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1.

F1LOSOPIA DE lA HISTORIA
SUBSTANTIVA Y ANALITICA

La expresión «filosofía de la historia» abarca dos di-'


ferentes clases de investigación. Me referiré a ellas como
filosofías de la historia substantiva y analitica. La primera
de ellas se encuentra conectada con la investigación bis-
tórica normal, lo que significa que los filósofos substan-
tivos de la historia, como los historiadores, se ocupan de
dar cuenta de lo que sucedió en el pasado, aunque quie-
ren hacer algo más que eso. Por otro lado, la filosofía
analítica de la historia no solamente está conectada con
la filosofía: es filosofía, pero filosofía aplicada a proble-
mas conceptuales especiales, que surgen tanto en la prác-
tica de la historia, como de la filosofía substantiva de la
historia. Esta no se encuentra realmente conectada con
la filosofía, no más que la propia historia. Este libro
constituye un ejercicio de filosofía analítica de la historia.
Lo primero que someteré a análisis es lo que preten-
de hacer la filosofía substantiva de la historia además de
proporcionar una explicación del pasado. Más o menos
se podría decir que, en contraposición incluso con el
ejemplar más ambicioso de escritura histórica normal,
un filósofo de la historia trata de proporcionar una ex-
plicación del conjunto de la historia. Sin embargo, exis-
ten algunas dificultades iniciales con esta caracterización.
Imagínese que reunirnos todos los ejemplares de.' escri-
tura histórica normal, y a ellos añadimos luego ,.otros
ejemplares de escritura histórica que llenen todos los
huecos de forma que, a la postre, tengamos una descrip-
ción total y completa de todo lo que alguna vez ha su-
cedido. Se podría decir entonces que hemos producido
30 HISTORIA Y NARRACIÓN FILOSOFÍA DE LA HISTORIA 31

un. nl.el. dalcoD.Junto de la historia y, por lo tanto, una constituyen todo el pasado, y proyectar esa pauta lobre
Aloloff. d. la hl.torl •. Pero, de hecho, no lo habríamos el futuro, manteniendo, por lo tanto, la tesis de que 10.
con"lUldo: como mucho habríamos producido una re- acontecimientos en el futuro, o bien se repetírán, o blen
laciÓn de todo " pasado. De acuerdo con ello, hemos de completarán la pauta exhibida por los acontecimiento.
diltin¡uir entre el conjunto de la historia y todo el pasa- pertenecientes al pasado. Una teoría explicativa es un in-
do. Y una forma de hacerlo sería la siguiente. tento de dar cuenta de esta pauta en términos causales.
De forma típica, concebirnos a los historiadores como He de insistir en que una teoría explicativa equívale a
personas ocupadas en estudiar, yen escribir relaciones de .una filosofía de la historia sólo en la medida en que se
acontecimientos particulares del pasado, con un gran de- encuentra conectada con una teoría descriptiva. Existen
talle. Utilizo ahora el término «acontecimiento» con cier- teorías causales que persiguen dar cuenta de los acon-
ta imprecisión, pero la Revolución Francesa constituiría tecimientos históricos en los términos más generales, ex-
un ejemplo claro de la clase de acontecimientos que in- plicables mediante referencias a factores raciales, climá-
teresa estudiar y explicar a los historiadores. Ahora bien, ticos o económicos. Pero, como mucho, esas teorías coús-
deben existir innumerables acontecimientos de cuya ocu- tituyen contribuciones a las ciencias sociales y, como
rrencia tenernos escasos datos, y. muchísimos otros de tales, no son filosofías de la historia. El marxismo es
los que creemos que han de haber ocurrido, pero de los una filosofía de la historia y exhibe ciertamente ambos
cuales poco más sabernos, excepto que han debido ocu- tipos de teorías, la descriptiva y la explicativa. Consíde-
rrir. En suma, existen muchas lagunas en nuestra expli- rada desde el punto de vista de la teoría descriptiva, la
cación del pasado. Pero supóngase que se rellenan todas pauta es la del conflicto de clases, en que una clase gene-
esas lagunas, de forma que conozcamos sobre cualquier ra su antagonista a partir de las condiciones de su pro-
acontecimiento acaecido en el pasado tanto como sabe- pia existencia y es superada por ella: «toda la historia
rnos sobre la Revolución Francesa. Supongamos, en rea- es la historia de la lucha de clases», y la forma de la
lidad, que sabernos todo sobre lo acaecido alguna vez, historia es dialéctica. Esta pauta perdurará en la medida
que tenernos una Crónica Ideal de todo el pasado. Esta en que sigan operando ciertas fuerzas causales, y el In-
todavía no constituiría el conjunto de la historia que, tento de identificar esas fuerzas causales con diferentes
según hemos dicho, es la que interesa a los filósofos subs- factores económicos es lo que constituye la teoría expli-
tantivos de la historia. Tal relación idealmente completa cativa del marxismo. Marx predijo que la pauta llegaría
del conjunto del pasado proporcionaría, como mucho, los a su fin en un momento futuro, porque los factores cau-
datos necesarios para una filosofía substantiva del con- sales responsables de su permanencia dejarían de ser
junto de la historia. El concepto de dato es correlativo operativos. Marx dudó sobre lo que ocurriría después,
con el concepto de teoría, y lo que sin más se sugiere excepto por ciertas cautas indicaciones de carácter utó-
aquí es que la filosofía substantiva de la historia es un pico.' Pero, tal como creía, el término «historia. ya no
intento de descubrir un tipo de teoría que se ocupa de
la noción, aún por aclarar, de conjunto de la historia. 1. Kárl Marx y Prledrlch &,.1., T1a, G"mClN I 410'017, ~u.va
York, Internatlonal Publl.her., 1947,P' •. 22: .Tu pronto como
Seguiré esta sugerencia e identificaré dos tipos distintos
le diltrlbuye el trabajo, cada hombre llene UDa•• tera partlaular,
de tales teorías, las descriptivas y las explicativas. excluaiva. de actividad, que le COD.trla. y d. la que DO pude
En este contexto, una teoría descriptiva es la que tra- escapar. B. un cazador, un peacador, un pa.tor o un arftloo, , ha
ta de mostrar una pauta en los acontecimientos que de aelUir .Iáldolo .1 DO quien perder 1\1 m.dIo de YAda. •• ••
32 HISTORIA Y NARRACIÓN m.osoP1A DB lA. HISTORIA 33

