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Aun


EL SEMINARIO
DE ]ACQUES LACAN
, litulos Provisionales)

Ubro 1 - Los f'scrilllS la'nieos de Freud


Ubro 2 . El \'0 en la teoría de Freud y en la !é\,;nica
p..iCOaMlftlCIl
Ubro 3 - Las p~i(Osis
Ibo -t. la n-Iación de objeto
Libro 5· la, formaciones del inconsciente
libro 6· El d('wo )' ;<u interpretación
Libro :- - La ('lica del psicoanálisis
Ubro 8· La transferencia
Libru g. La Identificación
libro 10 . La anRustia
übro 11 -los (UalfO conceptos fundamentales del
psK:oa.nálisir.
l..i:Iro 12 . Problemas cruciales para el psicoanálisis
Libro 13 . El obJeto del psicoanálisis
übro 14 - La I(¡Rica del fantasma
Libro 15 . fJ 11(10 psicoanalitico
U:Im 16 . De un otro al Olro
Lbo 17 • El re\'crso del psicoanalisis
Lbo 18 • De un discurso que no fuese semblante
LIIro 19 . _. o peor
l.IInJ 20 . Aun
...... 21 .1..05 dest>nRañaOOs se engañan o los
flUónbres del padre
EL SEMINARIO
DEjACQUESLACAN
EL SEMINARIO
DEJACQUESLACAN
LIBRO 20
AUN
1972-1973
INDICE

Notas a la traducción 8
I Del goce 9
11 A Jakobson 23
III La función de lo escrito 37
IV El amor y el significante 51
V Aristóteles y Freud: La otra satisfacción 65
VI Dios y el goce de J..a-mujer 79
VII Una carta de almor 95
VIII El saber y la "erdad 109
IX Del barroco 127
X Redondeles de cuerda 143
XI La rata en el laberinto 165
NOTAS A LA TRADUCCION I

DEL GOCE

Hemos tratado de limitarlas a aquellos casos en que son


imprescindibles dado el juego propio de la lengua francesa. Pa-
ra la traducción general de ciertos términos, consúltese la nota , . Sucede .que ~~ ~ubliqué L'Ethique de la psychanalyse (La
a la traducción de El Seminario 1, Los escritos técnicos de Freud, etlca del pSlcoanaltsls). En esa época, era de mi parte una forma
Paidós, 1981. de cortesía -después de usted, se lo imploro, se lo
A las precisiones generales hechas entonces agregamos tan empeoro ... 1_ Con el tiempo, descubrí que podía decir algo
sólo la de la traducción del término semblant, cuyo uso en for- más sobre el asunto. Me percaté, además, de que mi manera de
ma sustantivada introduce Lacan. Lo traducimos por semblan- avanzar estaba constituida por algo que pertenecía al orden del
te. palabra cuya vieja acepción cuadra perfectamente con el uso no quiero saber nada de eso.
que le da Lacan. Consultar el Diccionario de Autoridades, Sin duda ello hace que, pese al tiempo, esté yo aun aquí, y
1737, edición facsímil, Madrid, Gredos, 1979: .. Semblante: la que lo estén ustedes también. Me asombra siempre ... aun. Lo
~e~resentación exterior en el rostro de algún interior afecto del
que me favorece desde hace algún tiempo es que hay también
entre ustedes, en la gran masa de los que están aquí, un no
a~l~o ( ... ) Es natural venga del verbo antiguo semblar que sig-
quiero saber nada de eso. Pero el asunto es si será el mismo.
n.I~lca parecer. Metafóricamente vale la apariencia y representa-
Vuestro no quiero saber nada de cierto saber que se les
clon del estado de las cosas sobre el cual formamos el concepto
transmite por retazos ¿será igual al mío? No lo creo, y precisa-
de ellas. Usado como adjetivo vale lo mismo que semejante.
mente por suponer que parto de otra parte en ese no quiero
Semblar: semejar o ser semejante».
saber riada de eso se hallan ligados a mí. De modo que, si es
verdad que respecto a ustedes yo no puedo estar aquí sino en la
Diana Rabinovich posición de analizante de mi no quiero saber nada de eso, de aquí
a que ustedes alcancen el mismo, habrá mucho que sudar.
Por eso, precisamente, sólo cuando el suyo les parece ~ufi­
ciente, pueden. si son uno de mis analizantes. desprenderse
normalmente de su análisis. De ello concluyo que. contr.tria-

l. Pn~ (implou. ruega) )" plr~ (peor) son ana¡;r~m.n en Iran,cs. [T.J

.- 9
DEL GOCE
DEL GOCE
mente a lo que se afirma, no hay ningún iropase entre mi posi-
ción de analista y lo que aquí ha~o. derecho consuetudinario con que se funda el uso del concubi-
nato., que quiere decir acostarse juntos. Por mi parte, voy a
partir de lo que, en el derecho, queda velado, es decir, lo que se
hace en esa cama: abrazarse. Parto del límite, del límite del cual
I hay q.ue partir en efecto para ser serio, es decir para establecer
la serie de lo que a él se acerca.
Esclareceré con una palabra la relación del derecho y del
El año pasado, intitulé lo que creía poder decirles: ... 0 peor, y goce. El usufructo -¿no es acaso una noción del derecho?-
después: Eso se opeora, suspira o suspeora. 2 Yeso nada tiene que reúne en una palabra lo que ya evoqué en mi seminario sobre la
ver con yo o tú: yo no te opeoro, tú no me opeoras. N ues- ética, es decir, la diferencia que hay entre lo útil y el goce.
¿ Para qué sirve lo útil? Es que nunca ha sido bien definido en
era vía, la del discurso analítico, sólo progresa por ese límite
razón del prodigioso respeto que, debido al lenguaje, tiene el
angosto, ese filo de cuchillo, que es lo que hace que allende eso ser que habla por el medio. El usufructo quiere decir que se
no pueda sino suspeorarse. puede gozar de sus medios, pero que no hay que despilfarrar-
Me sostiene este discurso, y para recomenzarlo este año, los, Cuando se tiene el usufructo de una herencia, se puede
primero voy a suponerlos en cama, una cama de pleno empleo, gozar de ella a condición de no usarla demasiado. Allí reside la
una cama para dos. esencia del derecho: repartir, distribuir, retribuir, lo que toca al
Creí poder responder a alguien, un jurista que tuvo a bien goce.
averiguar qué es mi discurso, creí poder responderle -para ¿Qué es el goce? Se reduce aquí a no ser más que una ins-
hacerle sentir cuál es su fundamento, a saber, que el lenguaje no tancia negativa. El goce es lo que no sirve para nada.
es el s~r que habla- que no me sentía fuera de lugar hablando Asomo aquí la reserva que implica el campo del derecho-al-
en una facultad de derecho, ya que es el sitio donde la existen- goce. El derecho no es el deber, Nada obliga a nadie a gozar,
cia de los códigos pone de manifiesto que el lenguaje es algo salvo el superyó. El superyó es el imperativo del goce: ¡Goza!
que se mantiene ahí, aparte, constituido en el curso de las épo- Justamente allí se encuentra el punto de viraje que el discur-
cas, mientras que el ser que habla, lo que llamam~s hombres, es so analítico interroga. Por este camino, en esa época del des-
una cosa muy distinta. Entonces, empezar por suponerlos en pués de usted que dejé pasar, traté de mostrar que el análisis no
cama es algo que requiere que ante él me disculpe. nos permitía atenernos a mi punto de partida, adoptado con
No me despegaré hoy de esa cama, y recordaré al jurista todo respeto, a saber, la ética de Aristóteles. En el curso de las
que, en el fondo, el derecho habla de lo que voy a hablarles épocas ha habido un deslizamiento, un deslizamiento que no c¡
--el goce. progreso sino rodeo, que dc la consideración del ser que (.'ra la
El derecho no desconoce la cama: tómese por ejemplo ese de Aristóteles condujo al utilitarismo de Bcntham, es decir, J
la tcoría de las ficciones, quc demuestra del lenguaje el valor de
uso, o sea, el estatuto de útil. Oc allí fuc de donde re~resé para
2. j ue¡;<, homofónico y onográfico entre 014 pITe (o peor) SOl/pire (sus- interrogar todo lo tocante al ser, al soberano bien como objeto
~Iro) ~ ~ ,'ouplrt (eso suspira). Traducimm a lo largo del tc~tu el {a, tra- de contemplación, desde donde, antaño, se había creído poder
ucclon francesa dd tS alemán, por eso a diferencia del rilo habitual. De
otro modo son Imposible~ de reprooucir los juegos oe 1.acan con el ~·,'lT.l
edificar una ética.

JO
DEL GOCE
DEL GOCE

Los dejo entonces en esa cama, a su inspiración. Salgo, y una


vez móÍS, escribiré en la puerta para que a la salida puedan tal vez El amuro es lo que aparece en señales extrañas sobre el
recapturar los sueños que hayan hilado en esa cama. Escribiré l~ cuerpo. Son esos caracteres sexuales que vienen de más allá, de
frase siguiente: El goce del Otro, del Otro con mayúscula, del ese lugar que creíamos poder escudriñar en el microscopio bajo
cunpo del otro que lo simboliza, no es signo de amor. la forma del germen; del cual quiero señalarles que no se puede
decir que sea la vida ya que también acarrea la muerte, la muer-
te del cuerpo, porque lo repite. De allí le viene el aun en-
cuerpo.4 Es falso, pues, decir que hay separación del soma y el
2 germen, ya que, por hospedar este germen, el cuerpo lleva hue-
llas. Hay huellas en el amuro.
Escribo eso, y no escribo después terminado, ni amén, ni Pero no son más que huellas. El ser del cuerpo, ciertamen-
así sea. te, es sexuado, pero esto es secundario, como dicen. Y como lo
El amor ciertamente, hace señas, y es siempre recíproco. demuestra la experiencia, de estas huellas no depende el goce
Digo esto desde hace tiempo, muy bajito, al decir que los del cuerpo en tanto simboliza al Otro.
s~ntimientos son siempre recíprocos. Era para que me lo devol- Esto lo corrobora la más simple consideración del asunto.
vle~an: -y entonces, entonces, el amor, ¿el amor es siempre ¿De qué se trata entonces en el amor? El amor ¿es --como
reaproco? -¡Pues claro, claro que si! Por eso hasta inventaron lo propone el psicoanálisis con audacia increíble ya que toda su
el inconsciente para percatarse de que el deseo del hombre es el experiencia se opone a ello, y demuestra lo contrario- hacerse
deseo del Otro, y que el amor, aunque se trate de una pasión uno? ¿Es el Eros tensión hacia el Uno?
qu.e puede ser la ignorancia del deseo, no por ello es capaz de No se habla más que de eso desde hace tiempo, del Uno.
pnvarlo de su alcance. Cuando se mira de cerca, se pueden ver Hay Uno, con este enunciado sustenté mi discurso el año pasa-
sus estragos. do, y ciertamente no para abundar en esta confusión original,
El goce -el goce del cuerpo del Otro- sigue siendo pre- pues el deseo no nos conduce más que a la mira de la falla
g.unta, porque la respuesta que pudiera constituir no es necesa- donde se demuestra que el Uno sólo depende de la esencia del
na y todavía hay ~ás. No es tampoco una respuesta suficiente, significante. Si interrogué a Frege al comienzo fue para tratar
de demostrar la hiancia que hay entre este Uno y algo que de-
porque el amor pide amor. Lo pide sin cesar. Lo pide ... aun.
Aun es el nombre propio de esa falla de donde en el Otro parte pende del ser, y tras el ser, del goce.
la demanda de amor. Puedo contarles un cuento, el de una cotorra que estaba
enamorada de Picasso. ¿En qué se notaba? En la manera como
¿ En~onces, de .d?nde parte lo que es capaz, de manera no
le mordisqueaba el cuello de la camisa y las solapas de la cha-
ndece~ana y no suÍlclente, de responder con el goce del cuerpo
el Otro? queta. En efecto, la cotorra estaba enamorada de lo que es
esencial al hombre, su atuendo. Esa cotorra era como Descar-
f No es el amor. Es lo que el año pasado, inspirado en cierta tes, para quien los hombres eran trajes que ... paseaban. Los
~rma por la c~~illa de Sainte-Anne 1 que me hacía proclive al
!>llOtc:ma, me dele llevar a llamar el amuro. trajes, cuando se les deja vacantes, prometen bacantes. Pero
esto no es más que un mito, un mito que viene a converger con
l. H,upilal p\lqui~trico de París donde La~an d··t b .
w-manano. IT, I 11.: .... en una epoca su 4, Homofoma entre tncort (dun) y tn-corps (en-cuC,'rpol. (T.)

/J
/]
7 r 7
DEL GOCE
1)1::1. (;00:

la colmol d~ hace un rolto. Gozar de un cuerpo cuando ya no hay


cOl'por"l. el sexo de la mujer -dije de la mllj,.r, cuando justa-
traj~ dcjol imolcta la pregunta acerca de lo que configura al Uno,
menle no hay la mujer. la mujer no toda rs- el sexo de la
es decir la d~ la identificación. La cotorra se identificaba Con
Illlúer no le dice nada, a no ser por inlt~rm('dio del goce del
Pic;lsso vestido. cuerpo.
Pasa lo mismo en todo lo tocante al amor. El hábito ama al
El discurso analítico dt'llluestra -permítaseme decirlo en
monje. porque por eso no son más que uno. Dicho de otra csta forma- quc el falo es la objeción de conciencia que hace
manera. lo que hay bajo el hábito y que llamamos cuerpo, qui- uno de los dos Sl'res sexuados al servicio que tiene que rendir al
Z.1 no es mas que ese resto que llamo objeto a. otro.
Lo que hace que la imagen se mant~nga es u~ .resto. El aná- \' que no vengan a hablarme de los caracteres secundarios
lisis demuestra que el amor en su esencIa es narCIsIsta, y denun- de la nllUer. porque, hasta nueva orden, son los de la madre los
cia que la sustancia pretendidamente objetal -. puro camelo- que pn.'dominan t'n ella. Nada distingue a la mujer como ser
es de hecho lo que en el deseo es resto, es decIr, su causa, y el sexuado. sino justamente el sexo.
sostén de su insatisfacción, y hasta de su imposibilidad. QUl' lodo gira en lomo al goce fálico. de ello da fe la expe-
El amor es impotente, aunque sea recíproco, porque ignora riencia analílica. y precisame11le porque la nlluer se define con
que no es más que el deseo de ser Uno, lo cual nos conduce a la una posición que seilalé como el no todo en lo que respecta al
imposibilidad de establecer la relación de ellos. ¿ La relación de goce fálico.
ellos, quiénes? -dos sexos. s Llegaría más lejos todavía: el goce fálico es el obstáculo por
el cual el hombre no llega. diría yo. a gozar del cuerpo de la
nllUer. precisanwnte porque de lo que goza es del goce del
órgano.
3 Por eso el superyó lal como lo señalé antes con d i Go:a! es
correlato de la castración. que es el signo con que se adereza la
confesión de que el goce del Otro, del cuerpo del Otro, sólo lo
Ciertamente, lo que aparece en los cuerpos bajo esas formas promut've la infinitud. Voy a decir cuál: ni más ni menos la que
sust(~nta la parad(~ja de Zenón.
enigmáticas que son los caracteres sexuales -que no son sino
Aquiles y la tortuga, tal es el esquema del gozo de U1~ lado
secundarios- conforma al ser sexuado. Sin duda. Pero el ser es
del ser sexuado. Cuando Aquiles ha dado su paso. lermmado
el goce del cuerpo como tal, es decir como asexuado, ya que lo
su lance con Briseis. éSla, como la tortuga. avanza un poco,
que se llama el goce sexual está marcado, dominado, por la
porquc es no toda, no toda suya. Toda,í.l qu~da. \' es nCCl's.lrio
impos~bilidad de establecer como tal, en ninguna parte en lo
que Aquiles cié el segundo paso, y así sucesl\"amen~e. Hasta t'~
enunclable, ese único Uno que nos interesa. el Uno de la rela-
ción proporción sexual. así COIIIO en nuestros días, pero sólo en nucstros dlas, se \lego
a definir el número. el verdadero. o para decirlo mejor. el
Lo demuestra el discurso analítico, en aquello de que a uno
real. Porque Zenón no había "iSIO que lampoc~ la LOrLU~~ está
~e esos seres como sexuado, al hombre en cuanto provisto del
prt'st'rvada de la fatalidad que pesa sobre Aqtllle.s: lamblen su
organo al que se le dice fálico -dije al que se le dice-, el sexo
paso es ('ada vez más pequeño y nunca llegara .tampoco .al
limite. Un número se define de allí, sea cual fuere. Sll'S real. l n
S. Homofonía entre deux (dos) y d'cux (de ellos). [T. J

14
DEL GOCE
- DEL GOCE
número tiene un límite, y en esta medida es infinito A '1
. 1 '1 d b . qUI es, no se sostiene sino con el enunciado de que no hay relación
est~ muy c ~ro. so o pue e so repasar a la tortuga, no pu d
~kanzarla. Sólo la alcanza en la infinitud. e e sexual, de que es imposible formularla. Eso es lo que sostiene el
Esto es lo dicho en lo tocante al goce, en cuanto sexual. Por avance del discurso analítico, y por allí es como determina cuál
un lado. el goce está marcado por ese agujero que no le de' es realmente el estatuto de todos los demás discursos.
otra vía más que la del goce fálico. Por el otro, ¿puede alca~~ Tal es, denominado, el punto que cubre la imposibilidad de
zarse al.go que nos diga cómo lo que hasta ahora no es más que la relación sexual como tal. El goce, en tanto sexual, es fálico,
falla, hlancla en el goce, puede llegar a realizarse? es decir, no se relaciona con el Otro en cuanto tal.
Sigamos por ahí el complemento de esta hipótesis de com-
Lo cual, peculiarmente, no puede ser sugerido sino con
pacidad.
atisbos muy extraños. En francés, extraño, étrange, es una pa- La topología que califiqué de más reciente, partiendo de
labra que puede descomponerse: étre-ange. Ser ángel es, des- una lógica construida sobre la interrogación del número, que
pués de todo, algo contra lo cual nos pone en guardia la alter- conduce a la instauración de un lugar que no es el de un espacio
nativa de ser tan necios como la cotorra de hace un momento. homogéneo, nos proporciona una fórmula. Tomemos el mis-
Sin embargo, miremos de cerca lo que nos inspira la idea de mo espacio obtuso, cerrado, que se supone instituido, el equi-
que, en el goce de los cuerpos, el goce sexual tenga ese privile- valente de lo que hace poco afirmé de la intersección que se
gio, el de estar especificado por un impase. extiende al infinito. Si lo suponemos recubierto de conjuntos
En este espacio del goce, tomar algo obtuso, cerrado, es un abiertos, es decir, que excluyen su límite -para darles una
lugar, y hablar de ello es una topología. En un escrito que verán imagen rápida, el límite es lo que se define como algo más gran-
publicado como el filo de mi discurso del año pasado, creo de que un puntO, más pequeño que otro, pero en ningún caso
demos~rar la estricta equivalencia de topología y estructura. Si igual ni al puntO de partida ni al punto de llegada- se demues-
n?s guiamos por esto, es una geometría lo que distingue al ano- tra que es equivalente decir que el conjunto de estos espacios
nunato de aquello de que se habla como goce, o sea de lo que abiertos se ofrece siempre para un sub-recubrimiento de espa-
ordena el derecho. Una geometría es la heterogeneidad dellu- cios abiertos, que constituye una finitud, o sea, que la secuen-
gar, es decir, que hay un lugar del Otro. De este lugar del cia de los elementos constituye una secuencia finita.
Podrán notar que no dije que se pueden contar. y, sin em-
Otro~ de ~n sexo como Otro, como Otro absoluto, ¿qué nos
bargo, eso es lo que implica el término finito. A la postre. se les
permlte afirmar el desarrollo más reciente de la topología?
cuenta, uno por uno. Pero antes de llegar allí, será ne~esario
Asomaré aquí el término de compacidad. Nada más com- encontrar un orden, y habrá de pasar algún tiempo antes de
pacto q~e una falla, si se establece claramente que, al admitir poder suponer que este orden pueda encontrarse.
~mo ex~st~n~e la intersección de todo lo que allí se cierra en un En todo caso ¿qué implica la finitud demostrable de los es-
numero 1.nhOlto.de. ~njuntos, resulta que la intersección impli- pacios abiertos capaces de recubrir el espacio obtuso, cerrado
~ ese numero mflnlto. Es la definición misma de la compa- para la ocasión. del goce sexual? que los dichos espacios pue-
Cidad.
den ser tomados uno por uno -y ya que se trata del otro I~.
~Sta intersección de la que hablo es la que asomé antes co- pongámoslo en femenino-- una por una.
~ o q~e Icubre, lo que hace de obstáculo, a la supuesta rela- Es precisamente esto lo que sucede en el espacio del " .
ClOn sexua.
sexual, que por ello resulta ser compacto. El ~r sexu*
Supucua solamente , pues enuncIo
. que el d'lscurso analítico
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16
DEL GOCE
DEL GOCE
esas mujeres no-todas no pasa por el cuerpo, sino por lo que se
desprende de una exigencia lógica en la palabra. En efecto, la Mediante el discurso analítico el sujeto se manifiesta en su
lógi~a, la coherencia inscrita en el hecho de que existe el len- hiancia, a saber, en lo que causa su deseo. Si no hubiese eso, yo
guaje y de que está fuera de los cuerpos que agita. en suma, el no podría recapitular con una topología que pese a ~odo no se
OtrO que se encarna, si se me permite la expresión, como ser refiere a la misma incumbencia, al mismo discurso, s100 a otro,
sexuado, exige este una por una. muchísimo más puro, y que pone de manifiesto mucho más el
Yeso es lo extraño, lo fascinante, cabe decirlo: esta exigen- hecho de que no hay génesis sino de discurso. El que esta top~­
cia de lo Uno, como ya podía hacérnoslo prever extrañamente logía converja con nuestra experiencia hasta el punto de perrm-
el P.trménides, sale del Otro. Allí donde está el ser, es exigencia timos articularla, ¿acaso no es algo que puede justificar lo que,
6 •
de infinitud. en lo que ofrezco, se sustenta, se suspeora, por no recurnr
Retornaré al asunto de ese lugar del Otro. Pero desde ya, nu'nca a ninguna sustancia, por no referirse nunca a ningún ser,
para hacer imagen, se los ilustraré. y por estar en ruptura con cualquier cosa que se enuncie como
Es bien sabido cuánto se han divertido los analistas con filosofía?
Todo lo que se ha articulado del ser supone que se pueda
Don Juan, con el cual hicieron de todo, y, hasta lo que es el
rehusar el predicado y decir el hombre es, por ~jemplo, sin
colmo, un homosexual. Pero céntreselo sobre la imagen que
decir qué. Lo tocante al ser está estrechament~ lIgado. a ~sta
acabo de hacerles, ese espacio del goce sexual recubierto por sección del predicado. Entonces nada puede deCirse de. el SI no
conjuntos abiertos, que constituyen una finitud, y que a la pos- es con rodeos que terminan en impases, con demostraciones de
tre se cuentan. ¿Acaso no se ve que lo esencial en el mito feme- imposibilidad lógica, donde ningún predicado basta. Lo tocan-
nino de Don Juan es que las posee una por una? te al ser, a un ser que se postule como absoluto, no es nunca
Eso es el otro sexo, el sexo masculino, para las mujeres. En más que la fractura, la rotura, la interrupción de la fórmula ser
esto, la imagen de Don Juan es muy importante. sexuado en tanto el ser sexuado está interesado en el goce.
Desde el momento en que hay nombres, se puede hacer una
lista de las mujeres, y contarlas. Si hay mille e tre es porque
puede .p~seérselas una por una, que es lo esencial. Y es algo 21 DE NOVIEMBRE DE 1972.
muy dlst1O.to al Uno de la fusión universal. Si la mujer no fuese
no-toda, SI en su cuerpo no fuese no-toda como ser sexuado,
nada de esto se sostendría.

r s hechos de los que les hablo son hechos de discurso de


un .;I.!>~ur~ .cuya salida buscamos en el análisis, ¿en nombr; de
que.. e CIar plantados a los demás discursos. 6. Véase nota 2. (T.)

lB
DF.L GOCE
- DEL GOCE
COMPLEMENTO
manera juzgar lo que es o no es necedad. Y no obstante. dada la
experiencia, no es posible que a propósito del discurso analíti-
Comienzo de la sesión siguiente: LA NECEDAD
co algo no sea interrogado: ¿no se mantiene este discurso por
sustentarse en la dimensión de la necedad?
Lacan. al parecer, para su primer seminario, como se le lla- ¿ Por qué no preguntarse por el estatuto de esta dimensión,
ma. de este año, habló, ¿a que no lo adivinan?, nada menos que muy presente, por lo demás? Pues al fin y al cabo no necesitó
del amor. del discurso analítico para que -y aquí está el matiz- se anun-
La noticia se propaló. Hasta retornó a mí desde -no de ciase como verdad que no hay relación sexual.
muy lejos, por supuesto-- desde una pequeña ciudad de Euro- No crean que por mi parte vacilo en tirarme al agua. No es
pa donde la habían enviado como mensaje. Como regresó a mí de hoy mi hablar de San Pablo, No es eso lo que me asusta,
sobre mi diván, no puedo creer que la persona que me la trajo pese a que me compromete con gente cuya posición y descen-
la creyera de verdad, dado que sabe muy bien que lo que digo del dencia no es, propiamente hablando, lo que suelo frecuentar.
amor es con toda certeza que no puede hablarse de él. Parlez- Sin embargo, lo de los hombres por un lado, las mujeres por
moi d'amour (Hábleme de amor) no es más que una canción. otro, como consecuencia del Mensaje, es algo que en el trans-
He hablado de la carta de amor, de la declaración de amor que curso de los tiempos tuvo sus repercusiones. Aunque no impi-
no es lo mismo que la palabra de amor. ' dió al mundo reproducirse a vuestra medida. La necedad se
mantiene firme en todo caso.
Creo q~e e~tá claro para todos, ~unque no se lo hayan for- No es del todo aSI como se establece el discurso analítico,
mulado a SI mismos, que en este primer seminario hablé de la que les formulé con la a minúscula y el 52 que está por debajo,
necedad.
y con lo que eso interroga por el lado del sujeto, ¿para producir
. Se t~ata .de la que condiciona a aquello con que titulé este año qué? sino necedad. Pero, después de todo, ¿en nombre de qué
mi seml~ano y q~e se dice aun. A las claras se ve lo riesgoso. podría decirse que si eso continúa, sobreviene la necedad?
No le.s digo es~o SinO para mostrarles lo que constituye el peso ¿Cómo salir de la necedad?
de mi ~resenC1a: el hecho de que ustedes la gozan. Sólo mi No es menos cierto que hay que dar un estatuto a este nue-
p~esencla -:>so al menos creerlo-- sólo mi presencia en mi vo discurso y a su enfoque de la necedad. Con toda seguridad
discurso, mi sola presencia es mi necedad. Debería saber que le llega más cerca, ya que en los otros discursos, la ne~edad 1.'''
tengo casas mejores que hacer que estar aquí. Precisamente por aquello de lo que se huye. Los discursos apuntan siempre a la
es~ puedo tener ganas de que no la tengan asegurada en cual- menor necedad, a la necedad sublime, pues sublime quil.·re de-
qUier caso. cir el punto más elevado de lo que está abajo.
Si~ embargo, es claro que no puedo adoptar una posición
d e retirada al dec'
¿Dónde está, en el discurso analítico, lo subli~e de la ne~c~
d dad? Esto justamente legitima, a la vez, que dele cesante mi
yo mism I b Ir que aun y que ura. Es una necedad ya que
. o ca a oro en ello, evidentemente. No puedo situarme participación en la necedad en tanto ella nos en~lob~. y que
SIOO en el campo de l' I invoque a quien podrá sobre este p.un~o proporclOna~me
discur'io 1" h ese aun. a vez el remontarse desde el
dad de qana nicho asta I?que lo condiciona -a saber, esa ver- la réplica de lo que, en otros campos. cOl~CIlle con lo que digo.
ue no ay rdaclOn s i l ' .
ser incontestabl 1 exua, a umca verdad que puede Ya a fines del año pasado, tuve la dICha de reco~erlo de
e por () que no es- no permite de ninguna unos labios que ustedes van a escuchar hoy mismo. Se trata de

20
DEL GOCE

~guien que aquí me escucha, y que por ello ya esta' I b


-
.
muo d'd
UCl o en e
I d'Iscurso analítico. Desde el comienz
o astante
d Il
- d . o e este
~o: preten o que me p.roporclOne,. a su cuenta y riesgo, la
replica de lo que en un dIscurso, el filosófico aquí gu' A JAKOBSON
. I d b' ' la su ca-
mmo, o es roza con cIerto est~tuto resp~cto a cualquier ne-
cedad. Doy la palabra a Fran¡¡ols Recanau, que ya todos co-
nocen.

Se leerá la ;nt~rvención de F. Recanati en Scilicet, revista de la


Escuela Freuduma de París.

12 DE DICIEMBRE DE 1972. Lingüistería.


El signo de que se cambia de
discurso.
La significancía bebida a porrillo.
Necedad del sig"ificante.
La sustanCIa gozante.

Me parece difícil no hablar neciamente del lenguaje. Sin em-


bargo, J akobson, estás allí, eso es lo que tu logras.
Una vez más, en las charlas que J akobson nos dio en estos
días en el College de France, pude admirarlo lo suficiente como
para rendirle homenaje ahora.
Sin embargo, es necesario alimentar la necedad. ¿Todo lo
que se alimenta, es por ello, necio? No. Pero está demostrado
que alimentarse forma parte de la necedad. ¿Tengo que decir
más en esta sala donde, a la postre, se está en el restaurante, y
donde se imaginan que se alimentan porque no están en el res-
taurante universitario? Justamente eso es lo que alimenta, la
dimensión imaginativa.
Doy por sentado que recuerdan lo que enseña el discurso
analítico sobre la vieja atadura con la nodriza, madre además
como por azar, y, detrás, la historia infernal de su deseo y tOdo
lo que sigue. En el alimentO se trata de lo mismo, de una suerte
de necedad, pero a la que el discurso analítico funda en su de-
recho.

2J
22
A jAKOBSON
A jAKOHSON
1
Hay un texto de Rimbaud, lo mencioné el año pasado, que
se llama A une raison (A una razón), y que se escande con C!ita
Un buen día me di cuenta de que era difícil no entrar en la réplica que termina cada versículo: Un nouveI amol4r (Un nuc-
a partir del momento en que se había descubierto el vo amor). Ya que se supone que la última vez hablé del amor,
.lingüística. ¿por qué no retomarlo a ese nivel, y siempre con la idea de
InconSClen te.
Por lo cual dije algo que me parece, a decir verdad, la única marcar la distancia de la lingüística a la lingüistería?
objeción que pueda yo formular a lo que oyeron el otro día de En este texto el amor es signo, escandido como tal. de que
labios de Jakobson, a saber, que todo lo que es lenguaje perte- se cambia de razón, y por ello el poeta se dirige a esa razón. Se
nece a la lingüística, es decir, en último término, al lingüista. cambia de razón, es decir, de discurso.
Les recordaré aquí los cuatro discursos que he distinguido.
y no es que no se lo conceda con todo gusto cuando se trata
Existen cuatro únicamente por el fundamento de ese discurso
de la poesía. a propósito de la que. esgrimió este argumento. psicoanalítico que articulo con cuatro lugares, cada uno asidero
Pero si se considera todo lo que, de la definición del lenguaje, de algún efecto de significante, y al cual sitúo de último en este
se desprende en cuanto a la fundación del sujeto, tan renovada, despliegue. No ha de tomarse en ningún caso como una se-
tan subvertida por Freud hasta el punto de que allí se asegura cuencia de emergencias históricas; que uno haya aparecido des-
todo lo que por boca suya se estableció como inconsciente, de hace más tiempo que los otros no es lo que aquí importa.
habrá entonces que forjar alguna otra palabra, para dejar a Ja- Pues bien, diré ahora que de este discurso psicoanalítico hay
kobson su dominio reservado. Lo llamaré la lingüistería. siempre alguna emergencia con cada paso de un discurso a
Esto deja su parte al lingüista. y también explica el que tan- otro.
tas veces tantos lingüistas me sometan a sus amonestaciones Al aplicar estas categorías, estructuradas ellas mismas sólo a
~esde I~ego, no Jakobson. pero es porque me ve con buenos partir de la existencia del discurso psicoanalítico, hay que parar
OJOS, o dicho de otra manera, porque me quiere, como lo ex- la oreja respecto a la verificación dc esta verdad de que hay
preso en la intimidad-o emergencia del discurso analític~ cada vez quc se fran~uea el
Mi decir que el inconsciente está estructurado como un len- paso de un discurso a otro. No d~go otr~ cosa cuando digo que
gu~ie, no pertenece al campo de la lingüística. Es una puerta el amor es signo de que se cambia de discurso.
ab.. er:a sobre I~ que verán comentado en el próximo número de
mI bum conocIdo aperiódico baJ'o el título L 'Etourdit -d i t -
(El DOlStral°d!c.
o h' ',
o) -:-una puerta abierta sobre esa frase que el año
pasado escnbl vanas veces en el pizarrón sin nunca desarrollar- Discurso del Amo
la'. Que se dO19a que d a o1VI°dad o tras lo que se dice en lo que se
escucha.
. hEs cieno que el de clr
. se Juzga
'. por 1as consecuencIas
. de lo
imposibilidad
SI ~:::===:::::~.~S2~
S2 H _ .a
P
d IC o. ero lo que se h T'-- -a S1'-- -,
. ace d e Io d'IC h o queda abierto.
. Pues impotencia
pued e h acerse de él un montan
o . d e cosas, como se hace con
unos mue bles a pa t' d i '
adecido '.. r Ir be momento, por eJemplo, en que se ha
P un SItiO o un ombardeo.
A jAKOBSON
A jAKOBSON
-se adara por regresión del: - se acl ara por su «progreso
lO en el:
ta acerca de la noción de información, cuyo éxito es tan retum-
Discurso de la Histérica Discurso del Analista bante que puede decirse que penetra a la ciencia toda. Estamos
en el nivel de la información molecular del gen y los
imposibilidad enrollamientos de las núcleo-proteínas en torno a los ejes de
ADN, enrollados a su vez unos con otros, todo esto ligado por
!L lazos hormonales: mensajes que se emiten, se graban, etc. Nó-
. . -SI
tese que el éxito de esta fórmula tiene como fuente indiscutible
ImpotencIa
una lingüística que no es sólo inmanente; por el contrario, está
Los lugares son los de: Los términos son: claramente formulada. En fin, esta acción se extiende hasta el
fundamento mismo del pensamiento científico, al articularse
el agente como neguentropía.
el otro SI> el significante amo ¿Es eso lo que yo, desde otro lugar, en mi lingüistería, re-
la verdad la producción 52, el saber cojo, cuando empleo la función del significante?
$, el sujeto
a, el plus de goce

La,úl~ima vez dije que el goce del Otro no es signo de amor. 2


y aqul digo que el amor es signo. ¿El amor estriba en el hecho
de que 10 que aparece no es nada más que signo?
A9~í~ la lógica de Port-Royal, evocada el otro día en la ¿Qué es el significante?
e~poslclon, ~e Fran~~is Recanati, podría ayudarnos. El signo, El significante -tal como lo promueven los ritos de una
dice esta loglca -y siempre maravillan esos decires que se car- tradición lingüística que no es específicamente saussuriana,
gan de. peso, a veces mucho después de ser emitidos- es lo que pues se remonta hasta los estoicos desde quienes se refleja en
s~ define por la disyunción de dos sustancias que no tienen San Agustín- debe estructurarse en términos topológicos. En
rung~na parte en común, a saber, 10 que en nuestros días llama- efecto, el significante es primero aquello que produce efectos
mos Intersección. Esto, dentro de un rato, nos conducirá a al- de significado, y es importante no elidir que entre ambos hay
gunas respuestas. una barrera que franquear.
Esta manera de topologizar lo que toca allengua;e está ilus-
se Lo que no es signo
. d e amor es el goce del Otro, el del Otro
trada de manera admirable por la fonología, en cuanto encarna
x~~~~~:~nta~a yo, el del cuerpo que lo simboliza. al significante con el fonema. Pero al significante. de ninguna
traspasa n d·e dlscurso : eso se mueve, eso los, eso nos, eso se manera puede limitársele a este soporte fonemática. De nuevo.
, a le acusa el golpe M d d .
ción de dis h d . e canso e eClr que esa no- ¿qué es un significante?
en ellengu~j~rso a ~1 tomarse como vínculo social, fundado Ya es necesario que me detenga en la manera de hacer la
la lingüística ~eY por e. ? parece estar en relación con 10 que en pregunta.
especl fIca como g , . .
aparentemente. ramauca, pero nada cambia Un, colocado delante del t~rmino. está usado como .1rticulo
Quizás esto plantea e indeterminado. Supone ya que el significante puede ser colecti-
sa pregunta que nadie hace, la pregun-
26
A jAKOBSON

\'izado, que puede hacerse una colección de significante' h


- A jAKORSON

bl.tr como si fuese algo que se totaliza, Ahora bien al lill;'u'" a- riedad es que los efectos de si~nificad() parecen no tener n.ld.l
• ' n ISta
le costana mucho, creo, fundamentar esta colección, funda- que ver con lo que los causa.
mentarla en el el, porque no hay predicado que lo permita. Pero es que, si parecen no tener nada que ver con lu que lo!>
Como lo señ~ló Jakobson, ayer jU,sta~,ente, no es la palabra causa, es porque se espera que lo que los causa ten~a cierta
lo que puede venrr a fundamenta~ el slgnrflcante. El único pun- relación con lo real. Hablo de lo real serio. l.o serio -de!tde
luego, se necesita hacer un buen esfueri'.O para percibirlo, se
to donde la palabra puede coleccIonarse es el diccionario, don-
necesita haber seguido bastante mis seminarios- no puede ser
de queda clasificada. Para hacérselos sentir, podría hablar de la
sino lo serial. No se obtiene sino después dl' un largo tiempo de
frase que es, ella también, unidad significante, a la cual even- extracción, de extracción a partir del lenguaje, de .lIgo que está
tualmente s~ tratará de coleccionar en sus representantes típicos prendido a él, y de lo que no tenemos, en el punto que he
para una mIsma lengua, pero evocaré más bien el proverbio alcanzado en mi exposición, sino una idea muy remota, así sea
por el cual ha atizado mi interés un artículo de Paulhan con qu~ sólo a propósito de ese UII indeterminado, ese señuelo que no
me topé hace poco. sabemos cómo hacer funcionar en relación con el si~nificante
Paulhan, en ese tipo de diálogo tan ambiguo en el que se ve para que lo colectivice. En verdad, veremos que hay que inver-
e~vuelto el forastero a cierta área de competencia lingüística, se tir, yen vez de un significante al que se interroga, interrogar al
dIO cuenta de que el proverbio, entre los malgaches, tenía un si~nificante Uno: aún no hemos llegado a tanto.
peso específico, un papel peculiar. Que lo haya descubierto en Los efectos de si~nificado parecen no tener nada que ver con
esa ocasión no me impedirá a mí ir más lejos. En efecto, es lo que los causa. Esto quiere decir que las referencias, las cosas
pos,ibl~ ~dve~tir, en los márgenes de la función proverbial, que a las que el significante permite acercarse, siguen siendo, justa-
mente, aproximativas: macroscópicas, por ejemplo. Lo que
la slgnrflcancla es algo que se abre en abanico del proverbio a la
importa no es que todo eso sea imaginario; despué!> de toJo. ,i
locución.
el significante permitiese señalar la imagen que necesitamm pa-
. Busquen en el diccionario la expresión beber a porrillo por
ra ser felices, todo estaría muy bien, pero no es e .. e el caso. Lo
eJ,emplo: y ya me contarán. Se llega a las explicaciones etimoló- que caracteriza, en el plano de la distinción significalltch,i~nifi­
gIcas mas descabelladas. Y hay otras locuciones igual de extra- cado, la relación del significaJo con lo que está allí como tercc-
vagantes. ¿Qué quieren decir? Nada más que eso: la subversión ro indispensable, a saber el rderente. es prupiamentl' que d
~el de~eo. Ese es su sentido. Por el tonel agujereado de la signi- significado lo yerra. El colimador no funciona. ,
ft.ca~c.. a se desparrama a porrillo un bock, un bock lleno de El colmo de los colmos es que logramos hacer Ul>O Jl' el
slgnrflcancia. echando mano a otros artilugios. Para caracterizar la fUOl'ión
¿Qué es esta significancia? En el nivel en que estamos es lo del significante, para colectivizarlo de manera que parezLl un.l
que produ~e efecto de significado. predicación, tenemos aquello de que partí, la ,lógica de Port·
No olVidemos que al comienzo se calificó equivocadamen- Royal. Recanati les evocó el otro día los ad,ellvo~ 'U!'lIJnllva'
;1
te, de arbitraria la relación del significante y significado. Así dos. La redondez se extrae de lo redondo, y, por qUl' nu, 1.1
se expresa, pr<~b~blemente a regañadientes, Saussure. Pensaba justicia de lo justo, etc. b,to nos va a permitir fomcnt.u nue.,tr.1
en. algo
'/ muy dlsunt o, Y que esta'mueh ' cerca del texto del
o mas necedad para decidir que quizá no l", CO~? \e cree, u,n~ cate-
C Tafl'o,, como lo demu'estra Io que h ay en sus ~avetas, a saber, goría semántica sino un modo dc lOICClIVIJ.ólf el \Igmflcantc.
Ia!> h I.,tonas de anagram
as. Ah ora b'len, Io que pasa pur arbltra-
'

28
¿ y por qué no?, d signific.lfltl· l'S necio.
- A p.I\OBSON

~Il' p.lrl'\:'e que su índole puede suscitar una sonrisa, una


S(.lnrisa nt'\:'i.l dt'sde lue~o. Una sonrisa necia. como sabe cada su distancia con respecto a nosotros, esta sustancia en ejercIcIo.
que hasta ahora sólo nos hace señas, esta dimensi~n que d.che-
quien -b.lst.l Clln ir a un.l catedral- es una sonrisa de
ría escribirse dicho-m.msi01/. I que es de lo que CUIda en primer
.i.ngel. Es. por cierto. lo único que justifica 1.1 admonestación de lugar la función del lenguaje antes de cualquier empleo más
P,¡scal. Y si ei ángd til'ne un.l sonrisa tan necia. es porque flota
rlguroro. .
en el significante supremo. Encontrarse de nuevo en un lugar En primer lugar. de la sustancia pensante se puede deCIr
tan seco le harla bien, tal vez dejara de sonreír. que. después de todo. la hemos modificado sensiblemente.
No es que no crea en los ángeles -como se sabe, creo en Desde aquel pit'1lS0 que por suponerse a si mismo, funda la
ellos inextricablemente y hasta inexteilhardemente--, es que existencia. hemos tenido que dar un paso. el del inconsciente.
sencillamente no creo que sean portadores de ningún mensaje, Como hoy ando dándole vueltas a lo del inconsciente es-
y por eso son verdaderamente significantes. tructurado c~mo un lenguaje, sépase: esta fórmula cambia
¿Por qué acentuamos tanto la (unción del significante? Por- totalmente la función del sujeto como existente. El sujeto no es
que es el fundamento de la dimensión de lo simbólico, que sólo el que piensa. El sujeto es propiamente aqud a quien compro-
el discurso analítico nos permite aislar como tal. metemos. no a decirlo todo. que es lo que le decimos para com-
Yo hubiese podido abordar las cosas de otra m.mera: di- placerlo -no se puede decir todt~ sino a decir necedldes, ahí
ciénd?les cómo hace la gente para venir a pedirme un análisis, está el asunto.
por elemplo. Con cstas necedades vamos a hacer el lnálisis. y entramos
Mejor es no menearlo. Algunos se reconocerían, v Dios en cl nuevo sujeto que es el del inconsciente. Justamente en la
medida en que nuestro hombn: consienta en no pensar. podre-
sabe qué se imaginarían que pienso. Tal vez creerían que los
mos, a lo mejor. saber algo un poquito más preciso, podremos
te?go por necios. Y esto es de veras lo último que podría ocu-
sacar algunas consecuencias de los dichos; dichos de los que no
~rseme en tales casos. El asunto es que el discurso analuico
cabe desdecirse. según las reglas del juego.
Introduce un. adjet!vo sustantivado, la necedad, en cuanto que De allí surge un decir que no llega siempre hasta podt'r ex-
ell,¡ es una dImenSIón en ejercicio del significante. sistir al dicho. A Clusa de lo que le ocurre al dicho como conse-
Esto hay que mirarlo más de cerca. cuencia. Esta es la pruebl donde, en el análisis de quil'nquicr .1.
por necio que sea. puede alcanzarse .1lgun r~.11.
Estatuto del decir: por hoy. tengo que deJarlo de lad". Pt'r('
puedo anunciarles que eSh.' .año lo. moÍs latoso \'..1 a ser el ten~r
3 que someter a esta prueba cierto numero de dt'clres de la tudl-
ción filosófica,
Afortunadamente, Parm~nides en realidld l'scribi~l po~m.l'.
Cuando se Sustantiva . ¿Acaso no emplea -en t'sto priva el testimonio dd Im~íllst~­
d · . ' es para suponer una sustancIa. \' ho\'
en la, SustancIas la d d d' h . . aparatos de Il'nguaje que se parl'ccn muchl' a la lrtlculaclOn
T I ' . ver a sea IC a, no es lo que abunda.
enemos a SUstancia p , ' 1 .
Co nvendna. ensantc y a SustancIa extens.l.
tal vez pre . d
final mente co1ocarse esta guntarse a partir e. dIo dónde puede 1. JUC~(' h,'m"fónico \" ono.:uficll mln' d,rtlO:<l,'" (Jimen\h1n\ \" J,l'
d' .. .
ImcnSlon sustanCial, sea cual tUl're ",,,nSlo', (dicho·m.1nsión). IT. J
A jAKOBSUN
- A jAKOBSON
m.ncm.ítica, alternan~ia después d.e su~esión, encuadramiento
despucs de alternancia? Ahora bien, Justamente porque er reducidos simplemente a un pequeño abrazo, así, a tomar un
poeta, Parménides dice lo que tiene que decirnos de la mane/ ante-brazo o cualquier otra cosa: ¡ay!
menos necia. Si no, que el ser sea y que el no ser no sea, yo n~ Gozar tiene la propiedad fundamental de que sea, en suma,
sé qué les dice eso a ustedes, a mí me parece necio. Y no hay el cuerpo de uno el que goza de una parte del cuerpo del Otro.
que creer que me divierte decirlo. Pero esa parte goza también, lo que place al Otro más o menos,
De todos modos este año vamos a necesitar el ser, el signifi- pero el hecho es que no lo deja indiferente.
cante Uno, para el cual les desbrocé el camino el año pasado Hasta puede producirse algo que sobrepasa lo que acabo de
describir, y que está marcado por toda la ambigüedad signifi-
con decir: jH~.~ Uno! De allí parte lo serio, por más necio que
cante, porque el gozar del cuerpo posee un genitivo que tiene
parezca, tamblen eso. Tendremos pues algunas referencias to-
esa nota sadiana sobre la que puse un toque o, por el contrario,
madas de la tradición filosófica. un~ nota extática, subjetiva, que dice que, en suma, es el Otro
De la famosa sustancia extensa, complemento de la otra no qUien goza.
podemos deshacernos así no más, ya que es el espacio moder- En lo que toca al goce, éste no es más que un nivel elemen-
no. Sustancia de puro espacio, así como se dice puro espíritu. tal. La última vez propuse que no era signo de amor. Es lo que
No se puede decir que sea muy prometedor. habrá que sostener, y ello nos llevará al nivel del goce fálico.
. Puro espacio se funda en la noción de parte, con la condi- Pero lo que llamo propiamente el goce del Otro en tanto que
ción de añadir que todas a todas son externas: partes extra par- no está aquí sino simbolizado es algo aún muy distinto, a saber,
tes. Hasta de esto se ha logrado extraer algunas cositas, pero fue el no-todo que tendré que articular.
necesario dar pasos serios.
Para situar, antes de dejarlos, mi significante, les propongo
sopesar lo que, la última vez, se inscribe al comienzo de mi
primera frase, el gozar de un cuerpo, de un cuerpo que simboli- 4
za al Otro, y que acaso consta de algo que permite establecer
otra forma de sustancia, la sustancia gozante.
¿N~. es esto lo que supone propiamente la experiencia psi- En esta única articulación ¿qué es el significante? el signifi-
coan~lltIca?: la sustancia del cuerpo, a condición de que se defi-
cante sólo por hoy, y para cerrar con esto, dado los motivos
na solo por lo que se goza. Propiedad del cuerpo viviente sin que tengo.
Diré que el significante se sitúa a nivel de la sustancia go-
duda, pero no sabemos qué es estar vivo a no ser por esto, que
zante. Es del todo diferente de la física aristotélica que vaya
un cuerpo es algo que se goza.
evocar, la cual por poder ser solicitada como lo haré enseguida,
No s~ go~a sino corporeizándolo de manera significante.
nos muestra hasta qué punto era ilusoria.
Lo c.ual 1m pite a algo distinto del partes extra partes de la sus- El significante es la causa del goce. Sin el significante ¿cómo
tancia. extensa . Como Io su b raya ad ' bl emente esa suerte d e
mira
k antlano que era Sad e, no se• pued e gozar mas . que de una parte siquiera abordar esa parte del cuerpo? ¿Cómo, sin el significan-
d e. I 'cuerpo del Ot ro ,por Ia sencI'11 a razon
. de que nunca se ha te, centrar ese algo que es la causa material del goce? Por desdi-
bujado, por confuso que sea, una parte del cuerpo es significa-
Vlsto que. I un cuerpo se enro IIe completamente, hasta incluirlo y da en este aporte.
fagoCltar o, en torno al
cuerpo d e1 Otro. Por eso nos vemos

32
A jAKOBSON

Iré ahora derechito a la causa final, final en todos los s .


