que ocurre es que

el socialismo se entregó a la filosofía marxista y produjo un fenómeno nuevo. Si el socialismo hubiera sido

simplemente un fenómeno reactivo frente al liberalismo, el liberalismo habría sido peor, pero el marxismo añadió

una serie de factores que durante mucho tiempo tuvieron una gran repercusión a través de su concreción en el

comunismo, que a mucha gente distrajo. El liberalismo es el origen de todo, y por tanto el verdadero mal, pero

está claro que el socialismo participó en buena medida de los males de éste.

J.S.: En alguna ocasión usted afirmó que en el denominado Antiguo Régimen la operatividad de la libertad se

jugaba de un modo diferente, es decir, que no existían las libertades individuales de las sociedades modernas

y postmodernas, pero que sí que había libertades.

M.A.: El hombre nunca ha sido menos libre que hoy. Hoy en día estamos condicionados por una multiplicidad

de fenómenos que hacen que la libertad, en buena medida, sea una ilusión. Tenemos, efectivamente, libertades

que nos vienen dadas por la técnica, como tomar un avión o un automóvil para desplazarnos de un lugar a otro

en pocas horas, pero también es verdad que desde muchos puntos de vista la libertad humana se encuentra

condicionada no menos que en otros tiempos. Ha sido frecuente decir que los hombres del Antiguo Régimen

vivían en un ambiente de gran conformismo social, que la estructura de la Iglesia había penetrado el resto de

estructuras sociales, pero el conformismo que vivimos hoy, inducido por los poderes políticos, por los medios

de comunicación y por la cultura de masas no es menor. Antes los reflejos sociales tenían muchísimos límites

que derivaban de la propia incapacidad técnica para imponer muchas cosas.

La Edad Media se caracterizaba por una gran libertad de elección, porque ésta era participativa. De alguna

manera es verdad que el signo de la libertad ha cambiado, que la libertad individualista es diferente, pero,

concretada en libertades múltiples de otros tiempos, no solamente no era menor, sino que probablemente era

mayor.

En ocasiones se habla de absolutismo, pero esto no se puede comparar con el totalitarismo. Alexis de

Tocqueville, un liberal aristocratizante por cierto, en sus capítulos finales de De la democracia en América hace

una descripción impresionante de lo que será el mundo futuro y no encuentra palabra para definirlo. Después

de describir la opresión social del conformismo social, ni despotismo ni dictadura son las definiciones adecuadas

para ese estatismo que interviene en todo. Ese mismo poder inmenso, tutelar, es hoy propio de nuestros

tiempos. Y es producto de la ideología de la Ilustración. Ésta explica el progreso de una manera mítica en la

que la razón humana va avanzando, así como su libertad creciendo, contraviniendo la realidad de las cosas. La
libertad humana ha ido avanzando y retrocediendo, ha dependido de los periodos, ha habido siglos muy duros

seguidos de otros áureos. No creo que el auge del siglo XIII, la catedral gótica, la Suma teológica y Dante,

provengan de una época oscurantista. Este refinamiento del arte, de la filosofía, de la teología y la literatura no

tiene parangón en ningún otro periodo, ni pueden emerger de ningún periodo opresivo. La explicación de cómo

se articulaban las libertades en el Antiguo Régimen es muy compleja para nosotros. Es cierto que no todo el

mundo disponía de las mismas oportunidades, al igual que hoy. Lo que sí está claro es que si nos aproximamos

críticamente a lo que es la realidad profunda de las libertades del hombre en nuestros días y lo comparamos

con otros tipos de vida del pasado, tendremos que relativizar, cuando menos, el significado de la libertad que el

racionalismo nos predica.

J.S.: Otra de las patas importantes del pensamiento tradicional y carlista se refiere a la monarquía, lo que

entronca con un tema muy de actualidad, que no es otro que el del eterno debate monarquía-república. Yendo

un paso más allá, y siendo usted monárquico, desde el punto de vista del principio monárquico, no estaría de

acuerdo con las monarquías parlamentarias actuales. ¿Podría definirnos qué es el principio monárquico, y en

contraposición, qué es el principio democrático?

M.A.: El principio monárquico es el que entiende las tres ideas a que antes me refería. La idea de la sacralidad

del poder monárquico, es decir, en que el rey es un ministro de Dios. Todo gobernante lo es de alguna manera,

pero en el caso del rey lo es más. En segundo lugar, el elemento de continuidad que da la monarquía. Cuando

la monarquía es verdaderamente régimen y principio político implica un gobierno del rey y sus consejos, la

llamada monarquía polisinodial, la vieja monarquía española, en que, por cierto, ni mucho menos tenía el rey

un poder ilimitado, si no que estaba limitado además de por la ley de Dios por un entramado de asociaciones.