tendría aplicación. La historia, tal como la entendía él, torla! En cualquier caso, debería quedar claro que la
llegaría a su fin cuando los conflictos entre clases alean- . expresión «el conjunto de la historia. abarca más que
zaran el suyo, lo cual sucedería cuando la sociedad care- la expresión «todo el pasado •. Abarca también todo el fu-
ciera de clases.' Y Marx sólo ofrecía una teoría de la his- turo o, si es que merece la pena establecer esta califica-
ción, todo el futuro histórico. Volveré sobre ello ense-
guida.
tras que en la sociedad comunista, en la que nadie tiene una Si concebimos la conexión entre la historia y la filo-
esfera exclusiva de actividades, sino que cada cual se realiza en sofía de la historia en la forma que he sugerido, podria-
la rama que desee, la sociedad regula la producción general y
haee entonces posible que yo haga una cosa hoy y otra mafiana,
mos vemos tentados de concebir esta conexión como
cazar por la mañana, pescar al mediodía, cuidar el ganado por análoga a la conexión entre la astronomía teórica y oh=-
la tarde, criticar tras la cena, porque tengo una mente, sin con- servacional. Asi, por ejemplo, Tico Brahe fue célebre
vertirme por ello en cazador, pescador, pastor o crítico». La reluc- por haber realizado, durante un largo período de tiem-
tancia de Marx a hablar detalladamente sobre la sociedad sin po, una serie de observaclones celestes de una precisión
clases concordaba por supuesto con su teoría general de que las
formas de vida y de conciencia reflejaban las condicíones mate- sin precedentes, referentes, entre otras cosas, a las posi-
riales de la existencia (da producción de las ideas, de las con- ciones de los planetas entonces conocidos. Sin embargo,
cepciones, de la conciencia se encuentra directamente unida ante él mismo no consiguió encontrar una pauta proyectable
todo a las actividades y relaciones materiales entre los hombres, en esas diferentes pos~cic:mes.Fue Keplerguien lo con-
el lenguaje' de la vida real», ibid., págs. 13-14), de forma que
¿cómo hablas de das ideas, concepciones,etc." que existirán bajo
una forma de existencia material que nunca ha existido hasta
entonces? Es más, en la sociedad sin clases, los hombres se la revolución, las teorías marxistas de la historia carecerán de
encontrarán en cualquier caso liberados de esas causas mate- aplicación. Véase la nota siguiente.
riales'y libres para ejercer control sobre sus vidas. De modo 3. Aparentemente, la historia, en la concepción marxista, ad-
que lo único que se puede decir en ese momento es que las mite una teoría sólo en la medida en que los hombres sean em-
cosas serán elo contrario» de lo que son entonces, por lo que pujados por fuerzas sobre las que no tienen control. Pero en la
todo lo más sólo es posible una caracterización negativa, pero sociedad sin clases los hombres se verán liberados de las fuerzas
no es fácil identificar positivamente lo que designa «no-A».Véase históricas y, por tanto, «harán su propias historia, en vez de «ser
Engels, The origins of Family Private Property and the State, hechos por ella». Asf, «Toda la esfera de las condiciones vitales
en Marx y Engels, Selected Works, Londres, Lawrence & Wishart, que rodean al hombre y que hasta ahora ha gobernado al hom-
1950, H, pág. 219: «Lo que en este momento podemos conjeturar bre, caen entonces bajo su dominio y control, que, por vez pri-
sobre la regulación de las relaciones sexuales ante la inminente mera, se convierte en el dueño real y consciente de la naturaleza,
eliminación de la producción capitalista es en su mayor parte porque se ha convertido desde entonces en el dueño de su
de un carácter negativo, limitado en su mayoría a lo que desa- propia organización social... La organización social del hombre,
parecerá», que hasta ahora se le ha impuesto como una necesidad por
2. .Si se desplegaran al tiempo todas las contradicciones, la naturaleza y por la historia, se convierte entonces en el Te-
habríamos llegado a lo que se denomina verdad absoluta, la sultado de su propia acción en libertad. Las fuerzas objetivas
historia del mundo habría llegado a su fin. Y sin embargo ha de ajenas que hasta ahora han gobernado la historia pasan-al con-
continuar, aunque nada quede por hacer. Y esta es una nueva, trol del hombre mismo. Sólo a partir de ese momento el hom-
insoluble contradicción» (Friedrich Engels, Ludwig Feuerbach bre, cada vez más conscientemente, será protagonista" de su
and the End of Classical German. Philosophy, en Marx y Engels, propia historia... Lo cual es el ascenso del hombre desde el
Selected Works, 11, pág. 330). Ciertamente, Engels está hablando de reino de la necesidad al de la libertad». Friedrich Engels, Socia-
Hegel pero de hecho la misma «contradicción»se da en su propio lism: Utopian and Scientific, en Marx y Bngels, Selected Worb,
sistema. En la sociedad sin clases, o en la historia posterior a n. págs. 140-141.
,)4 H IITORIA Y NARRACIÓN FILOSOF1A DE lA HISTORIA 3S

t:I'IIUA6,.,~D4o, tl'N arduos t~abajos, que las ~o- en la misma relación con la investigaci6n hl.
I ~HIIc:"" ,cIe¡,JD s .planetas podrían situarse en una elip- .tórica corriente que la ciencia teórica con la observaci6n
1,
u"'COiI, .1•.01' en .\IDO de los focos. Esto equivaldría ~ l~ científica. Ha habido, y quizás todavía hay, partes de la
f;pdiilliÓDr. ,10'4_ he denominado una teoría descríptí- ciencia que no han sobrepasado la mera realizaci6n de
'l~ A"NewtOD le correspondió descubrir a qué ,se deb~ observaciones, la colección de especfmenes y demú. La
esta pauta particular, esto es, ofrecer una t~ona. explí- historia corriente podría ser una ciencia de esa clase.
cativa. Ocasionalmente, los filósofos de la hístoría ~an La filosofía substantiva de lahístoría podría constituir en-
concebido su propia tarea en términos exactamente análo- tonces un paso hacia los siguientes dos niveles (respec-
gos a éstos. Por ejemplo, Kant escribe a este respecto: tivamente, el kepleriano yel newtoniano) de la compren-
sión científica. Ciertámente, la «filosofía de la hístoría»
Sea cual fuere la teoría metafísica que se pueda avan- .sería la ciencia de la historia y el hecho de ser conocida
zar sobre la libertad de la voluntad, se cumple igual-
mente de la tesis de que las manifestaciones de la
como «filosofía» constituiría simplemente un vestigio del
voluntad en las acciones humanas se encuentran de- antiguo uso del término, d¿ forma similar a como la fí-
terminadas, como cualesquiera acontec~mientos exter- sica se denominó una vez «filosofía natural». Las leyes
nos, por leyes universales naturales... En. considera- de Kepler, aunque basadas en datos reunidos por Tico,
ción a este principio natural de regulación, es de los trascendíeron, permitiendo a los astrónomos no sólo
esperar- que cuando el ejercicio de la libertad de la organizar dentro de un modelo coherente todas las po-
voluntad humana sea examinado a la magna escala de siciones de los planetas observadas por Tico, sino también
la historia universal, se pueda descubrir una marcha predecir todas sus posiciones futuras, incluso las de los
regular en sus movimientos y que, de esta m~n~r~, planetas desconocidos en tiempos de Kepler. Las leyes de
lo que parece enmarañado en el caso de los mdÍ'~l- Newton no solamente explicaron los hechos conocidos
duos será reconocido, en la historia de la especie,
por Tico y por Kepler, sino también (en forma ideal) mu-
com~ un desarrollo continuamente progresivo, aunque
lento, de sus potencialidades y dotaciones originarias.:.
chos hechos desconocidospor ellos. De forma parecida, se
De acuerdo con ello, veremos si podemos conseguir podría aducir, una teoría histórica que realmente tuvie-
encontrar la clave de esa historia y, en el caso de que ra éxito iría más allá de los datos reunidos por la histo-
lo hagamos, dejaremos que la naturaleza alumbre al ria, no solamente reduciéndolos a una pauta, sino predi-
hombre que la componga. Así alumbró a un Kepler, ciendo, y explicando, todos los acontecimientos de la
quien, de forma inesperada, redujo las e~céntricas historia futura. Se podría decir entonces que ése es el
trayectorias de los planetas a leyes determinadas, y sentido en que la filosofía substantiva de la historia tiene
luego alumbró a un Newton, que explicó esas leyes me- que ver con el conjunto de la historia: todo el pasado y
diante una causa natural universal," todo el futuro, la totalidad del tiempo. En contraste con
ello, los historiadores tienen que ver sólo con el pasa-
Si continuáramos con esta comparación en cierta me- do, y con el futuro en la medida en que se convierte en
dida chocante, la filosofía substantiva de la historia se en- pasado. Porque todos los datos actuales proceden w=l pre-
4. Inmanuel Kant, cldeas of a Universal Hislory from a
sente y el pasado: no podemos, ahora, reunir datos acer-
Cosmopolitica1 Point ol View., traducido por W. Hasde, en Pa- ca del futuro, y la historia no es sino una tarea de reco-
trick Gardiner (comp.), Theoriu af Hutory, Glencoe, Free Press, lección de datos.
1959, pág. 23. Tal explicación es extremadamente generosa con la
36 H I&TORJA y NAJt:RACI6N PILOSOPÍA DB LA HISTORIA 37