- A jAKOBSON

- .
d os d e1 tennmo. Por ser su tennmo,
-' ' 'f'acante es loentl~
elsagm cuánto fuiste amado por mí. J Después me han dicho que aque-
hace alto en el goce. que llo quería decir, quizá, que yo era homosexual. Pero precisa-
Tras los que se dan abrazos -si se me permite- 'ay' y mente lo que articulé el año pasado es que cuando se ama, no es
después de los que no dan más, iya! El otro polo del signific~n_
asunto de sexo.
En esto, si les place, nos quedaremos hoy.
te, la voz de alto, está allí, tan en el origen como puede estarlo
el vocativo de mando.
La eficiencia, de la que Aristóteles hace la tercera forma de 19 DE DICIEMBRE DE 1972.
la causa, finalmente no es otra cosa más que ese proyecto con
que se limita el goce. Toda suerte de cosas que aparecen en el
mundo animal parodian este camino del goce en el ser que ha-
bla, en tanto se esbozan también allí funciones que participan
del mensaje: la abeja que transporta polen de la flor macho a la
flor hembra es algo que se asemeja mucho a todo lo tocante a la
comunicación.
¿y el abrazo, el abrazo confuso donde el goce toma su cau-
sa, su causa final, que es formal, no pertenece acaso al orden de
la gramática que lo rige?
No en balde [en francés], Pierre bat Paul (Pedro pega a
Pablo) al principio de los primeros ejemplos de la gramática
y Pierre et Paule (Pedro y Paula) dan el ejemplo de la conjun-
ción, con tal que uno se pregunte después quién épaule (da un
espaldarazo)2 a quién. He jugado con esto desde hace tiempo.
Se podría hasta decir que el verbo se define por ser un signi-
ficante no tan necio -hay que escribirlo en una sola palabra
notannecio-- como los otros sin duda, que efectúa el paso de
un sujeto a su propia división en el goce, y lo es aún menos
c~ando determina esa división en disyunción y se convierte en
sIgno.
_ El año.pasado me divertí con un lapsus ortográfico que ha-
bla cometido en una carta dirigida a una mujer: mmca sabrás

3. Error de concordancia: alme (amOldo) en lugar de .lImtr (;¡mada)


2. Homofonía entre el Paule (y Pauta) y épaule (del verbo épauler, dar siendo ambos homófonos. (T.)
un espalduuo). lT.)

34
III

LA FUNCION DE LO ESCRITO

El inconsciente es lo que se lee.


Del uso de las letras.
Sls.
La ontología, discurso del amo.
Hablar de joder. I
Lo ilegible.

Voy a entrar muy quedamente en lo que les tengo reservado


para hoy, que es algo que a mí, antes de comenzar, me parece
peliagudo. Se trata de la manera cómo, en el discurso analítico,
hemos de situar la función de lo escrito.
Esto da para la anécdota, a saber, que un día en la cubierta
de un volumen por salir-publievacuación como dije- no en-
contré nada mejor que escribir la palabra Escritos.
Esos Escritos, ya se sabe, no se leen fácilmente. Puedo ha-
cerles una pequeña confesión autobiográfica: eso precisamente
pensaba yo. Pensaba, y a lo mejor la cosa llega hasta ese punto.
pensaba que no eran para leer.
Es un buen punto de partida.

1. Tomando en cuenta la variedad de vocablos locales propios de los


distintos paises de habla castellana. elegimos par~ traducir el f~utre irancés
el vocablo español más antiguo joder. En Argentma Y otros paIses del cono
sur de Sud américa se utiliza el término coger. [T.]
111

LA fUNCION DE LO ESCRITO

El incQnJcimtC' C's lo quC' sC' IC'C'.


[)C'I UJO de las lC'traJ.
SIJ.
La ontologla. dlSCUrJO dC'1 amo.
11abiar dC' jodC'r. I
Lo ./C'g.blC'.

Voy a entrar muy quedamente en lo que les tengo re\ervado


para hoy, que es algo que a mí, antes de comenzar, me parece
peliagudo. Se trata de la manera cómo, en el discurso analítico,
hemos de situar la función de lo escrito.
Esto da para la anécdota, a saber, que un día en la cubierta
de un volumen por salir -publievacuación como dije- no en-
contré nada mejor que escribir la palabra EsCTÍtos.
Esos Escritos. ya se sabe. no se leen fácilmente. Puedo ha-
cerles una pequeña confesión autobiográfica: eso precisamente
pensaba yo. Pensaba. y a lo mejor la cosa llega hasta ese punw,
pensaba que no eran para leer.
Es un buen punto de partida.

J. Tomando en cuenU la variedad de vocablo. loc~n propio. de lo.


di\tinlO' pai.es de habla caitC'lIanl. cI",/I"Ot para traducir ti loutrC' francft
el vocablo e\pañol más anliguo ,odC'T. En Argentina y otrOt paitn del cono
...
, '.
sur de Sudamtrica JC' utiliza el u!rmino cogC'r. [T. )

~-:. _______
~1 ~ ______ ~ ___
L-t ¡:UNC/ON DE LO ESCRITO
- lA FUNCION /)/: f.O /:"SCRITO

rrón con cuatro letras, dos barra~ y cinto raya, que enlazan
cada una de estas letras dos a dos. Una de estas rayas -como
La letra t'S algo que se lec. Hasta parece que se lec a raíz d . hay cuatro letras, debía haber seis rayas- falta.
la palabra misma. Se lec, y literalmente. Pero justamente no c~ Esta escritura partió de una evocación inicial, a saber, que el
lo mismo leer una letra y leer. Es bien evidente que en el dis- discurso analítico es un modo nuevo de relación fundado úni-
curso analítico no se trata de otra cosa, no se trata sino de lo camente en lo que funciona como palabra, y dio, dentro de
que se lec, de lo que se lec más allá de lo que se ha incitado al algo que puede definirse como un campo. Flmwjn y campo,
sujeto a decir, que no es tanto, como dije la última vez, decirlo escribí, de la palabra y del lerl/!,lltljL' terminé. en pSIcoanálisis,
todo, sino decir cualquier cosa, sin vacilar ante las necedades que equivalía a designar en qué consiste la originalidad de ese
que se puedan decir. discurso que no es homogéneo con cierto número de otro!> dis-
Esto supone que desarrollemos esta dimensión, lo que no cursos que cumplen oficio, y que por este mero hecho distin-
puede hacerse sin el decir. ¿Qué es la dimensión de la necedad? guimos como oficiales. Se trata de discernir cuál es el oficio del
La necedad, al menos la que puede proferirse, no llega muy discurso analítico, y volverlo, si no oficial, al menos oficiante.
lejos. En el discurso corriente, se queda corta.
y en este discurso se trata de precisar cuál pUl'de ser, si es
específica, la función de lo escrito en el discurso analítico.
De esto me cercioro cuando regreso, nunca lo hago sin tem-
Para permitir explicar la~ funciones de este discurso, propu-
blar, a lo que he proferido en otras épocas. Siempre me infunde se el uso de cierto número de letras. Primero la a, que llamo
un terror sagrado, el terror justamente de haber dicho alguna objeto, pero que después de todo no es más que una letra. Lue-
necedad, es decir, algo que considero que no aguanta el embate go la A, que hago funcionar en lo que de la proposición sólo ha
de lo que ahora sostengo. tomado fórmula escrita, y que produjo la lógica matemática.
Gracias a alguien que retoma este Seminario -el primer Con ella designo lo que es ante todo un lugar, un sitio. He
año en la Ecole normale saldrá muy pronto-- pude experimen- dicho: e/lugar del Otro.
tar algo como el sentimiento, encontrado a veces en la puesta a ¿Cómo puede una letra servir para designar un lugar? Se ve
prueba, de que lo que sostuve ese año no era tan necio, o al a las claras que hay en ello algo de abusivo. Cuando \e abre,
menos no lo era hasta el punto de haberme impedido sostener por ejemplo, la primera página de lo que por fin fue reunido en
otras cosas, que me parece que se sostienen, por estar ahora una edición definitiva bajo el título de Teorí,l de los wn/untOJ. Y
inmerso en ellas. bajo el acápite de un autor ficticio de nombre Nicolá\ Bo~rba­
Con todo, no deja de ser cierto que ese releerse representa ki, lo que se ve es la puesta en obra de cierto númer.n de -,Ign(~s
una dimemión que ha de situarse en relación a lo que es, res- lógicos. Uno de ellos designa la función sitio como tal. Se escri-
pecto al discurso analítico,la función de lo que se lec. be con un cuadrado: O.
A ;sle ~especto, el discurso analítico posee un privilegio. No hice pues un uso estricto de la letra cuando dije 9ue el
Oc alh pan¡ en lo que hizo época de lo que yo enseño -tal vez lugar del Otro se simbolizaba con la let,ra A. Lo cambiO,. la
no es tanto en el yo donde deba poner'ie el acento, es decir en lo marqué redoblándola con esa S que aqul qUle~e dt't:lf -.Igmfl-
que yo pueda proferir, sino en el de , o sea , de donde viene eso, cante, ~ignificante de la A en tanto tachada, S (1-1· ~ .on dio
- añadí una dimensión a ese lugar de la A al mmtrar que. dmo
esae~~manzacuyo decto soy. Desdeentonces, fundéel discurso
anallUco con una articulación precisa, que se escribe en el piza- lugar no se ,osuene, que hay allí una falla. un aguj¡;ro, u,,¡

-n-- - - - ' --
JH
LA FUNC/ON /JE 1.0 ESCRITO

~rdid~. El objeto a viene a funcionar resp(·(;to a ella pérdid


-- I.A ¡'¡INf./fJN /I!-, lO /'.\f./ll'l fJ

Esto es .lIgo del todo esencial a la función del It'n¡.:uaje:. a. r'I:', , ""1111 uitlo p'" d ,·,1111'11" ,1,' """Uitr '1'11' lu"'" 'liJ(O
Fin~lmente, usé esta letra, el), que ha de Ji"lin~uirlle: de: la II .. lwr. al 1111 y al , .. IJ", IIlIa ,rlit, ilm y '1IIr d "'l(nili, .Ift"·
función únic.1me.nte si~~ificante qu.e h~\ta el momento 'le pro.
'1IIi,",. ti,·, i,. d~ IIIIY" ... 11(11. 1'.,11' in.,.lIlo. '1"" rll,tt'U'". rlrttl,'

murve en 1.1 teorla anallllea con e1lerrlllllo de: falo. Se: tr:l!a a(luí
ti 11 11 d,· (·,Iamo" IJI"I,''''''' ,alílíe a' ,Ir tI,'v,,.,,.r,,tI,,,
,,'1;' ,íK
de algo original, que especifico hoy por c\lar prcá~ado en \u
lIatlo pu, ,,1 ";11 "tt,. ya 'JIU' ,1,· oU', tli" ,Utt" tI,ol ,11tt".Jr",
e í"lIlílilo. tic' 'u ;IIII'i"""C í'''' "."" ... Y ti,. ".¡Sll"'" 1.. 1 '1"" ""
relieve por lo escrito mi~mo. IIay 1"" 'I"f 1""gllllla,1It' JI''' IIU hi,'urí .. , rUlII v,rll" ,,,
Si estas tre:\ letras son difcrcnte!'i es porque no ti('ncn la rni~­ NiJ(ui"III"; ,.1 IIígll;fie ;1111,. ",1" IIC" 1''''llIla Ji'" "" ,,.11'" lIilll(un"
Ola función. ,,.1;,, íl", '''" ,,1 IIígllíl;1 atl".
Se trata ahora de discernir. retomando el hilo del discuno 1A" trr mí "'''' ,,,;\11,,, ¡S'I"i tt". a ", y,., ""lJIpr,. r,.,tr.d"tllI'''.
analitico. lo que estas letras introducen en la funci()n del §i~ni­ UII lí"gi,í,la lall 1)('"ill'·III,. , O"", fll,' J-,','IíIl,lIul ti,. '"U..II'"
ficante. hahl;, ti,. a,hilrari". ".11'0 ,., "" "ni,lIC", ,',n,,,.,\4" .. ",í" olro d, ..
cu,tt,.,.1 tI,·1 "fIIU, I""a lIamarl" ' '11 tI,II"",t,n:. A,lnlrart'"m,.,
In ellU' , "atl,a.
Cuarulc¡ tI,' ..a""lIa,,,," "11 tli" 111"'. tI"lwm,,, .,lIrlll;u ",."..
2 prc. IIí 'Iu,'u'u"" ma,lIr"I"III" ,krll'" ,Ir .u , "mi'" Y IIU i, ..
pa, .. r a "tr'J, ti .. , ,,. .u e·,,,.,i"'~lId .. y 11" , .. Ii, ,Ir *"1 ''''" ,." 1'1
IIl11uwn'o OpurlU"". ".IIla YÍ/(íl .. ,,, ,.. ,. ... ú" rn:ál 111''''''''.'' o,..,..
Lo escrito no pertenece en ab\oluto al mismo registro, no
ti" 1M' Irala ,Ir. 1" (1"1' "f! tlilM u,,,, (". 1',"ir (Iut' ,.1 "gllllíe an',. '"
C1 de la misma calaña, si se me: permite la expre .. ión, qur el
ar"ilrariu "" lie'lI" ,.1 "'''lIIn .. ¡s,.. ,.
1, 'Iur ri,.,
ir ,i"'pl,.",r,.l.r (1Uf'
no 'íl'lIf' fI'lad/". e e/ll ,,, ,.1,., 11, ti,. ,il(lIífj, ;lfh" PU('I,., rlllU' ,irv
si~ificante,
h",.ía ,,'ra rrk,,.,,f.'Ía.
El \ignificante es una dimemión que fue introducida a par- 1... palahra rdf'u'ruia a'llIi III,lu "ul'd,. líllló"\I' " V,,,,,,
el,. lu
ur de la lingüíuica, La lingüística, e:n el campo en quc se pro- (1 11 " ,.¡ dilM·lJrlll' ,oll\Ii'uyr ((/1111) vi,., "In. ~J 1.J(nífi( ""Ir (lImo
duce la palabra, no va de suyo. La sustenta un di'lcur\o, el lal ,." lit' ,di,'r,. :t n .. tla 'l'It' nu .,.a 1111 rl'lIl"ur"J, r,
,Jt-e u, un
diKurso científico. La lingüí"tica introduce en la palabra una ,n"(I,, ti,· hllle·íon"",írn'IJ, una util""\I .Im rl,.1 IrnJ(ulIj" (111111)
di.aciación gracias a I~ cual ..e funda la di"linción del ,i~nifican' vinllll".
te y el ,ignificado. lJivide: lo que, lIin embargo, parece ir de To(laví¡¡ hay '1"" prrciur rn r,la oc a,.l". lu (Iur (Iu,rr" tlr( 11
s~yo, y es que cuando se habla, eso ,ignifica, conlleva el signi· vine ulo ....1 viril ulo -JY.&JIar"".," iI rilo cito inm,.,tail't_ un r,
ficadcJ, y, aún mís, haua cierto punto, ftÓlu encuentra su so' ville ulo ,.ntr" "" 'Iur h.. hl;.,.. 'w- Vf' "n "'1(,"r1.. a di,lIrlr y.&rru,.;
pom en la función de ,ignificación, I ItJ' (Iur hahlM., d",.,I,' IU('l(o. nu ",n clI.. ¡"\lllJlrra. "m ... ,,., "
Dittanguir la dimcmión del significante cobra relieve .,610 ~i 1,,'1 eluf' r,lam'" h"hiluatt,,, a e .. lIfi, ilr tlr vívu"ntr., y ~I ,¡r~l
K ~tula.que: lo que: se: oye no tiene ninguna rclaci6n con lo rr,ull" muy tI,ficil nclllír ti,. 1,,. (I"~ h.. bl,," 1.. ,ilmrn.,'", rl,. ....
que ,~gn.hc:a, bu:. e, un acto que ,blo pue:de imtituínc con vi(la. I',.ro n'" flf'IC "Lamelll d«.' ¡nmr,l,al" elr elllr ,...1.. ,h",,.n'¡()JI
un dl"Uf\O, el dl&Cuno cicntífico. b algo que no va de IIItrod'lf" a 1" \',,, la dr la lJIurrlr, y el"r dr ,.110 r,."r1 ... una
"'yo. y tan e, uí que todo un diKuf\o, de una pluma nada , ..,Ji( al alllhig'-'rda(1 .íl(nífic ""U'. 1.... ÚIIIU fund'm .. JI;utír ti,. ~
Jck/.nabk ya q~ ~ trata dc:l eral.,,}
de:! mcnu(jo I'latém,

40
r.i fl. 'Se/O:\' I>/" I () t:SClill ( I

(U.ll pueJt' ddinirsl' 1.1 "id.\, .\ s.\hl'r. 1.\ rl'pruduccion dc UI


- /./\ t'UNClON [)(' I () rljCH,ro

(ucrro • no pUl'Jl' dl.\ misnl.\ dl'si~n.ll'sl' ni l"On 1.\ vid.\ ni I.'on I~


universal- prodllcirlo como ",l. ~'omlilllvr IIn.1 "n'nlu.u-IClII
muerte. \".1 que. conw 1.\1. l'n I.\nto sl'xu.\d.\. l·ntl'.\ll.t .\ .ullb.\s. muy .uriesgada,
"iJ.l \' muerte. P.Uol exorcii'.ulo. h.I~IUi.IIIUi7~\ ollillll.lr que, cII"ndo!i(' di·
yJ lud.l 11l.\S con .h:en:.\rnos .\ 1.\ cllrril'lltl' dd discurso .Ina- ce de clI.llqllier cosa que es lo qur rs. nad" (lhli~" Ile nin"ul1"
llticll. hemos dJdo d s.\lto l'SI.' qul.' 1I.\Ill.\n cOllcepciólI "d m",,_ 11l.ll1er.\ a aislar d verho sa, Sr pronunci.l rs lo 'I/lr ('J. V I'lIdriol
Jo v que. con todo. deb,,' ser p.Ir.I nosotros de lu m.1s cómico olsimismo r~crihirse rf/(Jq/lr~, Asi. no nm rnlel olll.lmm de 11.Id"
qu~ h.ly. El término concc.'pción dc.'I"mundo suponc un discurso si UI1 discurso. que es d disl'llrso dd mrsrr. l no pu\ir\r el alTI1·
muY distinto dd nuestro. d de 1.1 hlosofi.l. 10 rn d vl'rho SC'r,
'Nada esü menos ase~ur.ldo. si se s'lle dd discurso filosófi- E~ esr .11~o que d mismo AriMóldes piel\\.1 dos ,'ecn CU.III'
co, que IJ c.'xistenci.l de un mundo, No c\ul'd.1 sino sonl'l'ir do Vol a proponerlo y,\ que, p.\rol desigl1.1r d \er que opol1r al TÚ
cU.lndo se oye afirmar dd discurso an.llitico que.' implic'l .ll~() ti tUtl, .1 la quiddid.\d, ;\ lo que cm e~, IIc~.\ h.I\la .1 elllplrolr el
del orden de un.l t.ll concepción. ti) ti ~v .ivnl, lo que ~e h.\brí.1 prodlllido si huhi,'\e lIe~.Ido .\
Diré aún más: que se emplee dicho término pM.1 Je~i~n.tr el ser, sin más. lo que estab.\ por \er, P'\rrl'c qllc se \,OI1\el\'.1 .Iqul
marxismo también da risa, No me p.trece que c1milrxismo puc- d pedúnculo clue nos prrmile silu.\r ele donelr se ptllducr r\le
da hacersl.' p.lsar por una concepción del mundo, A dio sc upo- discurso dd ser: es, sencillolmrl\lr, el srr dr 1" bOl.l, rI dr I.lS
órdenes, lo que h'lhri" sido si lIi huhir\l'\ escuch.\llo lo qur Ir
ne, mediante toda suerte de coorde.'Il.\e.bs sobn·s.llie.,ntl's. d
ordeno,
enunciado de lo que dice Marx, Es un.l cosa dislint¡l, qUl' yo
Toda dimensión del ser se prmlul'e 1'11 I.t corril'nh' lid di\·
lIamari.l un e"angelio, Es d anuncio de que b historia inslaura curso dd .IIIlO, de aquc'l quc, .11 pro(rrir d \i~l1ifk"nlc, esprr.1
un.l dimensión de discurso distinta, y .lbre 1.1 posibilicl.ld de de d In qUl' es uno de .. us efectos de vlllculo, que 110 h.ly qur
subvertir completamente la función del discurso como tJI y, de~cuidar, y qUI' depende dd hecho dr qUC' d ~igni"c.lIl1l· m,lI1"
propiamente hablando, dd discurso filosófico, en tallto que so- da, FI signific.lI1tl· es .Il1le todo impcr.lIivo.
bre él reposa una com:epción dd mundo, ¿Cómo volvrr, si no I'S rOI1 un tlisl'ur\o c·\pc·l'i.\I, ,1 una n'.1
De manera general. ellen~uaje no es simpkmenle el campo lidad pre.·discursiva? hlr es r1 \11('110, d \UeI1O hlOd.ldor dr lod.l
donde se inscribió en el curso del tiempo el discurso filosófico, idea de CO\Hlcimil'l1w, PI'ro cs i~ualmenll,l() qur h,l dc' \0\1\,,11,
sino que resulta ser un campo mucho más rin) en recursos, rarse como milko, No Ir.ly lIin~lIn .. re.llid.HI prcdi\n,r\lv., (:~.
Sin embargo, ciertos puntos de rcferenci.1 de esle dis¡;urs(l da re.llidad se funda y se defilll' con un di,rurso,
están enunciados y sun difíciles de diminar comple.'I¡Ullente Por ello imporl.1 que nos perc.lIc\1l()~ dl' (1"(, c\I.\ hl'lh" rI
de todo uso del lenguaje, Por ese lado, n;lda más 1.1cil que discur~o .\Il.\lilico, y que no Je~conni'l.lIl1m (11It· en rI H" lI .. bl,1
recaer en I~ que llamé irúnicamente concepl'iün del mundo, dc algo, qm' .lUIHIUl· sin duda solo 111'111''' un hl~,lr 1\11\11,1110.
per? que tiene un nombre más moderado y preciso, la unlO- <¡m'd;1 d.H.II1I('nlc ('nuOl"i.Hlo por el verho J".Ia, Sl' l1 .. hl .. dc
IO~la, jodc.'r -verho. l'n in~lt's ttl fllck·- y se dICC qm' \.1 (0\" no .Imla,
La ~ntolo~~a es lo que puso a valer en el lenguaje elelllplco
de la copula, .11!>hindola del signifi~ante, Dell'ncrse l'n d verho z. .1 Ut.:" tf(' h(lll1l)f"l1I~ y tU 111m ~ ('"ti (' "",¡"r (fll1l~("\"'" ~n;(I) \' ", 'c .
ser -Cc.c
. ,vcrb o que no tiene
'" '
sIquIera, en el campo C:Ul1lplCIO J e Hr (\('rrn('), l'I('¡:irm" IrJtfUlIr ("1(' uhu" .. 1I1\'UIlt'IIl"" r~q ",lel1tf . "
I.l dlver\ldad de la'!> lenguas, un u!oo que pueda calificarse dc "'1'10. n'r\'~nu .tI"'I','r" ~~\1I1", l'r, )

42
Li FU.\·CIO.\· U¿
-
LV /:lLKlllJ

LA FUNC/ON DE LO ESCRITO
Es una parte importante de lo que se confía en el discurso
.lnJlltico. ~. hay que subrayar que no es privile~io suyo. Es 3
también lo que se expresa en lo que llamé hace poco el discurso
corriente. Escríbase disco u rsoco rrierz te, disco-fut'r<l-de_
rorrientt 3 también. fuera de campo, fuera de juego respecto a De lo que se trata es de saber lo que, en un discurso, s~
produce por efecto de lo escrito.
todo discurso y, por tanto, disco sin más: eso que gira y gira
Como quizá ya saben -lo saben en todo caso si han leído
exactamente para nada. El disco se encuentra exactamente en el
lo que escrib<r- el significante y el significado. no es sólo que
campo a partir del cual todos los discursos se especifican y don-
la lingüística los haya distinguido. Quizá les parezca que ~s
de todos naufragan. donde cada quien es capaz. tan capaz co- obvio. Pero justamente por considerar que las cosas son obvias
mo cualquiera. de proferir tantos enunciados como el que más, no se ve nada de lo que. sin embargo, se tiene ante los ojos,
aunque por un afán de lo <J.ue llamaremos, con toda j~stifica­ ante los ojos en lo tocante a lo escrito. l..l lingüística no sólo
ción. decerlda, lo hace, al tan ~. al cabo, lo menos posIble. distinguió uno del otro el significante y el significado. Si algo
En efecto, lo que constituye el fondo de la vida es que, en puede introducirnos en la dimensión de lo escrito como t.1l. es
todo lo tocante a las relaciones de los hombres y las mujeres, lo el percatarnos de que el significado no tiene nada que ver con
que se llama colectividad es algo que no anda. No .mda. y lOdo los oídos, sino sólo con la lectur.1, la lectura de lo que uno
el mundo habla de ello, y gran parte de nuestra actividad se nos escucha de significante. El significado no es lo que se escucha.
va en decirlo. Lo que se escucha es el significante. El signific.1do es el efecto
Esto no quita que lo único serio es lo que se ordena de una del significante. .
manera distinta como discurso. Y c110 llega hasta a englobar lo Se distingue aquí algo que no es más que el efecto del.dls-
sl¡!uiente: esta relación, esta relación sexual, en tanto no .mda, curso del discurso en cuanto tal, es decir de algo qm' funCIona
ya CO~,O vinculo. Tomemos las co~as a nive.1 de.~n escrito qU(' a
anda de todas maneras, gracias a cierto número de convencio-
su vez es efecto de discurso, de dIscurso clentlflCO, a saber, el
nes. prohibiciones, inhibiciones, que son efecto de lenguaje, y
escrito de la S, empleado para connotar.e.1 sitio ~d .si.gnificantc.
que sólo han de tomarse de ese registro y de esa jaez. No hay la y de la s con que se connota como Sitio el slgmflCado; ~s~a
más mínima realidad prediscursiva, por la buena razón de que función de sitio sólo la crea el discurso, el cada cu~1 en su SItiO
lo que se forma en colectividad. lo que he denominado los es algo que no funciona sino en d discurso. Pues bIen, entr(' las
hombres, las mujeres y los niños, nada quiere decir como reali-
dad prediscursiva. Los hombres, las mujeres y los niños no son dos, S •v s, está la barra, l s .
más que significantes.
Parece cosa de poca monta traz.lr. una barr~ p;tr.l explil:.lr.
Un hombre no es otra cosa que un significante. Una mujer Esta palabra, explicar, tiene toda su tmport.lnclJ pue~ no h.1r
busca a un hombre a título de significante. Un hombre busca a manera de comprender nada de una barra, aun cuando se le
una.~uje.r a título -eSto va a parecerles curioso-- de lo que no
reserve para significar la negación. . . ..'
se "Itua SinO por el discurso, ya que si lo que propongo es ver- Es muy difícil comprender lo qu(' qUiere Jecl~ b nl:ga¡;¡on.
dadero, a saber, que la mujer no toda es, hay siempre algo en Si se mira más de cerca, uno se percata en partl~ular ~e que
ella que escapa del discurso.
hay una gran variedad de negaciones, enter~mente ImpOSible ~e
l: Cuul-homofoni¡ ~ntre: f)ur (P¡rtc: de: ducours. di~,urso) y hors (fue:- reunir bajo el mismo concepto. La neg.lclon de b ext~t(·nCI.1.
r~;. tT ..
LA fUNCJON DE /.0 fSCRITO

por ejemplo. es algo enteramente distinto de la ne~acie)n de la


- 1.11 FUNUON /JI; 1.0 1;.H.larO

función de ~i~nificante, de hombre y de mujer, no \on m;Í', que


totalidad.
si~nificantes enterall1ente li¡;ado\ al uso curlocorrlt'n/(' del len-
Hav otra cosa que es todavía más segura: ailadir la harra a la
~uaje. Si hay un discur!to que lo d,'mue!ttra e.. el di\Cur\o analí-
not.1ciÓn S y s es algo ya superfl.uo y ~lasta fútil. ~a que lo <IUe
tico, por poner en jue~() lo si~uiente. que la mujer no \erá nun-
destaca está va marcado por la dIstanCIa de lo escrIto, l.a barra ca tomada sino 'fU/) acJ ma/n'm. 1..1 mujer no enlra en función
como todo io que toca a lo escrito, no se sustenta sino en le: en la relación sexual .. ino corno madre,
siguiente: lo escrito no es para ser comprendido, Pese a ser ma!>ivas, e\la .. verdades nos llevarán m.l\ lejOl
Por esto, precisamente. nadie está ohligado a comprender ¿gracias a qué? (jracias a la escritura; la cual no pondrá ohjecio-
los míos, Si no los comprenden. tanto mejor, pues tendrán así nes a esta primera aproximación porque por ahí \e demo.,-
la oportunidad de explicarlos, trará que el goce de la mujer se apoya en un \uplir e\e no-toda.
Con la barra pasa igual. l.a barra es precisamente c:I punto Para este goce de ser no-toda, es decir. que la hace en alguna
donde, en todo uso del lenguaje, existe la oportunidad de que parte ausente de sí misma. aml'nte en tanto \ujeto, la mujer
se produzca lo escrito, Si, en el propio Saussure, S está encima encontrará el tapón de ese a que será su hijo,
de s, sobre la barra, es porque ninguno de los efectos del in- Por el lado de la x, es decir, de lo que sería el hombre sí
consciente se sustenta sino gracias a esa harra: pude demostrár- pudiese escribirse la relacíbn sexual de manera \ustentable. ~us­
selos en La instancia de la letra, que forma parte de mis Ü(7;- tentable en un discurso, el hombre no es lTIá~ que un signific.¡n-
te porque allí donde entra en juego como si~nificante. no entra
tos, de una manera que se escribe y nada más.
sino quo ad caslratiOllem, es decir, en cuanto relacionado con el
En efecto, si no existiese esta barra nada podría explicarse
goce fálico, De modo que a partir del momento en que el dis-
del lenguaje mediante la lingüística. Si no hubiese esa harra por curso, el discurso analítico. abord() este asunto seriamente y
encima de la que pasa el significante, no se podría ver que algo postuló que la condición de lo escrito es que ~e sustenta con un
del significante se inyecta en el significado, discurso, todo se vuelve e~quivo. y entonces la relación \exual
Si no hubiese discurso analítico, seguirían hablando como es algo que jamá!> podrán escribir, escribir con un verdadero
cabezas de chorlito, cantando el disco-ursocorriente,* haciendo escrito. en tanto es lo que dcllenguaje se condiciona mediante
girar el disco, ese disco que gira porque no hay relación sexual; un discurso,
fórmula que sólo puede articularse gracias a toda la construc-
ción del discurso analítico, y que desde hace tiempo les vengo
machacando,
Pero, pese a machacarla. todavía falta que la explique: no se 4
Sust~~ta sino en lo escrito dado que la relación sexual no puede
~nblrs~, Todo lo que está escrito parte del hecho de que será
sIempre Imposible escribir como tal la relación sexual. A eso se La letra cs. radicalmente, efecto de discur\o.
debe qu~ haya cieno efecto de discurso que se llama escritura. Lo bueno que tiene In que le5 CU~nlO e~ que siempre.es I?
En ngor., podría escribirse x R y, Y decir que x es el hom- mismo . verdad? Y no e\ que me repita. el a.. unto no esta allJ.
bre, y la mUler. y R la relación sexual. ¿ Por qué no? U nicamen- Es que (lo dicho antcs cobra sentl'd (J despue\.
.
te porque es una necedad. ya que lo que se suo;tenta bajo la Que yo recuerde, la primera vez que hablé d" la I"tr,¡ -ha-
• Vb~ nnu l, pág. 44 [T.J
... LA ¡:UNCION DE 1.0 ESCRITO
ce por lo menos quince años, en Sainte-Annc-- noté un hecho
que conoce todo el que lee de vez en cuando, cosa que no I
C
traducir al chino. ¿Qué ocurre en Joyce? Que el significante
sucede a todo el mundo, y es que un llamado Sir Flinders Petri viene a rellenar como picadillo al significado. Los significantes
creyó observar que las letras del alfabeto fenicio se enCOntr ~ encajan unos con otros. se combinan. se aglomeran. se entre-
ban. mucho antes del tiempo de Fenicia, en menudas cerámic:s chocan -lean Finnegan's Wake- y se produce asi algo que.
egipcias en las que ser.'.í~n c~mo marcas de fábrica. Esto quiere como significado, puede parecer enigmático. pero es realmente
decir que la letra surglo primero del mercado, que es típica_ lo más cercano a lo que nosotros los analistas. gracias al discur-
mente un efecto de discurso, antes de que se le ocurriera a nadie so analítico, tenemos que leer: el lapsus. Es como lapsus que
usar letras ¿para hacer qué? -algo que nada tiene que ver con significa algo, es decir. que puede leerse de una infinidad de
la connotación del significante, aunque la elabora y perfecciona. maneras distintas. Y precisamente por eso se lee mal, o a tras-
mano, o no se lec. Sin embargo. esta dimensión del/eerse. ¿aca-
Debería abordarse el asunto a nivel de la historia de cada
so no basta para demostrar que est.lmos en el registro del dis-
lengua. Está clarísimo que esa letra que nos perturba, hasta el
curso analítico?
punto de que la llamamos, Dios sabe por qué, carácter, la letra En el discurso analítico, se trata siempre de lo siguiente: a lo
china, surgió del discurso chino muy antiguo de una manera que se enuncia como significante se le da una lectura diferente
enteramente distinta de como surgieron las nuestras. Por salir de lo que significa.
del discurso analítico, las letras que aquí saco tienen un valor Para hacerme entender voy a tomar una referencia en lo que
diferente de las que pueden salir de la teoría de conjuntos. Su Icen en el gran libro del mundo. Observen el vuelo de la abeja.
empleo di~iere Y', sin embargo -esto es lo interesante-- no deja Va de flor en flor, hace sus libaciones. Ustedes se enteran de
d~ haber CI~rtO vinculo de convergencia. Lo bueno de cualquier que va a transportar en sus patas el polen de una flor al pistilo
electo de discurso es que está hecho de letra. de otra flor. Eso Icen en el vuelo de la abeja. En un ,'uelo de
Todo esto no es más que un esbozo que tendré oportunidad pájaros que vuela bajo -se le llama un vuelo. pero en realidad
de desarrollar cuando distinga el uso de la letra en álgebra y el es un grupo a cierta altura- Icen que se acerca una tempestad,
uso ?e la letra e~ la teoría d~ c~njuntos. Por lo pronto, quiero Pero ellos ¿Icen acaso? ¿ Lec la abeja que ella sirve para la repro-
sencillamente senalarles lo siguiente: el mundo, a Dios gracias, ducción de las plantas fanerógamas? ¿ Lee el pájaro el augurio
el mun.do, está en descomp~sición, El mundo, vemos que ya no de la fortuna. como se decía antes. o sea. de l.1tempesud?
se sostiene, pues aun en el discurso científico está claro que de él Ese es el asunto. Después de todo. no se puede afirmar que
no hay el menor atisbo. A partir del momento en que se puede la golondrina no lea la tempestad, pero tampoco es !leguro.
agregar a los átomos una Cosa que se llame el quark y que éste es En el discurso analítico ustedes suponen que el sUleto del
el lverdadero hilo del d'Iscurso Clentl
. 'f'ICO, ten d" inconsciente sabe leer. Y no es otra cosa. todo ese: asunto del
ran que reconocer
a a pos~re que se trata de otra cosa y no de un mundo inconsciente. No sólo suponen que sabe leer. suponen también
Al fm que puede aprender a leer. ,
. , y al cabo ,nen
tie que ponerse a Ieer Ciertos
. . autores
Pero sucede que lo que le enseñan a leer no ttene entonces
-no d
Sol1 ma autores ' . actuales, no I es' pi
d o que Iean a Phtllppe
..
absolutamente nada que ver, yen ningún caso. con lo que uste-
I ers , que es ,Ieg,.ble, como yo, por lo demás- pero pueden
eer a J oyce por eJemplo AII' , des de ello pueden escribir.
f" . I veran cómo el lenguaje se per-
ecc~¡a .cuando sabe jugar con la escritura.
9 DE ENERO DE 1973.
mito que Joyce no es legible; ciertamente no se le puede

48
IV

EL AMOR Y EL SIGNIFICANTE

El Otro sexo.
Commgenru, del sig,'¡ficantt. rutma
del significado.
El fin del mundo )' el para-ser.
El amor suple la ausenci" dt relación
sexual.
Los Unos.

¿Qué puedo aún decirles después de tanto tiempo y cuando


lo dicho no ha tenido todos los efectos que quisiera? Pues bien,
precisamente por eso, cosas que decirles no me faltan.
Pero como, con razón, no se puede decir todo, me veo re-
ducido a avanzar por una vía estrecha que me obliga en todo
momento a cuidarme para no recaer en lo que ya está hecho de
lo que se ha dicho.
Por eso, hoy, voy a intentar una vez más mantener este
difícil desbrozo, según ese horizonte que tenemos tan extraño
pues está calificado. con mi título, de ese Aun.
I
,

1, .

1
,I
.., ~
La primera vez que les hablé. enuncié que el goce del Otro,
que dije estar simbolizado por el cuerpo. no es signo de amor.
-
.... &.0 ... , ... _ . , ______ ••••• _ ....... _

EL AMOR Y EL SIGNIFICANTE
Esto se admite, naturalmente, porque se siente que está I
altura de lo que configuró el decir precedente, y que no ce~ a mo, que el amor apunta al ser, o sea, a lo que en el lenguaje es
Hay allí términos que merecen un comentario. Con ese d:~ más esquivo: el ser que, por poco, iba a ser, o el ser que, por
cir, justamente, trato de hacer p~e~e.nte el goce. Ese el Otro. ser, justamente, sorprende. Y pude añadir que este ser está qui-
queda más que nunca en tela de JUICIO. zá muy cerca del significante meser,1} es quizás el ser que está al
Al Otro, por una parte, hay que machacarlo de nuevo, rea- mando, y que hay en esto el más extraño de los señuelos. ¿No
cuñarlo, para que cobre su sentido pleno, su resonancia com- será también para mandarnos a interrogar en qué se distingue el
pleta. Por otra parte, convendría presentarlo como el término signo del significante?
que se sustenta en que soy yo quien habla, que no puedo hablar Tenemos entonces cuatro puntos: el goce, el Otro, el signo,
sino de donde estoy, identificado a un puro significante. El el amor.
hombre, una mujer, dije la última vez, no son más que signifi- Leamos lo que se afirmó en una época en que el discurso del
amor confesaba ser el del ser, abramos el libro de Richard d~
cantes. De allí, del decir en tanto encarnación distinta del sexo,
Saint-Victor sobre la trinidad divina. Partimos del ser. del ser
toman su función. en cuanto concebido -perdóneseme este deslizamiento de es-
El OtrO, en mi lenguaje, no puede ser entonces sino el Otro crito en mi palabra- como lo sereterno, y esto, después de la
sexo. elaboración tan temperada, pese a todo, de Aristóteles, y bajo
¿Qué pasa con ese Otro? ¿Qué hay de su posición respecto la influencia, sin duda. de la irrupción del soy el que soy, que es
a ese retorno con que se realiza la relación sexual, o sea, un el enunciado de la verdad judaica.
goce, que el discurso analítico ha precipitado como función del Cuando la idea del ser -hasta entonces simplemente apro-
falo cuyo enigma se mantiene intacto puesto que sólo se articu- ximada, vislumbrada- llega a culminar en esa violenta rotura
la con hechos de ausencia? con la función del tiempo por el enunciado de lo eterno. se
Sin embargo, ¿quiere esto decir que se trata, como se creyó producen extrañas consecuencias. Hay. dice Richard de Saint-
apresuradamente poder traducirlo, del significante de lo que Victor, el ser que, eterno, lo es por sí mismo; el ser que. eter-
f~lta en el significante? Este año tendré que poner punto no, no lo es por sí mismo; el ser que. no eterno, no tiene por sí
fmal a todo eso, y del falo decir cuál es, en el discurso mismo ese ser frágil y aun inexistente. Pero ser no eterno que es
analítico, la fu~ción. Diré por lo pronto que la función de la por sí mismo, no hay. De las cuatro subdivisiones que produce
barra, que traJe a colación la vez pasada no deja de estar la alternancia de la afirmación y la negación de lo eterno y del
relacionada con el falo. ' por sí mismo. esta última es la única que. según el Richard de
Queda la ~egunda parte de la frase ligada a la primera por un Saint-Victor en cuestión, ha de ser descartada.
no es: no es ~'gno de amor. Y al fin y al cabo, este año, tendre- ¿No hay allí lo que está en juego respecto al significante? a
mos que articular lo que está allí como eje de todo lo instituido saber, que ningún significante se produce como eterno.
por la experiencia analítica: el amor. Sin duda Saussure hubiese podido intentar formularlo: en
vez de calificarlo de arbitrario hubiera sido mejor presentar el
Hace úempo que no se habla más que de eso, del amor.
significante bajo la categoría de lo contingent~. El signific.lnte
Creo q~e es .innecesario acentuar que está en el centro del dis-
curso repudia la categoría de lo eterno. y empero. smgularmente. es
. ftlosóflco
. . E st
o, '
Clenamente, d eb e ponernos en guardIa.
.
La ultima vez les hice entrever el discurso filosófico como lo por sí mismo. . .
¿No se ve a las claras que partiCIpa. para emplear un enfo-
que e!i: una variante del discurso del amo. Pude decir, asimis-
Vé~e nOl;! 2. pág. H [T.]
- EL AMOR Y EL SIGNIFICANTE

que p lato' nico


,
de esa nada de donde la idea creacionista nos
.. 1 ' 'h ./ alguna parte hubo revolución no fue ciertament~ c~n ~opérni­
·
d ICC qu e algo enteramente ongma se creo ex
l ' ' .1 O.ni
co. Desde hace tiempo se había propuesto la hlpotesls de ~ue
. No les aparece esto -si es que a guna aparaclon puede des-
tal vez podía ser el sol el centro en torno al cual las cosas. ~Ira­
per:ar la pereza l vuestra- en el Génesis? El Génesis no relata ban. Pero ¿qué importa? Lo que importaba a los matemaucos
nada más que la c~ea~i?n -de la nada, en efecto- ¿de qué?: era, seguramente, el punto de partida de lo que gira. La rota-
nada más que de slgmfl~antes.. . .• ción eterna de las estrellas de la última de las esferas suponía,
E cuanto esta creación surge, se articula por la nommaclon según Aristóteles, la esfera de lo inmóvil, causa primera del
de lo nque es. ¿No es esto la. creación en. su esenci.a? Mientras movimiento de las que giran. Si las estrellas giran es porque la
que Aristóteles no puede deJar.de enun~lar que, SI alguna vez tierra gira sobre sí misma. Ya es maravilla que, a partir de esa
hubo algo, es porque estaba a~l~ desde s~empre, ¿no se trata en rotación, de esa revolución, de ese giro eterno de la esfera este-
la idea creacionista de la creaclon a partir de nada, y por tanto lar, haya habido hombres que forjaran otras esferas, que conci-
del significante? bieran el sistema llamado ptolomeico, y que hicieran girar los
. Y acaso no lo encontramos en lo que, al reflejarse en una planetas -los cuales se encuentran, respecto a la tierra, en esa
con~cpción del mundo, se enunció como revolución copernicana? posición ambigua de vaivén en forma de zig-zag- según un
movimiento oscilatorio.
¿ No es una hazaña extraordinaria el haber cogitado el mo-
vimiento de las esferas? Copérnico sólo agregó la observación
de que tal vez el movimiento de las esferas intermedias podía
2 expresarse de otra manera. Que la tierra estuviese o no en el
centro no era lo que más le importaba.
La revolución copernicana no es para nada una revolución.
Si, en un discurso que no es más que analógico, se supone que
Desde hace tiempo pongo en duda lo que Freud, sobre di-
el centro de una esfera constituye el punto dominante, el hecho
cha revolución, creyó poder afirmar. El discurso de la histérica
de cambiar ese punto dominante, de hac~r que lo ocupe .Ia t.i~­
le enseñó esa otra sustancia que cabe toda entera en esto: hay
rra o el sol no tiene en sí nada que subVierta lo que el slgmfl-
significante. Al recoger el efecto de ese significante, en el dis-
cante centr~ conserva de suyo. El hombre -lo que se designa
c~r~~ de la hi.stérica, supo darle el cuarto de vuelta que lo con- con este término, que no es más que lo que hace significar-
VlrtlO en el discurso analítico.
lejos de conmoverse con el descubrimiento de que la tierra no
~a noción de cuarto de vuelta evoca la revolución, aunque está en el centro, la sustituyó muy bien por el sol.
no Ciertamente en el sentido en que revolución es subversión. Ahora, desde luego, es evidente que tampoco el sol es un
Mu'y por. el contrario, lo que gira -a eso se llama revolución- centro, y que se pasea por un espacio cuyo estatuto es cada vez
esta desunado, por su mismo enunciado, a evocar el retorno. más precario establecer. Lo que permanece en el ~cntro es e~a
. Con toda seguridad, estamos bastante lejos del cumpli- vieja rutina según la cual el significado c~nserva siempre. a fl.n
~Iento de ese retorno, pues ya está resultando sumamente difí- de cuentas, el mismo sentido. Este senudo se lo da el senti-
c.1 este ~uarto de vuelta. Pero no está de más evocar que si en miento que tiene cada quien de formar parte de ~u mundo, es
decir, de su pequeña familia y de todo lo que gira alrededor.
1. Homofonía entre aparaisse (aparece) y ¿, parwe (la pereza). rr.]
-
I,
!I
Cada uno de ustedes -hablo hasta de los izquie~distas- están
más apegados a ella de lo que cr~en, y ~n tal medida 9u.e ~arían
bien en calibrar su alcance. ClCrtO numero de preJUICIOs les
EL AMOR Y EL SIGNIFICANTE

escrito, que se resume con esas cinco letritas escritas en el cuen-


co de la mano, más una cifra. Es lo que nos zafa de la función
¡
i
sin'en de asiento y limitan el alcance de sus insurrecciones al imaginaria, Y con todo fundada en lo real, de la revolución.
,

término más cortO, al ~érmino, ~recisamente, en que no les Lo que se produce en la articulación de este nuevo discurso
¡
-
produce ninguna molestia, y especlalmen~e den~ro de una COn- que emerge como discurso del análisis, es que se parte de la
I
cepción del mundo que, ~or su parte, sigue siendo pe~ec~a­ función del significante, pese a que la vivencia del hecho mismo
"

mente esférica. En cualqUier parte adonde lo lleven, el slgndi- está lejos de admitir lo que trae el significante de efectos de
I cado encuentra su centro. y hasta nueva orden, no es el discur- significado.
La estructuración que les recordé se edificó a partir de efec-
¡ ,
so analítico, tan difícil de sostener en su descentramiento y que
no ha entrado toda\'ía en la conciencia común, quien puede de
tOS de significado. Durante siglos se consideró natural que
se constituyera un mundo cuyo correlato era, allende, el ser
alguna manera subvertir algo.
"

j mismo, el ser tomado como eterno. Ese mundo concebido co-


¡ Sin embargo, si se me permite emplear de todas maneras mo el todo, con la limitación que implica la palabra, sea cual
,
",
"

