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La ética en el contexto de literatura

En ética no caben lecturas literales, filosóficas, sólo literarias, porque la ética no


está comprometida con la verdad, sino con lo mejor. Está obligada a la búsqueda
constante de alternativas, a la revisión de conceptos y de fundamentos, a valorar
individuos. Y ese es precisamente el territorio de la Literatura, donde tanto Anna
como Karenina; donde tanto la Regenta como Ana Ozores de Quintanar, donde
tanto el Quijote como Alonso Quijano tienen derecho a ser entendidos..
La novela es un género que permite un razonamiento ético relativo al contexto,
encarnado en vidas concretas que son arquetipos de las vidas humanas, pero no
cae en el relativismo precisamente porque, a través de la imaginación, somos
capaces de presenciar una idea general de la realización humana en una situación
concreta.
Pero, ¿por qué la Novela? Porque la vida real es fragmentaria, discontinua, porque
nadie puede captar en ella el nexo causal que une los acontecimientos. Para ello
necesitamos construir una narración. Toda vida es una narración que se hace
retrospectivamente según los intereses que nos marca el futuro. Piensen que será
de nosotros mañana, cuán poco sabemos de lo que nos reserva el azar y, sin
embargo, podemos al contarnos construir la continuidad y la causalidad que
construya nuestros estados en el mundo en una vida. Y, lo que es mejor, podemos
construirnos tantas vidas como tantos relatos hagamos de ellas.
Por esta peculiaridad, la novela contiene el mejor paradigma de razonamiento
ético, porque contiene vidas contextualizadas, porque dispone de una trama que
va más allá de los acontecimientos que la constituyen y que muestra todo el
repertorio de lo humano, y lo hace para que podamos elegir que tipo de vida
queremos contar a los otros y contarnos a nosotros mismos.
La Filosofía ha querido determinar un tipo de vida como verdadera, también lo ha
querido la Política o el Derecho, ha querido producir leyes universales y
necesarias de aplicación general y se ha esforzado por dotar a esas leyes de
fundamento. Pero, mientras no apelemos a la imaginación no encontraremos tal
fundamento. La posición emotivista de Hume resulta cada vez más sólida
conforme comprendemos los mecanismos cognitivos del ser humano, conforme
descubrimos que las emociones y los sentimientos son elementos indispensables
en el razonamiento y en la toma de decisiones (11). El error de Descartes
consistió en querer reservar un espacio propio del hombre que se ajustara al
sueño nuclear de la filosofía, desterrando a las pasiones a una descripción
mecánica y desalmada que no comprometiera la dignidad humana. Sin embargo a
la hora de producir una ética, no pudo por menos que declararla provisional.
Problemas de la valoración moral

Recibe el nombre de valoración el hecho de atribuir, adjudicar, un valor a una


acción humana determinada. La valoración es una reacción humana ante un
hecho a un acontecimiento en la valoración la voluntad aprueba o repudia.

La valoración ni tiene carácter abstracto, sus elementos- sujetos que valora,


objetos de la valoración, resultado de la valoración o juicio de valor – son todos
concretos, históricos y temporales. Es un hecho indiscutible el carácter histórico de
la valoración, la historia muestra los cambios que ha sufrido la conciencia moral,
cada pueblo, cada época propone una escala acorde con sus circunstancias.

Se denomina teoría de lo bueno o criterios estimativos las diversas doctrinas que


intentan solucionar problemas de investigar que es lo bueno, ellos son
fundamentalmente los siguientes:

Hedonismo

Sostiene que el sumo bien, que lo bueno consiste en el placer. En la corriente del
hedonismo pueden citarse como una de sus figuras principales a Epicuro (341-279
a.c.). Epicuro enseña que el placer y el dolor son las dos afecciones que se
encuentran en todo animal. Según el hedonismo, es moralmente buena aquella
conducta que tiene por fin el placer o, por lo menos, la negación del dolor.

La palabra placer tiene una fuerte matiz sensual: cuando se habla de placer, se
piensa en general, en deleites corporales sexuales. Sin embargo, no es este el
sentido que el placer tiene en los hedonistas ellos no desembocan en un
hedonismo extremo. Epicuro mas bien se refiere a placeres moderados, propios
de la naturaleza racionar del hombre.

Epicuro considera que mchos placeres son efímeros y que acarrean dolor. Es
necesario evitar por ejemplos los placeres dinámicos que según Epicuro, no son
duraderos; entre ellos se esta el deleite sexual, que entraña fatiga, remordimiento
y depresión.