filosofía substantiva de la historia. Pero es particularmen- leigh no era un ateo». Pero en modo alguno esto es lo
te mezquina con la historia misma. Incluso si supiéra- que constituye la actividad historiadora. Dentro de la
mos que las filosofías de la historia fueran intentos de historia misma existen también intentos de organizar los
algo así como teorías científicas, sólo se podría llegar a la hechos conocidos en pautas coherentes y, en cierto modo,
conclusión, para cualquiera que tenga conocimiento de tales organizaciones de hechos tienen casi tanto en co-
ellas, de que son tentativas muy toscas, realmente tan t~s- mún con las teorías científicas como las filosofías de la
cas que cuando se las compara con una teoría descnp- historia. Por supuesto, no admiten en la misma forma
tiva tan simple como la de Kepler, las filosofías de la exactamente una proyección sobre el futuro, pero con
historia existentes son indeciblemente romas, sin capaci- todo tienen una cierta capacidad predictiva. Una cierta,
dad prácticamente para predecir. Las filosofías explica- explicación de lo que sucedió en el pasado, basada en da-
tivas de la historia, incluso las que han sido más influ- tos, nos podría permitir predecir hechos adicionales so-
yentes, son poco más que programas para teorías aú~ bre lo que sucedió, que hasta entonces ignorábamos: una
por formular, no digamos comprobar. Por otro lado, SI investigación independiente podría confirmar esta pre-
pensarnos en las explicaciones históricas comunes (y no dicción. El hecho de que el acontecimiento predicho ten-
sólo en las mejores de ellas), parecen ejémplares muy ga lugar en el pasado no nos debe ocultar el hecho de
desarrollados de su propio género, que satisfacen crite- que se trataría de una predicción y, si se quiere, una
rios aplicables a ese género y que resaltan la forma en ,predicción sobre lo que, como historiadores, descubri-
que las filosofías de la historia fracasan miserablemente remos posteriormente si realizamos una investigación.
en satisfacer los criterios de una teoría científica. Y esto se parece mucho a predecir lo que veremos en
Es más, el género, cuyos criterios parecen satisfacer el cielo si hacernos ciertas observaciones. Así, el hallazgo
las explicaciones históricas, no incluye a este propósito de tres tumbas de estilo romano elaborado en partes
cosas como secuencias de registros de las posiciones pla- diferentes de Yugoslavia, y el conocimiento de la cos-
netarias en noches sucesivas. Es muy difícil clasificar tumbre romana de enterrar a la gente en los márgenes
una obra como, por ejemplo, El declive y la caida del de los caminos, podría sugerir que esas tumbas están
Imperio Romano, de Gibbon, en el mismo apartado que situadas en un camino importante: una investigación pos-
las notas observacionales de Tico Brahe, o con cualquier terior podría corroborar esta predicción. Por lo tanto, la
conjunto de registros de observaciones científicas. Ahora distinción entre observación y teoría tiene un correlato
bien, existe dentro de la historia misma algo similar a la en la historia. Pueden existir amplias diferencias entre
clase de actividad con la que se compara la historia en las explicaciones históricas y las teorías científicas, pero
su conjunto en la concepción que estamos considerando. no más amplias, se siente uno inclinado a pensar, que las
Pienso en la clase de cosas que hacen los historiadores diferencias entre las filosofías de la historia y las teorías
cuando utilizan técnicas especializadas para reconocer científicas.
documentos y artefactos, o para datar un acontecimien- Además, resulta incorrecto y distorsionante concebir
to, o para decidir si Sir Walter Raleigh era realmente un el relato histórico sólo como el conjunto de datos ,pe las
ateo, o para identificar a un individuo. Realmente tales filosofías futuras de la historia (Tico quiso encontrar una
actividades podrían ser consideradas de una forma útil teoría descriptiva en la que encajaran sus observaciones,
como observacionales, que proporcionan enunciados sim- pero es ciertamente falso suponer que los historiadores
ples, presumiblemente verdaderos, como .Sir Walter Ra- conciben sus propias «observaciones» de esa manera). No

l'
, 31 HISTORIA. Y NARRACIÓN PILOSOPtA DS lA HISTORIA 39
,'1

. ;•• ·.dMuce que lo que los hístcríadores hacen podría no La diferencia, pues, entre la historia y una filolOfta
1,!CQUi~ de esa forma, sino sólo que no lo conciben de la historia no puede ser la de que ésta proporcloDa.
.:"110.-, .c:l-.lam'.ma manera que los artistas se coneí, la primera no, relaciones basadas sobre hallazaol cle-
•• :& _'lIlismol como proveedores de datos para los his- ,y. ~i;IU'~'W~'- de hechos. Porque tales relaciones las propor-