J
esta referencia copemicana, podría acentuar lo que tiene de
efectivo. No es cambiar el centro.
fuere la apertura que se le dé, sigue siendo una concepción -es
la palabra exacta- una visión, una mirada, una captación ima-
La cosa gira. El hecho sigue teniendo para nosotros todo su ginaria. Y de aquello resulta, cosa por demás extraña, que des-
II valor, por reducido que sea, a fin de cuentas, y aun motivado de el comienzo se supone que alguien, una parte de ese mundo,
solamente porque la tierra gira y que por ello nos parece que puede tomar conocimiento de él. ~se U?O se enc~entra allí en
gira la esfera celeste. Sigue girando, pese a todo, y produce ese estado que puede llamarse eXistenCia, pues SI n~. ¿cómo
, efectos de todo tipo, como por ejemplo, que cuenten su edad
en años. La subversión, si es que existió en alguna parte y en
podría ser el soporte del to.ma:,conocimiento? Allí reSide, des~e
siempre, el impase, la vacdaclon resultante de esta c~smologla
algún momento, no está en haber cambiado el punto de rota- que consiste en la admisión, ~e un mundo. En .camblo, .¿acaso
ción de lo que gira sino en haber sustituido un gira por un cae. no hay en el discurso anahuco lo que pue~e lO~roduclm05 a
El punto álgido, como se les ocurrió percibir a algunos no aquello de que toda subsistencia, toda persistenCia del mundo
es ~pémico, ~ino más bien Kepler, debido a que en él la cosa como tal, ha de ser abandonada? o o ,

no g~~a de la misma manera: gira en elipse, yeso ya cuestiona la El lenguaje -la lengua forjada con el diSCUrso fllosofico-
o o lO puedo hacer
funclOn del centro. En Kepler las cosas caen hacia algo que está es tal que como ven, nunca en nlOgun momen
en un pUnto de la elipse llamado foco, y, en el punto simétrico, nada sin deslizarme de nuevo hacia ese mundo. ese supuesto de
~o hay nada. Esto ciertamente es un correctivo respecto a esa una sustancia impregnada de la función del ser.
~agen de centro. Pero el cae no cobra su poder de subversión
sino porque \·a a parar ¿en qué? En esto y nada más:

I
3
F =g mm
dl
Seguir el hilo del discurso analítiCO tiende nada ~enos que a
tura propia una cur-
Lo que se at n°b uye 10 d eb·d
o
I amente a Copémico. está en este quebrar. encorvar, marcar con una curva '
-
&.. . •. '. -- • - - - _.
~

El. tUtOR r El. S/GNIf/(j'Nn

\".ltUrl dt' b qm' ni siquit'rJ pUt'dt' Sllstt'nt'rSt' .qUt' St,,\ 1.1 de bs Lo que suple I.l rtlol~ion sexuoll es pre:cl\.1mente d olmor.
I\lll'.ls d,' fUt'rll. III qUt' pwduCt, conw 1.\1 b lalb. b diSconti_ El Otro, d Otro como lu~ar de 1.1 "c:rdad. e~ el unico lug.ar.
nuidld. Nuesm' recurso ,'s. t'n I.tkn~ua. h, qm' la qui,'hra. T.\n irreductible por llemás. que plldemos dar .11 termino lid ~l'r
t'S .lsi que nlda p,Ut'ce Ctlnstituir mejor d hurizllntt' dd discur_ di"ino, .11 termino Dios, polra Il.1nurlo por ~u nombre. Dim es
Sl' .1Ollitil'0 qUt' eSt' empleo ~lue se h,\ct' de 1,\ ktr.\ en m.lIen.l.lti_ propiamente el lu~ar donde, si se: me permitC' ti IUt·~O. se pro-
ClS. l.l letr.1 revdl en el dIscurso lo qUt'. no por alar J\I sin lluce d dios -el ,/io1'- el .J"or. Por Pl)CO. d dC'cir se h.1ee DIOS.
neasid.1d. se lI.1ml gr.lm.itil'a. l.a ~r am,ltica l'S lo que del len- '\' en tanto se di~a al~o • .1l1i C'st.1r.1 1.1 hipótesi~ de Dios.
gu,\je sólo se rt'wb en .10 t'scrit~). Por ello, en sum.1, los unicos venbdaos .1teos quC' puC'de:
M.is allá dd lenguale, eslC electo. que se produce pur tener habt'r son los lCólo~()s, esto C's. los que. en lo que a Dios re~­
su soporte sólo l'n la .escritur.\. l'S ciert.lOH.'nte l~1 ide.ll dt' ~as pectl, lublan.
m.ltem.iticas. Ahora bIen. rehusarse a la rdl'r(.'ncla a lo escnto No hay otra m.1nl·r.1 de serlo • .1 menos que uno met.1 la
cabeza en un saco en nombre de no-sé-quc: susto, como si e~e
es \"edarse lo que. entre todos los efectos del len~uajc. pUl'de
Dios ll~unl vez hubiese nuniiestJdo dectiv.lI11eme una pre'
llegar .1 articularse. Est.\ artil'ulaciún se hace l'n lo que resu~t.l
sencia cUllquiera. En cambio, es imposible: decir se.1 I~ qUt' lue-
del lenguaje. hagamos lo que h.lgamos. ya S(.·.l un supuesto mas- re sin que ello lo Il.l~a dc inmedi.11O subsistir bajo 1.1 lorrn.1 dd
all.i o m.is-acá. Otro.
En el suponer un más-ad sentimos muy bien qUt' no h.\y COS,\ del todo evidente t'n el menor de Ill~ plSOS dt' e~.1 cosa
más que un.1 referencia intuitiva. Y, sin (.'mbargo. est.1 suposi- que detesto, por I.1s mcjorcs Ul'.oncs: la Histori.1. . .
ción no es eliminable porque cllengu.lje, como efecto dt' si~ni­ La Historia. prccislnlt'ntc, estl hcch..1 pJr a dunos 1.1 Idca de
ficado, siempre se queda corto respecto al referente. Entonl"l's, que .ll~ún sl'ntido tic,~e. Por ~I c~)ntr lrlO. 1.1 prlmer.1 COS.l que
¿acaso no es verdad que el lenguaje nos impone el ser y nos debemos hacer (.'s puttr de lo sl~ulente: que: est.unus IrentC'.1 un
obliga como tal a admitir que del ser, nunca tenemos nad.1? decir, que es d decir dl' otro, quien no~ c~t'ntJ sus Ill·(l'J.lJes.
Hay que habituarse a sustituir este ser que huye por el P,,,",l- sus apuros, sus impl'JimenlOs. sus emoCIones. \' qUl' es, .1hl
ser. el p"ra ser, el ser de al lado. donde 1\.\ de lecrsl' ¿qué? -nJliJ qUe!" no St·.1 1m. deClo~ de (Sos
Digo el para-ser. y no el parecer, como se ha dicho desde decires. Vemos muy bien COI\\O e!"SllS t'll'ClO~ .l~It.l.n, remUe\'l·I.\.
siempre, el fenómeno, eso más allá de lo cual estaría aquello del rrocupan, a los seft'S que!' h.1bll!l. I>e~de Im'gll, n ne'lc:sardlo
P
noúmeno, que en efecto ya nos ha meneado bastante, lusta que eso condul.cJ l l I~o, que. sIn . '.1 •.V quc: Sln·l. t'n l\llll\ nc: e!"
llevarnos a todas las opacidades que justamentl' se denominan
oscurantismo. En el punto mismo de donde hrotan 1.1S para-
Dios. p.tr.\ que.' sC las lrreglen. p.1r.1 qUe!" se .Iveng.l n• P.l~.l qu a
l.. ..
. J' 11""uen
Ia pata cOlt'ln ~
pc:se .1 IIldu .1 du un .lSll11l0 c: VI .l.lJ"
dojas de todo lo que logra formularse como efecto de escrito d ese: sentimiento lIarn.ldo lll\Or. .
. ..' .¡ des ues de wdo, e:s ne:l·e!'S.1nO que eso .lun
.ser se presenta, se presenta siempre, porque para-cs. Habría l:s lU.'lt'Slno,. s , . p . . J' J t'sc: s,·ntirnit'nlO. esu
que a~rendcr a conjugar como se debe: yo para-soy, tu para- dure. Es ne!"cesarlO que, por l!lttrme 10. e .. 1 .
" 1 .. 'ue:ntJS ---corno lo Vlenlll muY hlen os 'lUlo
eres, el para-es, nosotros para-somos, y así sucesivamente. con J uzca a 1III u~ 1: .
'u· Ilrc:clUl'IOIH'~ tr.l\ 1.1 Il\ol Olp.a-
Lo que suple a la relación sexual en cuanto inexistente hay rcspcqo a todo t'sto, lOlllaron s.s. r . . , II~
·' ll.l reproJu~'llln Je los \UCrp .. .
que articularlo justamente según el para-ser. Es evidellll' que en rOl d e 1l I ~ lt'Sll-- 11 '.1 litros dec"V1l
t~~o lo que se aproxima a esta relación. ellenguajr sólo St' 11\.\- Pero ¿.ll" aso no es posihlt' 'lUC e c:ngUJIC lt'n~
mfu:sta por su insuficiencia. .

ss
q ue el de llevar a la gente a su antojo a reproducirse aún mas
.
- EL AMOR Y EL SIGNIFICANTE

aMn en-cuerpo a cuerpo y aun en-cuerpo encarnado?2 ' nunca ha ocurrido que dos no sean más que uno, pero en fin,
. Hay, sin embargo, otro efecto del lenguaje que es lo es- no somos más que uno. De allí parte la idea del amor. Verdade-
ramente, es la manera más burda de dar a la relación sexual, a
cnto.
ese término que manifiestamente se escamotea, su significado.
El comienzo de la sabiduría ha de ser percatarse de que los
caminos que desbrozó el viejo Freud se adentraban en eso. De
allí partí yo, porque al fin y al cabo eso me conmovió. Por otra
4
parte, podría conmover a cualquiera ¿no?, percatarse de que el
amor, si es verdad que está relacionado con el Uno, nunca saca
a nadie de sí mismo. Si es eso, todo eso, y sólo eso lo que dijo
De lo escrito hemos visto muchas mutaciones desde que el Freud al introducir la función del amor narcisista, el problema
lenguaje existe. Lo que se escribe es la letra, y la letra no siem- es, todo el mundo lo siente, o ha sentido, el problema es cómo
pre se fabricó de la misma manera. Al respecto, se hace histo- puede haber amor por un otro.
ria, historia de la escritura y se devanan los sesos imaginando Ese Uno con que todos se llenan la boca es de la misma
para qué diablos servirían las pictografías mayas o aztecas y, un índole de ese espejismo del Uno que uno cree ser. Esto no
poco más atrás, los guijarros de la Masía de Azil: ¿qué diablos quiere decir que no tenga más horizonte. Hay tantos Unos co-
serían esos dados tan raros? ¿a qué se jugaba con ellos? mo se quiera; que se caracterizan cada uno por no parecerse en
Preguntas semejantes constituyen la función habitual de la nada, véase la primera hipótesis del Parménides.. .
La teoría de conjuntos irrumpe postulando lo sigUIente: ha-
Historia. Habría que decir: sobre todo no toquen la hache de
blemos del Uno respecto a cosas que no tienen, entre sí, estric-
hacha, inicial de la Historia. Sería una buena manera de retro-
tamente ninguna relación. Pongamos juntos objetos del pensa-
traer a la gente a la primera de las letras, la letra a la que me
miento, como se dice, objetos del mundo, y hagamos que cada
limito yo, la letra A -por cierto que la biblia sólo comienza en cual cuente por uno. Juntemos esas cosas absolutamente ~ete­
la letra B, dejó la letra A para que me encargara yo de ella. róclitas, y arroguémonos el derecho de des~gnar este conJ,unto
Hay mucho que aprender, no hurgando los guijarros de la con una letra. Así se expresa en sus comlenz?s la teon~ de
Masía d~ Azil, y ni siquiera, como hacía yo antes para mi ama- conjuntos, la que presenté I~ vez pasada, por eJemplo, baJO el
ble púbhco, .mi público de analistas, yendo a buscar la entalla- acápite de Nicolás Bourbakl. . '
dura en la piedra para explicar el rasgo unario -eso estaba al No se dieron cuenta que dije que la letra desl?~~ un c~n!~n-
alcance de sus entendederas-, sino mirando más de cerca lo ' I'mpreso en el texto de la edlclon deflOJtlVa
too Es lO que esta
"
"
d ue ?acen l?s matemáticos con las letras, desde que, desdeñan- '1 . I P
ace p tada or los autores; como saben, s?n mu tJ~ es. one~
P'd do en decir que las letras deSignan conJuntos. Alh
" o Cierto numero de cosas, empezaron a percatarse de manera to d o su CUI a . h 1 '-
fundada y bajo el nombre de teoría de conjuntos, ~ue se podía 'd . 'dez y su equivocaCión: las letras acen os conJun
resl e su tlml . I -
abordar
. el Uno de un mod o que no tema. por que" ser mtultlVO,
.. toS las letras no designan, son esos conJ~ntos, se. es toma con
fuSlonal, amoroso. , f' o los conJuntOS mismos.
siderando que uncJOnan com l d de
No somo s mas . que uno. Cada cual sabe, desde luego, que Vean ue al conservar aún ese como me ~tengo a, or en
q ndo digo que el inconSCiente esta estructu-
lo que propongo cua
2. Homofonía entre tmcore (aun) y en-corps (en-cuerpo). [T.]

60
rado romo un lenguaje. Digo como para no decir, siempre vuel_
- EL AMOR Y EL SIGNIFICANTE

vo a eso, que el inconsciente está es~ructurado por .un lenguaje. trato de persuadirlos para que lo tomen, es que escribí El tiem-
El inconsciente está estructurado aSI como los conJuntos de los po lógico y el aserto de certidumbre anticipada justo después de
1:
que se trata en la teoría de conjuntos son como letras. una guerra, en un momento en que evidentemente el futuro no I
I

1 Puesto que se trata par~ nosotros ~e tomar ;1 ~enguaje como se presentaba nada promisorio. Allí puede muy bien leerse, si
• lo que funciona para suplir la ausencia de la umca parte de lo se escribe y no sólo si se tiene oído, que ya la a mmúscula tetiza
real que no puede llegar a formarse del ser, esto es, la relación la función de la prisa. Destacaba allí el hecho de que algo así
sexual ¿qué soporte encontra~ en el hec~<? de no leer sino le- como una intersubjetividad puede desembocar en una salida
tras? En el dispositivo del escrito matematlco hemos de encon- salvadora. Pero lo que merecería verse con más detenimiento es
trar el punto de orientación adonde dirigirnos para sacar de esa lo que sirve de soporte a cada uno de los sujetos, no cuando es
uno entre otroS, sino cuando es, en relación a los otros dos, el
práctica, de ese vínculo social nuevo que emerge y se extiende
que está en juego en el pensamiento de estos dos. En esta terna,
singularmente, el discurso analítico, lo que pueda sacarse en lo
cada uno interviene sólo como ese objeto a que es bajo la mira-
tocante a la función del lenguaje, ese lenguaje en que confiamos
da de los otros.
para que el tal discurso tenga efectos, medianos sin duda, pero En otros términos, son tres, aunque en realidad son dos
bastante tolerables, para que pueda sustentar y completar los más a. Este dos más a, en el punto de la a, se reduce, no a los
demás discursos. otros dos, sino a un Uno más a. Ya saben, por lo dem~s, que he
Desde hace algún tiempo, se ve a las claras que el discurso usado estas funciones para tratar de representarles lo madecua-
universitario debe escribirse en francés uni-vers-Cythere, uni- do de la relación del Uno al Otro, y que dí antes como sopone
dos-hacia-Citeres,3 ya que va a impartir educación sexual. Ya a esta a minúscula el número irracional llamado número de
11
'1
veremos adonde va a parar eso. Pero sobre todo nada de poner- oro. En tanto que desde la a minúscula, se toma a los otros dos
I le trabas. Que de ese punto de saber nada más, que se coloca como Uno más a, funciona algo que puede desembocar en una
exactamente en la posición autoritaria del semblante, pueda di- salida a toda prisa. . ..
fundirse algo que tenga como efecto mejorar las relaciones de Esta identificación, que se produce en una aruc~laclOn ter-
los s.exos, es cosa mandada a hacer para provocar la sonrisa del nana,. se b asa en que , en ningún caso, pueden considerarse
. hca-
analista. Aunque, después de todo, ¿quién sabe? mo so arte dos como tales. Entre dos, c~a~esqUlera sea~, ~y
'\ ~ a lo hemos dicho, la sonrisa del ángel es la más necia de las siemp~ el Uno y el Otro, el Uno y la a mmuscula, yen nmgun
I
s?~nsas, por t.anto no hay que ostentarla nunca. Pero está c1a- caso puede tomarse el Otro por un Uno. . I
oslmo que la.l,dea de demostrar en la pizarra algo relacionado . En la medida en que en lo escrito está e~ Juego algo bru.ta ,
s que se qUiera, se revelan Im-
con ~a educaclon sexual, desde el punto de vista del discurso del el tomar por unoS to dos Ios uno 'bl I
de suyo son para nosotros un acceso pOSI e a ser,
analista, no aparece como cosa prometedora en lo que a felici- pases que,. d ' . , d la función de ese ser, en el amor.
r
dad buenos encuentros se refiere.
SI en mis. E Y una pOSible
. re. ucclon e do en qué se di'erencla
f ' elsigno
' de l
'
smtos aIgo demuestra que no fue ayer no más QUiero termmar mostran
cuando to me' eluen b '
cammo, Io IIamo el buen camino porque significante. . por representar un
.. I . 'f' nte se caractenza
. DIJe que e s~gn! !ca . el si no, de qué se trata? Des-
l. l!ni"""'.eTs~CYlh¡re (unidos-hacia-Citcres) es homófono de univcrsi- sUjeto para otro slgnlflcant~. (Edn g 'm'lento la concepción
lalT(' (unlVcTSltano). [T.] . I
de SlCmpre, a teona c 'o'smlca e l conOel ,
t.L

-
.1J\IVI\ I c.&.. JIVIl. . "'--'''H ..... Lo

del mundo. hace gala ,del fam<;>so ejem~lo del humo que no ha v
sin fuego. ¿Y por que no decir yo aqul lo que me parece a Ill~
El humo puede muy bien ser. también signo del fumador. Aúln ARISTOTELES y FREUD:
más. lo es siempre. por esencia. No hay humo sino como sign LA OTRA SATISFACCION
del fumador. Cada quien sabe que si ve humo en una isla de~
siena, se dirá de inmediato que con toda probabilidad hay alIí
alguien que sabe ~acer fuego. Ha~ta nueva orden. ha de ser
otro hombre. El signo no es pues signo de algo; es signo de un
efecto que es lo que se supone como tal a partir del funciona-
miento del significante.
Este efecto es lo que nos enseña Freud, el punto de partida
del discurso analítico, o sea el sujeto.
. ~o es otra cosa el sujeto -tenga o ~o conciencia de qué
Los sinsabort'S de Aristóteles.
s~gOlficante es efect<r- qu.e lo que se deshz~ en la cadena signi- El defreto de goce y la satisfacción
ficante. Este efecto, el sUJeto, es el efecto mtermedio entre lo del blablabla.
que caracteriza a un significante y otro significante, es decir, el El desarrollo, hipótesis de dominio.
ser cada uno, cada uno un elemento. No conocemos otro so- El goce no comlielle a la relación
porte que introduzca en el mundo el Uno, sino el significante sexual.
en cuanto tal, es decir, en cuanto aprendemos a separarlo de sus
Todas las necesidades del ser que habla ,'srán rolllaminadas
efectos de significado. por el hecho de estar implicadas en otra satisfacción -subriyese
En el amor se apunta al sujeto, al sujeto como tal, en cuanto
estas palabras- a la cual pueden faltar.
se le supone a una frase articulada, a algo que se ordena, o Esta primera frase que, al despertarme esta mañana, puse en
puede ordenarse, con toda una vida. el papel para que la escribieran, esta primera frase implica la
Un sujeto, como tal, no tiene mucho que ver con el poce. oposición de otra satisfacción y de las necesidades -si es que
Pero
. .' en cam b'lO, su signo
. puede provocar el deseo. Es el nprin- este término. cuyo recurso es común, puede captarse así no
CipiO del amor . L o s'
cammos que en l ' .
as proxlmas veces tratare- más, ya que. después de todo, sólo se capta al faltar en esa otra
mos de andar les mo st raran. d'on d e se Juntan
. el amor y el goce
sexua.I satisfacción.
La otra satisfacción, entiéndase, es lo que se satisface a ni"e1
del inconsciente, y en tanto ahí algo se dice y .no se dice, si es
verdad que está estructurado como un lenguale ...
16 DE ENERO DE 1973. Retomo aquí aquello a lo que me he estado reflrlcn~o d~de
hace rato, a saber, el goce dd que depende esa otr.t sausfacClon
cuyo sopone es el lenguaje.

64
.'\l'i.I.\1 VI " ....... . ... _--" _..
- ARISTOTELES y FREUD: LA OTRA SATISFACCION

pareció más que utilizable a la gente que en ese momento se


ocupaba de llamar sobre mí la atención de la Internacional de
Tratando hace mucho, mucho tie~po de la ética del psicoa. psicoa1lálisis. con los con~abidos resultados. Les hubiera gusta-
do, pese a todo, que salieran a flote esas reflexiones sobre lo
nálisis. partí nada menos que de la Etlca ti Nicómaco de Aristó_
que de ética implica el psicoanálisis, Hubiese sido pura ganan-
teles. cia: yo me hubiera d~smflado como un globo, y la Ethique de
Se deja leer. Aunque presenta un inconveniente para algu- 1" psychanalyse (ElIc,a del psicoanálisis) hubiese quedado
nos de los que están aquí. y es que no puede leerse en francés. boyante. Esto es U? eJemplo de que el cálculo no basta. pues
Es. patentemente, intraducible. Existía antaño en la editorial impedí que apareciera esa Ethique (Etica). Me negué a ello
Gamier algo que me hizo creer que podía haber una traduc- partiendo de la idea de que a la gente que no quiere tener nada
ción, de un tal Voilquin. Obviamente, se trata de un universita- que ver conmigo, yo, por mi parte, no busco convencerla. No
rio. No es culpa suya que el griego no pueda traducirse al fran- hay que convencer. Lo propio del psicoanálisis es andar sin
cés. Las cosas se han condensado de tal forma que ya en Gar- vencer. Con o sin pendejos vencidos. I
nier. que además se fusionó con Flarnmarion, no le dan a uno Después de todo. y bien mirado, como seminario no estaba
más que el texto francés; confieso que los editores me enfure- nada mal. En esa época, alguien que no participaba para nada
cen. U no se percata entonces, cuando lo lec sin tener el griego a en ese cálculo lo había redactado, así, en juego limpio como la
la vista, que no hay solución. Resulta, propiamente hablando, plata y de todo corazón. Lo había convertido en un escrito. un
ininteligible. escrito suyo. No tenía pensado por lo demás hurtarlo, y lo
Todo arte y toda búsqueda, así como toda acción y to'da hubiera producido tal cual. si yo lo hubiese deseado. Pero no
deliberación meditada -¿ qué relación hay entre semejantes ar- quise. Es tal vez hoy, de todos los semi~arios que otra .p~r~ona
está encargada de sacar a la luz, el ÚniCO que reescnblre yo
tefac.tos?- tie1ldell al pa~ecer h"cia algún bien. Por tanto. en
mismo, y del que haré un escrito. Al fin y al cabo tengo que
ocasiones y con toda razón, se ha definido el bien como aquello
hacer uno, ¿por qué no escoger ese? .,
a lo que se tiende e1l toda circunst,mcia. No obstante -esto cae No hay razón para no ponerse a prueba. y e~amlnar como
aquí como una mosca en la sopa puesto que no ha 'sido mencio- ese terreno del que Freud hizo su campo. era VISto por otros
nado todavía- hayal parecer una diferencia entre los f¡"es. antes que éL Es otra manera de poner a prueba ~e qué s~ trata.
Desafío a quienquiera a aclarar esta masa espesa sin recurrir a saber, que ese terreno no es pensable SI~O g~Jclas a los Instru~
a ab~ndantes comentarios que hagan referencia al texto griego. mentos con que se opera. y que los úm~os Instrumentos qu
Al fm y al cabo, es imposible pensar que es así simplemente sirven de vehículo al testimonio son eSCritOS. Ha): ,una prueba
~orque se trata de notas mal tomadas. Y así, con el paso del '11 1 muestra'. al leerla en la traducclOn francesa.
muy sencI a que o
t\e~po, alguna lamparilla se prende en la mente de los comen- de la Etica a Nicómaco no se entiende nada, des~e I~cgo. ,pero
tanstas'. se Ies ocurre que, SI. se ven forzados a hacer tantOS · . de modo que esta blcn aSI.
no menos que lo que d IgO) O.
esfuenos" a lo ~ejor será por alguna razón. No es de ningún . , I ma's .-omprensible que lo que ks .cuento
Anstotc es no es ~
modo obligatOriO que Aristóteles sea impensable Volveré a
esto. . " d I p.l.bu C01/t:.I/11Clf (conven.:ido) cn ion (pendcJO) y
1. S~p.lr.lClon c: .¡ • •
tir ~n Icuanto a mí, ,lo que estaba escrito, dactilografiado a par- V.I/1ICU (vcncido). IT. J
e a estenografl3 de lo que había yo dicho de la ética. le
.4K/~/UJ I:..LC.~ I ,-,,'-'-'&/ . ..-1 _ •• _. _ ......... • '''-''-IVJ''
--~~~~------------~~~- ARISTOTELES y FREUD: LA OTRA SATISFACCJON
vo. Lo es más bien menos, porque remueve más cosas, y cosas
que nos son más remotas. Pero es claro que esa otra satisfac o razón para que no sea pensable? Está clarísimo que sí lo es, yes
o'o'n de que les hablaba antes es exactamente la que se pued
1.:1 b" e
simplemente cuand.o n~s imaginamos que Aristóteles quiere
discernir por surgir ¿de qué? -pues len, amigos míos, no hay decir algo que nos inquietamos por lo que cerca. ¿Qué atrapa
manera de escapar a ello si uno se pone en la estacada- de los en sus red~~, en su malla" qué ~aca, qué maneja, con qué se las
ve, con qUien se bate, que Sostiene, qué trabaja, qué persigue? I
universales, el Bien, lo Verdadero, lo Bello. I
Que haya tres especificaci?nes da un aspecto patético a la Desde luego, en las cuatro primeras líneas que acabo de
manera de abordar el asunto ciertos textos, los que emanan de leerles, oyen las palabras, y bien suponen que algo quieren de- l·
un pensamiento autorizado, con el sentid.o entre comillas que cir, pero no saben qué, naturalmente. Todo arte, toda búsque- ji
doy a este término, a saber, un pensa~lento legado Con un da, toda acción: ¿qué quiere decir todo eso? Pero como Aristó-
nombre de autor. Es lo que pasa con ciertos textos que nos teles añadió muchas cosas después y todo eso nos llega impreso JI
después de haber sido recopiado durante mucho tiempo, se da I
vienen de lo que pienso dos veces antes de llamarlos una cultura
por sentado que hay algo así como un asidero en medio de
muy antigua: no es cultura. todo. Entonces nos hacemos la pregunta, la única: ¿en qué los
La cultura en tanto algo distinto de la sociedad no existe. la satisfacían semejantes artefactos?
cultura reside justamente en que es algo que nos tiene agarra o Poco importa el empleo que se les diese entonces. Es sabido
dos. No la llevamos a cuestas sino como una plaga, porque no que era algo que circulaba, que había volúmenes de Aristóteles.
sabemos qué hacer de ella si no es espulgarnos. Por mi parte, Eso es lo que nos desconcierta, y precisamente por lo siguiente:
les aconsejo que la conserven, porque hace cosquillas y lo des- la pregunta ¿en qué los satisfacía eso? no puede traducirse sino
pierta a uno. Les despabilará los sentimientos que tienden más de esta manera: ¿En qué habría habido falta respecto a aerto
bien a quedar un poco embotados, bajo la influencia de las cir- goce? O dicho de otra manera: ¿por qué? ¿por qué se preocu-
cunstancias ambientes, esto es, de lo que los otros, los que ven- paba así?
drán después, llamarán la cultura, la vuestra. Para ellos se habrá Oyeron bien: falta, defecto, algo que no anda, alg~ que
convertido en cultura porque desde hace tiempo estarán uste- desbarra respecto a lo que est~ mani~iestame~te en la ~I.ra, y
des bajo eso, y con ustedes todo lo que sustentan como vínculo luego la cosa comienza así de inmediato: el bien, la feliCidad.
social. A fin de cuentas no hay más que eso, el vínculo social. ¿ Bi? ¿ Bien? bien bobo.
Lo designo con el término de discurso porque no hay otro mo-
do de designarlo desde el momento en que uno se percata de
que el vínculo social no se instaura sino anclándose en la forma
cómo el lenguaje se sitúa y se imprime, se sitúa en lo que bulle, 2
a saber, en el ser que habla.
No hay que asombrarse de que ciertos discursos anteriores
ya no se~n pensables para nosotros, o lo sean muy difícilmente; La realidad se aborda con los aparatos del goce. ., . d
ya habra otros después. Así como el discurso que yo trato de Otra fórmula más que les propongo, pero a condlcl~n e
. so b re aque 11 o de que aparato nohha,
bOl otro
~acar aJa luz no es de inmediato accesible a su entendimiento, que se la centre bien
., . el goce en el ser que a 3.
Igualmente, desde donde nos hallamos tampoco es muy fácil que el lenguaJe. ASI se apareJa . d d I ' .'
Es lo que dice Freud si corregimos el enuncia o e pnn~l-
entender el discurso de Aristóteles. P~ro ¿es esto acaso una
:lRISrUI tLt.:l 1 rl\C;.vlJ • ... ' "'6 n" .., .. 6"6 " .... L/UN
I ARISTOTELES Y FREUD: LA OTRA SATISFACC/ON

io del placer. Lo dijo así porque otros habían hablado


P I l '" antes con ~I. sentimiento de 9ue no hubiese para él mundo exterior.
que él, y porque era a manerla que e pa recIo. mas. ~udible. Esto
Manlf¡estame~te, no mua más que eso, es algo que lo excita, y
es muY. fácil de detectar, Ya e lo ayu d a la conJunclon de Aris ~.
ello en la medIda exacta en ~ue aún no habla. A partir del mo-
teles v Freud. mento en que habla, ~ partlr de ese momento con toda exacti-
A'\'anzo un poco m~s, hast~ el punt.o que ahora es posible tud y no antes, ad~lto 9ue haya represión. El proceso del
alcanzar , al decir que ellOconsclente .esta estructurado como un Lust-Ieh ~s ta~ vez primariO, y por qué no, ya que es evidente-
lenguaje. A partir de ahí, ese lenguaJe se escla~ece sin duda por mente primario e~ cuanto comencemos a pensar, pero cierta-
postularse como aparato del goce. Pero, a la IOversa, quizás el mente no es el primero.
goce a su vez muestra que está en falta: porque para que sea así El desarrollo se confunde con el desarrollo del dominio.
hace falta que algo cojee por su lado. ' A~u.í es donde h~y ~ue3 tener un poco de oído, como para la
La realidad se aborda con los aparatos del goce. Ello no mUSlCa: yo soy domme, progreso en el domineser, soy dómine
quiere decir que el goce sea anterior a la realidad. También en de mí mismo y del universo. De esto hablaba justamente antes,
este punto Freud dio pie a malentendidos en alguna parte -se del convencido como pendejo vencido.' El universo no es más
2 que flor de retórica. Este ceo literario podría tal vez ayudar a
encontrará en los Essais de Psychanalyse - al hablar de desa-
comprender que el yo moi puede ser también flor de retórica.
rrollo.
Hay, dice Freud, un Lust-lch antes de un Real-Ich. Se trata que crece en la maceta del principio del placer, que Freud llama
de un deslizamiento, un atascamiento en ese atolladero, que Lutzprinzip, y que defino como lo que se satisface con el bla-
llamo el desarrollo, y que no es más que una hipótesis del do- blabla.
Esto es lo que digo cuando digo que el inconsciente está
minio. O sea que el bebé nada tiene que ver con el Real-Ich,
estructurado como un lenguaje. tengo que poner los puntos
pobre ovejita, incapaz de albergar la menor idea de lo que es lo sobre las íes. El universo -y ahora después de todo podrán
real. Eso está reservado para la gente que conocemos, esoS darse cuenta debido al modo cómo acentué el uso de ciertas
adultos de los que, por otra parte, está dicho expresamente que palabras, el todo y el no-todo, y su distinta aplicación en los
no logran nunca despertarse: cuando en sueños les sucede algo dos sexos- el universo está allí donde, por el decir, todo se
9ue a~enaza con .pasar a lo real, se perturban tanto que de
logra bien.
mmedlato se despiertan, es decir, que siguen soñando. Basta ¿ Acaso le sigo los pasos a William James? ¿Qué es lo que se
con leer, ba~ta con meterse un poco, con verlos vivir, con te- logra? Puedo darles la respuesta, en el punto en que, con el
nerlos en pSicoanálisis, para darse cuenta de lo que quiere decir tiempo, espero haberlos hecho alcanzar: se logra hacer fallar la
eso del desarrollo. relación sexual. a lo macho. ,.
Cuando se dicepr'·'ImaHO y secun d ' a Ios procesos, se trata
arlO Normalmente debería estar ya cosechando nS,ltas. socarro-
d e una manera de de clr . que pue d e II evar a engano.
- Digamos
' en nas, pero desgraciadamente, no oigo nada. Esta hIlaridad que-
to. d o-caso
d' que no es p d' d
orque se Ice e un proceso que es pnm a- '
rlO esp~es de todo se les puede llamar como se quiera- que
Véase la nota 1 (pág. 67). [T. J ' , '
aparece primero. En cuanto a mí, nunca he mirado a un bebé 'tr. (amo-maestro) v n/"itme (domIniO. mlt'stn.1). En
'h 'bl I '
este casoJ elegimos traducir .11 pri~ero dOn/me pua .leer pOSI e e eqUIVO-
3, uego con mal •

2. EsulIS de Psychan I P , co con dominio, traduciendo maltr/S~: domtnescr. [T.J


tk plaCtT Psi 1 ' d a yse, ayot, 1951. Reúne Más all.i del prmClPIO
, ro og/a e masas y análiSis del Yo y El Yo y el Ello. [T.]

70
-
i\KI.lIUICLL.J • • n ___ • _. - ---~ - - - - - - - • • --."'.'1'1
1 ARISTOTELES y FREUD: LA OTRA SATlSFACC/ON
rría decir: Ajá, ya está ~~rapado, con~ue dos maneras de hacer

!i
folllar el asunto, la rela,!on sex~al. ASI se mod~l~ la música del todo. Vean cómo, por uno de esos matices, de esas oscilaciones
de signific~ción que se pro~ucen en la lengua, el no-todo cam-
I

I
epitalamio. El epitalamIo, el duo -hay que ', dlstmguirlos_,al
alternancia, la carta de amor, no son Ia re laClOn sexual. Le dan
:
bia de sent!do cuando les digo: nuestras colegas, las damas ana-
vueltas al hecho de que no hay relación sexual. listas, ¿que nos dICen de la sexualidad fememna? -no todo. Es
¡
'1
Hay la manera a lo macho de darle vueltas, y luego la Otra, muy notable. EI~as no han .hecho avanzar ni un ápice la cues-
1I
,
que no designo de otra manera porque la estoy elaborando este tión de la sexualtdad femenma. Debe haber una razón interna,
• :: año: cómo se elabora eso a lo hembra. Se elabora con el no-
ligada a la estructura del aparato del goce .
i todo. Empero, como hasta ahora es algo que no ha sido muy
:
"
i
explorado, el no-todO, evidentemente me ha resultado un poco
j
cuesta arriba. 3
Al respecto, les voy a echar un cuento muy sabroso para
1

I
I ,
distraerlos un poco.
Durante mis deportes de invierno, para cumplir con una Regreso a las objeciones que hace un rato me hacía a mí
palabra dada, tuve que desplazarme a Milán en tren, y el viaje mismo, yo solito, a saber, que había una manera de fallar la
de ida duraba todo un día. Bueno, me fui a Milán, y como no relación sexual macha, y luego, que había otra. Esta falla es la
puedo no quedarme en el punto en que estoy, soy así -dije única forma de realización de esta relación, si, como lo postu-
que reharía la Ethique de la psychanalyse (Etica del psicoanáli- lo, no hay relación sexual. Entonces decir todo se logra no im-
sis), pero es porque la vuelvo a extraer- le puse este título pide decir no-todo se logra, porque es de la misma manera: eso
absolutamente descabellado para una conferencia a los milane- falla. No se trata de analizar cómo se logra, sino de repetir
ses, que nunca han oído hablar de eso, El psicoanálisis en su hasta la saciedad por qué falla.
referencia a la relación sexual. Pero son muy inteligentes, y Falla. Es algo objetivo. Ya he insistido en ello. Tan salta a la
oyeron tan bien que enseguida, esa misma tarde, salió en el vista que cs objetivo que hay que cc~trar ~n torno a eso, ~n el
periódico: ¡Para el doctor Lacan, las damas, le donne, no discurso analítico, lo que atañe al obJcto. El fal.lar es el obJeto.
existen! Ya dije hace tiempo en qué difieren el obJeto ~ueno y el
y qué quieren, es verdad, que si la relación sexual no existe, malo. Hay el bueno y el malo, ¡ay, ay, ay! Hoy, Justa~ente
trato de partir de lo que tiene que ver con el bueno, el bl~n, y
no hay damas. Había una persona que estaba furiosa, era una
de lo que enuncia Freud. El objeto es una falla. La esencia del
da~a del MLF de allá. Estaba de verdad ... yo le dije: Venga
manana por la mañana, y le expLicaré de qué se trata. objeto es el fallar. . . ".
de aEste asunt~ de la relación sexual, si desde algún punto pue-
Notarán que hablé de esenCia, Igual que AnslO,teles. ( ~~- X
tonces) Quiere decir que esas viejas palabras lOdana son uuhsl-
clarar~e es Justamente por el lado de las damas, en cuanto se
trata preCIsamente de desbrozar el camino de la elaboración del mas. E· n una epoca
, en que me hallaba menos . , estancado .. que
no-todo. Es. m'I ver d ad ero tema, este ano
- tras el Aun y es uno h oy, pase' de 'lOme dl'ato a ello· después de AnslOteles.
'd
DIJc quc
d
d e los sentidos de " . I h b' do un poco la atmósfera des pues e tO o ese
b l . mi tltu lo. Q"
ulza logre" aSI sacar algo
, nuevo SI a go a. la aerea
' o al .
eudemoOlsmo h.1 b'la SI'do el
50 re a sexuahdad femenina. estancamiento gnego en torn '
descubrimiento del utilitarismo.
Hay algo que da un testimonio deslumbrante de este nO-

72
:~RISTOTELES r tlU.UU: Ut V I l \ / l .)/lIl~rt'ILL/UN
ARISTOTELES y FREUD: LA OTRA SAT/SFACCJON

A los que me oían en aquella época, esto los dejó frí hueso,. cosas como esa, tontas
' " de capirote , viel' as palab ras. EI'-
, P
orque del utilitarismo nunca
. habían oído hablar, de modo q~ os, Y
lita.nsm? es ~so. pe~mlt1o dar un gran paso para zafarse de las
Utl
,1
)1
nO tenían por qué equivocarse y creer que se trataba de viCIas hlstor~as ,de universales en que estaban enredados desde
expli9u~ ~~
,
recurso a lo utilitario. Les lo que era el utilitarismo Platón y Ansto~eles, .q~e perduraron durante todo el Medioe-
,
Bentham, es decir, algo muy dlstmto de lo que se cree, y que vo, y que tod~vla asfiXiaban a Leibniz, hasta el punto que uno
I para comprenderlo hay 9 ue lee~ la Theory of Fi~ti?ns. se pregunta como fue tan inteligente.
El utilitarismo no qUiere deCir otra cosa:
, .
las vieJas palabras' Si hubiese otro, haría falta que no fuese ese.
, las que ya sirven, hay que pensar para que sirven. Nada más. y ¿Qué designa el e~e? ¿Designa lo que, en la frase, es el otro,
1
no asombrarse del resultado cuando sir;en. Se sabe para qué o aquel del cu~1 partimos para designar a ese otro como otro?
sirven: para que haya el goce que falta. Sol? que -y aquí juega Lo que aquí ?Igo se sustenta. a nivel de la implicación material
el equívoco- el goce que falta debe traducIrSe el goce que hace porque la pnmera parte deSigna algo falso -Si hubiese otro,
pero no hay sino el goce fálico- a no ser por el que la mujer
falta que no haya.
Sí, con esto enseño algo positivo, aunque se expresa con calla, tal vez porque no lo conoce, el que la hace no-toda. Es
una negación. ¿Y por qué no habría de ser tan positivo como falso que haya otro, lo cual no impide que sea verdad lo que
sigue, a saber, que haría falta que no fuese ese.
cualquiera otra cosa? Ven que es enteramente correcto. Cuando lo verdadero se
Lo necesario -lo que les propongo acentuar con ese mo-
deduce de lo falso, vale. La implicación cuadra. Lo único que
do- es lo que no cesa, ¿de qué? -<fe escribirse. Es una magnífica
no se puede admitir es que de lo verdadero se siga lo falso. No
manera de distribuir al menos cuatro categorías modales. Se está nada mal, la lógica. El que se hayan percatado de esto ellos
los explicaré en otra ocasión, pero les adelanto algo más por solitos, esos estoicos, no es poca cosa. No hay que creer que
esta vez. Lo de no cesa de no escribirse es una categoría modal eran cosas que no tenía!l relación con el goce. Basta co~ reha~i:
que .no es lo que hubieran esperado oponer a lo necesario, que litar esos términos. Es tal so que hay otro. Esto no nos Impedlra
h.ubler~ sido. más bien lo contingente. Imaginen que lo necesa- jugar con equívocos una vez más a partir de fa/so, y decir que
no es~a conJugad~ con lo imposible, y que ese no cesa de no haría fa/so que no fuese ese.~ Supongan que haya otro, pero
esmb,rse es su articulación. Se produce el goce que haría falta justamente no hay. Y por 10 mismo, porque ~o hay, y que de
que no fuese: Es el correlato de que no haya relación sexual, y ello depende el que harÚl fa/t~ que no.. la cuchilla, pese a todo,
es 10 sustancial de la función fálica. cae sobre el goce del que partimos. Tiene que ser ese, por falt.1
Retomo a.h?ra a nivel de texto. Es el goce que haría falta -entiéndase como culpabilidad- por falta del otro, que no e...
qu~ no, cO~dlc.lOna1. Lo que nos sugiere para su empleo la pró- Esto nos abre lateralmente, se los digo de paso, una. pcrs-
~IS, la apódosIs. Si no hubiese eso, la cosa andaría mejor: condi- .pcctiva de mucho peso para una metafjsic~ .. Puede ocurrir que
Clont en la. segunda parte. Es una implicación material, de la en vez de ir a buscar algo que nos tranqUilice en el comedero
que os ~StOICOS se dieron cuenta que era tal vez lo más sólido ese de la metafísica consigamos nosotros algo para dla. Pues
que habla en la lógica. bien, que el no-ser 'no sea, na hay que olvidarlo, la pal.1bra 10
De.l goc~, ~ntonces, cómo expresar lo que haría falta que nO
respecto
fál' ha'el SI no por io"sigUiente: SI. h ublese
. otro goce que eI 4. Juego de homofoní,¡ Y t'scritur,¡ t'ntre ¡aHdra/t (hari. falta) y ¡.sld-
ICO, ana falta que no fuese ese drait (hui. falso). [T.]
Es muy bonito . Hay que usar, usar
. d e verdad, gastar hasta el
75
AR1STOTELES y FJ<tUU: LIl V//(/t ;)/t l/:,nICC10N

carga a la cuenta del ser. porque la fal~a ~s suya. ~s verdad qUe


es culpa suya porque SI el ser no eXistiese estar~amos mucho
- -
ARISTOTELES y FREUD: LA OTRA SATlSFACC/ON

4
más tranquilos con el asunto ese del no-ser, y bien se merece
estar en falta y que se lo reprochem~s.
A partir de ese paso a paso con que hice la escansión de algo
Por eso mismo -cosa que en ocasIones me enfurece, yaun-
esencial, tenemos que abordar el mutuo esclarecimiento entre
que supongo que no I~ recuerdan, fue de donde, por. cierto,
Aristóteles Y Freud. Tenemos que interrogar cómo sus decires
partí- cuando me olvido hasta el punto de pub/lO/vldar, es
podrían engraparse u.no al.otro, penetrarse.
decir todo/vidar -allí hay tod<r- merezco pagar por los pla- Aristóteles en elltbro Siete de la susodicha Etica a Nicoma-
tos r~tos y que hablen de mí y no de mi libro. Exactamente co formula la pregunta por el placer. Lo que le parece más segu-
como sucedió en Milán. A lo mejor no hablaban realmente de ro, refiriéndose al goce ni más ni menos, es que el placer no
mí cuando decían que para mí las damas no existían, pero en puede no distinguirse de las necesidades, de esas necesidades de
todo caso no era lo que acababa de decir. las que partí en mi primera frase, y con las que encuadra lo
En suma, ese goce, si le sobreviene al que habla, y no por tocante a la generación. Las necesidades tienen que ver con el
nada, es porque es un pequeño prematuro. Tiene algo que ver movimiento. En efecto, Aristóteles puso en el centro de su
con esa famosa relación sexual respecto a la cual le sobrarán mundo -ese mundo que se ha ido a pique para siempre- el
ocasiones de percatarse de que no existe. Por tanto es más bien motor inmóvil, después del cual viene inmediatamente el movi-
como segundo que como primero. En Freud hay huellas de miento que causa, y aún un poco más lejos lo que nace y lo
esto. Si habló de Urverdrangung, de represión primordial, es que muere, lo que se genera y se ~orrompe. ~1Ií. se sitúan las
precisamente porque la represión verdadera, la correcta, la de necesidades. Ellas se satisfacen mediante el mOVimiento.
todos los días, no es primera, es segunda. ¿ No es muy extraño que vengamos a toparn.os de. ?ue\Oo
Dic.ho goce es reprimido porque no conviene que sea dicho, con esto bajo la pluma de Freud, pero en la aruculacl.on. d.el
y ello Justamente porque decirlo no puede ser más que esto: principio del placer? ¿Por qué equívoco, ~n F.r~ud, el princIpIo
como goce, no conviene. Ya lo propuse hace rato con el giro de del placer sólo se evoca respecto a la excltaClon q~e llega y ~
que no es el 9.ue f~lta sino el que hace falta que no. movimiento que esta excitación provoca para evadIrSe de ella~
La represlOn solo se produce por atestar en todos los deci- Es extraño que Freud enuncie esto como pri~cipio de 'placer,
res, e~ el menor decir, lo que implica el decir que acabo de .
mientras . , les no puede ser conSiderado SIOO co-
que en Anstote
enunCiar, que el goce no conviene -non decet- a la relación mo una atenuaclon " d e la pena y cl'ertamente no como placer.
sexual. Porque h~bla, dicho goce, la relación sexual no es. Si Aristóteles llega a fijar en alguna parte !o tocante al pl~-
d for eso e~ me,.or que calle, lo cual vuelve un poco más pesa- 'Cer, no podna , estar smo . en Io qu e llama hEn"X"lQ,
"1 ~ una actJ-
a a ausencia misma de relación sexual. Y por eso a fin de vidad. d .
cuentas, no calla v I ' f
el . '. d . e p~lmer e ecto es que habla de otra cosa. Es
' Extrañamente el primero de los ejemplos que a, y no 5~
\,
pnnclplO e la metafora. coherencia es el ver. Allí reside. para él, el placer supre~o. ¡
Así es. Vean la relació . que se dis¡ingue del nivel de la yÉVfOl;, del la gener~cion e
Es útil: los hace ca a n que. tiene todo esto con la utilidad.
algo, el que se produce en el meollo, en e ccdantro he hoPu~
j
,
gozar de otro molo c~ede servl r .de algo, y ello, a falta de saber . . a pena precc cl ce UII:
que es JUStamente el q no seha sl.endo gozados, o burlados, ya placer. No es necesario que nmgun Es divertido ue habien-
goce que aria falta que no. que vemos para que ver sea un placer. q

76 77
.... RISTOTELt.~ r /"X/:.UU: Lit V//{It .lit II~tACC/ON

-....
do formulado así el asunto, se vea forzado a destacar'q ')
. . I { Ue. el VI
olfato. Aristóteles pone aqul en un mismo p ano la olfación I
visión. Por opuesto que parez.ca este segundo sentido al pr.Y a DIOS Y EL GOCE DEU MUJER
ro , el placer encuentra en e, '1 d'Ice, un soporte. Anade
- line-
' en te rCCr
lugar, el oír.
Nos acercamos a la una y cuarenta y cinco. Para que
orienten por el camino que hemos tomado, recuerden el pa:~
que dimos hace un rato, al formular que el goce se refiere ceno
tralmente al que hace falta que no, al que haría falta que no par
que haya relación sexual, y permanece todo entero apegado:
él. Pues bien, con la fijación con que lo designa Aristóteles
surge exactamente lo que la experiencia analítica nos permite
discernir, al menos de un lado de la identificación sexual, del Leer-amar, odiJlr.
Los materiJllistas.
lado macho, como el objeto, objeto que se pone en el lugar de Goce del ser.
lo ~ue del Otro, n_o es posible percibir. En la medida en que el El macho, perverso polimorfo.
objeto a desempena en alguna parte -y desde una partida, de Los místicos.
una ~ola, la del macho- ~I papel de lo que ocupa el lugar de la
I pareja que falta, se constituye lo que solemos ver surgir tam- Hace tiempo que deseo hablarles paseándome entre uste-
bién en lugar de lo real, a saber, el fantasma. des. Por ello esperaba, lo confieso, que las vacaciones llamadas
! Casi estoy lamentando haber dicho lo suficiente lo cual escolares produjeran claros en esta asistencia.
I quiere d.ecir, siempre, que se ha dicho demasiado. Pue; hay que
ver ~a dlferenci~ radical de lo que se produce del otro lado, a
Como se me niega esta satisfacción, vuelvo a mi punto de
partida de la última vez, que llamé otra satisfacción, la satisfac-
partir de la mUJer. ción de la palabra.
\ La Otra satisfacción es la que responde al goce que justO hacía
I próxima vez tr at are• d e enunciar
. d e manera consistente
.
falta. justo para que eso suceda entre lo que, abreviando, llama-
-.Y o badstante completa para que puedan usarlo de soporte ré el hombre y la mujer. Es decir la satisfacción que responde al
rlent~as Ure el receso, es decir, quince días- que del lado de
¡ ~uJer l-pero marquen ese la Con la barra oblicua con que goce fálico.
Nótese aquí la modificación que intro~uce esa palab~a: IUs-
.
. eSlgno o que debe tacharse- del lado de .Ltr mUJ' er está en too Este justo, este justamente, es un luStltO (tout Juste~ algo,
·1 Juego otra cosa y no lb' '
relación se 1' e o Jeto a, en lo que viene a suplir esa con todo, logrado por poco. justito. lo q~e da lo contrario de la
xua que no es.
falla: con todo se logra al justo (toure Juste). y~, con ~sto. ~e
••t justifica el aporte de Aristóteles respecto a la nOClOn de IUSUCI.1
•• 13 DE FEBRERO DE 1973. como justo medio.

l. El lexlo juega con la expresión 10111 jllste (justito), que iOlroJuce


tOllt (Iodo). [T.]

