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El Reino de Dios y su Justicia.

Mateo 6:24-34

v. 24 – (Cf. Lc.16:13) En la antropología bíblica, cualquier individuo está que envía Jesús a sus discípulos para: sanar enfermos, curar leprosos,
siempre bajo el servicio de algún poder exterior, no existiendo la resucitar muertos, echar demonios, dando por gracia y recibiendo por gracia.
individualidad aislada de relaciones con Yavé o con otros dioses o poderes Les exhorta a no llevar dinero ni ropa ni alimento, “porque el obrero es digno
particulares de la naturaleza. Explica Bonnard este sentido de la de su alimento”. En las casas adonde los reciban deberán compartir la paz y
disponibilidad de la persona en sus vínculos externos: el mensaje del Reino, recibiendo a cambio el alimento.
“El término de pertenencia es el que mejor traduce la idea bíblica de La preocupación por la comida, la bebida y el vestido es legítima, pero los
servicio. No se trata solamente de un trabajo efectivo que se ha de cumplir, seguidores/as de Jesús deben marcar una diferencia con respecto a los
sino de una disponibilidad total del esclavo o del servidor respecto de su gentiles (v.32). Jesús llama a la confianza en Dios, quien creó “las aves del
señor. Este exclusivismo está bien marcado por lo que sigue del versículo: cielo… los lirios del campo… la hierba del campo” (vv.26-30). Si Dios
se está o no se está ‘vinculado’ a un señor o amo.”1 mantiene a sus criaturas y la naturaleza toda, también tiene el poder y la
autoridad para mantener a sus hijos/as, particularmente quienes se ocupan
El término Mamón (Mamonas) probablemente deriva de la raíz hebrea
de la justicia de su Reino. La confianza en el Dios, Señor del presente y del
aman: aquello en lo que se puede confiar; cf. emuná, fidelidad, y la misma
futuro, nunca deberá faltar, de lo contrario caeremos en la auto-confianza
raíz para el vocablo litúrgico amén: que sea sí. En el judaísmo tardío,
exclusiva o en la ansiedad por lograr a toda costa aquello que,
Mamón tenía el sentido de riqueza o ganancia, frecuentemente realizada
reemplazando el lugar de Dios, podría llevarnos a la desesperación, la
por actos de injusticia. frustración, la angustia o la ambición descontrolada por el afán de riquezas.
La contraposición que hace Jesús es muy clara: o confiamos en nuestra No se puede servir a dos señores.
capacidad para conseguir riquezas y se nos va la vida en ello, o confiamos A la preocupación excesiva por querer tener la vida comprada de antemano,
en el Dios que nos llama a disponer de nuestros bienes al servicio del Reino Jesús opone la búsqueda del Reino de Dios y su justicia (v.33). Llama a
y su justicia. Esta justicia del Reino de Dios está planteada como plataforma reemplazar la mérimna (preocupación, ansiedad) o el merimnáo
programática por el Maestro en las Bienaventuranzas (Mt.5:3-12; Lc.6:20- (preocuparse, afanarse), por el zetéo (buscar, empeñarse en, esforzarse)
26). Todo el Sermón del Monte (Mt.5—7 y paralelos en Lc.) es, en definitiva, del Reino. Una cosa es afanarse en la ambición de los intereses
una gran reflexión sobre el Reino que nos involucra personal y socialmente. individuales; otra muy diferente en comprometerse en la práctica de la
misericordia, de la paz y la justicia en la sociedad (Mt.5:6-10).
vv. 25-34 – (Cf. Lc.12:22-23) Jesús no está proponiendo la eliminación del Esta justicia y misericordia del Reino de Dios en la sociedad se manifiesta
trabajo sino la regulación de la ansiedad desmedida en la lucha por la en: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, recibir al
supervivencia. Él sabía que la mayoría de su pueblo era pobre. No era ciego extranjero, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al preso (Mt.25:31-46). La
frente a la realidad dura de muchos enfermos, sufrientes, mendigos, aparente contradicción entre esta afirmación y exhortación de Mt.25 y el
desocupados o changadores jornaleros. mensaje de Mt.6:24-34 se resuelve, a mi entender, en el hecho de que no es
El propio Jesús no tenía donde recostar su cabeza (Mt.8:20). Sus discípulos lo mismo preocuparse por uno mismo que preocuparse por quienes están en
lo seguían en peregrinación (Mt.4:18ss. y paralelos), por lo tanto tampoco condiciones personales y sociales especialmente difíciles y traumáticas.
les sobraba nada en la supervivencia diaria, ya que habían dejado a sus Cuando las preocupaciones giran siempre en torno de uno mismo, entonces
familiares y sus trabajos para aprender del Maestro. Entre ellos había nunca habrá tiempo ni esfuerzo ni voluntad para salir al encuentro de los
pescadores. Jn.12:4-6 cuenta que Judas Iscariote era el tesorero del grupo, demás. Encima se terminará justificando esta situación.
por lo visto de una bolsa común para la cooperativa de consumo de esta Habrá ricos que no acepten la condición más exigente que pide Jesús para
escuela itinerante. Lc.8:1-3 narra que no sólo había varones en el seguirlo como lo hacen sus discípulos directos (Mt.19:16ss. y par.), pero el
discipulado de Jesús, sino también mujeres de Galilea, algunas de ellas planteo está hecho y Jesús marca el camino del Reino.
mencionadas por sus nombres “y otras muchas que ayudaban con sus
bienes”. Mt.10:5ss (par. en Mc.6:7-13; Lc.9:1-6 y 10:1ss) relata la misión a la
Por las dudas recordamos estas otras palabras de Jesús en Mt.7:7-11 (cf.
Lc.11:9-13):
1 P. BONNARD, Evangelio según San Mateo, p.145.
El Reino de Dios y su Justicia.
Mateo 6:24-34

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá; porque todo


aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una
piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros,
siendo malos, sabéis dar buenas cosas a vuestros hijos, ¿cuánto más
vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”
Escribió D. Bonhoeffer:
“Las posesiones materiales deslumbran nuestra vista y nos seducen para
que creamos que nos pueden dar seguridad y librarnos de la ansiedad. Y sin
embargo ellas son la verdadera fuente de toda ansiedad. Si nuestra mirada
se fija en ellas, el pago es una ansiedad cuyo peso es insoportable. La
ansiedad nos lleva a buscar tesoros y éstos a su vez engendran mayor
preocupación. Cuando buscamos la seguridad en las posesiones estamos
tratando de expulsar la preocupación con más preocupación y el resultado
neto es precisamente lo opuesto de lo que anhelábamos. Las cadenas que
nos atan a nuestras posesiones se transforman en la fuente de nuestras
preocupaciones.”2
Escribió C. Delmonte:
“…El dinero es un patrón exigente que va esclavizando poco a poco a todo
el hombre. Buscado al principio como un simple instrumento de intercambio,
termina por adquirir un valor en sí mismo, llega a ser un fin. Asume la
apariencia de absoluto, llega a ser un ídolo. Y como ídolo, aliena al hombre
y lo va separando más y más de sus hermanos, aunque se conserven las
buenas costumbres. Crea privilegiados y desheredados, crea intereses,
rivalidades, luchas, guerras internacionales.”3

2 D. Bonhoeffer, citado por C. DELMONTE, Sobre todo el Reino, p.


154.
3 C. DELMONTE – Sobre todo el Reino, p. 153.