toriadores del arte, incluso aunque resulte cierto que lo C1V',u •• ••


tanto la historia como la filosofía de la historia.
que los artistas hacen constituye realmente el conjunto .Asípues, la relación dada por un filósofo de la historia ha
'de datos con los que trabaja el historiador del arte. Sea de' ser de una clase muy diferente si se ha de mante-
cual sea la forma en que podamos caracterizar la tarea ner fuera del ámbito de la historia y hacer algo que la
historiadora, en contextos diferentes, la concepción pre- historia misma no hace. Y por supuesto sena de esperar
sente no describe esa tarea de acuerdo con los objetivos y que fuera una clase completamente diferente de relación'
los criterios de realización que son los de los historiadores si se asemejara a una teoría científica, porque, a este
practicantes. Y aceptar esa concepción entrañaría una re- respecto, las teorías científicas parecen pertenecer a un
volución en nuestro 'concepto de la historia como discipli- glnero diferente y satisfacer criterios diferentes de las
na intelectual. Si se me ocurre leer una explicación de la relaciones históricas comunes, paradigmáticas. Pero en-
Guerra de los Treinta Años, que estimula mi reflexión tonces la dificultad reside en que difícilmente se pueden
acerca de la explicación histórica, sería cierto que el his- considerar parecidas las filosofías de la historia y las
toriador que la escribió estimuló una reflexión filosófi- .teorías científicas.paradigmáticas-. Si es que se parecen
ca. Pero no era su propósito, al describirla, estimular a algo, se parecen a las relaciones históricas paradigmá-
una reflexión de ese tipo. Por supuesto, lo que sucede ticas, excepto en que hacen una clase de afirmaciones
es algo como lo siguiente. Un historiador particular tra- sobre el futuro que habitualmente éstas no hacen.
baja duramente para establecer un cierto hecho referen- Esta última similitud no reside únicamente en el
te al pasado, por ejemplo. Luego, otro historiador en- hecho de que, como las relaciones históricas, las filoso-
cuentra una utilización de ese hecho al escribir un relato fías .de la historia exhiben a menudo una estructura na-
de alguna porción del pasado. Puede ser o no una rela- rrativa. Reside también en el hecho de que las filosofías
ción satisfactoria para sus colegas. Pero, si es insatisfac- de la historia tienden, de forma típica, a proporcionar
toria, se puede escribir otra relación, y una relación interpretaciones de secuencias de acontecimientos que
exactamente de la misma clase que aquella a la que sus- son muy parecidas a las que se encuentran en la historia
tituye, pero que satisfaga exactamente los mismos cri- y muy poco parecidas a las que uno encuentra en la cien-
terios por los que la otra fue refutada corno insatisfac- cia. Las filosofías de la historia hacen uso de un concepto
toria. Las relaciones de esta clase (y diré algo más sobre de interpretación, que, me parece a mí, no sería muy
los criterios que han de satisfacer las relaciones históri- apropiado en la ciencia, esto es, un cierto concepto de
cas) son en cierto modo completas, en el sentido de que «significado•. Es decir, pretenden descubrir lo que, en
cualquier mejora que experimentan seguirán siendo una un sentido del término especial e hístórícamente- apro-
producción dentro de la historia. Dicho de otro modo, piado, es el «significado»de este o aquel acontecimiento.
estas relaciones no parecen ser los preliminares de otra El profesor Lowith ofrece la siguiente caracteri~ción
clase diferente de actividad, sino solamente, quizá, de general de la filosoBasubstantiva de la historia. Con.iste,
·i¡ otras relaciones de la misma clase, satisfaciendo exacta- se¡ún él, en «la interpretación sistemática de la historia
, ,

: :
mente los mismos criterios. universal de acuerdo con el principio de que 101 aconte-
11

JI;I·
PENSAMIENTO CONTEMPORANEO
. Colección dirigida por Manuel Cruz Arthur C. Danto

Historia y narración

Ensayos de filosofía analítica de la historia

Introducción de Fina Birulés


/

1. L. Wittgenstein, Conferencia sobre ética


2. J. Derrída, La desconstrucción en las fronteras de la
filosofía
3. P. F. Feyerabend, Límites de la ciencia
4. J. F. Lyotard, ¿Por qué filosofar?
5. A. C. Danto, Historia y narración .'.:

6. Th. S. Kuhn, Qué son las revoluciones científicas Ediciones Paidós


7. M. Foucault, Tecnologías del yo Le.E. de la Universidad Autónoma de Barcelona
Barcelona-Buenos Aires-México
. - -

40 HISTORIA Y NARRACIÓN FILOSOF1A DE LA HISTORIA 41

cimientos y sus sucesiones histór?-c~s adquíeren su ~ni- conjunto. Pero información referente a la obra en su con-
dad por y están dirigidos a, un último significado>. junto es lo que precisamente nos falta cuando nos en-
.Có~o hemos de entender este uso especial de la pa- frentamos con ella por primera vez: así, si algo nos cho-
lab~a «significado», que es muy diferente de la form,a e~ ca como carente de sentido, hemos de esperar y ver si
que, por ejemplo, hablamos del. ~ignifi~ado de un te,rmI- es así; y si algo nos parece que tiene un cierto significado,
no una oración o una expresión? PIenso que, mas o una vez más hemos de esperar y ver si tenernos razón.
m~nos, del modo siguiente. Hemos de concebir ~osaconte- A menudo nos vemos obligados a revisar nuestras opi-
cimientos como dotados de «significado» mediante refe- niones referentes al significado de un episodio a la luz
rencia a una estructura temporal más amplia de la que de lo que sucede posteriormente. También en la hístoria
son componentes. Y ésta no es una f?rma cO~1?letamen- tiene aplicación este sentido de significado. Ahora que ha
te extraña de usar el término. Por ejemplo, piénsese e~ pasado la Revolución Francesa, podemos decir cuál fue
el tipo de observación crítica que hacernos cuando deci- la significación del Juramento del Frontón, algo sobre
rnos de un cierto episodio en una novela, o en una ~br~ lo que los propios participantes podrían haber estado
de teatro, que no tiene significado, que «~arece de sigm- completamente equivocados. De este modo podrfamos
fícación». Tratamos de decir que no consigue hacer pro- concebir a los filósofos de la historia como si intentaran
gresar la acción, que es superfluo y, por l? tanto, est~t~c~- considerar los acontecimientos como dotados de signifi-
mente inapropiado. Pero, por supuesto, est~ es un ~UlC~~ cado en el contexto de una totalidad histórica que es
que podemos hacer sobre un episodio partícular solo SI similar a una totalidad histórica, pero, en este caso, la to-
tenernos ante nosotros toda la novela, o sólo cuando la talidad en cuestión es la totalidad de la historia, abar-
obra se ha completado. Hasta entonces, sólo podemos cando el pasado, el presente y el futuro. A diferencia de
decir que aún no sabernos cuál podría ser el si~nifica~o los que tenernos la novela completa ante nosotros, y so-
del episodio, aunque suponernos que dese:upena ,algun mos capaces de decir con cierta autoridad cuál es la sig-
papel en la progresión de la trama. Después, podríamos nificación de tal o cual evento, el filósofo de la historia
decir que tenía este o aquel significado (a menos, por de- no tiene ante sí la totalidad de la historia. Todo lo más
cirlo así, que nada se mueva por él," que ~o tenga tiene un fragmento, la totalidad del pasado. Pero pien-
ninguna significación, un lunar en una obra bien c~ns- sa en términos del conjunto de la historia, y trata de
truida). Insisto en que, sólo de una forma retrospectiva, descubrir a qué se podría parecer la estructura de esta
podemos decir que un episodio tiene un significado es- totalidad basándose sólo en el fragmento que ya tiene, y
pecífico determinado y sólo con respecto a la obra en su al mismo tiempo, trata de decir cuál es el significado de
. las partes de ese fragmento a la luz de la estructura to-
5. Karl Lówith, Meaning in History, Chicago, University ?f
Chicago Press, 1957, pág. 1. Véase. «Lo q'!e tIen~n en com~ tal que ha proyectado.
los proyectos habitualmente denomm~dos filosobas. de la hIS- Estoy completamente de acuerdo con la afirmación
toria" es el propósito de dar una relación .compreh~nslva.del pro- del profesor Lowith de que esta forma de concebir el
ceso histórico que "tenga sentido">, Patnck Gardmer, introduc- conjunto de la historia es esencialmente . teológica 7 o
¡
ción en op. cit., pág. 7. . que, en cualquier caso, tiene propiedades estructurales en
6. «En este punto quisiera decir: una rueda que.se mueva SI~
que nada se mueva con ella no es paT!e del mec~msI?o [Maschi-
ne], Ludwig Wittgenstein, Philosophical Investiganons, Nueva 7. LOwith,op. cit., pág. 1. Sin embargo, no puedo aceptar las
York, MacMillan, 1953,parágrafo 271. razones de LOwith para decir esto, que me parecen retóricas.
FILOSOFÍA DE LA HISTORIA 43
42 HISTORlA Y NARRACIÓN