79
78
s
DIOS Y eL liUl.l: VI: ~ IIIUJl:X

Tal vez algunos de los prese~tcs .se dieron cuenta, cuando


- DIOS Y El. GOCE DE .h+ MUJER

Pero .ya e.s mucho decir. Hasta quizás es mucho decir el


introduje ese todo, en lo logrado JUStitO, por poco, que efect .
allí una suerte de rodeo para evitar la palabra prosdiorismo que introducIr all., de alguna manera, a los sujetos. Evocar sus sen-
. I ' Ue timientos sería tal vez reconocerlos demasiado en cuanto
designa ese todo, que no fa Ita en mnguna engua. Pues bien
sujetos.
que el prosdiorismo, el todo, v~nga en esta ocasión a hacerno'
pasar de la justicia de Aristóteles a lo ajustado, al logro a;usta~
Digamos entonces que es un modelo de buena lectura hasta
el punto de ~ue puedo decir que lamento no haber ob~enido
do, es algo que legitima el que haya yo producido en primer nunca, de mIs allegados, nada equivalente.
lugar esta entrada de Aristóteles. En efecto, ¿verdad que no se Los autores creyeron tener que limitarse a un artículo reco-
comprende así de buenas a primeras? Que Aristóteles no se gi?o en, mis Escrit.os, que. s~ llama La instancia de la letra, y,
comprenda tan fácilmente, debido a la distancia que nos separa DIOS mIO, por que no fellcnarlos, cuando la condición de una
de él, es precisame~te lo que ~n n;i .caso justifica que les diga lectura es evidentemente imponerse límites.
que leer no nos obltga en lo mas mmlmo a comprender. Prime- Partiendo de lo que me distingue de Saussure, que es, según
ro hay que leer. ell~s, lo q~e hace que lo d.esvíe, llegan, ensartando cosas aquí y
alla, a ese Impase que deSIgno respecto a lo que, en el discurso
analítico, se refiere a la manera de abordar la verdad y sus para-
dojas. Esto es algo que al final, y no tengo por qué sondearlo
I más, escapa a los que se han impuesto este extraordinario tra-
bajo. Mi discurso está hecho para llevarlos a un impase, pero
sucede que cuando llegan a él se consideran exonerados, se ha-
A ~~~o se debe que hoy, y de una manera que quizá parezca cen los locos, y lo aprovechan para declararse --o declararme a
paradoJlca a algunos, les voy a aconsejar que lean un libro del mí, que es lo mismo, dado el punto a que lIegan- desconcerta-
~ual lo menos qu~ puede decirse es que me concierne. Este dos. Por ello son ustedes los llamados a enfrentarse a sus con-
ltbro. se llama Le ll~re ~e la l~ttre (El título de la letra), y está clusiones, las cuales verán que pueden ser calificadas de desen-
publtcado por la edltonal Gahlée, en la colección A la feure (A fadadas. Hasta esas conclusiones el trabajo avanza de una ma-
la letra~ .. No les nombraré los autores pues me parece que para nera en que sólo puedo reconocer un valor de esclarecimiento
la ocaslon no son sino subalternos. enteramente impresionante: si ello pudiera P?r azar cI,arear un
Ello n~ implica rebajar su trabajo, pues diré que por mi poco la asistencia, en cuanto a mí, no vería SJOO ventaJa.!>, ~u~­
' . Q" que, después de todo, no estoy tan seguro -¿por 9ue , s~ SI-
parte
'1 lo lel con gra n satls
. facclon. ulslera someter a mI. audl-
'
tono a a prueba d e este l 'b ' con las peores intenCIO-, guen aquí tan numerosos como antes, no darles mI confaan-
I ro, escnto
nes, za?- ya que nada los desalienta. ,.' ' '
., como N podrán co mpro b ar 1o h' oJeando las últimas treinta Aparte, entonces, de esas treinta o veJOte ultl~as pagJOas
paginas. . unca podré estlmu ' 1ar 1o bastante su difusión.
En CIerto modo pu d d . -en verdad son las únicas que leí al sesgo-Ias demas les rc!>ul-
nunca fUI' me' 1 'd' e o eClr que en lo que a leer respecta, tarán muy reconfortantcs, lo cual, al fin y al cabo, les de!>co.
Jor el o: con ta D d
demuenra por el desenl oto ,amor. es e luego, como se
menos que pued d ' ace del I.bro, es un amor del cual lo
' e eClrsel' es
, que no d' eJa d e evocar su geme Io
h abltu:tl en la t"'o .
.. na ana Itlca.

80
DIOS r EL Goe/: Ut I=t'l- MUfLR

2
- -
lJIOS y H GOCE /)[: 1-:11" MUJER

d do una resonancia infinita. ¿A,a!>o será nece~ario evocar a 10\


n:o-platón}c?s? Tal vez, dentro de un rato, tendré que mem:io-
nar muy rapldamcnte esta aventura, porque lo que tengo que
Con esto, prosigo co~ lo q~~ tengo que decirle~ hoy, a sa-
hacer hoyes designar con toda propiedad desde dónde no ~ólo
ber llevar más lejos la artlculaclOn de la consecuencIa del hecho
puede sino de~,e tomarse I~ ~osa en nuestro discur\o, y hablar
qu: entre los sexos, en el ser que habla~ no se da la relación, ya
de la renovaclon que summlstra al dominio del Eros nueMra
que sólo a partir de allí puede cnunclarse lo que suple a esa
experiencia.
relación. Pese a todo. hay que partir de que ese Hay Uno ha de to-
Hace tiempo escandí con ~iertoJ!ay lIno lo que constituye marse por el acento puesto sobre el Uno solito. Allí \c ,apu el
el primer paso en esta avengu.aclon. Este .Hay ,u.~o no es nervio de lo que nos vemos forzados a llamar por el nombre
sencillo, y aquí viene al caso deCIrlo. En el pSlcoanaltsls, o más con que la cosa retumbó a lo largo de los siglos, a saber, el
exactamente en el discurso de Freud, ello se anuncia con el amor.
Eros definido como fusión del dos vuelto uno, del Eros que, En el análisis no nos las vemos más que con eso, y no e'i por
poco a poco, tenderá, al parecer, a no hacer más que uno de otra vía por donde opera. Vía singular por ser la única que
una inmensa multitud. Pero, como se ve a las claras que ni permitió despejar aquello con que, quien I~s ~abl~, creyó deber
siquiera todos ustedes, tantos como están aquí, multitudinarios sustentar la transferencia, en cuanto no dlsttngulble del amor,
ciertamente, no sólo no son uno, sino que además no tienen mediante la fórmula del supuesto Sltjeto de saber.
ninguna oportunidad de serlo -tal como queda de sobra de- No puedo dejar de marcar la nueva resonancia que. puede
mostrado, y diariamente, así fuese comulgando con mi pala- cobrar para ustedes ese término de saber. A aquel a qUIen l>U-
bra- resulta inevitable que Freud haga surgir otro factor que pongo el saber, lo amo. Hace un rat? me vieron flotar., retrort'-
sirva de obstáculo a ese Eros universal, y lo hace surgir bajo la der, vacilar en inclinarme en un sentido o en otro, h~C1a el amor
forma del Tánatos, la reducción a polvo. o hacia lo que llaman el odio, cuando 1m tn\'Jl~ba d~
~videntemente es una metáfora que Freud puede permitirse .
manera apremIante a tomar parte en un a lectura cuyo f.lo nU
debIdo al afortunado descubrimiento de las dos unidades del dirigido expresamente a desconsiderarme, lo cual no I;~ha~o
germ~n, ó~ulo y espermatozoide, de las cuales a grosso modo ante lo que pueda retroceder alguien que, en '>uma, no a a
podna deCIrse que de su fusión se genera ¿qué?: un nuevo ser. más que de des-estupefacClOn,., d e den'dera.,
ció" 2 y que no fI
apun-
Con la salvedad. de que las cosas no andan sin una meioisis , sin ta hacia otra cosa. Y es que los autores p.ensan ~~e esdte I ~ se
upo ~lclon e mI ~a-
una sustraCCIón enteramente manifiesta al menos para uno de sostiene justamente allí donde h ay una dC - i· 1 b
I~~. dos, JUSto en el momento antes de' producirse la conjun- ·
ber, Si digo que me o d lan es por.
que me de-'iuponen e \3 er.
1 . d'-
, ¡ p u é no SI re~ulta que es c\a a 1I1n 1
Clon, y es la sustracción de ciertos elementos que algo tienen
que ver COn la operación final.
J
. ¿Y por que no. ¿ or 1 l' tura; lJespuc'i de toJo ¿que
clón de lo que he llama o 3 ec . A' . _ . l. i 'I'al \'ez lo lea
Pero la m etáfora b'10l'oglca
. está presente aquí mucho menoS d I ue S3 bla rI\wte (\. .
pu~ do yo presu~oner e o q saber ie prnuponga. Es é~ta
9ue en ,otra parte. lo cual puede servirnos de consuelo. Si el meJor en la medida en que menoS
inconSCIente es de v i d '
. eras o que IgO, por estar estructurado
como un 1en guaJe dond . · J flon tde"I.'\lupd llCllln ¡ <tUl.' lal cumo nt.i ncn-
2. Juego con dt'-SI ('rol
. 1d ' e tenemos que mterrogar a este Uno eS
a OIve e la lengua A U 1 10 alude al Jt'uJt'r/O 1.lIin". [T·I
. este no, e curso de los siglos le ha
IIJ
82

n
DIOS r El Goe/-' 01- lA ,HUj/"X

l.t ,úndicion dl' un.t estrict.t puesta a prueh.l tll' 1.1 lectura, y cs I¡
- _----I->/-(->.\-y r I (;OC/~ IH 1,1'1 .~UJ I ~ .

J1\Jnl'rJ, 110 din~ dl' laiciz,lr, pno " tic C'xuH,i"ar al bu!.'n 1)10'.
que no esquIvo. I kspués dl' todo, hay m\ll'hol ¡;cnte lJUl' I1Il' tdu,lIa por h.1bcl
l.o que se nos ofrea' par~ qUl' lo Il'amos de lo l,lue por el s,lbido postul.u ('n uno tll' Illl~ últimm ~CllllnallO\ <J Ul' I )im nu
lenguait' existe, o sea, lo (J,ue vIene a ,tr.lInarSl' como l'Iecto de Su l'xiste, Evidl'lItl'mcntl' uyen, Oyl'n, pero tll'\.IlurlUnaJ,IOlcntl'
erosión -es así como deilno lo escritO- no plIl'dt' dt'sconoct'r_ lo'OJ1lll1'l'lllll'n, Y lo qUl' comprentll'l\ e~ un poco prcciplI.lJo,
se. Así, sería desdl'ñoso el no hacerse ceo al menos de lo que, Tal va. hoy les muestre nl.l\ bil'n pur qué eXI\te iu~t.lmt'ntc
en el curso del tit'mpo, se ha dabor.ldo sohre d ,lIllOr, por parte el bm'n I >ios, El modo bol;O d ClI.lI existl' no 'erJ ul vcz Jd
de un pens,lmieOlo que se llamó a sí mismo -impropiamcntc, a¡;r~\llo de todo, d llIullllo, y en e\peliJI tic 1m tl· ... lo~m, 10\
hay que decirlo- filosófico. . ,, cUolles, ((lino d"l' han' tiempo, \abcn prl',cindlr lle 'u eXi\tl'n'
No voy ,1 hacer aquí una revlslon gt'neral dd asulllo. Me cia Illuchu mejor que yo, l>t's~raciad,lJlIcnte, no c,toy tId todu
parece que, en vista de las cabezas que veo :~qlll tlorecer, ddlen en la mism,l posición, pOHlue tt'n¡;u 'IUl' vrrmdJs rO;1 d ( lIm.
de habt'r oído decir que, por dIado dt' la filosofía, d amor de Fste Otro, si súlo hay lino solito, ha de tenn fOI'í'.OSaIllCnle
Dios ocupó un lugar de cierta importancia, Es un hecho masivo ,ll~lIna rda,ión cun lo que aparece dd otro \l'XO.
que el discurso analítico no puede dejar de tener en CUt'llla, al Al respecto, no rehusé, aquel ano que evocaba la vez p.l\a
menos lateralmente, da, d de la /:'(1)/'111(' clto/., /,syrh,ma/yu (hic.1 dd p,i(Oanollisl\J,
Recordaré aquí ciertas palabras dichas después dl' que, co- referirme al amor cOJ'té~, ¿Qué es?
mo se expresan en ese librito, fui l'xcluido tlt' Saillle.Anne, Es un,l m,mera muy n'finad.l de \uplir 1.1 .lU\enci.t tIt' rd.1'
aunque de hecho no me excluyeron sino <JUt' me rt,tiré, lo cual ción sexual fin~iendo qUl' ~omm no\otrm 1m <JUl' 1.1 lIb,taluli
es muy distinto, pero no importa, no hemos llegado a unto, y z,unm, Fs verdader,unente lo m,l\ formitlolble llUt' 'l' hJv.1 in
además, el término de excluido tiene toda su import.1Ilcia en tentado, I'l'ro, ¿'"IlIO dl'l\Unci.11 su linu?
nuestra topología. Personas bien intencionadas -que son peo- F,n ve", dt' lJ ucd,lr\e allí \lI\pentlltlm en la par adola d,· lpll' d
res que las mal intencionadas- quedaron sorprendidas porque amor '()rtl~S haya ap'lrecido en la rpll~ol ¡"Ull.tl. lo." lll.1tt'nah'\J\
I~s llegó el eco de. que yo colocaba entrt.' el hombre y la mujer deberí,ln ver l'n d, por d cOJllr.l\'io, unol ma~lIllJl'ol Ol J'lon JI.'
clert<> Otro que bIen parecía ser el viejo buen Dios de siempre, moslrar CÓIllO se enrai""l ell el di\cllrso tll' 1.1 lelldolhdold, dC' la
No era más que un eco, pero estas personas se convt,rtían gus- fIl' Ie l'Jl Ia( I a I,1 p('r\Olla, l'',n u'l'tlJllO t'a nll'llo " h Iwr\Ollol C~ \It'm' , .
,
pre l 1I\(ur~o I1
l l' ,uno,
1'"1 ,unor t:'clrt (.,~. t" I'olr.l d, hom hIt', '
llH.l
1
tosas en su vehículo b,enévolo. Era gente que penenel'Ía, al fin ' '1 111.1\ \C'rval ~u ~u¡'dJl.1.
y al cabo, hay que deCIrlo, a la pura tradici6n filosúfica, y dt., la I
(ama l'ra enter.tml'lItc, en e1 ~llltl( 11 " " IJ
que sc d.'ce, ma~e~la ' l'Ista i por ello la llamo pu ra, pues no hay , "J 1
Ullll'.l lllant'r.1 de 'iahr ,lIro\O' l' a JU\l,
'noa de rd,h,lon1\",m3 ,
, ' '1 mol' tal tll' pUL" IO~' tt'JI
nada m~s fllo\uflcO que el materialismo. El materialismo se Por l'\ta VI,l, tcndrt· (IUl' verllle' .1' "
, , , 1 I 'Ion d(' IIb'tJClI Il, lIlIl o
l' I
cree obl ..." ado , ,Dios sab e por q' uc, y en este caso ca 1>e (1('el'1
r (l, a ~() lJUl' abrir (Jl'rto (ampo Lon ol ni, l
·herll ol An\llItl'
1
e'
e t
.1 ,l'O'
ef~ltar e,n guardIa contra Dios, del cual dije que dominó en 1.1 que l'1I Arisltlll'll" 'pe'ie a tmIo PI'( "
,
frey /{lIdd \l' lIallla JU't,llllllIll e ,
" ,1 Oh\IJ,ul l l , el fVm(\OIC;,
I '
1osofla 'b
, , todo el d·b t I '
~ a e !>u rc e amor. ASI esta vcnte, a cuya , " ,'nen ljUl" ClIlllpr.lr u.:~u \u
cordlallntcrv('nciór 1 b' d" n .. MI, let:tor"s 'y se los r.:pJlO, ti , I 1".
. 1 l e la yo una au lenCla renovada, mandes- "'" LeIJlIl'rrll~an
laba CIerto embara".o. 11'1 lro- mi' In' 'ton,,1 s 1,1,1.1 l'Jll'OI\IIJrOn I 1"0' ol ,
JIU",:.
'IUClIIlll" :,,, 0\ l 1" '
mi
. A'd me parelC man'f' " que
1 IC'ito 1 l' Otro, preselll,u\o en IJ
(,H""', COII 1I11 dlld.ll Io, IJIlol' prn,
, I
VI ,1 UIIO '1010 Jl' 1111\ a UI\lIl'" lo hol
'1"
t'I un Ir a 1.11" \l" 1.
n ",.ulle' des-

.. ra I;orno 1u~ar l Ic 1a palabra, l'r,l un;)
t'pO<:a (' I n sta 11 C/a d(· la /nt,

NI
H4

a
UllJ~ I I:.L VV'\...,,", ¿JI- -s:::Tl I"'VJ'-I\

----~~~------~----~- DIOS Y El. GOCE DE M MUJER

g r,adamente
c I a , nadie tomará nunca en serio d'" lo que escribo eOn -
excepción, desde luego, de los que antes IJe que me odian ya esbozado en la filosofía del ser, es lo siguiente: hay goce del
con el pretexto de que me de-s~ponen, e~ sabe,r. H~~ta llegaron
a descubrir el EvOtCtal~, el obstaculo 10~lco anstotehco, que yo ser' Si les hablé de la Etica a Nicómaco es justamente porque
tenía guardado para los ~ollrmets. Es cl~rto que no ven la rela- lleva huellas de esto. Lb que busca Aristóteles, y esto abrió
ción. Pero están tan habituados a trabajar, sobre todo cuando camino a todo lo que luego acarreó tras sí, es qué es el goce del
algo los anima -por ejemplo el deseo de sacarse una m~estría, ser. Santo Tomás no tendrá luego ninguna dificultad para forjar
v cabe decirlo más que nunca- que lo sacaron a relucir en la la teoría física del amor como la llama el padre Rousselot, del
cual les hablé la última vez, que es que, después de todo, el
~ota de la página 28-29, ,
primer ser del que tenemos ciertamente la sensación es nuestro
Consulten a Aristóteles, y lo sabran todo cuando yo aborde
ser' y todo lo que es para bien de nuestro ser será, por ello,
por fin esta historia del EvOtCtOL~. Po~r~n leer después el ~r?zo
go~e del Ser Supremo, es decir, de Di~s. Para decirlo tado, ~l
de la Retórica y los dos trozos de TOplCOS que les permitirán
amar a Dios nos amamos a nosotros mismos, y al amarnos pn-
sacar en claro lo que quiero decir cuando tra.te de reintegrar en mero a nosotros mismos -caridad bien entendida, como se
Aristóteles mis cuatro fórmulas, el 3x.<I>x, y lo que sigue. dice- rendimos a Dios el homenaje apropiado. El ser -si
En fin, para terminar con esto ¿por qué habrían de indig- quiere~ a toda costa que emplee este términ~ el ,ser que
narse los materialistas, como se dice, de que yo ponga, y por opongo a esto -y del cual se ve fo~zado a dar testtmoOlo desde
qué no, a Dios como un tercero en el asunto del amor humano? las primeras páginas de lectura, Simplemente de lectura, este
Hasta a los materialistas puede sucederles que sepan algo sobre pequeño volumen- es el ser de la signi~ic,ancia. Y ?O veo en
el triángulo amoroso, ¿no es así? qué desmerece de los ideales del matenallsmo -OIgo de los
Entonces, tratemos de avanzar. Tratemos de avanzar en lo idea/es porque están fuera de los límites de su plan- el recono-
que resulta de lo siguiente: nada da fe de que yo no sepa lo que cer la razón del ser de la significancia en el goce, el goce del
teng? que decir aquí donde les hablo. Lo que produce desde el
cuerpo. 1 . parece
comienzo de ese libro un desnivel que proseguirá hasta el fin, Pero desde Demócrita, como ven, un cuerpo ~o c~ 1
es que se me supone -y con eso puede hacerse cualquier co- lo bastante materialista. Hay que encontrardlos atamos, Y ~
sa- una ontología o, lo que es lo mismo, un sistema. Sin em- ,. , I~ o lfación
aparataje entero, y 1a VlSlon, , ' y to o lo que acarrt', .
b~rgo, por honestidad, en el diagrama circular en el que, según Todo esto es enteramente solldano. 1 d d'
dicen, se anuda lo que afinno de la instancia de la letra, es con líneas , , 1 s pese a que se a~ a ~
No en balde, a veces A mtote e , '1 D h·h ,1
punteadas-- y con razÓn, pues pesan muy poco-- como están " se apoya en e. e e~ o, e
desdeñoso, cita a Democnto, pues d ' 'ficancia qUl' vuela,
puestos en este libro todos mis enunciados que contienen los . . 1 elemento e SlgOl
. Ies f'l' ' generaI a~omo es slmp emente un n uc es dificilísimo salir airoso
nombres
' de los p'nnclpa lOSO f os en cuya ontologla Simplemente un O:OlX EtoV . Au q 1 elemento sea elemen-
mseno ~upuestame ' d'd' ,
d
pue e resultar amb'
nte mi preten I o sistema. S10 embargo, no
1 I . 1 cuando sólo se rctlen,e ~o que hace ~ueu: habría que introducir
t ra d '" f'l " Iguo que a ser ta como se sostiene en a to, a saber, que sea UOiCO, en ta~t q ,
IClOn I osoflca d' l ' , . 1 b r la dtferencla. ,
mo cuyo correlato ,es eClr, e que se aSlCnta en el pensar miS- un poquito e otro, a sa e, . ha relación sexual, habrl3
,Juguetes d e1 goce. supuestamente es, oponga yo que somoS Ahora, el goce del cuerpo, SI no Y
que ver de qué puede servir.
El pensamiento es go L ' ,'
ce. o que aporta el discurso analltlco,

86
/)JOS r El. GOCf In; lA MU/fR
/)/0.\ )' U C;{J( fUI I.A MlJJU<
" - --- -- ---

.1
Me t¡ul"ll" .\\ln I1Il'dia l~or3 p.u.a tr .nu dt" Inundu"rl"" \i '"
l ue pUl'd o expres.mllC 3.,1, .a \0 'Iu~' p.a.,3 d,'1 bdu dl' 13 mUJer.
1~~ntoIlCl'''' una dI' dos: () \0 'IUt' I.'\l·nbu no tlt"ne ningún \t"lItiJII,
Tomemos primeru I,\s cosas dd I.ulo en 'Iue todo x es lun. que e\ por lo d"IlI,}o, I.t l~lIldu.,ié,n dd lillmo dc nlJlr "', y por
ción dc,' (l)x, O sea, d lado en quc,' se colol.\ el hombrl', dio k .. rllc~o lJ\ll' !oc remll.m a d, (J, lu,lIldu e\I..I'I\'o Vllf.'II, C\t.a
Colol'arsc,' allí cs, l'n suma, dectivo, y las mujcrcs PUl'del! IUlllilÍn inédit.l en, '1 Ul' la .nev,.aliún al 1.'1.. 13 .allu.llllor 'Iur h.l de
hacerlo,' si !~s pl~~e, Es ?ien, sabido que hay mujl'rcs fálicas, y kersl' "o-todo, ,!lIll'f(' ~Ieclr 'lile ¡;u,md" lu.aI'lulrr \cr 'IUl" lubl.l
que la tunclon faltea no rrnplde a los hombres Sl'r homosexua. derra filas con I"s mUJere .. 'Il' fund" por cllo (Omo no· toJo, .11
les, Pero les sirve, igualml'nte, para situars(' COI1!O IltIlllhn.'s y ubicarse en J¡\ lunriún Lílica, F.,o ddin,' Olla .. , (.a l.a 'Iu~~ - J 1.1
abordar a la mujer, lIlujer jw,tal1ll'nte, lon l.ll d,' no olvidJI quc l.,' muirr
En lo que se refiere al hom brc, no I,nc detendré mucho, súlo pUl'dl' escrihir .. c t.llh.lndo 1./1. No hay /.a mUJl'r, ,mí, ul"
porque hoy tengo que hablarles de la mUler, y porque además ddinido para dl' .. iv,nar "I univ",.,al. No hay l." mUJl'r PUC\lO
supongo que ya lo he machacado bastante para que lo ten~an que -y.l ante'i mc pl'rl1!uí el térmillo, por '1ur tl'nrr Il"p.lro~,
en mientes: para el hombrc, a menos que haya ca.'ilración, es a}¡ora- por l'sl'ncia l'lIa no toda e~,
decir, algo que dice no a la función fálica, no existe ninguna Vco ,\ mi .. discípulm mudlO lIleno., aprgaJIJ\ .1 1/11 Inlura
posibilidad de que goce del cuerpo de la mujer, en otras pala. que c1más nimio 'iuhaltl'rno (uando lu anil/1.1 el dcu'o dr ~)¡'te
bras, de que haga el amor, ner una Illae .. tría, y ni uno .. úlo 1J.l dCJ.1du dc \olt.1r 110 'le 'lUt'
La experienCIa analítica arroja este resultado, lo cual no im- rollo sub,,' la falta dc .,iv,nililJlltc, d ,ignifil,lIllr tlt" l.a 1.111.1 dt'
pide que el hombre pueda desear a la mujer de todas la!> mane- 'iignillcanlc, y otrO'l di .. lall'\ a prop',,,ito dd 1.110, (U.lIlll" yu
ras, a~n cuando esta condición no sc cumpla, No sólo la desea, dc!>i~IHI cn C'il' la d \iv,nili~allle, curru:nlc, PC\t" a todo, y h.1\la
tamblen le hace toda suerte de cosas que se parecen asombrosa- indispl'll'Iahlc, Prucba de dIo l'\ ljue, h.1ee pm:o, h.1blt" del
mente al amor, hombrl' y de 1" mujl'r. 1-,.,(' la l'\ un \ignifi(.1l1u:, Con c\r la
!,I contrario de lo que formula Freud, el hombre -quiero , h"IZO
~,m l' ' ~nl't'"allle dI'
l' l ... l' lua 1 C\ 1"ld,'LI)"'lUblc
•• , mJre.tr el
deCir, el que se encuentra malparado en ese lado, el macho, sin pue\!o, q Ul' nll pUl'lIe l l l'Jar\l'' ,'l, te l'l'" un 'I"II'(".1111('.t1
V3llll,.'o· , ro
sa~er qué hacer, aun siendo un ser que habla-, el hombrc es ' 1 -'
qUl' 1C e'i propio \l'r l' urlllO que n" 'puedt" \IL'/lIlu,.u
.. n.aJ,1.
I V
qUIen abor~a a,la mujer, o cree abordarla, porque a este respcc- , funda l'Il'\I3IUIII (C
'otilo I la mUJer tn 'Iudl"
a, , de que no !II( .1 ct,
tO',las ~O~Vlcclones, esas de que hablaba la vez pa!tada las pm- 1,0 cual no nll'> pl'rrllllC hablar dt' 1.11 mUjer, . .
. , ' 'J d' 1 laa Jl' 1.1~
J(Jos ""ClOnes,) no esca~ean, Sin embargo, sólo abord~ la caU~a Solo h.ly mUJl'r l'xdUl a ( 3 nalur.l ' ".. ,;1\ 'lUt e
I
de su deseo , que des"Igne con e1 o b'Jcto a, I~I, acto de amor es _1 l' le Jh,,, \e ljUCl.l1l al tU.l
la de la .. 1);\labra'l, y hay ljUl' uC~lr 11. \1 ',ro b' I
, ' " l . \0 ,010 ljue nu \.1 ,n o
eso.
P Hacerh . ' tal como lo 'In d'Ica e1 nom b re, es pocsla,
c:I amor • Illnllc la\ IIIUlere\ e\ JU\tJllle lile uC t' ,

ero ay ~~ ab,s~o entre la pocsía y el acto, El acto de amor es 1,


qUl' 'Il:l'n y 311-• res"'1 e 1.1 ( 1'( r"nli.1 t"nlre rll,1\I y)'" 1, dI'
I (' ~
Ia pc:rverslon polamo f d 1 h ' ' b '" qut" \ • .1 n.alur.a lI.l
Nad r a e mac o, y cllo en el ser quc habla, No dCJ' a de '\l'r !:il'ftu, \111 t"1ll ar~ , I I " t J 1.1
- 'nlt' q Ut' .a '.l~ t nll " .1,
c
d' a másfcenero
" más co h'erente, mas
•cstncto
. l~n lo que a
1 IJO¡ (1)'13\ 1.\ excluye, por C\O JU\lalll
, - 1" J
,
Il'nlentJrJII r'
. ' 10.1 lo qUl'
'pn
15curso reudlano se refiere, rnuJl'r lIl'n,' UJI ¡';Oll' ,ll Idon.l , 'U~
.,,',
dc\ign;¡ corno ¡.;m:l' 1.1 Iumll;ll f.llal.a, 1 - ti' '\\ ui.lnlOt ,i hu-
l. VtaK la nota I del capitulo V. rr.J Notaran ljUl' U'Jl' _1-
1111'l ' 1(11,,0 . 1 Il1n l l ,
('mo

H8

-
-
UIU::' } tL vULL: VI:. -+'7'r.ll Ujt 1(
DIOS Y EL GOCE DE bAr MUJER

bicse dicho complement,lr¡o! Hubiésemos ido a parar Otra Vez - No quisiera llegar a tratar de la pretendida frigidez. pero
.11 todo.
Las mujeres se atienen al goce de qU,e se t~ata, y ~inguna hav q Ue dar cabida b
a la moda en lo que concierne a las rclacio-
1 '
ne~ entre los hom res y as mUIeres. Es muy importante. Claro
aguanta ser no toda; a la postre. nos eqUI\'Ocan.lmos SI no Ve-
tOdo eso, en el discurso de Freud, lamentablemente, y
mos que, en líneas generales, y :n contra de lo que se dice, SOn
que bién en el amor cortés, está recubierto por consideraciones
ellas. después de todo, las que Joden a los hombres, tamnudas que no h an d' eJa d o d e h acer estragos. ConsIderacIOnes
"
El hombre de pueblo -conozco muchos, no tienen por
me nudas sobre el goce c1itoridiano, y sobre el goce al que uno
qué estar aquí. pero con?zco ba~tantes-,- llama ~ su mujer la
doña, Yeso es lo que qUIere deCIr. El pIsado es el, no ella. El
;ra~a como puede,' el otro justamente, el que intento quc abor-
den por la vía lógIca por~~~, hasta nueva orden, no hay otra.
falo. o su hombre, como ella lo llama. no le es indiferente, cosa Lo que da cierta plauslblhdad a lo que propon~o. que de este
requetesabida desde Rabelais. Sin embargo, la mujer tiene dis- oce la mujer nada sabe, es que nunca se les ha podIdo sacar nada.
tintos modos de abordar ese falo, •y allí reside todo el asunto. El tlevamos años suplicándoles. suplicándoles de rodillas -hablaba
ser no-toda en la función fálica no quiere decir que no lo esté la vez pasada de las psicoanalistas- que traten de decírnoslo,
del todo. No es verdad que no esté del todo. Está de lleno allí. ¿y qué?, pues mutis, ¡ni una p~labra! Entonces, a ese goce, lo
Pero hay algo de más. llamamos como podemos, vagmal, y se h~bla ~e1 poi~ po~te­
Cuidado con este de más, guárdense de acoger su resonancia rior del útero y otras pendejadas por el estilo. SI la mUJer sIm-
demasiado pronto. No puedo designarlo ni mejor ni de otra plemente sintiese este goce, sin saber nada de él, podrían alber-
manera porque tengo que zanjar y tengo que darme prisa. garse muchas dudas en cuanto a la famos~ fri~~dez. ,
Hay un goce, ya que al goce nos atenemos, un goce del Esto es un tema también, un tema hterano. y •. desp~es de
cuerpo que está. si se me permite -¿por qué no convertirlo en todo valdría la pena detenerse en él. Desde los ~'etnte anos no
título de libro, el próximo de la colección Galilée?- Más allá hago, otra cosa que exp Iorar a Ios f'I' I o sofos
, segun
' el tema del
~el fal~. Quedaría de lo más gracioso. Y daría verdadera con- amor. Naturalmente, no centre. eso de tnmedlato
, en el asuntoI
SIstenCIa al MLF, Un goce más allá del falo ... del amor pero eso me 11 cgo' a su tic '>mpo , Justamente
I con
d 1e
Quizá se hayan percatado -hablo a los pocos semblantes '
abate Rousselot, de quien aca bo d e habl ar 1e.s~ .\' uego tod' .a a
de hon:bres que ~eo aquí y allá, pues como no conozco a la ' .
famosa disputa del amor fISICO y e .ln:
I or extatlCO. como H:en.
. d. la OPO-
mayona nada preJuzgo de los demá!>- alguna vez. al vuelo, "1
Comprendo que a GI son no e par I eClcse muv. acena a d-
que hay algo que sacude (secoue) a las mujeres, o que las soco- 1 o era de veras un cscu
sición. Pensaba quc lo de Rousse ot ~ bl a v el .lmor ¡:s
rre (secourt). Cuand b l' 1 . d I
o usquen a eumo ogla e estas dos pa a- brimicnto, porque formaba parte de SPro cmna;do si ~e leen
bras en ese Bloch v W b d ' . , . lomo en an Bcr •
I art urg con que me clelto v que estoy tan extático en Anstote es c, 1 ' d Hav unoS cuanws
seguro que no todos tl'en . b'bl' :- l' , ' I
b len '1 b I ~ AH\ a amIsta. .
h en en su I loteca, veran la re aClon os capltu os so re a 'f.l, • d I't ratura 5C produjo en
que ay entre ellas Al f' 1 b
' , •
.1 \1 no ma!>. por azar,
10 Y a ca o no son Cosas que ocurren aquí que tienen que saber que exceso ~,I equ~ alboroto ('on El
, d R 'mont - \ c;an
Hay un goce de ella de . JI . , ' .. torno a esto: De!1ls c ougc poco paniculam1f.."nte
ca • H .1\' un goce suvo d' 1 esa1 e "a que no eXIste .v nada SW!1ltt- ,u1/or)' el Ocódcllte- y luego otro. ta~tante Eros y Ag.,p,·. A
n , un protes . .
ser qu~ lo . . . e cua qUlza nada sabe ella misma, a no tOnto, que se llama N legrclls., rml'nó invcnt.1nJll un
SICnte: eso SI lo s b· L b d la postre. natur,llmentc e,1 ~ns' ' tiaOls01o t¡:
OCurre N 1 a e, o sa e, esde luego, cuando
, o e~ Ocurre a todas.
Dios que es quien goza.

90 '11
DIOS Y EL GOCE DE M MUJER DIOS Y 1'.1- (iOU: In -bit- MUJER '~ t.

Hay, pese a todo, la posibilidad de un empalme cuando


- - ba afanosamente reducir la mística a un asunto de puro
,
-.. .,

lee a cierta gente seria, que por azar son mujeres. Les voy a dSe 'oder. Pero todo b"len mira d o, Ia cosa no es así. Ese goce que se
busca
una indicación que debo a una persona muy amable que lo ha~ J. te y del que nada se sabe ¿no es acaso lo que nos encamina
Sien .') y ..
bía leído y me lo trajo. Lo leí de un tirón. Tengo que escribírs:_ hacia la eX-slstencl.a. ¿ por que no. Interpretar una faz del
los, porque si no, no lo compran. Se trata de Hadewijch d' An- Otro. la faz de DIOS, como lo que tiene de soporte al goce
vers, una begüina, lo que, con toda amabilidad, se llama una . )
fc",entno. .
mística. Como todo eso se produce gracias al ser de la significancia.
No empleo la palabra mística como la empleaba Péguy. La y como ese ser no ~iene más lugar que .el lugar del Otro que
mística no es todo lo que no es la política. Es una eosa seria, v designo con A mayuscula. se ve el estrabismo de lo que ocurre.
sabemos de ella por ciertas personas, mujeres en su mayoría, ~ y como también se inscribe allí la función del padre por referir-
gente capaz como san Juan de la Cruz, pues ser macho no se a e\la la castración, se ve que con eso no se hacen dos Dioses.
obliga a colocarse del lado del \fx<l>x. Uno puede colocarse aunque tampoco uno solo.
también dcllado del no-todo. Hay allí hombres que están tan En otros términos, no por azar descubrió Kierkegaard la
bien como las mujeres. Son cosas que pasan. Y no por ello deja existencia en una nimia aventura de seductor. Pcnsaba tcner
de irles bien. A pesar, no diré de su falo, sino de lo que a guisa acceso a ella castrándose. renunciando al amor. Pero quizá.
de falo les estorba, sienten, vislumbran la idea de que debe de después de todo ¿y por qué no? también Rc~ina existía .. Y tal
haber un goce que esté más allá. Eso se llama un místico. vez por intermedio suyo Kierkegaard tu\,o acces~ a esa dimen-
sión: el deseo de un bien en segundo grado. un bien cuya causa
Ya hablé de otros que no estaban tan mal tampoco, por el
lado de la mística, pero que se situaban más bien del lado de la 110 es un objeto a. "

func~ón fálica, co~o Angelus Silesius, por ejemplo: confundir


, I "
su 0)0 contemplativo con el ojo con que Dios lo mira tiene que •
•t
fo~mar parte, por fuerza, del goce perverso. Con la tal Hade- 20 DE FEBRERO DE 1973. ¡

wl)ch pasa co~o. Con Santa Teresa: basta ir a Roma y ver la •I
•1,
estatua de Bermm para comprender de inmediato que goza, sin

lugar.a dudas. ¿Y con qué goza? Está claro que el testimonio
esencial de los mist'c'I os es Justamente d eClr . que lo Sienten,
. pero
que no saben nada.
Estas jaculaciones
. m'Istlcas
. no son m. pa Iabren, a.
nt verbo-
rrea; son,
,. a fm de
_. cuentas l o ' h I
,meJor que av para eer -nota a pie .
smtos de Jacques ' Lacan, porque son
d e pagtna: anadlr los E .
· .
d e l mismo registro Co 1 1 •
convenc'd d . n o cua , naturalmente, quedarán todos
en cuan~oO;st: d~e~~~o en Dio~ .. <?reo en el goce de la mujer,
coloq , a condlclon de que ante ese de más
-~
uen una mampa h I
A fines del si ra asta que, o haya explicado bien.
,
gente honesta pgolo dPasa?o, en la epoca de Freud. había mucha • ...
.:.~
• remas ' en to rno a eh arcot y a otros. que
9J
92
- VII ...
UNA CARTA DE ALMOR

Coalescencia y escisión de a y S (j.).


El Fuerasexo.
Hablar en pura pérdida.
El psicoanálisis no es una
cosmología.
El saber del goce.

-<1> -!Ix -<Px


!Ix
't;jx <l>x
X
-
'Vx <Px
5(1-)

Con lo que acabo de escribir en la pizarra podñan creerse


que lo saben todo. Hay que cuidarse de ello .
. ~oy intentaremos hablar del saber, ese saber que, en la ins-
cripcIón de 105 cuatrO discursos con la que creí poder eiemplifi-
c~r el soporte del vínculo social, simbolicé escribiendo 52. Qui-
za llegue a hacerles ver que ese 2. respectO al significante puro
que se escribe S .. es más que secundario.

