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UN ESTUDIO BÍBLICO SOBRE SAN JUAN

POR QUE FUE ESCRITO EL EVANGELIO DE JUAN


“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos,
las cuales no están escritas en este libro.
Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el hijo de
Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”
- Juan 20:30-31
Juan, el escritor de este evangelio, se refirió a sí mismo como,” aquel discípulo a
quien Jesús amaba”.
Posiblemente Jesús no amaba más a Juan que a sus otros discípulos, pero por su
carácter más sensible, quizás sintió más ese amor.
Juan apreció hondamente ese amor y estuvo consciente de la misión de Cristo y Su
propósito en este mundo.
Muchos años después de la escritura de los Evangelios de Mateo, Marcos y
Lucas, se propagaron algunas doctrinas falsas.
Según éstas, Jesús sólo era humano.
Juan entonces escribió este libro para mostrar que Jesús era Dios hecho carne.
Así, de los cientos de milagros de Jesús, Juan cuidadosamente escogió registrar los
que daban prueba de que Cristo era QUIEN decía ser.
A estos milagros los llamó “señales”.
Juan también probó la razón del odio de los dirigentes religiosos de ese tiempo a
Jesús y de su entrega a la crucifixión: ¡Jesús se igualaba a Dios!
Juan muestra que Jesús planeaba ser el “Cordero de Dios”
que quita el pecado del mundo.
Jesús se dio a sí mismo como el sacrificio perfecto requerido por Dios para expiar
los pecados del mundo.
El propósito de Juan fue que los lectores de su Evangelio (“las buenas nuevas”)
creyeran en Jesús y recibieran la vida eterna.
Oro para que éste estudio de las Buenas Nuevas Según San Juan le guíe a usted
a creer en Jesús y a recibirlo en su vida como su Salvador y Señor.
Jesús es la Vida y Él le ofrece vivir con usted por toda la eternidad.
Hoy mismo dígale que renuncia a su vida antigua y lo recibe a Él.
Dele gracias por la vida nueva que le da.
Disfrute de un compañerismo diario con Él.
Viva todos los días agradándole.
Hable a otros de este Cristo maravilloso.
¡A ellos también los ama!

- V.R. Benson.

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CÓMO ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS
1. Ore pidiendo a Dios Su ayuda.
Usted necesita la ayuda de Dios para entender lo que estudia en la Biblia. Haga
del salmo 119:18 su oración:
“Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley”.
2. Lea los pasajes de la escritura cuidadosamente en un lugar de quietud.
Subraye las palabras que más le impresionan.
Recuerde que Dios le habla por medio de Su Palabra.
3. Dé las respuestas a las preguntas de los pasajes de la Biblia.
4. Revise sus respuestas con las que están en la contratapa.
5. Memorice los versículos asignados.
Lea cada versículo para memorizar con su referencia en voz alta varias veces
hasta que lo pueda decir sin mirar.
Quizás quiera escribir los versículos y referencias en una tarjeta, para que lo
pueda llevar consigo.
Cada día dígalo en alta voz para que lo pueda recordar fácilmente.
Repítalo a algún amigo para que pueda corregir las faltas.
O escriba el versículo sin mirar y compárelo con el versículo para asegurar que
cada palabra esté bien.
Aun cuando usted sepa bien el versículo repáselo una vez por semana por siete
semanas, y de allí en adelante una vez al mes.
Al guardar este “buen tesoro” en su corazón, su modo de hablar y sus acciones
serán distintas. Escoja también otros versículos para memorizar.
6. Medite sobre la palabra de Dios que ha leído, estudiado y memorizado.
Dios tiene una promesa especial para los que meditan en Su Palabra día y noche:
Josue 1:8
“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley,
sino que de día y de noche meditarás en él,
para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito;
porque entonces harás prosperar tu camino,
y todo te saldrá bien”.

-Salmo 1:2, 3
“Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae;
y todo lo que hace, prosperará”.

7. Ponga en práctica lo que Dios dice.


Santiago 1:22
“Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores,
engañándoos a vosotros mismos”.
Dios comparó al hombre que oye Sus palabras, pero no las obedece,
al hombre necio que edificó su casa en la arena.
Cuando la lluvia e inundaciones vinieron, la casa en la arena fue destruida.
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Pero el hombre, mujer, o niño que oye las palabras de Jesús y las obedece es como
el hombre sabio, que edificó su casa sobre la roca.
Cuando vinieron los vientos, lluvias e inundaciones, su casa quedó firme
porque estaba edificada sobre la roca.
Sólo cuando hacemos lo que Dios nos dice podemos crecer espiritualmente y llegar
a conocer a Dios en mejor forma.

Escriba en un papel cuáles son sus planes, y llévelos a cabo.


Dios estará con usted y él le ayudará.

8. Comparta la Palabra de Dios con otras personas.


Igualmente comparta lo que ha aprendido con los de su familia.

Deuteronomio 6:7 dice:


“Y las repetirás a tus hijos,
y hablarás de ellas estando en tu casa,
y andando por el camino,
y al acostarte,
y cuando te levantes”.