común con las concepciones teológicas de la historia, a los acontecimientos presentes son pasado y para los cua-
.1. cual le considera in tato, como correspondiente a al- les resulta discernible el significado de los hechos ac-
..m piaD divino. Considero que resulta instructivo reco-
nocer que Marx y Engels, aunque fueran materialistas y
tuales.
En este punto, precisamente, deseo retomar mi afirma-
ateos confesos, se inclinaban, no obstante, a considerar ción precedente de que la filosofía substantiva de la his-
la historia a través de un prisma esencialmente teológi- toria se encuentra conectada con la historia. Ahora
co, como si pudieran percibir un plan divino, pero no a podemos advertir cómo una filosofía de la historia se
su divino autor. Sea como fuere, las filosofías substantivas asemeja a una relación histórica corriente, en una cosa.
de la historia, en la medida en que se las haya caracteriza- y podemos comprender cómo a veces sucede que las fi-
do de una forma correcta, están interesadas en lo que losofías de la historia incluso se adscriben a un género
denominaré la profecía.' Una profecía no sólo es una afir- equivocado y se consideran solamente como ejemplos
mación sobre el futuro, porque también una predicción muy ambiciosos de la escritura histórica corriente, en
es una aserción acerca del futuro. Es uha cierta clase de una escala especialmente grande: «La dificultad con las
afirmación acerca del futuro y diré, a salvo de un análi- grandiosas propuestas de los Marx, Spengler y Toynbee ...
sis posterior, que se trata de un enunciado histórico difícilmente puede consistir en que son historia, sino en
acerca del futuro. El profeta es aquel que habla sobre el que son grandiosas»." La semejanza se debe al hecho
futuro de una manera que resulta apropiada sólo para de que las filosofías de la historia hacen un uso injustifi-
el pasado, o que habla del presente a la luz de un futuro cado del mismo concepto de «significado», que tiene una
que se trata como un fait accompli. Un profeta trata el aplicación justificada en los trabajos históricos corrien-
presente desde una perspectiva que normalmente sólo tes. Discutiré más adelante algunos de los problemas que
es accesible para los historiadores futuros," para quienes surgen en relación a esta noción de significado, pero por
el momento basta con indicar cómo se utiliza en las
discusiones históricas la atribución normal de signifi-
8. Tomo de Karl Popper la distinción entre predicción y pro-
fecía. Véase su ••Prediction and Prophecy in the Social Scíencess, cado a los acontecimientos. Por ejemplo, podríamos
e~ Gardiner, op. cit., pág. 276, passim. Por «profecía» Popper sig- saber que lo que realizó un individuo B se debió, en
nifi~ ~a predicción incondicional. El sólo permite predicciones gran medida, a la influencia sobre él del trabajo de A.
c~n~lcl0nales (esto es, dada la condición e, entonces A), o pre- Preguntarse, de forma histórica, por el conocimiento
dicciones que de ellas se deriven. Argumenta que los historícis-
tas no sólo dan predicciones incondicionales, sino que también
de la significación del trabajo de A equivale a esperar
l~s ~an para sistemas en que no es legítimo hacerlo. Las pre- una respuesta como la siguiente: su significación es que
dicciones incondicionales son licitas cuando se derivan de las influyó en la obra de B. Obviamente, este sentido de «sig-
condicionales y, en ese caso, con respecto a «sistemas bien ais- nificación» no agota todo el significado del concepto de
lados, estacionarios y recurrentes», Sin embargo, la sociedad significación: un corpus de poesía puede ser significativo
está «abierta». Este no es precisamente el sentido que estoy
dando a la noción de profecía, como se verá. Ni encuentro el
historicismo tan ilegítimo como Popper, en esta obra suya y en
otras. Véase especialmente The Poverty 01 Historicisn, Boston, cripción de Hitler del presente a la luz de un futuro del 'que pa-
Beacon Press, 1957,capo 11 y passim. Trato esto en parte en el reda tener una revelación especial ha de explicarse en clerta
el capo XII. medida por el dominio notable que ejercía sobre la lente.
9. Por ejemplo, Hit1er, que fue dado a afirmaciones como «La 10. Donald Williams, «More on the Ordinariness of Hl.lory»,
guerra está ganada», hecha a principios de los 40. La confiada des- lournal 01 Philosophy, LII. 10, p4s. 272.
44 H 18TOIUA Y tWuu.cION FILOSOF1A DS LA HISTORIA 45