Eudonismo

Según el eudonismo lo bueno se cifra en la felicidad: la felicidad es lo eternamente


apetecible en si mismo. Este se encuentra en filósofos de la talla de Sócrates,
Platón y Aristóteles. Para Sócrates, el principal elemento que conduce a la
felicidad es el conocimiento (intelectualismo ético).
Análisis de la ontología
Hay planteamientos filosóficos que entienden el Ser como un principio general y
último y dicho principio se identifica con la idea de Dios.
Otras perspectivas conciben lo ontológico como la comprensión de la esencia de
aquello que existe en la realidad. En otras palabras, para que una cosa exista
tiene que ser algo, por lo que es necesario reflexionar sobre el ser de las cosas y
de ello se ocupa el análisis ontológico.
Los pensadores que han seguido un análisis ontológico y metafísico consideran
que este tipo de reflexión permite comprender realidades concretas, pues la
antología se ocupa de los primeros principios, a partir de los cuales es posible
pensar todos los aspectos concretos de la realidad. De hecho, entienden que el
mismo concepto de realidad es ontológico, pues no hay nada concreto que sea "la
realidad".
Ciertas perspectivas ontológicas se ocupan del estudio de la realidad a partir de
criterios formales; por ejemplo, las estructuras del lenguaje o de la lógica que
actúan como categorías generales.
Hay corrientes filosóficos que hacen una dura crítica a cualquier planteamiento
ontológico y sostienen que no tiene sentido construir teorías sobre la realidad que
no sean estrictamente científicas.
Sin embargo, hay planteamientos filosóficos que intentan hacer compatible lo
ontológico y lo científico.
El ser humano es un ser emocional ya que nace con la capacidad de tener
emociones, como las básicas por ejemplo que son “tristeza, alegría, miedo, ira,
aversión y sorpresa”, las cuales tienen expresiones instintivas universales, ya que
las emociones están constituidas por un estado fisiológico y una vivencia mental,
no podemos decir que su la reacción sea la misma en cada ser humano, pero si
afirmar que estas se dan en todos los seres, y si hablamos de sentimientos pues
estos solo son derivados de las emociones que se mantienen con mayor
durabilidad en el tiempo.
Si vemos otro punto en común es que todos los seres humanos somos racionales
en este caso comprende a que todo ser humano tiene inteligencia para poder
resolver problemas por medio de acciones que no estén programadas de modo
instintivo.
Literatura del barroco
El término Barroco se refiere a un periodo artístico y literario del siglo XVII, que
contrasta en varios aspectos con el Renacimiento del siglo anterior. Juntos
constituyen el Siglo (o Siglos) de Oro, que generalmente se considera la época
más fecunda y gloriosa de la historia literaria de España.
Comienza a principios del siglo XVII o en los últimos años del XVI (no hay un
consenso entre los críticos), tras un periodo de transición llamada Manierismo, y
abarca todo el siglo XVII.
Contexto histórico y características generales
Durante este periodo, en que reinan Felipe II, Felipe III, Felipe IV y Carlos II,
España está en un declive, debido a guerras constantes, crisis económica, el
despilfarro de la corte, división entre cristianos viejos y cristianos nuevos, y la
Inquisición, entre otros factores. Es una época de inestabilidad, inquietud,
pesimismo y, sobre todo, desengaño.
Hay un rechazo de las expresiones de ideología moderna que se producen en
otros países europeos, de ahí que el país se cierra a todo contacto cultural con el
resto del continente.
En vez de seguir desarrollando la labor intelectual, la filosofía racional y las
investigaciones científicas, hay una vuelta hacia el teocentrismo.
La Contrarreforma juega un papel clave en esta desvalorización de la vida terrenal
y en el abandono de la cosmovisión humanista del Renacimiento. Por ende, se
agudiza la preocupación por la muerte y la religión.
El mundo es falaz, y la verdad, que suele ser triste y dura, se esconde detrás de
una superficie respladeciente e ilusoria.
En la literatura y en el arte, este nuevo clima se manifiesta en el exceso de
artificios y adornos, la inestabilidad, la disonancia, los contrastes (el clarosuro) y la
desmesura, a diferencia del equilibrio y la armonía que caracterizaron el
Renacimiento.
Aparecen los contrastes en la confluencia de lo sagrado con lo profano, lo trágico