--.--_.-
1 - -
UNA CARTA DE ALMOR ,
I

, en la excepción postulada como término como 10 que


aquI <1> '
niega íntegramhent~ a esa .x. . " d
Como he optado por darles como soporte esta inscripció A la derec a tienen la mscnpclOn e la parte mujer de los
en la pizarra, la comentaré brevemente, . espero. Les confies~ ue hablan. A todo ser que habla, sea cual fuere esté o
que ni la tengo escrita en ning~na parte, Ol la prepa~é. Como de sereS q . . . '
rovisto de los ambutos de la masculimdad -aún por de-
costumbre, sólo me parece eJemplar para producir malenten_ nO P
terminar-le est~" per~l1t1'd ~'. ta1 como 1o formula expresamen-
didos. te la teoría freudlan.a, msc.nblrSe e~ esta parte. Si se inscribe en
En efecto, un discurso como e! analítico tiende hacia el sen- ella, vetará toda uOlversahdad, sera el no-todo, en tanto puede
tido. Es claro que de sentido sólo puedo ofrecer a cada quien lo elegir estar o no en <l>x.
que está dispuesto a absorbe~; lo ~ual tiene su límite, ":larcado Tales son las únicas definiciones posibles de la parte llamada
por e! sentido en que ca~a qUIen vive. No. es mucho d~~lr, decir hombre y de la parte llamada mujer, para 10 que se encuentra
que éste no va muy leJos. Lo ~ue e! dlscu,rso anahtlco hace en la posición de habitar el lenguaje. . .
surgir es justamente que el sentido no es mas que semblante. Debajo de la barra transversal, donde se cruza con la diVI-
Si e! discurso analítico indica que este sentido es sexual, sión vertical de lo que impropiamente se llama la humanidad en
sólo puede hacerlo dando razón de su límite. No hay en ningu- tanto dividida en pretendidas identificaciones sexuales, hay una
na parte última palabra sino en e! sentido en que palabra es ni indicación escandida de 10 que se trata. Del lado del hombre
palabra (mot es motus), o sea, mutis, sobre lo cual ya he insisti- inscribí, no ciertamente para privilegiado en modo alguno, el
do. Pas de réponse, mot (no hay respuesta, ni palabra), ,jice en ~, yel <1> que como significante es su soporte,.lo ~~al se encarna
alguna parte La Fontaine. El sentido indica la dirección hacia igualmente en e! SI> que, entre todos los slgmflcantes, es el
dónde va a encallar. significante de! cual no hay significado, ~ que, ~n lo q~e toca al
Formulado esto, que ha de preservarlos de comprender de- sentido, simboliza su fracaso. Es el medIO-sentido, I~ IOd~en­
masiado rápido, y tomadas estas precauciones por prudencia, cia por excelencia (l'indé-sens), o si se quiere, la reu~en~fl.a (le
- d
por cppóVTJOl~, como se expresa en la lengua griega en la que se réti-sens). 1 Esta f'el. acompana a aSI' por ese doble
. ' ese sigO! Ican-
.. . d de no tiene que ver, como
dijeron muchas cosas que, sin embargo, han quedado muy te del que en suma ni siqUIera epen, d d I b
· . . del otro la o e a arra.
lejos de lo que el discurso analítico permite articular, esto es pareja sino con el o b Jeto a mscntO I d d
más o. menos 10 que está escrito en la pizarra. Sólo p'or el intermedio de ser la causa de su deseo e es a, o
. 1 1 Otro. Por esta razon,
Pnmero las cuatro fórmulas proposicionales arriba, dos a la alcanzar a su pareJa sexua, que es ~ . , d ~ Y a en mis
derecha, dos a la izquierda. Todo ser que habla se inscribe en como lo indica en otra parte la conJunclon ene que está cauti-
'f' , f ma El fantasma
uno u otro lado. A la izquierda, la línea inferior 'Vx <I>x indica gra ICOS, no es mas que antas· d 1 ue se llama expre-
e
q~~ el hombre en tanto todo se inscribe mediante la función va el sujeto, y que como tal es sopor: . e. o de realidad
f~h~a, aunque. no h~y que olvidar que esta función encuentr~U samente en la teoría freudiana el ~~~~~~te año lo q~e Freud
hmne en la eXistencia de una x que niega la función <I>x : 3 x<l>x. Pasemos ahora al otro lado. A
Es lo .~ue se llama función del padre, de donde procede por . m-
"JtWlct (inde.:cn.:ia) y
negaclon la proposición <l>x, que funda así el ejercicio de lo I. Ju-o homofónico Y onográfl co entre 1 ,."roduce .:on riUCtrlct
'd ) El mismo se r-r
que, ~n la ~astración, suple la relación sexual, en tanto ésta no
-lO
dt-stns (literalmente inde-senu o. , entl'd ) IT J
puede Inscnbirse de ningún modo. El todo se apoya entonces
,
(reticencia) y réti-scns (l'Itera l men te rcU-s o. .

97
96
1'\ ~ ( HUI I I 11 ,lit '1\ "',"ti,, , /11",' 1'1 ." 1'" In ,.~

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i~l\\lud", 1;,1,' ,',11111'11 ("s c,l tlr IlId"s "I,S St'!'''S 'Iuc' ,hUIII,· .. 1'1
t'st .. llIhI ,It, 1" I1\UI"I, si rs qu,'plIl'dc' ,I(','II'S(, tlllt' "Mt' St'I' .lSlInlr
"I~" t'1I 1" "'1'''IIIt' .1 su su('rt(', A"('III,h, ~(' It' 1I,lIn .. impl'''pla_
"'t'IItt' l•• mu;t'r, )'.l 'IUC' (,1m" .\t,,,,,I,' 1.1 \'0 p,ls.1d." c'l /., "1'/.' J.
"''''c''', .11'.lrlil' dd 11I01llt'lIh l
t'1I 'Iut',st' .'I\UII\'I.1\"1I1 UI1I10'IO"",
ntl I'lIrdc' ",nihirst', All'lI 111' h,,)' SIIIII /.1 I.,d,,,"", Fslt, La t'Sla
rd,,\'iulI.1du, ul t'UIIHI sc'llls iIIlSIIJI'C' hoy, l'01l ,,1 siHlltlil"lIllt' dI' 1 )t':'!,""S dt' "SIII, P"I J '1 U" !Iot' rnup"I"II, b¡)IIIIIl,' 11'11"1,, 1.01
A t'n 1.1l1hl 1.I\'h"d,I, hl.1I It-s tll' ,111101, 1,11 h.1I" ,'11 !lt'HUld .. , Y !l11l"lIlh,u~II, ('1'11' !I('1I11
Fll )tro no rs siml'lt'lIIc'lIlt' t'sr IUH.Ir dOlld,' 1.. vc·"I.,d h"lhu· ,It, lit'lIt' lJUt' Vt'IIH'\ " h"hl .. dl'b dc' .. 111111 (1111 hll"'l\"IlIllP,UI"J¡,
n .... Mt'rt,\,t' I't'prc'st'/II.H' "'ludio ,',m 1" l)1It' 1.. IIIII;C'I' ,'SI.\ illllln· 'IUt' ,.:. ,""1 1,\ ti .. t'ú 11)11 dC'II,k dOlldl' d ,IIH 11l'!lU oIl1JllIlIII pUI'.t1"
!lt', .Illlrlllt' rd.1,'i'lIl .. d.l, I h' t'1I0 s,)lo It'lIt'llltlS I t'M ill" 111 ios c'spo- b('IIII'j.u "I~o 'llIt' hlt'Sl' ""'lIlIJ?
r.ldí"os, por 1" 01.11, 1.1 \'c'/ p,ls.ld.I, ItlIlH' ('sIO!! ,'11 su t ullfi'l" de' Il<' ,'!!t' 11H~)t' / ,''". ,., l'SlllI ml"drs lIluy !','fU 1lll\Sllt'II1n,
1Ilt'I.lIIlr.l, PUl' st'r ,'" 1.1 rd,I,'j(11I ,,·xu.tI l'.hlí""llIIt'llIt' l )11'''' t'n S.l Ilt' 11 , d,,~d,' IlIt'I~II, PIIIlIUt' St' "'11 IIhl'lue, '1 11 1' Itllb'l '111 1110'
111('11111 t'1I lJ"t' hl" pu:,ihl,', 110 bill IlIlIdJIII"IIII1, IIltII¡;'¡1 !l" ItI SI'
,'U"IlIU" Iu 'IUt' pu,'dt' d,'(irst' dt'l im'oIlSt'it'IlI", 1" lllult'r "S 111
Illlt' tit'llt' rd,ll'iólI ,'011 t'!lt' ()lnI, Fs lo qllt' hoy 1'''I.lIt' dt' .miru- ~1I1'1t1Jd d,' '1 lit' d disnlrsu ,'it'lIl1liUI SI' h.llllJ IUlltloI.lII ni d
I,H "1m lIl.ls prt'lisiólI, vir .. ;t' ~Jlill·il'II, II .. no lit' 1IHlI!llldo ,'U rll" d,' 11111110 ,/UI' ~UpOIl'
v.o 1J1lt' pUl' ItI IIIt'UUb .. 1v.ulltlli 11.111 .1111111110 a I.I~ IU,'llIn, 'IUI''I
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dd 011'11, 1;1 Olro, t'St' IUHJI' duudt' vil'lll' J illsnlhirsl' IlIdo lo
Jlol UII IJd'l t'slt' dl!t,UI su h.. "III-\"lhll Jd" IIhl" "1'" ,It- lila
ltUl' puedt' .trlilul.lrsl· tI,,1 siWlÍlic.1llll', ,·s, "" MI IlIlId.lI111·nlll,
'1 I I 1 '1 'u' ,'~ "llIunll ll , holvt"
11'l1ll\('IIIUS ,/u,·, ' ,'II( 1'" pU/lIO' l' VI~ " '1
r.1dllJlnwntt' d Olro, Por elio¡), t'!lll' !liHnifil'.lIIll', 1'011 1m pJlell- ., 1 1,1 11' y lIIu,II" I\IJ~ , ,
tCM$, "'IlJIJ .11 011'0 COIllO 1.1\1\.1<10: S (/.), '/"l' rJltll, .... dC' g.,'/grlS, / k 01 111101 ,'11 01,1 JI "
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JI,l/IIt' lo CUJI ~t' rd,h:ioll" IJ IIlIIJd d" los St'n's '1" t' "Jhl.1I1, )'.1 11 1l1l~'''o~''OI"tl 01 1" I .. dltl h' ,'Vlllllm, " I I 1111 Ilur, I,'11 ~lIlu"'101
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1111'1111111 tIt' su t'XiliolC'1l1'IJ, 1'\1 1J Jt'lUJ 111 ti' , , t, 1
4 UC ¡-\lJello Ill.l!l o 1IIt'IIUS 1.1 proporciólI hiolo~h.,? PIIl'S 1111 ,·s , ,11 l· dI' 1.11111011 1'.. 1h '1 U
OlfílCU\alol¡u('l'it.l·" t'!;llllo .. 11'1,'11 1J IlI/arr,l
' l.·UII t'!;.1 1It'l 11.\ '1 l1l•
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panl' Jd t ... hl" Ll no PUl'ti" dl'\'lr!ll'. 1)" 1.1 IllII;t'l u.I,b PUl"1c-
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lllpllllll d,'1 \lllIlulo .t'lIUoI, y 111 al'1'"
I !l1~11I'j'11' J( 1O, ""lit' 1 nlyu SlIpUllI' n. ('11
al!;", \loAnt" 'lUt' nu lit'",'

'IN

. --
UNA CARTA DE ALMOR UNA CARTA /JI: AI,MOR
-
sujetos de la teoría antigua del conocimiento," no lo supie'sen
-- ~--

de lo que tue hecho Dios, e'tá fuera de duda. ()ue 1,)


Consideremos solamente 1os termmos activo y pasivo . ~Op()~e
lOa rio tenga como soporte el reflejo de lo .emejante a lo
eJ'emplo que domman . to do 1o que se h ' do de la rclac"
a coglta ' pOr lfT1ag ' nte es seguro. y ' b l
,Sin cm argo, a a pudo coofundíuc:
, . l'' f
de la forma y la materia, esa re aClon tan undamental a la q
IOn semeJa, .
la S (1--), encima de eII a en la'pIzarra, echando mano a la
, cada paso dado por 1>1'
se refiere aton, y 1uego por Aristóteles
. Uc con .ón del ser. A ' d h
qUI que a por acer una e"I~lon, ' " un de,·
funCI
en lo que concierne a la naturaleza de las cosas. Se ve a la' endimiento. A 11'I es d on d e eipSlcoana
' '1'ISI', el algo dllllOto
, , que
.d . s pr psicología, porque Ia pSICO '1 ' es ena eIClSlón , , no efec-
claras, se palpa, que estos enuncIa os tienen como único so- una ogla
pone un fantasma con el cual trataron de suplir lo que de nin- tuada,
guna manera puede decirse, o sea, la relación sexual. ,
,
'

I•
Lo extraño es que en esta tosca polaridad que hace de la I
materia lo pasivo y de la forma el agente que la anima, algo se I
)
introdujo, pese a todo, aunque ambiguo, a saber, que esa ani- 3 ,
,
, ,,
mación no es otra cosa que el objeto a, cuyo agente anima
¿qué? No anima nada, toma al otro por su alma,
Síganle el rastro a lo que progresa, en el curso de los siglos, Ahora como descanso, me permitiré leerles lo que le. ttn-
de la idea de un Dios que no es el de la fe cristiana sino el de ¡~o escrito' desde hace algún tiempo, (sobre qué? escrito wl"
~ristótele~, la idea d~1 motor inmóvil, de la esfera suprema. La desde allí donde puede que se hable de am~r. ..
Idea del Bien en la ética de Aristóteles, a la que les incité repor- En efecto, lo único que hacemos en el dlICurw anallueo el
ta~se pa~a comprobar sus impases, se funda enteramente en la hablar de amor. Y ¿cómo no percatarse de que, ~on todo,lo ~~e
i
elUstencla de un ser tal que todos los demás seres menos ~eres puede articularse desde el descubrimiento dd dascuno Clenu!l- l'
. Iemente, perd
co, ello es, pura y slmp er i
e 'tle mpo;' ,El aporte del
"

que él no ,Pueden tener otra meta que la de ser lo más ser que ,

1: ,
puedan. SI nos apoyamos ahora en las inscripciones de la piza- discurso analítico es que hablar de amor ei en SI un goce, y
rra, se ve a las claras que en el sitio, opaco, del goce del Otro, quizá, después de todo, esa es tal vez la razún de que cmer¡~JC:se
de, ese
ad Otro en tanto podr'la serlo la mUJer, . SI. eXiStieSe,
.' esta, en un punto dado del discurso científico. ,
, . f' electo efeeto tang!o
Sltu o ese Ser' supremo ' mam'f'lestamente mltlco
1es, esa esfera mmóvI'1 d d d
tm, sean cuales fueren' camb'
ti' .
d
,
d
lOS, generaciones,
, . en A"
e on e proce en to os los movlmlcn-
. .
nstote-
' .
mOVImientoS,
Es lo que sm duda, se con Irma con ese' na del" dl~un.o de1
ble, según el cual deCir lo que sea -comlg ud
,
anallZante-
, conduce al Lustprmz1p,
'd'rMeto
del m o mal 1.. •
1 Y f ras ,upcnoro qu".. M
fr
I !

ras aclones, aumentos, etc. SIO tener que recurrir a ese acce~ a, 3J,. ei e

másPorLSCr su goce, r ad'lea1mente Otro, la mujer tiene mucho el fundamento de la ética de Anstotd~d I aJeKe1lCla de
En efecto, el I.ustprmzlp sólo ~ fun a en a ca
.',
reuelOn con DIOS od
culacíó ' " que t o cuanto pudo decirse en la espe-
lo ~ ~ ..n:antigua
1 siguIendo 1a Vla ' d e o quei ' ,
mamflestamente '
so- la a con la S (1-). , de~e luego. Lo aW no
f' cu a COmo el b'leo del hombre.
- El..... A, para nosotrcn, c!,ta tachada. ada de le. U4:}¡ado
In de nuestra en se: - quiere decir que baste la barra para que n ,1"" el "OC,e de lil
d«lr~ 'y enuncIa d I ~~nUt en tant~ persigue lo que puede '..
eXI'ta. SI con ese
,,
S ; /'.) no
d' otra cosa ,'"
cSIgn~1 _,,' '
D
IJI()\ no ha ~«.
reduclrndo la ,rse e 1 IlCuno analítico, es disociar a y A, " ;uO ;u I qÜL
mUJer, e, ~Iertamcnte porque ~n
aua., a k, que pnmera
con ' a o l que' co'
nClernea 1 '"
o ImagmarlO, y ,.
1'1
tuado aún 'u muti:..
cierne a o 'Imbólico. Que lo simbólico ~
/0/
/00
m
UNA CARTA DE AUtOR - UNA CAI( 11\ IJ/', M.M()/(

Esto es más o menos lo que les tenía escrito. ¿Qué les es ' - a sopor tar c1mundo l es lo que responde verdaderamente de
' A"nstote Ies desemboque en lo
.1

bi.l en suma? La única cosa más o menos seria que puede ha cer_ cra- par I búsqueda de BIen,
se: una carta de amor. q,u·e" ente.,aque cada uno d e osIseres' que esta. en eI mundo sólo
No soy de los que fomentan la buena reputación de SI"¡'Ulcn .
d' rientarse . eI mayor ser con f un d'lendo su bIen,
haCIa , su I
, .'
supuestos pSlcologlCOS que h.lO 1lec-h o que todo esto perduesos Pue, c: o>pio con el que .Irra d'la deI Ser Supremo. Lo que Aris-
tanto. Sin embargo, no está claro por qué el hecho de tener :e bIen p n , , I
, I evoca como la qllA.l~, o sea, () que representa la posibili-
tote es d .
alma -.si fues~ ~erdad- habr~a de ser, un escándalo para e~
.1
dad de un víncul~> de ~mor entre uos e es~os seres, al, malll~es-
pensamIento. SI tuese verdad, solo podna llamarse alma lo que 1 tensión haCIa el Ser Supremo, puede Igualmentemverurse
permite a un ser -al ser que habla, par'l darle su nombre- t3r modo
del a que ya exprese:. Ia va Ientla ' para soportar la'IntO Iera-
soportar lo intolerable de su mundo, lo cual la supone ajena a bl relación con el ser supremo es lo que hace que los amigos,
éste, es decir, fantasmática. Lo cual es considerarla en él -en lo~ <pO-..Ol, se reconozcan y ~e,e1ijan. Es tan I~anifiesto lo fuera-
este mundo- sólo por su paciencia y su valentía para hacerle de-sexo de esta ética que qUIsIera darle el matiz que da Maupas-
frente. Esto no afinca en que, hasta nuestro días, el alma no ha S3nt en alguna parte al enunciar el extraño términ~ de Horla
tenido nunca otro sentido. (Fueracá). El Fuerasexo: ~?brc ese ~ombre ~speculo el alma,
Aquí debe ayudarme la lengua, la francesa, no ofreciéndo- Pero sucede que (amblen las mUJeres estan enalmoradas, ,es
me, como a veces ocurre, una homonimia entre d'Cltx y deux decir, alman al alma. Pero esa alma que alman en su pareJa,
(de ellos y dos), peut y peu (puede y poco) -vean ese il peut homo hasta la empuñadura sin embargo, y de la que no se z,afa-
peu (poco puede) que al fin y al cabo está allí para servirnos de rán ¿qué será a la postre? En efecto, eso sólo puede,conduClrlas
algo- sino simplemente permitiéndome decir que se (lima. Yo a ese término último -y no en balde lo llamo aSI- {.fOUPlCk
almo, tú almas, él alma. Ven que aquí sólo nos sirve la escritu- como se dice en griego, la histeria, que es hacer de homb~e, y
ra, hasta para incluir nuncamás, nunca/más. 2 ser por tanto tamblen , , eII a IJomosexua 1) () lU! (, 'rasexo' de 31h que
I ,

~e p~ede, ent?nces, cuestionar la existencia del alma, y sería ' . ' no sentir
Ies sea dlflc" . el'Impase que. cons, I'ste en que se nmmen l..

el termmo propIo para preguntarse si no será un efecto de en el Otro, porque, a la postre, no hay n e ce 'sldad de S3Llcrse
amor. En efecto, mientras el alma al me al alma, no hay sexo en Otro para serlo. , '., ia de 1.1 mujer, Y
el asunto. El sexo aquí no cuenta. La elaboración de la que Para que el alma resulte ser se la dlfcren~ 1 aJ"IdtJiff
res~lta es homosexual) como puede leerse claramente en la his- desde el comienzo. A ella se la mal-dICe mUJer, se 3 d' 1
tona. , ;ff. ). L ás famoso que e as
(011 la du-fcmme. 011 la dl"ame. () m, h~blando lo
Lo que dije hace poco de la valentía y la paciencia del 31m3 , h" roplamenl c • ,
mUJeres ha guardado la Istona es" P l. .da el honor
Rlás infame que puede decirse. Es CIerto quc , e quc o hay nece-
de Cornelta, ' ' A los ana lIstas n
, 2.(1 A lo T
largo de lod 1
' . 1 '
o e capllu o se conJuga el verbo am/t·y (amar) con madre de los Gracos. 'les p;1sa por 1;1
a r ama) ' . raduclmos'
amt , ¡;on d en san d o amor y alma como JI mor. Aquí se 'd
SI ad de hablarles de Corne ~ l'
la, por que nt se
. I ' s dir.ín que a
..
K ep Olro Juego Yaname del .. ". , . y corriente ~
( nu . 1
nu mouJ.
IT'
I .1 amenoro emre ,.mMIS (nunca) y ,ama/l mente, pero de una Corne 1la comun
XU~)
l, Tbun
d.
O!Kribe hom
h // 1
mOSCXUl' (' en ugar de homosrxl/('lIt' (homo~t·
LI' 'h ra uh'lmos omo\uual ~eñalando el homo que en c,l<.' ¡;aso r('milC~ JI ." u ·t'r) )' d,fjilnlt' Ljuc
1<1 10 Dmo- Ommu y l· I ' , . 4, Homofoni,¡ t'nlrl~ J,t-Im",": (dI''' m ,
doblc m . d '1 no a gncgo JOmo que denolol l~u,¡ldad, En frJllces IJ
In lea ~ ar;¡mc:nlc: ho mmc (hombre), ¡T,I dlf.unu y ;¡Ima, IT,I

102 10.1
UNA LAXIA ut. ALMOR UNA CARTA DE ALMOR
-...... -
sus hijos, los Gracos, no les saldrán muy bien las Cosas . o ahora un complemento esencial a lo que ya se ha
la pasarán haciendo gracltlS hasta el fin de sus días. y qUe Se , T ralg .
uy bIen, porque sena ' escI arece d or reparar " por que Vlas
El comienzo de mi carta era, eso: una diversión ani ffia da VistO m
\legó a verlo.
Aludí entonces a1 amor cortes que aparece cuando la d' ' se Lo que se vio, aunque só~o por el lado del hombre,. es ~ue
sión homosexua 13 hab'la cal'd o en Ia suprema decadencia 1Ver_ , que vérselas con el obJeto a, y que toda su rea}¡zaclón
suerte de mal sueño imposible llamado feudalismo. En un' esa tiene ctO a la relación sexual desemboca en el fantasma. Desde
do tal de degeneración política, tenía que evidenciarse que gra- respc esto se VIO ' .
. en los neurotlcos. e'
¿ omo h acen eI amor Ios
. Ia cosa an daba muy mal. ' por Iuego,
cllado de la mUJer, óticos? Se partlo., d e ah'l. F ue 'ImpOSI'bl e d' elar de percI°b'Ir Ia
neur b' I ' ,
La invención del amor cortés no es en modo alguno frut rrelación que ha la con as perverSIOnes, y esto vIene a
de lo que suele simbolizarse en la historia con tesis-antítes;~ ~;oyar mi a, porq~e la a está allí como causa, sean cuales fue-
síntesis, Y no hubo después, desde luego, ninguna síntesis' ren dichas perversiones. . ' ,
nunca la hay, por lo demás. El amor cortés brilló en la histori~ Lo divertido es que Freud primero se la~ atribuyo a la
como un meteoro seguido por la reaparición de un pretendido mujer: lean los Tres ensayos. Est~ de veras conft~a que, cuan-
renacimiento de antiguallas de la antigüedad. El amor conés do uno es hombre, ve en su p~rela lo que uno mIsmo usa como
sigue siendo enigmático. soporte, como soporte narcISIsta. ,
Sin embargo, llegó el momento en que se VIO que las p~rver-
Hubo allí un pequeño paréntesis: cuando se hace dos de
siones, tal como se cree poder detectarlas en la, neurOSIS, ~e
uno, ya no se puede dar marcha atrás. No viene a ser lo mismo
ningún modo eran eso, perversiones. La ne~roS1S e~ el suendo
que hacer uno, ni siquiera uno nuevo. La Aufhebung no es más o, L " n o tienen nmguno e
antes que la perverslon. os neurotlCOS
que un bonito sueño de la filosofía,
D~sopués d~1 .mete~ro del amor cortés, lo que la desterró a
los caracteres del perverso. Imp emens, I te sueñan con eso, cosa
, )
muy natural pues ¿cómo, si no, alcanzar a su IPareJ~'
su ~u~lhdad ongmal vmo de una partición muy distinta. Se ne- , ersos os mIsmos que
Entonces empezaron a aparecer perv, 11
cesito nada menos que el discurso científico, o sea, algo que , d d l do Hay en e os una
Aristóteles no quería ver por na a e mun, 'r {al're una
nada ~e~e a los presupuestos del alma antigua. ,, d oya en un saVOI 7' ,
subverslon de la con ucta que se ap d 1 leza de las co-
o Yo ~mcamente de esto surge el psicoanálisis, esto es, la obje-
habilidad ligada a un saber, el saber eda natura al con lo que
tlvaclo~ d~ que el ser que habla aún pierde el tiempo hablando: , d' d 1 con ucta sexu
p~ra p:rdlda. y pierde el tiempo hablando para uno de los ofi- sas, un acopIamIento IrectO ~ a Denle alma desde el co-
CIOS es su verdad, o sea, su amoralidad.
, mas11' dCOrtos -y dOIgo COrto porque se queda corto: no va mienzo: almoralidad.
mas a da e estar aún en curso durante el tiempo que falta para 'd d s la cons ec uencia- de'la1 con-
Hay una mora II a -esa e d'ce del Bien, lo taclto es a
o to o eso se resu eIva aI f't n - lo tenemos encIma:
que ' demog ra' - ducta sexual. En todo lo que se I
f ICamente,
moralidad de la conducta sex~al. o desemboca cn Kant.
h Con b eso no se v II
an a arreg ar as cosas en la relaclOn' , del
Sólo que a fuerza de deCir blcn. se Es lo que creí deber
om re Con las mu'Jeres. El gemo ' d e Freud es haberlo VIstO. '
Freu d es un nombr d' donde la moralidad confiesa lo que des. I moralidad confiesa
'd ' K ant co n Sa e: a
... E 1 I
m •• s e 5a to má " e Ivenl o: Kraft durch Freud I'qué progra- formular en un articulo,
M
o d s comlco d e la santa farsa de la histona, '
que es Sade. o' con mayúscula _para rendir
. lentras u re este ' d ' \
tocante .. \ Ot giro se po na tal vez vislumbrar algo en o Escriban Sade como qUieran.
• ro, ya q conue eso 'tiene que vérselas la mUJcr.
'
/0$
104
UNA CARTA DE ALMOR UNA CARTA DE ALMOR

homenaje al pobre idiota que sobre el asunto nos deJ'ó in


- nc
ierne al ser que habla, la realidad es así, o sea fantas-
• f
rabIes escrttos-, " 1a, pues, a f'In d e cuentasnUtne -
o con mmuscu
ue
q,. CO
, Acaso puede esto satis acer de alguna manera' al dis-
"f' I es su "'auca, (
manera de ser agra dabl e, que es Io que slgm Ica en francés ' '"
curso cienu'f"ICO.. , , ,
. , d 5 d' 1 l'd
guo, o mejor aun esa e, para eClr que a mora I ad, a la pos-
anti_ Hay, según el dlsc,urso an.ah~l~o, un antmal que sucede que
tre, termina en el eso, que es quedarse corta, Para decirlo d habla, Yque, por ha~ltar el Significante, resulta sujeto. Enton-
otra manera. el asunto es qu~ el am~r es imposible, que la rela~ ce pasra él todo se Juega en el fantasma, pero un fantasma que
,' .
ción sexual se abisma en el sm-sentldo, cosas que en nada dis- uede perfectamente desarttcularse de modo que dé cuenta de
minuyen el interés que debemos tener por el Otro, Por qué sabe mucho más de lo que cree cuando actúa, Sin em-
En efecto, el asunto es saber, en lo que constituye el goce de bargo, no basta esto para tener un esbozo de cosmología,
la mujer en· tanto el hombre no la ocupa por entero, y hasta Es la eterna ambigüedad del término inconsciente, Cierta-
diría que como tal no se ocupa de él en modo alguno, el aSunto mente, se supone que hay inconsciente porque algo, en alguna
parte en el ser que habla, sabe más que él, pero esto no consti-
es saber qué hay de su saber.
tuye ~n modelo aceptable del mundo, El psicoanálisis, porque
Si el inconsciente nos enseñó algo, es en primer término que
debe su posibilidad al discurso de la ciencia, no es una cosm~­
en al~~ ~ado, en el Otro, eso sab,e. Eso sabe justamente porque
logía, pero basta con que el hombre sueñe para que r~~urja
los SIgnifIcantes con que se constltuye el sujeto son su soporte,
todo ese revoltijo, ese guardamuebles con que ha de mgemarse-
Pero tO~~ ~sto se presta a confusión, porque a quien alma
las. Ello conforma sin duda un alma, y un alma amable, a ve-
se le hace dlfl,cll p,en~ar que no todo el mundo sabe lo que tiene
que hacer. S,I Anstoteles hace de esa esfera inmóvil según la ces, cuando algo tiene a bien amarla,
La mujer, dije, sólo puede amar en el hombre el modo que
cual cada qUIen debe buscar su bien, el soporte de su Dios, es
tiene de encararse al saber con que alma, Pero para el saber en
porque se da por sentado que ella sabe su bien. Pero tenemos
que prescindir de esto debido a la falla que se induce del discur-
cuestión aquí, la pregunta parte de que hay alg?, el goce, d~
que no es posible decir si la mujer puede deClf algo de el: SI
r
so científico.
puede decir lo que de él sabe. '
No ha~ ninguna necesidad de saber por qué. Ya que para . ' d h uentro como slem-
Al fmal de la conferenCIa " e ay me enesea SI.pue ' de hacerse
nada neceslta~os ese saber del que parte Aristóteles al comien-
pre , al borde de lo que polanza mi, tema, N o S otra• cosa que pre-
~o. No necesl~amos; para explicar los efectos de la gravedad, ,
la pregunta de lo que sabe la mUJer, o e, 11' de todo ese >
lmpu~~r a la pIedra el saber el lugar que debe alcanzar. La im- as
guntar si ese término del que ella goza m a a ue llamo el
I "de un alm a aI anima
putaclon ' I convIerte
' al saber en el acto por , I "
lugar que conforma su re aClOn con e
I hom bre, Yq
" sabe algo.
exce edncbla nt más ni menos del cuerpo -como ven Aristóteles " , , A ' él ese terminO,
no an a a tan descam' O tro sIgnificando lo con u,na ,~I .' al Otro tanto como d
hecho ' , lOad o- SI' se d escarta que el cuerpo esta' Porque en esto, ella, la mUJer, esta SUjeta
p~atna acuvldad, una tvÉPYEl~, y que en algún lado el hombre,
Sal porte e a entelequia de ese cuerpo es esa sustancia que llama
ama. ¿Sabrá el Otro? d como por azar. lo
Alguien, un tal Empédocles _F:eu 'nos dejó sobre estO
f I a aquI' a con fuSlón
El análisis se prest
tuirnos l '
' pues pareciera resU-
,
utiliza de vez en cuando de tirabuz on- b' n sus consecuen-
a causa Ina al hacernos decir que, al menos en todo lo '1 ' , I saca muy le ,
so o tres versos, pero Artsto te es Empédodcs. DJOS
, al enunciar que, a f'10 dentas
Clas e cu • para
S. EJad~ e~ condensación de es en alemán y sade, [T.J
/07
/06
vn ... \,."'1\ , " IJr. 11/ MOH
-------- ------
era el más i~norílnle de todO\ JO!! Nt'rc~ por 110 COI' '
' tarue I05 cristianos
"f' -orrnaron ('tllu ('" lI(rrrl
-
----............ ---- ------ -- - --, -
VIII
Mas _1
tr,lIlN '-1 _.,(l'1I1
amor, sI, U'lOS no conoce eI (){ J'10, potra 1',lIIp(-dud('"
, I1 UVIII' .1
('11 elilr ,lIr 1'.L SAIU'.I{ y LA VI'.JtI,I\I)
que sabe menos que los mOrlóllcs. ¡'II"I
Así pudría dccirsr que rnirntras 11I3s !U' pr('sl(' ('1 1 1
que Ia mUjer. Io con f' UIlt J
ól con
I ')IOS, o "Cól eOIl lo '"111 Irr ~
' (h"11),
'
menos, es (('SI),-tu .' IIUt' dl¡
goza, menm ()(fla , do!'!
, orle, ¡.;ril r'la .....
y como no hay, desputs (J(, todo, amor sin odio 111('1'
, o. ,lIn¡,

13 UF. MARZO I>F. I'J73.


,.., m/,II"""m.,,,,r,,IlI,
á .,,1'0 ,"Im' ,,, 1Irt,J",J,
C;II"''''ll rm ," ,JI' ,,, /u"(//),, /,i/U",
('aml",J ,JI' /'rI'U'¡,
(¡"'I'" tlr/."I1I",
U mwntllrrl,r 'Y /" ",u/rr.

6, Vúubk" hom¡,fon,,, rn fr.nd •. (T. J

1011
n .\. l/U '" t.. \ \/, U" \1,
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I fI. SAI,r H )' I A VI- HJ)M'

h •• hc'l "III"IHllllo ,aI~o. n,l'I,III,1 'IIIIIIIIC' 'C' 1"",IIII,I\(' Hlt'd" ser 1.1 pollolhrJ, no C'I wu f"t:il Jk,lIl1.,arl".
, I l' I I rtl',
\ lIl"li"i!l. !U t:01l Ullol prc\unt:1'ó n u' pmtu I.1, t'I ,lIlle
1111;1 1II'IIltl ""po
p.II •• clllc' \11, pOI ,1'1 dc', 11, C' C 1I'\c' ,1 p;d,lhl,', cUYI' ,
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'""''''0 C'O¡ c'l 1I'lac'\'C' '1111' d, pSII, O.III,IIa'I\
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SIIJlO 1I11111dlllil
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I " '~c IIIIS' r , I 1\
,ilU,U 1.1 /ClII.1 dc' 'ill "'IIC'IIC'1I1 1.1. 'IIC' C C' Sil p.IlIc' !c'MillHlllill ti c "Ir CI\ d solhe:r t'n tolllto que csta ell el uK"r 1 c .1 vcr-
S er! 1 C l , ' 1
hlU'lIa \0/11111.111. Si .aI IIU'IIos Iallhic'sc' ~.Ihidll d.lllc' Olio 1I011lhl~ ' }, I \) . le: olhi inll'qlt'lol •• 1~, Ycllo dd,e Icnt'r wmu rcsult.1( 11
\. 110 c'l !c·'Hllillll. h,I'iI.1I do. cle- alllhivall'lIda. 1.a1 "C'/ 1a .. I.il'la , IC!\~",
ti1.1.11prOl \ ... 1 S dd si,,"ificantc dc! t:\loll pUl'dol rt'\olvcr\c
UlClon l.. ,. ,..
rclolciún l'OIl 1.. vl'nl.ld,
1e'lIido JII.I\·OI I;,ilo C'II 10111110\'''1 c'lllIan'o dc' la qIlH;. C'I\ 11 111' \C'
¿(llIe'? -su •
ill""'II.I. I'C'IO .1I.ISI1 c'l'a 1lI0dl'!olia dc' Sil JI;lIlc'.
LI \'C'/ JlOIS.III.I. sc'li.a1c' 'lile' pOI .a1~0 SC' ;11 lila 10'1'1'1111 dc'l elil lao
elr FlIIllC'dll( Ic', dc' 'lile' J)io~ dc'hc' SC'I' c'l m;is igllO!;III1C' dc' Illelm
lo, \C'II'~, I'III'I"C' 110 C'OIlO(C' (,1 odill, 1,.1 I lJ('slic't1l dc'l .1111111 ~I'
Ji~.1 a'l .1 la cid \;lhc'l. :\I.... dla \'0 '111C' lo~ ni'li,llIo, 11.IIISlolllI"
roll ('sic' 1111 odio dc' 1)ios c'lI IIl1a S"I'I,a1 d" .111101', Y aIJlli c'l .1I1;ili,
!ii~ IIO~ ÍlIC il,l .1 n'l old.u' '1111' 110 sC' 101101'1' ;111101 sill odio, I'lIc'~ I
. tic ora Kt'n
hic'lI, si 110' cJco( c'l)('ioll;l c'slc' fOllocilllic'II10 IOIlU'lIlac!o C'II c'l I..t vcn!..d. dj~all\os ,.UlI"'1 C~t I . 1 ',"''''r
para t:1I.rtar por ()
. I I I ha l'SI1CCII ,H 11 Clue ,.,,.,' ,
C'l1I '10 dc' lo .... ilotlo~. y si IC'IIC'IIIOS '1'11' 1('10111;11 Iaoy l., lalllC iOIl cII-1 (\I..flllt'ln. térmll\o so )re: e: l'l!J tJnto 'rI I 1 It'flnillo
, l i t 'n' '01110 1m o II~¡) 1 ('
'1.11)('1. ¿1I0 "'I;i 1'01 'I"C'. 1'11 d. 110 "" Ia,I 1"1C',10 .a1 odio C'" \11 Emt", el té 1'1111 110 lt' lrco, le t:, l" le pidc tlllt'
, .
vl·nl.td, on~cn Iunl u;o, Ul olV
• l' '1' I ¡" huy .1 (e'",;O se
, . \ . I)ued" I)cro
III~al ~
, 1 1 '1 1 • 1 1 y l'~ "'olS, \01 .1, \1 r '
r, (ic'rlo clll<' 1111 I'al('c C' lo 111;1' d,'sc'ahlc' cle- C'''"1 al', 1'111 no dl~;\ 1.\ Vl'n ;H , so () .l ve n .ll , . 1 \, I ' vert!oId \11 .
, l. ? lt' eXIKl'll 1Il.. ..
",,.i por des~r.ll'l;l, ¿t:ónHl Vol ol pUl cr 1 '1 'C \'II~(J Y IllJ\ llllt'
Irllllill(' 11111 c',I;1 ha\('; /'",I,.i" rlrr;'.\r (/"" I1I1I'''''1I1 IIIrII Ir
hre lo llUl' 'iolhe. Pero, en rc~ 11 l,'.
.r 1.1 ° llUt' S
l' , t'~ "(IIn 'Iur pOllt'r
,,,,~., "'10",/." fI la "'''In 1'I1II/",,'/i,lo 1m, /JUI.\, rIlo 1'1. (/(/111'//01'11" /11 , I . . lO 1\1 o lural al;II, ' .
runl/{rIZ.II, 1('lIlC'lIlc'lI lIIi C'SII'IC' I11.1 dI' 1.1 .-.lIilll;l \'C'I, 11/1',,01 ,HIi,¡
en l'u.,llJulcr otro l'll l' te slln .1 "Ol't' ,t' l'onll('\c.
• , l;l Illl'l" l'~ 11 ut' ( ,., 1
IUí',¡.;.lr lo toc.lllll' a su ¡';IIlC., . , ' . 11c: 1(t'\p('\lO 01 .1
IhmIJ. y 1'01 111 lIli'llIo. II/r//I/\ 1'\ (1'\1),' C'S dl'ril'. C'II c'sll' aSllll lo , , , !'Jt'r UlClll1 C\;l) ,
",,,/11, flInll, No c',I.lh.1 11111)' 101lle'II111 dI' Iaalll" IC'lllIillado ('011
y pre:CIS"llll·llt(· ponlllt' pUCl t' . 1 1 hll~(JcloI,
ley IIUl' rt'~lIl.t d ~Ol:e, c~.l es 101 vt'r~ oIl . tlt' I\"nl, ti "roblr
rllCl ••1111111" 1' C'\ 1111.1 \'c'lcI"cI, 1'.'10 II\(' hal;1 illl('lllIg.IIIIIC' 1111" \'C" lo, (t'rrll lllO '
Por c~o III i !lIIHl !oe: eVlll' ", ell 1'\ IIoIIHlo It' pr o pO""1l
fII •• ! ~IIIJII' lo fllIl' "I);IIC'IIIC'IIII'lIlc' 'i(' I Ollllllldc' II!- 111 vC'ld ... kI O Y I IIllbrt' I 1rt' l , 'J
1ll.1 de lo lluc cll'lll' \IJu'r l' 1 II . c ti 11 rol 110 1('11)( "
dr lo n' •• 1. . .- . 1 t'11t'IJlI~O llU 1J J
(otl\lr! \\I~ ~ol'l'S SI cll'IlUllll.l .l l' )t'r.lIiv(l dI." Ilul' noll.l t'
('¿III' lo \TlcI.IIII'lfI "1111111 •••• lo 11, .. 1. C'" 11111'1111111 i"d .. Ir 1I1t1 dI' , V.lyil .1 ( l'ISI1uloIr \t' e\ KI •lo'C , Ik tlllf nlO (. "01 (1t' l11."1 IU(II\t'
'IUlel1
IIII.l larJ( •• rC'fllll. "'111 cle- la\ 1'"'"'II,ioIlC''' ;1 1,1 vc'"lad. (: ... 1.1 "C" urtll'lI Oc In p.ilÍl'o dd)(' ,lra¡';lr \' ',' d1 IC)11II1I' •
I.. J .. 1 IIr.tII0, 01 ,0\1..1
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cllu' 1;. v.,rtl.1I1 \l' IJlI''''III,I, I.ul .. Vc'/ '1 111 ' !\I' ;.IiIIll.1 1 ClIIIII 1111 id!',.1 'I lIe d homhre Ilhrt' I 1t' \)e l ,·(lr..l (
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/11
I/(J

EL SABER Y LA

--
VtlWALJ

Se' debe a que toda la verdad, es lo que no puede deci


sólo puede decirse a condición de no extremarla, de sól~s~. ~l1a
- .to 'no n os S
el1 • ,
ervirá en el proceso analítico por designarse en
e retiene invisiblemente a los cuerpos?
_.J'
a meulas.
eClrla ella ~so qu permitiese ilustrarlo con una imagen, la tomaría
SI se m e
Algo más nos tiene maniatados en cuanto a la verdad , ' de 10 que en i l
a natura eza' ,
mas parece aproxImarse a
que el goce es un límite. Ello se debe a la estructura mism' Yes faCllmd"t:ión a las dimensiones de la superficie que exige lo
, 1 '
evoca bano en 1a epoca en que os construl para ustedes '
a qUe esa ~e uc que ya maravillaba a Spinoza: el trabajo de texto que
cuadnpo ' dos: eI goce so' 1
o se'mterpe 1a, se evoca, acosa o e1ab' miS - su te 1a. Funclon
escn to • y. ntre de la arana, ' , en verd ad mI'1 agro-
a partIr. de un sem bl ante. ora sale d e1Vle
do vemos dibujarse. des d e 1a super f'"ICle mIsma que sur-
cuan
El amor mismo, subrayé la vez pasada, se dirige al sembl a _ sa'd unto opaco de ese extraño ser, la huella de esos escri-
ge e un p asir los límites, los puntos de Impase,' d ' sa l'd
te. y, si es cierto que el Otro sólo se alcanza juntándose, co~ e SIO I a,
tOS d on d e b '1'
dije la última vez, con el a, causa del deseo, igual se dirige ~
d i '
a 10 real accedien o a o slm o ICO.
que mue stran reo vano haber llegad o, a1 ca b o, a 1a escntura '
semblante de ser. Nada no es ese ser. Está supuesto a ese objeto Pores O no C ' .
que es el a. del a, del $, del significante, del A Y del <1>. Su esc.ntur~ mIsma
¿No habremos de encontrar aquí la huella de que, como tal . e un soporte que va allende la palabra, SIO sahr de los
constltuy ' d l ' bó
responde a algún imaginario? Ese imaginario, lo designé expre: .smos de11enguaje. Tiene el valor e centrar o slm -
efectoS mi
samen~e con la 1, a9uí aislada del término imaginario. Sólo con
1
lico con la condición de saber usar a, ¿para que. d
') para rete-
d
la vestimenta de la Imagen de sí que viene a envolver al objeto ner ~na verdad congruente, no la verda~ que 'preten e
sino la del decir a medias, la que se eVidencIa por CUI arse e
,::r
lO d'
causa del deseo, suele sostenerse -es la articulación misma del
análisis- la relación objeta!. llegar hasta la confesión que sería lo peor, la verdad que se pone
La afinidad del a con su envoltura es una de las articulacio- en guardia desde la causa del deseo.
~es principales propuestas por el psicoanálisis. Para nosotros,
Introduce esencialmente este pUnto de suspicacia.
Ahí ~e distingue lo real. Lo real no puede inscribirse sino
2
con un Impase de la formalización, Por ello he creído poder
trazar su modelo a partir de la formalización matemática, en
~to ~s la elaboración más avanzada de la significancia que nos , ribe a partir de una
El análisis presume que el deseo se lOse
.aY~tdo ~ado producir. Esta formalización matemática de la
slgm Icanc~a se hace a lo contrario del sentido iba a decir a contingencia corporal. ormino de eontingen -
, doy a este te
contrasentido ' d eor ' nada respecto
' de las mate- Les recuerdo que soporte b d en tanto que punto
, . l d: El eso no qUIere I 1 '1" lo a or , a eomo causa de 1de-
m atlcas , o Icen e ' cIa. Al falo -tal como e ana IS1S
t " , n nuestros tiempos los filósofos de las ma- se enunCIa
etnatlcas, aun SIendo b' , , clave , punto extremo d e ,1o. que de no escn'birlo. En, este cesa '
y c odo f tam len matemáticos, como Russell. seo- la experiencia analmca cesa h 11 mado contingenCIa,
de H on1t l, 'rente a una f'llOSOf'la cuyo remate es e 1d'Iscurso de no escribirse radica el filo de lo que abe ,asu término, pues lo
ege -p emtud de 1 d" 'd ,' cuentra 1 P' que
de Un" pr "h' os COntrastes lalectlzados en la I ea La experiencia ana1mca en '~""'a es SI' lenso
• ogreslon IStó' d ' f , ' mi gr..... , . do
sarlo no ten ,nca, e cuya sustancIa, hay que con c- más que puede producir, segun ' la u·ltima vez des lgn.1n
• etnos nlOgú ' . l 'in UClr
lógica matemát' b,n testimonIo- la formalización de a recordarán el rumor que 1ogre d
lea, tan len hecha por sólo sostenerse en lo eS-
10
112
EL SABER y 1.1\ Vl:./W/UJ