sólo porque se trate intrfnsecamente de gran poesía. que suceda, o para hacer falso «A sucederá». Y por eso
Y quizá se pueda argumentar que a menos que hayamos es superfluo el pesar. Por otro lado, si puedo hacer algo
usado el término «significativo» en algún otro sentido, para impedir A, entonces no es el caso de que A tenga
no histórico, careceríamos por completo de uso para el que suceder. Y si impido A, «A sucederá» es falso y, por
sentido histórico. Esto es, puede ser cierto que encontre- lo tanto, no se puede decir que sé que A sucederá. Si pue-
mos la obra de B intrínsecamente significativa, un gran do hacer algo acerca del futuro, no se puede saber el
logro, y, por ello, es probable que consideremos el epi- futuro y, si se puede saber, nada se puede hacer respec-
sodio de la biografía de B, en el que conoció por vez to a él. Este es un viejo rompecabezas, el de Aristóteles,
primera la obra de A, cargado de significación, incluso con el que nos tendremos que enfrentar más adelante.
producto del destino. Por supuesto, un contemporáneo Pero mi sugerencia es que .Si sólo hubiera sabido ... » DO
podría no haber captado esta significación, porque la gran se puede tomar en sentido estricto: si hubiera sabido,
obra de B no hubiera sido realizada. Carecería de lo que no podría haber hecho nada. Sin embargo, lamentarnos
nosotros poseernos, a saber la clase de información dis- presupone que no vemos nuestras propias acciones en el
ponible sólo después de ese conocimiento. Con posterio- momento en que las realizamos, con la significación que
ridad, un biógrafo puede destacar este episodio como el más tarde les damos, a la luz de acontecimientos poste-
acontecimiento más significativo de la vida de B. Un riores con los que se encuentran relacionadas. Pero ésta
contemporáneo podría no considerarlo de esta manera: es una apreciación general sobre la organización hístóri-
de hecho 'podría considerarloicomo una mención insig- .ca de los acontecimientos: los acontecimientos se rees-
nificante. Con el tiempo, la obra de A podría tener como criben continuamente y se reevalúa su significación a la
su única significación la de haber influido en la obra luz de la información posterior. Y, como poseen esta in-
de B. formación, los historiadores pueden decir cosas que los
En relación con esto, piénsese en ciertas clases de testigos o los contemporáneos no podrían haber dicho
emociones, muy corrientes, que están conectadas tanto justificadamente.
con la memoria, como con la percepción de las acciones Preguntar por la significación de un acontecimiento,
y omisiones propias, por ejemplo el pesar y el remordi- en el sentido histórico del término, es preguntar algo
miento ~Si únicamente hubiera sabido que ... ». Enton- que sólo puede ser respondido en el contexto de un
ces la ignorancia de que nos lamentamos en estos casos relato (story). El mismo acontecimiento tendrá una sig-
;1 es a menudo una ignorancia acerca del futuro, una igno- nificación diferente de acuerdo con el relato en que se
rancia que ha sido disipada por el tiempo, de forma que sitúe o, dicho de otro modo, de acuerdo con qué diferen-
ahora sabernos y antes no, y quizá no podríamos haber tes conjuntos de acontecimientos posteriores pueda estar
sabido entonces, las consecuencias que tendrían nuestras conectado. Los relatos constituyen el contexto natural
acciones u omisiones. En general, lo que querernos decir donde los acontecimientos adquieren una significación
es que si hubiéramos sabido entonces lo que ahora sabe- histórica, y existe un buen número de cuestiones que ni
rnos, no habríamos actuado como lo hicimos. Por supues- siquiera puedo tocar en este momento referentes a los
to, esas afirmaciones plantean un rompecabezas. Por criterios propios de un relato, los criterios que" invoca-
ejemplo, si sé que sucederá A, se sigue que «sucederá A. mos para decir, con respecto a un relato R, que un acon-
es verdadero, de forma que ha de suceder A. Si A ha de tecimiento A es parte de R y un acontecimiento A' no.
suceder, entonces no se puede hacer nada para impedir Obviamente, contar un relato significa excluir algunos
HISTORIA Y NARRACIÓN FILOSOFÍA DE LA HISTORIA 47

1\&Ct101¡ el apelar tácitamente a algunos de esos críte- relato ha de tener un fin). Y desea poder describir los
rioa. De fOnDA igualmente obvia podemos contar el rela- acontecimientos de una forma que no es normalmente
tg,_ que A fi¡ura de una forma relevante sólo si somos accesible en el momento en que los acontecimientos mis-
conscieDtes de qu6 acontecimientos posteriores son los mos tienen lugar. Existen descripciones, que me ocupa-
que están relacionados con A, de forma que, en un cier- rán mucho espacio en este libro, que encontramos en los
to sentido, sólo podemos contar relatos ciertos sobre el libros de historia y que están hechas de un modo muy
pasado. Este es el sentido que resulta violado de alguna característico de la producción histórica, descripciones
forma por las filosofías substantivas de la hístoria, Utili- que encontramos inteligibles y consideramos verdaderas,
zando el mismo sentido de significación que los historia- pero que, con un ligero desplazamiento temporal, en-
dores usan, presuponiendo que los acontecimientos se contraríamos completamente ininteligibles o difícilmente
sitúan en un relato, los filósofos de la histeria buscan la creíbles si se hubieran producido en el momento en que
significación de acontecimientos antes de que hayan su- tuvo lugar el acontecimiento que describen. Un historia-
cedido los acontecimientos posteriores, en conexión con dor podría escribir: «El autor de El sobrino de Rameau
los cuales los primeros adquieren significación. El mo- nació en 1751». Pero piénsese en 10 absurdo que sería si
delo que proyectan sobre el futuro es una estructura na- alguien hubiera dicho, en el propio 1715, «El autor de El
rrativa. En suma, tratan de contar el relato antes de que sobrino de Rameau acaba de nacer». Incluso más absur-
el relato pueda ser propiamente contado. Y el relato do, si alguien hubiera dicho lo mismo, en tiempo futuro,
que les interesa es, por supuesto, todo el relato, el rela- en 1700, por ejemplo. ¿Qué podría significar para alguien
to de toda la historia. Ciertamente, esto no significa que un enunciado así, y mucho menos en 1700? Por supues-
cualquier acontecimiento vaya a formar parte del relato to, se podría haber predicho que la señora Diderot daría
(los relatos, para serio, han de dejar cosas fuera), lo cual a luz a un autor, incluso un enciclopedista (<<Túdarás a
significa, entre otras cosas, que el filósofo de la historia luz a un encíclopedista»), basándose, por ejemplo, en
buscará los acontecimientos significativos, los aconteci- que los varones de la familia Diderot habían sido litera-
mientos que pertenecen al. relato completo. Su forma de tos durante generaciones, pero el referirse, mediante un
organización es, pues, la forma histórica de organiza- título, a un autor potencial de obras no escritas queda
ción. Pero la diferencia no es sólo una cierta grandiosi- más allá de cualquier predicción: entraña hablar de un
dad, como veremos. Tiene también que ver de forma ím- modo profético, esto es, descríbír el presente a la luz de
portante con una cierta clase de afirmaciones sobre el las cosas que todavía no han acontecido (<<Túdarás a
futuro. luz al Redentor»), No obstante, en esa clase de descrip-
Existen formas de averiguar lo que sucederá e inclu- ciones de acontecimientos, descripciones que hacen una
so formas de proporcionar una descripción histórica de referencia esencial a acontecimientos posteriores, en un
cosas que pasarán. Una forma segura de hacerlo es es- momento futuro al que se da la descripción, en las que
perar y ver lo que sucede y escribir luego su historia. están empeñados los filósofos de la historia. El} efecto,
Pero el filósofo de la historia es una persona impaciente. tratan de escribir la historia de lo que sucede antes de
Quiere hacer ahora lo que los historiadores corrientes, que suceda, y dar explicaciones del pasado basadas en
con el correr del tiempo, podrán hacer más adelante. explicaciones acerca del futuro.
Quiere mirar el presente y el pasado con la perspectiva Es la filosofía substantiva de la historia la que en-
del futuro (en realidad el futuro definitivo, porque todo cuentro filosóficamente interesante y extraña al mismo
48 HISTORIA Y NARRACI6N FILOSOFtA DE lA H ISTORlA 49