Ese modo de gobierno asegura la continuidad. Se decía antiguamente que «la monarquía planta árboles y la

república los tala», debido al predominio en ésta del corto plazo. Cuando el principio democrático es el esencial

de la vida política, el principio monárquico queda reducido a una especie de hojarasca, de algo que recubre

pero no es un verdadero principio político operativo. La tercera idea sería la de la centralidad de la familia en la

monarquía. Mientras que la democracia se basa en que el único sujeto que tiene peso político es el individuo,

en la aristocracia algunas familias conservan el peso político frente al de los individuos. Pero sólo la monarquía

se basa en el relieve político de la familia, situando a la cabeza de esas familias la familia real. Pero este es un

sistema que hoy ya no existe. Por tanto hoy no hay monarquías, porque las que se llaman así se basan en el

principio democrático. El principio monárquico y el democrático, en definitiva, son incompatibles puesto que uno

excluye al otro. Otra cosa distinta sería que el principio monárquico tenga que ver con la representación, con el

pueblo. No olvidemos que la monarquía era esencialmente popular, como la iglesia. Por eso el grito de guerra

de todos los movimientos tradicionales contra la revolución liberal siempre es «Dios, Patria, Rey», no hay otro.

Por tanto, a mí me parece, que hoy no existen monarquías.


J.S.: En relación al concepto de patria, según usted, no es lo mismo la nación histórica o cultural, que es

apolítica, que la nación política, nacida de las revoluciones liberales y por tanto del racionalismo, en que el

estado fagocita la comunidad política tradicional. ¿Cuáles serían los rasgos que configuran y caracterizan a la

nación histórica según su óptica?

M.A.: Desde la perspectiva racionalista, la nación política es ideológica. La nación histórica ha sido liquidada

por el racionalismo. Consiste en una adhesión afectiva, existencial, lo que permite la integración del hombre en

múltiples grupos humanos. No hay incompatibilidad entre ser madrileño, castellano o español, porque ninguna

de esas identificaciones se hace contra otra, sino que son adhesiones acumulativas, como cuando se arroja

una piedra a un estanque y produce una serie de ondas concéntricas. La nación histórica es fruto de la virtud

de la piedad. Que Santo Tomas de Aquino afirma «se extiende a la patria». El cuarto mandamiento, «honrarás

a tu padre y a tu madre», tiene que ver con esto mismo, y de esto participa la patria como virtud moral.

La nación moderna se ha basado en su identificación con el Estado, en la voluntad general, en el principio de

nacionalidades en que cada nación tiene derecho a ser un Estado. Ese es el mundo en que hemos vivido

después de la Revolución Francesa. En el momento en que la nación política se superpone a la nación histórica

la desvirtúa y la desnaturaliza, quedando ésta alterada. En Francia Jean de Viguerieescribió un libro

titulado Las dos patrias, en que venía a decir que tanto se había superpuesto la nación revolucionaría a la vieja

nación tradicional, que hoy los propios defensores de la tradición en Francia estaban inficionados por las ideas

nacionalistas modernas. Esto en España no ha ocurrido, porque el mundo tradicionalista ha seguido cultivando

siempre la virtud de la piedad en la nación histórica, pero en cambio ha ocurrido en otros movimientos

modernistas, como la Falange, en que se intenta prescindir de la nación histórica con la nación política

revolucionaria. En otros países esta situación es más complicada, puesto que nacieron con la nación política,

como Italia, Alemania o los países hispanoamericanos.

J.S.: ¿Qué opinión le merecen los movimientos independentistas catalanes y vascos?

M.A.: En España se dan dos posiciones equivocadas al respecto. Por un lado, los separatismos que parecía se

afincaban en la diferencia étnica o cultural, pero acaban inventando una pseudo-tradición y rindiéndose al

estatismo, de un Estado al fin y al cabo, aunque de radio más pequeño. Por otra parte, la defensa frente a los

separatismos se plantea equivocadamente desde el punto de vista del patriotismo constitucional, invento

socialdemócrata que ahora curiosamente defienden los liberales, que implica una exasperación de la nación

política. Son concepciones aparentemente opuestas que tienen un punto de conexión entre dos modos de ver

la nación política, es decir, tanto constitucionalistas como separatistas beben del concepto de nación política

del liberalismo, y no del de nación histórica o cultural.


J.S.: Siguiendo este racionamiento, la ideología liberal, por su raíz protestante, sería la causante de la

destrucción de España desde su punto de vista. ¿Qué sería España según su óptica y en qué sentido estaría

siendo destruida por esta ideología?

M.A.: España es un conjunto de pueblos en que hay una superposición de vínculos a través de la historia. Es

verdad que tienen elementos comunes desde muy antiguo, si bien la Reconquista contra la invasión

mahometana aportó un elemento decisivo determinando los reinos cristianos que llegan hasta nuestros días.