- ---
EL SABER Y LA VERDAD

dIque se ha elaborado del ser y aun de la esencia, en


a este significante SI como el significante del goce, aun I .
En, to, 0 o por ejemplo, podemos ver, leyéndolo a partir de la
idiota, en ambos sentidos del término, goce del idiot e 1l1a¡,
Artst~te1e,s analítica, que se trata del objeto a. La contemplación
ciertamente tiene aquí su función de referencia, goce ta~~~e ' d a que d ef'InI. en Los
singularísimo. Icn '1' por eJ' emplo, es o b ra d e esa mua
ex.Penencla
anstote Ica, nceptoS fundamenta [es de[pSlcoana
' '['ISlS, como uno d e
Lo necesario, a su vez, nos lo introduce el no cesa. El uatro tro co soportes J' ' 1a causa deI deseo.
usa de lo necesario es el no cesa de escribirse. A esta necesid ~o C
los cua
que constituyen
, " aSI -~ara no h,abl ar d,e ~ra fo, pue~t~
en efecto, nos lleva aparentemente el análisis de la referenci: ai Con una graficaclOn
érmino con un sentido precIso en loglca matemau-
falo. t ' que hacen de Io rea I un
que es un uestran las correspondencIas
El no ces~ de no escribirse, en cam?io" es lo imposible, tal ca- ' se m entre el semblante, que res uIta d e I o slm ' bo'1'teO, y la
como lo def.mo de que no pueda en .~mgun caso escribirse, y alerto
b d 1 'd h
realidad tal como se sostiene en lo concreto e, a VI a umana:
con ello designo lo tocante a la relaclOn sexual: la relación sc- ve a los hombres, en lo que sIempre los hace
xual no cesa de no escribirse. en lo que mue l .
lanzarse por las mismas vías, en lo que hace que nunca. o ~un-
Con ello, la aparente necesidad de la función fálica se des- ' más que lo aún-nato (encore-a-naztre,
cubre no ser más que contingencia. Cesa de no escribirse en por-nacer dara
encorne') .2
tanto que modo de la contingencia. La contingencia es aquello Del otro lado, el a. Que ande, en suma, por eluen b'
camI-
en que se resume lo que somete la relación sexual a no ser, para no nos haría tomarlo por un ser, con el pretextolde que , aPda-
el ser que habla, más que el régimen del encuentro. Sólo como , f I P , lo se resue ve, a f10 e
contingencia, por el psicoanálisis, cesó el falo, reservado en los rentemente en e ecto es a go. ero so tener en eI abord' aJe a
cuentas, en su fracaso, en no po d erse sos
tiempos antiguos a los Misterios, de no escribirse. Nada más.
No entró en el no cesa, en el campo del que dependen la necesi- lo real. Con la salve-
Lo verdadero, entonces, d~sde lueg~, es ~~~das A ciar a lo
dad, por una parte, y más arriba, la imposibilidad.
dad de que nunca se alcanza smo por vlahs tO "enPtemente
L~ verdadero manifiesta entonces, aquí, que al poner en 11 d a acer corn '
verdadero, como nos vemos eva os 'arse v creer que
es sencillamente recordar que nO hay que en~ar semblante, con
guardia, como lo hace, contra lo imaginario, tiene mucho que
ya se está siquiera en el semblante, Ant~ :r en el fantasma,
ver con la a-natomía.
Estos tres té~inos, los que inscribo con la a, la S (¡..) Yla que todo se sostiene, en efectO, par~ r~ ot inario Y de lo real.
~, lo.s aporto a fm de cuentas desde un ángulo depreciativo. Se debe hacerse una distinción severa de o Imaggamos nosotros al
In~nben en el triángulo constituido con lo Imaginario, lo Sim- No ha de creerse que en mo d o a
Iguno sosten
I Somos en ocaSIones
'
bólIco y lo Real. semblante. Ni siquiera somOS semhb ante. I'nar ahí, ¿qué? -el
, ,A la derecha, la poca-realidad con que se sostiene ese prin- acer re
Io que puede ocupar su lug ar Y
CipiO ,d,e1 placer que hace que todo cuanto de realidad nos está objeto a, I 'denes de discurso que
perm ltIdo abordar quede enraizado en el fantasma. dos os or 'sa
p otra a El analista, en e fectO, en lO I bra no es cualqUIer co •
d . or tod 1 P rte, S (~), (que . ' es, SI. no la Imposlblhdad
. . ., de se sostienen actualmente -y esta pa a
eClr ~.o verdadero, que mencionaba hace rato? , (aún_por-n;¡cer ) Yrncornt
Por ultimo , lo s'1m b'o l'ICO, al d'mglrse
, " haCIa lo real, nos d e- . ncort-"-",,,t rt
2, Homofonía parCial entre (' n fr.1ncé~), [T.)
muestra
,L la verdade ra natura lcza d e I o b"Jeto a. SI antes lo cah'f'Iqu e' ( encornado que suena como 3U
'n-natO e
uc semblante de ser , e!o porque semeJa ' d arnos el soporte de I ser.
1/$
f'~
r U. SAllfR y I.A VfRIJAIJ
EL SABER /.A VERIMI>

si damos al acto su plt'no sentido aristotdic(}~- es quien, al


- o

C:\It·n
IUl' es el (. )tro? 1.0 postulé al inicio como ellu¡.:óU de;ndt· el
t .l t i '
. 'f' 'JJlte se postll ,1, y SIIl eI CUJI llalIol nos indica . que hay .. ('n
SI~llI It: 1" • I d d .
oner el objeto tl en d lugar dd sem~lal1te, esta en la posición , . na parte una t lIllt'nS\(ln l e ver a ,una dlchomansión 1"
11 111 ~ U • I 1 .
~ás conveniente parol hacer lo que es JUsto hacl'r, a sallt'r, inte- rcsidl' ncia de ese d\(: '~) cur u SOl )l'r pustulol al ()tro comu IUKU.
I

rro~ar como saber lo tocante a la verdad. FI est;ltuto de! saber IInpllca como tal que. saber. ya h,¡y. yen
ci Otro, y que dehe prenderse. Por eso eMá hecho de iJprt'ncJtr.
El sujeto resulta de que este saber ha de ser olprendido. y aun
'nl'r un precio. es decir que su costo es lo que lo evalúa. no
3 ~:lmtl dl' cambio. sino como de uso. El saber vale exactamente
lo que cuesta, e~ CtJstoso (b('all-coüt~\ porque. uno tiene que
arries~ar e! pe!let o , porque resulta dlf":II. (que? -mellos ad-
¿Qué es el saber? Es extraño que an~es dl' l)(,'s~artes nunc,\ quirirlo que ~o1.ar1u.
se haya hecho la pregunta por d sabt'r. I,u(,' necesano el análisis Ahí. en e! ~oce, la conquista de ese saber se vuelve a produ-
para que se suscitara de nuevo. cir cada vez que St' ejerce, pl'rmaneciendo el poder que da siem-
El análisis vino a anunciarnos que hay saber que no se sabe. pre vuelto hacia su goce.. .
un saber que tiene su soporte en el si~nificante como tal. Un Es extrailO l\ue nunca h,lya Sido de~tacado que el sentido del
sueño es algo que no introduce a ninguna experiencia insonda- saber está todo ahí. que la dificultad de su ejercicio es aquello
ble, a ninguna mística: se lec en lo que se Jice de él, y se podrá mismo que n'alza la de su aJquisi~iún. Es porque, con cad..
avanzar si se lOman sus equívocos en d sentido más ana~rarná­ ejercicio Je esta adlJuisiciün. se repite que el. asunto no es cual
tico de la palabra, En ese punto del lenguaje se planteaba un de estas repeticiones debe ser puesta como pnmera en lo ,¡prell-
Saussure: la pregunta de saber si en los versos saturnianos donde dido.
encontraba las más extrañas puntuaciones Je escrito, eran o no Por supuesto que hay cmas tlUl' cin:ulan y tlue: p,¡rccen fUIl-
alKo. intencional. Allí es donde Saussurc espera a Freud, Y se cionar exactament(,' como maqullllt:ls. ,. IolS II .1111 .111'.c:omputado.
suscita de nuevo la pregunta del saber. ras. AJ mito . tlue I d ' • 1 p"ro tlulcn puedt' de:
.1 computa ora piense ~ ~
S! me: disculp.an por acudir a un registro muy distinto, d de clr, que sabe? Pues la fUIllIaClon .. de UIl Sol l.le,'r .:
eHlue el I'm:,' ,. de su
las vlnudes que Inauguró la religión cristiana. h.\y en esto una ejercicio es el mismo que el de su olJqUISI"~lIl, I
'tue,ne de: deeto tardio, de retoño de la caridad. ¿ Acaso no es ,
Aqul encontramus en urma se~. f ' 'urol Ola!> se:"n
u rol que
d . en c.-
d o ya (Iue .. eOlol~ en
candad ' en Freud " e·1 haber permlUuo . '.J a 1a Imsena
' • J e 1os seres propio Marx. lo tocante aI va Ior e us. . I .' I
d punto Ide.l re:spedO.l
que habl~n deCIrse que existe -ya que hay inconsciente- al~o Marx sólo está presente para Ilolct'r e
que: traSCiende
. h ' de: v ras.e . no es otra cosa Sll10
y que . lo que esta valor de cambio en que se resume wJo. b 1"
e~peCle. ablla ' a sab'r ef I ) q Ut' no se: a''¡ en e: lo.lm
e ,eI Ienguate ' "r ,l.
S' ¿acaso no es can'd ad Hablemos pues de este aprt'n I~ e. no e~ ,u .. lqUIC~r
.1nunClarle la nueva d ..1 , . •
bio. El saber de UI1 Marx t'n pol~tll'ol -(A I~(")ln() ntl ~e puC'de:,
e que en touo cuanto es su Vida cOIH.J.ana
encuentr.1 en el len ' ' cusa- no se nmltlrXltl. si /Ilt' pc:nml l •n . ~I ¡;(
guate
pod la creerse. y que ya h
o un SOporte de más razón de lo qut'
h' b'd • con el de J;n'ud, hacer frlllld("
ble: de: u b' d ay a I Sol I unOl, ese objeto inalcanza-
. na usquc a vana?
J tf ~ IIII('n b"lIo'
~ f.J¡ necc:urio todo eSI' d
1('
h I .1 ) /lt"" ·(0'" (lI
ubcr ba,'o I f e ro eo para acer la pregunta de J. l,.Ilo~1I ,,\aihc: ¡'t,,"(/lIP (mUL 1"
a urma no q u ; '
len SII10 que. sabe? ¿No se liJn prt'l:iCl, ~ClHm,,), (T,l

116 IJl
,., .\/\ ,,,: 1\ I 1./1 V l." 11'1 11
fI S:tHf.'R )' l .•-t \'fRI>M>
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B,\st.l l'on un,\ ojl'.ld.l p.lr.l \'l'r qu~


Slelllpn' q~ll' uno los t'lI_ unO tiC . 'lIl' llU{' s,\he.·r qm' es (,\paí' de producir, indu~o . t'n molI!"
cuentra, esos saOl'rl'S, el h.lbl'r~l' curtufu ~'I pdll'Iu pMa ,\dl]ui_ riJ de se.'r. ,
rirlos, qUl'oa en nada. ~o se lI11port,~, 111 Sl' l'XPOrt.\, No Il.\y Lo malo es que d Otro, e1lu~.tr, no ~epól n.. d.. , Yol no se
información qUl' v.lI~,\, SIl10 dl' 1,\ Illl'llld.\ dl' un forlllado por el ,h' odiar a 1lios si él mismo no sallt' n.ld.l. t'n p,micul .... de lo
puc:
que l sucede. Cual\l • \
o pOlla \" l' . Ie, plll\¡~. crl"er~e.' que nm
Ollólrse
uro, .
Así se deduce el hl'cho de que ~I saber ,'st,\ ,'n d Otro, llU . .\maba, puesto que no nos p,\~.lba cun I.t mlsm.\ monl',b, No
nao.l debe al ser a no St'r el habl'r SIlfo vdm:ulo d,' su letr,\, D, era aparente, a pl'sar Ol' que en alguno~ casos ~e deoil'arólll óll
donde result.l que d Sl'r pueda Ill~t.lr ,tlll donde la !l'tra repro, aSUll to a más no pod,'r,
duce, reproduce, pl'ro nuru:,t el Illlsmo, nunca d mIsmo ser de En fin, COIllO estoy lIe~ando ,\1 término de estm oi,(ursos
saber. que ten~(l el valor de continuar ant,' ustt'oe~, quisiera pólrtici
Me imagino que sienten la función que, en cu.\Olo ,\1 saber, parles una id~'a que se n~e oc~rre, sob.re );¡ c~~1 he rcfb~onado
doy a la letra. Aquell.\ a propósito de la cu.tl les rue~o que no un poquito. Se nos exp)¡ca e1l1lfortunlO d,' CrlSlO por 1.\ 10l''\ Je
salten demasi.ldo rápido haCia el lado de los pretendIdos Illt'n- salvar a los hombres, me parece m.is bit'n qu,' se Ir.lt.1ba de
sajes. Aquella que hace a la letra.,a~tálo~~ a un ~t'rmen, ~ermen salvar a 1>ios, d.mdo dl' nUl'VU un poco o,' prcst'ncia, dt' ;ll'luólli-
que, si estamos en la línea de la hSlOlo~la molecular, hemos de dad a ese odio a Dios respecto al cu.ll, con rJí'ón, nos mmlról'
separar sever.lmente de los cuerpos cabe los cuales es vehículo mos un poco remolones. . '
de vida y muerte a la vez, Por eso digo qlll,la imputaciún dd inl'~mSCIente e~ un .hecho
Marx y Lenin, Freud y Lacan no están aparcados en,e1 ser. de caridad increíbk'. Sahen, sabl'n los sUJetos. I't'ro l"n hn. JI.'
Por la letra que han encontrado en el otro, proced('n en tanto todos modos, no saben todo, A nivd de ('se no-todo r.\ n~)
seres de saber, de dos en dos, en Otro supuesto. Lo nuevo de q
Ul'da sino el (>tro en nu sabl'r. El Otro hace d no-toJu, ptt'CI'
su saber, es que no se supone que el Otro sepa nada de d -no sameOle, porque es Ia partt' , \t' nal\.I-s.\' . bl' ) en l'St'"
no-toJo.
desde luego, el ser que en él hace letra- pues l'n verdad a he- .
I'.ntonces, por eI mOlllento, pU(l' Ie r. csulur .'
wmmfo lun'r!o•
cho letra del Otro a costa suya, a costa de su ser, Dios mío, que rcsnonsable de aqul' II o a Io cua 111 q,;.1
" d analrsls
.....
,'11 la form.\ 111.1.
., l'
r , \ . . I libIdo ,010 t'\ OlJ\l u l'
no es poca cosa para cada quien, pero tampoco mucha, a decir confesa, aunque nadIe se l a cu,'nta, SI .\ . J f.
verdad. . , '\ "só\o tlt'soe dondl' I'S 10 .1, e, ~ I'll r,
na, nuestra querll a IllUJa, . "d ti' h' ul'd,' Il'nt'r UII
Voy a hacerles una pequeña confidencia sobre estos seres desde donde la ve el hombre, solo c' e a 1 p
desde don~e se hace la letra. No pienso, a pesar de todo lo que inconsciente. l' 11 s.\bido Il.lr.l hJ-
hayan podIdo contar, por ejemplo sobre Lenin, que el odio o el "1 . ? L ' 'omo es lll'·
¿y de qUl' l' sIrve e SIrve, l f ' 'qul JI hombrl', ,
o \ca
amor, que el odioamoramieOlo haya verdaderaml'nte aho~ado l UI.'
ti ar.t I ser que.' Ila h a, q . f l' se n" Ul C .. l' .
cer I10\) 'n la leOrla .111.\ ItI·
a alguno. ¡No me vengan con el cuento de la señora Freud! I I b h ·,'rva, o )ll'n ( J
FIIJ
o • o

-no se SI o " la ran,


o s d
'o/110 n1.1 re. .
' li"IIt' l'krrll\ l'
.
~bre eso tengo el testimonio de Jung. Decía la verdad. Era ca- para no eXIstir mas qUl" l. J II I'n d 11I11l1r rn Iju~o
, , ti I . . 'Il"OII." C l' a
mcluso su defecto, no decía nada más. IIlCOnSClenle, pero e rncon sl , d JI (,1 mundo, ",lO n,
' 'Il"Ole l". 10 ,.IUl' "él ,d.l~, l' I l )tro
Qu!en~s logran hacer esas especies de rechazos dd ser, aún, no e~ reslJonsab 1C d eI IncOO Sl
.

SOn mas bien los que participan del desprecio. Esta vez se los en d rlunto r 1)'
~'n qut' e l Iro lO/l , J. porqul' d, r l(luo.
.IUICO III'IIC "1 '
r 11 /lO \l'Pol n3 .l, ,
voy ah . a~er CSC~I'b'Ir su brayando el precIO, ' DesprecIO, . eso suen.\ con mayúsl.:ul.l, h.\(c que' l'.\ .
es muy I I III
f'l' .'1 ~ostcn~r .u l'XIStC11'
apTt!ClO Un/co, Estamos en la época de los SUp('mMrkt.ts, .\sí que sabe unto I1ll'nOS ¡;-U.\I11O que

1/8
EL SABER Y LA VERDAD EL SABER Y LA VERDAD

cia- de ese inconsciente, ¿qué puede decirse? -sino aseverar


- -
del celosgoce (j~Louissance)/) el qU,e saltaimagina (s'imageaiL-
con Freud que no la hace llevar las .de ~anar: /isse)7 con la mirada de San Agustln ~ue lo observa, criatura.
La vez pasada, como me lo permito, ,u~ue ~on el equívoco, Está ahí como tercero. O~serva, esa cnatura, y pallidus, palide-
un poco traído de los cabellos, entre 11 halt e ,¡ est, odia y es. o4 ce observando, suspendido al pezón, al conlactaneum suum.
No gozo con ello, salvo al plantear la pregunta de si es digna de Afortunadamente es el goce sustitutivo inicial, en la enuncia-
las tijeras. Precisamente, de eso se trata ~n la castración. ción freudiana, el deseo evocado de una metonimia que se ins-
Que el ser como tal provoq~e ~I odIO, no está excluido. cribe en una demanda supuesta, dirigida al Otro, de ese núcleo
Ciertamente, todo el asunto de Anstoteles, por el contrario, fue de lo que lIa~é Ding, ~n mi ,s~~inario de L'Ethique de la psy-
concebir al ser como aquello por lo cual los seres menos seres chanalyse (Eu~a del pSlc~~~allS1s);, o sea, la Cosa Freudiana, y
participan del más alto de los seres. y santo Tomás logró rein- en otros térmmos, el proJ1mo mismo que Freud rehúsa amar
troducir esto en la tradición cristiana, cosa que no sorprende, más allá de ciertos límites.
dado que, por haberse difundido ésta entre los Gentiles, por El niño mirado, sí ha el a. ¿Tener el a, es el ser? Con esta
fuerza tenía que haberse formado por completo ahí, de modo pregunta me despido hoy.
que bastaba tirar de los hilos para echarla a andar de nuevo.
Pero ¿caen en cuenta de que todo en la tradición judía está en
su contra? En ella, el corte no pasa de lo más perfecto a lo 20 DE MARZO DE 1973.
menos perfecto. Lo menos perfecto es sencillamente lo que
es, a saber, radicalmente imperfecto, y lo único que queda es
obedecer al dedillo, si se me perdona la expresión, al que
Il~va el nombre de Jehová, con algunos nombres más, por
Cierto, alrededor. El eligió a su pueblo y nada hay que contra-
poner a eso. COMPLEMENTO
¿No se .hace así patente que es mucho mejor que l'etre-hair,
que ser-odiarlo, y que, dado el caso es mucho me,'or le trahir
.. I s ' , ., •.
Inicio de La seSlon stguzente: LA P
OSICION DEL LINGÜiSTA.
traicionar o, cosa que los Judíos no se privaron de hacer por
supuesto.'E ra 1a uOlca
,. forma de salir del paso. ' ublica cuando se trata de lo
Estamos tan sofocados por esto del odio que nadie se per- No hablo mucho de lo que se P , lo lo bastante como
cata de que un . odio , I tengo que esperar
' un o d'lO conSistente,
. es algo que se dmg . . e mIO, porque en genera,
.. ,
d
fne Con to o no
sería malo que para
.
al ser, al ser mismo de alg . . para que mi mteres se e n · 11' L'Etourdit (El D1S-
N ulen que no tiene por que' ser
D 'lOS.
o se pasa -y p~~ eso mismo he dicho que el a es semblan-
"
1a proxlma vez h ayan Iel.
'do algo que
. ame °
hay del decir al dicho.
d
te e ser- "de la nOClon ' y en esto e1 ana'l"ISIS es como siempre
. traidicho) que parte de la distanCia que
un poco COjitranco , d e ainoclOn
" d e i ' celoso, el que salta
odIO r ja[ollsit Ccelos) y /OIlISS4I"ce
6. Palabra compuesta formada po
I

J (goce). [T.] CO en) )0 ¡,u/lir (s.alur. bro-


d por Imagt Imal:
~. Véue nou 6 del capitulo VII. [T.] 1 7. Palabra compuesta forma a
1, S. Homofonía en bo
tre am s vocablos en francés. [T.] tarjo [T.]
.• .
121
L. 120
EL SABER )' LA VERDAD 1:1. SABER Y I.A. VERIJA.!J

Que sólo haya ser en el dicho es, una pre~unta que dejare_
- -
hemoS _hablo de mí- a la distancia que nos ,separaba de c!lta
mos l'n suspenso. Es indudable que sol~ hay .dlch~ del ser, pero . Cl'a en ascenso, en el momento en que crela poder con ver-
Cien . . 1) .
cllo no impone la recíproca. En cambIo, mI decIr es que sólo . e ,'ustamente en eso, CIenCia. e seguro, la snformación que
urs .
hay in~onsciente del dicho. No pod~mos tratar ~eI inconscien_ ahora tenemos nos era mu~ urgente. En efecto, es muy difícil
te más que a partir del dicho, y del dIcho del analtzante. Eso, es después de. todo . no advertlr,que, en lo que respecta.a la técnica
un decir. nalítica, SI el sUjeto que esta frente a nosotros no dice nada, la
'Cómo decir? Ese es el asunto. No se puede decir de cual- dificultad es, para decir lo menos, muy especial.
qui:r manera, y es el problema de quien habita el lenguaje, a Cuando escribo lalengua en una sola palabra, dejo ver lo
saber, de todos nosotros. que me distingue del estructuralismo, en la medida en que éste
Por eso mismo, hoy -a propósito de esa hiancia que he integra el lenguaje a la semiología, y me parece que éste es uno
querido expresar un día distinguiendo de la lingüística lo que de los muchos esclarecimientos que aporta Jean-Claude Mil-
yo hago aquí, esto es, lingüistería- le pedí a alguien, a quien ner. Como indica c1librito que les hice leer y que lleva el título
agradezco encarecidamente el haber aceptado, que viniera a de- de Le titre de la lettre (El título de la letra), en todo cuanto se
cirles cuál es actualmente la posición del lingüista. Nadie mejor ha expuesto se trata efectivamente de una subordinación del
calificado que quien les presento, Jean-Claude Milner, un lin- signo al significante. . . . .
...
gUlsta. También tengo que dedIcar un tiempo a rendIr ~omenale a
Recanati que, en su intervención, me demostró Ciertamente
que se me entendía. Se deja ver en las aceradas preguntas que
Fin de la sesión: AGRADECIMIENTOS. formuló, y que son, en cierto modo, aqucll.as. cuyas rc:~pues.ta!;
que desde ahora tengo, aún me queda ~umlntstrarles est~ ano.
No sé qué podría hacer en el cuarto de hora que me queda. Que haya rematado con el punto de Kierkegaard .Y Regma e~
absolutamente eJemp • 1ar: hasta entonces yo sólo habla hecho una .

'0
Me guiaré por una noción ética. La ética -como quizá lo po-
., 'd secha No hay melor
drán en.tender quienes me escucharon en otra época hablar de breve aluslon a ello, aSI que es e su c o · h
ello- tiene la más estrecha relación con nuestra habitación del forma de ilustrar, a estas alturas, en este desbrocde que
lenguaje, y pertenece además, como lo desbrozó cierto autor ante ustedes el efecto de resonancia que se pro uce cuan o
..' d' rata. Las pregunta!> que
que evocaré en otra ocasión, al orden del gesto. Cuando se algUIen sencIllamente pesca e que se t lo que me queda
hab~~a el lenguaje se hacen gestos, gestos de saludo, de proster- me h a propuesto me ayu ar
d án ciertamente
d
en
ferirme a él en 10\
naClon, a vece~ de ~dmiración, cuando el punto de fuga es otro, por decirles. Le pediré su texto para po er re
I
1I
lo bello. Ello Implica que no se pasa de ahí. Se hace un gesto y casos en que pueda ofr~cerle res~ul~stas~dcmás, no estaba para
"I luego se conduce uno como todo el mundo, es decir, como el El que se haya refendo a Ber e., y, 110 me hace estar aún
resto de los canallas. nada indicado en lo que les cn.urcle'l emuy recIentemente me
. Ah ~ra b'len, hay gestos y gestos. Y el primer gesto que me más agradecido con él. Par~ declr.od.t~, o~ri.,inaJ -figúreme que
dlCu Itteralmente esta referencia ética ha de ser agradecer a ocupe,.me IuSlve. en consegulr una c: IClon. 'nallo~
l
" librt» que (('n-
jean-CI~ude Milner lo que nos brindó acerca del estado actual 'bl"f'l '1
soy b I 10 I o, pero so o buscoensuong
.. .¿ el domingo pa!lólUo. . .J
I OC3510n repas , h
~e I.~. gneu que se abre en la lingüística misma. Ello tal vez go ganas de Icero Para a ., fo menudo, o Alap ron, como
,. ,UStl Ica cIeno número de comportamientos que acaso sólo de· ese Minute Phi/osopher, el ftloso
/1)
/22
EL SAllfR y I.A VfRIJAIJ
------------------
también lo llaman. b indudahle que .. i Brrkel ey no hU"i
- .-.-.

...do uno de m.5 .prlmcro~


. a l'.mento", no IlU h'.eran ,1(, Io }m'lillr\"
muchas cosa" y entre eII .1'1 m.. (e~caro f aI lI1.'1'l1.ar rd('renlia.
1 C'I

lingüísticas.
Quisiera pe,e a todo decir algo en rclaci{m al e'lqu('m .. 'IU
Recanati tuvo que borrar hace un rato. E"a e" verdadcr IIment e
la pregunta: "er o no ser hi"térica. ¿ f 'ay Uno V oo? J·.n "Iro:
términos, ese no-toda, eo una 16gica <Iue e" la I(,gica cLhi('iJ
parece implicar la exi~tencia del Uno que e" la excepci{m, A.í .;
vería allí el ,urgimiento en abismo -y van a ver por 'Iué lo
califico a.i- de esa exi"tenda, de e"a al·merH',,·uoa exi"Ienei"
que, frente a la función tlIx, 5e ioscrihr para drcirl .. , Porque 1"
propio del dicho e" el 'Ier, lo deda hace un rato. I'ero 1" propio
del decir es ni.tir re"'pecto a cualquirr dicho <lue 'lea,
La cuestión e, entonce, taber, en efecto, si de un no-todo
de una objeción a lo uoivenal, puede re,uhar que "e pued~
enunciar una panicularidad que lo contradice (Orno ven ,igo
en la lógica ari,totélica.
Pero hay euo: Ur que pueda e9Críhine no-toda x JI.' ,mmbt
~~ ~x, ~ deduce por implícaci6n <lue hay una x que 1" contrOl'
d.u. f.t verdadero con una .ola condícic)n, quc en el todo o en
e! ~o-todo en c~e't,ión ~ tr.ate de lo finito. J',n lo que toca a lu
flnlt.o, no hay tolo ~mp"caclón ,in o también equivalencia. H.u-
u que unr) ClJntrad'gíI la f('rmula univenali1.ant(' para que teno 10 'Jf. A'UO., "F. ,lJn,
pmos ~ue abolirla y tran'lformarla en particular. he no-todo
se convI~rtt en el eq,uivalenu: de lo que, en 16gica ari"totélica,
K enuncIa de lo partICular. I'.xi,t(' la excepción. SI,lo <¡ue podco
mi" tener que vérno\ln, al contrario, con lo infinito. Enton-
ce,. ,ya no, tenemf" que tomar al no-toda p(,r el lado d(' la ex-
~~tón~CU~ndo ~Jgl) que la mujer e\ no-toda. y por e\tl no
F " elr mUJer, el precí"amente porque pongo en ,ela de
,UKlO un f(t)(.C que f ,.1 I ',
~ ckl • rente a tiNO o que te en~a"ta en la funcwn
x, a orckn de lo infini",
'J ero, cuandt, <k lo • f'
ntI de que ~ trata c\ d ·
e Uf! t(mJunto JO tnlto,
p'I\tular que el no-tfJ<lo conlleva la cxí",cn<:Ía M
_1 N p1K
&lV,1í 'J~ K prodluu d- ' d cuna tontrad".clOn.
'- una neg.:¡CI(,n, ' '~ "
df.(.1f

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_~~_ I
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IX -1

11

11/11 dr",dl' I'W llaMa.


I'JI4. '1 nll .a/JI! fIIlda,

Pirra," en ~ .. u~d, No 'fui(r~ dc,ir 'fUft 111 pí,nlQ, 1


Ata .." all(u.cn re'c:ucnJa 'tue' una ve'/. Ilahlt eJe' ulU l.rrl'u, In
la Cfue unu pudiera decir! ¡.mm tn u.t"J, ,,,,, lo (".1 ., ,-unl.,,·
1
maría. mejor (Iue Ofra'. ,,1 c.:ar.kc.tr í""lj,cc:w d~ nI aft""", 'JUf
.t llama amor,
/'í"t,.,J rn "IUJ, '" ya un. "h¡""I,n , t,,dtJ ,,,antll PUcJ..-fI 1

-.
~.
lIarn;an(' "emláJ humllna. el"ntru de der" '""Lt'pci6n de 1,
cíen"a, no la cienda 'Juc: ~ h~ ,Ic~e hAU um,. c;u."tm .,. 1

.....
.,
141" .. , .ino la 'fue ". ddiru" d" d"rto rrludrJ ,,,n A,,.u',ce"'. JJ,
.:"'-.: -. J
allí 'Iut' d"ham'" pn:Kunt"n" •• '''Kún el Pfl""PÚ eJe lo apurt....
d~, flur el di.cur", ~nalltj,.o. 'Iut vía. pudrl' mm", al 1m. "ca 1

cle",:.a nueva ,~ut' '" la nu~"a.


_ 1_.11" Irrtpliu 'luC furmul" prí'";"" dr J,,,,dt'part'",/~, "Al' 1
!,mo, d" lo 'I ue no' hrinda ti J •.curw ,n"JI","", a .. te', ,1
,num",íC'ntc:, Por "litO, ,,,, pull't p,,,",ro ,I"un•• 'Mm",l.. IY'.'
,. bírn dcmu, ,npetW ,,1 .n&:"",dcnu en fC'I"./". ,un l.u ,'l'n&.:"
1
~'- .. tradíciunal. 1'.110 Utl' JlC"J a h"'" l. f',e,,¡,tnU; <,órn " .~n
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DEL BARROCO DEL BARROCO

- - que el behaviorism no se
1 cam bI'a nada. Da fe de ello el hecho .
h a destacado, que yo sepa, por mnguna transformación de la
, ~y a es decir, de los hábitos mentales, del hábito funda-
Comienzo con mis fórmulas difíciles, o que supongo tales' , El hom b re, por no ser mas
eucntal. ' que ob'leto, sirve
. a un fin.
me ., I f .
- el inconsciente no es que el ser piense, como lo implica, si~ Se fundamenta -ple.n~ese o que uere, eso, sigue ahí- por su
embargo, cuanto de él se dice en la ciencia tradicional - el aus a final, que es VIVir, en este caso, o mas exactamente, 50-
inconsciente es que el ser, hablando, goce y, a.grego yo, no quie- ~revivir, esto es, dilatar la muerte y dominar al rival.
ra saber nada más de eso. Añado que esto qUiere decir: no saber Está claro que el número de pensamientos implícitos en tal
absolutamente nada. concepción del mundo, Weltanschauung como se dice, es pro-
Para enseñar ya de una vez una baraja que hubiera podido piamente incalculable. Se trata siempre de la equivalencia del
guardarme un tiempo: no hay deseo de saber, aquel famoso pensamiento y de lo pensado. ... .
W/issentrieb que Freud apunta en alguna parte. Lo más seguro del modo de pensar de la CienCia tradicional
Freud, ahí, se contradice. Todo indica --es ese el sentido es lo que llamamos su clasicismo; o sea, el reino aristotélico de
del inconsciente- no sólo que el hombre ya sabe todo lo que la clase, es decir, del género y de la especie, en otras palabras,
hay que saber, sino que ese saber está perfectamente limitado al del individuo considerado como especificado. También su esté-
goce insuficiente que constituye el que hable. tica, consecuencia de lo anterior, y la ética que según ella se
Se ve a las claras que esto trae consigo una pregunta dirigida ordena. Esta ética, la calificaré de una forma simple, tanto que
a esta ciencia efectiva que ciertamente poseemos bajo el nombre muy bien puede ser que pierdan los estribos, pero harían mal
de física. ¿En qué concierne a lo real esta nueva ciencia? El en desbocarse: el pensamiento está del lado del mango de la
error. de la ciencia ~ue califico de tradicional por ser la que sartén, y lo pensado del otro lado, en lo cual hay que leer que el
proviene del pensamiento de Aristóteles, está en dar por senta- mango es la palabra: sólo él explica y da ra~ón. .
do ~ue lo pensado está hecho a imagen del pensamiento, es En eso el behaviorism no sale de lo clásiCO. Es dzchoman-
decir, que el ser piensa. go (dit-m~nche) que viene a ser el domingo (~imanche)l, el
Para busca: ~n ejemplo que les toque de cerca, sugeriré que domingo de la vida, como dice Queneau, no SIO revebr con
lo que hace vlVlbles a las llamadas relaciones humanas es no ello su ser de embrutecimiento. d
pensar en ellas. ' No es algo que se ve a primera vista. Pero co~ cIJo est:
Sobre esto, en suma, se basó lo que cómicamente se ha dado que ese Domingo fue leído y aprobado por algule~ quKe ~ la
en llamar behaviorism: la conducta, según dice, puede obser- .,
bastante de hlstona . Qu'ero deCir Oleve,
del pensamiento. J lb' b I
varse de manera tal que se aclara por su fin. Con ello se pensó , '1 d '
que reconocla en e na a mas y na a md enoS que e 5a er a so u-
poder f.und~entar las ciencias humanas, abarcar todo com- to tal como nos lo promete Hegel.
~namle~to ~tn suponer la intención de sujeto alguno. PostU-
a da un~ fl~a~ldad como la que hace objeto al comportamiento,
na
1 . a mas
. facII ' pues .este o b"Jeto tiene su propia
. regulaclOn,
. , que
,,
. e ImagInaria en el Sistema nervioso.
: I
L~ m~~ es q~e así .se le inyecta, ni más ni menos, todo lo ~ ~~LIo homolónicos . [T.]
que fllosoflca, anstotéhcamente, se elaboró sobre el alma. No 1. En francés ambos V~ s son

l 128 129
/u/ /IAHHOf.() I JI / /tAl' /U )u ) .'>; ~

2 • h ::, k.1 ,'I«:h _",,¡u" " .... K''''''', '1 u. 1... 1- "" ...1;, _ ~ ~.,~
N" l....
,t' pu . 1 laI vt'r".ul. 1'", "'" ,,'" "VlArlV.rIJl'II,
"¡f,, ¡f"ur III"J"r .. •.., ""
Como ;advirti6 ;al~uien h;ace pcu:o, 01(' tolon,· ~ 'Iuitl,. 1111' . uirra rnc-;or JII'II o' " p',u,.r NI JU"K" la duurml/m ,j,·I. vn.. I

colon? éél o yo? liIutileza de l;alellgua· - me ('01"(.'0 III:Íti hirfl dI'! ;;:!I, "etír, ,1,- r,-p,-I,.r 1:. '''1Ij,l:.'' ,." ,.1 , JtlUlIma
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lado del b,uww, A fin d(' {tu·"Ia" J" 'IUl' ,1'",1, '¡"'pu'" '\,."",,,rl, ", ~IJfu ¡rn--
E.. un enc;a\illamienw tomado de la hi .. toría «Id :lHe, ( ,(IItI'1 te ¡fc-jo lo" I"X"JII, "'" Imlll" :al ,-,,,(11' 'IU" ",tI ,h,JIII'
I;a hi!ttoria del arte, lo mi\mo qu~ la IIÍ'iroria y lo ",i,,,", 'lIJe el rna",j(m IIC 'OlltÍe-r1C:, InIJllclt, e-I¡II 'IUf' Jlam:tn mun,J" rI"IItltUí'hJ-
arte, \on a.. unto no de mango, !uno de rn:lllga\, o "e-:l, d(" jurWI ,Jolo a IIU v('rcla" ,1" í"lJIu'l/lí'.I:l. '/',,,,,(, d r,.I"VlI ¡J" !t, (IIU' ti
de m;ano\, ;antel; dt' \eguir tengo qUl' del'Ír lo 'IUC entÍe'ndo Jmr J(orn:UIO , alh:wil lIi" par, 11;11,,:. fun'¡..,J,) 1.0" un "'Jullih,1I1
ello¡ no siendo mí, activo el ,uil'to dd v('rho en e'itl' "nllnldo rr1il:a~f/)IIO, IJllivc:rul, y a,l,.mh {1m h:."'" !Ir K'j(.e. &mll",II/..,
que en el mt ("lo('(J. do, ha\unle hí('n 1"" la" famo.u I('rrnn '¡,.In I.ualt'. tl/" qUt!.
y e\o me va ;a \umir en la hi\toria dd cri\tÍanjlimo, (No 'e li:m n~IItOI¡ cJ(,rrumha",,,, Ya IJIJ p"clrlfl'J' t"nt'r la mi. ,..itlirnJ
lo esperaban? idea cJ(, ha'lta (lIJé plJtllIJ, ,.,. J" (Iu(' a ~',/:l' '" rdl"''', t'fi d
El barrow e\ inicialmente l;a hiltlorieta, el anecdouri" dr .ummUIJI, J..J ai'lianí"'r1') arr()J/) tC/,lt) ,.", a la ,bYt'(.u{¡n vm,,'
Cri,to, Quiero decir e,o que relata l;a hi\toria de un homhre:. dc.'rada ,orn/) rnu'ICJ,), A,í 'lJh,ít¡lr d t.:rí"tanJ"t~" n') IIJ" ;,1.,11
No Jc: imprc&ionen, él mi~mo u' de\ign6 corn') J fijo del J f'IIn- dad íntírn:l 'O" el prohlerna de 1" vr.nJ;¡,lrfIJ
breo Lo que rdatan cualro texIO\ lIamadOll evangélko\, no tan. C)ue.' ,ca la vercJacJ'."ra rdlKI(m, o)mo prc.'f(·ndr, 11'1 t't prrt"n-
w p~)r u'r la buen~ nucv~ ,ino por ,cr bueno .. :munc:iante\ para ,i(m ex(.e,íva, ,,,bre I"d" (Jur, ,i ('UI1IUla,"(,. 1" v('rcJ~('ft, (1m
r
su. tipO de. nueva. ~mblén .e puede entelld('r a\í, me pare(cy detenimít'nto, e, lo ,H.",r qut' ~ purdc:' dt',i,.
nu~ apropiad,). berlben de: modo tal que no hay en ello'l un ~)Io Cuando \e enl n ('n ('tIc rt'~lur', d(' lo verdad,.", ni' hay
hecho que no ~ di"utible --1 Jiu\ .,ahe, de\de luego, cuánta mant'ra d(' uli"e, "ara míll'¡r;u la v('rd".ci (,l,'rttl ~{' 'fII'rt:(~ cito·
gmtc ha m,,,dld,,, ('\(' anzuc!c,. I'er(), aun altí, \(m u.-xto, qur be hallen .. (,Iltrad" en d dl"ur,,' analíuol. I,J, dr~al"J~j'l ptlr
alcanzan al cora;wn de !a verdad, la verdad ,,,rn,, tal, y haua c:l cJí"un', anaJítí!;" pone.' a la vt'rdad ,.,. 'u 'u~ar, prm ~) ..
abarcan ~I hc<.h'J, enunciado por mí, eje que ,(,1" puede de<.:Íne' dt'\quíóa, J-,. poc:a, pe.'ro· Indi'pt'nublr. IJ,. allí tU CJ'mf(>I;,n,
la a media,. dIlO, ,'mIra la (:ual nad ... prevalt'lc.'rá, a '11' ,cr <.uanUJ .ún ~
~ Ito no c· m'
. •, . d1C3<.:IOn,
.. a\ que una In
rcquerJr~a que tomara
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1", texto, y letl diera le"i'me\ ,obre I'J\
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I-.ra para mo\trarle\ que "m texl,)\ 'Jue \610 \e pUl'd,~n apu· 1('Krar prollmv, ... , alWJ que: ~t' le' parC.'l(J·
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1" d.vrlllllo, dr"lr lurv.o .y" Ir, rdlt~ rllllc'lIl0, 1'("0 n" l'lIr,I'''' rl Vtlrlll/ II • (11.11'1"'1"". "" '"1"1''' ","1..,1", hA ,Ir h.. ·
I1Ir r!'lnh h.!tllll 1'\ 11"(' rI .Ilrl~lIIo .,,10 I'lIrdl'lI ~"~lrlll",I" 1", I.U"r " ,1 "11'"'" AIr,o IIIr 1" ,rlo"I{" 111. """"1';'" IIj'III""II"
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'"1'"'.1, r\ 111 lid 11 1 111'" di/,ul. I{rrllr,drll "II'0h,r Volt.litr. bol _rr",IIr I.. r¡ Ur,'"lI"II, rI "1" IIrlMi .. dr I",u "'"M 11Irll 1\ r .. '
1111 "1'"1,,10, 1.lIIII.ldo, .1\11110, IIllly , .. h"III1, I'rllll1l1'y d'KIIO elr 11.1111 11 y" "'' ' Vo'OI¡ dril IIr,l'0 "r IIirlllr dI' """rd, .. ,,,. \111'""
rlllr", "" 1.1 rrlit.l r'" 1'.11.1 v.Ili.ll \r 1m "01\,11.,. !JIU' !Jurd .. rl1 ~M' 'I"r 1.1 r,1""dlll" 1"111,,, .. 1 drl.l IIr 11",,,,. dI' 'Ir, ,ru" !,un '"
ftrnlr, rI P,,"trCJIl. 1""",1,,,",
helld, ,,11I/llIlI .. d.llllrlllr, 110' "'111"'-'1111" '"lr, ptl'l"ri"'"'H' Y 1'"'011.1 1'",'1', rll.rll", rll 'I"r 11,,"'1""'" ~y 1"" 'I"r 11,;1
cr \.1 ti " Ilur no 4:r\.1 elr r~lI ¡hinr, ,'0/110 "1'11/10 .1 lo IIl'"r\.I· "I",? rl1 111""111 Ir 1""'" " 1111" 1'1 I'.r cOIJ"" .. I, IIII.1y'III"".I 11
tlu lirl ¡Ue,ill .. tll drllll/" l'U1ll0 h.l,r !Ir 1.1 ,rl'VoIe'", d(' 1.1 1('.11 ,.. , 'I",III·,lil.l",rlltr, 1,0 "/rtl,,,, .. lll'". "" Ir .t" rll ",. .. , ¡()lIt
Nn lo dijn drllodo .ni, prro ll1.1nÚ hirl1 '1'1(' rlllr .I"r,i""lo r." ,rI .. ('fI" I..Iy rlllt(' rllr 1I11"'1l1rll y rl I.rl l." dr prrl itvrtllr ,,,,,'rol
un mmlo de drnrl(.ll'ic'lIl '1"r "ClII'"luyr 1111" 10.11 •.1 I'0,ihl" dr 1.. 111 ""I',rví'III, "" clru,. dr d('r; .. p.ltnrt,r. nllllrl .... r. I.u hA"r
lo"fr"iúlI dr 1" vrnl.HI. (.r·/'//rrt·r')? 1,.1 rllp.r""',,, r, "" 1""" lor,,,.I .. , 1'1"" {'IIlr ·,,"h,,,·
, hrutl ,,,IVOl.l'I, dr llurvo,.Il P.lelrr. h.lo n'.Il, '/JIil" i1.1nll' 'r .. dil'(' "irll 1" '1"r '1",r,r drllt, 1'''''I"r rlll .. ,,, tUI ,.lIl1rll'(
U"lo. Mndnl,lIl1rlllr, ,ill el ",1" , IlI,r\ 110 lo ""Ir .1 101ldo. I'rro ("" rl '1I/t"0 '.11 ".Idll, rlrl 1'1I"IIt.lll "id" "'1"' .. 1v,1I1I" """""""
"purt.l au prqur"" l'Olllri"ul'it'III, (011'0 lo cl"r (''1, .1 """('1, UII 0.1. JlI '"1<'111 IIr '.IC 1..1, rll drIl". 1" "r dI! la". Y ",.H .. "'1',"111"
hurll judío un pnl'O .ulIitu¡ulo. elr 1" cl"r 111' I "'C'
El "ll(olll~'y dillllld,do. 1(i1Y '1l1r tr.l~'"p.lrlo'lI'.Ir" !Jllr rm· ( .IIII1I',"r\'r/1 'I1,1""u''''r ("" rll" 1" !,I"vell./,,,, 'I"r r. u',,'
p,rl'~tI .a lurtlr\r rI prdlCl. ¿CU~lIlo lirllll'" dur.lr.\? fi,.I/ 1.. r"p,r"ú" 11.I!'.1 1" "".1,,.,1 .. ", 1" 1I11 .. /t:", .. ,.II r ,,, ,r~l.
Sm rrnh .. rl(o. h.ay "IKo .1 lo l'tI.l1 qlli .. it"" ,H rn .1' /IIr 1'11 lo '''"11' 1" d'~1I rlltrr I'Mrll'rll". . l· '.H ,.. 1\ ""¡,,rl,.. ' (1'" ""
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11 J 1"
-' ~
OH BM~ROCO 1)1-:/_ BARROCO