tiempo. Los críticos trazan en ocasiones una distinción írn- ~SiJtIllnc:aClIU.lJ,


no histórica. Por ejemplo, A es signifi-
portante entre el significado de la historia y el significa. históricamente por haber influido en B, porque
do en la historia," con el fin de poner en cuestión la la obra de B como significativa (quizás) en
legitimidad del proyecto completo de la historia filosófi. muy diferente. El filósofo podría continuar
ca. Preguntar por el significado de un acontecimiento su. sugiriendo que no podemos hablar de la significa-
pone estar preparado para aceptar un contexto en el que histórica como totalidad, pero esa significación hís-
el acontecimiento se considere significativo. Ese es «el no es en modo alguno la única clase de significa-
significado en la historia», y es legítimo preguntar por Finalmente, podríamos insistir en que mediante
esos significados. Normalmente, el contexto en el que un expresión «historia como totalidad» no se sígníñca
aocntecimiento es significativo es un conjunto limitado de lCU.nente cualquier acontecimiento que haya suce-
acontecimientos en el que pueden constituir unidos una y cualquier acontecimiento que sucederá: Quizá no
totalidad, de la que el acontecimiento en cuestión es es parte de la historia como totalidad, ni la rusto-
una parte. Así, la ascensión de Petrarca al monte Ven. como totalidad es el contexto más amplio posible/Un
toux es significativa dentro del conjunto de aconteci- to, hemos dicho, ha de dejar cosas fuera. Por ejem-
mientos que constituyen el Renacimiento '(y quizá sea ,lo, nada de lo sucedido en Siberia fue considera~o .por
significativa no solamente en ese conexto). Pero también lIegel como parte de la historia." Esto no significa
podemos preguntarnos por la significación del Renacimien-
to mismo. Lo cual requiere a su vez la especificación de
un contexto más amplio, etc. Existen contextos más o me-
.. 12. G. W. Hegel, The Philosophy 01 History, trad. J. Síbres,
nos amplios, pero la historia, considerada como totalidad, Nueva York, Willey Book Co., 1944, pág. 350. «Además, encon-
es sin más el contexto más amplio posible, y preguntar por tramos al este de Europa la gran nación eslava... Ciertamente,
el significado de la totalidad de la historia equivale a pri- ese pueblo fundó imperios y sostuvo encendidos conflictos con
varse del marco contextual en el cual son inteligibles las diferentes naciones que se cruzaron en su camino. En oca-
siones tomaron parte, como una vanguardia, una nacionalidad
esos requerimientos. Porque no existe un contexto más intermedia entre la cristiana Europa y el Asia pagana. Incluso
amplio que la totalidad de la historia en el que se pue- los polacos liberaron Viena, cercada por los turcos y, hasta cier-
da situar la totalidad de la historia. Esta es una crítica to punto, los eslavos han estado dentro de la esfera de la Razón
importante, pero, en mi opinión, no especialmente dañi- Occidental. Sin embargo, seguirnos excluyendo de nuestra con-
sideración a esta entera colección de pueblos, porque hasta
na para el filósofo substantivo de la historia. El filósofo abora no se ha presentado como un elemento independiente en
podría decir que el conjunto de la historia adquiere su la serie de fases que la Razón ha adoptado en el Mundo. Si lo
significado de algún contexto no histórico, por ejemplo baee a partir de ahora es una cuestión que no nos ha de preo-
alguna intención divina, y decir después que, desde lue- cupar en este momento, porque en la historia lo que nos tiene
go, Dios se encuentra al margen de la historia y, por lo que ocupar es el pasado». Y también: cNos hemos limi~do a ~
consideración del progreso de la Idea y nos hemos V1st~obli-
tanto, fuera del tiempo. En segundo lugar, podría indi- gados a prescindir del placer de proporcionar una imagen deta-
car, como yo ya he hecho, que la atribución de signifi- llada de la prosperidad, los períodos de gloria que han ja,lonado
cación histórica depende de la adscripción de otra clase la historia de los pueblos, la belleza y grandeza del carácter de
los individuos y el interés que corresponde a sus destinos en el
bienestar y en el infortunio. La filosofía se limita a sí misma a
11. W. H. Walsh, c·Meaning- in Hístorys, en Gardiner, op. la gloria de la Idea que se refleja en la Historia del Mundo».
cit., págs. 296 passim. uua; pág. 457.)
50 HISTORIA Y NARRACIÓN PILOSOP1A DE LA HISTORIA 51

que negara que sucedían. cosas ~n ~ibe~a, sino sólo que hecho se da. Los científicos realizan afirmaciones intacha-
esos acontecimientos tuvieran significación para la gran bles acerca del futuro, como todos nosotros en la vida
marcha de los acontecimientos, cuyo relato estaba tra- práctica. Pero es la clase particular de afirmación sobre
tando de contar. Al discutir sobre el significado de la el futuro que hacen los filósofos de la historia, o que su
historia como totalidad, suponía que consistía en lo si- tarea les lleva a hacer, la que encuentro sospechosa.
guiente: el advenimiento progresivo de. la auto-c~ncie~- Mantengo que sus afirmaciones referentes al pasado y al
cia de lo Absoluto. Cualquier cosa sucedjda en la historia presente están lógicamente conectadas con sus afirma-
era significativa con respecto a este relato, ? carente ?e ciones sobre el futuro, de forma que si éstas son ilegíti-
significación, pero Hegel nunca se pregunto por la SIg- mas, aquéllas no son convenientes. Los historiadores
nificación de la auto-conciencia final de lo Absoluto. describen algunos acontecimientos del pasado mediante
O si lo hubiera hecho, sin duda habría cambiado a un refere?cia a otros acontecimientos futuros respecto a
s~ntido completamente diferente de «significativ?» ~el los primeros, pero pasados para el historiador, mient-ras
aplicado a los acontecimientos corrientes de la hIst~na. que los filósofos de la historia describen ciertos acónte-
Sea cual sea el error que comete el filósofo de la histo- cimientos del pasado mediante referencia a otros acon-
ria no es, en mi opinión, el de la mera confusió~ entn: tecimie~tos, que son futuros tanto con respecto a esos
dos sentidos de significado. Y, como he mantemdo, m acontecimientos, como al historiador mismo. Y quiero
siquiera los historiadores corrientes podr~an usar si~m- mantener que no podemos disponer de un punto de par-
pre «significativo» en una únic~ form~. SI na.da tuviera tida cognitivo que haga posible esa actividad. Argumen-
un interés histórico, no tendna sentido decir de algo taré que la forma de organizar los acontecimientos, que
(como las pinturas dieciochescas napolitanas) que tiene es esencial en la historia, no admite una proyección so-
un interés meramente histórico. bre el futuro y, en este sentido, las estructuras, de acuer-
Con todo, pienso que la filosofía substantiva de la his- do con las cuales se efectúan estas organizaciones, no son
toria es una actividad erróneamente concebida y que se como 'teorías científicas. En parte, esto se debe al hecho
basa en una confusión básica. Argumentaré que es un de que la significación histórica está conectada con la
error suponer que podemos escribir la historia de los significación no histórica y que esta última varia con los
acontecimientos antes de que los acontecimientos mis- cambios en los intereses de los seres humanos. Los rela-
mos hayan sucedido. Se podría expresar ese error del tos que los historiadores cuentan no han de ser relati-
siguiente modo: se trata de un intento, por parte de esos vos únicamente a su localización temporal, sino también
filósofos, de dar descripciones de acontecimientos . . tern- a los intereses no históricos que tienen como seres hu-
poralmente inapropíados. de describir acontecImIentos manos. Si estoy en lo cierto, existe un factor imprescindi-
en una forma en que no pueden ser descritos en el mo- ble de convención y de arbitrariedad en la descripción
mento en que se realiza ese intento. Me estoy r~miti~ndo hist~rica, el cual hace extremadamente difícil, si. no ím-
ahora al hecho familiar de que escribimos la historia de posible, hablar, como quiere el filósofo substantivo de la
los acontecimientos cuando tales acontecimientos han historia, del único relato de la historia en su totalidad
sucedido. Pero, por supuesto, esta apelación no consti- o, a este respecto, del único relato de cualquier conjun-
tuye una argumentación y la cuestión propiamente filo- to de acontecimientos. La filosofía de la historia es un
sófica es la de por qué se da ese hecho, si es que ese monstruo intelectual, un «centauro», como en cierta oca.
52 HISTORIA Y NARRACIÓN