Podríamos decir que España es un conjunto plural de pueblos que han tenido en común el servicio al mismo

Dios y la fidelidad al mismo rey. Ya que se trataba de pueblos que tenían constituciones políticas distintas, lo

que ni siquiera cambió con el matrimonio de los Reyes Católicos, que no determinó una unión entre Castilla y

Aragón, sino una unión personal entre los Reyes a que luego se sumó Navarra, los reinos de Indias, Portugal,

Nápoles. Cuerpos políticos diferentes que tenían un mismo rey y un modo común de concebir la fidelidad al

mismo Dios, es decir, la unidad católica. Este conjunto de pueblos constituye un entramado complejo que no es

de naturaleza estatal, porque de alguna manera es imperial. España, así, no llega a ser nunca un Estado, sólo

en el siglo XIX los liberales lo intentan, con poco éxito, y en el siglo XX Franco, pero llega tarde y cuando el

Estado está en decadencia es cuando España construye cierto conato de estado. Pero podemos decir que lo

que es España es un conjunto múltiple de pueblos con una historia, tradición, cultura y rey común, unido bajo

la idea de unidad católica, en combate frente al protestantismo, en defensa de la vieja cristiandad. La Gran

España de la Edad Moderna lo que pretendió fue defender la vieja cristiandad principalmente frente a Francia,

y en ocasiones, frente a la connivencia del Papado con Francia, dado que los papas veían que la Monarquía

Hispánica tenía demasiado poder y deseaban un contrapeso. Cuando uno no explica el tema nacional desde

un punto de vista ideológico o estatal, sino que lo plantea desde un punto de vista existencial, se vuelve una

cosa mucha más rica, aunque es cierto que mucho más indefinida, que creo que es la definición histórica y

tradicional de España.

J.S.: Usted, como tradicionalista es católico, sin embargo reniega del franquismo y el nacional-catolicismo,

afirmando que produjo una inversión perversa en la que lo religioso se puso al servicio de la nación, y no la

iluminación de la nación a través de lo religioso.

M.A.: Cuando se habla de nacional-catolicismo hay que distinguir si se trata de poner lo religioso al servicio de

la nación, que es lo que parecería estar en el origen de ciertos jerarcas de la Falange, o de subordinar la nación

a la religión, que es lo tradicional. Franco, por su parte, era un liberal, un liberal conservador militar, sin gran

cultura política, pero que descansó sobre la Iglesia en buena parte para la institucionalización del régimen. No

soy nada simpatizante del Régimen de Franco. Recordemos que en Canarias, cuando a última hora decide

participar en el alzamiento nacional del 18 de julio, firma por «la libertad, la igualdad y la fraternidad», y termina

con un «viva la república». Luego, en una de sus primeras declaraciones después de asumir la jefatura del
estado el 1 de octubre de 1936, defiende la separación de Iglesia y Estado, a lo que reaccionó el Cardenal

Gomá y la Junta Carlista de Guerra obligándole a rectificar. En el franquismo, en su evolución, en un primer

momento hay una defensa de la Iglesia, pero mezclada con otras cosas, porque el franquismo primero empieza

siendo principalmente un sistema totalitario que no dura mucho tiempo, fascistizante de acuerdo con Italia o con

Alemania; luego pasa a ser simplemente una dictadura militar en la que los católicos tienen mucho peso, pero

es verdad que en buena medida son los católicos que han sido demócrata-cristianos antes, es decir, los émulos

del nefasto Ángel Herrera; que luego da lugar a una especie de tecnocracia liberal en la que el Opus Dei lleva

la voz cantante; que acepta la libertad religiosa del Vaticano II, un desastre total… En fin, digamos que es un

tema inmenso…

J.S.: Dado que el tradicionalismo tiene vigencia en la actualidad según usted, para llegar a ser dominante o

hegemónico, ¿cómo piensan los carlistas propagar el tradicionalismo y cuál sería la estrategia carlista al

respecto?

M.A.: Todos los temas que tienen que ver con la praxis política son temas dificilísimos, puesto que dependen

de la aprehensión de las circunstancias. En el mundo de hoy, estas circunstancias reclaman la vuelta a la

tradición, pero no son proclives a la restauración de la mentalidad tradicional, por muchas razones. En primer

lugar, porque las sociedades de masas destruyen la sociabilidad natural, porque la urbanización moderna

dificulta los vínculos sociales, porque los medios de comunicación inducen una serie de pautas de

comportamiento de un cierto tipo, etcétera. Un análisis sociológico de la realidad contemporánea demuestra

que sus tendencias militan en sentido opuesto a las del tradicionalismo, que son el arraigo, la cohesión, la

comunidad, el orden social, la jerarquía, contra lo que toda la civilización de masas va en sentido opuesto.