-
I

(Quit'n no n' qUt' d ,lhn.1 IH' es otr.1 '-"'S.I 'qllt' 1.1 ilit'nti l 1olli
- L "clido por los destil.lderos del mecanismo, l.Ul'~o. tI
supuest.l dd l'ul'rpo ese. \.7l1ll hll1o l'U.lntl~ Sl' pll·ns.\ p.lr.l l'xpli_
h.alJ1.l I l' d'
,rt pie'mo' nm su •• m.¡ qUlcre e'lr que el hombre plenu
.
¡
.:.ul,,? En sunl.l, d .lllll.l ('s lo qUt' Sl' plc"ns.\ .\ propósito dd
ho'"
con l' 1 \l"ns....
'1
UllIcntll
.
l e A' - \es, l'',n l
nstotc oI cU.t.d l'sJl' lue~o cI
P> •
l'Uerp", dd I,\do dd m.ln~," . '.lltlil'nto cst,\ dd 1.1,10 dd m.tn~o,
y uno se tr.lOquiliz~ rt'~s,lOdo ...que d pit'ns'\ i~U,11. De .tlli P( nsEs e"idl'ntl' que se tuto- de conse~ulr ' .11 '
~n mCJor, Ha\' .tlgo
1.1 di\'ersid"d dt' l.1s t·xpla':.1"'lones. eu.lOdo se supone que pic.'n- 's ,UlteS de 1.1 fisi',1 cu.intic,\: el l'nl'r~eticismo y l.t idea de
In .. , I 11' , , 1 f ' d
Sol en St'(retll, tiene sc.'ac",ionl's -('u,mdo Sc.' suponc.' que piens.1 holtleos t ,ISis. Se~ll1l o que allle men:l.t en .1 uncIón cllen-
con.:retll, tiene .:onat'\.'ionl's- .:u.mdo se supone que pil·ns.1 in- ~u.lje, tod,\ pal.\br,\ es un.l eIH. r~íJ que .lU~ ~o h.l cua~.1do en una
fornución, tiene hormon.1s. Y ,\dc.'m,is, sc l·ntn,'g,1 .\1 ADN, .tI cnl'r~éti,,,\, porqm' esa en~r~etlca n~ es facll,de ~edlr, La e~er­
Adonis, 'etiea l'S s.\(;U dc 1,1 ener~la. no c.mud.ldes. smo Cltus cs",o~ldas
Todo esto p"r,\ tr.\l'r!oS ,\ lo siguil,nte, quc dl'SPUCS de.' todo ~e mudo complet,l111ente .ubitr.uill, con las cU.lles uno se las
.lnuncic.; desde d principill .\ propósito dd sujcto dd incons- in~eni.l p.u.\ qu~ que~le sil'mpre l'n al~l~n.l p.lrte un.t consta~te,
.:iente ~porque no h.lblo unic.ullCntl· ,ISI, como St' silb.\-: es En cuanto ,1 1.\ lIler(J.\. nos n'mos Obla~,ldllS a tOlll.lrl.l .1 nI"el
verd.tder.ulll'nte l'Urioso que cn psicologí,\ no Sl' disnn,\ llUl' 1" del Il'n~u,\je, , , '
estructur.1 dd pt·ns.lmiento dcsl"lI1s.\ sobre d k'nguajl'. Di",ho ¿Qué rcl,lCiún pUl'de Il.lber entre la artaculacllln que C~lnStl-
lengu.1je -tod.t 1,1 Olwed.ld dd tl'rmino estmClur.1 es c.'S.1, los tuye el Il'n~u,\jl' y un ~oel' ,que se re~·eI,.l como sust,.tnclJ del
dem.ts h.lr.in con el lo qUl' quier.\Il, pero ~'O sl'ñ.\lo cso-- dkho P"'lls.ullicnto, de l'Sl' pens,\tllll'IltO t.m t.lClltlll·IlIe.· retlt'I.ldo en el
lengu,\je esta dot.\do de una inl'r.:iJ considcr,\ble, cos,\ que.' se mundo por la c¡c.'nei,\ tr .1di",ion.\I? Este ~O(l' es el que h~ce de
per.:ibe comparando su funcion.lmil,nto con los si~nos 11.\111,\- Dios d ser supremo y que este ser suprl'11l0 no pued.l. Anslllt~­
dos matem,iticos, m.1telllas. unicame.'ntc.' porque se tr.lI1srniu:n les elixir, ser otr,\ COS.1 sino d IU~.lr dl·sde.· donde se s.loe cu.tl
mtegrJmente, ~o se sabe en lo más mmimo qué quieren dl'",ir, es el bien Ol' todos los otros. Nll til'nl' mueho qUl' va. (lllll'~
pero s~ tran,snmcn, Aunque no dej,\ de ser .:il·rto que no se así? con d pens.\miento, si lo wnsidl'r .lmOS dOl1lin.ldo .lnte
tunsmnen sano con Jyud" dellenguJje, lo ",u.11 \'ud"e cojitr.m- lUdo por 1.\ im'r",i,\ dd len~u.\jl" ,_'
co todo el asunto, l
N o cs muy sorprt'11le.'lltl' · o' ·1,
lJm: n S( "'loo, .... • \.1bIJo l'COlr. unn'
Si hay .lIgo, que fundmlentJ al ser es, Ciert,\lllelltl" el ClIl'rpO. con.u, hacer dllll.u "1 l' ~'ll'l' uta'\'L/an d·II Io qu'( p.lrc."l'c." d \llp\lrtC
-1 J
Sobre eso, Anstotcles no se l·n~.lñó, Dl'sentr,uló mudlos cua- , l ' '1·1 1, ,
m,\s ,ldel.'u,lI.ill p.lr.1 ,\ IIll·rl'I.\ l c.: (ll~U, • ' ll'e .1 SJbt'r. J,¡ Il e.l
d e
pos, uno pc.lr uno, y par.1 ello vease 1,\ 11istm'hl d(' los ,,,,i111,'/('S, , l' ' . l.t., ut" fOrfllJIl re lln·
r.\den.\. () la de ,ul·nb. d l' l';) bos l (. ~ Ut n , ,
' . en '.lrT.l1l un,'~ ~on
P~ro n~ logra, léanlo atl'ntamentc, Il.lrer 1,\ .mi,ul.1ción con su deles y que. no se s.\bc.' muy bIt'n conHl.!oC.' ~
afIrmaCIón ,-por supuesto. nunc.1 h,lIl leido el De.' Anim.l • .1 otros, , " Ir Jl.lre de
peS<lr de mIs suplicJ5-- de qUl' el h,}mbre pil'nS,\ con -instru- '\.'1 1 exnusc
UIl \ \'l·l. ,lIll,' us-t (.·J·s
t.
('st.l
'
nOll on • 1 • mI
• " 'r '' _ _ lo -111" ~urpfl'nl II ..
mento--- o;u <llm.t • o·'. ..c., ac,\ b o uC
_J J
uel'ar'1 o, con 1os Illl'.:.UlISIllOS
" haCl·rlo nll'Ior, ASI puc.·s, el .lno p"S.ll I.s 'll~.a~ dd .arlo
supuestos que son SOporte de su cu,. rpo, , - 1 .
mIsmo. a 1l11'dlt a quc.' ,\\'.11110 (.~I n • _
'bJ purq UC' .. ' ~ I
111\(' l'lllllll trnlol •
JDcsde luego, tengan cuidado, Con CUl'ntos dl' Illl'l',lIliSIllUS. P.\S.llIo Illt' p,\rel.'l'n ,e I IIJlC:" l 'Il'n ano~ , tlI I nudl) lltlrn\ntCO:
<lnu.uno'l
• ' nosotros
, •. l.1USa
' ,J uC nuestr.l t-'ISll'a
, que, por 1o Ul'm.lS.J -
forlllul.\. 1 I el soport' \ ('~ "0 c'~ ('50,
,\ 1.1 qUl' c.:rel pUl l'" l Jr , '
t!o un.t flsU:<l quc \'.1 et - , 1 - - , I t }~r('l(,() ffJrf/"
': , : .. a puesta cn \'Ia m uen.l. !'Or ll Ul' l l'SpUCS 1(' fl"o l/lit'. rt·ch.lu's o qUt' t' ('/ 1 l 1.1 .1 sU d('(lll. tumo
de Ia fl!olea CU.t t I , ' , " 'J 1
Es UIl.1 fl1rmul.l l'Ulu.ll os.lIm 'ntl' Jl .apt.l
n IC.t us mel.tlllsmus est.\llan, Anstoteles nu se

1J4
DEL BARROCO DEL BARROCO

todas las que presento. Vean L'Eto.~rdit (El Distraidicho) N


- - los goces que son soporte de su semblante son algo
dije el decir queda olvidado, etc., dIJe que se diga ... Asimi' o pero q~eespectro de la luz blanca. Con la sola condición de ver
.. ~ S1110
en ese caso, no dIJe porque no es mas que eso. ' C0I11°1egoce de que se trata está fuera del campo de este es-
que e
N o es eso, con ese grito se distingue el goce obtenido d 1 o.
esperado. Ahí se especifica lo que puede decirse en el lengua' e Pectr
S trata de metáfora. En lo tocante al goce, hay que hacer
·
L a negacIón, según tod ·
a semejanza, .
proVIene d e allí. Pero nadaJe. ~nder a la falsa finalidad por lo que no es más que la pura
~:~fcia de un goce pretendidamente adecuado a la :elación. se-
,
mas.
La estructura, con empalmar ahí, no demuestra nada, a no 1 BaJ· o este concepto, todos los goces no son mas que nva-
ser que es del texto mismo del goce, pues, en tanto marca la
xua . , . l . 1 1
les de la finalidad que eso sena SI e goce tuvIera a menor re a-
distanci~ que I?edia respecto al go~e de que se trataría si fuera ción con la relación sexual.
eso, la dIstancIa que le falta, no solo supone el que sería eso
sino que, además, es soporte de otro. '
Así es. Esta dichomansión -me repito, pero estamos en un
dominio donde la ley, precisamente, es la repetición-, esta
dichomansión, es el decir de Freud. 4
y hasta es la prueba de la existencia de Freud: dentro de
unos cuantos años habrá menes~er de una. Hace poco 10 reuní
con un amiguito, Cristo. La prueba de la existencia de Cristo Voy a abundar un poquito más ~n lo de Cristo, porque es
salta a la vista, es el cristianismo. El cristianismo, de hecho, s; un personaje importante, y porque vle~e a! caso para c.o~entar
prendió de eso. En fin, por el momento, tenemos los Tres en- el barroco. No en balde dicen que mI dIscurso partIcipa del
sayos sobre la sexualidad, a los cuales los remito encarecida- barroco.
mente, porque ten~ré nuevamente que usarlos a propósito de Voy a hacer una pregunta: ¿qué importancia puede te.ner en
lo que llamo l~ d.enva para traducir Trieb, la deriva del goce. la doctrina cristiana que Cristo tenga alma? Esta doctnna no
T~d~ eso, I~SIS:O., fue propiamente colapsado durante toda ., d e D'lOS en un cuerpo,.
habla sino de la encarnaClon Y supone
1 en
la a~lg~edad fIl.osoftc~ P?r la idea de conocimiento. . , su f n·d a en esta person a haya sido e goce
verdad que la pasl0n
. DIOS .graclas, Anstoteles era lo bastante inteligente para de otra. Pero allí nada falta, y mucho menos un alma. 1
a~:lar ~n el, l~tele~to-agente aquello de lo que se trata en la fun- o y su cuerpo es e
Cristo aun resucitado, va 1e por su cuerp, . ' _
, .,n presencIa es mcorpo
~lonl slmbohca. SImplemente vio que lo simbólico era donde el expediente por el cual la comunlo en su d e'stO Iglesia
Inte ecto 'tenía que actuar. P ero no era lo bastante IntelIgente
. . ., 1 ., 1 1 ue la esposa e n ,
raclon -pu SIon ora - con a q d . e que esperar
-no h abIa gozado de 1a reve laClon ' , cnstlana-
.. para pensar que la llaman, se contenta muy bien, ya que na a tlen
una
. palabra' así fue se 1a suya, por d eSlgnar. ese vou~ que so, lo
tiene sopone en ell .. de una copulación. .~ efecto del cristianismo, en
'1 d' enguaJe, tIene que ver con el goce goce que E~ todo lo que se desprendl9 poren el barroquismo esC que
en e se eSIgna metafóricamente por doquier. ' espeCial en arte -por eso voy a dar h'bición de cuerpos
Todo todo es ex l I .
. dese asunto d I ' y d e 1a forma, i cuántos vieJos
e a matena .. acepto que me encasqueten- 1 testimonio de a gUlcn
cuentos e copul . , . 11 ' me pues
aClon sugIere! E o le hubiera permitido ver que evocan e 1 goce, y crean , des e·gIesias en Ita l'la. T o d o
que eso no es así para na d a, que no h ay e1 menor conOCImiento,
. . que acaba de regresar de una orgl a e 1

137
/)/ I " MUC 1)(
n." R'lOCO ()
.
DE J
-~---
--- --,,- --~ -

menos la copul.tl.'iún, No en h.lld(· no (·SI .. IlI'('Sl'II!c' l· SI • .. It's 1'.11111t'lIlllt·\ "111.11101 C''1I1IVIll.ldo y 11" •."Iltn "11 1..
. ' .... l •• " 1'.111 11 ('11 11 .• . ,
f uerot de campu como lo l'Sloi cn 1.1 r(' •• lld,hl hlllll. II1 .• • ..• 1,• l 11" I 1,110"" !ti': 11 01 (1111 (,1 1r0l~1lI1'1I10 H, .111'11111111.11 Ilrl'" lalo
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sustenta. empero. con los I.Ull,ISm.1S 1.'011 '1"(' (·sl.1 l'lIl1"lilll ll l
En nin~una p.1rle. ,'n nin~ün .in·.ll.'llhur.ll. st' h.l nllalt""t¡"1 . 11, l,II,,,j'I.,,
111"1 r'. I't
pOllu'llllo rll '" IIIKoIl .11 plOpl" dlf.,III\o drl
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esta exclusión en forn1.1 m;\s d('snud.l. Alln din' III.ls 1111 nt... : ) 1\ ¡\IvNl;.oll lo 1"\VlIIIlV (111110 tv 1\11-.'1'01(" ('1'''",0
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q~e no les dosifico mi!> d('(,'i.re~-. IIl·~.1r¿ h.ISI.1 dl·rill,·s ll"(' CI: d 11I.l1I~II, tlllC' '1./,((11 "", ,." I )"'/m.
nrnguna potrte como en el crrsll.lllIsmn IJ ohr.l de' .\1'1(' '" d('sl'lI pr', lS.I\!rll 1111 nU'IIlo 101'0, ('11\11,' pIOVIH" t'1I 1111 1111 d,'lillll,l"
bre en forma nüs patl'l1ll' ('omo lo qUl' ''s d"sd(' ,,¡t'lIIpn' V ('" .lIlll1il.lI'¡"'"? M" p01l1-t1l de' p.IIII.I' ('11 rI \11(,1" 111.11111., 1"0 .1 SJlllo
todas partes: obsl'enidad. . '1'0111.1'. POI't¡IU' l'sl.\ bl\('lltl .1(' v'·ld.ld. 1'.II.1'1'1t' 1.1 lalmoll" Ilr
Con la dichom.1nsiún de' 1.1 ohsn. nid.ld d nislÍ.lIlisll ll l !t••• Arj"lotd,·s Ia.lyol sido 1t·llIyrl'l.ld.l pOI S.. 1I10 'I'OIII.h ,'11 lo 'I'u'
viva J.¡ religión de los hombrl's, No It's voy .1 d.u UII.1 d"'illi('io" plltlnol lllO " 11.1111.\1' l.. IOIll ~('"1 i.1 (11\11.111.1 '1 IIIVI"I.I \rlllldo, ,,\
de la religión. porque no hay hislOri.1 de' J.¡ rdi~iol1 ••ISI ('011\0 .I1~1I '1"(' ,010 p\l(·(Ic· C'Xpltl'.II·\(· P"I'I"t' rll 1111. ('\ 1,1111111 1",
no hay hiswri.1 dd .lrte. /..u rdi~iolll's SOll. 1.'011111 I.u .IIWs. p.. il'lIo1l1.ali .. I.1.. los lrj .. li.lllll'l lIrlll'lI lannlll di' 1" '1"C 1,,\ 111('
basura. porque no ticnt'n tI mt'llIlr h(}lIlo~(·llt'id.1t1. f(.vd.ul o • y lllllllllllltollol/oll,
Algo tit'ncn, empero, ,'slos uI('milins '1U(' se I.lhril'.1I1 .1 III.IS E.. l.l 11I.lllt:i.1 imnll.l t'lI rl (·,UIIIIO 1111\11111 cI(·1 ~o((' ('111.11111/
no poder, El asunlO es, po1r.1 t.·stos St'n's qllt' por II.IIUI.a!t·:t •• II"e didltllll.IIISiúll d(·III\('1 pll, ,'11 t'1 \('1 '111(' I..lhl". ('\ oIl~o 'I"r
habl.1I1, la urgenl'ia 'IU(' (onsliluye d qU(' vay.1II 011 dev.lI1t'11 hrol.1 dI' IIlIevO a II.lV(" dr C\oI LI\l.lI.1 IIlI dl~1I 1111.1 111\.1 ."
amoroso en modus excluidos d('lo qUt' l'.lhn.l 11.111\;\1' ·si IU('ra ll"r eli 101 ('xi,u'lll'iol de' 1.1 p.llollll.1. J )lIl1d(, ('\11 1.00bl". 1-\"/.1 Y 1111
concebible, cn el !)('nlido quc di l1.\ce r.llo .1 1.1 p.ll.lh!'.1 "1",,, ..1 llllirl't' tlc'l:Ír '1UI' "'1M oIl~ll, pOI 'Iur, d"'llIl'" d,' IlIcllI, 1..I\I.llIlIr
\aber, lo que ha(e que' lunciol\(' d .llm,1 dt' 1.1 ('IlPUI.Il'ÍúlI. M(' Vol 01 d"II, (·1 UllOII\l'irlll(' 1111 110\ h.1 ll·vt'l.ldo lI.ld.l \oh,,' 1.1 11\111
alrevo él da~ eM.I pal.1b,ra cllmo soportt' .1 lo que, por (·IIIPU;.lrlos III~i" dd ,i .. IC·III.1 IIrf'VlmO, 111 !toh,,' (·1 11I1I\lIIIIJllllt'lIl 11 dc 1.1
a dIo ctcclIvanll'nte SI eso luerol d '111ll.1 de 1.1 l'oplll.ll'ioll. "'IÚ (·rt·l'(.'ión, lIi \ohn' 101 (,yolllllolriólI PCt'lll/.
dol,borable P(." I? 'IUe.' llamo UII.\ físic.I, '1U(' par.1 1.\Ill'.I\illll 110 ('\ PM.I 1l'rlllill.H ('(111 ,'\1,1 Imlllll.1 de' 1.. v"ul .. drl.l rrIIK"tll.
m.u que lo SI¡';UICntt': un pel1\oImit'l1lo (IIJ(' lit' 1(· pm'd(' MlpOIll'r oIpUllloIre, IlIj('Jltrol" ("tt' .1 ti"IIIPO, llll(' I)¡m 1111 \l' 111.111111('\1.1
al pensar, .
MilO (UII I·M'llllIf.I\
. 1 '.111 I.1', ~.
11 .1111.11.1\ J 1;11 (IIU' \"" '.1111.1\),' t'"
. 1
• 11 1, L '1'"111111 C"." III,ICl
AI~í har un a¡.;u;ero, y ('!>t' oI~U;t'ro stO 1101111.1 d (hro. Al IIIt·· '1IU'IIO n· ...1I1 (,. 1 U'IU'III (' roll.l'" 1.1/1.1 :~..' I
, 11.1 11110 1"'"11 yU=". t'
no~ a"l c.rel poder nurnhrarlo, d Olro CII I.lllto '1 Ul' Iu~ar dOlld(· Iro ((' I lIIa,· .. llo'l, (., r 1 \('111/ 1l1.1(~I/Il, .
11 1"'111111111111 I"rr ..
la pal"brol, por c!llar dcpmitada -aliendolll.1 1.1.' n'\oll.lIll:i.IS- I'011 "'o d,· 10"1 11111'1110' de' 11/1.1 ,.1 1111 I1111.1 '"Y
lunda I~ ,vcrdóld, y ((Jn dla d P.1(1o 'luC \upl,' 101 IIIt·xi .. I(·lId.1 dt' ('1 lIC·r.
la rdólclon ',cxuóll ,(n
' Iólllto 'JU(' IUt'\(' P'·II ...\( 1,1, p,·n ...\( 1.1 P("I\,I . 1.1 ".Ih" I" 11\11 ", l 1C'
NoItl.l dr no 'fui('I(' dl'llf '1"(, 110 I.ly .1 ,,1. ..
ble, cn '~tru póltlbra\, y qUl' el disnm.o 110 l'''llIvic,c n'dlll'ido .1 . I . 1 1'\ el !!1Il" ,"1 I • 11
'uallt o ('11 1'1'011111 .. , ~1.ll'IoI\ J 11\ 111 .. ( " l I 11111 de \.tll'
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IJH
DEL BARROCO DEL BARROCO

ejemplo es patente en la práctica misma del sexo. Debe u


- - ,
pintura
hasta que barrieron con todo dedicándose seriamente a
,
retener su semen para estar bien. En cuanto al budis m no . r cuadraditos.
el ejemplo trivial por su renuncia al pensamiento mismoo, ~s hacHay en ello una reducción de la especie humana -ese nom-
mejor del budismo es el zen, y el zen consiste en eso en' o , humana, retumba como humor malsano, con un resto que
.'
testarte con un 1ad n'd o, amiguito. Es d Icuando
e o mejor ' Con- bre, a mala hora. E. sta re d ' , es e1"
ucclon termino con e1que 1a
.
qUiere sa l'Irse natura 1mente d e este In
. ferna 1asunto, como duno' lIsia se propone 11 evar a 1a espeCie,
suena . preCisamente,
, hasta e1f'In
Freu d .
cela
l ~os siglos. y está tan fundamentada en la hiancia propia de la
La fabulación antigua, la mitología como le dicen Usted exualidad del ser que habla, que acaso lo esté tanto, digamos
-Claude Lévi-Strauss también le dice así-, la del área medit e~ ~porque no quiero desesperar de nada- como el porvenir de
rr~nea, ~ue es precisamente con la que no se meten porque es ~a la ciencia.
mas copIOsa, y sobre todo porque le han ~acad~ tanto jugo que El Porvenir de la ciencia, es el título que le puso a uno de
ya no se halla por donde agarrarla, esa mltologla también con- sus libros ese otro curita que se llamaba Ernesto Renan, y que
siguió algo parecido al psicoanálisis. era un servidor de la verdad, él también, y a todo meter, Sólo le
Dioses había a montones, bastaba encontrar el suyo, lo que exigía una cosa -pero era abs.oluta~ente primordial, ,si no,
eq~ivale a esa a:r~maña contingente que hace que, a veces, des- cundía el pánico--: que no tuviera mnguna consecuencia. ,
pues de un análISIS, llegamos a que cada uno joda decentemente La economía del goce sí que es algo que no tenemos, aSI
a s~ cada una. Después ~e todo, eran dioses, es decir, represen- como así, al alcance de la mano. Sería basta,nte interesante al-
tacI??es un tanto conSistentes del Otro. Pasemos por alto la canzarla. A partir del discurso analítico se Vislumbra que, aca-
deb.hdad de la operación analítica. so, tengamos alguna probabilidad de en~ontrar algo ~I respec-
Cos~ muy singular, ese politeísmo es tan perfectamente to, de cuando en cuando, por vías esenCialmente contingentes.
compatible con la creencia cristiana que vimos su renacimiento
cm la época señalada con el mismo nombre.
Les digo todo esto porque, precisamente, vuelvo de los mu- Si mi discurso de hoy no era algo absoluta'y c?t,eramcnte
seos, y que, en suma, la contrarreforma era regresar a las fuen- negativo, temería haber regresado al discurso ~llos~fICO, Des-
tes y el barroco es su oropel. pués de todo si como hemos visto algunas sabldurras ha~ per-
durado lo suyo, h a d e reencon t rarse con, el dlscur-
'por que'no
El barroco es la regulación del alma por la escopia corporal. ,. '( ,. f' ) A fm de cucn-
Alguna vez -no sé si tendré tiempo algún día- habría que so anahtlco algo que de Idea de un truco e Icaz, , '. ?
.' b' , n truco matcmatlcO
hablar de la música, al margen. Por lo pronto, solamente hablo tas, ¿qué es la energética SIOO, tam len, u '1
,. , ' . Por esO mismo, e
de cuanto se ve en todas las iglesias de Europa, cuanto se cuelga El truco analltlco no sera matematlCO. "f'
· , . d" d 1 discurso Clentl ICO.
en las pa~edes, se desmorona, deleita, delira. Lo que hace un d Iscurso del anáhsls se Istlllgue e b' l ' o de a la
' esa oportunl'd ad , ponga'mosla aJo e slgn
En f In,
ratoJlame obscenidad, pero exaltada.
e ~regunto qué efecto puede tener, en alguien que ven~a buena ventura: aun.
d e, 1o' m as recon 'd'ItO de China,
' este río de representaciones de
manlr,es. y agrega~é ~ue la cosa se invierte. Las representacio-
nes mismas son marures -saben que mártir quiere decir testi- 8 DE MAYO DE 1973
go- de un su f" nmlento más o menos puro. Eso era nuestra

140
....... ,
"

-:{~l.

x

REDONDELES DE CUERDA

Anoche soñé que, cuando llegaba acá, no había nadie.


Con eso se confirma el carácter de anhelo del sueño. A pe-
sar de que también recordaba, en mi sueño, que había trabaja-
do hasta las cuatro y media de la mañana, y estaba algo escan-
dalizado de que no fuera a servir de nada, era de todos modos
la satisfacción de un deseo, a saber, que podía entonces abani-
cármelas.

I
Voy a decir -es mi función- voy a decir una vez más
-porque me repito- algo que es de mi decir, y que se enun-
i
cia: no hay metalenguaje. I
Cuando digo eso, quiere decir, aparenteme~te, no har e~­
guaje del ser . Pero hay ser? Como señalé la última vez, dIgo o
.( . I no es Hayo no
que no hay. El ser es, como dIcen, y e no ser. . J b
. '.
r
hay. Ese ser no se hace más que suponerlo a cIertas a a ras,
.In d'IVlduo, . Para mí, no es mas que un
por ejemplo, o sustanCIa. "

hecho de dicho.

UJ
REDONDELES DE CUERDA REDONDELES DE CUERDA

. .
La palabra sujeto que yo empleo toma entonces Un
-
acento
- H relación de ser que no puede saberse. Aquella cuya
d ISUntO. ay ra indago en mi enseñanza, en tanto que ese saber
ctU
Me distingo del lenguaje del ser. Ello implica que d estru bo de decirlo-- .Imposl'bl e esta, ' por e11 o, en entred'IC h o
. d' . pUe a _aca .
haber ficción de pala bra, qUI~ro eClr, a par,ur de la palabra. y ' t rdit). Aquí Juego con el '
equIvoco: este 5aber'lmposl'bl e es-
(In e
como acaso algunos recordaran. de eso partl cuando hablé de l' , ensurado, pro h'b'd1 1 o, pero no 1 " SI escn'ben ad ecuad a-
o esta
•. a
cuca. ta cnte el entre-dicho, está dicho entre palabras, entre líneas. Se
Con escribir cosas que hacen las veces de formas de 1en- meta de denunCIar . a" que genero de rea I nos da acceso.
guaje, no basta para asegurar el ser del metalenguaje. Porque tra Se trata de mostrar adonde va la formalización, ese metalen-
sería preciso que presenta~a este ser como subsistente por sí guaje que no es, y que hago ex-sistir. Sobre lo que no puede ser
por sí solito, como lenguaJe del ser. ' demostrado, algo verdadero puede, empero, ser dicho. Así se
La formalización matemática es nuestra meta, nuestro abre este género de verdad, el único que nos es accesible, y que
ideal. ¿Por qué? porque sólo ella es materna, es decir, transmi- versa, por ejemplo, sobre el no savoir-f~ire, el no-saber-hacer:
sible íntegramente. La formalización matemática es escritura No sé cómo hacer, por qué no deCIrlo, con la verdad, ni
pero que no subsiste si no empleo para presentarla la lengu~ con la mujer. Dije que una y otra, al menos para el hombre,
que uso. Esa es la objeción: ninguna formalización de la lengua son la misma cosa. Son el mismo aprieto. El caso es, por acci-
es transmisible sin el uso de la lengua misma. A esta formaliza- dente, que tengo el mismo gusto por una y otra, a pesar de
ción, ideal metalenguaje, la hago ex-sistir por mi decir. Así, lo todo lo que digan. .
simbólico no se confunde, ni de lejos, con el ser, sino que sub- Esta discordancia del saber y del ser es nuestro sUJeto. Lo
siste como ex-sistencia del decir. Esto lo subrayé, en el texto que no impide que también se pueda decir que discordancia no
. L.'Etourdit, diciendo que lo simbólico solo soporta la
llamado hay, en cuanto a lo que anima el juego, según mi título de e~te
ex-slstenCla. año, aun. Es la insuficiencia de saber en la cual estamos aU,n
¿En qué? Es una de las cosas esenciales dichas por mí la vez presos. Por ahí anda ese juego del aun: y no. por saber mas
p~sada: el análisis se distingue entre todo lo producido con el andaría mejor, pero quizás habría un goce meJor, un acuerdo
dlsc~rso hasta entonces, por enunciar lo siguiente, hueso de mi entre el goce y su fin. _'
ensenanza: que hablo sin saber. Hablo con mi cuerpo, y sin Ahora bien, el fin del goce -noS lo ensena todo lo arucu,la-
saber. Luego, digo siempre más de lo que sé. do por Freud con lo que él llama desconsideradamente pulslo-
<?~n ello llego al sentido de la palabra sujeto en el discurso nes parciales- el fin del goce está al margen de aquello a lo que
a~allt1co. Lo que habla sin saber me vuelve sujeto del verbo conduce a saber a que nos reproduzcamos.
'. "
l
supuesto a o que
(je). No basta para hacerme ser. No tiene nada que ver con lo El sUJeto del verbo (je) no es un ser, es un d b l
que me veo forzado a poner en el ser: suficiente saber como habla. Lo que habla, sólo tiene que ve~ ~on ,la s~~e~a soc~~~
J
para que se mantenga, pero ni un ápice más. punto de la relación que no puedo defInir SJOO IClen o, del
A esto, hasta entonces, se le llamó forma. En Platón, la
'
h Ice, que no puede escn'b'Irse. Ell a, 1a soledad
d' ,en ruptura
lo que se
'b' . o que a emas es
forma e~ ese saber que plena el ser. La forma no sabe más que sa ber, no sólo puede escn Irse, SJO d
'b l ' lo que e una rup
tura del ser
lo que dice. Es real, en el sentido de que tiene al ser en su copa, escn e por exce enCJa, pues es
pero llena hasta los bordes. Es el saber del ser. El discurso del deja huella. , ' perfecciones ciertamente.
ser supone que el ser sea, y esto es lo que lo sustenta. Eso dije en un texto, no SJO 1m

/44
REDONDELES DE CUERDA REDONDELES DE CUERDA.

que llamé Lituraterre (Iituratierra). El nubarrón del le


, f' . h '
-
nguaJe
.
-
gundo pun
tO esencial- no quiere saber nada. Pasión de la ig-
--exprese meta oracamente-- ace escrItura, ¿Quién sab '
. h e SI el
hecho de que po d amos Ieer esos nac uclos que yo vcí nor~c:~so mismo, las otras dos pasiones son las que se llaman
briendo a Siberia como huella metafórica de la escritura a cu- ue nada tiene que ver, en contra de lo elucubrado por
' l 'lar y Ieer, l'ler y ¡¡re tienen
, no lse amor-q
lía --observen que en f rances 'l fía con el saber- y o d"lO, que es Justo Io que mas' se
mismas letras- a algo que va más allá del efecto de lluvia as la flOSO ser , que llamo el ' . N ad a concentra mas
eX-Slstlr. ' o d'lO
acerca a I , . , ..
que el animal no tiene la menor oportunidad de leer como t~l~ . e decir donde se Sltua la ex-slstenCla.
Algo más bien ligado a esa forma de idealismo que quisier' que~: escritura es pues una huella donde se lee un efecto de
meterles en,l~ cabeza, n.o, por cierto, el q~e profesa Berkele; lenguaje. Es lo que .ocurre cuando ~arabatean algo.
por haber vlVldo en un tiempo en que el sUJeto había adquirido Tampoco me pravo yo de ello, Ciertamente, ya que con eso
su independencia, no el que afirma que todo lo que conocemos preparo lo que tengo que decir. Es notable que de la es~ritura
es representación, sino antes bien ese idealismo que es de la ng amos que asegurarnos. No es, empero, metalenguaJe, aun-
incumbencia de lo imposible de inscribir la relación sexual en- que se le pueda hacer cump l'Ir una f
te ' , que se 1e parece.
unclon
tre dos cuerpos de sexo diferente. Pero este efecto no deja de ser segundo con respecto al Otro
Ahí está la abertura por la cual el mundo es el que viene a donde el lenguaje se inscribe como verdad. Pues nada de cuan-
hacer de nosotros su pareja. Es el cuerpo que habla en tanto que to podría escribirles en la pizarra de las fórmulas generales q~e
no logra reproducirse sino gracias a un malentendido de su go- vinculan hasta donde hemos llegado, la energía con la matena,
ce. Lo cual es decir que no se reproduce sino errando lo que las últim'as fórmulas de Einstein, por ejemplo, nada de eso se
quiere decir, pues lo que quiere decir -a saber, como bien dice mantiene firme, si no lo sostengo con un decir, el de la lengua, y
el castellano, su sentido -es su goce efectivo. Y errándolo es con una práctica, la de gente que da órdenes en nombre de
como se reproduce, es decir, jodiendo. cierto saber. b" '
Precisamente, es lo que no quiere hacer, a fin de cuentas. La Retomo lo dicho. Cuando garabatean y yo tam le?, slem-
prueba es que, cuando lo dejan solo, sublima todo el tiempo y a pre es sobre una pagma , . y con .l'meas~ y así nos sumimos de
todo meter, ve la Belleza, el Bien, sin contar lo Verdadero, yes inmediato en la historia de las dimenSiones.
aun entonces, como acabo de decir, cuando más se acerca al
~unto. Pero lo verdadero es que la pareja del otro sexo sigue
Siendo el Otro. Así pues, errando su goce es como logra que se
le reproduzca otra vez sin saber nada de lo que lo reproduce, y 2
sobre todo -esto es perfectamente sensible en Freud, y aun-
que sólo farfullado, inmejorable-- no sabe si lo que lo repro- , Como el punto tiene
auce es la vida o la muerte. ' Lo que corta una Imea, es el punto, Como la línea
Debo decir, no obstante, qué hay de metalenguaje, y en qu~ cero dimensión, la línea se de~i~e pOJe~~~~~ u,;;; tener dos. Co-
se confunde ~on la huella dejada por el lenguaje. Pues por ahl corta una superficie, la superfl~le se ' ~endrá tres,
retorna el sUJeto a la revelación del correlato de la lengua, que mo la superficie corta el espacIo, e ~spa,clOo que escribí en la
l
~s ese saber de más del ser, y para él su pequeña oportunidad de . AquI" adqUiere su va1or e1 pequcno slgn
Ir al Otro, a su ser que, como señalé la vez pasada -es el se- pizarra,
147
146
REDONDELES DE CUERDA REDONDELES DE CUERDA

Tiene todos los caracteres de una escritura, podría se


'b .
-
rUna
-
letra. Pero como uste d es ese n en en curSIva, no se les o
, d
detener 1a 1anea antes e que encuentre otra para hacerla
CUrre
. , b' pasar
por debaJo o, mas len, para suponer que pasa por deb .
·
porque en. la escntura se trata de a1go muy d'IStJnto
. aJO,
. . del espaClO
.
de tres dImenslones.

Figura 2

No por ello es menos cierto que volviendo a hacer tres to-


ros con eso, mediante el truquito que les enseñé y cuyo nombre
• es el nudo borromeo, vamos a poder operar sobre el primer
Figura 1
nudo. Por supuesto, algunos no estaban aquí cuando hablé, el
año pasado, hacia febrero, del nudo borromeo. Vamos a tratar
En esta figura, cuando una línea corta a otra, quiere decir hoy de hacerles sentir su importancia y qué tiene que ver con
que le pasa por debajo. Cosa que ocurre en este caso, apartan- la escritura, definida por mí como la huella que deja el lenguaje.
do el hecho de que hay sólo una línea. Pero aunque haya sólo Con el nudo borromeo, tenemos que vérnoslas con lo que
una, se distingue de un redondel simple, porque esta escritura no se ve en ninguna parte, a saber, un redondel de cuerda ver-
representa el achatamiento de un nudo. Así, esta línea, esta daderamente redondo. Figúrense que cuando se tra7,3 una
cuerda, es algo muy distinto de la línea que definimos hace rato cuerda, nunca se logra que su trama una sus dos cabos. Pa~a
respecto al espacio como un corte y que hace un hueco, es obtener un redondel de cuerda, hay que hacer un nudo, man-
decir, separa un interior y un exterior. nero preferiblemente. Hagamos con nuestra cuerda ese nudo
Esta nueva línea no se encarna tan fácilmente en el espacio.
.
mannero.
La prueba es que la cuerda ideal, la más simple, sería un toro. Y Ya está. Gracias al nudo marinero, tenemos como ven un
fue ne,cesario mucho tiempo para darse cuenta, gracias a la to- redondel de cuerda. Vamos a hacer dos más. El problema plan-
pologta, que lo que se encierra en un toro no tiene absoluta- teado por el nudo borromeo es, entonces, el siguiente: ¿cómo
mente nada que ver con lo que se encierra en una burbuja. hacer , cuando tienen sus redondeles de cuerda, .para que los
~ágase lo que se hiciere, con la superficie de un toro no se tres redondeles estén unidos, y de tal forma que, SI cortan uno,
hara un nudo. Pero, en cambio, con el lugar del toro, como lo los tres queden libres? bl I ro-
demues.tra esto, se puede hacer un nudo. Por lo cual, permitan- Tres no es aún nada. Porque el verdadero pro ~a, e P
' o cualqUIera de re-
me declrlo, el. toro es la razón, ya que permite el nudo. . b lema general , es hacer que con un numerodas I d"
05 emas 5111
Por eso mlsmo, lo que ahora les muestro un toro retorCl- donde/es de cuerda cuando cortan uno, t
di' , excepción queden I¡'bres, independientes.
o, es ,a lmagen, que les doy lo más escueta posible, de lo que .'

evoque el Otro día como la trinidad, una y tres de un solo


golpe.

148
REDONDEl.ES f)E CUE/WA REDONDELES DE CUERDA
- -
. al ue con tres, basta cortar uno de los nudos para que todos
Igu d q ás queden libres. Pueden poner redondeles en número
los
. f' .em o siempre'sera
" Cierto. L uego, 1a so luClon
' , es ab so 1uta-
10 IOlt ,
eneral, y la '1 a tan 1arga como qUieran.
retahl .
eg
ment En esta cadena, sea cua1 fuere su l ' d
ongltu , e iprimero
' y
, I .mo eslabón se distinguen de los otros: mientras que los re-
d ti deles intermedios, doblados, tienen todos, como ven en la:
f;~ra 4, forma de oreja, los extremos son redondeles simples.
Figura 3
I Nada noS impide confundir el primero y el último, doblan-
do uno Y trabándolo con el otro. La cadena, entonces, se cierra
(figura 6).
Este es el nudo borromeo, ya lo puse en la pizarra el año
pasado. Les es fácil ver que hay dos redondeles que no están
an~dados entre sí y que sólo se sostienen por el tercero.
Tengan mucho cuidado ahora, no se queden cautivados
ante esta imagen. Les voy a mostrar otra manera de resolver el
problema.
Aquí está un redondel de cuerda. Y aquí otro. Se pasa el
segundo redondel por el primero y se dobla (figura 4).
Bastará entonces trabar el segundo con un tercer redondel
para que los tres queden anudados, anudados de tal modo que
basta de verdad con seccionar uno para que los otros dos
queden libres (figura 5).

Figura 6

La resorbción de los dos extremos en uno deja, empero.


una huella: en la cadena de los .mterme d'105, Ias hebras se cn-
b
frentan de dos en dos, mientras que, donde se abroc~~ so Je
el redondel simple, ahora único, se enfrentan cuatro e ras e
cada lado, a una, la del círculo. b . "nton-
Figura 4 . d b arse' se o tiene ..
Figura 5 Esta huella, Ciertamente, pue e orr d' bl d
ces una cadena homogénea de redondeles o a os.
Después del primer doblamiento, pueden nuevamente do-
blar el tercero y trabarlo con un cuarlo redondel. Con cuatro.

150
REDONDELES DE CUERDA REDONDELES DE CUt.I<U/\

3
- - . rrelatos de palabra gozosa en tanto goce de palabra.
bJeto a, co U )
o , a cosa atrapa a no ser otroS nos.
(·Que otrn-ale' hace rato, 1a b'l
I o b u1aClon,
" 1a trans formaclon . , por
Lo se ,
¿Por qué hice intervenir otrora el nudo borromeo? Era p .ento del redondel de cuerda en dos oreJas puede hacer-
tradUCir. la formu
' 1a te PI'do -¿que.-
' ) rechazar -¿qué?_ara lo do bl aml ma estrictamente slmetnca.. " E's Justo 1o que ocurre en
r
se en fose llega ? cuatro. P ues b'len, d
ql4t te ofre~co -¿por q!lé?-porque.no:s eso - eso, saben qué O e aimIsma
' manera, Ia
es: es el obJeto a. El obJeto a no es mngun ser. El objeto a es lo cuant . OCI' dad entre sUJeto'b y o 'Jeto a es tOta1.
reclpr d '
que supone de vacío una demanda, la cual, sólo situada me- Para todo ser que habla, la causa e su deseo es estrictamen-
diante la metonimia, esto es, la pura continuidad asegurada de te equivalente, en lo que se refiere ,a su ~s~r~~tura, a .su dobl~z,
comienzo a fin de la frase, permite imaginar lo que puede ser de or así decir, esto es, a lo que llame su dlvlslon de sUJeto. ASI se
un deseo del que ningún ser es soporte. Un deseo sin otra sus- ~xplica que durante tanto tiemp? el sujeto haya po~i~o creer
tancia que la que se asegura con los propios nudos. que el mundo sabía tanto como el. El, m,undo es slm~tnco res-
Al enunciar esta frase, te pido rechazar lo que te ofrezco, no pecto al sujeto, ~I mundo d~ lo que la ul~lma vez llame ~I pensa-
pude motivarla más que con ese no es eso que retomé la última miento es el eqUivalente, la Imagen espeJo, del pensamiento. Es
vez. por eso que no hubo más q~e ~antasma en ~o q~e a ~onocimien­
No es eso quiere decir que, en el deseo de toda demanda, tO se refiere, hasta el advemmlento de la ciencia mas moderna.
sólo hay la solicitud del objeto a, del objeto capaz de satisfacer Funcionar como espejo es, en verdad, lo que permitió ese
el goce, el cual sería entonces la Lustbefriedigung supuesta en escalonamiento de los seres que suponía en un ser, llamado ser
lo que se llama impropiamente, en el discurso analítico, la pul- supremo, el bien de todos. Lo cual también es equivale~te a
sión genital, aquella en la cual se supone que se inscribe una esto: que el objeto a, como su nombre indica, p~ede ser dicho
relación que sería la relación plena, inscribible, de uno con lo a-sexuado. El Otro sólo se presenta para el SUJeto en ~orma
que sigue siendo irreductiblemente Otro. Insistí en 10 siguien- a-sexuada. Todo cuanto ha sido soporte, soporte-sustituto,
te: que la pareja de ese sujeto del verbo (je) que es el sujeto, sustituto del Otro en forma de objeto de deseo, es a-sexuado.
sujeto de toda frase de demanda, es, no el Otro, sino lo que Por ello, el Otro como tal sigue siendo -no si~ que p~a­
viene a sustituirlo bajo la forma de la causa del deseo, que di- mos avanzar un poco más- sigue siendo en la teona freudlana
un problema, que se expresa en la pregunta que rep~t1a , F r.eud'.
versifiqué en cuatro, en tanto que se constituye diversamente,
según el descubrimiento freudiano, con el objeto de la succión, ¿qué quiere la mujer? siendo la mujer, en esta oC~JOn, e9 u1va -
el objeto de la excreción, la mirada y la voz. Estos objetos son lente de la verdad. Por eso, se justifica esta eqUivalencia que
reclamados como sustitutos del Otro y convertidos en causa produje. d
, ' h
¿ Les aclara esto el mteres que ay en partir . del redondel
., as'e
del deseo.
cuerda? Dicho , ' 1a representaeJOn , m
redondel es ciertamente
Pare,cjera que el sujeto se representa los objetos inanimados , . ' que un aguIero,
en funclon del hecho de que no hay relación sexual. Sólo los emmente del Uno, en cuanto no encierra mas · , '1 t'abricar un
. ' es su mamente dEl I f lel
cuerpos que hablan, he dicho, tienen una idea del mundo como P reclsamente por eso, ademas, edondel que
tal. El ~undo, el mundo del ser pleno de saber, no es más que redondel de cuerda verdaderamente ~cdond~, de~es de cuerda
un sue~o, un sueño del cuerpo en tanto que habla, porque no uso hasta es mítico, ya que no se fabrican re on
hay sUJeto cognoscente. Hay sujetos que se dan correlatos en el cerrados.

ISJ
152
RE[)ON[)ELt~ VI:. l..Ut:/H.lIt
REDONDELES DE CUERDA

P~ro ¿qué hacer aún con este nudo borromeo? Les co


- - 'd En la ciencia, lo importante no es lo que se mide, al
Illedl ;l.. de lo que se cree. Lo que d"Istmgue l"
a CienCia modema
qu~ puede representarnos Ia meta'fora tan d'f
I undida para entesto
sar lo que distingue el uso del lenguaje, la cadena , prx~re- conltr~~loncia antigua, la cual se basa en la reciprocidad entre el
eClsa_ de • a ¡;Ieel mundo, entre l o que'piensa y Io que es pensado, es
m~nte.

Observemos que, a diferencia de los redondeles de Cuerda vou~ ~mente la función del Uno. Del Uno, en tanto que no
los elementos de cadena son cosas que se forjan. No es ' pre~lasll'l es lícito suponer, sino para representar la soledad: el
OlUY esta , d d
difícil imaginar cómo: se tuerce el metal hasta el moment hecho que el Uno no se anuda ver a eramente con nada de lo
que se logra soldarlo. Sin duda, no es un SOporte simple po en e al Otro le parece sexual. Todo lo contrario de la cadena,
' ues,
para que pued a representar adecuadamente el uso del lenpu . ~~yos U nos están todos hechos de la misma manera, de no ser
sena, menester hacer en esta ca dena es Iabones que se fuera
r> ale,
más que Uno.
trabar con otro eslabón un poco más allá, con dos o tres eslab ~ Cuando dije: Hay Uno, cuando insistí en eso, cuando ver-
nes flotantes intermedios. También habría que comprender pO daderamente pisoteé eso como un elefante todo el tiempo el
qué una frase tiene una duración limitada, Esto, no nos lo pu~~ año pasado, se dan cuenta en qué los estaba metiendo.
de dar la metáfora. ¿Cómo situar, entonces, la función del Otro? Si hasta cierto
¿quieren un ejemplo que les muestre de qué puede servir punto el soporte de lo que queda de todo lenguaje cuando se
esta hilera de nudos plegados que vuelven a ser independientes escribe son simplemente los nudos del Uno, ¿cómo postular
con sólo cort~r u~o? No es muy difícil encontrarlo, y no por una diferencia? Porque está claro que el Otro no se adiciona
nada, en la pSICOSIS. Recuerden lo que puebla alucinatoriamen- con el U no. El Otro solamente se diferencia de él. Si por algo
te la soledad de Schreber: Nun will ich mich ... ahora me voy participa del U no, no es por adicionársele. Pues el Otro -(;0-
a... O también, Sie sallen nlimlich ... en cuanto a ustedes debe- mo ya lo dije, pero no es seguro que hayan oído- es el Uno-
rían ....Estas frases interrumpidas, que llamé mensajes d~ códi- en-menos.
go, deJan en suspenso no sé qué sustancia. Se percibe ahí la Por eso, en toda relación del hombre con una mujer -la
exigencia de una fras~, sea cual fuere, que sea tal que uno de sus mujer en cuestión-, ésta ha de tomarse desde el ángulo de la
eslabones, al faltar, hbere a todos los demás, o sea, les retire el Una-en-menos. Ya lo había indicado a propósito de Donjuan!
Uno. pero, por supuesto, una sola persona se percató de ello: mi
. ¿No es el mejor soporte que podamos dar a aquello me- hija.
diante lo cual procede el lenguaje matemático)
Lo propio del lenguaje matemático una v~z delimitado en
. '
cuanto a sus eXIg~ncias de pura demostración, es que todo lo
propues,to s~bre el, no tanto en el comentario hablado sino en 4
el maneJo mismo de las letras, supone que basta que una letra
no se ~~tenga para que todas las demás no sólo no constituyan i ción general al pro-
nada vahdo en su ordenamiento, sino que se dispersen. Por esO No basta con haber encontra do una so. mero
u 'f" d- nu-
d,
JO mUO ~
el nudo borromeo es la mejor metáfora del que sólo proceda- blema de los nudos borromcos para un n 1ll0strOl r que
mos del Uno. dos borromeos. Debería haber algún me lO par.a
El Uno genera la ciencia. No en el sentido del uno de la es la única.

JS4
REDONDELES DE CUERIM.

