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UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA

FACULTAD DE INGENIERÍA
NÚCLEO EXPERIMENTAL“ARMANDO MENDOZA”
INGENIERÍA DE PROCESOS INDUSTRIALES
CURSO: GERENCIA DE MANTENIMIENTO

ANÁLISIS DE MODOS DE FALLA Y SUS EFECTOS (AMFE).


Capítulo IV.
AUTORES: Mantilla, Pedro.
Marrero, Lorena.
AÑO: 2.017

Un modo de falla es cualquier evento que causa una falla funcional. Los modos de falla
son las diferentes causas por las que una falla puede ser producida, mientras que las fallas
funcionales son aquellas que producen la pérdida de la función. Es importante resaltar que
en la práctica, se registran entre uno y treinta modos de falla por cada falla funcional.

En la actualidad, el mantenimiento es manejado a nivel de modo de falla; por ejemplo, el


planeamiento del mantenimiento diario y las órdenes de trabajo se realizan para tratar modos
de falla específicos. En este sentido, la importancia del análisis de los modos de falla radica
en la aplicación de un mantenimiento proactivo, ya que éste busca manejar dichos modos de
falla antes de que ocurran o al menos decidir cómo deberían ser manejados si llegaran a
ocurrir.
Los modos de falla pueden ser clasificados en tres grupos o categorías:

1. Capacidad decreciente: Cubre las situaciones en las que en un primer momento la


capacidad está por arriba del funcionamiento deseado, pero que luego decae cuando el
activo físico es puesto en servicio, quedando por debajo del funcionamiento deseado. Las
cinco causas principales de pérdida de capacidad son, el deterioro (cubre todas las formas
de desgaste normal, tales como: corrosión, abrasión, erosión, evaporación, etc.), fallas de
lubricación (falta de lubricante o una falla del lubricante mismo), polvo o suciedad (causa
de falla muy común, ocasiona obstrucción o traba), el desarme (si los componentes se
caen o salen de las máquinas) y los errores humanos que reducen la capacidad.
2. Aumento del funcionamiento deseado: Ocurre cuando el funcionamiento deseado está
dentro de la capacidad del activo físico cuando es puesto en servicio pero luego aumenta
hasta quedar fuera de su capacidad ocasionando que el activo físico falle debido a que el
funcionamiento deseado aumenta hasta que el activo físico no puede responder a él o el
aumento del esfuerzo causa que se acelere el deterioro hasta el punto en que el activo
físico se torna tan poco confiable que deja de ser útil.
3. Capacidad inicial: La mayoría de los activos están diseñados para ser operados dentro del
rango de su capacidad inicial, no obstante, ocurren situaciones en las que el
funcionamiento deseado está fuera de este rango; sin embargo, este problema de
incapacidad rara vez afecta al activo físico en su totalidad.

Es importante que los modos de falla sean expresados de manera clara y definidos con
detalle suficiente como para posibilitar la selección de una adecuada política de manejo de
falla, sin embargo se debe conseguir un equilibrio, es decir, ni poco detalle ni detalle
excesivo.

Por otra parte, los efectos de falla describen que pasa cuando ocurre un modo de falla y
su descripción debe incluir toda la información necesaria para ayudar en la evaluación de las
consecuencias de las fallas. Concretamente, al describir los efectos de una falla debe hacerse
constar la evidencia de que se ha producido una falla, las maneras en que la falla supone una
amenaza para la seguridad o el medio ambiente, las maneras en que afecta a la producción o
a las operaciones, los daños físicos causados por la falla y que debe hacerse para reparar la
misma.

En relación a las fuentes de información acerca de modos de falla y sus efectos se


encuentran:

1. El fabricante o proveedor del equipo: En la práctica muy pocos fabricantes conocen la


operación cotidiana del activo físico, como resultado el AMFE hecho por ellos suele ser
genérico y altamente especulativo.
2. Listas genéricas de modos de falla: Preparados por terceros, pueden cubrir sistemas
enteros, aunque frecuentemente cubren sólo un activo físico o un solo componente y
deben ser abordadas con precaución.
3. El personal que opera y mantiene el equipo: En la mayoría de los casos esta es la mejor
fuente de información para preparar un AMFE, debido a que conocen el funcionamiento
del equipo acerca de que puede estar andando mal, qué importancia tiene cada falla y que
debe hacerse para repararla.

Ahora bien, el nivel de detalle que se usa para describir modos de falla en las hojas de
información, está influenciado por el nivel en el cual se lleva a cabo el AMFE. Este necesita
tratarse con cuidado ya que un análisis que se lleva a cabo a nivel muy alto termina siendo
muy superficial, mientras que uno hecho a un nivel muy bajo se vuelve muy inmanejable e
inentendible.