con lo cómico y lo grotesco con lo sublime. Entre los tópicos más emblemáticos
del barroco figuran el ubi sunt y el beatus ille, pero otros del Renacimiento, como
el carpe diem, aún se conservan.
El romanticismo y realismo en la literatura
Se distinguen dos corrientes literarias:
El Romanticismo responde al impulso revolucionario y transformador de la primera
mitad del siglo. Se caracteriza por la exaltación del individuo y el culto a la libertad
creadora. La imaginación es la suprema facultad de la inteligencia.
Encuentra su mejor cauce en la lírica y el drama, que son los géneros más
cultivados.
El Realismo.
Los escritores realistas se preocupan por la descripción minuciosa de la realidad y
muestran interés por el análisis de los comportamientos humanos en sociedad. La
novela es el género literario preferido.
Surgió en las dos últimas décadas del siglo una corriente literaria derivada del
realismo: el Naturalismo. Los escritores naturalistas defienden que el
comportamiento de cada individuo está determinado por las leyes de la herencia y
por el medio en que se desarrolla.
El individuo y la libertad. La literatura romántica se caracteriza por la exaltación del
individuo. El yo subjetivo, los propios sentimientos y deseos. Se proclama el
derecho a la libertad y el rechazo de toda norma.
El amor trágico. Entre los sentimientos que se exaltan destaca el amor truncado
por las normas sociales o por un destino adverso.
El enfrentamiento con la realidad. El choque entre los ideales y la realidad provoca
decepción y desengaño, y lleva al suicidio.
El gusto por lo sobrenatural. La muerte, el más allá, las ruinas y los ambientes
llenos de misterio.El interés por lo popular y lo nacional. Sienten gran interés por
las costumbres y canciones populares los romances y leyendas, la historia y la
época medieval.
Los géneros
La líricay el dramason los géneros preferidos y junto a ellos la poesía narrativa y la
novela histórica.
El estilo
Los románticos defienden la originalidady el genio creador. Esa postura se
manifiesta en la mezcla de géneros o de prosa y verso. Utilizan un lenguaje muy
vivo, con numerosas interrogaciones y exclamaciones. Eligen paisajes acordes
con esos sentimientos atormentados: ambientes nocturnos, lugares agrestes de
riscos escarpados, sombríos y espesos bosques o una mar embravecida.
Obras del siglo XX en la literatura
Grandes obras de escritores nacidos durante el primer tercio del siglo XX. Las
obras aparecen ordenadas según la fecha de nacimiento del autor, precedidas por
una breve referencia biográfica del escritor.
ARCINIEGAS, Germán (1900 – 1992). (Bogotá). Ensayista, historiador,
diplomático y político colombiano.
En plenos años 30 en el Art Nouveau él diseñó y casi armó con sus manos una
casa en el barrio Teusaquillo de Bogotá, que aún se mantiene en pie gracias a su
familia.
Su obra se caracteriza por cuestionar siempre la historia oficial de América y del
mundo, por un inagotable sentido del humor frente a los hechos más
representativos de ésta
– “El caballero de El Dorado”.
– “Biografía del Caribe”.
GREEN, Julien (1900 – 1998). De padres estadounidenses en París. Al año
siguiente, a los dieciséis, prestó servicio voluntario en ambulancia en el American
Field Service. Green escribió ante todo en idioma francés, también lo hizo en
inglés, siendo enteramente bilingüe.
Tradujo algunas de sus propias obras del francés al inglés Una colección de
algunas de sus traducciones está publicada, con un formado de francés-inglés uno
al lado del otro, facilitando la comparación directa.
– “Le bel aujourd’hui (Memorias de los días felices)”
– “Frère François (El hermano Francisco)”.
JARDIEL PONCELA, Enrique (1901 – 1952). Madrid. Escritor y dramaturgo
español. Su obra, relacionada con el teatro del absurdo, se alejó del humor
tradicional acercándose a otro más intelectual, inverosímil e ilógico, rompiendo así
con el naturalismo tradicional imperante en el teatro español de la época.
Esto le supuso ser atacado por una gran parte de la crítica de su tiempo, ya que
su humor hería los sentimientos más sensibles.
– “Eloísa está debajo de un almendro”.
DANIEL-ROPS, Henri (1901 – 1965). Escritor e historiador francés cuyo verdadero
nombre era Henri Petiot. Uno de los representantes de la efervescencia intelectual
de los no-conformistas de los años 1930.