Hay un factor adicional además que dificulta mucho las cosas, que es la actitud actual de la Iglesia. De alguna

manera, la Iglesia fue un valladar frente a la revolución liberal en sus primeros pasos, pero cuando la Iglesia

ceja en ese combate, de alguna manera deja a la intemperie a quienes lo sostenían con ella. Resulta difícil

pensar en una restauración de la cristiandad histórica o de la España tradicional en unos tiempos como estos

en que tanto los elementos sociológicos como teológicos van en contra, en el sentido de la decadencia evidente

de la Iglesia Católica en España, producto probablemente de su estrategia equivocada. España ha sufrido más

que otros países, o al menos de una forma más neta o más clara, todas las transformaciones que se han

producido potenciadas por el Concilio Vaticano II, que es primero consecuencia y luego causa. Causa

potenciadora y multiplicadora, pero también consecuencia. Está claro que los padres conciliares no se habían

formado en la doctrina del Vaticano II, que aún no existía, sino en una previa que era la del modernismo, que el

Concilio acoge de una manera inconsciente, difusa y compleja. Entonces sin el apoyo de la Iglesia, y con una

sociedad profundamente debilitada y que milita en sentido contrario de la tradición, es muy difícil pensar en la

restauración de esta.
Lo que ocurre es que la vida política es extraordinariamente compleja. No es como la vida personal, que es muy

limitada, pues unos pocos elementos la configuran, de manera que en ocasiones pueden llevarnos a la

desesperación, a no ver salida desde el punto de vista humano. Pero la vida política es tan complicada, tan

distinta y cambiante… ¿Quién iba a pensar que el comunismo se acabaría, quién iba a pensar que la potencia

sucesora del comunismo iba a ser, con todos los defectos que se quiera, la única potencia cristiana en el orden

internacional, como es Rusia?. Es decir, claramente, la teología de la historia nos demuestra que la historia es

lineal, no cíclica ni progresiva, sino que comienza con la creación y termina con la segunda venida de Nuestro

Señor y entre tanto está el tiempo y se va produciendo su desarrollo. ¿Quién nos dice que no pueda haber una

restauración de la España católica, producto del fiasco del mundo liberal? El mundo liberal está llegando a su

agotamiento, y bien por desfondamiento interno, bien por agresión externa, no hay que excluir una reacción.

Todo esto es cierto, yo lo único que digo que los carlistas no nos engañamos en el sentido de la dificultad que

tiene cualquier tipo de acción apostólica, cultural, social, política, en un mundo en que todas las tendencias van

en sentido opuesto a lo que predica la tradición católica.

J.S.: ¿Es posible, haciendo el ejercicio de la historia comparada, que igual que se puede decir que el periodo

actual al que más se parece en la historia es al periodo del Imperio Romano, llegará un momento en que este

periodo caiga dando paso a una especie de Edad Media?

M.A.: La idea de Edad Media es un concepto de la ilustración, usado para desprestigiar a la amplia edad

cristiana.

J.S.: Me refiero a que algún día caiga el mundo de hoy en día según los parámetros actuales y se abandone la

época del progreso tecnológico para dar paso a un momento histórico más centrado en lo espiritual y menos en

lo material. ¿Qué le parece esta tesis?

M.A.: Lo que está claro es que hay periodos en que se evidencia el agotamiento. El de Roma duró siglos, tal

vez ahora el agotamiento de la civilización actual dure menos. Efectivamente, hay signos de decadencia y

exacerbación de las consecuencias de la postmodernidad. Siempre digo que ésta es un fenómeno complejo,

que combina un aspecto cronológico (el periodo que sigue a la modernidad) con otro axiológico (reacción que

a su vez combina decadencia y radicalización). Hay muchos vectores, que en buena medida son contradictorios

entre sí y que son los que caracterizan nuestro tiempo, oscilante entre signos contradictorios, uno de los cuales

es claramente el agotamiento.

El agotamiento del paradigma moderno puede llevar a la emergencia de otro paradigma, eso no lo sabemos y

ni siquiera se puede hacer una cábala. Pero es verdad que el estudio de la historia nos puede llevar a formular,

con toda cautela, hipótesis como la que usted plantea, y efectivamente se podría llegar a dar un nuevo período,

pero no sabemos si acaso no pudiera ser de radicalización del nihilismo, o de puro caos. En buena medida, hay
veces en que parece que ciertos amos del mundo lo que desean en nuestros días es una especie de gobierno

por el caos. Cuando uno ve la política de los Estados Unidos, secundada por la Unión Europea, tiene la

impresión de ver la estrategia del caos, que pretenden gobernar a través de un caos complejo. Podría ser.

Fuente: La Soga. Revista cultural.