Ahora bien, lo qUt' pasa es que. hasta hoy día


ninguna teoría de los nudos. Hasta hoy día, no' se .1p·li ~o ~XISt~
.
- REDONDELES DE CUERDA
- También en este caso .~uedo cerrar la cadena. o sea. quitar a
. al' . . .. 1 d
na tonn lzaClon matematlca a os nu os que permit
\:.1 nJn .. u
~ , sus elementOS la separablhdad que hasta entonces han conser-
de ,¡jgunos anilugios como los que les enseñé, prever ~ aP.trt~ ".Ido. PasO un tercer redondel que enlaza los dos extremos de la
solución como la que acabo de proponer no es simpl ~e Una cadena.
. . , t:mente Sin duda algun.1. ésta es una solución tan válida como la
eX'Slstente. sano necesana, que no cesa -como defino a 1
.
cesano-- d e escn'b'Irse. Se 1os voy a mostrar dt' inmediato oBne- ' primera. El nudo goza de la propiedad borromea: de seccionar
t4l que haga lo siguiente: . as- yo uno cualqu.ier~ de los redondeles así combinados. todos los
demás quedaran hbres de golpe.
En este caso ninguno de los redondeles es de un tipo dife-
rente de los demás. No hay ningún punto privilegiado, y la
c.1dena es estrictamente homogénea. Advierten que no hay nin-
guna analogía topológica entre ambas maneras de anudar los
redondeles de cuerda que les mostré. En el caso de los nudos
marineros, tenemos una topología que podríamos llamar de
torsión con respecto a la anterior. que sería simplemente dt
Figura 7 tlexión. Pero no sería contradictorio trabar los redondelts do-
blados en un nudo marinero.
Ac.tbo de hacer pas.ar un redondel por otro de tal forma que Ven. entonces. que se plantea la pregunto¡ de S.lber cómo
hacen, no ese dobl~lIento que les enseñé antes, sino simple- poner un limite a las soluciones del problem.l borromeo. Ikjo
~ente un nudo mannero. Ven de inmediato que, sin la menor la pregunt.1 abiena.
dificultad.. puedo continuar la operación por un lado o por el Han comprendido que para nosotros eI.lsunto es obttner el
otro, haCiendo tantos nudos como quiera. con todos los c.1bos modelo de la fornuliución matemática. L.l formalización no es
de cuerda del mundo. más que la sustitución de un número cualquiera de unos por,lo
que se llama una letra. Pues, escribir que la inercia es m~'-
¿qué quiere decir? si no es que, sea cu,¡j fuere el número de
-
unos que pongamos bajo cad.l una de estas letras. es~~os
sometidos a cierto número de le\'es . ' len"s. de grupo. .1dlclon.
multiplicación, etcétera. .
Estas son las preguntas que abn) ~'On el fin de .mun~·I.trl~
lo. que espero poder transmitirles en lo tlX'ante .1 lo qul.' !tI.' t"S-
Cribe.
Lo que se escnbe,' _J er) las "",,'nJiáo-
en suma. ¿que pvur.1 5 • '¡j •
'~..A 'er) los ~~I UIdIS
nes.d e1 goce. Y lo que se cucnt.l, ¿que pvura ~ '. J I ' lo
d el goce. Pues este ,I-SCXU.1J o, ¿no es .1~.aso I.'nl.u.1l1 '-}'ko etmte,
Figura 8 .
que e11 .1 tiene de plus-de-~~e, por ser ",/l)tro
.. ._por so "\"

.
lit.
"
...
RF.DONDE/.ES DE CUERDA RfIJONIJF.I,F.S /JI: CUF./WA

s~r dichol Otr.1-, como la mujer lo ofrece al hombre bajo la


- - ., d' punto, del cu¡¡1 todo está dicho si pem¡¡mos que e~
~specie del objeto ,,? n(}~fl~)n ~ n el uno lo que tiene, dicho c1ar,unente, cero dimen-
c:1h Icar eO .
El hombre cree crear, cree-cree-cree, crea-crea-crea C'r ., s decir, que no eXIste.
cr~a-crea a la muj~r. En realidad, la pone a parir, y a ;)a;i:~i 510 n " e p~rte al contrario de los redondeles de cuerda, 5e pro-
S
. I se .. d d ..
Uno. Y por eso mIsmo es que ese Otro, ese Otro, en tanto s na tr¡¡ba:r.ón, por ser el cruce e os continUIdades la que
inscribt' en ¿lla articulación dellen~uaje, es decir, la verdad, c~
J uce u ' 'h
.' e a una tercera. ¿No se percl e que esta trabazón podna '
J cllen
Otro debe estar tachado, tachado con eso que hace un rato . tituir el fenómeno l t e' da d
paru e una I
topo'ogla.
)
enns . f ' ,
califiqué de uno-en-menos. El S <M quiere decir eso. Por eso Este es un fenómeno que tiene a su avor no ser en nJn~un
nos vemos llevados a suscitar el punto de hacer del Uno al~(: nlO locali:r.able. Considérese solamente el nudo borromeo:
que se mantiene, es decir, que se cuenta sin ser. ~~ta a la vista que se puedl'n numerar tres sitios, entre comillas
Sólo la matematización alcanza un ft·al-y por ello es com- la palabra, donde los redondeles que hacen nudo pUl·den venir
p.nible con nuestro discurso, el discurso analítico- un real que a trabarse.
no tiene nada que ver con aquello de lo cual ha sido soporte el
conocimiento tradicional, y que no es lo que éste cree, reali-
dad, sino, de veras, fantasma.
Lo real, diré, es el misterio del cuerpo que hahla, es el mis-
terio del inconsciente.

15 DE MAYO UE 1973

['Igurtl 9
.. a
Ello supone, en cada caso, que los otros dos SItiOS ve~Ka~
resumirse ahí. ¿Si~nifica esto que no h¡¡y sino un~~ De mngun
RESPUESTAS modo. Un punto triple, aunque la expresión se ulJllce, no pue-
de de nin~ún modo satisf¡¡ccr la noción dc punto. Aqul, el pun, -
to no estí hecho de la convergencIa . d e trcS l'10('.1s. Aunque ~o, o
Transcribo aquí las respuestas de Jacques La('an a algu1ltlS pre- ' d re -ho y uno IZ-
guntas que le hice durante el establecimiento del texto de ('sta fuese porque hay dos dIferentes: un punto e ,
lución. U.A.M,) quierdn. , ' m~s que
, • d
1',n cuanto a nll, me sorpren e que s e .1JmJt.1 .151 no iI
11 'ua,'e me'
· t u por e cng •
Es notable que una figura tan sencilla como la del nu~o no se pUl·da hacer llegar al sUJeto supues
' , . f
" J derech.J r
.) 1.1 n(lClon e
borromeo no haya servido de punto de partida a una topOloglól. d lante un mensaJe lI.1mado 10 ormolUV(. d' . . "n puede co-
. . . e la 1~lJn,JO
En decto, hay varias maneras de abordar el espacio. 11,qu~erda, Se reconoce, rs ClertU, ~u de .J1Ií ¿come) especilic.u-
La captura por la noción de dimensión, esto es, por el cor- mUrtlC¡¡r~e se~uramC'nte, pero .a partIr, , e p.Jrecc pC'ffell'"
on
las? En contr.1 de cierta argumenr.Jcl , m
te, es la caracterología de una técnica de la sierra. Se refleja en la

Ha
REDONDELES DE CUERDA

mente posible, y justamente por el dictado de un achat .


m
- icnto 2-2 repetido tantas veces como redondeles haya
el cual es del todo concebible a partir de la experienci a le, nto, enfrentanrels o sea menos el número de redondeles del nudo
d menos t ., ,
d o, SI. e l nud i
o es rea mente, como ' pienso, un hecho"a e. nu- eo .
·
El ac h atamiento, '1
o bservese, es oglco .
a go diferente de la No obstante, esta, c 1aro que como e lVlnCU
borrom ' 1o pnvl
"1'egl3d o
. super_
fiICle. d l rimer redondel con el segundo y del penúltimo con el últi-
Supone una dichomansión muy distinta de la conti 'd d e ~iguen valiendo, la introducción del primero y del último
.lmp 1"IClta en e l espacIo.
. y ' nUI a
por eso mismo uso esta escritu d 1 m°el eslabón central acarrea singulares enredos.
. ., . d' ra e a
paraal b dImenslon que consiste en eSlgnar con ella la ma " en Pero, si prescindimos de hacerlo, se puede volver 3 encon-
del dicho. Cosa que solo p~rmite hlengua que hablo, pe~~I~~ trar la disposición inicial.
lo hace. para que yo me pnve de ello en tanto hablo. Muy al Los nudos, en su complicación, sirven muy bien para ha-
contrano, dado lo que pienso de ello, por así decir. cernos relativizar las pretendidas tres dimensiones del espacio,
Dicho de otra manera, lo importante no es que haya t fundadas solamente en la traducción que hacemos de nuestro
· ·
d ImenSlones en el ' L o Importante
espacIo. . es el nudo bor rores- cuerpo en un volumen de sólido.
meo y. el ~?r qué accedemos a ,lo real que nos representa. No porque no se preste a ello anatómicamente. Pero ese es
La Iluslon de que no podnamos transmitir· nada a seres todo el asunto de la revisión necesaria, a saber, por qué toma
tra!1splan~tarios sobre la e~pecificidad de la derecha y de la iz- esta forma aparentemente, es decir, para nuestra mirada.
qUierda siempre me pareció afortunada en cuanto que funda- Indico aquí por dónde podría entrar la matemática de la
menta la distinción de lo imaginario y de lo simbólico. trabazón, es decir, del nudo.
Pero la derecha y la izquierda nada tienen que ver con lo Tomemos un cubo para descomponerlo en ocho, 2} cubi-
que de ellas aprehendemos estéticamente, lo cual quiere decir, tos apilados regularmente, teniendo cada cubo la mitad del lado
en la relación que funda nuestro cuerpo, de sus dos lados apa- del primer cubo.
rentes. Retiremos los dos cubitos escogidos por tener como vértice
Lo que el nudo borromep demuestra no es que esté hecho dos de los vértices diametralmente opuestos del gran cubo.
de ~n redondel de cuerda al que basta que otro redondel se Hay entonces dos maneras, y sólo dos, de pegar por una
repltegue sobre él en forma de dos orejas, para que un tercero, cara común los seis cubitos restantes.
al anudar sus dos aros, no pueda debido al primero, desabro-
char~e -es que de los tres redondeles, dos cualesquiera pueden
funCionar como primero y último, funcionando entonces el
tercero como intermedio, es decir, como orejas replegadas-,
veánse las figuras 4 y 5.
~ partir ~e esto, se deduce que, sea cual fuere el número de
los lOte~edlos, es decir, de las dobles orejas, cualesquiera dos
de e5t?S lOtermedios pueden funcionar como primero y último, Figuras JO Y JI
acoplandolos los demás con su infinidad de orejas. . d d' osiciones diferentes para
Las cuales orejas esún entonces hechas no de un enfrenta- Estas dos maneras deftncn os ISPJ' . nes di"'.1mos, dc:l
aparear tres eJes l
. penos ' I
segun a s tres ¡reCCIO , ,.,
miento 1-2, 2-1, sino, en el intervalo entre esos dos, de un
/6/
160
/{CVU/VVC,LC,.} vc ..... UC/{UI\ J(CU V4 ..- 6J - - - - . _¡JC

- -
s
"
termmos
de primero y último, pero no en forma equi-
. los toma, y eI otro,
con 1o nO de los dos sImplemente
va1ente, P
ues u
define como diferente, abrocha las cuatro ebras
h
ue por eso se
q un doble lazo.
con d partes, en el eslabón central, las cuatro hebras per-
En to as . , . '
, 'tO número de entrecruzamlentos UplCOS y suscepu-
mlten cler, .
bies de vanaClones. .
estoS eslabones son de una longItud cuatro veces
Figuras 12 Y 13 E n su ma ,
ue la de los redondeles extremos.
meno r q l" ., E '
D ello concluyo que e espacIo no es intUitivo. s matema-
espacio, que distinguen justamente las coordenadas cartesianas tico, ~osa que todo el mundo puede leer en la historia de la
Para cada uno de estos tres ejes, los dos cubos vacíos, o sea' propia matemática.. '
extraídos primero, permiten definir en forma unívoca la infle: Esto significa que el espacIo sabe contar~ no ':l~ch~ mas que
xión que podemos imprimirles. osotros, claro, pues sólo cuenta hasta seIS, nI sIquIera hasta
Es la que exige la trabazón en el nudo borromeo. ~iete. Por eso mismo, Jehová se distinguió con su férula de la
Pero h.ay algo m~s. Po?emos e~igir la, caída del privilegio semana. ,
que constltuye la eXistenCIa del pnmer Circulo y del último Por supuesto que el cifraje popular cifra hasta dIez, pe~o es
--<:ualquiera de ellos pudiendo cumplir este papel-en el nudo porque cuenta con los dedos. Desde entonces, ,se le han baJado
borromeo, o sea: que este primero y este último en dicho nudo los humos con el cero, es decir, que está equlVoc.ado: n,o,hay
estén constituidos por un repliegue con la misma estructura que contar con nada que sea cuerpo aparente, ni motrlcldad
que el eslabón central; en otras palabras, que el vínculo 2-2 sea animal. Lo divertido es que la ciencia no se haya separado de
allí unívoco. Es la figura 8. este cifraje sino a costa primero de un sistema 6 X JO, o sea,
Lo inextricable que de ello resulta para todo intento de sexagesimal, véanse los babilonios. d l
achatamiento contrastará felizmente con la elegancia del apia- Para volver al espacio, parece de ver~ formar parte e
nado de la presentación original. Y sin embargo, comprobarán inconsciente: estructurado como un lenguaJe. Id
, . ede encontrar e os
que nada es más fácil que aislar nuevamente dos redondeles, en y SI cuenta hasta seIS, es porque no pu
la misma posición llamada de primero y de último en el nudo sino por el tres de la revelación. , da La revelación
original, Esta vez cualquiera de ellos la cumple en forma abso- Una palabra aún: no hay que Inventar na. h
hay nada que acer,
luta, ~a que ha desaparecido el privilegio que, como dec,ía. del inconsciente nos enseña eso. Pero no , mos apar-
, l' "Ya que necesIta
comphca tanto la disposición de los eslabones intermedIOS tenemos la comezon de a mvencJOn. , . fj l presenCia e
, d l nu' mero.
cuando se trata del nudo borromeo original. pero llevado a un tarnos de lo real y de lo q~e slgnI Ica a odido observar que la
número de más de cuatro. Una palabra para terminar. Se h; PI extremos no es lo
Esto,s eslab~)Oes, en efecto, ya no están en este caso hechos homogeneización de los eslabones ~ os l singularmente no
~el rephegue Simple de un redondel, que ilustrábamos con la mismo que su enlace cabo a cabo. e c,ua,os indent"ndientCS,
. I d a que dCIar r-
lffiagen,de dos orejas, sino de un repliegue tal que cuatrO hebras tiene otro efecto sobre a ca en e reduce en unO.
COn excepclon " d e Inumero
' de eslabones qu
del eslabón conexo Son asidas por los redondeles que aislamos
/61
162
- - XI

l.A RATA EN El. LABERINTO

J 4
1 E/lt1I8""jt tS """ r/"cubraciim
Figura 14 Jt Ulbtr ,olm' ¿'/t1Ig"a.
lA "",d"d dt/ CUtrpo.
LA hipótt,is ¿'c""i,,,,,,.
E/.,mor.
Será d. de u~ redondel si.mpk· y de un ocho interior, aquél Jt 1" contingt1lcw a la "tcrsidad.
con que slmbo.hzan~os el SUjeto -permitiendo entonces reco-
nocer en el amllo sImple, que por cierto se interviene con el Gracias a alguien que acepta pulir las l'OsaS que les cuento,
oc~o, el ~igno del objeto a- o sea, de la causa por la cual el hace cuatro o cinco días me pulieron d hocico en mis elocucio-
SUjeto se Identifica a su deseo. nes de este año.
Confi('sn que con este título de Aun no estaba s('guro de no
habl'r salido del campo que he estado despej;mdo durante vein-
22 DE OCTUBRE DE 1973. te años, pues con dIo decía que podía durar aún m~ch~ ritm-
po. Releyendo la primera transcripción de este scm/O,arI0, .me
pareció que no estaba t.ln mal, y en especial h.l~)iendo pundo
dc esta fÓrmula que me parecía un t.lnto pr('C.1rla: ~ue el goc~
del Otro no es signo de amor. Era un punto de paruda • .1/ eUA
podría <l uizá n"'resar hoy C('rr;IOJo /0 que entonces abr'3.
n ' d / puse
Algo hable' del amor. Pero el eje, J.l clave e () qu." (,JI
_. l b el tnf.u" t"n que
esre ano cunl'lerne lo que toca a 53 er, Y pUlIe ..
su' " Hoy "uls lr," ('on-
'heJerCICIO
. sólo rIludía rt'presentar
• b un/ goce. se h.."(' A lIC"nt.l
' . •IOn
tra Ulr
. a ello con una refleXIón so / re o qUt" put'J e pn) J u~-'r lO
I h
de
eI dIScurso científico rt'spt'ctll.l () qut'
saber.

iic! lO·
____ y,.er
/64
LA RATA EN EL LABERINTO

J
- -
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.dioma agregando algunos comentarios, y
I
en el Bateson en
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I
go que
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, enco ntra d
qUe creyoente , allá de el inconsciente estructura o como un
'blem mas
sen sl .
Voy derecho al asunto: el saber es un enigma. lengua¡e' I . consciente, por no saber que está estructurado
Este enigma nos es presentificado por el inconscie l Pero de muaJ' e Bateson só I "una
o tlene d I ea b astante po b re.
, Id' 1"
como se reve 1o con e Iscurso ana ItICO. nteta I g
. Se enuncia aSI'·• para el corn un
O . . . muy l'm dos, que II ama meta'1ogos.
b' en forJ'a'aruÍlcJOs
ser que ha bl a, eI sa ber es 1o que se articula. Se hubiese p d'd Ahora len, . h d ' I I '1
reparar en eHo desde hace la mar de tiempo pues Cua °d I o No está mal, en tanto q~e, SI a d' el ~r~erse~, oSd m~ta ogos
. d " n o se implican cierto progreso ~~terdnol' la ~dCtlCdO, a pr? u~JrSe Ccon
trazaban los cammos el saber, . ¿que se hacía si no artOICU lar
cosas y, desde hace mucho tiempo, centrarlas en el ser' y '1 . terrogar la evoluclon e sentJ o e un termmo. o-
evidente que nada es sino en la medida en que eso se di~e q:: so o .Ienmpre ha ocurrido en todo lo que lleva el título de dláJo-
rno SI . '
es. se trata de hacer deCir por el mterlocutor supuesto lo que
Llamo a eso S2' Hay que saber oírlo, ¿es dos, de veras, ha- ~~tiva la pregunta misma dell?cutor, es d~cir, enca~~ar en el
bla eso de el~os? (est-ce bien.d'~ux que fa parle?). I Por lo gene- otro la respuesta que ya está ah!. Por eso mismo, el dialogo, el
ral, se enuncia que el lengua/e sirve para la comunicación. 'Co- diálogo clásico, cuyo ejemplo más hermoso está representado
m,U?icación ~ propósito de qué, d~be~os preg.untarnos, a(pro- por el legado platónico, demuestra no ser un diálo.go. .
p~sJto de cuales ellos? La comumcaClon Imphca la referencia. Si dije que el lenguaje es aquello como lo cual el inconSCien-
Solo una cosa está clara: el lenguaje no es más que lo que el te está estructurado, es de seguro porque el lenguaje, en primer
discurso científico elabora para dar cuenta de lo que yo llamo lugar, no existe. El lenguaje es lo que se procura saber respecto
lalengua. de la función de lalengua. . "
. L~~engua sirve para otras cosas muy diferentes de la comu- Es cierto que así lo aborda el propio discurso clentlflCO,
DlcaClon. Nos lo ha mostrado la experiencia del inconsciente, aunque no hay que olvidar que le es difícil realizarlo plename~­
en cuanto está hecho de lalengua, esta lalengua que escribo en te porque desconoce el inconsciente. El inconsciente es testi-
una sola palabra, como saben, para designar lo que es el asunto monio de un saber en tanto que en gran parte escapa al ser que
de c~da quien, lalengua llamada, y no en balde, materna. habla. Este ser permite dar cuenta de hasta dónde llegan l~s
. SI la comunicación se aproxima a lo que efectivamente se efectos de lalengua por el hecho de que presenta toda suerte le
ejerce en el goce de lalengua, es porque implica la réplica, dicho afectos que permanecen enigmáticos. Estos afectoS son el resu -
de ~~ra manera, el diálogo. Pero, ¿lalengua sirve primero para ta do d e la presencia · de lalengua en tanto que articula cosas de
el dialogo? Como lo articulé en otros tiempos, nada es menos saber que van mucho más aHá de lo que el ser que habla soporta
seguro. de saber enunciado. Es una elucu-
Acabo de tener entre manos un libro importante, de un tal El lenguaje sin duda está hecho de la!eng . . ua es un sa-
Bateson, con el cual me habían calentado las orejas, lo suficiente braclOn
. , de saber sobre la1engua. Pero el mconsclente y lo que se
para mo!es~e un poco. Debo decir que provenía de alguien ber, una habilidad un savoir-faire con lalengulla. de que pue-
que habla Sido tocado por la gracia de cierto texto mío que '
sabe hacer con lalengua rebasa con m .¡;
u -ho aque o
de dárse cuenta en nombre del lengua/ed' I s efectoS que c:n-
1. Véase nota S del capítulo 1. [T.) L aIengua nos afecta pnmero . por tO os o

167
J66
LA RATA EN EL LABERINTO
-
I había traducido a su idioma agregando algunos comentarios, y
e creyó encontrar en el Bateson en cuestión algo que iba
qu
sensiblemente mas, a11'a d
e ei 'mconsClente
. estructurado como un
Voy derecho al asunto: el saber es un enigma. lenguaJe.. .
Este enig~a nos cs. presentific~~o por el inconsciente tal Pero del mconsclente, por no saber que está estructurado
como se revelo con el dIscurso anahuco. Se enuncia así: para el como un lengua~e, B~t~s?n sólo ti~ne una idea bastante pobre.
ser que habla, el saber es lo que se articula. Se hubiese podido Ahora bien, fOrJa artifIcIos m~y landos, que llama metálogos.
reparar en ello desde hace la mar de tiempo, pues cuando se No está mal, en tanto que, SI ha de creérsele, los metálogos
traz;¡ban los caminos del saber, ¿qué se hacía si no articular implican cierto progreso interno, dialéctico, al producirse con
cosas y, desde hace mucho tiempo, centrarlas en el ser? Y es sólo interrogar la evolución del sentido de un término. Co-
evidente que nada es sino en la medida en que eso se dice que mo siempre ha ocurrido en todo lo que lleva el título de dIálo-
es. go, se trata de hacer decir por el interlocutor supuesto lo que
Llamo a eso 52' Hay que saber oírlo, ¿es dos, de veras, ha- motiva la pregunta misma dcllocutor, es decir, encarnar en el
bla eso de ellos? (est-ce bien d'eux que fa parle?). I Por lo gene- otro la respuesta que ya está ahí. Por eso mismo, el diálogo, el
ral, se enuncia que el lenguaje sirve para la comunicación. ¿Co- diálogo clásico, cuyo ejemplo más hermoso está representado
municación a propósito de qué, debemos preguntarnos, a pro- por el legado platónico, demuestra no ser un diálogo.
pósito de cuáles ellos? La comunicación implica la referencia. Si dije que el lenguaje es aquello como lo cual el inconscien-
Sólo una cosa está clara: el lenguaje no es más que lo que el te está estructurado, es de seguro porque el lenguaje, en primer
discurso científico elabora para dar cuenta de lo que yo llamo lugar, no existe. El lenguaje es lo que se procura saber respecto
lalengua. de la función de lalengua.
Lalengua sirve para otras cosas muy diferentes de la comu- Es cierto que así lo aborda el propio discurso científico,
nicación. Nos lo ha mostrado la experiencia del inconsciente, aunque no hay que olvidar que le es difícil realizarlo plenamen-
en cuanto está hecho de lalengua, esta lalengua que escribo en te porque desconoce el inconsciente. El inconsciente es testi-
una sola palabra, como saben, para designar lo que es el asunto monio de un saber en tanto que en gran parte escapa al ser que
de c~a quien, lalengua llamada, y no en balde, materna. habla. Este ser permite dar cuenta de hasta dónde llegan los
. SI la comunicación se aproxima a lo que efectivamente se efectos de la lengua por el hecho de que presenta toda suerte de
ejerce en el goce de lalengua, es porque implica la réplica, dicho afectos que permanecen enigmáticos. Estos afectos son el resul-
de ~~ra manera, el diálogo. Pero, ¿lalengua sirve primero para tado de la presencia de lalengua en tanto que articula cosas de
el dIálogo? Como lo articulé en otros tiempos, nada es menos saber que van mucho más allá de lo que el ser que habla soporta
seguro.
de saber enunciado.
B Acabo de tener entre manos un libro importante, de un tal El lenguaje sin duda está hecho de lalengua .. Es una elucu-
ateson',con el cual me habían calentado las orejas, lo suficiente bración de saber sobre lalcngua. Pero el inconSCIente es un sa-
para mo estarme un poc D bo d .
que h b"'do o. e
I .
eClr que provenía de a gUlen ber, una habilidad un savoir-faire con lalengua. y lo que se
a la \1 tocado por la gracia de cierto texto mío que sabe hacer con lale~gua rebasa con mucho aquello de que pue-
de dárse cuenta en nombre del lenguaje.
l. Vé.ue nota S del capitulo 1. lT.J .
Lalengua nos afecta pnmero por ro o
d s los cfccto~ que en-

} 6(, 167
VI RATA EN EL lABERINTO I.A RATA EN EL I.ABERINTO

cierra,! que son afectos. Si se puede decir que d inconsc'


-
. l' lente ne.) No se lo preguntan en lo más mínimo. O más bien, idc:nti-
está estructur.a d o como un engua/c es por el hecho mismo de ' 'an su ser y su cuerpo.
fle
que los efectos de lalengua, ya allí como saber, van mucho más Oesde siempre, se h a 'Imagma. d o que e1 ser debe content'r
all.í de todo lo que el ser que habla es capaz de enunciar. algún género de plenitud que le sea propio. El ser es un cuerpo.
Por eso el inconsciente, en tanto le doy aquí el soporte de De esto se partió en el primer acercamiento al ser. y se elucubró
su desciframiento, no puede estructurarse sino como un len- toda una jerarquía de los cuerpos. Se partió, en suma, de la
guaje, un lenguaje siempre hipotético respecto a lo que lo sos- noción de que cada quien bien debía saber lo que lo mantenía
tiene, a saber, lalengua. Lalengua es lo que hace rato me permi- en el ser, y que debía ser su bien, o sea, lo que le producía
tió mudar a mi 52 en una pregunta, diciendo: ¿es dos, de veras placer.
se trata de ellos en el lenguaje? (est-ce bien d'eux qu'il s'agi~ ¿ Pero qué cambio se ha producido en el discurso, para que
daos le langage ?). de pronto se interrogue a este ser sobre la manera cómo podría
En otras palabras, que el lenguaje no es solamente comuni- superarse, es decir, aprender más de lo que necesita en su st'r
cación, es un hecho que se impone a través del discurso analíti- para sobrevivir como cuerpo?
co. Por desconocerlo, surgió en los bajos fondos de la ciencia El laberinto no lleva solamente a la comida, sino a un botón
aquella mueca que consiste en interrogar cómo el ser puede o a una portachuela, cuyo mecanismo el sujeto supuesto a este
saber algo. Este será hoy, el eje de mi pregunta sobre el saber. ser debe descubrir para dar con la comida. O bien se trata del
reconocimiento de un rayo de luz o de una raya de color, ame

". - los cuales el ser es capaz de reaccionar. Se transforma la pre-


gunta del saber en la de un aprender, eso e~ ,lo i~po~an~e. Si,
tras una serie de ensayos y errores -se de/o asl e~ Ingles ~or
2 tríals and errors, debido a los que abrieron este camino relatlv,o
al saber- la tasa disminuye lo suficiente, se registra que la UnJ~
dad ratera es capaz de aprender algo.
¿Cómo puede saber el ser? Es cómico ver de qué manera se La pregunta que sólo se plantea secundariamente, la que I
pretende satisfacer esta interrogante. Ya que el límite, como lo mí me interesa, es la de saber si la unidad ratera va apreonde~ .1
. , . d la expencncla.,
po~tulé, ~stá hecho de que hay seres que hablan, se pregunta aprender. Allí reside el verda d ero pnnclplO e .
que podna ser el saber de los que no hablan. Se lo preguntan. . 'd de 'stas pruebas, la rata.
Una vez que ha SIdo sornetJ a a una e, . . °d ) E
.' d ra mas rapl o. stO
No saben por qué se lo preguntan. Pero se lo preguntan de ante una prueba del mIsmo upo, ¿apren c . d
., .' d' o " del numero e en-4
todos ~odos, y hacen para ratas un pequeño laberinto. se matena1tza factlmente por la IsmlnucJOn
, '
.'
ue comportarse en
ASI esperan encaminarse hacia lo que es un saber. Creen sayos necesarios para que sepa CO~O tiene ~unto del l.1bcrinro. •
que la rata va a mostrar qué capacidad tiene para aprender. un monta/'e dado' llamemos monta/e.11 cO", d °on :
, f' en C.1 .1 0Cb1 '
¿Apr~(h)ender ~ué?: lo que le interesa, claro. Ya la rata ¿qué se
.
las portachuelas y botones que uncJOnan 'lOS .1unquc lo n.l '
supone: que le Interesa? 'd I d lan pocas VCt;.. • o '
La pregunta ha SI o p antea ,a , o prcgunl.lrSC SI fuy I
.,
La rata esa no se aprehende como ser sino en verdad co- • sido, que a nadie se le ha ocumdo SlqUICUpUCSrtl J la UI.l par.J :
mo cuerpo I " , . ' en caso d e q uc el tema pro o f uC'ntt:
°d_.J • o que: supone que se la ve como unidad, como a Iguna dIferenCIa , de la nusm.l
un¡ iIU ratera , Pero , y e1 ~er d i ¿qué lo' render, sur¡.1
c: a rata, entonces, sostJc- demostrar sus facu Ita d es d e aP

168
-
l ..... R.-l'I:-t EN El. I.MJHRINTO
- 3
o dt' dos hu'nlt's dislinlas, () hic'lI C'II C<ISO d(' quc fJllie.'1J c~ns('iia a
la ral;1 a apn'llder St'a () 110 d mislIlo c'xperinwlllaclor. Porquc' c.1
('xpt"li/llt'nlador es quit'n sabc' algo cJc'l aSUnlo, y ron lo que.'
oybt- ill\'l'l1l.. t"I mOl1lajc' cid lahe'rinlo, los hOlol1c's y la.o; pona- e n la noción de un saber que se transmite, que se transmi-
chuela.... Si 110 IÚt'ra alguiell para quic'n la relaciólI con t"I saher , t~gramente, se produjo en el saber el tamizado gracias al
t'Slá fundada ('11 ulla n'ladón COIl lalellgua, c'n la hahiladón dt.
te m se constituyó un d'Iscurso que se 1
cual ama ' 'f'ICO.
1Clentl
lalcngua. o la rohahiladón COII ella, no hahría 1110111 .. *:. Se constituyó con numerosos percances. Hypotheses non
1.0 lÍnico qUe' lit'ne que aprender la unidad ralc'ra, e.'n (~sta
ocasión. es a harer una sella, a dar un signo de su prc.·sencia ele
fiIn·onuario,
g'o cree poder decir Newton, no supongo nada. Cuando, al
, la famosa revo lUClon,
" que d"e nmgun modo es coper-
unidad. La ponachut"la sólo se.' n'conoC(' por un signo y c.1 ~icana sino newtoniana, jugó con una hipótesis, al sustituir el
aporo de la pala sobn~ es(' signo es un signo. Siempre es gira por un cae. La hipótesis newtoniana consiste en haber pos-
hacic.-odo st'ñas como la unidad llega a lo que pC'rmite ("oncluir tulado que el gira astral, es la misma cosa que caer. Pero para
que ha)' aprendiz¡Ye. Pero ('sla reladún con los signos c~s de comprobarlo, cosa que permite eliminar la hipótesis, era nece-
eXlerioridad. Nada confirma quc pueda haber en la ral<1 apn'- sario que primero la hiciera.
heosión dd mecanismo que st' consigue aprelando t"I hotón. Para introducir un discurso científico relativo al saber es
Por eso lo único que cuenta es saber si el cxpc.'rinwntaclor com- preciso interrogar el saber aJlí do~de está: Es~ saber,. en tanto
prueba no solamente que la rata descuhrió el truco, sino que yace en la guarida de lalengua, qUIere deCIr el m.con~cl,ent~. En
aprc.-ndió la forma en que un mecanismo se aprehencle, que el inconsciente, no entro, igual que Newton, s~n hlpot.esls.
aprendió la que hay que aprehnuil'T. La experiencia del labe- Mi hipótesis es que el individuo ~fectado de ~nc?~sclcnte es
rinto, si lomamos en cuen l<I lo tocante al saber inconscien te, no el mismo que hace lo que llamo sUJeto de u~ SI??lflcante. Lo
puede dejar de ser interrogada sobre el punto de saber cómo la enuncio con la fórmula mínima de que un slgmflcante rep~e­
unidad ratera responde a lo que ha sido cogitado por el experi- senta un sujeto para otro significante. El significante en sí .ml~­
mentador no a partir de nada, sino a partir de lalengua. mo no es definible más que como una diferencia con otro sIgni-
No se invenl<l una composición laberíntica cualquiera. y que ficante. La introducción de la diferencia como tal ~n c.' campo
proceda del mismo experimentador () de dos experimc.:nladores es lo que permite extraer de la lengua lo quc toc~ al slg?¡{i,c~~e.
diferemes merece ser interrogado. Pero nada de lo que he ··
Dicho de otra manera, reduzco Ia hIpoteSls,.
segun a rOr-
f . _
podido recoger hasta ahora en esa literatura indica que se haya 'f' esarta al unclona
mula misma que la substanu Ica, a que es nee . d--ir
formulado la pregunta en este sentido. . . h u/' eto no es SlOO ....
mIento de lalengua. DeCIr que ay un s d e el suje-
EMe ejemplo deja pues enteramente intactas. y distinlas, la que hay hipótesis. La única prueba que te,n~md?s'deoqUque habla
pregunta sobre el salx'r y la pregunta sobre el aprendiz~je. En ·,'
to se confunde con esta hIpotesls y q
ue e '" IVI u
. IOn si ..no.
lo locame al 5a~r se plalllea otra pregunta. señaladamente, la . 'f'
es su soporte, es que eI slgnl !Cante s al
e convIerte.. I't
lanto que por
de cúmo se <"nseña eso. . ber 1 cngua en I
Porque hay inconscle~te, asa '/l d el ser que h~b a,
cohabitar con ella se defme un ser ama? o Entiendan el
. .. 11 d a ser slgn. .
puede el sIgnifIcante estar ama o I h' del ingles, la cosa.
.
signo . I uso como .e I mg
como les plazca, mc En I~nro que soportt'
. d un SUleto.
El significante es signo e

170 /71
~.

--~
LA RA T A EN EL LABERINTO
LA RATA EN EL LABERINTO
-
fonnal. el significante alcanza a otro di~tinto de lo que él, llana- escribiré primero por su relación con S2. y podrán tener tantos
como quieran. Es el enjambre mencionado.
mente, es como significante, otro a qUien afecta y que por ello
resulta sujeto, o al menos pasa por serlo. Por ello resulta ser el
sujeto y sólo para el ser que habla, un ente cuyo ser está siem-
pre aliende, como lo muestra el predic,ado. El ~ujeto nunca es
más que puntual y evanescente, pues solo es SUjeto por un sig- El SI> el ~njambre, significante-amo, es lo que asegura la
nificante y para otrO significante.. , unidad, la UnIdad de la copulación del sujeto con el saber. En
Aquí tenemos que volver a Anstoteles. Con una elección, laleng~a, y en nin~una ot~a pa~e, en tanto es interrogada como
guiada no se sabe por qué, Aristóteles decidió no dar otra defi- lenguaje, se despeja la eXistencia de lo que una lingüística pri-
nición del individuo más que el cuerpo, el cuerpo en cuanto mitiva desi?n~ ~on el término de ato~XEt.o~;elemento, y no en
organismo, lo que se mantiene como uno, y no lo que se repro- balde. El signIficante Uno no es un slgDlflcante cualquiera. Es
duce. La diferencia entre la idea platónica y la definición aristo- el orden significante en tanto se instaura por el envolvimiento
télica del individuo como lo que funda el ser, es algo en torno a con el que toda la cadena subsiste.
lo cual todavía damos vueltas. La pregunta que se le plantea al Hace poco, leí un trabajo de una persona que se pregunta
biólogo es en verdad la de saber cómo se reproduce un cuerpo. por la relación del 51 con el S2, a la cual confunde con una
De lo que se trata en todo intento de la química llamada mole- relación de representación. El SI estaría en relación con el S2
cular es captar por qué, por la combinación de cierto número por cuanto representa un sujeto. Saber si esta relación es simé-
de co.sas en un baño único, algo se precipita, y una bacteria, trica, antisimétrica, transitiva u otra, si el sujeto se transfiere
por eJemplo, se reproduce. del S2 a un S3 y así sucesivamente, es una cuestión que debe ser
¿Qué es, entonces, el cuerpo? ¿Es o no es el saber del uno? retomada a partir del esquema que repito aquí.
El saber del uno resulta que no viene del cuerpo. El saber El Uno encarnado en lalengua es algo que queda indeciso
del un?, por lo poco que. ca~~ decir de él, viene del significante entre el fonema, la palabra, la frase, y aun el pensamiento todo.
Uno. (Viene, acaso, el, slgmflcante Uno de que el significante Eso es lo que está en juego en lo que yo llamo significante-amo.
como tal nunca es mas que uno-entre-otros referido a esos Es el significante Uno. Y no en balde, para ilustrarlo, traje al
otros, no s,iendo sino la diferencia con los otros ? Tan poco penúltimo de nuestros encuentros una cuerda, porque con ella
resue~ta esta la pregunta hasta ahora que hice todo mi seminario ~e hace aquel redondel cuyo nudo posible con otro empecé a
del ano pas~do par~ acentuar ese Hay Uno. Interrogar.
~ q~lere decrr H.ay Uno? Del uno-entre-otros y el asuntO En cuanto a este punto, me detendré aquí por hoy, ya que
es· d. Sil fes ~qulera, alza el vuelo un SI>' que como nos han suspendido un seminario debido a los exámenes que se
blen Ice e rances es un essa,· 2 . b re slgm
. ·f·Icante un realizan en esta Facultad.
. b b m, un enJam

gu
nta ·hablo de
~
o;,
enJam re zum ante Este S d d . ·f· . '
I e ca a SlgDl Icante, SI hago la pre-
e s, ese es dos? (est-ce d'eux que je par/e), 3 la
. ,
2. 5$~ (enjambre) es cuasi-homofónico en francés con S . [T.]
3. tase nota 5 dd c~p. 1. (T.] I

17)
172
LA R.-tTA EN EL LABERINTO
. 1 elación sexual como aquello que no cesa de no escribirse.
4 ni a rallí imposl'b'l'd
I la.dE ' ,
s, aSImIsmo, '1o:
que na d a pued e d eClr
H ayhay en el deCIr, . , d e Ia re laClon
.eXIstenCIa ' , sexua1. ¿Pero qué
n~iere decir negarlo? ¿ Es legítimo de alguna manera sustituir
P.ua pasar la página, diré que lo importante en lo que revelí! q or una negación la aprehensión experimentada de la inexisten-
el discurso analítico, y sorprende no ver su fibra en todas par- ~ia? Es otra pregunta que sólo me toca esbozar. La palabra
tes. es esto: el saber, que estructura en una cohabitación especí-
entredicho (interdiction) ¿acaso dice más? ¿acaso es más lícita?
fica al ser que habla. tiene la mayor relación con el amor. Todo
Esto tampoco se puede, de inmediato, zanjar.
amor encuentra su soporte en cierta relación entre dos saberes
La contingencia, la encarné en el cesa de no escribirse, Pues
inconscientes.
Cuando enuncié que la transferencia era motivada por el no hay allí más que encuentro, encuentro, en la pareja, de los
supuesto sujeto de saber, no era sino aplicación particular, es- síntomas, de los afectos, de todo cuanto en cada quien marca la
pecificada. de lo que yace en esa experiencia. Les ruego que huella de su exilio, no como sujeto sino como hablante, de su
consulten el texto de lo que enuncié aquí, a mediados de año, exilio de la relación sexual. ¿No quiere esto decir que sólo por
sobre la elección de amor. Hablé, en suma, del reconocimien- el afecto que resulta de esta hiancia se encuentra algo, que pue-
t? del reconocimiento por signos siempre puntuados enigmá- de variar infinitamente en cuanto al nivel del saber, pero que,
ticamente de la forma como el ser es afectado en tanto sujeto un instante, da la ilusión de que la relación sexual cesa de no
del saber inconsciente. escribirse? -ilusión de que algo no sólo se articula sino que se
No hay relación sexual porque el goce del Otro considera- inscribe, se inscribe en el destino de cada uno, por lo cual, duran-
do como cuerpo es siempre inadecuado -perverso, por un la- te un tiempo, tiempo de suspensión, lo que sería la ,rela-
do, en tanto que el Otro se reduce al objeto a- y por el otro, ción sexual encuentra en el ser que habla su huella y su vla de
diría, loco, enigmático. ¿No es acaso con el enfrentamiento a espejismo. El desplazamiento de la negación, ?el cesa ~e no
este impase a esta imposibilidad con la que se define algo real, escribirse al no cesa de escribirse, de contingenCIa a neceSIdad,
como se ~one a prueba el amor? De la pareja, el amor sólo éste es el punto de suspensión del qu~ se ata todo amor. , ,
puede real~zar lo que llamé, usando de cierta poesía, para que Todo amor, por no subsistir sino con el cesa de n~ ~scnblr­
me entendIeran, valentía ante fatal destino. se, tiende a desplazar la negación al no cesa de escnbme, no
éPero se tratará de valentía o de los caminos de un reconoci- cesa, no cesará. , .
miento? Reconocimiento que no es otra cosa que la manera Tal el sustituto que -por vía de la existenCia del mcons¡
cómo la relación llamada sexual-en este caso relación de suje- ciente, y no de la relación sexual, que son distintas- hace e
~o a sui.eto, sujeto en cuanto no es más que efecto del saber destino y también el drama del amor.
mconsclente- cesa de no escribirse.
, Cesar d~ no es~ibi~se, no es fórmula puesta al azar. La refe- rmalm ente deseo dcs-
n a la contmgencla, mIentras que me regodeé con lo necesario Por la hora que es, la hora en qu.c n~ . lamente que lo
· " , d I nte' mdlcare so
como lo que no cesa de escribirse, pues lo necesario no es lo real. pe d Irme, no segUlre mas a e a , 1 que se articulJla
Apuntemos, de paso, que el desplazamiento de la negación noS dicho del odio no corresponde al p ano con
p~antea la pregunta de lo que ocurre con la negación cuando aprehensión del saber inconscientde. saber demasiado en
vIene a ocupar el lugar de una inexistencia, Por otra parte, defi- ' 'bl I
Es Imposl e que e SU) 'eto no esee no

174 /71
LA RATA EN f.I. /.ABfRINTO
-
• f" ('oml}arado al trabajo que me: da, c()nfie~) que
I tocante a este encuentro eminentemente contingente con el .ón lO !Olta. , r
poca c<na. A apostar, pues.
o~ro. Por cso, del otro pasa al ser prendido a ~1.
el
me Pyarece '\ erá el resultado? ,d
¿Querra ' que IOt qur ad'IV'-
eClr .
La relación del ser con el ser no es la rclacl{,n de armonía ¿ cua s me quieren? Puc:, hlen ,
-y C\to
.
prrcl\aml'ntt tt
que' dcsde siempre, no se sabe muy bien por qué, nm adereza n C:~ porq ue . L \ I
nC, 'el le \0 quc hoy acabo de enunclar- Uln'f () qut' a
una tradición en la que Aristótdcs, que no ve en ella m.Í!I que el ",cntl o ( b dI
. a hacer no es una prue a e amur.
gocc supremo. confluye con el cristiani.s~o, para quic.~ es bea- parCIa va
titud. Esto es prenderse en la aprchenslOn de un cspeJlsmo. El
amor es quien aborda en el encuentro al scr como tal.
El amor que aborda al ser, ¿no surge de allí lo quc hace del 26 Of. JUNIO Uf. 1973.
ser aquello que 5610 se sostiene por errarse? Hablé de ratas hace
poco, era eso mismo. No por nada se eligió a la rata. Se eligió
porque con ella es fácil hacer una unidad: a la rata se la errata.
Ya me di cuenta en una época en que tenía conserje, cuando
vivía en la rue de la Pompe: aquel hombre nunca erraba una
rata. Las errataba toda!>. Tenía por la rata un odio igual al ser de
la rata.
Abordar al ser, ¿no estriba en esto lo extremo del amor, el
más grande amor? Y el más grande amor -es claro que no lo
descubrió la experiencia analítica, su reflejo se percibe muy
bien en la modulación eterna de los temas sobre el amor- el
más grande amor acaba en el odio.

Ya está, los dejo.


¿Les digo hasta el año que viene? Fíjense que nunca lo he
dicho. Por una razón muy simple, y es que nunca he sabido, en
veinte años, si iba a seguir el año siguiente. Eso forma parte de
mi destino de objeto a.
Después de die7. años, me quitaron la palabra, en suma. Se
da el caso que, por razones en las que se mezclan el destino y
las ganas de complacer a algunos, seguí aún diez años. De estoS
veinte años, he cerrado el ciclo. ¿Seguiré el año que viene? ¿Por
qué no detener el aun? Lo admirable es que nadie haya dudado
nunca de que seguiría. Pero señalarlo yo e. hacer la pregunta.
Onpués de todo, cabe que al aun le ponga un basta.
Ojos mío, les dejo la cosa para que hagan tus apue!ita\. Mu-
chos creen conocerme y piensan que así consigo una satilÍac-

176
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Aun
111111111 ir n 1(011111 y V{'I 1,1 d('1 mi~rll() n·~i~trn .•
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IUtrilol.,do y r]nrlh·M.'I(· divNlIO'i lo (opo('n d(" Freud. hahí,.
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IIIS rll¡1i,j('(J~ ('S Jlhl;lll1('¡)I(' TI:XTO dl-I ·nlstkismo .• Pl·ro todo
(J¡"nf '1\11' lo kU'ntl n, l>1"ro (1111' I;,TAIJU'CII!O bien lOirodo, la coso no ('s <l~i
lIl) slIIJl':1 nndll,R PUR ~~'iC ~()('(; ClUt,' se si{'nll' y del
.1',..,101. Jlil ulndmH'.'I m{fóllrf\.'I JACQUIS-Al.AIN qUf.' l1ndíl s¡.' sabe ¡,IIO es
tlO !lIJIl 111 IJIIlulm'ríl¡ ni MIIJ.En ¡¡CflSO lo (jUl' nos {'nnllnina
vNhoHl'iI .'1'111,11 fin tlt· hndd lél ,·x·sislC'ncill? ¿Y por
('w'IHM, In mi'¡nr (¡\1(' IIIIY qut' no inH'rprt'lflr una fll7. d('J
¡JilT.II('(·r -1101,'11 pi¡. di' Otro, Itl fM e!l- Dios, ('(¡ITIO lo
IMl(inn: (I/Im/". los Estrit()~ tI(• qU(' ti!'nl' de sopor1t' al WK'('
.If1(·qllf'~ /.(//(111 ponllll' son fel !1('llinfl'!.