sión la denominó Jacob Burckhardt,u que no es n~ his- 2. HISTORIA Y CRONICA


toria ni ciencia, aunque se parece a una y hace afirma-
ciones acerca de sí misma que sólo puede hacer la otra.
La historia coordina, escribe Burckhardt, y la filoso-
fía subordina, y la expresión «filosofía de l.a historia» es
una contradicción en términos." Esto es CIerto en. gen~-
ral, pero nos dice poco sobre la forma en que la historia
coordina, que la hace tan diferente, como ~ree~os que Comencé diciendo que los historiadores tratan de ha-
es diferente de forma intuitiva, de la CIenCIa. Esto cer afirmaciones verdaderas sobre su pasado. Y he esta-
nos lleva a la filosofía analítica de la historia, uno de do manteniendo, contra ciertas argumentaciones filosófi-
cuyos principales objetivos es el de acl~ra~ esta forma cas en sentido contrar-io,' * que en principio pueden con-
de coordinación. A este respecto, ,lo principal que hay seguirlo, por lo que la cuestión, si he estado en lo cierto
que tener en cuenta es que los. acontecimient?s que se no es la de si pueden, sínó la de si consiguen hacer ese
:,1
coordinan son temporalmente distantes entre SI, que son tipo de afirmaciones. No tengo ninguna duda acerca
entre sí pasado y futuro respectivamente, áu?que ambos de que lo consiguen, pero ahora quiero considerar qué
¡I, pasados respecto al histo~ado:. Por qué, y s! h~n de ser
1: más se puede decir referente a la clase de enunciados
;

!
I

I
ambos pasados para. el histonador es la px:nclp~l cues- que t~atan de estableoer, Pienso que, a menudo, los
tión de la que trata este libro. Por eso, al d~scutIr nues- ~nuncla~~s que hacen se pueden considerar como respues-
tro conocimiento del pasado, no puedo dejar de estar ras explícitas a lo que, en otra ocasión, he denominado
interesado en discutir nuestro conocimiento del futuro, «preguntas históricas»,' preguntas de la forma «¿Qué suce-
si es que podemos hablar de conocimiento en ese caso. dió en .x?», donde x tiene el valor de una región espacial
Por eso en un cierto sentido, estaré tan interesado en en un mt~rvalo de tiempo pasado. Las respuestas, inclu-
la filosofía substantiva de la historia, como en la historia so a la rmsma pregunta histórica, pueden tener diferen-
misma. Mantendré que nuestro conocimiento del pasado tes grados de explicitud y de detalle. Por ejemplo, si
se encuentra significativamente limitado por nuestra ig-
norancia del futuro. La identificación de los límites es el Las notas que llevan asterisco y la notación [Ed.] al final
son de la autora de la Introducción.
asunto general de la filosofía, la identi~cación, ~e ese
.1*. En los .capítulos III, IV, V, VI de Analytical Philosopñy 01
límite la cuestión particular de la filosoffa analítica de Htstory (~ntenores al presente capítulo), Danto analiza y discute
la historia tal como la concibo. los tres típos fundamentales de objeciones a la posibilidad de
ha~er.afirmaciones verdaderas sobre el pasado. El primer tipo de
objecíon -;epre~eI?-~ado aquí por A. J. Ayer y S. 1. Lewis-, se
basa en la ImpOSIbIlIdadde hacer oraciones sobre el pasado que
tengan .sentido ~trictamente hablando; el segundo tipo" objeta
q~e qwzá no exista tal pasado sobre el que poder hacer afirma-
c!ones (aquí el defenso~ del argumento es B. Russell) v, el; tercer
tipo, a~gument,,:a. partir del hecho de que el historiador siempre
13. Jacob Burckhardt, Force and Freedom: Reilections on dístorsíona subjetivamente la realidad objetiva: los interlocutores
History, trad. J. H. Nichols, Nueva York, Pantheon Books, 1943, de Danto son, ahora, Ch, Beard y W. H. Walsh. [Ed.]
pág. 80. , 1. Arthur Danto, .On historica1 Questioninglt, Iournal ot Phi-
14. lbíd. losophy¡ U, 1954, págs. 89-99.

~~II 111"
AL ..~-------------------------------------------------~
316239 1Xje~'
V.
J f;.se~\6
TItulo orl.lnal: A"(1)'tlcal 11 O$Opll)' ot History (caps. 1, 7 y 8) SUMARIO
Publicada en In,"6. por Cambrid¡e University Press, Reino Unido

Traducción de Eduardo Bustos (U.N.E.D.)

Introducción, Fina Birulés 9

Entre ciencia y filosofía 11

/ Donde no hay narrador no hay historia 22


1. Filosofía de la historia substantiva y analítica 29

2. Historia y crónica 53

3. Oraciones narrativas. 99

Cubierta de Mario Eskenazi y Pablo Martín Badosa

1!' edición, 1989

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro puede ser reproducida,
I ransmitida o almacenada, sea por procedimientos mecánicos, ópticos o quúnicos,
incluidas las fotocopias, sin permiso del propietario de los derechos.

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